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QUE EL HUECO DE TU MANO SEA MI CASA...   Lista de mensajes  
Responder | Reenviar Mensaje #179 de 226 |

QUE EL HUECO DE TU MANO SEA MI CASA...
 
 
*Ilustración: Ray Respall Rojas  tgrafica@...
-Indicar "Para Ray", en el asunto del correo. 
 
 
 
 
 
Alter Ego*


 
Si no fuera ésta que soy aquí y ahora,
Al menos por el breve espacio de un instante,
Sabría los nombres de las aves y las flores,
Los secretos del perol del alquimista me serían revelados,
Tus arcanos hablarían a mi oído con voces venidas desde antaño,
Abandonaría la tendencia a extraviar constantemente mi sendero,
Mis dedos, obedientes,
Arrancarían suaves notas a ese piano que enmohece en tus salones.

 
Si alcanzara ser esa en quien tú piensas,
Abriría mis manos a la vida,
Dormiría en tus sábanas manchadas de sudores ajenos
Sin pensar en qué traerá el mañana con sus soles.
Te amaría, con salvaje furia de alma en pena,
Verso tras verso deshojando la memoria.
Haría realidad tus más oscuras fantasías
Con sólo el amanecer por vestidura...

 
Pero dime, amigo,
Si lograse ser esa con quien sueñas,
¿Dónde ocultaría mi otro yo?
¿Qué hago con esta sencilla mujer incolora?


 
 
*De Marié Rojas. tgrafica@...
(indicar "PARA MARIÉ" en el asunto del correo)
 
Primer Lugar en Poesía, en el II Concurso de la Revista Azul.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
  VOLVER *
 
 
Flecha de ceniza desvelada que me atraviesa toda.
Diosa, insecto, paloma apuñalada.
Humo de huesos. Nardos. Rezos apócrifos.
Árbol casa. Piedra pan. Sed barro. Látigo sollozo
"Sufrir por lo que odias"
Quizás  este sea el karma de este oficio mío:
Volver. Pacientemente. Beber, gastados pasos de mi estrella.
Volver, otra vez renacida.  Almendro, pedernal, esquiva flor de hiedra.
Valle dormido en las laderas de una luna roja.
Que me llegue su lumbre.
Que me bese en las sienes un cardenal de seda.
Que en  mi árbol seco  florezca una paloma muerta.
"Perder por lo que amas"
 
Volver. En el eco apasionado de un clavel herido.
Que mis pechos sean islas donde descansa el llanto de aquel niño.
Que el arroyo  descifre las huellas de mis piedras.
Que el invierno no doblegue las cinco hojas de mi pena.
Que el hueco de tu mano sea mi casa.
Que la lluvia no rompa mi reloj de arena
Montar en pelo el potro del relámpago.
"Querer y no obtener lo que deseas"
 
* Entre comillas, palabras de Buda.
 
 
*de Amelia Arellano  arellano.amelia@...
 
 
 
 

 
 
