Al grupo: Hace dias me suscribi al grupo por la razon que venia investigando todo lo relacionado con la cultura mapuche a travez de internet, soy nacido en trenque lauquen provincia de Buenos Aires, lugar que fue tierra de asentamientos de aborigenes, pero que luego con el avance militar no quedo poblacion lugareña solo algunos descendientes que con el tiempo y la modernidad desaparecieron. Actualmente vivo en la ciudad de Pergamino y aqui gracias a un grupo de tradicionalistas se mantiene la artesania criolla con raices de la provincia de Buenos Aires, hago algunas artesanias criollas solo para despuntar el vicio entre ellas estoy aprendiendo el arte textil indigena, en particular el Mapuche, por lo que me identifico por lo que hacen con el grupo Gastre. Respecto de las misiones tambien me identifico con ustedes, cuando joven fui misionero con sacerdotes Marianistas en un pequeño pueblo de la Provincia de Buenos Aires. Actualmente tengo 50 años y soy docente
razon por la cual estoy ligado a la cultura y a los jovenes.Nuestra Escuela Tecnica, es padrino de una escuela rural del Norte Argentino a la cual hemos viajado en varias oportunidades y vivido como ustedes muy de cerca, compartiendo las necesidades de la poblacion Koya y aportando nuestra colaboracion, razon por la cual comparto vuestro proyecto.Deseo agradecerles la correspondencia recibido y espero continuar en contacto. Me interesa la lana, ya que aqui lo que hago es con lanas acrilicas, que qedan muy bonitas pero nada mas. Estoy en proceso de fabricacion de una Rueca, ya que si puedo me fabrico mis propias herramientas aqui la tecnologia sobra.Un saludo para Sergio y felicitaciones para los misioneros.Afectuosamente. Julio.
Sergio Vinas <sergio@...> escribió:
Sergio Vinas <sergio@...> escribió:
CONVIVIERON CON LA GENTE DEL LUGAR
Regresaron los misioneros de la meseta
Sierra Grande.-
Con mucho esfuerzo y a pesar de todo viajaron hacia la meseta, el saldo es positivo, regresaron el sábado cerca del mediodía de Cona Niyeu los chicos que integran el grupo misionero que ascendió a la meseta después de convivir cinco días con la gente que habita en el lugar.
“Una de las experiencias más significativas, es la sensación que se siente cuando algún misionero visita una familia, poder sentir como, a pesar de ser de religiones diferentes la gente está agradecida que se la visite; eso sirve para poder ver que, cuando se quiere buscar un rato para compartir simplemente hay que ver lo poco o mucho que se tiene en común”, manifestó Ayelén Santiago.
“Con esa idea es que se realizó una celebración ecuménica en la plaza del pueblo, tal como se hizo el año anterior, fue un momento donde el pueblo se pudo unir y compartir sin tener diferencias, simplemente similitudes”.
El cuarto día se realizó una peregrinación al cementerio como se hace todos los años, es un momento significativo para las personas, sentirse acompañadas cuando recuerdan a alguien que ya no está es algo importante, según comenta la gente.
“Este año el grupo misionero estuvo compuesto por jóvenes de todos lados, procedentes de Viedma, Buenos Aires, San Luis y chicos que eran de Sierra Grande pero por razones de estudio tuvieron que irse a otro lado, lo cual no fue un impedimento para poder comunicarnos entre nosotros y con la gente, al contrario, sirvió para poder mostrar que no es necesario ser todos iguales para poder estar bien y hacer cosas por los demás”, señaló.
Santiago explicó: “Dentro del grupo que forman los misioneros, un subgrupo de cuatro jóvenes en compañía del Obispo subió a la meseta, donde después de dos años se pudo celebrar la eucaristía en ese lugar, donde a veces es necesario poder compartir un momento de fe o de compañía para poder sobrellevar las dificultades que se presenten, por ejemplo, hace mucho que no llueve en esas zonas, con lo cual la gente no tiene agua, en consecuencia no puede criar el ganado; los misioneros no pueden solucionarles el problema, pero tal como lo manifestó la gente del lugar, es importante para ellos que los jóvenes a pesar de todos los sacrificios y dificultades que implica llegar hasta allá, lo hagan. Llevándoles una palabra de aliento, que después se torna reciproca, el escuchar a la gente que a pesar de todo en el momento de pedir alguna intención simplemente piden por los hijos y la familia que para ellos es lo más importante, y que no piden un mejor año, o mejor vida, hace ver que se puede ser feliz con muy poco, nos llena de ganas para seguir”.
La visita de los misioneros es esperada a lo largo del año, cuando llega el mes de enero la gente ya prepara todo para recibirlos, ya sea en Cona Niyeu o en la meseta que por medio de radio se avisa con anticipación la llegada de los jóvenes, el testimonio de la gente es que disfruta la compañía de los misioneros y cuando éstos se van, salen a despedirlos hasta el próximo año, que por más que no vuelvan los mismo misioneros, ponen las mismas ganas cuando visitan las casas y la gente los recibe de la misma manera que el año anterior.
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