(Feinmann citado por Quintana)
Relaciones carnales, relaciones cheek to cheek, el Otro nos mira. Hay
que alinearse. El alineamiento con Estados Unidos es central en la
política del poder real en la Argentina de hoy. De aquí la furia y hasta
las burlas sobre el Mercosur y la ponderación del ALCA como ese lugar en
que el país debe estar.
(Héctor)
Supongo que si Quintana ha traído este artículo es porque está de
acuerdo.
Entonces yo le pregunto: ¿Cuando ibas a los bailes elegías a la más fea?
¿Por qué si podemos ser socios de USA nos tenemos que conformar con ser
socios de países subdesarrollados como Brasil?
Las mujeres yanquis son rubias y de ojos celestes en cambio las
brasileñas son negras. ¿Con quién querés bailar el samba?
(Feinmann)
conjeturo que si Hegel, por algún milagro del traslado histórico, eso
que suele llamarse máquina del tiempo, hubiese visto durante la semana
que acaba de transcurrir las manifestaciones de Blumberg y D'Elía
confirmaría todas sus tesis sobre estos territorios. Habría visto,
por televisión, uno que otro testimonio de adherentes de
Blumberg: "El problema de la inseguridad sólo lo arreglan los
militares", decían muchos. Y testimonios de los adherentes de
D'Elía: "Y sí, yo vine porque me trajeron. Es muy divertido todo
esto". Habría visto, en la marcha de Blumberg, a los héroes
del "soplo argentino": viejos militares de la dictadura, unidos a sus
viejos y a sus actuales socios económicos. Habría visto a ensayistas
extraviados, y a propietarios de diarios del sur de la provincia de
Buenos Aires que son lo peor de lo peor de la ya pésima derecha
argentina. Habría visto, en la marcha de D'Elía, lo peor de la
izquierda. ¿Nadie pudo frenar esa marcha? ¿No advirtió el Gobierno
que Blumberg se quemaba solo, porque sólo los cavernícolas de este
país y los mendicantes de votos habrían de seguirlo? En fin,
afortunadamente América Latina y, todavía, nuestro país están más
cerca de Pérez Esquivel que de ese paisaje de tristeza que marchó en
turbio cambalache por las calles porteñas. Como sea, tratemos de no
parecernos tanto a la pintura que Hegel hiciera de nosotros. Porque si
él (y ellos: los que son como Kissinger) tienen razón, entonces
sí: nos hundiremos en el mar.
(Héctor)
Blumberg llenó la Plaza de Mayo. Y en la anterior ocasión hizo lo mismo.
Los grupos piqueteros y ni siquiera toda la izquierda unida tiene tanta
convocatoria. Es algo que no le pueden perdonar a Blumberg.
Es extraña la concepción de lo que es "pueblo".
Veo que se le llama "pueblo" a diez tipos que cortan una calle
reclamando que les entreguen planes sociales sin tener que trabajar.
Y para descalificar a las más de cien mil personas que fueron a la
manifestación de Blumber se dice que son los "propietarios de diarios
del sur" (evidentemente el diario de Bahía Blanca). ¡Cuántos
propietarios tiene "La Nueva Provincia"!
Es extraña la izquierda actual. Se ha vuelto oficialista y está en
contra de los opositores del gobierno. Ya no saben a quién salvar de la
vorágine. La Bonafini se ha vuelto una ferviente kirchnerista.
Pérez Esquivel, por su lado, ha apoyado al Partido de Dios (Hezbollah) y
a su impulsor, el gobierno de los ayatollahs de Irán, en contra de un
país como Israel que se ha defendido de ataques inmotivados. Inmotivados
digo porque hasta cierto punto se puede aceptar que los palestinos
tengan algo contra Israel, pero un grupo religioso del Líbano ¿Que tiene
que reclamarle a Israel siendo que Israel evacuó todo lo que había
ocupado en el Líbano en 2000?
Este Pérez Esquivel iba a "manifestarse" junto con D'Elía, pero cuando
vió que D'Elía no había podido llevar ni cien personas trató de
despegarse a último momento con la excusa de que no se había pactado que
se instalara un escenario. Claro, el escenario ponía más en evidencia la
orfandad de apoyo del verdadero pueblo, que estaba con Blumberg en plaza
de Mayo.
Pero Pérez Esquivel ya había hecho el papelón. No entiendo cómo Carlos
puede reivindicarlo. En este mundo hay que reverdecer los laureles todos
los días. Y Pérez Esquivel se durmió sobre ellos. Y los quemó cuando se
puso en favor de la gran burguesía petrolera iraní, que apalea a las
mujeres que no usan el velo y que le niega la posibilidad de ser
diputados a quienes no tengan el aval del consejo de clérigos
musulmanes.
Saludos
Héctor