EL GRIS*
(Blues del viejo barrio)
Resuenan los zapatos contra el gris,
el monótono acorde acompasado
del que retorna viejo y fatigado
a las calles que un día le miraron
partir con su mochila de ilusiones.
Han cambiado los nombres de las plazas,
los juegos de los niños y los pájaros,
las luces de neón, los automóviles,
permanece el gris, sólo el gris...
El barrio es otro y es el mismo:
los mismos perros en los mismos parques,
idénticos ladridos atronando
sobre el gris, sobre el gris...
Volver es un catálogo
de olvidos y de ausencias:
Huellas sutiles que el pasado
dejó en el gris, el gris...
Un suspiro es la suma
del tiempo transcurrido,
de las noches perdidas
bajo el gris, bajo el gris...
Se oye el paso cansino contra el gris,
la sombra de un viajero que retorna
fundiéndose en la niebla, recayendo
en la quietud estática del gris.
*De Sergio Borao Llop. sergiobllop@...
http://www.aragonesasi.com/sergio
http://al-andar.blogspot.com/
Sombras del viajero que retorna...
ZARANDEO*
Es Mar del Plata. Es enero. Es la migración anual de los
bañistas.
Los turistas nos movemos en masa, avanzamos de a grupos
coloridos, nos frenamos en los semáforos o desafiamos a los
automóviles confiados en que los conductores se atemorizarán frente
a la multitud cargada de sombrillas, bolsas, termos, esterillas
playeras, sándwiches derretidos, niños rezongones.
Nos movemos como (con perdón) las ovejas. La comparación es
inevitable porque de lejos las voces llantos y carcajadas son un
balido indistinguible y caleidoscópico. Desde la habitación del
hotel parece escucharse el ruido de las mareas pero es en realidad
el rumor incesante que llega en oleadas que fluyen y confluyen y
golpean y se retiran y suben y suben y no acaban, no hallan reposo.
Unas mareas emergentes como humo sonoro, una nube formada por
millares de voces que imitan el mar.
Todo está en venta. Igual que en la gruta de Lourdes donde el
pesebre funciona metiendo la moneda en la ranura y los angelitos
suben por las paredes o los castillos se iluminan; las estatuas
vivientes se animan con monedas, los malabaristas callejeros lanzan
sus antorchas al aire por monedas, los cuentistas profieren sus
chistes, los cantantes con micrófonos fatigados se desgañitan por
monedas, las gitanas agresivas lanzan sus maldiciones por las
monedas no dadas, los ancianos sin brazo agitan su latita, los
cuidadores de autos revolean el trapito amarillo mientras lanzan
reclamos roncos, los choclos salen del agua hirviente, los aviones
remolcan sus carteles aéreos, sale el alfajor de su sueño en el
estante, piruetea el lobito marino azul rosado o violeta antes de
reposar en la bolsa de regalo.
Todo por monedas.
Siento que el suelo se agita, que todo el suelo de la ciudad se
mueve constantemente cribando los sueldos que escapan de los
bolsillos con la boca abierta. Y las monedas caen, caen, caen por el
zarandeo. Si de pronto me hallo en una plaza frente a la estatua de
San Martín, y busco sin darme cuenta un sombrero, una alcancía,
algún agujerito donde introducir la moneda que lo anime para que me
salude con la espada.
*De Mónica Russomanno. russomannomonica@...
Los hielos del verano, por Beatriz Sarlo*
Las vacaciones de la infancia pasaban a la sombra de la higuera, con
libros de aventuras. Al calor de la siesta cordobesa, imaginando la
expedición polar narrada por Julio Verne.
POR BEATRIZ SARLO*. bsarlo@...
En vacaciones se leían los libros que se habían recibido de regalo,
los que se pedían prestado o se encontraban casi por casualidad.
Había un poco de todo, porque los padres no acertaban siempre, y las
intuiciones infantiles tampoco. Pero cada uno de esos libros, de
todos modos, era leído hasta el final. La idea de abandonarlo por la
mitad resultaba una especie de insulto al objeto, a la persona que
lo había traído, incluso a uno mismo, porque quizás uno fuera
todavía indigno de ese libro. De todos modos, había pocas
desilusiones y grandes aventuras.
