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UN TROCITO DE HORIZONTE   Lista de mensajes  
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 Un trocito de horizonte...
 
 
TARDE*

solía enamorarme
de mis propias fantasías
eran tan reales y consistentes
que creía ciegamente en ellas

tarde quizás
me di cuenta
que corrían mucho más de prisa
                      que mis cansados pies

que las únicas calles verdaderas
son las  que gastan
               la suela de mis zapatos

y por más que quiera volar
sólo podré hacerlo
creyéndome un bandada
                         cambiando de clima

tarde posiblemente
para encontrar la vereda de mi casa
reconocer
         que  no es la misma de la infancia

tarde  pareciera
para ponerme el vestido del hoy
                                    y sacarme los del futuro

pero a tiempo 
              para guardar los del ayer


                            *de Beatriz Martinelli.
beatrizmar@...
 
 
 
 
*
 
ahora que no soy urbano ni pueblerino siquiera
ahora que habita cada árbol en mi cabeza
y en él los pájaros volados de la memoria
ahora soy errante juglar en mi entorno
tomo el mate con la misma mano que la guitarra
con el mismo brazo que abrazo el corazón dulce de tu memoria
ahora que mis cabellos quedaron lejos en otro viento
y el sol o el frío bajan mi dolor en la herida ida
ando al camino el caminar descalzo al verano de sol y maíz

ahora que soy un trocito de horizonte en el llano calmo
lejos muy lejos de mercaderes gritando
aquí tienes
ahora ando en las bandadas y las achiras y el arroyo
andando y andando libre librando un silbido a la miel de cada dia

*de ricardo d. mastrizzo. ricardomastrizzo@...


 
   Recuerdos de la abuela*

Veo el rostro de la abuela
dibujado en las paredes
de aquella gran habitación
con pisos de madera.
El hada de las luces
me toca con su varita
y un pedacito de mi niñez
florece en un rincón.
Me siento sobre su falda
y escucho un hermoso cuento
mientras sus manos acarician
mi larga y rubia cabellera.
Le muestro una muñeca
vestida como una princesa
y su dulce sonrisa
llega hasta mi corazón.
Voy hacia la puerta
de la mano de los recuerdos
y la voz de la abuela
me canta al oído.
 
*de Griselda Garcia Cuerva mg_cuerva@...

 
 
 
 
Arroz en año nuevo*
 
       *Por Beatriz G. Suárez
beagasua37@...

