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#175 De: EDUARDO COIRO <inventivasocial@...>
Fecha: Sáb, 4 de Oct, 2008 1:11 pm
Asunto: MI TIEMPO ES UN CAMINO ENTRE DOS FRONDAS...
inventivasocial
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MI TIEMPO ES UN CAMINO ENTRE DOS FRONDAS
 
Para el Horacio de la terraza que hoy 4 de octubre hubiera cumplido años...
 
 
 
 
*Poemas elegidos por Oscar A. Agú. cachoagu@...
 
 
 
 
 
 
ROMANCE A LO FEDERICO
 
 
 
 
La playa se inunda un poco, hasta  reflejar las palmas.
Su baile parece aroma.
Son de arenisca las almas:
La piedra de catedrales, barro, bajo la pisada...
 
Entre la playa y el bote, remolino de la fragua del motor que menea al limo, apenas el remo basta.
Y se escapan, por lo hondo, sombras de aletas moradas...
 
Una baranda de espuma: doña agua se finge arada...
 
Para el bote que se aleja, hay un saludo en las bardas.
Cazan de nuevo, el carau y el biguá, pesca dorada...
 
Hay un fuego entre las breñas: flor de zapallo que baila,
Y que desnuda en la brisa humo de chirca secada por la bajante
Y podrida por la luna gorda y zarca...
 
Ventanas al pavimento del río le hacen las largas huellas de los yaguarones.
La niña de pelo escama se asoma y sonríe de luna
al que ha quedado en la playa...
 
Gran farra en las entramadas habitaciones:
Doñagua,
Entera, se pone en fiesta:
¡Casamiento!...
 
Las bandadas de camalote se posan.
La brasa en la arena calla su fuego maravillado.
Las ventanas ya se cierran:
los yaguarones se marchan...
 
Lámparas entre la greda del fondo también se apagan...
 
Entre las gramas hundidas se veen aletas moradas:
Revuelan de nuevo, alegres:
 
Aquí, no ha pasado nada...
 
Nada, fuera de los dioses.
Nada más que luz de l´alba...
 
Talvez, vuelvan las leyendas a indagar lo que pasara
En la casa de la espuma.
En la quemadura helada:
Lo que el barro y las raíces reconversan, en voz baja...
 
Vendrá con cara de norte, el viento, por las cañadas,
A enloquecer las riberas -que jamás le dirán nada
Más que una huella de luna, y aleta en sombra morada...
 
Talvez, se allegue una niña, prometida o maridada,
A llorar su desconsuelo entre el seibo y la espadaña.
Y asesine caracoles, por buscar lo que le falta...
 
Tan sólo la luz de la última estrella: la de l´alba,
Lo canta.
                                       Y lo va escribiendo el rocío en las mañanas...                                             
 

 
 
 
 
LLEGANDO
 
 
 
Al fin, vinimos de remotas guerras,
Rotas familias y abusadas tierras,
Hacia estas costas, en que el buen olvido
Nos hizo imaginar cómo hubo sido,
Hasta creer que agua no pasamos,
Y que sólo de paso aquí estamos,
Y, así, llamamos a esta tierra "vana",
Por no adecuarse a aquella azul campana
Que, sin duda, extrañó la vasta ausencia
De los que hicimos su inmortal presencia,
Reproducida, luego, en las ciudades
Con que adornamos estas vastedades,
Menos ajenas, cuando, cada día,
Nos afianzamos en la moradía,
Malteados por el sol y la humedad
Y el mestizaje que la realidad,
Tras toda bambalina, nos contagia,
Con su tremenda y verdadera magia,
Tan sin apuro, como el manso río
Lleva su agua: otoño, invierno, estío,
Dejando, eternamente, primavera:
Pues todo el año hay flor en la pradera:
Cardo, azucena, pino y aromito,
Jacarandá que es tarco, un lapachito,
Lo que trajimos, lo que siempre estuvo:
Robles y fresnos. Yrupé, que anduvo
Sonando en las canciones, insistiendo
Hasta el milagro de dejarnos viendo
Que ya no somos donde ya no estamos,
Y no estaremos, si juntos no andamos
Por los vayvenes propios de la vida:
No triste adiós: sí, alegre bienvenida,
Enriquecidos por todo el pasado,
De lo traído y de lo encontrado
En esta casa, que mereceremos
Cuando un abrazo, con amor, nos demos...
 

 
 
 
 
EL DESCUBRIMIENTO
 
 
 
 
La noche urbana transcurría alrededor y casi a través mío
cuando, como una luciérnaga, tuve entre mis manos,
brotando del estruendo de nafta y cornetazos
el misterio de Dios.
 
Quedé parado
en una esquina o a mitad de cuadra
mirando este oxidado destello, opaco como todo lo eterno.
Los turistas, los vecinos anónimos, los paseantes siguieron
andando, pescazando. Consumiendo.
 
Y yo quedé estorbando su procesión,
esa velocidad de tanto poder adquisitivo,
con el misterio de Dios entre mis manos.
 
Olía a rutina y a cerveza, como cualquiera en el verano
y tambaleé unos pasos maravillándome, maravillándome.
Tarareé, igual que siempre, y anduve, igual que siempre, 4 o 5 baldosas.
 
La luces asesinas de las billeteras andaban por ahí.
Yo iba vigilante, pues debía comprentender porqué, cómo, cuándo.
 
Comprentender algo de tanto, algo de todo, algo de algo.
 
Pasó una ambulancia jineteada por un dolor ajeno,
Y compartí el descubrimiento
con ella y con el canillita y con el ciego y con la que vende lotería
y con el nenebobo de encallecidos padres a babor y estribor.
Algo para el gurí que perdió el globo y para el chico del sillón de ruedas.
 
Poquito a la pareja que se estaba besando,
pues ya había muy de más, por ahí.
Sobre los cochecitos de brotes malcriados, gotitas, nada más.
Un guiño para el viejo
que sembraba en los jóvenes memorias maduradas.
Y así
colgué de un campanario unos trozos, para que las campanas
lo esparcieran por viento, calma, solana, lluvia, a la hora exacta.
 
Muy pronto,
yo había compartido, totalmente,
el misterio de Dios.
 
Y entonces:
lo comprendí y lo entendí.
 
Todo.
 
 

 
 
 
DEL RESPETO

 
 
 
Porque soy parte de la espiga y la nube,
No puedo no respetarte...
Porque soy parte del silencio y la estrella,
No puedo no respetarte...
Porque soy parte de la sangre y del tiempo,
No puedo no respetarte...

Parte del conocimiento y del cansancio,
Parte de los días y de los ríos,
Parte del amor y de las glicinas,
Parte de las tierras y los esfuerzos,
Parte del clima y de los nombres...

De la mudanza y de los cuerpos,
De las piedras y la sinceridad,
Del trabajo y de los insectos,
Del mar y las claridades,
De la pasión y de los árboles...

Y de los tejidos y de las palabras,
Y de los pensamientos y del sudor,
Y de paisajes y del llanto,
Y de la línea...

Porque soy parte
De la vida...

No puedo
No respetarte.-
 
 
 
 
 
 

 
MAESTRA RURAL
DE LUZ                         ¡AH! MOR!
 
 
Abajo del aromito,                                                      De qué venir llegaste, señorita,
mesa tumbada:                                                            si después de usted
el pizarrón y la escuela,                                               no hubo más nada ...
de una mirada...
                                                                                  de qué nacer subiste, señorita
Parece, en la polvareda,                                              si después de usted
estar la amada                                                             los cielos terminaron ...
maestra que ayer se fuera
sin decir nada...                                                           de qué dar aprendiste, señorita,
                                                                                  si después de usted
Ni nadie a quien decirle                                               todo fue insuficiente ...
qué sola estaba,
sin libro, cuaderno, tiza,                                               de qué brotar primaveraste, señorita,
lápiz, pan, agua...                                                        si después de usted
                                                                                  el aire quedó escaso ...
Claro está: si ya se fue,
allí no hay nada:                                                          de qué soñar huiste, señorita,
la brisa trae su figura                                                   si después de usted
acostumbrada...                                                          la vigilia reduele ...
 
Igual que garza y estero,                                              de qué morir saltaste, señorita,
nube soleada,                                                              si después de usted
con luna, ojlá de lluvia                                                 no tengo más remedio ...
necesitada...
                                                                                  de qué amor ...
Asombración de la siesta,
sonrisa de agua,
sin nadie que le dijera
ni muchas gracias...
 
Ni hace falta: bien sabe
por dónde andan,
guapeando, los exalumnos
de su patriada...                                                          
 
 
 
 
 
 
 
 
 
EL RÍO
 
     
 
 
       ... por la tierra que no tiene invierno ahora
anda el agua tapando todo donde posarse donde
prenderse donde subirse hasta que baje el agua ...
 
               la gente se enfría entre la mojadura y el
cansancio.
 
Sopla el viento
            norte ...
                                                                      
la inmensa agua
su humo horizontal
todo nombrando: todo ...                    
 
            prisioneras de todos los cielos
            y de el agua mayor                             
las manos calladas del hombre ..
 
                        
 
 
 
 
 
 
RECONOCER
 
 
  
  Todo un cielo feroz nos masticó en la lluvia:
            era Dios, devolviéndome la Fe ...
 
    Cómo golpea, la Fe, hambre tras hambre,
como un árbol de pan en medio de la noche ...
 
    Y ya sin hambre nos halla la mañana,
                        ya resurrectos,
            ya listos para la nueva duda ...
 
                        Y así día tras día,
    aún por todos los que no sienten nunca:
                        vivir sembrando,
            porsobrencima de la contradicción ...
 
                                   Hasta
                                reconocer,
 
                        con todo nuestro odio,
    que no es nada más que amor despaldas,
 
                                   que,
                                resucitar,
 
no es nada más que abrir los ojos ...

 
 
 

 
 
 
*
 
 
 
Todo papel
dedicado
a la Poesía
es el mismo papel
 
todo paisaje
caminando
con el corazón
es el mismo paisaje
toda vida
transcurrida
en el servicio de la paz
es la misma vida
 
toda amor
compartida
hacia la luz
es la misma amor
somos el mismo
nosotros
entonces
para siempre

 
 
 
 
 
 
Fragmento inédito de
HISTORIAS DE MONTE Y RÍO (Gualamba y Kiloasa)
 
 
 
Escribo para quienes van a trabajar en las cosechas y cruzan el río, y cruzan la ruta viajada por ajenos vehículos que fabrican viento sucio y sombra que parece golpear.
 
            escribo para los que cruzan el río con todo a cuestas, las cuchillas melladas, las pavas reviejas, las panzas con hijos, las manos color tierra, las bocas cerradas, el sombrerito, las ropas charlatanas al viento, la transpiración trayendo sed, mojando los pañuelos,
 
            escribo para los que no saben leer,
            que ni saben que escribo, a medianoche, para ese mediodía, eterno mediodía de la intemperie, que no cesa, escribo a medianoche, escribo de esa tanta luz,
            a través de la ruta, a través del río,
            permanente lugar de pelea entre la necesidad y las ganas de satisfacerla entre el perenne aroma de la miseria,
            miseria que en la ciudad se clava y se pudre, acá no, aquí se airea y anda camino sin nadie que la nombre, como una sombra, como un tren,
            como una aguja que lanza su hilo choricero de cosecha en cosecha por los chacos las pampas las islas
            con bailantas para el Sambaltazar y votos al señor de Mailín y respeto al que anda en la siesta con ruido de paloma los pies al revés una mano de lana la otra de plomo y yo escribo,
            yo escribo para quienes van a parir en las banquinas y en las playuela con luna y sarandí, en los arenales, en los galpones, les escribo palabras
            como una lluvia, un  consuelo, un alivio, como algo que ojalá les haga bien ... 
 
 
 
 
 
 
 
REQUIEM
-a Pablo Neruda...
 
 
La campana resuena
recogiendo la herencia del poeta.
 
Inexorable
como las montañas de Chile y de América.
Inexorable
como el mar sudamericano.
Inexorable
como el cielo planetario con su día y con su noche.
Inexorable
como la infinitud del universo.
 
Campana inexorable en el silencio,
en el grito perpendicular del badajo quieto.
 
Porque aquella campana sumergida
emergió al sol
desde las profundidades del largo mar.
 
Y el error que como campana y hombre conllevaba
trocado en cáncer vio la luz del día:
tuvo su gesto primero y último, como las cigarras.
 
Cigarra precursora,
que no esperó al verano para vibrar en los oídos de la gente.
 
Cigarra campanera
de la libertad y de la vida.
 
Poesía que se continúa de una nueva manera. Vida
que prosigue.
 
Tentativa del hombre infinito
que se concreta.-

 

 
 
 
 
Cuaderno de las baldosas calcáreas
(fragmento del fútbol)
 
 
 
 
Un día, apareció en el patio una pelota.
A los pibes les encanta jugar al foot-ball o fulbo o fóbal o fútbol, palabra rara, pero a los pibes les encanta jugar.
Así que nos pusimos a jugar arriba de las baldosas calcáreas.
 
Los trozos de cuero estaban cosidos a mano y un costurón haciafuera acababa el sastrado de las partes. Cuando la pelota rebotaba en ese chichón del costurón, la pelota iba a cualquier  parte. Si ese chichón te pegaba en la cabeza, te lo contagiaba. Mecacho.
 
A las baldosas calcáreas no les hacía nada la pelota.
Pero nos mandaron lo mismo a jugar al otro patio. En el patio de cemento había ropa tendida: así que vayan a jugar a la vereda. Pero pasan muchos autos, es peligroso. En la plaza no nos deja el plazero y queda lejos. En la parte sin techo donde guardan los autos: los autos se abollan. Donde guardan los tranvías: hay electricidad por todos lados. En los baldíos están los matoncitos esos del otro barrio que son mala junta.
Etcétera y etcétera. Mucho lío. Siempre.
 
Así que esta es otra cosa que "no se puede".
Así que lo hacemos en todas partes y a toda hora. Si es con reto y paliza, mejor. Qué carajo, estos adultos:  quién se creen que son.
 
Interín, el nieto ya fue padre ya fue abuelo.
Interín, esa palabra "sport" (con sus respectivos  sporting y  sportivo), que no comprentiendo, se tornó en la palabra "deporte", que también no comprentiendo.
Y a nadie le importeresa (como digo yo, hablando conmigo) si yo lo entendí. Ni un pito así chiquitito les importereso (importo ni intereso) yo.
 
Ellos corren nomás, atrás de una pelota, no siempre de cuero, hasta de trapo. Y, cuando la alcanzan, la patean. No sé para qué la corrieron.
Cada tanto la mandan afuera del field, palabra inglesa que se tornó en cancha, palabra quichua según mis parientes de más lejos en el campo.
Uno trata de que no la pasen bajo un bastidor, porque esas veces se cuenta un punto a favor de los que vienen para acá. Muy interesante.
 
Y todo eso, porque acá mandan los ingleses brítish. Si mandaran los ingleses yankees, jugaríamos béisbol, que también se escribe difícil.
Entre que el nieto se hizo abuelo, me consta, la castiya mudó casi todas las palabras en inglés, o las dejó irreconocibles.
Impresentables, como dirían en casa a la hora del té.
 
Sin duda es un rito. Pero también es un negocio. No es el único caso.
Así pues, es algo en los que unos creen. Y con lo que otros medran, por no decir rapiñan.
 
Rebota lindo la pelota sobre las baldosas calcáreas.
Rebota sin permiso. Que es cuando rebota mejor.
 
Es verdad que, con los años, algunas baldosas calcáreas se rompen. Crack.
Y, fijate Vos, un ídolo del fútbol tambien es un Crack.
Hay palabras que acaban siendo cualquier cosa. Diría que no son palabras.
Que se le fue lo que la palabra tiene adentro cuando vale.
Fijate chevós que Crack acabó siendo, con el Horacito nacidito y crecidito, un destructivísimo cóctel (cola de gallo o cock-tail) de drogas.
 
Las baldosas calcáreas, mirá Vos, alafinal se quiebran.
El mundo, entonces, se puede quebrar.
Sacarlas es romperlas. Ni pensar en moverlas, siquiera.
 
Igual que a las personas: si les sacás el fútbol, las rompés.
Como a las baldosas calcáreas.
 
 
 

 
 
 
De la PLUMA DE POLEN

 
 
 
 
la pluma de polen...
 
 
campeando en esta y la otra luz, la pluma llega
 
piedra auroral de amor en flor, el polen preña
 
 
*
 
mi tiempo es un camino entre dos frondas
mi tiempo es siembra, a plena luz, sin sombras
mi tiempo es incesante asunto del sol
 
*
luz - aroma - melodía:
así vestida prefiere visitarnos
la poesía...
 
*
 
 
anoto cielo,
y me quedo esperando que respondan...

 
*
mundo bate luz para el poeta
poeta bate palabras para todos
todos cantan en mundo palabras de luz
 
así nacemos
 
*
 
prosapia:
 
 
 
los dioses mayores dan los dioses menores
los dioses menores dan los dioses mortales
los dioses mortales dan las civilizaciones:
 
la madre de los dioses es la amante de los poetas
 
 
*
 
"nunca manejés un barco que no puedas dibujar":
 
consejito del silencio que voy pudiendo entonar...
 
 
*
 
arte poética
 
 
¿de qué me sirve el aplauso de los que aplauden?:
 
¡prefiero la saciedad de los hambrientos!
 
 
*
cielo y tierra se abrazan a través de la lluvia:
ojalá nos podamos contagiar para siempre...
 

 
 
palabras almas - para Beatriz Vallejos

 
 
muchos de ellos no saben (ni muchos de nosotros) que seguimos estando:
hay una flexión, ya / pero no se lo digas, o enconarán su daño:
calla y sonríe... como nube del cielo... agua de la ola...
 
 
 
 
*

 
 
cris /
 
tendrás un aro de luna en tu sangre y saldrás a pasear en la noche
liberando en la brisa los aromas del tiempo y las melodìas de la luz...
 
 

ti /
 
una moneda de luna en la cara del río vuelca su caricia de luz en la vida
y se entibian las cosas en medio del silencio:
así podemos sentir que vivimos:
sentirnos vivos:
sentirnos en la vida cristinamente azul...
 
 
na /
 
parece como cuando en la bruma se moja una sonrisa
y aparece la luna y nos contagia y nos hace despertar al Sueño...
 
es como si el consuelo de la vida acudiese a decirnos
que el camino de la vida ha sido andado a entera satisfacción de la Señora de la Luz y del Tiempo
 
y tántas otras cosas...
 
 
 
usted es la primera vez que vivo
 
 
 
 
*Textos de Horacio C. Rossi, en la terraza...
 
 
 
"Ese árbol no tiene hojas
¡las flores!
lo sostienen en el aire"
 
 
 
 
 
Correo:
 
 

CENTRO CULTURAL BERNARDINO RIVADAVIA
San Martín 1080- Rosario
 
CICLO: "Del derecho y del revés de la memoria"*

 
Octubre
 
 
"A veces, aun lo terrible mal vivido, que
a la vida se le antojo concebir, no se escucha
 tan tragico si es uno mismo quien todavia lo puede referir".
Sigmund Wachsmann
 
 
 
Lunes 06/ 20:00
"Presentacion del libro `Atajos en la noche. Cuatro textos autobiograficos´ de Sigmund Wachsmann. Crónica de la deportación de judios polacos en Alemania -28 de octubre de 1938- que precipito la Noche de los cristales.
 Con la presencia del autor y del editor,  David Fuks, por Press Scripta Editora.
          El 28 de octubre de 1938 el gobierno de Alemania expulsa hacia los poblados fronterizos a los judios con ciudadania polaca al tiempo que Polona se niega a recibirlos, considerandolos apatridas. Los cuatro escritos autobiograficos de Sigi, los primeros (una larga carta al padre, diarios de viaje) de cuando el contaba solo 17 años y, por la ausencia de su padre, conduce junto a su madre la huida de la familia; han sido escritos en el fragor de un viaje que los llevo a través de cinco paises, desde Dresden, hasta la colonia agricola judía Alcaracito, de Entre Rios, donde los esperaba su padre. Relatos en los que se siente que mientras iban logrando escapar, el mundo se derrumbaba tras ellos, y hasta  junto a ellos.
 
Lunes 20/ 20:00
"Las insurrecciones urbanas de nuestro mayo del... `69"
  Ps. David Fuks, psicologo , escritor y editor
En Argentina, la caida del presidente Arturo Illia en 1966 desencadeno un periodo de importantes movilizaciones y protesta social, novedosas en por lo menos dos aspectos :el caracter de sus contenidos - que intentaban renovar las practicas y teorias ortodoxas a menudo originalmente articuladas entre si, provenientes del marxismo, el nacionalismo y el cristianismo radicalizado- y de sus protagonistas -los sectores combativos de la clase obrera e importantes segmentos politizados de la juventud quienes desarrollaron y propusieron opciones  de disyuntiva a la estructura social existente con una originalidad, intensidad y profundidad nunca vistas. 
 
 
Lunes 27/ 20:00
"Multiplicidades culturales en los espacios publicos de Berlín"
Marcelo Berrini, músico y autor. Reside  y trabaja en Berlín, capital de la Republica Federal de Alemania, desde 1999. 
           Berlin se diferencia de otras urbes alemanas, no solo por ser la ciudad más grande  del pais, y su capital, sino por su importancia historica y cultural. En ella  conviven etnias extremadamente diferentes.  
Un recorrido a traves de sus espacios públicos nos permite entrever el  punto de cruce de estas culturas con la logica de  organizacion del Estado berlines.
 
 
*Creacion y compaginacion  del ciclo: Ps. Laura Capella, psicoanalista
Lunes 20 hs.
Entrada libre y gratuita
La inscripción se realiza en el lugar y en el momento de la conferencia.
Se entregan certificados con el 75% de asistencia
Consultas: delderechoreves@...
 
 

Auspician:
·   Colegio de Psicologos de la Prov. de Santa Fe, 2da Circ. y su Foro en Defensa de los Derechos Humanos (FODEHUPSI)
·   CEIDH (Centro de Estudios e Investigacion en Derechos Humanos-Facultad de Derecho. UNR)
·   IPF (Instituto de Investigaciones en Cs. Sociales, Etica y Practicas alternativas "Paulo Freire" - Facultad  de Derecho. UNR.)
 
 
 

*Laura  Capella. elecapella@...
 ...hacer de la caída un paso de danza, Pessoa

 
 
 
 

 

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#174 De: EDUARDO COIRO <inventivasocial@...>
Fecha: Mar, 16 de Sep, 2008 1:22 pm
Asunto: DESHOJANDO PLUMAS A LA ILUSIÓN...
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   Entre los Dientes* 
  
 
-Canción-
 
 
Yo inventé una mujer que tenía por vestido
retazos de sueños unidos;
que caminaba sobre nubes brillantes
 y sonreía como si respirase,
así se fácil… así de inconquistable 
 
Andaba por laberintos del destino
 y corrí tras de ella encaprichado
en creerla perfecta, inobjetable
pero era en realidad tan humana
que se aterró de mi amor delirante 
 
y tejió una coraza de razones
para poner distancia y resguardarse,
se trepó en una torre de excusas
 y desde allí me miraba anhelante
rodeada de poesías y canciones
 temerosa de verdades gigantes 
 
No se atrevió a saltar, sólo escuchaba
una y otra vez mi canto urgente
poblando con mi voz sus largas noches
y con mis fantasías su presente
para quedarse al fín con su silencio, y yo
                                          ¡con este invierno entre los dientes!
 
 
*De Víctor Turquetvicturquet@...

 
 
 
 
 
 
DESHOJANDO PLUMAS A LA ILUSIÓN...
 
 
 
 
 
Los desarraigos*


 
Las fronteras no existen.
Da lo mismo
morir en Purmamarca
que en un monte lejano
de la India.
Compatriotas son
los que se quieren,
los que comparten
afectos.
Los que siembran
la tierra
los que van
al espacio,
los que escriben
los libros
y los que vuelven
de la inflexible
sombra
de las minas.
Y aquellos
que toleran
a los que son
distintos.
La patria
es ese claro
donde se es
aceptado,
donde no hace falta
responder con agravios
y donde no se teme
ser el menos
valiente.
Las fronteras
no han sido,
ni lo son
ni serán
más que
banalidades
que cumplen
cometidos
de imponer
desarraigos.



-De Los barcos y este mundo


 
*De Ana Broglio. anabroglio2@...
 
 
 
 
 
 
 
CARTA A MI HIJA*

 
Disculpa, princesa,

         Si a veces no entiendo que mi sombrero - aquel que me gustaba tanto - es ahora tu corona, mis pañuelos de seda las sabanitas de tus muñecas, mis tacones tus escaleras para llegar al cielo; si no comprendo la importancia de tus saltos en la cama, a pesar de los quejidos del viejo colchón de muelles, o tu necesidad de otro cuento, y otro más, y otro...
hasta que llegue el hada de los sueños; por haber perdido la noción de tu tiempo sin prisas.
Absuélveme de incomprensiones absurdas, cuando no logro deducir que tus amigas se ven más lindas si les untas mi única caja de maquillaje - en el fondo, nunca iba a usarla -; que tu familia de ositos huele muy bien usando mi perfume favorito, aunque ahora solo quedan sus añicos en el suelo; que aquellos documentos que dejé a tu alcance se ven mucho mejor con tus dibujos.
Comprende mi ignorancia por no saber que la nevera es un mundo mágico, que con colocarte sobre una silla y tomar un poco de escarcha entre las manos, ya no necesitas ir a Europa para entender la historia de "La reina de las nieves"; mi impericia por no saber apreciar las obras de arte que dejas en mis paredes, los arco iris que recortas en mis sábanas, la belleza oculta en mi abanico roto...
Disculpa mi impaciencia cuando no entiendo tu lenguaje, tan perfecto, o no he sabido explicarte bien, en ese idioma que me enseñas cada día, aquella duda que tenías acerca del lugar donde duermen las estrellas, o la temporada de muda de plumas de los elefantes.

Perdóname mi amor, por ser adulta y olvidar a veces mi propia infancia.

Mamá



*de Marié Rojas  tgrafica@...
(indicar "PARA MARIÉ" en el asunto del correo)

-Del libro “De príncipes y princesas”, editorial El Far, Mallorca, 2006
 
 
 
 
 
 
 
El optimista*


 
Era un hombre optimista, con un carácter positivo con el que hacía frente a las situaciones más desfavorables. Sus padres estaban convencidos de que esta característica era debida a que sus genes tenían una buena parte de los de su antepasado Stefen Plumkier, navegante, geógrafo y conquistador, que en los albores del siglo XVII despareció en su último viaje a las tierras centrales Mesopotámicas.

Al igual que Plumkier, su predisposición para afrontar las dificultades hacía que, ante cualquier situación negativa, su carácter le ayudara a sobreponerse viendo la parte buena.

Con la edad esta cualidad ha ido en aumento. Sin ir más lejos, cuando esta mañana fue atropellado por el tren se alegró porque sólo le hubiera cortado una pierna y se puso a saltar de alegría sobre la otra.

 
*De Joan Mateu  joan@...
 
 
 
 
 
 
 
 
LA REALIDAD TAL CUAL QUERÉS VERLA*
Crónicas del Hombre Alto (nº 42)

 
 
  
  Si de algo no se puede acusar a la televisión argentina actual es de falta de transparencia en los mecanismos que alimentan su diario funcionamiento. Las picardías casi desleales con que se intenta robarle unas décimas de rating a la competencia, la artificialidad de ciertos escándalos, el modo desenfadado en que ignotos personajes construyen su efímero protagonismo, la naturalidad con que el afán publicitario se incrusta en el contenido mismo de los programas hasta el punto de fagocitarlo, todo eso ocurre sin el menor disimulo, se cocina con elaboración a la vista del público. Al menos, a la vista de todo aquel que esté dispùesto a ver lo evidente.
     La última propaganda institucional de Canal 13 de Buenos Aires, sin embargo, llega a un grado de franqueza que asusta. "En septiembre, te mostramos la realidad tal cual querés verla", se anuncia en ella, literalmente, y uno no sabe si atribuir semejante declaración a un acto fallido o a un ejercicio cínico de impunidad. Como no soy muy paranoico, me inclino a creer que, simplemente, ninguno de los autores de la publicidad en cuestión concedió demasiada atención a las palabras que estaba utilizando.
      Deliberada o no, convengamos que la frasecita se las trae y permite extraer de ella unas cuantas reflexiones, a cuál más preocupante.
      Primero: decir que se va a mostrar la realidad tal cual los televidentes quieren verla implica reconocer que no se la va a mostrar tal cual es. Por lo tanto, se está confesando explícitamente que a los televidentes se les ofrece una versión distorsionada de la realidad.
      Segundo: en forma oblicua, el anuncio exalta la posibilidad de que los televidentes tengan una visión de la realidad que excluya las porciones o aspectos de la misma que no desean ver. Y no hace falta ser psicólogo para advertir que eso de ver sólo lo que uno quiere ver es un claro signo de inmadurez, cuando no un peligroso síntoma de desajuste mental. Negar la realidad nunca ha librado a nadie de sus efectos.
     Tercero: El maquillador siempre conoce la desnudez imperfecta de la cara maquillada. Si alguien anuncia que le hará ver la realidad al otro tal cual éste la quiere ver, eso significa que el primero "sabe" perfectamente que la realidad no es tal cual la está mostrando. Se reserva ese conocimiento para sí, y este escamoteo de la verdad le concede frente al segundo un enorme margen de poder, una notable capacidad de manipulación.
      Cuarto: Este poder, a su vez, queda oculto en este caso bajo un disfraz de demagógica benevolencia, puesto que no sólo se elimina toda resonancia negativa referente a esta actitud, sino que se presenta al canal como una entidad bienhechora que sólo busca el bienestar del televidente y por eso le da el gusto.
      Hace unos años quedé azorado al leer en un diario una publicidad que anunciaba "Radio Mitre piensa por usted". Me parecía increíble que se pudiera propugnar, con tanta liviandad, que un medio de comunicación se apropiara de una facultad tan íntima de cada individuo, como es la de pensar. Pues bien, parece que la idea ha prosperado. Ya no hace falta que pensemos: Canal 13 nos fabrica una realidad a la medida de nuestros (supuestos) deseos y nos oculta la otra. Eso sí, nos lo dice abiertamente.
      No soy un fanático teleadicto, es cierto, y quizás desde ese desapego nacen estas divagaciones acaso algo exageradas. Pero tampoco soy un fundamentalista de la antitelevisión. Yo también me siento a veces frente al aparato en busca de distracción; a mí también me gusta mirar partidos de fútbol, a mí también me resulta atractivo ver a Laura Fidalgo o a Jesica Cirio bailando strip-dance en el programa de Tinelli. Lo que pasa es que, afortunadamente, aún conservo el sano reflejo mental de desconfiar de lo que dicen y muestran los medios. No dejo que las radios piensen por mí. Y cuando quiero encontrarme con la realidad, la busco fuera de la pantalla, sin intermediarios sospechosos. Aun sabiendo que al mirarla así, desnuda y sin maquillajes seductores, suele resultar menos divertida que las andanzas amorosas de la Tota Santillán.

 
 
*De Alfredo Di Bernardo alfdibernardo@...
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Esto no es una necrológica*




 *Por
Rodrigo Fresán
Desde Barcelona
 
 
UNO Hay algo de paradójicamente triste -más allá y muy por debajo de la tristeza sin atenuantes ni gracia alguna- en contar con tan poco espacio para escribir sobre el inmenso, expansivo e inconmensurable David Foster Wallace. Si hubiera algo de justicia espacio-temporal en este mundo, su
necrológica debería -correspondiendo a su estilo y estética- ocupar por lo menos todo este periódico y estar bordada con numerosas y exhaustivas notas al pie.
Pero no.
Seamos breves: el pasado viernes 12 de septiembre el escritor norteamericano David Foster Wallace (Ithaca, Nueva York, 1962) tomó la decisión de quitarse la vida (aquí debería insertarse una nota al pie explicando en detalle la historia y los diferentes modos de anudar una soga para ahorcarse) y su
cuerpo fue encontrado esa noche por su mujer en su domicilio de Claremont, California. Los que lo conocían mucho o bien no parecen haberse sentido muy sorprendidos por la mala noticia.
Buena noticia: esto no pretende ni quiere ser una necrológica. Esto quiere -y esperar ser- una contratapa sobre una de las obras más vivas y seguramente perdurables en la literatura contemporánea Made in USA.
 
 
DOS Y me enteré de la muerte de Wallace mientras leía Bridge of Sighs, la nueva novela de Richard Russo. No creo que entre las muchas necrológicas dedicadas en estos días a Wallace vaya a haber una que mencione a Richard Russo junto a su nombre. Pero -ya lo advertí- esto no es una necrológica. Y
no se me hace difícil relacionar a uno y otro escritor. Me explico: Wallace y Russo -cada uno a su manera y desde las antípodas de sus escritorios pero, por lo general, con generoso volumen de páginas y talento- cuentan lo mismo: la desintegración de los Estados Unidos desde la entropía de familias
atrapadas en pueblos pequeños o en los inmensos infiernos de estructuras corporativas más o menos eficaces.
De este modo Bridge of Sighs -con su cálido costumbrismo y su lóbrega picaresca- está mucho más cerca de lo que parece de La broma infinita: magnum opus (1079 páginas en mi primera edición norteamericana de 1996, igual número en la reedición subsanando erratas de 2006 y con prólogo de Dave Eggers) por la que Wallace fue celebrado en vida y ahora evocado en la muerte.
 
