TOMA*
toma este puñado de miedos
que soy hoy
no quieras saber las razones ni sus porqué
tómalos así
como los entrego
sin envolverlos
sin moños de colores
sin tarjetas de bordes azules
toma este puñado de miedos
y haz con ellos
lo que sólo a vos te importe
*de Beatriz Martinelli. beatrizmar@...
De puertas al infierno...
capucha y capuchita*
La cita era a las 10.45 en una de las puertas de la Esma, sobre la avenida Libertador, a metros de la general paz. La mañana se presentaba como fresca, temida y necesaria. Éramos aproximadamente 30 personas, hombres y mujeres con una edad promedio de 25 años. La visita al más tremendo centro clandestino de detención de nuestro país formaba parte de una iniciativa de la agrupación H.I.J.O.S., quienes a partir de un trabajo de construcción de unas de sus comisiones, aquella a través de la cual la organización pretende aportar ideas y propuestas a la gran discusión planteada en el ámbito de los organismos de derechos humanos, y otras organizaciones culturales, políticas y sociales, en relación a como, y desde que lugar, se debe/puede abordar el tema de un futuro
'museo/espacio de/por la memoria', para que la sociedad toda, al momento de que las puertas del predio sean abiertas al publico, pueda llevarse una idea clara de que fue lo paso allí dentro, y fundamentalmente porque.
Nos acompañaron algunas guías, funcionarias del gobierno de la ciudad, ámbito al cual pertenece hoy en día el predio, cuya función era justamente guiar al visitante durante el recorrido, el cual tiene ya un principio y un fin. Cabe destacar que hasta el momento se ha logrado un importante consenso en relación al texto que llevan numerosos paneles informativos, no así en otros aspectos macros que se espera resolver pronto, que denotan los nombres de los edificios, las funciones que allí se cumplían, su distribución edilicia, su funcionalidad operativa y los cambios que sufrieron a nivel arquitectónico, por ejemplo como consecuencia de la visita de una comisión interamericana de derechos humanos en el año 1979, a partir de la creciente presión internacional
generada por la infinidad de gravísimas denuncias de violaciones a los derechos humanos en el exterior. Los paneles en cuestión aparecen de manera constante a lo largo de toda la ruta que realiza el angustiado, y consternado, visitante, tanto en las calles internas del predio como en el interior de los edificios.
También fueron parte de la visita algunos ex detenidos desaparecidos del centro, quienes se ocuparon de relatar, con un nivel de detalle escalofriante, en base a sucesos acontecidos durante su estadía allí, como funcionaba la maquinaria enferma y asesina del aparato represor de la ultima dictadura militar. Estos hombres, y estas mujeres, golpeados, y golpeadas, como pocos, pero con un alma intacta que sigue dando batalla( uno tiene la sensación que así será por siempre y hasta sus últimos días), fueron claves a la hora de que cada uno de nosotros se pusiese a ahondar, analizar, desmembrar y mamar, todo el paquete de información que nuestros sentidos captaron durante las dos horas que duro este viaje a la locura.
Desnudaron su terrible experiencia ante nosotros y nos la ofrecieron con valentía.
Fuimos haciendo el recorrido y a medida que pasaban los minutos, los pisos, las ventanas, las construcciones, vacías y peladas - ya que según contaron todo fue desmantelado al llegar la democracia en el año 1983 -, los relatos de los que allí estuvieron, los datos vertidos por las guías, los textos de los paneles de información, que se mostraban como luces blancas en medio del infierno, las escaleras, los baños, los hierros, el oxido, el aire y su aroma a nada, uno iba tomando conciencia del verdadero, e inimaginable al fin, horror que allí se había vivido. Un horror que no encuentra palabras para ser descrito y que te abraza de cuerpo y alma, generándote una angustia tan profunda que se te cierra el pecho de manera tajante.
