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#200 De: EDUARDO COIRO <inventivasocial@...>
Fecha: Vie, 10 de Abr, 2009 10:41 pm
Asunto: EDICIÓN ABRIL 2009.
inventivasocial
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DIARIO MOJADO DE MEMORIA*

 
 
 
Mi amiga aun no ha vuelto.
Quizás no vuelva ya.
Está aquí, entre nosotras.
Pero esta no es aquella.
No es la que caminaba conmigo bajo la lluvia.
La que es la de la barra del mate amargo.
La que relojeaba los chicos de la facultad.
La que pintaba pesebres y árboles azules.
La que leía Sarte, el Che, Artl.
La que amaba la teta buena, hasta que conoció la mala.
La que llevaron porque estaba pintado paredes.
Leyendas limpias en ciudades sucias.
La que recibía cartas y promesas de amor.
La que, creímos, pertenecía al país de los N N
La que se me apareció un día tras percheros de tienda.
Lloré. Lloré de miedo, de alegría, de amor.
No!. Lloré de dolor.
Sin dientes,  sonrisa  mueca contorsión.
Sin amor. Mentira, cartas basuras. Roña. Homínido.
Luego, universo coma. Registro en blanco.
Blanco guardapolvo. Blanca tiza. Blancos dientes.
Blanca nada.
Fábulas.
"Trece fábulas y media"
 "cuanto mas canalla es la doctrina mejor el discípulo."
Blanco corcel/ matungo rengo. Padre de la Patria.
Mariano claro  muerte oscura Moreno.
Había una vez un continente de oro.
 
La m de mamá. La m de mentira.
La d de dedo .La d de dolor
La p de picana. La p de papá.
La o de oso. La o de olvido.
 ¿30 mil? ¿30 mil? (+) x (+)= (-)  (-) x (-)= (+)
 
 
Me duele el robo, amiga. Aun me dueles.
No en el corazón
En la panza me dueles.
En la panza, todos los días.
Todos los días, cuando leo el diario.
El diario de hoy, amiga, está mojado de memoria.
 
 
 
*de Amelia Arellanoarellano.amelia@...
 
 
 
 
 
 
 
Sonidos*
 


El piar
de los pollitos
al nacer


el canto
de los búhos
en la noche


la lluvia
cuando caía
y mi madre me decía

recuerda, Martita,
a los niños
que no tienen techo


la bocina
del Ford
de mi padre


el rebuzno del burro
que me llevaba un día
en las sierras de Córdoba
y casi nos caímos
juntos
del puente al río


el ruido
de la escopeta
de mi papá
cuando íbamos a cazar
los domingos

las plumas que entonces caían
de cuarenta perdices
y de una liebre
el rabo caliente


el chirriar
de la grasa
sobre las brasas
del asado


del silencio
cuando mi perra
secuestrada por el gavilán
cayó al suelo


el último
de los ladridos
de uno de mis perros

el Tupac, que mi padre...
y el sonido del revólver

el aletear
del arroyo
los días
de crecida

el pitear de la locomotora
al entrar en el puente ferroviario

y la huida de palomas
dos veces al día

el coro de mi madre.
 
 
*de Marta Zabaleta. mzabaletagood@...
 
 
 
 
Eso era lo que el creia...*


 

 
Con su mochila cargada de preguntas, viajaba en un tren antiguo. Sus largas vías estaban oxidadas por el paso del tiempo y de tanto esperar.
En su mirada, de un gris profundo, se visualizaba el borde puntiagudo de la nostalgia. En la búsqueda del tiempo perdido,  el boleto que había comprado tenía el perfil sombreado de su papá. Estaba confundido, no podía distinguir entre el pasado y el presente. El futuro le hacía una mueca de desgano, ya que no le revelaba demasiados proyectos interesantes.
Eso era lo que él creía.
Se movía por la rutina de los horarios rígidos y horóscopos desanimados. No podía darse cuenta que sólo era un episodio más de cualquier cuaderno borrador escrito en lápiz, muy fácil de anular.
La delgada línea entre la fantasía y realidad, se transformaba en un peso agotador por la  carga de afectos contenidos.
 La inseguridad de no poder expresar lo que sentía, deseaba, ambicionaba, se le venía viento en contra.
Eso era lo que él creía.

 
*De Nora Azul del Rosario Akimenco azulaki@...

 

 

 

 

La pregunta*

 

 

 

 

a Gastón Gori

 

 

Venía con una pregunta rodando junto a mis pies,
de acera en acera, de baldosa en baldosa,
trepándose por los postes de luz para
descender, con más fuerza, en un cordón plateado del aire.
Luego, corría en zig zag
entre los vehículos estacionados,
se acodaba en los tapiales bajos.
o columpiaba sus extremidades en los altos muros,
para, de repente, treparse a un ómnibus
espiándome por el vidrio trasero.
Creía que se iba, que su susurro de letanía
se dormía irresoluto en algún banco nocturno de plaza mal iluminada;
pero, no. Mágicamente subía por las espaldas
jugando con mi pelo dejando el aire en suspenso,
para, después, seguir con sus rondas,
sus persistentes rondas de preguntas preguntando
desde mil rostros y otros tantos gestos.
No sé muy bien cuando y en qué momento
la pregunta me habitó; fue un instante
desprevenido, inasible, asombroso,
que me está llevando una vida responderla.

 

 

*de cacho agú. cachoagu@...




 
 
TRES VECES*
 
 
 
Es de noche y ha cantado el gallo.
Ha cantado tres veces.
Presagio. Augurio. Anuncio
Un borracho canta.
El incendio azul verano quema.
Pero yo muero de frío, corazón.
Alba y ocaso.
Ya no más. Ya no más las secretas mareas.
Mi agenda está llena de tristeza.
Triste tristeza. Tristeza que no espera.
Remotas, las fogatas, las furias y los ojos brunos.
Una mujer sufre de Alzheimer.
Me pongo el traje OK y las máscaras.
"Carnavalizando Auschiwitz"
Un jubilado ríe con mueca desdentada de salario mínimo.
Y me duele el dolor en la solapa, en el codo, en las pantorrillas.
Me duelen las almendras y los álamos.
Los almohadones, las sábanas con perfume a lavanda.
Es de noche y ha cantado el gallo. Tres veces, corazón.
Tres veces.
 
 
*de Amelia Arellanoarellano.amelia@...
 
 
 
 
 
A LA LUZ DE LAS CHICHARRAS*

 
 
Gracias a Gabriela Benítez


     De los troncos de los eucaliptus, de las ramas de los ceibos, de las rígidas extremidades de los limoneros, de árboles, de arbustos, de donde sea, el anciano de manos ávidas, de manos de sarmiento, de vena azul, de manos de espectro manos de tinta de pluma manos de anciano. El anciano prestidigitador entre los árboles, entre los arbustos, en donde sea. El anciano destilaba las chicharras.
     La viejecita allá en la profundidad de la casa fresca, sentada en su silla de madera y paja. La viejecita de pan de azúcar y vainilla, la anciana de ojos de cielo con nubes, olor a viejos muebles, ruidosa a caireles de araña polvorienta. La viejecita de salmuera y punto cruz, la viejecita almidón, remiendo invisible, zurcido de almas y penas. La viejecita esperaba.
     Lo contaba Gabriela y el fuego en el asador mandaba al cielo un comentario de chispas fugaces. Los últimos pájaros dibujaban las últimas líneas en el cielo. El vino violeta en los vasos, el vino violeta dejaba marcas violeta en la mesa. Círculos de atención expectante. Ojos asombrados.
     Contaba Gabriela que allá tan lejos, allá en otro mundo, tan lejos porque el tiempo es el tren más veloz; hace tanto, cuando ellos estaban vivos y habitaban la casa que ya no es. Contaba Gabriela que la viejecita se declinaba lentamente en un sumergirse de ahogada calma en su propia locura.
     Contaba Gabriela y entonces, mientras Gabriela contaba la mujercita revivía un momento, antes de que la luz nos transformase a nosotros mismos en fantasmas. En la mesa con queso y salame, en la mesa con generosidad de amigos, en la íntima circularidad de un relato en proceso. Contaba Gabriela.
     Dicen, dijo Gabriela, que la mujercita esta que para mí está vestida de blanco, que algunos encajes lleva, que algunas cintas enlaza, que con lenta cuchara de madera dulcea amarguea, que le da sabores a los guisos, a las mermeladas, a la vida esa que ya no está y fue y tuvo sabor por su cuchara.
Dijo Gabriela de ella, de la foto en blanco negro y sobre todo grises. Dice Gabriela que la mujercita estaba predestinada a la locura, entendida la locura como sinrazón, o sea la razón única de una sola persona, razón particular personal, razón circunscripta a una solita vida, a una solita mollera trastornada, a una cabecita de trenza blanca, de rodete, a una cabecita toda arruga y frente bella y extravío delicado.
     Cuenta Gabriela que todas las hermanas fueron cayendo en el sueño de la locura, de la luna con sus mareas de blanca luz. Dice que todas las hermanas fueron traspasando el umbral quizás para seguir jugando los interrumpidos juegos de la infancia, para reencontrarse del otro lado de la puerta, quién
sabe. Dice Gabriela que las hermanas de a poquito y firmemente se fueron yendo al territorio de la penumbra. Y lo dice Gabriela cuando la penumbra nos atrapa de a uno, de a uno, y apenas la luz del fuego nos hace danzar los cuerpos quietos.
     El viejecito sigue en el relato entre los árboles del campo. El viejecito con sombrero y escalera, con pantalones encima de la cintura, con piernas flacas, con pelitos ralos. Entre los eucaliptos, entre los ceibos retorcidos, entre los robles y los ibirá-pitá, allá lejos cuando el tiempo de las casas con galería, allá cuando los carros todavía, los herreros todavía, las vidas de quince hijos y muchas muertes y sobre todo resistencia.
     El viejecito con la escalera y el mandato.
     La viejecita que se iba poniendo del color de la locura, y había decidido que el sonido de las chicharras veraniegas eran la causa de la confusión, del revoltijo, de la mezcolanza en los cajones.
     Las chicharras inagotables del verano, el sonido unívoco, el sólido sonido del verano en las chicharras le agotaba el seso. Eso decía. Y la viejecita le pidió al marido que le matase las chicharras.
     Con la escalera, los pantalones altos, con la paciencia de quien sabe que su empresa es inútil pero necesaria. Con perfecta conciencia de que en el campo las chicharras son como los granos de arena en la playa. Con lúcida fatiga infatigable, el anciano mataba las chicharras y llevaba a su amada las prendas de su amor. Los bichos muertos.
     Ni perlas ni flores ni magníficas prendas le otorgaba su afán. Un puñado de bichos muertos, su esfuerzo, su devoción, su propio alunarse por acompañarla del otro lado.
     Cuenta Gabriela que él le llevaba a ella las chicharras. Cuenta Gabriela que allá lejos, hace tanto tiempo, hace vidas y años y espesa muerte. Cuenta Gabriela que hubo dos ancianos; cuenta Gabriela que hubo indudable, maravillosamente, que hubo un grande amor.

                                                                             
     
*de Mónica Russomannorussomannomonica@...
 
 
 
 
SEÑOR OREJAS*

 
Nadie recordaba claramente cuando había comenzado el hábito de Don Mario, un sexagenario afable, de sentarse todos los días entre la una y las seis y treinta de la tarde debajo del tilo de la puerta de su casa. Lo único que todo el barrio sabía era que por una cardiopatía irreversible lo habían jubilado a los cincuenta. Un día apareció sentado en su mecedora con la mirada huída hacia adentro o hacia fuera, según el momento y la situación.
Se fue dando espontáneamente un accionar que se hizo rutina y así pasó esa tarde. Clara, su mujer, sacó la mecedora y la colocó debajo del tilo, Don Mario se sentó blandamente y no tardó en aparecer Don Jesús.
- Buenas, Don Mario, vengo a hacerle un poco de compañía; no aguanto a mi mujer siempre rezongando porque tiene que lavar los cacharros del almuerzo. A veces preferiría no comer con tal de no oírla.
- ¿Usted la oye o la escucha? - preguntó socarronamente el anciano.
- Es lo mismo - fue la respuesta.
- No, si usted sólo oye puede no escuchar y entonces no se altera.
- No se me había ocurrido - dijo Jesús desconcertado por el descubrimiento.
- Quiere decir que si aprendo a hacer eso no me va a molestar que ella chille. No está mala la idea.
Jesús se quedó pensativo rascándose la cabeza como si de pronto ante él se hubiera abierto una ventana o una puerta.
- ¿Usted puede hacerlo? - preguntó mirándolo fijo.
- ¡Puf! - exclamó Don Mario con aire suficiente. - ¿Por qué cree que aún estoy en este mundo?
- ¡Parece mentira! Debo reconocer mi ignorancia, nunca me di cuenta de que esas dos palabras no significaban lo mismo. ¡Cuántos disgustos me hubiera ahorrado! Lo voy a poner en práctica y después le cuento.
Jesús se fue caminando activamente como un niño que quiere mostrarle a sus padres lo que aprendió en la escuela.
 La sonrisa del anciano, entre maliciosa e irónica, iluminó un largo rato su rostro.
- ¡Hola, Don Mario!
Era Alfredito, su vecino de trece años que todos los días sacaba a Puqui, su pequinés de pésimo carácter, a dar una vuelta a la manzana.
- ¿Qué tal, Alfredito?
- Aquí estoy, podrido de esta vida. Tengo ganas de quedarme huérfano porque a mis padres ya no los aguanto.
- ¿Tan mal está todo?
- ¿Mal? ¡No! ¡Peor! Tengo una fiesta esta noche y mi madre no me deja ir porque no arreglé mi habitación. ¿A usted le parece?
- ¿Esa es tu obligación?
- Eso es lo que ella dice.
- ¿Y cuándo te lo dijo?
- Ya ni sé, debe hacer mucho tiempo.
- ¿Así que no es una novedad para ti?
- No, me lo repite tanto que me pudre.
- ¿Y cuántas veces lo cumples tú?
- Bueno, de vez en cuando, cuando tengo ganas.
- ¿Es obligación de tu madre hacerte la comida todos los días?
- ¡Por supuesto!
- ¿Y qué pasaría si ella hiciese la comida sólo cuando tiene ganas?
- ¡La mato! ¡Con el hambre que tengo siempre!
- Entonces tu madre tendría que matarte cuando no arreglas tu habitación.
- No es lo mismo.
- ¿Por qué?
- Porque yo soy chico.
- Si eres chico no puedes ir a la fiesta. Eso es de grandes.
- Don Mario, usted me está pateando en contra.
- No, te presento los mismos argumentos que tú me das.
- Con usted no se puede, mejor me voy a pasear a Puqui, adiós.
La carcajada de Don Mario se elevó en el aire y cayó sobre él como una brisa fortificante, después no pudo menos que pensar sobre la forma como el muchacho manejaba su lógica, siempre para su beneficio. En verdad había cambiado mucho el mundo, a él no se le hubiera ocurrido criticar a sus padres delante de un vecino, lo hubiera sentido como algo que lo llenaba de vergüenza o de culpa.  Muchas veces pensó que ellos eran injustos, pero de ahí a decirlo había un trecho demasiado largo. Aparentemente Alfredito no tenía ese problema.
 
- Mejor para él - pensó en voz baja sin darse cuenta.                              
Una brisa suave lo envolvió en perfume de tilo, entrecerró los ojos pero no pudo rebobinar recuerdos porque apareció Sofía demandando su atención.
- Don Mario, que suerte que lo encuentro - dijo agitada. - Necesito hablar con alguien sino reviento.
Sofía era una cuarentona un poco agria, "porque no tiene marido", decía Clara, pero tal vez no fuera esa la causa.
- Cuente, Sofía, ¿qué le ha sucedido esta vez?
La mujer se sentó sobre el pasto cuidando recatadamente de tapar sus rodillas con su falda amplia.
- Me llegó carta de mi hermana, la que vive en Buenos Aires; me echa en cara que estoy ocupando la casa de mis padres y no le pago por vivir allí. Es cierto que la casa está a nombre de las dos, pero ella tiene su propia casa y yo no.
- Situación comprometida ¿no? - razonó él como para adentro.
- Para mí es muy clara, yo no me fui de la casa, cuidé a mis padres y este reclamo no creo que se justo.
- Afectivamente claro que no lo es, pero legalmente si. ¿Usted lo aclaró con su hermana alguna vez?
- No, no hacía falta.
- Siempre es bueno aclarar las cosas.
Sofía lo miró perpleja, defraudada, no podía entender cómo Don Mario se ponía de parte de su hermana. El anciano la miró de reojo y notó su malestar.
- No se altere, Sofía - dijo lentamente. - Entiendo su posición y me parece justa, pero si me pongo en el lugar de su hermana no puedo menos que pensar que también ella tiene su razón. Usted piensa en usted y no en ella y su hermana hace lo mismo, piensa en ella y no en usted. Si cuando murieron sus padres cada una hubiera pensado en la otra, lo habrían hablado y ya no eistiría conflicto.
Sofía se levantó de un salto.
- Cuando empieza a jugar con las palabras ya no lo entiendo,  me confunde; mejor me marcho - y con paso rápido se dirigió hacia su casa.
Don Mario quedó meneando la cabeza con cierta pena.
- ¡Jugar con las palabras! - comentó por lo bajo. - Yo diría jugar con las realidades que nadie quiere escuchar.
En un intento por relajarse acomodó su cuerpo en la mecedora, estiró sus piernas y creyó sentir cómo su sangre corría por sus venas y arterias. Era una curiosa sensación sentirse funcionar. Cerró los ojos rogando que nadie se acercara, ya no quería escuchar más.
El sol comenzaba a descender pero aún calentaba bastante, el murmullo de alguna torcaza a la distancia le hacía recordar al campo de sus mocedades  al igual que el modo como el aire envolvía su cuerpo a esa hora de la tarde, sin ruidos para no despertar a quienes dormían la siesta.
Se había ido acostumbrando  a saborear cada retacito de vida hasta sus últimas consecuencias. A los cincuenta le había costado horrores, cuando lo retiraron de la vida activa creyó que no lo resistiría y que su muerte no se iba a producir porque su corazón dejara de latir, sino por la angustia de no poder hacer que era como dejar de ser, pero después, el cariño de Clara, sus tardes bajo el tilo y la gente que se fue acercando, le señaló una nueva ruta, se convirtió en dos orejas, dos grandes orejas por donde entraban las rabietas de Jesús con su mujer, el desenfado de Alfredito, el egoísmo de Sofía, las ilusiones amorosas de Mariela, la soledad de Francisco, la chismografía de Juana y algunos más que no eran muy asiduos.
Él los escuchaba y al principio se quedaba con sus propios razonamientos, después ocurrió algo raro, necesitó decir en voz alta lo que pensaba y ya a la gente no le gustó tanto. Esa tarde había sido mucho más realista y todos se fueron enseguida. La gente necesitaba el espejito que le devolviera la imagen deseada, la más linda, por supuesto. Pero la realidad no era tan fea si se la sabía recibir y analizar, era otra perspectiva desde donde se podían ver las cosas.
- ¡Don Mario!  ¡Don Mario!
Mariela lo sacudió por el hombro asustada.
- ¿Qué pasa, Mariela?
- No... nada... - vaciló la muchacha.
- No te asustes, hija - sonrió él buenamente, - no estoy muerto, todavía no. ¿Cómo andan tus cosas hoy?
Mariela sacudió la cabeza como echando a volar las malas ideas que la inquietaban, se acomodó junto a la mecedora y sonrió.
- Todo igual, Don Mario, Ale me mira de lejos, me parece que soy poco para él. Su familia tiene mucho dinero y yo no soy nadie...
- Si Ale se fija en eso es él el que es poco para ti, no se la hagas fácil, por lo general se valora más lo que cuesta conseguir.
Le acarició la cabeza y su mano pareció revitalizar a la muchacha.
- Intenta divertirte un poco. ¡Tienes tanto tiempo!
- Mariela...
Se escuchó a la distancia el llamado de la madre.
- Me llama mamá, hasta luego Don Mario.
- Hasta luego, hija.
La miró alejarse gozando la juventud que irradiaba.
- ¡Cuánta dulzura!  - dijo para sí y volvió a distenderse en la mecedora. - Creo que esto es lo último que desearía ver antes de morir.
- ¡Don Mario! ¿Sabe lo que me dijo la perra de mi vecina...?
La voz de Juana chocó contra el cristal de la vida.
 
 
 
*de Emilse Zorzut. zurmy@...
 
 
 
 
 
El álbum*


 

 

Quería hacer algo por la humanidad y decidí dedicarme a fabricar abrigos. Pero abrigar a la gente no me pareció suficiente por lo que contraté un equipo de marketing para que desarrollara una campaña original. Después de un año de trabajo y planificación iniciamos la promoción.

Con el primer abrigo entregamos al comprador el "Álbum de Esperanzas". En la compra del siguiente abrigo le regalábamos un sobre con tres esperanzas y si era alguien muy necesitado, se le darán dos sobres de regalo. De este modo, al ir comprando abrigos, podrán ir llenado su álbum.

Los que lo completen, podrán abrigar esperanzas y entonces, serán felices.


 

*de Joan Mateu joan@...

 
 
 
 
 
El abarcamiento*

 

 El la abarcaba a veces  y ella otras lo mecía como si ella fuera la barca.
Ella acunándolo mientras él la contiene en sus brazos a ella que lo abarca a él que la contiene a ella que lo sueña a él soñándola.

Ese día de niebla parecía el principio o el final del  mundo. El con la barca la va a buscar.
Lo único que lleva son los libros. Era mejor que el fuego este  destino exilio para ellos.
Era otro fuego.
Se bajó de la barca. Con los brazos cargados de hojas, la abrazó. Ella orejas abiertas, él voz. Se decían las vueltas de la tinta. El sobre la desnuda piel de ella inventaba palabras collares, palabras prendedores, palabras aros .Tipografía, recortes, el mundo casi.  Ella lo condecoraba, lo subrayaba, lo significaba, el se elevaba de poema. Envuelta de polisemia, ella esperaba. Los significantes abrían los sonidos, los abrigaban. El mundo era tan expulsivo que habían querido retornar al principio. Dos cuerpos que se leen incansables, escribiéndose.
Sin dios, manzana ni serpiente, el paraíso tenía la forma de una biblioteca.


*de Cristina Villanueva. libera@...

 

 
 
 
Voces*



Últimamente oigo voces. No me atrevo a decírselo a nadie, pero, sin ir más lejos, hace una hora, apoyado en la barra del Flamingo con una cerveza delante escuché una voz femenina que murmuraba algo. Me giré inmediatamente pero no había nadie.

Hace tres o cuatro días que me sucede y generalmente alrededor de las doce, pero quizás sea porque estoy influenciado por las historias esas de fantasmas. Sin embargo esta noche ha sido diferente, he entendido algunas palabras, algo así como: "mejor de día".  "cansada de no tenerte"

Sé que es una voz femenina y que sus mensajes son más nítidos cuando la noche está más avanzada. En el semáforo de la Avenida Plumkier, sobre las 4 de la madrugada entendí perfectamente: "así nos volveremos a encontrar".

Ahora ya no tengo dudas, se trata de un espíritu que intenta comunicarse conmigo por lo que he decidido ir a ver al Padre Lucas, que fue mi confesor y amigo en la escuela.
¡El maldito cura no me ha hecho ni caso!. Quizás fue porque lo levanté de la cama a las tantas de la noche y eso le disgustó. Sin embargo al volver a subir al coche la voz susurró: "Ya está bien de." .
Cada vez tengo más miedo. He decidido ir a ver a un hipnotizador para que averigüe, mientras estoy en trance, quien quiere comunicarse conmigo.

Estoy desesperado. El hipnotizador de pacotilla me ha dicho que hay una sombra que me habla, pero que no entiende lo que dice. ¡Eso ya lo sabía yo!
¡no me hacía ninguna falta soltar veinte talegos para que me lo dijeran!

Llevo tres días sin salir. Bueno, eso es normal porque yo únicamente salgo de noche. Se me han acabado los días de juerga, no me atrevo a moverme de casa.

He cambiado de hábitos. Ahora salgo únicamente de día y doy largos paseos por el parque sobre todo a la hora del sol. Por fin oí la frase completa:
"Ya está bien de salir de noche. Es mejor de día porque estoy cansada de no tenerte. Sal de día y así nos volveremos a encontrar"
Sigo caminando, le hago un guiño a mi sombra seguro de que nunca más me separaré de ella, la pobre estaba cansada de que yo saliera todas las noches de farra y ella no pudiera salir.


*de Joan Mateu.
joan@...
 
 
 
 
 
 
PAÍS DE AUSENCIA*

 
 
Estoy en el rincón de las cosas perdidas.
Perdida alma. Alma perdida.
Quiero decirte que siento nostalgias de ti.
Que se me vuelven los pasos de  extrañarte.
Que soy una ojera que camina.
Que soy un ojo seco y una mirada húmeda.
Daría todo lo que tengo por estar contigo.
Por supuesto- tú lo sabes, elegiría el mar-.
Puede ser en las dunas. En el acantilado.
En los tugurios  donde se juntan los marineros con las putas.
Daría todo. Todo .Lo que más amo.
Daría mis libros. Mi colección de cajas.
Mi cama-tu bien sabes como quiero mi cama-
Mi computadora .Mi elefante de ébano.
El rosario de la abuela.
Mi anillo de amatista. El caracol de mar.
Fíjate, hasta daría el sombrero de paja,  cinta azul.
Solo una noche amor.
Te preguntaría tantas cosas.
Recorrería con la yema de mis dedos las marcas de tu ausencia.
No, no me importaría llegar a la cima.
Sería tu nana, tu nodriza Tu hermana.
Me volvería pasionaria. Junco. Jarillal en flor.
Mordería  tu silencio y tu grito.
Anegaría el huerto con tus ojos moros.

Miro hacia fuera Es verano y los brotes explotan.
Sin embargo  tengo frío. Tengo frío de ti.
¿Recuerdas nuestras calles?
 Son ahora, una larga avenida de lamentos.
Tampoco está la luna.
A medida que escribo los dedos se  adormecen
Adormecida, alma.
No se si es nochería. Llovizna Ausencia.
No se si vivo porque muero.
Pero me duele el frío.
Hasta  los huesos, amor. Hasta los huesos.
 
 
 
*de Amelia Arellanoarellano.amelia@...
 
 
 
 
La luna*
 
 
 
La luna
En cuarto menguante
Me invade del mutismo
Luna viajera y somnolienta
En tus altares de luz
Evaporas el gruñido de los ignorantes
De los que te admiran
En lo telones de un río calmo
En los atardeceres de inmensidad
Pareces un dibujo de espejismo
No me veo,  no siento
En la exaltación  de la esperanza
Solamente el elegir  alejarme
Es tu condena y la mía.-
 
 
*de Azul. azulaki@...

 

 

 

 

TIERRA ASENTADA*

   

 

 

 Me cuenta Miguel lo que otros contaron, que es una forma de homenaje a los narradores, a lo narrado, a la memoria que se derrite como el hielo en verano, que se esfuma, que tiende a desaparecer.
     Y me cuenta Miguel que le contó Antonio que su padre, brazos en jarra frente al mar, le dijo "qué lecos está mi casa", italiano frente al mar, italiano frente al océano, frente a la inmensidad del espacio pero más del tiempo. "Qué lecos está mi casa", y le aclara "mi casa de la infancia". Todo un mar, señor Cali, todo un mar entre su Italia y la América.
     Y cuenta Miguel que su amiga Inés le dijo una historia, me imagino historia contada a media voz, historia de sobremesa, cuando la luz he decaído, la emoción florece y los vellos sutiles propenden a erizarse frente a lo intangible, a lo tan real que se puede tocar con esos, los dedos verdaderos del comprender por completo.
     Inés le contó a Miguel que su mamá llamó a un taxi, le dio la dirección de su casa para volver a ella, y el taxista comprobó que la casa a la que la señora quería dirigirse era esa de la cual había salido recién para tomar el taxi. Sería, me imagino, la casa de la infancia. Pero ella no quería volver a esta casa presente, a esta casa donde ella es vieja y su hija ya no juega ni llora con las rodillas raspadas. Ella no quiere esta casa repintada, transformada, con gentes distintas a fuerza de calendarios y sucesos y vida
que transcurre. Ella quiere volver a su casa de la infancia.
     El océano del tiempo la separa de esa casa de fantasmas. Cómo podría ser esta casa la casa de la infancia, si aquí papá no está, si en esta cocina las manos de mamá no amasan los tallarines en la mesa empolvada de harinas pasadas, ya irremediablemente posadas en la madera que ya no está.
     Y mi madre vuelta a su Euskadi que me dice que aquí por donde pasa la autovía era la fábrica, y aquí donde ya nada hay, en este sitio que ya no es pero fue, ella jugaba. Y el señor Coiro con sus ojos de cielo, plantando en este clima dos sufridas parras y un nogal retorcido para traerse un pedacito
de su paisaje de montañas.
     Me doy cuenta de que esta es una tierra de gentes sin hogar. Mudados de ciudad o de país, mudados de casa, pocos pueden atrapar el polvo dorado que los rayos de luz orlaban para sus abuelos. Me doy cuenta de que esta tierra es una tierra de gente trashumante, que tiene la extraña costumbre de
envejecer, de perder amigos familia y conocidos, de viajar el tiempo que aleja aleja aleja irremisiblemente de las casas de la infancia.
     El papá de Antonio, brazos en jarra delante del mar, del infinito mar, descubrió que la casa de la infancia estaba lejos. Que la infancia estaba lejos. Que era un marino del océano del tiempo y del espacio.
     El polvo de los altillos se asienta en los suelos de madera. El libro troquelado se va cerrando, la casita se pliega, queda el mar. Se escucha en el silencio un reloj.


                                                                            
        *de Mónica Russomanno.  
russomannomonica@...

 

 

 

 

 

 

Veranos*

 


 

Entre el mar y nosotros los libros. Abriendo el horizonte y el silencio. Policiales negros en una casa blanca. Ahora  que el largo adiós a esos momentos ya fue dado. Entiendo que ese otro lado corrupto, sangriento, con largas rubias de largos tacos y detectives con un vaso siempre a mano. Sólo podía ser  leído en el encanto, que quizá no fuera tan encantador, pero  para mi lo era. Esos mundos extraños y lejanos estaban en los libros devorados mientras todos dormían y se acallaban los ecos de juegos, calesitas, paseos, y el fuego de los leños. Todo tenía las fisuras por las que luego se colarían los dolores. Ahora la violencia de la muerte y del paso del tiempo nos tocó. Un idilio derrumbado. El mar,  como un gran animal furioso y bello, parece lo único cierto entre tantas carcomidas certezas. También la mano de él en el desayuno cubierta de picaflores, las niñas jugando, el perro, la receta de pan con queso, tomate y orégano, regalo de Italia al paisaje del jardín. Por suerte ya los leí, me digo ahora que el mundo parece un policial negro devastador y me falta el amparo de mi ficción de arena perdida y a veces  recuperada.  

 

*de Cristina Villanueva. libera@...

 

 

 

 

NÉMESIS (*)


 

 

Sangra la herida abierta de Narciso.
Lo parte en tres:
Jazmín de leche.
Cuervo. Chiquero cenagal.
Entre ambos, la agonía de la paloma mora.

Gotea sal la herida irremediable.
Pasa su lengua látigo pedernal caliente.
Duele la trizadura cicatriz secreta.

 

Narciso escribe su epitafio en letras de oro
El espejo, también devuelve el eco.
En humo, en ojeras, en harina torva.
Piedra de la locura y soledad.
Narciso huye del agua y del espejo.
Desterrado del paraíso de hombres y de Dioses.

Entre el duelo, la agonía de la paloma mora.
En su cola, posada Némesis lo sigue.
Hasta que el mandamiento no escrito, lo decida.


(*) Diosa de la venganza

 

 

 

*de Amelia Arellanoarellano.amelia@...

 

 

 

 

 

Soñar no cuesta nada*

 


 
 
 Soñé que me llevaban haciendo turismo a un castillo en Italia .Desde lo alto se veía el mar azul. Había algunos hombres y algunos invitados, entre otros mi padre.
Mi preocupación en el sueño era como iba a pagar  la magnífica belleza de ese lugar También tenía cierta inquietud porque algunos hombres me pretendían al mismo tiempo y temía a los problemas, peleas, disgustos  que esa situación podría traer aparejado.
La preocupación económica era bastante obsesiva  y opacaba  el disfrute .Tanto así que cuando me desperté, quedé con el alivio de perder el  mar azul y la  deuda
 
Si tienes un sueño tan vivo. Si adentro tuyo está ese paisaje simplemente hay que nadar en el placer, disfrutarlo, vos lo creaste.


 
Como el muro que cayó una vez, quizás caiga con este terremoto financiero en el bolsillo del Imperio (iba a decir corazón pero no tiene) esa idea de que todo se compra, se vende, se paga, ese dios del dinero.
 
Aprendí soñando que lo más bello no tiene precio. Todavía no hay en los mercados rodajas de crepúsculos, grandes ofertas en amaneceres.
 
 Le di la razón a Epicuro en su  creencia en la bondad de los placeres .Era una filosofía que destacaba la amistad, por lo tanto desechaba a los placeres  que hacían mal a uno mismo  o a los otros. Lo más que se pueda de placer sin daño. Linda consigna para una pancarta. Basta de silicios o coronas de espinas o cruces, otra.

Los sueños crean realidad o permiten soportarla.


Si varios hombres se pelean por vos debe ser un sueño.


Si es de verdad sos una artista.

 
El arte y los sueños se funden 
 
 
*de Cristina Villanueva.
libera@...

 

 

 
 
Princesa secuestrada*


 
Montado en su brioso corcel, divisó desde la mitad del páramo el castillo que se dibujaba a contraluz en la cima del altozano. Decididamente se dirigió hacia él con la esperanza de poder guarecerse durante la noche.

Al acercarse alcanzó a oír unos gritos de socorro que salían de una de las torres. Una mujer estaba solicitando ayuda con la voz desgarrada y un tono lastimero que le indujo a espolear su caballo y acercarse a galope hasta la muralla.

Una vez allí, levantando su yelmo, preguntó .

- ¿Quién sois y que os ocurre?
-  Soy la princesa Stefany Plumkier y he sido secuestrada del castillo de mi padre por un dragón que me tiene prisionera.
- No os preocupéis bella princesa, que ha llegado el caballero que os salvará de vuestro encierro.
- Si me liberáis, caballero, me casaré con vos.

Y dicho lo anterior, el caballero se dirigió hacia la poterna del castillo mientras increpaba al Dragón a que saliera para batirse en duelo. Al poco, asomó por el rastrillo un Dragón de color verde esmeralda, que arrojando llamas por la boca y volutas de humo por la nariz arremetió contra el caballero con aviesa intención.

El caballero logró esquivarlo haciendo que el caballo cabriolara, y de un certero golpe hirió al dragón en la espalda hiriéndole en el lomo. El dragón cayó al suelo aparatosamente levantando una enorme nube de polvo. IOR al caballero y salió huyendo hacia el bosque Tiró el combate, dejando claro que le habían vencido. Seguidamente liberó a la princesa y montándola a la grupa de su corcel se encaminó al reino de su padre para recibir su bendición, desposarla y vivir en el castillo.

Cuando llegó ante el rey se extrañó de la escasa alegría que manifestó éste al ver a su hija, pero supuso que sería por la emoción y la sorpresa. En pocos días se preparó la boda y el festejo, cumpliendo la bella princesa la promesa realizada.

El cabo de medio año, avanzaba un caballo con el caballero por el páramo en dirección al castillo. A la grupa, amordazada, una princesa hermosa como una rosa gimoteaba y daba pataditas. Al llegar a la puerta del castillo, el caballero se arrodilló implorando al Dragón que encerrara de nuevo a la princesa en la almena del castillo y la amordazara para que nadie más cayera en el error de querer salvarla.

 
*de Joan Mateu. joan@...
 
 
 
 
MUJER DE ARENA*
 
 
 
 
Loca. Le llaman loca.
Porque va, viene, arremete, exige.      
Se desangra en la lucha.
En conjuros de luna
Se aferra al amor desesperadamente.
Ama Teme. Se desgarra en el goce.
 
Un día llora, otro día canta.
Es tormenta que opaca los cristales.
Es lecho improvisado.
Es la mujer de arena.
Se desgrana.
Levanta los peñascos, los ata con alambres de púas.
Loca, le llaman loca
 
 
No ha seguido el rebaño de las hembras sumisas
Mujer, mortal, amante despojada.
Barcos pesqueros. Aparejos.
Trampa. Red, sedal.
 
Jadean en la noche de sílice.
Golpean con furia sus acantilados.
Penetran en astillas de vidrio.
 
 
La toman en la mano.
La acarician.
La llevan hasta el borde.
Abren su puño y cae.
La pisotean. Sin compasión la pisotean.
La dispersan las mareas furiosas.
 
La exilian, la apartan, la fragmentan
Solo el mar infinito la toma entre sus brazos.
Loca suicida, le llaman, loca.
 
 
*de Amelia Arellano. arellano.amelia@... 
-Poema seleccionado para "LA MUJER ROTA" presentado en la Feria Internacional del libro en Guadalajara
 
 
 
 
La balada de Haroldo Conti*



 
 
*Por Jorge Isaías. jisaias46@...

 
 
En los textos de Conti las estaciones predicen el destino de los personajes y lideran las futuras acciones y peripecias de los personajes, influyen en su ánimo, tiñen el valor y espesor de los recuerdos.
Los colores cambiantes van traduciéndose en percepciones para instalar leve y paulatinamente el tono con que el relato se desplaza en un cono de luces que cubren todos los sentidos.
Los diálogos son verosímiles y como en la saga hemingwaiana siempre exponen un mundo interior que subyace detrás de la historia, que va más allá de su laconismo y su economía de recursos expresivos.
La diferencia entre el autor norteamericano a quien admiró la generación de Conti y Conti mismo reside en que el discurso de aquél nunca o casi nunca expone los sentimientos mientras que el escritor argentino con similitud de recursos expone una afectividad nostalgiosa y nunca ríspida, apegada al gran valor otorgado a las cosas y a los seres que se pierden para siempre y que por algún motivo no preciso de la memoria a él se le presentan asociados.
La escritura de Haroldo Conti se nos aparece humilde, morosa y preocupada para retener aquello tan pequeño que a nadie interesa, solo a su letra que no se resigne a dejar morir lo que se va.
De eso, creo, se ocupa la poesía de todos los tiempos porque tal vez Barthes tenga razón y los escritores eternamente estarán tratando de responder a dos preguntas claves.
¿Por qué te amo?
¿Por qué le tengo miedo a la muerte?
No hay ningún tema fuera de esos porque el poder y la gloria no permanecen indiferentes sino implicados en esos enunciados barthesianos.
La morosidad y el amor con que Haroldo Conti trabaja el devenir de las vidas anónimas, marginales y muchas veces miserables de sus personajes, que como en el caso de El Boga, de Sudeste, ni nombre propio tienen.
La morosidad de sus narraciones que el propio Conti eligió para construir un mundo poético lleno de reflexiones donde duda permanentemente sobre el poder representativo de la palabra, conciente que dedica sus afanes a esos "antihéroes" que obviamente no son ni nunca serán ejemplares, presentados
los párrafos con la ironía con que reconoce su propia dificultad y su distancia, su desconfianza de ser tenido en cuenta en ese discurrir de sus historias que como dice el narrador de uno de sus cuentos está contando una historia que no es de él sino de otro, y que además le fue referida y "que no interesan verdaderamente a nadie", como si fuera conciente de la elusión que hace de los grandes temas que instalaron el prestigio de la literatura de todos los tiempos.
Haroldo Conti apostó a una poética, esa visión de lo que falta, de lo que siempre está detrás, este trazo que aparece donde nada existe.
La conjunciones disyuntivas, las frases indirectas, los reflexivos, la progresiva incorporación y la preponderancia de las frases pocas seguras, acentuaron la relación entre el narrador y su materia. Esas frases que ponen en duda la historia que cuenta el propio narrador como si constantemente estuviera dudando en esas infinitas mediaciones que hacen entrever lo que quiere contar de una historia que conoce de oídas.
Cumple con el consejo borgeano que dice que uno tiene que contar las historias como si no las supiera del todo.
El río funciona en los textos de Conti como una metáfora del tiempo, que no es sino el río que El boga trasiega incansablemente con la excusa de la pesca o la del viejo del cuento "Todos los veranos", donde el narrador-personaje niño relata las vicisitudes de su padre, un pescador que navega las aguas enojosas o calmas del Delta en busca de pesca pero en el fondo lo que busca es el sentido para su vida vagabunda y errática.
El tiempo, gran personaje de la narrativa contiana, tal como aparece a lo largo de toda su obra, sirva como ejemplo esta cita de su cuento "Los novios" de su libro Todos los veranos.
"A Hipólito le gustaba hablar del tiempo, lo mismo que a su padre. En realidad, era todo lo que lo que recordaba del viejo.
Allí estaba en su recuerdo hablando las horas enteras en el Círculo Italiano o en el bar Alsina. La verdad que era un tema inmenso. Se recordaban cosas, se auguraban cosas, y uno se volvía cosa y tiempo también".
Quien recorra con atención (única manera de manera de leer literatura) la obra de Haroldo Conti se encontrará con las recurrentes núcleos de sentidos que va desplegando incesantemente, con frases que hacen de la elipsis una retórica y en el énfasis sobre la ambigüedad semántica su pilar donde funda
una estética.
(aclaro que uso aquí la palabra estética en su sentido clásico y no como se usa ahora, para hablar de una moda).
En Sudeste, El Boga es el río, pero también el tiempo, también la conciencia de la indiferencia del hombre frente a los otros hombres donde ni el río que buscó como refugio lo salva.
En esa indolencia, en ese vagabundeo en que El Boga se desplaza buscándose inútilmente a sí mismo si saberlo o intentando intuitivamente un sentido a su propia existencia se involucra sin quererlo, con indolencia, como un héroe de la tragedia griega va a encontrarse con unos contrabandistas y al
final sucede lo predecible: la muerte oscura en un riacho bajo las balas policiales. Como se ve, un final nada épico como corresponde a un personaje contiano.
Tal vez podría decirse sin exagerar que empecinadamente el personaje no busca sino terminar con esa vida de eterno viajero sin sentido para encontrar "su sentido" que no era otro que su propia muerte.
Como tantas vidas oscuras de la vida real ,como tantos otro personajes de la saga contiana.
Que el escritor trató con ternura sin igual, esa ternura que tuvo para con todos los desclasados que pueblan la tierra.
En el cuento "Perfumada noche", del libro La balada del álamo carolina, el narrador pone al lector en situación, cito: "La vida de un hombre es un miserable borrador, un puñadito de tristeza que cabe en una cuántas líneas . Pero a veces, así como hay años enteros de una larga y espesa oscuridad, un minuto de la vida de un hombre es una luz deslumbrante . El señor Pelice tuvo ese minuto y esa luz".
Probablemente podríamos relacionar este párrafo con aquella reiterada aseveración borgeana donde asegura que hay un minuto de la vida de un hombre donde el sabe para siempre quién es.
Probablemente se necesita toda una vida para encontrarse con el propio coraje físico, pero en el cuento de Conti el personaje encuentra la felicidad en un amor platónico donde el platonismo es tan perfecto que el objeto de su amor nunca se entera.
El clímax de su felicidad se produce cuando al pasar por la calle Saavedra, donde vive la señorita Haydée Lombardi y ella lo saluda mientras él el se quita el sombrero panamá en señal de admiración, galantería y respeto.
Pero esa insinuada o imaginada sonrisa de la señorita Lombardi dio sentido y felicidad para siempre al señor Pelice, quien era el más reputado cohetero de la zona y a partir de allí perfeccionó su técnica en honor de la señorita. Desde entonces y durante los años en que la señorita vivió le escribió una carta cotidiana que nunca le hizo llegar, salvo el día en que ella murió, entonces le envió un ardiente y sentido pésame rogándole que lo espere para descansar por toda la eternidad juntos, como no habían estado en
la vida.
"Al señor Pelice le hizo un nudo el corazón y la amó desde ese mismo momento. Jamás cruzaron una palabra pero él desde entonces se quitaba puntualmente el panamá frente a aquella puerta a las seis de la tarde en invierno y a las ocho en verano, y ella inclinaba apenas la cabeza y casi sonreía".
Eso sólo le bastó al señor Pelice para ser el más feliz de los mortales.
Los personajes siempre aparecen y actúan en ese centro de radiación que se constituye en el discurso enunciativo, no como presencia viva sino como sombras difusas y reminiscentes que presentan un aura de extraña y entrañable morosidad donde es imposible no sentir afecto por esos seres desvalidos que en el papel juegan una fantasmagoría de sombras, que a través de esa enunciación termina siendo de una carnalidad vivida y consecuente, inolvidables criaturas que uno como lector no puede dejar de amar y
recordar: El tío Hipólito y la señorita Adela en "Los novios", el señor Pelice y la señorita Lombardi en "Perfumada noche", El boga en "Sudeste", Silvestre y Milo en Alrededor de la jaula, el Oreste de En vida y el otro Oreste de Mascaró y el cazador americano, el chico sin nombre del cuento "Como un león" de Con otra gente, Basilio Argimón en "Ad astra", el inolvidable viejo sin nombre, el pescador del cuento "Todos los veranos" etc. etc.
La textualidad contiana ha participado con creces en la representación de su literatura de aquella premisa de Cesare Pavese: "Narrar es monótono. Y todo auténtico escritor es espléndidamente monótono".
Haroldo Conti, lo es con creces.
En su estudio había colgado un cartel que decía: "Este es mi puesto de combate y de aquí no me muevo. Los chacales que lo secuestraron el 4 de mayo de 1976 no lo leyeron. Estaba escrito en latín y como todos sabemos los chacales no saben latín. Hoy integra la lista de los treinta mil desaparecidos.
 