 
TRES "¿Es David Foster Wallace, como algunos creen, el escritor más importante de su generación? Está claro que cuenta con la combinación necesaria de intelecto, talento y ambición en cantidades extravagantes", se preguntaba primero y se respondía a medias la entrada que le dedicó The Salon.com Reader's Guide to Contemporary Authors (Penguin, 2000). Y ahí -voluntaria o involuntariamente- estaba todo el dilema y el enigma. El lanzamiento de La broma infinita fue casi similar al que se dedica a vender a un presidente. Campaña bestial de publicidad y marketing para un libro que descendía directamente de títulos como Los reconocimientos de William Gaddis, El arco iris de gravedad de Thomas Pynchon, El túnel de William Gass y -antes que nada y nadie- del Tristram Shandy de Lawrence Sterne, del Moby Dick de Herman Melville, de El hombre sin atributos, de Robert Musil, y de
En busca del tiempo perdido, de Marcel Proust.
Así, La broma infinita gozó y padeció de una enorme atención mediática y mereció ese particular tratamiento que recibe toda Novela King Kong: el de ser adorada por nativos y celebrada por turistas a la vez que se la abate.
Los nativos, claro, eran aquellos que venían siguiendo a Wallace desde antes, desde su debut novelístico The Broom of the System (de 1987, que continúa inédito en castellano junto al tratado Signifying Rappers: Rap and Race in the Urban Present (1990), escrito junto a Mark Costello; el resto ha
sido publicado por Mondadori, y los relatos o micronovelas reunidos La chica del pelo raro (1989), así como sus formidables ensayos y artículos periodísticos (para muchos lo mejor y lo más influyente y trascendental de su obra) que no demorarían en ser reunidos primero en Algo supuestamente divertido que no volveré a hacer (1997) y luego en Hablemos de langostas (2005).
Pero The Broom of the System fue y sigue siento uno de esos momentos clave dentro del panorama literario que no es otra cosa que -como la novela de Wallace- el constante eco de un chiste sin final proyectándose hacia el abismo: la vieja y eterna discusión -a eso se refiere Eggers en su introducción- de difícil versus fácil y todo eso. De ahí que no demoraran en aparecer sites de Internet enteramente lanzados a la decodificación de la novela, guías de lectura completamente dedicadas a la explicación y
simplificación de los múltiples vericuetos del monstruo, y abundaran las polémicas en los medios y vernissages en cuanto a si Wallace era inventivo o, apenas, un invento. Y fueron muchos y demasiados lo que se olvidaron de decir lo más fácil de decir: que la formidable saga casi-futurista estaba muy pero muy bien escrita y que abundaba en momentos emocionantes y sensibles acercando a Wallace a las tierras de Salinger y Vonnegut a la vez que lo consagraban como el mejor escritor satírico de su generación junto al american psycho Bret Easton Ellis. Y que -tal vez lo más importante de todo
para algunos- La broma infinita había sido, seguramente, un libro difícil (entendiendo por dificultad la entrega que le había exigido a su autor) de escribir pero fácil (entendiendo por facilidad el placer que obsequiaba a su lector) de leer.
En una entrevista, Wallace -sobrevivido hoy por colegas y amigos en la misma brecha como Rick Moody, William T. Vollmann o Richard Powers- explicó sus intenciones con sintética claridad: "Yo tuve un profesor que me caía muy bien y que aseguraba que la tarea de la buena escritura era la de darles
calma a los perturbados y perturbar a los que están calmados".
Misión cumplida entonces.
 
 
CUATRO Y una de las últimas "bromas" de Wallace fue la publicación -en el 2003, en una colección científica, otro libro suyo que no se tradujo porque posiblemente sea imposible de traducir- de Everything and More, subtitulado irónicamente como Una historia compacta del infinito y cuya meta es, en apenas poco más de 300 páginas rebosantes de fórmulas y gráficos, exactamente eso: la historia de la idea de lo incesante, de lo que no termina, de lo que no puede acabarse. En la contraportada, James Gleick lo celebraba con un "Wallace + lo infinito: ¡maravillosa pareja!" Y agregaba aquello que muy pocos críticos supieron escribir o poner por escrito porque, tal vez, no podían o no querían verlo: "Esta es la más exquisita (e hilarante) ensayística científica. Wallace abraza la incompatibilidad de las
matemáticas y la prosa y extra arte de ella. Y, también, cuenta una gran historia".
Parafraseando a Gleick, Wallace abrazó en sus ficciones la supuesta compatibilidad entre el cerebro y el corazón.
Y nos regaló grandes historias.

 
 
CINCO Y en ocasiones la muerte de los escritores resucita a los libros.
Descubro -mientras escribo esto- que, en el ranking de la librería virtual Amazon, La broma infinita (no es broma, aunque tiene su gracia) ha trepado hasta el puesto número 16 de los libros más vendidos.
Buena noticia resultante de una mala noticia.
Bienvenidos sean aquellos que recién llegan a esta broma.
Y a no pensar -a intentar no pensar- en su triste remate.
Ahí está lo que Wallace escribió sobre los relatos de Kafka en Hablemos de langostas. Los definió como "una especie de puerta" y nos propuso "que nos imaginemos acercándonos y llamando a esa puerta, cada vez más fuerte, llamando y llamando, no sólo deseando que nos dejen entrar sino también necesitándolo; no sabemos qué es pero lo sentimos, esa desesperación por entrar, por llamar y dar porrazos y patadas. Y que por fin esa puerta se abre... y se abre hacia afuera: que durante todo el tiempo ya estábamos
dentro de lo que queríamos".
Pasen a donde ya estaban y lean y sigan leyendo.
Esto no es una necrológica.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
¿Cuáles eran los colores de “El Taladro”?*

 
 
Menos enfático que “Masquique”, Pedrito Spizzo corrobora  lo que parece ser una verdad de a puño: en los años 50, cuando los equipos del pueblo no entraron a la Liga, se vio el mejor fútbol de todos los tiempos.
Es posible que  aún quedara la cada vez más lejana gloria del “Chato” Collere que acababa de abandonar la escuadra de Argentino de  Rosario para retirarse a la ciudad de Pérez, como aliciente. Lo cierto es que todos coinciden que en esos años se dio una conjunción de primeras figuras como luego no conoció el fútbol zonal.
El campeonato lo organizó el Huracán Foot Ball Club y sé que se lo llamaba “Abierto”. Lo que me falta averiguar es si se jugaba de noche o de día.
Lo que todos dan por cierto  -no se si agrandado  por la nostalgia y el pésimo estado del fútbol actual- es que aquellas figuras podrían haber descollado en el fútbol profesional,  como en la década anterior  fue el caso del “Chato”.
Aunque yo era muy chico  mi pasión por el fútbol –como la del Barrio todo- era excluyente, pero hay nombres  de equipos  que no me  suenan sino  como  breves repiqueteos de campana, de oírselos a los mayores. Tal vez vi  jugar a alguno de ellos, tal vez más tarde un equipo tomó algunos de esos nombres que tuvo una gloria efímera, pero que en las vírgenes cabecitas nuestras (los más chicos) sonaría como las historias del Misterix  que leíamos junto al libro de lectura  obligatoria, cuando doña Dora de Broglia nos enseñaba a tomar el libro  con la mano izquierda,  dejando la derecha para pasar las hojas y allí, paraditos en el frente, delante del grado, debíamos leer, pronunciado  las s y las z, remarcando con un leve martilleo las letras que llevaran doble  erre, haciendo las breves  pausas en las comas y en los puntos y comas, y  sobre todo, levantando la vista  en un punto y aparte, so pena de llevarnos un reto.
            Y volviendo al fútbol, diré para relacionarlo con los libros,  que en la puerta de la mismísima biblioteca Belgrano, hay un busto del prócer  donado por uno de aquellos gloriosos equipos que se llamaba “El Taladro”. Voy a copiar aquellos nombres, muchos de ellos no están ya en el pueblo y ni siquiera en la vida, pero, eran en esos tiempos muchachitos entusiastas y aspiraron aún sin saberlo, aquella gloria esquiva que se presenta al practicante del balómpie, como se diría en la jerga deportiva de entonces.
Quiero copiar esos nombres por varios motivos. El principal es porque empecé a deletrearlos cuando supe leer (y aprendí a hacerlo a cincuenta  metros  de allí,  en mi escuela Nº 156) y cuando iba al Club con mi padre, me llegaba hasta allí, ese trecho que está entre la sala de juegos de naipes del Club y la biblioteca, ese busto del general Belgrano, como habilitando su entrada al lugar de los libros.
Aunque uno tuviera las manos con el tacto repleto de naipes. Eso si uno entra por algunas de las puertas internas,  pero si lo hace de la calle se lo topa bien de frente. Dije que quiero copiar esos nombres textualmente,  como están desde hace más de cincuenta  años por si alguien lo quiere corroborar y lo están en letras hundidas en ese pie de mármol blanco que sostuvo un busto del general abogado, educador y sobre todo, abnegado. Y además porque a la mayoría de esos hombres que portaron esos apellidos  los vi jugar en  cualquiera de los clubes  locales en los diez años subsiguientes a la instalación de ese busto. Copio.
               Campeonato de Fútbol abierto 1952
Donación del equipo El Taladro
                                 
 Titulares
E. Moreno                    A. Menza          L. Aquilano            A. Vera
E.C. Moreno                A. Gardella        M. Gillio                 R. Gramajo
R. Aquilano                  O. Ciccone        
 D.P .Bessone                                                                                                                                      
                                        
                         Suplentes       
                                                         Delegados
H.Ciccone              P.A. Spizzo         L.Montaldi                             L. Ibarra
M.Maraviglia         J.C. Montaldi                                                     O. Spizzo
F.Sequeira              R. Aquilano
 
    
        Me gustaría acordarme de los equipos aquellos que disputaron los campeonatos abiertos, del Club Huracán. Me gustaría conocer el color de las casacas. Pero sobre todo me gustaría haberlos visto jugar, porque según todos los que lo vieron y sobre todo el enfático “Masquique”, que fue protagonista principal de toda esa movida, esos equipos eran un lujo.
Sería bueno poder tener hoy ante la vista, aquellos viejas camisitas de fútbol que no  soñaba el afán de la publicidad, que pone el mundo en un rincón muy triste, según Borges. Yo agregaría que ese rincón puede aceptar otro adjetivo y que viene a ser hostil  y por qué no, innecesario y excluyente.
Aquellas camisetas que llevaban sus colores en alto, como una ilusión impoluta, libre de toda mancha aunque no exentos de pasión y aún de nobleza.
¿Cómo era la camiseta de El Taladro, equipo que no vi jugar?
Algo en un rincón de mi más remota y esquiva memoria me sugiere que puede ser verde y blanca, tal vez, ¡por qué no! como la camiseta de Banfield y de allí el nombre.
Es probable o más que probable que cuando hable la próxima vez con “Masquique”  me pueda sacar de dudas, o Livio Matiello o Raúl Aquilano, que jugaron en esa formación y aún viven en el pueblo.
Recupero los colores de algunos equipos de entonces. Unos porque me lo contaron los mayores y otros, porque en mi niñez, pude ver lo que sobrevivían a aquella  época dorada.
Paso lista entonces, a  aquellos colores. Lo hago con la precariedad que me confiere esta distancia ya insalvable de los años.
“El Refugio” camiseta similar a la de Chacaritas Junior, en decir roja-negra y blanca.
“El Porvenir”, camiseta roja con una banda blanca en el pecho, horizontal como la de Boca Junior. ”Los Fugitivos” con una V corta, roja sobre el blanco. En lugar de azul como la de Vélez Sarsfield.
“El Amanecer”, camiseta verde con vistos blancos como Ferrocarril Oeste.
“Blanco y negro” equipo de la tienda ídem, partido el pecho en dos bandas de los colores obvios.
“El Fortín”, con la exacta camiseta de Vélez Sarsfield del barrio de Liniers.
¿Pero y los otros?
“Casa Bessone”, por ejemplo o el equipo “Los Tamberos”, “La Catalana”, “La Terrason”, “Boliche La Lata”, “Estancia La Pelegrina”, “Estancia de Maldonado”, etc, etc. ¿De qué, como vestían sus ilusiones? ¿Las compraban hechas o las fabricaban a estas dichosas camisetas?
No sé. Deduzco que ambas cosas, ya que mi amigo Juan Aromando –que fue delegado de “Los Fugitivos”, héroes de la derrota ante el Morning Star- me supo decir que las hermanas de los jugadores cosieron y bordaron aquellas camisetas, de la muy digna derrota ante aquellos campeones de las certámenes nacionales “Evita”.
Lo cierto es que yo, que estoy parado ante este busto del prócer, tal vez el más puro de los nuestros y que estoy por entrar a esta biblioteca donde comencé a atisbar alguna compresión del  mundo, sigo en la duda sobre aquello que fue muy importante y  no quiero que la trague el olvido: ¿de qué color eran aquellas camisetas que encendieron la ilusión de los jóvenes de entonces en sus trayectorias hacia el éxito y la fama que a veces no los esperó?
 
 

 

*de JORGE ISAIAS. jisaias46@...

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ya tengo mis años*

 

 

 

Así como

en mi

–forzosamente– 
             

            imperfecta juventud

si estabilizaba a una dama inestable

me estabilizaba yo más que si

desestabilizaba a una dama estable

en la actualidad

si desestabilizo a una dama estable

me estabilizo yo más que si

estabilizo a una dama inestable

 

Perfecta 
           

              madurez.

 

 

 

 

 *De Rolando Revagliatti. revadans@...

 

 

 

 

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#173 De: EDUARDO COIRO <inventivasocial@...>
Fecha: Mié, 10 de Sep, 2008 5:00 pm
Asunto: EDICIÓN SEPTIEMBRE 2008.
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Redención*


 
Llegó la redención,
Tan esperada
Y no supe qué hacer con ella
Porque no sé qué hacer sino quererte.

Sin la dulce espera de la nada,
Sin la triste misión de tanta espera.
Sin desgranar rosarios, sin quimera,
Sin la esperanza de volver a verte.

Barquito de papel que boga
En brazos de la luna enamorada,
Barco velero, solo,
Aferrado a la ola de su suerte.

Llegó la salvación,
Como el olvido.
Tocó a mi puerta
Y no acudí a la entrega de mi muerte.


-Del poemario "Memorias del pescador"
 
 
 
 
*de Marié Rojas  tgrafica@...
(indicar "PARA MARIÉ" en el asunto del correo)
 
 
 
 
 
 
 
 
LA ISLA DEL SOL REBELDE*

 
 
Asomarse  para ver el mar como el borde de un sueño.
País, nombre, sueño prohibido.
Eras un gusto entre los labios,
una fruta de azúcares huracanados.
En mi país, a veces, la gente moría por ese sueño,
Otras, a las radiantes  muchedumbres que lo cantábamos,
 nos venían
hombres montados en caballos con máquinas de fabricar lágrimas
para hacernos callar el nombre  de la isla
o del sueño
o del deseo
                de un mundo por llegar.
Ahora que dicen que la historia terminó.
Desde el balcón veo la ciudad
de  las columnas en el espejo de su propia voz.
Isla con puentes sobre el mar.
 Viva
                de son, de ron,
  de calles que crujen, de tambores,
y un aire apenas imaginado,
sin ráfagas  para levantar las polleras de Marilyn,
aunque  si puede, no el aire, sino  las voces, los deseos de un  pueblo,
caminar hacia el centro,
       deslizar al menos la punta de la ropa de la historia.
Para espiar, no claro, no el Paraíso.
 Si, un malecón  a la vuelta del que se cree amo.
Que rodea como un amor,
como una cintura cómplice que baila,
 el cuerpo de los últimos sueños.
Entre los hilos verdes, vegetales
y
la deriva de un sol que no se rinde.
 
 
*de Cristina Villanueva. libera@...
 

 
 
 
 
 
Dos y Tres Noches (o no hay ni dos ni tres)*
 
 
 
Nadie se suicida con un "punto y final",
Parecieran causar más daño
Las "comas" y los "punto y seguido";
Pero nadie usa ya,
Para morir tajantemente,
Un "punto y final"…

Ahora hay otras causas por qué morir:
Una televisión,
La partida del ser amado,
La democracia que reviste nuestro Estado
O la playera de moda,
Que combina con los zapatos…

Pero nadie lo hace ya por revertir el hambre,
Por las manos que se quiebran en la miseria
Y mucho menos lo hacen
Por un "punto y final"…

Parecen lejanos los días
Donde un "punto y final"
Era preciso para morir heroicamente;
Ahora se usan los brazos,
Las hordas de desempleados,
Los seguidores de películas de acción
Y a más de un funcionario…

El "punto y final" se evita:
Ha sido olvidado,
Hoy matamos con guerra industrial;
Ya nadie se suicida con signos de puntuación…
Mutilan sus manos y sacan sus ojos
Con latas de frijoles
Embasados al vacío…

Quien quiera seguir viviendo
Se le aborrecerá hasta la muerte:
¿Es verdad que nadie muere ya
por un "punto y final",
que desde el principio se ha evitado?

Nadie muere en paz sin que la lápida exhiba:
"Punto y Final"…

¿Nos habremos suicidado en vano?

Nuestra vida misma:
¿Alcanzará para dejarnos morir?

El "punto final"
Ha llegado.

 
*de hugo ivan cruz-rosas. quetzal.hi@...
 
 
 
 
 
 
EL DESENAMORARSE*



El desenamorarse
sucede
de un desenamorarse
lentamente,
como desgrana
el tiempo
en un reloj de arena.

Se va desovillando.
Punto a punto
hilera por hilera
como quien va
destejiendo
una bufanda.

Como pelar cebolla.
Gota a gota
como agua de deshielo,
como cerrar la puerta
que nunca se abrirá.

Se disipa el amor,
se desapega.
Los más ardientes besos
van perdiendo calor.

Hasta que una mañana
descubrimos
que uno no reconoce
en esos ojos
otros
que nos miraron antes.

                         

*De Ana Broglioanabroglio2@...

 
 

 
 
 
La inutilidad del sufrimiento*

 
 
En el pasado, piso a ciegas el fastidiado recuerdo.
Un  ayer de soledades únicas e irrepetibles para otros.
Para mí el ocaso que tiñe el deseo del hoy. Al cual me lo hace verde huraño. Como la oliva oscura, impregnada de una imperiosa necesidad de sed. Quisiera estar sentada frente al manantial de aguas de ríos de deshielo.
No tan lejos, si pudiera mirar con descaro la sorpresa de cada madrugada, y embellecerme con la suave tela de la juventud.
Podría rellenarme con baladas antojadizas  y de asombro. Me subiría a un globo aerostatito con pocas pesas de equipaje, iría por las nubes probando los sueños de frutos, los que tuve de niña y he invalidado por mi circunspecto afán de ser tan perfeccionista.
De a poco y con fuerza, convencida de no arrepentirme por mi airada neurosis iría tirando al vacío las pesadillas de la culpa, el sometimiento y el rencor,  esas que duelen al viento.
Con la sutileza de un relojero, reemplazaría cada pieza de ritual oxidado por el tic tac de la repetición, e incorporaría la picardía, el sentido del humor  y la aventura.
 
 
*de Azul.
azulaki@...
 
 
 
 
 
 
ADN*


     
    Le correspondía analizar las increíbles muestras de ADN encontradas por la sonda espacial en una de las lunas de Júpiter.

         El ordenador lo sorprendió, no sólo aquellas pautas correspondían a un ser humano, sino que coincidían con su propio ADN... Comprobó una y otra vez, descartando cualquier posibilidad de contaminación.
         Lo aparentemente imposible saltó a su vista: todo margen de fraude era descartable; aquel era su mapa personal, pero reflejaba a alguien veinte años mayor que su edad actual.

         Sonrió.

         El viaje en el tiempo era un sueño realizable y un día llegaría a las estrellas.



*de Marié Rojas  tgrafica@...
(indicar "PARA MARIÉ" en el asunto del correo)

 

 

 

 
 
 
 
EL LINYERA DEL GATO*

 
 
 
El linyera del gato  en su mochila lleva,
 
gruñidos de fiera y arañazos de hembra.
 
(Cabalgando, desnuda,  en el potro inalcanzable del amor.)
 
Los esconde en la tumba que retumba.
 
(Como una leona en celo, el amor, aúlla, rasguña)
 
En peñascos de noche jadea el sol.
 
El Volcán de fuego, entibia las colinas
 
Revientan, lujuriosos, los brotes.

La lava se derrama.
 
 
El linyera del gato lleva su mochila
 
al territorio de  los amantes locos.
 
Allí estarás, amor, lo sé.
 
 
 
 
 *de Amelia Arellano  arellano.amelia@...
 
 
 
 
 


 
 
*
 
 
Sepa que
su palabra es canto y gozo en la mirada
que en cada marca de su paso,
en el recordado paisaje que me nombra,
que nombro,
queda el corazón de esta huella ingenua
este hilo luminoso que no se aleja
porque queda...

Sepa que
en ese beso mañanero a su Madre admirable
mis labios juegan despreocupados
porque hay alma en su gesto protector
con estrellas de río
que sonríen al niño sonriente,
a los ángeles girando
la altivez de su mano en calor alimento...

Sepa que mi noche canta el canto del recuerdo
cuando lo nombra
que el día sube junto al sol
como naranjal a una estrella
con lluvia
sin espejos
y en perfumada nostalgia de su abrazo...
 
 
 
*De Ana Lía Gattás. analia_gattasz@...
 
 
 
 
 
 
 
 
ANALFABETOS DE AMOR*
 
Basado en poema de Bertolt Brecht
 
 
 
Antes de ser “Juanito Laguna”
Vivió el mundo. ¿Viejo mundo? ¿Mundo nuevo?
 Cueva tibia / tibio mar, tibias mareas.
Protorecuerdo  /  bombo / frágil cristal de roca
Primera herida  / rayo de luz/ vinieron muchas más.
Aprendió como pudo/ morir/ sobrevivir.
El mundo ¿Línea plana?  Final / infierno / paraíso
Piernitas flacas/  costillas salidas/  panza redonda
Un mundo / adentro / afuera/ excluidos/ incluidos/ círculo cerrado.
Nada de  amor / aprendió / el desamor es una moneda de dos caras.
Aprendió / secretos del lobo  Ataque / defensa / defensa / ataque.
In-migrantes. E-migrantes Mulatos/ indígenas/ mestizos.
Ta/ Te /Ti ¿Cara o seca? Alpiste/ perdiste.
Cuando los piojos buscaron abrirse camino /en su rabia gredosa
cerro los dientes/ el corazón / la casa.
Aprendió / no solo de pan vive el hombre / Tambien  de  piedras
Hurgó los desperdicios, / pan  y fruta / chancho limpio nunca engorda.
Zapatos chicos /  dolores grandes  / pantalones cortos / tristeza larga.
 
“Don Juan  de la pipa rota   ¿con que se la componemos?”
Con un palo que le daremos
“¿Adonde está el palo? El fuego  lo quemó
¿En donde está el fuego? El agua  lo apagó
¿En donde está el agua ? Un burro se la tomó
¿Adonde está el burro? El burro se murió
¿Adonde lo enterraron? Adonde quiso Dios”
¿Adonde está Dios? Diosito se escapó
¿De quien  escapó Dios? Del peor de los bandidos
¿”El peor de los bandidos donde está”? /Engendrando
¿A quien está engendrando? A  “Juanito Laguna.”
 
 “Juanito Laguna”/ No  / no aprender /  no  enseñar / no  leer / no escribir/
“Juanito Laguna” / Aprendió / le enseñaron / todo tiene costo
 
Su costo de vivir
 fué
 ser engendrado
 por los analfabetos del amor.
 
 
 
*de Amelia Arellano  arellano.amelia@...
 
 
 
 
 
 
 
 
Recorrerte lentamente*

 
 
Recorrerte lentamente con mis besos,
acariciarte despacio piel con piel,
hablarte sin palabras de papel
y besarte sin vocales, con acentos.

Sentir este temblor entre mis brazos,
estremecerte entre mis piernas enlazada,
entregarme sin desear nada de nada
y sentir que eres mía en el abrazo.

Amarte con silencios y suspiros,
abrazarte con el cuerpo y con el alma,
meterme entre tus piernas, ya sin calma,
y saber que los sueños se han cumplido.

Quedarás impregnada, en la sábana y la ropa,
y en mi pecho, y en mis manos que te sienten.
Y sabrás por estos labios, que no mienten,
la verdad de los silencios de mi boca.

Ya jamás volverán a ser las cosas
del gris eterno de aquellos sincolores.
Conocerte han sido los mejores
esquejes de mi campo de rosas.

 
 
*de Joan Mateu. joan@...
 
 
 
 
 
 
 
La punta de las lágrimas*
 
  
 
 
Tristeza irreversible de diluvios sin arca
te pareces al niño que me resiste adentro
te veo desesperada tras el robo de los espejos
cuando ya no quedan alegrías a fotografiar
sólo oscuras túnicas de silencio
que nadie toca por miedo al contagio
se prevé el café solo, enfriándose sin palabras.
Tristeza enorme junté anoche
por descuido
aullando bajo la puerta
la tomé en brazos y
en vano la acuné para que no llorase
irrumpió desconsolada patinando por mi cara
me estrelló los ojos contra vidrios
supliqué que regresasen los soles
camuflados de lunas rotas
como si bastasen
para despeñarla.
Tristeza huérfana de risa
que me incita a la desesperanza
a la partida sin naves y sin arca
fortificando en mi naufragio
sólo diluvios. 
 
 
 
*de Diana Poblet. soydian@...
 
 
 
 
 
 
Sucede*
 
 
 
Sucede
que la vida,
no tiene
más remedio
que lavarse
la cara
y salir
a la calle
a buscar
la mañana.

Que la vida
no tiene
otra oportunidad
de practicar
la acción
y se enfrenta
a los hechos
sin haberlos previsto.

Que la vida
no puede
comenzarse
de nuevo
ni permite
flaquezas
ni perdona
demoras.

No sabe
de destrezas
no comprende
disculpas
no acepta
ir por atajos.

Sucede
que la vida
hoy,
no tiene
más remedio
que emprender
la mañana.



De Breve y brillante -Poemas
        
*de Ana Broglioanabroglio2@...
 
 
 
 
 
ELLOS*


         Caminaban de un lado a otro... sin verme, a excepción de algunos que se inclinaban para recoger algo del piso. Otros incluso me pisaron, maldiciendo que me encontrara en medio de su camino.  De repente, uno de ellos me miró fijo a los ojos y me cogió entre sus manos. Se fijó en algunos detalles de mi cuerpo, sonrió y me guardó en su maleta.
Luego de un rato, volvió a abrir la valija, me sacó con mucho apuro mientras me mostraba emocionado a otras personas diciendo:  “Su rostro, miren los detalles, les aseguro que no me equivoco”... “Algunos arreglos en la vestimenta bastarán”... “Tiene una pierna rota, habrá que arreglársela, pero eso no es
problema”.
Me mantuvieron durante un largo tiempo desnudo, diciendo que me iban a hacer una nueva ropa. Cuando me arreglaron la pierna el dolor fue intenso, pero sobreviví.
Ahora estoy en una exhibición, limpio y vestido con mi nuevo atuendo. La vidriera en que me encuentro tienen un cartel que dice:
“Ejemplar único de la raza humana, varón y en edad de apareamiento”.

Es probable que mañana alguno de ellos me compre, es realmente muy difícil encontrar un humano en estos días.


 
*de Ray  Respall  Rojas tgrafica@...
(indicar "PARA RAY" en el asunto del correo)
 
 
 
 
 
 
 
Sultán*

 

- Papá, papá, ¡Sultán me ha hablado!
- Muy bien hijo, ahora déjame acabar de ver el partido.

El niño entra en la cocina corriendo muy excitado y le dice a su madre:

- Mamá, ¡Sultán me ha dicho que le gusta mucho el nuevo pienso!
- Muy bien hijo, ahora vete a jugar que estoy preparando la cena.

El niño se va cabizbajo y se sienta en la alfombra entreteniéndose con un soldado al que se le cae la lanza. Sultán tumbado a su lado no le pierde de vista. Desde donde está escucha a los padres comentar que están preocupados por su comportamiento. Dicen que inventa cosas, la última de ellas que el perro habla.

- Tenemos que dar a Sultán y así solucionamos el problema.

El niño sale al porche con lágrimas en los ojos y se encuentra con la vecina que al verlo de esta manera le pregunta que le ocurre.

- Estoy muy triste porque me voy a quedar solo. Mis papás van a dar al único que habla conmigo.


 
*de Joan Mateu. joan@...
 
 
 
 
 
 
 
La lección*
 
 
A edad oportuna la abuela se lo había dicho a su madre con todas las letras.
Años después su madre pudo explicárselo a ella con la firmeza de un catecismo. Como un saber que no debe ser olvidado:
“Hay que conquistar el corazón del hombre, pero que él no conquiste el tuyo”
No entregar jamás el corazón, -ni mucho menos la ilusión- era la consigna.
El tiempo pasó escurriéndose como el agua. Su libertad era tan profunda como su soledad.
En la cola del banco, mientras esperaba su turno para cobrar la jubilación. Escuchó la conversación de dos mujeres jóvenes que hablaban de cómo “Enganchar un tipo”.
Quiso hablarles pero se le hizo un nudo en la garganta. 
Decirles que no es así. Qué el amor no es enganchar al otro.
 
Lamentó una vez más no tener hijos ni nietos para cambiar la lección.
 
 
 
*De Eduardo Francisco Coiro. inventivasocial@...
 

 
 
 
 
 
El señor de los perros*

 
Era bipolar, entre la euforia y la honradez. Entre pulgas y garrapatas amaba tanto a sus perros que cuando estaba con ellos les conversaba de igual a igual.
En esa cucha de gruñidos y hocicos húmedos, no importaba quién era el amo.

 
*de Azul. azulaki@...
 
 
 
 
 
 
Las Gotas*
 

Empezaron a corretear por aquella superficie lisa y transparente haciéndose un poco más grandes.

Estaban en la parte superior de aquel cristal empañado muy cerca la una de la otra. Se miraron y casi al unísono empezaron una carrera por la superficie lisa deslizándose hacia la parte inferior de la ventana. Jocosamente se cruzaban y las estelas que dejaban conformaban un dibujo que parecía un corazón.
Las dos gotas se amaban desde hacía más de un cuarto de hora, cuando empezaron a formarse por el contraste entre el frío de la calle y el calor de la habitación.

Súbitamente se separaron, cada una hacia un costado, pareciendo que no se iban a encontrar más, pero con un rápido giro volvieron al centro y se unieron en una sola, justo en el momento que llegaban a la parte inferior.

Su vida fue efímera pero tan intensa que no se hubieran cambiado nunca por aquel señor que, dentro de la habitación, contaba monedas de oro, tan abundantes como su soledad.
 
 
 
*de Joan Mateu joan@...
 
 
 
 
 
POR SI CONOCEN DADORES DE SANGRE
 
 
Presentarse en Hospital de Clínicas. Av. Córdoba 2351.   ciudad de Buenos Aires.
 
3º piso Hemoterapia. Lunes a viernes  de 7.30 a 12.30 horas. Sábados de 8 a  12 horas.
 Para el paciente Barberón Nicolás. (8 años)
 

 
 
*
 
 
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*Eduardo F. Coiro. inventivasocial@...
 
 
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#172 De: EDUARDO COIRO <inventivasocial@...>
Fecha: Jue, 4 de Sep, 2008 2:28 pm
Asunto: AUNQUE SEA SOLO EN SUEÑOS...
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EL DESCAPOTABLE Y LA RUBIA*


Tal como se lo aconsejaron recientemente, el hombre decide comprarse un descapotable de lujo y salir a pasear por las calles de su ciudad acompañado de una hermosa muchacha rubia.
Días atrás había presenciado una charla entre gerentes -el de marketing y el de recursos humanos-, que se admiraban al ver pasar una Honda ridgeline, doble cabina - doble tracción.
-Vos andarías por la calle con una así?
-Es como tentar a los delincuentes...
-Y despertar envidias, odios, resentimientos....
-No se, creo que uno tiene el destino marcado, y si te la van a poner te la pondrán aunque vayas en un Ford Fiesta.
-Cierto, los gustos hay que dárselos en vida.
-Mira, yo trabajo todo el día, decime si no puedo salir a pasear en una así...

La conversación seguía y seguía girando en esos mismos bordes. Pero él los dejo rápidamente y siguió buscando hasta que encontró la frase que necesitaba leer:
"Hay autos para soñar. Bugatti fabrica sueños".
No quiso esperar más y a la tarde ya estaba entrando a la concesionaria.
No hizo falta demasiado esfuerzo del vendedor para que dejara una seña de 140.000 Euros por el 10% del precio total.
El vendedor insistió en explicarle detalles que a él no le interesaban:
Tiene 7.993 cm3 de cilindrada, 4 turbocompresores, 64 válvulas. Inyección directa. Caja automática de siete marchas.
¿Se acuerda de la cupe Veyron 16.4?, Esta es una versión descapotable. Con el techo puesto su velocidad máxima es de 407 Km por hora. Pero si usted la utiliza con el techo descubierto tiene que recordar que la velocidad máxima es de 360 Km /hora.
El chasis es monocasco y esta fabricado con fibra de carbono y aleaciones metálicas ultralivianas producidas en las fundiciones de Gliese 581c. Mire, es como andar en una nave espacial pero por las calles de su barrio.
Cerro trato, le entregaran su Bugatti descapotable en enero del 2009, justo para salir de vacaciones.
El hombre se encaminaba a cumplir al menos una parte de sus sueños, la cuestión más compleja -al menos para él- era la elección de la hermosa muchacha rubia con la que saldría a pasear con su nuevo auto de lujo, casi de otro planeta.
No era para nada fácil la elección. Le preocupaba demasiado la frase que le escucho decir una vez a la tía Ernestina, enemistada desde siempre con la vida: ¡El amor no existe!!!! A mi dame dinero....
Tanto le trabajaba en la cabeza como aquella otra que le escucho pronunciar al tío Fernando:
"Una mujer: o es un adorno o es un problema". Esta frase le aterrorizaba más aún que una "demanda" subliminal u explícita de dinero, "Un problema...", El hombre estaba harto de problemas. El solo quería una hermosa muchacha rubia para pasear.
No le importaba demasiado que los gerentes de su compañía pensaran que se había buscado una rubia tonta, un adorno en definitiva.
El tema era la rubia. Y esto ya amenazaba desvelarlo noches y noches enteras.
¿Debería ser una rubia autentica o una rubia teñida acorde a las demandas de la televisión y la moda?
recorrió mentalmente el elenco de bailarinas y patinadoras de Marcelo Tinelli y no encontró la compañera adecuada para lucirse junto a la Bugatti Veyron 16.4 Grand Sport que acababa de señar.
Pensó entonces como en un relámpago en la protagonista de "si tuviera 30" (13 going on 30) Jennifer Garner. Ella si. La que dice en la película otra frase para la posteridad: "el amor es un campo de batalla".