Nos llevaron a un sótano de dimensiones generosas, pero no como uno debería suponer para soportar semejante aparato represivo. Nos contaron que desde allí se hacían los famosos traslados hacia ‘los vuelos de la muerte’. Nos mostraron el lugar en donde el camión del ejercito estacionaba de cola para que los prisioneros subiesen al mismo, después de que 'jeringa', rótulo nefasto para aquel personaje que formaba parte de la patota y que se ocupaba de sedar a los detenidos, hiciera su trabajo, y así, el camión partiese desde este punto para dirigirse al aeroparque de la ciudad, con los secuestrados, desprotegidos, entregados y semi dormidos. Nos detallaron cada espacio del piso. Sus idas y venidas. Sus constantes modificaciones edilicias y el lugar en donde algunos
de ellos pasaron algún tiempo. Un silencio nervioso, tenso, con una carga de infinita bronca acumulada por años, que se re contra confirmaba a sí misma en ese mismo instante, acompaño cada una de las intervenciones de los ex detenidos desaparecidos. cayo mas de una lagrima, densa y pesada como una bomba atómica, de parte de alguno de los presentes y no falto algún abrazo ofreciendo calidez de parte de otro de los presentes, con el fin de acompañar la pena.
El casino de oficiales de la marina es enorme y uno va perdiendo la noción de su distribución. Salimos del monstruoso sótano y nos hicieron subir por la escalera principal del edificio para llevarnos al habitáculo conocido como 'capucha', espacio físico que no dudo en describir como el más escalofriante que pude ver en mi vida.
Entre el sótano y este impresionante lugar( una especie de gran altillo con forma de ‘L’, con infinidad de hierros que estaban apuntalados desde el piso contra el techo, generando una división de espacios que serian utilizados como celdas personales para los secuestrados), hay dos grandísimos pisos, dentro de los cuales están los dormitorios de los oficiales, quienes dormían allí mientras debajo y encima de ellos se escribía la historia mas siniestra de nuestro país.
Un frío cínico se apoderó de mí en cuanto empecé a dimensionar, a través de la vista y los sentidos todos, lo horrendo del lugar, por la impresión causada ante tanto encierro entre hierros, y fundamentalmente por la perversidad que allí se paseaba, e instalaba a diario, durante tanto tiempo, en la clandestinidad, y con una impunidad absoluta y escalofriante. Allí pasaban el día los secuestrados, tabicados, encapuchados, tirados, hechos mierda, solos, sin poder hablar, sin poder comer, torturados y despojados de toda humanidad. Del sótano en donde se los torturaba, a capucha. De capucha al sótano donde se los torturaba nuevamente. Siempre tabicados, encapuchados y con grilletes en los pies, que de tanto ir y venir, y después de ser amarrados a los pies de tantas
miles de personas que por allí desfilaron, terminaron limando, y marcando a fuego, los escalones de mármol de la escalera del edificio, hecho que los ex detenidos se ocuparon de observar y remarcar.
Los sobrevivientes iban contando su experiencia, su vivencia, su dolencia. Algunas sumamente crudas, otras de tono anecdótico. Inclusive hubo tiempo para algún que otro chistecito que rompía el hielo de manera monumental, y hasta casi necesaria. alguno de ellos nos trajo el recuerdo de una compañera:
- aquí estuvo Norma Arrostito, disparo casi con orgullo uno de los ex detenidos.
- la ventana que ven ahí era mucho más pequeña que la que pueden ver ahora. sino la 'Gaby' se les tiraba, como dejando en claro que esta pequeña mujer no se andaba con vueltas.
Terminado el periplo por 'capucha', nos trasladamos hasta otro sector conocido como 'el pañol', cuya característica principal era la de hacer de almacén del botín robado a los secuestrados. Esto eran muebles, ropa, literatura, discos.. Todo lo que a la patota le generase algún tipo de interés era llevado a 'casa' – se hace referencia al ‘chiquitaje’, ya que las propiedades, autos y/o terrenos, eran otra cuestión más pesada aún, y que merece un capitulo diferenciado -. Después de que se tuviera que vaciar el lugar ante la visita de la Cidh, este espacio del edificio pasaría a ser una especie de oficina de inteligencia de los grupos de tareas. Allí los secuestrados hacían trabajo 'esclavo', como ellos mismos se ocuparon de apreciar, realizando trabajos de
propaganda para el ‘proceso de organización nacional’, cuyo estandarte de la época fue 'los argentinos somos derechos y humanos'. El piso estaba fraccionado en especies de oficinas delimitadas por vidrios, donde trabajaban los ex detenidos, y de ahí el termino 'pecera'.