Una higuera de higos blancos le daba sombra a un banco de madera. De
esa sombra se decía que era enfermiza, aunque nunca hicimos caso de
esa advertencia botánica o, simplemente, supersticiosa. El lugar era
incómodo porque los higos maduros, que se aplastaban contra el piso
de tierra y no podían comerse, atraían las moscas y las hormigas;
además, las hojas de la higuera eran grandes, pero no tupidas, y los
rayos del sol iluminaban con demasiada vehemencia a la hora de la
siesta. Una garantía para que nadie viniera a molestar.
Debajo de esa higuera leí Las aventuras del capitán Hatteras, la
novela de Julio Verne. Todavía hoy me pregunto cómo hacía para
atravesar los capítulos de esos libros de viajes y exploraciones,
donde decenas de términos de navegación ni siquiera eran buscados en
el diccionario, sino que simplemente se tomaban como objetos
marítimos de uso desconocido de los que sólo podía imaginarse que
eran necesarios para manejar un barco.
El capitán Hatteras era un explorador inglés del polo norte, un
hombre misterioso aunque de transparente patriotismo imperial
británico, que a mí me tenía sin cuidado porque ni siquiera me daba
cuenta. El personaje no se revelaba hasta la página 50, porque había
embarcado bajo el disfraz de un marinero raso, y tomó el mando de la
nave recién cuando alcanzaron la zona de hielos árticos. Ese hombre
duro y enérgico que, para comprobar el temple de sus subordinados,
se había escondido durante varios meses, estaba poseído de una
voluntad tan glacial como los hielos que, a partir del invierno,
rodearon su barco, que quedó anclado en medio de una planicie helada.
La nave transportaba comida y carbón para varios años, lo cual le
daba una dimensión infinita y metafísica al viaje. Más que una
navegación hacia el polo (al que finalmente llegaron, creo) era una
aventura entre icebergs y desfiladeros donde el agua de mar se había
vuelto sólida y se cortaba a pico en vetas azules o tornasoladas,
como un glaciar. El barco quedaba apresado por toneladas de hielo;
por las extensiones de mar helado se arrastraban los marinos y el
perro hirsuto del capitán. La tripulación se enfermaba de una
dolencia debilitante y desconocida (para mí), que Verne designa con
la palabra escorbuto, cuyo nombre me resultó tan elocuentemente
amenazador que tampoco lo busqué en el diccionario.
En Las aventuras del capitán Hatteras hay muy poca variación, ya que
se repite, de capítulo en capítulo, básicamente lo mismo: extensión
enceguecedora de nieve petrificada, completa oscuridad durante los
meses invernales, auroras boreales, crujidos de la embarcación en el
silencio del desierto blanco, hambre, congelamiento, extenuación y
enfermedad. Cuando las cosas se volvían incomprensibles, el médico
de la expedición las explicaba con sencillez en páginas que, además,
podían saltearse. Debajo de la higuera cordobesa, escuchando el
zumbido pegajoso de las moscas, yo avanzaba con el capitán Hatteras.
Hoy me doy cuenta de que la novela era una especie de Moby Dick para
niños, porque Hatteras perseguía el centro polar con la misma
monótona pasión con que el capitán Ahab perseguía la ballena blanca.
Pero sin odio, simplemente animado por la obsesión aventurera.
Atontada por el calor, me identificaba con los expedicionarios y, al
mismo tiempo, disfrutaba con sus padecimientos. Me comportaba como
un lector típico que simpatiza con los personajes porque sabe que
está a salvo de los peligros que ellos corrieron.
*ESCRITORA Y ENSAYISTA
-Fuente: diario Clarín
http://www.clarin.com/diario/2006/01/15/sociedad/s-01124618.htm
CURA*
ÉL es un mar viviente verde.
Ella lo nada, se hunde, respira en los abrazos de las hojas.