 Ella si es la rubia amor de su vida a la que sacaría a pasear por las calles de su ciudad.
Pero vive lejos. Brentwood, un barrio de Los Ángeles, más precisamente, y no solo eso sino que esta casada y esperando un hijo. No, no es mujer para él. El hombre no quiere más tareas imposibles para su vida.
La única mujer que lo enloquece desde su imagen en los carteles de publicidad de una marca ropa interior, no es rubia.
La indecisión es el problema central en su vida le había dicho años atrás su psicólogo.
La ansiedad también lo es, dice su analista actual.

Allí va el hombre, con el recibo de su cupe recién adquirida en el bolsillo, penando por su incapacidad de decidir cuando se trata de temas emocionales, y el de la hermosa muchacha rubia lo es.

Deberá postergar algún tiempo más la concreción plena de su deseo.

 

Al menos hasta que surjan nuevos sueños y brinden claridad sobre el asunto.

 

 

 

*de Eduardo Francisco Coiro. inventivasocial@...

 

 

 

 

 

 

 

 

AUNQUE SEA SOLO EN SUEÑOS...

 

 

 

 

 

 

ESE MUNDO*



 

Hay un mundo que era mío:
A veces me vienen sus recuerdos.
No sé si en él era amada soberana,
Virgen, madre, curandera,
Adúltera apedreada,
Ladrón crucificado, dictador,
Tirano, mendigo, soldado, mercenario
O simplemente, un alguien anodino y gris
De cuyo paso no quedó memoria.

Mas tengo de ese mundo las visiones,
Sus olores,
Sus paisajes,
Los llantos y las glorias.
Conservo el color de sus ocasos,
El sonido de su viento
El olor de sus enredaderas.
Lo siento más que esta soledad que habito
Le temo menos que al vacío que me aguarda
Cuando cierro los párpados.

Y no sé si es pasado,
Locura,
Visiones del futuro
O mera invención de los sentidos,
Pero ansío volver a verlo,
Visitarlo
Aunque sea solo en sueños.


 

*de Marié RojasTamayo tgrafica@...
(indicar "PARA MARIÉ" en el asunto del correo)
 
 
 
 
 
 
 
SOS*

 
 
Cuando mi mujer me dijo que saldría las tardes de los miércoles a una obra social que cuidaba de los galgos abandonados, "SOS Galgos", me extrañó porque nunca le habían gustados los perros, pero supuse que era una inquietud cívica.

El día que me anunció su vinculación con "SOS Terrier" deduje que la habría sensibilizado mucho el contacto con los perros abandonados y si quería dedicar los viernes a pasearlos, sería mejor eso que ir de tiendas.

Me extrañó más, que al poco tiempo me dijera que era cofundadora de "SOS Sin raza" y que le absorbería los sábados, pero cuando decidí seguirla fue en el momento que se afilió a "SOS Mona" porque sabía que los primates la aterrorizaban.

La descubrí saliendo de un motel acompañada por un hombre y le increpé delante de todo el mundo. Ella tuvo la desfachatez de preguntarme cómo lo había averiguado. Pues era lógico con tanto SOS,  tanto SOS, yo había tenido la "SOS pecha".


 
*De Joan Mateu. joan@...
 
 
 
 
 
 
 
 
LAS NUEVAS LECTURAS DE FREUD HABILITADAS POR EL TRABAJO DE LACAN
Discursos que se enriquecen*
 
 
El autor de esta nota dictará una conferencia sobre Las metáforas de lo real y las paradojas de la transferencia, invitado por EOL Rosario. En este adelanto, habla del retorno al presente y el futuro del psicoanálisis impulsado por Lacan.


 Por Germán García*
 
 
Jorge Luis Borges afirma: "El hecho es que cada escritor crea sus precursores. Su labor modifica nuestra concepción del pasado, como ha de modificar el futuro". En esta afirmación se encuentra, tácita, la retroacción temporal postulada por Freud y convertida en clave por Jacques Lacan, al punto de que se ha difundido como aprés-coup.
En efecto, nadie podrá leer a Freud como antes de la lectura de Lacan, como tampoco podrá leer en el futuro el psicoanálisis sin pasar por esta lectura.
Porque Jacques Lacan no propuso un retorno a Freud como pasado, sino su retorno al presente y al futuro del psicoanálisis. Incluyó a Freud y a sus seguidores en la lógica del accionar analítico, a la vez que transformó el vocabulario y propuso nuevas fórmulas. Quien lea los últimos trabajos de Freud, escritos entre 1937 y 1938, encontrará un balance que no oculta los callejones sin salida, a la vez que muestra la solidez de lo que ha logrado el trabajo de una vida.
Lejos de afirmar que todo está en Freud y cada uno puede tomar su parte, Jacques Lacan se preguntó cómo era posible que una disciplina no hubiera dado un paso más allá de lo que podía encontrarse en su creador. Diez años de lectura de Freud, documentados por sus famosos Seminarios, lo llevaron a
proponer una alternativa, clínica por sus consecuencias, institucional por lo que propone para la formación de los analistas y política por sus resonancias sociales.
En el balance de Freud se nos presenta a un sujeto escindido entre las exigencias de un pasado necesario, las contingencias del presente y las aspiraciones del futuro. El pasado heredado retorna o bien como una imposición que angustia, o bien como una aspiración que abruma.
Esta oscilación entre lo que llamó "yo" y "ello", entre la búsqueda del placer y lo que está más allá del placer, describe en su aparente simplicidad algo para nada resuelto. Marcel Gauchet, en las conclusiones de su historia política de la religión, afirma: "Estamos destinados a vivir en lo sucesivo al desnudo y con angustia, algo que nos fue más o menos ahorrado desde el principios de la aventura por la gracia de los dioses. Corresponde a cada cual, por su propia cuenta, elaborar una respuesta. La huída hacía la
psicosis, por ejemplo, entre exaltación y depresión, entre certidumbre paranoica de ser el único y el centro, y el trabajo esquizofrénico de desaparición de sí como sí mismo. Pero también hay respuestas colectivas y hay buenas razones para apostar que habrá todavía más".
"Así, bajo la forma de las técnicas de la relación consigo mismo, cuya ilustración más típica, apenas concebible fuera de un momento preciso de la cultura, ofrece la práctica psicoanalítica, con su significativa oscilación-vacilación interna entre restauración subjetiva y destitución subjetiva".
El autor alude a Lacan porque, como lo afirma, existen modas elocuentes: los años de la llamada desaparición del sujeto fueron seguidos por la exaltación del individuo, la desaparición de sí se convirtió en un amor de sí que aísla al sujeto y lo conduce al pánico.
El psicoanálisis es juez y parte. Freud estaba del lado de la Ilustración, del lado de una vida que superara una minoría de edad tutelada, para llegar a una libertad guiada por la razón. Por eso mismo pudo escuchar que la razón ilustrada era excedida por las pasiones románticas. El psicoanálisis nació
como un intento de ampliar la razón ilustrada para incluir las pasiones románticas. Como en el sueño, se intentará realizar un deseo sin que se excluya un fracaso que puede conducir a la angustia.
 
 
*AME de la Escuela de la Orientación Lacaniana (EOL) y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP); Miembro del Comité de Iniciativa del Instituto Oscar Masotta (IOM); Director de enseñanza de la Fundación Descartes.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
SI MUERO*


 
Si muero esta noche
Lo haré sin presentar quejas,
Sin decir lo que causó mi muerte,
Si contar que mi alma
Se ahogó sumergida en mis lágrimas.
Si muero esta noche
Será por sofocar alaridos,
Por no tolerar mis propias culpas,
Por haber perdido el camino
Hacia la paz y la luz
Que era mi búsqueda.
Si muero esta noche
No habré cumplido muchas promesas,
No habrán pasado por mis manos
Todas las cuentas del rosario,
Habré perdido los avemarías
En el naufragio de mis propios sueños.
Pido perdón si muero esta noche
Al sol que no veré mañana,
A la mano que espera mi ayuda,
A los pájaros que encerré
En mi jaula...

 
*De Emilse Zorzut. zurmy@...
 
 
 
 
 
 
 
La poesía de Julio Cortázar*




 *Por Gary Vila Ortiz.
garyvilaortiz@...

 
 
Empecemos nombrando con algunas líneas de sus poemas, lo que significa el oficio de poeta de Cortázar, ese escritor que algunas generaciones han decidido olvidar, pero que ya vendrán otras que recuperarán ese estorbo de espantapájaros que anida en ciertos señores y señoritas, niñas y jovencitos, que dicen que ese escritor para ellos es algo ajeno, algo que no los representa. Aclaremos que es difícil satisfacer a quienes por espíritu tienen un espantapájaros o un monigote mal hecho. Nombremos entonces al poeta: "...este poroso ser, este instante que dura..."; "...y les cede, con lástima furtiva,/ un vuelo de palomas."; "Toda caricia es el espejo/ que nos propone a tanta imagen,/ toda pregunta es el pasaje/ de la palabra a otro secreto."; "Aquí el hombre agachado sobre el hueco del día/ bebe su mate de profundas sierpes y atribuye los presagios del día a las escondida suerte."
"Yo te pido la cruel ceremonia del tajo,/ lo que nadie te pide: las espinas/ hasta el hueso. Arráncame esta cara infame,/ oblígame a gritar al fin mi verdadero nombre."; "Los dioses están muertos uno a uno en largas filas/ de papel y cartón./ No extraño nada, ni siquiera a ti/ te extraño..."; "Sólo cosas menudas de repente me faltan/ y quisiera buscarlas: el contento; y la sonrisa, ese animalito furtivo/ que ya no vive entre mis labios"; "No hay que llorar porque las plantas crecen en tu balcón, no hay que estar triste/ si una vez más la rubia carrera de las nubes te reitera lo inmóvil,/ ese permanecer en tanta fuga. Porque la nube estará ahí/ constante en su inconstancia cuando tú, cuando yo ?pero porque nombrar el polvo la ceniza";  "...un tráfico secreto ordena este desorden..."; "Si de tu boca no sé más
que la voz/ y de tus senos sólo el verde o el naranja de las blusas/ cómo jactarme de tener de ti/ más que la gracia de una sombra que pasa por el agua..."; "Además te quiero, y hace tiempo y frío".
Para quien, afortunadamente, no es crítico de poesía ni de nada, le es necesario aproximarse a la poesía, con pasos livianos pero resueltos a llegar a los poemas esos que nunca nos traicionan. Es cierto, he tenido el atrevimiento de escribir sobre la poesía de otros, sobre la música de otros, de la pintura de otros. Deploro haberlo hecho, pero es tarde para arrepentirse. En todo caso no de lo que hice sino de aquello que sucedió como consecuencia de lo que hice.
Hay quienes suponen para la crítica un lugar de privilegio. No sabemos si es así. Lo que sí me ocurre es que muchos libros de crítica puedo leerlos como si se tratara de ficción. Y hay casos en que sorprenden párrafos en donde se encuentra presente el poema, oculto entre líneas o tal, me gustaría más,
entre las letras de su abecedario poético, el que cada uno puede hacer dejando de lado el diccionario.
Borges y Cortázar tienen textos que son críticos, pero hay quienes les niegan ese espacio donde la pedantería hace estragos y donde también aflora una gran ignorancia que no siempre es real. Se sabe, pero ese conocimiento se niega porque esa negación ayuda al juego de la mala fe, en el más estricto del sentido sartreano de la mala fe. Exponentes de una memoria selectiva, mienten.
Muchos argentinos parecen tener esa inevitable tendencia a construir una visión del pasado que ha llegado a creer que el pasado es modificable.
Establecen de tal forma un juego que consiste en suponer que lo verídico se encuentra en sus invenciones y en sus transgresiones a la realidad. Y todo se da en este jugar peligroso.
Cuentan la historia en beneficio propio y no llegan a darse cuenta de que el pasado sigue allí, intacto, con todo lo que significó, significa y seguirá significando. El pasado es irrefutable y se hace más tenaz en la medida que se lo modifica o se lo ignora.
La poesía de Cortázar, un ejemplo entre tantos otros, como sus novelas y sus narraciones, se encuentran en ese territorio del pasado que ningún revisionismo, casi siempre de conveniencia para los tramposos, puede cambiar.
La poesía de Cortázar es, en su plenitud, algo que la distingue de su obra en prosa, más conocida y más traicionada por sus imitadores de mala muerte; está en esas páginas que pocos frecuentan en estos días confusos. Niegan lo nocturno en la misma medianoche y niegan la luz del mediodía cuando el sol pelotea en todos aquellos espejos que lo repiten sin límite alguno.
Destinados a vivir inmersos en una mentira que los habita sin remedio, deben actuar en consecuencia y por eso siguen un camino tortuoso en donde una estafa que parece ser constante les permite transitar un camino de mentiras que para ellos es beneficioso.
¿Qué tienen que ver estas apresuradas reflexiones con la poesía de Julio Cortázar? Mucho si uno entiende o cree entender bien lo que significa el poeta como sinónimo de creador. El poeta, como tal, es el que tiene que poner punto final a ciertas cosas en algunos lugares del espacio y el tiempo. Y en ocasiones ponerse un punto final a sí mismo para que su lenguaje sea válido. Percy Bysshe Shelley lo sabía y lo expresó para todos los tiempos: "Como un poeta oculta en la luz de sus pensamientos, entona sus canciones hasta que el mundo comprenda temores y esperanzas que nunca advirtiera".
Y si el poeta dice (en este caso Eliot) que no sabe mucho de los dioses, pero piensa que "el río es un fuerte dios pardo, hosco, bravío, intratable, aunque algo paciente". Y los que han resuelto olvidar a ese dios pardo no saben que él sigue "implacable, guardando sus estaciones y enojos, destructor que recuerda lo que olvidan los hombres". Horacio sabía que sus poemas iban a perdurar tanto o más que las pirámides. Y no se equivocó. Y así seguirán siendo las cosas.
Julio Cortázar también puso su punto final a la discutible realidad de lo que no es un poema. Lo supieron los cronopios, algunos capítulos de Rayuela, el comprender el vuelo definitivo del creador en El perseguidor. El, el de La vuelta al día en ochenta mundos, sabía (y acaso lo dijera como un secreto
homenaje a Vallejo y a Neruda) que para poder escribir: "Tengo las manos negras, el corazón sudado / como después de luchas hasta el olvido con los ciempiés del humo..."
 
 
 
 
 
 
 
 
 
EL BREVE AMOR*

 
*de Julio Córtazar
 
 
 
Con qué tersa dulzura
me levanta del lecho en que soñaba
profundas plantaciones perfumadas,

me pasea los dedos por la piel y me dibuja
en el espacio, en vilo, hasta que el beso
se posa curvo y recurrente,

para que a fuego lento empiece
la danza cadenciosa de la hoguera
tejiéndose en ráfagas, en hélices,
ir y venir de un huracán de humo...

¿Por qué, después,
lo que queda de mí
es sólo un anegarse entre las cenizas
sin un adiós, sin nada más que el gesto
de liberar las manos? 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
LA LENTA MÁQUINA DEL DESAMOR...*

 
 
*de Julio Córtazar
 
 
 
La lenta máquina del desamor,
los engranajes del reflujo,
los cuerpos que abandonan las almohadas,
las sábanas, los besos,
y de pie ante el espejo interrogándose
cada uno a sí mismo,
ya no mirándose entre ellos,
ya no desnudos para el otro,
ya no te amo,
mi amor.
 
 
 
 
 
 
 
 
Correo:
 
amigos/as:
 
como siempre -desde ya- los esperamos..
(Independencia 584, salita recontra off, tocan el timbre y todo.. como de visita, che..)
 
y mucho les agradeceremos una manito con la difusión, reenviando este mail a sus direcciones de correo, o boca a boca o como les guste, pero please:
 
recomienden nuestro chóu (si lo vieron y les gustó, claro.. sino también..)
 
(al que venga de vuestra parte, le cantamo en el oído para él solito/a)
 
gracias
Desalojado abrazo
que no es un abrazo cualesquiera:
es un abrazo con pretiles (?)
 
salú y corcheas.
 
*Funes.


GACETILLA DE PRENSA

 DESALOJADOS EN SAN TELMO HASTA FIN DE AÑO

Buenos Aires se traba, se enreda, te echa a sus calles y esparce tus dolores.

Desalojados del Querer cuenta historias de Buenos Aires, de su gente y de su poesía. Por eso vuelve a la ciudad, y para quedarse hasta fin de año. Entre sus pretiles, Desalojados del Querer te espera el primero sábado de cada mes en Independencia 584 (casi esq. Perú), hasta diciembre inclusive.

Sábado 6 de Septiembre – 20 hs.
Independencia 584 – San Telmo
Entradas: $15 – Venta en la puerta

El CD de Desalojados del Querer estará en venta en todas las funciones.

www.desalojadosdelquerer.com

Contactos de prensa: Flavio Turné 1559560493
            Daniela Cavassa 1564447870
 
 
 
 
 
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#171 De: EDUARDO COIRO <inventivasocial@...>
Fecha: Jue, 21 de Ago, 2008 1:24 pm
Asunto: DESDE EL VERDE CRISTAL DE LA BOTELLA...
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El bastión*

 
Tengo una cita
en la esquina aleatoria del desencuentro
inevitables pájaros cabalgan tempestad  
estrujan mares árticos sobre solitarios
que aguardan de rodillas
el abrazo indulgente del poema
y su plegaria monótona
creciendo tulipanes desde las palabras
y música transpirada de silencio
tirita el desamparo bajo piel
intento aislarme de los otros
evito que mi sensibilidad se extravíe en la plaza
detrás de palomas amadoras
o el éxtasis escape por mis ojos
grabando esta soledad soterrada
última muralla poética
defendida con valentía
a máquina y lápiz.
 
 
 
*de Diana Poblet. soydian@...
 
 
 
 
 
 
 
DESDE EL VERDE CRISTAL DE LA BOTELLA...
 
 
 
 
El violín*



En la Calle
del Agua
hay un muro
donde
crece voraz
la Primavera.
Donde
el corazón
se encuentra
a salvo
frente
a una reja
agobiada
de suspiros.
Detrás
de un abanico
de varillas
doradas
la luna
esconde
su perfil
de magnolia.
Florecen
los geranios
y un violín,
ensimismado
y mágico,
combinando
sonidos
desvanece
monedas.


De Mis zapatos nuevos -Poemas

                    
 *de Ana Broglioanabroglio2@...
 
 
 
 
 
 
FURIA Y REPOSO*


 
 
    Las generalizaciones me provocan horror, pues atentan contra la individualidad, y borran los detalles, que acaso son lo único digno de mención en este mundo que mezcla sus colores y se va reduciendo a un marrón sucio homogéneo.
     Pero, y esta es la trampa del lenguaje y del pensamiento, necesitamos crear categorías para referirnos a los individuos. Cuando digo que la Beltza es una perra, le estoy otorgando la posibilidad concreta de tener cuatro patas, orejas, hocico, de rascarse sentada y de orinar agachadita. Si me niego a nombrar su especie, al describirla, de inmediato y aún en contra de mi voluntad particularista, quien me escucha sabrá que es un perro, hembra.
     Después vienen las generalizaciones de trazo medio y de trazo grueso, abarcando comportamientos y supuestas idiosincrasias. Caer en eso es peligroso.
     Quien visita una tierra extraña, a su vuelta dirá cómo son los españoles, los franceses, los italianos, basándose en escenas vistas desde un autobús o en un hotel, y le dará igual que los Madrileños sean capitalinos y los de Extremadura muy extremeños. Los españoles son así, dirá, como si quien habita el borde del Cantábrico pudiese encajar como una pieza de puzzle con quien nunca ha bajado de las montañas.
     Pero soy culpable de haber notado en Euskadi algunas cosas que me impactaron fuertemente por la diferencia con los hábitos y costumbres en mi ciudad, Santa Fe.
     Viví cuatro semanas completas dentro de una familia euskalduna, compuesta por veinte personas. También realicé viajes de todo el día con dos señoras, anduve en piragua con una mujer joven, estuve en reuniones con matrimonios del lugar. Pude estar en contacto con gente y verlos moverse en sus vidas cotidianas. No puedo decir que sé cómo son, pero ciertas actitudes me saltaron a la cara.
     Cuando algo no funciona, o se cae, o se rompe; cuando no pueden abrir un frasco o no encuentran lugar para estacionar, no exclaman "¡la puta madre!". Cuando alguien hace algo inapropiado se quejan de la actitud, del comportamiento, de lo que esa persona hizo, no la denigran inmediata y personalmente con "¡qué pelotudo!". Cuando están con sus parejas, no están haciendo constantes bromas solapadamente hirientes. Cuando están con sus amigos, el diálogo no es un intercambio de bromas ácidas e insultos que no se pueden contestar porque se supone que son eso, bromas. Hablar mal y suponer lo peor de los otros, aún sin conocerlos, no es habitual y constante.
     En suma, me golpeó el bajo nivel de agresividad en las relaciones personales, a diferencia de la ferocidad y falta de paciencia que esgrimimos aquí, entre nosotros. Me golpeó porque dentro de la piscina no se puede hacer otra cosa que nadar, pero si uno halla una escalerilla se puede dar cuenta de que el reposo existe.
     Y habrá negatividades de por allí y positividades de por aquí. Y excepciones, claro.
     Pero anoto la observación de que en algún lugar, la gente, así, en general, la gente vive con menos furia, y me parece que es así, en general, un poco más feliz.
                                                
 
 
*de Mónica Russomanno. russomannomonica@... 
 
 
 
 
 


 
TONOS DE VERDE*


   
      Cierta vez, una amiga venida de Europa, mirando el paisaje que admiraba desde mi balcón, dijo: "Lo más sorprendente son los tonos de verde. Es increíble cuántas tonalidades se dan en este clima". Yo nunca he viajado para poder comprobar las diferencias tonales entre el acá y el allá, pero no dejó de
sorprenderme su observación, pues para mí era tan normal la visión de las copas de aquellos disímiles géneros vegetales, que estuve a punto de perderme la maravilla que encerraban. La vida es así, tiene tonos, capas, subsuelos, el deslumbramiento depende de los ojos del que mira.

         Cuando Aida logró, tras meses visitando posibles viviendas, encontrar el refugio ideal para sus lienzos, no cabía en sí de gozo. Había sumado sus ahorros vendiendo cuadros de catedrales y Cristos de la Habana, al apartamento que le dejó su madre al morir, pequeño, pero muy bien situado en el centro de
la ciudad, a la casita en las afueras de la tía Berenice, para obtener, finalmente, su soñada casona de impecable arquitectura colonial, gracias, entre otras cosas, a las prisas de un matrimonio que se acababa de separar y andaban como locos por reinstalarse lo más lejos posible uno del otro.

         La casa, un poco abandonada - bastante, si no lo hubiera visto con sus ojos de artista - era una mansión de dos plantas, con patio de frutales y jardín delantero. Un enorme garaje, a falta de auto propio, le serviría para instalar su estudio, donde al fin disfrutaría de la tranquilidad para emprender
su obra, no aquella que había estado obligada a hacer por requerimientos de un mercado poco amante del verdadero arte, en busca solo de un souvenir apurado que colgar en sus paredes como prueba de su osadía al visitar la isla, eternamente amenazada de una invasión enemiga que, por suerte, nunca llegaba.

         Fue la tía Berenice, la que con el sentido práctico de siempre, dijo al segundo día: "El calentador de agua no funciona", al tercero: "Las losas de la cocina están levantadas, en las rajas se meten los ratones", al cuarto: "La columna de la sala tiene grietas", al quinto: "El techo del comedor tiene filtraciones, parece que el baño que le queda encima tiene alguna tubería reventada", y al sexto: "Creo que necesitamos reparaciones generales"...

         A la semana estaban buscando un albañil, un plomero y un maestro de obras.

         Les apareció todo en uno. Un señor de piel bien oscura, delgado y alto como caña de bambú, que caminaba semi inclinado para no tropezar con los marcos de las puertas. Dijo ser especialista en la materia, resultó que no cobraba un presupuesto muy elevado y se encargaba de traer los materiales -  cuyo origen y legalidad por discreción decidieron no averiguar -. 
         Quedaron en que empezaría cuando lo tuviera todo listo.

         Pocos días después se detenía un camión frente al bello portal, con sus columnas barrocas llenas de enredaderas, y las escaleras de mármol vieron como sobre ellas se dibujaba un surquillo de restos de arena, resebo, cemento, y otros materiales más o menos similares, destinados a cubrir grietas, tapar
oquedades, resanar efectos del tiempo y el abandono...

         Le siguieron cajas con azulejos, color rosa para el baño de la tía, púrpura para cumplir el sueño de Aida de tener un baño semejante al que vio en casa de los amigos diplomáticos que le compraron el último lote de óleos con vistas capitalinas, verdes con cenefa para la cocina... tras ellas subieron más
cajas contenedoras de tuberías, codos, llaves y otros artilugios que servirían para que el agua, detenida en el piso bajo desde hacía veinticuatro horas, subiera de nuevo a las duchas y sanitarios. Cuando terminaron de bajar la última caja y colocarla en el amplio recibidor, Aida aplaudió.

         A la mañana siguiente, con un enorme maletín bajo el brazo, llegaba el maestro de obras. "¿Sus herramientas?", preguntó Berenice, tal vez deseosa de iniciar una conversación y sentirse más a tono con la intromisión de un desconocido en su vida, ya de por sí cambiada cuando decidió apoyar a la
sobrina - ausente ahora porque era el día que le tenían asignado en la Asociación para comprar pinturas-,  en su deseo de mejorar de vivienda. Hasta el momento no había pasado de ser una amable solterona, querida por todos en su rinconcito alejado del bullicio. Este salto al "mundo de afuera y la vida en
común", la tenía un poco desajustada.

-    No, señora, es que no puedo trabajar si no me inspiro con la música.

         Justo cuando la tía iba a decir que ella amaba la ópera y los clásicos, que tenía una buena colección y que tal vez se los podía mostrar cuando terminara su jornada, el señor Junco - así le llamaremos, pues no podía ser otro su apellido con tal apariencia - extrajo una reproductora de cassettes del bolso, marchó a grandes trancos tambaleantes hacia la cocina, la enchufó a la corriente y apretó la tecla PLAY. El sonido emitido y el volumen del mismo, fue suficiente para acallar a la anciana, que se retiró a su cuarto con el pretexto de tomar una aspirina, frase solo escuchada por sus pobres oídos, pues ya el  maestro cantaba a toda voz mientras preparaba su mezcla.

         Cuando llegó Aida cargada de tintes y lienzos en blanco, destinados a dejar constancia de su talento, la sorprendió una música ensordecedora y un albañil ceniciento de puro embarre que le espetó: "Por algún motivo la mezcla no cuaja". Corrió a ver a la tía y la encontró casi llorando, con una bolsa de
hielo en la cabeza. De algún modo logró convencerla de que, si ese era el único modo de que el hombre se inspirara a trabajar, mejor valía dejarlo, pues ya se le había dado la mitad del dinero por adelantado, además del de los materiales y dónde conseguirían otro antes de que se echara a perder el cemento, "al menos es persona honrada, porque en toda la mañana no se ha movido de la cocina, si no, las huellas andarían delatándolo por la casa".

-    No te preocupes, mi hijita - le respondió Berenice entre sollozos - yo me acostumbro. Si Dios quiere esto acaba pronto.
 Se equivocaba. 
         Primero fue la mezcla que no tomaba consistencia, a pesar de que "los materiales eran de primera", luego las lozas no se fijaban al piso, más tarde las tuberías, cuidadosamente armadas en compleja maraña, comenzaban a caer en el momento preciso en que recomenzaba a correr por ellas el agua, el tomacorriente de la cocina explotaba y el concierto de Paulito, La Charanga, NG la Banda y Bamboleo no tenía para cuando acabar, pues la reproductora se encontraba en el momento de la explosión trabajando con baterías. Cuando las puertas comenzaron a cerrarse y a abrirse solas, los objetos a caer de las mesas a pesar de las ventanas cerradas y la gravilla a derramarse de los sacos
cerrados, la tía y la sobrina comenzaron a prestar atención a los comentarios del albañil-plomero acerca de que no era su falta de pericia, ni la calidad de la materia prima la causante de tanto desatino: la casa tenía un fantasma.

-    Yo tengo un padrino muy bueno - dijo el señor Junco sacándose del bolsillo un montón de collares de cuentas multicolores -, fue el que me dio los collares de los santos. No piensen que escondo la religión, es para que no se me manchen que me los guardo, pero siempre van conmigo.
         Berenice trató de balbucear algo ininteligible, acerca de la iglesia única del señor, el paganismo, los falsos ídolos y la herejía, mientras Aida sonreía desde el escepticismo inculcado en las clases de comunismo científico.
Un Buda de porcelana se derrumbó aparatosamente de su repisa sobre el cubo de mezcla, aunque no corría la más mínima brisa, la puerta de uno de los cuartos superiores se cerró y las tuberías vueltas a colocar en correcta armazón comenzaron a zafarse, casi al compás de las tumbadoras de los Papines, que atronaban el cuarto contiguo.
-    Decía - carraspeó el maestro de obras -, que si quieren lo llamo.
Para asesoría...
         Dos cabezas asintieron al unísono.
         No más romper el sol, ya estaba llegando el señor Junco con su Padrino, que resultó ser un joven rubio, de ojos claros, con muy poca o ninguna sangre africana en sus venas - en estos lados del mundo nunca se sabe qué ocultan los genes -. El Padrino comenzó por preguntar si no habrían sido los ratones, luego sugirió registrar la casa por si había algún animalito colado, un gatito huérfano o un pajarito que hubiera quedado atrapado desde el día en que se cerraron las ventanas para comprobar que no era el aire quien tumbaba los objetos. Un cenicero voló en perfecta trayectoria de semi elipse para
estrellarse contra su sombrero, que acaba de colgar en un gancho de la puerta.
-    En fin, empecemos - masculló - solo quería estar seguro.
         Pidió el teléfono y llamó a una amiga espiritista. Se necesitaba alguien que identificara la identidad del causante de tanto destrozo, él solo administraba la cura. La médium, una muchachita de apenas dieciocho años, con un vestidito hecho con medio metro de tela, llegó casi a la hora de almuerzo y
fue recibida en el portal por una andanada de arena lavada, que se elevó de uno de los sacos en señal de protesta.
-   Es un muerto oscuro - fue la frase con que hizo entrada al recibidor.
         Decidieron reponer fuerzas, pues les esperaba un trabajo duro, así que comieron arroz frito, cocinado por el Padrino, que resultó ser un experto en platillos asiáticos. La comida fue servida festivamente en el patio, a la sombra de unas palmitas muy simpáticas y seguras - la mata de mangos y la de aguacates fueron desechadas por razones obvias -. Mientras comía a cuatro carrillos, la pitonisa contó que había descubierto sus poderes desde la primera infancia, cuando se dio cuenta que llevaba horas jugando con el espíritu de unos hermanitos gemelos, y no con dos niños vivos y coleantes. Una vez
terminado el almuerzo, que Aida elogió casi excesivamente, impresionada por los ojos del cocinero, pusieron manos a la obra.
         Se creó el ambiente propicio, en un cuarto que se despojó previamente de adornos y cuadros, para evitar lanzamientos. Fueron encendidas dos velas y colocado entre ellas un vaso de agua, la muchachita se retiró al baño y reapareció transfigurada, con un pañuelo de óvalos anudado en la cabeza y una
mantilla sobre los hombros. "Así es como viene la gitanita", les explicó mientras encendía un tabaco y se colocaba un crucifijo entre las manos. Poco después, con los ojos en blanco, entremezclando  español y caló,  comenzó a describirles al agresor. Era trigueño, alto, con un bigote bien poblado, de complexión robusta y llevaba un maletín en la mano.
-   Ese es tu papá, Aidita, lo reconocí por el bigote y la maleta, siempre estaba de viaje - saltó Berenice, pero fue mandada a callar con una seña.
-   Lleva una camisa de flores y un pantalón color marrón, los zapatos son del mismo color, mocasines, con hebillas - siguió la otra desde su trance.
-   ¡Tía, ni loco mi padre su hubiera vestido con tan mal gusto! - protestó Aida - Además, no tenía camisas de flores ni zapatos mocasines, lo de él eran trajes color entero o guayaberas, las camisas siempre claras y los zapatos de cordón.
-   Pero entonces, ¿quién es? - preguntó el Padrino, aprovechando que se había roto la norma de no interrumpir a la vidente.
-   Dice - dijo esta tras una convulsión que obligó a persignarse a Berenice -, que es el arquitecto que construyó esta casa. No quiere que le sigan perturbando. ¡Que se vayan los intrusos! ¡Aahhg! - y con una última contracción, que envidiaría cualquier bailarín de danza moderna, cayó al suelo, de regreso al mundo de todos los días.
         Una vez recuperada, fue despedida entre frases de agradecimiento, tras abonársele un billete de veinte pesos, que tomó diciendo que ella no cobraba por su trabajo, pero necesitaba dinero para ponerle flores a la gitanita. De regreso a la sala, el Padrino se colocó la gorra de oficiante, el maestro de
obras sus collares y, entre comentarios acerca de la urgencia de hacer ese mismo día la obra purificadora, pues ya el espíritu estaba sobre aviso y podía tomar medidas extremas, comenzaron a extraer una serie de ingredientes de una bolsa. Para cualquier iniciado eran elementos obvios en una cura espiritual: cascarilla, cuatro pedazos de coco, trocitos de pescado y jutía ahumados, manteca de corojo, pólvora, aguardiente, hierbas sagradas... pero para la pobre Berenice solo fueron el motivo para ir a buscar su rosario.
-   Necesito una botella - dijo el Padrino.
-   ¿Una botella? - palideció la tía mientras pasaba las cuentas de una mano a otra mecánicamente.
-   No se preocupe, señora, una botella vacía, cualquiera con tal de que tenga tapa, es para atrapar al muerto, para embotellarlo, si le gusta más así.
-   ¿Usted dice, embotellar, como en los cuentos árabes del genio encerrado? - sonrió Aida.
-   Pues aunque no lo crea, esas historias tienen mucho de verdad - aseveró el señor Junco, con tal expresión que a Aida se le congeló la sonrisa.
-   Es que... - se hurgó nerviosamente la anciana una oreja con un hisopo terminado en algodón, descubriendo que perdía audición cuando se lo introducía -, con el lío de la mudanza botamos todos los trastos viejos  y no tenemos botellas vacías, de ningún tipo. Ni me atrevo a pedírsela a los vecinos, porque la fama de bruja no me la quita nadie en el barrio ni en cien años, y yo que soy recién llegada, imagínese.
         Por uno de esos enigmas del destino, todos los ojos se dirigieron a un botellón antiguo, de cristal soplado, que misteriosamente había sobrevivido a los lanzamientos. Su hermosa tapa esférica brillaba a la luz, lanzando destellos verdosos.
-   ¡Ah, no! - protestó ella sin necesidad de que se hiciera algún comentario -. La botella que la abuela trajo de Italia... no. Si tiene que ser así, que se quede el muerto suelto por la casa, porque a mí no me botan el único recuerdo que me queda de ella ni por las siete maravillas del mundo.
         Por toda respuesta, Aida la tomó suavemente del brazo y la llevó al comedor, desde allí comenzaron a llegar cuchicheos cada vez más altos, una defendiendo el derecho a conservar su amada reliquia, otra recordando los percances de los últimos días, los materiales echados a perder, la cuenta de gastos que se elevaba, los adornos rotos, la obstinación de tenerse que bañar con un cubo en el reducido baño de servicio, la tranquilidad perdida, "recuerda que hasta que no se terminen los arreglos no se acaba la música salsa"... 
         Al parecer este último argumento fue más que convincente, porque regresaron a la sala, donde ya los esperaba el Padrino con la botella en la mano, "para evitar que el difunto nos la rompa, ahora que sabe que es la única que tenemos".
-    Mi tía dice que presta la botella, con tal que después se la dejen donde estaba.
-   Allá usted, señora, si se quiere quedar con el genio embotellado, como dice su sobrina... - se encogió de hombros el señor Junco.
         Lo que sucedió entonces es un secreto vedado a los oídos profanos, solo diré que la ceremonia fue todo un éxito. Ya está la mezcla fraguando y las tuberías esperan el momento en que el agua corra por ellas. El Padrino le da recetas de comida china a Aida, al tiempo que ésta le invita a ver sus pinturas "una noche, con calma, mi obra no es fácil, yo soy una pintora conceptual". La tía Berenice se abanica en su sillón, con dos taponcitos de algodón en los oídos, dando gracias al Señor por haberla ayudado a encontrar de formas misteriosas el modo de mitigar los sonidos... 
         Y yo, desde la botella - en mala hora la respeté; es que tengo debilidad por el vidrio soplado, máxime si es antiguo -, pienso que si no me hubiera dado por molestarlos, no estaría ahora en esta ridícula situación.
Cuando las vi llegar me cayeron tan bien, la pintora con sus meditaciones entre inciensos, la tía con sus conciertos de Bach, que pensé que íbamos a ser felices para siempre.