 

 

 
 
 
 
 
Vos & vos*
 
 
 
Vos
porque sos vos:
sos vos
            vos
 
& vos porque no sos
                                 ella:
 
sos
la que no es ella
 
                          vos.



*de Rolando Revagliatti. revadans@...
 
 
 
 
*
 
Queridas amigas, apreciados amigos:

Este domingo 12 de abril de 2009 presentaremos en la Radiofabrik Salzburg (107.5 FM), entre las 19:06 y las 20:00 horas (hora de Austria!), en nuestro programa bilingüe Poesía y Música Latinoamericana, música del músico peruano Víctor de la Rosa. Las poesías que leeremos pertenecen a Saturnino Rodríguez Riverón (Cuba) y la música de fondo será de Chimizapagua (Andes). ¡Les deseamos una feliz audición!
 
ATENCIÓN: El programa Poesía y Música Latinoamericana se puede escuchar online en el sitio www.radiofabrik.at
(Link MP3 Live-Stream. Se requiere el programa Winamp, el cual se puede bajar gratis de internet)!!!! Tengan por favor en cuenta la diferencia horaria con Austria!!!!
 
REPETICIÓN: La audición del programa Poesía y Música Latinoamericana se repite todos los jueves entre las 10:06 y las 11:00 horas (de Austria!), en la Radiofabrik de Salzburgo!

Freundliche Grüße / Cordial saludo!

YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur
www.euroyage.org

Schießstatt-Str. 37  A-5020 Salzburg  AUSTRIA
Tel: ++43 662 825067

 
 
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Apreciadas amigas, queridos amigos,

El número 87 de nuestro Magazín Cultural Latinoamericano XICóATL "Estrella Errante", edición Abril/Junio/2009, puede ser ya consultado en nuestra página en internet www.euroyage.org bajo el link:
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CONTENIDO:
·         Resultados del 3er Concurso de Composición XICóATL.

La edición impresa de XICóATL # 87 puede ser puede ser solicitada a YAGE por e-mail a la dirección euroyage@... al precio de 7.- Euros (incl. envío postal).


Cordial saludo,

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#199 De: EDUARDO COIRO <inventivasocial@...>
Fecha: Dom, 29 de Mar, 2009 12:21 am
Asunto: MIENTRAS SOBRE EL PUEBLO DESCIENDE LA PERFUMADA NOCHE...
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MI ABUELA LA CALANDRIA (*)
 
 
 
Las manos de mi abuela campesina
Inquietos jaríllales al viento.
Denunciantes De historias postergadas.
De mujer y labriegos
De calendarios de hambre.
De renuncias. De involuntario exilio.
De extensos quebrachales de miedo.
De rezos, de leyendas, de íconos en sepia.
Mi abuela heredera de mieses y de soles.
Mi abuela flor. Brote, rama, raíz.
Fruto
 
En terrenal alquimia mezcla argamasa y lluvia
En el horno de barro se hace pan el milagro
Y perfuma, perfuma
Los cielos de la infancia.
Se confunden sus manos con la tierra.
Entierra simientes y dolores.
Casi secretamente
Desgrana semillas de esperanza.
El vellón de oveja desafiante la espera.
En sus manos, las nubes.
Se transforman
En calor. En abrigo,
En padre, en madre.
El oro es pajonal y en sutil filigrana,
puntadas y sueños se entrelazan
Surge entonces  el nido: un canasto de paja.
Mi abuela es la calandria, la que siempre se  queda,
Y canta cuando goza y canta cuando llora.
... El viento se detiene... para verla bailar
Sus manos se transforman en palomas y sus pies,
En ingrávidos gorriones.
Mi abuela, la calandria, la que siempre se queda
 
 
 
*de Amelia Arellano. arellano.amelia@... 

(*) La calandria es uno de los pocos pájaros que no migran y viven por años en el mismo nido.
 

 

 

 

 

MIENTRAS SOBRE EL PUEBLO DESCIENDE LA PERFUMADA NOCHE...

 

 

 

 

 

TIERRA ASENTADA*

   

 

 Me cuenta Miguel lo que otros contaron, que es una forma de homenaje a los narradores, a lo narrado, a la memoria que se derrite como el hielo en verano, que se esfuma, que tiende a desaparecer.
     Y me cuenta Miguel que le contó Antonio que su padre, brazos en jarra frente al mar, le dijo "qué lecos está mi casa", italiano frente al mar, italiano frente al océano, frente a la inmensidad del espacio pero más del tiempo. "Qué lecos está mi casa", y le aclara "mi casa de la infancia". Todo un mar, señor Cali, todo un mar entre su Italia y la América.
     Y cuenta Miguel que su amiga Inés le dijo una historia, me imagino historia contada a media voz, historia de sobremesa, cuando la luz he decaído, la emoción florece y los vellos sutiles propenden a erizarse frente a lo intangible, a lo tan real que se puede tocar con esos, los dedos verdaderos del comprender por completo.
     Inés le contó a Miguel que su mamá llamó a un taxi, le dio la dirección de su casa para volver a ella, y el taxista comprobó que la casa a la que la señora quería dirigirse era esa de la cual había salido recién para tomar el taxi. Sería, me imagino, la casa de la infancia. Pero ella no quería volver a esta casa presente, a esta casa donde ella es vieja y su hija ya no juega ni llora con las rodillas raspadas. Ella no quiere esta casa repintada, transformada, con gentes distintas a fuerza de calendarios y sucesos y vida
que transcurre. Ella quiere volver a su casa de la infancia.
     El océano del tiempo la separa de esa casa de fantasmas. Cómo podría ser esta casa la casa de la infancia, si aquí papá no está, si en esta cocina las manos de mamá no amasan los tallarines en la mesa empolvada de harinas pasadas, ya irremediablemente posadas en la madera que ya no está.
     Y mi madre vuelta a su Euskadi que me dice que aquí por donde pasa la autovía era la fábrica, y aquí donde ya nada hay, en este sitio que ya no es pero fue, ella jugaba. Y el señor Coiro con sus ojos de cielo, plantando en este clima dos sufridas parras y un nogal retorcido para traerse un pedacito
de su paisaje de montañas.
     Me doy cuenta de que esta es una tierra de gentes sin hogar. Mudados de ciudad o de país, mudados de casa, pocos pueden atrapar el polvo dorado que los rayos de luz orlaban para sus abuelos. Me doy cuenta de que esta tierra es una tierra de gente trashumante, que tiene la extraña costumbre de
envejecer, de perder amigos familia y conocidos, de viajar el tiempo que aleja aleja aleja irremisiblemente de las casas de la infancia.
     El papá de Antonio, brazos en jarra delante del mar, del infinito mar, descubrió que la casa de la infancia estaba lejos. Que la infancia estaba lejos. Que era un marino del océano del tiempo y del espacio.
     El polvo de los altillos se asienta en los suelos de madera. El libro troquelado se va cerrando, la casita se pliega, queda el mar. Se escucha en el silencio un reloj.


                                                                            
        *de Mónica Russomanno.  russomannomonica@...

 

 

 

 

 

 

 

Sueño de un día de mayo*

 

La balada de Haroldo.

 


                                                                                                                A Haroldo Conti
 

Haroldo sueña que es un árbol que sueña que es un hombre que quiere soñar que no sucede esto. Entonces pájaro, un ave en su verde jaula de fronda. Jaula no, no ésta donde ya es anciano del dolor. Quiere la dulce luz del verano que recubra como un velo los huesos rotos. "Si no volviese yo, la primavera siempre volverá", busca florecer. En la memoria ya ha florecido  en hojas de libros, de álamos, en caminos de ríos y palabras, camino hijo, su pajarito árbol. Haroldo se piensa hacia atrás, antes de lo que nunca debería haber pasado, cuando era un fresco cuerpo con vida que respiraba la tierra enviándole señales. Busca un bosque húmedo, los otros árboles - cuerpos soñando un mundo verde. El olor de los hombres, de la tierra ,el olor de lo unido, para espantar este olor, este asco de verde uniforme-golpe, este olor de futuro muerto. !Y todo por soñar!.

Mientras el sueño gira, Ernesto, su hijo, sueña un padre vivo, no esa foto en el pecho de la madre, para crecer amparado por su sombra, un padre árbol para columpiarse con él en los ríos del aire, para encenderse por dentro y descansar los ojos de lo que vio ese día. Nosotros lo soñamos más viejo, desafiante del tiempo detenido, soñamos que leemos su nuevo libro en un país que todavía existe.

 

 

*de Cristina Villanueva. libera@...

 

 

 

 

 

 

 

Bondad y coraje*


 

 

 *Por Osvaldo Bayer

 

Todo comenzó cuando fui a ver Mundo Alas. El film. León Gieco, el artista de la generosidad, nos ofrece la lección de cómo actuar en la sociedad injusta.
El único camino, la solidaridad. Meterse en lo injusto indescifrable para tratar de descifrarlo, o por lo menos para llevar un poco de alegría donde todo aparece como definitivo. Un artista consumado que podría pasar su vida en los jardines de Babilonia y sin embargo se mete en la vida, esa que vemos en nuestras calles, en nuestros andurriales, en las salas de espera de los hospitales públicos, en los trenes con gente en los estribos. Y es así como prepara un conjunto artístico-musical con jóvenes llamados en el idioma oficial "discapacitados" pero que son capaces de vencer todos los obstáculos y brindarnos música, danza, imágenes dibujadas. Y León conversa con ellos como si fuera un amigo de barrio, un hermano mayor pero colega de aventuras; les inyecta humor y risas. Y todos ríen y vencen sus problemas y allí están, en el primer plano del escenario ante el aplauso entusiasmado y el cariño desbordante del público que los aplaude a ellos y derrama lágrimas por el gesto del artista de mano abierta, de alma tan inmensa como nuestras pampas.
Gracias, León, sí, a vos también aquellos libertarios que lucharon tanto por el mundo de los abrazos te darían el título de "Hijo del Pueblo", el título máximo a que puede aspirar el ser que no se aloja en la torre de marfil sino que baja todos los días a juntarse con la realidad de las orillas, de donde proviene la vida que nunca podrá ser vencida. Gracias León, ya te has ganado para siempre el Premio Nobel a la Bondad.
Y la semana continuó de triunfo en triunfo. El triunfo de la Verdad. Asistí al colegio técnico de Florencio Varela, y fue tocar otra vez el cielo con las manos. La alegría de presenciar la fantasía de la realidad. Ver cómo se cambiaba el nombre de la escuela General Aramburu por el de Rodolfo Walsh.
¿Cabe acaso en la Etica un paso más claro hacia adelante? Como lo dije al iniciar mis palabras en el acto: "Hoy se cambia el nombre de quien ordenó la Operación Masacre por quien tuvo el coraje civil de investigar y mostrar a los culpables de la Operación Masacre. El más valiente de nuestra generación: Rodolfo Walsh, asesinado luego por los sicarios en uniforme. Un nombre dado a esa escuela por la dictadura de los generales en 1980 y que -para vergüenza de nuestra democracia- subsistió hasta ayer. Pero la lucha de docentes y alumnos llevó al triunfo la virtud de la solidaridad contra la cobardía de los que no se definen, para poder mantenerse en el poder". El momento más emocionante fue cuando Lilia Ferreyra, la compañera de Rodolfo, expresó su agradecimiento y su alegría plena de nostalgias por
el ser tan amado.
Y continuaron en la semana de la Memoria los actos de reivindicación de los que lucharon por más justicia en una sociedad morbosa de tanta impunidad y provecho individual. En la Facultad de Agronomía y Veterinaria de La Plata se inauguró el Jardín de la Memoria. Allí, los retratos de los 57 rostros
jóvenes de los estudiantes desaparecidos. Los asesinos asaltantes del poder quisieron borrar a esos jóvenes de alma generosa. Pero están ahí, más presentes que nunca. Sonrientes. Y una de las mayores alegrías de mi vida fue ver ese árbol llamado "casia tucumana", nada menos, plantado por mí hace
diez años, cuando se invitó al proyecto del Jardín de la Memoria. Ese hijo de la generosa naturaleza estaba todo florecido, una corona de flores de color amarillo brillante, sí, con flores a pesar del comienzo del otoño. Se ve que nos esperó para estar florecido y adornar esos rostros que nos mirarán para siempre. Entonces dije: "El Jardín de la Memoria. El hermoso nombre. El bello lugar. El color esperanza en sus verdes. Las manos abiertas de la naturaleza. El recuerdo eterno dentro del reposo eterno. Los generosos son recordados en cada árbol, en cada rosa, en cada brote que se asoma
curioso. Aquí estarán siempre los que salieron para tener una sociedad sin niños con hambre, sin villas miseria, sin humillados y ofendidos. Los generosos que aquí nos miran desde sus retratos. Los que quedarán jóvenes para siempre. En cambio, sus cobardes verdugos de uniforme y de pistola al
cinto, de la picana eléctrica y la de-saparición no tendrán jamás ni una placa ni una sonrisa de nadie ni un musgo. Los verdugos bestiales, los agentes de la muerte, algunos de ellos ya entre rejas. De dueños de la vida y de la muerte a despreciados para siempre por la Historia".
"El triunfo siempre definitivo de la Etica en el devenir del ser humano. A veces ese triunfo puede tardar mucho, pero llega. Lo he visto en la Patagonia, donde los peones rurales fusilados en el '21 tienen hoy monumentos allí donde el Ejército les robó la vida contra toda ley por pedir un poco de dignidad. Hay ya hasta escuelas con sus nombres. En cambio, de los bestiales verdugos uniformados, nada. Ni una placa, nada, el desprecio más absoluto, el asco bien humano ante tanta maldad. Lo mismo aquí. Miro el
rostro de estos valientes, generosos. La generosidad hasta dar la vida por la dignidad en una sociedad, a quienes nuestros patriotas de mayo les enseñaron a cantar:
'Ved en trono a la noble Igualdad,
Libertad, Libertad, Libertad.'
"Y nuestros jóvenes, que hoy recordamos y que están aquí junto a nosotros más que nunca, gritaron bien fuerte esas palabras, pero no se quedaron en eso sino que resolvieron llevarlas a la realidad. Y entonces los esperaba la prisión, la tortura, la desaparición.
"Pero volvieron con sus rostros sonrientes, siempre jóvenes mientras nosotros envejecíamos. Y volverán todos los años, aquí a este jardín, a estas aulas, para ejemplo de las nuevas generaciones.
"Nuestros miles de jóvenes que nos mostraron el camino a seguir, nos obligan a pensar más en nuestras obligaciones como seres humanos frente a los que sufren en nuestra sociedad injusta.
"Desde aquí, desde este Jardín de la Memoria nos inspiran a luchar por la paz eterna, por una sociedad sin violencias, violencias siempre creadas por quienes se han apoderado de la riqueza de estas generosas tierras. Las Madres y las Abuelas de ellos nos están advirtiendo y nos vigilan para que sigamos con los sueños de ellos, y no dejarlos solos. Cultivar este jardín tratando de convertir en un jardín de la vida a todas nuestras pampas para todas las generaciones del futuro. Gracias a todos los que han hecho posible
estas jornadas. Es como prender una luz más en el amanecer de los sueños de la dignidad."
Y partí del jardín mirando al árbol tucumano coronado con sus flores sonrientes a la vida.
De allí a la Mansión Seré, en Morón, a lo que fue, para vergüenza de la aeronáutica militar, un campo de concentración de la humillación eterna para esa arma. Todo se ha convertido en un enorme jardín donde la juventud y la niñez juegan a ver quién posee más alegría. Pero no se olvida su pasado de cobardías militares, torturas y muertes. El acto tuvo un tinte del volver a resurgir con ideales, y de melancolía por los rostros jóvenes que nos mirarán para siempre en ese parque.
Y, por supuesto, el final en Plaza de Mayo, con las Madres, este jueves a la tarde, como hace 32 años, cuando los pañuelos blancos salieron a denunciar a los poderosos de la muerte. Los rostros de las Madres, cada vez de más edad, pero cada vez más metidas en la gloria imperecedera de su coraje de Madres de la Vida.

 

 

*Fuente: Página/12
http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-122229-2009-03-28.html

 
 
 
 
 
PERFUMADA NOCHE*

( A mi tía Haydée, para que nunca se muera )

 
La vida de un hombre es un miserable borrador, un puñadito de tristezas que cabe en unas cuantas líneas. Pero a veces, así como hay años enteros de una larga y espesa oscuridad, un minuto de la vida de ese hombre es una luz deslumbrante. El señor Pelice tuvo ese minuto y esa luz. Pocos lo recuerdan en este pueblo. Algunos, los más concisos, piensan que murió realmente de vejeces. La muerte es según, como la vida. Es otra vida, justo, otra forma de consistir, no un per saecula definitivo, nada absoluto, ninguna cosa extravagante porque también es de ser, aunque en artículo mortis. De modo que el señor Pelice sigue siendo todavía. La muerte, ya que viene al caso, es suceso chiquito, desdibujo, entreluces. Este pueblo no fue así desde el comienzo, como uno imagina. En su momento fue pueblo niño. Antes no estaba el molino de Rodríguez ni la fábrica de fideos de Basile era como es ahora con un alto letrero encendido en la punta, sino de madera bien seca y engrasada, es decir, lista para encenderse en cualquier momento como finalmente sucedió bien solemne y entonces, después, sobre las cenizas vino esta otra, de fuerte cemento y letrero penachudo, ni estaba siquiera esta estatua de San Martín que cabalga sereno entre las copas de los árboles, ni el blanco palacio de la Municipalidad tan gobernante, ni aun la avenida Alsina de cemento liso embanderada de letreros a los costados. Esto es, hay otro pueblo por debajo de éste, y otro y otro más con tapialitos amarillos de sol y callecitas de tierra. Y por una de esas callecitas ahí viene el señor Pelice con sus botines de becerro, su traje de gabardina negra y su panamá copudo, a los pasitos, muy de cuerpo presente. Viene. Y ése fue el minuto y la luz del señor Pelice. Porque no va que ve por primera vez a la señorita Haydée Lombardi en la puerta de su casa, en la calle Saavedra, al lado de la confitería "Renacimiento", que está en la esquina de Pueyrredón y Saavedra, aquella opulenta casa con un tejado a la Mansard con espiga, tragaluces, cresta, veleta, buharda y chimenea, que se ennegrecía al atardecer y boyaba como un barco en el alto cielo y ella allí, en la puerta, para siempre desde ahora, blanca y frágil y perfumada, figurín, Haydée Lombardi, para sueño y música. Al señor Pelice le hizo un ruido el corazón y la amó desde ese mismo momento. Jamás cruzaron palabra pero él desde entonces se quitaba puntualmente el panamá frente a aquella puerta a las seis de la tarde en invierno y a las ocho en verano, y ella inclinaba apenas la cabeza y casi sonreía. Para el señor Pelice fue el momento más brillante de su vida lo cual es bastante textual porque, como se sabe, el señor Pelice era el cohetero más reputado de la zona. ¿Quién no recuerda, eso sí, las cascadas, abanicos, glorias y soles fijos que hacía estallar para la fiesta de San Donato, por ejemplo, aparte de las consonantes bombas de estruendo que reventaba en procesiones y remates y que se oían hasta Irala o Cucha-Cucha, según soplase el viento, y era el propio mundo que saltaba en pedazos? Aquel año del encuentro engendró para la fiesta de San Isidro Labrador, de este pueblo protector, sus famosas piezas pírricas de formidable combustión. Las piezas pírricas mediante fuegos fijos, esto es, que hacen su efecto sin dar vueltas, según se conocían hasta entonces, eran fáciles de prender mediante el simple recurso de mechas de comunicación. El maestro Pelice, en cambio, que era un verdadero artista creativo, prosiguiendo y mejorando los fogosos estudios del maestro Ruggieri, perfeccionó in extenso los fuegos pírricos alternando piezas fijas con piezas giratorias, lo cual es de suma perfección si se tiene en cuenta que el movimiento de rotación se opone per se a que se establezca la comunicación entre las piezas. El sutil rebusque se basaba en una fuerte broca colocada horizontalmente sobre un sólido poste de madera y que servía de eje a todas las piezas, de las más simples a las más complicadas, combinando en ajustada competencia de ingenio soles fijos, estrellas, glorias, patas de ganso, aspas de molino y las maravillosas espuelas de fuego de su exclusiva invención. Inspirado por la alada figura de la señorita Haydée, el señor Pelice llegó incluso a fabricar aquella atronadora pieza en espiral, compuesta de fuegos giratorios y de una hilera de lanzas que sube circularmente y forman, cuando la pieza gira, una espiral de fuego, de enorme pasmo y majestuoso incendio, que disparó para la noche del 9 de julio de 1935. Esa misma noche, en la casita que habitaba en las afueras del pueblo sobre el camino de tierra a las Aguas Corrientes, después de encender cuantas velas y lámparas tenía y distribuirlas por toda la casa y aun en el jardín, el señor Pelice se estableció frente a su escritorio de persiana y tras suspirar largamente mientras se rascaba la cabeza con una lapicera de pluma de pavo escribió con su hermosa letra bastarda de curvas rotundas y el sesgo conexivo de 30º, como se prescribe, la misma con la que copiaba las fórmulas del maestro julio Rossignon, autor del Nuevo Manual del Cohetero y Polvorista editado por la librería de la Vda. de Ch. Bouret, su primera carta a la señorita Haydée, inspirada libremente en el Corresponsal del Amor, Estilo Moderno de Cartas Emotivas y Pasionales. Como, según las apariencias, sobrepasaba en varios años a la señorita le pareció atinente utilizar como modelo la carta de un viudo pidiendo relaciones a una soltera, aunque él, con propiedad, no fuese viudo de mujer sino más bien viudo de costumbre.
Releyó un par de veces la carta a la luz de la lámpara de aceite de tubo alto y luz espesa, que era su preferida y que cuando se adormecía lo despertaba con breves y susurrantes chisporroteos de la mecha, como si chamuyara. La plegó con cuidado, la besó ladeando sus bigotes de manubrio y la metió en un sobre perfumado. A esta carta nocturna siguieron otras muchas, puntualmente una por semana, pero el señor Pelice no llegó a despachar ninguna. Prefería rellenar con ellas las bombas de estruendo, que ahora sonaban un poco más apagadas o huecas, aunque sólo él lo notase, y desparramarlas en mil pedacitos sobre los techos del pueblo. Algunos de esos pedacitos cayeron en el patio de canteros elevados de la casa de la señorita Haydée Lombardi, aunque lamentablemente el día de la carrera de las Doce a Bragado, cuando disparó una bomba para la largada, un papel chamuscadoque decía "Mi adorada Haydée" cayó con tan mala leche que fue a dar en el patio de la señora Haydée Bonsignore y más precisamente casi a los pies del señor Bonsignore, que tenía la sangre caliente, y se armó una podrida de calendario.
El señor Pelice seguía transcurriendo exacto, puntual todas las tardes por frente a la casa de la calle Saavedra y allí estaba siempre la señorita de visu, cada día más blanca y leve, casi transparente.
La señorita Haydée Lombardi murió de tabardillo el 8 de mayo de 1946. El señor Pelice redactó esa noche la única carta que en todos esos años remitió por correo. "Mi estimada señorita: en momentos tan especiales deseo expresarle a usted mi invariable afecto y la seguridad de mi perdurable compañia en esa otra vida de tránsito que ha iniciado usted y que me impongo yo en este mismo momento. Su leal servidor P." El señor Pelice echó la carta al día siguiente y no volvió a salir de la casa por el resto de sus días. Solamente lo hacía cada 8 de mes, por la tardecita, para depositar un sobre perfumado en el nicho de la señorita que luego se llevaba el viento o algún curioso o bien lo chamuscaba y descoloría el tiempo. Coincidió que para entonces los festejos de estruendo fueron cayendo en desuso y se convocaba a remate por edicto judicial. Al tiempo, los vecinos lo dieron por muerto o simplemente lo olvidaron. Ya estaba el asfalto, se habían construido varios molinos, el Expreso Rojas llegaba hasta Buenos Aires y sobre el pueblo de tapiales amarillos había surgido otro pueblo. La casa de la calle Saavedra se convirtió en un local de compra y venta de propiedades.
A todo esto el señor Pelice envejecía suavemente detrás del último tapial como un fuego que se apaga con lentitud. Al caer la noche encendía todas las velas y las lámparas y daba de comer a unos pececitos de colores que criaba en un acuario y que eran su única y silenciosa compañía. Tenía una colisa labiosa, dos ángeles que parecían dos pajaritos rígidos, un betta splendens, un labeo bicolor, un telescopio renegrido de ojos saltones que semejaba un gato, una ninfa, un cometa y dos besadores chatos y blancos que colgaban del agua como dos papelitos. La luz del atardecer penetraba por la puerta-ventana que daba al jardín y revestía el cuarto de una claridad dorada que encendía pálidamente la pecera. Los pececitos flotaban en el agua dorada como suaves pájaros de lento vuelo, desplazándose majestuosamente entre las ramitas de elodea o de helecho japonés. El señor Pelice inclinaba su cabeza encanecida sobre los vidrios y sus pensamientos se desplazaban tan lentos y suaves como aquellos pececitos ánimas. Detrás del tapial amarillo que con las sombras se cubría de caracoles, el señor Pelice se hinchaba y arrugaba un poco más cada año. Ahora podía salir y pasar entre los vecinos sin ser reconocido. El pueblo seguía progresivo, casi capital. Altas luces de mercurio alumbraban las calles avenidas, el asfalto había llegado hasta la calle Magallanes, en las afueras, había dos semáforos en el centro que saltaban bonitamente del verde al rojo y a la viceversa y de los que don Pelice no entendió muy bien su significancia, aunque imaginó que eran tramoyas de estación. La iglesia de San Isidro, tan altiva, tan de lejos visible apuntando al cielo entre los árboles sobre los buenos campos, había sido vaciada por dentro, ya no consistía aquel brillante altar con columnas al pan de oro y la santa imagen, muy carnal de su contexto, de Santa María bendita, todo color y vestes y brillos y ojos de vidrio y el niño desnudo, barrigoncito, sino que ahora era una especie de agudo galpón blanqueado, con una mesada en alto. Quedan de los otros tiempos, y por allí la reconoció, los grandes ventanales con vidrios a franjas blancas y violáceas que según la disposición del sol azulaban a cierta hora el aire, las gentes, las imágenes de bulto, en cuya luz vio una mañana sobreandar,  flotante, a la señorita Haydée con un tul que le velaba el rostro y de cuyos entrepaños florecían ambas manos como de cera. Nada de eso prevalecía ya. El mismo no era el Pelice de entonces pues nadie se volvió a reconocerlo cuando avanzó por el medio de la nave con el panamá en la mano haciendo crujir los resecos botines de becerro. De regreso pasó por la calle Saavedra y hundidaentre dos vidrieras que resplandecían descubrió trabajosamente la negra silueta de la casa con un afrentoso letrero sobre la puerta. Haciendo visera con la mano, sus ojos repasaron el imbatible tejado a la Mansard que se recortaba contra el resplandor de las luces de mercurio. Esa noche escribió una larga carta a la señorita Haydée dándole cuenta de los adelantos habidos y de las altas y frías luces que hubiesen quitado brillo aun a las cascadas de cuatro brazos, de once metros de alto con 20, 16, 12 y 8 cartuchos detonantes respectivamente más otros 4 en el extremo superior del palo que construyó para el sesquicentenario y que fue su más colosal de facto.
Ahora es noviembre. En la profunda noche perfumada al señor Pelice, ya decididamente viejo y por lo tanto insomne, le cuesta una barbaridad conciliar el sueño. Casi no duerme. Se aquieta sobre el catre y hacia el amanecer se adormece un poco. En esas largas horas divaga por el jardín con la lámpara de aceite en la mano o se echa en una mecedora e impulsada por el aire dulzón que despide el ligustro humedecido por el rocío, su cabeza se vuela como un globo o una pajarita de papel que planea sobre el viejo pueblo con los tapialitos amarillos y las calles de tierra y tanta cosa que se desapareció u ocultó, no visible a prima facie, que eso es la muerte, olvido, oscuridades, suma y suma, tiempo y tiempo, distancia inmóvil.
En la madrugada acercó la lámpara a la pecera y comprobó ya sin dolor que el pez telescopio, ese lento pajarito renegrido que lo observaba con sus grandes ojos saltones a través del cristal y con el que casi había llegado a entenderse, de un mundo a otro, pez-hombre, pez-pez, flotaba inerte en uno de los rincones. Al principio, cuando instaló la pecera, eran doce movedizos pececitos pero, iletrado en aguas, el exceso de comida o alteraciones en la temperatura o defectos en la aireación y filtración redujeron el lote rápidamente. La primera muerte fue una catástrofe. El señor Pelice extrajo el cuerpecito finado, una vez que comprobó en forma absoluta que no se movía ni aun empujándolo con un dedo, con la redecilla de tul y lo depositó sobre una hoja de hortensia en el medio del escritorio y lo veló algunas horas con la lámpara de aceite. Con una cuchara cavó un hoyo al pie de una magnolia foscata y enterró allí al pececito. No se había aún recuperado de aquella sensible pérdida cuando murió un macropodus opercularis que comenzó boqueando en la superficie y luego se acurrucó en un rincón con el vientre hinchado. Lo sepultó al pie del ciruelo de jardín de aladas hojas marrones. Así fueron muriendo uno tras otro y el viejo enterrándolos al pie de esta planta, aquella. Al telescopio lo plantó junto a su arbolito más querido, un jazmin japonés de flores carnosas que reventaban justamente para fines de noviembre y se removían en la noche como avecitas blancas bombeando intensas ondas perfumadas que traspasaban la oscuridad hasta el catre o la mecedora del señor Pelice, que ya prácticamente no duerme. A ratos lee, a ratos escribe pero sobre todo piensa. Eso es la vejez seguramente, una desvelada memoria. Por lo general reconstruye el pueblo desde su infancia mezclando o, mejor dicho, combinando los tiempos, las personas. Desfilan contra un mismo tapial o por la penumbra amarilla del cuarto el padre Doglia, previniéndolo en cocoliche sobre las tentaciones de este mundo mientras se pone y se quita el bonete francés, nervioso con la presencia del demonio a quien imagina una especie de comisario de la provincia con el uniforme colorado, el viejo Ponce, que habla solo, Bimbo Marsiletti que agita los brazos frente a una banda invisible, Oreste Provenzano que levanta una ristra de billetes de lotería o los tanos Minervino, Visiconti y Ciminelli que pasan tocando la gaita en fila india igual que en la procesión de la Virgen del Carmen.
Desde que se marchó la señorita Haydée ha tomado por costumbre colgar un farol de viento en medio del jardín. El viento lo agita y remueve las densas sombras que cambian pesadamente de lugar. Su luz anaranjada semeja la lechosa claridad de la pecera. Y en esa luz submarina ve brotar en la punta de una ramita al macropodus opercularis o a labeo bicolor o al scatophagus argus o a los puntius arulius que murieron a dúo. Se agitan como flores o pajaritos o caireles, casi transparentes, muy navegantes. Esta noche de noviembre florecerá sin duda el telescopio, pez pajarito de negros velos, en la cresta del jazmín japonés.
El 8 de diciembre, día de la Inmaculada, el señor Pelice escuchó desde el catre el volteo de las campanas que convocaban a la misa solemne de primera comunión con la lámpara de aceite todavía encendida a un lado, sobre la silla. Pensó en la virgen de cemento que erigieron las Hijas de María en el atrio de la iglesia y que viera la última vez con el rostro y las manos de color carne y las hileras de chicos con brazaletes y túnicas que atravesaban la plaza y estarían ingresando en este mismo momento por la puerta puntiaguda a través de la cual se alcanzaba a ver el altar colmado de luces. Pero su hinchado cuerpo no obedeció al impulso. Tenía los brazos adormecidos y las piernas envaradas. Recién a la tardecita, arrastrándose por el piso, pudo dar de comer a los pececitos. Angelita Alori, que venía dos veces por semana a asear la casa, lo encontró al día siguiente tumbado en el piso de ladrillos y lo acomodó en el catre para finales. Como por otro item padecía el mal de orina, Angelita le preparó un cocido a base de raíz de rábano con una mata de perejil y un puñado de hojas de berro, endulzando el conjunto con azúcar de cande. Se abreva una copa para extraer la orina y los humores que vienen de acompañamiento, aconsejándose un Pater para refuerzo. El señor Pelice mejoró de la orina pero total que era casi lo mismo pues no podía transportarse para expulsarla, debiendo ayudar al efecto la Angelita con la vista vuelta hacia otra parte. El 8 de enero puntual, el señor Pelice emprendió su tránsito con el traje de gabardina, el sombrero panamá y los botines de becerro a la hora justa en que los pececitos se brotaban en las ramas. Según la Angelita, que depuso para constancia, hizo una buena muerte, al natural, y fue enterrado de oficio, sin luto ni comparsa, en la mera tierra.
Ahora bien, y a propósito del señor Pelice que pasó, pregunto: ¿cuál es, cuál el verdadero pueblo de la ciudad de Chacabuco, cuál rige? Este de ahora encumbrado en adelantos o aquel otro de los tapialcitos amarillos y las calles de tierra, cuando el camión de riego asentaba el polvo al atardecer y todo era más viejo y simple pero más dulce, y bastaba con estirar el cogote para ver al fondo de la calle las primeras quintas y que por la calle Saavedra en este momento se acerca gravemente el señor Pelice, se detiene frente a la casa de los Lombardi, ya medio en sombras, se quita el panamá y saluda a la señorita Haydée que dice por primera vez con su voz de pajarito:
-¿Habrá calor este año, no cree usted?
-El sol está fuerte para noviembre -responde per oblicua el señor Pelice.
-¡Hermoso atardecer!
-Sopla algo de viento, por suerte.
-¿Hacia dónde va usted tan incontinenti?
-Al prado -improvisa temerario el señor Pelice.
-Muy buena idea. ¡Me gustaría mucho ir hasta ahí! -canturrea la señorita.
El señor Pelice le ofrece el brazo y la señorita Haydée con una risita se aparta de la puerta y enlaza el brazo del maestro cohetero. Las dos figuras se alejan entre tapiales amarillos y penachos de sombras rumbo al Prado Español mientras sobre el pueblo desciende la perfumada noche.

 
 
 
*de Haroldo Conti.
-LA BALADA DEL ALAMO CAROLINA -tomoI- Biblioteca Página/12 nº20.

 

 

 

 

 

El muso*

 

El tío era muy macho. Sensible si, pero sobre todo macho. Hasta tal punto defendía su masculinidad que en su vertiente de poeta buscaba la inspiración en un "muso". Esa obcecación le llevo a escribir poemas horribles, mal rimados y sin contenido, seguramente porque no encontraba la fuente de inspiración adecuada.

Ningún editor quería correr el riesgo de poner un libro suyo en el mercado y un amigo que se vio obligado a hacerlo se arrepintió toda su vida porque de los 3000 ejemplares de la tirada todavía tiene 2968 en su almacén.

Reconoció, al fin, que estaba errado admitiendo que únicamente en brazos de su musa podría escribir poemas originales y con sentimiento. Se dio cuenta, tras el éxito de su tercer libro, que la inspiración era como la vida; a él le gustaban las mujeres y había estado todos aquellos años manteniendo una
relación homosexual. Decidió olvidar definitivamente al muso. ¡Ya estaba bien de mariconadas!. Menos mal que sus amigos no se habían dado cuenta.


*De Joan Mateu.  joan@...

 

 

 

 

*

 

Queridas amigas, apreciados amigos:

Este domingo 29 de marzo de 2009 presentaremos en la Radiofabrik Salzburg (107.5 FM), entre las 19:06 y las 20:00 horas (hora de Austria!), en nuestro programa bilingüe Poesía y Música Latinoamericana, música del compositor brasilero Ronaldo Miranda. Las poesías que leeremos pertenecen a Pedro Arturo Reino Garcés (Ecuador) y la música de fondo será de Wayna Picchu
(Andes). ¡Les deseamos una feliz audición!

 

ATENCIÓN: El programa Poesía y Música Latinoamericana se puede escuchar online en el sitio www.radiofabrik.at

(Link MP3 Live-Stream. Se requiere el programa Winamp, el cual se puede bajar gratis de internet)!!!! Tengan por favor en cuenta la diferencia horaria con Austria!!!!

 

REPETICIÓN: La audición del programa Poesía y Música Latinoamericana se repite todos los jueves entre las 10:06 y las 11:00 horas (de Austria!), en la Radiofabrik de Salzburgo!

Freundliche Grüße / Cordial saludo!

YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.
www.euroyage.com
Schießstattstr. 37   A-5020 Salzburg  AUSTRIA
Tel. + Fax: 0043 662 825067

 

 
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#198 De: EDUARDO COIRO <inventivasocial@...>
Fecha: Lun, 16 de Mar, 2009 1:24 pm
Asunto: CONTRA EL CRISTAL DE LA VIDA...
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Veranos*

 


 

Entre el mar y nosotros los libros. Abriendo el horizonte y el silencio. Policiales negros en una casa blanca. Ahora  que el largo adiós a esos momentos ya fue dado. Entiendo que ese otro lado corrupto, sangriento, con largas rubias de largos tacos y detectives con un vaso siempre a mano. Sólo podía ser  leído en el encanto, que quizá no fuera tan encantador, pero  para mi lo era. Esos mundos extraños y lejanos estaban en los libros devorados mientras todos dormían y se acallaban los ecos de juegos, calesitas, paseos, y el fuego de los leños. Todo tenía las fisuras por las que luego se colarían los dolores. Ahora la violencia de la muerte y del paso del tiempo nos tocó. Un idilio derrumbado. El mar,  como un gran animal furioso y bello, parece lo único cierto entre tantas carcomidas certezas. También la mano de él en el desayuno cubierta de picaflores, las niñas jugando, el perro, la receta de pan con queso, tomate y orégano, regalo de Italia al paisaje del jardín. Por suerte ya los leí, me digo ahora que el mundo parece un policial negro devastador y me falta el amparo de mi ficción de arena perdida y a veces  recuperada.  