El hombre llegado desde el naufragio, la bebe, la alisa, la cubre del
arañazo de las ramas.
La mujer busca esa señal, ese brillo. Se repliega para envolverlo.
El hombre se expande, dispuesto a preñarla a fructificarla, a
hacerle
saltar hijos, pajaros, palabras.
Bordean lo blanco
Son juntos, la herida y el remedio.
*de Cristina Villanueva. pluma@...
Y por tu primavera...*
Paloma;
lágrima en un jagüel quebrada por la historia
por tu primavera negada
en coraje de cordillera.
Quién vivó tu risa
vivió tu vida.
Paloma,
vientre con cebolla dolida
es mi recuerdo
cuando dolían tus cabellos.
Hay Anas y Omares en tus amares y mares.
Hay un poeta que sangra
cuando llama tu ausencia.
Porque hay niños
Paloma
que fuimos,
que fuimos sin irnos.
Una vez
un látigo hizo sepulcro en la primavera
de mi memoria.
Paloma
fecundaste un río con tus alas
en el nombre
de quién te nombra.
*de ricardo d. mastrizzo. ricardomastrizzo@...
ENTREVISTA A NICIA GRILLO, NARRADORA BRASILEÑA DE FABULAS Y LEYENDAS
POPULARES
"Los cuentos tradicionales transmiten valores que estimulan la
reflexión infantil"*
Con su trabajo, los chicos aprenden sobre sus propias dificultades y
fortalezas. También estimula una buena lecto-comprensión y la
capacidad creativa.
*Alejandra Toronchik. atoronchik@...
Nícia Grillo tiene una especialidad poco frecuente: cuenta cuentos.
No es una actriz, ni una intérprete preocupada por embellecer sus
narraciones. Ni elige cualquier clase de cuentos: sólo las leyendas
populares transmitidas de generación en generación, los cuentos
folclóricos de cualquier país, las
fábulas y leyendas son, para ella, una precisa herramienta. Un
trabajo para estimular en los chicos aspectos que cualquier maestro
desearía en su clase: una buena lecto-comprensión, la capacidad de
reflexión y expresión y la creatividad.
De paso por Buenos Aires, donde ofreció una charla junto con otros
educadores, la brasilera Nícia de Queiroz Grillo contó a Clarín cómo
funciona la escuela que ella misma creó en los años 80: la Escuela
de Arte Granada.
Enclavada en la localidad de San Pedro, cerca de Río de Janeiro,
allí se trabaja "con narraciones tradicionales, porque ellas guardan
la memoria viva de cada pueblo. En ellas hay una cantidad de
sabiduría acumulada a través de los siglos. Dentro de las
narraciones originales circulan valores, modelos, información. Eso
sí: usamos sólo las versiones tradicionales -advierte-.
Porque las otras, las modernizadas, transmiten información
adulterada".
Un ejemplo es el cuento de Cenicienta (que tiene más de 500
versiones alrededor del mundo), y que para Occidente termina cuando
La Chica se casa con El Príncipe. "¡Muy consumista! Te enseña que si
ya conseguiste un príncipe no te hace falta crecer, ni aprender, ni
mejorar, ni hacer nada.
¡Pero las verdaderas historias no terminan ahí! La heroína o el
héroe tienen que enfrentar muchísimas dificultades, volverse
fuertes, enfrentar a personajes malos (que reflejan cosas que todos
llevamos dentro). Y aprender, para recién entonces poder compartir
la vida con un príncipe o una princesa
verdaderos. Si no aprendió, si es ignorante o caprichoso, ¿qué puede
hacerse con una pareja así?".
Para trabajar el precioso contenido de estos cuentos, Grillo fue
impactada en los 70 por el concepto de educación por el arte,
delineado por Herbert Read. Y que usa el texto, la música, la
pintura, la expresión corporal, el teatro, los juegos, porque el
ejercicio de estas disciplinas mejora la capacidad cognitiva de las
personas.