Mi abuela era una destacada cocinera. Mejor dicho había devenido tal con los años y las penas, ese arte se entretejió en su cuerpo después de que, junto a sus hermanos, fuera abandonada por la madre teniendo escasos ocho años y habiendo tenido que hacerse cargo de la olla familiar bien cerca de uno de ellos, Luis, quien a su vez preparaba viandas de campaña y colaboraba en un hotel de Tancacha donde estos chicos terminaron de criarse lavando sábanas a mano arriba de banquitos para llegar a la pileta pero también adquiriendo estos saberes de orégano y zapallo mucho antes de crecer lo suficiente.
Tanto fue así que luego cocinaba para nosotras algunas exquisiteces que parecían provenir de rabiosas facultades o enseñanzas y no de esa pobreza extrema donde elaborar tomate había resultado casi una salvación.
Hacía arroz con leche, bifes a la criolla espesos y musicales, fideos cortados mas finos que cabello, pascualinas sabrosas, papas fritas perfectas como teclas de un piano, catastróficas fritangas con aceite Patito de botella verde y gorda, un pollo "a la reina" que tal vez ella misma inventaba consistente en un ave gigante chorreada de salsa blanca con arco iris de zanahorias, harinas y huesos martirizados que representaba más bien la dosis de un medicamento plumoso allá en los años de mi estridente pubertad en que su magia aún no me había impactado tanto.
Cocinaba además con pocos ingredientes, hacía ensaladas con lo que hubiera, restos de remolacha, un huevo, algunas sardinas perdidas en el océano de su iniciativa, nuez moscada persistente en heladeras vacías del alma, milanesas frente al rumbo maravillado de sus delantales.
Era la Tata Gaspari con sus recetas sin papel donde todo era un chorro, dos poquitos, un pedazo, tres o cuatro gotitas, más o menos, a ojo.
En el ademán imperativo de sus cucharones muchos en la casa hacíamos territorio y la mesa ideada por su ilusión daba apetito de vida para dejar atrás tanta cebolla equivocada, tanta desolación y falta de monarca en el sitio aquél de su infancia donde entre leche ardiente y olor definitivo esa madre había emigrado dejando a las criaturas por alguna fiebre pasajera.
Cuando fue señora y de su hogar tuvo aparatos múltiples y sus cremas mucha tecnología. Licuadoras, procesadoras, hornos y cuchillos sin accidente.
Mejoró recetas y las llevó al colmo tal que al morir hubo una vacante entre esas ollas que nadie jamás logró volver a ocupar. Fue como si un gigante irrevocable hubiese tomado el bisturí de Dios llevándola como cheff con rumbo de piel condimentada.
Murió en setiembre.
Al revisar su heladera mi hermana encontró en el freezer un frasco con salsa hecha por ella antes del infarto inconcebible tal vez esperando a ser usada.
Me llamó emocionada como voceando una gran noticia o por haber hallado (con todas las letras) un tesoro.
Lo trajo a Rosario y descansó en su heladera hasta diciembre.
El 30 recuerdo volvió a llamar para invitarme a que el 31 al mediodía almorzáramos juntas. Y así fue. Esa noche la pasaríamos en familia como siempre. Con el resto. Con lo que quedaba después de la curiosa circunstancia de perder a la cocinera.
Mi hermana preparó un arroz y allí fui a eso de las 12. Llegué y abrió el frasco de la última salsa.
Mezcló los gránulos blancos con decisión de artista y por un instante volvimos a estar con ella, era un disfraz de dimensiones mínimas, materia desordenada de la historia.
Estuvimos solas sin hablar durante la hora que duró la olla.
Fue la última vez que la poesía femenina de mi abuela nos habitó a las dos únicas nietas refinadas por sus azúcares y sales. El arroz final y primitivo de sus ojos que nos ayudaría a resistir tantas cosas.
La última energía de diciembre, el año nuevo, el nacimiento de la adultez, roca del almíbar viviente, una esencia balsámica para precipitar el tiempo y el deseo.
Después de comer las dos supimos algo.
No se qué. Quizás a amarla en forma conyugal, agradecidas.
La digerimos toda. Sus peripecias domésticas nos hicieron mejores aquél día.
Empapándonos de un año nuevo extremo.
 
*Fuente: Rosario-12. diario Página/12. www.pagina12.com.ar
 
 
 
 
¿DÓNDE ?*

¿Dónde guardaré tu nombre
 que llevo grabado en todos mis caminos?
¿ Dónde guardaré tus pasos
 cuando acompañaban los míos?
¿Dónde guardaré las imborrables huellas,
embriagadas de olor a hierba húmeda?
¿Dónde guardaré tu voz,
que me cantaba melodías del trino de los campos?
¿Dónde podré sentir
tus manos en mis manos?
¿Dónde encontraré tus ojos límpidos
y plenos del fulgor de la aurora?
¿Dónde encontré tus destellos de ternura
cuando se reflejaban en los míos ?
¿Dónde encontraré el fulgor
de la estrella nacida de tu vida en mi vida? 
                            
 
*de Xenia Mora. xeniamora@...
 
 
 
 
Abrir el corazón junto con la billetera*


*Timothy Garton Ash. HISTORIADOR, UNIVERSIDAD DE OXFORD

The Financial Times publica un suplemento titulado "Cómo gastar". Cuenta con que el lector tiene dinero. En cantidades industriales, a juzgar por la edición especial de Navidad, que incluye, entre sus sugerencias de "regalos para ella", un reloj Lange & Söhne que cuesta 28.270 euros.