 

*de Cristina Villanueva. libera@...

 

 

 

 
 
 
CONTRA EL CRISTAL DE LA VIDA...
 
 
 
 
 
 
SEÑOR OREJAS*

 
Nadie recordaba claramente cuando había comenzado el hábito de Don Mario, un sexagenario afable, de sentarse todos los días entre la una y las seis y treinta de la tarde debajo del tilo de la puerta de su casa. Lo único que todo el barrio sabía era que por una cardiopatía irreversible lo habían jubilado a los cincuenta. Un día apareció sentado en su mecedora con la mirada huída hacia adentro o hacia fuera, según el momento y la situación.
Se fue dando espontáneamente un accionar que se hizo rutina y así pasó esa tarde. Clara, su mujer, sacó la mecedora y la colocó debajo del tilo, Don Mario se sentó blandamente y no tardó en aparecer Don Jesús.
- Buenas, Don Mario, vengo a hacerle un poco de compañía; no aguanto a mi mujer siempre rezongando porque tiene que lavar los cacharros del almuerzo. A veces preferiría no comer con tal de no oírla.
- ¿Usted la oye o la escucha? - preguntó socarronamente el anciano.
- Es lo mismo - fue la respuesta.
- No, si usted sólo oye puede no escuchar y entonces no se altera.
- No se me había ocurrido - dijo Jesús desconcertado por el descubrimiento.
- Quiere decir que si aprendo a hacer eso no me va a molestar que ella chille. No está mala la idea.
Jesús se quedó pensativo rascándose la cabeza como si de pronto ante él se hubiera abierto una ventana o una puerta.
- ¿Usted puede hacerlo? - preguntó mirándolo fijo.
- ¡Puf! - exclamó Don Mario con aire suficiente. - ¿Por qué cree que aún estoy en este mundo?
- ¡Parece mentira! Debo reconocer mi ignorancia, nunca me di cuenta de que esas dos palabras no significaban lo mismo. ¡Cuántos disgustos me hubiera ahorrado! Lo voy a poner en práctica y después le cuento.
Jesús se fue caminando activamente como un niño que quiere mostrarle a sus padres lo que aprendió en la escuela.
 La sonrisa del anciano, entre maliciosa e irónica, iluminó un largo rato su rostro.
- ¡Hola, Don Mario!
Era Alfredito, su vecino de trece años que todos los días sacaba a Puqui, su pequinés de pésimo carácter, a dar una vuelta a la manzana.
- ¿Qué tal, Alfredito?
- Aquí estoy, podrido de esta vida. Tengo ganas de quedarme huérfano porque a mis padres ya no los aguanto.
- ¿Tan mal está todo?
- ¿Mal? ¡No! ¡Peor! Tengo una fiesta esta noche y mi madre no me deja ir porque no arreglé mi habitación. ¿A usted le parece?
- ¿Esa es tu obligación?
- Eso es lo que ella dice.
- ¿Y cuándo te lo dijo?
- Ya ni sé, debe hacer mucho tiempo.
- ¿Así que no es una novedad para ti?
- No, me lo repite tanto que me pudre.
- ¿Y cuántas veces lo cumples tú?
- Bueno, de vez en cuando, cuando tengo ganas.
- ¿Es obligación de tu madre hacerte la comida todos los días?
- ¡Por supuesto!
- ¿Y qué pasaría si ella hiciese la comida sólo cuando tiene ganas?
- ¡La mato! ¡Con el hambre que tengo siempre!
- Entonces tu madre tendría que matarte cuando no arreglas tu habitación.
- No es lo mismo.
- ¿Por qué?
- Porque yo soy chico.
- Si eres chico no puedes ir a la fiesta. Eso es de grandes.
- Don Mario, usted me está pateando en contra.
- No, te presento los mismos argumentos que tú me das.
- Con usted no se puede, mejor me voy a pasear a Puqui, adiós.
La carcajada de Don Mario se elevó en el aire y cayó sobre él como una brisa fortificante, después no pudo menos que pensar sobre la forma como el muchacho manejaba su lógica, siempre para su beneficio. En verdad había cambiado mucho el mundo, a él no se le hubiera ocurrido criticar a sus padres delante de un vecino, lo hubiera sentido como algo que lo llenaba de vergüenza o de culpa.  Muchas veces pensó que ellos eran injustos, pero de ahí a decirlo había un trecho demasiado largo. Aparentemente Alfredito no tenía ese problema.
 
- Mejor para él - pensó en voz baja sin darse cuenta.                              
Una brisa suave lo envolvió en perfume de tilo, entrecerró los ojos pero no pudo rebobinar recuerdos porque apareció Sofía demandando su atención.
- Don Mario, que suerte que lo encuentro - dijo agitada. - Necesito hablar con alguien sino reviento.
Sofía era una cuarentona un poco agria, "porque no tiene marido", decía Clara, pero tal vez no fuera esa la causa.
- Cuente, Sofía, ¿qué le ha sucedido esta vez?
La mujer se sentó sobre el pasto cuidando recatadamente de tapar sus rodillas con su falda amplia.
- Me llegó carta de mi hermana, la que vive en Buenos Aires; me echa en cara que estoy ocupando la casa de mis padres y no le pago por vivir allí. Es cierto que la casa está a nombre de las dos, pero ella tiene su propia casa y yo no.
- Situación comprometida ¿no? - razonó él como para adentro.
- Para mí es muy clara, yo no me fui de la casa, cuidé a mis padres y este reclamo no creo que se justo.
- Afectivamente claro que no lo es, pero legalmente si. ¿Usted lo aclaró con su hermana alguna vez?
- No, no hacía falta.
- Siempre es bueno aclarar las cosas.
Sofía lo miró perpleja, defraudada, no podía entender cómo Don Mario se ponía de parte de su hermana. El anciano la miró de reojo y notó su malestar.
- No se altere, Sofía - dijo lentamente. - Entiendo su posición y me parece justa, pero si me pongo en el lugar de su hermana no puedo menos que pensar que también ella tiene su razón. Usted piensa en usted y no en ella y su hermana hace lo mismo, piensa en ella y no en usted. Si cuando murieron sus padres cada una hubiera pensado en la otra, lo habrían hablado y ya no eistiría conflicto.
Sofía se levantó de un salto.
- Cuando empieza a jugar con las palabras ya no lo entiendo,  me confunde; mejor me marcho - y con paso rápido se dirigió hacia su casa.
Don Mario quedó meneando la cabeza con cierta pena.
- ¡Jugar con las palabras! - comentó por lo bajo. - Yo diría jugar con las realidades que nadie quiere escuchar.
En un intento por relajarse acomodó su cuerpo en la mecedora, estiró sus piernas y creyó sentir cómo su sangre corría por sus venas y arterias. Era una curiosa sensación sentirse funcionar. Cerró los ojos rogando que nadie se acercara, ya no quería escuchar más.
El sol comenzaba a descender pero aún calentaba bastante, el murmullo de alguna torcaza a la distancia le hacía recordar al campo de sus mocedades  al igual que el modo como el aire envolvía su cuerpo a esa hora de la tarde, sin ruidos para no despertar a quienes dormían la siesta.
Se había ido acostumbrando  a saborear cada retacito de vida hasta sus últimas consecuencias. A los cincuenta le había costado horrores, cuando lo retiraron de la vida activa creyó que no lo resistiría y que su muerte no se iba a producir porque su corazón dejara de latir, sino por la angustia de no poder hacer que era como dejar de ser, pero después, el cariño de Clara, sus tardes bajo el tilo y la gente que se fue acercando, le señaló una nueva ruta, se convirtió en dos orejas, dos grandes orejas por donde entraban las rabietas de Jesús con su mujer, el desenfado de Alfredito, el egoísmo de Sofía, las ilusiones amorosas de Mariela, la soledad de Francisco, la chismografía de Juana y algunos más que no eran muy asiduos.
Él los escuchaba y al principio se quedaba con sus propios razonamientos, después ocurrió algo raro, necesitó decir en voz alta lo que pensaba y ya a la gente no le gustó tanto. Esa tarde había sido mucho más realista y todos se fueron enseguida. La gente necesitaba el espejito que le devolviera la imagen deseada, la más linda, por supuesto. Pero la realidad no era tan fea si se la sabía recibir y analizar, era otra perspectiva desde donde se podían ver las cosas.
- ¡Don Mario!  ¡Don Mario!
Mariela lo sacudió por el hombro asustada.
- ¿Qué pasa, Mariela?
- No... nada... - vaciló la muchacha.
- No te asustes, hija - sonrió él buenamente, - no estoy muerto, todavía no. ¿Cómo andan tus cosas hoy?
Mariela sacudió la cabeza como echando a volar las malas ideas que la inquietaban, se acomodó junto a la mecedora y sonrió.
- Todo igual, Don Mario, Ale me mira de lejos, me parece que soy poco para él. Su familia tiene mucho dinero y yo no soy nadie...
- Si Ale se fija en eso es él el que es poco para ti, no se la hagas fácil, por lo general se valora más lo que cuesta conseguir.
Le acarició la cabeza y su mano pareció revitalizar a la muchacha.
- Intenta divertirte un poco. ¡Tienes tanto tiempo!
- Mariela...
Se escuchó a la distancia el llamado de la madre.
- Me llama mamá, hasta luego Don Mario.
- Hasta luego, hija.
La miró alejarse gozando la juventud que irradiaba.
- ¡Cuánta dulzura!  - dijo para sí y volvió a distenderse en la mecedora. - Creo que esto es lo último que desearía ver antes de morir.
- ¡Don Mario! ¿Sabe lo que me dijo la perra de mi vecina...?
La voz de Juana chocó contra el cristal de la vida.
 
 
 
*de Emilse Zorzut. zurmy@...
 
 
 
 
 
 
Cotidianía*


Es una fresca mañana de domingo de finales del verano. Anoche ha llovido y un persistente viento sur, enfría el aire. Me he levantado a las 9 con intención de continuar con mis trabajos. Antes de desayunar me dispongo a caminar en busca de pan fresco. El cielo está semicubierto con una variada gama de nubes grises, blancas y amarillas, que van dejando lugar al diáfano azul que poco a poco se despliega. Como siempre después de las tormentas, la atmósfera está impregnada del perfume de la tierra mojada y los azahares. La calle está casi desierta. La ciudad duerme todavía. Puedo escuchar con claridad el ruido de mis pasos, y percibir sobre mi piel la brisa fresca y suave. De camino paso por la plaza, donde las pequeñas hojas de las gigantes tipas susurran con el viento. Más adelante me sorprende el verde intenso de un chivato. Un poco más allá me detiene una planta con enormes y abundantes hojas redondas como platos. No conozco su nombre. Debería. Entre las hojas aparecen ramilletes de sus frutos que parecen hongos. Continúo el camino entre palmeras, pinos, y el canto entusiasmado, a veces estridente de los
pájaros.
Una y otra vez me detengo a observar y disfrutar la cotidiana y casi siempre inapreciada exuberancia. Huelo, siento, toco, escucho y miro con un sereno placer.
Después regreso a casa envuelto entre fragancias, con el pan caliente entre los brazos.


*de Guillermo Heredia. guillermoeduardoheredia@...

 
 
 
 
 
 
Lunes, 16 de Marzo de 2009
MUESTRA FOTOGRAFICA WALTER ROIL, CRONISTA DE LA PATAGONIA
Al rescate del viento y la soledad*

 
La exposición que propone la Alianza Francesa incluye más de 50 imágenes tomadas por el fotógrafo alemán a partir de los años ´30 en el sur argentino. Las fotos cobraron notoriedad cuando el embajador francés, Frédéric Baleine Du Laurens, quedó impactado por su belleza.



 *Por Facundo García
 
El acto de recorrer un mapa suele incluir ritos que cada uno guarda para sí. Entre los típicos se cuentan rastrear los puntos inhóspitos, el pueblo más austral o el que se encuentra más al norte. La sola mención de esos rincones despierta ensueños, y el sur argentino -con su largo linaje de aventureros que fueron a buscar ahí lo que les prometía la mente- es la mejor prueba de ello. El rescate que propone la Alianza Francesa (Córdoba 946) a través de la muestra fotográfica Walter Roil, cronista de la Patagonia se enmarca en esa tradición excéntrica. Son cincuenta y tres imágenes seleccionadas de entre las siete mil que se conservan en el estudio de los descendientes del artista. Medio centenar de recuerdos, que cumplen con el infrecuente mérito de haber registrado la belleza que pueden tener el viento y la soledad.
El don de captar esos detalles suele ser consecuencia de haber vivido experiencias interesantes. Roil había nacido en 1904 en Friburgo (Alemania), en una familia que desde pequeño estimuló sus intereses estéticos. Tocaba la cítara y el violín y, aunque quería ser guardabosques, la necesidad de un trabajo inmediato lo hizo salir por los pueblos para ofrecerse como auxiliar de fotografía. Pronto empezó a destacarse y así consiguió un empleo que combinaba su amor por la naturaleza con el oficio del que se estaba enamorando. Quedaba lejos, eso sí: llegó a Comodoro Rivadavia -por entonces un caserío minúsculo- el 25 de diciembre de 1926, contratado por un tal Polt.
Para un europeo de hace ocho décadas, pisar esas latitudes era lo mismo que llegar a la luna. No por azar ese coletazo que da el continente ha encendido por siglos los temperamentos más diversos, desde el de Orélie Antoine de Tounens -que se proclamó rey de la Araucania en 1860 para ser luego capturado, declarado demente y encerrado en un manicomio-; hasta el de Günter Pluschow, aquel héroe de la Primera Guerra Mundial que se obsesionó con recorrer en avión la zona hasta que un accidente le aguó la fiesta en Lago Rico (Santa Cruz), a principios de los treinta. En Walter, el frío y el difícil castellano complotaron para que su entusiasmo se evaporara un poco. Encima el descubrimiento de petróleo en el área y la consiguiente abundancia de obreros hacían que no hubiera chicas libres, de modo que entre idas y vueltas el alemán resolvió hacerse un viaje a su país, casarse y retornar al sur acompañado.
A partir de ahí los inviernos impiadosos parecen haberlo molestado menos. En efecto, en 1934, ya con dos hijos, abrió su negocio en Río Gallegos. A medida que se afincaba, posó su mirada en aspectos cotidianos y paisajes; y dos por tres se hacía una escapada a Lago Argentino cargando su cámara. El cuadro era tan imponente que lo invitaba a experimentar sacando varias impresiones y montándolas artesanalmente en largas series panorámicas. Un acierto de esa etapa, Niebla invernal en las calles desiertas, revela su capacidad para capturar el aislamiento, la desolación y una melancolía recia que busca esconderse en esos horizontes amplios, interrumpidos no pocas veces por el contorno de los barcos encallados en las costas del fin del mundo.
Roil se convirtió en un vecino destacado de Gallegos y, mientras la salud lo acompañó -murió en 1989, a los ochenta y cinco-, fue acumulando un testimonio invaluable de las bellezas locales y los cambios en la sociedad que lo rodeaba. Sospechaba que las tomas que hacía salvarían para el futuro una realidad en proceso de desaparición, y gracias a esa intuición fue que no tiró casi ningún negativo. Quizá el norteamericano Edward Curtis hubiera atinado a concretar un rescate similar; aunque a diferencia del "cazador de sombras" yanqui, Roil intentó esquivar la espectacularización forzada y los artificios. Sacó, por ejemplo, un escalofriante retrato de Capipe -"el último cacique tehuelche"- que lo inmortaliza en 1950, ya "occidentalizado", sencillo y con las manos entrecruzadas como quien espera un mandado. Su expresión acusa sin estridencias, desde el orgullo herido a balazos.
Joyas como ésa hacen que recorrer la galería deje la sensación de que sería óptimo ver más. Sin embargo, hay que tener en cuenta que la puesta en valor de las piezas es reciente. Muchas no estaban numeradas ni tenían nombre, a lo que hay que agregarle la variedad que aportaron sucesivas donaciones de material anónimo o semianónimo que hicieron amigos de la familia. Ahora los vientos son otros: la exhibición cobró notoriedad cuando el embajador de Francia, Frédéric Baleine Du Laurens, quedó impactado por esas obras, estructuradas con un criterio que hoy sorprende por su actualidad. El proceso de curaduría estuvo a cargo de Agnès de Gouvion Saint-Cyr, una verdadera eminencia (ver aparte) que en 2007 visitó el local que tienen hoy el hijo y el nieto de Roil en Río Gallegos. El catálogo resultante ya se expuso en el Festival Internacional de Arlés y comenzó su itinerario sudamericano en El Calafate, con auspicio presidencial.
Entre las reproducciones que se montaron en la Alianza, hay varias en las que el autor y los retratados son un enigma. Y eso que ya van tres años de clasificación e investigación. Debe ser que, como sucede con la iconografía del patriarca, su archivo esconde -bajo el telón de la sencillez- un mar de interrogantes.
Walter Roil, cronista de la Patagonia está abierta de lunes a viernes de 9 a 21, y los sábados de 9 a 13. La entrada es libre y gratuita. En los próximos meses estará recorriendo las sedes de la Alianza Francesa en varias provincias.
 

 
 
 
 
El cielo y el horizonte*


 Por Agnès de Gouvion Saint-Cyr *
 
La obra de Roil relata treinta años de ese territorio lejano donde el horizonte se junta con el cielo, donde el hielo y la nieve se mezclan con la arena, donde los aviadores son héroes, donde el hotel Londres acoge a curiosos e intrépidos.
Para apreciar su escritura se ha de aprehender la dificultad de fotografiar cuando la luz cambia al ritmo del viento violento que impulsa las nubes. Roil se convirtió en un maestro en el uso de los contrastes, incluso del contraluz, que transforman el día en una noche improbable. De pronto, el sol resplandeciente aplasta toda forma de relieve, satura el cielo de luz y blancura, y multiplica las distancias. Walter Roil afronta todas esas trampas, alarga las sombras, delimita los espacios con el contraste de las luces o acentúa la ausencia de materia.
 
* Inspectora general para la Fotografía del Ministerio de Cultura y Comunicación de Francia, curadora de la muestra.
 
 
 
 
 
 
 
EN UN CASI OTOÑO*


 
sucede que los rojos y sepias
                             amarrados están en mis niñas
miles de castaños
                      amarillos
                             ámbares y rojizos
preñaron la paleta de sus espacios

envejecidos algunos
                        mustios otros
el paisaje se renueva en cada ciclo
preguntas me hago
respuestas no encuentro
                     de este pasar y pasar colores
                                                     sin apropiarme de ellos

*
las palabras
              anticipando la quietud
                              de este otoño que asalta
recluidas quedaron en pequeña caja
pierdo la llave que las libere
entonces 
        el silencio es rey y amo
 
 
 
*

los gestos
       cansados de tanto ensayo fallido
prefieren la distracción
                      de una noche engañosa
una mañana en madrugadas
                                     iguales a otras
 donde enajenarse es pretexto
                                     no siempre infalible


                                        
*Poemas de Beatriz Martinelli. beatrizmar@...


 
 
 
 
 
Lunes, 16 de Marzo de 2009
LITERATURA  ABELARDO CASTILLO EN LAS CHARLAS DE ETERNA CADENCIA
"Yo podría hacer de librero"*

El notable escritor habló de las nuevas generaciones literarias, reivindicó a los clásicos y despejó ciertos prejuicios sobre Cortázar. "Su virtud es ser leído por adolescentes. Un autor que no puede ser leído en la adolescencia es un mal escritor", señala.



 *Por
Silvina Friera
 
El bar de la librería estaba lleno. Las charlas en Eterna Cadencia convocan a un público lector que se arrima de acuerdo con lo que ofrece ese multifacético teatro de "operaciones literarias" que renueva su cartelera estética semana tras semana. El caótico tránsito de la ciudad demoró unos minutos la llegada de Abelardo Castillo. A pesar del retraso, el balance del diálogo con Patricio Zunini podría sintetizarse con la famosa frase que pronunció Julio César, en el Senado romano: "Llegué, vi, vencí". Tan enfáticas, entusiastas y certeras fueron sus respuestas, que logró que casi nadie se quedara con una duda o un interrogante en la punta de la lengua, algo que difícilmente se consigue en este tipo de encuentros. ¿Cómo presentar al autor de libros fundamentales de la literatura argentina de las últimas cinco décadas, Las otras puertas, El que tiene sed y Crónica de un iniciado, y al creador de revistas literarias que marcaron el rumbo de varias generaciones entre los '60 y hasta mediados de los '80?
La predilección literaria por determinados autores lo llevó a dirigir actualmente la colección Los recobrados en Capital Intelectual. "En el fondo hay un fuerte componente nostálgico, porque eran los libros de mi adolescencia y juventud, que me hicieron pensar que era necesario sacar una colección de libros que ya no se encuentran", señaló Castillo, que ha rescatado a autores como Alfredo Varela, Juan José Manauta, Humberto Costantini, Eduardo Wilde, Fray Mocho y Dalmiro Sáenz, entre otros. "¿Qué
hace que esos libros hayan caído en el olvido del mercado?", preguntó Zunini. "No sé ni me interesa, porque el funcionamiento del mercado es totalmente ajeno al trabajo del escritor -planteó Castillo-. Supongo que los olvidos son fatales en literatura, pero no se puede recordar a todos los escritores que han escrito. Al principio se olvidan autores que con el tiempo no sólo son muy recordados sino los únicos recordados. El propio Shakespeare en realidad fue redescubierto por los románticos."
"Los malos escritores son como los malos mentirosos: acumulan pruebas de los hechos que están narrando o de sus mentiras, embrollan el texto literario y lo transforman de alguna manera en ilegible. Cuando ves mucho apero, mucha sal con cuero y mucho mate, lo que no vas a ver ahí es a un escritor que está haciéndose el malandrín", ironizó Castillo. "Cuando leemos el Martín Fierro, no dudamos de la veracidad de Hernández al contarnos su personaje y el ámbito que lo rodea. Sin embargo, Hernández no habla ni de aperos ni del color del pelaje de los caballos; no recuerdo la palabra mate y no sé si manda achura por alguna parte. Pero cuando Hernández nombra a los indios, se pone expresivo, minucioso y mentiroso porque no conocía las tolderías",
ejemplificó. "Los malos escritores acumulan pruebas de lo que desconocen; de ahí esa frase de Gibbon, que le gustaba tanto a Borges, acerca de que en el Corán no hay camellos. Mahoma no necesitaba los camellos, si le pasaban por delante y se le metían en la tienda. Los tenía tan cerca que no los veía ni
los precisaba literariamente. Además estaba escribiendo en el nombre de Dios, ¡qué se iba a andar preocupando por los camellos!"
Castillo rechazó ser el padrino de los autores publicados en La joven guardia, que cuenta con un prefacio de su autoría. "Escribí ese prólogo sin haber leído el libro, y aclaré las razones por las que no lo había leído. Me pidieron un prólogo que fuera un acompañamiento a esos jóvenes escritores,
pero de ninguna manera quise ser padrino de los que estaban ahí. No leí los cuentos para no tener que opinar porque probablemente hubiera estado en desacuerdo con el 90 por ciento de lo publicado", admitió el escritor. "De ninguna manera me siento padrino de ellos, ni creo que ellos se sientan
ahijados míos. Algunos me deben detestar meticulosamente. Después leí el libro, y te diría que levemente me arrepentí de que estuviera ese prólogo", remató Castillo. "Cuando lo conocí a Borges, me dijo que hacía once años que no leía a escritores contemporáneos. Un tiempo después, Sabato me dijo que
hacía once años que no leía a los contemporáneos. Descubrí que hay una edad en la vida en que uno hace once años que no lee. Lo que no implica no leer libros. Soy un ferviente lector, como diría Borges un 'agradecido lector', pero me tienen que asegurar con mucha vehemencia que ese autor joven que me
presentan es digno de ser leído. No te olvides de que tengo 74 años; en mi biblioteca tengo más deudas que haberes."
"Cuando era adolescente, mi director espiritual era un librero que se llamaba Fiorentino, de José María Moreno y Rivadavia -recordó el escritor-.
Yo le preguntaba qué salió y me decía: 'La peste, hay que leerlo'. Y yo leía. Ahora no tengo ese librero y ya no hay libreros para hombres que pasaron los 70 años. Yo sí puedo hacer de librero, y decirte que tal vez sea más interesante pegarle una hojeadita a Rojo y negro, de Stendhal, que a cualquiera de las últimas novelas de los escritores norteamericanos que están escribiendo en este momento. Recuerdo una frase de Isidoro Blaisten a Humberto Costantini. Teníamos todos 25 años y Humberto tendría 35; había publicado un libro, nos lo dio, y a la semana siguiente nos preguntó qué nos parecía. Isidoro le dijo: '¡Pero vos estás loco, no terminé de leer a Dickens y te voy a leer a vos!'"
-¿Usted descubrió que Charlie Parker era "El perseguidor" de Cortázar?
-Si fui el primero, que creo que sí, no sé. Cuando me puse en contacto con Cortázar, me agradeció el descubrimiento. Y creo que nuestra amistad, o lo que fuera, nació por esa crítica que escribí en el '59 o en el '60. Yo decía que Johnny Carter no era un personaje de ficción; era un personaje que estaba basado en Charlie Parker.
La mención del autor de Rayuela le permitió dar cátedra sobre el cuento. "Cuando Cortázar dice que él escribe sin saber adónde va, miente. Desde la primera palabra que escribió en 'El perseguidor' hasta la última, sabía adónde iba. Todo ese cuento, uno de los más notables de la literatura en nuestro idioma, está hecho sobre una historia que ya conocía; del mismo modo que conocía también la de otro de los cuentos notables que hay en ese libro, 'Las armas secretas'. A mí me confesó, lo tengo en una carta, que siempre tuvo problemas con el final de ese cuento porque no podía engarzar el final real, que él tenía en la cabeza, con el final estructural, que es que el debe aparecer en el cuento. No hay cuentista que no conozca los finales de los cuentos que está escribiendo. Y si no lo conoce, es porque ya tiene una
confianza desmedida en su propia palabra y sabe que su inconsciente lo va a llevar hasta el punto correcto. Cortázar lo podía decir con el mismo énfasis con el que lo estoy diciendo yo. Lo que pasa es que a veces se ponía coqueto y decía que él escribía como iluminado, que no sabía adónde iba y las
palabras lo llevaban solo."
Ante el comentario de que uno de los prejuicios es afirmar que Cortázar es un escritor para leer en la adolescencia, Castillo se despachó a gusto.
"Todos los escritores son para leer en la adolescencia. Un escritor que no puede ser leído en la adolescencia es un mal escritor. Yo he leído en mi adolescencia a Dostoievski, Kafka, Sartre, Cervantes, Simone de Beauvoir, Stendhal, Flaubert. La adolescencia es una especie de estado muy parecido al
talento. El adolescente siempre está abierto a todas las ideas y a las formas literarias y estéticas. ¡Cómo es posible que los adolescentes se enamoren de un escritor como Herman Hesse, que escribe sus grandes libros alrededor de los cincuenta años, que era uno de los poetas más intensos de la lengua alemana, que tenía una cultura goetheana casi escandalosa! Sin embargo, los adolescentes no sólo lo comprenden sino que lo aman. Cómo puede ser que ese adolescente de 16 o 17 años, uno de ellos era yo, comprendiera a esa edad las ideas de un hombre de cincuenta que se había pasado la vida pensando. La virtud de Cortázar es ser leído por adolescentes."
 
 
 

 
 
 
 
 
 Pequeña hemorragia*


En la tintorería no sabían como sacar las pequeñas marcas que dejaron las gotas de sangre en el sombrero blanco. Fue por una repentina hemorragia de imágenes. Ella quería tapar las huellas de esa desavenencia entre el cuerpo y las ideas. 
Una ausencia escapando para siempre, estallando primero, derramándose después, casi dulce, suave, por los imperceptibles intersticios, como una tristeza coloreada. Recordó  el momento en que sintió uñas escarbando en su cabeza. Pensó en todas las sangres que llevaron a esa pequeña rosita licuada. La sangre enjaulada como trofeo, en las sábanas de los recién casados, del otro lado del tiempo y del mar. La que se mezcla con el placer y la curiosidad de la primera vez. Las sangres menstruales que siempre traen un mensaje. La que vio en la mañana del golpe, que no salió en los diarios, muda, sin cuerpo, sombra sólida, amenaza, vendavales del miedo. Las que la antecedieron. La que vino después, deslucida sangre morena de los márgenes, caída en tiroteos, enfermedades curables, inundaciones. La sangre de los partos, contundente y laboriosa, la de los abortos de las mujeres pobres crucificadas en la hipocresía.
La de los actos temerarios. La que guarda en tubitos las incógnitas del cuerpo.
Pensó ella que después de todo, las gotitas que mancharon su sombrero, fueron algo distinto, como el romperse de una idea sin adornos, así vestidas de palabras las ideas no sangran, sonrió retocándose el rouge en el espejo.

 
*de Cristina Villanueva. libera@...

 
 
 
 
Correo:
 
 
Premio Ponce Boscarino
A las artes visuales
Objetivo: estimular la creatividad a través de la promoción de la producción artística.

Tema, técnica y disciplina  libre. (MULTIDISCIPLINARIO)

1er Premio (no-adquisición)
a) Medalla recordatoria.
b) Diploma.
c) Incorporación al "Ciclo Permanencia" del Espacio de Arte Ponce Boscarino de mayo a diciembre de  2009
d) Participación (sin cargo) en la edición cotiz/ART 2009 realizado por digitART Ediciones Internacionales

2do Premio (no-adquisición)
a) Diploma.
b) Participación (sin cargo) en la edición cotiz/ART 2009 realizado por digitART Ediciones Internacionales

3 Menciones Honoríficas.
a) Diploma.

TODO ARTISTA  SELECCIONADO será integrante de la exposición y RECIBIRÁ
CERTIFICADO DE PARTICIPACIÓN.

Jurados:
1 Representante Fundación Ponce Boscarino
1 Artista  representativo del medio.
1 Representante digitART  Ediciones Internacionales
Los artistas no están obligados a presentar curriculum siendo estos evaluados de forma directa por su /s obra/s presentada/s.

Lugar:
Salas A y B del espacio de Arte Ponce Boscarino Buenos Aires "Bartolomé Mitre 1575 local A" (Pasaje la Piedad)  TEL. -  43724518

Recepción de obras: 6, 7, 8 de abril de 2009 de 16 a 19:30 hs

Inauguración: 16 abril de 2009 19:00 hs
Clausura: 30 abril de 2009
Visitas con entrada libre y gratuita de lunes a viernes de 16 a 20 hs.

Solicitar Bases y Condiciones:
Contact@...
Visítenos en  www.ponce-boscarino.blogspot.com
Consultas TEL. 011- 43724518  de 16 a 20hs.
Auspicia:
Cotiz/ART
 digitART Ediciones Internacionales
 
 
*
 
Queridas amigas, apreciados amigos:

Este domingo 15 de marzo de 2009 presentaremos en la Radiofabrik Salzburg (107.5 FM), entre las 19:06 y las 20:00 horas (hora de Austria!), en nuestro programa bilingüe Poesía y Música Latinoamericana, música del compositor paraguayo Agustín Barrios Mangoré. Las poesías que leeremos pertenecen a Raúl Tápanes López (Cuba) y la música de fondo será de Yawar Inka (Andes). ¡Les deseamos una feliz audición!
ATENCIÓN: El programa Poesía y Música Latinoamericana se puede escuchar online en el sitio www.radiofabrik.at
(Link MP3 Live-Stream. Se requiere el programa Winamp, el cual se puede bajar gratis de internet)!!!! Tengan por favor en cuenta la diferencia horaria con Austria!!!!
 
REPETICIÓN: La audición del programa Poesía y Música Latinoamericana se repite todos los jueves entre las 10:06 y las 11:00 horas (de Austria!), en la Radiofabrik de Salzburgo!

Cordial saludo!

YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.
www.euroyage.com

 
 


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Subo y bajo
Imagino ser
El domador de un circo
Que llena de fantasías
A los grandes
Y a los chicos
Un clown se maquilla
Frente a mí
No me asusta
Delinea una pared de cristal
Sube por un cordel de oro
Y su sonrisa de amistad
Me hace creer
En la fórmula
De la esperanza..-
 
*de Azul. azulaki@...
 
 
 
 
ES COMO*

 
Desde muy lejos regresar al hogar,
aunque uno nunca se ha ausentado,
retornar al propio idioma,
en las cuatro paredes propias.

Llorar interiormente,
que las muchas vivencias importantes
nada actual traen consigo,
que todas las intimidades,
todo sentir-juntos,
todo pensar-al-mismo-tiempo
se deben contener,
que para el común código-cariño
no existe más un destinatario.

Y, sin embargo, queda una alegría
por el regreso al idioma innato,
a las tradiciones y rituales del país innato,
a la gente de la propia etnia.

La vida será más fácil.
Pero se ha dejado atrás algo de sí mismo.
Se nota cuando la gente de casa pregona algo malo,
degradado, injusto,
sobre la gente de la otra patria,
entonces se le odia por ello,
se está por la etnia de la segunda patria
aunque ella parece estar inalcanzablemente lejos,
bien porque el dinero no alcanza
o porque el buen sentido parece así ordenarlo.

Ha perdido las raíces, dicen a la ligera
y con ello piensan
que se intenta defender
si bien esto parece ser inútil.
Se hace ésto solamente por una,
por aquella que de nuevo ha retrocedido,
a las filas de su pueblo,
se hace ésto por la memoria de ella.

Un matrimonio temporal, dicen insensiblemente,
algo que no puedo sacar de mi corazón.
 
 
* de Wolfgang KAUER. kauer@...
Salzburgo.
-Traducción: Walkala.



 
 
 
La máquina más cara del mundo*


 
En una casa de remates, encontré un objeto muy raro. No tenía precio. Cómo toda mujer curiosa tomé con mis manos, una pequeña caja de madera. En su tapa había un relieve vidriado que según por donde enfocaba la luz, el color cambiaba. Del naranja pasaba al amarillo, del amarillo al limón, del limón
al turquesa y  todos los matices más hermosos que mis ojos habían percibido.
Intente trabajosamente abrirla para observar qué había adentro.
Y misteriosamente, (fijándome que el vendedor no se molestara de estar toqueteándola) comenzaron a salir flotando numerosos globitos muy brillantes. Emprendieron a volar por el negocio con una gracia increíble.
Fascinada por el descubrimiento, pude agarrar uno que tenía la cara de Borges, al apartarlo encontré en letras diminutas sus obras completas.
En otro la obra de Einstein y en otro la de Freud.
No podía con mi regocijo, había descubierto en esa cajita de madera, en un lugar muy disimulado, la máquina de los sueños.-
 
 
*de Azul. azulaki@...

 
 
 
*
 
 
Pisaba sólo las baldosas pares. Esto le daba un andar concentrado y a veces dubitante, porque las calles no estaban demasiado cuidadas, existían espacios  sin baldosas  o con las baldosas levantadas lo cual le obligaba a mantenerse por momentos como una cigüeña sobre un solo pie, hasta que encontraba el lugar exacto donde posar el otro con cuidado.
Esta costumbre no originaba curiosidad, porque ya nadie sentía curiosidad por el otro. Vivían todos sumergidos en su propia problemática, su propia baldosa par, su propia supervivencia.
Llegaba por fin a su núcleo básico, con su pequeña puerta gris con una amarillenta tarjeta insertada en un recuadro, donde aparecían su apellido, su nombre y su número personal. Se apoyaba sobre un solo pie por un momento, colocaba la mano derecha sobre la mano que aparecía impresa en la madera y cuando la puerta se abría estiraba la pierna doblada y traspasaba el umbral con cuidado. En el pequeño receptáculo-nido se sentía protegido. Observaba a su alrededor con cuidado y  comprobaba que todo conservaba su orden, el orden de las cosas y su propio orden, La cama estrecha con su cobertor gris
estirado prolijamente. La mesa con su pequeña lámpara. El armario para la ropa donde también guardaba algunos objetos valiosos que no estaban prohibidos por el momento, una Biblia que perteneció a su madre, muy gastada porque él la leía repetidamente como una novela, interesándose en las anécdotas que se relataban, en cada personaje; una cartulina pequeña con un paisaje azul que iba volviéndose gris porque los colores se iban desvaneciendo, lo había dibujado  cuando comenzó la escuela, cuando éstas
todavía existían; una esfera de vidrio con un paisaje nevado en su interior, que era su posesión favorita. A veces pasaba toda una tarde sentado en la cama, moviendo suavemente la esfera provocando movimientos muy pequeños, para tener más posibilidades de cambio. Esto realmente le provocaba un
estado de satisfacción que lo separaba de su repetición y de los cambios producidos en las últimas décadas.
También tenía una mesa para comer, adosada a la pared de la cocina. Allí había una ventana,  redonda como un ojo de buey, desde donde se podía contemplar el cielo.
Su soledad no le producía tristeza. Se sentía contenido en su pequeño huevo-casa, casi como en un útero, donde no existían necesidades, donde todo estaba previsto sin que él necesitara anhelarlo ni esforzarse por conseguirlo, Si quería escuchar los comunicados oficiales podía apretar un botón en la pared que iluminaba un aparato con pantalla. Si aparecía una cara de mujer era Ara. Si era un hombre era Holm. Ara mostraba unos dientes muy grandes cuando saludaba antes de comenzar a leer las noticias. Holm
tenía una mirada fija, como si viera más lejos de donde él se encontraba escuchando. De alguna manera eran sus amigos. Podía tenerlos en su casa sin sentirse invadido. Estaban ahí pero no interferían.
Pocas veces se sentía algún ruido desde los núcleos que lo rodeaban. Una vez había escuchado en la noche ruido de pisadas muy fuertes y rápidas, que se detuvieron en el receptáculo pegado al de él. Sintió el crujido de la puerta que se rompía, gritos de mujer, pisadas nuevamente, luego nada.
Se había encogido en ese momento, cubriéndose la cabeza para separarse de los  sonidos. Pensó un momento en la mujer que vivía allí. La había visto una vez cuando volvía, Era una mujer madura, con rostro gastado y ojos celestes todavía luminosos. Ella lo había mirado con más detenimiento que él, como para hablarle, pero él se había negado a ese reconocimiento. Pensó que quizás si hubieran hablado ese día, él también habria desaparecido esa noche. Su precaución lo había protegido, pensó aliviado.
 Una tarde, cuando volvió a su hogar, luego de cenar escuchando a Ara, abrió su armario y sacó la esfera de cristal. Jugó con ella largo rato, formando paisajes nevados con techos rojos  rojos  y pinos verdes. Cuando Ara terminó con las noticias y le sonrió mostrando sus dientes grandes, se levantó de la silla lentamente, tomó el cinturón de su uniforme gris y formando una lazada con cuidado, se colgó del ojo de buey.

LAS PEQUEÑAS VIDAS.
CIRCULO.*

 
*De Sonia Arismendi. soniaris@...
 
 
 
 
 
HOMENAJE A BERTOLT*


 
Brecht detestaba a los poetas
      comediantes
(inclusive a los buenos poetas
      comediantes),
ésos que cantaban (y hasta
      bailaban)
lejanos de la tan perturbadora
      vida
que gruñía hosca más allá de
      la platea.
Brecht prefería el aire abierto
      o cerrado
y los charcos donde la vida
      pudiera
reflejarse, y el hombre cierto
      tuviera
al fin derecho a la palabra
      y al pan
(que no son lo mismo, pero
      cuando falta
uno escasea el otro). Yo no
      creo,
no obstante el horizonte, o
      estas luces,
que el recorrido soberano
      de su lápiz
haya caído en saco roto. 

             
 
*de Eduardo Dalter. eduardodalter@...
Gran Buenos Aires, enero, 2009.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Ella a pesar de todo*


ella avanza
sin descanso ni sillas en el camino
ella va
atraviesa montes y llanuras
bajo soles incendiados y lunas heladas
y avanza
el poeta se detiene
afloja el ritmo
a veces se confunde
se sienta en la silla del poder
pero ella no transa
llega a la ciudad
camina por calles nocturnas
corre el último colectivo
mira la luna con una mujer ciega
habla con los mudos
juega con niños en el parque
ladra junto a un perro callejero
huele una rosa negra
y sigue
cruza las bocacalles sin mirar
la atropellan
la insultan
la quieren arrestar
pero ella sigue
entra en el alma de un suicida
y lo salva
sube a las alturas
habla con los dioses
y discute con satanás
entra al cuerpo de un menesteroso
y bebe vino barato
se emborracha
y se droga
con los muchachos en la plaza
incendia gomas en la ruta
reclama paz y pan
pan y rosas
verdad y justicia
enfrenta la usura
al poder de los totalitarios
a torturadores y genocidas
no quiere circo
ni hueso
ni vino agrio
ella no se arrodilla
no se vende
grita sueños y libertad
hace amigos sin tiempo
compañeros entrañables
reclama lo imposible
cambia el mundo
lo destruye
y crea
un mundo nuevo
ríe y llora como un niño
como un hombre libre
como un sueño realizable
y sigue adelante
persigue utopías cabalgando unicornios
navega los siete mares de la tempestad
sobrevive
y sigue sin tiempo
para pausas tramposas
para habladurías vulgares
entra a los barriadas marginales
a los barrios abandonados a la mala del diablo
se interpone entre dos contrincantes
y le disparan a la cabeza
pero ella la poesía
no se inmuta
solo sigue
debe llegar al final
de un camino sin fin
debe llegar a destino
a la salvación de todo hombre y mujer
debe llegar al amor fundamental.-


*de aldo luis novelli. aldonovelli@...
poeta - narrador - ensayista /neuquén - patagonia - argentina
 
 
 
 
 
INVENTIVA SOCIAL*


                         Al Lic. Eduardo Francisco Coiro
 
 
La sociedad va a reinventarse a sí misma
en la persona y corazón de una niña
de doce o catorce años
al final de un invierno y de una guerra;
 
va a inventarse otra vez
hombre por hombre
sin miedos entre el hombre y la víbora
entre la araña y el hombre
entre hombre y tiburón
entre el hombre y su vecino
la plantita venenosa arrancada de raíz
y la rosa sin precio en florería
 
Mujer por mujer
tiene que reinventarse
en la persona o corazón de un niño
al final de un tornado terrible
donde ya casi nada estaba en pie
 
Y cada uno nacerá de todas las muertes
menos los peores asesinos
Y cada uno habrá aprendido a amar
desde tanto dolor acumulado.
 
