Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
EL SER PSÍQUICO
NATURALEZA,
MISIÓN Y EVOLUCIÓN DEL ALMA
Textos recopilados
de obras de
Sri Aurobindo y de
la Madre
y reunidos por A.
S. Dalal
Título del
original en inglés: THE PSYCHIC BEING
Primera edición:
Mayo 2002
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
2
Mas como ella
conoce las fatigas de la mente y de la vida
como una madre
siente y comparte las vidas de sus hijos,
insufla una parte
pequeña de sí misma,
un ser no mayor
que el pulgar humano,
en una oculta
región del corazón
para afrontar las
penas y olvidar la dicha,
para compartir el
sufrimiento y soportar las heridas terrenas
y laborar en medio
de la labor de las estrellas.
Éste en nosotros
ríe y llora, sufre los golpes,
exulta en la
victoria y lucha por la corona;
identificado con
la mente, el cuerpo y la vida,
hace suya su
angustia y su derrota,
sangra con el
azote del Hado y pende sobre la cruz,
mas es el yo
indemne e inmortal
que sostiene al
actor en el escenario humano.
A través de éste
nos transmite ella su gloria y sus poderes,
nos empuja hacia
cumbres de sabiduría, a través de abismos de dolor,
nos da la fuerza
para hacer nuestra diaria labor
y la compasión que
comparte la aflicción de los demás
y la escasa fuerza
que tenemos para ayudar a nuestra raza,
nosotros que
debemos desempeñar el papel del universo
representándolo en
una exigua forma humana
y acarrear sobre
los hombros al mundo sufriente.
Éste es en
nosotros la divinidad pequeña y desfigurada;
en este humano
fragmento de deidad
ella aloja la
grandeza del Alma en el Tiempo
para que ascienda
de luz en luz, de poder en poder,
hasta que alcance
una cumbre celeste, y se torne rey.
En el cuerpo
débil, en su corazón un poder invencible,
se eleva
vacilante, sostenido por una invisible mano,
espíritu esforzado
en una forma mortal.
SRI AUROBINDO
Savitri, Libro VII, Canto 5
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
3
Tabla de
materias
Prefacio
Primera parte
Naturaleza y
significación del ser psíquico
Lo que hay que
entender por ser psíquico
El Atman, el
Jivatman y el psíquico
El psico-mental el
psico-vital y el psico-físico
El alma doble
La naturaleza del
ser psíquico
Lo psíquico y lo
espiritual
Los movimientos
del vital y del psíquico: emoción y amor
El conocimiento
mental, el conocimiento psíquico
Segunda parte
Rol, función y
acción del ser psíquico
La función del ser
psíquico
La influencia y la
acción del ser psíquico
El guía que
organiza la vida
El ser psíquico:
centro de unificación del ser
Tercera parte
Crecimiento y
desarrollo del ser psíquico
El ser psíquico y
la evolución
Cómo crece y se
desarrolla el ser psíquico
Cuarta parte
El ser psíquico
y la sadhana
Las tres etapas de
la auto-realización y la triple transformación
Importancia de
tina disciplina espiritual o sadhana para llegar a ser consciente del ser
psíquico
El ser psíquico y
la conversión
La primera
necesidad: el cambio psíquico
La emergencia del
ser psíquico: su llegada al primer plano
El camino soleado
del ser psíquico
Quinta parte
La vida futura
y el renacimiento
El proceso del
renacimiento
Lo que sobrevive
tras de la muerte y se reencarna
La elección del
ser psíquico y las condiciones del renacimiento
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
4
El recuerdo de las
vidas anteriores
Sexta parte
Respuestas a
algunas preguntas
Nota biográfica de
Sri Aurobindo y de la Madre
Bibliografía
Glosario
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
5
Prefacio
El conjunto de
textos que presentamos aquí reúne en un solo volumen algunos de los
múltiples aspectos
de la obra y enseñanza de Sri Aurobindo y de la Madre que han tratado
el ser psíquico.
Esta selección aborda la naturaleza del ser psíquico proyectando la luz de
Sri Aurobindo y de
la Madre sobre la estructura interior del ser humano. Trata asimismo
de cuestiones
relacionadas tales como los procesos del crecimiento interior, la vida
después de la
vida, el renacimiento, la sadhana o disciplina espiritual. Si bien se desea que
esta obra sea tan
completa como sea posible y cubra los aspectos esenciales del asunto, no
es nuestra
intención agotar los temas. Destinada sobre todo al gran público, se omiten
muchos de los
puntos que interesarían más particularmente a aquéllos que practican el
yoga de Sri
Aurobindo o a los estudiantes de filosofía y psicología. Al final del volumen
una bibliografía
se ofrece la lista de las principales fuentes a las que el lector interesado
podrá referirse
para encontrar los textos complementarios sobre la naturaleza del ser
psíquico y su
función en el yoga de Sri Aurobindo.
En cuanto a la
razón por la cual se ha adoptado la palabra «ser psíquico», Sri
Aurobindo nos da
la siguiente explicación:
«La palabra «alma»
tiene un uso muy ambiguo en el idioma inglés porque designa
frecuentemente al
conjunto de la consciencia que no es física incluyendo incluso el
vital con sus
deseos y sus pasiones. Por eso la expresión «ser psíquico» debe ser
utilizada para
distinguir esta porción divina de las partes instrumentales de la
naturaleza».1
1. Sri Aurobindo,
Letters on Yoga, pág. 70. Sri Aurobindo Ashram. Pondicherry 1984.
Como lo señala Sri
Aurobindo, la palabra «psíquico» ha sido utilizada de una manera
confusa. Por ello
la primera parte de esta compilación de textos contiene extractos
relacionados con
los diferentes sentidos de las palabras «alma» y «psíquico», y aclaran su
significado en el
contexto del yoga.
Finalmente, hay
que hacer notar la distinción esencial que hace Sri Aurobindo entre el
alma en su esencia
y el alma en su forma evolucionada e individualizada. En efecto, él
designa la primera
con las palabras psique, esencia psíquica, entidad psíquica, existencia
psíquica, chispa
del alma o elemento del alma. Y denomina a la segunda, ser psíquico,
personalidad
psíquica, forma del alma o personalidad del alma, que es, según su definición
misma, «la chispa
que crece y llega a ser un Fuego, que evoluciona con el desarrollo de la
consciencia».2 En esto Sri Aurobindo
retorna la antigua tradición de la India que hablaba
del caitya purusa
como el ser en el corazón. Por último hacemos hincapié en que las
palabras «alma» y
«psíquico» empleadas sin epítetos designan unas veces la chispa del
alma o esencia
psíquica, otras veces la personalidad del alma o ser psíquico.
2. Ibid. pág. 56.
La naturaleza y el
funcionamiento del ser psíquico no pueden ser explicados de forma
satisfactoria sin
referirse igualmente a las otras partes del ser y por ello se mencionan
frecuentemente en
este libro. Sri Aurobindo ha dado a algunas de ellas una denominación
y un sentido
particular en su yoga. El glosario al final del volumen incluye estas palabras-
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
6
clave lo mismo que
los términos sánscritos e incluye también palabras usuales que sin
embargo tienen un
sentido especial en el Yoga integral. Finalmente llamamos la atención
del lector sobre
el hecho de que las palabras sánscritas tienen un sentido más amplio que
las que da el
glosario y pueden tomar otras significaciones en otros contextos.
Para facilitar la
lectura, todos los textos de esta obra, con excepción de los de la Parte
Sexta, han sido
agrupados por secciones con títulos y subtítulos, tratando cada uno un
aspecto específico
del tema. Sin embargo, en la medida en que esta obra es una
compilación
constituida de fuentes diversas, sucede que varios pasajes se superponen o se
repiten. Con el
fin de preservar la unidad e integridad de los extractos, se ha evitado
suprimir estos
últimos. Por la misma razón se han conservado las notas entre paréntesis, o
exposiciones de un
tema distinto del extracto propiamente dicho que aparecen
frecuentemente en
las cartas de Sri Aurobindo y las respuestas a las preguntas expuestas a
la Madre.
Los Editores
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
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Primera parte
Naturaleza y
significación del ser psíquico
Esta apariencia
corporal no lo es todo;
la forma engaña,
la persona es una máscara;
ocultos en lo
profundo del hombre puede haber celestiales poderes.
Su frágil nave
porta a través del mar de las edades
un incógnito del
Imperecedero.
Un espíritu que es
una llama de Dios,
una parte
flamígera del Maravilloso,
artífice de su
propia belleza y deleite,
habita inmortal en
nuestra pobreza mortal.
Este escultor de
las formas del Infinito,
este secreto
Habitante no-reconocido,
iniciado de sus
propios misterios velados,
esconde en una
pequeña simiente muda su pensamiento cósmico.
En la fuerza
callada de la Idea oculta
determinando forma
y acto predestinados,
pasajero de vida
en vida, de plano en plano,
cambiando de forma
en forma la imagen de su yo,
ve al icono crecer
en virtud de su mirada
y en el gusano
prevé al dios que está emergiendo.
SRI AUROBINDO
Savitri, Libro 1, Canto 3
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
8
LO QUE HAY QUE
ENTENDER POR SER PSÍQUICO
Entiendo por ser
psíquico el alma íntima del ser y de la naturaleza. Ése no es el sentido
que se le da a
esta palabra en el lenguaje ordinario, o si se le da este significado, se usa
de
una forma muy vaga
y con la mayor incomprensión de la verdadera naturaleza de esta
alma,
atribuyéndole un sentido muy amplio que la sitúa muy lejos de este dominio.
Todo
fenómeno psíquico
u oculto, de carácter normal o anormal, es calificado de psíquico; si un
hombre tiene una
doble personalidad y pasa de la una a la otra, si un difunto o solamente
una parte de su
envoltura vital o una formación mental, hace su aparición a través de la
habitación de su
sorprendido amigo, si un fantasma se manifiesta con un escándalo
estrepitoso en una
casa, todo eso está clasificado en la categoría de fenómenos psíquicos y
es considerado
como objeto digno de investigación psíquica, aunque estas cosas no tengan
nada que ver en
absoluto con el ser psíquico. Por otro lado, hay muchas cosas en el mismo
yoga que están
simplemente ocultas, fenómenos del plano vital, mental o físico sutil, de
visiones, de
símbolos, todo ese conjunto de experiencias mezcladas, frecuentemente
imprecisas,
frecuentemente ilusorias, que pertenecen a esa zona intermedia entre el alma y
sus instrumentos
superficiales, o más bien a sus fronteras más externas; todo este caos de
la zona intermedia
está recogido bajo el término «psíquico» y es atribuido al ámbito
inferior y al
incierto dominio de la exploración espiritual. Una vez más se confunde
constantemente el
alma-del-deseo mentalizada, que en el hombre es una creación de los
deseos del vital,
de su fuerza de vida en busca de satisfacciones, con el alma verdadera la
cual es una chispa
del Fuego Divino, una pequeña parte del Divino. Debido a que el alma,
el ser psíquico,
usa la mente, el vital y el cuerpo como sus instrumentos de crecimiento y
experiencia, es
considerada como una amalgama cualquiera o un sustrato sutil de la mente
y de la vida, pero
si aceptamos que en el yoga esta masa caótica forma parte de la
sustancia del alma
o de su movimiento, nos embarcamos en el camino de una confusión
sin salida. Todo
eso pertenece solamente a las envolturas del alma; el alma misma es una
divinidad interior
más vasta que la mente, la vida o el cuerpo. Es algo que, una vez
liberado del
oscurecimiento de sus instrumentos, crea inmediatamente un contacto directo
con el Divino, con
el Ser-Esencial y con el espíritu.
Sri Aurobindo
El ser psíquico,
en la terminología de nuestro yoga, es el componente del alma en la
naturaleza, la
pura psique, el núcleo divino que se mantiene detrás de la mente, la vida y el
cuerpo (eso no es
el ego), pero que nosotros no percibimos más que débilmente. Es una
parcela del Divino
que se perpetua de vida en vida, recogiendo la experiencia de la vida
por medio de sus
instrumentos exteriores. A medida que esta experiencia crece, ella
manifiesta cada
vez más una personalidad psíquica que preconiza siempre la belleza, el
bien y la verdad,
y acaba por llegar a ser suficientemente madura y fuerte para orientar la
naturaleza hacia
el Divino. El ser psíquico puede entonces ponerse delante enteramente,
rasgar la pantalla
mental, vital y física, dominar los instintos y transformar la naturaleza.
La naturaleza no
se impone ya al alma, sino que es el alma, el Purusha quien impone sus
dictados a la
naturaleza.
Sri Aurobindo
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
9
La gente no
comprende lo que quiero decir por ser psíquico, porque la palabra psíquico
ha sido utilizada
en inglés para designar cualquier cosa de la mente interior, en el vital
interior y en el
físico interior, o para todo lo que es anormal u oculto, o incluso los
movimientos más
sutiles del ser exterior, toda ello mezclado; los fenómenos ocultos son
frecuentemente calificados
de psíquicos. No se sabe distinguir estas diferentes partes del
ser. Incluso en la
India el antiguo conocimiento de los Upanishads, que hacía esta
distinción, se ha
perdido. El Jivatman, el ser psíquico (Purusha Antaratman), el
Manomaya Purusha,
el Pranayama Purusha, todo eso es confuso.
Sri Aurobindo
La parte psíquica
en nosotros es algo que viene directamente del Divino y que está en
contacto con el
Divino. En su origen es el núcleo fecundo en posibilidades divinas que
sirve de apoyo a
esta triple manifestación inferior de la mente, de la vida y del cuerpo.
Este elemento
divino está en todos los seres vivientes, pero se mantiene oculto detrás de la
consciencia
ordinaria; al principio, no está desarrollado, e incluso cuando lo está, no
está
siempre o no
frecuentemente en primer plano; se expresa por medio de sus instrumentos y
según sus límites
en la medida que su imperfección lo permite. Crece en la consciencia
por la experiencia
que lleva hacia el Divino; ganando fuerza cada vez que se produce en
nosotros un
movimiento superior finalmente, por la acumulación de estos movimientos m
profundos y más
elevados, se forma una individualidad psíquica -lo que nosotros
llamamos
generalmente el ser psíquico. Este ser psíquico es siempre quien, en realidad,
aunque con
frecuencia de una forma velada, empuja al hombre a volverse hacia la vida
espiritual, y
quien entonces llega a ser su mayor ayuda. En consecuencia es este elemento
el que debemos
hacer emerger en el yoga.
La palabra «soul»
(alma), así como la palabra «psychic» (psíquico), tiene, en la lengua
inglesa, una
utilización muy vaga y numerosos significados diferentes. En la lengua
ordinaria, con
demasiada frecuencia, hay mucha tenencia a no establecer una clara
distinción entre
la mente y el alma y se produce a menudo una confusión más grave
todavía cuando se
denomina alma y psíquico no al alma verdadera, al ser psíquico sino al
ser vital del
deseo -el alma falsa o alma de deseo. El ser psíquico es completamente
diferente de la
mente y del vital, se esconde detrás de ellos; allí donde ellos se unen al
corazón. Es allí
donde está su lugar central, pero detrás del corazón más bien que dentro
de él; porque lo
que los hombres llaman ordinariamente el corazón es la sede de la
emoción, y las
emociones humanas son impulsos mental-vitales que no tienen, en general,
un carácter
psíquico. Este poder profundamente secreto que se encuentra detrás -distinto
de la mente y la
fuerza de la vida- es el alma verdadera, el ser psíquico en nosotros. El
poder del ser
psíquico puede, sin embargo, actuar sobre mente, la vida y el cuerpo,
purificando el
pensamiento, la percepción y la emoción (que llega a ser entonces el
sentimiento
psíquico), la sensación, la acción y todas las cosas en nosotros, preparándolas
así para llegar a
ser movimientos divinos.
El ser psíquico
puede ser descrito, en la lengua hindú, como el Purusha en el corazón o
el Chaitiya
Purusha1; pero hay que entender con
eso el corazón interior o secreto, hridaye
gouhayam, no el
centro exterior vital y emocional.
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
10
1. La Chitta y la
parte psíquica no son la misma cosa en absoluto. El término «Chitta» pertenece
a
una categoría
completamente diferente, en la que están coordinados y puestos en su lugar los
principales
funcionamientos de
nuestra consciencia exterior, y para conocerla no tenemos necesidad de ir
detrás de
nuestra naturaleza
superficial o exterior.
«Categoría»
designa aquí otra clase de factores psicológicos «tattwavighaga». El psíquico
pertenece a
una cierta
clasificación -supermente, mente, vida, psíquico, físico- que incluye a la vez
la naturaleza
interior y la
naturaleza exterior. Chitta» pertenece a una clasificación o categoría
completamente distinta:
bouddhi, manas,
chitta, prana, etc. -que es la de la psicología hindú ordinaria; la que
concierne solamente
a la psicología
del ser exterior. En esta clasificación las únicas principales funciones de
nuestra
consciencia
exterior están coordinadas y puestas en su lugar por los pensadores hindúes:
Chiíta es una de
estas funciones
principales de la consciencia exterior, y en consecuencia, para conocerla no
tenemos
necesidad de ir
detrás de la naturaleza exterior.
Sri Aurobindo
Habitualmente,
todas las experiencias de orden más interior y todas las experiencias
psicológicas
anormales son llamadas psíquicas. Yo empleo la palabra «psíquico» para el
alma, para
distinguirla de la mente y de la vida. Todos los movimientos, todas las
experiencias del
alma serían, en este sentido, calificadas de psíquicas, las que surgen del
ser psíquico o lo
tocan directamente: donde la mente y la vida predominan, la experiencia
será calificada de
psicológica (ya sea superficial u oculta).
Sri Aurobindo
La palabra alma
tiene diferentes sentidos según el contexto; puede designar al Purusha
sosteniendo la
formación de Prakriti, lo que nosotros llamamos un ser, aunque
propiamente
hablando se trata más bien de un devenir; en otra parte puede designar
específicamente el
ser psíquico en una criatura evolutiva como el hombre; puede designar
la chispa del
Divino que ha sido introducida en la Materia por el descenso del Divino en el
mundo material y
que mantiene todas las formas en evolución aquí abajo. No hay, no
puede haber ser
psíquico en una criatura no evolutiva como el Asura; no puede estar en un
dios que no lo
necesita existir; lo que el dios tiene es un Purusha y una Prakriti, o Energía
de naturaleza de
este Purusha. Si un ser cualquiera de los mundos-tipo desea evolucionar,
debe descender a
la tierra, revestirse de un cuerpo humano y aceptar participar en la
evolución. Es
porque no quieren hacer esto que los seres vitales intentan poseer a los
hombres para poder
disfrutar de las posibilidades materiales que la vida física ofrece sin
llevar la carga de
la evolución o sufrir el proceso de conversión en la que culmina.
Sri Aurobindo
¿Qué es el alma
o el ser psíquico exactamente? ¿Y qué quiere decir la evolución del
ser psíquico?
¿Cuál es su relación con el Supremo?
El alma y el ser
psíquico no son exactamente lo mismo, aunque su esencia sea la
misma.
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
11
El alma es esa
chispa divina que se halla en el centro de todo ser; ella es idéntica a su
Origen Divino; es
el divino en el humano.
El ser psíquico se
forma progresivamente alrededor de este centro divino, el alma, en el
curso de sus
innumerables existencias en la evolución terrestre; hasta el momento en el
que el ser
psíquico, plenamente formado y totalmente despierto, llega a ser el
revestimiento
consciente del alma alrededor de la cual él está formado.
E identificado con
el Divino, llega a ser su instrumento perfecto en el mundo.
La Madre
En el ser
humano, ¿el ser psíquico es el alma entera, o el alma (que en su esencia es
como una chispa
del Divino en todas las criaturas) y el ser psíquico, existen juntos
ambos?
El alma es la
esencia eterna en el centro del ser psíquico. El alma es, en efecto, como
una chispa divina
que se reviste de numerosos estados del ser de una densidad progresiva
hasta la más
material, que está dentro del cuerpo interior, por así decir, del plexo solar2.
Son estados del
ser que se forman y se desarrollan, progresan, se individualizan y se
perfeccionan en el
curso de numerosas existencias terrestres y forman el ser psíquico.
Cuando el ser
psíquico está plenamente formado es consciente de la consciencia del alma
y la manifiesta
perfectamente.
2. Plexo solar: La
Madre habla aquí de la región del corazón, no del cordón umbilical, como se
deduce claramente
de sus otras respuestas, especialmente la del 20 de septiembre de 1969
publicada en el
volumen «Quelques
Réponses de la Mire», Sri Aurobindo Ashram Press, 1992, p. 410.
La Madre
¿El alma y el
ser psíquico son una sola y misma cosa?
Eso depende de la
definición que uno da a las palabras. En la mayor parte de las
religiones y quizá
también en las filosofías, se llama «alma» al ser vital, porque se dice
que «el alma
abandona al cuerpo», cuando es el ser vital quien abandona al cuerpo; se
habla de «salvar
las almas», de «almas malas», de «rescatar las almas»..., pero todo eso se
aplica al ser
vital porque el ser psíquico ¡no tiene necesidad de ser salvado!... no toma
parte en las
faltas de la persona exterior, está libre de toda reacción.
La Madre
Hay que hacer una
distinción entre el alma en su esencia y el ser psíquico. Cada uno
tiene un alma que
es la chispa del Divino -nada podría existir sin ella. Pero es
absolutamente
posible que un ser vital y físico existan sin tener, detrás de él, un ser
psíquico
claramente evolucionado. Y por tanto no se puede afirmar de una manera general
que los hombres
primitivos no tenían alma o que su alma no se mostraba en ninguna parte.
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
12
El ser interior se
compone de la mente interior, del vital interior, del físico interior -
pero eso no es el
ser psíquico. El ser psíquico es el ser mas interior, completamente
distinto de ellos.
En realidad la palabra psíquico es utilizada en inglés para calificar todo
lo que es
diferente o más profundo que la mente, la vida y el cuerpo exteriores, o bien
todo
lo que está oculto
o es suprafísico; pero este uso es una fuente de confusión y de error y la
descartamos
enteramente cuando hablamos o escribimos sobre el yoga. En el lenguaje
ordinario podemos
algunas veces utilizar la palabra «psíquico» en un sentido amplio y
corriente; o en
poesía, donde la precisión intelectual no es demasiado rigurosa, podemos
de vez en cuando
hablar del alma en el sentido ordinario y más exterior, o en el sentido de
una verdadera
psique.
El ser psíquico
está oculto por los movimientos de la superficie y se expresa de la
mejor manera que
puede a través de los instrumentos exteriores que son regidos más por
las fuerzas
exteriores que por las influencias interiores del ser psíquico. Pero eso no
significa que ellos
estén completamente aislados de la influencia del alma. El alma está en
el cuerpo de la
misma manera que la mente o el vital; pero el cuerpo que ella habita no es
solamente este
cuerpo físico material, es también el cuerpo sutil. Cuando la envoltura
material se
deshecha, las envolturas vital y mental del cuerpo subsisten en tanto que
vehículos del alma
hasta que ellas también se disuelven.
El alma de una
planta o de un animal no es que esté completamente dormida:
simplemente sus
medios de expresión están menos desarrollados que los de un ser
humano. Hay mucho
de psíquico en una planta, mucho de psíquico en un animal. En la
forma de la
planta, sólo el vital-físico está evolucionado; por consiguiente no puede
expresarse; el
animal tiene una mente vital y puede expresarse, pero su consciencia está
limitada y sus
experiencias son limitadas; por lo tanto la consciencia y la experiencia de la
esencia psíquica
están menos desarrolladas de lo que es posible en el hombre. Sin
embargo los
animales tienen un alma y responden fácilmente al ser psíquico en el hombre.
El fantasma no es
el alma evidentemente. Es o bien el hombre apareciendo en su
cuerpo vital, o
bien un fragmento de su vital del que se apodera una fuerza o ser vital. La
parte vital en nosotros
persiste normalmente durante algún tiempo después de la
disolución del
cuerpo y pasa al plano vital donde mora hasta que la envoltura vital se
disuelve. A
continuación pasa, si está mentalmente evolucionado en la envoltura mental
hacia un mundo
mental y, finalmente, el ser psíquico abandona también su envoltura
mental y va a su
lugar de reposo. Si la mente está fuertemente desarrollada, la parte mental
en nosotros puede
subsistir, y lo mismo sucede con el vital, a condición de que estén
organizados
alrededor del ser psíquico verdadero y agrupados en torno a él, ya que
entonces
participan de la inmortalidad del ser psíquico. De otro modo, el ser psíquico
atrae
hacia él la mente
y la vida y entra en una quietud internatal.
Sri Aurobindo
En la experiencia
del yoga el ser o ente esencial es en esencia uno con el Divino o al
menos es una parte
del Divino y tiene todas las potencialidades divinas. Pero en la
manifestación toma
dos aspectos, el de Purusha y el de Prakriti, el Ser consciente y la
Naturaleza. En la
Naturaleza de aquí el Divino está velado, y el ser individual está
sometido a la
Naturaleza que actúa aquí como la Prakriti inferior, como una fuerza de la
Ignorancia,
Avidya. El Purusha en sí es divino, pero al exteriorizarse en la Ignorancia de
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
13
la Naturaleza se
convierte en el ser individual aparentemente imperfecto con la
imperfección de
ésta. Por eso, el alma o esencia psíquica, que es el Purusha participando
en la evolución y
sosteniéndola, porta en sí todas las potencialidades divinas; pero el ser
psíquico
individual que él sitúa como su representante asume la imperfección de la
Naturaleza y
evoluciona en ella hasta que recupera toda la esencia psíquica y se une con el
Ser-Esencial o
Espíritu situado en lo alto del cual el alma es la proyección individual en la
evolución. Esta
dualidad del ser en todos sus planos -porque es una realidad que adopta
diversas formas,
no sólo del Ser-Esencial y el psíquico, sino también del Purusha mental,
del Purusha vital
y del Purusha físico tiene que ser captada y aceptada para que las
experiencias del
yoga puedan ser plenamente comprendidas.
El Ser es uno en
todas partes, pero en cada plano de la Naturaleza es representado por
una forma de sí
mismo que es la propia de ese plano, el Purusha mental en el plano
mental, el Purusha
vital en el plano vital, el Purusha físico en el plano físico. La Taittiriya
Upanishad menciona
dos planos más del ser, el plano del conocimiento o de la Verdad y el
plano del Ananda,
cada uno con su Purusha, ero aunque alguna influencia de ellos puede
descender asta
nosotros, estos planos son aún superconscientes para la mente humana y su
naturaleza no está
todavía organizada aquí.
Sri Aurobindo
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
14
EL ATMAN, EL
JIVATMAN Y EL PSÍQUICO
Es necesario
comprender claramente la diferencia entre el alma que evoluciona (ser
psíquico) y el puro
Atman, ser esencial o espíritu. El ser esencial puro no nace, no pasa
por el proceso de
la muerte y el nacimiento, no depende del nacimiento ni del cuerpo, ni
de la mente, ni de
la vida, ni de la Naturaleza manifestada. No está atado por estas cosas,
no está limitado
ni afectado por ellas aunque las asume y las sostiene. El alma, por el
contrario,
desciende en el nacimiento y pasa, por medio de la muerte - aunque ella en sí
misma no muera,
porque es inmortal- de un estado a otro, del plano terrestre a otros
planos; después
regresa a la existencia terrestre. Ella persigue, por esta progresión de vida
en vida, una
evolución ascendente que la conduce hasta el estado humano, y hace
evolucionar, a
través de todo eso, un ser de ella misma que nosotros llamamos el ser
psíquico que
sostiene la evolución desarrolla una consciencia humana física, vital y
mental, como
instrumentos para adquirir experiencia del mundo y para una autoexpresión
disfrazada,
imperfecta, pero creciente. Todo eso ella lo hace desde detrás de un velo,
dejando entrever
algo de su ser divino solamente en la medida en que se lo permite la
imperfección del
ser instrumental. Pero llega un momento en que ella es capaz de
prepararse para
salir de detrás del velo a tomar el mando y a orientar toda la naturaleza
instrumental hacia
una realización divina. Es el comienzo de la verdadera vida espiritual.
El alma es capaz
entonces de prepararse para la evolución de una consciencia manifestada
que será superior
a la consciencia humana mental: puede pasar del estado mental al estado
espiritual y, por
los diversos grados del estado espiritual, al estado supramental. Hasta
aquí, no hay razón
alguna para que ella cese de nacer: de hecho no puede dejar de hacerlo.
Si, habiendo
alcanzado el estado espiritual, ella tiene la voluntad de salir de la
manifestación
terrestre, puede en verdad hacerlo -pero una manifestación más alta es
igualmente
posible, en el Conocimiento y no en la Ignorancia.
Sri Aurobindo
En nuestro yoga,
la expresión «ser central» sirve generalmente para designar la parte
del Divino en el
hombre que sostiene todo el resto y que sobrevive a través de la muerte y
el nacimiento.