         Fue la llegada del señor Junco con su polifonía ensordecedora la que me dio por echar a perder los materiales primero y romper las estructuras después - no sabré yo de esos menesteres -, luego, al ver que no se iba, me fui enfureciendo, dando portazos cuando entraba o salía de las habitaciones,
comencé a tirar objetos, creo que hasta se me fue la mano con algunos adornos de la viejita, pero es que la música tan alta me exaspera... Si solo hubiera tenido paciencia, ya estaríamos libres de él. Quién me iba a decir que el muy condenado era un iniciado.
         Pero ahora es evidente que la pintora se ha enamorado del Padrino y éste le está diciendo que le encanta el rock - a mí que las tumbadoras me daban migrañas -. Ella, con tal de complacerlo, le dice que no puede vivir sin Pink Floyd, Queen, Black Sabath y sabe Dios cuántos grupos cuyos nombres no comprendo, pues su inglés no es muy bueno. Él le sonríe embobecido y la tía, gracias a sus algodoncitos, ignora la conspiración que se está fraguando a nuestras espaldas.
         Por eso decía lo de los tonos de colores al principio, quiero que me entiendan porque aquello no parecía tener que ver con el resto de la historia.
No supe lo que tenía hasta que lo perdí irremediablemente... 

      
   Ahora el único tono con el que veo el mundo es el verde del cristal de la botella.


 
*de Marié RojasTamayo tgrafica@...
(indicar "PARA MARIÉ" en el asunto del correo)
 
-Este cuento fue llevado a la televisión cubana, la adaptación fue nominada al Festival de Radio y Televisión 2007
 
 
 
 
 
 
 
Luna lectora*

 
 
Cuando una de las hormigas negras la mordió en su pierna izquierda, la niña la reconvino con severidad. Le advirtió en su lenguaje todavía no del todo desarrollado, que de ninguna manera quería decir que no tuviera notables matices,  que no estaba bien lo que la columna de trabajadores estaba haciendo. Caminando en puntas de  pies iba señalando a la última mordedora y con sus pequeños dedos le indicó a ella, como a toda la indiferente fila de hormigas, que era la tercera vez que esto ocurría. Aguantado el dolor les precisó que se había sentado bien al filo de la  sencilla pileta natación para no entorpecer el lleva  que te lleva de hojas y ramitas.
Les hizo notar, ya con un tono de voz más elevado, que ellas debían seguir la línea negra de alquitrán que unía el cemento del borde de la pileta con el mosaico. Usando en forma imperiosa la primera figura del singular agregó: -Yo leo mis cuentos acá- y señaló los cerámicos marrones que tenían la propiedad de rechazar el calor que el insistente sol de La Rioja producía.
El notable diálogo, si tomamos las tres mordeduras de las hormigas como una forma de comunicación, no tenía hasta ese entonces testigos. El padre de la niña estaba agachado, absorbido por la limpieza de la parrilla, en esa posición era sabido que se le producía una particular sordera que desaparecía automáticamente al volver a la posición erecta. Por su parte la abuela, como siempre en días domingo,  canturreaba una vidala chayera mientras preparaba las ensaladas.
La madre, eternamente atenta a las idas y vueltas de la pequeña, estaba tratando de dormir en sus brazos a su otra hija recién nacida. De los tíos todavía no había noticias dado que remoloneaban para levantarse de la cama.
Por suerte esas ausencias impidieron corregir a Luna en aquello de que leía cuentos, dado que con sus casi cuatro años eso era imposible. Cualquiera de los mencionados, más bisabuelos, tías y abuelos, podría haber intervenido para ordenar en forma coherente la realidad: -Luna vos mirás cuentos- o -Luna vos contás cuentos. Nada de eso ocurrió por las ocupaciones y ocios  diversos de los adultos, lo que permitió a la niña seguir entablando negociaciones con el ejército de hormigas. Ayudó que una de ellas, de contextura más grande que las otras, se detuviera cerca del dedo admonitorio de la chica.
Luna tomó en cuenta el hecho y pensó que esta voluminosa hormiga  era algo así como el padre o madre del resto. Esto le hizo cambiar un poco el tono, después de todo se estaba dirigiendo a un adulto desconocido, pero no modificó ni un poco su reclamo. Reiteró la cantidad de veces que fue mordida, indicó con pelos y señales a la última ejecutante de tan agresivo acto y reclamó que se respetaran los acuerdos persistentes: línea de alquitrán para las hormigas, baldosas de cerámicas para ella. Prohibición absoluta de morderla, como también reconvino a que ninguna, pero ninguna oliera, transitara u osara arrancar el más mínimo pedacito de papel alguno de sus libros.
Como entendía que ella no podía poner todas las condiciones del tratado de paz hizo las concesiones que entendía los animales no iban a desechar: no quemaría la fila de hormigas con fósforos, tampoco les inundaría el hormiguero con el agua de la manguera, Luna daba por descontado que las hormigas la veían todos los días regar con ahínco. Tampoco iba a pedir que sus padres le regalaran un oso hormiguero. Por último, agregó, que no elevaría sus quejas al almirantazgo de los adultos, donde ella tenía sobrada influencia, para que rociaran sistemáticamente con veneno todo el jardín.
Viendo que la hormigota seguía escuchando mientras se rascaba la cabeza con sus patas delanteras completó, con confianza, que tenían que darse cuenta que una cosa era la picadura de las pequeñas hormiguitas rojas y otra muy distinta la mordedura de las grandotas hormigas negras. Que ella sólo quería seguir leyendo cuentos al sol y que poco le importaba la vida de la infatigable fila de hormigas.
Parecía que la negociación había terminado  en un franco tren amigable, eso hizo que la pequeña se volviera a sentar para retomar el placer que le producían libros de cuentos que le enviaba su abuelo desde una ciudad lejana, pero una disloca hormiga salió de la fila y la atacó sin más. Sorprendida por el desleal acto rompió en un inconsolable llanto y se dirigió hacia su padre para pedir justicia, esta señal de aguda alarma hizo que cada uno de los ocupantes de la casa entrara en alerta roja: madre, padre, abuelos y tíos fueron hacia el lugar del hecho para tratar de defender a Luna del desconocido peligro en que se encontraba.  En pocos menos que cinco o seis lágrimas todos se acercaron para protegerla y consolarla. Hubo que esperar a que se calmara para que pudiera mostrar las ronchas producidas por las que, hasta no hacía mucho, habían sido sus vecinas a la vera de la pileta.
Siendo un grupo familiar de acentuadas prácticas comunitarias ahí mismo se convocaron en una asamblea para resolver de la mejor manera el conflicto: ejército agresor - Luna lectora. Por ciertos principio generales ecologistas no podían rociar con nafta y prender fuego al hormiguero, tentación primera ante la indignación que las lágrimas producía en los adultos. Tampoco actuar con venenos prolongados por la presencia de las niñas y animales domésticos. Mucho menos tomar un grupo de veinte o treinta como rehenes y colocarlas dentro de un frasco. Mucho menos era cuestión de arrancarles las patitas a doscientas o trescientas de las malvadas agresoras. En un acto que se consideró justo y razonable se destruyó la pileta, dado que debajo estaba el hormiguero,  lo que obligaría a las hostiles vecinas a dirigirse a otro jardín vecino. Para reservar el lugar a los fines que la niña había impuesto, con los cerámicos rescatados se hizo un hermoso banco de jardín para Luna y sus acompañantes en la aventura de la lectura. 
 
 
 
*de César Hazaki. cesar.hazaki@...
 
 
 
 
 
 
 
CUENTA VALERIA*

"Crónicas del Hombre Alto nº 41"

  
 
    Cuenta Valeria que hace unos meses comenzó a coordinar un taller literario destinado a gente joven. Cuenta que las reuniones se realizan los sábados a la hora de la siesta y que, para su gran asombro, han sido varios los interesados que acudieron a la convocatoria. Cuenta que, si bien no todos asisten con regularidad, ha conseguido igualmente conformar un pequeño grupo estable, compuesto por cuatro noveles escritores: Joaco, Caro, Ana y Pancho.
       Cuenta Valeria que, al igual que ella, sus talleristas son estudiantes veinteañeros y que esa existencia de códigos comunes favorece la mutua comunicación. Cuenta que no siempre el ánimo del grupo es el ideal, que a veces hay quien llega contrariado por la inminencia de un examen, o abrumado por vaivenes amorosos o, simplemente, arrastrando todavía los efectos colaterales de la trasnochada del viernes. Cuenta también que, tal vez justamente por ese motivo, las reuniones de los sábados operan en ellos como un refugio frente a las asperezas de lo cotidiano, creando un microclima singular dentro del cual la literatura suele terminar pareciéndose a una excusa -hermosa, pero excusa al fin- destinada a promover el cálido abrazo de las almas.
      Cuenta Valeria que los chicos y las chicas que asisten a su taller están atravesando esa etapa de timidez inicial en la que no terminan de asumirse como escritores. Cuenta que les cuesta mostrar sus creaciones y que escudan su vergüenza en un genuino interés por leer textos ajenos. Cuenta que, un poco para poder sobrellevar esta actitud pudorosa, y otro poco para cumplir una función estimuladora, se le ocurrió la idea de elegir una obra no demasiado extensa y destinar un segmento de cada encuentro a su lectura. Cuenta que propuso varios títulos y que incluyó en el menú uno de mis libros. Cuenta que, luego de dar unas breves referencias acerca de cada una de las obras en danza -y aquí me permito sospechar en ella cierta cariñosa arbitrariedad, acaso inconsciente- el grupo terminó votando por leer mi novela.
      Cuenta Valeria que abordan un capítulo por semana, que la lectura del libro les resulta ágil y entretenida, que se ríen mucho, que a veces una frase o una escena termina siendo el disparador adecuado para que los presentes se extravíen en largas charlas, tan entusiastas como carentes de rumbo predecible.
     Cuenta Valeria, textualmente: "la verdad que la pasamos genial leyendo tu libro".
    ¿Cómo no sentirse complacido y conmovido ante semejante declaración? Enterarse de que hay un grupo de personas -y mucho más si se trata de personas jóvenes- que sábado tras sábado monta un rito colectivo en torno a algo que uno ha escrito provoca una alegría a la que resulta difícil hallarle analogías eficaces. La tarea del escritor, se sabe, es eminentemente solitaria. Casi nunca tiene uno la posibilidad de conocer qué impresión (buena o mala) ha causado su obra en los lectores. Mucho menos aún, de asomarse a la imprevisible cadena de íntimas derivaciones que ha generado la travesía de ese texto por el mundo. Poder romper ese aislamiento es una experiencia siempre fascinante, independientemente del resultado al que nos lleve. Pero cuando ese resultado consiste en descubrir una historia como esta que me ha sido referida, saltar la cerca nos conduce a la felicidad más pura.
      Cuenta Valeria detalles de esa rutina que se despliega en su taller los sábados a la hora de la siesta. Lo cuenta con suma frescura, seguramente sin imaginar el profundo significado que su relato guarda para mí. Y yo aquí, desde este lado de sus palabras, siento agradecido que esa complicidad tejida alrededor de mi libro constituye, ni más ni menos, la justificación más acabada de su escritura.

 
 
*de Alfredo Di Bernardo. alfdibernardo@...

 
 
 
 
 
"UN GIGANTE DORMIDO"*

 
 
*Un documental de Sandra Godoy y Julio Tejeda

Para el observador fortuito, el visitante casual, Tafí Viejo no es más que otro escenario repetido a lo largo de nuestro territorio.
Talleres ferroviarios cerrados y una red ferroviaria aniquilada.
 Pueblos enteros confinados a la desaparición y el olvido.
En Tafí Viejo, como en tantos otros pueblos ferroviarios, tuvo lugar una contienda desigual.
Una incalculable pérdida moral y económica es el legado de un plan sistemático y progresivo que se desarrolló desde la década del 60 hasta el presente.
Los Talleres albergan a 66 de los 5.000 ferroviarios, que en los años 50 fabricaban y reparaban vagones y locomotoras.
Un Gigante Dormido aún espera la reactivación prometida.


LUNES 25 DE AGOSTO
A LAS 20:00 hs.
TEATRO IFT
Boulogne Sur Mer 549 - Abasto

Como llegar:
Subte Línea B - Estación Pueyrredón
Líneas de colectivos: 24; 26; 41; 68; 71; 101
115; 118; 124; 132; 146; 168 y 180

ENTRADA LIBRE Y GRATUITA

INFORMES Y PRENSA:
info@...
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#170 De: EDUARDO COIRO <inventivasocial@...>
Fecha: Mié, 13 de Ago, 2008 11:11 am
Asunto: FANTASMAS DE UN TIEMPO FUGITIVO...
inventivasocial
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Minimanimalismos*


 
 
Agazapado, esfígico, silente,
el sinuoso apetito de los tigres.

En las piquizaciones del zorzal
canta el ahínco de la madrugada.

¿Ya sabe el colibrí que sale al aire
qué flor es la ofrecida del banquete?

Tan suave, tan dolor, tan semitono
ese crespin de requiems vesperales.

El ojo fantasmal de la lechuza
duplica sus desvelos nocturnales.

Un diminuto afán de tacuaritas
 se prueba sus plumones de marcharse.

Con dos diseños como puñaladas
delata su impaciencia el benteveo.

Desde el nidal confuso reverdecen
las torpes oratorias de los loros.

Ese silbo inocente por los surcos
desconoce la espera de las cimbras.

Citada por el néctar matutino
se aquieta de fruición la mariposa.

En duetto bufo y son beligerante,
la tirria cenital de los pirinchos.

Sobre el pudor de la mañana corren
los júbilos sin yerra de un potrillo.

Con rastro humedecido, y de malaca,
el caracol transporta su destino.

El pájaro percute contra el árbol
su aguda obstinación de carpintero.

Con el espanto erguido en las orejas
se fuga el corazón de alguna liebre.

Éste que aquí su cola ya ha encontrado
me cuida el borrador de las vigilias.

 
*de Abel Edgardo Schaller. abelnegroschaller@...
Paraná, octubre de 2007

 
 
 
 
 
FANTASMAS DE UN TIEMPO FUGITIVO...
 
 
 
 
 
 
 
EL CUARTO VACÍO*


  
       En la finca de Petronila había un cuarto siempre vacío, uno de los más cómodos de la casa, con una amplia ventana, una cama, una cómoda y vaporosas cortinas en vez de puerta, como suele ser en los pueblos de campo. Cuando los que no conocían la historia le preguntaban si era el cuarto de huéspedes, ella respondía que no, que era el cuarto del fantasma.

         El cuarto de huéspedes era más pequeño, estaba situado cerca de la cocina, por tanto era más caluroso y estaba impregnado de los olores al asado del día.

         Aún así, nadie se atrevía a dormir en el cuarto grande, se decía que en la noche se escuchaban extraños ruidos, voces quedas, arrastrar de muebles inexistentes... A los pocos que se habían arriesgado a intentarlo, no más cerrar los ojos, les soplaban la nuca, les retiraban la sábana, luego la almohada y si
aún así no se despertaban, les tiraban de los pies. Ese punto final, larga vez necesario, terminaba el asunto.

         La casa no era muy antigua, la había construido el esposo de Petronila haría unos 30 años, y nadie había tenido tiempo aún de fallecer en ella.
Originalmente ese había sido el cuarto de las hijas, y el más pequeño, el de los hijos. El error, contaba Petronila, había sido dar en matrimonio una tras otra a las dos muchachas y no mover rápidamente para el cuarto al hijo que seguía, pues ahí el fantasma encontró la vacante y corrió a apropiarse del
lugar.

         Como no eran de buscarse problemas, no habían hecho intento de exorcizarlo, los hijos habían encontrado pronto a sus respectivas medias naranjas, dejando con ello otro cuarto vacío que pasó a ser el de los huéspedes. ¿Qué más daba que el fantasma viviera en el que quedaba, si el matrimonio se pasaba el día trabajando, él en la finca, ella en la casa y cuando llegaba la noche el cansancio no les daba tiempo ni de bostezar? Las limpiezas se hacían en horario diurno y mientras duraba la luz el fantasma hacía respetuoso mutis.

         Así fue durante unos siete años, hasta que recibieron a los parientes de la capital. El día que hizo su entrada Leonor, la medio hermana de Petronila, que se encontraba de visita por primera vez en una década con sus dos hijos, el fantasma no podía imaginar que su destino quedaba sellado.

         No hubo modo de convencer a Doña Leo de dormir con los dos chicos en el cuarto pequeño, había mucho calor y no estaba para recibir las patadas que daban éstos al dormir, habiendo un cuarto disponible "Ya pasé por esto en casa de Genara porque no me quedaba más remedio, vine aquí a estirar las piernas, no a encogerlas", dijo y se sabía que a Leonor no se le podía llevar la contraria.

         Una de las hijas de Petronila se llevó al mayor a dormir en su casa.
La menor, apenas una niña, decidió dormir en casa de la tía, pero llegada la noche se negó rotundamente a usar el cuarto con fantasma... pronto se pudo comprobar que en lo tozuda había salido a su madre.

-    ¡Allá tú con tu condena! - le espetó Leonor entregándole un par de sábanas limpias - ¡A mí no hay fantasma que me gane! Ya verá si viene con sus soplidos y sus cosquillas, ¡la clase de bofetón que le voy a arrear! ¡Y que no se le ocurra quitarme la sábana porque me tapo con la suya!

         Y corrió las cortinas de un tirón.

         A media noche la niña sintió unos sollozos desgarradores casi pegados a su oído. Sabido es que en el campo, una vez que se apagan las velas y los quinqués, reina una oscuridad absoluta, tan intensa que no se puede uno ver siquiera las manos. Medio adormilada, se sentó en la cama:

-    ¿Qué te pasa? - dijo.
-    ¡He perdido mi honor! - una voz ronca le llegó mezclada con hipidos y gimoteos - ¡Adiós a mis noches de gloria!
-    Oye... ¿no serás quien estoy pensando? - preguntó ella.
-    Lo soy, pero no grites, por favor, no hagas mayor mi deshonra.
-    Bueno, vale... de todos modos no te veo, así que me da lo mismo, no voy a asustarme por una voz que viene de no sé dónde. Ahora deja de lloriquear como una mariquita y dime qué te ha pasado.
-    ¡Tu madre me ha pasado! ¿Quieres algo peor?

         La niña emitió una risita, pero como los lloros arreciaron, decidió retomar el tono compasivo.

-    Tal vez si te desahogas te sientas mejor, eso dice mi abuelo cuando viro llorando de la escuela.
-    ¿Qué quieres que te diga? Siempre fui muy distraído, me costaba trabajo concentrarme, yendo de la cocina a la sala olvidaba lo que había ido a buscar, tenía que regresar a la cocina y, al volver a la sala, lo olvidaba de nuevo... Cuando llegó la hora de mi muerte, no escuché el llamado hacia la luz y me perdí el momento, se cerró el túnel y me tuve que convertir en fantasma.
No era tan malo después de todo, pero en un lugar como este no hay castillos y los fantasmas suelen quedarse en sus propias casas, la mía fue ocupada por mis nietos gemelos, que estaban formando un grupo de rock, con lo cual la convivencia se hizo imposible. Estuve desandando el pueblo en busca de un sitio confortable hasta que di con esta finca, realmente adorable, ¿no has visto por la mañana, cuando el sol sale por detrás del framboyán, qué espectáculo tan fabuloso?... No, claro, acabas de llegar, ¡ya lo verás mañana! Como siempre me gustó la soledad, me encargué de apropiarme del cuarto grande y dejar bien claro que no me gustaba ser molestado... hasta que llegó tu madre y con ella mi infortunio.
-   Prometió darte una bofetada... - susurró la niña.
-   ¿Una? No, hubiera sido muy dulce de su parte... Cuando le soplé la nuca, un truco que casi nunca falla, se sacó un spray de debajo de la almohada y me ha rociado hasta dejarme ciego, aprovechó mi sorpresa y me ha dado una tanda de golpes que no te cuento, no por gusto le dicen "la Leona"... ¡y yo que
pensaba que era por el nombre! No me atreví a chillar para que nadie viniera corriendo a ver el espectáculo, aguanté como un valiente, confiando en que en algún momento se cansara.
-   ¿Y lo hizo?
-   Como era de esperar... pero cuando no cupo un puñetazo más en mi ectoplasma, me arrugó como si fuera ropa vieja y me echó en una de las gavetas de la cómoda. Pensé que si me quedaba quietecito ahí toda la noche, a la siguiente podría idear algo más feroz, pero tu madre se acostó a dormir y...
-    Sigue, sigue, imagino lo que viene... - rió ella bajito.
-    ¡Se ha puesto a roncar! ¡Y eso sí es demasiado para un oído tan fino como el mío! Salí huyendo, con la moral destruida, sin deseos de otra cosa que desaparecer, pero no puedo, porque soy un fantasma... Entonces entré a este cuarto a desahogar mis penas, sin recordar que estabas durmiendo en él.
-   Los ronquidos de mi madre - rió la niña de nuevo -, ¿por qué crees que pedí dormir en este cuarto a pesar del calor y del olor a pescado frito?
Contigo yo sabía que ella iba a poder, ¡pero ni yo, ni tú, ni nadie puede con sus ronquidos!
-   Ay de mí, ay de las aristas de mi vanidad - gimió el fantasma -, ¡nunca más podré aterrorizar!  Tendré que hacer terapia, tal vez yoga, o acupuntura; me volveré dependiente de las píldoras para dormir o de las esencias florales para no tener que pasar las noches en vela, no tendré el valor de ir a las reuniones anuales con mis colegas, no asustaré a un mosquito, no podré ni escribir mis memorias porque no las recuerdo, me arrugaré... ¡ay de mí!
-    No te pongas así, que me voy a desvelar, tranquilo, anda... - le dijo ella suavizando el tono -, nadie tiene por qué enterarse. Fingiremos que te has mudado a otra casa hasta que mi madre y yo nos vayamos. Solo estaremos aquí un fin de semana y dudo que volvamos en varios años. Después puedes volver a hacer de las tuyas, te aseguro que Petronila y su esposo están muy contentos de tenerte con ellos.
-    ¿Lo crees? - el fantasma dejó escapar un suspiro lleno de esperanza.
-    No lo dudo, tener fantasma le da categoría a una casa.
-    ¿De veras? - dudó el fantasma - Tal vez sea cierto, cuando hablan de mí, me parece escuchar un deje de orgullo en su voz.
-    Bueno, no te pases... no es para tanto. Mientras llega el lunes por la mañana, hora en que nos marcharemos a casa de otra de las hermanas de mi madre, si prometes portarte bien, te dejaré dormir en este cuarto, elige un lugar en el suelo y prometo no pisarte si me levanto a tomar agua.
-   ¿De veritas? - sollozó el fantasma.
-    ¡Pero no te vas a poner a llorar de nuevo! - protestó ella.
-   No, no, lo siento - suspiró - es pura emoción, soy muy sensible... hace tiempo que nadie me trataba bien.
-   Lógico, te la pasas asustando. Bueno, ahora a dormir que lo de desvelarme va en serio y estoy muy cansada, llevo un mes conociendo tías y primos. Mi nombre es María, y el tuyo prefiero ignorarlo, hasta mañana.

         Se arrebujó de nuevo en sus sábanas y cerró los ojos, pero no había transcurrido un minuto cuando escuchó de nuevo la voz ronca.

-   ¿María?
-   ¿Y ahora qué? - preguntó sentándose en la cama y chocando con algo frío y esponjoso.
-    Lo siento, me había inclinado para ver si ya dormías - se disculpó el fantasma retrocediendo - ¿Puedo dormir a los pies de la cama? Es que estoy algo oxidado, nunca hago ejercicio, y tengo miedo ponerme perdido del dolor de huesos si duermo en el suelo, que está frío, húmedo, pueden darme alergias... Y llevo muchos años durmiendo en un colchón de muelles.
-   Huesos, alergia... - refunfuñó ella -. Está bien, la cama es enorme y yo ocupo solo la cuarta parte, puedes dormir a los pies siempre que no me hagas cosquillas.
-   Claro, no se me ocurriría, gracias, ¡gracias!
-   Duérmete ya...
-   ¿No te da miedo dormir con un fantasma?
-    Por supuesto que no, he dormido con mi hermano, con mi madre, con una tía obesa y con tres primos en las casas anteriores que he visitado.
-   Alguien me dijo, hace tiempo... que si lograba dormir con un ser vivo una noche entera sucedería algo muy importante, pero no recuerdo qué, intenté con los pollitos y los lagartos, pero los primeros son muy intranquilos y los segundos me daban escalofríos.
-   Al paso que vamos será solo media noche, ¿quieres dormirte ya?
-   ¿Sabías que duermo con un osito de peluche desde que era un bebé?
Nadie lo ha descubierto porque no se atreven a registrar mucho el cuarto, los días de limpieza me lo llevo para cualquier sitio de la finca, casi siempre me siento en la copa de un árbol hasta que terminan.
-    ¿Un osito? - dijo ella entre sueños - ¿Eres un fantasma que duerme con un osito?
-   Está viejito, pero es precioso... en la casa donde viví, si es que alguien lo recuerda, todavía lo deben estar buscando para botarlo. Botaron mi pipa, y mis libros, y mi colección de envolturas de caramelos... - la voz se fue apagando.

         A la mañana siguiente la niña despertó, pensando en el extraño sueño de la noche anterior. No creía en fantasmas ni aparecidos, pero con tantas historias justo antes de dormir, el cansancio del viaje y los ronquidos de su madre, que aún salían del cuarto grande, era posible soñar cualquier cosa. Lo
importante era no perderse la salida del sol por encima del framboyán. Se sentó, buscando sus pantuflas con los ojos.

         Reclinado a los pies de su cama se encontraba un osito de peluche que en un tiempo fue dorado; apenas le quedaban pelitos, el lazo había sido sustituido por un enorme botón, pero no por eso dejaba de ser lindo. Todavía no he visto un oso de peluche que no dé ganas de abrazarlo.

         Y eso hizo. A su lado había una nota, garabateada en papel de estraza del que usaban en la cocina para escurrir la grasa de las frituras.

         "Para María, gracias a ti he vuelto a encontrar el camino hacia la luz".


 
*de Marié Rojas Tamayo tgrafica@...
(indicar "PARA MARIÉ" en el asunto del correo)
Miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC)
 
 
 
 
 
 
Decían*

 
Decían su tarde
los pájaros de la primavera,
y mi cuerpo laxo oía el cielo
en el fondo de mi casa,
en los fondos de mi alma
gastada, bajo los helechos
y las flores y la roja bougainville.
Oía la tarde de aves. Cantaba.
Era noviembre. Moría un milenio.
Consciente del fin y de la nada,
un extraño yo sentado en el ocaso
tomó con la izquierda una libreta
y con cinco derechos dedos la birome;
aspiró el momento, tocó el trinar
de aves invisibles que derivan
en memorias de memorias,
y con cansino oficio trazó:
       decían su tarde
   los pájaros de la primavera...
 
                             
 
*de Alejandro Mauriño.
(de su libro Otros poemas)
-Enviado para compartir por Verónica Capellino veroaleph@...
 
 
 
 
 
DESDE QUE MURIÓ GERARDO*



     La frase me quedó impresa en mayúsculas en la fiesta. Desde que murió Gerardo, dijo Cacho. Desde que murió Gerardo ya no toco más el teclado.
     En los geriátricos los viejos se van muriendo despacio, en sus sillas, se van desvaneciendo, se empequeñecen. Ya no pueden ya no tienen más tiempo, ya se les pasó la oportunidad de hacer esas cosas que los hacían felices. Estando, ya no están más para nadie y menos para sí mismos. Ya no tienen tiempo aunque el tiempo sea un día interminable de estar sentados en esos sillones inmóviles.
     Gerardo murió como un muchacho parisino, que en su lápida dice "muerto demasiado joven, amado, demasiado pronto". Sus amigos hicieron para él un gato enorme como escultura funeraria, un gato infantil y sonriente con pedacitos de azulejos de colores y espejitos. En medio de los mármoles y los ángeles dolientes, el gato multicolor recuerda a un muchacho que murió, como Gerardo, demasiado pronto.
     Los viejos se desgastan con lentitud, y quién sabe qué cosas les movían las almas, qué música qué sabores, qué combinación de líneas o qué firuletes los hacían bailar. Ya no bailan, los viejos. Ojalá que hayan bailado cuando todavía tenían tiempo y ganas. Ojalá que la quietud sea el epílogo de un baile gozoso. 
     Gerardo se fue con mucho sin probar, mucho sin hacer, mucha vida sin vivir.
     Y Cacho, (que algún día va a morir), dice "desde que murió Gerardo no toco el teclado". Cacho, que no va a vivir para siempre, que fue feliz cantando y sacando melodías a la voz, Cacho, que todavía vive, que no está sujeto, todavía, al silencio impuesto de los cementerios, dice que desde que murió Gerardo no toca más el teclado.
     El gato sonriente de Montparnasse dice que la vida es breve, colorida, un regalo efímero. Que los jóvenes mueren, que los adultos, viejos, niños, que todos moriremos. Pero que mientras tanto. Pero que la vida mientras tanto. Pero que la vida, dice el gato, realizado por jóvenes manos de jóvenes llenos de vida en homenaje al que murió demasiado joven y con demasiada vida sin vivir.
     En el mismo cementerio está la tumba de Sartre, de Simone de Beauvoir, de Cortázar, de Ionescu, de muchos que no conoció el mundo pero conocieron sus amigos y parientes, y también sus enemigos. Todos tuvieron el momento pequeño o enorme de ejercer la felicidad. Mientras podamos tomarlo, es nuestro deber aprovechar ese momento fugitivo.
     El gato de Montparnasse sonríe entre las tumbas. He visto desde el Sena un reloj de sol en el que dice en latín, una lengua que ya nadie usa, que el tiempo es fugitivo.
     Dale, Cacho, traete el teclado y dale, cantate una que sepamos todos.

 
*De  Mónica Russomanno. russomannomonica@... 
 
 
 
 
 
 
 
LA CITA*


     
    Salía de su cita con el cardiólogo, había sido dado de alta, a pesar de su reciente infarto del miocardio. "Usted va a vivir cien años", había dicho el galeno y él, feliz, iba a celebrarlo con un paseo hasta el mirador.
         Durante el viaje en taxi, disfrutó los aromas familiares, los parques, los viejos edificios, libre del peso que lo atenazó durante los últimos días.

         En el telescopio había una extranjera, lo supo por la capa oscura y el sombrero que resguardaba su pálido rostro; sus conciudadanos vestían de colores vivos y dejaban la cabeza al descubierto, exhibiendo la piel morena por el sol.

