Hola, quizás algunos conocen el foro fotonatura, bueno había un
articulo del código de conducta del código de conducta del fotógrafo
de naturaleza, quizás algunos en los comienzos cometimos errores al
interferir con especies u similares, la idea es dejar el menor rastro
posible de nuestro paso por el sector y perturbar lo menos posible al
animal. Aquí se los copio
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El código de conducta del fotógrafo de la naturaleza
Hay una regla firme y rápida cuyo espíritu debe ser observado en todo
momento: El bienestar del sujeto es más importante que la fotografía.
Esto no quiere decir que no deban tomarse fotografías de una especie
común porque haya un ligero peligro. La cantidad de riesgo aceptable
disminuye con la escasez de la especie, y el fotógrafo debe hacer todo
lo que pueda para minimizarlo.
En este contexto, peligro para el sujeto significa peligro de daño
físico, causar ansiedad, facilitar el llegar a ser predado, o reducir
el éxito reproductivo.
Se debe cumplir la legislación que afecta a la fotografía de la
naturaleza. Al final de este texto se lista la principal legislación
aplicable en el Reino Unido. En otros países uno debe averiguar
previamente las restricciones existentes. El que aparentemente la
legislación local sea laxa (o inexistente), no debería inducir a los
fotógrafos a relajar su propio estándar, más elevado.
General
El fotógrafo debe estar familiarizado con la historia natural del
sujeto; su conocimiento debe ser mayor cuanto más complejas sean las
formas de vida y más raras las especies. Asimismo, debe estar
familiarizado suficientemente con otros sujetos naturales, de modo que
pueda evitar el dañar sus intereses accidentalmente. La fotografía de
animales y plantas infrecuentes, por gente que no conoce nada de los
peligros para esas especies y para el enclave, es deplorable.
Para muchos sujetos puede ser necesaria alguna "jardinería" (es
decir, alguna intervención en la vegetación circundante) para arreglar
el entorno o quitarles la vegetación que los oculta. Esta actuación
debe reducirse al mínimo para evitar exponer al sujeto a los
predadores, a la gente o a la intemperie. Es preferible atar las
plantas y ramas antes que cortarlas, y, luego, tras cada sesión
fotográfica, el lugar debe restaurarse a su condición natural tanto
como sea posible. El fotógrafo siempre debe intentar no dejar ningún
signo obvio de su visita. Si se publica o expone una foto de una
rareza, se debe tener cuidado de que el lugar de la toma no sea dado a
conocer accidentalmente. Nunca se deben revelar deliberadamente los
lugares en que se encuentran las rarezas, excepto con objetivos
conservacionistas.
Por el buen nombre de la fotografía de la naturaleza, es importante
que sus practicantes observen unas normas sociales de cortesía. Se
debe obtener permiso antes de trabajar en terrenos privados y no se
debe molestar a otros naturalistas. El trabajo en enclaves y colonias
que son sujeto de especial estudio debe coordinarse con la gente afectada.
La fotografía de especimenes muertos, disecados, criados en casa,
cautivos, cultivados, o de cualquier otro modo controlados pueden
tener un valor genuino, pero nunca deben hacerse pasar como seres
salvajes y libres. Se debe informar de ello a los usuarios de tales
fotografías (independientemente del propósito en que se piense van a
ser empleadas), por muy improbable que parezca que eso les importe.
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Aves en el nido
Se deben observar los términos de la Wildlife and Countryside Act y
deben obtenerse los permisos para fotografiar las especies del Plan 1
de la correspondiente agencia del Statutory Nature Conservation
(véanse las direcciones al final).
Es particularmente importante que la fotografía de aves en el nido
sea afrontada sólo por aquellos con un buen conocimiento del
comportamiento de las aves nidificantes. Hay muchos fotógrafos (y
observadores de aves), por otra parte competentes, que carecen de esta
cualificación.
Es muy deseable que las especies raras se fotografíen sólo en áreas
donde sean relativamente frecuentes. Muchas rarezas británicas deben,
preferentemente, fotografiarse en países extranjeros donde son más
comunes. Cuando los fotógrafos trabajen en el extranjero, por
supuesto, deben actuar con el mismo cuidado que en casa.
Se debe usar un hide cuando haya una duda razonable sobre si las aves
continuarían su comportamiento normal de cría de no usarlo. Ninguna
parte del ocupante debe ser visible desde el exterior del hide (por
ejemplo, las manos ajustando el objetivo, o aparecer su silueta al
través del tejido por ser inadecuado).