MACETA PARA LIMONEROS*



  
   No del todo, no totalmente, pero Cecilia era la Maga. Cuántas mujeres fueron la Maga para alguien sin ser merecedoras del personaje, que por otra parte no era tan maravilloso si te fijás bien. Pero Cecilia era la Maga para mí porque pertenecía a un universo inexplorado, intangible, era la piba que ya estaba en el mundo, que ya vivía de veras y completamente mientras yo me sacudía todavía ese no ser de la niñez, ese ser a medias que es estar a merced de los demás, doblegada por mi timidez y esa aterradora sensación de estar a la intemperie, mirar desde afuera, estar de más en fiestas ajenas.
     Cecilia había tenido una infancia con padres que escuchaban los Beatles, había hecho teatro, fue tocada por el relámpago feroz de la tragedia. Tan joven, tan enteramente dedicada a protagonizar sin reticencias su dolor con el mismo convencimiento que sus alegrías. Y una que siempre tiene el espacio de reserva, el boleto de vuelta, el fajito de billetes por si acaso.
     Ella no. Ella era desmesurada. Imprevisora, maravillosamente tozuda en ser ella misma aunque no convenga. Vacunada contra el ridículo. Sólida en su fragilidad.
     Cecilia era, más que nada, generosa por constitución e inclinaciones. Si había que hacer un potiche, ella hacía una maceta como para albergar limoneros. Recuerdo la sala de cerámica, y nuestras pobres vasijitas al lado del impresionante armatoste que se trajo no se cómo, enorme y panzudo y medio ladeado pero qué importa, si tenía el tamaño de su alma.
     Tenía, Cecilia, el deseo de la maternidad; esta Maga no renunció a su Rocamadour, y halló lugar de sobra para sus hijos entre los discos y los libros. Una de las últimas veces que nos cruzamos iba en el automóvil de su padre, y levantó sonriente (Cecilia, tu cara sonriente tiene veinte años menos), levantó con la sonrisa orgullosa un bebé detrás de la ventanilla, yo mostré torpemente mi grabado ahí parada en la vereda. Me sigo viendo patética con la plancha de madera en la mano alzada, pero ahora puedo sonreírme y disculparme. Ha pasado tanto tiempo.
     Escogió del arte la zona menos estéril, claro. El tejido y las tinturas vegetales, la materia orgullosa y pura, la inocente lana, el telar que tiene las raíces tan hundidas en la tierra que ennoblece las manos que lo saben amar. Yo me perdí en los laberintos del lenguaje, en los juegos de sombras de las letras en blanco y negro, en la soledad de los ordenadores.
     Una vida después vuelvo a encontrar a Cecilia. Y me dice de sus hijos que son autónomos, unidos, valientes y muy buena gente. Eso me dice como quien dice algo obvio.
     Habrá tenido una vida dura, mucho por qué llorar, momentos de ira y desesperación. Pero amasó del barro la maceta para contener un árbol. Y qué hermosos frutos, Cecilia Merlín, Merlina, verdadera, auténtica Maga.
 
 
 
 
*de Mónica Russomanno. monicarussomanno@...
 
 
 
 
 
 
Fantasías paranoicasâ€*
 
 
Estaba inundada de fantasías paranoicas.
 Como manejando en una noche de lluvia torrencial donde el limpiaparabrisas no alcanza para ver en un camino oscuro. Las gotas de lluvia le entorpecían  la insuficiente visión. Se confundían con las luces de los autos que venían de frente. Tenía miedo de chocar.
Sin poder parar pues no había banquina su corazón latía comprimido.
¿Quién la había llevado a hacer ese viaje?
Aturdida por los reflejos  tintineantes  se sentía acorralada.
En sus noches de abandono las cargas de sus afectos más originales  regresaban con la furia de la culpabilidad El sometimiento al pasado sacralizado la hacían sentir insegura y desconfiada.
Necesitaba exorcizar, estaba agobiada y cansada de tanto luchar contra esos enemigos imaginarios.
Ganaba la batalla cuando conseguía escribir algunas líneas.
 
 
*de Azul azulaki@...

 
 
 
 
 
 
El contestador*


Le llegó una factura de teléfono tremendamente alta por que pidió inmediatamente ver el desglose de llamadas con la intención de formular una reclamación.

Quedó muy sorprendido cuando vio que todas las llamadas eran al teléfono de su novia. Pero, ¡Él no la llamaba casi nunca! ¡Era imposible! Su novia nunca contestaba, primero sonaba una música y después una voz cálida pedía que dejara el mensaje, por lo que prácticamente dejó de intentar comunicar con ella por teléfono.

Entonces, ¿Quién usaba su móvil para llamar a su novia?. Era todo un misterio. Analizó las llamadas constatando que todas se producían entre las 2 y las 6 de la madrugada ¡Mientras él estaba durmiendo! ¡Imposible!

Aquella noche se mantuvo en vela, expectante y nervioso. A la dos y cuarto sonó el teléfono. Descolgó y escuchó una voz metálica que decía:

- Hola Contestador* de Stefen, soy el contestador de Maite. Hoy he querido llamarte yo. ¿Amor mío, estabas esperando que fueran las dos para seguir nuestra conversación de ayer?



*Joan Mateu.
joan@...
 