Esta columna es un "Cómo gastar" alternativo. Nuestra pregunta navideña es: ¿cuál es la mejor forma de gastar el dinero que queremos dar a quienes lo necesitan? Lo primero de todo, ¿cuánto? El especialista en ética Peter Singer, en su maravilloso libro One World, hace unos cálculos aproximados y
sugiere que una persona que gane un salario medio o superior en los países desarrollados debería dedicar el 1% de sus ingresos anuales a "los que tienen dificultades para conseguir comida, agua potable, un lugar en el que refugiarse de los elementos y asistencia sanitaria básica".
En mi libro Free World me mostré de acuerdo con su sugerencia, y algunos lectores res pondieron de inmediato con una pregunta: ¿cómo? He estudiado la cuestión.
Empecemos por casa. Independientemente de lo que cada uno piense sobre la tacañería del gobierno británico respecto al Presupuesto de la UE, los británicos, como pueblo, no son de los menos generosos. Según las cifras recogidas por el Consejo Nacional de Organizaciones de Voluntarios, el importe total de las donaciones asistenciales realizadas en Gran Bretaña en 2004-2005 fue 12.130 millones de euros. Dos de cada tres adultos hacen donaciones y están por encima de la meta que propone Singer.
Después de decidir cuánto pueden permitirse dar, la siguiente pregunta es: ¿en qué? ¿En algo mundial o local? ¿Pobreza, enfermedades, falta de hogar, infortunios, tortura, censura, catástrofes naturales, analfabetismo, cáncer o crueldad contra los animales? Hay muchas miserias entre las que elegir.
Por ejemplo, el banquero que hojea su ejemplar de "Cómo gastar", en vez de regalarle a ella ese reloj de Lange & Söhne, podría salvar 106 vidas al año.
A lo mejor podría poner un vale bajo el árbol: "Querida, estas navidades he salvado 106 vidas en tu nombre". ¿No sería un buen regalo para la chica que lo tiene todo?
Otra cosa que tiene un costo mínimo por vida salvada es la terapia de rehidratación que llevan a cabo UNICEF y otras organizaciones. Singer afirma que, si no damos dinero a esas causas, somos tan culpables como si pasamos junto a una chica que esté ahogándose en el arroyo y no la ayudamos por
miedo a que se nos moje la ropa o a llegar tarde a una cita.

El mundo es el pueblo de todos nosotros. Existen muchas pruebas de que cada vez hay más personas, sobre todo los jóvenes y los que más han viajado, que comparten esta visión.

De hecho, es como si, del viejo dicho de que "la caridad empieza por uno mismo", hubiéramos pasado a una situación en la que parece que la caridad empieza en el extranjero. Sólo en Gran Bretaña, las donaciones para las víctimas del tsunami que golpeó Asia en la Navidad pasada alcanzaron la
abrumadora cantidad de 625 millones de euros. Es muy alentador, pero, si todas nuestras donaciones fueran a parar al extranjero, sería señal de que algo va mal. Podríamos convertirnos en versiones contemporáneas de la señora Jellyby de Charles Dickens, con sus "maravillosos ojos" tan fijos en la
lejana perspectiva de "doscientas familias que cultivan café y educan a los nativos de Borrioboola-Gha", que no se da cuenta de que su propio hijo, Peepy, se cae por las escaleras y se abre la cabeza.

Es lógico que la gente dé dinero a las causas que la conmueven. ¿Pero podemos fiarnos de que un mercado libre de la compasión vaya a garantizar un reparto equitativo de los bienes voluntarios? Parece razonable dividir nuestras donaciones entre lo mundial y lo local.

Se sabe: es mucho más fácil abrir el corazón y el monedero cuando se trata de catástrofes inmediatas, y mucho más difícil en tareas a largo plazo.

