El beso que le doy es suyo.
No debe adquirirlo en el mercado,
no sacará un crédito
no se le reclamará una cuota
ni bono
no lo recibirá fallado.
No deberá cerciorarse de que funciona
ni justificar que le sea necesario.
El beso que le doy es suyo
sin hipotecas,
sin cola en el banco.
No llenará formularios
para que cubra sus párpados.
No firmará al pie de un documento
ni llevará garante.
No traerá solicitud
birome negra
letra imprenta mayúscula
duplicado.
Tampoco se le exigen
promesas acuciantes
rodillas en el suelo
manos juntas
actitud de suplicante.
Era mi beso y ahora es suyo.
Yo
se lo regalo.
Tierra del Fuego*
donde el grito callado aún pasea,
se mezcla con el frío de las nieves,
surge en cada gota que deshiela...
Cultura aborigen que me quema.
Razas silentes...
Ambiciones de hombres las golpean.
Las desbastan, y vuelven solo nombres
que quedan para que los recuerden...
Y me hagan sentir aún más,
que soy parte
del mundo que nos duele.
Belleza sin igual. Lagos y montes.
Cordillera altiva que te impones
Ríos ricos en oro y peces...
Meseta patagónica al norte.
Lapaia entrada del mar que te rodea
Planicies nevadas donde la vista se pierde...
Quizás en tus lengas una tarde
escuche al Ona o algún Yamán
que en el silbo del viento sea pronombre.
*de Lucy Iaq. Lucy_iaq@...
Mano contorneando caracoles, ojos en los dedos.
Un animal marino bicéfalo, el interior suave, el exterior rugoso complejo, erguido en picos. Contraste vivificante, lo prueba con el dorso y con la palma. El afuera despierta, el adentro la envuelve con una tersura cada vez más irreal. Lo desliza en la cara, en el cuerpo, lo siente, el animal vive,frío, nítido. Cuando llega al pelo le arranca música. Los rulos cantan, la buscan, la cercan, quieren guardarse en lo íntimo que
brilla, juntarse con el mar en ese ruido del centro, sonido cóncavo y convexo fuerza disparada, fuerza que vuelve y se anilla, fiesta. Después los roza con las uñas y crujen en las marcas que el viento les trabajó. Poro a poro de arena, como si un inmenso eco la envolviera, una ciudad entera de camellos la camina, la levanta y la suelta, laberinto de múltiples salidas, donde el juego es posible.
Vivencias acompasadas en el borde de la espuma. Nada en un mar de caracoles, hacia el lado escondido. Los bebe, le buscan el hilo rojo de los pezones.
Vaivén, arabesco secreto al que nunca se llega. Son una boca, una mano, una pregunta? Una metáfora del tiempo o del deseo ?
*de Cristina Villanueva pluma@...
escrito
en las constelaciones del sur
creí y acepté este destino
hoy palpito
los rayos
en lo profundo
de un anciano sol
intuyo
los silencios
como enormes gigantes
tan frágiles
al embate de las sombras
y el deseo
soy un pez
mudo en el abismo
de mi propia atlántida
pero fui otro
ese
el que renace
en la tibia estación de tus ojos.
bajo la lluvia
mojé mi amanecer
mientras el aire
hacía desayuno en mi boca.
ellos felices habían pernoctado a mi lado,
hacían sus ojos dormir la noche,
hacían sus cuerpos caricia del suelo.
ellos,
abanicaban cariño al lado de la cena,
al lado de la ahuecada soledad,
y yo,
hacía planos y caminos,
historias
y algún poema quedaba
descolgado
volando en la soledad.
CARTA CERRADA*
Reclino mis pensamientos en la almohada,
siento el arrullo de una calidez embriagadora,
escucho íntimas melodías que danzan en la memoria de mi piel.
Soy alondra en un instante,
luego linfa con las gotas musicales que vibran en mis células.
Me visto de fiesta con las alas de alondra
y salgo a pasear por prados y brisas.
Cuando vuelvo , soy velo sutil de luz,
como seda escarchada de estrellas;
el asombro tintinea en mis pies de baile.
Las rosas de mi jardín saludan a la aurora
y desbordan de sus corolas un espejo níveo de rocío.
Las acaricio con la tersura que brota de mis ojos al pensarte.
¡ Es tanta la alegría caminar sobre la luz ¡
Llevo impregnado en todo mi ser el aroma a primavera,
Percibo el fulgor del día que besa a la noche.
Salgo a volar en busca de flores y astros.
Encuentro los pasos de nuestro tiempo.
Bebo del manantial savia de vida
y el sentimiento intacto estrecha nuestras manos.