 
 
 
 
 
 
 
Esta calma*
 
 
 
 
Mi llanto se confunde con tu risa,
tu pena se quiebra en mi mirada
y no acierto a entender el porque de esta calma.
 
 
Cuando soy pájaro, tu ni árbol ni nido,
si soy arena al playa es tu olvido
y ya no duele tanto haber sido herido.
 
 
Si en tu noche soy presente
nuestra luna una medala rota,
si en mi amanecer eres lo cierto
 
 
yo, nube de humo que tus suspiros remonta,
transparente como la mañana
divide el horizonte y no queda nada.
 
 
Nada se conjuga, no falta la calma,
no existe presente, nadie lo reclama
ni siquiera hay intento por renovar el alma
 
 
es un estar incierto de rutina acabada
es no saber si vale la pena,
es ya no esperar nada.
 
 
 
*de Silvia Berlasso. silvia_1856@...
 
 
 
 
 
 
 
 
La caja*



 *Por Alfredo Zaiat.
azaiat@...

 
 
El debate previsional del proyecto para poner fin a las AFJP requiere el esfuerzo de no quedar atrapado en mediocres consignas políticas si el objetivo es defender a los trabajadores y sus futuras jubilaciones. Con su amplio coro de voceros bien predispuestos, el poder económico sabe utilizar como nadie las propias defraudaciones adjudicándolas al otro como argumento de defensa de sus intereses particulares. Ese mecanismo de proyección, que sería carne de diván para psicólogos, tiene en la esfera pública un potente factor de confusión. Desde la más taimada, como sacar de contexto histórico un viejo discurso de Perón, hasta la más popular, como la definición rústica de "hacer caja". La anécdota de Perón es en cierto sentido frívola porque fue él quien expandió la cobertura legal del sistema de protección social estatal y su crítica en ese video apunta al manejo de las jubilaciones por parte de los gobiernos militares y civiles que lo sucedieron en su largo período de proscripción política. Que el pensamiento conservador que siempre repudió a Perón hora apele a él tergiversándolo pone al descubierto el nivel de desesperación por la pérdida de un millonario negocio con el dinero previsional de los trabajadores. La discusión conceptual sobre la caja jubilatoria y la utilización de sus recursos resulta más interesante y reveladora de la perversidad argumental de los defensores de las AFJP.
Fueron los militares, las políticas de ajuste impuestas por los grupos de poder y el propio régimen de capitalización privada que desquiciaron el sistema previsional y, por lo tanto, el haber jubilatorio. El recorrido de ese proceso permite ilustrar y tranquilizar a las almas atribuladas por el temor sobre el destino de la caja.
La situación más cercana es la que se registra con las AFJP: la asociación de financistas & afines han estado detrayendo recursos previsionales mes a mes del aporte jubilatorio mediante abusivas comisiones. O sea, el riesgo no es que el Gobierno se apropie de la caja jubilatoria, sino que durante
catorce años fueron las AFJP que lo han estado haciendo en forma persistente con la impunidad que brinda el poder financiero sobre el dinero previsional de los trabajadores. Poner fin al funcionamiento de la jubilación privada es frenar el impúdico manotazo mensual a la caja por parte de los banqueros.
Otra contribución de los conservadores a perjudicar a los jubilados fue que en la mitad de esos años de régimen privado los aportes fueron menores al establecido por ley. Con una medida desesperada para salvar la convertibilidad agonizante, Domingo Cavallo los redujo del 11 al 5 por ciento, afectando por lo tanto la caja. Luego, el gobierno de Eduardo Duhalde lo subió al 7 por ciento y recién a partir de este año volvió al 11.
Cavallo sabe bien cómo afectar la caja previsional: en 1994 redujo los aportes patronales disminuyendo así ingresos que correspondían al sistema de seguridad social. Más adelante, en 2001, en el gobierno de Fernando de la Rúa directamente redujo el 13 por ciento de las jubilaciones. Ya no era en la caja previsional, sino que la mano fue sin escala al bolsillo.
Durante la década del noventa, dominada por la política neoliberal, las jubilaciones estuvieron congeladas porque la creación de las AFJP desfinanció al sistema de seguridad social. La mano en las cajas previsionales fue introducida por los que ahora atemorizan con el riesgo del manejo discrecional por parte del Estado. Los economistas del Centro de Estudios para el Desarrollo Argentino estimaron que desde la creación de las AFJP, el sistema de seguridad social público resignó anualmente recursos por un monto cercano a los 5500 millones de pesos constantes de 2006. No es que ahora el sector público podrá financiarse con los fondos que iban a las AFJP, porque es lo que hacía aunque en forma onerosa emitiendo bonos que esas compañías compraban, sino que con el fin de las Administradoras se
