Y Bush tomó su Crush
No he visto imágenes, pero lo imagino de la mano de Condi, ella con su mirada de hieloacero y la piel tan de color petroleo. Axioma de locura que les cabe tan bien a los imperios: actuar hacia afuera, hacer del mundo cada vez más "su" lugar. Territorio extendido del cuerpo social del país imperio, país sin límites.
Cierto que el futuro no existe o es más bien un eterno presente, y los recursos naturales estan afuera, y hay que sostener la palabra libertad -como propia- actuando, conquistando, esclavizando...
*Eduardo F. Coiro. inventivasocial@...
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15:42 | HUBO INCIDENTES AISLADOS
Grupos de manifestantes gritaban "asesinos" al paso de la caravana presidencial
Los detractores de Bush demostraron su repudio durante la asunción del mandatario. Lo acusaron de mentiroso y pidieron perdón al mundo por su reelección. Sus seguidores respondieron con agresiones.
Grupos de manifestantes gritaban "asesinos" al paso de la caravana presidencial
Los detractores de Bush demostraron su repudio durante la asunción del mandatario. Lo acusaron de mentiroso y pidieron perdón al mundo por su reelección. Sus seguidores respondieron con agresiones.
El Cadillac de George W. Bush pasó rápidamente frente al Capitolio en Washington y al verlo, grupos de manifestantes abuchearon el cortejo y mostraban sus pancartas que decían "mentirosos", mientras gritaban "¡asesinos!".
Mientras que el presidente estadounidense reelegido el 2 de noviembre se preparaba para prestar juramento para un segundo mandato, miles de manifestantes pacifistas, ecologistas y feministas, entre otros, desafiaban el frío y la impresionante seguridad.
"Tengo vergüenza de que hayamos votado por Bush otra vez. La primera vez, la vergüenza era por Bush, la segunda vez, la vergüenza es por nosotros", dijo Karl J. Volk, un artista de 72 años, quien llegó al lugar en un autobús fletado por militantes desde el valle de Hudson en el Estado de Nueva York
(nordeste) donde vive.
Algunos eslóganes de los manifestantes pedían "perdón" al mundo entero por la reelección de George W. Bush: "lo siento, mundo, hice todo lo que pude", indicaba una pancarta escrita en azul, el color de los demócratas.
Otros atacaban directamente al Presidente o su familia como el que decía "envíe a las gemelas a Irak", aludiendo a las dos hijas de la pareja presidencial, Jenna y Barbara.
Los enfrentamientos entre seguidores y detractores de Bush mezclados entre la multitud dieron lugar a incidentes aislados pero muy efusivos, que recordaban el clima pasional de la campaña electoral.
"Bush es un criminal de guerra", gritaba un grupo de manifestantes cerca de la entrada de la valla oficial, a lo largo de la avenida Pensilvania.
Inmediatamente, los seguidores de Bush respondían gritando "Kerry perdió" o "cuatro años más".
Antes de llegar cerca de la ruta del desfile que se iba a llevar a cabo el jueves en la tarde luego de que el mandatario prestara juramento, los espectadores, cualquiera fuera su opción política, debían someterse a un registro, frente a un impresionante despliegue policial.
Los oficiales buscaban armas y explosivos en todos lados, incluso debajo de sombreros y gorros.
Los manifestantes no estaban dispuestos por todo el recorrido. Desde la mañana se reunieron fundamentalmente en el parque Malcom X al norte de la ciudad. Las feministas vestían color de rosa. También se veían ataúdes envueltos en la bandera estadounidense que representaban los soldados
muertos en Irak.
"Es una guerra de ricos ¿por qué pelean los pobres?", cantaba una mujer.
Bill Hollenshead, de 45 años, contador de Pennsylvania (nordeste) llegó a Washington el miércoles de noche: "estoy en contra de todo lo que defiende Bush y a favor de todo lo que critica", decía, esperando que las manifestaciones lograsen mostrar que "no todo el mundo está a favor de Bush".
Mientras que el presidente estadounidense reelegido el 2 de noviembre se preparaba para prestar juramento para un segundo mandato, miles de manifestantes pacifistas, ecologistas y feministas, entre otros, desafiaban el frío y la impresionante seguridad.
"Tengo vergüenza de que hayamos votado por Bush otra vez. La primera vez, la vergüenza era por Bush, la segunda vez, la vergüenza es por nosotros", dijo Karl J. Volk, un artista de 72 años, quien llegó al lugar en un autobús fletado por militantes desde el valle de Hudson en el Estado de Nueva York
(nordeste) donde vive.
Algunos eslóganes de los manifestantes pedían "perdón" al mundo entero por la reelección de George W. Bush: "lo siento, mundo, hice todo lo que pude", indicaba una pancarta escrita en azul, el color de los demócratas.
Otros atacaban directamente al Presidente o su familia como el que decía "envíe a las gemelas a Irak", aludiendo a las dos hijas de la pareja presidencial, Jenna y Barbara.
Los enfrentamientos entre seguidores y detractores de Bush mezclados entre la multitud dieron lugar a incidentes aislados pero muy efusivos, que recordaban el clima pasional de la campaña electoral.
"Bush es un criminal de guerra", gritaba un grupo de manifestantes cerca de la entrada de la valla oficial, a lo largo de la avenida Pensilvania.
Inmediatamente, los seguidores de Bush respondían gritando "Kerry perdió" o "cuatro años más".
Antes de llegar cerca de la ruta del desfile que se iba a llevar a cabo el jueves en la tarde luego de que el mandatario prestara juramento, los espectadores, cualquiera fuera su opción política, debían someterse a un registro, frente a un impresionante despliegue policial.
Los oficiales buscaban armas y explosivos en todos lados, incluso debajo de sombreros y gorros.
Los manifestantes no estaban dispuestos por todo el recorrido. Desde la mañana se reunieron fundamentalmente en el parque Malcom X al norte de la ciudad. Las feministas vestían color de rosa. También se veían ataúdes envueltos en la bandera estadounidense que representaban los soldados
muertos en Irak.