Despierto con aroma a jazmines, estaba soñando...
Me miro al espejo, ya no soy la misma.
Tengo humedecida el alma
-Solo encuentro una carta cerrada- .
PALABRAS DE OLVIDO*
Con el lenguaje callado de la tarde
un haz de sombra
latiguea el gemido del verso
y va orillando la noche
contraseña de tristeza.
En la vereda de mi casa
con luces de neón
despoja su secreto
en desnudez la rosa
y delira a carne viva
el azote del frío
con aguijones
de palabras de olvido.
*poemas de Xenia Mora. xeniamora@...
*
Difícil escapar
De los túneles oscuros
De las malditas imperfecciones
Saliendo del hormiguero
Como pariendo
Dolorosos espasmos crepitantes
De la sangre que sangra y resbala
Necesitar transfusiones de emociones
Como cual relleno de tarta
En el inmenso agujero de la angustia
Y que a tus invitados no les guste
*de Vilma. elsurtambien_existe@...
No sé qué hora marca mi reloj cuando es de noche y cruje la madera del sueño perdido, se esfuma el contorno del dogma arrogante y se desdibujan las siluetas cruzadas al amanecer.
Sé que es una hora incrustada en el ladrido de la angustia, en el viento arenoso que cubre los espacios rotativos entre el frío y la desazón.
Es la hora del debate con mi pasado, con las figuras colgantes de la retina que como trapecistas atrevidas e intrépidas se enroscan a mis nervios y saltan al vacío de la desolación.
Entonces comienza el peregrinaje por caminos inventados con piedras antiguas y punteagudas y planicies de celofán nacarado, irisadas en arcoiris medievales como joyas de diosas desterradas del Olimpo.
Esas mismas diosas vestidas a medias, toman mis manos y me elevan suavemente por sobre una manada de elefantes amarillos y marfiles negros moviéndose en los sones de una danza guerrera.
De repente estalla el aire el vagido de un cornetón adornado con crestas de gallos que parece ser una orden para los extraños paquidermos pues en increíble orden comienzan a desplazarse hasta formar un círculo perfecto enlazados entre sí por trompas y colas.
Un espacio. Redondo. Como una luna llena. Como un reloj viejo, sin agujas y sin tiempo, marcando la invisible hora de los espacios vacíos entre el frío y la desolación.
*de Fanny Garbini Téllez. fannyte@...
Se habían reunido a estudiar. Habían estado haciendo cuadros y resúmenes, así que la mesa estaba llena de papeles, biromes y libros. También sobre la mesa el termo y el mate, que ya se había volcado una vez y dejó un tono verde clarito en las hojas de Silvia.
Se habían acabado los biscochitos, apenas quedaba la bolsa de plástico desinflada y llena de migas. Y esas ganas de no hacer nada, con los ojos un poco cansados, más que nada distraídos y vueltos para adentro.
Eran cinco chicas entre los dieciocho y los veinte años, que preparaban Psicología Evolutiva para el Magisterio. La reunión no daba para más, comenzaron a guardar carpetas, Marisa se llevó los restos de la merienda que se había estirado desde las cuatro de la tarde hasta ahora. En unos minutos la mesa estaba limpia y se iba diluyendo el grupo en carteras descolgadas de los respaldos de las sillas, frases
anticipatorias de la despedida, ese desorden que precede al orden final de la sala vacía.
En ese umbral alguna propuso el juego de la copa.
Todas lo conocían pero nadie lo había intentado. Qué se yo, no sé, ¿Te parece? A mi me dan miedo esas cosas ¿Tenés una copa de cristal? No, yo me voy.
La seducción de lo peligroso borró lo rojizo de las miradas cansadas, se encendieron las caras pálidas de lectura, las espaldas se enderezaron y las carteras y mochilas volvieron a los respaldos de las sillas. Alguna todavía mintió una huída, un desacuerdo como para que quede en actas que yo me quedo para acompañarlas pero en serio estas cosas no me gustan. Y los ojos brillantes, entretanto.
Hubo que recortar papelitos con las letras y los números, un "si" y un "no" para facilitar las respuestas, y se formó el círculo. En el medio, la copa.
¿Había que hacer una invocación? ¿Sería necesario proferir palabras precisas?
Como no conocían la ceremonia, la más audaz inventó una llamada.
Todos los índices en el pie de la copa invertida, las palabras. "Si hay un espíritu le ordeno que comparezca." Y las risas exageradas y las bromas; no, así no va a pasar nada che, no sean payasas, un poco de seriedad.
