Así como la Organización Mundial de la Salud (OMS)
de las Naciones Unidas dictó resoluciones en favor
de las pseudociencias, como cuando se votó por un
reconocimiento de las "medicinas alternativas" debido
al voto de los países africanos y asiáticos, ahora
tenemos una votación en contra de los transgénicos
por parte del PNUMA, la "filial" ecologista de las
Naciones Unidas.
Realmente las Naciones Unidas están siendo un
fiasco al no servir para la paz, como era su presunta
finalidad y propender al atraso como en estos casos.
Saludos
Héctor
http://www.biodiversidadla.org/article/articleview/4593/1/23/
Ambiente: cuidado con los transgénicos, dice el PNUMA
Autor: Diego Cevallos
Fecha de Publicación: 08/03/2004 16:45
El PNUMA advierte que los cultivos transgénicos pueden ser peligrosos
para la biodiversidad y la salud humana, y recomienda a América
Latina y el Caribe actuar con precaución antes de adoptarlos
Esta postura colisiona con la asumida en 2001 por otra agencia de la
ONU, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD),
que consideró los alimentos transgénicos una opción válida para
combatir el hambre.
La posición del PNUMA (Programa de las Naciones Unidas para el Medio
Ambiente) sobre la investigación y desarrollo de organismos
genéticamente modificados, se expresa en su informe GEO 2003,
presentado este miércoles en México con entusiasta aplauso de
ambientalistas.
"Es bastante sorprendente la posición del PNUMA y la compartimos",
dijo a IPS Silvia Ribeiro de la no gubernamental Action Group on
Erosion, Technology and Concentration (ETC), con sede en Canadá.
Mientras, María Colín, de la oficina de Greenpeace en México, señaló
que "habría que celebrar" el pronunciamiento de la agencia de la ONU
(Organización de las Naciones Unidas), ya que representa "una toma de
posición importante".
Según GEO, preparado por la oficina del PNUMA para América Latina y
el Caribe, la aplicación de la biotecnología para el cruce de genes
de diversas especies animales y vegetales, puede poner en peligro la
diversidad natural.
Apenas dos páginas hablan de la "contaminación transgénica" en las
281 del documento, una amplia investigación sobre el estado general
del ambiente en América Latina y el Caribe realizada con auspicio y
coordinación del PNUMA.
No obstante, los ambientalistas le otorgan gran significado, pues
abordan un área de la investigación con fines comerciales en la que
grandes transnacionales gastan y ganan millones de dólares al año, y
a la que los activistas combaten con intensidad.
"La posibilidad de que genes modificados pasen descontroladamente de
una especie a otra es un riesgo real" que pondría en peligro
la "biodiversidad que es fundamental para la seguridad alimentaria de
la humanidad", advierte GEO.
El PNUMA indica que en el debate sobre los transgénicos "interfieren
posiciones polarizadas y grandes intereses comerciales, por lo que el
principio precautorio debería aplicarse como regla principal hasta
que exista un consenso científico sobre el tema".
El principio de precaución está consagrado en el Protocolo de
Cartagena, el primer acuerdo internacional que rige la transferencia,
manejo y uso de organismos vivos modificados que entró en vigor el 11
de septiembre.
Dicho principio establece que los gobiernos tienen derecho a efectuar
una evaluación de riesgo de todos los organismos genéticamente
modificados antes de adoptar decisiones sobre su importación o de
establecer normas para su uso confinado dentro de su jurisdicción.
Las portavoces de ETC y Greenpeace coincidieron en señalar que el
PNUMA adoptó una posición que favorece su lucha, pues usó argumentos
similares a los suyos para referirse a los transgénicos.
El área sembrada con semillas transgénicas en el mundo llegó en 2003
a 67,7 millones de hectáreas, nueve millones más que en 2002, indican
datos del Servicio Internacional para la Adquisición de Aplicaciones
Agrobiotecnológicas, organización no gubernamental que promueve los
transgénicos.
Las variedades agrícolas comerciales, soja, maíz, algodón y colza,
son controladas por apenas cinco empresas transnacionales del Norte
industrial, dueñas de las patentes, y más de 90 por ciento del área
sembrada está en Argentina, Canadá y Estados Unidos, aunque avanza en
otros países.
En América del Sur, por ejemplo, la soja transgénica cruzó las
fronteras argentinas, y se cultiva ampliamente en el sur de Brasil,
pero también en Paraguay y Uruguay.
En 2001, el informe de desarrollo humano del PNUD indicó que los
transgénicos pueden ser la clave para combatir el hambre en el mundo
y que no hay que desechar esa tecnología, lo que despertó iras de los
ambientalistas.
Según esa agencia, el impacto ambiental de los organismos
genéticamente modificados no está comprobado. Lo cierto es que en el
mundo hay 850 millones de personas que pasan hambre y que podrían
alimentarse con este tipo de cultivos, dijo el PNUD.
Ribeiro cree que la postura del PNUMA "reivindica al sistema de la
ONU".
Se trata de un pronunciamiento valiente, "pues contradice a
Washington y a las empresas de biotecnología que sostienen que los
transgénicos son la fórmula para acabar con el hambre en el mundo",
opinó.
Los transgénicos son variedades modificadas en laboratorio mediante
la introducción de genes de otras especies, animales o vegetales, y
el uso de virus o bacterias "desactivadas", como agentes vectores.
El propósito en la agricultura es mejorar el rendimiento de las
cosechas, o sus características generales, como resistencia a
factores climáticos, herbicidas, etcétera.
Pero los activistas estiman que ponen en riesgo la salud humana y el
ambiente y crean una dependencia total los agricultores con las
transnacionales que venden las semillas.
Monsanto, Dupont, Syngenta, Aventis y Dow, líderes en la materia y de
importante presencia en la industria farmacéutica y de insumos
agroquímicos, responden que los transgénicos no representan ningún
riesgo y que su único interés es luchar contra el hambre.
Según la política de las transnacionales, los campesinos que utilizan
las semillas modificadas se ven impedidos por contrato a reutilizar
parte de la semilla que obtienen de sus cosechas, lo que obliga a
romper la selección de semillas que tradicionalmente hacen miles que
pequeños campesinos del mundo, y que es la práctica de mejoramiento
de cultivos más antigua.
Pero además, las semillas transgénicas pueden llegar de forma no
autorizada y mezclarse con especies silvestres, tal como ha ocurrido
con el maíz de México, centro de origen de esa gramínea, tema al que
el PNUMA se refiere en su informe.
La agencia de la ONU señala que el caso del maíz mexicano "es un buen
ejemplo de la preocupación sobre la intromisión de genes modificados
en variedades domésticas".
"Ojalá los gobiernos de América Latina y el Caribe tomen en cuenta la
postura del PNUMA sobre los transgénicos y adopten posiciones menos
permisivas con las empresas que los impulsan", señaló Colín de
Greenpeace. (IPS)
Tierramérica
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