Cada grano de arena será bello
y se enamorará de la luna
y será para siempre correspondido.
 
y volverán
a reinventarse el silencio
y la risa
la pelota de fútbol sin dueño
el bastidor para bordar las flores
la bicicleta con luces y timbre
la cocinita para hacer postres en cumpleaños
el lápiz para aprender a no tachar
 
un país sin bandera ni fronteras
un planeta sin bancos de usura
una mesa redonda y un pan
 
un aire transparente para verse los ojos
y que sea imposible mentir u odiar
Nunca más plazas de toros
nunca más gallos de humana riña
nunca más caza deportiva
polígonos de tiro,
motines trágicos,
panoplias monederos y cadenas
 
La humanidad que muere para sembrarse
renacerá en sociales inventivas
donde no tenga su interregno el miedo,
donde ya nadie más secuestre niños
asesine a su novia o esposa
 
la sociedad donde ganan los malos
que se quede con lo que destruyó;
el mundo en su aritmética de guerras
que se muerda su cola de dragón
 
Que renazcan el niño que no pudo ser niño
la enamorada que no pudo dar a luz
el poeta fusilado por la espalda
 
Que no vuelvan dineros ni relojes
ni látigos ni bombas de terror
 
La humanidad que había en tantos versos
y tantas veces cayó pisoteada
que vuelva a ser lo que no pudo ser hasta hoy.
 
                             
 
*de  Rubén Vedovaldi. RubenVedovaldi@...
 
 
 
 
 
 
 
 
Los ochenta de Pablo Armando*

 
*Por Miguel Crispín Sotomayor.
02.03.09


 Hoy hemos amanecido con un nuevo octogenario.

Decir que Pablo Armando Fernández es un gran poeta y narrador ya se han
ocupado y se seguirán ocupando otros más calificados que yo.

 Que es un patriota, un revolucionario consecuente y un admirador
incondicional de Fidel, lo ha mostrado el mismo.

 Que ama y es amado por su familia y sus amigos, lo sabemos todos.

 Que muesta y honra, como pocos, el  pedacito de tierra que lo vió nacer ,
lo sabe "Delicias", y lo reconoce como hijo ilustre.

 Pablo Armando es modestia, desprendimiento y afecto de padre.

De su amor por "Delicias" nació mi amor por La Prueba, y éste poema, que
bueno o malo, lo escribí en homenaje a mi pueblo y a él, antes de sus Ochenta.

Felicidades Pablo Armando.



LA PRUEBA*

La Prueba, no es Delicias:
Con humo en chimeneas,
olor a miel de caña y a cachaza.
La Prueba no es poeta,
no tiene a un Pablo Armando
que la ventile al mundo,
con su luz y lealtad.
La Prueba es un pueblo
de caballos y espuelas,
de polvo tras las ancas y casas empolvadas.
De bares y machetes,
de circo y de tiovivo.
La Prueba son tres calles.

La Prueba fue rebelde,
lo cuentan sus caminos,
sus vivos y sus muertos.
 
 
*Miguel Crispín Sotomayor. arcomar@...
 
 
 
 
 
El Banquero*


 
Al fin alcanzó uno de los objetivos su mi vida. El de ser enormemente rico ya lo había conseguido hace años pero tener un Banco, uno de los importantes, de los que marcan las pautas de funcionamiento del mundo financiero, no lo consiguió hasta ayer.

En su primera reunión general expuso los cambios que durante todos estos años había madurado para que los usuarios puedan utilizar los servicios bancarios de una manera más cómoda, eficaz y transparente.

La transparencia era una de las virtudes más importantes por lo que a partir de ahora las cuentas de los usuarios serían de colores. De este modo, bastaría ver el color para saber el tipo de titular de la cuenta. Las caras de asombro de los directores no le detuvieron y comunicó que ese cambio era sólo el primero de una larga lista.

Así pues, el saldo en números rojos quedaba asignado a los vampiros,  asesinos y comunistas, el verde para agricultores y ecologistas, el azul para marineros, navegantes y aviadores, el amarillo para enfermos de ictericia ... De esta manera fue enumerando cada uno de los colores y profesiones.

Al ser preguntado por uno de los directores a quien asignaría el blanco ignoró una posible sorna en la pregunta pero quedó un tanto desconcertado porque no había pensado en esta posibilidad. Meditó durante un largo minuto en el que se podía cortar el aire hasta que expuso claramente "El blanco para los pobres. Saldo en blanco: saldo cero, ¿está claro no?" Y encarándose con el que había hecho la pregunta le miró a los ojos mientras le decía: "Usted será el primero con números en blanco"
 
 
 
*de Joan Mateu. joan@...
 
 
 
 
SOLEDAD*

 
 
también las golondrinas
gritando ruidosas en el río
hace tiempo no te dicen
quién eres quién eras
el cielo se tine de rojo
muy rojo en esta tarde de verano
la noche traerá frescura
y por fin consolará tu corazón
cuando te despiertas por la mañana
ha pasado un siglo
hecha añicos tu imagen en el espejo
se rompen palabras en el silencio
tantos veranos tantos días
tantos caminos tiempo perdido
un amor tan destrozado
quedas herido para siempre
y la luna creciente espera
segar tu grito de angustia
en sueños ves caer hojas
rojas y amarillas sobre tu tumba

 
 
 
AL ATARDECER*
 
 
muy lejos
en el horizonte
el cielo
desemboca lento
en el mar
la luz
se torna azul sedosa
y sé
que la oscura sombra
eres tú.
 
 
 
*Poemas de Peter Paul Wiplinger. wiplinger@...
-Traducción: Jorge YGLESIAS 
 
 
 
 
 
 
 
PÁJARO DEL TIEMPO*
                                                                     
           
       "Acabo de ver salir un reloj                                   
   de dentro de un pajarito                    
  tictaqueando
                     doce campanadas"
                                                                            
                   
Joan Mateu

 
El pájaro corazón de reloj
arrastra el péndulo en sus alas
con segundos y minutos
que guardamos en un cofre.
Los libera, lanza al viento
sus designios secretos
y sólo resta esperar
la magia que se esconde
en el tiempo.

 
*de Emilse Zorzut. zurmy@...
 


 
 
 
 
50*
 
 
A solas,
Torrente abajo,
Navega leve una barca de juncos.
En ella duerme la inocencia
De los juegos extraviados.

 
La arcana voz
Que pronuncia mi nombre cada día
Cuando pasa lista entre los vivos,
Me recuerda que tengo aún por delante
Sobrado tiempo
En mis andares.

 
¿En qué mineral efigie
Iré a dormir mis ilusiones
Cuando me pierda
Del avanzar rutinario hacia la nada?


*de Marié Rojas.
Del poemario "Conjuros y evocaciones"
 
 
 
 
LA MORADA DEL ÍNCUBO*


 
No conocí a mi padre ni a mi madre. Tampoco al padre de mi hija.
Nací el 06/06/06
El día a que voy hacer referencia era día era mi cumpleaños.
Vivía sola en medio del monte en un rancho de chorizo. Como únicos mobiliarios había en el cuarto tres sillas con asiento de cuero de vaca y una mesa y un catre y un baúl de latón. Al medio de la pieza un bracero y al lado una silla petisa de algarrobo rústico.
El cielo estaba poblado de negros nubarrones pero el trabajo de campo no respeta campo no tiene horarios, ni clima.
Había tenido que salir a buscar la cabra negra parida.
 No me di cuenta cuando empezó la tormenta de granizo. Caía con tanta furia que los árboles quedaron en un segundo desnudos. Por suerte era conocedora del lugar, la cueva de Diablo estaba muy cerca.
 Buscando reparo entre las salientes rocosas  encontré el lugar.
 Estaba llena de arbustos,  enredaderas y espinas. Cansada y con frío, intenté prender un
fueguito pero los fósforos se habían mojado.
Estaba preocupada, había dejado a la beba en la cuna, sola. O mejor dicho su única compañía era el perro negro.
 El granizo seguía cayendo con furia, sabía que si salía estaba condenada a morir apedreada.
Me acosté en el suelo La cueva olía a orín y a bosta de caballo. Debo haberme quedado dormida. Me desperté con la sensación de una presencia cercana a mi cuerpo. Moví despacito la mano izquierda y me estremecí al tocar algo  helado. Era suave y áspero al mismo tiempo. No tardé mucho en darme cuenta que era un viborón o una serpiente por el  peso que sentía en mi vientre.
Paralizada, mi respiración se entrecortaba, traté de recordar que no era un animal peligroso si no se lo atacaba.
Sentí que seguía ascendiendo y que  intentaba introducirse por debajo de la camiseta. No pude evitar un movimiento brusco y quedé boca arriba. Los pedregullos se incrustaban en mi espalda, se deslizó hacia mi pecho izquierdo. Al no tener corpiño fue fácil encontrar el pezón.
Succionó suavemente, primero de un pecho luego del otro. La sensación era rara, imposible describirla. Tenía la boca seca y el corazón me palpitaba.
Cuando el animal pareció saciado,  con movimientos más lentos se alejó de mi cuerpo. Toda yo, un latido
 Afuera el sol enrojecía suavemente el horizonte, el canto de los gallos anunciaban el final de la tormenta.
Me dirigí a casa, apurada, con sensaciones encontradas. Me preocupaba la nena.
Todo estaba en orden

Las cosas como por arte de magia comenzaron a mejorarse.
 Me compré un arado nuevo. Después algunas vaquitas y mi tropilla de cabras era la más abundante de la zona.
Aunque la beba nunca caminó, Las cabras parían de a tres y las gallinas solo ponían huevos de dos yemas
No me preocupó que la nena  nunca caminara ni su leve joroba.
Hasta contraté tres peones, a veces los veía murmurar tras mis espaldas pero tampoco eso me interesaba.
 Jamás faltó dinero y hasta alcanzó para construir un cuarto aledaño al que me dirigía todas las nochecitas.
 En la puerta de tablones rústicos sobresalía una cruz de madera, invertida..



*de Amelia Arellano
arellano.amelia@...
 

 
 
*
 
 
Que hago si en la vida se me va el alma
Si la sangre estalla en mis  manos
Si se desarticulan mis huesos
Si dentro mío esta la fuerza
Si ensordecen mis oídos
Y callan mis gritos
Para siempre
Si el ruido no es más que
Una suma de silencios.
 
 
 
 
 
 
 
patio*

¿Quién es esta extraña que habito?
Gioconda Belli

en el patio de tus ojos
el pozo
me acerco
me inclino
me miro
y comprendo:

el agua
en que me reflejo
esta agua
sólo existe
para que me vea
y que sepa:

existo

 
 
*De Christoph JANACSchristoph.janacs@...
Salzburgo
 
 
 
 
 
 
 ARENGAS DE "NENUCHO"*
                                                          
  
a Luis Ángel Faravelli
 
 
*Por Jorge Isaías. jisaias46@...
 
 
 
 Los innumerables factores que se asocian para contribuir a una digna victoria futbolística no tienen posibilidad de ser racionalizado. Ni prevista. Los factores en principio son tres: climatológicos, anímicos y de mero azar.

            Es como estar con los ojos vendados tratando de dar en el blanco con una flecha torcida. Todo intento fracasará si uno no se abandona al devenir incierto del destino, al fluir errático a un río que no vuelve.

            Luego entra a tallar la calidad en el juego, la historia del equipo del club en todo caso y las ganas de ganar, guapeando cuando decae la técnica o la habilidad no es suficiente.

            No estoy apelando de ningún modo a la violencia, se entiende. Me refiero a cierta actitud mental que confenza al rival que uno es superior que éste partido precisamente deberá contar con un vencedor seguro, el equipo en el que estamos jugando. Que el juez debió darnos ya el triunfo aunque falten diez minutos, que esa diferencia de un par de goles no es representativa de la realidad, que la escamotea que no lo hace verosímil. Uno con la presencia que lo hace superior de nacimiento no tiene en cuenta que debería haber hecho cuatro goles más para que sepan quien es superior. Pero, somos buenos, y no nos gusta humillar al adversario. Somos caballeros.

            Cuando esa tarde entremos a la cancha nuestro capitán el Nenucho Faravelli nos había alertado sobre la posibilidad remota de poder controlar el azar.

            Como el día estaba espléndido, digo por supuesto que nuestro ánimo era óptimo solo nos quedaba conjurar al miserable azar, que para siempre parecía haberse aposentado entre nosotros, para que la suerte siempre se nos diera contra. En ese campeonato, los travesaños y los palos laterales parecían que formaban parte de las defensas contrarias. Tantas veces se había interpuesto entre el grito ahogado de nuestras gargantas y esa pelota que no quiere besar la red.

            Nenucho no había estado enfático. Nunca lo estaba. Era en ese tiempo un muchacho tranquilo y previsible. Muy respetuoso y correcto. Si hasta se casó con su novia de la primaria, la hermosa rubiecita que se llamaba (y se llama), María Ángela Nicoletti, la popular Maiaia.

            Pero aquí quiero rescatar ese momento en que Nenucho nos incitó suavemente a la aspiración de la gloria.

            Solo nos preguntó, como quien no quiere la cosa, si a nosotros nos interesaba entrar por la puerta grande del club y sumar la hazaña de ganar ese día, que jugábamos con los punteros de la Tabla, uno de los equipos de Chañar Ladeado. Creo que era Chañarense, eso nos preguntó. Con esa media voz que nunca levantaba, ni cuando la ira lo ganaba.

            La verdad  es que nos tocó el amor propio, ya que nosotros no hacíamos esa ecuación surrealista que él sostenía.

            Buen tiempo igual buen ánimo, menos azar igual éxito.

Nosotros éramos espantosamente realistas. Sabíamos que ese equipo nos iba a pasar por encima, como efectivamente sucedió.

            Aunque aquí el azar se dio vuelta en el segundo tiempo. El primero fue para olvidar: tiros  nuestros  en los palos.

            Un gol que nos anularon cuando el Tatú García, un petiso que jugaba de nueve y no le hacía un gol ni a la mamá en el día de la madre, aprovechó una distracción de la defensa, le robó una pelota al cinco de ellos y pateó con tanta suerte que al arquero, que le había atajado, se le escapó, oportunidad que Tatú aprovechó y la tocó suave y la  arrimó al fondo de la red. Gol. No lo podíamos creer. Uno a cero. Nuestro arquerito, el inefable Roberto Vega, se tiraba de palo a palo, salía con las rodillas y los botines y los puños casi hasta el extremo de la expulsión, pero milagrosamente mantenía la valla invicta ese día.

            La verdad sea dicha, nos baquetearon lindo, corrimos una coneja interesante pero siempre mantuvimos el honor a salvo, aunque sin saber todavía si entraríamos en el libro de las glorias del club. Hasta allí no estábamos muy seguros de que así fuera.

            Para colmo en esos tiempos no se permitían los cambios. Llegamos extenuados al final del primer tiempo.

            El fidelísimo Tata Barco, nuestro utilero de siempre entró al vestuario a darnos ánimo. Nos habló de garra, de esfuerzo, del color sangre de nuestra camiseta.

            Yo no dije nada, pero para mí temía que al nueve de ellos ya no lo podría parar más salvo que lo colgara de una patada a un árbol de la orilla de la cancha.

            Yo no dije nada, me limité a comer una gran naranja de ombligo que mi viejo -luego de arrancada de la planta-  ponía en mi bolso, domingo a domingo.

            Me levanté del suelo donde me había sentado, tiré la cáscara de la naranja a un tacho de lata que juntaba desperdicios, me enjuagué las manos y me mojé la cara. Lo miré a Nenucho,  que ya no hablaba como en el inicio del partido. Estaba como si hubiera perdido el habla. No dijo en ningún momento "esta boca es mía", siquiera. Ni qué decir que nos empataron apenas comenzando el segundo tiempo.

            Yo creí que estábamos perdidos pero como dije antes, la suerte nos acompañó más  aún, porque si bien tiraron al arco dos de cada tres pelotas  que consiguieron, ese día muestro arquerito estaba inspirado. El trámite estaba enredado, ellos tenían su orgullo y no se iban a dejar empatar por un equipito humilde como el nuestro.

            Así las cosas el partido llego a sus instancias finales, y cuando nosotros nos dábamos por demás de satisfechos con el empate ocurrió el milagro, que como todo milagro que se precie siempre es inesperado.

            Hubo una situación confusa fuera del área de ellos, uno de los nuestros fue derribado fieramente y, al réferi no le quedó más remedio que cobrar. Tocó el pito tan suave que nosotros en la otra punta, ni lo oímos.

            El encargado de ejecutar el tiro libre fue el Toto Míguez que no tomó carrera, le pegó con el empeine, abajo. La pelota hizo una especie de curva, buscando la altura, pasó sobre la barrera, enfiló hacia el ángulo derecho, lejos del alcance del arquero. Iba como en cámara lenta, hasta que nuestros ojos azorados vieron lo que no podría creerse cierto: que la pelota al fin entrara en ese arco esquivo.

            Antes que las gargantas gritaran hacia el gol nosotros tardamos unos segundos en comprender que esa alegría era solo nuestra y para siempre.

            Que honradamente nos la habíamos ganado y como se decía antes "en buena ley".

 
 
 
 
LÍMITES*

 
Quiero contarte  de la casa.
No había otro límite que el horizonte.
Mis ojos niños calzaban zapatillas de lona.
Mis pies miraban hacia el otro lado de la montaña azul
Mis brazos de primate olfateaban el árbol.
El árbol. No cualquiera. Abrazo olor abrazo.
Mi boca oía las voces  durazneros.
Mis oídos mordían los frutos prohibidos.
Nadie me corrió del Paraíso.
Te cuento, que allá las noches, amadas noches.
Tenían ojos  lobo y larga cabellera.
La luna se alcanzaba con  lana vellón oveja.
Todo se compartía en esa casa.
Las palomas de masa. El baño. El rezo.
Las risas, el trabajo, los soles.
El pan, las bananas envueltas en los diarios.
Las leyendas, los mitos, los milagros.
El viento del oeste y la llovizna.
También se compartía la carga de tristeza.

Atrás ha quedado la casa y los almendros.
El duraznero, la silla de la abuela y los geranios.
Mis ojos calzan tacos. Los pies miran las huellas que dejaron.
El árbol se ha marchado.
Pero, te cuento.
En mi cuarto aun sopla el viento amada noche.
Se escuchan  latidos de  frutales prohibidos.
Nadie aun me ha corrido del Edén.
El único límite, el Paraíso, en sepia.
 
 
 
*de Amelia Arellanoarellano.amelia@...
 
 
 
 
 
 
QUÉ HAREMOS MAÑANA*


 
Decime si hay vida bajo tus ojos que mienten
Si el vacío tiene sombra
Si el laberinto de cristales se romperá algún día,
Si seremos uno aunque sumemos dos
Si correremos a los perros
Si deambularemos por las calles, con el llanto en la mano
Si coseremos los hilos que sostendrán al gran témpano
Si miraremos el reloj o si lo romperemos.
Si seguiremos oliendo a piel o si seremos frío acero.
¿Tendremos patio?
¿Tendremos pies?
Si nos invadirán las cosas inútiles o si seremos hombres libres,
los mismos libres de siempre,
bajo el sol.


*de Valeria Marioni maiden-marion@...
 
 
 
*
 
 
 La  mano
 toca como si nunca antes
 la piel se abre,
 dedos palpan visceras ,
 alisan con alguna hermosura
 la tristeza de los órganos,
 la mano penetra
 como una lengua tibia
 arregla raspones
 inventa un ajuar de palabras
 para la carne muda adentro
   y sale.
  En el bar
 nadie se dio cuenta que ella
 dejó en el cuerpo de él,
 un respiro, una alegría
 un poco más de tiempo.
 él le dice qué caricia profunda
 pero tampoco


*De Cristina Villanueva. libera@...
 
 
 
 
 
ADIÓS, BISABUELO, ADIÓS*

 

Nunca sabré el  color de sus sueños inmigrantes.
¿Azul sepia? ¿Verde castaño oscuro?
Nunca sabré si el tiempo de sus ojos
Era del  acre sabor de mis  mareas.
Nunca sabré
Porque vinieron.
Porqué partieron.
¿Los trajo el hambre? ¿La esperanza?
¿Encontraron el pan y los anhelos?
¿Cumplidos fueron sus secretas voluntades?
¿Como fueron barajadas las cartas Mendelianas?
 

Mi abuela, hija de gringos.
Trenza criolla. Heredera de exilios.
Hasta ahora no he descifrado rompecabezas/raza.
¿Dónde llegarían sus cabellos?
(¿Habrán cruzado el charco, buscándolo?)
Pasos en la noche furtiva.
Lágrimas oscuras de su madre.
 

Su padre. Hijo expulsado de su amada madre.
Yo, aprendí que él era hijo de la puta madre.
No volvió de la guerra
Ella no ha vuelto de la muerte.
Tampoco ha vuelto la niña de  trenzas coloradas.
Sola. Sin raíz cosmogónica.
Con un calidoscopio ignorado de razas.
No sabiendo a quien amar. A quien odiar
Entre la puta madre patria y la madre América
Entre castañuelas y guitarras.
Entre guitarras y pañuelos.
Con una puta soledad
De tierra doliendome.
 

En las morenas manos.
Sin rumbo, sin origen, sin madre.



*de Amelia Arellano
arellano.amelia@...
 
 
 
 
 
 
*

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CONTENIDO:

·    ENSAYO: Onetti: la lección del maestro. Jorge Isaías.
·     NARRATIVA: Los sin nombre. Amelia Arellano.
·    - Cuentos cortos.
Joan Mateu i Marti.
·     POEMARIO: Poemas.
Blanca Helena Muñoz de Escobar.
·    AUSTRIA: Poemas. Wolfgang Kauer.


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#196 De: EDUARDO COIRO <inventivasocial@...>
Fecha: Mar, 24 de Feb, 2009 4:41 pm
Asunto: POR EDUARDO DALTER - SOLICITUD MEDICA.
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POR EDUARDO DALTER - SOLICITUD MÉDICA
 
Date: Sun, 22 Feb 2009 11:07:10 -0800
From: carlos_dariel@ yahoo.com. ar
Subject: Leer urgente: Dalter nos necesita
To: carlosdariel@ hotmail.com

El poeta Eduardo Dalter está internado en el hospital Lucio Menéndez de Adrogué con un cuadro de aneurisma de aorta abdominal severo y requiere ser derivado con urgencia a un centro me mayor complejidad donde pueda ser asistido dado su delicada condición.
 
Si alguno de ustedes conoce algún contacto que pueda derivarlo a un centro con atención cardiovascular completa por favor comunicarse con su esposa, Nidia, a su celular 15 6038 9013.
 
El nombre legal de Dalter es Eduardo Borraccia y se aclara que carece de obra social.
 
Desde ya muchas gracias.

Carlos Dariel




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#195 De: EDUARDO COIRO <inventivasocial@...>
Fecha: Sáb, 7 de Feb, 2009 11:40 am
Asunto: DE VOLVER AL MUNDO DE LOS OTROS...
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QUÉ HAREMOS MAÑANA*


 
Decime si hay vida bajo tus ojos que mienten
Si el vacío tiene sombra
Si el laberinto de cristales se romperá algún día,
Si seremos uno aunque sumemos dos
Si correremos a los perros
Si deambularemos por las calles, con el llanto en la mano
Si coseremos los hilos que sostendrán al gran témpano
Si miraremos el reloj o si lo romperemos.
Si seguiremos oliendo a piel o si seremos frío acero.
¿Tendremos patio?
¿Tendremos pies?
Si nos invadirán las cosas inútiles o si seremos hombres libres,
los mismos libres de siempre,
bajo el sol.


*de Valeria Marioni maiden-marion@...
 

 
 
 
DE VOLVER AL MUNDO DE LOS OTROS...
 
 
 
 
 
ES COMO*


 
Desde muy lejos regresar al hogar,
aunque uno nunca se ha ausentado,
retornar al propio idioma,
en las cuatro paredes propias.

Llorar interiormente,
que las muchas vivencias importantes
nada actual traen consigo,
que todas las intimidades,
todo sentir-juntos,
todo pensar-al-mismo-tiempo
se deben contener,
que para el común código-cariño
no existe más un destinatario.

Y, sin embargo, queda una alegría
por el regreso al idioma innato,
a las tradiciones y rituales del país innato,
a la gente de la propia etnia.

La vida será más fácil.
Pero se ha dejado atrás algo de sí mismo.
Se nota cuando la gente de casa pregona algo malo,
degradado, injusto,
sobre la gente de la otra patria,
entonces se le odia por ello,
se está por la etnia de la segunda patria
aunque ella parece estar inalcanzablemente lejos,
bien porque el dinero no alcanza
o porque el buen sentido parece así ordenarlo.

Ha perdido las raíces, dicen a la ligera
y con ello piensan
que se intenta defender
si bien esto parece ser inútil.
Se hace ésto solamente por una,
por aquella que de nuevo ha retrocedido,
a las filas de su pueblo,
se hace ésto por la memoria de ella.

Un matrimonio temporal, dicen insensiblemente,
algo que no puedo sacar de mi corazón.


 
 
NUEVO COMIENZO*


El pájaro
En la mano,
el manillar de la bicicleta
en el brazo,
el péndulo
a la espalda,
así el partió...
y dejó la relación detrás de sí.


 
 
DIALÉCTICA DEL SALUDO*


 
Al principio saludaban, porque uno se estableció allí.
Más tarde no saludaron más, porque uno no les compró a ellos.
Hoy saludan de nuevo, porque uno quiere vender.

Al principio saludaban, porque todavía no habían hablado con uno.
Más tarde no saludaron más, por no hablar uno con el vecino.
Hoy saludan de nuevo, porque uno no habla más con nadie.

Al principio saludaban, porque uno emprendió una iniciativa en su favor.
Más tarde no saludaron más, porque ellos se dejaron comprar.
Hoy saludan de nuevo, porque la iniciativa pasó desapercibida.

Al principio saludaban, porque uno era nuevo en el grupo.
Más tarde saludaron más, porque uno tenía ideas.
Hoy saludan de nuevo, porque uno ha encontrado otro puesto de trabajo.

Al principio saludaban, porque habían escuchado rumores sobre uno.
Más tarde no saludaron más, porque aquellos resultaron falsos.
Hoy saludan de nuevo, porque ellos mismos inventan rumores sobre uno.

Al principio saludaban, porque no lo conocían a uno.
Más tarde no saludaron más, porque creyeron conocerlo a uno.
Hoy saludan de nuevo, porque a uno no lo quieren conocer más.

Al principio saludaban, porque inventaron un papel para uno.
Más tarde no saludaron más, porque uno no quiso asumir ese papel.
Hoy saludan de nuevo, porque uno participa en el papel que te conceden.

Al principio saludaba, porque quería ser amistoso.
Más tarde uno no saludó más, porque uno sentía repugnancia.
Hoy saluda de nuevo, ¡porque es un loco!


 
AL ARCA CON ELLO*


Salva tu semillas, hombre,
toma un poco de los piñones,
de los cipreses,
¡asegura la sobrevivencia de la piña
como también la de la uva y los melones!
Salva los bancos de semillas, hombre,
antes de que la cuneta se hunda,
y entierre tus tarros de aceitunas para siempre!
Salva tus semillas, hombre, y ...
¡salva la crítica!

 
*Poemas de Wolfgang KAUER. kauer@...
Salzburgo
-Traducción: Walkala.
 
 
 
WOLFGANG KAUER nació en Linz an der Donau en 1957. Trabaja como escritor, pintor y es profesor de alemán, geografía/economía y artes en una escuela de enseñanza media. Es organizador del ciclo de lecturas "Viernes literario en el arrabal" y miembro de la Asociación de Escritores de Salzburgo. En 1980 trabajó como reportero cultural para el ORF (Inst. de radio y tv de Austria) y entre 1989-1999 como periodista para los diarios Salzburger Nachrichten y Der Standard, entre otros. Profesor adjunto de fonética en la Linzer Bruckner-Universität.
Libros publicados: DIE DONAU HINAUF. Prosa disfrazada. Linz. Cultura. Textos 1996. NACHTSEITE. Prosa corta. Arovell, Salzburgo/Viena, Mayo de 2007. AZUR-FENSTER. Prosa y poesía. Arovell, Salzburgo/Viena, Mayo de 2008.
Correo electrónico:
kauer@...

 
 
 
 
 
 
El Banquero*


 
Al fin alcanzó uno de los objetivos su mi vida. El de ser enormemente rico ya lo había conseguido hace años pero tener un Banco, uno de los importantes, de los que marcan las pautas de funcionamiento del mundo financiero, no lo consiguió hasta ayer.

En su primera reunión general expuso los cambios que durante todos estos años había madurado para que los usuarios puedan utilizar los servicios bancarios de una manera más cómoda, eficaz y transparente.

La transparencia era una de las virtudes más importantes por lo que a partir de ahora las cuentas de los usuarios serían de colores. De este modo, bastaría ver el color para saber el tipo de titular de la cuenta. Las caras de asombro de los directores no le detuvieron y comunicó que ese cambio era sólo el primero de una larga lista.

Así pues, el saldo en números rojos quedaba asignado a los vampiros,  asesinos y comunistas, el verde para agricultores y ecologistas, el azul para marineros, navegantes y aviadores, el amarillo para enfermos de ictericia ... De esta manera fue enumerando cada uno de los colores y profesiones.

Al ser preguntado por uno de los directores a quien asignaría el blanco ignoró una posible sorna en la pregunta pero quedó un tanto desconcertado porque no había pensado en esta posibilidad. Meditó durante un largo minuto en el que se podía cortar el aire hasta que expuso claramente "El blanco para los pobres. Saldo en blanco: saldo cero, ¿está claro no?" Y encarándose con el que había hecho la pregunta le miró a los ojos mientras le decía: "Usted será el primero con números en blanco"
 
 
 
*de Joan Mateu. joan@...



 
 
 
 
 
Espejos*


 
*Por Miriam Cairo cairo367@...

 
No pensé que fuera necesario te quitaras el antifaz, porque sólo vos tenés esa gracia. Dije tu nombre y te diste la vuelta. La silla estaba vacía. El rostro no estaba vacío. Me saludó un hombre disfrazado de inocente que luego ganó el premio al mejor disfraz. Te miraste en el espejo porque todos se miraban. Yo también me miré porque vos te mirabas. El espejo reflejaba el fondo de un corredor de la calle Sarmiento.
Llegué tarde porque Eva cenó en casa aquella noche y el tiempo se nos pasó discutiendo sobre el poder del yo poético en desmedro del narrador. Desde el fondo del espejo que reflejaba el corredor, apareció una mujer con los ojos cerrados de la noche. Una vez más la obviedad del espejo que esconde algo
monstruoso. Eva hubiera hecho la cita pertinente: los espejos y la cópula son monstruosos porque multiplican el número de los hombres. Por eso fui a buscarte a la fiesta, vestida de mujer de arena: para no multiplicar los hombres y hacer las cosas a nuestro modo.
En todo ese tiempo de miradas, no habías cambiado de posición. Para no cometer el error de besarte, fijé la atención en las evoluciones de tus manos que acomodaron el pelo algo desordenado y luego hicieron seña hacia la silla vacía. Te quedaste de pie a mi lado. "No debo perder la cabeza", me dije. Y la mantuve en equilibrio con dificultad. Yo sé la cita en inglés:
Copulation and mirrors are abominable.
No quería llamar la atención apoyando la mano. Procuraba disimular mi ansiedad hablando sobre las mujeres disfrazadas de mujeres. Aunque me desvivía por no multiplicar los hombres, alardeé paciencia, asentí con fingida serenidad que esas eran las máscaras menos verosímiles. Los hombres disfrazados de dominó estaban demasiado ajustados a la realidad y resultaban aburridos. Yo sólo respiraba el perfume de tu promesa sexual.
Dentro de la textura real de la noche, se tejía una trama imaginaria. Y esto era porque detrás del espejo el callejón no se reflejaba y los hombres y mujeres de la fiesta se interpolaban de un modo ambiguo: el disfrazado de impostor bebía ron junto a la que representaba a Tetis. Aquiles no había ido a la fiesta, encaprichado contra Agamenón.
Vos conducías tu mirada atentamente adelantándola a la interminable corriente de los que miraban en igual sentido y esquivando a las que venían en sentido contrario. La tentación de mirarlos a todos era un riesgo que no querías correr. El hecho no era significativo: preferías mirar el fondo ilusorio del espejo.
Me puse de pie y me abrí paso entre las máscaras. Un gondolero se hizo a un lado para que pasara el barco. La proa de mis sueños estaba en tu cabeza. El golpeteo de las olas generaba calor. Llevé una mano a la frente: quemaba.
Llevé una mano al corazón: quemaba. Llevé una mano a los sueños: quemaban.
El verbo no es excesivo. En menos de una hora estábamos los dos en un hotel.
Me puse a hojearte y sentí un vértigo asombrado que no describiré.
Eva sabe la historia de la Noche de las Noches en que se abren de par en par las secretas puertas del cielo y en que es más dulce el agua de las fuentes.
La consumición de cerveza era doble. Gentileza de "Las Casas". Festejamos dos años de misterio. Brindamos por nosotros y por un planeta desconocido, por sus monumentos y sus pájaros, por sus peces y sus controversias, por sus espumados mares y sus sombreros. Todo ello articulado con sendos besos de
lengua. Aprendiste a prolongarlos cuando te conté cuánto duraban los besos que Eva y yo nos dábamos. Luego de las primeras cervezas vinieron momentos confusos de soñar cuando dormíamos y cuando despertábamos.
En los primeros encuentros habíamos pensado que nos provocábamos un mero caos, una irresponsable licencia de la imaginación: ahora sabemos que las íntimas leyes que rigen nuestra esperanza nunca antes habían sido formuladas, siquiera en modo provisional. Sic.
Con la segunda cerveza el cuarto se iluminó con el vago rosa trémulo que se ve con los ojos cerrados. Nuestra manera de no multiplicar los hombres es un arte avispado, untuoso, nuevo siempre. Aquella noche fue como la sensación que da el dejarse llevar por un río y también por el sueño. Como esos
famosos poemas que Eva escribió con una sola y enorme palabra en un idioma desconocido.
Montada en el resoplante corcel del caos erótico, dominándolo con la destreza y la decisión de una amazona, una y otra vez me subí a tus dedos galopando hacia el precipicio de la confusión, pero me sofrenaba a último momento para multiplicar el gozo definitivo que se exime del horror de multiplicar a los hombres. Aquella noche, impulsados por fuerzas centrífugas, por oleadas de dispersión erótica, íbamos y veníamos a un territorio psicosexual a través de las palabras y de los espejos. Dos veces
éramos vos y yo en el de arriba. Dos veces en el espejo de la izquierda. Dos veces reflejados en el del respaldar. Yo en tus ojos, vos en los míos. Una multitud hacíamos. Y reducíamos el horror al pequeño círculo de nosotros. En ellos indagábamos hasta el más tenue detalle del cuerpo. Comprobábamos que
así era la historia de la Noche de las Noches.
Volvimos a la fiesta temiendo que hubiera acabado, que hubieran advertido nuestra ausencia. Lo peor de volver al mundo de los otros es luchar contra la autonomía de las imágenes mentales que no se apagan. El hecho de que la voluntad de regresar a los anillos y las culpas no era suficientemente fuerte, nos provocaba un principio de sed y hermosura. En el preciso momento en que estabas pidiéndome que la noche se repitiera te miré asombrada porque por un instante creí que se te quebraba la voz. Bromeé acerca de los llamados seres carbónicos, clones, dobles, nacidos de distinto vientre y guiados hacia una misma dirección. Estiré la lengua para lamerte los labios, y me apartaste con la heroicidad de un hombre que me amparaba del escándalo.
Apretándome la mano me dijiste "pero no me sueltes" justo cuando se deshacía mi disfraz de mujer de arena.
 
*Fuente: Rosario-12
 
 
 
 
 
 
 
ONE HORSE & FOUR HORSEMEN*

 
 
Estos ladrillos manchados
de arte rupestre,
testifican
amores paganos
apócrifos.
Amores arabescos
pervertidos
por los orines
y los abrazos
semánticos,
Urgentes,
calle abajo
ante las sirenas
y los curiosos
    transeúntes.
Pechos brutales,
     desnudos
por el hambre y el dolor,
falos enfermos
por masturbarse
   con el neón
los viernes.
Las flores
   de los muros
recobran su matiz
con la caída
   del sol.
Heridos por el semen,
  los rincones
se orean exhaustos,
débiles ángulos
y el viejo bar,
vierten su sombra
sobre los sudorosos
      cuerpos:
Árbol del vicio
sin rastros,
o huellas de ausencia.


Daniel Montoly. danielmontoly@...


 
 
 
 
 
 
 
 
Marubos y mayorubas*



 *Por Sandra Russo
 
 
Repaso mi cuaderno de notas y encuentro el mapa que hizo Débora Arisi, brasileña, antropóloga, ojos bien abiertos y celestes. A un costado de la carpa donde mujeres indígenas hacían un homenaje a la tierra ofreciéndole semillas, estábamos conversando con Jorge (léase yogyi) y Waki, jefes marubo
y mayoruba, respectivamente. Son dos de las comunidades más grandes de la Amazonia, donde viven casi 300 etnias distintas. Un rato antes, yo estaba sentada en una de las gradas, con un aparatinho, así decía el locutor, del que "salían las voces de las traductoras". El mío no andaba, y es que fallan muchas veces. Una mujer joven, con la cara limpia, se paró delante de mí para leer mi credencial, que decía "Imprensa". Mi nombre y mi medio habían estado escritos con birome roja, que se fue destiñendo lluvia tras lluvia.
-¿Prensa? -me preguntó, sin saber mi idioma.
-¿Cómo? -yo estaba distraída con el aparatinho.
La mujer rubia sonrió, me agarró la mano y la estrechó con fuerza. Una manera cordial de obligarme a acercarme, porque el sonido ambiente obligaba a gritar.
-Soy Débora Arisi, soy antropóloga. Yo vivo con los marubo, de la zona del Javarí. Están en problemas, graves problemas. ¿Puedes hacerles una nota?
Le dije que sí. Tiró de mi mano y allí fui, siguiéndola por esa enorme tienda llena de indios de atavíos o desnudeces muy bellas. Llegamos a una tribuna en la que decenas y decenas de caras pintadas de rojo y negro nos miraron. Tenían las mejillas pintadas de negro y el rojo les tapaba la frente y los contornos de los ojos, como un antifaz.
-Ella es periodista de un buen periódico argentino. Va a hacerles una nota sobre la hepatitis -les dijo en un brasileño muy cerrado.
Las decenas y decenas de caras rojas y negras dejaron ver lo sepia de los dientes. Me sonrieron. Será una escena difícil de olvidar.
-Jorge, vamos afuera para poder hablar. Y Waki, tú también.
Mientras salíamos, me susurró:
-Waki es un jefe mayoruba muy importante.
El primero en hablar fue Jorge. Débora estaba tan nerviosa que no me traducía, más bien me repetía textualmente lo que Jorge iba diciendo. Y cada tanto me arrebataba el cuaderno en el que yo tomaba notas, y hacía listas explicativas, dibujos de plantas y mapas de diferentes regiones de la Amazonia. "8.544.444 ha", leo ahora. Eso es la Amazonia.
Los marubo y los mayoruba son las principales etnias de la terra indígena vale do javari. La integran, según anotó Débora, os povos marubo, mayoruba, matis, kanamari, kalina, korubo. En las aldeas marubo de Lameirao, en los años '80 entró el virus de la hepatitis. Todos ellos. A, B, C y Delta.
Empezaron a morir.
En las riberas del río Javarí viven cerca de 3700 personas. Según Jorge, el 80 por ciento de ellas contrajo alguno de los virus. Jorge tiene los ojos enrojecidos. Hace apenas unas horas, desde un puesto cercano a su aldea, su hermano le dijo que tres de sus parientes están vomitando sangre. Ellos saben que es el principio del fin. Morirán sus parientes, como murió el 26 de enero Edilson Kanamari, un líder de 43 años, de hepatitis Delta.
No les llevan vacunas. La infraestructura sanitaria brasileña no llega a ellos. La piden a gritos. Han pasado, en estos años, a darles una dosis.
Pero no llegan para la segunda o la tercera. De modo que esas 3700 personas no están inmunizadas, como podrían estarlo, como lo está la gente en las ciudades. Y esas personas que mueren de hepatitis no sólo se llevan su vida con ellos. Se llevan lo que queda de sus pueblos. Se llevan lo que sobrevivió a la selva y a la conquista. Jorge y Waki anuncian la inevitable extinción de los marubo y los mayorubas.
¿Qué piden? ¿Qué necesitan para garantizar la continuidad de sus linajes?
Heladeras. Corriente eléctrica y heladeras donde guardar las vacunas ellos mismos o el puesto sanitario que necesitan. En 1996 creyeron que todo se terminaba. Ese año murieron 39 mayorubas de hepatitis en la aldea de Lobo.
El virus, dicen, entró por Perú. Todas estas etnias vivieron siglos sin conocerlo.
Débora volvió a arrastrarme de un brazo hasta un enorme mapa de la Amazonia que estaba colgado en la carpa. Me mostró la región y dónde viven unos y otros. Las distancias son bestiales. Pocos pueblos tienen barcos con motor.
Los otros usan el peque peque. Tardan cuatro, ocho, diez días para llegar a alguna parte a pedir ayuda. Ella está vacunada. Pero la malaria fue imposible evitarla. La contrajo cuando hacía poco que había llegado. Nombra a otro antropólogo que Jorge y Waki conocen, un tipo que vive en la selva porque está haciendo un trabajo sobre poesía mayoruba. Ya tuvo más de veinte malarias. De modo que en esta charla al costado de la carpa donde se lleva a cabo una actividad del Foro Social Mundial, la Amazonia se me entreabre de otra manera. Como un territorio abandonado, misterioso, algo que guarda lo secreto de lo virgen. Un territorio que todavía es la casa de muchas etnias aisladas que todavía no han sido "descubiertas". Los korubo fueron "contactados" recién en 1996.
Pero también es un territorio al que van imantadas personas como Débora o el antropólogo poeta, gente con vocaciones rotundas, gente que vive su apostolado laico viviendo en tiendas precarias en la selva, ganándose la confianza de los pintados de rojo y negro recién cuando logran hablar su lengua. En la selva se habla el idioma de la selva. Y se aprende el brasileño para poder protestar.