"Para poder montar una obrita de teatro, para pintar o entonar, uno
necesita desarrollar la observación, conocer sus cinco sentidos,
usar su percepción, concentrarse, imaginar o reflexionar. Necesita
ensayar, experimentar, descubrir, repetir: y esos son justamente los
pasos de cualquier aprendizaje
(ver Cómo trabajar con...)", explica.
Con unos 30 chicos de 3 a 7 años que pasan cada temporada por la
escuela, profesores que han sido capacitados en estas técnicas y
hasta adolescentes con quienes trabaja, específicamente, en la
prevención de adicciones, Grillo consigue uno de sus objetivos
centrales: "que los niños sientan pasión por
aprender, que quieran saber siempre más".
Una manera de constatar el buen funcionamiento de esta tarea llega
cuando los mismos chicos incluyen parte de los personajes o
reflexiones de los cuentos en sus propios juegos.
"¡Se identifican con los personajes y hay que ver cómo discuten y
opinan! -ríe Grillo-. Pero al reflexionar así sobre el cuento,
aprenden a reflexionar sobre sí mismos. O adquieren ideas sobre cómo
cambiar cosas en su vida: porque las historias muestran líneas de
superación, solución de problemas, algunos recursos, ejemplos sobre
amistad, solidaridad, saber elegir o entender el tiempo y el lugar
adecuado para las cosas.
Los ejemplos son miles: "por ejemplo, los relatos bíblicos: cuando
un niño tiene miedo ante algo que es muy grande, y se acuerda de
David y el Gigante Goliath, sabe que una vez hubo un chico que tuvo
fuerza, coraje y utilizó sus propios medios para superar las
dificultades. Daniel en la Cueva de los leones, es un niño que no
tuvo vergüenza de su propia opinión en una época en que estaba
prohibido pensar como él. Al narrárselas, los vamos llenando de esos
términos de referencia, que usarán cuando los necesiten: ¡es como
tener plata en el banco!- concluye-. Y los apoyamos no para que se
conviertan necesariamente en artistas, sino en personas que sepan
mirar, respetar la naturaleza, reconocer la belleza, tocar a otro
con habilidad, o conversar. Artistas no de una disciplina sino de su
propia vida".
*
La experiencia en la Argentina
Mariana Fernández se formó en la Escuela de Arte Granada y en la
Fundación Girasol, donde los principios de Grillo se aplican en la
prevención y recuperación de adicciones. Además, enseña escuelas
humildes y da talleres para docentes en el Centro de Investigación
Educativa (CIE), en el partido
de Esteban Echeverría. "Partimos de la hipótesis de que las
historias nos dan herramientas o determinan decisiones que tomamos
al crecer".
Fernández relata un ejemplo de su experiencia con un quinto grado de
una escuelita en la localidad de 9 de julio, con chicos que tenían
profundos problema de expresión oral y escrita.
"Trabajamos el cuento del hombre que se repetía a sí mismo que tenía
mala suerte. Tan convencido, tanto lo repetía, que finalmente todo
le salía mal.
Y estos chicos hacían lo mismo: se repetían a sí mismos no puedo, no
sé, no consigo, me da vergüenza -relata-. En el cuento se dieron
cuenta de lo que hacía el personaje. No necesitamos decirles: '¿ven?
Ustedes son como él'.
Simplemente lo contamos, diferenciamos las acciones, personajes,
lugares. Y el cuento, como entra por otra vía, ellos no reaccionan
como reaccionan siempre y pueden salirse del padrón habitual". Ante
el asombro de sus docentes, chicos que casi no hablaban peleaban por
contar su versión, sin omitir detalle.
Según Fernández -quien también enseña en el Instituto Municipal de
Educación por el Arte (IMEPA) de Avellaneda- "a través de la
metáfora los chicos elaboran cosas difíciles de trabajar de manera
directa".
Y relata la historia de una nena con mutismo selectivo, que pedía
que le repitieran el cuento de una chica que podía transformarse en
árbol. "Un joven la vio y se enamoró de ella y le pidió que se
transformara en ese árbol tan bello, que él, en su ansiedad, se
acercó y rompió ramas y flores que dañaron el árbol y, por lo tanto
a la muchacha. El joven tuvo que hacer un viaje donde aprendió
muchas cosas y consiguió una pócima para curar al árbol. Y recién
entonces pudo volver con su amada. Esa niña volvió a hablar.