"Es una guerra de ricos ¿por qué pelean los pobres?", cantaba una mujer.
Bill Hollenshead, de 45 años, contador de Pennsylvania (nordeste) llegó a Washington el miércoles de noche: "estoy en contra de todo lo que defiende Bush y a favor de todo lo que critica", decía, esperando que las manifestaciones lograsen mostrar que "no todo el mundo está a favor de Bush".
Fuente: Clarín. www.clarin.com
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BUSH LANZO UNA CRUZADA PARA DEMOCRATIZAR TODO EL PLANETA
S.O.S., hay un loco en la Casa Blanca
George W. Bush tomó posesión ayer como el 43 presidente de Estados Unidos. Tras hacerlo produjo un vibrante discurso arengando a instalar la democracia en cada rincón del planeta. El mandatario no dijo a qué países se refería, pero su vice Dick Cheney apuntó contra Irán.
Así lució el presidente ayer en el ala oeste del Capitolio ante invitados selectos.
Por Rupert Cornwell *
Desde Washington
El presidente George W. Bush desafió ayer a Estados Unidos y al mundo anunciando que, a pesar de los obstáculos en Irak, Estados Unidos intensificaría sus esfuerzos por promover la libertad y la democracia alrededor del globo. En un discurso inaugural marcado por la retórica y una autoconfianza suprema, Bush comenzó su segundo término presentando esta campaña por la libertad como la única forma de tener éxito en la "guerra contra el terror" que dominó sus primeros cuatro años en el poder. "La supervivencia de la libertad en nuestra tierra depende cada vez más del éxito de la libertad en otros países. La mejor esperanza de paz en nuestro mundo es la expansión de la libertad en todo el mundo", declaró el 43 presidente. "Los intereses vitales de Estados Unidos y nuestras creencias
más profundas son ahora una sola cosa."
Bush dio su discurso de 20 minutos desde la tradicional tribuna en los escalones del Capitolio en una mañana fría pero soleada, después de que el frágil William Rehnquist le tomara juramento. Mientras el presidente de la Suprema Corte lo felicitaba, una salva de 21 cañonazos retumbó en el gran Mall ceremonial de Washington, atestado pon decenas de miles de espectadores. Para llegar a sus asientos tuvieron que pasar un estricto examen de seguridad sin precedentes, para la primera inauguración
presidencial desde los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, y en una ocasión donde cada cuatro años reúne como ninguna otra a todo el liderazgo nacional, desde cada rama del gobierno de Estados Unidos, en un único pequeño espacio al aire libre. Aun así, los cánticos de los manifestantes antiguerra, incluyendo algunos que llevaban cajas de cartón como si fueran ataúdes como demostración de las muertes de tropas de Estados Unidos en Irak, se podían oír mientras hablaba el presidente. Un número de manifestantes fue detenido brevemente antes. Más protestas ocurrieron mientras el desfile inaugural tradicional pasaba por la Avenida Pennsylvania a la tarde, desde el Capitolio hasta la Casa Blanca, donde Bush miró desde un podio protegido por vidrio antibalas. El presidente ofrecerá más detalles de su política en su discurso anual del Estado de la Unión en el Congreso a comienzos del mes que viene. Ayer, sin embargo, estableció su núcleo filosófico, no dejando duda alguna de su ambición de seguir, por polémico que sea, como uno de los grandes presidentes transformadores en la historia
de Estados Unidos.
La política de Estados Unidos era "buscar y apoyar el crecimiento de los movimientos democráticos e instituciones en cada nación y cultura -declaró Bush-, con el objetivo final de terminar la tiranía en nuestro mundo". Los reformistas demócratas que actualmente se enfrentan a la represión, la
cárcel o el exilio, serán considerados por Estados Unidos como los futuros líderes de sus países. Pero, advirtió, los gobernantes de "regímenes ilegales" deberían recordar las palabras de Abraham Lincoln, de que aquellos que niegan la libertad a otros no la merecen para ellos mismos, y "no la pueden retener por largo tiempo". El presidente no dio nombres, pero los países en los que pensaba claramente incluían aquellos nombrados por Condoleezza Rice, la secretaria de Estado entrante, como "puestos de
avanzada de la tiranía", durante su audiencia de confirmación esta semana.
Prominentes entre esos países son Corea del Norte y particularmente Irán, cuya búsqueda de armas nucleares constituirá un pronto desafío crucial para el presidente reelecto.
Todo estaba apoyado en términos de llevar la libertad a los oprimidos, y por cierto la palabra "libertad" apareció no menos de 42 veces en un discurso que trataba con los propios problemas internos de Estados Unidos casi como una ocurrencia nueva. Estados Unidos, prometió Bush, no impondría su propia versión de democracia sobre los otros. Las instituciones que surgieran en países que se hicieran libres "pueden reflejar costumbres y tradiciones muy distintas a las nuestras". El rol de Estados Unidos era "ayudar a otros a encontrar su propia voz, y hacer su propio camino".
A los aliados que se quejaban de arrogancia y unilateralismo por parte de la primera administración de Bush, y que se opusieron a la invasión de Irak en 2003, el presidente les hizo un guiño en dirección a mejorar los lazos.
"Honramos su amistad, confiamos en su consejo y dependemos en su ayuda", dijo, dando una muestra del mensaje que lleva a la cumbre con los líderes de la Unión Europea en Bruselas el mes que viene. Bush dejó en claro que ordenaría la acción militar si fuera necesario para defender a los aliados o
impedir una amenaza percibida contra la seguridad nacional de Estados Unidos. Pero "esto no es primariamente la tarea de las armas" añadió, implicando que las guerras en Afganistán y en Irak eran la excepción, no la regla.
Sin embargo, todo el brillante y seguro lenguaje del presidente no podía ocultar el hecho de que Estados Unidos está dividido política y culturalmente como pocas veces en su historia moderna. En realidad, sólo al final de su discurso pidió unidad interior, y en la forma más superficial.