Luego subimos unas delgadas escaleras que nos llevaron hasta 'capuchita', un espacio de dimensiones mas reducidas que ‘capucha, y de ahí su diminutivo. Tan horrendo como el primero pero más pequeño, que entre otras cosas tenía como función alojar detenidos cuando ‘capucha’ rebalsaba de ‘chupados’ – termino que forma parte de un amplio lenguaje subterráneo asociado a la época y lugar -.
Se termino el recorrido y bajamos las escaleras, en silencio, anonadados, cansados, impresionados y fundamentalmente muy golpeados. Dejamos atrás el ahora vacío, y frío, y helado, y macabro, casino de oficiales de la marina, para terminar todos reunidos en unas salas alfombradas y con algo de calorcito que provenía de unos radiadores, en donde pudimos tomar algo de café y mate. No hubo mucho para decir. Solo nos dejamos caer por unos instantes.
Estas salas que ahora hacen de oficina para la gente que allí trabaja, encuadrados en lo que se conoce como 'espacio por la memoria', se encuentran justo detrás de aquella gran puerta de madera que esta sobre la avenida Libertador, la más representativa de todas, la que todos conocemos, la más emblemática, aquella misma que recibió flores, cantos y lagrimas esa inolvidable tarde del 24/03/2004 en donde la Esma pasaba a manos de la gente. Me refiero a la puerta que tiene escrito en su frente, con letras bien grandes, miles de veces miradas con vergüenza, y odio, que dicen: Escuela de Mecánica de la Armada.
Me fui a casa y me senté a intentar volcar en papel algo que surgiese de mi ser después de semejante viaje al infierno: me parece trascendental que se este discutiendo, que se este peleando, que se este construyendo, que se este intentando sacar lo mejor de todos para que las puertas de la esma, y su nefasta experiencia de exterminio de una generación entera, se abran en pos de aprender, en pos de aclarar y contar, con honrada responsabilidad, la historia de quienes fueron los responsables de comandar este centro clandestino de detención, a quienes violaron y torturaron, asesinaron y desaparecieron, y principalmente debido a que. Allí radica la cuestión más importante a ahondar, ya que dentro de este interrogante tan grande, tan fuerte, tan grueso, esta el norte
de toda aquella generación desaparecida. Su búsqueda incansable, e inobjetable, de la bendita justicia social, y la igualdad, como valores supremos.
Me parece muy importante que cuando mi hijo visite la Esma, u otro ex centro clandestino de detención ahora en manos del estado, reciba información responsable y coherente con la historia, y que principalmente le despierte y/o agigante su capacidad para sensibilizarse, para que mañana no sea tan sencillo llevar adelante un genocidio como el que nos toco vivir a todos nosotros, los hijos de los desaparecidos y los que no también, y para que una sociedad mas justa y equitativa, sea posible en otro momento de nuestra historia futura.
*de Mariano Abrevaya Dios. mad@...
*
Hola Eduardo,
El sábado pasado viví una experiencia por demás particular, y de ella surgió el texto que sigue. Te la dejo para que la leas, y en todo caso publiques. Gracias una vez mas, Mariano. mad@...
Monólogo de una puerta de calle*
(Los dos infiernos)
Yo soy la puerta de entrada (y de salida) de una casa. Desde que nací y crecí en un bosque hasta que me instalaron acá transcurrieron muchos años, viajé largas distancias y pasé por varias manos. Los leñadores, carpinteros y ebanistas cambiaron totalmente mi fisonomía, de manera que sería muy largo y tedioso para ustedes contarles toda mi historia; entonces, para no cansarlos, me presentaré brevemente como lo que finalmente soy: una puerta de calle.
Pero no soy una puerta cualquiera: por empezar tengo dos hojas anchas, gruesas y altas, mi cara que da al exterior de la casa está conformada por relieves, figuras talladas,
molduras y casetones, me soportan enormes bisagras, me visten herrajes de bronce, me mantienen sana con un buen barniz, y, ni qué hablar, de la cerradura, etcétera, etcétera.