repara el error de haber desfinanciado el sistema de seguridad social.
Otro de los más potentes desestabilizadores de las cajas previsionales ha sido el empleo informal. La causa de ese desequilibrio se encuentra en el fuerte crecimiento del trabajo en negro desde mediados de la década del '70.
De esa forma disminuyó la relación pasivo/aportante, lo que agudizó la tensión financiera de las cuentas del sistema de seguridad social. El empleo informal significa que el empresario no realiza el aporte previsional establecido por ley, que deriva en menores ingresos a la caja. Las cámaras patronales, por ejemplo la UIA que reclama con espíritu republicano respeto a la "seguridad jurídica" con el proyecto oficial, son las que deberían aleccionar a sus integrantes que el trabajo en negro es una forma de apropiarse de recursos que corresponden a la caja previsional de los trabajadores. Del mismo modo, con la evasión en los aportes de su plantel.
Uno de los factores relevantes, y a nivel estructural el más importante, para comprender la inestabilidad de los fondos que tuvo el sistema jubilatorio se encuentra en la inflación y, por lo tanto, en las políticas macroeconómicas que durante muchos años han tenido como guía la estrategia del ajuste. La inflación es un poderoso mecanismo de descapitalización de los fondos previsionales. Las crisis económicas han provocado fuertes desequilibrios en las cajas previsionales, como también lo han hecho con el poder adquisitivo de los sectores de ingresos fijos.
Al respecto, pese al pensamiento dominante, durante el período peronista 1945-1955 el sistema previsional no registró déficit ni fue descapitalizado.
Ese resultado positivo se debió a la existencia de una elevada cantidad de aportantes en relación con los beneficiarios. El ejemplo que se expone como manejo discrecional de recursos fue la construcción de viviendas populares con financiamiento de las cajas previsionales. Pero, en realidad, el activo de bajo retorno en contrapartida a esas obras junto al proceso inflacionario de los años posteriores fue lo que derivó que recién en 1962, siete años después del derrocamiento de Perón, se contabilizara el primer déficit en el sistema. Con el dictador Juan Carlos Onganía se desalojó la presencia sindical de la dirección de las cajas previsionales, pasando el Estado -autoritario- a tener la administración central del sistema con el objetivo de controlar la evasión y uniformar las prestaciones y las condiciones para su obtención. Ese resultado no fue alcanzado. En la última dictadura militar, se inicia en 1980 un proceso sistemático de desfinanciamiento del sistema con la reducción de las contribuciones
patronales.
En esta instancia aparece el concepto de "intangibilidad" expresado por dirigentes políticos como fundamento para advertir sobre la necesidad de cuidar el dinero de los jubilados. Aunque parezca una herejía ante el crispado discurso de la oposición, no tocar los recursos previsionales para otros destinos que no sea para pagar las jubilaciones ("intangibilidad") significa directamente licuar esos fondos con la inflación. O sea, meter la mano en la caja por la lenta o rápida descapitalización según el ritmo de
alza de los precios. Para no repetir fracasos de experiencias pasadas, además de consolidar políticas económicas para el crecimiento y no para el ajuste, ya sin las AFJP el objetivo del sistema jubilatorio estatal debería ser mantener el poder adquisitivo del dinero de las cajas. Para ello se requiere de una administración transparente de las inversiones de esos fondos, tarea que debe ser controlada por diferentes sectores. Esa supervisión debe ser institucionalizada para evitar que ante cambios de
gobiernos, como ha sucedido a lo largo de la historia con experiencias conservadoras, se termine afectando a los trabajadores y a los jubilados.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
LO SUPERFICIAL Y LO PROFUNDO EN EL CARNAVAL
DEL ÁREA METROPOLITANA DE BUENOS AIRES* 
 
 
 
*Por Alfredo Armando Aguirre. choloar@...
 
