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Atkins Nutrititionals vive una crisis financiera irreversible. Acaba
de entrar en concurso con US$ 300 millones en pasivos. Fundada en
1989 por Robert Atkins, sus dietas eran hiperproteicas y demonizaban
las pastas.
Acérrima enemiga de los hidratos de carbono y la comida
mediterránea –especialmnente pizza y pastas-, la dieta Atkins era
más un rito o una forma de magia que un esquema cientìfico. En ese
plano, no difería de las tantas que estuvieron de moda en Estados
Unidos y parte del mundo desde el auge de la actriz Kate Winslet y
sus "weight watchers" (1963).
Cultora del bife y los huevos, al cabo de quince años la Atkins ha
seguido el camino de sus antecesoras, sólo que también arrastra a la
empresa que la promovía. No era, como sostiene la prensa europea,
antitaliana, pues promovía también el jamón crudo, el salame y la
longaniza. Por otra parte, ha sido la dieta en su momento más
rentable y así lo cofirma el monto de la convocatoria (US$ 300
millones).
Atkins vendía su fórmula combinando el viejo estilo de Dale Carnegie
con una cartilla casi evangélica, muy efectiva para seducir gente de
pueblo chico o baja clase media urbana. Inclusive desplegaba "diez
mandamientos".Eran éstos: compartir la dieta con parientes y amigos,
ornar la mesa en casa, no oír radio ni mirar TV mientras se come,
cada noche definir el menú del día siguiente evitando "platos sin
alegría", dividir la jornada en tres comidas principales y dos
refrigerios, jamás comer fuera de esos cinco momentos, levantar la
mesa tras cada comida para prevenir la gula, llevar un registro de
menúes diarios, pesarse cada mañana y, finalmente, evitar golosinas
comiendo frutas frescas para no tentarse.
La reducció de porciones o calorías y las comidas en grupo son
comunes a estas recetas mágicas. Asì ocurría con los "cuidapeso", la
primera dieta Atkins (1975), la dieta de Judy Mazel, 1981 (los
primeros diez días sólo frutas frescas), los "menúes bíblicos" de
George Malkmus (pastor bautista, 1992) o la dieta de la belleza
(Nicholas Perricone, dermatólogo, 2002).
A veces, estas magias terminan en los tribunales, pero no por
razones contables. Días atrás, un gurú llamado Felix Sinnapan fue
denunciado por una mujer. Al parecer, su tratamiento de masajes y
pociones secretas resultaba nocivo para la salud. Este tipo de
charlatanes pertenece a otra categorìa, que florece alrededor de Los
Ángeles, y suele reclutar personajes del espectáculo para atraer
inegnuos. El "babu" Felix cuenta entren sus clientes de Beverly
Hills artistas famosos pero poco sagaces. En este caso, el actor
Robert Downet o el cantante Gordon Matthew Sumner (Sting, claro).
Similar perfil muestran santones tipo Sai Baba o Maharishi y
extremistas como L.Ron Hubbard o Ayn Rand (fundadores de la
cientología, en su origen un culto a extraterrestrese).
http://www.mercado.com.ar/mercado/vercanal_nota.asp?id=344184