Este ser central tiene dos formas: en lo alto, es el Jivatman, nuestro ser
verdadero del cual
nosotros tomamos consciencia cuando llega el auto-conocimiento
superior; abajo,
él es el ser psíquico que se mantiene detrás de la mente, del cuerpo y de la
vida. El Jivatman
está encima de la manifestación de la vida y la preside; el ser psíquico
está presente
detrás de esta manifestación y la sostiene.
La actitud natural
del ser psíquico es la de sentirse como un Niño, el Hijo de Dios, el
Bhakta; es una
parte del Divino, una con él en esencia aunque en la dinámica de la
manifestación
exista siempre una diferencia, incluso en la identidad. El Jivatman, por el
contrario, vive en
la esencia y puede fundirse en una identidad con el Divino: pero a él
también, desde el
momento en que preside la dinámica de la manifestación, se le reconoce
como un centro del
Divino múltiple y no como el Parameshwara [el Supremo]. Es
importante
acordarse de esta distinción; porque de otro modo, si se tiene el menor egoísmo
vital, uno puede
comenzar a creerse un Avatar o bien perder el equilibrio, como Hridaya3
con Ramakrishna.
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
15
3. Hridaya era el
sobrino de Ramakrishna y uno de sus discípulos.
Sri Aurobindo
El Espíritu es el
Atman, el Brahman, el Divino Esencial.
Cuando el Divino
único manifiesta su multiplicidad siempre inherente, este Ser-
Esencial o Atman
se convierte para esa manifestación en el ser central que preside desde
lo alto la
evolución de sus personalidades y de sus vidas terrestres aquí abajo, pero en
sí
mismo es una parte
eterna del Divino y anterior a la manifestación terrestre, paraprakritir
jivabhuta.
En esta
manifestación inferior, apara prakriti, esta parte eterna del Divino aparece
como
el alma, una
chispa del Fuego Divino, que sostiene la evolución individual y es el
fundamento del ser
mental, vital y físico. El ser psíquico es la chispa que se va
convirtiendo en
Fuego y evoluciona con el desarrollo de la consciencia. El ser psíquico es
por consiguiente
evolutivo, no como el Jivatman anterior a la evolución.
Pero el hombre no
es consciente del ser-esencial o Jivatman, sólo es consciente de su
ego, o es
consciente del ser mental que controla la vida y el cuerpo. Pero penetrando más
profundamente en
su interior se torna consciente de su alma o ser psíquico como su centro
verdadero, el
Purusha en el corazón; el ser psíquico es el ser central en la evolución,
procede del
Jivatman, parte eterna del Divino, y.lo representa. Cuando se alcanza la
plenitud de la
consciencia, el Jivatman y el ser psíquico se unen.
Sri Aurobindo
El alma,
representante del ser central, es una chispa del Divino que sostiene toda
existencia
individual en la Naturaleza. El ser psíquico es una forma consciente de esa
alma
que se desarrolla
en la evolución: en el persistente proceso que hace emerger primero la
vida en la
Materia, después la mente en la vida, hasta que finalmente la mente puede
crecer y
convertirse en sobremente y la sobremente en Verdad supramental. El alma
sostiene la
naturaleza en su proceso de evolución a través de todas estas gradaciones, pero
en sí no es
ninguna de esas cosas.
La Naturaleza
inferior, aparó prakriti, es esta Naturaleza aparente, exterior objetiva y
subjetiva
superficial, que manifiesta todas estas mentes, vidas y cuerpos. La Naturaleza
suprema, para
prakriti, escondida detrás es la naturaleza misma del Divino: una suprema
Consciencia-Fuerza
que manifiesta al Divino múltiple como la Multiplicidad. Los seres
que forman la
Multiplicidad son en sí entes eternos del Supremo en su suprema
Naturaleza, para
prakriti. Aquí en relación con este mundo aparecen como los Jivatman
que sostienen la
evolución de las existencias naturales, sarva-bhutani, en el Devenir
mutable que es la
vida del Kshara (móvil o mutable) Purusha. El Jiva (o Jivatman) y las
criaturas,
sarva-bhutani, no son lo mismo. Los Jivatman permanecen realmente encima de
la creación aunque
estén implicados en ella; las existencias naturales, sarva-bhutani son
las criaturas de
la Naturaleza. El hombre, el pájaro, la bestia o el reptil, son existencias
naturales, pero el
Ser-Esencial individual de ellos no es específicamente, ni siquiera por un
momento, hombre,
pájaro, bestia o reptil; en su evolución él es el mismo en el transcurso
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
16
de todos estos
cambios, un ser espiritual que consiente el juego de la Naturaleza.
Lo que es original
y eterno para siempre en el Divino es el Ser, lo que se desarrolla en
la consciencia,
las condiciones, las fuerzas, las formas, etc., en virtud del Poder Divino es
el Devenir. El
Divino eterno es el Ser; el universo en el Tiempo todo lo que se manifiesta
en él es un
Devenir. El Ser Eterno en su naturaleza superior Para Prakriti, es a la vez Uno
y Múltiple; pero
la Multiplicidad eterna del Divino cuando se mantiene detrás de las
existencias
creadas sarva-bhutani, aparece como (o, por declararlo de otro modo, se
convierte en) el
Jiva, para prakritir jivabhuta. Por otro lado, en el psíquico hay dos
aspectos, la
existencia psíquica o alma detrás, y delante la configuración de la
individualidad que
va adquiriendo en su evolución en la Naturaleza.
El alma o psique
es inmutable sólo en el sentido de que contiene toas las posibilidades
del Divino en su
interior, pero tiene que hacer que éstas evolucionen, y en su proceso de
evolución el alma
asume la forma de un individuo psíquico en desarrollo que evoluciona
en el transcurso
de la manifestación de la Prakriti individual y forma parte de la evolución.
Es una chispa del
Fuego Divino que crece detrás de la mente, el vital el físico por medio
del ser psíquico
hasta que es capaz de transformar la Prakriti de la Ignorancia en Prakriti
del Conocimiento.
Este ser psíquico evolutivo no es por consiguiente en ningún momento
la totalidad de lo
que el alma o la existencia psíquica esencial lleva dentro de sí;
temporaliza e
individualiza lo que es eterno en potencialidad, trascendente en esencia, en
esta proyección
del espíritu.
El ser central es
el ser que preside los diferentes nacimientos, uno tras otro, pero en sí
es nonato, pues no
desciende hasta el ser, sino que está encima de éste. El ser central
mantiene juntos al
ser mental, vital y físico a todas las diversas partes de la personalidad y
controla la vida
bien sea a través del ser mental y el pensamiento y la voluntad mental o
bien por medio del
ser psíquico, con lo que pueda estar situado más al frente o ser más
poderoso en la
naturaleza. Si no ejerce este control, la consciencia se sume en un gran
desorden y cada
parte de la personalidad actúa por su cuenta de tal modo que no hay
coherencia alguna
ni en el pensamiento ni en el sentimiento ni en la acción.
El ser psíquico no
está encima, sino detrás. Su sede está detrás del corazón, su poder no
es el conocimiento
sino un sentimiento esencial o espiritual; posee el más diáfano sentido
de la Verdad y una
suerte de percepción inherente de ésta que es de la naturaleza de la
percepción del
alma y del sentimiento-del-alma. Es nuestro ser recóndito y sostiene a
todos los demás,
el ser mental, el vital y el físico, pero también está muy velado por ellos
y ha de actuar
sobre ellos más como una influencia que en virtud de su derecho soberano a
una acción
directa; sólo cuando alcanza un alto estadio de desarrollo o mediante el yoga
su
acción directa se
torna normal y preponderante. No es el ser psíquico el que tú percibes
que te proporciona
intuiciones de lo que ha de acontecer o te pone sobre aviso de los
resultados de
ciertas acciones; es alguna parte del ser interior, a veces el mental interior,
a
veces el vital
interior, algunas veces puede ser el Purusha físico interior o sutil. El ser
interior -la mente
interior, el vital interior, el físico interior o sutil- conoce muchas cosas
desconocidas por
la mente exterior, el vital exterior, el físico exterior, porque está en
contacto más
directo con las fuerzas secretas de la Naturaleza. El ser psíquico es el ser
más recóndito de
todos; una captación de la verdad que es inherente a la sustancia más
profunda de la
consciencia, la percepción de lo bueno, lo verdadero, lo bello, del Divino,
es su privilegio.
El ser central -el
Jivatman que no nace ni evoluciona pero preside el nacimiento y la
evolución
individual- sitúa un representante de sí mismo en cada plano de la consciencia.
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
17
En el plano mental
él es el verdadero ser mental, manomaya purusa, en el plano vital el
verdadero ser
vital, pranamaya purusa, en el plano físico el verdadero ser físico, anamaya
purusa. Cada ser,
por tanto, en tanto perdura la Ignorancia está centrado en torno al
Purusha mental,
vital o físico, según sea el plano en el que vive predominantemente, y ése
es para él su ser
central. Pero el que es el verdadero representante durante todo el tiempo
está escondido
detrás de la mente, del vital y el físico; es el psíquico, nuestro ser
recóndito.
Cuando comienza a
surgir el conocimiento interior más recóndito, adquirimos
consciencia del
ser psíquico en nuestro interior y éste se sitúa en primer plano y dirige la
sadhana. Nos
tornamos así mismo conscientes del Jivatman, el Ser-Esencial o Espíritu
indiviso situado
encima de la manifestación del cual el psíquico es aquí su representante.
Sri Aurobindo
El Jivatman, el
alma-chispa y el ser psíquico son tres formas diferentes de la misma
realidad y no
deben ser mezclados indistintamente, pues eso confunde la claridad de la
experiencia.
El Jivatman o
espíritu es autoexistente y está por encima del ser manifestado o
instrumental; es
superior al nacimiento y la muerte, siempre el mismo, es el Ser-Esencial
individual o
Atman, el ser eterno verdadero del individuo.
El alma es una
chispa del Divino que no está situada en lo alto, encima del ser
manifestado, sino
que desciende a la manifestación para sostener su evolución en el
mundo material. Al
principio es un poder indiferenciado de la Consciencia Divina que
contiene todas las
posibilidades que todavía no han tomado forma, pero a las cuales es la
función de la
evolución darles forma. Esta chispa está presente en todos los seres vivientes
desde los más
inferiores hasta los que han alcanzado un nivel superior.
El ser psíquico es
una personalidad espiritual formada por el alma en su evolución. Su
desarrollo indica
el estadio que ha alcanzado la evolución espiritual del individuo y sus
inmediatas
posibilidades para el futuro. Está situado detrás de la naturaleza mental,
vital y
física, crece con
sus experiencias y lleva la consciencia de una a otra vida. Es la Persona
psíquica, caitya
purusa. Al principio está velado por la mente, el ser vital y el cuerpo,
limitado en su
autoexpresión por sus limitaciones, constreñido por las reacciones de la
Naturaleza, pero a
medida que crece se torna capaz de salir a la superficie y dominara
mente, la vida y
el cuerpo. En el hombre ordinario todavía depende de estos elementos
para su expresión
y no es capaz de tomar posesión de ellos y utilizarlos libremente. La
vida del ser es
animal y humana, no divina. Cuando el ser psíquico por medio de la
sadhana puede
tornarse dominante y utilizar libremente sus instrumentos, el impulso hacia
el Divino adquiere
un carácter integral y la transformación de la mente, la vida y el
cuerpo, no
meramente su liberación, se torna posible.
Siendo el
Ser-Esencial o Atman libre yajeno al nacimiento y a la muerte, la experiencia
del Jivatman y su
unidad con el Ser-Esencial supremo o universal es suficiente para
aportar el sentido
de la liberación; es ésta la experiencia que es necesaria para la suprema
redención
espiritual. Pero para la transformación de la vida y la naturaleza son
indispensables el
despertar plenario del ser psíquico y la soberanía de éste sobre la
Naturaleza.
En esta etapa el
ser psíquico realiza su unidad con el ser verdadero, el Ser-Esencial,
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
18
pero no desaparece
o se transforma en él. Permanece como su instrumento para la
autoexpresión
psíquica y espiritual, para una manifestación divina en la Naturaleza.
El bindu4 que viste en lo alto puede
ser un modo simbólico de percibir el Jivatman, el
ser esencial
individual, como una gota del Océano, una parte individual del Divino
universal. La aspiración
en este nivel se centra naturalmente en la apertura de la
consciencia
superior para que el ser pueda morar allí y no en la ignorancia. El Jivatman ya
es uno en realidad
con el Divino, pero lo que se necesita es que el resto de la consciencia
realice también
esta unidad.
4. Punto de
concentración, mancha (Nota del Editor)
El ser psíquico
traduce entonces enteramente esta demanda en una aspiración a la
apertura de toda
la naturaleza inferior, la mente, el vital y el cuerpo, al Divino, al amor y
la unión con el
Divino, a su presencia y su poder en el corazón, a la transformación de la
mente, la vida y
el cuerpo en virtud del descenso de la consciencia superior a este ser y
esta naturaleza
instrumentales.
Ambas aspiraciones
son necesarias para la plenitud de este yoga, la demanda del ser-
esencial o
espíritu sobre la naturaleza desde lo alto y la aspiración psíquica de la
naturaleza desde
abajo. Cuando el ser psíquico impone su aspiración en la mente, el vital y
el cuerpo, ellos
entonces también aspiran y es esto lo que tú percibiste como la aspiración
desde el nivel del
ser inferior. La que percibiste en lo alto es la aspiración del Jivatman a
que la consciencia
superior con su realización del Uno se manifieste en la totalidad del ser.
Ambas aspiraciones
son necesarias y se ayudan recíprocamente. Pero el empeño del ser
inferior es al
principio intermitente y obstaculizado por la oscuridad y las limitaciones de
la consciencia
ordinaria. Por medio de la sadhana tiene que tornarse claro, constante,
fuerte y
resistente: entonces fuerza la realización, la hace inevitable.
Sri Aurobindo
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
19
EL
PSICO-MENTAL, EL PSICO-VITAL Y EL PSICO-FÍSICO
Hay siempre, en la
mente, en el vital, en el cuerpo, una parte que está influenciada por
el ser psíquico o
puede estarlo; puede llamarse psico-mental, psico-vital, psico-físico.
Según la
personalidad o el grado de evolución de cada uno, ella puede ser menor o mayor,
débil o fuerte,
oculta e inactiva o predominante y activa. Cuando ella actúa, los
movimientos de la
mente, del vital, o del físico adoptan los motivos o los fines del ser
psíquico,
participan de su naturaleza o persiguen sus objetivos, en tanto que los
modifican
según la manera
propia de la mente, del vital o del físico. El psico-vital busca al Divino,
pero su
consagración está llena de exigencias, de deseo, de impaciencia vital. El ser
psíquico no conoce
nada de eso, al contrario, se caracteriza por el puro don de sí, la
aspiración y la
intensidad del fuego psíquico. El psico-vital está sujeto al dolor y al
sufrimiento, que
no existen en el psíquico.
Sri Aurobindo
La gente designa
cosas diferentes cuando usan el término alma. Se trata algunas veces
de lo que he
llamado en «Arya» el alma-de-deseo; es decir, el vital y sus aspiraciones
impuras, sus
deseos, su avidez por todas las cosas buenas o malas, sus emociones
refinadas y
groseras, o los impulsos de los sentidos atravesados por las idealizaciones de
la
mente y los
estímulos psíquicos. Puede tratarse también de la mente y del vital sometidos
al empuje de un
entusiasmo psíquico. Mientras que el ser psíquico esté oculto está
obligado a
expresarse por medio de la mente y del vital y sus aspiraciones están entonces
mezcladas y
matizadas por la sustancia mental y vital. Así el impulso psíquico velado
puede expresarse
en la mente por una sed del pensamiento de conocer al Divino; es lo que
los europeos
llaman «el amor intelectual por Dios». En el vital este entusiasmo psíquico
puede expresarse
como una sed o un deseo apasionado por alcanzar al Divino. Eso puede
conllevar grandes
sufrimientos a causa de la naturaleza del vital, de sus pasiones inquietas,
de sus deseos, de
sus ardores, de sus emociones turbias, de sus oscuridades, de sus
depresiones, de
sus desesperaciones. Sin embargo no todos pueden abordar al Divino de
manera pura y
psíquica, o no pueden abordarlo así desde el principio; frecuentemente es
necesario
acercarse al comienzo mediante la mente y el vital, lo cual, desde el punto de
vista espiritual,
es mejor que ser insensible al Divino. En los dos casos se trata de una
llamada del alma,
de una aspiración del alma que no hace más que revestirse de una forma
o de un matiz
particular debido al hecho de que la naturaleza es predominantemente vital o
mental.
Sri Aurobindo
Dulce Madre,
aquí, Sri Aurobindo ha dicho: «Si el alma más profunda está despierta,
si hay un
nacimiento nuevo por el cual se pasa de la simple consciencia mental, vital y
física a la
consciencia psíquica, entonces se puede practicar nuestro yoga. «¿Por qué ha
dicho «el alma
más profunda?» «¿Es que hay un alma superficial?».
Es porque esta
alma más profunda, es decir, el ser psíquico central, influye en las partes
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
20
superficiales de
la consciencia (superficiales en relación a ella: las partes mentales, las
partes vitales).
El alma influye sobre la mente más pura, el vital más alto, el ser emotivo
les ayuda hasta el
punto de que se tiene la impresión de entrar en contacto con ella a través
de estas partes
del ser. Entonces la gente toma estas partes por el alma, y es eso por lo que
él dice el «alma
más profunda», es decir, el alma central, el alma verdadera.
Porque muy
frecuentemente, cuando uno toca ciertas partes de la mente que están bajo
la influencia
psíquica y que están plenas de luz y de la alegría de esta luz, o cuando se
tocan ciertas
partes muy puras y muy altas del ser emotivo que tiene las emociones más
generosas, más
desinteresadas, se tiene también la impresión de estar en contacto con el
alma. Pero eso no
es el alma verdadera, no es el alma en su misma esencia. Esas son partes
del ser que están
bajo su influencia y que manifiestan algo de ella. Entonces muy
frecuentemente la
gente se pone en contacto con esas partes, lo cual les da iluminaciones,
grandes alegrías,
revelaciones y tienen la impresión de que han tocado su alma. Pero es
solamente la parte
del ser que está bajo su influencia, una parte u otra, porque...
Justamente, lo que
sucede, es que uno toca estas cosas, tienen experiencias, y después eso
se oculta y uno se
pregunta: «¿Cómo es posible que yo haya tocado mi alma, y ahora me
encuentre caído en
este estado de ignorancia y de inconsciencia?». Pero esto es porque
uno no había
tocado su alma, había tocado las partes del ser que están bajo la influencia
del alma y que
manifiestan algo de ella, pero no son el alma.
Ya he dicho muchas
veces que cuando uno entra conscientemente en contacto con su
alma y se
establece la unión, ya está, eso ya no puede deshacerse, eso es algo
permanente,
constante, que
resiste todo, y no importa en qué momento si uno se remite a eso se lo
encuentra.
Mientras que de la otra manera, uno puede tener experiencias muy bonitas y
después se ocultan
de nuevo, y uno se pregunta: «¿Cómo es posible? Había visto mi alma,
y ahora ya no la
encuentro». Es que no era el alma lo que había visto. Y esas son cosas
muy bellas, que
nos dan experiencias muy impresionantes, pero no es el contacto con el
ser psíquico
mismo.
El contacto con el
ser psíquico es definitivo, y es lo que digo... cuando las gentes me
preguntan: «¿Es
que tengo yo un contacto con el ser psíquico?», les digo: «¡Nada, que
vuestra pregunta
prueba que no lo tenéis!».
La Madre
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
21
EL ALMA DOBLE
Hay en nosotros un
alma doble, o un término psíquico doble, como es doble cualquier
otro principio
cósmico en nosotros. Nosotros tenemos, en efecto dos mentes; una la mente
superficial de
nuestro ego que se expresa en la evolución, la mente superficial que
nosotros creamos
emergiendo de la Materia; la otra una mente subliminal que no está
obstaculizada por
nuestra vida mental actual y sus rigurosas limitaciones, y que es grande,
poderosa y
luminosa, el ser mental verdadero detrás de esta forma superficial de la
personalidad
mental que tomamos por nosotros mismos erróneamente. Nosotros tenemos
paralelamente dos
vidas, una exterior, tejida en el cuerpo físico, ligada por su evolución
pasada a la
Materia que vive, que ha nacido y que morirá: la otra, una fuerza subliminal de
vida que no está
encerrada entre las estrechas fronteras de nuestro nacimiento y de nuestra
muerte físicas,
pero que es nuestro ser vital verdadero detrás de la forma de vida que la
ignorancia nos
hace tomar por nuestra existencia real. Esta dualidad está presente hasta en
la materia de
nuestro ser; porque detrás de nuestro cuerpo, nosotros poseemos una
existencia
material más sutil que suministra la sustancia no solamente de nuestro
desarrollo físico,
sino de los desarrollos vital y mental y es, en consecuencia, nuestra
sustancia real, el
soporte de esta forma física que desacertadamente imaginamos que es el
cuerpo total de
nuestro espíritu. También tenemos en nosotros una doble entidad psíquica,
en la superficie
el alma-de-deseo que actúa en nuestras ansiedades vitales, nuestras
emociones,
nuestras facultades estéticas y nuestra búsqueda mental de poder, de
conocimiento y de
éxito, y una entidad psíquica subliminal, una pura fuerza de luz, de
amor, de alegría y
de esencia sutilizada del ser que es nuestra alma verdadera detrás de la
forma exterior de
la existencia psíquica de cuyo nombre nosotros hacemos honor tan
frecuentemente.
Cuando un reflejo de esta entidad psíquica más grande y más pura viene a
la superficie
nosotros hablamos de un hombre que tiene un alma, y que no la tiene si este
reflejo no aparece
en su vida psíquica exterior.
Las formas
exteriores de nuestro ser son las de nuestra pequeña existencia definida por
el ego; las formas
subliminales, son las formaciones de nuestra individualidad verdadera
que es más grande.
Ellas son entonces esta parte oculta en nuestro ser en la cual nuestra
individualidad
está próxima a nuestra universalidad, la toca, la frecuenta, está
constantemente en
relación con ella. La mente subliminal en nosotros está abierta al
conocimiento
universal de la Mente cósmica; la vida subliminal en nosotros, a la fuerza
universal de la
Vida cósmica; el físico subliminal en nosotros, a la formación, a la fuerza
universal de la
Materia cósmica; las espesas paredes que interceptan estas cosas para
nuestra mente,
nuestra vida, nuestro cuerpo exteriores, y que la Naturaleza tiene que
atravesar con
tanto dolor, tan imperfectamente y recurriendo a subterfugios físicos tan
hábiles como
torpes, no son, en el subliminal, más que un medio sutil al mismo tiempo de
separación y de
comunicación. Incluso el alma subliminal en nosotros está abierta al
deleite universal
que el alma cósmica extrae de su propia existencia y de la existencia de
miríadas de almas
que la representan, así como de las operaciones de la mente, de la vida
y de la materia
por las cuales la naturaleza se presta a su juego y a su desarrollo; pero el
alma de superficie
está separada de este Deleite cósmico a causa del gran espesor de los
muros del ego; que
sin duda están provistos de puertas por las que penetrar, pero cuando el
Deleite cósmico
las utiliza, sus contactos se empequeñecen, se deforman o deben
presentarse bajo
la máscara de su propio contrario.
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
22
Sri Aurobindo
El alma y la vida
son dos poderes completamente diferentes. El alma es una chispa del
Espíritu divino
que sostiene a la naturaleza individual; la mente, la vida y el cuerpo son
instrumentos para
manifestación de la naturaleza. En la mayoría de los hombres, el alma
está oculta y
envuelta por la acción de la naturaleza exterior; los hombres confunden el ser
vital y el alma,
porque el vital es quien anima y hace mover los cuerpos. Pero este ser vital
es una cosa hecha
de deseos y de fuerzas ejecutoras, buenas y malas; es el alma-de-deseo,
no el alma
verdadera. Cuando el alma verdadera (psique) se pone delante y comienza, en
primer lugar a
influenciar, después a gobernar las acciones de la naturaleza instrumental,
el hombre comienza
a superar el deseo vital y a desarrollarse hacia una naturaleza divina.
Sri Aurobindo
Si el conocimiento
es el poder más vasto de la consciencia y si su función es liberar e
iluminar, el amor
es el poder más profundo y más intenso, y su privilegio es ser la llave de
los retiros más
íntimos y más secretos del Misterio divino. El hombre, debido a que es un
ser mental, se
inclina a dar una importancia suprema a la mente pensante y a su razón, su
voluntad, su forma
mental de abordar y de realizar la Verdad; tiene incluso tendencia a
considerar que no
existe otra forma de hacerlo. A los ojos del intelecto, el corazón, con sus
emociones y sus
movimientos imprevisibles, es un poder oscuro, incierto, frecuentemente
peligroso y
engañoso, que hay que tener bajo el control de la razón, de la voluntad mental
y de la
inteligencia Y sin embargo, hay, en el corazón o detrás de él, una luz mística
más
profunda que no es
lo que nosotros llamamos la «intuición» (porque ésta desciende a
través de la
mente, si bien no viene de la mente) sino que está en contacto con la Verdad y
que está más
próxima al Divino que el intelecto humano con su orgulloso conocimiento.
De acuerdo con la
antigua enseñanza, la sede del Divino inmanente, el Purusha oculto, se
halla en el
corazón místico -la «caverna secreta del corazón», hridaye gouhayam, como se
denomina en los
Upanishads- y según la experiencia de numerosos yoguis, es desde estas
profundidades que
llega la voz o la inspiración del oráculo interior.
Esta ambigüedad
del corazón, estas aparentes oposiciones entre profundidad y ceguera,
son creadas por el
doble carácter de las emociones humanas. Porque en el primer plano en
el hombre hay un
corazón de emociones vitales semejante al de los animales, bien que su
desarrollo sea más
variado; un corazón cuyas emociones están gobernadas por las
pasiones egoístas,
los afectos ciegos e instintivos y por todo el juego de impulsos de la
vida con sus
imperfecciones, sus perversiones y frecuentemente sus sórdidas
degradaciones; es
un corazón asediado y conquistado por la lujuria, el deseo, la cólera, las
exigencias brutales
e intensas, o por las pequeñas codicias y mezquindades de una fuerza
de vida oscura y
venida a menos, envilecida por su esclavitud a cualquier impulso. Esta
mezcla del corazón
emotivo y del vital ávido de sensaciones, crea en el hombre una falsa
«alma-de-deseo»;
es este elemento grosero y peligroso del que la razón desconfía con todo
el derecho y
siente la necesidad de dominar, aunque en realidad, el dominio, o más bien la
coerción que ella
llega a ejercer sobre nuestra naturaleza vital grosera y obstinada resulta
siempre muy
incierta y engañosa. Pero el alma verdadera del hombre no está allí; está en
el verdadero
corazón, invisible, oculto en alguna caverna luminosa de nuestra naturaleza:
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
23
allí, bajo una
infiltración de Luz divina, está nuestra alma, el ser silencioso y profundo del
que pocos hombres
son apenas conscientes; porque si bien todos tienen un alma, raros son
aquellos que
perciben su verdadera alma o sienten su impulso directo allí donde mora la
pequeña chispa del
Divino que sostiene la masa oscura de nuestra naturaleza: alrededor de
ella crece el ser
psíquico, el alma formada o el Hombre verdadero en nosotros. A medida
que el ser
psíquico crece y los movimientos del corazón reflejan sus impulsos divinos, el
hombre llega a ser
cada vez más consciente de su alma y deja de ser un animal superior, y,
despertándose a
algún fulgor de la Divinidad que está en él, acepta cada vez más las
intimaciones de
una vida y de una consciencia más profundas y el impulso que le lleva
hacia las cosas
divinas. Uno de los momentos decisivos del yoga integral es cuando el ser
psíquico,
liberado, emerge de las profundidades de detrás del velo, sale a la superficie
y
puede derramar
sobre la mente, la vida y el cuerpo del hombre, la gran corriente de sus
intuiciones, de
sus visiones y de sus inspiraciones, y comenzar a preparar la edificación de
la divinidad en la
naturaleza terrestre.