Todos los días, y varias veces por día, me abren, pasan y cierran, los dueños de casa, mejor digo, el matrimonio dueño de casa, y también la joven mucama, que a cada rato sale y entra, sale y entra, ¿no se dónde va tan a menudo?. Los dueños suelen salir y entrar dos o tres veces por día, nada más. La señora siempre está apurada y nerviosa, y cada vez que tiene que abrirme y cerrarme me tironea y golpea; realmente me trata con desconsideración. Entonces el marido, que es mucho más tranquilo y pacífico, cuando escucha el ruido le dice alguna cosa respecto a mi futuro descalabro. Pero a ella no le importa, se encoge de hombros y lo mira con desdén. La mucama, a quien el dueño de casa, desde un confortable sillón en su estudio, sigue con la mirada bien puesta sobre ella cada vez que la chica sale y entra,
me trata bien, de igual modo que su patrón.
Con mi cara de afuera veo pasar la gente por la calle. Muchos van pensativos, ensimismados, metidos en sus problemas quizá familiares, quizá laborales, políticos, económicos, ¡o todos!, ¡vaya uno a saber!. Cuando es invierno van vestidos con sombrero gris, bufanda gris y sobretodo gris, debajo del cual asoman pantalones grises. Y en verano con ropa fresca, toda verde, pero con la misma cara que en invierno. ¡Pobre gente! me parece que sufre mucho. Muy pocos me miran y cambian su expresión al reconocer la belleza de mis facciones. Lo que siempre me molesta y me da asco es cuando pasa algún perro y me orina. Claro que no todos lo hacen. O cuando por las noches algún vagabundo, algún borracho o algún drogadicto se sienta en el umbral y se recuesta sobre mí. Es casi peor que el orín de los perros. Y para colmo a veces los drogadictos son más de uno, vienen en pareja o en pequeños grupos, se sientan sobre el escalón de entrada y los que no
caben se sientan en la vereda o se arrodillan, pero muy juntos. Todos charlan, fuman, y se inyectan, hasta que de a poco van callando y se quedan muy quietos, en silencio. Algunos hasta se caen.
Estoy en una calle muy transitada por vehículos. Entremezclados con los autos particulares a menudo pasan, haciendo sonar sus sirenas, ambulancias y patrulleros de la policía. Suele ocurrir que éstos se detienen delante de mi, especialmente por la noche, cuando hay personas sentadas en el umbral, y conversan con ellos. A veces se los llevan. Además durante el día y la noche suelen pasar camiones con soldados, con sus horribles cascos y sus peores armas. Hay un ruido infernal en la calle y en ocasiones hasta se oyen disparos de armas cortas y largas.
El mes pasado vino un pintor. Era para pintarme a mi y algunas paredes y cielorrasos de la casa. A mi me barnizó la cara de afuera y la de adentro. Primero me lijó, con mucho esmero. Lija mediana, luego fina. Me hacía cosquillas, pero
no me importaba porque sabía que iba a quedar linda. Luego, las dos manos de buen barniz. Todo fue hecho con mucho esmero, de manera muy delicada, casi diría que el pintor fue cariñoso conmigo. Era una persona alta, de brazos fuertes y largos, así que para pintarme subía solamente al primero o al segundo peldaño de la escalera. La dueña de casa también tenía la mirada bien puesta sobre él (como su esposo sobre la mucama), y cuando la señora iba y venía la de él estaba sobre ella.
En la casa también vive un chico, el hijo de los dueños. Ahora debe tener ocho o nueve años. No va a la escuela, sino que para educarlo entran y salen de la casa profesores y profesoras. Debe hacer sus deberes en su habitación, aunque yo desde acá no lo veo porque las habitaciones están en el piso de arriba, subiendo por la gran escalera de mármol que hay en hall de recepción, frente a mi. Varias veces escuché a sus padres discutir sobre si deberían enviarlo a un colegio o no. El padre y la madre
le hablan muy poco. En especial la madre, la nerviosa, sólo lo reta. Tiene un montón de juguetes pero siempre juega solo, no viene ningún amigo a jugar con él. A veces lo veo hablar por teléfono desde el aparato que tienen en el living. Pero no sé con quien habla, porque habla muy bajo. Además debo decir que es un chico muy serio.