         Esperó con paciencia... La dama demoraba bastante y él estaba ansioso por saludar a su ciudad; en fin, bastaba asomarse a la baranda. Disfrutó contemplar la vida bullendo allá abajo, dejó la mente volar con fuerza renovada.

-   ¿Todo bien, Francisco? - le sorprendió la voz de la desconocida.

         Se volteó, comprendiendo el por qué de su presencia.

-   Pero, hoy... el médico dijo... - balbuceó.
-   No confíes tanto en juicios de humanos - respondió ella con una sonrisa, dándole un leve empujoncito que lo hizo caer al vacío -, tu verdadera cita era conmigo.
 
 
 
*de Marié Rojas Tamayo tgrafica@...
(indicar "PARA MARIÉ" en el asunto del correo)
Miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC)
 

 

 

 

 

 

 

 

 

Superman y sus escritos del aire*

 

 

-Texto del año 2002-

 

 

Abro la carpeta del área de lengua, -mí hijo esta en 4º grado- y veo la nota escrita por su maestra en birome color verde:
" ¡debes escribir sobre el renglón, no en el aire!".
Observo, mudo y asombrado que las oraciones de mi hijo están escritas en un exacto punto intermedio entre el renglón superior y el inferior, suspendidas en un perfecto horizontal que yo a mis 44 años no podría sostener.
Sin duda ha de ser algo importante esta corrección, y seguramente ha de ser decisivo para el futuro poder escribir con las letras y las palabras bien asentadas en la línea inferior de cada renglón.

Me pregunto como será escribir en el aire, en lugares suspendidos, sin techo ni piso, abandonar las rugosidades, la dureza o porosidad de las superficies, la materialidad del papel en formato nº3, marca Rivadavia. Perder el contacto con todas las superficies al escribir, ni pies presionando las baldosas, ni cintura presionando el respaldo, ni mano apretando con la birome el papel y dejando una fuerza justa para que la tinta haga trazo. y haya allí una permanencia leíble, y puedan ponerse los acentos más tarde o mañana a la mañana.
Cierro los ojos, quiero volver a sentir al que soy, el que fui, al que siempre está y quiere sentir...
Imagino oraciones suspendidas, palabras poco tangibles como una voz que se pierde en su eco lejano e inasible.
Casi un sonido permanente de ruido de lluvia y torrentes de agua en las aceras, esos serian los sonidos intraducibles para esas letras perforadas en el aire, el lejano eco de otras lejanías, la imposibilidad para siempre de traducir del sonido a palabras del aire y de allí a la voz.
Como puede preocuparme una corrección normal, ingenua, casi incuestionable, quizá expresión inconsciente de un saber grafológico poco formalizado. Trato de escribir en el aire también yo, sé, que hay algo profundo que se abre paso desde esa frase en color verde.....
Hay que tener firmeza en la vida para no sentir la zozobra del vuelo en palabras, pienso entonces en Antoine de Saint-Exupéry escribiendo "Vuelo nocturno" después de cada aterrizaje en un renglón desolado, mientras trabaja en la Aeroposta Argentina entre 1929 y 1931, justo en esos años cuando el abuelo italiano de mi hijo empezaba la escuela y cursaba sus únicos tres grados de escuela, y ya sabiendo leer y escribir podía seguir trabajando y acompañando a su padre a pastorear ovejas y cabras por la montaña bien alto, estirando la mano con la gorra al ver una avioneta.
Siento una tristeza extraña, como la del Principito en la ajenidad de ese, su mundo que nunca entendere cabalmente.
Me parece que toda mi identidad esta atravesada por estas frases que se deslizan hacía abajo, vertiginosas, en la nieve blanca del cuaderno, apenas visibles como hilos de araña en los leves carriles como renglones.
Como no volver a sentirse a la luz de la infancia. Con amigos del alma como Clark yo soñaba mi vuelo en barriletes de papel de diario. Hoy me digo que quien pueda volar también puede escribir en trazos de nube, ver a través de las paredes, y cuestionar sin duda la opacidad necesaria de las cosas.
Empiezo a escribir en forma transversal, y los renglones son filosos truenos cortando las frases. "las palabras son barrotes" me dijo un viejo sabio de los de antes. De los habían aprendido viviendo,  leyendo libros y sembrando por cada paso en la vida.

Nuevamente me siento como Superman. Saltando limitaciones humanas en líneas y delgadas paredes, abriendo boquetes con palabras, viendo más allá.
Es un juego de niños la regla secreta del vuelo que no podemos aceptar y dejamos reservada a la irrealidad de los sueños y las series.
Ahora bajo la vista hasta el horizonte, el cielo cerrado y gris es una pizarra adecuada, una bóveda curva de renglón sur a renglón norte, ambos están escritos en árboles teñidos de otoño, en siluetas de edificios, apenas breves acentos aparecen en la escritura de las chimeneas humeantes. Esta todo el cielo por escribirse: -Clark, acá estoy de nuevo, reconocés al Eduardito..?
Las palomas asustadas por el tren borran de alas una parte de mi nombre, no lo ven, pasan por adentro de mis letras, la "a" y la "o" no se conmueven por el paso en giros de la bandada, pero la "e" esta borrada.
La U es mi letra preferida, la estiro , es un renglón cielo invertido, un espacio cóncavo para jugar....
empiezo a rodar de punta a punta, -me río-, mi padre sonríe también mirando al cielo, veo el reflejo de su diente de oro brillando al sol y su mano en el aire saludando como aquella vez en su montaña saludando a esa avioneta que no era un pájaro enorme. En el aire, el tiempo esta cortado, mi madre me dice que no es bueno que este jugando en el cielo, adentro de esa letra, que si llueve voy a empaparme todo, como una esponja.
-Pero no de angustia  -le grito fuerte para que me oiga.
Si, tenía 9 años como mi hijo y veía a Superman, y en el pizarrón de 4ºA muy alto y negro era un desafió escribir bien Kriptón o Kriptonita verde con tiza.
Pero el tiempo pasa entre renglón y renglón como un segundero infalible que baja paso a paso de escalera. 
Quisiera entender ahora, porque cuando nació mi hijo abandone para siempre el uso de relojes pulsera. El tiempo correría , pero nunca más sostenido en mi muñeca. Habrá que medir su paso en blancas canas nevadas.
Me acuerdo ahora palabras de otro Maestro, Don Julio Cortázar, y me parece verlo escribiendo en un pizarrón: "El miedo herrumbra las áncoras, cada cosa que pudo alcanzarse y fue olvidada va corroyendo las venas del reloj, gangrenando la fría sangre de sus pequeños rubíes. Y allá en el fondo está la muerte si no corremos y llegamos antes y comprendemos que ya no importa." Y también explicando a sus pequeños alumnos como escribir frases saltando a Rayuela entre renglón y renglón, viajando ida y vuelta de la tierra al cielo, obligando al lector a seguir en cada salto, sin caer al vacío.

Pero todo esto no lo sabe Luisa, la maestra de Franco y ahora que él empieza a descubrir sus habilidades sin ninguna enseñanza de mi parte, puedo, con la mirada que ve más allá y atraviesa los muros darme cuenta de lo peligroso que es escribir por los aires, lejos de la base segura de un renglón tras otro.

 

 

 

*De Eduardo Francisco Coiro. inventivasocial@...

 

*
 
 

3º Concurso de composición XICóATL: hasta el 30 de agosto!

Para recordarles que el 30 de agosto 2008 es la fecha límite para el envío de los trabajos al 3º Concurso de composición XICóATL "Estrella Errante". Les enviamos nuevamente las bases de participación. Más informaciones obtienen en la sección Aktuelles/Actualidades de nuestra página de internet www.euroyage.com


Cordial saludo,

YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur
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#169 De: EDUARDO COIRO <inventivasocial@...>
Fecha: Dom, 3 de Ago, 2008 1:04 pm
Asunto: EDICIÓN AGOSTO.
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Edición AGOSTO 2008
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LAS GRUTAS DE SARA*



     
     Siempre es mágico y misterioso esto de entrar a la tierra, de penetrar por los recovecos donde se refugiaron los hombres de la prehistoria, esos lugares de temperatura constante como la cava donde se almacenan los vinos para transmutar en exquisito y viejo lo joven y destemplado.
      Claro que nuestros antepasados no habitaban más que en la sala de recibimiento, donde la luz aún proporciona un contacto con el exterior y donde aún se cuelgan los murciélagos. Apenas la antesala, el inicio.
     Pasarelas y escaleras nos permiten llegar más adentro, recorrer pasadizos que eran para los osos de las cavernas, animales de tres metros de estatura si se les daba por poner su altura sobre las patas traseras. Osos que ya no hay. Y un océano sumergido, las conchas marinas y los fósiles tubulares tapizando la pared más recóndita, adonde uno no sospecharía, jamás sospecharía que hubo mar.
     Las placas que se chocaron allá lejos en un tiempo inimaginable soldaron la Europa con la Iberia (aún desunidas esas placas, como lo dijo Saramago cuando imaginó el camino inverso,  la península bogando de nuevo a la deriva, lejos de esa Europa a la que está adosada imperfectamente).
     Conchas marinas y animalejos de las profundidades, en las profundidades ahora, a cuarenta metros de la superficie colina arriba.
     Y la caverna formada por el agua. Corroída la roca, infiltrada, vaciada hacia abajo hacia abajo en galerías superpuestas, caprichosas, chorreadas de cristal ferruginoso. Unas cavernas vivas, sonoras, gotas sobre lagos serenos, gotas límpidas sobre mi cabeza, humedad de los muros. Tan rápido cae este agua que no da tiempo para las fantasmagorías de estalactitas y estalagmitas. Nada de columnas; paredes chorreadas, sí,  urgente el agua para esculpir y dar forma a la imaginación de la piedra.
      Nos hablan de los pueblos originarios, de la cultura que se creó entre estas montañas, nos hablan de los mitos de este pueblo que pobló los Pirineos. Y fue ayer. Fue hace unos segundos.
     Entre la piedra moldeada por el agua y los restos de un mar que ya no está, la historia humana toma su dimensión de fugacidad insoslayable.
     ¿Están en Francia las cuevas? ¿Se hallan dentro de la Euskalerría? ¿A quién pertenece la piedra, el agua incesante, los fósiles inmóviles?
     Miro, escucho la lluvia interior, la lluvia que cae en mi pecho, dentro de la cueva que es cada corazón humano. Trabajado, él también, por las aguas del tiempo sobre los fósiles de la memoria.
 
 
 
*de Mónica Russomanno. russomannomonica@...
 
 

 

 

 

 

 
IMPROBABLE*



Bienaventurados los locos
los sedientos
los que no encuentran puerta ni camino
los que comulgan ritos de niebla
                           entre fantasmas
los militantes del miedo
o de la sombra.

Bienaventurados los atormentados
los que no confían en el Padre
ni conocen al Hijo
los que no han recibido más Palabra
que un silencio porfiado
                       y dos preguntas.
                   
Bienaventurados los menesterosos
                        de ternura
los que han aprendido de memoria
la rutina de sufrir

los que ejercen su eterno desencuentro
los que postulan el absoluto
                 de la contradicción.


Bienaventurados los harapientos
                    limosneros de la paz
los que fuerzan con llaves obsoletas
las muertas cerraduras.

los miserables
los que rasgan la carne para hallar
                        el cero de la vida
los que mienten para acertar
los que se atreven a decir
                   que son inútiles

los ignorantes
los que no saben ni aspiran a saber
los desahuciados de toda ideología

los que transcurren sin pena ni gloria
y diluyen sus días en agua de misterio.


Bienaventurada la vulgaridad                       
de ser prosaicamente igual
a los que nombro

y el escándalo de andar anónima
arrullando mis dudas con un himno



a los próceres de algún mañana neutro,

si es que llega.


*de Martha Valiente. puertopegaso@...
 
 
 
 
 
 
 
Mundo Nuevo*


 
Vine acá porque creí que sería mejor
Extrañar los campos y los caminos enlodados,
Al igual que las casas hechas de palos y techos de cartón.

Vine, porque creí encontrar lo necesario para trabajar,
Porque creí en lo que se dice:
Que quien trabaja
Tiene para comer.

Y en las noches extraño a mis amigos,
Y a tu cara dulce y pálida,
Morena de entre el frío que hay en las mañanas.

Vine hacia acá porque creí
Que allá la cosa nunca iba a cambiar,
Pero encuentro aquí
Que la cosa anda igual,
Y que si seguimos como vamos,
Es seguro que esto va empeorar.

Que si hacemos algo como hermanos,
Y que si no seguimos esperando
A que alguien más lo haga,
Seguro que la cosa va a mejorar.

Vine acá porque creí lo que dijeron:
Que en este modelo económico
Se tiene libertad.

Pero nadie dijo que mi fuerza de trabajo
La tenía que dar a alguien más.
Que lo que ganas por un salario,
A penas te alcanza para tragar…
Y que si no encuentras a quien se adueñe de tu trabajo,
Que Dios te bendiga y a ver cómo le haces para comer.

 
*de hugo ivan cruz-rosas. quetzal.hi@...
 
 

 

 
*
 
 
No era de talla muy grande
más bien pequeño, pero su personalidad
y empuje  hacían que los demás lo vieran
mucho más amplio y monumental
de lo que era
su forma de ser llevaba optimismo
su forma de silbar
hacia poner celosos a los ruiseñores
el impacto de su voz
retumbaba en los pasillos
y las vibraciones se extendían por toda la casa
era pequeño de tamaño
pero grande en su saber
hipnotizaba con sus letras inscriptas en sus falanges
de sus labios, a pesar de la agonía
había siempre un vocablo de aliento
de seguridad y de ternura.
Ese ser inmensamente grande en su pensar
sabrosamente perspicaz y considerado
tiene un aura de creación.
Las neuronas y los glóbulos rojos,
le temen o le hacen caso
las hernias se vuelven a su lugar
el ahogo y la fatiga no están
en su diccionario de lenguaje
en su dirección hay como un espacio
de Ángeles de la guarda que cuidan el entorno.


 
*de Azul. azulaki@...
 

 

 

 
 
 
SOY LA PERRA RABIOSA*

 
 
Soy la perra rabiosa. Envenenada.
La fundadora de las vides de olvidos.
En las venas, un vino acre y nauseabundo
Recluida a las regiones mas sombrías del Tártaro
Vomitada por el hombre y los dioses.
La que tiene garras de ojos amarillos.
La que aloja en su vientre un escorpión nocturno.
Amo esta rabia mía como la muerte misma.
De ella me alimento. Día a día.
Me nutro de carroña y de cráneos partidos.
Soy fiel a la especie de las bestias heridas.
El amor ha abortado su cosecha.
Cada noche, cosecho lo sembrado.
Necesito esta rabia pan de cada día.
Es la coraza que me salva.
La que permite exudar
Gota a gota.
La insoportable soledad de cada día.
 
 
 
*de Amelia Arellano
 arellano.amelia@...
 
 
 
 
 
Pesadilla*

 
 
Estaba en el Circo Plumkier, dentro de una jaula con 10 tigres que se acercaban y tuve que saltar la reja de la jaula para escapar. La desgracia fue caer en el recinto de los cocodrilos. Inmediatamente dos de ellos, enormes y con la fauces muy abiertas, se lanzaron sobre mi con ánimo de comerme. Me zafé del primero mediante un escorzo y del segundo lanzándome al agua. Lamentablemente en el agua estaban los otros tres compañeros que al verme chapotear, nadaron hacia a mí a toda velocidad. Tuve la suerte de poder agarrarme al trapecio y salir volando por los aires. Dando una pirueta extraña uno de mis pies quedó enrollado en la cuerda y caí a plomo desde una altura de 15 metros; reboté en la cama elástica y caí dentro del carromato de los osos. Un oso enorme y peludo se acercó a mí con la fauces abiertas y moviendo las zarpas en actitud agresiva. Parecía enloquecido y rabioso.
En todo este tiempo puedo asegurar que no sentí miedo. Cuando realmente me aterroricé fue al despertar y darme cuenta de que la pesadilla había acabado. A partir de ahí debía enfrentarme con el mundo real.


*de Joan Mateu. joan@...
 
 
 
 
 
 
Onetti: la lección del maestro*
 

 
 
La obra del gran escritor Juan Carlos Onetti (Montevideo,1909-Madrid,1994) estuvo signada por los desencuentros -el primero con la crítica ciega, y luego con el público que no estaba preparado para recibir una escritura de esa dimensión- que lo llevaron, pese a ser muy original, a los segundos premios donde se presentara.
En 1939 a instancias de su amigo el poeta Juan Cunha que se improvisó su editor, apareció en Montevideo la primera edición de "El pozo", donde Eladio Linacero, personaje emblemático del sujeto urbano aplastado por la angustia y el anonimato, monologa sobre la sinrazón de la existencia. "La náusea", saldría varios años después, al fin de la guerra, es decir que Onetti pasó desapercibido porque simplemente vivía en el arrabal del mundo. Era latinoamericano.
La patética suerte de este libro que debió modificar el mapa literario del Río de la Plata, quedó sujeto a la falta de interés ya que según Angel Rama, quien años después de  su aparición  lo reeditó, sostenía que aún quedaban (a 30 años de aquella edición secreta) paquetes de ejemplares  de los 500 que se habían tirado.
La tapa tenía la reproducción de un Picasso apócrifo y el papel interior era de estraza celeste.
En estas costas reinaba Eduardo Mallea, de quien hoy nadie se acuerda, ni los distraídos profesores de literatura lo incluyen en sus programas..
No mejor le fue con “La vida breve”, en 1950, ya viviendo en Buenos Aires. No tuvo casi comentarios, pasó desapercibida esta obra verdaderamente de vanguardia, seis años después le pasaría lo mismo a Antonio Di Benedetto con “Zama”, que son junto a “Los siete locos” las tres mejores novelas que se publicaron  en la Argentina en el siglo XX según Juan José Saer.
Los “fracasos” no hicieron mella en la obcecación de Onetti. Siguió poniendo en palabras como nadie al ritmo de su respiración de fumador empedernido y de alcohólico contumaz, las insanias de este mundo absurdo. Su galería de putas y de borrachos, su “corte de los milagros” donde pululan los fracasados, los locos, los pirómanos, los proxenetas, los marginales que sólo en sus piadosas palabras tienen un destino, y los únicos seres que se salvan de su mundo atroz: los adolescentes, porque según sus palabras no han perdido aún la pureza  que una vida de miserias les va a arrebatar seguramente en la primera de cambio.
Huraño, cascarrabias y escéptico, pasó por este mundo escribiendo “por necesidad, para mí mismo, aunque supiera que nunca nadie me va a leer” como dijo en uno de los pocos reportajes que concedió en su vida a la periodista uruguaya María Esther Giglio.
La obscenidad, que es norte de la vida social de muchos escritores que sólo se empeñan en hablar mal de los colegas en público, como si eso les diera una pátina de genialidad, deberían seguir su ejemplo de ascetismo.
Onetti, como su admirado maestro Faulkner, dejó una larga estela de escritores que sin su obra no hubieran existido. Lo diré sin más vueltas: dejó un montón de discípulos, que aprendieron a escribir gracias a él. Algunos se lo han agradecido (Carlos Fuentes, García Márquez, Vargas Llosa, Saer) y otros se lo guardan y lo niegan si se les pregunta, pero no llegan lejos con su mentira. Eso se percibe fácilmente al leerlos. Pareciera que son “guachos”, como se les dice en el campo a los huérfanos, a los que no tienen padre conocido, a los “hijos de la nada”. Suponen que el mundo los estuvo esperando para  comenzar su marcha, son  sus modestos aportes a este mundo de miserias. Allá ellos.
Lo cierto es que Onetti nos dejó un puñado considerable de cuentos y por lo menos cuatro novelas que son obras maestras del género:  “La vida breve”,”El astillero”,”Los adioses” y “Juntacadáveres”. El “Juntacadáveres” Larsen o simplemente “El Junta”, quien ya había ido apareciendo en novelas anteriores y que en “El Astillero” había sido personaje principal, pero es en “Juntacadáveres” donde hace su aparición que es toda una sinfonía: el sueño de un prostíbulo perfecto. ¿Acaso “el astrólogo” no pensaba  lo mismo  en la saga arltiana para financiar “su” revolución. ”Juntacadáveres” se instala en la ciudad  de Santa María, la ciudad inventada por Juan María Brausen en “La Vida breve” y trata de poner en práctica su plan, elaborado minuciosamente, ya abonado por fracasos anteriores pero se debe enfrentar con el doctor Díaz Grey (otro emblemático personaje onettiano, quien representa las fuerzas vivas de la ciudad. Hay un diálogo entre ambos que no tiene desperdicio. Allí Juntacadáveres intenta convencer al médico que ellos tiene vocaciones diferentes, pero una misma pasión.
Cierta vez se le preguntó a Onetti sobre el origen de este personaje. Y él contó que trabajando para la empresa Reuter en Buenos Aires, una madrugada  asomó por la puerta de un bar un sujeto que llamó su atención. Al inquirir por él, le dijeron: ”AH, es el Junta. Le dicen Juntacadáveres porque se dedica a coleccionar prostitutas viejas. Fue suficiente para construir después uno de sus personajes más entrañables, aún en su miseria final y su abyección.
En su magistral cuento “El posible Baldi”, afirma que somos responsables de una lenta vida idiota. ”Porque el doctor Baldi-dice el narrador- no fue capaz de saltar un día sobre la cubierta de una barcaza, pesada de bolsas o maderas. No se había animado a aceptar que la vida es otra cosa, que no puede hacerse en compañía de mujeres fieles ni de hombres sensatos”.
Una vez le preguntaron por qué sólo salvaba a los adolescentes en sus libros. “Porque al ser humano lo destruyen la política y el matrimonio”, contestó. Él, que se casó cuatro veces.
Entre las cosas absurdas de un continente sumido en la represión que orquestaron sus propios Estados contra los pueblos está la dolorosa anécdota que llevó a Onetti a la cárcel por haber participado como jurado en un concurso de la mítica revista “Marcha” y haber premiado un cuento de Nelson Marra donde el personaje era una represor/torturador. Marra estuvo 5 años preso en una cárcel para detenidos de extrema peligrosidad. Onetti, Mercedes Rein, miembros del jurado, seis meses, junto a Carlos Quijano y Hugo Alfaro, director y Jefe de redacción respectivamente de esa publicación donde Onetti había sido su primer secretario en l939. Esto de las detenciones fue en gobierno de Bordabberry, quien disolvió el Congreso y  gobernaba con una junta militar. Corría el año 1974.
Cuando lo dejaron libre se cruzó a Buenos Aires con una valija de libros, allí tomó un avión para ir a Madrid donde se lo había invitado para participar como jurado en la editorial Seix Barral. Su última esposa, la argentina Dorotea Muhr lo siguió. Estando privado de la libertad pidieron por él todos los intelectuales dignos de Europa y Latinoamérica. Empezando por Jean Paul Sartre.
Nunca volvieron de allí, ni cuando el presidente Sanguinetti elegido democráticamente  lo invitó telefónicamente.
-Gracias, pero no sé qué volvería a hacer yo allí, contestó eludiendo el convite.
Pasó sus últimos años escribiendo cuatro novelas más y algunos cuentos, se empezó a reeditar parte de su obra en España y otros países de Europa, pero él siguió acostado en su cama tomando whisky, fumando varios paquetes de cigarrillos y leyendo interminables novelas policiales. Sin dar ningún reportaje.
Había hecho hacer un cartel  que pegó con una chinche en la puerta con la leyenda que decía: “Onetti no está”. Los curiosos o pacientes que lo buscaban infructuosamente se encontraban con el cartel... y el ruido del violín que producían los ensayos de su esposa que era música.
Cuando le concedieron el Premio Cervantes (máximo galardón literario en lengua española), nunca tan bien otorgado valga apuntar, agradeció al rey con un discurso donde aclaraba que él en  la vida siempre había pagado “no placé” y cuando ya no esperaba nada le caía esta distinción. Al ser requerido por el periodismo de todo el mundo, un periodista español le preguntó qué significaba el premio para él.
-“Ciento diecisiete mil dólares”, contestó lacónico.
Al periodismo hispano no le cayó muy bien su respuesta.
Se olvidaba que él era Juan Carlos Onetti, un verdadero duro hasta el fin.
 
 
          
 
*Jorge Isaías jisaias46@...
 
 
 
 
 
 
Abuelo Pablo*

 
 
Te dejé olvidado entre lápices de colores muy usados
y un nido de horneros deshabitado
ahí estarás protegido de tormentas viejas
y poemas nuevos
para siempre tuyos los pasos de mi infancia
los maceteros de malvones rojos
y el perfume dulce de violetas invasoras
en ese jardín eterno adonde moriré niña y saltando a la soga
recogiendo hojas de laurel para la salsa de tomates
corriendo incansablemente a los patos.
Aún me observas
encendiendo eternamente la pipa
tras los anteojos redondos y dorados
flamean al viento tus bombachas de campo
permaneces
atornillado al suelo por tus alpargatas negras.
Mi tiempo es mentira
aún estás ahí
enseñándome a tomar mate amargo y a montar
mientras la Patagonia se desenrosca en mi pelo
y un caballo que no entiende de linajes
me vuelve a arrojar cerca de la tranquera
ilustrando tu iracundia
no fuera cosa que se rompiera tu muñeca
y su mágica sonrisa de chocolate.
Ninguna mano tan enorme
ningunos ojos tan claros
ningún silencio tan palabra.
Ningún abuelo en tu sillón
donde reinabas mi infancia.
Antiguo rey de corazones. 
 
 
 
*de Diana Poblet. soydian@...
 
 
 
 
 
 
INFANCIA EN LA PLAZA ESPAÑA*
 
 
 
Un grupo de niños sin patria, duerme a la intemperie.
 
Sus alforjas figuradas son sacos rotos de afectos y miradas.
 
Sus vidas son manchas inciertas
 
de una sociedad dormida e injusta.
 
Deambulan en la noche como sombras del día,
 
trémulo en cada uno de ellos.
 
Valoran como los valoran y allí no sobra para la yapa.
 
Acunan en su piel
                                                                      
                                                                el frío y el hambre como únicas presencias.
 
Son la sobra del mundo no lejano,
                                                              
                                       del nuestro, del cada día.
 
Y mueren sin saberse si murieron
                                                                       
                                                    o emigraron como pájaros.
 
Los que quedan ocupan la plaza o lo que sea,
                                                               
                                 clamando.
 
Su violencia, desmesurada, es un modo
                                                                
                                                     de clamar por su vacío.
 
 
 
*De Oscar A. Agú. cachoagu@...
-Fuente: ARENA DE NUEVE CANTOS. Antología de Poetas Santafesinos. (2008)
 
 
 
 
 
Regalo de amor*

 
El le dijo que le regalaría la luna si pudiera. Se subió a una escalera, no pudo, estaba muy alta y tenía que nadar en ese cielo oscuro de las ciudades, se enganchaba con antenas que servían para que de las cajas cuadradas, salieran palabras que hacían que los que las recibían se quedaran callados. A él le gustaban las palabras de ella que miraba los ojos de él, nolas cajas que despertaban silencios. Los ojos de él eran pantallas abiertaspara ver el mundo. Más hablaba ella, más quería el regalarle la luna.
Un día se la trajo. Ella abrió el paquete encontró una luna, redonda, clara, a veces derritiéndose, otras erguida.
Todas las noches se acercaba a esa luna de la revuelta, la luna del deseo, con hebras de pasto y suaves aromas de infancia. Un día se animó, la tocó con la boca, se dio cuenta que era un maravilloso queso que guardaba en su interior palabras de Calvino, las artesanías de antiguos campesinos, la historia del mundo en pedacitos.
Cuando el llegó, ella le sirvió trocitos del secreto de él, con vino.
No quiero contarles lo que siguió, si desean saberlo apaguen esa caja repetidora del más pobre sentido común, busquen en los ojos de un él o una ella, la luna, el mundo, o lo que quieran, y verán como sigue la historia.
 
 
*de Cristina Villanueva. libera@...
 
 
 
 
 
 
 
Limpieza a fondo*

Desprende del techo con un plumero los sueños que cuelgan junto a las telarañas del cielo raso. De bajo la cama, barre el deseo. Con una espátula despega la ira de las paredes. A la ternura, bastante apolillada, la
descuelga del ropero. Mete todo en una caja, que envuelve y ata con espléndido moño de regalo, y la deja sobre la mesa del comedor.
Conforme con la tarea realizada, se va de la casa dando un portazo.
- ¡Qué sea él quien saque la basura!- exclama.

 
*de Lucia Diaz. ludiaz1@...
 
 
 
 
 
 
Regreso con Ollie*
 
 
 
Los dos hombres han salido a cubierta. Amanece y desde el barco puede divisarse la costa, el primer movimiento del día. Una leve bruma dificulta la visión desde la popa, donde los dos hombres se han apoyado y permanecen en silencio.
El gordo está prolijamente peinado, el cabello ralo apretado por la gomina. La brisa le hace entrecerrar los ojos. Una arruga le cae entre las cejas, otras dos a los costados de la nariz y la boca es un arco fláccido sobre el mentón quebrado.
  Los ojos del hombre flaco son opacos; los rasgos suaves del rostro denotan comprensión 
-resignación tal vez-, y ya no hay ternura ni esperanza en su gesto. toda la amargura del mundo mira, desde esa cara, a la costa inglesa.
Stan coloca una mano sobre los ojos, a modo de pantalla, un poco para evitar el fulgor del sol que se levanta en el horizonte, un poco para que el gordo no advierta que esa costa (que es la misma que dejo hace cuarenta años), es otra para él.
Los cuarenta años pasados en Hollywood lo han convertido en un hombre cansado. Al fin y al cabo, es mucho tiempo y la vitalidad no le puede ganar a la vida. ¿De qué valdría estar recostado en un cómodo sillón, rodeado de nietos que miman, de periodistas que adulan? John Wayne le dijo una vez al gordo, que ahora está a su lado y entonces no le hizo caso, que la vida es dura y es mejor defender a cada momento lo que se consigue porque si no, la gente lo olvida. y la gente olvida su propia risa.
El flaco ha movido levemente la cabeza y le ha parecido percibir, en el gesto del gordo Ollie, una mueca parecida a una sonrisa.
-Ya salen los pescadores- ha dicho el gordo.
En el horizonte, centenares de barcazas dejan la costa en dirección al pequeño barco. Sólo Laurel y Hardy permanecen en cubierta. Ambos han levantado las solapas de sus sacos, aunque no hace demasíado frío; el viento silba contra el buque.
-Habrá que tomar un tren hasta Lancanshire-, dice el flaco sin mirar a su compañero.
-los trenes tienen que ver con el principio y con el final- ha dicho Stan.
-Por primera vez, Ardí se ha dado vuelta para mirarlo. Luego baja la vista. Le gustaría estar otra vez bajo los reflectores, frente a una cámara de cine.
Piensa que no está demasiado viejo para eso. Tiene 62 años y está cansado, es cierto, pero debe reconocer que es la gente quien se ha cansado de él y de Stan.
"Los trenes tienen algo que ver con el principio y con el final", piensa ollie. Es cierto. También los barcos y la distancia. Uno siempre va a morir lejos de los mejores lugares. Por vergüenza tal vez, como los elefantes. El siempre tuvo algo de elefante. No sólo fisicamente. Los elefantes son codiciados en su mejor momento cuando sus colmillos son frescos y deslumbrantes. La gente sólo busca eso, los colmillos. Si atrapa a un elefante, enseguida se los corta y toda la grandeza del animal desaparece. Queda apenas el cuerpo pesado, dolorido, tan dolorido está el elefante que cualquier otro animal puede matarlo.
-Me siento como un elefante-, ha dicho Hardy, Stan lo mira y luego dirige sus ojos a la distancia donde las chalupas navegan agitadas por el mar.
-¿Tu padre sabe que llegás? -pregunta Ollie.
-Le mande un telegrama. Habrá función en Lancanshire. El todavía trabaja en el teatro del condado.
Cuarenta años fuera de Inglaterra. Nunca extrañó demasiado. Sin embargo, Stan siente esta madrugada un suave estremecimiento cuando piensa que su padre lo verá en el escenario. Siempre le mandaba cartas luego de ver las películas. Alguna vez, recuerda, le sugería cambiar detalles. El viejo era muy minucioso y no perdonaba nada. El lo hizo actor y no le dolió cuando lo dejó ir, aún sabiendo que no regresaría. Quizás esperaba de su hijo la grandeza que él nunca había conseguido. Y ahora el hijo regresa, con toda su grandeza a cuestas, y le da miedo enfrentar al viejo (tendrá más de ochenta años ahora), que todavía actúa en comedias y ha sido premiado en el condado. Dos hombres viejos van a encontrarse, van a resumir sus vidas en un instante.
Ollie mira a Stan. Tiene los ojos nublados y siente ahora un poco de frío. el sol se levanta cada vez más. las estrellas, que aún brillan, son las mismas que las de aquella noche de 1912, cuando Stan partió de Inglaterra. Stan siente ahora lo mismo que aquel día. Es necesario apostar otra vez por la vida, pero no sabe si alguien querrá aceptar la apuesta de un viejo perdedor.
Stan enciende un cigarrillo, tiene que darse vuelta, dar la espalda al viento para que el fósforo no se apague.
A lo lejos comienzan a sonar las campanas de la iglesia del pueblo. Ollie reconoce antes que Stan el ritmo de los tañidos, la música que tantas veces oyeron en sus películas.
Se han mirado sin hablar. Stan se ha cubierto la cara con las manos. Arroja el cigarrillo al mar. Ollie le da la espalda. Ambos saben que todo final abre la esperanza de un nuevo comienzo.
La música llena el aire.
 
 
 
*de Osvaldo Soriano.
-De Artistas, locos y criminales.
 