*Copyright Clarín y Timothy Garton Ash, 2005.
http://www.clarin.com/suplementos/zona/2005/12/31/z-04503.htm

 
 
 
El mundo le da la bienvenida al 2006*

Una isla rusa fue el primer lugar en despedir al 2005. Asia y Australia ya lo hicieron, mientras que Europa se prepara para abandonar el año. El show de fuegos artificiales en Sydney fue impresionante.

El tiempo vuela y el 2006 no se hizo esperar. En algunos lugares del mundo, como en Rusia, China, Australia, Tailandia, y Japón, el nuevo año ya está corriendo y con él todos los festejos.
Los primeros habitantes del mundo en darle la bienvenida al 2006 fueron los guardias fronterizos rusos de la remota isla de Ratmanóv, en el estrecho de Bering, que separa el extremo nororiental de Rusia de Alaska. Eran las 9 de la mañana de Argentina.
Casi a la misma hora, recibieron el 2006 los habitantes de la ciudad más oriental del país, Petropavlovsk-Kamchatski, capital de la península de Kamchatka, separada de Alaska por el archipiélago de las Aleutianas. Allí, unas 3.000 personas se juntaron en la plaza central de la ciudad para recibir el nuevo año frente a un árbol de navidad de 21 metros de altura.
Mucho más espectacular fue el recibimiento que el 2006 tuvo en Sydney, Australia. A las 11 en punto de Argentina, sobre el gran puente del puerto de la ciudad, el mayor espectáculo de fuegos artificiales jamás visto en Australia dio cuenta del inicio del nuevo año. Miles de personas se congregaron a festejar, a pesar de la intensa ola de calor que azota al país.
Los organizadores de la fiesta popular que tomó el centro de la ciudad bautizaron el evento como el "corazón del puerto" y dicen que servirá para simbolizar la "esperanza en tiempo de ansiedad".
Las actividades diseñadas por el director creativo, Wayne Harrison, empezaron al mediodía y cada hora hubo un espectáculo distinto para entretener a los miles de ciudadanos que abarrotaban los puntos clave de la ciudad para poder observarlos.
Un helicóptero arrastró una bandera australiana gigante por el cielo, que una hora más tarde fue tomado por paracaidistas que dibujaron tres enormes corazones de dos metros de diámetro.
Las principales iglesias de la ciudad hicieron doblar sus campanas para despedir el 2005 y dar entrada a la ceremonia ancestral de bienvenida, ofrecida por los dueños tradicionales de la tierra, los aborígenes de Nueva Gales del Sur.
Más de un millón de personas participan de la fiesta desde distintos puntos estratégicos de Sydney, mientras que casi 9 millones de los 21 millones de personas que viven en Australia lo disfrutan por televisión.
En tanto, en otros lugares del mundo, como Hong Kong, Taiwán o Tailandia, miles de personas se congregaron frente a los relojes para despedir el 2005.
Las calles de la ciudad china de Shangai no sólo le dijeron adiós al año sino también a un festival de lámparas y luces rojas con el que estuvo alumbrada en las últimas dos semanas para recordar el final del 2005.
Quien también se visitó de gala para saludar al nuevo año fue la Plaza Roja de Moscú cuyos edificios lindantes aparecieron decorados con luces de colores.
Los taiwaneses quedaron boquiabiertos cuando vieron los fuegos artificiales sobre el Taipei 101, el edificio más alto del mundo que sorprendió al mostrar sus 508 metros de altura rodeados de luces y colores.
En Hong Kong la gente salió a las calles a brindar y festejar. También lo hicieron en Corea del Sur y Singapur donde el cielo se tiñó de rojo durante un impactante show de fuegos artificiales.
Mientras tanto, el resto del mundo, en especial los países europeos, cuentan los pocos minutos que faltan para festejar que el planeta sigue girando, por un año más.
 