*Fuente: Página/12
 
 
 
 
 
 
 
El nuevo miembro*


Plumkier, el gran escritor,  tenía una salud de hierro, había demostrado en mil batallas su temple de acero, sus obras demostraban inequívocamente que tenía un corazón de oro, lucía en su cabeza una tupida cabellera de plata, tenía azúcar en la sangre, oro en los dientes y piedras en los riñones.

En lugar de ser propuesto como nuevo miembro de la Real Academia de la Lengua, ingresó por derecho propia en La Tabla Periódica de los Elementos.

*de Joan Mateu. joan@...
 
 
 
*
 
 
Queridas amigas, apreciados amigos:

El domingo 8 de febrero de 2009 presentaremos en la Radiofabrik Salzburg (107.5 FM), entre las 19:06 y las 20:00 horas (hora de Austria!), en nuestro programa bilingüe Poesía y Música Latinoamericana, música del compositor brasilero Harry Crowl. Las poesías que leeremos pertenecen a Blanca Helena Muñoz de Escobar (Colombia) y la música de fondo será de Wayanay (Andes). ¡Les deseamos una feliz audición!
 
ATENCIÓN: El programa Poesía y Música Latinoamericana se puede escuchar online en el sitio www.radiofabrik.at
(Link MP3 Live-Stream. Se requiere el programa Winamp, el cual se puede bajar gratis de internet)!!!! Tengan por favor en cuenta la diferencia horaria con Austria!!!!
 
REPETICIÓN: La audición del programa Poesía y Música Latinoamericana se repite todos los jueves entre las 10:06 y las 11:00 horas (de Austria!), en la Radiofabrik de Salzburgo!

Cordial saludo!
 
 
YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur
 
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#194 De: EDUARDO COIRO <inventivasocial@...>
Fecha: Jue, 5 de Feb, 2009 12:17 am
Asunto: EDICIÓN FEBRERO 2009.
inventivasocial
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*Ilustración de Ray Respall.
 
 
 
EDICIÓN FEBRERO 2009
 
 
 
 
Alguien llamado Pablo*


Aunque tus pasos se acallaron en la bruma,
y tu voz se embanderó con el silencio,
me pregunto si es posible tu partida
o en un acto de terquedad,
la palabra, con su séquito de luciérnagas,
es lo único en sobrevivir a la muerte.

Qué importancia tendría morir,
si en cualquier instante,
en un banco de plaza,
en un colegio bilingüe,
o en un lejano país,
alguien recitará un poema
con tu nombre impreso en los lomos del  libro.

Te regresan Pablo,
recuperan, sin siquiera saberlo,
tu esencia intacta.
Sin límites, renacen los torrentes de tu pensamiento,
vuelves a estar ahí, atrapado en cada letra,
expectante como un niño en su primer día de clase.

Me pregunto:
cuántos se amaron con tus palabras.
Cuántos trovadores te adeudan  fama.
Cuántos solitarios empedernidos
te aprendieron de memoria.
Cuántos escritores lamentaremos siempre
no haber escrito aquellos versos.

La única verdad, Pablo,
es que tus pasos resuenan por  estas calles,
trepan colinas verdes,
deshollinan un  volcán con nombre mapuche,
persiguen un tren de poetas locos abordándolo con prisa fugitiva.
Tus pasos,
trascienden el tiempo ignorando imposibles.
Aquí, en Temuco,
lo intangible de tu presencia se hace música,
tiene sonido a mar,
a caracolas,
a  mascarones de proa
y a poesía trasnochada.

Regresas con perfume a lluvia,
ruges en la incontenible rompiente del Pacífico,
murmuras en el viento,
irrumpes con el alba en bosques de araucarias,
invades mis escritos,
asaltándome con el atardecer en una playa solitaria
o en medio de la noche bruna,
descubriendo a tientas tu palabra inalterable, rescatándote de la muerte.

Impostergable,
tu  voz, se hace grito,
atravesando invisibles planos metafísicos.

Resurgiendo
con potencia de soprano,
urgente como cita postergada,
desempolva poemas olvidados.

¿Cómo puedo considerar que te has marchado?
Si has elegido la manera más perfecta de quedarte.

Mienten tus pasos acallados en la bruma.
Mienten los diarios.
Mienten los pragmáticos.
Miente tu ausencia.
Lo sabes, comprendo que siempre lo has sabido.

Como un aprendiz del suspenso,
develo tu secreto:
creo que nunca has estado tan cercano,
tan nuestro,
tan posible.
Tan  vivo.


*de Diana Poblet.
soydian@...
- del libro Cenizas de Sol
 
 
 
 
 
 
LLUEVEN LUCES CIEGAS*



El ancho y ajeno mundo, el de mil rostros
                      -muy mío en ciertas pequeñas cosas-
alucina en una pantalla
          y en otra
          y en otra.
Lo mismo, siempre:
                      un misil
                      otro misil
                      y otro misil.
          Uno que va. Otro que viene.
                      Y otro más.
Si no fuera por esa manía de explotar
que se reitera en sus conductas
nos preguntaríamos:
          ¿Qué festejamos hoy?


Llueven luces ciegas en el ancho y ajeno mundo
y a su ceguera final le llaman:
                      daños colaterales.
Eufemismo del lenguaje para decir:
          "Los hicimos mierda."
          "Les metimos miedo."
          "En la guerra vale todo."


Llueven luces ciegas hoy, sobre Gaza
                      ¿Mañana?


El mundo, el muy mío en ciertas pequeñas cosas
          sostiene el día a día:
                      esa planta de calabazas
se extiende largamente en mi pequeño patio:
          lo cubre todo
florece cada mañana puntualmente
sus calabacitas surgen
          se hinchan
          crecen .
por mi parte dejo que su áspero verde me atrape, sin resistencia.


El ancho y ajeno mundo grita, en tanto,
su dolor:
                      Caronte, el viejo barquero,
ha gastado ya sus remos en la tarea.
Y va por más.
          Ha gastado sus manos
          su mirada
          su aliento
          la barca
          el atracadero.
          Traslada daños colaterales con ojos de niño
          ancianos asustados
          perros extraviados
          mujeres violadas
          pájaros sin vuelo
          albañiles, campesino, choferes, maestros .
algún soldado atontado, algún político descuidado y, de tanto en tanto, a un
general de muerte natural o a un economista, financiero o gerente u operador
de bolsa que no les queda otra que morir.


Mientras apunto esto
algunos pájaros detienen su vuelo
en el pequeño patio:
una breva de agua los convoca.


Alguien dijo por allí, no hace mucho:
"La guerra es la justificación del crimen". (*)
Es lo que hacen algunos para apagar esta sed que nos devora,
argumentando razones
          ante tamaña irracionalidad:
          que la seguridad
          que el estado
          que esto
          que aquello
          que lo otro
pero nunca se habla de la sed que nos devora.


Hoy he visto que la planta de calabazas floreció
de un amarillo fuerte y fugaz
          para dejar lugar a otro fruto.


Hoy he visto misiles dibujando estelas
          y azorados ojos dolidos
                      en un niño que nada decía
                                      que todo decía.
Misiles estelares cavando abismos
ahuecando las miradas
haciendo del mundo algo ausente y dolido.


Llueven luces ciegas en el ancho y ajeno mundo.
Llueven luces como amanecer último.
Llueven luces ciegas mientras la planta de calabazas
me sostiene en una generosa hoja.
Llueven luces ciegas aullando: sus flases muestran rostros
que se evaporan con la luz.
Estremecimiento leve, volátil, casi imperceptible al ojo humano,
para que, lo que estaba, ya no.


Sumido entre el gratificante crecimiento de la planta de calabazas
y esa geografía tan lejanamente cercana, hoy llamada Gaza,
me siento a deletrear lo que puedo
sabedor que ningún misil
ninguna bala
ningún dolor del horror
dejarán de estarlo por que lo haga.

(*) B. Russell


*De Oscar Agú.
 
cachoagu@...

 
 
 
 
El Universo es de Trigo*



Somos un viaje continuo,
Orbitando entre los límites
De la calle pavimentada
Y la terracería.


En algunos casos tenemos la fortuna
De escuchar a alguien más
Que viaja en el mismo camión que nosotros,
Y somos capaces de romper
El duro armamento que el aire
Construye a su alrededor;
Pero llega tan rápido al lugar planeado
Que baja en la siguiente esquina.


Seguimos en el camión
Hasta que el costo de transporte
Iguale al valor,
En moneditas de acero,
Que hemos pagado.


Si subimos,
Por descuido o voluntad,
En un camión equivocado,
Terminamos en un lugar también equivocado
Y preguntando cómo regresar.


Viajamos entre guajolotes y frutas,
De pie o sentados,
Esperando que el camión nos lleve a algún lado
O, por lo menos,
Que choque contra otro camión
Para no sentirnos tan solos.


Somos un viaje continuo,
Y una espera,
Que a veces termina en calles pavimentadas
Y otras tantas en medio de los caminos rurales.



*de hugo ivan cruz-rosas.
quetzal.hi@...


 
 
 
La Gran Llanura*



Le habían contado que había unos monjes a los que llamaban "lamas" que vivían en unos templos en medio de la estepa. Su filosofía de vida, contada por los pocos viajeros que habían estado en el lugar, le era sumamente atractiva: La contemplación de las llanuras infinitas desde el templo, la quietud de una tundra sin fin blanqueada por la escarcha y el hielo, y la meditación dentro de una soledad tranquila.

Pertrechado con buena ropa de abrigo y renunciando a llevar cualquier animal por temor a que el frío de la estepa lo congelara, se internó en aquel océano inmenso de hielo dispuesto a encontrar el templo de los lamas. Los meses de lento caminar vislumbrando únicamente una raya continua en el horizonte de aquella llanura sin fin, le hacían recordar las montañas de su tierra natal. Pero no quería más montañas, estaba harto de subir y bajar, aquello era el paraíso.

Apareció su sonrisa cuando en la lejanía vislumbró una loma de apenas 50 metros de alto sobre la que se recorta un templo enorme. Había llegado a su destino.
Lentamente ascendió por el serpenteante camino de tierra que llevaba al enorme portalón, y al alcanzarlo, cerró los ojos dispuesto a darse la vuelta y contemplar, desde aquella atalaya, la llanura inmensa.

Un rumor ronco pareció brotar del suelo mientras se daba la vuelta. Un rumor que fue creciendo en fuerza e intensidad hasta convertirse en un atronador grito de la tierra. La llanura, a sus pies, empezó a resquebrajarse y el suelo a moverse. Ante su ojos atónitos, vio que del suelo de la gran llanura emergían montañas que se hacían cada vez más altas mientras él, con el templo, inició la misma ascensión que las montañas que se creaban a su alrededor.

Entendió enseguida que debería renunciar a vivir en las grandes llanuras, para hacerlo en el recién formado Himalaya. Más alto aún que su tierra natal.



*de Joan Mateu.
joan@...
 
 
 
 
 
*
 
 
El olor a humedad y a rutina, le pareció acogedor.
Había regresado a su hogar.-
 
 
 *de Azul. azulaki@...



 
 
 
DEJÁ VU*



Las mismas copas de vino
Dibujan nuestros rostros en el cristal.
La misma melodía
Viene del fondo
Colmando el vacío que deja el silencio.


Las mismas velas
Encubren la tristeza,
Dibujando siluetas en el crepúsculo.
Las mismas promesas,
Los mismos besos,
Las miradas que se cruzan,
Las frases que no se dicen
Y viven a la sombra de la espera...


Todo me suena extrañamente familiar.
¿Hemos vivido este momento?
¿Volveremos a vivirlo?


Sólo quiero saber
Si al final,
De nuevo,
Partirás.


*de Marié Rojas.
 
 
 
 
 
 
MI HERMANA*



Se fue en diciembre
Y apenas pude decirle adiós bajo los árboles de la memoria


Dejó un atado de ropa para sus amigas
Unas pinturas de uña que le compré en Caracas
Un perro
Unas píldoras regadas por el piso


Mi hermana venía de un género de tristeza
Y eso que apenas leía mis poemas para no decir los de Vallejo


Mi hermana  dejó una carta que nunca pude leer
Pues la policía se la llevó
Y todavía la espero en el buzón del viento


Mi hermana dejó un perro
Y un atado de ropas para sus amigas.


*de  Reynaldo García Blanco
regabla@...




 
 
Mar Dulce (*) **

(*) Alessi Alfaro


---


"Es, con frecuencia, deseable reducir el producto,
o el cociente de fracciones a términos mínimos.
Siendo este el caso, el mejor procedimiento es escribir
cada fracción de la forma factorizada. Factores comunes del
numerador y del denominador pueden entonces ser fácilmente
removidos por división." G. Fuller (1977)


---



He llorado tu ausencia amargamente
Esperando que estas lágrimas enjuaguen
La sangre que ensucia tu rostro.



Las guerras devastan la sonrisa humana
Y evaporan las vidas con el calor de las bombas.



¿Es tan difícil entender que una vida es una vida
Que sueña, anhela, siente miedo.
Sin importar si es de aquí o es de allá?



Lloramos su ausencia eternamente,
Esperando que lo eterno pase pronto.
Porque no sabemos cómo hacer con los llantos
Una muralla por donde no pase la guerra.



¿Quién ha empezado y quién ha terminado?
¿Quién vence y quién es vencido?:
Nos lo dirá la historia.



Y a los muertos
¿Quién los cuenta?
¿Quién los extraña?
¿Dónde queda su historia?
Si se pierden entre tanta estadística:
Tantos muertos hoy,
Tantos muertos ayer;
Tantos murieron acá
Y otros tantos lo hicieron allá.



¿Quiénes eran?
¿Qué soñaban para el día de mañana?
¿Qué esperaban hacer cuando finalizara la guerra?
¿En quién pensaban? ¿A quién extrañaban?
¿Qué tan fuerte abrazaban las madres a sus hijos,
Los hermanos y las hermanas, amigas, amigos?



A la gente común nos toca tan solo llorar
Cuando los esfuerzos no sirven para detener las bombas.



Es a la gente común
A la que comúnmente
Se mata en las guerras.



¿Quién se preocupa por lo común?
Si estas guerras tan comunes
No resuelven el hambre y la pobreza.



La guerra que venga
Para salvarnos de las guerras comunes,
No matará por territorios ni por riquezas,
Ni mucho menos lanzará las bombas sobre la gente común.



¿A quiénes les gusta la guerra?:
A los mismos que gustan de oprimir a los demás,
Y que temen a la guerra que nos libre de toda guerra.




** de hugo ivan cruz-rosas.
quetzal.hi@...
 
 
 
 
 
 
Oración*
 
 
Creo en la bendición de Ramón.
En el saludo del Zuzo.
Y en la mirada del cura en bicicleta.
 
Creo en Ramón el ciego.
En Zuzo que es gallego y zapatero.
Y en el cura que va y viene en bicicleta.
 
 
Creo en Ramón que en voz santiagueña
me dice "que Dios lo bendiga",
cuando al subir la escalera de la estación
lo encuentro sentado en su puesto.
Con la palma abierta.
 
 
Creo en el Zuzo que es gallego y zapatero.
Y mientras espera clientes que no llegan
saluda como un vigía.
Como se saludaba a lo antiguo y a lo lejos
moviendo el brazo en 180 grados.
Confirmando que todavía estamos ahí
Para darle alguna persistencia al mundo.
 
 
Creo en el cura que va en bicicleta bajo sol
o lluvia, todos los días a la misma hora
con su mirada hundida de gringo obstinado.
Para dar misa a las internas del psiquiátrico.
 
 
Creo en el saludo del Zapatero sin clientes.
En la bendición del mendigo ciego.
En la mirada sin padre
del cura bueno al que llamamos
-de pura costumbre- "Padre".
 
No creo en ninguna institución
que administre la palabra "Dios".
 
 
*De Eduardo Francisco Coiro.
inventivasocial@...
 
 
 
 
 
 
 
VIENTRE DE LUCIÉRNAGA*




Recién ahora. Después de tanto tiempo.
Comprendo
Porque no podía separarme de ti.
Tiempo de durazno en flor.
Vientre de luciérnaga, boca sed de corales.
Límites, territorio de lobo.
Oscuridad plena, roca carbón.
Colmenares de luz, ojos en celo.
Cuando la tormenta apagaba el umbral del canto
En tus manos oía mis riberas de sílice.
Rastrojos en mi piel, palomas en mi sangre.
Cuando hería la escarcha.
Tibia, mí cintura habitaba tu abrazo.
Y tu olor. Ah, tu olor a fragante romero.
Descendía. Vientre, pedernal. Luciérnaga.
Tierna rosa arponeada.


Recién ahora. Después de tanto tiempo.
Comprendo.
Aquél a quien amaba tanto.
No eras tú, era yo.



*de Amelia Arellano
arellano.amelia@...




 
 
 
SONIA*



         Sonia era una muchacha de color canela y ojos verdes de gatito, tenía unos veinte años, pero era tan delgada y pequeñita como una niña.
Estudiaba conmigo en la escuela nocturna de Francés, yo no soy muy buena socializando, pero cuando la veía entrar, tan menuda que nadie parecía advertir su presencia, le hacía una seña con la mano, palmeando el pupitre vacío a mi lado, en eso radicaba la amistad.

         Aquel día faltaba una hora para que comenzaran las clases y ningún amigo me había invitado a cenar... me tocaba otra vez arribar al día siguiente con el estómago vacío. Por lo general terminaba mis clases en la universidad a las cinco de la tarde, alguno de mis compañeros me invitaba a su casa - en todas era bien recibida, a pesar de llegar sin previo aviso, para colmo siempre he comido con buen apetito, pero eso parecía alegrar a las madres, que me servían más -, tenían una coreografía casi perfecta para que no pasara el día en blanco, pero a veces fallaba alguno de sus pasos, como hoy, y saltaba la cena, esperando que fueran las siete y comenzaran mis clases de francés.

         Me paré frente a un restaurante completamente fuera de mi alcance desde la muerte de mi madre adoptiva, imaginando los platillos que pediría si estuviera sentada adentro. En ese momento una vocecita familiar me sorprendió.

-    ¿Tienes algún plan para hoy?

         No tenía otro que esperar las siete, y se lo dije.

-     Vamos, te voy a invitar a comer ahí - señaló con el dedo la puerta roja.

         No lo podía creer, ¡el estómago me estaba rugiendo y Sonia, con la que nunca intercambié una palabra, me estaba invitando a una cena de lujo!
Aparté de mi mente el regaño que desde el cielo me estaban echando mi madre, no aceptar una invitación de alguien casi desconocido. En vez de inventar una excusa diplomática, subí corriendo las escaleras de la mano de Sonia.
         Es una de las cenas más agradables que recuerdo, porque no la esperaba, porque me daba tristeza cuando todos parecían olvidarse de mí, porque el menú era delicioso y porque supe mucho de mi compañera de pupitre: tenía un novio muy alto, para ver si sus hijos salían un poquito más grandes que ella, adoraba a su hermanita, vivía con sus padres y trabajaba de contadora a pocas cuadras de ahí.

-      Hoy cobré - me contó -, me gusta  hacerme un regalo el día del cobro... pensé en algo especial y te vi... entonces supe que mi regalo sería invitarte. Nunca había comido en un sitio así, ¿y tú?

         ¿Cómo hacerle entender que pasé mi infancia y adolescencia cenando en los mejores restaurantes y ahora vivía cada día de una sazón diferente, la del hogar de turno? Sonreí.

-       Tú no eres de mucho hablar - me dijo -, por eso puedes pensar que nadie te quiere, pero ya ves, te queremos. Al menos dime si te gustó el regalo.

         Asentí porque si hablaba, iba a llorar, no sirvo para expresar emociones. Estaba sintiendo que, más allá del estómago calmado, de la noche de insomnio salvada - me cuesta dormir con hambre -, estábamos viviendo un momento muy importante, algo que recordaríamos con el paso de los años.

         Ignoro la razón que me ha llevado a escribir esta historia, tal vez sea mi modo de agradecerle. No he vuelto a ver a Sonia desde mi graduación, hace más de veinte años. Deseo que sea feliz y tenga muchos hijos, altos como su padre, con los colores y el alma de su madre.



*de Marié Rojas.





No hem deixis dormir*



No hem deixis dormir, perquè adormit
no podré veure el teu nu vibrant,
i la nit se'n anirà en un instant,
i al clarejar, tu hauràs partit.


No hem deixis dormir que quedo mut
i no puc explicar-te com t'estimo.
M'entra la por d'arribar a la matinada,
despertar, i saber que t'he perdut.


*


No me dejes dormir, porque dormido
no podré ver tu desnudez vibrante,
y la noche partirá en un instante,
y al clarear ya habrás partido.


No me dejes dormir que quedo mudo
y no puedo explicarte como te amo.
Me entra el miedo de llegar a la madrugada,
despertar, y saber que te he perdido.



*de Joan Mateu.
joan@...






MAR*



Bayas de saúco.
Semillas que bostezan.
No se como han llegado a mi boca de arena
A nadie espero. Nadie me espera.
Pero gansos salvajes me llaman y me llaman.
Me llaman y jadean.
Pronuncian un nombre que no es mío.
Traen tabulas rasas.
Carcomidas por los vientos alisios.
También allí está escrito mi nombre.
Un desgastado nombre que no es mío.
Yo, solo quiero mar. Mar en mi. Yo, mar.
Mar abrazo muerte entrega apasionada.
Mar útero henchida soledad.
Mar. Sólo mar. Mío. Yo mar.



*de Amelia Arellano.
 
arellano.amelia@...
 
 
 
 
 
Lectora*


La lectora sube la apuesta, escenifica el lugar, abre el libro, vuelca las palabras como una leche tibia.
Él corre hacia la voz con avidez. Toma lo que ella derrama, la abre, la deletrea, la descifra, la lee, la articula, la silabea.
Alfabeto, abecedario, música, legado. Busca la piedra primera, en el pelo, como un mar oscuro de peces escondidos, ideas enlazadas, arabescos, lealtades. En el pecho, emociones del borde entre el sentir
y el  pensar. En las manos, en las piernas, en la piel o en la mirada.
La piedra del origen de lo inefable. Esa, anterior a las palabras con las que ella le nombra el mundo. Él como si fuera un cachorro (las lecturas siempre son nuevas, si son ciertas) se amamanta de la voz, encuentra en la boca de ella, entre la boca y el libro, el lugar casi lecho, donde la piedra se deshace en hebras y habla.


*de Cristina Villanueva.
libera@...







 
EL GUARDIÁN*



  Supe reconocer al momento que me hallaba dentro de uno de esos sueños especiales que nos parecen tan reales que atemorizan incluso horas después de despertar, donde si corremos se nos corta la respiración y nos late más de prisa el corazón, la comida sabe a comida, la rosa huele a rosa y el frío nos corta la piel. Cierta vez un estudiante de tensegridad intentó enseñarme el modo de despertar, pero no le hice caso, me gusta soñar.

         Me hallaba en una enorme roca flotando en el vacío, como esos paisajes imposibles de Magritte. Más allá de ella no se distinguía tierra, ni mar, ni siquiera niebla. fue entonces que lo vi, con su aire cansado, su cetro y aquello que semejaba un perro, durmiendo a sus pies.

         No duró mucho esta sensación de reposo que emanaba del conjunto, el perro olfateó mi presencia y comenzó a ladrar. Uno de sus rostros despertó y me escudriñó lleno de curiosidad, el otro continuó su siesta.

-      ¿Quién eres? - me preguntó.
-     La verdadera pregunta es ¿quién eres tú, y por qué estás en mi sueño?
-       Soy el guardián - respondió, como si eso fuera suficiente.
-      Guardián. ¿de qué? ¿de un trozo de piedra flotando en la nada?
-     Del centro de la creación - el segundo rostro despertó a medias, mostrando cierto interés por la conversación -, en este punto exacto convergen todos los universos, los mundos, los reinos, todas las posibles realidades. Yo soy el encargado de velar porque nadie cruce de una a otra, aún desconocemos los resultados de tal mezcla. es mejor evitar aquello cuyo final no se puede siquiera suponer. Mi sola presencia en este sitio es suficiente, soy la variable que rompe el balance de la ecuación.
-      Pero. - dudé -, yo estoy soñando, ¿de qué realidad hablamos?
-     Esta es ahora tu realidad, y en este momento forma parte de las que convergen en esta isla.
-      Claro - pensé en voz alta, en definitiva era mi sueño -, hasta la irrealidad puede ser una realidad alternativa cuando se trata de abarcarlas en su totalidad, seguro incluyen los mundos imaginados en la literatura, en las artes, en la mente de los locos. tiene su encanto saber que en algún sitio está La Tierra Media, el Mundo del Espejo, los Súper Héroes y la Federación Galáctica.
-     No vas errada, desde tu punto de vista. Desde el mío, es tan válido el mundo onírico en que estás ahora como aquel en que te mueves cuando despiertas; sucede que has sido condicionada para encontrar uno más real que el otro.
-    Imagino que, si lo dices con tanto énfasis, es porque vienes de un mundo que yo consideraría imposible, o fantástico, quizás alguien te soñó, o te imaginó, alguien que ya no existe y de quien fuiste solo una fracción de pensamiento, ¿voy descaminada?
-      Para nada.
-      Y, ¿cuánto tiempo llevas aquí?
-      Una infinitud - suspiró, expresando un cansancio sin límites - si aquí el tiempo se midiera con tus variables.
-       Es decir, ¿que vives en una suerte de ahora eterno?
-       Como tú, solo nos diferencia que yo soy consciente de ello.
-      Es cierto, el futuro no existe hasta que no lo convierto en presente, y el pasado ya no está. pero, más allá de la cuestión temporal, ¿no estás agotado por el peso de la responsabilidad?
-      No puedo quejarme, no tengo a quién - soltó una risita sardónica -, no creas que todos los días cae alguien en este punto. Ni siquiera sé quiénes son mis superiores, si los hay; me limito a repetir las
palabras de mi predecesor.
-       ¿Es mucho preguntar si te toca algún relevo?
-      Lo estoy esperando - respondió lacónicamente.

         Recordé aquellos cuentos en que el barquero de la Estigia, el gigante Atlas, o el guardián de alguna caverna piden al incauto que le sostengan por un instante el remo, le ayuden a acomodarse el mundo a sus espaldas, o respondan ciertos acertijos. me cuidaría bien de no caer en la trampa.

-    Puedo leer el pensamiento, en donde vengo es más común que el lenguaje hablado.
-     ¡Ah! - me cuidé bien de volver a pensar algo coherente.
-     En fin, que no te equivocas. Pero no creas eso de aguantar el cetro o el remo, es demasiado pueril suponer que el hábito hace al monje, no es tan fácil elegir al próximo guardián - me miró de reojo -; si bien lo del acertijo pudiera ser cierto.

         Asentí con la cabeza, desviando la mirada para que no adivinara mis temores.

-      Como tenemos tan pocas visitas, me está permitido evaluar a los postulantes no solo por sus respuestas, sino también por sus preguntas.
Imagina quién acaba de sacar "sobresaliente".

         Se levantó riendo, desplegó las alas, dio dos cachetadas al segundo rostro, que terminó de despertar, y colocó el cetro en el suelo.

-    Te dejo al animal, era viejo ya cuando llegamos, no está para trotes. No confíes mucho en él, pero siempre será mejor que no tener compañía; por lo visto, en tu mundo tienen una sola alma dentro de un solo cuerpo.
-    Pero. ¡Oye! ¿Te vas sin más ni más? - le grité a pleno pulmón, sabiendo que no me escuchaba.

         Y aquí estoy, en esta ínsula en medio de la nada, o justo en el medio del Todo, ¿qué más da?, comenzando un turno de guardia que puede durar media eternidad, o quizás un poco más. Ni siquiera vale la pena estallar en sollozos.

         En mi mundo dirán que he muerto en sueños, y yo viviré esta infinitud pensando que no voy a morir, precisamente por mi afición a los sueños.



*de Marié Rojas.





LA ASUNCIÓN DEL PRESIDENTE NEGRO*



    Empezó con un comentario del periodista argentino que conducía la transmisión del acto de jura presidencial de Obama. Dijo este periodista que Barack Obama es el mejor presidente de la historia de EEUU.
     No era un astrólogo ni un vidente; quien afirmó eso era un señor entusiasta que se dejó llevar por la intensa propaganda que nos está traspasando constantemente desde hace meses, y que ha instalado la idea de que los EEUU pasarán en un minuto, por la mágica jura de un hombre negro sobre la biblia de Lincoln, a ser un país acorde con la fábula de adalid en la lucha de la libertad, igualitario y un lugar donde los sueños se cumplen y defiende las causas humanitarias en los confines más extremos de la
tierra. Todo eso porque la mano de un señor negro se posa por unos segundos en una biblia antigua, y como en los cuentos mágicos, la gente se abraza, los enemigos se reconcilian, y una luz rosada envuelve desde hoy y para siempre al imperio renacido.
     A Hollywood no se le puede negar la suprema capacidad de elaborar discursos sentimentales. Y no ahorran recursos. Estará la invocación a Dios, la canción popular de Aretha Franklin, la música de cámara para darle categoría, la arenga serena de un líder firme y bastante fotogénico, el poema de una poetisa de barrio bajo.
     Ahora bien.
     Obama recalca la diversidad religiosa del pueblo norteamericano, pero es un pastor el que oficia la bendición, y reza el padre nuestro. Está bien ganarle a la derecha, pero no hay que hacerla enojar demasiado. Nos informan que ese pastor está contra el casamiento gay y contra el aborto. No había un
imán ni un sacerdote ni un monje budista ni un rabino ni nadie más que el pastor. Me pregunto si en un Estado no confesional es necesario o recomendable insertar un pastor rezando.
     Obama, que fue votado por las minorías, que por ser de raza negra uno imagina que conoce las dificultades de las minorías, en su discurso exalta los valores norteamericanos tradicionales como los de los vaqueros que conquistaron el oeste. Horrible ejemplo para alguien que, si representa a las minorías, habrá sido votado por los escasos sobrevivientes de esa conquista del oeste que fue una masacre y una expoliación. O será que las minorías son las de la inmigración y no entran en ellas los aborígenes.
     Obama se inclina por los recursos energéticos limpios, anuncia que se apostará a la energía solar y eólica ya que el petróleo les da poder a sus enemigos. Emociona tanta conciencia ecológica, tanto amor desinteresado por el planeta. Asusta la definición de los enemigos por los recursos que poseen.
     Obama anuncia la retirada de las tropas de Irak. Bien. Será que ya no queda nada más que pérdidas por ese escorial, ese inmenso cementerio derruido. Va a prestarle atención a la India y a Afganistán. Tiemblen por esos lados, porque el imperio lleva la palabra libertad escrita en los tanques, y la igualdad es la de las tumbas, donde por igual se enciman los cadáveres desfigurados de niños y de adultos.
     Obama es negro, habla bien, tiene carisma y por alguna razón todos están muy entusiasmados. Yo no soy norteamericana. Ojalá pudiese no importarme en absoluto la suerte de este hombre o de ese país. Pero no soy tan incauta. Pero los sueños y las pesadillas del imperio mueven ejércitos, crean hambrunas o dan un respiro a los miserables del mundo.
     Me asusta que Obama le haya prometido al pueblo norteamericano la continuidad del estado de bienestar, la no renuncia al american way of life.
Eso se logra sobre la miseria de los subdesarrollados. Nosotros. Para que haya riqueza en EEUU, debe de haber pobreza en las antípodas. Para que algunos coman de más, muchos deben pasar hambre en las noches destempladas.
     Me encantaría que Obama sea un mago maravilloso, el héroe de comic que en dos o tres viñetas soluciona todos los problemas. Pero ni el ejército, ni la CIA, ni parte del Congreso, ni las aspiraciones del ciudadano medio, ni siquiera Barak Obama en sus propias palabras hacen suponer tal prodigio.
     Ojalá me equivoque y la luz rosada abarque el imperio y todos seamos felices para siempre. Pero no suena muy convincente, la verdad.


*de Mónica Russomanno.
russomannomonica@...

 
 
 
 
 
"POR QUIEN DOBLAN LAS CAMPANAS"*



Han sonado las campanas de mi pueblo.
No han sonado por mi, ay, no por mí.
Tampoco, ay, tampoco han sonado por ti.


Concierto y pesadumbre.


Ha cubierto:
Plazas .Playas. Calles.
Niños moribundos,  perros flacos.
Desnudez de árbol,  féretros abiertos.
Jarrones sin flores,  atrios.
Cruces  madera anónima.
Cancelas tiempo cosecha salitral.
Escaleras derruidas.
Pechos pasajeros. Frigidez.
Ratas y  flautas rotas.


Han sonado las campanas de mi pueblo.
Por un instante, solo por un instante.
Me creí salvada de la luz
Mortal urna de girasoles.
Niebla carne oscura, zafiro caracol.
Rosa invertebrada. Pajonal relincho.
Agua barro. Polvareda.
 
Han sonado las campanas, ay.
No han sonado por mi. No han sonado por mi.
Ay, tampoco corazón, han sonado por ti.



 *de Amelia Arellano.
  arellano.amelia@...

 
 
 
 
 
La Felipa*



A la belleza del lugar nadie le daba importancia por lo habitual. Las trece calas de arena blanca y gorda que componían el litoral del pueblo eran de sobra conocidas por los pocos habitantes, la mayoría pescadores, que componía el censo del pueblo.

Además no alcanzaba ni la categoría de "pueblo". Se limitaba a ser una de las tres Playas de un pueblo principal que estaba a tres kilómetros en el interior y cuya industria taponera era muy reconocida en todo el país.

Esta playa, con 17 pescadores era tranquila por obligación. No había en ella un aspaviento y eran tan pocos sus habitantes y tan pobres que no tenían ni las ganas ni las fuerzas para mantener discusiones. Cada uno iba a su interés y nadie negaba la ayuda a nadie. Esas cosas que son tan aceptadas por la gente de mar.

Las barcas de pesca, ordenadas en la cala del centro, se subían a la arena cada tarde en el mismo sitio y se bajaban a la mar cada mañana por la misma escala, dando después tres paladas de remo y poniendo el viejo motor en marcha.

La "Aurora", adusta, añorada de barnices y de un fondo y quillas que en su días fueron verdes, era de la Felipa (la mujer del Felip) y ocupaba el tercer lugar por la derecha junto a un escaso embarcadero improvisado en su día sobre las rocas negras que la separaban de la otra cala y que se usaba una sola vez al año: Cuando el cura se empeñaba en hacer la procesión de la virgen por mar. En la festividad de la virgen del Carmen.

La Felipa había olvidado su nombre igual que lo habían hecho los demás componentes de la comunidad, el día de la boda. Las cosas eran así, pero por contrapartida desde aquel momento era la propietaria de todo, porque en este mundo los propietarios de las cosas eran las mujeres y los hombres se limitaban a usarlas y trabajarlas.  Podías ir a casa la Felipa a comprar el pescado que el marido pescaba, los mejores remiendos de redes eran los de La Felipa a pesar de que fuera él quien los hiciera, las reuniones al amor de la lumbre en los largos días de tormenta, cuando no se podía uno hacer a la mar, eran en casa de Felipa, incluso el emigrante que se había ido más lejos era "el hijo de la Felipa" que a la vista de las pocas oportunidades que había en la zona un buen día se fue a Cuba a hacer fortuna.

Irse a Cuba estaba considerado como el súmmum de las cosas. De la desesperación y de la suerte. De la locura y de la ambición. Irse a Cuba eran promesas de sol y mujeres de amplios y fáciles favores, de mulatas esplendorosas con poca ropa, de palmeras cargadas de dátiles y de noches de ron a la orilla de la playa.  Nadie conocía a ninguno que hubiera estado en Cuba, pero estaba claro que era un paraíso, que era el lugar al que todo el mundo deseaba ir y al que todo el mundo temía ir; por lo lejano y quizás
también porque en el fondo no se acaban de creer estas cosas que nadie había contado pero que todo el mundo sabía a ciencia cierta.

Hoy he visitado a la Felipa. Han pasado más de veinte años desde la última vez que fui a pescar con el Felip y desde que nos comimos el pescado de roca, aquel que no tiene salida en la plaza, frito después de quitarle las tripas en el rompiente de las olas.
La Felipa estaba igual de vieja, igual de sola e igual de silenciosa.
Sentada a un lado del portalón, en una silla baja y tomando la fresca.
En los pueblos, cuando se oculta el sol, en "la hora baja" la gente saca sus sillas a la calle y calma los calores del día con el frescor del atardecer.
Eso es " tomar la fresca" y mientras lo hace , comenta las cosas del día, hace correr los rumores y saluda a los que aprovechan para dar un paseo.

Me he puesto delante de ella en cuclillas, y la he mirado a los ojos, grises y un poco aguados. Me ha mirado sin hacer nada que me hiciera pensar que me hubiera reconocido. He entrado en la casa y he sacando otra silla baja la he puesto a su lado y me sentado.

Hemos tenido una conversación de silencios, interrumpida únicamente con alguna mirada larga, y han pasado las horas. Un mundo. Una vida...

He puesto mi mano sobre la suya y levantándome, después de una larga mirada a los ojos, he empezado a subir la cuesta.

A mis espaldas su voz: "No tardes tanto en volver, siempre me gustó hablar contigo".



*de Joan Mateu.
joan@...
 
 
 
 
 
 
EN BUSCA DE ÁFRICA*

Crónicas del Hombre Alto (nº 46)


     Mika tiene 6 años; su novia Anna-Lenna, 7. Ambos viven en Langenhagen, una pequeña localidad alemana situada al norte de Hannover. El pasado 1º de enero decidieron fugarse de sus casas con un objetivo muy preciso: viajar a África, casarse y pasar sus días en un clima más benévolo que el frío
invierno europeo. Convencieron a la hermanita de Anna-Lenna (que tiene 5 años) para que huyera con ellos y fuese testigo de la boda. Previsores, armaron una pequeña valija en la que cargaron anteojos de sol, trajes de baño y algo de comida ligera. Caminaron un kilómetro hasta la parada más cercana, se subieron a un tranvía y recorrieron unos tres kilómetros más, hasta llegar a la Estación Central de Ferrocarriles de Hannover. Una vez allí, quisieron abordar un transporte que los llevaría al aeropuerto, pero los movimientos del trío llamaron la atención de dos policías. La aventura terminó cuando éstos, hechas las averiguaciones del caso, tomaron a su cargo la penosa misión de informar a los jóvenes viajeros que, sin dinero ni pasajes, es imposible llegar a África.
    La anécdota, deliciosa como pocas, dio la vuelta al mundo la semana pasada. Prácticamente, no hubo periódico o noticiero que no le dedicara un espacio. El hechizo irresisitible de su candor apabullante generó sonrisas en las más diversas latitudes y permitió compensar, en parte, tantas deprimentes novedades sobre guerras, masacres y accidentes fatales.
     Puestos a bosquejar interpretaciones sobre el asunto, una mirada exitista podría llevarnos a pensar que, al fin y al cabo, el simpático episodio no es más que la crónica de un rotundo fracaso, ya que la fuga
quedó trunca y los niños no consiguieron cumplir su cometido. Del mismo modo, una mirada cínica podría llevarnos a especular que el precoz romanticismo de Mika y Anna-Lenna, así como también su espíritu aventurero se irán desvaneciendo a medida que vayan aproximándose a la adultez y la vida los obligue a poner los pies sobre la tierra. Ninguna de estas dos visiones, habrá que reconocerlo, carece de sustento o razonabilidad. Hay, sin embargo, otra lectura posible de los hechos, una mirada que, si bien no
excluye la idea de fracaso, al menos redime a la frustrada huída de esa impresión de derrota que parece desteñir sus cálidos colores. Porque, si es cierto que los niños no pudieron alcanzar el destino deseado, no menos cierto es que fue precisamente su intento por alcanzarlo lo que les permitió llegar hasta donde llegaron. Lo cual, teniendo en cuenta su corta edad y la escasez de medios con que contaban, no es poca hazaña.
    Vistas así las cosas, su travesura nos involucra a todos, pues se transforma en una tierna, tiernísima metáfora acerca de la condición humana y sus anhelos. Anhelos que muchas veces -o acaso siempre- resultan lo suficientemente ingenuos o desproporcionados como para despertar la compasión de los dioses. Poco importa si el sueño consiste en filmar una película, instalar un bar en la playa o salvar al mundo. La experiencia indica que casi ninguno de nosotros podrá llegar jamás a sus íntimas y personales Áfricas. Salvo afortunadas excepciones, inevitablemente alguien se encargará de detenernos en la estación de trenes e interrumpirá nuestra alegría recordándonos -casi nunca con amabilidad- que no tenemos el pasaje requerido.
    Y sin embargo, lejana y cautivante, África sigue existiendo, oculta detrás de nuestro agrisado horizonte cotidiano. Y lo sabemos. Y, contra todo pronóstico y lógica, nos seguimos moviendo con la intención de acercarnos un poco. Obstinadamente, continuamos modelando nuestra travesía. Tal vez en
forma oblicua o contradictoria, e incluso sin darnos cuenta, pero es lo que hacemos.
     Puede que, buscando llegar a África, sólo consigamos llegar a Hannover.
Pero ¿quién habrá de quitarnos lo viajado?



