dónde encontrarlos
la pasión que arrebataba mi cuerpo
el dolor resquebrajando la piel
dónde
dónde buscarlos
*Breve, de Beatriz Martinelli. beatrizmar@...
La clínica queda en Quilmes, pero del otro lado de la vía. Quilmes Oeste, cuando yo era chica, era otro mundo. Vivir del otro lado de la vía era ser diferente, tener otras costumbres, otros ritos, como ser de otro club. Mi madre lentamente fue trasladándose al otro lado de la vía. Sus confusiones empezaron hace años, los reemplazos de una palabra por otra fueron llegando como gotas, una tras otra. Sus esfuerzos por retener una idea terminaban irritándola. La veía luchar contra ese vacío que se le plantaba en la cabeza como una semilla maligna. El vacío crecía desmadejado en esa mente que despacio, sin tregua, se enredaba con imágenes de diferentes épocas de su vida. Hace unas semanas un ataque la mantuvo hablando sin parar días y noches enteras. Allí estaban, delante de sus ojos, invisibles para mí pero carnales y evidentes para ella, sus hermanos, su padre, su casa de la infancia. Estaba internada en una clínica común, a la que van los enfermos que deben guardar cama. La gente loca no es bien recibida en esas clínicas. Altera al resto. La habían atado a la cama y habían levantado las barandas. Ella las empujaba y me decía: “Estamos detenidas porque vos no sabés conducir”. Mi madre nunca fue muy piadosa conmigo, de modo que no me extrañó que atribuyera su estado a mi falta. Eso somos las mujeres, después de todo. Lo que no tenemos, lo que no sabemos, incluso lo que no perdimos.
El brote se extendió y fue tan arrasador que muy pronto la derivaron a la clínica que está del otro lado de la vía. Un lugar apacible en el que los enfermos no guardan cama, y tampoco sabría decir si guardan algo. ¿Qué es la locura? ¿Dónde queda ese otro lado, ese revés de la trama que estampa la locura en los ojos de quienes la padecen? ¿Por qué los locos parecen guantes dados vuelta, como decíamos los jóvenes de ayer? Un guante dado vuelta no puede esconder nada: el guante dado vuelta exhibe la obscenidad de su interior, la forma tosca de sus costuras. Todo lo que los cuerdos callamos, lo que velamos, lo que suavizamos, lo que pretextamos, lo que disimulamos, ellos lo muestran. La enfermedad los priva de los escondites y de las estructuras. Fluyen, ahí, casamientos y velorios, muertes y nacimientos, amores y dolores, ternura y ferocidad, la carne viva de los sentimientos, de lo que no se pudo digerir, lo que quedó atascado en una historia, la horrenda y apabullante debilidad de alguien que soltó las riendas y sigue viviendo como un caballo desbocado, asomado al vértigo de sí mismo.
Hoy llegué a la visita media hora antes. Pedí permiso porque tenía que ir a trabajar. Estaban todos cantando. A coro. Cantaban una canción de amor. Tenían puestas unas cintitas rojas en el cuello, como un mínimo vestuario de coristas extraviados que sin embargo perseguían la nota exacta. Mi madre estaba sentada y aplaudía. Ella nunca cantó. Ni cantó ni bailó. Esta tarde estaba sentada y sonreía, mientras sus actuales compañeros de ruta disfrutaban ese rato previo a las visitas. Mi madre siempre se ocupó de su casa. Su casa fue su reparo pero también, sospecho, la baranda que la separó del mundo, la que la dejó detenida, aunque fue ella, ciertamente, la que no aprendió a conducir. Pienso en la que ella era, antes, cuando todavía la enfermedad no había asestado semejante puñalada en su centro. Fue una mujer compleja con una vida simple. Una mujer plegada que debe haber querido desplegarse. Cuando me vio, hoy a la tarde, llegar de improviso, me hizo señas para que me sentara a su lado a escuchar al coro. Mientras las dos aplaudíamos la segunda canción, acercó su cara a mi oído y me dijo: “A mí me hubiese gustado ir a la luna”. Cuando uno se familiariza un poco con la locura, no es tan difícil escuchar sus desvíos. “¿Y por qué no fuiste?”, le pregunté. “No me alcanzó la voz”, contestó ella.
Y si me pongo a escribir esto es porque creo que hay un tipo de extravío que es el de mi madre pero no sólo el de ella. Y en su homenaje, me gustaría dedicar estas líneas a aquellas mujeres que quisieron ir a la luna pero llegaron al otro lado de la vía, a todas esas mujeres de esa generación difícil, tan inconsciente de sus derechos y sus límites, tan encerradas en sus cocinas y en sus mandados y en sus mandatos, a esas mujeres frágiles que adoraron y envidiaron que sus hijas fueran tan diferentes, casi como las hijas de las otras que ellas fueron sin saberlo. A esas mujeres a las que no les alcanzó la voz.
http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-55608-2005-08-26.html
EL DESLUMBRAMIENTO EN LA OSCURIDAD*
Bajé los poco frecuentados peldaños que conducen a mi interior, buscando oscuridad y confundida contemplé, como si hubiese ascendido al espacio exterior, el mundo representado a través de símbolos. Los relámpagos del dolor se diluyen en gotas de llanto en la pasajera tormenta. Hay un verde bosque de esperanza, donde reposan las aves del desánimo. El amor corre como riachuelos. El odio abrasa todo con su fuego. El rencor es un musgo que se adhiere al desvalido amor. El viento arremolina los recuerdos,
alguna complaciente brisa orilla alguno y me regala un retazo de mi vida.