Horas antes de que él hablara, una nueva encuesta del The New York Times le daba al presidente un magro 49 por ciento de aprobación, muy bajo para un presidente en funciones embarcándose en un segundo período, muy por detrás del 60 por ciento que tuvieron tanto Bill Clinton como Ronald Reagan en el mismo punto de sus presidencias.
Estas divisiones, unidas a los sentimientos conflictivos que Bush provoca personalmente, y a la feroz rivalidad partidaria entre los demócratas y los republicanos en el Capitolio, significa que los objetivos de Bush, tanto internamente como en el exterior, pueden ser difíciles de lograr. En política exterior, salvo que haya más traumáticos ataques terroristas, será difícil conseguir el apoyo de los dos partidos para cualquier nueva campaña militar, en Irán o en otra parte. En el frente interno, las líneas de
batalla ya fueron dibujadas en la inusualmente ambiciosa agenda de Bush, enfocada en la reforma de los impuestos y los sistemas de seguridad social de Estados Unidos.
Bush declaró ayer su intención de establecer una "sociedad de propietarios" que abarque impuestos bajos, un rol más pequeño para el gobierno (aunque el gasto público creció rápidamente bajo su dirección) y una privatización parcial de la seguridad social, permitiendo que los individuos manejen sus
propias cuentas de ahorros. La contrapartida de libertad en el exterior es mayor libertad interior, sostuvo Bush. "Ampliaremos nuestra propiedad de hogares y empresas, seguros de retiro y seguros de salud, preparando a nuestro pueblo para los desafíos de la vida en la sociedad libre, haciendo
de cada ciudadano un agente de su destino." Más divisivo que todo podría ser el nombramiento de nuevos jueces en la Corte Suprema, cuya composición no cambió en casi 11 años, un período no empardado desde el siglo XIX.
La figura de Rehnquist ayer resumía los cambios por venir, parado y caminando con la ayuda de dos bastones mientras tomaba juramento. El presidente de la Corte parece destinado a retirarse a lo sumo dentro de unos meses. Su reemplazo podría gatillar una áspera batalla que podría alterar todo su programa legislativo del segundo período. Ayer, sin embargo, el énfasis, como en ningún otro discurso inaugural desde el de John F. Kennedy en 1961, estuvo puesto en asuntos exteriores, en un discurso que parecía dirigido menos a los estadounidenses en su propio país que a la audiencia extranjera, en las cuatro esquinas del mundo.
*De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.
Traducción: Celita Doyhambéhère.
Así lució el presidente ayer en el ala oeste del Capitolio ante invitados selectos.
Por Rupert Cornwell *
Desde Washington
El presidente George W. Bush desafió ayer a Estados Unidos y al mundo anunciando que, a pesar de los obstáculos en Irak, Estados Unidos intensificaría sus esfuerzos por promover la libertad y la democracia alrededor del globo. En un discurso inaugural marcado por la retórica y una autoconfianza suprema, Bush comenzó su segundo término presentando esta campaña por la libertad como la única forma de tener éxito en la "guerra contra el terror" que dominó sus primeros cuatro años en el poder. "La supervivencia de la libertad en nuestra tierra depende cada vez más del éxito de la libertad en otros países. La mejor esperanza de paz en nuestro mundo es la expansión de la libertad en todo el mundo", declaró el 43 presidente. "Los intereses vitales de Estados Unidos y nuestras creencias
más profundas son ahora una sola cosa."
Bush dio su discurso de 20 minutos desde la tradicional tribuna en los escalones del Capitolio en una mañana fría pero soleada, después de que el frágil William Rehnquist le tomara juramento. Mientras el presidente de la Suprema Corte lo felicitaba, una salva de 21 cañonazos retumbó en el gran Mall ceremonial de Washington, atestado pon decenas de miles de espectadores. Para llegar a sus asientos tuvieron que pasar un estricto examen de seguridad sin precedentes, para la primera inauguración
presidencial desde los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, y en una ocasión donde cada cuatro años reúne como ninguna otra a todo el liderazgo nacional, desde cada rama del gobierno de Estados Unidos, en un único pequeño espacio al aire libre. Aun así, los cánticos de los manifestantes antiguerra, incluyendo algunos que llevaban cajas de cartón como si fueran ataúdes como demostración de las muertes de tropas de Estados Unidos en Irak, se podían oír mientras hablaba el presidente. Un número de manifestantes fue detenido brevemente antes. Más protestas ocurrieron mientras el desfile inaugural tradicional pasaba por la Avenida Pennsylvania a la tarde, desde el Capitolio hasta la Casa Blanca, donde Bush miró desde un podio protegido por vidrio antibalas. El presidente ofrecerá más detalles de su política en su discurso anual del Estado de la Unión en el Congreso a comienzos del mes que viene. Ayer, sin embargo, estableció su núcleo filosófico, no dejando duda alguna de su ambición de seguir, por polémico que sea, como uno de los grandes presidentes transformadores en la historia
de Estados Unidos.
La política de Estados Unidos era "buscar y apoyar el crecimiento de los movimientos democráticos e instituciones en cada nación y cultura -declaró Bush-, con el objetivo final de terminar la tiranía en nuestro mundo". Los reformistas demócratas que actualmente se enfrentan a la represión, la
cárcel o el exilio, serán considerados por Estados Unidos como los futuros líderes de sus países. Pero, advirtió, los gobernantes de "regímenes ilegales" deberían recordar las palabras de Abraham Lincoln, de que aquellos que niegan la libertad a otros no la merecen para ellos mismos, y "no la pueden retener por largo tiempo". El presidente no dio nombres, pero los países en los que pensaba claramente incluían aquellos nombrados por Condoleezza Rice, la secretaria de Estado entrante, como "puestos de
avanzada de la tiranía", durante su audiencia de confirmación esta semana.
Prominentes entre esos países son Corea del Norte y particularmente Irán, cuya búsqueda de armas nucleares constituirá un pronto desafío crucial para el presidente reelecto.