Yo soy como una barrera entre él y el mundo exterior. Porque nunca atravesó mi dintel, ni solo ni acompañado. Sus padres no lo dejan salir ni lo llevan a la calle. A veces se para delante mío y me mira. Pareciera que quiere preguntarme qué hay del otro lado.
*de Carlos A. Balbi karelb99@...
JOSEPH RATZINGER SIEMPRE SE INTERESO POR EL FENOMENO
El Papa saludó a 180 exorcistas de Italia, expertos en combatir a Satanás
Participan de un Congreso en Roma. Y Benedicto XVI los vio en El Vaticano.
*Julio Algañaraz. ROMA. CORRESPONSAL jalgaÿaraz@...
Ciento ochenta exorcistas italianos, expertos en el combate cuerpo a cuerpo con Satanás, están reunidos en un congreso cerca de Roma. Una asamblea discreta y tranquila que tiene lugar cada dos años y de cuya existencia se supo ayer porque los demonólogos asistieron a la audiencia general de los miércoles del Papa en el Vaticano. Benedicto XVI los saludó
ante los veinte mil fieles que asistieron a la Plaza de San Pedro a la habitual cita semanal con el Pontífice.
"Los exorcistas ejercitan un importante ministerio al servicio de la Iglesia", dijo el Papa. "Los aliento a proseguir en la tarea, sostenidos por la atención vigilante de sus obispos y por las incesantes oraciones de la comunidad cristiana".
Las palabras de Benedicto XVI encendieron los reflectores sobre esta singular asociación, que preside el padre Giancarlo Gramolazzi, de la congregación de Don Orione, quien es un exorcista muy activo desde hace años en Roma. En los 23 años que fue el Defensor de la Fe como brazo derecho de Juan Pablo II al frente del ex Santo Oficio, el cardenal Joseph Ratzinger se interesó en varias ocasiones en los aspectos teológicos y de funcionamiento de los ritos de exorcismo. Durante el Jubileo del año 2000, el actual Papa preparó un documento para establecer normas que sirvieran para encarrilar las reuniones dedicadas a la curación
de los poseídos por el Maligno.
Joseph Ratzinger estableció que los exorcismos deben ser realizados por sacerdotes en estrecha relación de dependencia con sus obispos.
Como se sabe, el papa Juan Pablo II realizó al menos tres exorcismos durante su largo pontificado de más de 26 años.
El padre Gabirele Amorth, el más famoso de los exorcistas italianos —autor de numerosos libros y entrevistado por los medios de prensa cada vez que el Diablo entra en escena—, dijo hace dos años que Juan Pablo II realizó un exorcismo de emergencia para sacar a Satanás de encima de una joven poseída, a quienes sus padres llevaron a una audiencia general. Asistió con sus padres en la primera fila de la audiencia y cuando el Papa polaco se le acercó, contó el padre Amorth, comenzó a gritar y a agitarse. Juan Pablo II pidió que la llevaran a un lugar tranquilo en el Arco de las Campanas, uno de los accesos al interior del Vaticano, junto a la basílica de San Pedro, y allí la bendijo y rezó con
ella hasta que se calmó.
También quitó el Diablo del cuerpo de una mujer italiana llamada Francesca en 1982, que le fue llevada a los apartamentos pontificios por el obispo de Spoleto, monseñor Gianni Alberti. El exorcismo fue confirmado en 1993 por el entonces prefecto de la Casa Pontificia, monseñor Jacques Martin.
La noticia de la asamblea de exorcistas hizo también público que está por comenzar, desde el 13 de octubre y hasta febrero, el segundo curso internacional destinado a sacerdotes y seminaristas avanzados dedicado a los exorcismos y a la especialidad del satanismo.
Organizado con mucho éxito el año pasado por el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum, las lecciones tienen lugar en la sede de la universidad en Roma, pero en conexión por videoconferencia con otras ciudades italianas: Milan, Bolonia, Perugia, Asis, Caserta.
Del curso participan no sólo sacerdotes especialistas en exorcismos como el padre Amorth, sino también médicos, psicólogos y altos prelados,
como monseñor Angelo Comastri, vicario general del Papa para la Ciudad del Vaticano.