Los riscos del orgullo, el mar de la templanza, el florecido valle de la alegría. Las ideas, sobre todo ellas, iluminando mi espacio interior.
Sólo encontré oscuridad en el embotamiento, en la somnolencia, en la enfermedad, en la absoluta soledad, aquella que ni siquiera cuenta conmigo para acompañarme.
Subo la escalera, me reencuentro, prosigo dialogando conmigo ¿cuál de los migos? Y reafirmo ¡qué hermosa es la vida!.
Marchar sin "aparatos"*
Era el aniversario 411 de la ciudad de San Luis, este jueves de marcha coincidía con un nuevo cumpleaños de la ciudad capital, la más conflictiva al régimen de los Rodríguez Saá.
Esta ciudad que se rebeló ante la familia gobernante cuando quisieron dividirla en cuatro partes, para controlarla mejor.
La misma ciudad de San Luis que cada vez que vio en riesgo su autonomía contó con el respaldo de su pueblo en las calles, para evitar atropellos, para gritar su bronca, defendiendo con hidalguía su historia, sosteniendo su dignidad.
Pero después de 82 semanas de marchas y protestas muchas cosas han pasado y este jueves, quedaron por cierto exhibidas.
Las marchas siempre contaron con el respaldo de algunos aparatos o instituciones que veían en la Multisectorial la posibilidad de confluir con sus demandas e intentar solucionar así sus conflictos.
Así lo hicieron muchos que hoy ya no están.
Tal vez el sector más beneficiado por esas manifestaciones fue la intendencia puntana, la misma que mantuvo esa disputa disparatada cuando había dos intendentes, dos gabinetes, dos proyectos.
Lucha apasionada y desigual, que se mantuvo por el coraje de un pueblo que postergó diferencias y gustos, ideologías y estrategias para confluir en una única demanda, de autonomía y libertad.
Hoy con el conflicto ya resuelto, parece ser que las marchas no hacen falta, que para el intendente y sus funcionarios el logro alcanzado ya es suficiente, que ahora cuenta lo electoral.
¿Y los otros conflictos?, ¿y los otros sectores que demandan?, ¿y el objetivo principal, que es la caída del feudo?
No, para los municipales con su problema resuelto, parece ser que ya es suficiente, hoy 25 de agosto, el aniversario de Su Día, los funcionarios de la ciudad abandonaron las marchas. Un aparato menos para marchar.
Pero también, tal vez por el propio proceso electoral, tal vez por el feriado, tal vez por cuestiones que nunca se entenderán el sector gremial que hasta ahora venía integrando estas marchas decidió no participar, el sector de ATE-CTA , no marchó y casualidad o no, también integra el grupo político que en lo electoral acompaña al municipal.
Y si algo faltaba, aquel Concejo Deliberante que sufrió y luchó, participó y sostuvo esta multisectorial, también hoy se ausentó. Ningún Concejal se hizo presente, tal vez privilegiando sus cuestiones internas.
Una marcha sin funcionarios, sin dirigentes asalariados, sin ningún "aparato" político o gremial.
Los marchistas y sus banderas, sus cantos y sus deseos intactos de lograr el propósito que persiguen y describen cada semana con sus expresiones.
Con final emotivo de recordatorio, con lectura de documento, con recitados poéticos.
Una MULTISECTORIAL más autentica y emblemática, donde no hay disputas ni miserias.
Un lugar en el que concurren ciudadanos pretensiosos de seguir, más allá de estas actitudes mezquinas y egoístas que han conseguido fragmentar a los no oficialistas.
Las marchas seguirán, con el mismo objetivo, hasta que éste se cumpla, esperando por el pueblo, anhelando que no demore su participación, que pronto se rebele y que se sume a esta pelea por la vida, sabemos que ese día llegará.
*Jorge Fernando Daffra
- marchista incondicional -
25 Agosto 2005 jdaffra@...
El próximo domingo 28 de agosto del 2005 presentaremos en la Radiofabrik Salzburg (107.5 FM), entre las 19:06 y las 20:00 horas (hora de Austria!), música del compositor venezolano Mirtru Escalona-Mijares. Las poesías que leeremos pertenecen a Clara Rebotaro (Argentina) y la música de fondo será de div. grupos (Andes); todo ésto en nuestro programa Poesía y Música Latinoamericana, en español y alemán. ¡Les deseamos una feliz audición!
REPETICIÓN: ¡La audición del programa Poesía y Música Latinoamericana se repite ahora también todos los jueves entre las 10:06 y las 11:00 horas (de Austria!), en la Radiofabrik de Salzburgo!
Cordial saludo!
YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur. www.euroyage.com
Schießstattstr. 44 A-5020 Salzburg AUSTRIA
Tel. + Fax: 0043 662 825067
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