 
 
 Se dan en nuestra manera de ver las cosas, al menos cuatro planos para acercarse al fenómeno actual del plexo Carnaval - murgas- corsos en el Área metropolitana de Buenos Aires: el histórico, el etnológico o antropológico, el folklórico y el de nuestras vivencias personales o familiares. No hay ningún tipo de precedencia en la enunciación; mas nuestras preferencias se orientan a los enunciados en el tercero y último términos. El Carnaval es ante todo una fiesta popular de implícitos valores religiosos. Si la encuadramos dentro del folklore es porque tiene una alta carga de tradiciones que permanecen y se renuevan en sus formas concretas. Cuando usamos la expresión Área metropolitana de Buenos Aires, es porque acotamos nuestro abordaje a ese singular y abigarrado espacio de la geografía argentina, sin desconocer la influencia que irradia por lo menos sobre el resto de la Argentina, como la influencia que el resto del país y aun países sudamericanos ejercen sobre ella al menos en el tema que nos ocupa. Todo sugiere que estamos ante una festividad muy ancestral que se mantiene en nuestro presente, en tanto demostrativa de valores o creencias muy arraigadas en las personas. Tenemos muchas reservas personales, en lo que hace a la intelectualización del fenómeno. Nos parece que se lo despotencia en las honestas pretensiones de racionalizarlo. Por eso quizás los abordajes académicos deberían acotarse a lo folklórico, pero claro hay toda una corriente académica que cree de buena fe que los métodos de análisis científicos son aplicables para explicar hasta lo inexplicable. Y eso es un fenómeno que esta presente explícita o implícitamente en el fenómeno murguero metropolitano. Si a partir de finales de los 90,el fenómeno murguero experimenta un auge de creciente intensidad en la ciudad de Buenos Aires, que desborda hacia el conurbano bonaerense, no lo debe tanto a actitudes "proactivas" y deliberadas, que debe reconocerse se han hecho de muy buena fe, sino a que las nuevas circunstancias emergentes de la recuperación de la democracia en Diciembre de 1983, permitieron que retornara a la superficie, una corriente que subyacía en las profundidades, soterradas por actitudes represivas, de los sectores que, ligados a la Iglesia Católica, vienen considerando desde los inicios del Catolicismo, al Carnaval como algo propiamente diabólico, que es preciso, reducir y acotar a su mínima expresión Esta actitud de represión y resistencia, da pie a que demos al fenómeno un carácter religioso- cultural. Plano este que nos ayudaría mucho a vivenciar lo carnavalesco en toda su plenitud en cuanto expresión del espíritu humano. No se trata de despreciar, los intentos académicos de acercarse al Carnaval, sino señalar las limitaciones de los mismos, habida cuenta las limitaciones que lo académico tiene para acercarse a las genuinas expresiones populares. Es dable comprobar que haya habido en el pasado más o menos recientes estudios sobre los carnavales en interior del país, mientras que lo que hace al Carnaval en las ciudades argentinas, sólo haya sido registrado por las crónicas periodísticas. Todavía se están haciendo recopilaciones de viejas fotografías que mucho nos enseñan sobre como se festejaba el Carnaval, desde que se puede registrar con esa tecnología. Lo demás se desliza por algún cuadro, alguna cita marginal en alguna novela y abundantes referencias en letras de tango, desde que estos la tienen (1917).Esos elementos, misturados con las vivencias personales de los mas veteranos, incluidos lo que a éstos le transmitieron sus mayores, nos permiten apreciar que sin desconocer aportes en la "reconstrucción" del Carnaval, como son los emblemáticos talleres que "Coco " Romero inició desde el Centro Experimental Rojas de la UBA; hay todavía un largo camino por recorrer para conocer esa tradición, y más conocida, entonces, considerar qué se puede tomar de ellas y qué no, en función de los valores que portan las y los murgueros contemporáneas. Aunque comparar es odioso, comparar es también pensar, y teniendo vivencias de "aquellos" carnavales y "estos carnavales", uno puede decir