Bla-bla-bla... Demasiada palabra anda dando vuelta por nuestro maltrecho fútbol. Mucha verborragia que confunde y aporta poco. Manda la teoría por encima de la acción, cuando a todos desde chiquitos nos enseñan que mejor que decir es hacer...
Los directores técnicos justifican sobre pizarrones de poderes mágicos o esquemas circunstanciales porque sus equipos no rinden como deberían hacerlo. Los futbolistas se escudan en un combo de excusas propias y culpas ajenas: que los árbitros, que las canchas, que la adaptación, que... Los referís también se amparan en las justificaciones: que los jugadores argentinos simulan, que hacen trampa, que son difíciles, que...
En este reino de la palabra donde todos hablan y hablan, algunas frases llaman más la atención que otras. Aquí encontramos un excelente ejemplo: "Vamos a solicitarle a la AFA que cumpla con sus compromisos".
Pablo Paladino es el nuevo subsecretario de Seguridad en Espectáculos Futbolísticos y, además, el autor de la cita en una entrevista realizada ayer con la agencia DyN. Por cierto, un pensamiento bastante peculiar. No por errado, sino porque no deja de sorprender y de generar algunos interrogantes.
Nacen de inmediato dos preguntas:
1) ¿su antecesor en el puesto, Javier Castrilli, no se lo solicitaba a la AFA? En realidad, Castrilli siempre respondió a su superior, Aníbal Fernández, el ministro de Seguridad y Justicia, el mismo jefe que tiene hoy Paladino. Es decir, la persona que debe exigirle a la AFA lo que considere necesario...
2) Los encargados de la seguridad en el fútbol piensan que la Asociación del Fútbol Argentino no cumple con sus compromisos. ¿No es suficientemente grave como para que todo quede en una expresión verbal de inconformismo y no se transforme en una exigencia concreta de acción? ¿No se trata de demasiadas palabras y muy poca acción, mientras habitamos esta calma que precede la próxima tormenta de violencia en el fútbol?
Esto desde un sector de la cancha, porque del otro lo que menos se debe esperar es una respuesta enérgica de la AFA, con un exhaustivo informe explicativo de cómo cumple la casa del fútbol con sus compromisos. Aunque el poder de la palabra esté distorsionado por estos días, no se trata de una acusación menor. Pero despreocúpese, nunca llegará ese informe con el detalle de los hechos. Ni habrá respuesta alguna. Ni nada. Habrá más bla-bla-bla... Ese mal que gobierna en nuestro maltrecho fútbol argentino.