*de Alfredo Di Bernardo.
alfdibernardo@...

 
 
 
 
 
 
ATARDECER*



El atardecer juega con las sombras
al ocultamiento de lo absurdo.
En mi atardecer también juegan
sombras y espejismos.
Soy y no soy en esos juegos,
repito el fanatismo de lo opuesto
pero no me defino.
¡Poseo tantas formas, tantos matices!
Asciendo y desciendo desniveles
por partes, desmembrada
y dejo jirones de mi existencia
colgando en cada plano
pero nunca logro la totalidad.



*de Emilse Zorzut.
zurmy@...




 
 
*


Estas manos azules transmiten caricias
y enloquecen pausados caminos de amor
estas manos que tiemblan y vician
son la causa de mi desazón
Las intuyo en mi piel paseando
como olas de mi amado mar
ellas son las que estaba esperando
en la pausa de mi caminar


y se tiñen de azul como el cielo
y se vuelven azul como el mar
son azules como el pensamiento
y el amor, cuando se empieza a amar



*de Joan Mateu.
joan@...




 
 
El libro que no puedo escribir*

 
Esta expuesto en un vitral de  manuscritos interesantes y  silvestres. En él, en cada alunizaje gesticulan sueños, ideas, pensamientos y proyectos. No lo puedo escribir tan fácilmente. Si bien está allí  esperándome,  escurre por lo cotidiano y desaparece.


 *de Azul.
azulaki@...
 
 
 
 
 
 
*


A veces (y solo a veces) uno corre tal suerte que caer del cielo no es tan desastroso cuando se tiene al menos la esperanza de ser bien recibido en el infierno. Pero cuando uno descubre que donde el cielo tiene hoyos, el infierno ha cerrado sus sucursales, nos damos cuenta que hemos quedado entre
humanos... Y justo uno comienza a creerse dueño de sí cuando nos damos cuenta que donde ningún dios y ningún demonio puede ayudarnos, aparecemos solos, y ni aún así somos salvados por nosotros mismos... Y cuando la humanidad parece aplastarnos sin que podamos hacer algo, llega alguien con los mismos pasos, con sus manos, sus brazos, sus ojos, su sonrisa; y nos abraza, nos mira... La libertad se vuelve mortal, y sale de uno para convertirse en alguien más: y somos salvados por un milagro que escribe, crece y muere como todo lo vivo que nos rodea... Y uno entiende cuando dicen que los sueños también tienen pies, y manos, y ojos, y nariz, y esos etcéteras que con el tiempo se tendrán que descubrir...

La vida brinca de un lado para otro: los vientos abrazan los polvos que cierran nuestros ojos, las lluvias se despiden de las tierras... Tu, yo, el tiempo: ¿Qué hacer?... ¿Habremos dejado de creer en algo? ¿Habremos olvidado los temores de un mundo olvidado?... Lo descubriremos pronto, y espero estar
lo más cercano a ti posible cuando eso pase.


*de hugo ivan cruz-rosas.
quetzal.hi@...









LA VIDA BREVE*



Deja al tiempo pasar, como gaviota.
La vida parte, vuelve y se repite.
Llega el otoño, con sus barcas rotas.
El toro rojo, con su cuerno embiste.


¿Dónde quedó aquel bosque de unicornios?
Convertidos en nubes, corren libres.
El viento arremolina los otoños.
Como gaviota, va la vida breve.


Granizos de nostalgia se harán perlas,
Deja al cielo llorar hojas de arces.
Tu amado irá contigo a recogerlas.


Déjale al pescador echar sus redes,
La barca de los elfos se ha marchado
En su lugar, galopan los corceles.



*de Marié Rojas
 
 
 
 
 
Las escondidas*


En el contacto de la presencia huelo la distancia.
La autoexigencia de ser aceptada obnubila la inmediatez de la comunicación.
Encerrada en una prisión de arquetipos, intento retroceder sin pensarme
Quisiera poder contar lo que nunca pude.
En los entretelones de la inmensidad del lenguaje, hay un individuo que ambiciona ser escuchado.
La ferocidad de la cordura presiona las sienes.
No deja que salga la verdad, esa que tiene la confianza en sus raíces y el valor de no afectarle lo que puedan opinar los demás.


 *de Azul.
azulaki@...






Puede*



Puede que haya un espacio
en el que guardar las palabras.
Puede que sea un secreto
que queden allí guardadas.
Puede que nadie conozca
lo escondidas que se hallan.
Puede que nadie comprenda
que deben estar guardadas.

Soy dueño de mis silencios
pero no lo soy de mi alma.


*de Joan Mateu.
joan@...
 
 
 
 
 
 
ESPERANZA*



Una obsidiana
despechada de la entraña
rozó
en sus ínfulas
a tu ultrajada ingle
Pero
una guagua guinda
esplendorosa
ante lirones imperturbables
en palcos impostores
será cosecha
de la siembra del
casal
Epilogando.


*de NOELIA JUDITH GUIÑAZÚ
.  
judith.guinazu@...



 
 
 
ESTHER*


         Era mi niñera, me parecía justo que cuando viajáramos la lleváramos con nosotros, como parte del equipaje. De mente muy simple y pensamientos nobles, siempre alegre, dispuesta a abrocharme los zapatos o a esconderse para que yo la buscara. Si de noche tenía miedo, la llamaba y ella iba a
tomar mi mano hasta que volvía el sueño.

        Cuando llegamos al pueblo donde había nacido mi madre, tuvo que hacerse cargo de mí más tiempo del usual, mientras mi creadora atendía sus visitas. Una tarde, mientras tomábamos fresco a la sombra de un enorme framboyán, me dijo:

-    Aquí nací yo también.
-     ¿De veras? - le pregunté entusiasmada - ¿Y dónde están tus padres?
         Por toda respuesta tomó mi mano y echamos a andar, si mi madre la hubiera visto alejarse tanto, alcanzar el camino real y seguir más allá, hubiera puesto el grito en el cielo, pero en ese momento estaba muy entretenida en la sala, tomando café con alguna antigua amiga.
         Llegamos a la orilla del río. Ella me señaló sus aguas.

-      Están ahí - dijo muy bajito.
-          ¿Se ahogaron por accidente o alguien los empujó? - dije inclinándome peligrosamente para contemplar las aguas saltarinas, aferrada a la rama de un árbol.
-       No.  Ellos sabían nadar muy bien. Les gustaba venir conmigo, me dejaban en la orilla y se iban para la parte honda, yo los esperaba chapoteando y ellos volvían a recogerme. Nunca me dejaron entrar a lo hondo.
-      ¿Y qué pasó, Esther? - la infancia pone una indiscreción especial en los interrogatorios.
-      Un día nadaron lejos y se sumergieron. El agua estaba tan rica que no querían salir, así descubrieron que podían respirar debajo del agua.
Ese día no vinieron a recogerme, se quedaron a vivir ahí.
-     ¿Y qué hiciste?
-     Lo de siempre, recogí mis ropas y me fui para la casa, me sabía el camino. Yo no sé respirar debajo del agua.
-     Pero, ¡eras una niña! ¿qué fue de ti?
-      Era una época de mucha hambre, nadie tenía trabajo. pero Bienestar Social recogía a los niños huérfanos, les daba albergue, comida y les enseñaba un oficio. Todo el mundo lo sabía.
-       ¿Sólo a los huérfanos? - esta parte llamó mi atención.
-       Solo a los huérfanos - repitió -, pero mis padres fueron muy inteligentes, se quedaron a vivir en el río. logramos engañar a los de Bienestar. A cada rato me escapaba para venir a verlos. Cuando me fui para la capital les expliqué que iba a cuidar de ti, pero les prometí volver. Si te fijas bien, podrás verlos pasar nadando.
         Me pareció ver unas ondas formarse en el agua, como dos rizos.

-    ¡Los veo, Esther, los veo!
-     Yo también. pero no le digas a nadie. Ahora diles adiós, Chely, que tenemos que volver.

         Dejamos atrás el río con sus misteriosos habitantes. Cuando llegamos a casa comenzaba a caer la noche y llevaban horas buscándome. Mi madre quería pegarle a Esther, que huyó corriendo, cubriéndose la cabecita con las manos.

         Regresamos con una nueva niñera llamada Victoria que me enterraba las uñas cada vez que estaba de mal humor. Nunca me sonrió, tuve que aprender a atarme los zapatos sola y a consolarme de mis propias pesadillas, ni siquiera me pasó por la mente convidarla a jugar. A partir de entonces recé cada noche para que lo que me quedaba de infancia terminara pronto.
         Por suerte, cuando cumplí siete, ella quedó embarazada de un militar que visitaba la casa de al lado y mi madre la botó. Yo no entendí nada, pero corrí a dar gracias a Dios. Mi abuelo, que tuvo el tino de seguirme y escucharme, le hizo jurar a mi madre "no más niñeras", ellos se ocuparían de mi tiempo libre.
         Volví a ver a Esther cuando cumplí 15 años y regresé al campo. Vino por detrás de la casa, escondiéndose de mi madre. Vi sus ricitos ralos asomarse tímidamente por el borde de la ventana, su manita, mitad oscura, mitad blanca, comenzó a hacerme señas y corrí a abrazarla. Ella me abrazaba,
me separaba para mirarme y reía, alternadamente.

-    ¡Tengo un montón de hijos, Chely, a la mayor le puse como a ti! - me dijo, tomándome ambas manos.
-     Te quiero mucho, Esther, pero esta vez no me vas a llevar al río - le respondí, riendo también.
-     ¿No le contaste a nadie, verdad? - me preguntó.
         Negué con la cabeza.
-     Nunca me sacaron palabra de adónde me habías llevado, nadie sabe el escondite de tus padres.
-     Sigo yendo a verlos cada vez que puedo - hizo una bocinita en mi oído y rió, con esa risita aguda e inocente que yo le recordaba - Lo que son las cosas. ¡yo me voy poniendo vieja y ellos siguen igualitos!



*de Marié Rojas.
 
 
 
 
 
 
PERSISTENCIA*



Es media noche.
Afuera rondan lobisones hambrientos.
El viejo de la bolsa y el hombre sin cabeza.
Las gitanas, el policía. El linyera borracho.
Llanto de lechuzos y de niños.
Chistido campanario.
Se abren lunas brunas y se cierran los ocres.


Trenza. Engarces. Torzales colorados.
Rozan. Acarician. Palpan.
Abrazan.
Estrechan. Aprietan. Ciñen.
Amordazan.
Atan. Constriñen Aprietan.
Oprimen. Sofocan.  Asfixian.
Ahogan .Ahorcan.
Desmiembran. Devoran.
Atomizan.


El río turbio cubre la sierra madre.
Musita oído niño, palabra ausente.
Extraña y conocida.
Dios levanta su copa y la casa tiembla.
Tiembla en estertores el silencio.
El bramido del rayo atraviesa las tapias.
Piel de cabra, águila. Roble
Trae desnudez acequia, durazno amargo, pala.
Es media noche
Afuera
Persisten en su ronda lobisones hambrientos.


*de
Amelia Arellano.  arellano.amelia@...



 
 
 
HAMACANDO DESEOS*



Quisiera medir con mi mirada
el camino que resta
para que mis pasos
impriman sus huellas,
también contar las gotas de la lluvia
que caen en mi cántaro
con la parcimonia
que tiene el dueño del tiempo,
vislumbrar el límite rojo
o negro o verde arboleda
que se alzará cual muralla
en el momento preciso.
No sé por qué, pero lo deseo
como un modo de preparar mi alma
para ser otra forma
en el infinito.



*de Emilse Zorzut.
zurmy@...
 
 
 
 
 


40*



Están llegando pájaros,
Golpean en mi ventana,
Inundan mi patio,
Ayer nacieron excesivas rosas,
Olvidé conjurar el otoño
Para que se llevara los pétalos caídos
Y, tal vez, algún capullo.


Hoy vienen los hijos de la madrugada
A picotear las ramas florecidas
Y no sé qué hacer con tantas rosas,
Tantas aves,
Tanto golpe en mis cristales.



*De Marié Rojas.







Les fulles caigudes*



Les fulles caigudes
reposen una sobre l'altre
la pluja cau sobre la pluja...
i a la llunyania s'hi veu un salze
amb les fulles al vent de la tarda.


La humitat del capvespre alimenta les seves arrels
mentre per l'aire voltejan murmuris d'enyorança
que la foscor embolica a poc a poc,
apaivagant el dia que mor entre les seves branques.

La nit dibuixa, envoltant la lluna,
la teva cara...


*


Las hojas caídas
reposan una sobre la otra,
la lluvia cae sobre la lluvia...
y en la lejanía se ve un sauce
con las hojas al viento de la tarde.

La humedad del atardecer alimenta sus raíces
mientras por el aire revolotean murmullos de añoranza
que la oscuridad envuelve poco a poco,
tranquilizando al día, que muere entre sus ramas.

La noche dibuja, envolviendo la luna,
tu cara...



*de Joan Mateu.
joan@...


        



LAS PERENNES LLAGAS*



Has golpeado a la  puerta  del sosiego y se ha abierto
Ay no corazón mío, se ha abierto.
La hembra en celo y el niño muerto se han encontrado.
Mamando ciegamente de mis pechos como la vez primera.
Ay como la vez primera.
Y no hay sustancia material, ni cabalas, ni posibles hechizos.
Un pucho se apaga lentamente.
La desnudez, la tuya, la mía desvelan las perennes llagas.
Solo hay vida en la humedad de mi lengua y de tus ojos.
Vienen desde los cráteres dormidos del deseo
Prendes de nuevo  el pucho, aspiras desesperadamente.
Se apaga, como se acaba el tiempo.
Queda el humo.
El olor a hierba, la humedad y la memoria. Fragmentadas
Restos  del animal y el hombre
Un caracol abandonado, abandonado queda en el lecho vacío.
La puerta del sosiego se cierra lentamente.


*de Amelia Arellano.  arellano.amelia@...

 
 
 
*


Apreciadas amigas, queridos amigos,

El número 86 de nuestro Magazín Cultural Latinoamericano XICóATL "Estrella Errante", edición Enero/Marzo/2009, puede ser ya consultado en nuestra página en internet
www.euroyage.org
bajo el link:

http://www.euroyage.org/es/xicoatl-86
 
CONTENIDO:

·    ENSAYO: Onetti: la lección del maestro. Jorge Isaías.
·     NARRATIVA: Los sin nombre. Amelia Arellano.
·    - Cuentos cortos. Joan Mateu i Marti.
·     POEMARIO: Poemas. Blanca Helena Muñoz de Escobar.
·    AUSTRIA: Poemas. Wolfgang Kauer.


La edición impresa de XICóATL # 86 puede ser puede ser solicitada a YAGE por e-mail a la dirección
euroyage@... al precio de 7.- Euros (incl. envío postal).


Cordial saludo,

YAGE, Verein für lat. Kunst,  Wissenschaft und Kultur
www.euroyage.org

Schießstatt-Str. 37   A-5020 Salzburg    AUSTRIA
Tel: ++43 662 825067



*

Apreciadas amigas, queridos amigos,

YAGE, Asociación pro Arte, Ciencia y Cultura Latinoamericanos de Austria tiene una nueva página de internet:
www.euroyage.org , la(o) invitamos muy cordialmente a visitarla!

También tenemos una nueva dirección postal:

Schießstatt-Str. 37     A-5020 Salzburg
AUSTRIA

Cordial saludo!

Dr. Luis Alfredo Duarte-Herrera
Direktor von YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur
www.euroyage.org
Schießstatt Str. 37      A-5020 Salzburg   AUSTRIA
Tel: ++43 662 825067



 
 
*


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*Escribir para mayor información a Eduardo Francisco Coiro.
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#193 De: EDUARDO COIRO <inventivasocial@...>
Fecha: Lun, 2 de Feb, 2009 1:55 pm
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A la memoria de mi padre, Raimundo Respall Fina.

*Ray Respall
 
 
 
 
ME ILUMINO DE INMENSIDAD...
 
 
 

 

NOMEOLVIDES*

 

 

El amor éste, el con mayúsculas
el que guarda lo plateado de la palabra abedul
y está lejos de aquel de los cuentos
con príncipes montados en caballos siempre blancos
y princesas con rizos sin despeinar.
Ése amor de pacotilla
esquivo y plastificado
que no se parece en nada a éste amor. 
 

Este amor de cruzado que resiste murallas
cucaracha y tempestad.
Éste amor sin temblor ni repliegues
que abolió peinado y maquillaje. 
 

Este amor que atrapa momentos en frascos conserveros 
para de viejos iluminar nuestra sombra
con sólo recordarnos. 
 

 

 

*De Diana Poblet.  soydian@...


 

 
 
 
 
El Winchester*

Ampliar su casa comprando la de los vecinos se convirtió en una obsesión. Sin embargo, era bastante improbable poder comprarla porque la  pareja que la poseía estaba contenta con su hogar y era feliz con su vida en el pueblo.

Pensó que si conseguía cambiar esto, el camino sería más sencillo, por lo que decidió  investigar el motivo de su felicidad. No fue difícil, ya que los mismos vecinos, se lo comentaron. La pareja siempre había soñado con tener una casa como esa, un trabajo como el que tenía y una buena relación entre ellos. ¡Los sueños les daban la felicidad!

Tenía que planear un asesinato perfecto y la anular del último obstáculo para adquirir esa casa. Aprovechando que en el país era legal la venta de armas, se dirigió a una de las mejores armerías de la región y compró un Winchester "matasueños" con mira telescópica. Apostándose tras una cortina disparó a su paso matándoles los sueños.

Los vecinos, después del incidente, fueron entristeciéndose y marchitándose. Se les veía ojerosos, cansados e inapetentes. Poco a poco fueron adelgazando hasta morir.
De todos es sabido que la gente sin sueños muere de pena.

 
*de Joan Mateu. joan@...
 
 
 
 
El  asilo*

 
 
Ya están ellos, los días oscuros, palpitan mis pupilas
Mis dedos tratan de recordar en una mímica monocorde, aquella piel, una y otra vez buscando que la tarde se vuelva un arco iris.
El apego a las sombras de los objetos que ellos tocaron se hace más intenso cada vez ...
Me aferro a lo propio. ¿Pero que es lo propio?  Si estoy enajenado en este cuerpo que no me deja ir donde esta el  cielo o  antes de él tampoco
  Entonces Perduro. La naturaleza se convierte en el regazo, es mi dulcinea, con ella re_creo en mi vida
Escucho voces,  alguien me dice que es hora de la medicación. La tomo obediente como un niño atrapado en la incertidumbre.
Oigo unos pasos, son ellos y es solo un instante de amor de tanto que los amé.
Me duelen los amores de toda mi vida y no hay remedio.
 
 
 
*De María Elena. mariaelenaburoni@...
 

 
 



 
DESANCHAR SUEÑOS*


POEMA IV

Las sombras crecen
desmesuradas, tercas,
cubren todas las paredes.
Siento su perfil.

 
POEMA V

Movimientos inconscientes.
Porciones imperpetuas.
Juegos paralelos  de la vida.
Cada gesto es una imagen
que se crea a si misma.

 
POEMA VI

Tener que despertar
sin la débil voluntad
de arrancar de la garganta
el sollozo más allá de la plegaria,
sin saber en que infinito
estará la memoria abarcada,
buscar en el tumulto
la estrella que indique el motivo
de ese universo.
El mito incontrolado,
la sed de indagar bajo la piedra
el caudal desbordante del deseo,
la pasión que genere el arte
de permanecer abierto,
mostrándose tan vivo como otro día.

 
*de MARTA BEATRIZ MULTINI.
-Enviado para compartir por Emilse Zorzut. zurmy@...
 
 
 
 
 
 
 
 
El precio de la muerte*

 
Soldado, sobreviviente y poeta, la obra de Giuseppe Ungaretti parece erigirse toda alrededor de un mismo tema: el vacío. ¿Cómo escribirlo? ¿Cómo atravesarlo? ¿Cómo atrapar la belleza que espera del otro lado? Un recorrido por su obra, desde El puerto sepultado, escrito en las trincheras, hasta El
cuaderno del viejo, escrito tras una vida de búsquedas y pérdidas, permite comprender una obra esencial que puede leerse a la luz de su frase "La muerte se paga, viviendo".



 *Por Guillermo Saccomanno
 
1 En una foto de la Primera Guerra Mundial, como soldado raso del Regimiento 19 de Infantería Italiana, se lo ve fusil al hombro. El soldado tiene un aspecto brutal. Sus rasgos no son los de un joven. En todo caso, un joven viejo. Por supuesto, nadie sale indemne de la experiencia de la guerra. "Soy un hombre de pena" escribirá más tarde, pero su pena, la que imprimirá a sus versos, se alterna con una furia de vivir, un impulso que le hace agarrarse a la vida en las situaciones más extremas. El soldado, en la noche, encogido y temblando en una trinchera, entre el barro, la sangre, bajo la amenaza de un ataque alemán, junto a un compañero muerto, escribe un poema en un papel:
"Una noche entera/ tirado al lado/ de un compañero/ masacrado/con su boca/ rechinante /en dirección del plenilunio /con la congestión/ de sus manos/ penetrante/ en mi silencio/ he escrito/ cartas llenas de amor// Nunca me he sentido/ tan pegado a la vida". Nadie reconocería en este soldado al muchacho que un tiempo atrás colaboraba en la revista L'acerba, de Giovanni Papini. Y que, antes de la guerra, ha frecuentado el ambiente intelectual de París haciéndose amigo de Guillaume Apollinaire, que ahora, como él, también está en uno de los frentes combatiendo contra los alemanes. De Apollinaire es conocida su foto en el frente, con la cabeza vendada. A veces, en sus licencias, el soldado se las ingenia para visitar París y encontrarse con su amigo Guillaume. Después, otra vez, el combate. La guerra es una experiencia
límite, aunque no será la única que deba atravesar. Pero no nos adelantemos, a este soldado que combate en San Michele, en Verdún, en Champagne, la guerra le resulta una situación clave en la que se juegan la fraternidad y la lucidez. Escribe desde el primer día de su incorporación. Escribe una poesía surgida de la necesidad. Una poesía que expresa la necesidad de que el ser humano recobre un sentido. Porque para el soldado la poesía no es filosofía: es experiencia, pura, directa. La intuición es un estado de alerta. Lector de Nietzsche, su poesía tienen un carácter fragmentario, un tono de impromptu. De relampagueos existenciales se trata ahora, y será así, siempre, su poesía entrecortada y áspera.
El soldado escribe sus poemas en los márgenes de una carta, en los de un periódico, y los guarda en la mochila. "Como esta piedra/ del S Michele/ tan fría/ tan dura/ tan desaguada/ tan refractaria/ tan totalmente inanimada// Como esta piedra/ es mi llanto/ que no se ve// La muerte/ se paga/ viviendo".
Y, de título, le pone: "Soy una criatura".
En un franco, mientras camina por las calles de Santa María Della Versa, en Pavia, se anima a contarle a un teniente que escribe versos. Al oficial también se le da por la poesía. Y ha leído al recluta que antes de la guerra publicaba en L'acerba. El soldado le pasa los papeles que tiene en la mochila, esos borradores poéticos escritos a la apurada en un alto el fuego.
Un tiempo después, ese oficial, Ettore Serra, le trae un libro en prensa: El puerto sepultado. En la portada está el nombre del soldado: Giuseppe Ungaretti. El oficial le da al subordinado las pruebas de imprenta, le pide que las corrija. El puerto sepultado es un libro de pocas páginas, en una edición de ochenta ejemplares numerados, fuera de toda comercialización. Con el tiempo será una cotizadísima pieza de anticuarios.
2 ¿Cómo se traduce a Ungaretti? Su poema "Mattina" ("Mañana") tiene dos versos solamente. Pero, a pesar de su aparente simplicidad, en su laconismo, se puede traducir: 1) "Me ilumino/ de inmenso", 2) "Me ilumino/ de inmensidad", y 3) "Me ilumino/ de infinito". No es lo mismo inmensidad que infinito. Dos nociones que, en la sencillez -siempre la sencillez en Ungaretti- va siempre más allá. Como estallido, su simplicidad que contiene una revelación no se puede transmitir fácil, pero aun en otra lengua que no
sea la original, no tan ilegible para nosotros, su poesía conserva una fuerza primitiva que aspira a la trascendencia de lo humano. Toda su obra puede leerse como la búsqueda de una iluminación filosófica y religiosa a la vez que una autobiografía de los distintos momentos de una exploración interior. "No creo en el misterio por el misterio", escribe Ungaretti. "No tengo que expresar el misterio, sino mi mundo." Con seguridad su búsqueda, que consiste en una escritura a un tiempo visceral y contenida, proviene de
cuando era alumno de la secundaria en la escuela Don Bosco en Alejandría.
Allí un cura lo alentó a que escribiera. Y su primer trabajo, con un aire confesional, introspectivo, lo llamó "Análisis de mis sentimientos". Un dato a tener en cuenta: cuando a los ochenta años se reunió toda su obra completa en un volumen con el título de Vida de un hombre, y, al publicarse una edición definitiva de El puerto sepultado, opinaría: "Este viejo libro es un diario". Pero la cuestión de la poesía como un ritual cotidiano, la noción de diario, no se circunscribe a esta ópera prima: se hará extensiva a toda su escritura posterior. Es decir, toda su obra puede leerse como una desgarrada crónica íntima.
3 A pesar de su origen humilde en Alejandría, Ungaretti tuvo su iniciación literaria gracias a una educación privilegiada. Sus padres, italianos de Lucca, eran panaderos. La madre, analfabeta, enviudó cuando el hijo tenía dos años, se hizo cargo del horno, del negocio y procuró en la formación del hijo la ayuda de sus clientes, la colonia de italianos acomodados. Mientras se orientaba hacia la escritura, estimulado por profesores y amigos, el joven Ungaretti lee el Mercure de France, la publicación de los simbolistas y decadentes, y se sumerge en la lectura de Baudelaire, de Valéry y de Mallarmé. Frecuenta los bares de intelectuales y exilados, conoce un grupo de poetas jóvenes que se reúnen en torno de Konstantin Kavaffis (el viejo poeta que evocará más tarde Lawrence Durrell en El cuarteto de Alejandría).
Aunque no comprende del todo a Mallarmé, se da cuenta de que en su musicalidad esa poesía transmite algo. "Todo pensamiento lanza un golpe de dados", lee en Mallarmé. Una humanidad que vive su naufragio requiere una escritura que fotografía la nada. Sólo después de mirar fijo la nada se podrá encontrar la belleza. El joven Ungaretti intentará, en su poesía, capturar con el lenguaje la materialidad de esa nada, nombrar algo anterior al lenguaje. Un algo que puede ser Dios, pero que al haber transitado a
Nietzsche, desolado, en su búsqueda, la sed de inmensidad, de infinito, lo conduce a Pascal. "Tras haber encontrado la nada, encontré lo bello", ha escrito Mallarmé. "Con el abandono de todas las representaciones surgidas del lenguaje, lo que se disipa es la misma subjetividad, y con ella el miedo a la finitud que empantanaba el universo. Cuán divino es ahora el cielo terrestre." Que en la concepción poética de Ungaretti es ese eco que escribe como iluminación de la inmensidad. O el infinito.
4 Más tarde el joven Ungaretti viaja a París. Aunque el propósito del viaje es estudiar Derecho, se anota en Letras, estudia con Bergson en el Collège de France y, entre sus amistades del Café de Flore se cuentan, entre otros Satie, Modigliani, Marinetti, Picasso, Papini, Léger, Bracque y Apollinaire.
En 1914, al estallar la guerra, aunque se identifica con el anarquismo y el socialismo, cree, como su amigo Apollinaire, que es inevitable participar en la lucha contra la ambición territorial de Alemania y se alista. La guerra le parece una oportunidad para terminar con las fronteras y afirmar la fraternidad entre los hombres. Desde las trincheras despacha sus poemas a diferentes publicaciones. Terminada la guerra, mientras trabaja en prensa del Ministerio de Relaciones Exteriores, se hace amigo de André Breton, pero rompe con los surrealistas cuando atacan a Antonin Artaud. En esta época se casa con Jean Dupoix, que será su mujer de toda la vida. Complementa el sueldo de funcionario público con artículos en Il Poppolo d'Italia, y encuentra un lector inesperado: Benito Mussolini. En 1923, Mussolini prologa una nueva edición de El puerto sepultado, ahora de quinientos ejemplares. El libro reúne además de La alegría de naufragios y El puerto sepultado, los primeros poemas de Sentimiento del tiempo. Mussolini se entusiasma en ese prólogo: "Cumplida la revolución fascista, supe por casualidad que el poeta estaba en la burocracia. Me parece que Guy de Maupassant era empleado administrativo de su país, y uno de los hombres de letras más interesantes de Francia. Pensándolo, me di cuenta de que burocracia y poesía no son irreconciliables. Después de un tiempo, la burocracia no mató en Ungaretti al poeta. Y lo demuestra este libro de poesía. Mi tarea no es reseñarlo.
Quienes lean estas páginas se encontrarán frente a un testimonio profundo de la poesía hecha de sensibilidad, de tormento, de búsqueda, pasión y de misterio". Cuando Mussolini es depuesto y, junto con Marinetti, los dos son detenidos, Ungaretti se pone de su lado y a favor de la libertad de prensa.
Adhiere en esa confusión de socialismo y nacionalismo, al fascio. Como Ezra Pound, Ungaretti se engaña al ver en el fascismo al destructor del capital.
Desencantado, pronto se retira a un monasterio. Su relación con Mussolini atraviesa diferentes etapas, desde la afinidad estética y la coincidencia ideológica hasta, más tarde, la discrepancia política. Ungaretti es acosado por cubrir opositores y ayudar amigos judíos. Enfrentando los conflictos que le causa la relación con el líder fascista, Ungaretti no renegará de la amistad, y si bien más tarde extirpó de sus nuevas ediciones aquel prólogo, lo republicará en su vejez.
5 Desde 1931 su permanencia en Italia se vuelve conflictiva, cuando no peligrosa. Hasta 1936 vive en distintas ciudades de Europa, vuelve a Alejandría y, con apremios económicos, encara una cátedra de literatura italiana en la Universidad de San Pablo. Su estancia en Brasil transcurre feliz. Pero en 1939, recibe un mazazo: la muerte de su segundo hijo, Antonietto, de nueve años. ¿Qué puede hacer con este dolor? ¿Es el mismo dolor que aquel de la trinchera junto al compañero muerto? ¿O lo supera?
Nadie está preparado para la muerte de un hijo. De esta experiencia surgen, agónicos y desoladores, los poemas de El dolor. No hay autocompasión ni regodeo en el sufrimiento. Ungaretti replantea la vanidad de sus ilusiones.
¿Aquel soldado que en la trinchera escribía "La muerte/ se paga/ viviendo", intuía que la guerra no sería su máxima experiencia de dolor? Después de esta pérdida, el poeta se encuentra otra vez a la intemperie. Una vez más: ¿de qué sirve el arte? Una vez más, ¿cómo se nombran el absurdo y la nada?
Una vez más, Mallarmé: ¿se puede escribir la nada? Ahora, muerto el hijo, en duelo, Ungaretti escribe un grito, y no creo que haga falta traducirlo:
"Nessuno, mamma, ha mai sofferto tanto".
6 Cuando Brasil rompe relaciones con el Eje, debe abandonar Brasil. Su vuelta a Roma es una amargura. Aunque ha renunciado al fascismo, se lo expulsa del Sindicato de Escritores. Pasa un período de estrechez, para comer vende desde obras de arte hasta objetos personales. Consigue dar algunas conferencias en Italia y en el exterior. Sus presentaciones asientan poco a poco su prestigio como poeta. Pero para él la poesía no es un hecho aislado ni del contexto en que se escribe ni de los sentimientos que la historia le provocan: "Soy un hombre herido./ Y yo quisiera irme/ y llegar finalmente,/ a donde se escucha/ el hombre que está sólo consigo.// No tengo más que soberbia y bondad/ Y me siento exiliado en medio de los hombres".
7 Cabe preguntarse cuál es el sentido de resumir, a través de algunos hitos biográficos, aquellos que se centran en la desgracia personal, para rescatar una obra. Es sabido que la tragedia y la desgracia no legitiman ni potencian el valor de un discurso. La literatura es relato de la desgracia personal, pero no sólo. También es lo que se construye con eso, lo inenarrable, "el dolor". Que sólo puede ser narrado en falsete, con conciencia del falsete.
Es a través de la manera en que se elabora ficción con el sufrimiento como pueden construirse verdad y belleza y, si se admite que la poesía es cuestionamiento existencial, es dándole forma a los interrogantes que se consigue alcanzar el objetivo. La teoría literaria estructuralista y post dictó durante demasiadas décadas que el discurso era independiente de los hombres, que una literatura podía desprenderse del sujeto que la enunciaba.
"Como una frente cansada la noche/ reaparece/ en el hueco de una mano...", escribe Ungaretti. Si un sentido tiene hoy volver sobre su poesía, una poesía que se agarra la frente en la noche, es justamente para desmentir la retórica canalla de la posmodernidad, desmontar el engranaje de intereses
académicos defensores de la especificidad, como la exaltación de la autonomía literaria, un gesto típicamente capitalista del cuidado del kiosco intelectual. Volver a Ungaretti implica conectar la existencia con una búsqueda de sentido y que, esta búsqueda, íntima (volvamos a tener en cuenta que la poesía de Ungaretti puede ser leída como diario), en su experiencia de lo cotidiano, asume con su confesionalismo la puesta en tela de juicio de las palabras y su utilidad.
8 Desde sus orígenes, la poética de Ungaretti, analizando el barroco y pivoteando sobre el endecasílabo de Petrarca, se plantea una renovación de la lengua italiana. Esa renovación, en Ungaretti, consiste a veces en practicar determinados cortes, interrumpir la versificación, quebrar el ritmo y demostrar que la imagen poética, según afirma, no puede sino estar al servicio del sentimiento. "Vuelven a arder en lo alto las fábulas./ Con las hojas caerán al primer viento./ Más si otro soplo viene/ volverá un
chispear nuevo". Se interroga: "¿He hecho pedazos corazón y mente/ para caer en servidumbre de palabras?". Porque Ungaretti no es un poeta afectado que escribe sobre la poesía y tampoco, aun cuando en sus comienzos pueda inspirarse en temas mitológicos, se queda en la coartada de una cultura elitista. Si detecta un elemento que le importa, lo trae a su presente y entonces lo conecta con su experiencia inmediata. A menudo se ha juzgado su poesía oscura y hermética. Nada más lejano de sus versos que la oscuridad: "He poblado de nombres el silencio", explica. El lector actual de poesía, el lector que presume de refinado, a menudo necesita de arabescos culteranos para sentirse elevado. En este aspecto, la poesía de Ungaretti lo va a defraudar y se le antojará, de tan sencilla, tosca. En una sola línea tiene
la virtud de que esa simplicidad aparente sea puente hacia otra realidad o, mejor dicho, la posibilidad de poner la realidad en duda: "No llegamos a conocer más que una parte de la realidad, la menos verdadera", escribe. Un ejemplo, su poema "Fin": "¿Cree en sí y en la verdad quien desespera?".
Aludiendo al tan sonado hermetismo que se le adjudica, si se lo piensa como ecuación formal de una tendencia, también merece ser discutido. Como corriente el hermetismo involucra tanto a Ungaretti como a Eugenio Montale y Salvatore Quasimodo. El término proviene de un ensayo de Costanzo Flora, que
subrayaba en la poesía joven de los años '20 una intención de oscuridad. De entrada, a Ungaretti le molestó esta etiqueta. Como movimiento, los supuestos poetas del hermetismo, escasos de popularidad, se afirmaron en sus escrituras entre 1935 y 1940, y su filtro oscuro, se interpretó como un modo de sortear la censura fascista. A tener en cuenta: una vez más, la miopía crítica que encapsula algunas obras para traer agua a su molino. Que la poesía de los llamados herméticos apelara al uso de la analogía, la utilización de sustantivos absolutos e imágenes oníricas, no necesariamente la volvía impenetrable. Un ejemplo: "Hendido por un rayo de sol/ todo hombre está solo/ sobre el corazón de la tierra; de pronto, /la noche que cierra", escribe Quasimodo. En un artículo de 1940, por su lado, Montale desecha también esta hipótesis del hermetismo: "No he buscado nunca a propósito la oscuridad y por eso no me siento muy calificado para hablar de un supuesto hermetismo italiano si es que existe aquí, y yo lo dudo mucho, un grupo de escritores que tenga como objetivo una sistemática no comunicación".
9 Hay poetas que nacen predeterminados para ser siempre jóvenes y que, si no mueren de modo trágico, más víctimas del propio narcisismo que de las consecuencias del pensamiento romántico (que suelen correr juntos), la prolongación de la existencia se les vuelve insoportable. La senectud les aterra más que la muerte. Rimbaud es el mejor ejemplo. Y tras él, una sucesión interminable de poetas que decidieron arder y consumirse en un instante. El caso de Ungaretti (1888-1970) es distinto: en su aceptación de los dramas que la existencia propone al individuo no quedan ajenos ni el reclamo ni la indignación, pero su enfoque es siempre un movimiento pendular entre el desapego y, como se ha dicho, la persecución de ese segundo donde la iluminación revela la inmensidad, el infinito, y el hombre no es más que naturaleza arrojada a su suerte. Su poesía da la impresión de nacer madura de una vez y para siempre. Y en esa madurez, precoz, se intuye una sabiduría que se remonta a la conciencia del desierto y, como Ungaretti mismo lo manifestara, el horror del vacío. "Si una mano tuya esquiva la desdicha,/
escribes con la otra/ que todos son escombros". Uno de sus últimos libros es El cuaderno del viejo, escrito en la franja de sus setenta años, tras la muerte de su esposa, que publica en 1960 y está escrito entre 1952 y 1960. En su publicación incluye los "Ultimos coros para la tierra prometida". Y empieza así: "Agrupados hoy/ los días del pasado/ y los que llegarán.// A través de los años y los siglos/ cada instante es sorpresa/ de saber que aún estamos vivos,/ que siempre se sucede/ como siempre el vivir:/ Premio y castigo imprevistos/ en el turbión continuo/ de los cambios banales.// Igual es nuestra suerte,/ el viaje que sigo,/ en un abrir y cerrar de ojos,/ exhumando, inventando,/ de arriba abajo el tiempo,/ errante como aquellos/ que fueron, que son, que serán". Lejos de transmitir un final del camino, los poemas del cuaderno expresan la continuidad de la búsqueda. "Si se enfrenta a tu suerte una mano,/ la otra, de pronto, te asegura/ que puedes aferrarte sólo/ a restos de recuerdos". Nada de cansancio, nada de alteración ante la proximidad del final. "Si durase el viaje para siempre/ no duraría un instante, y la muerte/ está aquí ya, desde hace poco". En una entrevista publicada en esos años con motivo de la poesía de la vejez, Ungaretti dice: "Yo creo que en la poesía de la vejez no se da la frescura, la ilusión de la juventud, pero creo que se da una suma tal de experiencia que si llega -y no siempre se llega- a encontrar la palabra necesaria se consigue la poesía más alta".
Además de los intelectuales y los artistas, a su mesa y su vino se acercaban tanto futbolistas como personajes de la farándula. A diferencia de otros poetas consagrados, Ungaretti nunca perdió el contacto con la gente del pueblo. Aunque en oportunidad de El puerto sepultado dijo que le gustaría
ser recordado como "Ungaretti, hombre de pena". Y se explicó: "El hombre de pena es el hombre sombríamente en meditación sobre la justicia y la piedad (...) Siendo Cristo, Dios y hombre, juez y víctima, sucede que justicia y piedad son dos modos de leer un mismo texto divino, en el misterio
insondable mediante el cual Dios se revela y se esconde al mismo tiempo".
Con la misma sencillez primitiva que transmite su poesía, Ungaretti se comportaba con el prójimo manifestando una sabiduría que se trasunta radiante en sus fotos de vejez. Quien ha sido marcado por la tragedia puede sentir tan intensamente la vida porque antes se ha preguntado: "¿Vivir es sobrevivir a la muerte?". Es aconsejable, aunque cierta crítica pretenda patear al autor lejos de su obra, mirar sus fotos de vejez. Radiante, insisto. Así como las fotos de Kafka parecen ser retratos de K, las fotos de
Ungaretti, en esta coherencia de la imagen hombre/creador, retratan el origen de su poesía. Ungaretti admite que "agotada la experiencia sensual, el trasponer el umbral de otra experiencia es el adentrarse en la nueva experiencia, ilusoriamente original, es el conocerse desde el no ser, ser desde la nada. Es el conocerse pascalianamente ser desde la nada. Horrible conocimiento. En cierta época del existir, puede uno haber tenido la sensación de que la mental excluía en uno toda otra actividad: el límite de la edad es límite". Ungaretti sonríe. Y al sonreír, en sus arrugas, se advierten las cicatrices de la existencia. Cada cicatriz, un naufragio.
Volvamos a recordar: uno de sus libros primeros se llamaba Alegría de naufragios. Más tarde, el poeta lo recortó: La alegría. ¿Dice algo el gesto de la amputación "de naufragios"? "La poesía no se explica -ha escrito-. Es muy difícil explicarla." No obstante Ungaretti ha escrito y reflexionado sobre cada uno de sus libros mediante una serie de pequeños ensayos, unas reseñas mínimas que, en ocasiones, por su distancia crítica, parecen escritas por otro. Con respecto a La alegría escribe: "No soy el poeta del
abandono a las delicias del sentimiento, soy alguien acostumbrado a luchar, y debo confesarlo -los años han traído algún remedio- soy un violento; desdén y valentía de vivir han sido los rastros de mi vida. Voluntad de vivir a pesar de todo, apretando los puños, a pesar del tiempo, a pesar de la muerte". En un reportaje brevísimo, de poco más de cuatro minutos, que filma un simpático y sonriente Pier Paolo Pasolini, el director y también poeta lo provoca preguntándole sobre la normalidad, la homosexualidad y la transgresión. A Ungaretti la pregunta le causa gracia. También risueño contesta, ya de vuelta de todo, con la autoridad que le confieren los años, riéndose, que la existencia del hombre ya es un hecho "contra natura" y él, al ser poeta, ha realizado la transgresión máxima. Si la historia no le fue extraña, menos todo aquello que lo relaciona, como dije, con lo popular.
Ungaretti era, habrá que repetirlo una y otra vez, un hombre de pueblo. A fines de los '60, en el auge de la bossa nova, Ungaretti (que había traducido a Vinicius de Moraes y Drummond de Andrade), se reúne con Vinicius, Toquinho y Sergio Endrigo y graban un disco memorable que tiene como premisa "La vita, amico, é l'arte dell incontro". En el disco puede escucharse su voz grave, ronca. Y esa voz cavernosa, casi octogenaria, ilumina. Refiriéndose a él mismo en tercera persona escribió: "El autor no
tiene otra ambición, y cree que tampoco los grandes poetas tuvieron otras, sino la de dejar una bella biografía suya. Sus poesías representan pues sus tormentos formales, pero quisiese que se reconociera de una buena vez que la forma le atormenta sólo porque la exige pegada a las variaciones de su
ánimo, y si algún progreso ha hecho como artista, quisiera que indicase también alguna perfección alcanzada como hombre".
El cuaderno del viejo puede leerse como un buen cierre para el recorrido de su obra: "asamos el desierto con los restos/ de una imagen antigua en la cabeza,// no más saben los vivos/ de la Tierra prometida". No obstante, considerando su obra en perspectiva, este libro que presenta, conciso y
austero, "las amargas sorpresas del recuerdo/ en una carne exhausta", es una puerta introductoria que se abre con serenidad a su poesía de la angustia, pero sin descartar, en su metafísica, la esperanza, aun cuando el milagro no suceda. No es la posesión sino el desprendimiento y la libertad lo que cuentan. La condición de que nuestro pasaje por esta vida tenga un sentido no reside ni en lo patrimonial ni en el afincamiento. "La meta es partir", apuntó. Para que esta tierra tenga un sentido, para que no sea "tierra baldía", deberá ser siempre tierra del deseo, es decir, siempre tierra prometida.
 