Sri Aurobindo
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
24
LA NATURALEZA
DEL SER PSÍQUICO
Está en la
naturaleza misma del alma o ser psíquico el volverse hacia la Verdad divina
como el girasol
hacia el sol; todo lo que es divino o lo que progresa hacia la divinidad, ella
lo acepta y lo
asume, y se retira de todo lo que es una perversión o un desaire a la
divinidad, de todo
lo que es falso o antidivino. Pero al principio el alma no es más que una
chispa, después
una pequeña llama divina que arde en medio de la oscuridad: está en gran
parte oculta en su
santuario interior, y, para revelarse, tiene que convocar a la mente, a la
fuerza de la vida
y a la consciencia física y persuadirles de que la expresen tanto como
puedan;
generalmente, ella logra a lo sumo impregnar con su luz interior su exterior y,
con
su delicadeza
purificadora, atenuar sus sombrías oscuridades o sus promiscuidades
groseras. Incluso
cuando el ser psíquico está suficientemente formado como para poder
expresarse de una
forma algo más directa en la vida, no representa más que para unos
pocos, una parte
ínfima del ser -«no más grande que el pulgar de un hombre en el cuerpo
humano», según la
imagen de los antiguos videntes-, y no es capaz de prevalecer nunca
contra la
oscuridad y la pequeñez ignorante de la consciencia física, contra la
autosuficiencia
errónea de la mente o la arrogancia y la vehemencia de la naturaleza vital.
El alma está
obligada a aceptar la vida mental, emotiva y sensorial, tal como está en los
hombres, con sus
relaciones, sus actividades, sus formas y sus símbolos preferidos; ella
debe trabajar para
hacer surgir el elemento divino enterrado en toda esta verdad relativa
mezclada
continuamente con las falsificaciones del error, en este amor puesto al
servicio
del cuerpo animal,
o de la satisfacción del ego vital, en esta vida de hombre corriente
atravesada por
raros y idos destellos de divinidad y las sombras brillantes de demonio y de
la bestia. Ella no
se engaña jamás en su voluntad esencial, pero está frecuentemente
obligada, bajo la
presión de sus instrumentos, a tolerar faltas en la acción, sentimientos
mal dirigidos,
personas mal elegidas, errores en la correcta expresión de su voluntad y en
las circunstancias
que deben manifestar su ideal interior infalible. Sin embargo, hay en ella
una visión que la
hace una guía más segura que la razón o los deseos, incluso los más
nobles, y, a pesar
de los errores y de los aparentes pasos en falso, su voz puede, con todo,
conducir con mayor
seguridad que el intelecto preciso y que las consideraciones del juicio
mental. Esta voz
del alma no es lo que se llama la «consciencia» -eso no es más que un
sucedáneo mental,
frecuentemente convencional y sujeta a error-; es una llamada más
profunda y más
raramente escuchada; sin embargo, lo más sabio es seguirla cuando se la
escucha; es
incluso preferible errar siguiendo la llamada del alma que avanzar
directamente, en
apariencia, obedeciendo a la razón y a la moral exterior. Pero es
solamente cuando
la vida se vuelve hacia el Divino que el alma puede verdaderamente
ponerse delante e
imponer su poder a las partes externas del ser, porque, siendo ella misma
una chispa del
Divino, su verdadera vida y la razón misma de su existencia es crecer como
una llama hacia el
Divino.
Sri Aurobindo
La verdadera alma
secreta en nosotros -subliminal, hemos dicho, pero la palabra puede
confundir, porque
esta presencia no se encuentra bajo el umbral de la mente despierta,
sino que más bien
arde en el templo del corazón más interior detrás de la densa cortina de
una mente, de una
vida y de un cuerpo ignorantes, no subliminales, pero detrás del velo-,
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
25
esta entidad
psíquica oculta es la llama del Divino siempre encendida en nosotros; esta
densa
inconsciencia no puede extinguir nuestro ser espiritual interior aunque
oscurezca
nuestra naturaleza
exterior. Es una llama nacida del Divino; habitante luminoso de la
Ignorancia, crece
en ella hasta el momento en que puede volverla hacia el Conocimiento.
Es el Testigo
interior, el Controlador, el Guía escondido, el Daimon de Sócrates, la luz
interior o la voz
interior del místico. Es lo que subsiste, lo que es imperecedero en
nosotros de
nacimiento en nacimiento, inalcanzable por la muerte, la decrepitud o la
corrupción, una
chispa indestructible del Divino. No es el Ser-Esencial o el Atman no
nacido, porque el
Ser-Esencial, aun cuando preside la existencia del individuo, permanece
siempre consciente
de su universalidad y de su trascendencia; es su representante en las
formas de la
Naturaleza, el alma individual, cha ti ya purusha que sostiene la mente, la
vida y el cuerpo,
se sitúa detrás del ser mental, vital y físico sutil en nosotros, vela en su
evolución y en sus
experiencias. Esos otros poderes, o personas en el hombre, esos seres
de su ser están
también ocultos en su verdadera entidad, pero ponen en frente
personalidades
temporales que componen nuestra individualidad exterior y a cuya acción
superficial y
apariencia de estabilidad combinados llamamos nosotros-mismos. Tomando
forma en nosotros
esta Persona psíquica, esta entidad de lo más recóndito pone enfrente
también una
personalidad psíquica que cambia, crece, se desarrolla de vida en vida;
porque ella es la
viajera que va del nacimiento a la muerte y de la muerte al nacimiento;
las partes de la
Naturaleza en nosotros no son más que su vestido cambiante ymúltiple. Al
principio el ser
psíquico no puede actuar mas que de una manera velada, fragmentaria e
indirecta, por
mediación de la mente, de la vida y del cuerpo, puesto que esas son las
partes de la
Naturaleza que deben desarrollarse para llegar a ser los instrumentos gracias a
los cuales él se
expresará, y su evolución limita durante largo tiempo su acción. Teniendo
por misión
conducir al hombre desde la Ignorancia hasta la luz de la Consciencia divina,
absorbe la esencia
de todo lo que es vivido en la Ignorancia para formar el núcleo del
crecimiento del
alma en la naturaleza; el resto lo transforma en el material para un futuro
desarrollo de los
instrumentos de los que se debe servir hasta que estén preparados para
servir de
instrumentos luminosos del Divino. Es esta entidad psíquica secreta la que es
la
verdadera
Consciencia original en nosotros, mas profunda que la consciencia
convencional y
fabricada del moralista, porque es ella la que señala siempre la Verdad, la
Justicia, la
Belleza, el Amor y la Armonía y todo lo que es posibilidad divina en nosotros,
y ella la que
insiste mientras estas cosas no han llegado a ser la mayor necesidad de
nuestra
naturaleza. Es la personalidad psíquica en nosotros la que emerge produciendo
al
santo, al sabio,
al vidente; cuando ella alcanza la plenitud de su fuerza vuelve al ser hacia
el Conocimiento
del Ser-Esencial y del Divino, hacia la Verdad suprema, el Bien
supremo, la
Belleza, el Amor, la Beatitud supremas, las alturas, las vastas extensiones
divinas y nos abre
a la simpatía espiritual, de la universalidad, de la unidad. En cambio,
allí donde la
personalidad psíquica es débil, inmadura o mal desarrollada, faltan las partes
y los movimientos
más delicados, o bien su carácter y su poder son pobres, aunque la
mente, sea un
armazón fuerte y brillante, el corazón y sus emociones vitales duras,
poderosas y llenas
de dominio, la fuerza-de-vida, dominante y triunfadora, y la existencia
corporal rica y
feliz y aparentemente victoriosa y soberana. Es entonces, el alma-de-deseo
exterior, la
entidad pseudo-psíquica la que reina, y nosotros tomamos sus interpretaciones
erróneas como
sugestiones y como aspiración psíquicas; sus ideas y sus ideales, sus
apetencias y sus
deseos ardientes, por la verdadera sustancia del alma y por las riquezas de
la experiencia
espiritual5. Si la Persona psíquica
velada puede ponerse delante y,
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
26
reemplazando al
alma-de-deseo, gobernar abierta y enteramente esta naturaleza exterior de
la mente, de la
vida y del cuerpo, en lugar de que sea solamente de forma parcial y detrás
del velo, entonces
la mente, la vida y el cuerpo pueden ser moldeados en imágenes del
alma de lo que es
verdadero justo y bello y finalmente toda la naturaleza volcarse hacia la
finalidad real de
la vida, la victoria suprema, la ascensión a la existencia espiritual.
5. En nuestro
lenguaje ordinario la palabra «psíquico», se emplea más frecuentemente en
relación a
esta alma-de-deseo
que al verdadero ser psíquico. Se utiliza todavía más vagamente en el tema de
los
fenómenos
psicológicos y otros de un carácter anormal o supranormal que se relacionan con
la mente
interior, el vital
interior, el ser físico sutil subliminales y que no tienen nada que ver con las
operaciones
directas de la
psique. Se engloban incluso, fenómenos como la materialización y la
desmaterialización
que aun cuando
siendo probados, no responden manifiestamente a la acción del alma y no
arrojarían
ninguna luz sobre
la naturaleza o la existencia de la entidad psíquica, sino que más bien
resaltan la
acción anormal de
la energía física sutil oculta en las condiciones ordinarias del cuerpo grosero
de las
cosas,
reduciéndolo a su estado sutil y recomponiéndolo en los términos de la materia
densa.
Sri Aurobindo
Dulce Madre,
Sri Aurobindo dice que la voz de la consciencia ordinaria no es la voz
del alma. ¿Qué
es entonces?
La voz de la
consciencia ordinaria es una voz moral que distingue entre el bien y el
mal, que nos anima
a hacer el bien y nos prohíbe hacer el mal. Esto es muy útil en la vida
ordinaria y hasta
el momento en que uno puede tomar consciencia de su ser psíquico y
dejarse guiar por
él enteramente, es decir, elevarse por encima de la humanidad ordinaria,
liberarse de todo
egoísmo y llegar a ser un instrumento consciente de la Voluntad divina.
El alma, ella,
siendo una porción del Divino, está por encima de toda noción moral, ella se
baña en la Luz
divina y la manifiesta, pero no puede verdaderamente gobernar al ser
entero más que
cuando el ego ha sido disuelto.
La Madre
En una cierta
etapa del yoga, cuando la mente está suficientemente tranquila y no se
apoya a cada paso
en la suficiencia de sus certezas intelectuales; cuando el vital ha sido
estabilizado y
dominado y no insiste ya constantemente en la satisfacción de su propia
voluntad
irreflexiva, exigencias y deseos; cuando el físico está suficientemente
transformado para
no asfixiar por completo la llama interior bajo el peso de su
exterioridad, de
su oscuridad o de su inercia, un ser muy profundo, oculto en el interior y
percibido
solamente como una rara influencia, es entonces capaz de ponerse delante,
iluminar lo demás
y tomar la dirección de la sadhana. Su característica es orientar
exclusivamente
hacia el Divino o el Altísimo, pero este exclusivismo no impide la
plasticidad de su
acción y de su movimiento; no introduce una dirección rígida como el
exclusivismo del
intelecto, ni un fanatismo como el exclusivismo de la fuerza vital con sus
ideas o sus
impulsos dominantes; es en cada momento y con una seguridad flexible quien
muestra el camino
a la Verdad, quien distingue automáticamente el paso correcto del falso
y extrae el
movimiento dirigido hacia Dios de la mezcla que se le adhiere no divina. Su
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
27
acción es como la
de un faro que revela todo lo que debe ser cambiado en la naturaleza;
posee en él una
llama de voluntad que insiste sobre la perfección, sobre la transmutación
alquímica de toda
la existencia interior y exterior. Él ve por todas partes la esencia divina
y rechaza todo lo
que no es más que una máscara o un falso semblante. Insiste sobre la
verdad, sobre la
voluntad, la fuerza, el dominio, sobre la Alegría, el Amor y la Belleza,
pero sobre la
Verdad de un Conocimiento inmutable que sobrepasa las verdades
puramente
prácticas y momentáneas de la Ignorancia, sobre la alegría interior y no sobre
un simple pacer
vital -porque él prefiere un sufrimiento y un dolor purificadores a las
satisfacciones
degradantes-, sobre el amor que se eleva hacia las alturas, no sobre lo que
queda atado a la
argolla de los apetitos egoístas o con los pies en el fango: sobre una
belleza
restablecida en su sacralidad de interpretación del Eterno; sobre una fuerza,
una
voluntad y un
dominio que no son ya los instrumentos del ego sino los del Espíritu. Su
voluntad es
divinizar la Vida y, a través de ella, expresar una Verdad más alta; su
consagración es al
Divino y Eterno.
Sri Aurobindo
El ser psíquico
¿es ya puro en todo el mundo o es preciso purificarlo?
Él es siempre
puro. Pero está más o menos individualizado y es independiente de su
acción. Lo que es
psíquico, en el ser es siempre puro por definición, puesto que es la parte
del ser que está
en contacto con el Divino y expresa la verdad del ser. Pero eso puede ser
como una chispa en
la oscuridad del ser o puede ser un ser de luz, consciente,
completamente
formado e independiente. Existen todos los grados entre estos dos.
La Madre
Es la acción del
ser psíquico la que se halla mezclada con las incapacidades de la
mente, del vital y
del físico, y no el ser psíquico mismo, porque éste debe utilizarlos para
expresar el poco
sentimiento psíquico verdadero que penetra a través del velo. Es por la
aspiración del
corazón hacia el Divino, que el ser psíquico se libera de sus incapacidades.
Sri Aurobindo
El alma es siempre
pura, pero el conocimiento y la fuerza que están en ella están
involucionados y
se manifiestan solamente a medida que el ser psíquico evoluciona y se
fortalece.
Sri Aurobindo
Dulce Madre,
una vida exterior de malas acciones vivida desde una consciencia
inferior ¿tiene
efectos sobre el ser psíquico? ¿Hay alguna posibilidad para su
degradación?
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
28
Una vida perversa
e inferior no puede tener otro efecto que el de separar cada vez de
manera más
completa al ser exterior del ser psíquico, que se retira a las profundidades de
la consciencia
superior, y algunas veces incluso corta toda relación con el cuerpo que
entonces es
frecuentemente poseído por un ser asurico o rajásico.
El ser psíquico
está él mismo por encima de toda posibilidad de degradación.
La Madre
LO PSÍQUICO Y
LO ESPIRITUAL
¿Hay alguna
diferencia entre «lo espiritual» y «lo psíquico»? ¿Son dos planos
diferentes?
Sí. El plano
psíquico pertenece a la manifestación personal; el ser psíquico es la arte
divina del ser
individual, un dinamizador del juego. Pero cuando hablamos de lo
espiritual,
pensamos en algo que está concentrado en el Divino mas que en la
manifestación de
la superficie. El plano espiritual es estático y se halla detrás y por encima
del juego
universal; sostiene los instrumentos de la naturaleza, pero no se halla él
mismo
incluido ni
sumergido en la manifestación exterior.
Sin embargo, al
hablar de estas cosas, debemos tener cuidado de no dejarnos limitar por
las palabras de
las que nos servimos. Cuando digo psíquico o espiritual, hablo de cosas
que son muy
profundas y reales detrás de la pobre ¿apariencia superficial de las palabras y
que se hallan en
estrecha relación mutua, aun siendo diferentes. Las definiciones y
distinciones
intelectuales son muy superficiales y rígidas para abrazar la verdad absoluta
de las cosas.
La Madre
¿Qué diferencia
existe entre la palabra «espiritual» y la palabra «psíquico»?
No son lo mismo.
El ser psíquico es el ser organizado por la Presencia divina y es
propio de la
tierra -no hablo del universo, solamente de la tierra y no es más que sobre la
tierra donde
vosotros encontraréis el ser psíquico. El resto del universo está formado de
una forma
completamente diferente.
El universo
contiene todas los ámbitos superiores al ámbito físico: hay un físico global
que comprende la
mente, el vital, etc., y todos los ámbitos por encima del ámbito mental
son ámbitos de
orden espiritual, ámbitos que para vosotros son del espíritu, y es este
espíritu quien
poco a poco, progresivamente, se materializa para llegar a la Materia tal
como nosotros la
concebimos. Los seres del Sobremental, por ejemplo, y todos los seres
de las regiones
superiores no tienen ser psíquico -los «ángeles» no tienen ser psíquico.
Éste no está más
que sobre la tierra donde la vida psíquica comienza y es justamente el
procedimiento por
el cual el Divino ha despertado la vida material a la necesidad de
alcanzar su origen
divino. Sin el psíquico la materia jamás sería despertada de su
inconsciencia,
jamás habría aspirado a la vida de su origen o vida espiritual. Por
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
29
consiguiente el
ser psíquico en el ser humano es la manifestación de la aspiración
espiritual; pero
hay una vida espiritual independiente del psíquico.
La Madre
Lo psíquico tiene
dos aspectos: el principio mismo del alma que contiene todas las
posibilidades del
alma y la personalidad psíquica que representa todo el potencial del alma
y se desarrolla de
vida en vida o se pone al frente para la acción en la formación de nuestra
vida presente.
Habitualmente, el ser psíquico se expresa a través de sus instrumentos, el
mental, el vital y
el físico; se esfuerza por marcarlos con su huella tanto como pueda. Pero
raramente puede
marcarlos con su total huella psíquica, a menos que salga completamente
de la sombra de su
reclusión para tomar en sus manos directamente el gobierno de la
naturaleza.
Entonces puede recibir y expresar a su manera todas las realizaciones
espirituales, pues
la característica del ser psíquico difiere de la de los planos superiores, él
posee menos
grandeza, potencia y extensión, más de dulzura modesta, delicada belleza;
tiene una belleza
intensa en su emoción, una verdadera percepción sutil y refinada, un
lenguaje íntimo.
La expresión «dulzura y luz» puede muy bien aplicarse a lo esencial de
su naturaleza.
Cuando el plano espiritual se apodera de estas cosas, les confiere una
expresión más
amplia, un esplendor de luz más grande, una dulzura más vigorosa, un
soplo de potente
audacia, más fuerza y espacio.
Sri Aurobindo
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
30
LOS MOVIMIENTOS
DEL VITAL Y DEL PSÍQUICO: EMOCIÓN Y AMOR
¿Una emoción es
siempre un movimiento vital?
Eso depende de qué
emoción y también de a lo que uno llame «emoción». Por ejemplo,
hay una condición
en la cual, si uno se encuentra en presencia de un movimiento psíquico
muy preciso, muy
caro, es decir, inconfundiblemente psíquico -eso llega con bastante
frecuencia-, la
emoción es tan fuerte que las lágrimas vienen a los ojos. Uno no está triste,
uno no es feliz,
ni lo uno ni lo otro; eso no corresponde a un sentimiento cualquiera, sino
que es una
intensidad de emoción que proviene de un contacto con algo que es claramente,
de una forma
precisa, psíquico: eso puede estar en uno mismo, pero está todavía más
frecuentemente en
algún otro. Cuando uno está en contacto con una acción, un
movimiento, una
manifestación de orden psíquico, entonces, de repente, los ojos se llenan
con lágrimas. Si
uno llama a eso una emoción, evidentemente, es una emoción ¿verdad?
Pero,
generalmente, eso proviene de una cosa: el ser físico tiene una necesidad, muy
poco
consciente pero
muy intensa, de contacto con la vida psíquica. Se siente pobre, desnudo,
aislado y
abandonado cuando no está en contacto con el ser psíquico. No hay un ser físico
entre un millón
que lo sepa. Pero esta especie de impresiones, de estar como perdido,
suspendido, sin
protección, sin sostén, privado de algo y no saber que es, de algo que no se
comprende pero que
os falta, un vacío en algún sitio; pues bien, eso llega con más
frecuencia de lo
que uno cree -la gente no sabe en absoluto lo que es. Pero entonces,
cuando por una
razón cualquiera, de repente, esta consciencia se halla en relación con un
fenómeno
claramente psíquico, se encuentra en relación con las fuerzas psíquicas, las
vibraciones
psíquicas, la impresión es tan fuerte, tan fuerte que, ciertamente, lo más
frecuente, el
cuerpo puede a duras penas contenerla -es como una alegría muy grande,
¿verdad?, que se
desborda por todos los lados-, que uno no puede contenerla, no puede
mantenerla dentro
de sí. Entonces, eso, es así... De repente hay una especie de revelación,
no muy consciente,
no claramente expresada, sino la revelación de: es eso, es lo que me
falta. Es tan
fuerte, tan fuerte, que eso da una emoción, ¿verdad?, que está hecha de tantas
cosas que uno
apenas puede expresar lo que es. Eso, esas son las emociones que no son
vitales.
Las emociones
vitales son de otra naturaleza completamente diferente -son muy claras,
muy precisas,
podéis expresarlas de una forma muy definida; son violentas, os llenan de
una...
generalmente, intensidad, agitación, algunas veces de una gran satisfacción. Y
después aparece la
opuesta que llega con la misma fuerza. Y entonces la ente... hay
muchos que creen
(es algo de lo que hemos hablado ya varias veces), hay gente que se
imagina que no
conoce el amor más que cuando el amor es así, cuando el amor está en el
vital, cuando eso
se acompaña de todos los movimientos del vital, toda esta intensidad,
esta violencia, esta
precisión, este resplandor, esta brillantez. Y entonces, cuando eso no
está allí, dice:
«Oh, esto no es el amor».
Y sin embargo es
justamente así como se deforma el amor: eso no es ya más el amor,
eso comienza a ser
la pasión. Y, es un error casi universal entre los seres humanos.
Hay personas que
están llenas de un amor psíquico muy puro, muy elevado, muy
desinteresado, que
no saben nada y creen que son fríos, secos y sin amor porque no existe
la mezcla de la
vibración vital. Para ellas el amor comienza con esta vibración, y acaba
con ella también.
Entonces, como es
una cosa extremadamente inestable, que tiene acciones y reacciones
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
31
y violencias de
todas las cases tanto en la depresión como en la satisfacción, para la gente,
el amor es una
cosa extremadamente fugitiva: tienen unos momentos de amor en su vida.
Eso puede durar
algunas horas, y después uno vuelve a estar apagado y vulgar y uno se
imagina que el
amor os ha abandonado.
Como ya he dicho,
hay gente que está completamente más allá de eso, que han legado a
dominar eso de tal
forma que eso no se mezcla ya con nada, que tienen en su interior este
amor psíquico que
está lleno de auto-olvido, de auto-consagración, compasión,
generosidad,
nobleza de vida y que es un gran poder de identificación. Entonces la
mayoría de las
personas creen que son frías o indiferentes... son personas muy atentas,
¿verdad?, pero
ellos no aman; y ellos mismos algunas veces no lo saben. He conocido a
quienes pensaban
que no tenían amor porque no tenían esa vibración vital. Generalmente,
cuando la gente
habla de emoción, hablan de emociones vitales. Pero existe otro género de
emociones, que es
de un orden infinitamente superior y que no se manifiestan de la misma
manera, que tiene
la misma intensidad, ero es una intensidad bajo control, contenida,
condensa,
concentrada, que es de un poder dinámico extraordinario.
El amor verdadero
puede hacer cosas extraordinarias, pero eso es raro. ¿Verdad?, toda
clase de milagros
pueden ser hechos por amor a una persona. Pero entonces es preciso que
sea un amor libre
de todas las mezclas del vital -es decir, un amor absolutamente puro y
desinteresado que
no demande ninguna cosa a cambio.
La Madre
También es un
error creer que sólo el vital es caluroso y que el ser psíquico sería algo
frío que no
contendría ninguna llama. Una amabilidad clara y limpia es una cosa buena y
deseable. Pero eso
no es lo que uno entiende por amor psíquico. El amor es amor y no
solamente
amabilidad. El amor psíquico puede tener un calor y una llama tan intensas e
incluso más
intensas que el amor vital; solamente que su fuego es puro, no tiene
necesidad, para
subsistir, de satisfacer el deseo del ego o de devorar el combustible que
abraza. Su llama
es blanca y no roja, pero el calor blanco no es menos ardiente que el rojo.
Es verdad que el
amor psíquico no tiene, en general, la posibilidad de desplegarse
totalmente en las
relaciones humanas y en la naturaleza humana; a él le es más fácil
encontrar la
plenitud de su fuego y de su éxtasis cuando es elevado hacia el Divino. En las
relaciones humanas
el amor psíquico se mezcla con otros elementos que buscan servirse
de él y
eclipsarlo. Raros son los momentos en los que él encuentra una salida para
liberar
plenamente sus
intensidades. De otro modo no intervendrá más que como un elemento del
amor; incluso así,
pero introduce en un amor fundamentalmente vital todos los
sentimientos
elevados; es del ser psíquico de donde vienen todos esos bellos sentimientos:
dulzura, ternura,
fidelidad, don de sí, sacrificio, reencuentro de alma con alma,
sublimaciones
idealizantes que elevan el amor humano por encima de él mismo. Si
pudiera dominar,
gobernar, transmutar los otros elementos mentales, vitales y físicos del
amor humano,
entonces el amor podría ser sobre la tierra un reflejo o una preparación del
verdadero amor,
una unión integral del alma y de sus instrumentos en una existencia dual.
Pero encontrar
aunque sólo sea una apariencia imperfecta de eso es raro.
Sri Aurobindo
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
32
EL CONOCIMIENTO
MENTAL, EL CONOCIMIENTO PSÍQUICO
El ser mental
interior vigila, observa y juzga todo lo que pasa en nosotros. El ser
psíquico no vigila
y no observa de este modo, como un testigo, sino que siente y sabe
espontáneamente de
una manera mucho más directa más luminosa, por la pureza misma
de su propia
naturaleza y por el instinto divino que está en él, y así, desde el momento en
que él pasa al
primer plano, revela inmediatamente los movimientos justos y los
movimientos falsos
en vuestra naturaleza.
Sri Aurobindo
Las comunicaciones
del ser psíquico no llegan en forma mental. No son ideas ni
razonamientos.
Tienen su carácter propio, netamente diferente del mental, algo como un
sentimiento que se
comprende él mismo y que actúa.
El ser psíquico
es, por su misma naturaleza, sosegado, tranquilo y luminoso,
comprensivo y
generoso, amplio y progresivo. Mantiene un esfuerzo constante para
comprender y
progresar.
La mente describe
y explica.
El ser psíquico ve
y comprende.
La Madre
Uno puede tener el
conocimiento del ser psíquico, aunque sea de otra naturaleza y no se
lo formule
mentalmente. Es una especie de certeza interior que os empuja a hacer lo
verdadero en el
verdadero momento y de la verdadera manera, sin pasar necesariamente
por el
razonamiento ni la formación mental.
Por ejemplo, uno
puede actuar con un conocimiento perfecto de lo que debe ser hecho
y sin intervención
-sin la menor intervención- del razonamiento mental. La mente es
silenciosa:
simplemente observa y escucha para registrar las cosas, y no actúa.
La Madre
La percepción de
la consciencia exterior puede negar la percepción de lo psíquico. Pero
el ser psíquico
tiene el conocimiento verdadero, un conocimiento intuitivo instintivo.
Dice: «Sé. No
puedo dar razones, pero sé». Porque su conocimiento no es mental, ni
basado en la
experiencia, ni demostrado. No cree después de haber recibido pruebas,
porque la fe es el
movimiento del alma y su conocimiento es espontáneo y directo. Aun si
el mundo entero
dijera lo contrario aportando miles de pruebas, eso no le impediría saber
gracias al
conocimiento interior, a una percepción directa que puede resistirlo todo, una
percepción por
identidad. El conocimiento del ser psíquico es una cosa concreta y
tangible, una masa
sólida. Podéis también llevar este conocimiento a vuestra mente,
vuestro vital y
vuestro físico, y entonces tendréis una fe integral, una fe que puede
verdaderamente
levantar montañas. Pero es preciso que nada en el ser diga: «Esto no es
así», ni pida
pruebas. La menor debilidad en la fe echa a perder todo. ¿Cómo podría el
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
33
Supremo
manifestarse si la fe no fuera inmutable e integral? En sí, la fe es siempre
inquebrantable:
esa es su misma naturaleza, si no, no sería fe. Pero puede ocurrir que la
mente o el vital o
el físico no sigan el movimiento psíquico. Un hombre puede llegar hasta
un yoqui y tener
la fe repentina en que esta persona le conducirá al objetivo. No sabe si
éste tiene el
conocimiento o no, pero siente un choque psíquico y sabe que ha encontrado a
su maestro. No
cree después de largas consideraciones mentales ni después de haber visto
milagros. Y éste
es el único tipo de fe que tiene valor. Erraréis siempre vuestro destino si
empezáis a
discutir. Así, hay personas que se sientan y se ponen a examinar si el impulso
psíquico es
razonable o no.
Esto no es lo que
se llama fe ciega, que verdaderamente pierde a las personas.
Frecuentemente
dicen: «Oh, creía en esta o aquella persona y me ha traicionado». De
hecho, este no es
un fallo de esa persona, sino de aquél que creía en ella; es él quien había
tenido en sí mismo
alguna debilidad. Si hubiera mantenido intacta su fe, habría cambiado
al otro. Porque no
se mantuvo en la misma consciencia llena de fe y no supo lograr que
esa persona se
convirtiera en lo que él quería que fuese, se vio traicionado. Si él hubiera
tenido una fe
integral, habría obligado a esa persona a cambiar. Los milagros siempre
llegan por la fe.
