FUENTE: Radio María
La última edición del programa "Conoce las sectas", emitido por Radio María
España, y realizado por la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES),
incluyó una entrevista a la psicóloga Karmele Sayans sobre el ingreso en las
sectas. Sayans colabora desde su especialidad en la Asociación Largantza y en la
Asociación para la Prevención de la Manipulación Sectaria (RedUNE). Publicamos a
continuación lo más importante de la entrevista, recordando a nuestros lectores
que pueden escuchar el programa entero en el siguiente enlace: Conoce las sectas
3x09.
- ¿Existe algún tipo de perfil del afectado por las sectas?
- No, cualquiera puede ser captado porque todos pasamos por algún momento de
crisis. No obstante, para que el abordaje se produzca en el "momento oportuno"
se deben dar las tres siguientes condiciones de un modo conjunto: 1. Estar
atravesando por un momento de crisis: una ruptura sentimental, la muerte de un
ser querido, la pérdida de empleo, etc. 2. Ser contactado de un modo adecuado:
mediante campamentos para adolescentes, cursillos para dejar de fumar,
tratamientos para toxicómanos, anuncios publicitarios, revistas o novelas de
ciencia ficción, etc. 3. El mensaje sectario propuesto, debe encajar con las
necesidades, intereses y valores del sujeto.
Aunque cualquiera pueda ser captado dado que todos sufrimos momentos duros en el
transcurso de la vida, hay factores de predisposición que hacen que algunas
personas sean, a priori, más vulnerables a dicho proceso de captación: 1. El
periodo de edad (adolescencia/juventud, por ser un proceso de formación y
maduración; la tercera edad, por la soledad y el rechazo que sufren muchos de
los ancianos por parte de la sociedad). 2. Un sistema familiar disfuncional
(pobre comunicación familiar o situación de conflicto permanente, generación de
vínculos sobre-protectores, malos tratos físicos y/o psíquicos en general,
etc.). 3. Algunos rasgos de personalidad (tendencia a la soledad y la depresión,
dificultad para relacionarse y comunicarse, dependencia y baja autoestima,
etc.). 4. Dificultades de adaptación social (insatisfacción con la vida
cotidiana, carencia de un sistema de valores y/o marco normativo, etc.). 5. El
deseo insatisfecho de profundización espiritual.
- Vistos estos factores de predisposición, dinos, ¿en qué consiste el proceso de
captación?
- Consiste en obtener la obediencia ciega del futuro adepto. Para lograr este
objetivo, el grupo le irá aplicando al sujeto las siguientes conductas con el
fin de manipularle psicológicamente. La primera es la invitación. El
reclutamiento sectario comienza con una invitación a una charla, reunión o
actividad del grupo, para continuar con compromisos progresivamente mayores (ir
a cenar, pasar un fin de semana, etc.). Después, el bombardeo de amor: el sujeto
es recibido por parte del grupo con una gran aceptación y afecto que le
provocará un gran bienestar.
Establecido el lazo social, los miembros del grupo le ofrecerán confesiones de
sus vivencias personales que le permitirán al sujeto corresponderles con las
suyas propias. Dichas confesiones podrán ser utilizadas en un futuro para
chantajear al sujeto en el caso de que se vea tentado a dejar la secta. La secta
comenzará a influir en la opinión y participación de sus adeptos haciéndoles
creer que la autoridad garantiza la credibilidad; es decir, que el líder es
omnisciente y, por tanto, poseedor de la verdad absoluta. Esto generará una
dinámica grupal basada en la conformidad de sus miembros ante las decisiones del
grupo.
Además, la secta negará a los adeptos la oportunidad de discutir sus programas,
al mantenerlos sumamente ocupados en múltiples actividades (y nunca solos),
privándolos en gran medida de sueño y alimentos, y controlando la información
dentro y fuera del entorno grupal. Provocará un progresivo aislamiento del
entorno y pasado del adepto para fomentar la identidad grupal y alimentar el
pensamiento maniqueo (ellos contra nosotros). Para garantizar con mayor
certidumbre el compromiso para con el grupo, ofrecerá algunos refuerzos
positivos (tales como sonrisas, buena comida o esa clase especial de atención
que hace que uno se sienta bien).
- Entonces, ya tenemos a la persona que ha sido captada por la secta, que como
nos has dicho podemos ser cualquiera… y ahora, ya en la secta, coméntanos,
Karmele, ¿qué características presenta un adepto a uno de estos grupos?
- Dedica un tiempo excesivo al grupo y justifica todas sus actividades. Muestra
un fuerte vínculo hacia los miembros del grupo y no acepta ningún tipo de
crítica externa. Empieza a apreciarse una forma de habla monotemática. Se
detectan cambios de comportamiento llamativo y acorde al grupo (cambios en el
cuidado personal, aficiones, conductas sexuales o lenguaje). Empiezan a
detectarse cambios en la actitud hacia las personas del entorno previo (una
actitud fría, distante, hostil e incluso mentiras).
- Muchas personas, familiares lo que preguntan es: ¿qué puedo hacer?, tengo a un
familiar en una secta, ¿cómo puedo ayudarla? ¿Cuál es el método adecuado para
ayudar a una persona afectada por una secta?
- Durante la década de los 80 se recurría a los desprogramadores, su mayoría ex
miembros de sectas, y su labor solía consistir en raptar a los neófitos de la
sede de la secta durante varios días para hacerles una terapia de choque.
Mediante esta técnica se pretendía contrarrestar los valores y pensamientos
adquiridos en la secta. Pero el resultado, en mucho de los casos, eran graves
lesiones ocasionadas por los propios adeptos que rehuían cualquier contacto con
el exterior y penas de cárcel para los desprogramadores.
Actualmente intentamos trabajar con la familia para poder ofrecerle pautas de
actuación que les ayude a mantener el contacto y a establecer una relación de
confianza con el neófito. Es fundamental trabajar con ellos la posible salida
del adepto porque es un proceso muy largo, doloroso y cansado para ambos. En
cuanto a las recomendaciones para los familiares y/o allegados de los adeptos,
serían las siguientes:
Mantener el contacto con la persona afectada pese a las dificultades. Tres
recomendaciones al respecto: escribirle cartas y/o correos electrónicos breves y
fáciles de entender y concluirlas siempre con una sencilla pregunta, intentar
recordarle sucesos agradables del pasado, e intentar realizar actividades
agradables en familia. Evitar situaciones de confrontación en relación al grupo
y a la persona afectada. Evitar expresiones del tipo "estás en una secta" o "te
están lavando el cerebro". Ser neutral, no aprobar ni desaprobar al grupo. No
pretender entrar en un análisis racional del grupo, lo que se manipula es la
afectividad. Informarse, consultar literatura sobre el funcionamiento de estos
grupos. Asegurarse de la experiencia del profesional para hacer frente al
problema.