desde el plano vivencial, cargado lo menos posibles al menos concientemente de categorías analíticas, que aquel Carnaval era distinto a este. Lo de distinto da para mucho. Acotándonos a las expresiones murgueras, se puede decir que las murgas porteñas (incluyen a las del conurbano y Gran La Plata) eran integradas en su totalidad por gente muy humilde y con mayoría absoluta de hombres. En las murgas contemporáneas hay una creciente y hasta mayoritaria en algunos casos presencia femenina, y se percibe una activa presencia de la llamada "clase media argentina" (aun en las murgas provenientes de sectores precarizados), que como en otras áreas de la vida argentina, y aun en cuadros de pauperización, se incorporan al flujo o fluencia murguera con sus valores, por demás distintos a los sectores humildes y de trabajadores manuales, que nutrían las murgas que comenzaron a decaer hacia fines del los cincuenta. Estos valores de la clase media devenida en murguera se perciben tanto en la intención de "escolarizar" la murga, en los talleres y en traer al ambiente pautas de la vida universitaria estudiantil. Y dejamos en claro que esta no es una crítica, sino la percepción de un fenómeno. Creemos que estos aportes terminarán siendo fagocitados, por la dinámica tradicional y telúrica propia del fenómeno. Es casi una obviedad decir que el contexto que sustenta al Carnaval contemporáneo porteño y suburbano, es por demás distinto al contexto que soportaba los carnavales de antaño. Hay como una suerte de acotación del Carnaval a corsos, particularmente nocturnos, con presencia de las murgas. Quedaron en el recuerdo- al menos por ahora- otros elementos como los juegos de agua por la tarde temprano, las murguitas infantiles casi simultáneas o más avanzada la tarde, los disfraces y sus festivales (particularmente los infantiles), las mascaritas (caretas y antifaces), los palcos de las familias "pudientes", los carruajes a caballo o motorizados con determinadas alegorías, el pomo de plomo con agua florida, la serpentina, el papel picado, y los posteriores "bailes de Carnaval", donde eran comunes los disfraces y los murgueros con su trajes bailando con sus novias o esposas(recordemos que la murga de antaño era casi un patrimonio masculino).De los disfraces vale recordar que había disfraces "tipo" (Nos recordamos del "Oso Carolina"...). Hasta había casas especializadas, como "Casa Lamota", donde se fabricaban esos disfraces tipos, se los publicitaba, por ejemplo, en la revista "Billiken" y se los mandaba contra reembolso al interior, ejerciendo una suerte de homogenización cultural en el ámbito carnavalesco. (Disfraces "tipo" aun se emplean en carnavales como el de Lituania y de Trinidad & Tobago.)Más por debajo del profuso Carnaval de antaño y el acotado Carnaval contemporáneo, subyacen las raíces que le dan vida. Hay un cuadro del flamenco Brueghel, sobre la Cuaresma de 1599, muy demostrativo que las implicancias del Carnaval, que demuestra con cierta contundencia estética, que cuando llegaron aquí los conquistadores y evangelizadores españoles, los conquistadores (obviamente no los evangelizadores) que eran gente de sectores populares y muy pobres, trajeron las practicas carnavalescas europeas en su bagajes espirituales. Parece redundante decirlo pero como venían personas en edad, que hoy llamaríamos "económicamente activas", ello comportaba que tenían afiatados sus valores culturales. Más o menos siglo después de que los españoles comenzaron la ocupación traumática de territorios donde ancestralmente vivían con sus culturas propias las distintas etnias aborígenes, "llegaron" también, y en edades "económicamente activas" los esclavos negros africanos. Es decir que también tenían incorporado sus valores y su oprobiosa situación, no les impidió ni que los conservaran ni que los propagaran. Esta claro que también tenían su perfil cultural las etnias aborígenes. Y hoy no es novedad percatarse que tantos los sectores humildes de la soldadesca conquistadora, esclavos africanos y aborígenes, terminaron misturándose, ante el "escándalo" de los sectores dominantes, y así como los