Alguien llena hasta otro y entra en contacto con la Presencia divina: si
puede mantener
este contacto de una forma pura y continua, obligará a la Consciencia
divina a
manifestarse hasta en el mundo más material. Todo depende de vuestro propio
nivel y de vuestra
sinceridad y, cuanto más preparaos estéis psíquicamente más os veréis
conducidos hacia
la fuente verdadera, hacia el verdadero maestro. El ser psíquico y su fe
son siempre
sinceros, pero si hay insinceridad en vuestro ser exterior y si buscáis poderes
personales en
lugar de la vida espiritual podéis perderos. Es eso lo que os pierde y no
vuestra fe. Una fe
que es pura en sí misma puede encontrarse viciada en el ser por
movimientos
inferiores y eso es lo que os pierde.
La Madre
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
34
Segunda parte
Rol, función y
acción del ser psíquico
Aquí estaba la
cámara formadora de los mundos.
Un intervalo se
dejaba entre acto y acto,
entre nacimiento y
nacimiento, entre sueños y el sueño de vigilia,
una pausa que daba
nueva fuerza para hacer y ser.
Más allá se
extendían los ámbitos de la dicha y de la paz,
mudos lugares de
nacimiento de la luz, la esperanza y el amor,
y cunas del rapto
y el reposo celestial.
Al sosegarse las
voces del mundo
él se tornó
consciente del momento eterno;
su conocimiento
despojado de los instrumentos del sentido
conoció por
identidad sin pensamiento y sin palabra;
su ser se vio a sí
mismo desprovisto de velos,
la línea de la
vida cayó en la infinitud del espíritu.
A lo largo de una
senda de pura luz interior,
sola entre
tremendas Presencias,
bajo el ojo
vigilante de Dioses sin nombre,
su alma avanzó,
poder consciente único,
hacia el fin que
siempre comienza de nuevo,
acercándose a
través de una silente y tranquila quietud
a la fuente de
todas las cosas divinas y humanas.
SRI AUROBINDO
Savitri, Libro II, Canto 14
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
35
LA FUNCIÓN DEL
SER PSÍQUICO
Ésta es la función
del ser psíquico: actuar en cada plano para que uno despierte a la
auténtica verdad y
a la Realidad Divina.
Sri Aurobindo
¿Es la voluntad
psíquica la que busca la identificación del ser con el Divino?
Sí, seguramente.
Esa es la voluntad del ser psíquico. Es su razón de ser también. Es
para lo que él
está aquí. Por ejemplo, en la mente, ciertas actividades (e incluso algunas en
el físico y en el
vital) ciertas actividades se despiertan a la influencia del ser psíquico, sin
incluso saberlo.
Es por lo que estas partes se adhieren y comienzan también a aspirar al
conocimiento
divino, a la unión divina, a la relación con el Divino.
La Madre
¿Cuál es el
trabajo del ser psíquico?
¿Cuál es el
trabajo del ser psíquico? ¿Tú quieres que tenga un trabajo? ¿Qué es lo que
quieres decir
exactamente? ¿Cuál es su función? ¡Ah! Pues bien, podría decirse esto: es
como el hilo
eléctrico que une el generador con la lámpara. ¡Ahora, si alguien ha
comprendido, que
me explique o que he dicho!
¿Qué es el
generador y qué es la lámpara? (Risas)
¡Ah, toma!
Entonces ¿qué es el generador y que es la lámpara? ¡Justamente es eso!
¿Qué es el
generador y qué es la lámpara?
El generador es
el Divino y la lámpara es el cuerpo.
Es el cuerpo, es
el ser visible.
Entonces eso. ¡Esa
es su función! Es decir, que si no existiese el ser psíquico en la
Materia, no podría
haber contacto directo con el Divino. Y es gracias a esta presencia
psíquica en la
Materia que el contacto puede ser directo entre la Materia y el Divino, y se
puede decir de
todos los seres humanos: vosotros lleváis al Divino dentro de vosotros y lo
encontraréis. Es
algo muy especial en el ser humano, o más bien, en los habitantes de la
tierra. En el ser
humano el ser psíquico llega a ser más consciente, más formado. Más
consciente y más
independiente también. Está individualizado en los seres humanos. Pero
es una
especialidad de la tierra. Es una infusión directa, especial y redentora, en la
Materia
más inconsciente y
más oscura, para que ella pueda despertar de nuevo, por etapas a la
Consciencia
divina, a la Presencia divina y finalmente al Divino mismo. Es la presencia
del ser psíquico
la que hace del hombre un ser excepcional -no me gusta demasiado
decírselo, ¡porque
se lo tiene muy creído. ¡Tiene una opinión de sí mismo tan alta que no
es necesario
animarle! Pero en fin, es un hecho -hasta el punto que existen ciertos seres de
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
36
otros planos del
universo, lo que algunos llaman semidioses o incluso dioses, seres, por
ejemplo, de lo que
Sri Aurobindo llama la Sobremente, que están muy ansiosos de tomar
un cuerpo físico
sobre la tierra para tener la experiencia del ser psíquico, porque ellos no
lo tienen. Estos
seres tienen ciertamente mudas cualidades que los hombres no poseen,
pero les falta
esta Presencia divina, que es completamente excepcional y que es un hecho
de la tierra y de
ningún otro lugar. Todos estos habitantes de los mundos superiores, del
mental superior,
de la Sobremente y de otras regiones no tienen ser psíquico. Desde luego,
los seres del
vital tampoco lo tienen. Pero ellos no lo lamentan, no lo quieren. No existen
más que aquellos,
muy raros, completamente excepcionales, que quieren convertirse, y por
eso hacen una cosa
inmediata: es tomar un cuerpo físico; los otros no lo desean. Eso es
algo que les ata,
les constriñe a una regla que ellos no quieren.
Pero es un hecho.
En consecuencia, estoy obligada a constatar que eso es así, que llevar
en él al ser
psíquico es una virtud excepcional del ser humano. Y a decir verdad, él no saca
gran provecho. No
parece que considere su virtud como algo muy, muy deseable, por la
forma con que
trata esta presencia -¡exactamente eso! Prefiere sus ideas de la mente,
prefiere sus
deseos del vital y prefiere sus hábitos del físico.
La Madre
Dulce
Madre, ¿cuál es el rol del alma?
¡Pero sin alma
nosotros no existiríamos!
El alma es lo que
viene del Divino sin se ararse de Él jamás, y vuelve al Divino sin
dejar de
manifestarse.
El alma es el
Divino hecho individuo sin dejar de ser Divino.
En el alma, el
individuo y el Divino son uno eternamente; así, encontrar su alma es
encontrar a Dios:
identificarse con su alma es unirse al Divino.
Se puede decir
entonces que el rol del alma es hacer del hombre un ser verdadero.
La Madre
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
37
LA INFLUENCIA Y
LA ACCIÓN DEL SER PSÍQUICO
Al comienzo, el
alma en la Naturaleza, cuya apertura es el primer paso hacia el cambio
espiritual, es una
parte oculta en nuestro ser, aunque sea gracias a ella que existimos y
permanecemos en el
tiempo como seres individuales en la Naturaleza. Las otras partes que
componen nuestra
naturaleza no solamente son cambiantes sino perecederas, mientras que
la entidad
psíquica en nosotros persiste y es fundamentalmente siempre la misma. Ella
contiene todas las
posibilidades esenciales de nuestra manifestación sobre la tierra, pero
no son las que la
constituyen; ella no está limitada por lo que manifiesta, no está contenida
por las formas
incompletas de la manifestación, ni manchada por las imperfecciones y las
impurezas, los
defectos, las depravaciones del ser exterior. Es una llama siempre pura de
la divinidad
escondida en las cosas, y nada de lo que llega a ella, nada de lo que entra en
nuestra
experiencia puede contaminar su pureza o extinguir la llama. Esta sustancia
espiritual es
inmaculada y luminosa, y porque ella es perfectamente luminosa, percibe
inmediatamente,
íntimamente, directamente, la verdad del ser y la verdad de la naturaleza;
es profundamente
consciente de lo verdadero, del bien y de la belleza, porque lo
verdadero, el bien
y la belleza son próximos a su propio carácter natural, son formas de lo
que es inherente a
su propia sustancia. Percibe también todo lo que contradice estas cosas,
todo lo que se
aparta de su propio carácter natural, lo que es feo y malsano: pero ella no
llega a
convertirse en estas cosas, ella no esta ni siquiera tocada ni modificada por
estas
contradicciones de
ella misma que afectan tan poderosamente a sus instrumentos
exteriores, la
mente, la vida y el cuerpo. Porque el alma, el ser permanente en nosotros,
crea y utiliza la
mente, la vida y el cuerpo como instrumentos, sobrelleva el disfraz de sus
condicionamientos;
pero ella es distinta y más grande que sus miembros.
Si desde un
principio la entidad psíquica hubiera estado revelada a sus ministros y
hubiera sido
conocida por ellos en lugar de ser un rey recluido en una cámara secreta, la
evolución humana
hubiera sido una expansión rápida del alma, no ese desarrollo difícil,
atormentado y
desfigurado que es ahora; pero el velo es espeso y nosotros no conocemos
la Luz oculta en
nosotros, la luz en la cripta secreta del santuario más profundo del
corazón. Desde el
alma surgen insinuaciones hacia la superficie de nuestro ser, pero
nuestra mente no
discierne la fuente; las aprovecha para sus propias actividades porque,
antes incluso de
llegar a la superficie, han sido revestidas de sustancia mental; así,
ignorando su
autoridad, las escucha o no las escucha, siguiendo su tendencia o su humor
del momento. Si la
mente obedece al impulso del ego vital, hay pocas posibilidades para
que el alma dirija
la naturaleza o manifieste por poco que sea su sustancia espiritual
secreta y su
movimiento natural; o si la mente es presuntuosa actuando según propia
pequeña luz, si
está atada a su propio juicio, a su voluntad y a la acción de su
conocimiento, el
alma quedará igualmente velada e inactiva, aguardará a una evolución
ulterior de la
mente. Porque el elemento psíquico interior está allí para sostener la
evolución natural,
y la primera evolución natural debe ser el desarrollo del cuerpo, de la
vida y de la
mente; sucesivamente ellos deben entonces actuar cada uno siguiendo su
propia naturaleza
o todos juntos en una asociación mal combinada, para crecer, hacer su
experiencia y
progresar. El alma reúne la esencia de todas nuestras experiencias mentales
y se las asimila
para hacer avanzar la evolución en nuestra existencia en la Naturaleza;
pero esta acción
es oculta, no se muestra a la superficie. En las primeras etapas materiales
y vitales de la
evolución del ser no existe, de hecho, ninguna consciencia del alma; hay
actividades
psíquicas, pero los instrumentos, las formas de estas actividades son vitales y
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
38
físicas, o
mentales cuando la mente está activa. Porque incluso la mente no reconoce su
carácter profundo
en tanto que ella sea primitiva o su desarrollo sea todavía demasiado
exterior. Nosotros
podemos fácilmente considerarnos como seres físicos o seres vitales o
seres mentales que
se sirven (le la vida y del cuerpo e ignorar totalmente la existencia del
alma. Porque la
única idea definida que nosotros tenemos del alma es que sobrevive a la
muerte de nuestro
cuerpo; pero lo que ella es, nosotros no lo sabemos, e incluso si alguna
vez somos
conscientes de su presencia, no somos normalmente conscientes de su realidad
distinta, ni
siquiera sentimos claramente su acción directa en nuestra naturaleza.
A medida que
prosigue la evolución, la Naturaleza hace lentamente intentos para
manifestar las
partes ocultas de nuestro ser; ella nos invita a observar cada vez más dentro
de nosotros
mismos, o lanza a la superficie desde estas partes ocultas insinuaciones o
formaciones más
claramente reconocibles. El alma en nosotros, el principio psíquico ha
comenzado ya a
tomar forma secretamente: ella crea y desarrolla una personalidad
psíquica, un ser
psíquico diferenciado para representarla. Este ser psíquico permanece
todavía detrás del
velo en la parte subliminal de nuestro ser, como la mente verdadera, el
vital verdadero o
como el ser físico verdadero o sutil; pero, como ellos, él actúa sobre la
vida de superficie
por las influencias y las insinuaciones que hace brotar hasta allí. Éstas
vienen a añadirse
al conglomerado de la superficie que es el producto de la acumulación
de influencias y
de eclosiones interiores; esto es la formación o superestructura que
generalmente
sentimos y creemos ser nosotros mismos. Sobre esta superficie ignorante
nosotros
percibimos vagamente algo que se puede llamar un alma y que es distinta de la
mente, de la vida
y del cuerpo; y esta alma nosotros la sentimos no solamente como la
idea mental o el
vago instinto que nosotros tenemos de nosotros mismos, sino como una
influencia
perceptible en nuestra vida, nuestro carácter y nuestra acción. Una cierta
sensibilidad para
todo lo que es verdadero, bueno y bello, delicado, puro y noble, una
receptividad a
estas cosas, una necesidad de estas cosas, una presión sobre la mente y la
vida para que
ellas las acepten y las formulen en nuestros pensamientos, nuestros
sentimientos,
nuestra conducta, nuestro carácter; tales son los signos más habitualmente
reconocidos, -si
bien ellos no sean los únicos,- los signos más generales y más
característicos de
la influencia de la psique. Del hombre que no tiene este elemento en él o
que no responde
completamente a estas incitaciones, nosotros decimos que no tiene alma.
Porque es esta
influencia la que nosotros podemos más reconocer fácilmente como la parte
más noble o
incluso divina en nosotros, y también la más poderosa para orientar
lentamente nuestra
naturaleza hacia alguna perfección.
Pero esta
influencia o esta acción psíquica no llega con toda su pureza a la superficie o
no puede mantener
su pureza con claridad; si lo hiciera seríamos capaces de distinguir
claramente lo que
es el alma en nosotros y seguir consciente y plenamente su voz. Una
acción oculta de
la mente, de la vida o del físico sutil, interviene, se mezcla con esta voz,
intenta servirse
de ella y modificarla para sus propios fines, empequeñece su divinidad,
deforma o
disminuye su expresión, la hace incluso desviar o tropezar, o la sazona con las
impurezas, las
bajezas y los errores del mental, de la vida y del cuerpo. Después de haber
alcanzado la
superficie, así alterada y aminorada, la influencia psíquica es atrapada por la
naturaleza
superficial que la recibe de forma oscura y le da una forma ignorante, y como
consecuencia hay o
puede haber una desviación o una mezcla todavía más pronunciada.
Se toma una
dirección falsa, se produce una deformación, una aplicación falsa, una
formación falsa,
un resultado erróneo de lo que, en si, es acción pura y sustancia pura de
nuestro ser
espiritual. Así se forma una consciencia que es una mezcla de las intimaciones
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
39
psíquicas, junto
con ideas y opiniones mentales, deseos e impulsos vitales, y las
tendencias
habituales del físico. A la influencia psíquica oscurecida vienen a combinarse
igualmente los
esfuerzos ignorantes, aunque bien intencionados, de las partes exteriores
del ser que
aspiran a una dirección más alta; una ideación mental de un carácter muy
mezclado,
frecuentemente oscuro incluso en su idealismo, muchas veces incluso
cometiendo errores
desastrosos, el fervor y la pasión del ser emotivo que viene a arrojar la
espuma de sus
emociones, de sus sentimientos y de su sentimentalismo, el entusiasmo
dinámico del ser
vital, las reacciones ávidas del físico, los temblores y las excitaciones de
los nervios y del
cuerpo, todas estas influencias se funden en un conjunto complejo que se
toma
frecuentemente por el alma, y se confunde esta acción mezclada y confusa con la
inspiración del
alma, con el desarrollo o la acción del ser psíquico, o con una influencia
interior real. La
entidad psíquica misma es libre de toda mancha y de toda mezcla pero lo
que llega a la
superficie no está protegido por la misma inmunidad; esto es por lo que esta
confusión llega a
ser posible.
Además, el ser
psíquico, la personalidad psíquica en nosotros, no emerge de golpe con
todo su esplendor
y su luz: ella evoluciona, pasa por un lento desarrollo y una lenta
formación. En
primer lugar la forma de su ser puede ser indistinguible y después
permanecer por
largo tiempo, débil y embrionaria, no impura sino imperfecta; porque su
formación y su
crecimiento dinámico se apoyan sobre el poder del alma que a pesar de la
resistencia de la
Ignorancia y de la Inconsciencia, es puesta en primer plano en el curso de
la evolución. Su
aparición es la señal de que el alma emerge en la Naturaleza, y si esta
emergencia es
todavía débil e imperfecta, la personalidad psíquica también será endeble o
débil. Además ella
está separada de su realidad interior debido a la oscuridad de nuestra
consciencia, y no
se comunica más que imperfectamente con su propia fuente en las
profundidades del
ser. En efecto, la ruta está poco despejada, se obstruye fácilmente, los
hilos están
frecuentemente cortados o atestados de comunicaciones de otro género y que
provienen de otro
origen; su capacidad para transmitir lo que ella recibe a los instrumentos
exteriores es
asimismo imperfecta. Con la pobreza de sus medios debe, para la mayor
parte de las
cosas, confiar en sus instrumentos y es sobre sus dotes en los que se apoya y
toma su impulso
para expresarse y actuar y no sobre la percepción de la entidad psíquica
única e infalible.
En estas condiciones, ella no puede evitar que la verdadera luz psíquica
sea empobrecida o
deformada al pasar por la mente y se reduzca a una simple idea u
opinión, que el
sentimiento psíquico en el corazón se transforme en una emoción débil o
en un simple
sentimentalismo y que, en as partes vitales, la voluntad de actuar psíquica se
cambie en
entusiasmo vital ciego o en excitación febril. La personalidad psíquica está
muy
forzada a aceptar
estas deformaciones, a falta de otra cosa mejor, e intenta realizarse a
través de ellas.
Porque eso forma parte del trabajo del alma, influir en la mente, en el
corazón y en el
ser vital, y orientar sus ideas, sus sentimientos, sus entusiasmos, sus
dinamismos hacia
lo que es divino y luminoso; pero eso no puede hacerse más que
imperfectamente al
principio, con su lentitud y mezcolanza. A medida que la personalidad
psíquica crece y
se hace fuerte, comulga más estrechamente con la entidad psíquica que
está detrás, y
mejora sus comunicaciones con la superficie. Ella puede transmitir sus
intimaciones a la
mente, al corazón y a la vida con una pureza y una fuerza mayores, y
.porque es más capaz de
ejercer un control sólido y reaccionar contra las falsificaciones;
por lo tanto, ella
se hace sentir cada vez más distintamente como un poder en nuestra
naturaleza. Pero
aun así, esta evolución será todavía lenta y larga, si está atada a la sola
acción automática
y dificultosa de la Energía evolutiva; es únicamente cuando el hombre
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
40
se despierta al
conocimiento del alma y siente la necesidad de traerlo a la superficie y
hacerlo maestro de
su vida y de su acción, cuando interviene un método de evolución
consciente y más
rápido y una transformación psíquica llega a ser posible.
Sri Aurobindo
Dulce Madre,
¿cómo influye el alma en un ser que es normalmente inconsciente de
ella?
La influencia del
alma es una especie de radiación que penetra a través de las
sustancias más
opacas y actúa incluso en la inconsciencia.
Pero entonces su
acción es lenta y toma mucho tiempo para obtener un resultado
discernible.
La Madre
En la consciencia
ordinaria, donde la mente y lo demás no están despiertos, el ser
psíquico actúa de
la mejor manera que puede a través de ellos, pero según las leyes de la
Ignorancia.
Sri Aurobindo
El ser psíquico
está en todos pero hay muy pocos en los que él esté bien desarrollado,
bien formado en la
consciencia o al frente de ella; en la mayoría está oculto,
frecuentemente es
ineficaz o está reducido a una influencia no demasiado consciente o no
demasiado fuerte
para sostener la vida espiritual.
La Madre
Lo que vosotros
describís es el fuego psíquico, agni pavaka, que arde en lo más
profundo del
corazón y desde allí se enciende en la mente, el vital y el cuerpo físico. En
la
mente Agni crea
una luz de percepción intuitiva y de discernimiento que muestra
inmediatamente la
diferencia entre una visión o idea verdadera y una visión o idea falsa,
un sentimiento
verdadero o falso, un movimiento verdadero o falso. En el vital es un fuego
de emoción justa,
una especie de sentimiento intuitivo que se enciende, una especie de
tacto que lleva al
impulso justo, a la acción justa, al sentido justo de las cosas y a la
reacción justa a
las cosas. En el cuerpo esboza una reacción semejante pero todavía más
automática y
exacta a las cosas de la vida física, a las sensaciones, a la experiencia del
cuerpo. De estos
tres, es habitualmente la luz psíquica en la mente donde se enciende en
primer lugar, pero
éste no siempre es el caso -porque algunas veces es la llama psico-vital
la que precede.
No hay duda de que
el ser psíquico actúa también en la vida ordinaria -si no el hombre
no sería más que
un animal pensante y organizador. Pero su acción está muy velada,
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
41
porque tiene
siempre necesidad de la mente o del vital para expresarse y allí permanece
mezclada, no
dominante, y en consecuencia sujeta a error; hace frecuentemente lo justo de
una manera
errónea, está movido por un sentimiento justo pero comete errores de
aplicación, de
persona, de lugar, de circunstancia. Salvo en algunos individuos
excepcionales, el
ser psíquico no puede dar toda su medida en la consciencia exterior,
tiene necesidad de
un Yoga o de una Sadhana (disciplina espiritual) para adquirir su plena
estatura y
únicamente, en la medida en que emerge más y más, se va desprendiendo de la
mezcla. Es decir,
que su presencia comienza a hacerse sentir directamente: no solamente
detrás y como
soporte, sino que ocupa la consciencia frontal y no depende ya de sus
instrumentos (la
mente, el vital y el cuerpo) ni es dominada por ellos; ella los domina, les
da una forma
luminosa y les enseña la verdadera manera de actuar.
Sri Aurobindo
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
42
EL GUÍA QUE
ORGANIZA LA VIDA
¿Tiene el
psíquico poder?
¿Poder? Es
generalmente el ser psíquico quien dirige el ser. Uno no sabe nada porque
no se es
consciente de él, pero generalmente es él quien dirige el ser. Si se está muy
atento, uno se da
cuenta. Pero la mayor parte de los individuos no se lo figuran. Por
ejemplo, cuando
ellos han decidido, en su ignorancia exterior, hacer una cosa, y.en lugar
de poder hacerla
todas las circunstancias se organizan para que ellos hagan otra cosa,
comienzan a
gritar, a vociferar, a montar en cólera contra el destino, a decir (depende de
lo
que ellos crean,
de sus creencias) que la Naturaleza es malvada o que su destino es funesto
o que Dios es
injusto, o cualquier cosa (depende de lo que ellos crean). Mientras que la
mayor parte de las
veces, es justamente ésa la circunstancia que era la más favorable para
su desarrollo
interior. Y naturalmente, si vosotros pedís al ser psíquico que os ayude a
haceros una vida
agradable, a ganar dinero, a tener hijos que serán el honor de la familia,
etc., pues bien,
¡el ser psíquico no os ayudará! Pero creará todas las circunstancias
necesarias para
que algo se despierte en vosotros y que la necesidad de unión con el
Divino nazca en
vuestra consciencia. Algunas veces habéis hecho bellos proyectos, y si
hubieran salido
bien estaríais cada vez más encostrados en vuestra ignorancia exterior, en
vuestra pequeña
ambición imbécil y en vuestra actividad sin finalidad. Mientras que si
recibís un buen
golpe y el puesto que codiciabais os fue negado, y el proyecto que habéis
intentado está
hecho añicos, y os encontráis completamente contrariados, esta contrariedad
os abre la puerta
de algo más verdadero profundo. Y cuando os hayáis despertado un poco
y miréis hacia
atrás, si sois algo sinceros, diréis: «Ah, no era yo quien tenía razón -era la
Naturaleza o la
Gracia divina, o mi ser psíquico quien lo ha hecho». Es el ser psíquico
quien ha
organizado eso.
La Madre
Si tenéis en
vosotros un ser psíquico lo suficientemente despierto para vigilaros, para
preparar vuestro
camino, él puede atraeros las cosas que os ayuden; atraer los encuentros,
los libros, las
circunstancias, toda clase de pequeñas coincidencias que llegan a vosotros
como si fueran
conducidas por una voluntad benévola que os aporta una indicación, una
ayuda, un apoyo
para tomar las decisiones y orientaros en la buena dirección. Pero una vez
que habéis tomado
esta decisión, una vez que habéis decidido que encontraréis la verdad
de vuestro ser,
una vez que vosotros avancéis sinceramente sobre el camino, entonces todo
parece ligarse
para ayudaros y avanzar.
La Madre
Cuando alguien
está destinado a seguir el Sendero, todas las circunstancias contribuyen
de una manera o de
otra, a través de todas las desviaciones de la mente y de la vida, a
conducirle allí.
Es su propio ser psíquico en él y el Poder divino encima los que utilizan a
este fin todas las
vicisitudes, ya sea las que vienen del mental o las que vienen de las
circunstancias
exteriores.
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
43
Sri Aurobindo
Alunas personas
dicen que hay algo fuera de su propia voluntad que organiza toda su
existencia, que
les pone en las condiciones necesarias, que ocasiona las circunstancias o
atrae a las
personas favorables, que dispone todo, por así decir, en el exterior. En la
consciencia
externa ellos han deseado quizá una cosa, han trabajado por ella, pero alío
distinto ha
sucedido. Pues bien, al cabo de un cierto número de años, ellos comprenden
que era eso lo que
debió llegar. Uno puede no saber en absoluto que existe un ser psíquico
dentro de sí, pero
a pesar de todo estar guiado por él. Porque para llegar a ser consciente
de una cosa, hay
que admitir en primer lugar que esta cosa existe. Hay personas que no lo
admiten. He
conocido individuos que tenían un verdadero contacto con su ser psíquico
pero no sabían en
absoluto qué era eso porque no había nada en ellos que correspondiese
al conocimiento de
este contacto.
La Madre
Madre, ¿la
orientación de la vida individual está dirigida por el ser psíquico?
Sí, la mayor parte
de las veces de una forma completamente inconsciente para el
individuo. Pero es
el ser psíquico quien organiza su existencia -únicamente en líneas
generales, porque
para intervenir en los detalles sería necesario que hubiese una unión
consciente entre
el ser exterior, es decir, el ser vital y el físico y el ser psíquico, pero
generalmente eso
no existe. Entonces exteriormente, en los detalles... por ejemplo, hubo
alguien que estaba
muy preocupado y me contaba: «Pero si es el ser psíquico o más bien el
Divino quien está
en el ser psíquico quien dirige nuestra vida, ¿es él quien decide sobre el
número de
terroncillos de azúcar que me pongo en mi taza de té?» Esta era textualmente la
pregunta. Entonces
fue preciso responder: «No, porque no es una intervención en detalle
de ese género».
Es como... si
apretáis vuestro puño sobre un montón de limaduras de hierro, o en el
serrín; todos los
elementos pequeños infinitesimales de las limaduras de hierro o del serrín
se organizarán
para poder revestir la forma de vuestro puño, pero ellos no lo hacen ni
voluntariamente ni
conscientemente. Es por el efecto de la consciencia que impulsa que
eso sucede así. No
existe la decisión de que cada elemento se va a encontrar exactamente
allí, así; es el
efecto de la energía que ha empujado el puño quien organiza los elementos.
Existe la consciencia
psíquica que pone manos a la obra en vuestra vida, pero no con una
elección
voluntaria de los detalles; y en el fondo, existen muy pocas cosas que sean
voluntarias y
conscientes en la organización de la vida física de los seres humanos. La
mayor parte del
tiempo eso ocurre así. Si vosotros le preguntáis a alguien: «¿Por qué has
hecho eso?» -«Eso
ocurre así». Es siempre así: «Eso ocurre así». Al menos el setenta y
cinco por ciento
de veces. Sólo que, uno está de tal manera habituado a ir, moverse y
hacer las cosas
así, que uno no se da cuenta ya. Pero si uno se pone a observar, entonces se
ve que eso es
verdad. Hay muy pocas cosas que hayan sido el resultado de una decisión
clara y
voluntaria, muy poco, únicamente lo que uno considera como cosas importantes, e
incluso allí
existe un gran margen. La cantidad de inconsciencia que está mezclada con la
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
44
consciencia física
es formidable, pero porque se tiene la costumbre uno no se da cuenta.
Pero desde el
momento en que uno comienza a analizar, a observar, a estudiar, uno está
aterrorizado.