El cuaderno del viejo
Giuseppe Ungaretti
Introducción y versiones de Luis Muñoz,
Editorial Pre-textos, Colección La Cruz del Sur,
110 páginas
 
 
 
 
 
 
*
 
 
Raimundo Leonardo Respall Fina.  
 
Nació el 6 de noviembre de 1955, en la Ciudad de la Habana.
Falleció repentinamente el 27 de enero de 2009.
 
1981- Graduado en la Universidad de la Habana, con el título de Licenciado en Historia.
 
1997- Miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, UNEAC.
 
2003- Nombrado Director del Taller Experimental de Gráfica de La Habana, labor que desempeñó con total entrega y dedicación hasta el momento de su fallecimiento.
 
2008-  Nombrado Académico de la Universidad de San Isidro.
 
De modo paralelo a estas labores, realizó una intensa actividad de investigación sobre la cultura cubana, impartió conferencias y cursos en diversas universidades y centros culturales del mundo, colaboraba con programas de la radio y la televisión cubanas. Publicó, entre otros artículos, ensayos y reseñas:
 
1998- Coautor, con Marié Rojas, del ensayo poético Hechizos de Amor.  Texto  del Libro Arte homónimo, editado y distribuido por Franco Galería. Esta obra consta además, de tres grabados del pintor cubano Eduardo Roca (Choco)
 
2000- Tres Ensayos Cubanos. Taller de Arte José Clemente Orozco, Universidad Autónoma de Guerrero, México y Taller de Gráfica de La Habana.
 
2002- Vitolfilia y Tabaco en Cuba. Franco Galería, Colombia y Embajada de Cuba en Colombia.
 
2002- Contrapuntos Infinitos. Un acercamiento al pensamiento cubano a través de Fernando Ortiz y Alejo Carpentier. Taller Experimental de Gráfica de La Habana.
 
2004- El Libro del Taller. 1962-2002. Arte Cubano Ediciones, Taller Experimental de Gráfica e Industrias Gráficas Samuel - La Roda, España.
 
2005- El Quijote Mestizo. Libro Arte. Editorial Summa, España. Texto de presentación. 12 capítulos de la obra de Cervantes, ilustrada por 12 grabados
 
En el momento de su muerte preparaba un libro compilación sobre pintores cubanos.
 
Muchas gracias,
 
*Marié Rojas y sus hijos Sarah y Ray Respall Rojas.

 
 

 

*

 

 

 

Queridas amigas, apreciados amigos:

El domingo 1 de febrero de 2009 presentaremos en la Radiofabrik Salzburg (107.5 FM), entre las 19:06 y las 20:00 horas (hora de Austria!), en nuestro programa bilingüe Poesía y Música Latinoamericana música de los compositores colombianos Rodrigo Restrepo Pabón, Luis Alejandro Olarte y Eblis Javier Álvarez. Las poesías que leeremos pertenecen a Francisco Azuela Espinoza (México) y la música de fondo será de Yawar Inka (Andes). ¡Les deseamos una feliz audición!

 

ATENCIÓN: El programa Poesía y Música Latinoamericana se puede escuchar online en el sitio www.radiofabrik.at

(Link MP3 Live-Stream. Se requiere el programa Winamp, el cual se puede bajar gratis de internet)!!!! Tengan por favor en cuenta la diferencia horaria con Austria!!!!

 

 

REPETICIÓN: La audición del programa Poesía y Música Latinoamericana se repite todos los jueves entre las 10:06 y las 11:00 horas (de Austria!), en la Radiofabrik de Salzburgo!

Cordial saludo!

YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.
www.euroyage.com


Schießstattstr. 37   A-5020 Salzburg   AUSTRIA
Tel. + Fax: 0043 662 825067

 

 

 

 
Convocatoria*
 
 
El trilingüe Magazín Cultural Latinoamericano XICóATL "Estrella Errante" (impreso y digital), que desde hace 17 años se edita en Salzburgo, Austria, convoca a ensayistas, narradores y poetas a colaborar con el trabajo de difusión cultural que llevamos a cabo.

Las colaboraciones deben tener una extensión máxima 4 páginas para ensayo y cuento. Para poesía se ruega enviar una selección de poemas de un máximo de 10 páginas. Los escritos deben acompañarse de un breve curriculum vitae (que contenga la dirección postal) y una foto digital del escritor a la dirección
euroyage@... 
 Los textos seleccionados serán traducidos al alemán y publicados de manera digital e impresa.

Más informaciones sobre nuestra labor cultural sin ánimo de lucro en Europa encontrarán en nuestra página de internet
www.euroyage.com
 Cordial saludo,

 
*Dr. Luis Alfredo Duarte-Herrera
Director de YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.
www.euroyage.com

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#192 De: EDUARDO COIRO <inventivasocial@...>
Fecha: Sáb, 24 de Ene, 2009 1:35 pm
Asunto: UNA IDEA QUE TE SALVE DEL ABISMO DEL CORDERO Y DE LA FLOR...
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UNA IDEA QUE TE SALVE DEL ABISMO DEL CORDERO Y DE LA FLOR...
 
 
 
*Ilustración de Ray Respall.
 
 
 
 
EGGBERT*

 
       
  Su hijo lo trajo de una de sus inspecciones previas a derrumbes de viviendas inhabitables... era solo un huevo, pero varias cosas en él llamaban la atención; decidió colocarlo en una cesta, al lado de la lámpara de su mesa de trabajo. Warren, el cachorro de labrador no paraba de ladrarle, Humphrey el loro le echaba miradas de reojo, Lauren, la gata barcina, arqueaba el lomo y emitía peculiares maullidos cuando pasaba por su lado...
 
         ¡Es solo un huevo, dejadle en paz!, les gritaba al entrar cada noche a reanudar mis lecturas, y ellos hacían caso, pero algo intrigante había en él, de eso no cabía duda. Algo más grande que el de pato, no tan enorme que el de avestruz, con la cáscara gruesa - tanto que no dejaba ver el embrión a trasluz a pesar de la enorme bombilla del escritorio -, de color crema con manchas carmelitas y una suerte de pelusilla recubriéndolo (podía ser un hongo, a saber el tiempo que llevaba en el sótano de la vieja casa donde lo encontraron). En su manía de poner nombres en inglés, y para no ofender a ningún actor, le puso Eggbert.
 
         Pasados tres meses, le pareció advertir extraños bultos que aparecían y desaparecían en su cáscara, como los movimientos de un feto en avanzado estado de gestación. ¿Estaría aún vivo? Decidió colocar la cesta bajo estricta observación, pasando más tiempo que de costumbre en su estudio.
 
         Esa noche su curiosidad se vio colmada, el huevo comenzó a agitarse, primero lenta y luego febrilmente; la cáscara, revelando una elasticidad no sospechada, se resistía a romperse, como si en vez de tal, fuera un saco vitelino. Decidió ayudar a la criatura que se debatía en su interior y con la ayuda de un abrecartas hizo una ligera incisión en el huevo... si es que se le podía seguir llamando así.
 
         Lo que emergió de su interior fue algo repugnante, sin forma definida y al mismo tiempo adoptando las formas donde iba posando sus enormes y múltiples ojos, ora tomaba la apariencia de Humphrey, ora, sin haber borrado del todo el plumaje y las alas, comenzaba a transmutarse en un Warren sin cola de donde emergían las alas de una mariposilla nocturna colada en el estudio, o incluso el pelaje rayado de Lauren...
 
         Horrorizado, levantó el abrecartas para abatirlo sobre el engendro, cuando algo inesperado congeló su gesto. Aquello se volvió hacia él y, mientras borraba poco a poco los pelos, plumas, picos, alas y hocicos anteriores, comenzaba a semejar un monstruoso feto humano, cuyo absurdo parecido hacia él aumentaba por segundos, un insólito feto anciano, con su calva manchada de setenta y cinco años, su nariz prominente y sus rodillas reumáticas...
 
         En un momento dado, él y su copia en menor escala se miraron fijamente. Aún con el afilado objeto en la mano, se resistía a matar a algo que si bien le infundía un desconocido terror, cada vez tomaba más de su esencia, perfilando hasta las arrugas de la frente, aún enorme y abombada como la de los recién nacidos, pero cada vez con más forma humana, el lunar en el hombro en forma de clavel, la cicatriz de apendicitis, casi invisible por los pliegues del abdomen...
 
         Eggbert seguía mirándolo, dejándolo paralizado ahora ante el nuevo fenómeno de verlo crecer, agrandarse centímetro a centímetro, a una velocidad inaudita, hasta alcanzar su estatura en menos de media hora.
 
-     Hola, papá - le dijo echando la cabeza hacia atrás en una risa diabólica.
-     Pero... ¿quién eres? - apenas pudieron balbucir sus labios temblorosos.
-     La historia sería demasiado larga y acabo de nacer, padre, no seas desconsiderado... digamos que soy una especie extraterrestre que lleva tiempo colonizando tu planeta.
-      ¿Acabas de nacer, y hablas perfectamente? - esta vez a pesar del miedo pudo articular mejor la pregunta.
-      Hablo tan perfectamente como tú, puesto que he tomado todas tus pautas físicas y mentales. Venimos al mundo con la memoria de nuestra especie, sabemos quienes somos y por qué estamos aquí, sabemos que debemos transmutarnos en la especie superior para sobrevivir, a pesar de sus limitaciones, conocemos nuestra única enfermedad: creernos humanos al paso del tiempo y no ser capaces de recordar nuestra esencia, pero no será mi caso, he nacido con setenta y cinco años, artritis reumatoide, inicios de catarata y tos de fumador que revela un avanzado enfisema... no creo que viva cinco años más.
-          Entonces... ¿por qué? - su cuerpo entero temblaba como la llama de una vela.
-          No me dejaste opción. Fuiste el único humano a la vista, pasé por las criaturas vivas presentes hasta encontrarte, no más verte supe que eras tú a quien debía mimetizar. Tengo tus recuerdos, sé dónde fui encontrado por Kirk, tu hijo mayor, sé que no le hablas hace dos años a Ingrid, la menor, por casarse sin tu consentimiento, conozco tu pasión por el cine, tus manías de filatélico, los insomnios que pasas leyendo... Creo que ya puedo matarte.
-    Pero - las lágrimas le nublaban la vista, nunca pensó amar tanto la vida a pesar de su pasión por el encierro -, alguien notará la diferencia, en algún momento has de fallar.
-      Claro, y usaré mi sentido del humor para salir airoso de la situación. Tus amigos se reirán y aplaudirán al "nuevo Claude renacido" que hay en mí. Incluso puedo hacer las paces con tu hija, digo... mi hija. Magnífica oportunidad para dejar mis huevos en su casa, además de en ésta que compartes con Kirk y su esposa, en el club de fumadores, en el alquiler de videos y en la biblioteca municipal por donde pasas cada semana a renovar tus lecturas. Hay que dejarlos en varios sitios porque no todos llegan a término, ni todos nuestros anfitriones son tan amables de colocarnos bajo una bombilla. Para no parecer malagradecido, te mataré de modo limpio, un ligero golpe en el sitio adecuado y, ¡au revoir, Claude!
 
         Intentó retroceder y cayó en el suelo, presa de agudos temblores.
 
-     ¡Alguien encontrará mi cadáver y pagarás tu crimen!
-    Olvidé decirte algo - aquella aberración soltó de nuevo esa risa que helaba el alma -, no sé si has escuchado esas historias de insectos que se alimentan de sus madres, de arañas que se comen a sus parejas... el acto de reproducirse y el de nacer incrementan de modo salvaje el apetito. Hoy estoy que me comería a mí mismo si pudiera. Afortunadamente, tu Dios ha puesto en mi camino una copia, no muy apetitosa, pero a quien extrañarán menos que al perro, al loro o a la gatita con nombre de belleza americana. Querido padre, tu Eggbert tiene hambre.
 
         Pero ya el viejo no lo escuchaba.
 
 
 
*de Marié Rojas.
 
 
 
 
 
 
 
Mudanza*
 
 
Sale arrastrándose por la puerta que se está desplomando sobre él. Tiene que abandonar su hogar porque algo caído del cielo lo ha destrozado, aplastando la mayor parte de la vivienda. Se aleja despacio, meneando la cabeza de un lado al otro en una negación continua mientras va dejando un rastro de espuma que marca una huella larga y espesa.

Llevaba toda su vida en aquella casa y ahora, solo y desnudo, camina por los bosques y prados en busca de una nueva morada. Se desplaza muy lentamente, pero no se distrae mirando el paisaje porque se sabe vulnerable y precisa encontrar refugio lo antes posible. Su vida peligra.

Inesperadamente se encuentra una casa abandonada y aunque es algo más pequeña que la que tenía hasta ahora tiene que conformarse ya que no puede arriesgarse a pasar más noches fuera debido a los peligros del frío y de los depredadores. Sabe que ha arriesgado mucho y de estar más tiempo al descubierto seguramente no llegaría vivo al día siguiente

Suspirando profundamente se conforma y se prepara para entrar en la nueva casa, ahora vacía. Se arrastra decididamente encarando la puerta, y plegando los cuernos se introduce en la pequeña concha.


 
*de Joan Mateu. joan@...

 
 
 
 
 
 
Las imágenes terribles de El pequeño príncipe*

 
 
  
*Julio Pino Miyar.  isla_59_1999@...
 
19/1/2009

       
  El piloto de la Segunda Guerra Mundial, Antoine de Saint-Exupery pudo habernos dejado escrito un tratado filosófico sobre la soledad, la incomunicación humana y el valor de la virtud, pero prefirió escribir "El pequeño príncipe":
 "-  ¿Dónde están los hombres? - preguntó el pequeño príncipe - se está un poco solo en el desierto.
  -  También se está solo entre los hombres - respondió la serpiente.  (.)
A quien toco lo devuelvo a la tierra de la cual ha venido. Pero tú eres puro y vienes de una estrella".
El pequeño príncipe habla con la serpiente la lengua de los seres del desierto; el lugar axiomático de la más completa soledad. Su último recurso, inscrito en la ley implacable del Sahara, será hacer valer la promesa de la serpiente, el animal más sinuoso, falaz y lesivo de la Creación. "Soy más poderoso que el dedo de un rey", le advierte sutilmente a su joven interlocutor. "Puedo llevarte más lejos que un navío. puedo ayudarte algún día si extrañas mucho tu estrella." Le dice finalmente para tentarlo y
seducirlo.
Cuando el pequeño príncipe encontró a su amigo, el piloto con su aeroplano averiado en medio del desierto, se cumplía el aniversario de su llegada a la Tierra y rondaba por el mismo lugar donde le había hecho una promesa la maligna serpiente. ¿Buscaba la muerte, entendida como una forma básica de
ensoñación y misterio? ¿Era, de este modo, la muerte la única vía practicable para regresar a su estrella, el diminuto asteroide?
Preguntas como estas nos puede inducir la lectura de ese breve volumen perteneciente, por derecho propio, al compendio de la literatura universal; una de las fábulas del siglo XX que mayor prosecución ha tenido entre los lectores, sensibles e imaginativos, de narrativa juvenil del planeta.
Existe, sin embargo, una gran fábula matriz de la cual surge, en buena medida, el constructo ideológico y moral de la cultura en Occidente. Dicha fábula ha devenido en una doctrina que contiene toda una serie de pliegues imaginarios, atribuciones simbólicas y un corpus dogmático, sobre los cuales se ha asentado un credo milenario, una tematización incluso de alcance artístico y filosófico: La predicción y genealogía (convenientemente establecidos según las antiguas escrituras religiosas hebreas) de la encarnación en Palestina de la vida - pasión, suplicio - muerte y resurrección - exaltación de Jesús, el Verbo; el Cristo de los cristianos.
Tal vez no nos damos suficiente cuenta hasta qué punto nuestra estructura mental -nuestra muy subjetiva existencia-, moldeada en la persona occidental por el paso de los siglos, ha sido preestablecida por los predicados psicológicos de la paciencia y la espera; la esperanza por el "próximo" advenimiento de un ser que no sabemos con certeza qué "buena nueva" nos trae, o de quién se trata en realidad.
Dos finas líneas trazadas a lápiz por Saint-Exupery ilustran esta circunstancia mental culturalmente adquirida: un dibujo infantil que esboza,
al final de la narración, el lugar donde se realizaría el hipotético regreso del pequeño príncipe y que posee, en el borde inferior, una leyenda que consuma, ante el lector, el carácter testimonial del libro propuesto por el autor: ((.)Para mí, este es el más bello y el más triste paisaje del mundo):
"Escríbanme pronto que él ha regresado".
En "Crónicas marcianas", del escritor norteamericano Ray Bradbury, reaparece un tema muchas veces soslayado por la ciencia y el pensamiento filosófico: la naturaleza básicamente emotiva de aquello que buscamos; la fundamentación última del conocimiento en nuestra perentoria estructura mental. Un
personaje de Bradbury, concebido como una entidad alienígena, pudiera explicar muy bien la razón de la universalidad del pequeño príncipe: en él vemos lo que necesitamos ver, el reflejo idealizado de nuestras necesidades afectivas. Esta señalada entidad producto, en este caso, de la imaginación libérrima de un creador de ciencia ficción, deviene así, ante el lector, en curiosidad anfibológica: un sujeto recreado por las emociones en el que una pareja de abuelos cree haber encontrado al nieto perdido; un hombre, a la novia amada de su adolescencia; la policía, a un prófugo de la justicia (por ejemplificar al azar).
Cuando la escritora Elena White publicó hace mucho, el libro que se convertiría inmediatamente en un bestseller mundial, "El deseado de todas las gentes" estaba, por su parte, sintetizando comercialmente el modo psicológico en que las multitudes tienden a relacionarse con la figura emblemática de Cristo.
La cultura occidental, sustentada por una psicología y un lenguaje previamente configurados, ha sido originalmente edificada como una cultura mítica, fundada en la esperanza de un Advenimiento. Por su parte, aquello que hace de "El pequeño príncipe" un libro esencial en medio del trasiego de los días, un ejemplar bibliográfico al que acuden -para citar a Borges con su recurrente definición de lo clásico- "las generaciones de los hombres con idéntico fervor", es porque ha sido capaz de estremecer los mecanismos de relojería de nuestra muy condicionada alma occidental.
Partiendo del hecho que la narración de marras es un fenómeno estético establecido, cabe entonces citar estas palabras del poeta Goethe: "En el símbolo lo particular representa lo general, no como un sueño ni como una sombra, sino como una viva y momentánea revelación de lo inescrutable".
Ignoro si en la vida agitada y aventurera de Saint-Exupery tuviera, en algún momento, la experiencia del contacto con una verdad esencial. Aunque de lo que no debería dudar es que él llegó a entender la vida como algo constituido del más hondo e impenetrable misterio. Un libro como "El pequeño príncipe", para llegar a constituirse como hecho literario, tuvo primero que rondar un sentimiento, una percepción en particular, que en religión se le da el nombre de Epifania. O sea, ese encuentro con una persona única, una realidad fundamental, que sólo a los verdaderos artistas les es dado acceder, y en el que el sentimiento religioso se nos aparece como la forma más aguzada - sin oropeles y sin dogmas- de sensibilidad.
Según nos lo narran las escrituras bíblicas, Jesús, como el pequeño príncipe, habitó una temporada en el desierto; la parábola del Nuevo Testamento coloca al "Hijo de Dios" en una situación  extrema, hambriento, flagelado por los golpes de arena lanzados por el viento sobre su carne desnuda y finalmente tentado por el demonio. Estos "hechos" se encuentran incorporados a la tradición religiosa; lo ilusorio, o fantástico, de esa narración se disuelve en la fe del creyente; en la severa constricción que realiza el individuo religioso mediante la obliteración de su razón frente a lo que algunos teólogos han llamado la locura de Dios. Pero si somos partícipes de una de las interpretaciones de Borges, la Biblia debería ser leída como una suerte de literatura fantástica y, junto a ella, libros como "La Fenomenología del Espíritu" de Hegel y "Los siete viajes de Simbad, el marino", también lo serían indistintamente. Sin embargo, el volumen que nos ocupa se ofrece para traernos a colación una relación hasta ese momento
obliterada, una experiencia extraviada en los anales de la historia y en los primeros testimonios Neo - testamentarios.
¿Quién sería, para el piloto que fue siempre Saint-Exupery, ese gran amigo que le inspirara a escribir esta extraordinaria crónica, ese inusual documento humano? Redactado con la brevedad y simpleza de un parte de batalla y salpicado de dibujos.
Bien pudo ser el judío León Werth, "cuando era niño"; como el autor enmienda en la dedicatoria, para hacer entendible que un texto como ese fuera dedicado a una persona mayor. "Es que mi amigo puede entenderlo todo, incluso los libros para niños"; nos explica. Mas sobre todo, este amigo padece de hambre y frío en un campo de refugiados y "tiene necesidad de ser consolado." ¿No es acaso esa dedicatoria el hermoso símbolo de una amistad que, como afirma Goethe, se nos muestra como "revelación de lo inescrutable"?
Testimonio que tuvo el poder de convertir la vida del piloto en leyenda y su desaparición física, casi sin dejar rastro, en pura indagación poética: ¿Se habrá ido con su aeroplano en busca del pequeño príncipe?
¿Qué relación tan absolutamente radical puede contraerse con las verdades más íntimas y cotidianas de la existencia, capaz de renovar en nosotros las fuentes más originales de la vida y la religión? De esta relación fundamental con la existencia y el destino humano nació, sin ribetes religiosos, el pequeño príncipe. Lo engendró Saint-Exupery en su sedienta caminata por el desierto en pos de una fuente:
"El agua también puede ser buena para el corazón -le dijo el pequeño príncipe al despuntar el alba".
En esta narración abunda una aguda crítica al marco figurativo del arte, a la verdad formalmente entendida como estricta realidad sensorial. Para el escritor, en cambio, lo verdadero tiene visos de abstracción, porque llegamos a ello por vía de una intelección. Esa parece ser la verdad enunciada por el personaje del zorro que hace de esa historia un libro de aprendizaje, una curiosa epopeya del conocimiento moral y estético: "Es el tiempo perdido por tu rosa lo que la hace importante." No obstante, el mismo transfondo conceptual parece disolverse en aras de la sensibilidad interior;
en aras de aquello que, a pesar de estar más allá de las formas elementalmente descriptivas, no es un concepto puro, sino una intuición lograda al nivel de las emociones, carente, por tanto, de severos
condicionantes teóricos, que la convierte en una verdad subjetivamente constituida y en una intelección sentida, percibida.
Fue el pensador Federico Nietzsche quien escribió que -en última instancia- la verdad era sensual; entendiendo con esto que existe una unidad indisoluble entre aquello que se expresa por medio de la vida y aquello que la vida esencialmente expresa. Las múltiples y variadas formas de la vida sólo se perciben si son comprendidas, si son aprehendidas mediante la sensibilidad. Por tanto, en nuestra comprensión conceptual del bien y la belleza se manifiesta la presencia de un modo en especial de sensibilidad,
la cual es siempre correlativa, aunque esto pueda parecer contradictorio, al mundo de las ideas.
Cuando el pequeño príncipe contempló por primera vez a su cordero dormido en el dibujo de una caja cerrada estaba arribando, ante su amigo el aviador, al corazón mismo de la intuición, poniéndose intencionalmente al abrigo de una idea que hacía posible la existencia invisible de un cordero. Colocando además en juego su alma, pues la idea del cordero implicaba el peligro de la flor y la enorme responsabilidad del pequeño viajero que había dejado su asteroide inmerso en ese conflicto insoluble: la estrella que necesita un cordero, el cordero que, con su presencia, pone en peligro la supervivencia
de la flor que, a su vez, es la esencia intelegida de su estrella. "Yo pintaré un bozal para tu cordero; yo pintaré una idea que te salve del abismo del cordero y de la flor." Parece balbucear el autor, como si se
esforzara por comprender la idea que ata el mundo invisible de los conceptos con la naturaleza original de las cosas. Es en ese preciso instante, en que las ideas parecen conducirnos a una nueva relación con la realidad y apuntan al corazón subjetivo de la verdad, que el pequeño príncipe se nos muestra -como una radiante aparición en medio del desierto- en toda su grandeza, tragedia y postulaciones.
El hecho real del recusar invariable de las agujas del reloj revelan la íntima soledad de la conciencia abandonada en el fondo del tiempo; su primitiva y justificada ansiedad: ¿Qué es lo que esperamos de la vida? ¿Hacia dónde vamos? ¿Por qué persistimos en olvidar que lo definitivo nos espera siempre al final del viaje? Esa es la parábola cruel del guardavías: trenes que parten y regresan invariablemente de uno a otro lugar; ¿hacia dónde se dirigen? ¿qué buscan o qué necesitan? Pregunta extrañado el pequeño
príncipe:
"No persiguen nada -dijo el guardavías-. Ellos duermen dentro o bostezan.
Sólo los niños aplastan su nariz contra los cristales".
No creo que el aviador francés haya tenido ocasión para leer a Eugène Ionesco, -ni siquiera coincidieron los dos en una misma época literaria- pero hay mucho de teatro de la paradoja, la crueldad y el absurdo colocado en el oculto intersticio de esas páginas: Un niño trashumante en el desierto, enfebrecido debido a su imaginación desbordante, y que fundamenta, en su lealtad incondicional a una flor -a esa estrella-, la renuncia ética a los valores del mundo; su crítica más esmerada a los presupuestos
corrompidos de la existencia.
En su periplo por varios asteroides el pequeño viajero visitó los diversos estereotipos humanos. Aprovechó para evadirse de su propio asteroide una migración de pájaros salvajes y cuando llegó finalmente a la Tierra, en vías de completar su misión, se encontró con altos cerros montañosos que
convertían en meros ecos sus palabras. "¿Qué tierra es esta - se pregunta asombrado- donde los hombres no tienen imaginación y repiten lo que se les dice?" Una flor silvestre, descubierta por azar en el camino, le habló entonces irónicamente de los hombres, -la flor había visto un día pasar una
caravana: "deben existir cinco o seis, los pobres no tienen raíces y el viento los esparce de un lugar a otro".
En un breve apunte el autor finalmente nos relata la caída del pequeño príncipe mordido por el ofidio:
"Sólo hubo un relámpago amarillo cerca de su tobillo. Se quedó inmóvil un instante. No gritó. Cayó suavemente, como cae un árbol en la arena. Ni siquiera hizo ruido."
De todas formas, no creo que nos encontremos ante la idea de la muerte del pequeño príncipe, sino ante un hecho que justifica, ante el lector, su inevitable ausencia; su partida irremediable. El sentido lógico del texto opera generalmente por elipsis: su ausencia es la garantía de su presencia invisible, alojado ahora en el corazón de nuestra intimidad; su visita a la Tierra supone, por paradoja, una misión que la desborda; y su misión ultraterrena contiene el significado de su fugitiva existencia. Lo realmente
curioso es llegar a entender que el autor escribió un texto de tanta capacidad poética que no sólo nos muestra su privilegiado sentido, sino que parece ofrecer nuevas perspectivas al arte y la literatura, como si en el terreno de la pura recreación simbólica irrumpiera un mensaje hasta ahora sólo patrimonio exclusivo de las religiones.
Según la tradición de Occidente existen tres grandes textos sagrados: La Biblia, La Divina Comedia y el Quijote. El primero es un texto esencialmente religioso, el segundo oscila entre lo religioso y lo profano, el tercero es esencialmente profano. En el marco general de esa profanidad cultural, inaugurada en el siglo XVII por Miguel de Cervantes, se inscribe perfectamente El pequeño príncipe. Lo novedoso en él es que nos implica en una nueva interpretación de la experiencia cristiana, aunque de raíz prominentemente mundana. Hay en el texto un culto a los valores sensibles de la vida, pero sin dejar de entender que el bien y la belleza operan en nosotros como resultado de una intelección, de una gestión del pensamiento abstracto, que a la vez incorpora las verdades del corazón como las verdades
fundamentales de la existencia.
Debido a esta vocación mundana en busca de un sentido que clarifique la vida, es que el pequeño príncipe permanece fiel a la esencia intelegida de su flor, -el tiempo dedicado a ella que la hizo importante y única. Por esa razón, es que la esencia y la existencia van juntas y producen de consuno el significado real de lo humano; porque el hombre es ese ser a quien mediante su existencia le está permitido aprehender el concepto de su esencia. Y también por esa razón, es que el cuerpo de verdades invisibles que nos acompañan - entre otras, las "pascalianas razones"- se vuelve tangible, singular y único, como los símbolos que un día creara, para cada uno de nosotros, la pasión innegociable del artista.

 
 

 

 

 

ESPERANZA*



 

Una obsidiana
despechada de la entraña
rozó
en sus ínfulas
a tu ultrajada ingle
Pero
una guagua guinda
esplendorosa
ante lirones imperturbables
en palcos impostores
será cosecha
de la siembra del
casal
Epilogando.




*de NOELIA JUDITH GUIÑAZÚ. judith.guinazu@...

 

 

 

 

*

 

 

 

Queridas amigas, apreciados amigos:

El domingo 25 de enero de 2009 presentaremos en la Radiofabrik Salzburg (107.5 FM), entre las 19:06 y las 20:00 horas (hora de Austria!), en nuestro programa bilingüe Poesía y Música Latinoamericana, música de la cantautora argentina Natalia Pérez. Las poesías que leeremos pertenecen a Juan Carlos Galeano (Colombia) y la música de fondo será de Darío Robayo (Colombia). ¡Les deseamos una feliz audición!

 

ATENCIÓN: El programa Poesía y Música Latinoamericana se puede escuchar online en el sitio www.radiofabrik.at (Link MP3 Live-Stream. Se requiere el programa Winamp, el cual se puede bajar gratis de internet)!!!! Tengan por favor en cuenta la diferencia horaria con Austria!!!!

 

REPETICIÓN: La audición del programa Poesía y Música Latinoamericana se repite todos los jueves entre las 10:06 y las 11:00 horas (de Austria!), en la Radiofabrik de Salzburgo!

Cordial saludo!

YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.
www.euroyage.com


Schießstattstr. 37   A-5020 Salzburg   AUSTRIA
Tel. + Fax: 0043 662 825067

 

 

 

 
Convocatoria*
 
 
El trilingüe Magazín Cultural Latinoamericano XICóATL "Estrella Errante" (impreso y digital), que desde hace 17 años se edita en Salzburgo, Austria, convoca a ensayistas, narradores y poetas a colaborar con el trabajo de difusión cultural que llevamos a cabo.

Las colaboraciones deben tener una extensión máxima 4 páginas para ensayo y cuento. Para poesía se ruega enviar una selección de poemas de un máximo de 10 páginas. Los escritos deben acompañarse de un breve curriculum vitae (que contenga la dirección postal) y una foto digital del escritor a la dirección
euroyage@... 
 Los textos seleccionados serán traducidos al alemán y publicados de manera digital e impresa.

Más informaciones sobre nuestra labor cultural sin ánimo de lucro en Europa encontrarán en nuestra página de internet
www.euroyage.com
 Cordial saludo,

 
*Dr. Luis Alfredo Duarte-Herrera
Director de YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.
www.euroyage.com

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Tel: ++43 662 825067
 
 
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#191 De: EDUARDO COIRO <inventivasocial@...>
Fecha: Mié, 21 de Ene, 2009 5:55 pm
Asunto: COMO ESOS PAISAJES IMPOSIBLES DE MAGRITTE...
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EL GUARDIÁN*

       
 
 
  Supe reconocer al momento que me hallaba dentro de uno de esos sueños especiales que nos parecen tan reales que atemorizan incluso horas después de despertar, donde si corremos se nos corta la respiración y nos late más de prisa el corazón, la comida sabe a comida, la rosa huele a rosa y el frío nos corta la piel. Cierta vez un estudiante de tensegridad intentó enseñarme el modo de despertar, pero no le hice caso, me gusta soñar.

         Me hallaba en una enorme roca flotando en el vacío, como esos paisajes imposibles de Magritte. Más allá de ella no se distinguía tierra, ni mar, ni siquiera niebla. fue entonces que lo vi, con su aire cansado, su cetro y aquello que semejaba un perro, durmiendo a sus pies.

         No duró mucho esta sensación de reposo que emanaba del conjunto, el perro olfateó mi presencia y comenzó a ladrar. Uno de sus rostros despertó y me escudriñó lleno de curiosidad, el otro continuó su siesta.

-      ¿Quién eres? - me preguntó.
-     La verdadera pregunta es ¿quién eres tú, y por qué estás en mi sueño?
-       Soy el guardián - respondió, como si eso fuera suficiente.
-      Guardián. ¿de qué? ¿de un trozo de piedra flotando en la nada?
-     Del centro de la creación - el segundo rostro despertó a medias, mostrando cierto interés por la conversación -, en este punto exacto convergen todos los universos, los mundos, los reinos, todas las posibles realidades. Yo soy el encargado de velar porque nadie cruce de una a otra, aún desconocemos los resultados de tal mezcla. es mejor evitar aquello cuyo final no se puede siquiera suponer. Mi sola presencia en este sitio es suficiente, soy la variable que rompe el balance de la ecuación.
-      Pero. - dudé -, yo estoy soñando, ¿de qué realidad hablamos?
-     Esta es ahora tu realidad, y en este momento forma parte de las que convergen en esta isla.
-      Claro - pensé en voz alta, en definitiva era mi sueño -, hasta la irrealidad puede ser una realidad alternativa cuando se trata de abarcarlas en su totalidad, seguro incluyen los mundos imaginados en la literatura, en las artes, en la mente de los locos. tiene su encanto saber que en algún sitio está La Tierra Media, el Mundo del Espejo, los Súper Héroes y la Federación Galáctica.
-     No vas errada, desde tu punto de vista. Desde el mío, es tan válido el mundo onírico en que estás ahora como aquel en que te mueves cuando despiertas; sucede que has sido condicionada para encontrar uno más real que el otro.
-    Imagino que, si lo dices con tanto énfasis, es porque vienes de un mundo que yo consideraría imposible, o fantástico, quizás alguien te soñó, o te imaginó, alguien que ya no existe y de quien fuiste solo una fracción de pensamiento, ¿voy descaminada?
-      Para nada.
-      Y, ¿cuánto tiempo llevas aquí?
-      Una infinitud - suspiró, expresando un cansancio sin límites - si aquí el tiempo se midiera con tus variables.
-       Es decir, ¿que vives en una suerte de ahora eterno?
-       Como tú, solo nos diferencia que yo soy consciente de ello.
-      Es cierto, el futuro no existe hasta que no lo convierto en presente, y el pasado ya no está. pero, más allá de la cuestión temporal, ¿no estás agotado por el peso de la responsabilidad?
-      No puedo quejarme, no tengo a quién - soltó una risita sardónica -, no creas que todos los días cae alguien en este punto. Ni siquiera sé quiénes son mis superiores, si los hay; me limito a repetir las
palabras de mi predecesor.
-       ¿Es mucho preguntar si te toca algún relevo?
-      Lo estoy esperando - respondió lacónicamente.

         Recordé aquellos cuentos en que el barquero de la Estigia, el gigante Atlas, o el guardián de alguna caverna piden al incauto que le sostengan por un instante el remo, le ayuden a acomodarse el mundo a sus espaldas, o respondan ciertos acertijos. me cuidaría bien de no caer en la trampa.

-    Puedo leer el pensamiento, en donde vengo es más común que el lenguaje hablado.
-     ¡Ah! - me cuidé bien de volver a pensar algo coherente.
-     En fin, que no te equivocas. Pero no creas eso de aguantar el cetro o el remo, es demasiado pueril suponer que el hábito hace al monje, no es tan fácil elegir al próximo guardián - me miró de reojo -; si bien lo del acertijo pudiera ser cierto.

         Asentí con la cabeza, desviando la mirada para que no adivinara mis temores.

-      Como tenemos tan pocas visitas, me está permitido evaluar a los postulantes no solo por sus respuestas, sino también por sus preguntas.
Imagina quién acaba de sacar "sobresaliente".

         Se levantó riendo, desplegó las alas, dio dos cachetadas al segundo rostro, que terminó de despertar, y colocó el cetro en el suelo.

-       Te dejo al animal, era viejo ya cuando llegamos, no está para trotes. No confíes mucho en él, pero siempre será mejor que no tener compañía; por lo visto, en tu mundo tienen una sola alma dentro de un solo cuerpo.
-     Pero. ¡Oye! ¿Te vas sin más ni más? - le grité a pleno pulmón, sabiendo que no me escuchaba.

         Y aquí estoy, en esta ínsula en medio de la nada, o justo en el medio del Todo, ¿qué más da?, comenzando un turno de guardia que puede durar media eternidad, o quizás un poco más. Ni siquiera vale la pena estallar en sollozos.

         En mi mundo dirán que he muerto en sueños, y yo viviré esta infinitud pensando que no voy a morir, precisamente por mi afición a los sueños.


*de Marié Rojas.
-Dibujo: Ray Respall
 
 
 
 
COMO ESOS PAISAJES IMPOSIBLES DE MAGRITTE...
 