Las voces intentando que el silencio no fuese tan espeso. Afuera los autos, desde lejos la radio de papá en el patio, un partido, como siempre.
Pero tanta claridad en la sala, aire adelgazado y tirante pese a los chistes.
¿Hay alguien ahí? Nada. "Este espíritu debe de ser santiagueño, que tarda tanto" y las risas de alivio hasta que la copa fue hacia el "si". Despacio se movió, morosamente firmemente se movió hacia el "si".
La copa se había movido. El espíritu festivo puso sonrisas menos verosímiles en las caras. Fuiste vos, vos la moviste. No, en serio, yo no fui, te juro. A ver, sacá el dedo. Preguntale cómo se llama.
Con firmeza la copa fue señalando cada letra "J" "O" "S" "E". Lo fueron leyendo a coro J-o-s-e. Decile que qué era cuando estaba vivo. Dale.
A-l-b-a-ñ-i-l. Y la copa se deslizaba, los índices apenas apoyados.
Siguieron el interrogatorio hasta que no se les ocurrió qué más preguntar. Mientras tanto, hacían experimentos. Dale, sacá vos el dedo.
Ahora sacalo vos. A ver qué pasa si lo sacamos todas juntas.
Con dos índices ya se movía, con menos se detenía como un juguete al que se le retira la pila.
Y el tal José continuaba solícito contestando las preguntas. ¿En qué año te moriste? 1893.
A Marisa se le ocurrió que un albañil en esa época dudosamente sabría escribir. Capaz somos nosotras mismas las que contestamos, qué se yo, alguna que funciona como antena y junta nuestra energía y contesta. No sé.
¿Y vos ahora dónde estás?
La copa se enloqueció y comenzó a girar con velocidad. La tradición indica que en esos casos hay que darla vuelta. Parar el juego. Silvia estaba asustada, pero estaban atrapadas por la curiosidad y la
aceleración de lo peligroso. Volvieron a poner la copa boca abajo.
Vos no sos José, vos sos una de nosotras. ¿Quién sos?
Helena, dijo la copa. H-e-l-e-n-a.
Helena, la alta y callada Helena, la de mirada nebulosa y pies increíblemente pequeños para su estatura.
No, yo no soy.
Capaz que sos y no te das cuenta. A ver, date vuelta, no mirés la mesa.
Cuando la copa quiso responder se movió sin sentido, estaba ciega, le faltaba la guía de los ojos de Helena. Los sacudones erráticos llevaron la copa hasta el borde de la mesa y la atraparon justo antes de la caída.
Si se rompe, el espíritu queda acá. ¿Y vos cómo sabés? No sé, pero es lo que dicen. ¿Qué espíritu si la que contesta es ella? No sabemos. Pero ya viste. No sé, a lo mejor el espíritu juega con nosotras, se burla. ¿Y si es un demonio? ¿Un alma maldita? Dejáte de pavadas, che, me asustás. No sé qué estamos haciendo, esto no me gusta, yo me voy.
Y Helena con sus ojos ausentes que miraba la copa como quien ve algo que está un poco más lejos, sin hacer foco en el cristal, callada y pálida.
Pongan la copa.
Una orden se obedece cuando el que manda se limita a expresar lo que será hecho inevitablemente. Ya nadie reía.
Con dulzura Helena preguntó su muerte.
U-n-c-a-n-c-e-r-e-n-e-l-c-e-r-e-b-r-o pausa p-r-o-n-t-o.
Asintió dos veces con la cabeza. Apenas. Casi sin mover la cabeza asintió dos veces, los ojos secos y la boca cerrada.
Esto es una estupidez, no tendríamos que. Helena no te vayas a creer lo del.Yo les dije, yo les dije.Bueno chicas a mí me parece.
Había que llenar el vacío.
Había que soportar el frío que hacía en la sala así de repente, que erizaba los brazos y las nucas. Y salir lo antes posible. Irse. Había que irse.
Helena que se paró despacio, hizo un ademán vago con la mano y dijo algo como "no se preocupen".
*de Mónica Russomanno. russomannomonica@...
EL DIA QUE PAPÁ ME LLEVO A PESCAR*
(Recuerdo)
Quizás fuera un sábado a la tarde, aquella vez qué papá me llevó a pescar al arroyo "El Rey"...
No fue la única. Otras veces y a menudo tenía que hacerlo porqué tanto a él como a mí nos gustaba mucho ir de pesca. Una pesca que no ofrecía grandes promesas, pero como aventura para mis diez años era un premio anhelado durante semanas.
El arroyo no quedaba lejos del pueblo, pero requería caminar un buen rato.