No deben instalarse los hides ante el nido cuando sea probable atraer
la atención del público o de algún predador. Si hay algún riesgo de
que esto suceda, debe permanecer en las cercanías un asistente para
controlar los potenciales intrusos. Ningún hide debe dejarse sin
atender durante el día en un lugar de acceso al público en general.
Los rastros desde y hacia el nido deben ser sinuosos e inconspicuos.
Deben ser restaurados, hasta donde sea posible, a su estado natural
entre sesiones (lo mismo que para la "jardinería").
Aunque son pocos los fracasos de cría atribuibles a la fotografía de
nidos, una proporción muy alta de ellos ocurren debido a las prisas
excesivas. Se debe dejar el máximo lapso de tiempo posible entre las
etapas de desplazamiento del hide (o de su instalación), introducción
del objetivo o flashes, "jardinería" y ocupación. Hay muchas especies
que precisan al menos una semana de preparación, lo que debería ser
la norma.
Cada etapa de preparación debe ser aceptada totalmente por el ave (o
ambas aves, cuando la ceba o la incubación es compartida) antes de
iniciar la siguiente etapa. Si las aves rechazan una etapa (lo cual
debería ser obvio para un fotógrafo de aves competente al observar su
comportamiento) el procedimiento debe ser revertido al menos una
etapa; si el rechazo se repite, debe abandonarse el intento de
fotografiar.
En algunas condiciones puede ser necesario usar una marca en las
cercanías del nido para indicar que está ocupado. Este tipo de
molestia debe ser reducida al mínimo.
El período de molestias causadas por cada etapa debe minimizarse. No
es deseable iniciar una etapa a últimas horas de la tarde, cuando las
actividades de las aves se vuelven menos frecuentes.
El trabajo mediante control remoto, cuando no se puede comprobar la
aceptación, no es satisfactorio casi nunca. Cuando implica cargar el
obturador, o avanzar la película manualmente entre exposiciones, es
incluso menos probable que se acepte debido a la frecuencia de las
molestias.
Aunque las mejores fotografías se obtienen cerca del momento de la
eclosión, no es el momento para empezar a instalar un hide, ni tampoco
cuando los huevos son recientes. Es mejor esperar a que las reacciones
de los padres a la situación estén firmemente establecidas.
Hay pocas especies para las cuales no sea preciso un acompañante para
entrar o salir del hide. Se pueden necesitar dos o más acompañantes
para algunas especies.
Lo mejor es dedicar las primeras visitas de las aves al nido, después
de entrar uno en el hide, a chequear sus rutas y comportamiento antes
que a disparar fotos. Cuanto más silencioso sea el obturador, menos
posibilidades hay de que las aves se sientan molestadas. Cuanto más
larga sea la focal del objetivo que se use más lejos se podrá poner el
hide y menos riesgo hay de que las aves no lo acepten.
Los cambios de turno de fotógrafos en el hide (o cualquier otra
molestia) deben minimizarse, y no deben llevarse a cabo con mal tiempo
(lluvia o sol muy fuerte).
Nunca se deben retirar los pollos del nido para fotografías de pose;
cuando se fotografían in situ, se debe tener cuidado de no producir
una "explosión" de jóvenes hacia fuera del nido. Nunca es lícito
restringir artificialmente la libertad de movimiento de los jóvenes.
El trampeo de aves criando para fotografiarlas en el estudio es
totalmente inaceptable cualquiera que sean las circunstancias.
La reproducción de grabaciones (para estimular reacciones
territoriales) y el uso de predadores disecados (para estimular
reacciones de alarma) precisan de cautela en la época de nidificación,
y no deben ser usadas cerca del nido. Adicionalmente, el uso de cebas
o grabaciones de cantos para atraer aves hacia la cámara, aunque sea
lejos del nido, no debe realizarse en un territorio de cría ocupado.
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Mamíferos, y aves lejos del nido
No se deben cebar predadores desde un hide en un área donde los hides
pueden usarse luego para fotografiar aves en el nido.
La fotografía al acecho no debe ser llevaba a cabo en un área donde
un hide puede revelar a cazadores y tramperos irresponsables que
existe una pieza; esto es particularmente importante en el extranjero.
Incluso la captura de aves no nidificantes para fotografiarlas bajo
condiciones de control es una práctica inaceptable e ilegal. La
fotografía de aves tomada de paso que son capturadas con permiso para
algún propósito científico válido es aceptable siempre que el retraso
en su liberación sea mínimo. Si hay algún retraso extra, es preciso
que esté cubierto por los términos del permiso.
El coger pequeños mamíferos con propósitos fotográficos es aceptable
siempre que no estén criando (cualquiera de los sexos) y sean
liberados con el mínimo retraso a sus hábitats originales, aunque no
es una práctica recomendada. No se debe hacer ningún intento de
domesticar ningún animal en ese caso, pues pone en riesgo su
supervivencia. No deben despertarse animales que estén invernando para
hacerles fotografías.