*Fuente: diario Clarín
http://www.clarin.com/diario/2005/09/15/elmundo/i-02801.htm
Mistificadores*
Por Eduardo Tato Pavlovsky *
Decía David Cooper, padre de la antipsiquiatría, que un mistificador es una persona que tiene una determinada ideología o sistema de creencias que en general tienen que ser impuestas o aceptadas incondicionalmente por los demás, que de esta manera lograrían su salvación o su bienestar. Si tienen poder pueden convencer a gran parte de la población de un país de que las ideas formuladas por él (el mistificador) serán siempre buenas o convenientes para todos los que la acepten incondicionalmente. El mistificador no tolera nunca la función crítica a sus creencias. En 1941, Adolf Hitler convenció a sus generales en una reunión en el Palacio de los Deportes de que había que invadir rápidamente la Unión Soviética porque poseía datos de que Stalin estaba a punto de invadir Alemania. Dijo fundamentalmente dos cosas en esa memorable reunión: 1) que era una guerra preventiva, para impedir la invasión que se
estaba gestando en Moscú; 2) que el pueblo Ruso sojuzgado por la dictadura stalinista iba a recibir al ejército alemán con los brazos abiertos para recobrar su libertad.
La resistencia nacionalista soviética fue mucho más grande de lo esperado por Hitler y los alemanes tuvieron que asesinar a 10 millones de soviéticos (2 millones de judíos) en los primeros 11 meses de la invasión. Más tarde la cifra llegó a los 27 millones. La población alemana en general apoyaba la invasión, ya que habían obtenido ventajas económicas en las invasiones a Polonia, Checoslovaquia y Francia. Con la Unión Soviética a su merced, el imperio alemán sería dueño del mundo.
Cuando no llegaron a Moscú y la invasión se detuvo en Stalingrado, se produjo la primera fisura de la creencia mistificadora. Los alemanes no solamente no podían derrotar a la Unión Soviética, sino que el Ejército Rojo los comenzaba a empujar hacia Berlín después de la epopéyica y cruenta batalla de Stalingrado. En 1971 pude
presenciar el lugar exacto donde Hitler, con su poderoso largavista, esperaba entrar a Moscú. La distancia no sería mayor que la que separaba la cancha de Platense con la Plaza de Mayo.
Pero Hitler no pudo entrar en Moscú. Tuvo que salir corriendo del lugar y volver a Berlín porque la resistencia soviética era feroz. Las fisuras aumentaron poco a poco cuando se develaban sus fracasos y comenzaron a aparecer en el pueblo alemán los primeros signos de desconfianza, que culminaron con un atentado fallido contra Hitler. Lo demás es historia conocida.
El otro gran mistificador que tenemos que soportar es el presidente norteamericano George Bush, creador del terrorismo cristiano, que invadió Irak a pesar de que los organismos internacionales dependientes de la ONU le confirmaron la ausencia total de armas de destrucción masiva en ese país. Pero los mistificadores no escuchan. Todos sabemos que invadir Irak es apoderarse de sus enormes reservas petroleras y de su posición estratégica
en Oriente Medio. Además del gran negocio de la reconstrucción. Pero el terrorista norteamericano afirmaba que la invasión a Irak se hacía como una guerra preventiva frente a un supuesto ataque de Irak con sus armas de destrucción masiva y que además, lo que era muy importante, se les iba a brindar la democracia y la libertad a quienes la esperaban con los brazos abiertos, deseosos de terminar con el horrible sufrimiento a que los sometía Saddam Hussein.
Pronto quedó claro que los iraquíes carecían de armas de destrucción masiva y que además el ejército no había sido recibido por el pueblo iraquí precisamente con los brazos abiertos, sino con una resistencia feroz que cobraba cada vez más víctimas. El pueblo norteamericano comenzó a percibir que la guerra en esas condiciones carecía de sentido y que además anhelaba el retorno de los 150 mil soldados, apostados en ese peligroso país a merced de los atentados. Entonces el mistificador apuntó a Irán y comenzó a construir su nuevo
delirio místico de terrorismo cristiano para justificar la invasión a ese país.