 

  

 

 


*
 

Queridas amigas, apreciados amigos:

El domingo 3 de agosto del 2008 presentaremos en la Radiofabrik Salzburg (107.5 FM), entre las 19:06 y las 20:00 horas (hora de Austria!), en nuestro programa bilingüe Poesía y Música Latinoamericana, música del compositor brasilero Alberto Nepomuceno. Las poesías que leeremos pertenecen a Beatriz Marín Aguilar (Colombia) y la música de fondo será de Takillakta (Andes).
¡Les deseamos una feliz audición!
 
ATENCIÓN: El programa Poesía y Música Latinoamericana se puede escuchar online en el sitio www.radiofabrik.at
(Link MP3 Live-Stream. Se requiere el programa Winamp, el cual se puede bajar gratis de internet)!!!! Tengan por favor en cuenta la diferencia horaria con Austria!!!!
 
REPETICIÓN: La audición del programa Poesía y Música Latinoamericana se repite todos los jueves entre las 10:06 y las 11:00 horas (de Austria!), en la Radiofabrik de Salzburgo! Cordial saludo!
 
 
YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.
www.euroyage.com

Schießstattstr. 44  A-5020 Salzburg  AUSTRIA
Tel. + Fax: 0043 662 825067 

 


3. CONCURSO DE COMPOSICIÓN
XICóATL „ESTRELLA ERRANTE“
 
 
 
BASES DEL CONCURSO:
 
ÁREAS:
a.   Composición para piano solo
b.   Composición para piano y electrónica
c.   Composición para piano y trío de cuerdas
 
v     Para todas las áreas deberán ser enviadas seis (6) copias de la partitura (eventualmente 6 cds de la parte electrónica). Los ganadores del concurso se comprometen a enviar los materiales necesarios para la ejecución (particellas, material electrónico) hasta el 31 de diciembre 2008, para poder realizar el concierto en la primavera europea del 2009.
v     En relación con los medios electrónicos en caso de una ejecución de la obra, los organizadores ponen a disposición los amplificadores en la sala; la compositora / el compositor deberá poner a disposición los demás materiales necesarios para la audición.
INEDICIÓN: No se permiten obras ya publicadas, premiadas en otros concursos, aceptadas para un estreno o ya ejecutadas públicamente. 
TEMA: Las composiciones deberán tener base o nexos con la música latinoamericana clásica o experimental. 
DURACIÓN DE LA OBRA: Cada obra enviada podrá tener una duración máxima de 20 minutos. 
ANEXOS: Adjuntar una breve nota explicando el origen, fuentes, técnicas utilizadas, nexo con la(s) cultura(s) latinoamericana(s) u otras descripciones de la obra de máximo una página. Este texto será usado como nota de programa.
 
ENVÍO: Enviar SEIS EJEMPLARES de la obra y de la nota explicativa utilizando pseudónimo o palabra clave. En sobre cerrado anexo remitir los datos personales (dirección, fax, teléfono, e-mail, foto de ser posible) y un breve curriculum vitae.
 
Alternativamente se puede enviar la partitura y demás anexos solicitados (en archivos separados) en formato PDF por correo electrónico a la dirección: euroyage@... . La parte electrónica de la obra, en formato WMA o MP3 y máximo 99 MB, debe ser subida (upload) en la página www.rapidshare.com. En el e-mail de participación se debe indicar el link correspondiente donde puede ser descargado (download) tal archivo.
 
Fecha límite para el envío de los trabajos: 30 de Agosto del 2008.
Las obras premiadas serán estrenadas en la primavera europea del 2009 en Salzburgo. No se retornarán las copias enviadas por los participantes.

PREMIOS: 
1. PREMIO: 1.500 Euros
2. PREMIO: 1.000 Euros
3. PREMIO:    500 Euros
 
* Menciones de Honor para los trabajos sobresalientes.
 
* Los resultados del concurso serán anunciados en el No. 87 del Magazín Cultural Latinoamericano XICóATL (Abril/Junio 2009).
 
Remitir las copias y anexos solicitados a:
CONCURSO XICóATL
Schießstattstr. 44/9
A-5020 SALZBURG
- AUSTRIA –
o a: 
euroyage@...
 
más informaciones encontrará en: www.euroyage.com
 
EL JURADO ESTÁ INTEGRADO POR:
KLAUS AGER (AUSTRIA)
JORGE ANTUNES (BRASIL)
ALICIA TERZIAN (ARGENTINA)
ROLANDO CORI (CHILE)
ORLANDO JACINTO GARCÍA (CUBA)
 
El 3. Concurso de Composición XICóATL „Estrella Errante“ es posible gracias al auxilio de:
v      El Gobierno del Estado de Salzburgo
v      La Alcaldía de la Ciudad de Salzburgo
v      La Asociación Música en el Museo (MiM)
v      La Asociación pro Arte, Ciencia y Cultura Latinoamericanos YAGE
 
 
 
*
 
 
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#168 De: EDUARDO COIRO <inventivasocial@...>
Fecha: Sáb, 2 de Ago, 2008 10:47 pm
Asunto: LAS HELADAS FLORES DE LA MELANCOLÍA...
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CARAS CHATAS*




     En Europa leí "Cometas en el cielo", de Khaled Hosseini. La historia transcurre en Afganistán, y entre muchas cosas se ve al pueblo de los hassaras como un pueblo de sirvientes. Son los caras chatas, su fisonomía advirtiendo sin necesidad de presentación que sus ocupaciones serán las más bajas. Servir las mesas, limpiar lo que reste de los banquetes de los otros.
     En el libro, el protagonista vuelve a Afganistán luego de mucho tiempo, para encontrar a su ciudad convertida en cementerio, en paredes derruídas, en los escombros que dejaron la ocupación soviética y la furia de los talibanes. Él recuerda una Kabul con olor de cordero asado, con aromas especiados, con risas, con niños jugando felices en las colinas. Un hombre le dice que, sin embargo, esa ciudad feliz que recuerda y añora solamente existió para él; para él que tenía un padre poderoso y vivía en una casa
señorial. Le hace notar que ahora ve al país como un extranjero, pero que verdaderamente siempre fue un extranjero. La clase acomodada es extranjera en su patria, ve un segmento, vive y siente una pequeña porción de la realidad.
     Y en Europa sentí, cada vez que hablaba con acento sudamericano, que probablemente la gente instantáneamente me ubicase del lado de la servidumbre. En Europa los latinoamericanos son quienes sirven las mesas y limpian lo que resta de los banquetes de otros. Y era una sensación incómoda y vergonzosa.
     Al volver a la Argentina, en Santa Fe, vi hoy a un niño de cara chata llevando, o más bien arrastrando, un palo más grande que él repleto de juguetes inflables que vendía en la calle. No es un hassara, es un niño americano con sangre aborigen. Moreno, bajito, de cara chata. Lleva en el rostro la señal de la servidumbre y del oficio modesto.
     Me sentí hoy, en Santa Fe, tan extranjera como el afgano que regresó a su tierra arrasada. Como el afgano que dirá "si, soy afgano, pero cuidado, mirenmé bien que no soy hassara". Mi propio rostro no porta las señales del oprobio, no me coloca en la otra casta. Mirenmé bien, por favor, si no
parezco latinoamericana.
      En Europa tuve una sensación incómoda y vergonzosa.

 
 
*de Mónica Russomanno. russomannomonica@...
 
 
 
 
 
 
 
 LAS HELADAS FLORES DE LA MELANCOLÍA...
 
 
 
 
 
 
Deshojando*

 
 
Ella estaba totalmente enamorada pero en la actitud de Julio notaba unos pequeños detalles que la hacían sospechar que no era correspondida. Por su forma de ser necesitaba estar segura de los sentimientos de él y temía una nueva desilusión.

Julio era encantador, educado, sensible, atento y fiel. Le había pedido en matrimonio y estaba a punto de comprar una casa donde irían a vivir después de la boda. Sin embargo necesitaba tener la seguridad de que estaba enamorada de ella por lo que decidió que la madre naturaleza se lo diría deshojando una flor. Las flores nunca engañan.

Debo reconocer que sus conocimientos de botánica eran un tanto limitados y en lugar de probar con una margarita, flor pitonisa del amor, decidió hacerlo con la primera que encontrara. Se puso muy contenta cuando descubrió un trébol de cuatro hojas. Recordaba perfectamente que traía suerte. La tomó y comenzó a deshojarla. Me quiere, no me quiere, me quiere…


 
*de Joan Mateu joan@...

 
 
 
 
 
 
 
 
Mi propia vida*
 
 
 
Quien soy
Cuando estoy sola
Sin mi trabajo
Sin mis amigos
Sin las preocupaciones
De mi hijo adolescente.

Cual es el enigma
De vivir  mi propia vida

Quisiera circunscribirla
En un espacio estable
En un llano arquitectónico
En un recipiente inalterable
En un sobre lacrado
Y certificado
Ante escribano publico

Pero no puedo
Ella la Vida se licua
Por una hendija casi invisible
Y fluye, no se somete
Ante mis deseos, mis temores
Mis amores.

Como el sudor de las manos
Transparentes de mi hijito
Llenas de ternura
Y sus deditos abiertos a la aventura
Solo ella sabe y dirige
Mi propia vida.
 
 
Para Edu Coiro.-
 
 
*de Azul. azulaki@...



 
 
 
 
 
 
Vida y destino*

 
*Martín Caparrós
01.08.2008
 
 
Hace unos días terminé de leer una de las grandes novelas del siglo XIX. Pero hay libros de los que no se puede decir “terminé de leerlo”, y probablemente ésa sea la prueba de su grandeza: aunque la haya terminado sigo, de diferentes modos, queriendo, sin querer, leyendo esa novela.

Vasili Grossman fue, durante un tiempo, algo así como un héroe de la Unión Soviética. Había nacido en 1905 y en Berdichev, Ucrania, en una familia judía acomodada; la revolución lo entusiasmó desde el principio y decidió estudiar ingeniería porque, en esos días, el camarada Lenin decía que el comunismo era el poder soviético más la electricidad. Pero empezó a escribir desde muy joven y, a sus 30, publicó sus primeros cuentos; en 1936, mientras el camarada Stalin mataba a millones de comunistas con sus purgas, Grossman fue aceptado en la oficialísima Unión de Escritores, con todos sus privilegios, y abandonó la ingeniería.

Al año siguiente su esposa Olga fue detenida por “no haber denunciado las actividades antisoviéticas” de su primer marido, el poeta Boris Guber. Desesperado, Grossman mandó una carta al jefe del servicio secreto, pidiendo su liberación: “Todo lo que poseo –mi educación, mi éxito como escritor, el alto privilegio de compartir mis pensamientos y mis sentimientos con los lectores soviéticos– se lo debo al gobierno soviético”. Para su propia sorpresa, su mujer fue liberada unos meses más tarde.

En 1941, la alianza entre Stalin y Hitler se rompió y los alemanes invadieron Rusia. Grossman fue exceptuado del servicio militar, pero pidió ir al frente como corresponsal: sus crónicas de guerra, publicadas en el diario del ejército soviético, Estrella Roja, lo hicieron popular y respetado.

Grossman acompañó a las tropas rusas que liberaron el campo de Treblinka y fue uno de los primeros en escribir sobre el holocausto nazi. Buscaba, entre otras cosas, rastros de su madre, deportada y gaseada; sus artículos sirvieron como pruebas en los juicios de Nüremberg. Cuando la guerra terminó, su vida era, dentro de lo posible, desahogada; hay distintas versiones sobre por qué decidió tirar todo por la borda. Quizás haya sido la decantación de lo que había visto y vivido en la Gran Guerra o, más probablemente, la ola de antisemitismo lanzada entonces por el Kremlin. Lo cierto es que, en algún momento, Grossman empezó a escribir una novela que contaría esos años y que pensó llamar, sin el menor pudor, Vida y destino.

Cuando la terminó, en 1960, Grosmann la mandó, como debía, al comité de censura. No tenía grandes expectativas pero era el único modo de llegar, eventualmente, a publicarla. La censura no sólo la vetó; poco después su departamento fue asaltado por un comando KGB que se llevó todas las copias e incluso, por si acaso, los carbónicos y las cintas de la máquina de escribir. Un jefe del Politburó, Mikhail Suslov, le dijo que su novela no se publicaría en trescientos años: “¿Por qué tendríamos que agregar su libro a las bombas atómicas que nuestros enemigos preparan contra nosotros? ¿Por qué tendríamos que iniciar una discusión sobre la necesidad de la Unión Soviética?”. En esos días todavía había gente que creía en la literatura.

Vasili Grossman se murió en 1964, a sus 58, marginado, humillado, de un cáncer de estómago. Quince años más tarde, un amigo consiguió sacar a Suiza un borrador de la novela, y al tiempo se publicó en inglés y francés; la traducción española apareció el año pasado. Vida y destino es, insisto, una de las grandes novelas del siglo XIX.

Digo: una novela de cuando las novelas creían que podían –que debían– contar el mundo sin pudor, sin ninguna modestia. Algunos la comparan con Guerra y paz: yo estoy de acuerdo. Vida y destino es un fresco espeluznante de los desastres de la guerra y de la vida bajo el poder de un Estado total: los días en el frente de Stalingrado donde cada cual sigue su pequeño camino personal bajo las bombas, las agachadas de los funcionarios que obedecen por miedo o por codicia, la carta estremecedora de una vieja judía a punto de viajar al exterminio, las noches en un gulag soviético y en un campo alemán, las muertes heroicas, las muertes tontas, las muertes olvidadas, las traiciones, las peleas de un científico ruso con sus colegas y con su conciencia, las matanzas de campesinos durante la colectivización de la agricultura, los amores y desamores donde también tercia la mano del Estado, las semejanzas entre el sistema nazi y el soviético, las reflexiones sobre la sucesión de Lenin por Stalin, la caída de un comunista detenido y torturado sin saber por qué, los grandes odios, las pequeñas miserias, contadas con un aliento extraordinario, sin miedo de la desmesura.

Y con un objetivo: se ve –se lee todo el tiempo– que Grossman escribió esta novela como quien prepara meticulosamente la bomba suicida, con la conciencia de que le costaría la vida o algo así pero que, de algún modo, le valdría la pena.

Una novela, digo, del siglo XIX: de cuando las novelas creían que debían y podían. Después, a principios del veinte, la vanguardia se cargó aquella forma ingenua, desmesurada de poner en escena “lo real” para cambiarlo, y buscó en la experimentación sobre sí misma su sentido. Hasta que, en los setentas, ochentas, esa idea chocó contra sus límites y no quedó ni lo uno ni lo otro: ni contar para cambiar el mundo ni para buscar nuevas maneras.

Me da envidia el camarada Grossman, que sabía para qué escribía. Ahora no sabemos: me parece que casi siempre no sabemos. Ya no sabemos dónde está el coraje de un texto, dónde su necesidad.

En general, creo, escribimos para escribir. Porque es interesante, simpático, satisfactorio incluso, porque no está mal ser escritor, porque se gana algo de plata y un poco de respeto, un par de viajes, la admiración de algunos. Por eso, supongo, escribimos cositas. Por eso, supongo, las librerías están llenas de libros que no dicen nada, que se olvidan en un par de meses, que dan exactamente igual. Me da envidia, mucha envidia Vasili Grossman, canceroso, olvidado, convencido quizá de que su esfuerzo había valido todas esas penas: que si tenía una vida debía hacerla un destino y que ese destino, extrañamente, era una novela.

*Fuente: Critica Digital.
 
 
 
 
 
 
 
 
 “El bosque helado”*
 
(Cuentos de hadas)

 
 
   *de Julio Pino Miyar. isla_59_1999@... 
30/7/008

 
Entre los grandes compendios de literatura y tradiciones folclóricas de los pueblos de Occidente, existe un libro, acaso único, publicado en Alemania hacia la primera mitad del siglo XIX por dos filólogos y germanófilos: “Cuentos de hadas de los hermanos Grimm”. Destacándose entre sus transcripciones literarias narraciones como "Hänsel y Gretel”, “La cenicienta”, “Juan sin miedo”…
El sostenido proyecto histórico, experimentado por las sociedades que integran Occidente, ha permitido establecer una relación de distanciamiento, esencialmente exegética, con respecto a los antiguos valores aportados por el folclore y la tradición en general. El papel en particular realizado por los artistas e intelectuales europeos con respecto a los vínculos siempre concomitantes de la creación y la tradición cultural, más la función pedagógica e investigativa ejercida por las universidades modernas, ha tendido progresivamente a reorganizar y resignificar socio culturalmente el antiguo material mitológico, que conforma el arcano pensamiento “prelógico”.
Lo curioso de estas leyendas es que son mitos sin religión, que se presentan ante el lector moderno como puras narraciones fantásticas. Obviamente, cuando leemos historias como “La cenicienta” y “La bella durmiente del bosque” no encontramos en ellas ninguna mención de peso que las implique de forma directa con un orden de pensamiento religioso ya sea pagano o cristiano. Se trata simplemente de historias de hadas, tal como prefirieron nombrarlas los hermanos Grimm. Aunque como tales tienen un origen esencialmente pagano. Las hadas de los bosques alemanes son las herederas de las sílfides, ninfas y ondinas que giraban en torno al viejo panteón de los dioses nórdicos, pero entremezcladas con otras tradiciones (celtas, griegas, latinas, eslavas, mediterráneas) en ocasiones más antiguas, en ocasiones más recientes.
Los personajes de las leyendas de los Grimm no se encuentran insertos en una red filogenética, construida mediante la relación parental que enlazaría a la mayoría de los personajes mitológicos para que integren una específica teogonía. Son sólo “viejos cuentos de invierno” que apartan por un breve espacio de tiempo a los oyentes de sus labores cotidianas. Pudieron quizás ser, en su origen más lejano, un desprendimiento de una arcana teogonía de la que sólo hoy nos quedan, dispersas entre la ceniza, unas cuantas brasas encendidas, crepitantes residuos de un gran fuego que en una edad muy remota abrazó la imaginación de los hombres.
La función ejercida sobre estas historias fabulosas por la sociedad y la cultura cristianas, fue la de pretender resignificar el sentido y la finalidad anecdótica de las mismas, condicionando para eso una interpretación muchas veces moral. La censura del siglo XIX se cebó en la obra de los Grimm, eliminando de los cuentos las implicaciones sexuales demasiado explícitas; limando lo excesivamente cruel o grotesco de algunos desenlaces. Los Grimm se defendieron, frente a estas acusaciones, alegando que su obra no era para niños; ellos estrictamente habían  realizado la compilación literaria de un gran imaginario popular.
“La bella durmiente del bosque” es una de las leyendas que parecen guardar mejor su antiguo procedente religioso. Hay en ella, lo que podríamos llamar, la idea cristalizada de un contenido fundamental: el tema de la virginidad y la pureza situado lejos del impacto del tiempo, para convertirse en arconte de una realidad intocada; en sello inmaculado. Los cien años asignados a una virgen dormida en lo más profundo del bosque, sugieren un conocimiento vedado al común de los mortales y solamente rememorado por una mágica tradición.
El núcleo de esas narraciones extraordinarias configura la fibra puramente imaginativa, el subconsciente maravilloso, donde habita, en el oscuro “ground” de la casa encantada, el horrible gnomo. Pero, ¿son acaso ellas la consecuencia de un antiguo sueño racial? ¿Hijas de la fiebre y el delirio del hombre germano dormido en su sueño prehistórico? ¿Un sueño secular (como el de la virgen del cuento) del que sólo podemos encontrar las huellas “arqueológicas” en la gran compilación efectuada hace casi dos siglos por los hermanos Grimm?
Hay un momento, en el complejo devenir de la especie humana, en que el hombre, en vías de confirmar su identidad, se volvió sobre su pasado intentando indagar acerca de su más lejano origen. Al no recibir respuesta, pues las brumas que cubrían los tiempos inmemoriales de su nacimiento se resistían a revelar un contenido real e histórico, el hombre entonces mitificó su origen, llenándolo de leyendas. Ya que la condición humana no sólo posee una dimensión histórica, socio política, sino además antropológica, racial, prominentemente filogenética. El oficio de los poetas en las largas noches junto al fuego (oficio que Platón en su “República” juzgaba altamente pernicioso) alimentó así la imaginación secular de la especie.
El arcano sueño filogenético se funda principalmente en la grandeza de los padres, preámbulo a una heredad y a las tareas que ha de realizar el hijo sobre la tierra. En los mitos y leyendas estas relaciones, padres, hijos, hermanos aparecen siempre cristalizadas, ajenas completamente al fuego gregario y sociohistórico, como conceptos congelados, patrimonio exclusivo de una raza, una pulsión biológica, fundamentos prehistóricos del hombre, quien, sometido al impass del sueño, indaga, mediante la imaginación poética, en la pureza de las imágenes perdidas de su obscuro origen; la princesa y el príncipe encantados de la fiebre y el delirio.
Como apuntábamos, las narraciones de los Grimm fungen como una especie de testimonio mitológico de un antiguo y poderoso orden cultural (¿religioso?) del que sólo nos quedan ruinas psicológicas trasmutadas en inofensivas y hermosas leyendas infantiles. Lo que apreciaron muy bien los trágicos griegos, fue que todo mito (si partimos de su fundamento psicológico) se incuba en el entresijo de la familia humana, en la problemática que ésta encierra, primero, como orden natural y, segundo, como estructura social, lo supo relacionar Sigmund Freud con su teoría general del hombre y la cultura.
La misión que persiguiera el creador del psicoanálisis fue la de recapturar el mito, otorgándole un sentido y una función, para el hombre y las sociedades modernas. Para Freud, el mito presuponía la configuración de una esencia que, felizmente desentrañada, arrojaba nuevas luces acerca de la composición psicológica del individuo y su comportamiento. A partir de este punto de vista, el mito volvía a ser rehabilitado en tiempos de la Modernidad; concretamente, el psicoanálisis frente al mito cumplía una labor hermenéutica; ser un método lógico interpretativo. 
Casi podríamos decir que con Freud asistimos a una contemporánea rehabilitación de la poética del mundo y, en particular, a una restauración sociocultural del poeta como agente generador de leyendas y propalador de mitos. Ciertamente, desde los lejanos tiempos en que Platón desterró a los poetas de su República ideal, no había tenido la poesía mayor justificación ni el mito mejor expositor.
La poética del mundo conduce a la aprehensión de su esencia, del mismo modo que la palabra mito, llevada a su acepción más radical, lo que indica es “palabra verdadera”. El poeta surrealista Andre Breton, para quien las historias de hadas de los Grimm tuvieron el valor consultor de una biblia, escribió con énfasis en sus manifiestos sobre la necesidad de devolver a la imaginación creadora la plenitud de sus derechos… frente a la crisis moderna de la Razón.
Habría que situarse en el seno de los problemas iniciales que dieron lugar al viejo debate sociocultural entre Mito y Razón, poesía o ciencia, pulsión biológica o historia para intentar dilucidar un enigma que atenaza a la cultura y sociedades contemporáneas. Freud, fiel a la tragedia clásica griega, situó el origen del mito en las vigorosas relaciones de amor, lucha y dominación que engendra, desde su origen, la familia humana. Es en ese mismo retablo (gens, cultura, sexualidad) donde los estudios del antropólogo norteamericano del siglo XIX, Lewis Henry Morgan devinieron en el preámbulo científico indispensable para la teoría del materialismo (dialéctico) histórico, elaborada por Marx y Engels. Hay un lugar absolutamente inédito del tiempo humano en que la organización familiar produjo por igual al mito y a la historia; la primera división social del trabajo y la base de la estructura psicológica del individuo.
La experiencia histórica se configura a partir del resultado del trabajo creador de cada individuo de la especie (conectado a una cadena socio reproductiva) y del rencuentro interactivo (político y cultural) establecido por medio del recíproco reconocimiento con el resto de los hombres. Por lo que el rencuentro del hijo con el padre debería producirse siempre como algo sostenido e histórico, de una manera diáfana e integradora… Pero no ocurre necesariamente así: sobre el suelo primitivo de la primera división del trabajo, que entraña por igual organización de la reproducción económica y sexual, aparece el poeta como el gran dislocado de las tareas productivas de la gens e inventor del mito, el cual sacude la fibra de la dolosa prevaricación del padre, entendido éste como principal ejecutor del poder en la primera organización sociocultural que conociera la historia.
De este modo, el hijo, que ha encarnado la figura original del poeta en esta obligada relación filogenética, mitifica su origen; lo plaga de leyendas. Ya no será, según él, el hijo del padre prevaricador, sino el vástago del rey encantado de las profecías. En el mundo del subconsciente y en la develación de los sueños propuesta por Freud, el padre aparece bajo la figura de un rey simbólico; como una imagen sagrada. Y hay aquí algo que parece penetrar la esencia psicológica del cristianismo: Jesús, el Cristo, encarna su misión a partir de la condición más radical de su existencia: ser el hijo de Dios, rey de los cielos y la tierra.
Jesús representa, en la acepción vernácula de su historia, la condición de un hijo espurio a quien se le revela, mediante la inmersión en el agua lustral (el bautismo por San Juan) su origen principesco. Es el esperado príncipe que anuncian las profecías, que llega a traer la consumación de un reino milenario fundado en una legislación moral. La saga medieval del rey Arturo de Camelot evidencia que esta historia encantada constantemente se repite, bajo diversas formas, para pueblos y culturas. El rey Arturo espera, convertido en un cuervo, el momento en que deberá volver a reinar en Inglaterra. El tema del hijo espurio tiene un gran antecedente bíblico en la historia del niño hebreo Moisés adoptado por la familia faraónica. Y curiosamente, la narración de “La cenicienta” contiene también los elementos de la vieja historia encantada, la hija espuria y maltratada devenida, gracias al oficio de un hada, en bellísima princesa.
Resulta llamativo que en las leyendas de los Grimm no es nunca el hijo primogénito el predestinado a la gran misión, sino el más joven (que ha quedado despojado socialmente de los vínculos consanguíneos) quien es siempre el más listo. O sea, no es para estos germanistas el hijo mayor, como heredero tradicional y secular del padre, a quien le está reservado la gran heredad. Hay mucho de juego, divertimento, paideuma, juicio suspicaz y, sobre todo, de visión democrática de los personajes y hechos, en esta maravillosa compilación de cuentos alemanes.
La rotura con los vínculos estrictamente filogenéticos supone una apertura universal de la existencia dirigida al contenido vital y la dimensión civil de la familia, entendida ahora como familia humana; como humanidad. Por amor a las leyes universales, el hijo pierde sus ligamentos genéticos que lo constreñían a una relación individual con una familia para entregarse a las implicaciones globales, sociohistóricas de su razón de ser, en las que busca consumar su propia ley; realizar su condición de hijo universal; ciudadano por derecho de una sociedad política y de un privilegiado orden democrático cultural.
Por eso es que el origen del hombre se encuentra localizado en la historia; el apriori donde se cumplen las complejas leyes del desarrollo. Es en la historia además donde se desvanece todo sueño racial, cualquier pretendida pureza, y el hombre se hace así hombre entre los hombres, devenido en el fruto dialéctico y deseado de su propia condición.
Freud pensaba que había una filogénisis individual y otra colectiva, que los traumas y las crisis experimentados por el individuo tienen su inmediato correlato en la historia, en la que se expresan de una forma más general esos mismos procesos, con relación a los cuales el individuo es como una caja de resonancias. Las lesiones que los procesos traumáticos ocasionan al consciente del sujeto tienen la tendencia de emborronar en él la memoria, creando fallas de omisión en el pensamiento. Mas el subconsciente existe, en el habitan contenidos no revelados de la historia personal del individuo y de la humanidad, aunque esto no debería conducirnos a su mitificación. Por el contrario, el subconsciente es como el taller de trabajo de “Maese Geppeto” (me refiero a la conocida obra del siglo XIX “Pinocho” del italiano Carlo Collodi) franco, fiel, abierto, bien iluminado. El subconsciente es como ese lugar de trabajo donde se produce la personalidad psicológica del individuo. Si pudiéramos tomar conciencia de cuanto de realidad habita en el llamado subconsciente, operaríamos, sin duda, a un nivel superior de la vida. El subconsciente no es un almacén donde se guardan enigmas, porque allí nada es falso. Ese “taller” es como un laboratorio que rige el constante proceso de creación que nos une a la vida en su acepción más plena, a la solidez de sus procesos materiales. Y una develación radical del subconsciente nos libraría de las pesadillas que padece el consciente.
Los cuentos de los hermanos Grimm aluden, bajo la forma ambigua de metáforas y alegorías, a verdades muy profundas de la existencia, a relaciones insospechadas de la cultura. Son por eso mágicos dones del inconsciente colectivo y atributos universales de la personalidad humana.
La leyenda de "Hänsel y Gretel” (la pareja de hermanitos que se extravía en el bosque umbrío, donde encuentran una casita hecha de almibarados dulces y quedan a merced de una bruja que los quiere gordos para su cena) nos puede ayudar a explicar una concreta relación de nuestra psicología con el “misterioso” subconsciente. Si el principio del placer guía nuestros pasos y nos extraviamos insensatos una noche en el bosque tenebroso, donde proliferan las mil y una pesadillas de nuestra menesterosa estructura psicológica, deberíamos entonces preguntarnos con serenidad, qué significado tienen en sí las prohibiciones, sobre todo cuando se nos aparecen como manifestaciones de una herencia colectiva, hecha de miedo y mitificaciones. O qué es lo que esencialmente hemos transgredido y hasta qué punto está en juego, o no, nuestra libertad individual al aceptar los límites que a nuestra psicología impone la tradición mitológica.
Por eso es que al mundo mítico de "Hänsel y Gretel” lo he denominado “el bosque helado”, porque es allí tristemente, si pretendemos absurdamente que posea consistencia, donde nunca nada se realiza, salvo los oscuros sueños y las obsesiones más falsas del pensamiento que cree caminar por él en pos de una extraña y legendaria quimera. Pero también allí para nosotros, los adultos, es donde el texto nos invita a una seria reflexión, mientras nos sentimos colmados al distraernos leyendo páginas de tanta capacidad de belleza. No sé hasta qué punto, vagabundeando por esos lejanos bosques de la infancia y la adolescencia, sólo quisiéramos ver salvada la verdad más íntima (“el verso más puro”) las heladas flores de la melancolía y el más antiguo sueño gregario y universal de nuestra especie.








 
*
 
 

Queridas amigas, apreciados amigos:

El domingo 3 de agosto del 2008 presentaremos en la Radiofabrik Salzburg (107.5 FM), entre las 19:06 y las 20:00 horas (hora de Austria!), en nuestro programa bilingüe Poesía y Música Latinoamericana, música del compositor brasilero Alberto Nepomuceno. Las poesías que leeremos pertenecen a Beatriz Marín Aguilar (Colombia) y la música de fondo será de Takillakta (Andes).
¡Les deseamos una feliz audición!
 
ATENCIÓN: El programa Poesía y Música Latinoamericana se puede escuchar online en el sitio www.radiofabrik.at
(Link MP3 Live-Stream. Se requiere el programa Winamp, el cual se puede bajar gratis de internet)!!!! Tengan por favor en cuenta la diferencia horaria con Austria!!!!
 
REPETICIÓN: La audición del programa Poesía y Música Latinoamericana se repite todos los jueves entre las 10:06 y las 11:00 horas (de Austria!), en la Radiofabrik de Salzburgo! Cordial saludo!
 
 
YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.
www.euroyage.com

Schießstattstr. 44  A-5020 Salzburg  AUSTRIA
Tel. + Fax: 0043 662 825067

 
 
 
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#167 De: EDUARDO COIRO <inventivasocial@...>
Fecha: Jue, 17 de Jul, 2008 11:55 am
Asunto: TANTA HUELLA SUELTA AL VIENTO...
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QUÉ HABLA ESE HOMBRE*


        
A los Intelectuales K


 
Qué habla ese hombre,
       por Dios,
que en sólo una década
       en ejercicio
de gobierno se hizo
       millonario.
Qué cree, qué quiere
       hacernos
creer, en medio de
       esta polvareda
de enfrentamiento
       que él mismo
fogoneó entre negocios,
       humos y falacias.
Cómo es posible tanta
       zanja,
tanta huella suelta al
       viento,
bajo este horizonte
       sin salida,
ciego, y cuesta abajo.


          
*de Eduardo Dalter. eduardodalter@...
 



 
 
 
TANTA HUELLA SUELTA AL VIENTO...
 
 
 
 
 
Resistencia*

 
 
Uno de estos dias, me levanto temprano.
Miro por la ventana y me resisto.
Digo, hoy, resisto, o sea,
a ver amigo si me explico:
resisto a los que vienen por mi pellejo,
aguanto los rebencazos que me propinan,
resisto las ganas de mandar todo al carajo,
me visto y resisto, y me voy para el trabajo.
Subo al bondi y resisto, el empujón agrio.
Bajo y camino, y resisto, el frío que me acobarda.
Llego a la fábrica y resisto, a la sirena que me apremia.
Resisto frente a la máquina, me meo y resisto,
a parar la producción me resisto, aguanto ¿Vió?
Las ganas de mandar todo a la mierda, resisto.
El dolor en la espalda, lo resisto. Al dolor,
al grito del capanga, lo resisto. ¿Me explico?
A comer mal y poco y de parado, lo resisto.
A correr por un baño sucio, lo resisto.
Una hora y otra más, las resisto. No sea cosa.
Que la quincena venga flaca, lo resisto.
Espero en la esquina, es de noche y resisto.
Resisto dormirme de parado, sin putear resisto.
Me alquilo y resisto. No me vendo y resisto.
Y asi termino mi dia, lo resisto. Me duermo,
pero antes, como en un sueño, me digo:
Hoy me resisto.
 
 

 
 
 
 
 
 
El cine*
 
 
Salí corriendo alocadamente del cine. Estaba aterrorizado y lo único que quería era poder escapar. Había poca gente ya que era la última sesión, pero no me entretuve en mirar si los demás me seguían. En mi pasión por salir a la calle no me di cuenta de que en una de las dos puertas de la salida ya habían puesto la reja. Choqué violentamente contra ella y caí al suelo de espaldas. Me hice tanto daño, tantísimo daño, que mientras me retorcía de dolor pensé que hubiera sido preferible morir entre las garras de los leones que habían salido de la pantalla.
 