Todo estaba apoyado en términos de llevar la libertad a los oprimidos, y por cierto la palabra "libertad" apareció no menos de 42 veces en un discurso que trataba con los propios problemas internos de Estados Unidos casi como una ocurrencia nueva. Estados Unidos, prometió Bush, no impondría su propia versión de democracia sobre los otros. Las instituciones que surgieran en países que se hicieran libres "pueden reflejar costumbres y tradiciones muy distintas a las nuestras". El rol de Estados Unidos era "ayudar a otros a encontrar su propia voz, y hacer su propio camino".
A los aliados que se quejaban de arrogancia y unilateralismo por parte de la primera administración de Bush, y que se opusieron a la invasión de Irak en 2003, el presidente les hizo un guiño en dirección a mejorar los lazos.
"Honramos su amistad, confiamos en su consejo y dependemos en su ayuda", dijo, dando una muestra del mensaje que lleva a la cumbre con los líderes de la Unión Europea en Bruselas el mes que viene. Bush dejó en claro que ordenaría la acción militar si fuera necesario para defender a los aliados o
impedir una amenaza percibida contra la seguridad nacional de Estados Unidos. Pero "esto no es primariamente la tarea de las armas" añadió, implicando que las guerras en Afganistán y en Irak eran la excepción, no la regla.
Sin embargo, todo el brillante y seguro lenguaje del presidente no podía ocultar el hecho de que Estados Unidos está dividido política y culturalmente como pocas veces en su historia moderna. En realidad, sólo al final de su discurso pidió unidad interior, y en la forma más superficial.
Horas antes de que él hablara, una nueva encuesta del The New York Times le daba al presidente un magro 49 por ciento de aprobación, muy bajo para un presidente en funciones embarcándose en un segundo período, muy por detrás del 60 por ciento que tuvieron tanto Bill Clinton como Ronald Reagan en el mismo punto de sus presidencias.
Estas divisiones, unidas a los sentimientos conflictivos que Bush provoca personalmente, y a la feroz rivalidad partidaria entre los demócratas y los republicanos en el Capitolio, significa que los objetivos de Bush, tanto internamente como en el exterior, pueden ser difíciles de lograr. En política exterior, salvo que haya más traumáticos ataques terroristas, será difícil conseguir el apoyo de los dos partidos para cualquier nueva campaña militar, en Irán o en otra parte. En el frente interno, las líneas de
batalla ya fueron dibujadas en la inusualmente ambiciosa agenda de Bush, enfocada en la reforma de los impuestos y los sistemas de seguridad social de Estados Unidos.
Bush declaró ayer su intención de establecer una "sociedad de propietarios" que abarque impuestos bajos, un rol más pequeño para el gobierno (aunque el gasto público creció rápidamente bajo su dirección) y una privatización parcial de la seguridad social, permitiendo que los individuos manejen sus
propias cuentas de ahorros. La contrapartida de libertad en el exterior es mayor libertad interior, sostuvo Bush. "Ampliaremos nuestra propiedad de hogares y empresas, seguros de retiro y seguros de salud, preparando a nuestro pueblo para los desafíos de la vida en la sociedad libre, haciendo
de cada ciudadano un agente de su destino." Más divisivo que todo podría ser el nombramiento de nuevos jueces en la Corte Suprema, cuya composición no cambió en casi 11 años, un período no empardado desde el siglo XIX.
La figura de Rehnquist ayer resumía los cambios por venir, parado y caminando con la ayuda de dos bastones mientras tomaba juramento. El presidente de la Corte parece destinado a retirarse a lo sumo dentro de unos meses. Su reemplazo podría gatillar una áspera batalla que podría alterar todo su programa legislativo del segundo período. Ayer, sin embargo, el énfasis, como en ningún otro discurso inaugural desde el de John F. Kennedy en 1961, estuvo puesto en asuntos exteriores, en un discurso que parecía dirigido menos a los estadounidenses en su propio país que a la audiencia extranjera, en las cuatro esquinas del mundo.
*De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.
Traducción: Celita Doyhambéhère.
*Fuente: diario Página/12 www.pagina12.com.ar
-Enviado para compartir por Iris. iris_neuquen@...
Qué esperar en Irak*
*Por Mercedes López San Miguel
El segundo mandato de George Bush empieza con su apuesta de “democracia”: la elección del domingo 30 de enero en Irak. La votación mostrará un cuadro harto realista de la ex tierra del sunnita Saddam Hussein, en términos de polarización y división religioso-étnica entre árabes chiítas, sunnitas, kurdos y otras minorías. Evidenciará el potencial de la insurgencia –recordemos que Al Zarqawi, el hombre de Al Qaida en Irak, ya habla de “una guerra prolongada”–, cuyo accionar ha ido en ritmo ascendente y continuo el último mes, dirigido mayormente contra la nueva fuerza iraquí. La cadena CNN informó ayer, basándose en fuentes de inteligencia, que se estiman 150 coches bomba y 250 ataques suicidas en lo que se pronostica un estallido –literal– de las elecciones.
Esta votación sólo podrá incrementar las diferencias entre sunnitas (20 por ciento de la población), chiítas (60 por ciento) y kurdos (15 por ciento). Si los primeros no votan, entonces la comunidad mayoritaria chiíta conseguirá un abrumador número de bancas en la Asamblea Nacional de Transición. En otras palabras, los chiítas, que no están combatiendo la ocupación en Irak –como lo hicieran durante dos meses en 2004 el chiíta radical Muqtada al Sadr y sus seguidores, para luego entregar las armas–, votarán bajo el sponsoreo estadounidense mientras que los sunnitas, quienes sí la están combatiendo, se rehusarán a participar en una elección que “colabora” con la fuerza ocupante, como lo ven los insurgentes. La minoría teme que ganen los chiítas. Es ese miedo el que está alimentando, y tal vez agrandando, el respaldo a una insurgencia que inicialmente –el primer año tras la caída de Bagdad– fue mucho más limitada al llamado “triángulo sunnita”.