Y lo primero que dijo es que ella se sentía parecida al árbol".
Cómo trabajar con los chicos
Algunas de las claves de su trabajo son:
"Nosotros trabajamos un mismo cuento durante semanas, o un mes
entero, tomando distintos aspectos de cada historia. Los chicos los
dibujan, hacen collage, teatro, le ponen música, hacemos un librito
entre todos, expresión corporal, o cerámica. O lo que ellos
propongan. Y luego acompañamos la reflexión: ¿Qué piensan de este
personaje? ¿Por qué hizo tal cosa?
"Nos preocupa el analfabetismo funcional: esa gente que sabe leer y
escribir pero que no comprende lo que lee, y arrastra eso hasta la
universidad.
Entonces les pedimos que digan algo sobre la palabra 'magnánimo',
por ejemplo, que aparece en un cuento. Y buceamos adentro".
"Hay gente que confunde obediencia con sumisión. O tienen prejuicios
sobre palabras como inocencia, familia, niño, princesa, viejos,
pueblo... ¡Hay quien no le gusta la palabra aprender, porque le
enseñaron que es humillante no saber! Entonces, hay que limpiar,
restaurar las ideas.
*Fuente: diario Clarín
http://www.clarin.com/diario/2006/01/15/sociedad/s-04615.htm
El mandato de la sangre*
*Por Luis Novaresio. lnovaresio@...
Fue el primer llamado de la sangre. Todo un signo, ¿no?. Me
preguntaste si sería todo un signo. Y yo me imaginé una metáfora
hecha gesto que te unía a la sangre de ella, de tu madre. Nada que
ver. Me dijiste que nada que ver. El llamado de la sangre fue cuando
ella, mi vieja, pegó el grito y me dijo que le alcanzara una toalla,
que no me asustara, que le avisara a mi padre para que la llevara al
Hospital Italiano. Creo que al Italiano. Pero que llamara a mi
viejo, me contaste, que le salía sangre de su nariz, eso sí que era
cierto.
La sangre tira, dice la sabiduría popular. Nunca imaginé que tirar
era empujar a la angustia. Hacia el abismo del miedo de alguien
invencible que sangraba. Tu madre, me decías, es la diosa invencible
que puede. Puede todo. Puede hacer esos tallarines con sólo abrir
una alacena y golpear harina hecha masa. O puede, con esa misma
harina, hacer budín inglés sin frutas abrillantadas y espantosas, si
a nadie le gustan, yo no sé para qué se las ponen. Puede llevarte al
club, ella puede llevarte a la plaza, a la casa de tu amigo de la
cuadra. O puede no. El poder de una madre no sólo es el poder sino
el poder no poder. Poder no querer. Poder no dejarte. Puede
convencer a tu viejo, puede mejorar una mañana de lluvia. O puede
no, todo eso. Poder de madre. Por eso es que uno no sabe qué hacer
cuando las ves sentadas en el baño, pálidas, al borde de ser
vencida, pidiendo una toalla, a su esposo, a un médico. Más tarde
fue saber que las hemorragias nasales son la herencia mediterránea
de los abuelos piamonteses que abandonaron las alturas de los Alpes,
en donde la nariz no se lastima, para venirse a la ciudad del río
color marrón en donde se viene a hacer la América. Se hereda. La
enfermedad se hereda. Pero vos me contaste que no te tocó tener esas
manchitas rojas en la nariz, en la cara, en donde sea y sangrar
porque sí, por la emoción, por el dolor, por lo que sea. La
enfermedad no. El resto, sí, me dijiste. El resto sí se hereda.
Hoy me reí mucho, me dijiste. Pensé en algún festejo especial que le
estuvieras preparando por su cumpleaños. Nada que ver, me dijiste.