 
 
*Joan Mateu. joan@...
 
 
 
 
 
 
 
El misterio de la alfombra: *
 
 
 
En un diario matutino, apareció una noticia sorprendente.
Se busca alfombra perdida. Su nombre: mágica. Al que pueda encontrarla será gratificado con una valiosa recompensa.  Remitir información a esta dirección, ciudad de las diagonales calle del silencio entre los tilos y las jacarandas. Mantener máxima discreción.
Intrigada por el aviso me puse a investigar de inmediato. Llame por teléfono a la persona que había realizado la solicitud y me dio detalles de su objeto perdido y/o robado.
Con voz  deformada para que no la reconociera me dijo que esa moqueta había sido su testigo durante tantos años de pasión jugando a las escondidas. Entre llamadas en clave y mensajitos de texto, ella la alfombra había sostenido  sus ardientes encuentros con su don Juan. Era suave, no muy limpia pero si mullida, por lo cual las escenas de amor se desarrollaban con gran habilidad y maestría.
Luego agregó casi llorando, que de no encontrar su tan codiciado fetiche, tendría que ir a visitar a un traumatólogo, porque le dolían todas las coyunturas, que los años no venían solos, que no quería quedar en silla de ruedas y qué explicación le iba a dar a sus familiares y amigos.
Me quedé en silencio, intentando darle una pista, un consuelo, no conocía el paradero de su objeto perdido.
Solo tenía una explicación sobre la desaparición del valorado tapiz: habría volado
Al país del nunca jamás.
Moraleja: "si han de disfrutar a escondidas, que les duelan los huesos".  Párrafo extraído del Manual del matrimonio perfecto, capitulo 3  Saber inconsciente de alguna parte engañada.
 
 
 
*de Azul. azulaki@...
Idea central. Azul. Asesor legal y correctorrr! Eduardo Coiro. 
 
 
 
 
 
*
 
 
 
El hombre añora. Extraña. Intuye que ya nada será lo mismo.
No es por un objeto en sí mismo, sino por esa oculta señal que a veces en la vida es previa a que se desencadenen hechos imprevisibles.
Por un momento, piensa si esto puede solucionarse con dinero.
-Compro otra y listo.
Quiere convencerse de que es posible, que nada va a cambiar.
Que todo seguirá siendo como fue hasta la última vez.
Ella llegando a última hora, cuando la recepcionista ya se había retirado.


Puede ver ahora mismo la imagen: esa desesperación que hace que se toquen y se quiten solo lo esencial de la ropa y se revuelquen en la alfombra hasta penetrarse y acabar furiosamente, dichosamente al mismo tiempo.
Ese orgasmo es un lujo. -se dice.
Ni con su mujer, ni con otras amantes puede lograr eso.
Celia y él sobre la alfombra. Literalmente vuelan por el aire.
Esta alfombra es mágica -dice ella cada vez que tiene ocasión.
Pensar que era regalo de casamiento de mi suegra que la compro en una feria de El Cairo, si supiera -que en paz descanse- los placeres que nos brinda. -dice el hombre buscando la sonrisa cómplice de Celia.
Pero de todo esto ya pasaron tres interminables meses.
Fue en el último vuelo y mientras se daba el orgasmo de ambos como de costumbre, cuando sintió que la alfombra los había llevado más allá de los límites estrechos del consultorio.
 
Quizá haya sido una venganza de su suegra -El sabía que las coloradas como ella eran todas unas brujas-
Entonces sintió la caída.
Y la mano y después el grito de Celia alejándose.
Y ese aterrizaje con suerte sobre la palmera. Las roturas y los yesos.
 
El hombre espera a su mujer en el horario de las visitas.
Y de la pobre Celia, ni noticias.
 
 
 
*de Eduardo F. Coiro. inventivasocial@...
-En base a la idea de Azul-
 
  
 
 
 
 
 
Punto de partida*


 
Qué será ahora de tus ramas, Sauce
a quién le llorarás tu pena
yo, la que te escuchaba
conteniendo tu frenética huida
también me fui
crucé montañas
batallé con la nieve
adopté bosques
entrevisté arrayanes y radales
que mintieron ser abedules
y una tarde
recordé tu despedida sin palabras ni adiós
vos, mi confidente
mi amigo con fidelidad de perro
vos, que esperabas elevándome sin reproches
transformando mi vida en una leyenda celta
adonde los árboles fueron energía
protección
y el bosque un templo
para hablar en murmullos
que no despertasen malhumorados duendes
trocando nuestra vida en tempestad.
Estoy de regreso
¿por qué no me advertiste, Sauce?
¿te creías inexperto?
aún hoy escucho las palabras de un árbol.

En este desencuentro vos y yo hemos perdido
dos mil cuatrocientos atardeceres de soles
rojos naranjas y azules
dejando entre paréntesis mis ampollas
recorrer tanto camino
para elegir el comienzo.

 
*De Diana Poblet.  soydian@...
 
 
 
 
 
 
 
Mudanzas*
 
 
Mi padre siempre estaba yéndose a otra parte, a algún lugar imposible donde no pudiera alcanzarlo su sombra. Desplegaba sobre la mesa el mapa de la República y apoyaba el dedo en algún rincón que no hubiera sido fundado todavía.
Así era él: tenía hormigas en los pies y una mirada cortante que me helaba la respiración cada vez que se enojaba. "Acá", decía de pronto, y apretaba el mapa hasta hacerle un agujero allí donde íbamos a pasar las mil y una hasta que se le ocurriera dar otro salto.
Fueron tantas las veces que nos mudamos que ya confundo trenes y épocas. Ahora, al cambiar de barrio, me parece que voy de un continente a otro aunque las voces sean iguales y las mismas lluvias mojen los mismos árboles. Veo una casa desierta que es ésta y es otra, una de mi infancia. Por las ventanas entra una luz de invierno que colorea el polvillo suspendido en el aire. Ya no hay olores y los fantasmas flotan por ahí, me asustan como antes, me avisan que el tiempo pasa y en alguna parte, adentro mío, van mi padre con la vieja corbata azul y mi madre con aquel pañuelo al cuello.
Atrás voy yo con el pantalón corto y el echarpe con los colores de San Lorenzo.
En cada mudanza una pérdida. En la última, entre la Boca y Palermo Viejo se me extravió el Omega a cuerda que me había dejado mi padre. Quizá me lo robaron y vaya a saber en la muñeca de qué brazo andará. Me lo había entregado una enfermera en una clínica de Flores la tarde en que él murió. También me entregó el anillo de matrimonio y unos anteojos. Yo usaba a veces el Omega, aunque adelantaba cinco minutos y se me resbalaba bajo el puño de la camisa. Después lo dejaba en un cajón de la cómoda y me ponía otro cualquiera de los tantos que la vida nos deja. El de los quince años, el de la novia aquella, el primero que compramos a crédito en tiempos en que eran caros y estaban cargados de sentido.
Tendría nueve o diez años aquel invierno en que nunca llegó a Río Cuarto la pelota de tiento que me había mandado Perón. No sé cuál tristeza es más folletinesca, si aquella de la pelota o esta del reloj. Mi padre debe haber metido la pelota en un cajón mal cerrado o tal vez la tiró a la basura porque en ella veía la monstruosa cara del general gesticulando ante las masas. No quiero ser mal pensado: tanto detestaba al Conductor que una huella suya en nuestra casa era como otra mano en la cintura de mi madre.
Pero por encima de todo lo que yo más lloraba eran los gatos perdidos. Hubo uno que no apareció a la hora de la partida y todavía lo estoy esperando. Ni bien huelen mudanza los gatos se ponen mustios y dejan de comer. Me acuerdo de otro, negro y blanco, encerrado en un cajón para recorrer mil kilómetros en un Ford de los años cuarenta. Nosotros llegábamos siempre antes que los muebles y esperábamos con ansiedad las cacerolas y los juguetes. "Por ahí mañana aparece el camión", susurraba mi madre en la oscuridad del hotel. "Para qué querés muebles", le contestaba mi padre y enseguida la brasa de su cigarrillo marcaba de rojo el recuerdo que tengo de aquellos otros fantasmas. A la llegada, nadie nos daba la bienvenida y tampoco iban a despedirnos. De entre los papeles de la última mudanza se desliza al suelo una carta que mi madre me escribió cuando yo vivía en una pensión de la calle Uriburu. "En Cipolletti no nos acompañaron ni nos hicieron despedida, así es la gente de agradecida. Dormimos en la oficina de Obras Sanitarias que tenía una pieza con dos camas para los inspectores que venían de Buenos Aires, que la hizo hacer tu padre pero hasta allí nos llevo Desiderio en una camioneta que tenía."
No fue nadie a decirle adiós a mi padre, nadie le dio las gracias por las noches en blanco y los domingos perdidos. No sé si esperaba otra cosa. Nunca fue un tipo muy popular y lo que más recogía eran puteadas y sarcasmos. Conocía a la gente y pensaba que Perón se aprovechaba de su ingenuidad. Siempre fue así de gorila. Pero no creo que haya sido por eso que nadie fue a despedirnos. Más bien habrá sido porque el tren pasaba muy de madrugada y era un sacrificio salir a esa hora de la cama. Vagamente recuerdo aquella última noche en el cuarto de Obras Sanitarias que menciona mi madre. Era la sexta o séptima vez que cambiábamos de pueblo pero esta vez era distinto porque yo era grande y me obligaba a separarme de mi primera novia. Me vienen a la memoria el frío y la bronca que tenía con mi padre. Nos pasa que alguna vez queremos matarlo y para no hacerlo huimos hacia lo desconocido. Lo veo todavía recostado en la cama, con un pulóver descosido, hojeando un libro en inglés. En la muñeca llevaba el Omega que a mí me iban a robar treinta años después. ¿En qué pensaba? Me parece que empezaba a sentirse viejo porque había pedido el traslado a Tandil donde vivía la familia de mi madre. Allí había empezado su aventura y volvía tan pobre como al principio. No le importaban los pocos muebles que se iban en el camión y si tuvo alguna amante no le dolió dejarla. Era, definitivamente, un hombre solo, sentado en una silla incómoda. Indiferente a otra cosa que no fueran el agua con cloro, los cacharros que inventaba y su imaginario combate con Perón.
El día que dejamos Mar del Plata para ir a San Luís perdió el sombrero que más quería y desde entonces no volvió a ponerse otro. A veces, bajo el sol más hiriente, se calzaba un rancho de paja de Italia que había encontrado en un andén vacío. No era un intelectual pero a veces decía cosas que atribuía a Plutarco o a Dante: "Qué duro es el camino, Osvaldito", y se quedaba mirándome a los ojos a ver qué decía yo. ¿Qué iba a contestarle? Un día me lo encontré a la salida del hospital en que lo habían dejado cuando volcó con el coche y me dijo algo así como Eccovi l'uom ch'e stato all'inferno. ahora intuyo a qué infierno se refería. Igual, nunca me pareció un hombre angustiado. Era débil, sin duda. Inseguro. Tan inestable que cada vez que terminaba de construir una casa la abandonaba corriendo. Una vez apareció en Chilecito y otra en El Bolsón. Hasta ahí no lo seguimos, pero fuimos a visitarlo a una pensión de viajantes. Mi madre se condolía: sólo tenía una cama chica, unos libros en el suelo, la regla de cálculos, una Parker y el compás sobre la mesa. Apenas le llegaba luz de un ventanuco y la dueña lo sermoneaba porque había cambiado la bombita de veinticinco por una de sesenta. El Omega aún estaba en su brazo y ahora que no lo tengo más siento que mi padre empieza a alejarse de mí. Al verlo más distante, me parece que acerca el dedo al mapa y me señala un lugar en el que tarde o temprano vamos a encontrarnos para charlar largo de sus mudanzas y las mías.
 
 
 
*De Osvaldo Soriano.
-De "Piratas, fantasmas y dinosaurios". Editorial Norma, edición de 1996.
 
 
 
 
 
 
 
 
Jesús estuvo en Buenos Aires*


 
*Reynaldo Sietecase
17.07.2008
 
Es andaluz, nació en Granada no en Belén. Es bajito, no tiene barba. No parece un rockstar. Todo lo contrario: su cabello está perdiendo la batalla contra el tiempo. Usa anteojos con vidrios gruesos. Igual se parece mucho al Nazareno. Incluso, cuando siente que sus pedidos no son atendidos, se crucifica. Como si todo su cuerpo fuese una señal desesperada con destino al cielo y a la tierra, se crucifica.

El padre Jesús Olmedo es el párroco de la iglesia Nuestra Señora del Socorro de La Quiaca. Llegó al país en 1971, tenía 25 años y su imagen de la Argentina se resumía a una postal con vacas, pampa, abundancia, cultura y desarrollo. El flamante sacerdote no tardó mucho en comprobar que había llegado a uno de los lugares más pobres de Latinoamérica, donde lo único que sobra es la intemperie.

Años después tuvo que volver a España y, a comienzos de los 90, regresó a La Quiaca para quedarse definitivamente. Como el otro Jesús, el tipo es un peleador y los niños del norte argentino le habían ganado el corazón. "Había venido a evangelizar y ellos me habían evangelizado a mí", repite. Comprendió además que los integrantes de los pueblos originarios están en el último escalón de la pobreza. ¿En qué otro lugar debería estar Jesús?

En dos décadas de trabajo intenso, el padre Olmedo ayudó a establecer una decena de comedores. Es que el hambre es la necesidad más urgente. Según su propio diagnóstico, la mitad de los niños de esa zona de Jujuy están desnutridos. Por esa razón, la imagen de la leche derramada en la ruta, en mitad del conflicto entre el Gobierno y el campo, lo indignó de manera especial y salió a decirlo: "Mientras se pelean por las retenciones los pobres siguen pasando hambre". Unos días antes, a comienzos de junio, una movilización de pobres y desocupados fue reprimida de manera brutal por la policía provincial. Hubo varios heridos de bala, entre ellos, el propio Olmedo.

Jesús sabe que el peor enemigo de los pobres es el silencio. Escribió un libro sobre ese tema: La cultura del silencio. "Cuando un pueblo calla durante tanto tiempo es porque ha sido silenciado", y sugiere: "Desde la cultura del silencio hay que pasar al grito de los excluidos". Con esa idea, en la semana de los dos actos, bajó a Buenos Aires. En medio de la peor disputa de poder de los últimos años, Jesús bajó a la Capital. Aquí, como dicen en el interior, atiende Dios. Aunque él cree que si lo dejan, "si no lo encadenan, Dios está en todos lados".

El padre logró algunas cosas en medio de la disputa por la soja: la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner, le prometió hacer un relevamiento de la zona y ayuda oficial inmediata. El líder chacarero Alfredo De Angeli, que lo cruzó en un canal de televisión, le garantizó el envío de alimentos. También recibió apoyo de distintas parroquias y organizaciones sociales de todo el país.

Jesús agradece pero sabe que nada será suficiente si no se remueven las causas profundas de la iniquidad. Por eso sigue exigiendo a las autoridades políticas la generación de puestos de trabajo, más escuelas, cloacas, agua potable, obra pública, subsidios para los desempleados. También pide que se controle el contrabando de artículos de primera necesidad desde La Quiaca hacia Villazón, en Bolivia, que mezcla corrupción y carencias. Y que la Legislatura jujeña declare a La Quiaca zona de emergencia.

Uno de los mayores desafíos asumidos por Olmedo es que la sociedad tome conciencia. Quiere que se asuma que en "La Quiaca comienza la Argentina" y para eso debe enfrentar los muros de silencio que imponen los prejuicios y la indiferencia hacia los coyas, hacia los antiguos dueños de la tierra, hacia los habitantes del norte profundo que están entre los argentinos más olvidados. Esos compatriotas que deben mendigar por lo que les pertenece por derecho propio.

Es por eso que a Jesús le cuesta entender algunas cosas de este país, al que considera suyo: "En 2001 veíamos por televisión cómo se hablaba de la crisis argentina por la plata que se había quedado dentro de los bancos y no se hablaba de la crisis argentina por el hambre y la miseria". Un periodista porteño le pidió una definición: "¿Usted está con el campo o con el Gobierno?" y el padre respondió: "Con ninguno de los dos. Yo estoy con los pobres".

Jesús estuvo en Buenos Aires. No organizó ningún acto.

 
*Fuente: Crítica de la Argentina
 
 

 
 
 
 
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#166 De: EDUARDO COIRO <inventivasocial@...>
Fecha: Sáb, 12 de Jul, 2008 10:19 pm
Asunto: DIOS NOS ABANDONÓ. PERO ESTÁS VOS Y ESTOY YO. VAMOS VOLANDO...
inventivasocial
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El Control*

 
 
Controlar había sido siempre lo mío. En el colegio siempre sabía lo que hacía cada compañero e influía, sin que se dieran cuenta, en sus decisiones. En los primeros trabajos ascendí gracias al control que tenía sobre el resto de compañeros. Tener el dominio de la situación era determinante para triunfar.

Cuando conocí a Luisa, vi claramente que, si quería casarme con ella y tener una vida feliz debía seguir los mismos métodos; debía tener su mente controlada, debía tener su corazón en mis manos. Ése era el objetivo: Tener su corazón en mis manos.

Cuando lo logré, ella quedó pálida y quieta frente a mi, con una mirada fija de sorpresa en sus ojos, mientras yo miraba alternativamente la herida en su pecho y mis manos llenas de sangre.
 
 
 
*Joan Mateu. joan@...
 
 
 
 
 
 
DIOS NOS ABANDONÓ. PERO ESTÁS VOS Y ESTOY YO. VAMOS VOLANDO...
 
 
 
 
 
 
 
 
NADA TRAIGO*


yo no traigo a este sitio del poema
ni ruiseñor de Keats ni tigre Willam Blake
ni río de Juanele o gato de Girri

no he domesticado a la palabra
ni le puedo al silencio ni a la ausencia

águila ni serpiente de Zoroastro traigo

disculpen
yo no traigo
a la ventana abierta a los lectores
ni la maga de Julio
ni el musical infierno de Alejandra
ni el burrito de plata de Juan Ramón Jiménez
ni aquel cuervo de Poe
ni la rana de Basho ni las cosas
que giannuzzi versara contra la muerte

no he fracasado más que cualquier otro
no he bebido mejores licores
no me alcanzó la luz que a elegidos alcanza
ni me comí la sombra mayor ni la menor

¿con qué derecho vengo a oficiar de poeta?

no hice más feliz a la que hice feliz
que lo que otro bien pudiera hacerla

no maté a ser humano con mis manos
no fui padre ni esposo

no moriré en París no estuve en Autzwich
no me piden permiso para ser
la lluvia, el viento, el mar;
el sol para brillar
la flor para aromar en el desierto

¿con qué derecho quiero,
señoras y señores,
que lean mis disculpas o pretextos
y olvidables argucias de poetastro?

disculpen
no se bien a qué venía
no estoy seguro ni de mi silencio
¿con qué derecho trazo o borroneo
sobre la hoja en blanco?

yo no he visto el aleph ni el falso aleph
no estuve en la frontera al borde de la guerra
no me ha excomulgado la iglesia en que no creo
no he ganado una estrella en el cielo del marxismo
no amasé una fortuna en el mercado

sólo que aquí y ahora me atraviesa
este atardecer gris de medio invierno
y estoy solo en mi cuerpo
no más solo que antes o que otros
y está todo tan frío tan inmóvil
que estirando la mano con que escribo
quise alzar esa piedra que es mi alma
y no puedo y me duele

no consigo arrancarme a ser un grito
a ser un vuelo azul  un viento negro
un pozo ciego un puñal una rosa
un pedazo de pan en la vereda

disculpen
hoy no sé con qué derecho
vengo a buscarme o a perderme así
 
 
 
 
*de Rubén VedovaldiRubenVedovaldi@...
 
-Enviado para compartir por Oscar A. Agú. cachoagu@...
 
 
 
 
 
 
 
 
Ultimos días de Marilyn*

 
 
*Por Tomás Eloy Martínez
Para LA NACION
Sábado 12 de julio de 2008

 
 
Las célebres "fotos prohibidas" de Bert Stern fueron exhibidas hace dos años en el museo Maillol, en París Foto: Newscom
No hay brújula tan certera como el azar para encontrar lo inesperado. Quien se deja llevar por el azar y pasa por alto las relaciones de causa a efecto descubre siempre -o casi- una realidad desconocida, que estaba a la vista desde hacía mucho sin que nadie lo advirtiera. Es lo que me pasó hace algunas semanas con Marilyn Monroe, que fue uno de los íconos sexuales e intelectuales de mi juventud y cuya historia resume por sí sola los afanes de libertad y la pasión por cambiar el mundo que encendieron la década de
1960.
Hacía mucho que no me acordaba de ella cuando de pronto, en uno de los canales de cable de Nueva York, pasaron un excelente documental sobre sus últimos días, que retuvo mi atención durante horas. Era una pequeña joya que recuperaba las imágenes nunca vistas de su película inconclusa, Something s
Got to Give , las devastaciones que dejaban sobre su cuerpo los excesos del alcohol y de las píldoras para dormir, los provocativos desnudos con que trastornó las rutinas de los técnicos y uno de los momentos cumbres del final de su vida, cuando, a fines de mayo de 1962, abandonó la filmación y
tomó un avión a Washington para cantarle el feliz cumpleaños al presidente John F. Kennedy con una intensidad erótica que todavía empaña las imágenes.
Ver aquel documental hizo caer sobre mí el peso de una entrañable melancolía. Cada uno de aquellos años -los años en que empezaron los fuegos artificiales de los 60- regresaron intactos a mi memoria con la misma fuerza que tuvieron en el pasado. Al día siguiente, fui a caminar sin rumbo por Manhattan y, como otras veces, terminé mi paseo en Strand, la librería de viejo más grande del mundo, cuyos trece kilómetros de estantes y tres millones de libros no cesan de crecer. Allí, en una de las mesas del fondo,
volvió a salirme al paso Marilyn. Estaba en la biografía que le dedicó Donald Spotto, en la cual los últimos días de la diosa -así la llama- están enturbiados por la desesperación y los mismos personajes siniestros de Rebeca , la película de Hitchcock. Y estaba también en un libro de Bert Stern, The Last Sitting ("La última sesión"), agotado desde hace mucho pero no en Strand, donde quedaban tres o cuatro ejemplares.
En junio de 1962, Marilyn aceptó posar (desnuda y no) para el fotógrafo Bert Stern, a quien había contratado la revista Vogue . Tres o cuatro de esas tomas aparecieron en las ediciones del mes siguiente. Las otras fueron archivadas en un desván. Stern las ocultó la mañana misma en que Marilyn murió, el 5 de agosto de aquel año, y las resucitó poco después en su libro, que conserva las imperfecciones y las marcas rojas de todo borrador. Algunas de esas fotos pueden verse ahora en Internet, donde la frialdad digital les deja poco de la magia de sus orígenes, o de lo que Stern llamaba "la imposibilidad de captar una luz que no cesa de moverse".
Las que vi en el ejemplar de Strand me dejaron una impresión extraña. Se tiene todo el tiempo la idea de estar espiando por la cerradura una muerte inevitable y, lo que es peor, se entiende por qué la muerte estaba allí.
En la biografía de Spotto, Marilyn aparece sometida a la voluntad del siniestro e irresponsable psicoanalista Ralph Greenson y a las astucias de la enfermera Eunice Murray, que también manejaba a la actriz a su antojo.
Eunice tenía 58 años. Aunque se mostraba indefensa y angelical era, en verdad, un demonio posesivo e insolente. Aisló a Marilyn de sus viejas amistades y la mantuvo a raya con inyecciones de Nembutal, clorohidratos, vitaminas y anfetaminas, todas ordenadas por Greenson y por Hyman Engelbert, un médico de Los Angeles, que actuó como deus ex machina de la tragedia. "A ustedes les hará bien estar juntos -les decía Engelbert-. Todos están enfermos de narcisismo."
Según Spotto, Marilyn no se suicidó: la mató accidentalmente Eunice con una sobredosis de barbitúricos, aplicada en forma de enema el 4 de agosto de 1962, entre las seis y las siete de la tarde. Varios testigos la vieron irradiar alegría esa misma mañana. Proyectaba casarse de nuevo con Joe
DiMaggio. Dejó inconclusa una carta de amor que resumía sus ambiciones de niña inmadura: "Querido Joe. Si sólo pudiera hacerte feliz, lograría la más grande y más difícil de las cosas: hacer a otra persona completamente feliz.
Tu felicidad sería mi felicidad". A partir de allí el silencio, el vacío, la mano tendida desesperadamente hacia la nada.
La versión de Spotto parece demasiado armada, demasiado teatral. Stern insiste en que la actriz ya nada esperaba de nadie. Basta observar sus fotos para advertir que quizá tiene razón. En el dormitorio donde Marilyn se suicidó no quedaron sombras de asesinos solitarios ni de amantes furtivos.
En vísperas del final, se vislumbra que ella no tenía fuerzas ni para llamar a Dios por teléfono y que jamás había salido de la infancia.
Pese a lo cual envejecía. Tal era el drama. La Marilyn que desenmascaran las fotos de Stern es la de la perfección violada: la imagen de la carne incorruptible e imperecedera que, sin embargo, siente su propio desvanecimiento. Las poses del libro exhiben voluntad de vida: Marilyn con una gasa entre los dedos, fingiendo pudor por su desnudez, cubierta de strass o de diamantes, mordiendo las cuentas de un collar o diciendo adiós con el cuerpo a un abrigo de pieles. Todo lo demás es violencia contra sí
misma, conversación con un ser que está adentro de ella, pero que la mantiene lejos.
Oírla cantar Happy Birthday, Mr. President en la fiesta de gala que los demócratas ofrecieron a Kennedy para celebrar su 45º cumpleaños, el penúltimo, es -tal como lo revela el documental que vi en el canal de cable- otra ceremonia de destrucción. Marilyn quizá supiera que se estaba despidiendo del hombre que había sido su amante de una sola noche y que le había dejado, como único recuerdo, un fugaz elogio a los músculos de sus pantorrillas. En el documental es visible el desinterés o el desdén del
presidente, y también el deslumbramiento de su hermano Bob, al que se ve erguido sobre la butaca del Madison Square Garden -escenario del recital-, pendiente del cuerpo pálido y aéreo de la actriz, subyugado por el vaho de sexualidad que ella sigue exhalando aún, pese a la polvareda de los años.
En las imágenes de Stern, Marilyn vuelve a ser la maravillosa criatura muerta que se esfuerza por aferrar la vida. El implacable fotógrafo no le disimula los aguijones de las arrugas en torno de los ojos, la oscura línea de una cicatriz sobre el vientre, las zarpas de la edad clavadas en los codos, los días que no se quieren vivir y que, sin embargo, llegan en las penumbras de la mirada. En la mitad de las fotos Marilyn está desnuda, como no lo había estado desde los dieciocho años, cuando posó para el almanaque
que iba a iniciarla en la fama.
Desnuda, pero sin el menor encanto. Ella se revuelve el pelo, se cubre la cara, se dobla como una púber sobre los pechos pequeños (también de púber: el único bastión de la adolescencia que no había caído), y nadie podría hacer otra cosa que compadecerla, pasarle la mano por la espalda y preguntarle de dónde Spotto cuenta que, hacia el final de las sesiones con Stern, Marilyn dejó caer el echarpe de seda con el que se cubría y le preguntó: "Bert, ¿no te parezco joven para mis 36 años?".
No parecía joven, pensó el fotógrafo. Parecía anciana y recién nacida, inocente y perversa, vacilante como la primera mujer en el primer día del universo. Se le acababa el ser y no lo sabía. Todas las desventuras del pasado se le asomaban de repente a la cara, como a un balcón en el vacío. Si algo sobrevive todavía de los 60 hay que buscarlo, sin duda, en los pliegues de esa cara menguante.
Fue de eso que murió, de no poder soportar a la que ya no era y que, no obstante, persistía en su ser: a la imperfecta, a la que se venía, a la que ningún Bert Stern querría volver a fotografiar. Los románticos solían decir que cada quien carga la propia conciencia como una cruz. Hay quienes -Marilyn era una- sobrellevan a duras penas el propio cuerpo, hasta que se vuelve ajeno y pesa demasiado, demasiado.
 
*Fuente: La Nación.
 
 
 
 
 
 
 
 
Banderas*


 
*Por Sandra Russo
 
Hace algún tiempo comenté una idea del escritor británico John Berger que leí en una entrevista. Decía que él descree de la palabra "amor", porque supone un desenlace feliz. Y agregaba que él prefiere esos momentos en los que, a solas con otra persona o colectivamente, está pasando algo que todavía no puede ser conceptualizado pero se vive, se siente, se entra de lleno en ellos. Lo individual se disuelve y se abre el túnel que nos separa de los otros. Hay comunión. Son momentos de contacto pleno. Todo esto último
es interpretación mía de lo que desde ese momento llamo "Momentos Berger".
Sí recuerdo perfectamente que él terminaba ese párrafo diciendo: "Probablemente sean los únicos momentos por los que vale la pena vivir".
Colectivamente, desde hace cuatro meses vivimos sin aliento. Angustia, fricción, impotencia son algunos de los sentimientos que muchos experimentamos. Pero las cosas no son lineales ni van en una sola dirección.
Y también, junto a la angustia por el mañana incierto y la impotencia por la evidente manipulación mediática de los hechos, hay un despertar a un tipo de pertenencia que hasta hace cuatro meses no se planteaba. Están asomando banderas. Motivos de peso para agruparse, para defenderse, para participar de la vida política de este país. Esto que empezó imprevistamente y que hizo estallar una época argentina para darle paso a la siguiente está cada día sacando más tripas afuera.
A la oposición política de radicales y símil radicales, se ha sumado ahora el peronismo que protagonizó los noventa, que durmió su siesta y ahora vuelve radiante, como si fueran debutantes con aires renovados. Vuelven como quien se ha quedado sentado en el cordón de su vereda, esperando el momento
propicio para pasar facturas. En el bolonqui todos reman para el mismo lado, aunque es incomprensible que un peronista, aunque sea de derecha, deje pasar conceptos como los que se le escuchan a Carrió: el jueves aseguró que a la marcha de la Avenida del Libertador irá "la gente libre", y que a la Plaza del Congreso irá "la gente obligada". ¿Coincidirá Barrionuevo? Esta etapa nos demanda increíbles coincidencias y asociaciones. En el combo lo vi a Llambías ironizando sobre el zoológico, y la palabra "aluvión" cayó sola, por su propia inercia, con su carga de racismo típicamente argentino. A ese
borde llegaron los que ya no disimulan civilización y se hunden en la barbarie de sus propios criterios para calificar a los otros.
Los '90 fueron una década de gente por el estilo. Ahora mismo estoy escuchando en la tele a un senador radical estallar en ira con lo de Aerolíneas. Parece el abogado defensor de la empresa. Dice que así no van a venir inversiones. La palabra inversión fue tan pronunciada en el menemato, fue tan impregnada de una vaga virtud, que algo de eso ha quedado. Está hablando de un grupo que no cumplió el contrato y dice que si se le exige que lo cumpla corremos el riesgo de que otros inversores no vengan. La Argentina conservadora, a la que desde principios del siglo XX el poder político jamás le importó mientras le obedeciera, vuelve a tirar la garra.
Es todo muy confuso. Pero no tanto, vamos. Duhalde sí pensaba volver, y volvió acompañado. El peronismo ya tiene su ala derecha bien armada. Nos resta ver si esa derecha peronista es ahora democrática. No lo fue antes. Y, sin embargo, veremos, ahora esa gente no será tan terrible ni tan corrupta para las otras derechas que pueblan el Parlamento. Unas y otras se sienten representantes de los intereses de la renta. Hablan de los pequeños y medianos productores, pero ni en el Parlamento ni en los grandes medios quedó claro, a lo largo de todo este conflicto, a qué intereses específicos responden Miguens y Llambías. Se lo pasan hablando de los pequeños y medianos productores, como si ellos también fueran dirigentes de la
Federación Agraria. Los movileros como los conductores de los programas periodísticos de la televisión actual los dejan. Este debe haber sido el conflicto con menos repreguntas de la historia.
El viejo peronismo que baila con la más fea no escandaliza tampoco a la clase media. El clientelismo puro y la corrupción a escalas innegables no mueven a las señoras caceroleras a indignarse. Dicen que detestan al peronismo, pero parecen más bien detestar que los de abajo suban algún peldaño. En rigor, ése es el peronismo al que temen, el que puede mover algo de lugar. Esa es la parte más ruin de la clase media a la que pertenecemos tantos: se siente más clase media si hay miseria alrededor.
Decía al principio que están apareciendo banderas. Llamo aquí banderas a las convicciones que nos han animado siempre. La equidad, la justicia social, la defensa de los intereses nacionales. Apenas se conoció la inminencia del conflicto de Aerolíneas, Canal 13 sacó a un excitado Joaquín Morales Solá que ya antes de tiempo y sin que nadie se lo pida, montaba guardia en defensa de los intereses de un grupo español privado. Recuerdo perfectamente cuando Aerolíneas fue privatizada. Recuerdo la vergüenza y la rabia que generó aquel remate que sin embargo no sacó a multitudes a la calle.
En la Carta Abierta se habla de la emancipación. Es una idea que suena romántica, naturalmente, entre billikinesca y militante. Ningún aparato de poder, como es la lengua, permitiría que la idea de emancipación llegue límpida al oído de alguien. Para escucharla, hay que afinar el oído. La emancipación, según me la imagino, es la soga desatándose. Es un esfuerzo.
Pero es también el sueño de muchos que se conectan a través de ese deseo que los abre. Un deseo de dignidad ante los poderosos, de política ante la chicana, de pasión ante el interés. Algo de esto circula. Se siente.
 
*Fuente: Página/12.
 