Cuántas veces estáis vosotros justamente en presencia de un dilema. ¿Y
veis?, hacéis las
cosas automáticamente, por hábito, quizás alguna vez por elección -
alguna vez- pero
de repente os encontráis en presencia de un detalle absolutamente
insignificante:
«¿Tengo que hacer esto o tengo que hacer aquello?» Simplemente. Uno
puede tomar todas
las pequeñas cosas, cuando... vosotros estáis comiendo, entonces uno se
pregunta: «¿Tengo
que continuar comiendo o bien tengo que dejar de comer.» ¿Cuántas
veces podéis tomar
una decisión motivada y consciente? Y vosotros os dais cuenta
rápidamente: «Yo
no sé nada» y No sé; puedo hacer esto, puedo hacer aquello; puedo
hacer lo otro,
puedo hacer lo de más allá, pero ¿quién elegirá en mí?» A menos que no
tengáis
construcciones mentales. Pero si tenéis construcciones mentales que dirijan
vuestra
vida, vosotros no
os planteáis incluso las preguntas, vivís como un autómata, en un hábito,
en una rutina que
vosotros os habéis hecho. Pero no es una vez, son miles de veces por día
que ocurre eso.
Por ejemplo, si
estáis en relación con alguien, y tenéis muy buenos sentimientos por
esta persona,
cuando os encontráis en una circunstancia un poco difícil, entonces queréis
hacer lo mejor que
podéis hacer. Si actuáis espontáneamente, no hay ningún problema,
porque uno actúa
así, una cosa acarrea a la otra, y sin reflexionar. Y vosotros queréis
conscientemente
hacer lo mejor... ¿Sobre qué basaréis vuestro juicio? ¿Cuál es el
conocimiento que
os permitirá decidir: «Es preciso que haga esto o que haga aquello,
tengo que decir
esto o decir aquello, o no decir nada», todas las innumerables
posibilidades que
se presentan? ¿Y obre qué basaréis vuestro juicio? Si observáis
sinceramente, os
daréis cuenta de que en cada paso no sabéis nada.
Solamente si
habéis tomado el hábito de entrar dentro de vosotros mismos, de remitiros
a la consciencia
psíquica interior y dejarla decidir lo que queréis hacer en vosotros,
entonces lo hacéis
con seguridad, sin vacilación, sin una pregunta, nada. Sabéis que hay
que hacer eso, y
eso no se discute; pero es el único caso. En consecuencia, es únicamente
si dejáis a
vuestro psíquico guiaros conscientemente, constantemente, cuando podréis
hacer
conscientemente y constantemente lo verdadero; pero éste es el único caso.
En el otro caso,
si vosotros habéis tomado el hábito de estudiar y observar, estáis en
presencia de todas
las pequeñas cosas de la vida que se reproducen constantemente, no
queréis ya vivir
mecánicamente con una especie de hábito, queréis vivir conscientemente
sirviéndoos de
vuestra voluntad; pues bien, a cada minuto estáis en presencia de un
problema que
vosotros no podéis resolver, quiero decir físicamente. Tomad una cierta
dificultad que
tenéis en vuestro cuerpo -lo que nosotros llamamos un desorden- que se
traduce por un
malestar o por una indisposición; no es una enfermedad, es una
indisposición, es
un malestar, hay algo que no funciona muy bien. Entonces si no tenéis
este conocimiento
psíquico que os hace hacer directamente lo que debe ser hecho y sin
discusión, si
deseáis remitiros a vuestra mente y a lo que consideráis el conocimiento que
vosotros tenéis,
entonces... Tomar un caso que es competencia de la medicina: es decir:
«¿Es necesario
hacer esto o aquello, tomar esta medicina o aquella otra, cambiar el
régimen
alimentario, tomar esta alimentación o aquella otra?». Entonces observáis. Si
vosotros no habéis
conocido nunca más que un cierto número de principios muy
primarios, vuestra
elección es muy fácil: pero si por casualidad habéis estudiado un poco,
tuvieseis
conocimiento aunque no fuese más que los diferentes sistemas médicos de
tratamiento... los
sistemas de diversos países, los sistemas de diferentes medicinas, si
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
45
conocieseis la
alopatía, la homeopatía, esto, aquello; entonces uno os dice una cosa, otro
os dice otra;
vosotros conocéis gentes que os han dicho: «No hagáis eso, haced lo otro»,
otras que os
dicen: «Sobre todo no hagáis esto, haced eso», y así sucesivamente, y así pues
os encontráis
frente a un problema y os decís: «Pues bien, con todo eso, ¿qué es lo que yo
sé, qué es lo que
voy a decidir? No sé nada».
No hay más que una
cosa que sabe en vosotros, esto es vuestro ser psíquico; él no se
engaña, os
precisará inmediatamente, instantáneamente, si vosotros le obedecéis, sin
palabras, sin ideas
y sin argumento, os hará hacer lo correcto. Pero todo lo demás... estáis
perdidos. Y para
todo: lo que vosotros vais a estudiar, lo que no vais a estudiar, qué
trabajo iréis a
hacer, qué camino seguiréis. Pero en tal caso, existen todas las posibilidades
que os llegan,
todo lo que tenéis, o estudiado, o encontrado en la vida, todas las
sugestiones que
habéis recibido de todos los lados, que se encuentran allí, danzando a
vuestro alrededor.
¿Y por cuál os decidiréis? Hablo de personas que son absolutamente
sinceras y que no
tienen ideas preconcebidas, prejuicios, principios estables que sigan con
una rutina
mecánica, sin esforzarse en absoluto por saber la verdad, y para ellos es su
construcción
mental lo que es la verdad. Entonces es tan simple, uno sigue su camino, sin
vacilar se golpea
la nariz contra el muro, pero no se da cuenta más que cuando la nariz
está aplastada.
Pero de otro modo eso es terriblemente difícil.
Eso era lo que Sri
Aurobindo quería decir cuando decía que se vivía constantemente en
la ignorancia y
que a menos que la mente de ignorancia fuera reemplazada por la mente de
luz, uno no podría
seguir un camino verdadero y que eso es la preparación indispensable
antes de que pueda
producirse una transformación integral.
La Madre
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
46
EL SER
PSÍQUICO: CENTRO DE UNIFICACIÓN DEL SER
El trabajo de
unificación del ser consiste en:
1. Tomar
consciencia del ser psíquico.
2. Colocar delante
del ser psíquico todos los movimientos, todos los impulsos, todos los
pensamientos y
todas las voluntades a medida que uno llega a ser consciente de ellos, con
el fin de que el
ser psíquico acepte o rehúse cada uno de estos movimientos, cada uno de
estos impulsos, de
pensamientos o voluntades. Los aceptados serán mantenidos y llevados
a cabo, los
rehusados serán rechazados de forma que no puedan ya presentarse más.
Éste es un trabajo
largo y minucioso que puede llevar años para hacerse bien.
La Madre
Porque si
verdaderamente queremos progresar y adquirir la capacidad de conocer la
verdad de nuestro
ser, es decir, la verdadera razón por la cual hemos sido creados, lo que
podemos denominar
nuestra auténtica misión en la Tierra, debemos eliminar o rechazar de
nosotros, de un
modo absolutamente regular y constante todo lo que esté en contradicción
con la verdad de
nuestra existencia, todo lo que se oponga a ésta.
Así, poco a poco,
todas las partes, todos los elementos de nuestro ser, podrán llegar a
organizarse en un
todo homogéneo alrededor de nuestro centro psíquico. Este trabajo de
unificación exige
mucho tiempo para poder alcanzar un cierto grado de perfección; por
tanto, para
llevarlo a cabo, debemos armarnos de paciencia y resistencia, y afirmar en
nosotros la
determinación de prolongar nuestra vida tanto como sea necesario para el éxito
en nuestra
empresa.
A la vez que
proseguís esta labor de purificación y de unificación, tenéis que poner un
gran cuidado en
perfeccionar la parte exterior e instrumental de vuestro ser. Cuando la
verdad superior se
manifieste, es menester que encuentre, en vosotros, una mente lo
suficientemente
rica y flexible para que pueda dar a la idea que quiera expresarse, la forma
de pensamiento que
le permita conservar su fuerza y su claridad.
Este mismo
pensamiento, cuando quiera revestirse de palabras, deberá encontrar en
vosotros un poder
de expresión suficiente para que las palabras revelen el pensamiento y
no lo deformen. Y
esta fórmula con la cual habréis revestido la verdad deberá manifestarse
en todos los
sentimientos, en todos los actos de voluntad, en todas las acciones, en todos
los movimientos de
vuestro ser.
Finalmente, estos
movimientos deben, ellos mismos, a través un esfuerzo constante,
llegar a su más
alta perfección.
Todo esto puede
realizarse, con la ayuda de una cuádruple disciplina cuyas líneas
generales vamos a
esbozar aquí. Los cuatro aspectos de esta disciplina no se excluyen
entre sí, y
pueden, por tanto, seguirse simultáneamente; de hecho es preferible hacerlo
así.
El punto de
partida es lo que puede ser denominado la disciplina psíquica. Damos el
nombre de
«psíquico» al centro psicológico de nuestro ser, a la sede en nosotros de la
verdad más alta de
nuestra existencia, a lo que tiene el poder de conocer y de poner en
acción esta
verdad. Es, pues, de capital importancia el descubrimiento de su presencia en
nosotros, el
concentrarnos en esta presencia hasta que se convierta en un hecho viviente
para nosotros y
podamos identificarnos con ella.
A lo largo del
tiempo y en lugares diversos del espacio, se han preconizado muchos
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
47
métodos para
lograr esta percepción, y para poder, finalmente, alcanzar esta identificación.
Algunos de estos
métodos son psicológicos, algunos religiosos, y otros, incluso,
mecánicos. Lo
cierto es que cada aspirante debe hallar el que sea más conveniente para él;
y si su aspiración
es ardiente y firme, si su voluntad es persistente y dinámica, hallará, con
toda seguridad, de
un modo o de otro -exteriormente, a través de la lectura y el estudio;
interiormente,
mediante la concentración, la meditación, la revelación, y la experiencia- la
ayuda que requiera
para alcanzar su meta. Hay, sin embargo, una cosa que es
absolutamente
indispensable: la voluntad de llegar a este descubrimiento y a esta
realización. Es
menester que este descubrimiento y esta realización constituyan la
preocupación
primordial de nuestro ser, la perla maravillosa que debemos adquirir, cueste
lo que cueste. Sea
lo que fuere lo que hiciereis, vuestras ocupaciones y actividades, la
voluntad de hallar
la verdad de vuestro ser y uniros a ella, debe estar viva y presente,
constantemente,
detrás de todo lo que hagáis, de todo lo que sintáis, de todo lo que
penséis.
La Madre
¿Tú dices que
hay que establecer una «homogeneidad en el ser»?
¿No sabes tú lo
que es una cosa homogénea, hecha de partes todas similares? Eso
quiere decir que
todo el ser debe estar bajo la misma influencia, la misma consciencia, la
misma tendencia,
la misma voluntad. Nosotros estamos constituidos de toda clase de
partes diferentes.
Están activos uno junto al otro. Según la parte que esté activa, uno es
totalmente otra
persona, se llega a ser casi otra personalidad. Por ejemplo, en primer lugar
uno tiene una
aspiración. uno tiene la impresión de que no se existe más que para el
Divino; después
sucede algo, alguien que viene, uno tiene algo que hacer, y todo
desaparece. Uno
intenta acordarse de su experiencia, no queda ni el recuerdo de la
experiencia. Uno
está completamente bajo otra influencia; uno se pregunta cómo ha
podido suceder
eso. Hay ejemplos de doble, triple, cuádruple personalidad, absolutamente
inconscientes
ellas mismas... Pero no es de eso de lo que yo hablo; yo hablo de algo que
ocurre a todo el
mundo: uno tiene una experiencia, y durante algún tiempo ha sentido,
comprendido que
esta experiencia era la única cosa importante, que era un valor absoluto -
media hora después
intentáis acordaros, y es como un humo que se escapa. La experiencia
ha desaparecido. Y
a pesar de ello, media hora antes, eso estaba allí y tan fuerte... Es que
uno está hecho de
toda clase de cosas diferentes. El cuerpo es como un saco de piedras y
de perlas todo
mezclado, y es únicamente el saco quien reúne todo eso. Eso no es una
consciencia
homogénea, uniforme, sino heterogénea.
Vosotros podéis
tener una personalidad diferente en diferentes momentos de vuestra
vida. Yo conocí a
personas que tomaban decisiones, que tenían una voluntad, que sabían
lo que ellos
querían y se aprestaban a hacerlo. Después se producía un pequeño cambio en
el ser; otra parte
aparecía y destruía todo el trabajo en diez minutos. Lo que uno había
hecho en dos
meses, todo estaba deshecho. Cuando lo primero vuelve, está consternado,
dice: «¡Cómo!...».
Entonces hay que volver a comenzar todo el trabajo, lentamente. Asi
pues, es evidente
que es muy importante tomar consciencia del ser psíquico, hay que tener
como un poste
indicador, o un espejo donde todas las cosas vienen a mirarse y a mostrarse
tales como son
verdaderamente. Y entonces, según sean aquellas, uno las pone en tal lugar
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
48
o en tal otro;
comienza a aclararse, se organiza. Eso lleva su tiempo. La misma parte
vuelve tres o
cuatro veces, y cada parte que llega dice: «Ponedme en primer lugar; lo que
los otros hacen no
tiene importancia, eso no tiene importancia alguna; soy yo quien
decidirá porque
soy la mas importante». Estoy segura de que si vosotros os observáis,
veréis que no hay
nadie de entre vosotros que no haya tenido esta experiencia. Deseáis ser
conscientes, tener
buena voluntad, ser comprendidos, que vuestra aspiración brille - todo
es brillante,
iluminado- pero de repente algo sucede, una conversación inútil, una lectura
poco afortunada, y
eso cambia completamente. Entonces uno se dice que eso era una
ilusión en la cual
uno vivía, que todas las cosas eran vistas desde un cierto ángulo.
Así es la vida.
Uno tropieza y cae a la primera ocasión. Uno se dice: «Oh, no se puede
estar siempre tan
serio», y cuando lo otro vuelve otra vez, uno se arrepiente amargamente:
«He sido un tanto,
he perdido mi tiempo, ahora hay que volver a empezar...». Algunas
veces hay una
parte que está de mal humor, rebelde, llena de preocupaciones, y otra que
quiere progresar,
llena de sumisión. Todo eso, una junto a la otra.
No existe más que
un remedio: es preciso que el poste indicador esté siempre allí, un
espejo bien
asentado en sus sentimientos, en sus impulsos, en todas sus sensaciones. Uno
las ve en este
espejo. Existen las que no son muy bellas ni agradables de contemplar; hay
otras que son
bellas, agradables y que deben ser guardadas. Se hace cientos de veces por
día si es preciso.
Y eso es muy divertido. Se hace como un gran círculo alrededor del
espejo psíquico y
se ordenan todos los elementos alrededor. Si hay algo que no va, eso se
proyecta como una
sombra gris sobre el espejo: es un elemento a rechazar, a organizar. Es
preciso hablarle,
hacerle comprender, hay que salir de esta oscuridad. Si hacéis eso no os
aburriréis jamás.
Cuando las personas no son delicadas, cuando se tiene un catarro, cuando
uno no sabe sus
lecciones, y así sucesivamente, uno comienza a observar en este espejo.
Esto es muy
interesante. Uno ve el gusano devorador. «Yo creía que era sincero»en
absoluto.
Nada sucede en la
vida que no sea interesante. Este espejo está muy, muy bien hecho.
Haces eso durante
dos años, tres años, cuatro años -hay que hacerlo algunas veces durante
veinte años.
Después, al cabo de algunos años, observad así, volved vuestra mirada sobre
lo que vosotros
erais tres años antes: «¡Cómo he cambiado yo!... ¿Era yo así? Esto es muy
entretenido ¿Podía
yo hablar así? ¿Podía yo decir eso?... ¡Pero era tan bestia! ¡Como he
cambiado!».
Es muy divertido
¿no?
La Madre
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
49
Tercera parte
Crecimiento y
desarrollo del ser psíquico
No había muro
alguno que separara el alma de la mente,
ninguna cerca
mística protegiéndola de las demandas de la vida.
En la morada
profunda del loto se asentaba su ser
como en una
marmórea sede de concentración,
llamando a la
omnipotente Madre de los mundos
para que hiciera
de este terrestre habitáculo su hogar.
Como en un
destello de una luz celestial,
una viviente
imagen del Poder primigenio,
una faz, una
forma, descendió a su corazón
e hizo de éste su
templo y su pura mansión.
Pero cuando sus
pies tocaron la vibrante flor,
un poderoso
movimiento estremeció su espacio interior
como si un mundo
fuera sacudido y encontrara su alma:
de la Noche del
Inconsciente sin alma y sin mente
una Sierpe
flamígera surgió liberada del sueño.
Ésta se irguió
extendiendo sus anillos y se quedó erecta
y ascendiendo con
gran fuerza, violentamente a su paso
tocó sus centros
con su flamígera boca:
como si un beso
ardiente hubiera interrumpido su sueño,
florecieron éstos
y rieron, saturados de luz y felicidad.
SRI AUROBINDO
Savitri, Libro VII, Canto 5
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
50
EL SER PSÍQUICO
Y LA EVOLUCIÓN
«Este proceso
evolutivo en la Naturaleza terrestre desde la Materia hasta la Mente y
más allá. sigue
un doble movimiento, de una parte hay un movimiento exterior y visible,
de evolución
física, con el nacimiento por mecanismo, -porque cada forma corporal
aparece en la
evolución, con el poder de consciencia que es al mismo tiempo
desarrollado,
manteniéndose por la herencia que asegura su continuidad: y de otra parte,
al mismo tiempo
hay además un movimiento invisible de evolución del alma que tiene por
mecanismo la
reencarnación siguiendo grados ascendentes de forma y de consciencia. El
primer
movimiento, por él mismo, no entrañaría más que una evolución cósmica, porque
el individuo
sería un instrumento rápidamente perecedero, y la raza, formulación
colectiva más
durable, sería el verdadero escalón en la manifestación progresiva del
Habitante
cósmico, el Espíritu universal. Así, el segundo movimiento con la
reencarnación
es una condición indispensable para una duración y una evolución
prolongada del
ser individual en su existencia terrestre. Cada grado de la manifestación
cósmica, cada
tipo deforma susceptible de recibir al huésped espiritual, llega a ser con la
reencarnación
un medio, para el alma individual, la entidad psíquica, de manifestar cada
vez más su
consciencia oculta. Cada vida llega a ser un paso más en la victoria sobre la
Materia,
gracias a una progresión creciente de la consciencia que, finalmente hará la
materia misma
un medio de plena manifestación del Espíritu».
Sri Aurobindo
La Vida Divina. Cap. XXIII
Esto es difícil de
comprender, Dulce Madre.
¡Ah!...
Si vosotros miráis
la historia terrestre, todas las formas de vida han aparecido una
después de otra,
en un esquema general, un programa general, siempre con la adición de
una perfección
nueva y de una consciencia más grande. Tened en cuenta solamente las
formas animales
(eso es más fácil de comprender, porque son las últimas antes del
hombre). Cada
forma animal que apareció tenía una perfección mayor en su conjunto (no
me refiero a todos
los detalles), mayor que las perfecciones precedentes, y el
coronamiento de la
marcha ascendente ha sido la forma humana que es, por el momento,
desde el punto de
vista de la consciencia, la forma más capaz de manifestarla; es decir,
que la forma
humana en su máxima expresión, al máximo de sus posibilidades, es capaz
de más consciencia
que todas las formas animales precedentes.
Esto es una forma
de evolución de la Naturaleza.
Sri Aurobindo nos
ha dicho, la semana pasada, que esta Naturaleza seguía una
progresión
ascendente para manifestar cada vez más la Consciencia divina que está
contenida en todas
las formas. Entonces, con cada forma nueva que produce, la Naturaleza
crea una forma
capaz de expresar más completamente el espíritu que esta forma contiene.
Pero si eso es
así... una forma llega, se desarrolla, alcanza su máximo y es seguida de otra
forma; las otras
no desaparecen, pero el individuo no progresa. El perro individual, o el
mono individual,
por ejemplo pertenecen a una especie que tiene sus características
propias; cuando el
mono o el hombre hayan llegado al máximo de sus posibilidades, es
decir, cuando un
individuo humano sea el tipo mejor de la humanidad, eso estará acabado;
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
51
el individuo no
podrá progresar más. Él pertenece a la especie humana y continuará
perteneciendo a
ella. Así, desde el punto de vista de la historia terrestre, existe un progreso
puesto que cada
especie representa un progreso en relación con la especie precedente, pero
desde el punto de
vista del individuo no hay progreso: nace, sigue su desarrollo, muere y
desaparece.
Entonces, para asegurar el progreso del individuo, ha sido preciso encontrar
otro medio; aquél
no era suficiente. Pero dentro del individuo, contenido en cada forma,
hay una
organización de consciencia que está más próxima y más directamente bajo la
influencia de la
Presencia divina interior, y esta forma que está bajo esa influencia (esta
especie de
concentración de energía interior) tiene una vida independiente de la forma
física -es lo que
nosotros llamamos comúnmente el alma o el ser psíquico- y estando
organizado
alrededor del centro divino pertenece a la cualidad divina, que es inmortal,
eterna. El cuerpo
exterior cae, y aquello permanece a través de cada experiencia que tiene
en cada vida, y
eso es el progreso del mismo individuo. Y este movimiento completa al
otro, en el
sentido de que en lugar de una especie que progresa en relación a las otras
especies, es un
individuo quien pasa por todos los progresos de estas especies y puede
continuar
progresando en tal caso. Así como las especies han llegado al máximo de sus
posibilidades ya
persistan o desaparezcan (depende de cada caso), pero ellas no pueden ir
más lejos, el
individuo, teniendo una vida independiente de la forma puramente material,
puede pasar de una
forma a otra y continuar indefinidamente su progreso. Eso es un doble
movimiento que se
completa. Y eso es por lo que cada individuo tiene la posibilidad de
llegar al máximo
de la realización, independientemente de la forma a la cual pertenezca
momentáneamente.
La Madre
En el curso de las
etapas precedentes de la evolución, el primer cuidado y esfuerzo de
la Naturaleza ha
sido dirigido en el sentido de un cambio en la organización física, único
medio por el que
se opera un cambio de consciencia; esa era una necesidad que imponía la
insuficiencia de
la fuerza de la consciencia ya en formación para efectuar un cambio en el
cuerpo. Pero en el
hombre es posible y de hecho inevitable trastocar las cosas; porque es a
través de su
consciencia, a través de su transmutación, y no ya con la ayuda de un nuevo
organismo corporal
como instrumento de base, como la evolución puede y debe
efectuarse. En la
realidad interior de las cosas, un cambio de consciencia ha sido siempre
un hecho capital,
la evolución ha revestido siempre un sentido espiritual, y el cambio
físico no era más
que instrumental; pero esta relación estaba oculta por el primer
equilibrio anormal
de dos factores, el cuerpo de la inconsciencia exterior sobrepasando y
eclipsando su
importancia al elemento espiritual, el ser consciente. Pero el equilibrio
corregido, no está
ya en el cambio físico precediendo al cambio de la consciencia, la
mutación de la
consciencia misma impondrá y llevará a cabo toda mutación necesaria en
el cuerpo. Es
necesario hacer hincapié que la mente humana ha dado ya prueba de su
capacidad de
secundar a la Naturaleza en su elaboración de nuevos tipos vegetales y
animales; ha dado
a su medio formas nuevas, producidos por los cambios considerables en
su mentalidad en
cuando a conocimiento y disciplina. No es imposible que el hombre
ayude también a la
Naturaleza, en su propia transformación y evolución física y espiritual.
El deseo se deja
ya sentir y ha comenzado a operar, si bien la mentalidad de superficie no
lo comprende ni lo
acepta todavía más que incompletamente; pero ella puede
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
52
comprenderlo un
día, hacerse más profunda y descubrir los medios, la energía secreta, la
obra que se
propone la Consciencia-Fuerza interior en tanto que realidad oculta de lo que
nosotros llamamos
Naturaleza.
Son todas las
conclusiones que se pueden extraer de lo que no sería más que la
observación de los
fenómenos exteriores de la Naturaleza en su progresión y de la
evolución en la
superficie de su ser y de su consciencia en el nacimiento físico y en el
cuerpo. Pero hay
otro factor, el invisible; existe el renacimiento, el progreso del alma
elevándose de
escalón en escalón en la existencia que evoluciona, y en cada escalón hacia
tipos todavía más
elevados de instrumentación corporal y mental. En el curso de esta
progresión la
entidad psíquica está todavía velada -incluso en el hombre, el ser mental
consciente- por
sus instrumentos, por la mente, la vida y el cuerpo; ella no puede
manifestarse
plenamente, es impedida de ponerse al frente donde podría revelarse como
dominadora de su
naturaleza; esta obligada a someterse a una cierta determinación
impuesta por los
instrumentos, a una dominación del Purusha por parte de la Prakriti. Pero
en el hombre, la
parte psíquica de la personalidad puede desarrollarse mucho más
rápidamente que en
la creación inferior, y puede ocurrir sin duda que llegue un momento
en el que la
entidad del alma alcanzará el punto en que, emergiendo desde detrás del velo,
se manifestará
abiertamente y tomará las riendas de sus instrumentos en la Naturaleza.
Pero eso
significará que el espíritu interior secreto, el Daimon, el Divino interior ha
llegado a su punto
de emergencia; y no se puede apenas dudar de que en el momento de
esta emergencia,
él exigirá una existencia más divina y espiritual, como ya es el caso para
la Mente misma
cuando ella está bajo la influencia interior del ser psíquico. En la
naturaleza de la
vida terrestre, donde la Mente es un instrumento de la Ignorancia, eso no
puede efectuarse
más que por un cambio de consciencia, el paso de una fundación en la
Ignorancia a una
fundación en el Conocimiento, de la consciencia mental a una
consciencia
supramental, una instrumentación supramental de la Naturaleza.
Sri Aurobindo
Si se considera la
evolución ascendente, es más exacto hablar de presencia psíquica que
de ser psíquico.
Porque es la presencia psíquica la que poco a poco se convierte en el ser
psíquico. En cada
forma evolutiva existe esta presencia, pero no está individualizada. Es
algo que puede
crecer y que sigue el movimiento de la evolución. No es el resultado de un
descenso, de una
involución desde arriba. Esta presencia toma forma progresivamente en
torno a la chispa
de la Consciencia divina, que está destinada a ser el centro del ser que
crece y que se
convierte en el ser psíquico cuando finalmente se ha individualizado. Es
esta chispa lo que
es permanente y lo que reúne a su alrededor toda clase de elementos
para formar la
individualidad del ser psíquico verdadero; por su parte, éste no es formado
más que cuando la
personalidad psíquica está completamente desarrollada, completamente
construida en
torno a la chispa eterna divina. El ser psíquico no alcanza su punto
culminante, su
plenitud total, hasta que se une a un ser o a una personalidad de lo alto.
Por debajo del
nivel humano no existe generalmente formación individual o existe
apenas...
Desde luego, no
puede decirse que todo hombre tenga un ser psíquico ni tampoco que
sea imposible
reconocer un ser psíquico en todos los animales. Muchos animales que han
vivido cerca del
hombre tienen un principio de ser psíquico, mientras que a menudo
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
53
encontramos
personas que parecen no ser más que simples brutos. También aquí se ha
dado una gran
nivelación. Pero en conjunto, el psíquico, en el verdadero sentido de la
palabra, comienza
a nivel humano y ésta es la razón de que la religión católica declare que
sólo el hombre
tiene alma. Sólo en el hombre existe la posibilidad de un ser psíquico que
crece hasta lograr
su plena estatura y que puede incluso crecer lo bastante como para
unirse finalmente
a un ser que desciende, a una divinidad de lo alto.
La Madre
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
54
CÓMO CRECE Y SE
DESARROLLA EL SER PSÍQUICO
Es el alma en
nosotros quien, siempre, se vuelve hacia la Verdad, el Bien y la Belleza,
porque es por
estas cosas como puede ella misma crecer en estatura; lo demás, las cosas
opuestas son una
parte necesaria de la experiencia pero que hay que superar a medida que
el ser se
engrandece espiritualmente. La entidad psíquica fundamental que está en
nosotros
posee la delicia
de la vida y de todas las experiencias; esta delicia participa en la
manifestación
progresiva del espíritu, pero el principio mismo es extraer de todos los
contactos y de
todos los acontecimientos su significación y su esencia divinas y secretas,
de encontrar un
uso y un fin divinos de manera que, por la experiencia, nuestra mente y
nuestra vida
puedan salir de la Inconsciencia y de las divisiones de la Ignorancia para
desarrollarse en
dirección de una Consciencia suprema, de una consciencia, de un
conocimiento que
integren todo. Esta entidad está allí para eso y persigue de vida en vida
su movimiento
ascendente con una insistencia que no cesa de aumentar; debido a su
crecimiento, el
alma pasa de la oscuridad a la luz, de la mentira a la verdad, del
sufrimiento a su
propio Ananda supremo y universal.