Me reí leyendo a los funcionarios de educación que dicen que van a
cambiar el sistema para mejorar la enseñanza. Y pensé en la vieja,
me dijiste. En todas esas mujeres como mi madre, de su edad, de su
esfuerzo de su generación, que nos enseñaron sin tanto discurso
alambicado lo básico que la educación hoy desconoce. Nuestras viejas
no sabían de interacciones coadyuvantes de nuevos intersticios
transversales que llevara a los educandos a nuevas miradas del
conocer. Ellas tampoco sabían de nuevas pedagogías. Sin embargo,
fueron capaces de recorrer con convicción el camino dándonos la
mano. Porque eso hizo ella. Darme la mano en medio de la oscuridad
que era esa nueva experiencia, ese parto al saber. Me acuerdo que
vos me contaste que el inicio de todo el pensamiento griego sobre el
que hasta hoy se sostienen las columnas de mucho saber occidental
fue el hacer de la partera madre de Sócrates. El que murió con un
sorbo de cicuta dijo que aprendió todo de su madre. Ella no daba
vida: apenas si la ayudaba a nacer. El no enseñaba: apenas si
ayudaba a dar a luz al conocer. Ni ella ni tantas como ellas estarán
en los libros de la historia nuestra. Y merecería. Vaya si lo
merecerían. Fueron paridas cuando hacía poco que al Peludo lo había
volteado el primer golpe de la historia. Vieron nacer, a poco de
haber nacido ellas, el movimiento del general y la artista que
proponía hacer escuchar la voz de los grasitas. Es cierto que había
en los dos bandos. Del lado de la abanderada de los humildes, de las
que lograban su primera maquina de coser, su sidra y su sensación de
haber sido tenidas en cuenta por primera vez en la gloriosa historia
nacional. Y del lado de la Unión Democrática, de los contreras que
se negaban a saber de la razón de la vida de ésa, de no hacerse
argentinos para conseguir un trabajo en el Estado.
Mi vieja, me contaste, no se quiso poner el luto cuando murió Eva.
Iba a la escuela y por decreto difundido en cadena nacional el
crespón negro era imprescindible para entrar al aula. Yo no creo que
haya sido gorila. O tan gorila, al menos. Te reís. Lo que la movía
era la sangre gringa de negarse a la imposición. Sé que nunca creyó
que el cáncer había ganado. Si sé que ni ante la muerte creyó en la
obediencia debida. Y a la escuela, claro, no pudo entrar. La misma
escuela que nuestras viejas conocieron (¿padecieron?) manejadas por
monjas, catecismo a la mañana, promesa de infierno eterno por sólo
el pecado de pensamiento, ducharse con camisones si les tocaba ser
pupilas. Y, sin embargo, la marca que le dejaron fue menos fuerte
que sus genes. Cuando yo tuve que tomar la comunión, hoy me lo
acordaba, ella advirtió que plata para el uniforme no había. Hasta
que llegamos a octubre y el cura repartió las tarjetitas para ir a
comprar el saco y el pantalón gris, el moño blanco, el misal forrado
en cuero claro. Ya dije que no, recordó ella. Aquí se hace lo que
manda el altísimo, advirtió una colaboradora del sacerdote que, por
cierto, no aclaró si era mandato del más allá o del hombre de sotana
negra que era bien alto. Entonces ella fue a la Iglesia de la otra
punta del barrio y congenió con el cura español recién llegado.
Guardapolvos almidonado (nunca se lo perdoné) y portafolios de cuero
marrón clarito, el cuerpo de Cristo había llegado sin tanto
vestuario.
Y pasaron más. El golpe que expulsó al Pocho en cañonera, el
desarrollista que no pudo desarrollar casi nada, el médico acusado
de tortuga, el golpe de bastones largos y neuronas escasas y tanto
más. El tío, Isabel, el milico con pretensiones de pantera rosa, el
preámbulo recitado con poesía. La revolución productiva, sus
jubilaciones hechas pelota, el doctor prolijo y autista y todo lo
que voy yo recordamos como historia reciente. Y ¿sabés qué?. Siempre
con la convicción de que la cosa iba a mejorar. NO te hablo de
optimismo bobo o de superficialidad en la esperanza. Te hablo de la
fuerza de hembra golpeada que se para sobre sus heridas y desea el
mejor horizonte para su cría amada. Hay cosas que le admiro como
propias. Las que más pondero es su persistente deseo. Desear.
