Siempre se desconfió de la relación entre barras y policías, habida
cuenta de la impunidad con que los violentos realizan sus ilícitos en
el fútbol. La semana pasada, Olé informó en exclusiva que el Uruguayo
Richard, capo de La Doce, contó en detalle la cobertura que parte de la
Federal le daba a la barra. Ante el juez Rodríguez, admitió que la
comisaría 24, con jurisdicción en La Boca, previo pago de 10.000 pesos,
lo había dejado ir cuando lo capturaron por incidentes en el fútbol y
también aseguró que efectivos de la división Eventos Deportivos, por
plata, les limpiaban causas, les avisaban de zonas liberadas y hasta
que uno de ellos (dio el nombre) les aportaba un bolso con armas antes
de cada partido.
Tras sus dichos, la situación de cuatro
policías que revistaban en la 24, entre ellos un comisario, se complicó
sobremanera. Y el oficial de Eventos nombrado por Richard fue separado
de la fuerza hasta que se aclare su situación. El terremoto no terminó:
ahora Richard presentó un habeas corpus en el juzgado 49 pidiendo que
lo trasladen de penal (está en Ezeiza) porque un preso, del que dio
nombre y apellido y que hizo la respectiva denuncia en un juzgado
federal, le informó que personal del Servicio Penitenciario le ofreció
dinero y beneficios dentro de la cárcel a cambio de asesinarlo.
Ahora
el juez deberá decidir qué hace, aunque tiene un problema: Devoto y
Marcos Paz no lo quieren al Uruguayo como interno. Porque en el primero
provocó un motín que tuvo en vilo al país, un intento de fuga y quemó
un camión para traslados de presos, y en el otro hay oficiales con los
que se peleó y lastimó. Claro que el juez deberá también investigar qué
otras cosas sabe Richard, para que le hayan puesto precio a su cabeza.