 
 
 
 Paraíso mágico*

La música se traslada
con las alas de sus acordes
y se enreda en los sueños
que se mecen en el aire.
El perfume de las flores
llega hasta el cielo
y se acerca a las estrellas
al compás de los sonidos.
Los ojos de la luna
recorren todos los senderos
donde brota el amor
y crecen las fantasías.
La felicidad aparece
y trae risas sonoras
que agitan campanas
y alegran los corazones.
Los abrazos son tiernos
y los besos brillantes
en este paraíso mágico
de luz y esperanza.
 
*de Griselda Garcia Cuerva mg_cuerva@...
 

 
 
Hasta el 2006...*
 
Queridos amigos, como decir de la esperanza sin caer en frases repetidas que se desvanecen al instante de terminar los brindis, al sólo paso del reloj y los días...
-Pero sepan que les deseo ( y me deseo ) lo mejor al porvenir-.
 
Brindo por una sociedad más justa.
Y por que cada uno de nosotros pueda tener su cuota de humana felicidad en compañia de quienes quiere.
 
Un abrazo.
*de Eduardo F. Coiro inventivasocial@...
 
 
Vacaciones del editor....
 
Hasta el 10 de enero inclusive estare descansando de mi tarea de editar Inventiva Social.
Tratare de disfrutar del aire de mar y volver con más fuerzas.
 
*de Eduardo F. Coiro inventivasocial@...

 
 
"Los días felices"*
 
 No puedo dejar de recomendar la escritura transparente de Celso, su manera de pintar frescos, de fotografiar en palabras la historia propia que se parece mucho a la de cada uno de nosotros, con viejos o abuelos gringos que sudaban la gota gorda, que siempre hablaron en media lengua. El libro de Celso es de una belleza increíble. Muchos de sus escritos ya fueron leídos por los  socios de inventiva en el transcurso de 3 años de ediciones. Pero ahora están reunidos, sutilmente reescritos e ilustrados por él.
Una sorpresa más.... hay comentarios recibidos desde la web. Me encuentro allí, encuentro a muchos amigos en la palabra diciendo cosas que Celso transcribe como anticipo casi al abrir el libro. 
Disculpen mi inusual insistencia, pero quien pueda comprar el libro no se lo pierda.
Promoción:
Quienes compren "Los días felices" tendrán la posibilidad de ser nuevos miembros del club de socios de Inventiva Social sin costo hasta cubrir el importe total pagado con gasto de envio incluidos si corresponde. ( 10 meses quienes compren con gastos de envio, y 6 meses a quienes compren directamente el libro "en mano" )
 
Para comprar el libro hay que comunicarse con el autor: celsoagr@...
 
El costo total del libro con gastos de envío incuídos son $ 30.00 -TREINTA PESOS, enviado por contrarreembolso en CORREO ARGENTINO; (Costo neto $ 19.00 más gastos envío $ 11.00)
 
 
*Eduardo F. Coiro. inventivasocial@...
 
 
 
Invitación al Club de socios de InventivaSocial
 
 Propuesta para el año 2006:
 
-Las ediciones cotidianas de Inventiva Social en su casilla de correo.
 
-Acompañamiento ( alteridad textual) en la escritura con tema propio o en ejercicios de escritura.
 
-La publicación en Inventiva de una breve antología virtual con sus trabajos.
 
-Edición virtual de sus obras o textos extensos (libros ya editados) en las ediciones de inventiva.
 
-El anuncio y respaldo de actividades culturales y/o editoriales que realicen.
 
-Soporte ante problemas de recepción de las ediciones.
 
La cuota anual del club de socios es de  36 pesos en Argentina o 10 Euros en el exterior.
El pago puede realizarse desde cajeros de la red link o por giro postal dentro del país.
 
Un abrazo enorme y sigan acompañando esta hermosa experiencia.
 
*Eduardo Francisco Coiro inventivasocial@...
Editor de InventivaSocial. Plaza virtual de escritura
 
 
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