Desear. Desear.
¿Hoy tu madre cumple setenta años?, te pregunté. Sí. Y te vi quedar
en silencio. No era reflexión. No era tristeza. ¿Qué?. Curiosidad
que esconde pregunta no hecha. ¿No tenés curiosidad por saber si tu
madre es feliz?. Silencio. ¿Si fue feliz?. Maldigo la hora de ser,
todos nosotros, tan occidentales y cristianos y cargar con esa
pornográfica culpa inculcada por los que mandan. Los que tienen
uniforme, sotana o el poder desnudo supieron montarse en una frase
parcial del que se dijo hijo del Padre y extorsionarnos con la culpa
por el placer vivido. Placer de la carne, del cuerpo, del
pensamiento, de la obra o de la omisión. ¿Qué es esto de disfrutar
cuando serán bienvenidos los pobres, los enfermos, los dolientes?.
¡Mienten!, tengo ganas de gritarles. Que ellos sean los que entren
al imaginario reino de algún cielo no implica que debemos
empobrecernos, enfermarnos, tener dolor como modo de vida. Debemos
procurar aquí, amándonos los unos a los otros, lo mejor. Y si esa
ley no se cumple y hay quien sufre, le será compensando. A los que
crean.
Y vos, vieja: ¿sos feliz?. ¿O fue mucho el sacrificio hecho en pos
de esa fantasía del premio eterno?. Y no te hablo de tus hijos, de
tu esposo, de tus amigos. Te hablo de vos.
No sé que regalarle en este cumpleaños, me dijiste. Te prohibí el
electrodoméstico que es la invitación a más trabajo, o el libro que
se compra con el escaso esfuerzo de mirar el estante de los mejor
vendidos. Las flores acompañan, los perfumes son tantos, la ropa es
tan personal.
Te miré y te dije: vos lo supiste. Deseale que sea feliz. Por lo de
antes y por lo que vendrá. Y decile que ahí estarás para festejarle
la decisión. La que sea. Es el mejor regalo. ¿No?.
*Fuente: Rosario-12. Diario Página/12
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/14-1784-2006-
01-15.html
CODA: LA BELLEZA*
–a Ana Silvia Galván
La belleza será para todos. Si así no ocurriera,
la culpa y la pena destemplen las cuerdas de cada guitarra,
enluten paletas y quiebren pinceles, buriles o gubias,
y entierren en cieno de olvido la pluma o el lápiz que escriben el
verso.
La belleza será para todos pues nace de todos los sueños del hombre,
hasta el más desvalido merece su pan de hermosura en la tierra,
porque guarda en su alma el inmenso poder de anhelar libertad y
justicia,
y alzarse en la cresta de su rebeldía desafiando la sombra y el
miedo.
Cruje el mundo, sus máscaras. La vida custodia a la vida bajo la
tormenta,
y en el haz del erial perpetúa su verde porfía de erguirse en el
viento,
que varón y mujer consagraron simiente del tiempo y el árbol futuro,
del arbol urgente y plural cuyos frutos serán para todos.
De la angustia y la herida y el grito también nacerá la belleza,
del secreto crisol que fusiona nostalgias y anhelos,
de la íntima lid en que cada corazón vencerá su zozobra
y cada garganta hallará su registro: su timbre y su tono y el propio
fraseo.
La belleza será para todos y no para el goce mezquino de un príncipe
de ayer o de hoy.
Y el cantar, cuando ofrezca al silencio su espiga sonora, brindará
para todos el hondo bordón o la endecha de ausencia, la austral
melodía hilada en el huso sutil de los álamos, y el invicto misterio
de cómo retoña una y otra vez la esperanza.