Un tal Al Hakim encabeza la llamada lista chiíta, que con el visto bueno del ayatola Ali Al Sistani ha intentado aunar los intereses de esa comunidad. La Alianza Unida Iraquí –ése es el nombre de la candidatura número 169– se apoya también en otro partido chiíta histórico, Al Dawa, y en el polémico grupo de Ahmed Chalabi, un protegido de Washington que cayó en desgracia por sus vínculos con Irán. Además ha incluido a dos pequeños partidos turcomanos, un partido kurdo chiíta y un grupo tribal sunnita para dar contenido al principio central de la plataforma: “Irak unido”, un oxímoron frente al escenario que prevalece. Por algo la administración Bush no arriesga una fecha de retirada de sus tropas.
*Por Mercedes López San Miguel
El segundo mandato de George Bush empieza con su apuesta de “democracia”: la elección del domingo 30 de enero en Irak. La votación mostrará un cuadro harto realista de la ex tierra del sunnita Saddam Hussein, en términos de polarización y división religioso-étnica entre árabes chiítas, sunnitas, kurdos y otras minorías. Evidenciará el potencial de la insurgencia –recordemos que Al Zarqawi, el hombre de Al Qaida en Irak, ya habla de “una guerra prolongada”–, cuyo accionar ha ido en ritmo ascendente y continuo el último mes, dirigido mayormente contra la nueva fuerza iraquí. La cadena CNN informó ayer, basándose en fuentes de inteligencia, que se estiman 150 coches bomba y 250 ataques suicidas en lo que se pronostica un estallido –literal– de las elecciones.
Esta votación sólo podrá incrementar las diferencias entre sunnitas (20 por ciento de la población), chiítas (60 por ciento) y kurdos (15 por ciento). Si los primeros no votan, entonces la comunidad mayoritaria chiíta conseguirá un abrumador número de bancas en la Asamblea Nacional de Transición. En otras palabras, los chiítas, que no están combatiendo la ocupación en Irak –como lo hicieran durante dos meses en 2004 el chiíta radical Muqtada al Sadr y sus seguidores, para luego entregar las armas–, votarán bajo el sponsoreo estadounidense mientras que los sunnitas, quienes sí la están combatiendo, se rehusarán a participar en una elección que “colabora” con la fuerza ocupante, como lo ven los insurgentes. La minoría teme que ganen los chiítas. Es ese miedo el que está alimentando, y tal vez agrandando, el respaldo a una insurgencia que inicialmente –el primer año tras la caída de Bagdad– fue mucho más limitada al llamado “triángulo sunnita”.
Un tal Al Hakim encabeza la llamada lista chiíta, que con el visto bueno del ayatola Ali Al Sistani ha intentado aunar los intereses de esa comunidad. La Alianza Unida Iraquí –ése es el nombre de la candidatura número 169– se apoya también en otro partido chiíta histórico, Al Dawa, y en el polémico grupo de Ahmed Chalabi, un protegido de Washington que cayó en desgracia por sus vínculos con Irán. Además ha incluido a dos pequeños partidos turcomanos, un partido kurdo chiíta y un grupo tribal sunnita para dar contenido al principio central de la plataforma: “Irak unido”, un oxímoron frente al escenario que prevalece. Por algo la administración Bush no arriesga una fecha de retirada de sus tropas.
*Fuente: diario Página/12. www.pagina12.com.ar
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NUEVO GOBIERNO REPUBLICANO: LA POLITICA EXTERIOR SERA PRIORIDAD DE LA CASA BLANCA PARA LOS PROXIMOS CUATRO AÑOS
Bush asumió y prometió luchar contra las tiranías en el mundo
Al iniciar su segundo mandato, el presidente de EE.UU. afirmó que su objetivo es proteger a su país y que usará las armas para defenderse si es necesario. Grupos opositores protestaron en Washington.
WASHINGTON. AP, AFP, DPA Y EFE.
Con la promesa de "terminar con la tiranía" y llevar la libertad y la democracia "hasta los rincones más recónditos del mundo", el presidente estadounidense, George W. Bush, asumió ayer su segundo mandato. Sin mencionar Irak ni la palabra "terrorismo", el jefe de la Casa Blanca dejó claro que en los próximos cuatro años, la política exterior será su prioridad.
"Juro solemnemente cumplir con lealtad el cargo de presidente de Estados Unidos y que haré todo lo posible para observar, proteger y defender la Constitución de Estados Unidos, con la ayuda de Dios", recitó Bush en el gélido mediodía de Washington, desde las escalinatas del Capitolio, adornado con cientos de banderas estadounidenses.
Rodeado por su esposa Laura —de impecable trajecito blanco— y sus hijas Jenna y Barbara, Bush juró ante el presidente de la Corte Suprema, William Rehnquist, con la mano izquierda posada sobre la Biblia de su familia, la misma que había utilizado hace cuatro años, cuando asumió su primer mandato, y que llevó su padre, George Bush, cuando juró como presidente en 1989.
Ante las casi 750.000 personas que se acercaron a presenciar la ceremonia, Bush enfatizó, en un discurso de 20 minutos, su intención de "buscar y respaldar el crecimiento de movimientos e instituciones democráticas en cada nación y cultura".
Minutos antes de que jurara Bush lo hizo su vicepresidente, Dick Cheney, una de las figuras de más peso en su gobierno. Entre los invitados especiales estuvieron los ex presidentes de EE.UU. Bill Clinton, James Carter y, por supuesto, Bush padre. También estuvo allí el senador demócrata John Kerry, quien fracasó en las urnas ante Bush en los comicios del 2 de noviembre.
"Sólo hay una fuerza en la historia que puede acabar con el reinado del odio y el resentimiento (...) y ésa es la fuerza de la libertad humana", afirmó Bush.