Sri Aurobindo
Tomamos una chispa
divina que, por atracción, por afinidad y .selección, agrupa
alrededor de ella
un comienzo de consciencia psíquica (este trabajo es ya muy perceptible
en los animales
-¡no creo que vosotros seáis seres excepcionales, que vosotros solos
tengáis un ser
psíquico y que todo el resto de la creación no tenga!; eso comienza en el
mineral; está un
poco más desarrollado en el vegetal yen los animales existe un primer
indicio de
presencia psíquica). Después llega un momento en el que este ser psíquico está
suficientemente
desarrollado para tener una consciencia independiente y una voluntad
personal.
Entonces, tras haber tenido innumerables vidas más o menos individualizadas,
llega a ser
consciente de él mismo, de sus movimientos y del medio que ha elegido para su
desarrollo.
Llegado a un cierto estado de percepción, él decide -generalmente en el último
momento de la vida
que él acaba de llevar sobre la tierra- las condiciones en las cuales
pasará su vida
siguiente. Aquí, debo deciros una cosa muy importante: el ser psíquico no
puede progresar y
formarse más que en la vida física y sobre la tierra. Desde el momento
en que él deja un
cuerpo entra en un reposo, que dura más o menos tiempo siguiendo su
propia elección y
su grado de desarrollo -un reposo de asimilación, de progreso pasivo por
así decir, un
reposo de crecimiento pasivo que permitirá a este mismo ser psíquico pasar a
nuevas
experiencias y a hacer progresos más activos. Pero después de haber acabado una
existencia (que
generalmente no se termina más que cuando ha hecho aquello que quería
hacer), habrá
elegido el medio donde nacerá, el lugar de la tierra aproximado donde él
nacerá, las
condiciones y el género de vida en los que nacerá, y un programa muy preciso
de experiencias
por las cuales él deberá pasar para poder hacer el progreso que él desea
hacer.
Voy a daros un
ejemplo muy concreto. Tomemos un ser psíquico que ha decidido, por
una razón
cualquiera, entrar en el cuerpo de un ser destinado a llegar a ser rey, porque
existe toda una
serie de experiencias que no puede tener más que en estas condiciones.
Después de pasar
por estas experiencias de rey, se da cuenta de que existe todo un campo
donde no puede
hacer progresos por el hecho mismo de las condiciones de vida en que él
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
55
se encuentra.
Entonces, cuando ha acabado su estancia sobre la tierra y decide marcharse,
decide que en la
próxima vida nacerá en un ambiente normal, y en unas condiciones
medianas, ni
inferiores ni superiores, pero de tal manera que el cuerpo que habitará será
libre para hacer lo
que él desee. Porque yo no os enseño nada diciéndoos que la vida de un
rey es una vida de
esclavo; un rey está obligado a someterse a todo un protocolo y a toda
clase de
ceremonias para guardar su prestigio (eso es quizás muy agradable para la gente
vanidosa, pero
para un ser psíquico no es agradable porque eso le priva de la posibilidad
de un gran número
de experiencias). Habiendo entonces tomado esta decisión lleva en él
todos los
recuerdos que puede darle una vida regia y se queda durante el tiempo que
juzgue necesario
(aquí, debo decir que hablo de un ser psíquico exclusivamente ocupado
de él mismo, no de
un ser psíquico que está consagrado a una obra, porque, en este caso,
es la obra quien
decide las vidas futuras y sus condiciones; yo hablo de un ser psíquico
que está en camino
de concluir su desarrollo). Entonces él decide que en un cierto
momento tomará un
cuerpo. Habiendo tenido ya un cierto número de experiencias, sabe
que en tal país,
una parte de la consciencia se ha desarrollado, en tal otro país otra parte, y
así sucesivamente;
entonces él elige el entorno que le ofrece posibilidades de desarrollo
convenientes: el
país, las condiciones de vida, la naturaleza aproximada de los padres y
también las
condiciones del cuerpo mismo, su construcción física y las cualidades de las
que tiene
necesidad para tener sus experiencias. Entonces descansa, después en el
momento deseado,
se despierta y proyecta su consciencia sobre la tierra centrándola en el
lugar y en las
condiciones elegidas -o casi; existe un pequeño margen, ¿sabes?, porque
desde la
consciencia psíquica uno está demasiado lejos de la consciencia física material
para poder ver con
claridad una aproximación. Él no se equivoca sobre el país sobre el
ambiente y ve bien
las vibraciones interiores de as personas elegidas, pero puede ser que
exista una pequeña
vacilación. Pero si, en ese momento preciso, hay sobre la tierra una
pareja, o más bien
una mujer que tiene ella misma una aspiración psíquica y que, por una
razón cualquiera,
sin incluso saber por qué ni de qué manera, desearía tener un niño
excepcional
reuniendo ciertas condiciones excepcionales, si en ese momento esta
aspiración tiene
lugar sobre la tierra, eso produce una vibración, una luz psíquica que el
ser psíquico ve
inmediatamente, y, sin vacilación, se precipita hacia ella. Entonces, a partir
de este momento
(que es el momento de la concepción), tomará a su cargo la construcción
del niño, con el
fin de que esta construcción sea tan favorable como sea posible al plan
que él tiene; en
consecuencia su influencia está sobre el niño antes incluso que él aparezca
en el mundo
físico.
Si todo va bien, si
no existe ningún accidente (siempre pueden haber accidentes), si
todo va bien en el
momento en el que el niño va a nacer, la fuerza psíquica (quizá no la
totalidad, pero
una parte de la consciencia psíquica) se precipita en el ser y, desde su
primer lloro, le
da el impulso hacia las experiencias que se desea que el niño adquiera.
Resulta que
incluso si los padres no son conscientes, incluso si el niño en su consciencia
exterior no es
completamente consciente (un niño pequeño no tiene el cerebro necesario
para eso, se forma
poco a poco, lentamente), a pesar de eso, la influencia psíquica tendrá
la posibilidad de
dirigir todos los acontecimientos, todas las circunstancias de la vida de
este niño, hasta
el momento en que sea capaz de entrar en relación consciente con su ser
psíquico
(físicamente esto sucede por lo común entre los cuatro y los siete años,
algunas
veces antes, otras
veces casi a continuación, pero en tal caso estamos en relación con niños
que no son
«niños», que tienen capacidades llamadas «sobrenaturales» -eso no es
«sobrenatural», es
simplemente la expresión de la presencia del ser psíquico). Pero hay
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
56
personas que no
han tenido la suerte o la buena fortuna, si puede decirse, de encontrar a
alguien,
físicamente, que pueda informarles; y sin embargo ellos tienen el sentimiento
de
que todos los
pasos de su existencia, todas las circunstancias de su vida están dispuestos
por alguien
consciente, con el fin de que ellos puedan hacer el máximo de progreso.
Cuando ellos
tienen la necesidad de una cierta circunstancia, llega; cuando ellos tienen
necesidad de
encontrar a ciertas personas, llegan; cuando ellos tienen necesidad de leer
ciertos libros,
los encuentran a su alcance. Todo se dispone así, como si alguien velara
sobre ellos para
que su vida contenga el máximo de posibilidades de desarrollo. Estas
personas pueden
muy bien decir: «¿Pero qué es un ser psíquico?», porque nadie se ha
servido jamás de
estas palabras para hablarles o no han encontrado a nadie que pueda
explicarles todo
eso; pero para ellos, basta algunas veces con un encuentro, una mirada,
para que ellos se
despierten; una palabra es suficiente para que ellos recuerden: «¡Pero si
yo ya sabía todo
esto!».
Esto es lo que le
sucede exactamente a un ser psíquico que ha llegado hasta el último
estadio de su
desarrollo. Después de esto ya no estará atado por la necesidad de venir a la
tierra, y habrá
acabado su desarrollo y podrá elegir libremente consagrarse a la Obra
divina o ir a otra
parte, es decir, a los mundos superiores. Pero generalmente, llegado a
este estadio
recuerda todo lo que le ha sucedido y se da cuenta de la gran necesidad de
venir en auxilio
de los que se debaten todavía entre las dificultades. Estos seres psíquicos
hacen entrega de
su existencia a la obra divina -eso no es en absoluto inevitable, ellos
tienen libre
elección, pero el noventa por ciento de las veces es lo que hacen.
La Madre
Cada vez que el
alma se encarna en un cuerpo nuevo, llega con la intención de tener
una experiencia
nueva que le ayudará en su desarrollo y volverá su personalidad más
perfecta; esto es
así ya que, de vida en vida, el ser psíquico se forma para llegar a ser una
personalidad
completamente consciente e independiente, quien cuando haya llegado al
máximo de su
desarrollo, puede elegir no solamente el momento de su encarnación, sino
el lugar, la
finalidad y la obra a efectuar.
Su descenso a un
cuerpo físico es necesariamente un descenso a la oscuridad, a la
ignorancia, a la
inconsciencia y durante largo tiempo, debe trabajar simplemente para traer
un poco de
consciencia a la materia del cuerpo antes de poder aprovecharse de tener la
experiencia que
ella ha venido a tener. Así, si cultivamos el cuerpo de una manera racional
y perspicaz,
ayudamos al mismo tiempo al crecimiento del alma, a su progreso y a su
iluminación.
La Madre
Puesto que en
una nueva vida la mente y el vital, así como el físico son nuevos, ¿cómo
las
experiencias de vidas pasadas son útiles para ellos? ¿Es necesario tener de
nuevo
todas las
experiencias?
¡Eso depende de
quien se trate!
No es la mente ni
el vital los que se desarrollan y progresan de una vida a la otra
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
57
(excepto en casos
completamente excepcionales y en un grado muy avanzado de la
evolución); es el
ser psíquico. De manera que las cosas suceden así: el ser psíquico tiene
una alternancia de
actividad y de reposo; existe una vida de progreso proveniente de
experiencias de la
vida física, de una vida activa en un cuerpo físico, con todas las
experiencias del
cuerpo, del vital y de la mente; después, el ser psíquico pasa a una
especie de reposo
asimilador donde se elabora el resultado de los progresos llevados a
cabo durante la
existencia activa, y cuando esta asimilación está acabada, cuando él ha
absorbido el progreso
que había preparado en su vida activa sobre la tierra, desciende a un
nuevo cuerpo
llevando con él el resultado de todos sus progresos, y, en un estadio
avanzado, elige
incluso el medio, el tipo de cuerpo y la clase de vida que vivirá para
completar su
experiencia sobre un punto o sobre otro. En ciertos casos muy avanzados, el
ser psíquico
puede, antes de dejar el cuerpo, decidir el género de vida que tendrá en su
encarnación
siguiente.
Cuando de esta
manera ha llegado a ser un ser casi totalmente formado y muy
consciente,
preside la formación del nuevo cuerpo y, generalmente, por influencia interior,
elige los
elementos y la sustancia que formarán su cuerpo de modo que éste esté adaptado
a las necesidades
de su nueva experiencia. Pero esto es en un estadio bastante avanzado. Y
más tarde, cuando
él está plenamente formado y su retorno a la tierra se hace con una idea
de servicio, de
ayuda colectiva, de participación en el Trabajo divino, entonces logra
atraer al cuerpo
que está en formación ciertos elementos de la mente y del vital de vidas
anteriores que,
habiendo estado organizados e impregnados con fuerzas psíquicas en las
vidas anteriores,
han podido ser conservados, y, por consiguiente, pueden participar en el
progreso general.
Pero esto en un estadio muy, muy avanzado.
Cuando el ser
psíquico está plenamente desarrollado y es completamente consciente,
llega a ser un
instrumento consciente de la Voluntad divina, organiza el vital y la mente de
tal modo que ellos
también participan en la armonía general y pueden ser preservados.
Un alto grado de
desarrollo permite al menos en ciertas partes del ser mental y del ser
vital preservarse
a pesar de la disolución del cuerpo. Sí, por ejemplo, ciertas partes de la
actividad humana
(mentales o vitales) han sido particularmente desarrolladas, estos
elementos del
vital y de la mente se conservan incluso «en su forma» -en la forma de la
actividad que ha
sido plenamente organizada-, como, por ejemplo, para las personas muy
intelectuales y
que han desarrollado su cerebro particularmente, la parte mental de su ser
guarda esta
construcción y se preserva bajo esta estructura de cerebro organizado, con su
vida propia y que
puede ser conservada hasta una vida futura para participar en ella con
todos sus logros.
En los artistas,
como por ejemplo en ciertos músicos que han utilizado sus manos de
una forma
particularmente consciente, la sustancia vital y mental se guarda en forma de
manos, y estas
manos quedan completamente conscientes, ellas incluso pueden utilizar los
cuerpos de otros
seres vivientes si hay una afinidad particular, y así sucesivamente.
De forma diferente,
en los seres ordinarios en quienes la forma psíquica no esta
plenamente
desarrollada y organizada, en el momento en que el ser psíquico deja el
cuerpo, las formas
mentales y vitales pueden persistir durante un cierto tiempo si la muerte
ha sido particularmente
apacible y concentrada, pero si un ser humano ha muerto
bruscamente y en
un estado de pasión, con numerosos apegos, pues bien, las diferentes
partes del ser se
dislocan y viven más o menos largo tiempo su vida propia en su dominio
propio; después
desaparecen.
El centro de
organización y de transformación es siempre la presencia del ser psíquico
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
58
en el cuerpo. En
consecuencia es un enorme error creer que el progreso continua, o, como
algunos creen, es
más completo y rápido en los periodos de transición entre dos vidas
físicas;
generalmente no hay ya progreso en absoluto, porque el ser psíquico entra en
reposo, y las
otras partes, después de una vida más o menos efímera en su propio dominio,
se disuelven.
La vida terrestre
es el lugar del progreso. Es aquí, sobre la tierra, que el progreso es
posible y durante
la duración de la existencia terrestre. Y es el ser psíquico el que
transporta este
progreso de una existencia a otra organizando él mismo su propia
evolución y su
propio desarrollo.
La Madre
Si no son el
vital, la mente y el psíquico quienes se reencarnan sino solamente el ser
psíquico,
¿entonces el progreso vital o mental que uno había hecho anteriormente no vale
para nada en
otra vida?
Tan sólo en la
medida en que estos progresos han aproximado esas partes al psíquico,
es decir, en la
medida en que el progreso consiste en poner sucesivamente todas las partes
del ser bajo la
influencia psíquica. Porque todo lo que está bajo la influencia psíquica e
identificado con
el ser psíquico persiste, y únicamente esto es lo que persiste. Pero si uno
hace del ser
psíquico el centro de su vida y de su consciencia y si organiza todo el ser a
su
alrededor, todo el
ser recibe la influencia del ser psíquico, llegando a ser uno con él, y
puede persistir
-si es necesario que eso persista. De hecho si se pudiese dar al cuerpo físico
el mismo
movimiento -los mismos movimientos de progreso y la misma capacidad de
ascensión que
tiene el ser psíquico-, el cuerpo no tendría necesidad de descomponerse.
Pero esa es la
dificultad.
Y solamente
aquello que está en contacto con el ser psíquico perdura, y es solamente de
lo que puede perdurar
de lo que podemos tener memoria porque el resto desaparece, se
disuelve en
pequeños fragmentos que son utilizados en otra parte -de la misma manera que
el cuerpo es
convertido en polvo y utilizado en otra parte: vuelve a la tierra, las plantas
se
sirven de la
tierra, los hombres se comen las plantas. Es así como funciona. Y después
vuelve a la
tierra, y eso vuelve a comenzar. Ésa es la manera como la Naturaleza progresa.
Para progresar
ella hace montones de formas; después, cuando eso no parece importante ni
necesario, ella lo
destruye, retoma todos los elementos, químicos u otros. y reconstituye
otra cosa, y así
todo va cambiando, viniendo y marchando. Y ella encuentra eso muy bien,
porque tiene una
visión muy amplia, su trabajo se extiende a través de los siglos y una
pequeña vida
humana no es nada, tan sólo un soplo en la eternidad. Así ella toma, modela;
se toma su tiempo;
eso la divierte, lo encuentra muy bien; y después cuando ya no está tan
bien, lo pulveriza
-lo coge, lo mezcla todo, comienza otra forma, hace otra cosa. entonces,
quizá, con este
procedimiento, que es evidentemente muy largo, finalmente toda la materia
progresa -eso es
posible- siempre así, mezclándose, demoliéndose, remezclándose,
redemoliéndose. En
el fondo es como si uno hiciese un montón de pequeños objetos y
después los
destruyese; los rehiciese del polvo, los rehiciese en otros juguetes, y después
los deshiciese o
los rehiciese en otros. Alunas veces se añade algo para que eso se mezcle
bien, después, un
día, quizás eso producirá algo. En todo caso ella no se apresura. Y
cuando uno tiene
prisa ella dice «¿Por qué te apresuras? Estate seguro de llegar un día. No
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
59
tengas necesidad
de atormentarte, eso llegará seguramente. Aguarda tranquilamente».
Entonces uno le
dice: «¡Pero no soy yo quien espera!» «¡Ah!, eso es porque llamas «yo» a
eso que viene y se
va. Si llamaseis a la consciencia -la consciencia una, eterna y divina-, si
llamaseis a eso
«yo», entonces veríais todo, estaríais presente en todo: ¡Nadie os impide
hacerlo! Eso es
solamente porque os identificáis con eso (señalando al cuerpo). No tenéis
más que cesar de
identificaros con eso».
La Madre
¿Progresa siempre
el ser psíquico?
Existen, en el ser
psíquico, dos clases de progreso muy diferentes. Uno consiste en su
formación,
construcción y organización. Porque el ser psíquico empieza siendo solamente
una especie de
pequeña chispa divina en el interior del ser, y de esta chispa saldrá
progresivamente un
ser consciente, independiente que tendrá su acción y su voluntad
propias. El ser
psíquico, en su origen, es solamente como una chispa de la Consciencia
divina, y es a
través de vidas sucesivas como él se constituye una individualidad
consciente. Es un
progreso parecido al del niño cuando crece. Es una cosa que está en
formación; durante
mucho tiempo, en la mayor parte de los seres humanos, el ser psíquico
es un ser en
formación. No es un ser plenamente individualizado y plenamente consciente
y señor de sí; y
tiene necesidad de todas las reencarnaciones, una después de otra, para
constituirse y
llegar a ser completamente consciente.
Pero esta clase de
progreso tiene un fin. Hay un momento en el que el ser está
plenamente
constituido, plenamente individualizado y es plenamente dueño de sí mismo y
de su destino.
Cuando este ser, o uno de estos seres psíquicos en este estado, se encarna en
un ser humano, eso
constituye una gran diferencia: el ser humano, por así decir, nace libre.
No está atado a
las circunstancias, a lo que le rodea, a su origen y a su atavismo como los
seres ordinarios.
Viene al mundo para cumplir voluntariamente algún cometido, con una
obra a completar,
una misión que llevar a cabo. Y desde este punto de vista su proceso de
crecimiento ha
terminado, es decir que a él no le es indispensable renacer en un cuerpo.
Hasta entonces la
reencarnación es obligatoria porque es con la reencarnación como él se
desarrolla; es en
la vida física y en un cuerpo físico donde él se desarrolla poco a poco y
llega a
convertirse en un ser completamente consciente. Pero una vez que está
enteramente
formado, es libre,
en el sentido de que puede encarnarse o no encarnarse a voluntad.
Entonces aquí se
ha detenido un cierto tipo de progreso.
Pero si este ser
plenamente formado desea llegar a ser un instrumento para el trabajo
del Divino, si en
lugar de ir a reposar a un estado de beatitud psíquica, en su mundo
propio, elige ser
un trabajador sobre la tierra para ayudar al cumplimiento de la Obra
divina, entonces
existe un nuevo progreso por hacer, un progreso de capacidad de trabajo
y de organización
de su trabajo y de expresión de la Voluntad divina. Entonces llega un
momento en el que
eso cambia. En tanto que él permanezca en el mundo, en tanto que
elija trabajar
para el Divino, progresará. Es solamente si se retira al mundo psíquico y
renuncia o rehusa
continuar trabajando en la Obra divina, que puede quedar en un estado
estático fuera de
todo progreso, porque, como os he dicho, el progreso existe sobre la
tierra, en el
mundo físico; no existe en ninguna otra parte. En el mundo psíquico hay una
especie de reposo
beatífico; uno queda como lo que uno es, sin cambiar.
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
60
¿Pero para las
personas que no son conscientes de su ser psíquico?
Ellas están
obligadas a progresar lo deseen o no.
El ser psíquico
mismo progresa en ellas, y ellas no son conscientes de él. Pero ellas
mismas están
obligadas a progresar. Es decir, que siguen una curva. Ellas siguen una
ascensión en la
vida. Ésta es la misma progresión que el niño que crece: llega un momento
en que él está en
la cima de su crecimiento y entonces, salvo que él cambie de Plan de
progreso, a menos
que la progresión puramente física llegue a ser una progresión mental,
una progresión
psíquica, una progresión espiritual, él va a volver l bajar la curva, y
después se
producirá una descomposición - y dejará de existir.
Esto es así porque
en el mundo físico la progresión no es perpetua y constante sino que
hay un crecimiento,
un apogeo, un descenso y una descomposición. Porque todo lo que no
avanza, retrocede;
todo lo que no progresa, regresa. Entonces, físicamente, esto es
justamente lo que
se produce. El mundo físico no ha aprendido a progresar de una forma
indefinida; llega
hasta un cierto punto: después se fatiga de progresar, o no es capaz de
progresar con esta
constitución, así que al final cesa de progresar, y al cabo de un tiempo,
se descompone.
Aquellos que tienen una existencia puramente física llegan hasta una
cierta altura,
después descienden muy rápidamente. Pero ahora, con el progreso humano
general,
colectivo, detrás del progreso físico, hay un progreso vital, hay un progreso
mental, de tal
manera que el progreso mental puede continuar durante largo tiempo
después que el
progreso físico ha finalizado y, por ese progreso mental, uno se mantiene
en un cierto
estado de ascensión largo tiempo después de que el físico ya no progresa.
Y después están
aquellos que hacen el yoga y que llegan a ser conscientes de su ser
psíquico y se
identifican con él, que participan de su existencia; y esos, ¿verdad?, hasta el
último suspiro de
su vida, progresan. Y no se estancarán después de la muerte, cuando
hayan dejado su
cuerpo bajo pretexto de que no podía continuar; ellos continuarán
progresando.
Es la incapacidad
del cuerpo para transformarse, para continuar progresando lo que
hace que decaiga y
que finalmente legue a ser cada vez más sensible a los desequilibrios
internos, hasta el
día en que se produce uno demasiado fuerte y no puede ya recuperar su
equilibrio y su
salud. Veremos eso la semana próxima. Sólo en la vida espiritual pura -
aquella que esta
fuera de toda existencia física y terrestre, comprendido el mental-, en la
vida puramente
espiritual done no hay progreso. Se llega a un estado estático y uno está
fuera de los
movimientos de progreso. Pero al mismo tiempo, uno también está fuera de la
manifestación.
Cuando se llega a este estado, no se pertenece ya a la manifestación, se sale
del mundo
manifiesto. Es necesario salir del mundo manifestado para salir del progreso,
porque los dos son
idénticos: manifestación quiere decir progreso y progreso quiere decir
manifestación.
La Madre
¿En qué
consiste el progreso del ser psíquico?
En la
individualización, en la capacidad de tomar todas las experiencias y de
organizarlas
alrededor del centro divino.
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
61
La finalidad del
ser psíquico es formar un ser individual, individualizado,
«personalizado»
alrededor del centro divino. Normalmente, todas las experiencias de la
vida exterior
(salvo que uno haga yoga y que llegue a ser consciente) pasan sin organizar
al ser interior,
mientras que el ser psíquico organiza estas experiencias de manera
ordenada. Él desea
realizar una cierta actitud hacia al Divino. Entonces busca todas las
experiencias
favorables con el fin de tener la serie completa de ocasiones, si puede
decirse, que le
permitirán realizar esta actitud frente al Divino. Tomar a alguien, por
ejemplo, que
quiere tener la experiencia de la nobleza -una nobleza que hace que no
podáis actuar como
un ser ordinario, que os infunde una valentía, un coraje, que puede
tomarse casi como
temeridad, porque la actitud, la experiencia exige que uno afronte el
peligro sin
mostrar el menor temor. Os decía hace un momento que os explicaría lo que
uno puede adquirir
cuando entra en un cuerpo de rey. Un rey es un hombre ordinario,
¿verdad?, como
todos los otros, no tiene consciencia especial, pero, en virtud de las
necesidades de su
vida, porque es una especie de símbolo ante su pueblo, hay cosas que él
está obligado a
hacer, y no podría jamás hacer si fuera un hombre ordinario. Yo lo sé por
experiencia, pero
lo he visto también observando las fotografías que representaban a un
rey en las
circunstancias actuales: algo sucedía, habría podido ser un atentado, pero ha
sido evitado. Las
fotografías mostraban a este rey en el momento de pasar una revista; de
repente alguien se
precipitó, quizás con una mala intención, quizás no, porque no ha
ocurrido nada; en
todo caso el rey se quedó completamente impasible, absolutamente
tranquilo, la
misma sonrisa en los labios, sin moverse del lugar donde estaba; y él estaba
muy a la vista,
era una diana fácil para aquél que quisiese precipitarse y hacerle daño. Que
yo sepa, este rey
no era un héroe, porque era rey ¡él no podría huir!; eso hubiera sido
innoble. Así pues,
se quedo tranquilo, sin menearse, sin mostrar ningún temor exterior.
Esto es un ejemplo
de lo que uno puede aprender en una vida de rey.
La Madre
Se cuenta también
una historia verdadera con respecto a la reina Isabel. Había llegado a
los últimos días
de su vida y estaba muy enferma. Pero el país estaba agitado y, por
problemas de
impuestos, un grupo de gente (comerciantes, creo) habían formado una
delegación para
presentarle una petición en nombre de una parte del pueblo. Ella estaba
muy enferma en su
habitación, tan enferma que apenas podía tenerse en pie. Pero ella se
levantó y se
vistió para recibirles. La persona que le cuidaba exclamó: «No haga eso, se va
a morir». La reina
respondió tranquilamente: «Uno se muere después». Éste es un ejemplo
entre toda una
serie de experiencias que uno puede tener en una vida de rey, y es eso lo
que justifica la
elección del ser psíquico cuando acomete este género de vida.
Son recuerdos como
este los que prueban la autenticidad de la experiencia, porque lo
que sucede
generalmente cuando la gente os cuentan sus vidas anteriores es que en esas
vidas hay siempre
una progresión, naturalmente y entonces llegan a ser -personales cada
vez más estupendos
en circunstancias cada vez más maravillosas! Esto es falso. Las cosas
no suceden nunca
así. El ser psíquico sigue una cierta línea de existencia, desarrolla
ciertas
cualidades, ciertos poderes, etc.; pero el ser psíquico ve siempre lo que le
falta y
puede elegir lo
opuesto a esta línea en una próxima vida, la negación, por así decir, de esta
experiencia, para
tener las experiencias complementarias.
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
62
La Madre
«La puerta
mental por la cual nosotros nos aproximamos a él, (el Divino), debe
necesariamente
variar según la evolución pasada y la naturaleza presente de cada uno».
Sri Aurobindo
La Síntesis del
Yoga, Vol.
1, Cap. 1
Sí, son dos cosas
completamente diferentes. Es decir, que la evolución en las vidas
anteriores y la
naturaleza presente, o sea la naturaleza del cuerpo actual, determinan el tipo
de aproximación
que uno tiene hacia el Divino.
Se puede tomar un
ejemplo muy... cómo... simplista. Si uno ha nacido en una religión
cualquiera, de
forma natural el primer esfuerzo de aproximación al Divino estará marcado
por esta religión;
o bien, si en las vidas anteriores, uno ha pasado por un cierto número de
experiencias que
determinen la necesidad de otra clase de experiencias, con toda
naturalidad se
seguirá el camino que os conduzca hacia estas experiencias.
Ya veis, la vida
del ser psíquico está hecha de experiencias sucesivas, en las existencias
físicas sucesivas.
Entonces se puede decir de una forma un poco infantil o novelesca:
vosotros tenéis un
ser psíquico que, por una u otra razón, está encarnado de forma que
pueda llevar a
cabo todas las experiencias que ofrece la realeza, por ejemplo el poder
supremo. Después
de eso (él ha llevado a cabo su experiencia, ha tenido lo que deseaba),
puede, antes de
dejar el cuerpo, decidir que en la vida siguiente nacerá en condiciones
anodinas, porque
tiene necesidad de tener experiencias que uno puede tener en una
condición modesta
y con la libertad que uno experimenta cuando no tiene
responsabilidades
como las que tienen los jefes de Estado por ejemplo. Entonces, como es
natural, en su
vida siguiente, él nacerá en ciertas condiciones que satisfarán sus
necesidades. Y es
según esta experiencia como él hará su aproximación al Divino.
