Rezar por los enfermos no mejora su salud
En algunos casos, hasta puede ser contraproducente
NUEVA YORK.- Los rezos ofrecidos por extraños no tendrían ningún
efecto en la recuperación de las personas que han pasado por una
operación del corazón, revela un estudio realizado en los Estados
Unidos.
Es más, los pacientes que sabían que se estaba rezando por ellos
tuvieron una tasa más alta de complicaciones posquirúrgicas, como
ritmos cardíacos anormales, quizá debido a las expectativas creadas
por los que rezaban, sugirieron los investigadores.
El estudio en cuestión es la investigación científica más rigurosa
sobre la posibilidad de que rezar pueda curar enfermedades: comenzó
hace casi una década, abarcó a más de 1800 pacientes y ha sido,
durante años, objeto de especulaciones.
Los defensores han sostenido que rezar es quizá la respuesta más
profundamente humana ante la enfermedad y que podría aliviar el
sufrimiento mediante mecanismos aún no comprendidos. Los escépticos
lo han refutado y sostienen que estudiar los efectos de rezar es una
pérdida de dinero ya que es algo que se encuentra más allá del
alcance de la ciencia.
Al menos diez estudios sobre los efectos de rezar han sido llevados a
cabo en los últimos seis años con resultados dispares. El nuevo
informe estaba programado para ser publicado en The American Heart
Journal la semana próxima pero el editor de la publicación lo
difundió online ayer.
En una apresurada conferencia de prensa, los autores del estudio,
dirigido por Herbert Benson, cardiólogo y director del Instituto
Médico-Mente, afirmó que los descubrimientos no eran la última
palabra sobre los efectos del llamado rezo mediador. Pero los
resultados plantean dudas sobre si los pacientes deben ser informados
de que alguien reza por ellos.
"Una conclusión es que la función de conciencia del rezo tendría que
ser más estudiada", aseguró el doctor Charles Bethea, cardiólogo del
Integris Baptist Medical Center, de Oklahoma City, y coautor del
estudio. Otros expertos dijeron que el estudio subrayó la cuestión de
si el tema es apropiado para un estudio científico.
"El problema con el estudio científico de temas religiosos es que
violenta el fenómeno al reducirlo a elementos básicos que pueden ser
cuantificados y ello produce una mala ciencia y una mala religión",
afirmó el doctor Richard Sloan, profesor de medicina conductista de
Columbia.
El estudio costó 2,4 millones de dólares y la mayor parte del dinero
provino de la Fundación John Templeton, que apoya la investigación
sobre espiritualidad. Por su parte, el gobierno de Estados Unidos ha
invertido más de 2,3 millones de dólares en estudios sobre el rezo
desde el año 2000.
Plegarias no atendidas
En el estudio, los investigadores monitorearon a 1802 pacientes de
seis hospitales que recibieron by pass coronarios. Los pacientes
fueron divididos en tres grupos, por dos de los cuales se rezaba; por
el tercero, nadie lo hacía. La mitad de los que recibían rezos fueron
informados del hecho, y a la otra mitad no se le dijo nada.
Los investigadores solicitaron a los miembros de tres congregaciones
que rezaran utilizando los nombres de pila de los pacientes y la
inicial de sus apellidos. Se les dijo que podían hacerlo a su manera,
pero se los instruyó para que agregaran la frase "para una operación
exitosa y con una recuperación rápida y sin complicaciones".
Al analizar las complicaciones a los 30 días de las intervenciones,
se observó que no había ninguna diferencia entre los pacientes por
los que se había rezado y por los que no.
Otro hallazgo fue que un número alto de pacientes que sabían que se
había rezado por ellos ( 59%) sufrieron complicaciones, comparados
con un 51% entre los que no tenían la certeza. Los autores dijeron
que saber que extraños estaban rezando por ellos podría haber causado
en algunos pacientes una suerte de ansiedad.
"Puede haberlos hecho sentir inseguros y preguntarse: «¿Tan mal estoy
que debe intervenir un grupo de rezos?»", afirmó Bethea.
El estudio también encontró que en el grupo de los que no estaban
informados hubo un 18% que sufrió complicaciones severas, como
ataques al corazón o al cerebro, mientras que en el grupo que no
recibió ningún tipo de rezo sólo fue del 13%. En su informe, los
estudiosos sugirieron que estos resultados podían ser casuales.
Aunque el estudio fue diseñado rigurosamente para evitar distintos
problemas que surgieron en estudios previos, los expertos dijeron que
no podía superar el mayor obstáculo: la cantidad de rezos no
conocidos que cada persona recibía de amigos, familiares y
congregaciones de todo el mundo que rezan diariamente por los
enfermos y moribundos.
Bob Barth, director espiritual de una cngreación de Missouri, aseguró
que los resultados no afectarían su misión. "Una persona de fe diría
que este estudio es interesante -dijo Barth-, pero hemos estado
rezando durante mucho tiempo y hemos visto que funciona, sabemos que
funciona y la investigación sobre el rezo y la espiritualidad recién
comienza."
Por Benedict Carey
De The New York Times
Traducción: María Elena Rey
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Para la Iglesia, la oración no tiene efectos mágicos
"La oración no tiene efectos mágicos. La Iglesia recomienda acercarse
a los enfermos y acompañarlos en su dolor, con la mirada puesta en lo
trascendente. Si la evolución del enfermo dependiera de la oración,
habría que suprimir las medicinas."
Ante la investigación científica que relativiza el efecto de los
rezos en la salud de los pacientes, el padre Roberto José Lella,
coordinador de la Pastoral de los Enfermos de la Arquidiócesis de
Buenos Aires, recurre al magisterio de la Iglesia para distinguir sus
enseñanzas de las creencias de "sanación automática", propias de
sectas y manosantas, que recurren a prácticas no contempladas en el
protocolo médico.
La Iglesia promueve, por un lado, la oración junto al cristiano que
enferma seriamente, para darle un acompañamiento solidario y
espiritual. Eso se expresa en el rito de la unción de los enfermos,
un sacramento cuyo fin es la salvación, el alivio y el perdón de los
pecados.
Por otro lado, sostiene la oración en el misterio de la comunión de
los santos, que contempla los rezos de intercesión y las llamadas
cadenas de oración, que tienen carácter solidario.
"La Iglesia invita a la comunidad cristiana a solidarizarse con el
enfermo y acompañarlo en el rezo comunitario. Pero no es una receta
mágica", expresa el padre Lella, que sustenta su explicación en los
textos bíblicos y documentos pontificios, a lo que suma su
experiencia de 40 años en recorrer hospitales para llevar alivio y
esperanza a los enfermos y familiares.
"La oración junto al enfermo -agrega- renueva al hombre en lo
espiritual, le lleva alivio, serenidad. Es fuente de paz y puede
ayudarlo a superar momentos de angustia y desesperación. En esta
visión global del hombre, lo espiritual puede llegar a incidir en lo
corporal, dada la interacción entre cuerpo y alma."
"Las cadenas de oración son una petición en favor de otro, y sus
efectos son muy difíciles de cuantificar. Pertenecen al ámbito de la
fe."
Mariano de Vedia
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