Sin nombrar a ningún país en especial, señaló que "mientras regiones enteras del mundo se hundan en el resentimiento y la tiranía, postradas ante ideologías que alimentan el odio y excusan el asesinato, la violencia continuará y se multiplicará en su poder destructivo". Según el mandatario, "la supervivencia de la libertad en nuestro país depende cada vez más del éxito de la libertad en otros países".
Diez días antes de las polémicas elecciones que Washington impulsa en el convulsionado Irak, Bush aseguró que "Estados Unidos no impondrá su propio estilo de gobierno a aquellos que no lo deseen. Nuestro objetivo es ayudar a otros a tener su propia voz, obtener su propia libertad y hacer su propio camino".
El presidente recordó —sin mencionarlos explícitamente— los atentados del 11 de septiembre de 2001, a los que se refirió como el "día de fuego".
"Mi deber más solemne es proteger a esta nación y su pueblo contra futuros ataques y amenazas emergentes", afirmó. Y aunque admitió que la búsqueda de libertad y seguridad "no es principalmente una tarea para las armas", no dudó en declarar que EE.UU. se "defenderá y defenderemos también a nuestros amigos cuando sea necesario".
Al mismo tiempo, el presidente que lanzó la invasión a Irak sin respaldo de la ONU y frente a la oposición de países como Francia y Alemania, subrayó la importancia de las alianzas en la expansión de la libertad en el mundo, y llamó a los aliados de EE.UU. a la unidad. "La división del mundo occidental es uno de los objetivos de los enemigos", sostuvo.
También habló de otros objetivos de su mandato, como la privatización de la seguridad social. Pero en rigor dedicó prácticamente todo su discurso a reforzar el rol de EE.UU. como defensor de la libertad en el planeta.
La jornada de la familia Bush había comenzado a las 9 de la mañana, con un servicio religioso en la iglesia episcopal de St John's, a 100 metros de la Casa Blanca. Luego de la misa, el presidente, su esposa y sus hijas volvieron a la Casa Blanca. Desde allí salió poco antes de las 12 en una limusina negra y recorrió la avenida Pensilvania hasta el Capitolio, flanqueado por una caravana de motos policiales.
El público, que soportó estoico la temperatura, que se mantuvo bajo cero casi todo el día, escuchó al presidente en silencio, aunque interrumpió algunas veces con aplausos. En los últimos minutos también se oyeron gritos de protesta, de un grupo que logró acercarse a unos 200 metros del estrado, pero fue rápidamente alejado por el férreo operativo de seguridad organizado para la primera asunción de un presidente después del 11-S.
Hubo francotiradores en casi todos los techos, más de 6.000 policías y 7.000 militares en los alrededores de la Casa Blanca y del Capitolio, aviones cazas, baterías de misiles móviles y cámaras en todas las esquinas.
Con todo, el megaoperativo no logró frenar a los manifestantes anti Bush, que gritaban insultos como "asesino" en medio de la multitud republicana que invadió la capital, donde el 90% de los votantes apoyó a Kerry.
Las protestas habían sido prohibidas en las inmediaciones, como medida de seguridad, pero fueron permitidas en lugares establecidos previamente, lejos del recorrido del presidente.
Salvo pequeños incidentes con manifestantes que se enfrentaron con la policía y fueron detenidos, la ceremonia transcurrió sin sobresaltos, tal como se había ensayado varios días. Desde hoy, tras una maratón de dos días de festejos, Bush seguirá gobernando EE.UU., con un gabinete renovado y grandes desafíos para los próximos cuatro años.
Paula Lugones
plugones@...
plugones@...
Guste o no, Bush ha llevado al exterior su lucha por los valores, esa consigna que tan bien funcionó en su campaña, de la mano de la derecha religiosa y los neocons. Bush insiste en que los valores de EE.UU. son "buenos y verdaderos para cada persona, en cada sociedad". Pero hay quienes dudan. En un ensayo sobre imperialismo en The New York Review of Books, Tony Judt cita las inequidades sociales, la decadencia de los servicios de salud, la autocensura de los medios, el "arrogante" desafío a las leyes internacionales. ¿Somos un real ejemplo?, se plantea. Bush seguro que no lo hace.
ELECCIONES EN IRAK: CLARIN EN BAGDAG
Irak
El ingreso a Bagdad, con el corazón en un puño y por la ruta de la muerte
A 9 días de las elecciones, los ataques insurgentes no cesan y los extranjeros hacen negocios con nervios de acero, por temor a los atentados. Mientras, los iraquíes siguen con sus ritos y celebraciones religiosas.
*Gustavo Sierra. BAGDAD ENVIADO ESPECIAL
gsierra@...
Para intentar sobrevivir en la Carretera de la Muerte hay que viajar a toda velocidad. Es para darles menos posibilidades a los francotiradores o a los que hacen explotar los coches bomba de que puedan dar en el blanco. En esta autopista que une el aeropuerto internacional de Bagdad con el centro ya han muerto centenares alcanzados por balas o terribles explosiones. A ambos costados se pueden ver los restos de los autos, quemados y retorcidos. Y en el pavimento, cada tanto aparecen unos pozos enormes producidos por los coches bomba. Se viaja con un sudor frío y la tensión extrema que uno alcanza cuando intenta adivinar de dónde vendrá el disparo.
Ayer al mediodía, a la altura de la refinería de Al Doura, un pelotón de marines trataba de encontrar evidencias entre los restos de un coche bomba que unas pocas horas antes había matado a tres policías iraquíes y a un soldado americano. Un kilómetro y medio más adelante, de la mano contraria, los escombros cubren casi media calzada. Es lo que queda de la sede de la Asamblea Suprema para la Revolución Islámica, el principal partido shiíta que ya se siente ganador de las elecciones del domingo 30.
El martes le hicieron explotar en la puerta un camión lleno de dinamita. Era el segundo ataque en tres semanas. En el anterior hubo 13 muertos y 39 heridos. De milagro salió ileso el máximo líder del partido, Abdulaziz al Hakim, un clérigo shiíta que se prepara desde la caída de Saddam Hussein para ser presidente.