De repente ocurrió lo imprevisto. La desgracia de Alabama, Mississipi y Nueva Orleans modificó la escenografía. Comenzó a revelar lo invisible. A mostrar que el gobierno de Bush está dirigido por las grandes corporaciones, pero el muñeco que habla es él. La tremenda desgracia de la inundación dejó visible al mundo el otro sector del pueblo norteamericano. A los pobres y a la clase trabajadora de Nueva Orleans, los que carecen de auto y no pudieron salir a tiempo. A los que pedían los helicópteros de la Guardia Nacional para los rescates se les contestaba que los helicópteros estaban defendiendo la democracia en Irak.
Muchos norteamericanos se mostraron sorprendidos de conocer esa clase de pobreza negra en América. El subdesarrollo norteamericano, los carecientes, los pobres, los indigentes, los desprotegidos se hacían visibles de improviso. Se hacía también visible la negligencia del gobierno al
acudir tardíamente a los reclamos desesperados del intendente.
“Tendremos que ocuparnos de esta gente”, dijo el terrorista blanco, como si esa gente fuera de otro país. Trece millones de niños viven en la pobreza en EE.UU., el 25 por ciento de los afroamericanos viven sumergidos en la pobreza.
En el lenguaje de boxeo se dice: esto es un knock-down. El mistificador trastabilla: como decía Mao, hay que sentir demasiado odio frente a la injusticia para ser revolucionario. Hoy más que nunca debemos crear entre todos, norteamericanos y no norteamericanos, pequeños acontecimientos diarios de denuncia, en todos lados y todo el tiempo, desde nuestra propia actividad cultural. El pueblo norteamericano está percibiendo que un sector de sus hermanos vive en grados de extrema pobreza y desatención, no debemos dejar pasar el momento del descubrimiento, el episodio de la inundación ha hecho temblar la cabeza de los norteamericanos. Tiene que haber más odio y menos resignación en las
víctimas. Lo han perdido todo. Pero ellos tienen una brillante estrategia, convertir a las víctimas en héroes y hacerles creer a estos pobres miserables que son héroes por su capacidad de resistencia y amor a la patria. Un día Toni Negri le preguntó a Deleuze cómo habría que hacer para mantener el fulgor revolucionario de mayo de 1968 y Deleuze le respondió: “Creando pequeños acontecimientos diarios en todos los lugares posibles”. La revolución que nos queda es cultural y desmitificante es “revolucionar la cabeza de la gente”.
La opinión pública norteamericana lo empieza a ver a Bush como un gran mistificador. Pero nosotros, intelectuales críticos como decía Said, debemos implicarnos. Con nuestras imágenes, con nuestra creación, con nuestros escritos, inventando todo tipo de protesta. Con nuestros sueños utópicos de un mundo mejor y posible. Aquí la indiferencia ya huele a cobardía.
La ideología del terrorismo cristiano quedó expresada en las palabras de la madre del
presidente, Bárbara Bush: “Son de cualquier manera gente careciente y vivir en el Estadio Astrodome está bien para ellos”.
El horror quedó expresado por un periodista de Alabama: “Esto no es Irak, no es Somalia, es nuestra patria”.
Algunos pronostican que la popularidad de Bush caería del 45 al 30 por ciento. Esto recién empieza. El terrorismo cristiano se está resquebrajando. Nuestra creación puede ayudar al lento deterioro del resquebrajamiento.
* Psicoterapeuta, autor, director y actor teatral. Entre sus numerosas obras se encuentran El Señor Galíndez, Potestad y La muerte de Marguerite Duras.
-Fuente: diario Página/12. www.pagina12.com.ar
El próximo domingo 18 de septiembre del 2005 presentaremos en la Radiofabrik Salzburg (107.5 FM), entre las 19:06 y las 20:00 horas (hora de Austria!), música del compositor chileno Pedro Álvarez. Las poesías que leeremos pertenecen a Cristina Papaleo Soletzki (Argentina) y la música de fondo será
de Chimizapagua (Colombia); todo ésto en nuestro programa Poesía y Música Latinoamericana, en español y alemán. ¡Les deseamos una feliz audición!
REPETICIÓN: ¡La audición del programa Poesía y Música Latinoamericana se repite ahora también todos los jueves entre las 10:06 y las 11:00 horas (de Austria!), en la Radiofabrik de Salzburgo!
Cordial saludo!
YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.
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Schießstattstr. 44 A-5020 Salzburg AUSTRIA
Tel. + Fax: 0043 662 825067
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