Juantxo Domínguez: "las sectas usan los problemas de la gente para
crear confianza". FUENTE: Mallorca Diario
La actual crisis económica y el aumento del desempleo están
favoreciendo el incremento del número de adeptos a las sectas y la
aparición de nuevos movimientos de este tipo en la región española de
Baleares, al igual que en el resto de España, debido a la debilidad
emocional que presentan algunas de las personas afectadas por la
falta de empleo y por la situación que atraviesan las islas y el país
en general, según explicaba hace unos días el medio digital Mallorca
Diario.
Así lo ha puesto de manifiesto, en declaraciones a Europa Press, el
presidente de la Asociación para la Prevención de la Manipulación
Sectaria (Redune), Juantxo Domínguez, quien, pese a remarcar las
dificultades que supone cuantificar la cifra de nuevos acólitos y
sectas, aseveró que estos grupos aprovechan para surgir los vacíos
legales existentes al respecto así como el incremento de los casos de
estrés y "desórdenes mentales" que "pueden convertirse en puntos
débiles".
Según ha advertido, muchos de estos movimientos se dan a conocer al
público como asociaciones con fines sociales, ONG's o centros de
actividades de crecimiento personal, como yoga o reiki, donde
progresivamente "ejercen un control sobre la persona y de forma muy
sutil le comprometen con el grupo". Así, en situaciones en las que
los ciudadanos "ya no saben a qué recurrir", deciden apuntarse a
centros de terapia debido a la actual "crisis de valores" y "viéndose
sometidos a extorsiones y engaños".
En el caso de las islas, ha manifestado los movimientos más
frecuentes son el caso de las sectas piramidales o destructivas -
denominadas así por el efecto que pueden llegar a provocar en la
persona y en sus relaciones sociales-, y de grupos orientalistas que
nacen en el archipiélago y se expanden al exterior, respecto a lo
cual ha aseverado que Baleares es un "punto estratégico" para la
aparición de nuevos grupos.
No obstante, ha asegurado desconocer qué condiciones reúne la
Comunidad para favorecer este fenómeno, aunque lo ha atribuido al
incremento de inmigrantes, a la mezcla de culturas y a la importación
de nuevas ideas a las islas. También ha calculado la existencia de
otros 25 grupos diversos, como el llamado Osho. Este tipo de
grupos "generan una gran dependencia entre la clientela y usan sus
problemas para crear confianza, hasta que sacar a relucir sus
problemas", ha agregado.
Tal y como ha explicado Domínguez, uno de los principales problemas
radica en la falta de regulación de los centros de terapia en el
conjunto de España, donde muchos de sus empleados "no son
profesionales de la psicología". Y en casos de dificultad económica,
la población "está muy perdida, tiene baja la autoestima, presenta
enormes vacíos y se muestra muy incauta".
En este contexto, el responsable de Redune ha reclamado, tanto al
Parlament balear como al resto de Cámaras autonómicas, una regulación
de los centros de psicoterapia así como su implicación en el estudio
y control de las consecuencias jurídicas y sanitarias generadas por
los grupos de manipulación psicológica. Asimismo, propone que se
garantice asesoramiento legal a pacientes y familiares, que Hacienda
inspecciones estos centros -debido a las "desorbitadas" cantidades de
dinero exigidas- y que se estudien estos grupos entre los
profesionales de la salud y la psicología.
Infories no. 114