Entonces, además,
él es el producto de la unión de dos naturalezas físicas, y algunas
veces de dos
naturalezas vitales. El resultado de esto es más o menos una especie de
mezcla entre estas
naturalezas; pero eso produce una tendencia, lo que uno llama un
carácter. Pues
bien, este carácter le conducirá exclusivamente a un cierto campo, a una
cierta categoría
de experiencias. De esta manera, con lo que ha sido determinado, decidido
en las vidas (o en
la vida) anteriores, y teniendo en cuenta el medio en el que ha nacido -es
decir, las
condiciones en las cuales su cuerpo actual está formado-, su aproximación y su
relación con el
Divino serán según una línea definida que le es propia y que, naturalmente,
no es en absoluto
la misma que la de su vecino o de cualquier otro.
Os decía hace un
instante: cada individuo es una manifestación especial en el universo,
por consiguiente,
su camino verdadero debe ser un camino absolutamente único. Hay
analogías, hay
parecidos, hay categorías, hay familias, hay iglesias, ideales también; es
decir, una cierta
forma colectiva de acercarse al Divino, que produce una especie de
iglesia no
materializada sino en un mundo más sutil -existen todas estas cosas-, pero para
los detalles del
camino, los detalles del yoga, eso será diferente según cada individuo,
necesariamente,
además estará condicionado físicamente por su construcción corporal
presente y,
vitalmente, mentalmente.y psíquicamente, sin duda
alguna, por las existencias
anteriores.
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
63
La Madre
Dulce Madre,
¿cómo se puede ayudar a crecer a nuestra personalidad psíquica?
Es a través de
todas las experiencias de la vida como la personalidad psíquica se forma,
crece, se
desarrolla, y finalmente llega a ser un ser completo, consciente y libre.
Este proceso de
desarrollo continúa incansablemente a través de vidas innumerables, y
si uno no es
consciente de ello es porque no es consciente de su ser psíquico. Porque ése
es el punto de
partida indispensable. A través de la interiorización y la concentración uno
debe entrar en
relación consciente con su ser psíquico. Este ser psíquico tiene siempre una
influencia so re
el ser exterior, pero casi siempre esta influencia está oculta, ni se ve, ni se
percibe, ni se
siente excepto en ocasiones completamente excepcionales.
Para fortalecer el
contacto y ayudar tanto como sea posible al desarrollo de la
personalidad
psíquica consciente es preciso concentrarse, volverse hacia ella, aspirar a
conocerla y
sentirla, abrirse para recibir su influencia y prestar gran atención cada vez
que
se reciba de ella
una indicación, de seguirla muy escrupulosamente y muy sinceramente.
Vivir en una gran
aspiración, cuidarse de llegar a ser tranquilo interiormente y
.permanecer así tanto como
sea posible, y cultivar una sinceridad perfecta en todas las
actividades de su
ser -he aquí las condiciones esenciales para el crecimiento del ser
psíquico.
La Madre
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
64
Cuarta parte
El ser psíquico
y la sadhana
La tierra debe
transformarse para igualar al Cielo,
o el cielo
descender en el estado mortal de la tierra.
Mas para que tan
vasto cambio espiritual tenga lugar,
de la caverna
mística en el corazón del hombre
la psique
celestial debe descorrer el velo,
y entrar en los
repletos recintos de natura común,
y mantenerse
descubierta al frente de esa natura
y regir sus
pensamientos y llenar su cuerpo y su vida.
SRI AUROBINDO
Savitri, Libro VII, Canto 2
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
65
LAS TRES ETAPAS
DE LA AUTO-REALIZACIÓN Y LA TRIPLE
TRANSFORMACIÓN
En el conocimiento
espiritual del ser, existen tres etapas que llevan a la auto-realización
y que son al mismo
tiempo tres partes del conocimiento único. La primera es el
descubrimiento del
alma, no del alma exterior atada a los pensamientos, a las emociones y
a los deseos, sino
de la secreta entidad psíquica, del elemento divino en nosotros. Cuando
esta entidad
consigue dominar la naturaleza, cuando nosotros somos conscientemente el
alma, y la mente,
la vida y el cuerpo ocupan su verdadero lugar, que es el de instrumentos,
somos conscientes
de un guía interior que conoce la verdad, el bien, el verdadero deleite y
la verdadera
belleza de la existencia, somete el corazón y el intelecto a su ley luminosa y
conduce nuestra
vida y nuestro ser hacia la plenitud espiritual. Incluso en las oscuras
operaciones de la
Ignorancia tenemos entonces un testigo que discierne, una luz viva que
ilumina, una
voluntad que rehúsa dejarse extraviar y separa la verdad mental del error
mental, la
respuesta íntima del corazón de sus vibraciones cuando una Mamada falsa le es
dirigida o le es
impuesta una falsa exigencia, el ardor real y la verdadera plenitud del
movimiento de la
vida de la pasión vital y de las desordenadas mentiras de nuestra
naturaleza vital y
de sus persecuciones egoístas y oscuros. Tal es la primera etapa de la
auto-realización:
entronizar al alma, el individuo psíquico divino en el lugar del ego. La
etapa siguiente
consiste en tomar consciencia de un ser-esencial eterno en nosotros, no
nacido y uno con
el ser de todos los seres. Esta realización libera y universaliza, incluso si
nuestra acción
sigue todavía la dinámica de la Ignorancia, ella no se encadena ni se
extravía, porque
nuestro ser interior está instalado en la luz del conocimiento del ser-en-sí.
La tercera etapa
consiste en conocer el Ser divino que es a la vez nuestro Yo supremo
trascendente, el
Ser cósmico, asiento de nuestra universalidad, y la Divinidad interior de la
que nuestro ser
psíquico, el individuo evolutivo verdadero en nuestra naturaleza, es una
porción, una
chispa, una llama que llega a ser el Fuego eterno del cual ella ha sido
encendida y del
que es el testigo siempre vivo en nosotros, siendo el instrumento
consciente de su
luz, de su poder, de su gozo y de su belleza.
Sri Aurobindo
Existen mil formas
de aproximarse y de realizar al Divino, y cada vía tiene sus propias
experiencias que
tienen su propia verdad y reposan en realidad sobre una base, única en
esencia pero
compleja en sus aspectos, común a todas pero expresada diferentemente por
cada una. No es
muy útil discutir estas variaciones: lo importante es seguir la propia vía
correctamente y a
fondo. En nuestro yoga uno puede realizar al ser psíquico como una
porción del Divino
situada en el corazón con el Divino sosteniéndola -este ser psíquico
toma a cargo la
sadhana y vuelve todo el ser hacia la Verdad, el Divino, con resultados en
la consciencia
mental, vital y física, que yo no necesito profundizar aquí- esta es la
primera
transformación. Nosotros realizamos a continuación al Ser único, Brahman, el
Divino; en primer
lugar por encima del cuerpo, de la vida y de la mente y no solamente en
el corazón desde
donde los sostiene - por encima, libre, no atado, como el Ser-Esencial
estático en todo y
también dinámico como el Ser y el Poder divino activos, Ishwara-
Shakti,
conteniendo el mundo, penetrándolo y también trascendiéndolo, manifestando
todos los aspectos
cósmicos. Pero lo más importante para nosotros es que él se manifieste
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
66
como Luz,
Conocimiento, Poder, Pureza, Paz, Ananda trascendentes de los que nosotros
llegamos a ser
conscientes y que descienden al ser y reemplazan progresivamente la
consciencia
ordinaria por sus propios movimientos -ésta es la segunda transformación.
También realizamos
la consciencia misma como elevándose, subiendo a través de
numerosos planos,
físico, vital, mental, sobremental y hasta los planos del supramental y
del Ananda. No hay
aquí nada nuevo: en el Taittiriya Upanishad está indicado que existen
cinco Purushas: el
físico, el vital, el mental, el Purusha Verdad (supramental) y el Purusha
de la Beatitud;
dice que hay que atraer el ser físico al ser vital, el vital al mental, el
mental
al ser de la
Verdad, el ser de la Verdad al ser de la Beatitud y de esta manera alcanzar la
perfección. Pero
en nuestro yoga debemos llegar a ser conscientes no solamente de esta
ascensión sino
también de la afluencia en nosotros del poder del ser superior de manera
que existe la
posibilidad de un descenso de la Naturaleza y el ser supramental es para
dominar y cambiar
nuestra naturaleza presente y transformarla de naturaleza de ignorancia
en naturaleza de
Conocimiento-Verdad (y a través del supramental en naturaleza de
Ananda) -esta es
la tercera transformación o transformación supramental. Esto no se
produce siempre en
este orden porque para muchos el descenso espiritual comienza en
primer lugar de
una manera imperfecta antes de que el ser psíquico esté al frente y
domine, pero el
desarrollo psíquico debe ser alcanzado antes que un descenso espiritual
perfecto pueda
producirse sin obstáculos; y el último cambio o cambio supramental es
imposible en tanto
que los dos primeros no lleguen a ser completos. He aquí todo el
proceso expuesto
tan brevemente como es posible.
Sri Aurobindo
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
67
IMPORTANCIA DE
UNA DISCIPLINA ESPIRITUAL O SADHANA PARA
LLEGAR A SER
CONSCIENTE DEL SER PSÍQUICO
En la vida
ordinaria, no existe una persona de entre un millón que esté en contacto
consciente con el
ser psíquico, ni siquiera momentáneamente. El ser psíquico puede
trabajar desde
dentro, pero de una forma tan invisible e inconsciente para el ser exterior
que es como si no
existiese. Y en la mayor parte de los casos, la inmensa mayoría, la casi
totalidad de los
casos, es como si estuviese dormido, no activo en absoluto, en una especie
de torpor.
Es solamente con
la sadhana y con un esfuerzo muy persistente como uno llega a tener
una relación
consciente con su ser psíquico. Naturalmente, puede que haya casos
excepcionales
-pero eso es verdaderamente raro y son tan pocos que se los podría contar-
donde el ser
psíquico es un ser completamente formado, liberado, dueño de sí mismo, y
que ha elegido
volver a la tierra en un cuerpo humano para hacer su trabajo. En ese caso,
incluso si la
persona no hace conscientemente sadhana, puede que el ser psíquico sea
suficientemente
poderoso como para establecer una relación más o menos consciente.
Pero esos son
casos, por así decir, únicos y son las excepciones que confirman la regla.
En casi todos los
casos, es preciso un esfuerzo muy, muy sostenido para tomar
consciencia del
ser psíquico. Generalmente se considera que si a uno le lleva treinta años
hacerlo, es muy
afortunado -treinta años de esfuerzo sostenido, quiero decir. Puede
suceder con más
rapidez. Pero es tan raro que inmediatamente se dice: «Este ser no es un
ser humano
ordinario». Es el caso de personas que han sido consideradas como seres más
o menos divinos, y
que han sido grandes yoguis, grandes iniciados.
La Madre
Dulce Madre. Tú
me habías escrito que entrar en contacto con el ser psíquico, no es
una cosa fácil.
¿Por qué crees tú que eso sea difícil? ¿Cómo debo comenzar?
Yo digo que «no es
fácil» porque el contacto no es espontáneo, es voluntario. El ser
psíquico tiene
siempre una influencia sobre los pensamientos y las acciones, pero uno
raramente es
consciente. Para llegar a ser consciente del ser psíquico, hay que querer, hay
que hacer callar
la mente tanto como sea posible y entrar profundamente en el corazón del
propio ser más
allá de las sensaciones y de los pensamientos. Hay que tomar el hábito de
la concentración
silenciosa y del descenso a las profundidades del ser.
El descubrimiento
del ser psíquico es un hecho preciso y muy concreto, como lo saben
todos aquellos que
han tenido la experiencia.
La Madre
EL SER PSÍQUICO
Y LA CONVERSIÓN
El ser psíquico
está siempre allí pero uno no lo siente porque está oculto por la mente y
el vital; cuando
se descubre se dice que está despierto. Una vez despierto, comienza a
tomar posesión del
resto del ser, a influir sobre él, a transformarlo con el fin de que todo
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
68
pueda llegar a ser
la expresión verdadera del alma interior. Es esta transformación la que
uno denomina
conversión interior. No puede producirse sin este despertar del ser psíquico.
Sri Aurobindo
La conversión que
mantiene la consciencia orientada hacia la luz y por la cual la actitud
justa llega a ser
espontánea, natural y permanente, por la cual el rechazo también llega a
ser espontáneo, es
la conversión psíquica. Es decir, que el hombre vive en general en su
vital: el cuerpo
es su instrumento, la mente su consejero y su ministro (salvo en aquellos
intelectuales que
viven principalmente para las cosas del espíritu; incluso ellos, sin
embargo, están
sometidos al vital en sus movimientos ordinarios). La conversión espiritual
comienza cuando el
alma viene a exigir una vida más profunda; eso se completa cuando el
ser psíquico llega
a ser la base o la guía de la consciencia, cuando la mente, el vital y el
cuerpo son
conducidos por él y le obedecen.
Sri Aurobindo
La consagración es
un proceso por el cual uno educa la consciencia a entrenarse al
Divino. La conversión,
es un movimiento espontáneo de la consciencia por la cual ella se
aleja de las cosas
exteriores para orientarse hacia el Divino. Viene como consecuencia de
un contacto del
interior y de arriba. La auto-consagración puede ayudar al ser a abrirse al
contacto o el
contacto venir por sí mismo. Pero la conversión puede también llegar como
culminación de un
largo proceso de aspiración y de tapasya. No hay una regla fija para
estas cosas.
Si el ser psíquico
se pone en primer plano, la conversión llega a ser fácil o puede llegar
enseguida; o es la
conversión la que hace que el ser psíquico se ponga en primer plano.
Aquí tampoco
existe una regla fija.
Las cosas pueden
suceder en un sentido o en el otro: hay un contacto y al mismo
tiempo la
realización, y en consecuencia el ser psíquico toma el lugar que le
corresponde,
o bien el ser
psíquico se pone al frente y prepara la naturaleza para la realización.
La transformación
es progresiva, pero la realización debe, desde luego, tener lugar
antes que la
transformación pueda llegar a su fin.
Sri Aurobindo
LA PRIMERA
NECESIDAD: EL CAMBIO PSÍQUICO
El alma, el ser
psíquico está en contacto directo con la Verdad divina, pero en el
hombre el alma
está enmascarada por la mente, por el ser vital y por la naturaleza física.
Se puede practicar
el yoga y obtener algunas iluminaciones en la mente y en la razón; se
puede conquistar
el poder y recrearse en toda clase de experiencias en el vital; se puede
incluso obtener
sorprendentes siddhis físicos; pero si el verdadero poder del alma no se
manifiesta desde
detrás, si la naturaleza psíquica no se coloca en primer plano, nada
auténtico ha sido
realizado. En nuestro yoga el ser psíquico es el que abre el resto de la
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
69
naturaleza a la
verdadera luz supramental y finalmente al Ananda supremo. La mente
puede abrirse
espontáneamente a sus propias regiones superiores: puede inmovilizarse y
ensancharse en el
Impersonal, puede también espiritualizarse en una especie de liberación
estática o
Nirvana; pero el Supramental no encuentra una base suficiente en la mente
espiritualizada
solamente. Si el alma profunda está despierta, si hay un nuevo nacimiento
y se pasa de la
simple consciencia mental, vital y física a la consciencia psíquica, entonces
se puede practicar
este yoga; de otro modo (por el solo poder de la mente o de cualquier
otra parte del
ser) es imposible.
Sri Aurobindo
Es mejor, sin duda
alguna, que el ser psíquico esté consciente y activo antes de que sea
retirado el velo,
la pantalla que se encuentra entre la consciencia individual y la
consciencia
cósmica, lo cual se produce cuando el ser interior es traído al primer plano en
toda su amplitud.
Porque entonces el peligro que suponen las dificultades de lo que he
llamado la zona
intermedia es considerablemente menor.
Sri Aurobindo
La purificación y
la consagración son dos grandes necesidades de la sadhana. Aquellos
que tienen
experiencias antes de estar purificados corren un gran riesgo: es mucho mejor
tener en primer
lugar el corazón puro, porque entonces el camino llega a ser seguro. Por
eso recomiendo
proceder con preferencia a la transformación psíquica de la naturaleza,
porque ella
entraña la purificación del corazón, su entera orientación hacia el Divino, la
sumisión de la
mente y del vital al dominio del ser interior, del alma. Cuando el alma está
en el primer
plano, uno recibe siempre desde dentro la guía correcta de lo que hay que
hacer, de lo que
debe evitarse, de aquello que es falso y de lo que es justo en el
pensamiento, el
sentimiento y la acción. Pero esta indicación interior emerge cada vez
más, en la medida
en que la consciencia se hace cada vez más pura.
Sri Aurobindo
He leído el
informe de tu sadhana. No hay nada que decir, creo, -porque todo va bien-
salvo que lo más
importante, para ti, es atizar el fuego psíquico en el corazón y aspirar
cada vez más a que
el ser psíquico venga al primer plano para dirigir la sadhana. Cuando
lo haga, te
mostrará los «nudos del ego no detectados» de los que hablas y los desatará o
los quemará en el
fuego psíquico. Este desarrollo psíquico y la transformación psíquica de
la consciencia
mental, vital y física son de la más alta importancia, porque gracias a ellos
el descenso de la
consciencia superior y la transformación espiritual, sin los cuales el
supramental no
puede más que demorarse para un día muy lejano, llegan a ser fáciles y sin
peligro. Los
poderes, etc., tienen su lugar, pero éste es muy pequeño mientras esto no está
hecho.
Sri Aurobindo
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
70
Las experiencias
son algo bueno, pero la dificultad es que ellas no parecen transformar
la naturaleza, no
hacen más que enriquecer la consciencia; incluso la realización del
Brahman, al nivel
mental, parece dejar la naturaleza casi tal cual es, salvo en algunos. Por
esta razón
repetimos que la transformación psíquica es la primera necesidad, porque ella
tiene
verdaderamente el poder de transformar la naturaleza; sus principales
instrumentos
son la bhakti, la
consagración, etc.
Sri Aurobindo
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
71
LA EMERGENCIA
DEL SER PSÍQUICO: SU LLEGADA AL PRIMER PLANO
El ser central
verdadero es el alma, pero este ser verdadero se mantiene detrás y en la
mayor parte de los
temperamentos humanos no es más que un testigo secreto, o, podría
decirse, un
soberano constitucional que permite a sus ministros gobernar por él, les delega
su autoridad, da
un asentimiento silencioso a sus decisiones, y de vez en cuando solamente
dice su palabra,
que ellos pueden siempre ignorar para actuar de otra manera. Es así en
tanto que la
personalidad psíquica puesta al frente por la entidad psíquica no está
suficientemente
desarrollada; cuando es suficientemente fuerte para que la entidad interior
se imponga a
través de ella, el alma puede entonces ponerse al frente y dominar la
naturaleza. Es
entonces cuando este verdadero monarca viene al primer plano y toma en su
mano las riendas
del gobierno, cuando una armonización real de nuestro ser y de nuestra
vida puede
producirse.
Una primera
condición para que el alma emerja completamente, es un contacto directo
del ser de
superficie con la Realidad espiritual. Debido a que procede de ella, el
elemento
psíquico en
nosotros se vuelva siempre hacia todo lo que en la Naturaleza fenoménica
parece pertenecer
a una Realidad más grande y lleva su marca y su carácter. Al principio
busca esta
Realidad en todo lo que es bueno, verdadero, bello, todo lo que es puro, fino,
elevado y noble;
pero si bien este contacto a través de los signos y de los caracteres
exteriores puede
modificar y preparar la naturaleza, eso no basta para cambiar enteramente
ni tampoco muy
interiormente ni muy profundamente. Para este cambio profundo el
contacto directo
con la Realidad misma es indispensable, pues nada salvo ella puede tocar
muy profundamente
los fundamentos de nuestro ser y sacudirlo, comunicando a la
naturaleza un
fermento para la transmutación. Las representaciones mentales, las
imágenes emotivas
y dinámicas tienen su lugar y su valor; la Verdad, el Bien y la Belleza
son en sí mismas
imágenes primordiales y poderosas de la Realidad; e incluso tal como las
ve la mente, tal
como el corazón las siente, tal como la vida las realiza, ellas pueden ser
caminos de
ascenso; pero es la sustancia y el ser espirituales de esas formas y de lo que
ellas representan,
lo que debe ser el objeto de nuestra experiencia.
Sri Aurobindo
El alma contiene
en ella toda la fuerza posible, pero casi toda esta fuerza está oculta
detrás del velo y
las diferencias vienen de lo que se revela en la naturaleza. En algunos, el
elemento psíquico
es fuerte, en otros es débil; en algunos la mente es la parte más fuerte,
en otros el vital
es el más fuerte y guía o atrae. Pero por la sadhana, el ser psíquico puede
ser conducido cada
vez más al primer plano y acaba por predominar y gobernar lo demás.
Si él gobernase
ya, las luchas y dificultades de la mente y del vital no tendrían en absoluto
este carácter tan
marcado; porque cada uno en la luz del ser psíquico vería y sentiría la
verdad y la
seguiría cada vez más.
Sri Aurobindo
Lo que quiero
decir cuando hablo del ser psíquico que se pone delante, es simplemente
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
72
eso. De ordinario
el ser psíquico está profundamente escondido en el interior. Muy pocas
personas son
conscientes de su alma: cuando hablan de ella, normalmente quieren decir el
ser vital + el ser
mental o también la (falsa) alma-de-deseo. El ser psíquico permanece
detrás actúa
solamente por medio de la mente, del vital y del físico cada vez que puede.
Por esta razón, el
ser psíquico -salvo que esté muy desarrollado- no tiene sobre la vida de
la mayor parte de
los hombres más que una influencia débil y parcial, disimulada,
mezclada o
diluida. Por «ponerse al frente» entiendo que él sale de detrás del velo, su
presencia es ya
experimentada en la consciencia cotidiana de vigilia, que su influencia
llena, domina,
transforma la mente y el vital así como sus movimientos, e incluso el físico.
Uno es consciente
de su alma, uno experimenta el ser psíquico como su ser verdadero, la
mente y el resto
comienzan a no ser más que instrumentos de lo que está en lo más
profundo dentro de
nosotros.
Sri Aurobindo
Me parece que
vosotros deberías ya saber lo que es el ser psíquico que está junto con su
consciencia detrás
del velo; sólo una pequeña parte emerge en la mente, el vital y el físico.
Cuando esta
consciencia no está enmascarada, cuando vosotros sois conscientes de vuestra
alma (el ser
psíquico), cuando sus sentimientos y su consciencia son vuestros, entonces
vosotros tenéis la
consciencia del ser psíquico. Los sentimientos y las aspiraciones del ser
psíquico se
orientan todos hacia la verdad, la consciencia justa y el Divino; es la única
parte del ser que
no puede ser alcanzada por las fuerzas hostiles y sus influencias.
Sri Aurobindo
El ser psíquico
emerge lentamente en la mayor parte de los hombres, incluso después
que han emprendido
la sadhana, en tanto que hay, en la mente y el vital, cosas que deben
transformarse y
readaptarse antes que el ser psíquico pueda ser completamente libre. Uno
debe esperar que
el proceso necesario esté suficientemente avanzado para que el ser
psíquico pueda
rasgar su velo milenario y ponerse al frente para dirigir la naturaleza. Nada
puede dar tanta
dicha y gozo interior, aunque la paz pueda venir por la liberación mental y
vital o por el
desarrollo de una poderosa samata en el ser.
Sri Aurobindo
¿Cómo se sabe
que el ser psíquico está en el primer plano?
Hijo mío, cuando
esto sucede, uno comprende. En tanto que uno no comprende... eso
quiere decir que
no ha llegado... Es como las personas que os preguntan: «¿Cómo puedo
saber si estoy en
relación con el Divino?» Eso, eso basta para probar que no lo están.
Porque si lo
estuvieran no plantearían la pregunta. Es un asunto claro. Para el ser
psíquico,
es lo mismo.
Cuando el ser psíquico está al frente, uno lo sabe y no hay posibilidad alguna
de duda. Por
consiguiente, uno no plantea la pregunta.
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
73
La Madre
El sentimiento de
estar liberado de una prisión acompaña siempre a la emergencia del
ser psíquico o a
la realización del ser superior. Es por lo que esto se llama mukti
(liberación). Es
una liberación en la paz, en la felicidad, en la libertad del alma que no está
sometida por las
mil ataduras y preocupaciones de la vida exterior en la ignorancia.
Sri Aurobindo
Una vez que el
ser psíquico se pone al frente, ¿puede retirarse?
Sí. Generalmente
uno tiene una serie de experiencias de identificación, al principio
muy intensas,
después se atenúan poco a poco, y por fin un día uno se da cuenta de que
aquello ha
desaparecido. Entonces no hay por qué quedar afectado porque se trata de un
fenómeno bastante
corriente. Pero la vez próxima -la segunda vez-, el contacto es mucho
más fácil de
obtener, entonces llega un día, no muy lejano, que tan pronto uno se
concentra y
aspira, obtiene un contacto. Quizás uno no tiene el poder de mantenerlo
siempre, pero lo
obtiene a voluntad. Entonces, a partir de ese momento, las cosas llegan a
ser muy fáciles.
Cuando uno siente una dificultad, o hay un problema por resolver, cuando
se quiere
progresar, o existe una depresión por vencer, o un obstáculo por superar, o
bien,
simplemente cuando
se quiere, el gozo de la identificación (porque es una experiencia que
da un gozo muy
concreto; en el momento de la identificación uno siente verdaderamente
un gozo muy, muy
grande), entonces, en cualquier momento, uno puede detenerse,
concentrarse un
momento y aspirar, y con toda naturalidad el contacto se establece y todos
los problemas por
resolver quedan resueltos. Simplemente concentrarse -sentarse y
concentrarse-
aspirar así, y el contacto se establece, por decirlo así, instantáneamente.
Existe un momento,
como he dicho, en el que eso no os abandona, es decir, que está en
el fondo de la
consciencia y sostiene todo lo que uno hace, y no se pierde jamás el
contacto.
Entonces, muchas cosas desaparecen -por ejemplo, la depresión es una de estas
cosas, el
disgusto, la rebelión, la fatiga, la depresión, todas estas dificultades. Y si
uno
adquiere el hábito
de dar, por así decir, un paso hacia atrás en su consciencia y ver en la
pantalla de su
propia consciencia psíquica -ver todas las circunstancias, todos los
acontecimientos,
todas las ideas, todos los conocimientos, todo-, en ese momento se ve
eso y se tiene un
guía del todo verdadera para todo lo que puede hacer. Pero esto está,
inevitablemente,
todavía muy lejos.
La Madre
Una aspiración
constante y sincera y la voluntad de volverse tan sólo hacia el Divino
son el mejor medio
de traer al ser psíquico al primer plano.
Sri Aurobindo
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
74
Si el deseo es
rechazado y no gobierna ya el pensamiento, los sentimientos o la acción
y uno aspira con
constancia a un don de sí totalmente sincero, el ser psíquico se abre, en
general, por él
mismo al cabo de un cierto tiempo.
Sri Aurobindo
Todas estas cosas:
cólera, envidia, deseo, son la sustancia misma de la consciencia vital
ordinaria del
hombre. Y no podría ser transformada si no hubiese una consciencia más
profunda en el
interior de un carácter completamente distinto. Existe dentro de ti un ser
psíquico que es
divino, que es directamente una parte de a Madre, limpio de todos estos
defectos. Está
cubierto y disimulado por la consciencia y la naturaleza ordinarias, pero
cuando se desvela
y puede llegar al primer plano para gobernar el ser, entonces él
transforma la
consciencia ordinaria, arroja fuera todos estos elementos no divinos y
transforma
completamente a la naturaleza exterior. Es por esto que queremos que los
sadhakas se
concentren y que abran esta consciencia oculta: por la concentración, de
cualquier clase
que ella sea, y por las experiencias que ella aporta, uno se abre y llega a ser
consciente
interiormente, la consciencia y la naturaleza nuevas comienzan a crecer y a
emerger. Por
supuesto que también queremos que hagan uso de su voluntad rechacen los
deseos y los
movimientos falsos del vital, porque eso es lo que permite emerger a la
verdadera
consciencia. Pero el rechazo no puede por sí solo tener éxito; es por el
rechazo,
acompañado de la
experiencia y del crecimiento interiores como eso puede llegar a
ocurrir.