europeos continuaron con sus creencias precristianas, acotadas a los días previos a la Cuaresma, es claro(aunque sea difícil documentarlo, pues el pueblo vive sin necesidad de tener un escribano, al lado que certifique sus movimientos vitales)que así lo harían los esclavos africanos y los aborígenes, celebrando con cultos con el pretexto de los "excesos carnavaleros". Así mestizos, mulatos y zambos generaron este Carnaval. A esta festividad se le agregarían a partir del último tercio del siglo XIX y las primeras décadas del veinte, la migración de pobres europeos en edades económicamente activas, que no tardaron en miscegenizarse biológica y culturalmente con los indios, negros, mestizos, mulatos y zambos aquí ya definitivamente afincados. Algo parecido viene sucediendo últimamente con las migraciones internas argentinas y de países limítrofes o del Perú. (Ejemplo la presencia en los coros porteños) de las murgas bolivianas como las que se ven en Oruro. Estamos finalizando esta comunicación. Por aquello del principio conmutativo, vamos a consignar algo que guardando las formalidades, que aquí no guardamos, tendríamos que haberlo consignado antes. En el recordatorio que hacíamos a vuela pluma de las expresiones carnavalescas de antaño en el área, nos olvidamos de consignar que en esos tiempos (situémonos en las décadas finales del siglo XIX y las primeras del XX, digamos "la Belle época"), era frecuente que muchas organizaciones publicas, comunitarias o colegios tuviesen su banda de música y algunas su agrupación coral. Con ellas amenizaban todas sus fiestas. Al llegar el Carnaval, muchas de ellas, se convertían momentáneamente en murgas, comparsa u "orfeones".Hecha esta salvedad volvamos a nuestros días. Tomamos partido por no hacer diferenciaciones en cuanto a maneras de las expresiones carnavaleras. Ello se ha ido deslizando en las líneas precedentes. Sean las murgas preponderantemente integradas por habitantes carenciados de las "villa miserias"; sean las bandas, con creciente presencia femenina, integrada por infanto- juveniles de clase media, aun de sectores empobrecidos de esta. Sean murgas al estilo uruguayo, sean escolas do samba que tanto se cultivan en todo el litoral argentino. Lo mismo va para las comparsas del altiplano; los candomberos, y no tardarán en aparecer algunas formaciones de la creciente colectividad china. Es tan respetable aquel que quiere mantener una murga atada a ciertos cánones, que aunque no sean tales, sus practicantes crean que hay un "metro patrón" murguero; como los que con suma plasticidad, cultivan la tradición carnavalesca, incorporando creativamente instrumentos y ritmos que obviamente no existían en los tiempos de antes. La murga, el corso y el Carnaval- no nos cansaremos de repetirlo- son componentes inescindibles de maneras de expresar cosas muy profundas, casi sagradas. Con sátira, burla, sarcasmo, con creatividad. Es casi irreverente intelectualizar sobre el fenómeno. Tan solo se puede insinuar y con todas las limitaciones del lenguaje (mas aún del escrito), aquellas impresiones sobre algo que resplandece y que supera toda capacidad de entendimiento.

 
 
 
 
Convocatoria*
 
 
 
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Las colaboraciones deben tener una extensión máxima 4 páginas para ensayo y cuento. Para poesía se ruega enviar una selección de poemas de un máximo de 10 páginas. Los escritos deben acompañarse de un breve curriculum vitae (que contenga la dirección postal) y una foto digital del escritor a la dirección
euroyage@... 
 Los textos seleccionados serán traducidos al alemán y publicados de manera digital e impresa.

Más informaciones sobre nuestra labor cultural sin ánimo de lucro en Europa encontrarán en nuestra página de internet
www.euroyage.com
 Cordial saludo,

 
*Dr. Luis Alfredo Duarte-Herrera
Director de YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.
www.euroyage.com

Schiessstattstr. 37    A-5020 Salzburg   AUSTRIA
Tel: ++43 662 825067
 
 
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Mar, 28 de Oct, 2008 5:54 pm

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