El día anterior y en apenas una hora y media explotaron cinco coches bomba —uno frente a la Embajada de Australia— en la capital iraquí dejando 28 muertos y 60 heridos. El golpe que estuvo destinado a manchar la asunción de George W. Bush en su segundo mandato como presidente de EE.UU., tuvo ayer la firma del hombre de la red terrorista Al Qaeda en Irak, el jordano Abu al Zarqawi. De todos modos, ayer fue un día relativamente calmo. Se celebra el Aid al Adha, la Fiesta del Sacrificio, una de las más sagradas de los musulmanes.
Es cuando cada familia sacrifica un cordero que luego se come en una serie de cenas y ceremonias durante tres días. Al entrar a la zona urbana, se podían ver ayer en las puertas de las casas las cabezas de cordero ensangrentadas colgando de las puertas. Los hombres mayores salieron durante la madrugada y los sacrificaron con un cuchillo que guardan especialmente para la ceremonia. La sangre corre por las alcantarillas como si hubiera llovido líquido espeso y rojo. La ciudad huele a matadero.
Haji, el conductor que me da un pañuelo árabe para que me cubra la cabeza y un sipaj, un rosario musulmán, para que mantenga en la mano, en un intento desesperado por no mostrar que lleva en su auto a un extranjero, me quiere dejar cuanto antes en el hotel. "Me están esperando para el sacrificio. Yo tengo el honor de cortar la cabeza del cordero. Mi padre quiso que fuera así", me dice en un inglés cocoliche.
Los que no festejan el Aid al Adha son los miles de guardias que tratan de establecer el orden que no puede imponer la fuerza de ocupación de 150.000 soldados estadounidenses. Cada edificio o casa tiene dos o tres hombres armados parapetados detrás de una pila de bolsas de arena que apuntan a cualquiera que se acerque. Los constructores y empleados de las empresas extranjeras que están haciendo enormes negocios acá se mueven con un verdadero ejército de mercena rios venidos de todo el mundo.
Por la noche, los periodistas nos pegamos a los televisores para seguir el acto de asunción de Bush. Un espectáculo que no atrajo para nada a los iraquíes. Los soldados y funcionarios estadounidenses siguieron la ceremonia en las bases y en la Zona Verde, donde funciona el gobierno de ocupación.
Allí hubo una celebración de fútbol americano con mucha cerveza Budwaisser en el bar del ex hotel Al Rashid, ahora convertido en el dormitorio de los funcionarios. Pero otros extranjeros prefieren estar lejos de ese lugar. "Como usted puede ver en la calle, acá no hay nada que festejar", me dice Henry Callaham, un británico que está haciendo negocios para una empresa de Dubai y que intenta estar lo más alejado posible de las bases que son objeto constante de ataques.
La fastuosa ceremonia en Washington aparece como una irrealidad en esta ciudad sumida en el caos y la anarquía. Los helicópteros Apache que no dejan de sobrevolar por encima de nuestras cabezas en el barrio de Karrada y los constantes tiroteos que se escuchan nos recuerdan que acá se vive una cruenta guerra después de la guerra.
Fuente: diario Clarín. www.clarin.com
El ingreso a Bagdad, con el corazón en un puño y por la ruta de la muerte
A 9 días de las elecciones, los ataques insurgentes no cesan y los extranjeros hacen negocios con nervios de acero, por temor a los atentados. Mientras, los iraquíes siguen con sus ritos y celebraciones religiosas.
*Gustavo Sierra. BAGDAD ENVIADO ESPECIAL
gsierra@...
Para intentar sobrevivir en la Carretera de la Muerte hay que viajar a toda velocidad. Es para darles menos posibilidades a los francotiradores o a los que hacen explotar los coches bomba de que puedan dar en el blanco. En esta autopista que une el aeropuerto internacional de Bagdad con el centro ya han muerto centenares alcanzados por balas o terribles explosiones. A ambos costados se pueden ver los restos de los autos, quemados y retorcidos. Y en el pavimento, cada tanto aparecen unos pozos enormes producidos por los coches bomba. Se viaja con un sudor frío y la tensión extrema que uno alcanza cuando intenta adivinar de dónde vendrá el disparo.
Ayer al mediodía, a la altura de la refinería de Al Doura, un pelotón de marines trataba de encontrar evidencias entre los restos de un coche bomba que unas pocas horas antes había matado a tres policías iraquíes y a un soldado americano. Un kilómetro y medio más adelante, de la mano contraria, los escombros cubren casi media calzada. Es lo que queda de la sede de la Asamblea Suprema para la Revolución Islámica, el principal partido shiíta que ya se siente ganador de las elecciones del domingo 30.
El martes le hicieron explotar en la puerta un camión lleno de dinamita. Era el segundo ataque en tres semanas. En el anterior hubo 13 muertos y 39 heridos. De milagro salió ileso el máximo líder del partido, Abdulaziz al Hakim, un clérigo shiíta que se prepara desde la caída de Saddam Hussein para ser presidente.
El día anterior y en apenas una hora y media explotaron cinco coches bomba —uno frente a la Embajada de Australia— en la capital iraquí dejando 28 muertos y 60 heridos. El golpe que estuvo destinado a manchar la asunción de George W. Bush en su segundo mandato como presidente de EE.UU., tuvo ayer la firma del hombre de la red terrorista Al Qaeda en Irak, el jordano Abu al Zarqawi. De todos modos, ayer fue un día relativamente calmo. Se celebra el Aid al Adha, la Fiesta del Sacrificio, una de las más sagradas de los musulmanes.
Es cuando cada familia sacrifica un cordero que luego se come en una serie de cenas y ceremonias durante tres días. Al entrar a la zona urbana, se podían ver ayer en las puertas de las casas las cabezas de cordero ensangrentadas colgando de las puertas. Los hombres mayores salieron durante la madrugada y los sacrificaron con un cuchillo que guardan especialmente para la ceremonia. La sangre corre por las alcantarillas como si hubiera llovido líquido espeso y rojo. La ciudad huele a matadero.