Sri Aurobindo
Me habéis
preguntado qué disciplina hay que seguir para convertir la búsqueda mental
en una experiencia
espiritual viviente. La primera necesidad es que nuestra consciencia se
concentre en
nuestro interior. La mente humana ordinaria tiene, en la superficie, una
actividad que
oculta al verdadero Ser. Pero existe otra consciencia, en el interior, oculta
detrás de la
consciencia superficial, con la que podemos percibir al Ser real y una verdad
más vasta y más
profunda de la naturaleza, donde nosotros podemos realizar al Ser, liberar
la naturaleza y
transformarla. Tranquilizar la mente exterior y comenzar a vivir en el
interior es el
objetivo de esta concentración. Esta consciencia verdadera, distinta de la
consciencia
exterior, tiene dos centros principales, uno en el corazón (no el corazón
físico,
sino el centro
cardíaco en medio del pecho), el otro en la cabeza. Por la concentración en
el corazón uno se
abre hacia el interior y siguiendo esta abertura hacia adentro, penetrando
profundamente, se
llega a ser consciente del alma o del ser psíquico, del elemento divino
en el individuo.
Este ser una vez desvelado comienza a hacerse patente, a gobernar la
naturaleza. a
orientarla a ella y a todos sus movimientos hacia la Verdad, hacia el Divino,
y a atraer hacia
ella todo lo que está arriba. Ella aporta la consciencia de la Presencia, la
consagración del
ser al Supremo, y hace descender al interior de nuestra naturaleza una
Fuerza, una
Consciencia más grande que está esperando por encima de nosotros. La
concentración en
el centro del corazón, acompañada de la ofrenda de sí al Divino y de la
aspiración a esta
apertura interior y a la Presencia en el corazón, es el primer modo de
concentración y,
si uno puede practicarlo, es un comienzo natural; porque su resultado,
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
75
una vez adquirido,
torna el camino espiritual mucho más fácil y seguro que si se comienza
de otra manera.
Esta otra manera
consiste en concentrarse en la cabeza, en el centro mental. Este
método, si se
consigue silenciar la mente superficial, abre una mente interior más vasta y
más profunda que
es más capaz de recibir la experiencia y el conocimiento espirituales.
Pero una vez que
uno está concentrado ahí, hay que abrir la consciencia mental silenciosa
hacia lo alto, a
todo lo que está por encima de la mente. Después de un cierto tiempo, uno
siente la
consciencia elevarse hacia arriba; y finalmente se eleva por encima de la tapa
que
la ha tenido tanto
tiempo encerrada en el cuerpo y encuentra encima de la cabeza un
centro donde se
libera en el Infinito. Allí comienza a entrar en contacto con el Ser
universal, la Paz,
la Luz, el Poder, el Conocimiento, la Beatitud del Divino, a penetrar, a
llegar a ser todo
eso y a sentir el descenso de todo eso en la naturaleza. Concentrarse en la
cabeza aspirando a
la tranquilidad de la mente y a la realización del Ser y del Divino
arriba es el
segundo modo de concentración. Es importante, sin embargo, recordar que la
concentración de
la consciencia en la cabeza no es más que una preparación en la
ascensión de esta
consciencia hacia el centro que se halla encima; de otro modo uno puede
quedar encerrado
en su propia mente y sus experiencias o, como mucho, conseguir sólo un
reflejo de la
Verdad que está por encima en lugar de ascender a la trascendencia espiritual
para vivir allí.
Para algunos la concentración mental es más fácil, para otros es la
concentración en
el centro del corazón; algunos son capaces de hacer las dos
alternativamente,
pero es preferible, si uno es capaz, comenzar por el centro del corazón.
El otro aspecto de
la disciplina concierne a las actividades de la naturaleza, de la mente,
del ser vital o de
la ida y del ser físico. Aquí el principio consiste en armonizar la
naturaleza para la
realización interior con el fin de no estar dividido en dos partes
discordantes.
Varias disciplinas o métodos son posibles. En la una uno ofrece todas las
actividades al
Divino, llama al guía interior y pide que la naturaleza esté a cargo de un
Poder superior. Si
uno está abierto al alma interior, si el ser psíquico viene al primer plano,
entonces no hay
gran dificultad: este estado se acompaña de una discriminación psíquica,
de una indicación
constante, y finalmente de una dirección que revela todas las
imperfecciones y,
tranquila y pacientemente, las elimina, introduce en la mente y en el
vital los
movimientos justos y además da una forma nueva a la consciencia física. Otro
método consiste en
dar un paso atrás desprendiéndose de los movimientos del ser mental,
vital y físico, en
no considerar sus actividades más que como una formación habitual de la
Naturaleza general
en el individuo, formación que nos es impuesta por los
funcionamientos
del pasado y que no forman parte, en manera alguna, de nuestro ser
verdadero; en la
medida en que lo logramos, nos desprendemos, consideramos la mente y
sus actividades
como no siendo nosotros, la vida y sus actividades como no siendo
nosotros, el
cuerpo y sus actividades como no siendo nosotros, comenzamos a percibir un
Ser interior en
nosotros -mental interior, vital interior, físico interior silencioso, calmo,
no
atado, desapegado,
que refleja al verdadero Ser superior y puede ser su representante
directo: de este
Ser interior silencioso provienen el rechazo de todo lo que debe ser
rechazado, la
aceptación de lo que puede ser conservado y transformado con exclusión del
resto, una
Voluntad profunda que tiende hacia la perfección o una llamada al Poder divino
para que haga a
cada paso lo que es necesario en la transformación de la naturaleza. Este
Ser interior puede
también abrir la mente, la vida y el cuerpo a la entidad psíquica interior
y a su influencia
que nos guía o a su gobierno directo. En la mayor parte de los casos estos
dos métodos
aparecen simultáneamente y van a la par; después acaban por fundirse en uno
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
76
solo. Pero uno
puede comenzar por uno o por otro, lo que encuentre más natural y más
fácil de seguir.
Finalmente, todas
estas dificultades donde el esfuerzo personal está obstaculizado, el
Instructor puede
intervenir y aportar la ayuda necesaria para hacernos llegar a la
realización o para
franquearnos la próxima etapa.
Sri Aurobindo
Uno puede
concentrarse en cualquiera de los tres centros: en aquél que ofrezca al
sadhaka mayor
facilidad, o que le dé el mejor resultado. La concentración en el centro del
corazón tiene el
poder de abrir este centro y, por la potencia de la aspiración, del amor, de
la bhakti, de la
consagración, de retirar el velo que recubre y disimula al alma o ser
psíquico, de
llevarla al primer plano para que gobierne a la mente, a la vida y al cuerpo,
que les oriente
plenamente hacia el Divino y les abra a Él, eliminando todo lo que se
opone a esta
orientación y a esta apertura. Esto es lo que en nuestro yoga llamamos
transformación
psíquica.
La concentración
encima de la cabeza tiene el poder de aportar paz, silencio, la
liberación del
sentido del cuerpo, liberare de la identificación con la mente y la vida, abrir
el camino a la
consciencia inferior (mental, vital y física) con el fin de que se eleve al
encuentro de la
consciencia superior; con el fin también de que los poderes de la
consciencia
superior (naturaleza espiritual) desciendan a la mente, la vida y el cuerpo.
Esto es lo que se
llama en nuestro yoga la transformación espiritual. Si uno comienza por
este movimiento,
el Poder de lo alto debe, al descender, abrir todos los centros
(comprendido el
centro más bajo) y hacer emerger al ser psíquico, porque hasta que esto
sea hecho, la
consciencia inferior producirá seguramente muchas dificultades y luchas,
obstruyendo el
descenso de la Acción divina, mezclándose con ella o incluso
rechazándola. La
concentración en el entrecejo tiene el poder de abrir el centro que se
encuentra allí,
liberar la mente interior y la visión, la consciencia interior o yóguica, sus
experiencias y sus
poderes. A partir de allí uno puede también abrirse hacia lo alto y
actuar sobre los
centros inferiores; pero el peligro, procediendo así, es que uno corre el
riesgo de
encerrarse en sus propias formaciones mentales espirituales y no poder salir,
en
lugar de entrar en
la experiencia espiritual libre e integral, en el conocimiento y en la
transformación
integral del ser y de la naturaleza.
Sri Aurobindo
La realización del
ser psíquico, su despertar y su llegada al primer plano dependen
principalmente de
la medida en la cual uno puede desarrollar una relación personal con el
Divino, una
relación de Bhakti, de amor, de confianza, de don de sí, de arrojar las
obstinaciones del
ego separador mental, vital y físico que busca afirmarse.
Sri Aurobindo
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
77
EL CAMINO
SOLEADO DEL SER PSÍQUICO
Existen siempre
dos formas de hacer el yoga. Una, por la acción de una mente y de un
vital vigilantes,
que ven, observan, piensan y deciden lo que debe o no debe ser hecho. Se
sobreentiende que
esta acción se apoya sobre la Fuerza divina que atrae o llama, porque de
otro modo uno no
puede hacer gran cosa. Pero es todavía el esfuerzo personal el que
predomina o toma
la mayor parte de la carga.
El otro modo es el
del ser psíquico: la consciencia se abre al Divino, y no solamente
abre al ser
psíquico y lo lleva al primer plano, sino que abre también al mental, al vital
y al
físico, recibe la
Luz, percibe lo que debe ser hecho, siente y ve que es por la Fuerza divina
misma como eso es
hecho, aunque ayudando constantemente al trabajo del Divino por su
propio
consentimiento y su llamada vigilante y consciente.
De ordinario
existe siempre una mezcla de estos dos modos hasta que la consciencia
esté dispuesta a
abrirse completamente y aceptar totalmente al Divino como fuente de
todos sus actos.
Entonces toda responsabilidad cesa y toda carga personal desaparece de
las espaldas del
sadhaka.
Sri Aurobindo
Cuando el ser
psíquico está en el primer plano, la sadhana llega a ser natural y fácil, eso
no es más que una
cuestión de evolución natural y de tiempo. Cuando la mente, el vital o
la consciencia
física predominan, la sadhana es un tapasya y una batalla.
Sri Aurobindo
El yoga es muy
frecuentemente una sucesión de altibajos, hasta que uno alcanza una
cierta altura.
Pero en eso hay una razón completamente distinta de los flirteos del alma. Al
contrario, cuando
el ser psíquico está en el primer plano y llega a ser el dueño, se establece
una acción
fundamentalmente regular y aunque el movimiento esté sujeto a dificultades y
a fluctuaciones,
ellas no tienen nada de brutal ni de dramático.
Sri Aurobindo
No es el alma
quien sufre; el Ser es calmo e igual para con todas las cosas y la única
tristeza del ser
psíquico tiene por causa la resistencia de la Naturaleza a la Voluntad
divina, o la
resistencia de las cosas y de la gente a la llamada de la Verdad, la Belleza y
el
Bien. El
sufrimiento no afecta más que a la naturaleza vital y el cuerpo. Cuando el alma
hace sentir su
anhelo hacia el Divino, puede haber una resistencia en la mente y la forma
más frecuente en
que esto se manifiesta es la negación y la duda que pueden engendrar un
sufrimiento mental
y vital. La naturaleza vital puede también oponer una resistencia que
se traduce
principalmente por el deseo y la sujeción a los objetos del deseo, y si, en
este
dominio, se
declara un conflicto entre el alma y la naturaleza vital, entre la atracción
por el
Divino y el tirón
de la Ignorancia, las partes mentales y vitales pueden evidentemente
sufrir mucho. La
consciencia física puede también ofrecer una resistencia que es en
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
78
general la de una
inercia fundamental, una oscuridad en la sustancia misma del físico, una
incomprensión, una
incapacidad para responder a la llamada de la consciencia superior, un
hábito de obedecer
pasiva y mecánicamente a la consciencia inferior, incluso contra su
propia voluntad;
un sufrimiento a la vez vital y físico puede ser entonces la consecuencia.
Además, la
Naturaleza universal resiste porque ella no quiere que el ser se libere de la
Ignorancia para
entrar en la Luz. Esta resistencia puede tomar la forma de una vehemente
insistencia en
perpetuar los antiguos movimientos arrojados en oleadas sobre la mente, el
vital y el cuerpo,
para que las ideas, impulsos, deseos, sentimientos y reacciones de otros
tiempos continúen,
incluso después de haber sido rechazados y expulsados, y puedan
volver como un
ejército de invasores legado de fuera, hasta que la naturaleza entera,
entregada al
Divino, rehúse admitirlos. Esta es la forma subjetiva de la resistencia
universal, pero
también puede haber una forma objetiva: oposición, calumnia, ataques,
persecuciones,
desgracias de todas las clases, condiciones y circunstancias adversas, dolor,
enfermedad,
asaltos procedentes de hombres o de fuerzas. Aquí también la posibilidad de
sufrir es
evidente. Hay dos maneras de hacer frente a todo esto: la primera es la del
Ser: la
calma, la
igualdad, un espíritu, una voluntad, una mente, un vital, una consciencia
física
que permanezcan
resueltamente vueltas hacia el Divino y no se dejen quebrantar por
ninguna sugestión
de duda, de deseo, de apego, de depresión, de tristeza, de dolor, de
inercia. Esto es
posible cuando el ser interior se despierta, cuando uno llega a ser
consciente del
Ser, de la Mente interior, del Vital interior, del Físico interior, porque a él
le es más fácil
ponerse a tono con la Voluntad divina; entonces el ser se divide en dos, y es
como si hubiese
dos seres: uno adentro, calmo, fuerte, ecuánime, imperturbable, vehículo
de la Consciencia
y de la Fuerza divinas; el otro sobre el cual la Naturaleza inferior
continúa
apoyándose; pero entonces las dificultades de éste llegan a ser superficiales y
no
son más que una
arruga en la superficie hasta que se difuminan y desaparecen bajo la
presión interior y
el ser exterior queda él también calmo, concentrado inexpugnable.
Existe también la
manera del ser psíquico: el ser psíquico emerge y con él su poder
intrínseco, su
consagración, su adoración, su amor por el Divino, su entrega, su sumisión;
e impone todo esto
a su consciencia mental, vital yfísica y les obliga a orientar todos sus
movimientos hacia
Dios. Si el ser psíquico es fuerte y lo domina todo, el sufrimiento
subjetivo es
inapreciable o nulo y el sufrimiento objetivo no puede afectar ni al alma, ni a
las otras partes
de la consciencia: el camino es soleado, un gran gozo y una gran dulzura
son la nota
dominante de toda la sadhana. En cuanto a los ataques exteriores y las
circunstancias
adversas, dependen de la acción de la Fuerza que transforma las relaciones
del ser con la
Naturaleza exterior; a medida que la victoria de la Fuerza se impone, serán
eliminadas; pero
cualquiera que sea su duración, ellas no pueden retrasar la sadhana,
porque incluso los
incidentes y las circunstancias adversas llegan a ser entonces
instrumentos de su
progreso y del crecimiento del espíritu.
Sri Aurobindo
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
79
Quinta parte
La vida futura
y el renacimiento
Un ser estaba allí
inmortal en lo efímero,
imperecedero
jugando con cosas fugaces,
en cuyos grandes
ojos de serena felicidad
que ni la
compasión ni el dolor podían abolir
el Infinito
dirigía su mirada sobre las formas finitas:
observadora de los
pasos silentes de las horas
la Eternidad
sostenía los actos del instante
y las efímeras
escenas de la representación del Eterno.
En el misterio de
su voluntad selectiva,
participante en la
Comedia Divina,
representante
consciente del Espíritu,
delegada de Dios
en nuestra humanidad,
compañera del
universo, rayo del Trascendente,
había ella entrado
en el recinto del cuerpo mortal
para jugar con el
Tiempo y la Circunstancia.
El gozo en el
mundo era aquí su móvil supremo,
la pasión de este
juego iluminaba sus ojos:
una sonrisa en sus
labios acogía la ventura y el pesar de la tierra,
la risa era su
respuesta al placer y al dolor.
SRI AUROBINDO
Savitri, Libro VII, Canto 5
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
80
EL PROCESO DEL
RENACIMIENTO
El alma renace
cada vez, y cada vez la mente, el vital y el cuerpo son formados con los
materiales de la
Naturaleza universal según la evolución pasada del alma y sus
necesidades para
el futuro.
Cuando el cuerpo
se disuelve, el vital va al plano vital y allí permanece un cierto
tiempo, pero al
cabo de este tiempo, la envoltura vital desaparece, la envoltura mental es
la última en
desaparecer. Al final el alma o ser psíquico se retira al mundo psíquico para
descansar hasta
que se aproxima un nuevo nacimiento.
Tal es el proceso
habitual de un desarrollo ordinario para los seres humanos. Hay
variantes según la
naturaleza del individuo y su desarrollo. Por ejemplo, si la mente está
fuertemente
desarrollada el ser mental puede subsistir -y de la misma manera el vital- a
condición de que
hayan sido organizados por el ser psíquico verdadero y estén centrados
alrededor de él;
ellos participan entonces de la inmortalidad del ser psíquico.
El alma reúne los
elementos esenciales de sus experiencias en la vida y hace de ellos la
base de su
crecimiento en la evolución; cuando ella vuelve al nacimiento, toma sus
envolturas mental,
vital y física así como el Karma que le será útil en la nueva vida para
adquirir más
experiencia.
En realidad, es
para la parte vital del ser que se hacen la shraddha1 y los ritos -para
ayudar al ser a
desembarazarse de las vibraciones vitales que le atan todavía a la tierra o a
los mundos
vitales, con el fin de que pueda pasar rápidamente al reposo de la paz
psíquica.
1. Ceremonia
fúnebre.
Sri Aurobindo
1. El ser psíquico
se mantiene detrás de la mente, la vida y el cuerpo y los sostiene; del
mismo modo, el
mundo psíquico no es un mundo entre otros en la escala de los mundos,
como el mundo
mental, el mundo vital o el mundo físico, sino que se encuentra detrás de
ellos, y es allí
donde las almas que evolucionan aquí se retiran durante el intervalo entre
dos vidas. Si el
ser psíquico no fuera, en el orden ascendente del cuerpo, la vida y la
mente, más que un
principio en igualdad con los otros y situado en alguna parte en la
escala con el
mismo derecho que ellos, no podría ser el alma de todos lo demás, el
elemento divino
que hace posible la evolución de los otros y los utiliza como los
instrumentos de un
crecimiento hacia el Divino, por medio de una experiencia cósmica.
Del mismo modo el
mundo psíquico no puede ser un mundo entre los otros que el ser en
evolución usa para
encontrar una experiencia suprafísica; es un plano donde se retira él
mismo para
reposar, para asimilar espiritualmente sus experiencias y para sumirse de
nuevo en su
consciencia fundamental y en su naturaleza psíquica.
2. No es cuestión
de que algunos que salen de la Ignorancia y entran en el Nirvana
suban directamente
a los mundos superiores de la manifestación. El Nirvana o Moksha es
un estado liberado
del ser, no es un mundo; es una retirada fuera de los mundos y de la
manifestación.
Sería arriesgado invocar con este propósito la analogía entre pitrvyana2 y
devayana3.
2. La ruta de los
Padres, sensato conducir a los mundos inferiores, logrados por los Padres que
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
81
pertenecían
todavía a la evolución en la Ignorancia.
3. Viaje de los
dioses o hacia los dioses.
3. Las almas que
se retiran al mundo psíquico se hallan en un estado enteramente
estático; cada una
se retira dentro de ella misma y no actúan las unas sobre las otras.
Cuando ellas salen
de su trance están dispuestas a descender a una nueva vida, pero en el
intervalo ellas no
actúan sobre la vida terrestre. Hay otros seres, guardianes del mundo
psíquico, pero no
se ocupan más que del mundo psíquico mismo y del retorno de las almas
a la
reencarnación, no de la tierra.
4. Un ser del
mundo psíquico no puede fundirse con el alma de un ser humano sobre la
tierra. Sucede
alguna vez que un ser psíquico muy avanzado hace descender una
emanación que
reside en un ser humano y le prepara hasta que esté dispuesto para que el
ser psíquico mismo
entre en la vida. Eso se produce cuando tiene que realizarse un trabajo
especial y el
vehículo humano debe de estar preparado. Un descenso tal entraña un cambio
considerable y
súbito en la personalidad y la naturaleza.
5. Habitualmente
un alma renace siempre con el mismo sexo. Si se cambia de un sexo
al otro, se trata,
por regla general, de partes de la personalidad que no son centrales.
6. No puede ser
establecida ninguna regla en lo que se refiere al momento en el que el
alma que vuelve
para renacer entra en el nuevo cuerpo, porque las circunstancias varían
según el
individuo. Ciertos seres psíquicos entran en relación con el medio en que ellos
nacerán y con los
padres desde el momento de la concepción y preparan en el embrión la
personalidad y el
futuro; otros se incorporan solamente en el momento de dar a luz, otros
todavía más tarde
en la vida, y en estos casos es una emanación del ser psíquico la que
sostiene la vida.
Hay que hacer notar que las circunstancias del futuro nacimiento son
determinadas
fundamentalmente, no durante la permanencia en el mundo psíquico, sino en
el momento de la
muerte; el ser psíquico elige entonces la tarea que deberá realizar en su
próxima aparición
sobre la tierra, y las circunstancias se organizan ellas mismas en
consecuencia.
Notad que la idea
que hace del renacimiento y de las circunstancias de la nueva vida
una recompensa o
un castigo de punya4 o papa5 corresponde a una
concepción humana
rudimentaria de la
«justicia» que está en el lado opuesto de la filosofía y de la
espiritualidad y
deforma el verdadero objeto de la vida. La vida aquí abajo es una
evolución y el
alma crece por la experiencia, elaborando por esta experiencia esto o
aquello en la
naturaleza, y si hay un sufrimiento es con el fin de llevar a bien esta
elaboración, no
como castigo infligido por Dios o por la ley cósmica debido a los errores o
a los pasos en
falso que son inevitables en la Ignorancia.
4. Bien, virtud,
ética, mérito.
5. Pecado,
demérito.
Sri Aurobindo
Se dice
frecuentemente que los niños entran en posesión de su ser psíquico hacia la
edad de siete
años. ¿Qué es lo que quiere decir eso exactamente?
Eso no es exacto.
Hay personas cuyo ser psíquico despierta a la formación antes de su
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
82
nacimiento, antes
incluso que ellos estén en el vientre de su madre. Hay niños cuyo ser
psíquico entra en
contacto con ellos en el momento mismo en el que ellos pueden dar su
primer grito. Hay
también personas cuyo ser psíquico llega algunas horas después del
nacimiento, o
algunos días, o algunas semanas o algunos años o... ¡nunca!
La Madre
Nada sé acerca del
terrible sufrimiento que soportaría el alma en el proceso del
renacimiento; las
creencias populares, incluso cuando tienen algún fundamento, son
raramente
clarificadoras y exactas.
Sri Aurobindo
El ser psíquico no
abandona las envolturas mental y las otras (con excepción de la
envoltura física)
inmediatamente después de la muerte. Se dice que le es necesario, en
general, tres años
para salir completamente de la zona donde él puede comunicar con la
tierra, aunque en
ciertos casos la travesía puede ser más lenta o más rápida. El mundo
psíquico no
comunica con la tierra, o al menos no de esta manera. Y el fantasma o espíritu
que surge en las
sesiones de espiritismo no es el ser psíquico. Eso que llega a través del
médium es una
mezcolanza donde pueden hallarse el subconsciente del médium mismo
(subconsciente en el
sentido ordinario no en el sentido yóguico) y el de los participantes;
las envolturas
vitales abandonadas por los difuntos o, quizás, ocupadas o utilizadas por un
espíritu o un ser
vital, o al menos algo de lo que él se ha revestido para esta ocasión (pero
es la parte vital
quien comunica); espíritus elementales; espíritus del mundo físico-vital
más bajo que haya
después de la tierra, etc. etc. En gran parte una horrible confusión,
revoltijo de toda
clase de cosas viniendo a través de una atmósfera de luz gris «astral» y de
sombra. Parece que
entre los que comunican así, muchos llegan a entrar en un mundo sutil
donde tienen la
impresión de estar envueltos de una versión mejorada de la vida terrestre
que ellos toman
por un mundo verdadero y definitivo donde se entra después de la
permanencia
terrestre; pero no es más que una prolongación optimista de ideas, de
imágenes o de
asociaciones del plano humano. De ahí las descripciones del más allá
hechas por los
«guías» y otros informadores espiritistas.
Sri Aurobindo
Ciertos
movimientos pueden parecer regresivos, pero eso no son más que zigzags; no
son retrocesos
reales, sino un retorno sobre algo que no había sido acabado con el fin de
avanzar mejor a
continuación. El alma no vuelve al estado animal sino que una parte de la
personalidad vital
puede desprenderse y entrar en una vida animal para terminar con sus
inclinaciones
animales.
Sri Aurobindo
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
83
El alma, el ser
psíquico, una vez que alcanza la consciencia humana, no puede volver a
la consciencia
animal inferior, como tampoco puede volver a un árbol o a un insecto
efímero. Lo que es
verdad es que una cierta parte de la energía vital o de la consciencia o
naturaleza
instrumental formada puede hacerlo y muy frecuentemente lo hace, si ella está
fuertemente atada
a algo que pertenece a la vida terrestre. Así pueden explicarse también
ciertos casos de
renacimiento inmediato acompañados de una memoria completa en las
formas humanas. De
ordinario, es únicamente por el desarrollo yóguico o por la videncia
como el recuero
exacto de las vidas pasadas puede ser recuperado.
Sri Aurobindo
Sri
Aurobindo y La Madre - El Ser Psíquico
84
LO QUE
SOBREVIVE TRAS DE LA MUERTE Y SE REENCARNA
Si se acepta, esta
concepción de la Persona y de la Personalidad debe modificar al
mismo tiempo
nuestras ideas ordinarias acerca de la inmortalidad del alma; normalmente,
cuando hablamos
sobre la existencia imperecedera del alma, lo que entendemos es la
supervivencia
después de la muerte de una personalidad precisa e inmutable que ha sido y
será siempre la
misma a lo largo de toda la eternidad. Es para el «yo» momentáneo,
superficial e
imperfecto -evidentemente considerado por la Naturaleza como una forma
temporal y que no
merece la pena preservar- que reclamamos el fabuloso derecho a la
supervivencia y la
inmortalidad. Pero esta exigencia es extravagante e inaceptable: el «yo»
del momento no
puede merecer sobrevivir más que si consiente en cambiar, en no ser él
mismo, sino otra
cosa más grande, mejor, más luminoso en su conocimiento, más
perfectamente
formado en la imagen de la eterna belleza interior, siempre más fuerte para
Espíritu secreto,
o esta secreta divinidad del Ser en nosotros la que es imperecedera,
porque es no
nacida y eterna. La entidad psíquica interior, su representante, el individuo
espiritual en
nosotros es la Persona que nosotros somos; pero el «yo» de este momento, el
«yo» de esta vida
no es más que una formación, una personalidad provisional de esta
Persona interior:
es una de las múltiples etapas de nuestro cambio evolutivo, y él no
cumple
verdaderamente su papel más que cuando nosotros superamos y pasamos a otra
etapa que nos
acerca a un grado superior de la consciencia y del ser. Es la Persona interior
la que sobrevive
después de la muerte, del mismo modo que preexiste al nacimiento; esta
supervivencia
constante es, en efecto, una traducción de la eternidad de nuestro Espíritu
intemporal en los
términos del Tiempo.
Debéis guardaros
del desatino popular referente al tema de la reencarnación. La idea
popular es que
Titus Balbus renació bajo la forma de John Smith, con la misma
personalidad, el
mismo carácter, las mismas capacidades que en su vida pasada, siendo la
única diferencia
la de que él lleva una chaqueta y un pantalón en lugar de una toga y habla
el inglés en vez
del latín popular. Este no es el caso. ¿Cuál sería la utilidad de repetir la
misma personalidad
o el mismo carácter un millón de veces desde el comienzo hasta el
final de los
tiempos? El alma nace para tener experiencias, para crecer, para evolucionar
hasta que pueda
traer el Divino a la Materia. Es el ser central quien se encarna, no la
personalidad
exterior -la personalidad es únicamente un molde que él crea para las formas
de experiencia en
una sola vida En el momento de otro nacimiento creará una
personalidad
diferente, con capacidades diferentes, una vida y un curso de la vida
diferentes.
Supongamos que Virgilio renace; quizá será poeta durante una o dos vidas
más; pero él no
escribirá ciertamente un poema épico, sino más bien una poesía lírica
ligera pero
elegante y bella como la que hubiera querido escribir en Roma sin alcanzar
nunca el éxito. En
otra vida, él no sería en absoluto un poeta, sino un filósofo y un yogui
intentando
conseguir y expresar la verdad suprema, -porque eso también, era una
tendencia de su
consciencia que no realizó en aquella vida. Quizás había sido antes un
guerrero o un
soberano como Eneas o Augusto llevando a cabo elevadas acciones antes de
cantarlas. Y así
sucesivamente -aquí o allí el ser central elabora un nuevo carácter, una
nueva
personalidad, crece, se desarrolla y pasa por toda clase de experiencias
terrestres.