 
 
 
 
 
LA ASUNCIÓN DEL PRESIDENTE NEGRO*



 
    Empezó con un comentario del periodista argentino que conducía la transmisión del acto de jura presidencial de Obama. Dijo este periodista que Barack Obama es el mejor presidente de la historia de EEUU.
     No era un astrólogo ni un vidente; quien afirmó eso era un señor entusiasta que se dejó llevar por la intensa propaganda que nos está traspasando constantemente desde hace meses, y que ha instalado la idea de que los EEUU pasarán en un minuto, por la mágica jura de un hombre negro sobre la biblia de Lincoln, a ser un país acorde con la fábula de adalid en la lucha de la libertad, igualitario y un lugar donde los sueños se cumplen y defiende las causas humanitarias en los confines más extremos de la
tierra. Todo eso porque la mano de un señor negro se posa por unos segundos en una biblia antigua, y como en los cuentos mágicos, la gente se abraza, los enemigos se reconcilian, y una luz rosada envuelve desde hoy y para siempre al imperio renacido.
     A Hollywood no se le puede negar la suprema capacidad de elaborar discursos sentimentales. Y no ahorran recursos. Estará la invocación a Dios, la canción popular de Aretha Franklin, la música de cámara para darle categoría, la arenga serena de un líder firme y bastante fotogénico, el
poema de una poetisa de barrio bajo.
     Ahora bien.
     Obama recalca la diversidad religiosa del pueblo norteamericano, pero es un pastor el que oficia la bendición, y reza el padre nuestro. Está bien ganarle a la derecha, pero no hay que hacerla enojar demasiado. Nos informan que ese pastor está contra el casamiento gay y contra el aborto. No había un
imán ni un sacerdote ni un monje budista ni un rabino ni nadie más que el pastor. Me pregunto si en un Estado no confesional es necesario o recomendable insertar un pastor rezando.
     Obama, que fue votado por las minorías, que por ser de raza negra uno imagina que conoce las dificultades de las minorías, en su discurso exalta los valores norteamericanos tradicionales como los de los vaqueros que conquistaron el oeste. Horrible ejemplo para alguien que, si representa a las minorías, habrá sido votado por los escasos sobrevivientes de esa conquista del oeste que fue una masacre y una expoliación. O será que las minorías son las de la inmigración y no entran en ellas los aborígenes.
     Obama se inclina por los recursos energéticos limpios, anuncia que se apostará a la energía solar y eólica ya que el petróleo les da poder a sus enemigos. Emociona tanta conciencia ecológica, tanto amor desinteresado por el planeta. Asusta la definición de los enemigos por los recursos que poseen.
     Obama anuncia la retirada de las tropas de Irak. Bien. Será que ya no queda nada más que pérdidas por ese escorial, ese inmenso cementerio derruido. Va a prestarle atención a la India y a Afganistán. Tiemblen por esos lados, porque el imperio lleva la palabra libertad escrita en los tanques, y la igualdad es la de las tumbas, donde por igual se enciman los cadáveres desfigurados de niños y de adultos.
     Obama es negro, habla bien, tiene carisma y por alguna razón todos están muy entusiasmados. Yo no soy norteamericana. Ojalá pudiese no importarme en absoluto la suerte de este hombre o de ese país. Pero no soy tan incauta. Pero los sueños y las pesadillas del imperio mueven ejércitos, crean hambrunas o dan un respiro a los miserables del mundo.
     Me asusta que Obama le haya prometido al pueblo norteamericano la continuidad del estado de bienestar, la no renuncia al american way of life.
Eso se logra sobre la miseria de los subdesarrollados. Nosotros. Para que haya riqueza en EEUU, debe de haber pobreza en las antípodas. Para que algunos coman de más, muchos deben pasar hambre en las noches destempladas.
     Me encantaría que Obama sea un mago maravilloso, el héroe de comic que en dos o tres viñetas soluciona todos los problemas. Pero ni el ejército, ni la CIA, ni parte del Congreso, ni las aspiraciones del ciudadano medio, ni siquiera Barak Obama en sus propias palabras hacen suponer tal prodigio.
     Ojalá me equivoque y la luz rosada abarque el imperio y todos seamos felices para siempre. Pero no suena muy convincente, la verdad.
 
 
 
 
*de Mónica Russomanno. russomannomonica@...

 
 
 
 
Sentidos*
 

La distancia entre el


 perfume y la luz

 el gusto y el sonido

es la piel.

El tacto se abre

como estrella terrestre

 oímos el  luminoso


sonido, la nariz toca


partículas impalpables


ojos en la boca


para gustar.



A veces (no es fácil)

ese resplandor llega.


Ángeles caídos

rodamos

con el rojo brillante de la manzana

en el hueco de las alas.

 
*de Cristina Villanueva. libera@...
 
 

 
 
 
El ahorcado*

 
 
Los dos niños jugaban al ahorcado en la plaza del pueblo, bajo el olmo centenario que prácticamente la cubría por completo.

- La "a".
- No, no hay, una pierna
- A ver... La "c"
- No, tampoco, un brazo.

Los dos niños seguían jugando a la sombra del árbol, ensimismados y concentrados en la partida de aquel juego infantil que estaba de moda en el pueblo.

Al atardecer, los tres hombres, con el carro tirado por una mula, se acercaron al olmo. Descolgaron al perdedor, lamentando que el maestro no les enseñara a jugar a fútbol; pero el maestro dice que es imposible porque, quitando los colgados, no le da para hacer un equipo completo.

 
*de Joan Mateu. joan@...
 
 
 
 
 
 
Mandarse a mudar*

 
En su adaptación de la novela, Cazaux dio un lugar mayor a algunos personajes femeninos, rescató la ironía pero trató de "no arreglar lo que funcionaba bien". Y ahora es el actor de la versión teatral dirigida por Lía Jelín.



 *Por Rodrigo Fresán
Desde Barcelona
 
 
UNO
 
Mientras ustedes leen estas líneas, un eficaz comando compuesto por 83 profesionales altamente calificados -seguramente entrenados en algún bunker top-secret- vuelven a entrar en acción como lo hacen cada cuatro u ocho años. Gente que podría haber trabajado en versiones más o menos reales de Alias o 24, pero a la que su formidable sentido del deber patriótico y un valor casi suicida les ha empujado a seguir una vocación todavía más extrema y asumir la misión más imposible de todas.
Sí, este martes por la mañana vuelven a sonar las alarmas y a activarse todas las alertas.
Este martes, apenas superada la hora del de-sayuno, vuelven a correr los relojes y se inicia la cuenta regresiva.
Y esos 83 valientes tienen apenas cinco horas para lograr su objetivo: sacar al presidente saliente y entrar al presidente entrante en la Casa Blanca y a todas esas cajas que vienen y se van con ellos. Operación Doble Aguila para, en un movimiento, congeniar la compleja movida del mandarse a mudar con el mandar a que te muden.
 
 
DOS
Se sabe, ha sido publicado varias veces: la mudanza es ese acontecimiento en la vida de todo ser humano que suele figurar, estadísticamente, en lo más alto del Top-3 de motivos para tener un bonito brote psicótico seguido de cerca por un divorcio (cuestión que implica una mudanza) y la muerte de un ser querido (también, apenas metafóricamente, una mudanza a ese lugar del que ya no se vuelve mientras uno se queda de este lado preguntándose que hará con todo ese amor y todos esos restos mortales). Buena parte de las especies animales lo tienen más sencillo (esa súbita necesidad de desplegar alas o mover patas siguiendo el curso hasta hace poco -el cambio climático promete complicar las cosas- bien definido de las estaciones) y los presidentes norteamericanos lo tienen más fácil que nadie. Les hacen -como de costumbre- el trabajo sucio. Y si se rompe algo, no es culpa de ellos. Así, no me canso de leer sobre el milagro y de contemplar segmentos informativos sobre el asunto en los noticieros. Insana envidia. Salen de ahí los Bush apenas masticada la última tostada y para la hora del almuerzo ya están las fotos en las paredes y la ropa en los armarios de los Obama y Michelle -pocas veces he visto una mujer con mayor ambición en sus facciones y ya lista para marcar territorio- patrullará pasillos y recámaras asegurándose de que todo ha sido hecho de acuerdo con sus especificaciones. Abracadabra y presto. Y toda la maniobra se realiza con la aceitada perfección con la que siempre sueñan los jefes militares norteamericanos perdidos como zombis por las calles de Saigón o Bagdad. Para las 5 de la tarde (cuando Obama y los suyos regresen del desfile por las calles de Washington para prepararse para los bailes de la noche), ya todo estará en su sitio como si llevara años allí. Y si esto no es prueba fehaciente de que el presidente de los Estados Unidos es el hombre más poderoso del planeta, entonces...
 
 
TRES
Buena parte de los muebles los presidentes los traen de sus casas. El resto es intocable por su carácter histórico. Un fondo especial financiará las remodelaciones que harán de la Casa Blanca una estructura ecológica y limpia y el Congreso aprueba una remesa de 100.000 dólares para que los nuevos inquilinos puedan solventar modificaciones personales como alfombras y cortinas. Si se pasan de ese límite, tendrán que pagarlo de sus bolsillos mientras -miembros especialmente calificados- determinaran si los que se van no se están llevando cosas de valor que no son suyas (en su momento se acusó a los Clinton de apropiación de 190.000 dólares en vajilla y televisores) o desechos tóxicos que oportunamente deciden olvidar (cuentan que Ford se encontró con una caja de Nixon llena de cintas grabadas donde se leía NO TOCAR). ¿Qué encontrará Obama como legado de su antecesor? Espero que no sea una caja con esos mini-pretzels con los que Bush casi se ahoga mientras miraba cualquier canal en el que no apareciera él bailoteando con exóticos jefes de Estado.
 
 
CUATRO
Michael Smith es el poco original nombre del fashionista de interiores escogido por los Obama para que les llene de colores la Casa Blanca. Decorador de las estrellas de Los Angeles -entre las que se cuentan Cindy Crawford y Steven Spielberg- Smith fue elegido por Michelle Obama por su "enfoque familiar" o algo por el estilo. Y, por lo que veo en fotos y filmaciones, lo suyo es una mezcla un tanto barroca de estilos. Smith declaró haber sentido el llamado de su vocación cuando "a los 10 años, no podía dejar de cambiar de sitio los muebles de mi cuarto". Después dice varias cosas más por el estilo y me pregunto qué hago yo leyendo sobre Michael Smith y escribiendo sobre Michael Smith, preocupándome por quienes van a estar en las diferentes fiestas que hoy a la noche engalarán Washington a la hora en que yo ya estaré durmiéndome o despertándome para acometer una nueva jornada con renovado optimismo y energía democrática. No es fácil, no es sencillo. Días atrás, el inefable Pedro Solbes -inmutable e inmudable vicepresidente segundo y ministro de Economía español- dijo con ese tono un poco Oblomov y un poco Valdemar que lo caracteriza que las cosas no están saliendo como se suponía, que no se sabe por qué no están saliendo y, atención, que "vivimos una situación insólita y distinta de lo ocurrido nunca" y que "vamos hacia algo muy excepcional" y que "yo creo que en una situación como la actual no hay que descartar nada". Y hablaba como si se refiriera a una mudanza. O tal vez sea yo. Así que quizá por eso yo esté tan interesado en esta mudanza in/out a la velocidad de la luz y con máxima eficiencia. Sí: la fascinación ante algo que sale bien, que funciona, que se cumple en los plazos establecidos.
Después, al día siguiente, la fiesta habrá terminado, el ultracomando habrá regresado a sus cuarteles de invierno y Obama comprenderá que ha terminado esta luna de miel con quienes lo eligieron para que los mude rapidito a un mundo mejor. Change y todo eso. Y se dará cuenta de que aquel romántico y colectivo Yes, we can a partir de ahora tendrá que ser un Yes I can y nada de I think I can o I hope I can. Buena suerte para él y para nosotros.
En cualquier caso, fue lindo mientras duró.
Y quién le quita lo mudado.

 
*Fuente: Página/12
 
  
 
*
 
 
Queridas amigas, apreciados amigos:

El domingo 18 de enero de 2009 presentaremos en la Radiofabrik Salzburg (107.5 FM), entre las 19:06 y las 20:00 horas (hora de Austria!), en nuestro programa bilingüe Poesía y Música Latinoamericana, música del compositor cubano Tulio Péramo. Las poesías que leeremos pertenecen a María Denis Valle (Cuba) y la música de fondo será de Pachakuti(Andes). ¡Les deseamos una
feliz audición!
 
 
ATENCIÓN: El programa Poesía y Música Latinoamericana se puede escuchar online en el sitio www.radiofabrik.at
(Link MP3 Live-Stream. Se requiere el programa Winamp, el cual se puede bajar gratis de internet)!!!! Tengan por favor en cuenta la diferencia horaria con Austria!!!!
 
 
REPETICIÓN: La audición del programa Poesía y Música Latinoamericana se repite todos los jueves entre las 10:06 y las 11:00 horas (de Austria!), en la Radiofabrik de Salzburgo!

Cordial saludo!

YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.
www.euroyage.com
Schießstattstr. 37   A-5020 Salzburg   AUSTRIA
Tel. + Fax: 0043 662 825067
 
 
 
Convocatoria*
 
 
El trilingüe Magazín Cultural Latinoamericano XICóATL "Estrella Errante" (impreso y digital), que desde hace 17 años se edita en Salzburgo, Austria, convoca a ensayistas, narradores y poetas a colaborar con el trabajo de difusión cultural que llevamos a cabo.

Las colaboraciones deben tener una extensión máxima 4 páginas para ensayo y cuento. Para poesía se ruega enviar una selección de poemas de un máximo de 10 páginas. Los escritos deben acompañarse de un breve curriculum vitae (que contenga la dirección postal) y una foto digital del escritor a la dirección
euroyage@... 
 Los textos seleccionados serán traducidos al alemán y publicados de manera digital e impresa.

Más informaciones sobre nuestra labor cultural sin ánimo de lucro en Europa encontrarán en nuestra página de internet
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 Cordial saludo,

 
*Dr. Luis Alfredo Duarte-Herrera
Director de YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.
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#190 De: EDUARDO COIRO <inventivasocial@...>
Fecha: Dom, 11 de Ene, 2009 12:13 pm
Asunto: COMO MI PROPIO SUEÑO...
inventivasocial
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DEJÁ VU*

 
Las mismas copas de vino
Dibujan nuestros rostros en el cristal.
La misma melodía
Viene del fondo
Colmando el vacío que deja el silencio.
 
Las mismas velas
Encubren la tristeza,
Dibujando siluetas en el crepúsculo.
Las mismas promesas,
Los mismos besos,
Las miradas que se cruzan,
Las frases que no se dicen
Y viven a la sombra de la espera...
 
Todo me suena extrañamente familiar.
¿Hemos vivido este momento?
¿Volveremos a vivirlo?
 
Sólo quiero saber
Si al final,
De nuevo,
Partirás.
 
 
*de Marié Rojas.
Dibujo: Ray Respall Rojas.
 
 
 
 
 
COMO MI PROPIO SUEÑO...

 

 

 

 

 

 

Que no queden los sueños sólo para el psicoanalista*

 

 

Ella estaba acostada,  el  ruido de la puerta al cerrarse, la mano que la recorría, sus miedos. Freud dijo que uno no es responsable de sus sueños pensó, y fue más allá de lo que nunca hubiera imaginado.

En la cama encontró una nota al despertarse -Sueña que es una maravilla señorita, espero compartir otra vez su sueño.

 

 

*de Cristina Villanueva. libera@...

 

 

 

 

 

 

De la poética del no y los giros*



 *Por Miriam Cairo. cairo367@...


 

 

Primer episodio: El rescate
-Ayudáme a dar una vueltita, después vuelvo a quedarme quieto frente a la
pared de mi casa.
-Veo tus viejos trajes de príncipe deshilachados.
-Por eso quiero dar una vueltita, a ver si rescato algo de mi estirpe y me
siento menos sonámbulo.
-Si tuvieras ruedas en los pies, sería más fácil girar.
-Si tuviera ruedas sería una bicicleta pero yo soy apenas un hombre que no debe abandonar la pared de su casa.

 

Segundo episodio: la perra
-No fosforece tu pesar.
-¡No es cierto! ¿Por qué me mentís?
-No miento, pero no es tu culpa sino de la noche ventajera y sirgadora que se estampa sobre la pared de tu casa como una perra enferma.
-Vayamos rápido los dos hacia el centro de nuestra oscuridad.
-Bueno, pero no hables de desdichas si no estás fosforeciendo.

 

Tercer episodio: El poder
-Antes me salía mejor el rodar, caía exitosamente, por propia voluntad en todos mis abismos, pero ahora necesito ayuda.
-A esto ya lo has dicho antes, pero se me durmieron las piernas.
-Ummm... Falta que te quedes paralítica.
-Cuánta simbología en ese pequeño acontecimiento.
-Una mujerzuela no lo entendería. Una pared tampoco.
-Aun con las piernas dormidas puedo ayudarte a girar.

 

Cuarto episodio: La virtud
-Tu virtud consiste en ser dulce y apretarme tan fuerte.
-Eso ya me lo han dicho mis maridos.
-Aparte de eso ¿va todo bien?
-Si querés que te ayude a girar no hagas, por favor, esas preguntas.
-Si esta noche no giramos, moriremos.
-Estás duro y complicado. Pensá que girar es una ceremonia por demás simple.

 

Quinto episodio: La distancia
-Sentáte en mis rodillas.
-No puedo sentarme. Ahora somos amigos, no somos amantes.
-Es verdad, cada cual en lo suyo. ¿Nos reímos?
-No tengo ganas.
-Estás dura como una galleta.
-No copies mis estrategias lingüísticas. Además, los amigos mantienen cierta distancia y la distancia me pone dura como una galleta.
-Ayudame a rodar ahora que sos mi amiga.
-Te equivocás hablándome de ese modo.
-Perdón.
-Está bien.

 

Sexto episodio: El pájaro
-Besáme.
-No podemos.
-Probemos besarnos en secreto. Ahora que somos amigos, podemos guardar un secreto.
-Bueno, te beso pero no me siento sobre tus rodillas.
-No, claro, porque ya no sos mi amante.
-¿Te beso con lengua?
-Sí, sí, los amigos se dan enormes besos de lengua.
-¿Así?
-Mmmm, sí, así se besan los amigos.
-¿Estás girando?
-Sobre mí mismo como un pájaro.

 

Ultimo episodio: El columpio
-Estás lleno de gritos escondidos, como un tigre sin garras.
-Hago lo que puedo. Ya te he dicho que dedico mis días a contemplar la pared
y que la pared me mire para que no reclame que me haya ido.
-¿Es cierto?
-¿Has olvidado el sexo?
-No. Yo no soy una tibia decapitada que pierde, con la cabeza, la memoria.
-Yo tampoco pierdo mis tesoros. Te confieso que con la pared es difícil tener sexo.
-Qué raro. Las paredes son firmes, robustas, hogareñas.
-No sigamos hablando. Estoy aquí para girar, girar, como mi propio sueño.
-Y yo no soy una palabra triste sino el columpio redivivo.

 

 

 

*Fuente: Rosario-12
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/14-16788-2009-01-10.html

 

 

 

 

 

IRREALIDAD*
 
 

Déjame contemplarte mientras duermes,
No despiertes ahora,
Quiero mirarte así, desde lo alto,
Dormidos somos como ángeles...
 

¿Dónde andará tu alma
Que ha dejado abandonado
A mis caprichos
El cuerpo que aún habitas?
 

En mi habitación, yo también duermo,
En alas del paso de las horas.
No sé que pensamiento me trajo a tu lado.
Mas bendigo a la noche...
 

Adoro la placidez de tu rostro,
La sonrisa que esbozas,
Tu respiración calmada.
Que no me veas, no me sientas,
No me escuches.
 

No despiertes, espera,
Ya me marcho.
Escapo de este vuelo irrealizable.
Maldigo a la aurora
Que me lleva de vuelta a la vorágine.
 

Y una parte de mí,
Aún consciente, se pregunta,
¿Dónde estaba mi alma
cuando hice aquel juramento
de olvidarte?
 

Como siempre, distraída, sorda,
Rebelde, indócil, insumisa…
Porque huyendo del amor
Te encuentro en sueños.
 
 

*De Marié Rojas.

 

 

 

 

*

 

Una haciéndose mujer, no naciendo. Cabellera erizada de preguntas, polleras indómitas, los pechos siguiendo las lecturas como dedos, para  después volcarse en esa isla. Una, como isla a la deriva de lo no dicho.

Una siempre buscando su propia lengua en la ajena. Internándose en el amor a primera lectura, en esa isla de utopìa. Donde íbamos a encontrarnos en una fiesta y fue no.  ¿En algún lugar del cuerpo, del tiempo, del espacio ha sido sí?

Un sí que todo lo que siguió no pudo destruir.

Aunque nadie lo sepa, aunque una tampoco lo sepa.
Aquí se quedan las entrañables trascendencias de tantas queridas presencias, reales y de cuento. Prendidas hacia adentro, cuerpo adentro, bien adentro, ardiendo, deseando. Isla que no está en ningún lugar y mueve la sangre con fuerza de lujuria.


*de Cristina Villanueva. libera@...


 

 


 
 
 
 

La planta carnívora*

 
Compré una planta carnívora, una Dionaea muscipula, la "atrapamoscas", por su originalidad y colores. Orión, el galgo, cuando la vio sobre la mesita del salón fue inmediatamente a curiosear, pero no le llamó mucho la atención hasta que vio que se comía una mosca. Asombrado levantó las orejas. A la segunda mosca se acercó más con la cola muy tiesa y a la tercera fue decididamente a investigar oliendo a la planta con curiosidad.
Ahora le queda únicamente una cicatriz en el morro y pocas ganas de oler plantas.

*de Joan Mateu.
joan@...
 
 
 
 
 
EL AMOR*


POEMA X

Te estoy amando y una fuerza oceánica
se apodera de mi pecho.
Todos los tiempos fluyen
si me encuentras más allá de lo impalpable
y nos unimos en un deseo infinito.

 
POEMA XI

Estoy mirando el resplandor que emana de ti,
en el cual me detengo como una amante sagaz
que descubre lo que está más allá.

POEMA XII

Me alejo de tus ojos porque la vida me reclama,
de otro modo terminaría petrificándome
y no podría amarte.
Es tanto el placer que me produce tu mirada,
que el deseo de mirarte doblega la voluntad de la muerte.

 
*de MARTA BEATRIZ MULTINI
zurmy@...
 
 
 
 
Pensamiento 722*
 
 
Los únicos que creen en el matrimonio
son los bígamos.
 
 
 
*de Joan Mateu. joan@...


 
 
 
Correo:
 
 
*
 
Apreciados amigos de Inventiva Social:
 
Nunca es tarde para felicitar y desear lo mejor del año que se abre paso con nosotros. Quiero solicitarles, si esa es la forma de hacerlo, permiso o anuencia para enviarles material, textos de mi autoria. Su proyecto es hermoso y solo puedo felicitarlos y apoyarlos desde Nueva York. La amistad no tiene frontera cuando se trata de la familia de la cultura y la literatura. Abrazos.
 
 
*Tomás Modesto Galán. tomasgalan1@...
York College/ Foreign Lang. Department
Comisionado de cultura y cine
Festival Hispano del Bronx


 
 
 
*
 
Queridas amigas, apreciados amigos:

El domingo 11 de enero de 2009 presentaremos en la Radiofabrik Salzburg (107.5 FM), entre las 19:06 y las 20:00 horas (hora de Austria!), en nuestro programa bilingüe Poesía y Música Latinoamericana, música del compositor chileno Pedro Álvarez. Las poesías que leeremos pertenecen a Cristina Papaleo Soletzki (Argentina) y la música de fondo será de
Chimizapagua
(Andes). ¡Les deseamos una feliz audición!
 
ATENCIÓN: El programa Poesía y Música Latinoamericana se puede escuchar online en el sitio www.radiofabrik.at
(Link MP3 Live-Stream. Se requiere el programa Winamp, el cual se puede bajar gratis de internet)!!!! Tengan por favor en cuenta la diferencia horaria con Austria!!!!
 
REPETICIÓN: La audición del programa Poesía y Música Latinoamericana se repite todos los jueves entre las 10:06 y las 11:00 horas (de Austria!), en la Radiofabrik de Salzburgo!

Cordial saludo!

YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.
www.euroyage.com
Schießstattstr. 37   A-5020 Salzburg    AUSTRIA
Tel. + Fax: 0043 662 825067
 
 
 
Convocatoria*
 
 
El trilingüe Magazín Cultural Latinoamericano XICóATL "Estrella Errante" (impreso y digital), que desde hace 17 años se edita en Salzburgo, Austria, convoca a ensayistas, narradores y poetas a colaborar con el trabajo de difusión cultural que llevamos a cabo.

Las colaboraciones deben tener una extensión máxima 4 páginas para ensayo y cuento. Para poesía se ruega enviar una selección de poemas de un máximo de 10 páginas. Los escritos deben acompañarse de un breve curriculum vitae (que contenga la dirección postal) y una foto digital del escritor a la dirección
euroyage@... 
 Los textos seleccionados serán traducidos al alemán y publicados de manera digital e impresa.

Más informaciones sobre nuestra labor cultural sin ánimo de lucro en Europa encontrarán en nuestra página de internet
www.euroyage.com
 Cordial saludo,

 
*Dr. Luis Alfredo Duarte-Herrera
Director de YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.
www.euroyage.com

Schiessstattstr. 37    A-5020 Salzburg   AUSTRIA
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InventivaSocial
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Una publicación virtual editada con cooperación de escritores y lectores.

Cuales son sus contenidos ?
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Cuales son los ejes de la propuesta?
Proponer el intercambio sensible desde la literatura.
Sostener la difusión de ideas para pensar sin manipulación.

Es gratuito publicar ?
En inventiva social no se cobra ni se paga por escribir. La publicación de cada escrito es un intercambio de libertades entre el escritor y el editor, cada escritor envia los trabajos que desea compartir sin limitaciones de estilo ni formato.

Cómo se sostiene la actividad de Inventiva Social ?
Sus socios lectores remuneran con el pago de una cuota anual el tiempo de trabajo del editor.

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#189 De: EDUARDO COIRO <inventivasocial@...>
Fecha: Mié, 7 de Ene, 2009 11:16 am
Asunto: EDICIÓN ENERO 2009
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INVENTIVASocial

Edición Enero 2009
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*


Es bella la vida con música en los ojos
la sonrisa hablándole a la vida
y tú, cantándole
a la princesa bella del alba
al amanecer límpido de voces.


La vida es bella
como bello es el amor
ante la sedienta tristeza que se apaga
por banales esquirlas.


Colgaremos cada pena
en el cordón de la desmemoria
para soñar el cielo que abre las estrellas
en la sonrisa del sueño.


Y tú y yo desde esta distancia
recordaremos una utópica vida de amor
sin dudas. sin presagios.


La vida de amor y esta música
alimentan cada primavera del alma
no deja de dar vueltas y vueltas.
Cierra cada párpado a la lágrima marina
en la tibia conciencia alegremente saludable
de sabernos vivos amor
de sabernos...



*De Ana Lía Gattás.
analia_gattasz@...










El Caracol de Tierra y de Mar*



Aquí también hay ovejas
Y tienen cuatro patas.


También aquí hay vacas
Y hablan el lenguaje universal
De su especie, o sea:
También dicen muu.


Aquí también llegan los rayos del Sol
Y alternan con la luz reflejada de la Luna.


También aquí nace el café de las semillas,
El maíz crece agarrado de la tierra
Y también aquí se les dice procariontes
A las células sin núcleo.


Pero parece que no es tan evidente para ellos:
Hemos perdido la capacidad de caminar
Por nosotros mismos,
Solo porque a alguien se le ocurrió
Que no podíamos hacerlo.


Y nos es vendido
Más de lo debido
Porque dicen que lo que producimos nosotros
No es tan bueno como lo de ellos:
Que aunque sean lo mismo, no son igual.


Aquí también las personas piensan
Y podemos aprender cosas nuevas.
También tenemos manos, piernas
Y la cabeza en su lugar.


Lo que no tenemos
Es su permiso para construir motores,
Máquinas,
Producir tal o cual mercancía,
Desarrollar tecnología.


Y son los mismos quienes dicen
Que estamos por muy buen camino:
Nos dan el nombre de
"En vías de desarrollo"
Cuando son ellos quienes
Así nos tienen,
Y así nos mantienen.


También aquí tenemos
Grandes centros comerciales,
Donde podemos entrar
Y olvidarnos del subdesarrollo.


Nuestros niños ahora conocen las frutas
En las presentaciones envasadas,
Y el benzoato de sodio
Les da el toque de modernidad.


Aquí también nos ha alcanzado
La grandeza del desarrollo mundial
Que nos abraza,
Nos asfixia,
Nos consuela.


Si estos son los días
De la gran humanidad,
Que el tiempo se lleve nuestros nombres:
No deseamos ser recordados.


Nuestros pasos serán
Como los de las cañas de azúcar:
Dejando a los fenilcetonúricos
Que endulcen sanamente la actualidad.



*de hugo ivan cruz-rosas.
quetzal.hi@...

 
 
 
 
Pájaros nocturnos*



Pájaros nocturnos en el alba,
trasnochados de estrellas
y borrachos de lunas me estremecen,
despiertan la piel dormida de mi otoño


crujen sus alas en el viento
que van corriéndome de mi epicentro
cada vez más afuera hacia orillas desconocidas.


me subyuga el eco de su música diferente
su sonoridad un puente energético
 y un punto de encuentro.


Todos los pájaros en vos, sobre las ramas
desnudas de mi cuerpo agitando violines
arrancan antiguas melodías que emergen vitales
y mueven y conmueven el río de mi sangre.


Pájaro nocturno y lejano
en cada alba habrás de venir a romper
las rejas de mi pacífica prisión que espera en vano
para volar juntos, muy juntos hacia esa otra orilla?



*Laura Elena Bermudez de Tesolin
sisoy_asi@...

 
 
 
LA SALIDA*



No guarecer en sus brazos
no deambular extraviada en el beso
no editar esa leyenda grotesca
ni desenterrar el margen del cuchillo
ni sufrir la opaca prisión de las sábanas
tampoco un tango con semifusas de ausencia
nada de nada
entraño una compañía quieta
relajo los pies del sentimiento
invierto universos erráticos.


No a oírlo
ni detener mis ojos en su paso
no a su perfil hipocondríaco ni a un café
no al contratiempo de la lágrima.


Sí a esta claridad bruta que no anochece.


Poesía es la puerta que se abre
de espaldas al dolor.


*de Diana Poblet.
soydian@...
-de Pétalos y Espada



 
 
 
NOSOTRAS
LAS MUJERES DE SAL*



Nosotras, las mujeres de sal
Somos las fundadoras de tormentas abruptas
Tenemos incendiada la boca y salitre en las venas.
Aprendemos lunas y enseñamos soles
Seguimos denunciando, sobre la tinta seca
 La vigencia total de Sodoma y Gomorra.
Una a una han caído nuestras vestiduras.
Transgresoras, en desnudez de sal,
 Seguimos nuestro norte
Mirando nuestro Sur.
Con cuchillos de viento
Han tatuado nuestra piel milenaria.
Se ha hecho carne y sangre la siembra,
Y en cada primavera llueven rosas de sal
 Que cubren en tibieza el oprobio y olvido.
No somos la mujer de Lot, sin embargo, paso a paso
En danza del picaflor giramos hacia atrás
Vamos certero el rumbo, sinuosas las caderas
A parir la palabra, siempre nueva
Eternamente fiel a la memoria
El  punto exacto es donde termina el arco iris.
Hemos jurado en resuellos de tiza
No olvidar un pasado engendrado
Desde la sal y el agua.
Desde la llanura de la mansedumbre.
Desde el pajonal donde esconde a vergüenza
 Un sol hecho de sangre.
Desde los extensos salitrales de las monedas de oro.
Desde el Perú.
Desde Chile, Bolivia y Argentina.
Desde los Andes
 Que aun miran azorados las hilachas de
Del poncho denigrado del arriero.
Desde la revolución de  ríos subterráneos.
Desde el portal del trigo.
Desde el umbral del guanaco y de la llama.
Desde Hiroshima.


Mientras tanto,
 El soplo universal del viento blanco sorbe espumas de mar
 De nuestra boca abrupta.



         *de Amelia Arellano.
 
arellano.amelia@...

 
 
 
 
SOLUCIONES*



Cuando hay tan poco calor
En las líneas de la mano que
Hasta las gaviotas huyen de sus nidos...


La mar enfurece,
Robándose los sueños y los pianos;
Los techos vuelan de las casas
Y las nubes dibujan extraños algoritmos.


Es hora de pactar una cita con la luna,
Allí, donde no anida la sombra.
Cabalgar a lomos de la
Ignota Mensajera de la Nada...


Y preguntarle al mundo por qué
Nos da las riendas de este carro ciego,
Del que no tenemos control,
Ni conocemos el destino.


Por qué tanto girar en torno a un eje imaginario...
Por qué nos deja Dios cometer errores y,
Peor aún, arrepentirnos.


Tal vez sea entonces,
Hora de marchar, farol en mano,
Con la triste compañía de un fantasma,
Hacia el risco donde rompen olas
Dibujando en el azul franjas de espuma
Y escuchar qué nos trae de nuevo
El canto de los alcaravanes.


Quizás haya que hacerse un barco de papel,
Remos de lápiz, o de tintas,
Esperar a que estalle la tormenta...
Y salir a capturar sirenas,
O verdades.



*De Marié Rojas.




No paremos de soñar*


Se han acabado los fastos, las comilonas y este cúmulo de falsedades y de risas y de felicidad de plástico. Esta felicidad que cuando la ves delante tuyo transparenta la mierda que hay debajo.
La gente, eso que nos da a nosotros por llamar gente, no es mas que borregos que se dejan manipular por los publicistas. Y les llamo publicistas, no a los que se dedican a engañar a la gente sobre la bondad de los productos que deben consumir, sino aquellos que mediatizan la opinión pública y nos dicen a todos los "gilipollas aborregados de a pie" lo que debemos hacer, cuando debamos comprar, donde debamos hacerlo y cuando debemos estar felices y reírnos.
De momento, aun podemos cagar donde nos place, pero llegará el día en que nos hagan guardar nuestra mierda para tenerla a mano el día en que quieran enterrarnos en ella.

Hoy estoy feliz porque nadie me dice que debo alegrarme, ni que debo comprar, ni que debo hacer nada. Hoy puedo seguir con mi trabajo de mierda, en mi oficina de mierda, con unos pringados por compañeros, sin que el de arriba, docto entre los doctos, me indique a mi, pobrecita gilipollas, lo que debo hacer.
A veces, me gustaría saber quien hay detrás de todo eso para poder escupirle a la cara lo que pienso de ellos, a pesar de que seguro que me dirían donde debo comprar la saliva.

¿Vosotros también soñabais que os tacaba la lotería para mandarlo todo a la mierda? Pues a seguir soñando, que eso si era soñar.


*De Rosaura.
-Para mensajes escribir a
Joan@...


 
*


No sé porque la luna se abalanza
sobre esta noche de silencios tensos.
Ignoro si fue ayer que los lamentos
dejaron paso al duende de la danza.


Puede que fuera en lontananza
que brillaran los colores mas intensos.
Puede que se quemen los inciensos
ocultando el hedor de la matanza...


Quizás será una lucha cruel a ultranza
o borbotones de sangre en el inmenso.
Puede que sea gris la lontananza


incluso que huya a caballo del viento;
pero jamás podrá tomar justa venganza,
ni sabrá si es verdad, ni si te miento.



*de Joan Mateu
joan@...





Mi viejo y los ojos*


Esos ojos grises leían y leían los tomos gigantes de leyes.
Protocolos encuadernados de blanco, con fechas de cada año que se despedía.
Su vida era el trabajo, examinaba atentamente con una lupa las firmas, antes de certificarlas. Los domingos, cuando casi todos descansaban. Algún vecino tocaba el timbre. Y preguntaba: - ¿Esta el Doctor? Le tengo que hacer una consulta-. Entonces mi viejo salía con su portafolio de cuero, los anteojos y el libro de actas.
El quería que fuese escribana, pero yo de chica odiaba tanto los librotes, los certificados, los dominios y los" libre deudas". No me gustaban tantos papeles y lapiceras, quería ser distinta, no deseaba hacerme mala sangre como él.
Cuando murió, paso algo muy paradójico. Comencé a escribir.
De sus ojos me jacto de tenerlos parecidos. De su puño y letra me eduqué para amar mi trabajo.


*de Azul.
azulaki@...







ERRANTES*


Trizada. Como castillo en las arenas del recuerdo.


Huye la tarde clara por la ventana abierta del cansancio.
Ya ha partido el Hombre.
Se ha llevado la precaria sombra de sus huesos.
Se ha llevado mi primer latido, la llave de oro y mi valija.
La bendición del pan y la rosa sangrante
Mi resolana y la frescura del  sombrero de paja.
Con él se ha ido el silbido de un tango que se aleja


Se ha llevado mis zapatos de cristal.
Se ha llevado, Ay, se ha llevado mis anillos  de agua.


Nadie ha llegado todavía.
Nadie des cubre la máscara de hierro.
Los perros ladran al eclipse solar.
Los cerezos revientan, lujuriosos, sus brotes.
Los errantes miran los errantes pasos de una luna coral.


Se acerca un barco. Un barco de papel y el tango "Sur"
Y yo, sin mis zapatos de cristal, sin mis anillos.
Ay. Sin mis anillos de agua.



*de Amelia Arellano 
arellano.amelia@...
 
 
 
 
Tardecita*


Profundo escarabajo
De esmalte turquesa
Eslabón del silencioso
Cielo que hace flotar
Las naves en el soleado río
Más allá de las nubes
Las estampas de pinturas
De la naturaleza
La inmensidad del aire
Respira en armonía
En las hortensias rosadas
Y violáceas
El abanico de un picaflor
Retumba en los mansos  pétalos
De la tardecita.-



*de Azul.
azulaki@...
 
 
 
 
 
CUANDO LAS RANAS CRÍEN PELO*


Mi padre, señor de amplia sonrisa, enorme puro, altura importante y sabiduría infinita, respondía a mis requerimientos y demandas más peregrinas con la frase aquella de "Cuando las ranas críen pelo"

- ¿Cuándo podré hacer un viaje a Japón?
- Cuando las ranas críen pelo.
- ¿Cuándo podré ir a pescar ballenas blancas?
- Cuando las ranas críen pelo.
- ¿Cuándo podré comprar un descapotable rojo?
- Cuando las ranas críen pelo.

Debo reconocer que las propuestas de tener un Zoo en el patio, saltar en paracaídas o ir de excursión a la Antártica, eran susceptibles de una respuesta como esta.

"Cuando las ranas críen pelo" llegó a ser habitual en mi vida, lo que quizás indique que no escarmenté nunca en mis propuestas y que hacía de lo insólito la cosa más habitual. Por otra parte la sonrisa de mi padre, a la par que me daba el plazo de la rana y el pelo, me animaba a seguir intentando otras
peticiones.

Ahora tengo dos hijos y debo reconocer que cada vez que los miro veo una rana que lleva melena.



*de
Joan Mateu
joan@...
 
 
 
 
 
Del country en la estación Canning*


Siempre le gustaron las plantas y los jardines, y aunque también se daba maña para hacer arreglos de albañilería y así ganarse unos mangos con la changa, Néstor decidió que tomaría la podadora, la pala y el rastrillo para ganarse "el pan nuestro de cada día". Por esas cosas de la vida, alguien lo puso en contacto con las autoridades del Country "Arboleda del Monte" donde, entrevista mediante, tuvo que dar cuenta de sus habilidades cortando el pasto y arreglando el jardín de una de las casas, bastante descuidado después de algunos meses de ausencia vacacional de sus inquilinos. Su trabajo agradó mucho a las autoridades del consorcio, y muy pronto quedó contratado en forma efectiva para el mantenimiento general del predio.
En un principio le costó acostumbrarse al entorno. La imagen de las casas recortadas contra el horizonte le parecía extraída de alguna revista de decoración que viera en la sala de espera del traumatólogo de su hija. Esos colores chillones que herían la vista, modeladas con el antiguo estilo de los ladrillitos de juguete, y unas puertas y ventanas que parecían construidas en plástico, aunque al tocarlas uno tuviera la desagradable sensación de percibir la consistencia y el sonido del metal. Néstor sentía cierto escozor al contemplarlas, como si fueran ajenas al lugar donde se encontraban. Pero la tarea era abundante, y con el correr del tiempo se fue tornando indiferente a ciertos detalles, concentrándose exclusivamente en los parques y jardines.
Se fue haciendo conocer por todos. Y si bien le pagaban un sueldo fijo por mes, fue haciendo una diferencia al aceptar distinta clase de changuitas de parte de los residentes: cambiar el cuerito de una canilla, encolar una silla, reparar una ventana de enrollar. Tareas que hasta hacía unos años parecían impensables en un country, hoy se habían tornado cosa de todos los días. Había que contemplar la posibilidad de ahorrar unos pesos, con el dólar tan alto.
Pero también recibía algunas donaciones, de ropa que los dueños de casa ya no usaban, o de libros que podían servirle para sus hijos en la escuela, elementos que agradecido guardaba en el carrito que arrastraba detrás de la bicicleta, y que generalmente representaban una alegría cuando llegaba a su
casa. Apenas le servía la mitad de las cosas que llevaba, pero nada era despreciable; su mujer bien que sabía darse corte con la aguja y el hilo, y si no, su cuñado sabría vender bien los libros usados. Todo funcionaba en equilibrio.
Néstor vivía cruzando el antiguo terraplén donde, casi treinta años antes, existiera la vía del Ferrocarril General Manuel Belgrano, que unía La Plata con San Eladio, y del cual hoy no quedaban ni rastros; los rieles y los durmientes habían desaparecido, robados por manos anónimas, o bien sepultados por el paso del tiempo. Cada vez que pasaba en bicicleta por aquel lugar, abundante de ralos pastizales, evocaba aquellas entrañables épocas de su infancia, cuando se escondía entre la maleza que circundaba la vía, para ver pasar aquellos imponentes trenes cargueros, arrastrando una fila infinita de vagones, transportando las más diversas y a la vez misteriosas mercancías.
Recordaba con nostalgia ciertos juegos: cómo solía depositar monedas de cinco o diez centavos sobre los ardientes rieles de la tarde, esperando que el mastodonte metálico llegara en hora y aplastara con su potencia colosal aquella diminuta monedita, revoleándola en el aire y -en caso de encontrarla, luego del impacto- palpando la cruel curvatura que le había impreso a su superficie. Lo mismo hacía con las latas de conserva vacías que encontraba por ahí, contemplando luego con sumo interés el efecto devastador
que podían producir tantas toneladas de metal lanzadas a toda velocidad.
Ignoraba por qué, pero esas imágenes había