La belleza será para todos.
*de EDGAR MORISOLI, "Última rosa, última trinchera",
Santa Rosa de La Pampa, 2005.-
-Enviado para compartir por Horacio Rossi. lacho51@...
*
Queridas amigas, queridos amigos:
El próximo domingo 15 de enero del 2006 presentaremos en la
Radiofabrik Salzburg (107.5 FM), entre las 19:06 y las 20:00 horas
(hora de Austria!), música del compositor brasilero Ricardo
Tacuchian. Las poesías que leeremos pertenecen a Víctor Condat Nobre
(Argentina) y la música de fondo será de Milton Sánchez (Ecuador);
todo ésto en nuestro programa Poesía y Música
Latinoamericana, en español y alemán. ¡Les deseamos una feliz
audición!
ATENCIÓN: El programa Poesía y Música Latinoamericana se puede
escuchar online en el sitio www.radiofabrik.at (Link MP3 Live-
Stream) !!!!
Tengan por favor en cuenta la diferencia horaria con Austria!!!!
REPETICIÓN: ¡La audición del programa Poesía y Música
Latinoamericana se repite todos los jueves entre las 10:06 y las
11:00 horas (de Austria!), en la Radiofabrik de Salzburgo!
Cordial saludo!
YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.
www.euroyage.com
Schießstattstr. 44 A-5020 Salzburg AUSTRIA
Tel. + Fax: 0043 662 825067
"Los días felices"*
No puedo dejar de recomendar la escritura transparente de Celso, su
manera de pintar frescos, de fotografiar en palabras la historia
propia que se parece mucho a la de cada uno de nosotros, con viejos
o abuelos gringos que sudaban la gota gorda, que siempre hablaron en
media lengua. El libro de Celso es de una belleza increíble. Muchos
de sus escritos ya fueron leídos por los socios de inventiva en el
transcurso de 3 años de ediciones. Pero ahora están reunidos,
sutilmente reescritos e ilustrados por él.
Una sorpresa más.... hay comentarios recibidos desde la web. Me
encuentro allí, encuentro a muchos amigos en la palabra diciendo
cosas que Celso transcribe como anticipo casi al abrir el libro.
Disculpen mi inusual insistencia, pero quien pueda comprar el libro
no se lo pierda.
Promoción: Quienes compren "Los días felices" tendrán la posibilidad
de ser nuevos miembros del club de socios de Inventiva Social sin
costo hasta cubrir el importe total pagado con gasto de envio
incluidos si corresponde. ( 10 meses quienes compren con gastos de
envio, y 6 meses a quienes compren directamente el libro "en mano" )
Para comprar el libro hay que comunicarse con el autor:
celsoagr@...
El costo total del libro con gastos de envío incuídos son $ 30.00 -
TREINTA PESOS, enviado por contrarreembolso en CORREO ARGENTINO;
(Costo neto $ 19.00 más gastos envío $ 11.00)
Invitación al Club de socios de InventivaSocial
Propuesta para el año 2006:
-TODAS las ediciones de Inventiva Social en su casilla de correo.
-Acompañamiento ( alteridad textual) en la escritura con tema propio
o en ejercicios de escritura.
-La publicación en Inventiva de una breve antología virtual con sus
trabajos.
-Edición virtual de sus obras o textos extensos (libros ya editados)
en las ediciones de inventiva.
-El anuncio y respaldo de actividades culturales y/o editoriales que
realicen.
-Soporte ante problemas de recepción de las ediciones.
La cuota anual del club de socios es de 36 pesos en Argentina o 10
Euros en el exterior.
El pago puede realizarse desde cajeros de la red link o por giro
postal dentro del país.
Un abrazo enorme y sigan acompañando esta hermosa experiencia.
*Eduardo Francisco Coiro inventivasocial@...
Editor de InventivaSocial. Plaza virtual de escritura
Grupos y boletines gratuitos...
Inventren: Narrativa y poesía circulando por vías dormidas de
Argentina.
Para viajar hay que solicitarlo al editor:
inventivasocial@...
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