UN POLÉMICO ESTUDIO GEOLÓGICO ATRIBUYE LAS CAUSAS DE LOS TERREMOTOS A
ACTIVIDADES NETAMENTE HUMANAS
* Publicado por Blas_De_Lezo.1741 a las 20:04
(Agencias, San Petersburgo)
Científicos de la prestigiosa Universidad Miguel Strogoff hicieron
públicas anoche las conclusiones de sus veinte años de estudios sobre el
origen de los terremotos. La gravedad de las mismas ha conmocionado a la
comunidad científica internacional, al extremo de que ya se han
producido suicidios rituales en laboratorios, congresos e incluso, lo
que es más grave, simposios.
"Es rotundamente falso que los terremotos se deban a una violenta
fricción que desplaza las placas tectónicas de la corteza terrestre",
afirmó Nikolai Vivabadajoz, portavoz de la universidad
sampetersburgueña, "sino a la expansión fortuita de gases humanos en
alguno de los 25.312 puntos tectónicos débiles que hemos contabilizado
en el planeta, lo que ocasiona una desestabilización sísmica con los
efectos catastróficos por todos conocidos".
El estudio ha ido más allá en la atribución de las culpas, precisando
incluso los autores de los terremotos más conocidos de la Historia. "Por
ejemplo, sabemos por la autobiografía inédita de John Willians III que
en 1906 se expandió sin querer en el punto 215-AZ del valle de San
Francisco, tras un almuerzo copioso con huevos fritos, tocino, lentejas
y judías (beans). Su velocidad de escape bien pudo llegar a los 518
km/h, lo cual resultó devastador".
La lista no se detiene ahí, y reseña la responsabilidad del pastor
nómada keniata Zampo Imepeo, aficionado a las judías verdes, en la
fractura del Valle del Rift ("Justo en el punto 461-KN", precisó Nikolai
Vivabadajoz); del boxeador mexicano Pancho López-Pedorreta, devorador
compulsivo de chili, en el terremoto de México en 1985 ("Punto 771-GL,
hay que estar loco", indicó Vivabadajoz); del uzbeko Mijail Semeskapó,
vendedor de marcos para fotos de mártires y adicto a los garbanzos, en
el terremoto de Irán del 2003 ("712 km/h, qué barbaridad, qué
barbaridad", manifestó el profesor); y más recientemente, del
submarinista tailandés Retor Ti-jon en el tsunami de Indonesia ("¿A
quién se le ocurre hincharse de frutos secos antes de una inmersión, y
encima cerca del punto 76-ABD?", amonestó Vivabadajoz, mientras se
pintaba los labios y tocaba una extraña pandereta).
Antes de ser detenido, Nikolai Vivabadajoz, que exponía sus conclusiones
totalmente desnudo y con un ridículo antifaz, aseguró que "las
flatulencias que se emiten de manera brutal y sin control son el arma
más devastadora del planeta" y, ya mientras era arrastrado, proclamó voz
en grito "Habrá más pedos, y habrá más muertos, paren esto, párenlo".
Pese a soltar algún que otro panderetazo, Vivabadajoz no pudo impedir
que un miembro del KGB se comiera el mapa de los 25.312 puntos
tectónicos débiles y acto seguido se inmolara con fuego dando vivas a
las alcachofas (en ruso).
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