Los murciélagos precisan de un cuidado especial. Las molestias en o
cerca de una colonia de cría de cualquier especie de murciélago
pueden causar el abandono de un sitio que de otro modo sería seguro;
todos los murciélagos están especialmente protegidos y ninguno puede
ser molestado o fotografiado en el dormidero excepto con un permiso
del Satutory Nature Conservation Council correspondiente (véanse sus
direcciones al final). Los murciélagos son tremendamente sensibles a
las molestias y hay evidencia de que importantes lugares de hibernada
han sido permanentemente abandonados como resultado de las molestias
causadas al fotografiarlos. Normalmente los permisos para
fotografiarlos se emiten sólo a personas experimentadas que trabajan
con murciélagos.
Animales especialmente protegidos
Las especies amenazadas, tales como son las nutrias o las ardillas
comunes, están totalmente protegidas gracias al Plan 5 de la Wildlife
and Country Act. Las restricciones para fotografiar estas especies y
sus refugios, en estos casos madrigueras y nidos, son exactamente las
mismas que las referidas a los pájaros anidando. No todas las especies
protegidas tienen lugares de refugio ordinarios; entre ellas se
incluyen dos reptiles, dos anfibios y varias mariposas y polillas muy
raras. La mejor regla es "en caso de duda, no hacerlo". Por ejemplo,
no mover objetos del entorno en busca de la culebra lisa europea
(Coronella austriaca) para fotografiarla.
No se puede recoger del campo sin licencia ninguna especie totalmente
protegida, y recogerla significa cualquiera forma de captura,
incluyendo el uso de cazamariposas.
Adicionalmente otros animales, incluidos en el Plan 6 del Acta, están
protegidos frente al trampeo, incluyendo especies tales como las
musarañas, erizos y martas. Si desea atrapar estas especies para
fotografiarlas, debe solicitar una licencia.
Otros animales
Ha sido una práctica ampliamente aceptada el trasladar temporalmente
del campo al estudio o vivario (o acuario) animales de sangre fría e
invertebrados para fotografiarlos pero, cuando sea posible, deben
preferirse las fotografías en el campo. Cuando el sujeto es
trasladado del campo para fotografiarlo, debe liberarse tan pronto
como sea posible al hábitat original.
Es ilegal coger en el campo las especies listadas en el Plan 5 de la
Wildlife and Countryside Act, o coger con medios tales como trampas en
vivo especies del Plan 6. Los fotógrafos de insectos deben estar al
tanto de aquellas especies que no se pueden recolectar sin permiso.
No es recomendable la práctica de congelar o anestesiar invertebrados
para aquietarlos. Cuando se alteren los microhábitats (por ejemplo, la
corteza de árboles, las rocas en la playa, etc.), deben restaurarse
después de tomar la fotografía. No se deben producir daños al
hábitat, lo cual puede ser ilegal en reservas naturales, o en las SSSI
(Sites of Special Scientific Interest), incluso aunque el propietario
haya dado su permiso.
Plantas
Los comentarios en la sección general sobre la "jardinería" son
particularmente importantes para las plantas raras que están al
alcance del público.
Los fotógrafos deben tener una idea clara de la legislación existente.
Es un delito arrancar de raíz cualquier planta silvestre sin el
permiso del propietario del terreno o del arrendado. La ley se
extiende a la recolección de un centenar de plantas muy amenazadas,
incluyendo las orquídeas más raras, por lo que cualquier daño a la
vegetación circundante, en la cual pueden encontrarse plantas jóvenes,
debe evitarse. Si la fotografía llega a verse como una amenaza, más
que como una ayuda, para la conservación de las plantas raras, se
pueden sumar presiones para aplicar una legislación más restrictiva,
tal como la de darle a las plantas protegidas en época de floración
una protección similar a la que disfrutan las aves del Plan 1 en época
de cría.
Ninguna rareza debe ser recolectada (menos aún arrancada) para
fotografiarla en el estudio, o para facilitar la fotografía in situ
de otro espécimen. Ninguna parte debe ser arrancada para facilitar la
fotografía de otra planta.
La fidelidad de la imagen final
Una fotografía de la naturaleza debe transmitir la realidad de lo que
el fotógrafo vio cuando la tomó.
No debe hacerse ningún cambio radical a la fotografía original,
introducir ningún añadido de otra fuente, ni en el procesado en el
cuarto oscuro, ni mediante manipulación digital o electrónica. La
eliminación de pequeñas manchas o distracciones es permisible.
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