Papá llevaba el paso suficientemente acomodado a mi andar más lento y juguetón. Llevábamos las cañas, carnada y una pequeña canasta con un refrigerio, que mamá nos preparaba cariñosamente, donde no faltaba el mate cocido con leche caliente.
En el último tramo, donde la calle se terminaba, y entraba en un lento declive, comenzaba el territorio lindante, donde incluso se sentía en el aire el sabor salobre y el aroma vegetal de los pastizales de las cercanías.
Se llegaba por un callejón que tenía un sendero entre el pajonal bordeado de ceibos y aromos, florecidos entonces en racimos carmín y pomponcitos amarillos.
El sendero, que serpenteaba, se abría y se bifurcaba, entrelazándose en un verdadero laberinto calado en un mar de matas, que casi nos cubría por completo, y nos llevaba por un caminito u otro, hasta la orilla del arroyo; en una espesura mas bien enmarañada.
Recuerdo la barranca recortada y profunda, que formaba la curva...
-"Un buen remanso"...- decía papá, -
Y nos acomodamos bajando al borde por un desliz del terreno barrancoso, como un caminito escalonado y sinuoso, con algunas matitas breves de paja, hasta casi el nivel del agua, y allí sí, desplegamos en el suelo a nuestro alrededor, todo el arsenal de elementos, dispuestos a pasar la tarde.
Los de pesca, y las vituallas; porqué a esa altura, tras la caminata, ya mi estómago requería la primera parte de la fiesta, que era abrir los víveres, y al lado del agua, con el alma plena de aire libre, eso era primordial, casi como ir de "pic-nic".
Y mientras saciaba mi hambre y mi sed, con un buen bocado y el mate caliente, papá encendió un cigarrillo de los negros que siempre fumaba, y se sentó con las líneas ya tiradas., esperando el primer pique.
Lo imité encarnando y arrojando mi "boguero", una caña casera, sin "reel" ni artilugio alguno; sólo con una línea corta atada en el extremo, y como boya un corcho de botella, y por supuesto el anzuelito con la lombriz. que se resistía a colaborar, retorciéndose en el extremo, obstinadamente.
Yo tuve más suerte, picó enseguida.
-"Un dientudo", -dijo papá.- (por la forma de hundir el corchito, seguro).
Yo loco de contento, viendo el corcho dar vueltas al mismo tiempo que iba hundiéndose en las aguas tranquilas., generando onditas circulares a cada tironcito del anzuelo.
Esa era la emoción que buscaba, esa era la alegría simple y vivificante; y como electrizado salté parándome dispuesto y alerta.
Recuerdo que pensé que debía serenarme, pero arrebatadamente, puse todo mi entusiasmo en un violento tirón, que sacó al pescado del agua como un rayo.
Tanta fue la fuerza que el "dientudo", -que al final lo era-, al salir del agua, tironeado de esa manera, le pegó al pobre papá con la boca abierta en el arco de la ceja derecha, abriéndole una profunda herida que le partió la ceja, y comenzó a sangrar copiosamente..
No sé que pasó con el dientudo, ni con los anzuelos, ni con la canasta, ni la comida, ni nada; sólo recuerdo a papá tratando de parar la sangre con el pañuelo.
Yo estaba aterrado, sé que volvimos a casa, no sé cómo, ni recuerdo mucho más después de eso ., y me sentí siempre culpable de la torpeza de aquella tarde, que le dejó al pobre papá, tan particular cicatriz, que lo acompañó desde entonces en sus últimos años.-
HOY, en la placa del cementerio que lo cobija, se puede ver claramente en la foto la ingrata huella de esa frustrada pesca.
Para más, en la imagen del papá vivo que conservo, la del papá de todos los días..; .La veo mucho más pronunciada, agigantada; porqué sin querer yo fui el protagonista y yo fui la causa.
* de CELSO H. AGRETTI celsoagr@...
El próximo domingo 3 de abril del 2005 presentaremos en la Radiofabrik Salzburg (107.5 FM), entre las 19:06 y las 20:00 horas (hora de Austria!), música del compositor argentino Pablo Espada. Las poesías que leeremos pertenecen a María Elena Solórzano (México) y la música de fondo será de Yawar Inka (Perú); todo ésto en nuestro programa Poesía y Música Latinoamericana, en español y alemán. ¡Les deseamos una feliz audición!
ATENCIÓN: El programa Poesía y Música Latinoamericana se puede escuchar online en el sitio www.radiofabrik.at (Link MP3 Live-Stream) !!!! Tengan por favor en cuenta la diferencia horaria con Austria!!!!
YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.
www.euroyage.com
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Tel. + Fax: 0043 662 825067