Haji, el conductor que me da un pañuelo árabe para que me cubra la cabeza y un sipaj, un rosario musulmán, para que mantenga en la mano, en un intento desesperado por no mostrar que lleva en su auto a un extranjero, me quiere dejar cuanto antes en el hotel. "Me están esperando para el sacrificio. Yo tengo el honor de cortar la cabeza del cordero. Mi padre quiso que fuera así", me dice en un inglés cocoliche.
Los que no festejan el Aid al Adha son los miles de guardias que tratan de establecer el orden que no puede imponer la fuerza de ocupación de 150.000 soldados estadounidenses. Cada edificio o casa tiene dos o tres hombres armados parapetados detrás de una pila de bolsas de arena que apuntan a cualquiera que se acerque. Los constructores y empleados de las empresas extranjeras que están haciendo enormes negocios acá se mueven con un verdadero ejército de mercena rios venidos de todo el mundo.
Por la noche, los periodistas nos pegamos a los televisores para seguir el acto de asunción de Bush. Un espectáculo que no atrajo para nada a los iraquíes. Los soldados y funcionarios estadounidenses siguieron la ceremonia en las bases y en la Zona Verde, donde funciona el gobierno de ocupación.
Allí hubo una celebración de fútbol americano con mucha cerveza Budwaisser en el bar del ex hotel Al Rashid, ahora convertido en el dormitorio de los funcionarios. Pero otros extranjeros prefieren estar lejos de ese lugar. "Como usted puede ver en la calle, acá no hay nada que festejar", me dice Henry Callaham, un británico que está haciendo negocios para una empresa de Dubai y que intenta estar lo más alejado posible de las bases que son objeto constante de ataques.
La fastuosa ceremonia en Washington aparece como una irrealidad en esta ciudad sumida en el caos y la anarquía. Los helicópteros Apache que no dejan de sobrevolar por encima de nuestras cabezas en el barrio de Karrada y los constantes tiroteos que se escuchan nos recuerdan que acá se vive una cruenta guerra después de la guerra.
Fuente: diario Clarín. www.clarin.com
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Queridas amigas, queridos amigos:
El próximo domingo 23 de enero del 2005 presentaremos en la Radiofabrik Salzburg (107.5 FM), entre las 19:06 y las 20:00 horas (hora de Austria!), música del compositor chileno Javier Farías Caballero. Las poesías que leeremos pertenecen a Omar Darío Gallo Quintero (Colombia) y la música de fondo será de Uakti (Brasil); todo ésto en nuestro programa Poesía y Música Latinoamericana, en español y alemán. ¡Les deseamos una feliz audición!
ATENCIÓN: El programa Poesía y Música Latinoamericana se puede escuchar online en el sitio www.radiofabrik.at !!!! Tengan por favor en cuenta la diferencia horaria con Austria!!!!
REPETICIÓN: ¡La audición del programa Poesía y Música Latinoamericana se repite ahora también todos los jueves entre las 10:06 y las 11:00 horas de Austria, en la Radiofabrik de Salzburgo
¡Cordial saludo!
YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.
www.euroyage.com
Friesachstr. 4/2 A-5020 Salzburg AUSTRIA
Tel. + Fax: 0043 662 825067
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Que es Inventiva Social ?
Una publicación editada con la creatividad de escritores y lectores.
Cuales son los ejes de la propuesta?
Proponer el intercambio sensible desde la literatura.
Ser una usina de ideas para pensar sin manipulación.
Cómo se estructuran sus contenidos literarios?
En ejes de escritura colectiva o cuadernos de InventivaSocial
Historias Mínimas
Un cuento breve? casi un principio al final? una puerta para imaginar un relato y quien sabe... seguir soñando - escribiendo.
AmorVirtual
Novela multiautoral por capítulos.
Lo virtual y lo real. las paradojas : el desafío del conocerse sin ver. como el de verse y ser desconocidos, llevado de mano en mano en el relato de cada autor.
Inventren
Abrimos la vida como un relato en vías clausuradas. Memoria contra el oxido de los rieles y el silencio de voz en pequeños pueblos y estaciones abandonadas.
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Hay que abrir las historias al viento fuerte, no sirven los aviones, uno viaja sentado, amarrado por cinturones y custodiado por azafatas, el zeppelin es más adecuado para un viaje fántastico de cuerpo y alma. Barco por los aires para ver todo mas claro desde lo alto, con visión de golondrina o gaviota. Escribir sobre el mundo, lejos, casi tocando las alas que migran.
Re-escribiendo Noticias.
Hay algo que pasa despues de leer el diario o ver el noticiero de la noche, puede ser la rabia o el asco,
-o un leve escalofrío- acerca de que es lo real y cuanta cosa siniestra se cruza desde las pantallas. Desde los diarios impresos con sangre negra. Como contar con mis palabras posibles lo que sentí?
EL Mundo y la vida en películas y series.
Las imagenes no se ajustan a los dictados de la conciencia, no respetan secuencias ni tiempos, es la vida toda atravesada por esas Películas y series, enlazadas de algún modo en puentes fantasticos.
Una humanidad que no se desprende de sus mitos, con gobernantes que se comportan como actores del western y de hecho lo fueron....
Postales de la vida social
Caballos tirando carros circulan entre una raza de vehiculos con doble tracción , alguno pequeño apenas asoma sus orejas por encima del techo de esa Ranger, son fragmentos iluminados dentro de lo cotidiano.
Historias de vida
Me lo contaron o lo , la gente humilde deja sus testimonios en una conversación directa, no oculta, no sabe, eran desconocidos o eran mis abuelos, de ellos puedo ser voz, sacarlos del silencio.
De Padres e Hijos.
Trato de reconstruir la memoria, -le escribo al viejo-. O le escribo al futuro que esta adentro de la panza, y tiene cabecita de nuez en la ecografia. Escribir atravesado por ellos que estan adentro de nuestra vida.
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