Por Alfredo Silletta
Especial para lanacion.com
El Padre Marcial Maciel creó en 1941 la congregación Legionarios de Cristo y en
1959 el apostolado laico Rennum Chirsti. Maciel estaba convencido de que los
miembros de su organización tenían que pertenecer a las clases altas de México y
para ello se dedicó a fundar una red de colegios y universidades que le permitió
captar jóvenes de las clases más pudientes.
El líder encontró, a través de la llamada teología de la prosperidad, que podía
evangelizar a los sectores empresariales, poderosos y así construir rápidamente
su imperio. Los legionarios de Cristo se convirtieron en una de las
organizaciones que más crecieron y hoy cuentan con aproximadamente 600
sacerdotes y 2300 seminaristas, con una edad promedio de 18 años, en 38 países.
En los Legionarios todo marchaba viento en popa, incluso se hablaba de la
santidad del fundador, hasta que en el año 1994 el Vaticano lo nombró "guía
eficaz de la juventud que ha querido poner a Cristo como criterio, centro y
modelo de toda su vida y labor sacerdotal".
Fue allí que un grupo numeroso de católicos, todos practicantes y la mayoría con
más de 60 años decidió romper el silencio y denunciar públicamente que un
pederasta no podía ser "guía eficaz de la juventud".
El Vaticano decidió escuchar todas las denuncias que se realizaran en México y
en 1997 la Congregación de la Doctrina de la Fe, a cargo del cardenal Joseph
Ratzinger [hoy Benedicto XVI] abrió un expediente.
La investigación del Vaticano, que duro varios años, escuchó más de 30 relatos
escalofriantes de víctimas. La mayoría, hoy personas adultas, relataron que eran
abusados por el padre Maciel. Según se desprende de algunos testimonios, Maciel
los elegía bonitos y preadolescentes.
La practicas, repetidas en casi todos los testimonios son aterradoras. El padre
invitaba a los niños o adolescentes a su cuarto. Luego se desvestía, los hacía
desvestir y los convencía de que tenían que "aliviarle" los dolores que le
provocaba el maligno. Si se resistían y no querían tener sexo se conformaba con
que lo masturbaran. Luego les decía que tenía "dispensa papal" porque estaba
enfermo.
Luego, si algún niño tenía dudas, eran amenazados para que no contara lo que
pasaba dentro del cuarto del cura. El que "cuenta se va al infierno" era su
amenaza. Sino trataba de tranquilizarlos: "No te preocupes, si tienes
remordimiento de conciencia, yo te doy la absolución". El informe del Vaticano
fue demoledor para el fundador de Los Legionarios de Cristo.
Los líderes sectarios arman sus grupos y los manipulan a su antojo. Estoy
convencido que no puedo haber nada bueno en un grupo que fue fundado por un
abusador de menores. La jerarquía del grupo durante décadas le obedeció
ciegamente y lo considero un "santo". Más de un sacerdote que hoy conduce a Los
Legionarios deber haber sido abusado por el padre Maciel.
El Vaticano deberá intervenir al grupo, disolverlo. Sus sacerdotes y los bienes
de la organización deberán ser entregados a las Diócesis de cada país para
seguir atendiendo los colegios pero con otro criterio.
http://alfredosilletta.wordpress.com
El autor es licenciando en Comunicación Social y especialista en sectas
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1109441