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La tormenta perfecta
Entonces llovió y llovió, y las aguas cubrieron la tierra. Tan espantosa fue la
tormenta, que los dioses se asustaron y huyeron a lo más alto del cielo. La
inundación aniquiló a la humanidad, pero hubo un sobreviviente, porque uno de
los dioses se presentó en sueños a un hombre llamado Utnapishtim y le anticipó
lo que se venía. Utnapishtim construyó una gran nave y se embarcó junto con su
mujer y un montón de animales. Cuando la tormenta terminó, la nave encalló en la
ladera de una montaña. Entonces Utnapishtim soltó una paloma y una golondrina,
que no encontraron donde posarse y regresaron a la nave. Más tarde soltó un
cuervo que no regresó. Utnapishtim desembarcó y ofreció un gran sacrificio que
atrajo a los dioses.
Por Raúl Alzogaray
Aunque no son idénticos, el parecido entre el diluvio de Utnapishtim y el de Noé
es impresionante. Algunas evidencias sugieren que la historia de Utnapishtim fue
escrita cientos de años antes que el texto bíblico, y que se trata de una copia
de escritos previos, probablemente inspirados en relatos orales aún más
antiguos.
También fue impresionante la sorpresa que se llevó George Smith, el ayudante de
museo que en 1872 tradujo del acadio al inglés la historia de Utnapishtim. ¿Qué
hacía el relato del diluvio grabado en unas tablillas de barro encontradas en
las ruinas de Nínive, la última capital del imperio asirio?
Meses más tarde, Smith viajó a Nínive en busca de más tablillas y comprobó que
la historia de Utnapishtim formaba parte de un relato mayor: el Poema de
Gilgamesh. Considerado la obra literaria más importante de la antigua
Mesopotamia, el poema narra las aventuras y desventuras del rey Gilgamesh en
busca de la inmortalidad.
La hipotesis del reverendo
Durante el siglo XIX, muchos arqueólogos y exploradores buscaban pruebas
científicas para confirmar la veracidad de los relatos bíblicos. En 1820, el
reverendo inglés William Buckland proclamó que había encontrado una prueba
irrefutable de la existencia del diluvio.
En Escocia e Inglaterra existen depósitos de arena, arcilla y rocas acumuladas
en completo desorden y mezcladas con fósiles marinos. Para Buckland, esta
acumulación desprolija era el resultado del arrastre realizado por las poderosas
corrientes que caracterizaron al diluvio.
Durante veinte años, la hipótesis de Buckland fue ampliamente aceptada en el
ámbito académico, pero el geólogo inglés Charles Lyell demostró que los
depósitos se habían formado como consecuencia del movimiento de los glaciares.
Buckland fue el primero en darle la razón y volvió a predominar la explicación
tradicional, que afirma que la historia del diluvio debió estar inspirada en
alguna de las frecuentes crecidas de los ríos Tigris y Eufrates. Recién a fines
del siglo pasado, los geólogos estadounidenses William Ryan y Walter Pitman
propusieron una explicación alternativa.
Con la fuerza de doscientas cataratas
En su libro El diluvio universal (1998), estos científicos explican que al
estudiar el fondo del Mar Negro hicieron un descubrimiento inesperado. El lecho
contiene restos de animales marinos, pero a mayor profundidad hay solamente
restos de animales de agua dulce.
Este y otros estudios geológicos hacen pensar a Ryan y Pitman que el actual Mar
Negro fue en otra época un lago de agua dulce que no estaba comunicado con el
Mar de Mármara. Hace poco más de 7000 años, estiman losautores, los hielos de la
última glaciación se derritieron y el nivel de los océanos aumentó abruptamente.
A causa de la crecida, el Mar de Mármara rebasó lo que hoy es el Estrecho del
Bósforo y se derramó sobre el lago. Al principio debió ser apenas un riachuelo,
pero pronto la fuerza del agua abrió un canal de decenas de metros de ancho y
otro tanto de profundidad, permitiendo el paso de una columna equivalente a
doscientas cataratas del Niágara.
En pocos meses, el nivel del lago subió más de cien metros. El agua salada mató
a los animales de agua dulce y los animales marinos repoblaron el lago. Ryan y
Pitman especulan que semejante manifestación de las fuerzas naturales se debe
haber grabado a fuego en la mente de los habitantes del lugar. La experiencia
debió ser contada de una generación a otra y en algún momento se mezcló con la
historia de Gilgamesh.
El rey Gilgamesh era el "héroe nacional" mesopotámico, a tal punto que los
gobernantes de la ciudad de Ur se consideraban emparentados con él a través de
lazos familiares míticos. Los hebreos deben haber entrado en contacto con la
historia del diluvio durante su cautiverio en Babilonia (586-538 a.C.); luego,
con algunas modificaciones, la incluyeron en el Libro del Génesis.
En 1999, Robert Ballard, el explorador estadounidense que descubrió los restos
del Titanic, aportó una evidencia adicional a la hipótesis de Ryan y Pitman.
Ballard encontró en el lecho del Mar Negro, a unos 100 metros de profundidad,
los restos de un asentamiento humano. Este hallazgo indica que ese lugar, hoy
sumergido, en el pasado era tierra firme y estaba habitado.
Es probable que nunca se pueda establecer con absoluta certeza si existe una
relación entre aquella inundación fenomenal, ocurrida hace 70 siglos, y el
origen del mito del diluvio. Pero la hipótesis es atractiva y tiene una fuerte
carga emocional. Todo lo que se puede decir, por ahora, es que los hallazgos
realizados no la desmienten.
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/futuro/13-1370-2005-12-24.html
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