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Martín,
Me llegó esto por mail, y para estos momentos, me parece un aporte para
Golwen, es cortito.
Un saludo
Marta Sancho
POR FAVOR, NO DEJEN DE LEERLO, ES MUY INTERESANTE.....
La Vigilia
- ¡Que miedo tengo, vieja!
- ¿Miedo vos? Que raro, siempre fuiste un valiente.
- Pienso en los chicos, ¿cómo estarán?
- No sé viejo, no tenemos noticias desde hace varios días.
La radio que comentaba el fin del ultimátum y el comienzo
de las primeras escaramuzas, en lo que sería la incursión beligerante
estadounidense, repitiendo viejas políticas intervencionistas.
- Se creen los dueños del mundo.
- Pero viejo, siempre fue así, ellos mandan en el mundo desde hace mucho
tiempo y son venerados por otros países de ideas similares.
- Pero esta vez las Naciones Unidas, están en contra de la guerra.
- Ya te lo dije viejo, ellos son los dueños del mundo.
La hora de la invasión se acercaba y las disminuidas tropas esperaban
repeler con patriotismo la incursión foránea.
La historia volvía a repetirse y quien en su momento había mantenido
relaciones carnales con los Estados Unidos, hoy era su peor enemigo.
El porqué era simple. La tierra invadida era la principal reserva del
elemento más importante, de gran valor y que escasea en otras partes.
- ¿Cuánto falta vieja?
- ¿Otra vez me lo preguntás?, pasaron diez minutos desde la última
consulta.
- Cada vez tengo más miedo.
- No te adelantes, quien te dice interviene el Papa y todo se
soluciona.
- ¿Qué va a intervenir el Papa? Los yanquis a la Iglesia, no le dan
bola.
- Pero si la ONU, el Vaticano, la mayoría de los países de la Unión
Europea y gran parte del mundo occidental y oriental, están en contra de la
guerra, quizá la invasión no prospere, viejito, no te pongas nervioso.
En realidad, Jorge, no era el único desmoralizado y temeroso, toda la
población tenía un doble discurso, para afuera era todo patriotismo; para
adentro era miedo, angustia y desazón.
Las fuerzas de la Alianza, establecida entre Estados Unidos e Inglaterra,
esperaban la hora indicada para una feroz invasión. Una invasión
desproporcionada contra un país de Tercer Mundo, una acción
desprovista de toda razón, lógica y moral.
Una historia repetida de usurpación, despojo y hambre.
Porque la guerra había comenzado hacía muchos años, con una política de
dominación; con una beligerancia eterna. Pero no beligerancia de balas y
misiles; beligerancia de hambre, pobreza y dependencia.
Ahora la realidad marca el comienzo de una guerra sin sentido, una nueva
guerra con un objetivo económico diferente y un repetido desatino
imperialista del mismo enemigo de siempre.
- ¿Qué es ese ruido?
- Un trueno Jorge, un trueno.
- ¿Segura? Me parece que son bombas.
- Prendé la televisión viejo y sacate las dudas.
Las imágenes eran patéticas, habían comenzado los bombardeos en las
fronteras.
Los ruidos eran bombas, misiles disparados a objetivos indefinidos y miles
de compatriotas que perderían la vida inútilmente.
- Tengo miedo viejita, estoy aterrorizado.
- Abrazame Jorge, abrazame fuerte y pidámosle a Dios por los
chicos.
- ¿Qué hicimos mal vieja? ¿Qué hicimos mal?
- No sé Jorge, vivir en un país hermoso, un país distinto.
- ¿Te acordás Mabel, cuando éramos chicos y veíamos la invasión a
Irak, en la lucha por el control del petróleo?
- Parecía tan lejos....y mirá ahora, tenemos la guerra encima.
- Tenés razón viejita, ¿quien iba a pensar que Estados Unidos
invadiría la Argentina, para dominar el control del agua?
Año 2053. República Argentina. Una familia típica y una desesperada
vigilia.
Eduardo J. Quintana
Escritor
www.eduardojquintana.com.ar
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Sáb, 29 de Mar, 2003 10:22 pm
Martín Cagliani <mcagliani@...>
gandalforn
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