 
 
 
 
 
Cuando hemos perdido todo*


 
En su última novela, Pablo de Santis escribe a propósito de un personaje que se ve obligado a decir cierta verdad a la persona que ama: "dudó, porque toda verdad es una forma de despedida". Como ese personaje, siento que la terrible crisis argentina es la hora de decirnos la verdad; que es la despedida de todo aquello que creímos ser, engañados por una ficción política que muchas veces no tuvimos el valor o la lucidez de desbaratar. Y que asumir el casi insoportable dolor de esta despedida, utilizarlo como acicate para nuestra creatividad y nuestra solidaridad, es nuestra única posibilidad de sobrevivir.
Quizá porque todo lo que construimos en la adultez parece a punto de destruirse definitivamente, a menudo creo revivir situaciones de infancia que me cuesta mucho recordar con precisión. Los primeros días, por ejemplo, creía reconocer aquel momento de la misa en que uno se sentía mirado por un Dios al que era imposible mentir y sobornar; pero de inmediato me corregía, porque el temor de Dios entrañaba una fe en su bondad de padre. Hasta que hace unos meses, en un bar al que llego todos los fines de semana por las calles de Buenos Aires entre asaltos y mendigos, mi amigo Pablo Pérez el equilibrista me dio una clave: "¿Sabés? Una noche, en Mendoza, a los once o doce años, soñé que despertaba y saltaba de la cama y al abrir la puerta de mi casa sólo encontraba una inmensa llanura, y allá, a lo lejos, una casilla cerrada que corrí a abrir y en donde estaba Dios. Estaba encogido y tembloroso, Dios, con unos ojos enormes que parecían pedir piedad. cuando le pregunté por qué estaba asustado, Dios me dijo que ya no podía volar. Y desde que me desperté", termina Pablo, "yo mismo empecé a treparme a los árboles y a aprender este oficio que todavía no sabía que existiera". De alguna manera todos nosotros, aun los que no creemos, sentimos que "Dios está asustado" porque nuestra imagen del mundo y de la historia, la que justificaba hasta ahora todas nuestras acciones, nos ha mostrado para siempre sus propios límites, sus incapacidades de entender y actuar. Sí: hemos asumido que Dios está demasiado asustado para ayudarnos. Y en el dolor del abandono, sentimos que sólo nos quedan dos posibilidades: o morir o vivir. Y sobrevivir es mirar valientemente aquello con que todavía contamos, y sobre todo, como aquel chico en los árboles de Mendoza, disponerse a aprender. Porque, ¿qué nos queda cuando parecen habernos robado todo? En principio, aunque suene a lugar común, nos queda la memoria, pero no ya como mero sitio de homenaje, ni siquiera como utopía realizada y perdida, ese paraíso de los padres fundadores que nos inmoviliza en veneración y nostalgia. La lección de los tiempos es, incluso, contraria: no somos una identidad inmutable, sino los sujetos de una historia de inevitables mutaciones que debemos tener siempre presente para que el cambio no derive en traición.
Tenemos la memoria, digo, como sitio del presente repleto de herramientas todavía utilizables. Impedidos de comprar CDs, resucitamos las bandejas y los wincos y vamos por la ciudad rebuscando discos de vinilo que familias en bancarrota salen a vender o a trocar a las plazas: así resucita, casi intacta, la música de una argentina empeñada en escucharse a sí misma y a hacer escuchar sus voces, desde los alumnos del Mozarteum a los bagualeros de Yala, desde los baladistas del Di Tella a la gota de agua o el silbido de un barco que Leda Valladares perseguía por la ciudad con un diminuto grabador Geloso: Una Argentina que de pronto sabemos que sonaba para hoy y para nosotros. En las reuniones, ya cantamos distinto.
Muchos de mis amigos, escritores y foniatras, cantores y hasta reparadores de electrodomésticos, se han puesto a escribir manuales: no ya para aprovechar tal o cual demanda de las editoriales, todas al borde de la quiebra. Todos tenemos la misma urgencia de compartir esos saberes que creíamos haber olvidado simplemente porque nadie nos lo requería, porque nos habíamos acostumbrado a hacer nuestros trabajos según órdenes ajenas o extranjeras o porque, en fin, nos habíamos resignado a que nos hubieran arrebatado nuestro puesto de trabajo. Una de esas amigas me dice que en los talleres de escritura, por ejemplo, han sido muy pocas las deserciones: lo que era, hasta diciembre una actividad secundaria se ha revelado como el último lugar en que un pueblo defiende la posibilidad de decirse, de imaginarse, de elaborar, contra la alienación, un lenguaje nuevo y propio. Por supuesto, no confundo estas formas de resistencia con ninguna victoria final, ni siquiera la auguro; pero las señalo como lo que son, luces imprevistas que nos permiten seguir dando pasos en medio de esta oscuridad, apostando a que nos suceda lo mismo que al protagonista de aquel cuento danés que, después de toda una vida de aventuras durísimas, subió a la cima de una colina y vio que su itinerario por la comarca había dibujado una figura precisa: la figura de una cigüeña. Y que esa figura le daba, porque había sido fiel a su deseo, un premio más cierto y profundo que la felicidad: el premio de la comprensión.
En verdad, escribo estas vivencias y me doy cuenta de que en medio de la tragedia aprendimos a aprender de todo y de todos: y que el cuidado de una planta o un animal, de pronto tanto menos frágiles que nosotros, o la escritura de una novela, tanto más espaciosa y acogedora que nuestra propia vida, me han enseñado mucho sobre el tiempo, en estos meses que he vivido con la intensidad de los muy viejos, incapaz de concebir la idea del futuro.
Por eso, contra esa obligación "políticamente correcta" de estar tristes, me parece urgente contraponer esta evidencia, obvia desde siempre en todas las militancias, aun -y acaso especialmente- en las que surgen como respuesta a una de las tragedias más horrendas; esa evidencia obvia, digo, en el increíble fenómeno de las asambleas populares o del movimiento piquetero: el dolor, en lo que tiene de verdad, abre camino siempre a la belleza, "porque la belleza es verdad, la verdad es belleza y nada más importa saber sobre la tierra". Más aún: el dolor exige convivir con la alegría, nunca con la tristeza, que es negación y muerte. La alegría de crear, la alegría de servir, la alegría de saberse útiles.
Y si no, fíjense en esta última historia verdadera. Mi amigo Ivo Machado, que es poeta y controlador aéreo en Portugal, recibió una noche la llamada de un piloto que volaba solo en medio del océano Atlántico. cuando el piloto le describió su situación, Ivo le dijo lo que el otro quizá no se atrevía a admitir: que carecía de combustible suficiente como para llegar a cualquier costa, y que debería prepararse para acuatizar. Durante unos minutos, el piloto siguió haciendo preguntas vacilantes, preguntas que eran excusas para no quedarse en el silencio del mar y que Ivo respondía con precisión y solidaridad: no, en esas latitudes no había tiburones; sí, claro, la temperatura de esas aguas, aun en invierno, no representaban peligro alguno. Creo que el piloto mandó entonces algún mensaje, y que Ivo prometió retransmitirlo. pero cuando ya no hubo más que decir, el piloto intentó despedirse. Ivo, sin saber por qué, le preguntó si, en lugar de quedarse en silencio, no quería oír poesía. El piloto dijo sí, y durante casi una hora, hasta que finalmente el piloto se perdió en el silencio final, la voz de Ivo cruzó la inmensidad llevando los versos que había amado durante toda su vida. Ivo nunca me contó si el piloto era portugués: en tal caso, el piloto habrá sentido que toda la cultura de su pueblo acudía en su ayuda; si no era portugués, y aunque el sentido se le escapara, igualmente habrá podido percibir que el ritmo de los versos se plegaban dócilmente al del mar y al de la luna, y que ésa es la conquista de la aventura humana.
Pienso en Pablo, el equilibrista, planeando sobre las mesas del bar y en Ivo diciendo sus poemas. Pienso en el chico que fui y en el que, de algún modo, somos todos en medio de esta tragedia y me parece oír, en todos los casos, el mismo silencio, y es el silencio de una ceremonia, y es un silencio sagrado. El comienzo de un rito, sí, que repetiremos siempre para saber que una vez nos salvó esta verdad: "Dios nos abandonó, y cae la noche. Pero estás vos y estoy yo. Vamos volando".

 
 
*de Leopoldo Brizuela.
-Publicado en la edición del diario Clarín del jueves 6 de junio del 2002.-

 

 

 

 

 

 

 

Urbano Powell*



Año 3623. El Papa Urbano Powell IV acaba de concluir su intervención en el concilio, la aprobación de las uniones virtuales es un hecho. Él es, el tercer clon de Urbano, el primer Papa negro de la historia, y es hoy conocido popularmente como el Papa "Sociólogo" por la Orden Teológica del Saber de la que proviene.

La humanidad marcha, se acerca a la concreción paso a paso de sus antiguas utopías. Pero, ¿qué mundo es este?  Todo ha cambiado mucho en el último milenio, de muchas cosas solo queda el uso inadecuado y melancólico de las palabras que alguna vez designaron esa realidad. Pero las palabras durmientes han resistido más que las cosas, más que la gente que las sostenía con cuerpos y prácticas reproducibles. No hubo discusiones apasionadas, el mundo del amor virtual hace rato que se ha impuesto como forma dominante de intercambio entre seres y sexos. Quizá, la pregunta de hacia donde vamos, nunca tuvo tal penuria, tanta falta de destino como en este presente continuo.

El amor solo se concibe como una relación de imaginarios, y hace ciento de años que perdió cualquier relación con la necesidad hormonal y física de intercambio carnal.

Estaba previsto, había sido profetizado a fines del siglo XX. El Papa sociólogo, lleva en sus maletas los documentos originales que fundaron su hermandad del saber. Los escritos fundacionales, que ahora son leídos con cierta decepción, con cierta forma de naturalidad: De La Seducción , de Jean Baudrillard, La Historia de la Sexualidad de Michel Foucault, y muchos otros escritos por apellidos como Castoriadis, Beck, Lipovetsky, Todorov, todos datan del momento en que la humanidad luchaba por entender y alterar un destino por entonces desconocido.

En este mundo, muchas cosas han cambiado, el amor ha quedado emancipado de cualquier decepción y la reproducción de los humanos abandono la sede corporal de los úteros para ser una cuestión de Estado, que se realiza bajo estrictos códigos de manipulación genética.

Ya nadie engendra a sus propios niños con un intercambio directo de fluidos corporales. Desde la imposición masiva de la concepción extrauterina con manipulación genética, los humanos solo pueden donar esperma y óvulos para los bancos de gestación de hijos de la humanidad, luego pueden adoptar de
forma casi inmediata hijos de crianza, aunque los sectores del privilegio en general prefieren clonarse en descendientes casi idénticos, en un proceso al que se denomina mismidad caracterológica, pues no solo se clonan sus formas corporales, sino que también su memoria, sus recuerdos y emociones pueden
transferirse desde archivos virtuales a la edad necesaria.

El mundo de las regulaciones se ha desplazado notoriamente, el control de la natalidad, las características deseables de las futuras generaciones de habitantes e hijos de la humanidad monopolizan el conjunto de debates y casi toda la energía disponible en las instituciones para dedicarla al área del conflicto.

El FMI, ha abandonado las prácticas de control de intercambios digitales y su institución principal es el control del cumplimiento de la cuota de natalidad prevista para cada Estado miembro. Una formula polinómica que permite solo pequeños desequilibrios ha de reunir año tras año, el incremento de la población con el incremento de la producción de los recursos transgénicos necesarios para alimentarla y sostenerla en el mundo.

Solo restan algunos bolsones de resistencia. Grupos de apocalípticos se reproducen libremente en las montañas de Afganistán,  en las selvas montañosas del Perú, en grietas y lugares inaccesibles de pequeñas islas volcánicas del Pacifico.  Bajo condiciones extremas de marginalidad esa población primitiva disminuye año tras año, cuando alguno de ellos es rescatado por las fuerzas de la civilización es tomado como población de ensayos y finalmente desactivado para la reproducción directa de la especie.

Existen principios importantes que han logrado ser normalizados, y extendidos con un fuerte consenso democrático, como una ideología del sentido común que otorga verdad a todos los intercambios.
"El cuerpo es un lugar de desencanto", dice Urbano Powell IV una y otra vez en sus encíclicas, y la realidad de la gente parece darle para siempre la razón: ya nadie podrá decir que ha engendrado hijos sin deseo, por pura necesidad de contacto sexual, es más cada vez es más extendido que las mujeres y hombres, ya sean clones o hijos de la humanidad desistan de las complicaciones del contacto físico sexual, el conjunto de la vida emocional se produce en Comunidades de sexo virtual, donde se estimulan  y surgen donantes para los bancos de reproducción de la especie.

El mundo se emancipo para siempre de las debilidades y tentaciones de las que prevenía San Agustín, se libero de la culpa por ceder al deseo que describió Lacan, logro como lo profetizaba Baudrillard, expulsar su parte maldita.

Las gentes han logrado imponer lentamente desde finales del siglo XXII una ética del Preferiría no hacerlo, y las emociones se buscan en viajes virtuales en la reversibilidad de las partículas de luz, que permiten ver y sentir las otras épocas donde la soberanía del acontecimiento era absoluta.

Los ciclos de revisión del cine son muy populares, antes de tomar la decisión del día, los miembros del consejo directivo de la hermandad, participaron de un debate teológico después de la exhibición de la película La Guerra del Fuego.

El asistente principal de Urbano,  Udi Tucker,  lloraba  de emoción al ver las imágenes donde el macho poseía a su hembra sosteniéndola por detrás, sin duda inspirado en la visión naturalizada que tenían nuestros más primitivos antepasados de la copula de otros mamíferos de cuatro patas. La película de
Anaud, termina por sellar las cosas, el mundo no puede retroceder a sus orígenes, a sus instintos más animales.

Hemos superado para siempre la edad mítica, razonó en voz alta Urbano, en la mesa, todos nuestros mitos se han realizado en la vida virtual y real de La humanidad, Eros y Thanatos no coexisten más adentro de cada uno.
El Arzobispo Horatio Vagus Engels recordaba las mesas cuando todavía se consumía la carne de cadáveres de seres vivos, como aves y carne de mamíferos. Reían todos al imaginar a esos animales que pastan hoy en reservas naturales servidos en platos cocidos después de largos períodos de enfriamiento.

Después de todo, el discurso del Papa ha sido mundialmente aceptado, el mundo ha logrado la reducción paulatina de su obscenidad y la no-convalidación de la unión monogámica virtual seria un retroceso en la
credibilidad.

Quien verdaderamente ama, concluye el Papa Sociólogo, debe estar liberado para siempre de buscar complacerse en lo concreto con otro.

 

 

-2004-

 

 

*De Eduardo Francisco Coiro. inventivasocial@...

 
 
 
 
*
 
Queridas amigas, apreciados amigos:

El domingo 13 de julio del 2008 presentaremos en la Radiofabrik Salzburg (107.5 FM), entre las 19:06 y las 20:00 horas (hora de Austria!), en nuestro programa bilingüe Poesía y Música Latinoamericana, música del compositor argentino Matías Giuliani. Las poesías que leeremos pertenecen a Lucas Duarte (Colombia) y la música de fondo será de Machu Picchu (Andes).
¡Les deseamos una feliz audición!
 
ATENCIÓN: El programa Poesía y Música Latinoamericana se puede escuchar online en el sitio www.radiofabrik.at
(Link MP3 Live-Stream. Se requiere el programa Winamp, el cual se puede bajar gratis de internet)!!!! Tengan por favor en cuenta la diferencia horaria con Austria!!!!
 
REPETICIÓN: La audición del programa Poesía y Música Latinoamericana se repite todos los jueves entre las 10:06 y las 11:00 horas (de Austria!), en la Radiofabrik de Salzburgo! Cordial saludo!
 
 
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www.euroyage.com

Schießstattstr. 44   A-5020 Salzburg   AUSTRIA
Tel. + Fax: 0043 662 825067


 
 
 
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#165 De: EDUARDO COIRO <inventivasocial@...>
Fecha: Vie, 4 de Jul, 2008 5:12 pm
Asunto: EDICIÓN JULIO
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Mis amigos poetas*
 
 
 
Mis amigos poetas
no están con los famosos en las antologías.
 
Mis amigos poetas odian la hipocresía,
le cantan a los duendes
y se mueren de pena por la muerte de un niño.
 
Mis amigos poetas apoyan las huelgas    
y reciben balas
cuando disparan versos a la policía.
 
Mis amigos poetas están en las marchas
y cargan estandartes del Cristo de La Higuera.
Se oponen a las guerras y a las oligarquías.
 
Mis amigos poetas
jamás tendrán un Nobel.
 
 
 
*De Miguel Crispín Sotomayor arcomar@...

 
 
 
 
 
 
 Revolviendo la maleta*




Revolviendo la maleta salió tu verso.
Entre calcetines, pañuelos y ropa
aparecieron tus besos

No sabía lo que era
y los tomé con las manos
en silencio
los miré despacio
y los puse en mi boca
un momento

Vi que eran tus besos
y con ellos, tu aliento
que pusiste en mi equipaje
para seguirme queriendo.
 
 
 
*Joan Mateu. joan@...


 

 

 

 

 

La dama del sombrero rojo*

 

 

 

¿Qué será

la dama del sombrero rojo

bajo el velo?

 

¿Ave del paraíso?

 

¿Será de dragón

su fuego camuflado

entre puntillas?

 

¿Será la suma voraz de todo miedo?

                          

¿Sólo madre,

                     y sus ubres

cándidos surtidores de nácar?

 

¿Será loba?

Padecerá su hambre

debajo de la luna?

 

                    

¿Será gorrión?

¿Mariposa nocturna

 amanecida entre dos hojas de cuaderno?

 

                           

                                 

Mujer que velas

                     de rojo

 

¿te apagarás con  la luz

                           tú también,

como los pájaros?

 

 

 

 

*de Martha Valiente. puertopegaso@...

 
 
 
 
 
 
 
 
Un nido de abrazos*
 
 
 
1
 
Alboroto de gorriones contra la tarde gris de julio.
El hombre traza sus letras casi en la oscuridad. En quietud, afina el oido. Desprendidos de los trinos, se escuchan los pasos de luz de su compañera -ahora con alas plegadas- volviendo al nido.
 
 
 
2
 
 
Levantan la vista
ven al árbol dormitorio
florecido en pájaros de la noche.
No caen a pétalos.
 
Sólo se acompañan en soledad
de hoja en hoja.
 
Ella se pregunta
porque no hacen nido.
 
Mirando al cielo vedado
por hojas y pájaros.
Se abrazan.
 
Y hacen del abrazo,
un nido.
 
 
*de Eduardo F. Coiro inventivasocial@...
 
 
 
 
 
 
Querreque*
 
 
*de la canción popular mexicana
(que en nada se parece a este escrito)
y en memoria de
José Guadalupe Posada.

 
 
Calaveras bailan en medio de la plaza,
Cantan y se entonan
Al son de la Muerte Alegre.

Calaveras empresarias
Y calaveras obreras;
Terratenientes
Y trabajadoras agropecuarias
Ahora comparten juntas la mesa
Con tan solo los huesos
Para mostrar.

Nosotros,
Simples mortales,
Podemos hacer que caigan del techo
Calaveras de azúcar y pan,
Que caigan entonando rimas
Que toman de frases de "El Capital".

Algunas con zarape,
Otras tantas con sombrero de palma
Y comiendo un agusanado tamal...

Cuentan historias de terror
Que han dejado para los vivos:
Hablan de deuda externa,
Democracia representativa,
Desregulación
Y apertura al mercado mundial.

Brindan haciendo buches
Con tierrardiente y gas metano
Mientras guardan los chistes
Entre canto y canto
Para gritar que no importa
Quién empiece la guerra,
Aquí todos llegamos igual.

Yo por eso cuando sea grande
Quiero ser calavera,
Para que todos vean que tenía razón:
Que todos nacemos y morimos iguales.

El pobre y el rico solo son momentáneos
Mientras se mantengan las clases en esta sociedad.
Pero al final de cuentas,
Quieran o no lo quieran,
A la misma tierra van.

                                           
 
*de hugo ivan cruz-rosas. quetzal.hi@...
 
 
 
 
 
 
 
El destino es insondable*
 
 
 
 
El hombre lee en su asiento una carta escrita sobre papel verde. Se inclina un poco tratando que el sol que ingresa por la ventanilla ilumine de lleno en esas letras de birome azul. Tiene sus ojos cansados y la presbicia lo obliga a distanciar bastante la carta, a punto de temer con incomodar con la extensión de su brazo a la señora sentada enfrente en la que puede ver una mirada curiosa detrás de esos anteojos redondos con bastante aumento.
En realidad, no le importa que esa señora de mediana edad y pelo rubio enmarañado se interese por su carta. Ella solo podría haber leído la fecha y el lugar que están en letra visible e imprenta, arriba a la derecha de la primera hoja. Luego viene la letra manuscrita, pequeña y encriptada de Cecilia que se hace imposible de descifrar si la persona no esta familiarizada con ella.
Y además, que importancia tiene que esa señora de algo menos de cuarenta años sepa de su felicidad, de su ir y venir con el amor y la distancia.

Ella iba y venía, en su trabajo por los aires, en sus ensueños o en sus amores fugaces de cada aeropuerto que no lograban desplazarlo a él. Su hombre.  Él, que iba y venia todos los fines de semana para compartir su lecho, sus labios. Para caminar con ella de la manito o en el abrazo de hombro de ella a cadera de él que tanto les gustaba, como a los eternos amantes, novios o compañeros de vida, aunque nunca supieron definirse, no les interesaba otra cosa más que llevarse de la mano o del abrazo por la
vida que era una sucesión de instantes o una eternidad bajo una misma luz, pisándose a veces con mutua torpeza los pies en aquellas estrechas veredas del centro antiguo de la ciudad, para luego retornar al departamento de ella y fundirse en un solo cuerpo a luz de luna o estrellas, a sol que entibia la piel o a cielos de acero sin grietas. Aun parece sentir el ruido de la lluvia cayendo a gotones de sonido persistente por los techos, mientras adentro los cuerpos se encendían bajo cobijas del frío invierno.
Sentados en la cama, los domingos a la tarde él le leía a ella cuentos de Dal Masetto y ella a él a Borges o Cortázar. Más de una vez, le leyó "Romance" y él sabía, que era apenas un pretexto para llegar a la frase final que tanto lo oprimía como presagio, como un destino acechante a la vuelta de la esquina, o en cada ir y venir a la estación de trenes, para llegar o partir de los brazos de ella, su amor, su compañera.
Recuerda haberle leído esa frase que ahora ronda frecuentemente en su cabeza: el destino es insondable y no existe felicidad que no este amenazada.

 Pero él recuerda cada encuentro y cada despedida como si fueran una sola, una misma imagen superpuesta de ese intento imperfecto de volver una y otra vez al placer, o al contacto de la piel, la fusión de los cuerpos, el orgasmo de cada cual a su tiempo y modo, la sonrisa del después y el dormir
abrazados para entrar en la noche del sueño bien juntitos.
Su piel lo enloquecía. Su blanca piel casi transparente en la que podía ver rutas celestes que no parecían venas sino mapas de cielo como los que ella surcaba primero en Aerolíneas Argentinas y más tarde en Lufthansa.

Vuelve a doblar en dos las tres o cuatro hojas de la carta sin dejar de echar una última mirada con los ojos húmedos sobre el encabezado, que seguramente la señora que esta allí enfrente ya ha leído, aun fingiendo desinterés y con la mirada perdida en algún punto de la estación que de una vez y quizá para siempre están por dejar cuando la fuerza de la máquina logre romper la inercia y el viaje se desate sin atenuantes en un movimiento externo a esa relativa quietud de gente sentada e indiferente a los otros seres sentados que parten desde sus propios mundos y asuntos.

No importa que esa señora sentada enfrente haya leído la fecha: Hamburgo, 15 de abril de 1992.
Y más abajo el Querido Julio:  y luego parte del contenido que conoce de memoria y ha leído una y otra vez durante estos años, en sus viajes a bordo del tren.

Entonces el tren arranca y el hombre rompe la carta en cuatro con expresión de angustia marcada en el rostro, aunque ya maldice su impulso, su inútil esfuerzo por doblegar ese pequeño hilo de ilusión que lo mantiene ahí, no queriendo preguntarse  sin respuesta, y entonces guarda esos grandes pedazos en el bolsillo derecho de su campera verdeagua, quizá ya mismo piensa en pegarlos con cinta transparente al llegar a su casa de Buenos Aires.
Intenta disimular su rostro desencajado. Se levanta y se va al otro vagón, no quiere testigos, que nadie sospeche ni se pregunte por que él sigue yendo y viniendo en ese tren.  Ahora que ella, no esta más para esperarlo.

 
 
*de Eduardo F. Coiro inventivasocial@...

 

 

 

 

Nosotros, no*

 

 

No hemos sido nosotros

quienes entre 1600 y 1850 hemos asesinado

sistemáticamente a más de 30 millones de indígenas

durante la colonización de Norteamérica

ni quienes a partir de 1619

legitimamos y establecimos el uso de prisioneros africanos como esclavos

situación que jurídicamente sólo vino a terminar en 1995;

no hemos sido nosotros quienes nos apoderamos

de Texas, California y Nuevo México entre 1846 y 1848

tras promover y financiar un movimiento de secesión en estos territorios mexicanos

ni quienes anexionamos a Hawai en 1898 e intervinimos

en la política de los países centroamericanos, anexionando

también a Filipinas, Guam y Puerto Rico;

no hemos sido nosotros quienes, por supuesto, innecesariamente

atacamos con bombas atómicas

a ciudades de Japón,  como muchos recuerdan, en 1945

ni quienes una y otra vez

nos involucramos en guerras foráneas

y  conquistando nuevos territorios

o áreas de influencia

declaramos la guerra a Corea

intervinimos en la política sudamericana

y  a tantos masacramos en la guerra de Vietnam;

tampoco hemos sido nosotros

quienes invadimos a la República Dominicana en 1965

y reiteramos la experiencia en Panamá y Granada,

Afganistán e Irak

ni quienes en los primeros años del siglo veintiuno

mostramos abierta y sangrientamente la pretensión de dominar

a todas las razas y culturas;

de ningún modo somos nosotros

los que devoramos cerca del 40% de toda la Energía

incluyendo combustibles, alimentos y agua

ni quienes apostamos al sustento del mayor arsenal operativo nuclear de todo  el Planeta.

 

Repudiamos nosotros, no sin énfasis

que se nos endilguen estos dichos, y aun otros, y otros

con esa liviandad, animosidad manifiesta

y afán estigmatizante que a ustedes los caracteriza

al tiempo que denegamos

haber ido deviniendo en el Supremo

Energuménico

Enemigo de la Humanidad.

 

(a Ernesto Guevara)

 

*de Rolando Revagliatti. revadans@...

 

 

 
 
Sin maquillajeâ€*

 
 
En soledad
Y también en la noche
Quizás con las dos juntas
He descubierto la profundidad
Del abismo,
La pesadilla de ser yo
No me animo a mirar
En el espejo
No quiero asustar a mi rostro
Él aunque esté triste
No puede transmitir
Esa la pura soledad
De estar con uno mismo
Y sin maquillaje.-
 
 
 
*de Azul. azulaki@...
 

 

 

 

 

 

SE HAN ABIERTO LAS BARRANCAS DE LA NOCHE*

 

 

 

Se han abierto las barrancas de la noche.

Aquellos que se han ido, han vuelto.

Silenciosamente, así como han partido.   

 

Está la repudiada, con su sexo abierto y su boca cerrada.

Esta el hombre estallado en el espejo del amor 

Está el niño que no llegó a la lluvia.

Esta la adolescente pálida  ahorcada  con sus trenzas azules-

Está la bestia, aun sin rostro.

Está el preceptor de primer grado con su índice erecto y su pene flácido

Está el hombre que murió en defensa propia.

Están los muertos ilustres envueltos en banderas.

Están los "muertos de mierda" y la mierda de los muertos.

Está el condenado por los dioses arrojado al Río de la Plata.

Están  erguidas las ratas  militantes de la peste negra.

Está Medea y los hijos de Medea.

Está el hombre de las cuencas vacías.

Está la infamia anónima escondida tras pétalos de lepra

Está Magdalena enamorada eterna del eterno hombre.

Está María con mirada cándida y piernas varicosas.

Está el padre del padre de la madre  con su espada rota.

Está el poeta condenado a la muerte y  la  vida de la rosa.

Están  deudos y  deudores de la fetidez globalizada.

Está el hombre de sombrero bizarro.

Está el labriego con las callosas manos mutiladas

Esta la dueña de los pantanos invisibles

Está el vate  chileno de la generación muerta.

 

Están  todos. Ninguno falta.

 

Tampoco yo.

 
 
 
*de Amelia Arellano  arellano.amelia@...

 

 

 

 

 

Una mañana*

 

 

 

 

Silencio al sol de media mañana. El hombre percibe con su nariz cerrada por el resfrío como se abre paso lentamente un aroma a sopa de vegetales. Un olor a hogar inunda el aire quieto de la habitación.

Él, ahora, puede respirar bien, bastante mejor que ayer a la noche. Se abren sus sentidos y el gusto a sopa le trae bien cerquita la voz de anoche, con su compañera cantando en la cocina...

"Who can buy this wonderfull morning?"

"Who can buy this morning to me?"

Y algo más abajo de su voz de blanca negra que por momentos se eleva en catedrales, el hombre alcanza a oír la percusión, un ritmo espontáneo que surge del cuchillo cortando sobre la tabla de madera.

Pedacitos y pedacitos que serán bien pronto aroma y alimento.

Recién en la mañana, con la cama bañada de sol, el hombre abre sus pulmones y los llena del aire a sopa, y también del sonido que bien evaporado y mezclado en los sabores vegetales flota en la habitación...

"Who can buy this wonderfull morning?"

"Who can buy this morning to me?"

Tiene razón la letra. Nadie puede comprarle esta maravillosa mañana, cuando su nariz recibió como un golpe del recuerdo, ese aroma y esa voz. Una sencilla muestra de la dicha de amor y hogar que llegaba desde la cocina.

 

 

 

*De Eduardo F. Coiro. inventivasocial@...

 

 



 


3. CONCURSO DE COMPOSICIÓN
XICóATL "ESTRELLA ERRANTE"
 
 
 
BASES DEL CONCURSO:
 
ÁREAS:
a.   Composición para piano solo
b.   Composición para piano y electrónica
c.   Composición para piano y trío de cuerdas
 
v     Para todas las áreas deberán ser enviadas seis (6) copias de la partitura (eventualmente 6 cds de la parte electrónica). Los ganadores del concurso se comprometen a enviar los materiales necesarios para la ejecución (particellas, material electrónico) hasta el 31 de diciembre 2008, para poder realizar el concierto en la primavera europea del 2009.
v     En relación con los medios electrónicos en caso de una ejecución de la obra, los organizadores ponen a disposición los amplificadores en la sala; la compositora / el compositor deberá poner a disposición los demás materiales necesarios para la audición.
INEDICIÓN: No se permiten obras ya publicadas, premiadas en otros concursos, aceptadas para un estreno o ya ejecutadas públicamente. 
TEMA: Las composiciones deberán tener base o nexos con la música latinoamericana clásica o experimental. 
DURACIÓN DE LA OBRA: Cada obra enviada podrá tener una duración máxima de 20 minutos. 
ANEXOS: Adjuntar una breve nota explicando el origen, fuentes, técnicas utilizadas, nexo con la(s) cultura(s) latinoamericana(s) u otras descripciones de la obra de máximo una página. Este texto será usado como nota de programa.
 
ENVÍO: Enviar SEIS EJEMPLARES de la obra y de la nota explicativa utilizando pseudónimo o palabra clave. En sobre cerrado anexo remitir los datos personales (dirección, fax, teléfono, e-mail, foto de ser posible) y un breve curriculum vitae.
 
Alternativamente se puede enviar la partitura y demás anexos solicitados (en archivos separados) en formato PDF por correo electrónico a la dirección: euroyage@... . La parte electrónica de la obra, en formato WMA o MP3 y máximo 99 MB, debe ser subida (upload) en la página www.rapidshare.com. En el e-mail de participación se debe indicar el link correspondiente donde puede ser descargado (download) tal archivo.
 
Fecha límite para el envío de los trabajos: 30 de Agosto del 2008.
Las obras premiadas serán estrenadas en la primavera europea del 2009 en Salzburgo. No se retornarán las copias enviadas por los participantes.

PREMIOS: 
1. PREMIO: 1.500 Euros
2. PREMIO: 1.000 Euros
3. PREMIO:    500 Euros
 
* Menciones de Honor para los trabajos sobresalientes.
 
* Los resultados del concurso serán anunciados en el No. 87 del Magazín Cultural Latinoamericano XICóATL (Abril/Junio 2009).
 
Remitir las copias y anexos solicitados a:
CONCURSO XICóATL
Schießstattstr. 44/9
A-5020 SALZBURG
- AUSTRIA -
o a: 
euroyage@...
 
más informaciones encontrará en: www.euroyage.com
 
EL JURADO ESTÁ INTEGRADO POR:
KLAUS AGER (AUSTRIA)
JORGE ANTUNES (BRASIL)
ALICIA TERZIAN (ARGENTINA)
ROLANDO CORI (CHILE)
ORLANDO JACINTO GARCÍA (CUBA)
 
El 3. Concurso de Composición XICóATL "Estrella Errante" es posible gracias al auxilio de:
v      El Gobierno del Estado de Salzburgo
v      La Alcaldía de la Ciudad de Salzburgo
v      La Asociación Música en el Museo (MiM)
v      La Asociación pro Arte, Ciencia y Cultura Latinoamericanos YAGE
 
 
 
 
 
DEL EDITOR DE INVENTIVA SOCIAL:
 
 
 
A los Amigos lectores de la edición mensual:
 
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#164 De: EDUARDO COIRO <inventivasocial@...>
Fecha: Lun, 30 de Jun, 2008 12:19 pm
Asunto: LOS AFECTOS SON UN FAROL Y UNA BRÚJULA...
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Postales de la Plaza del Congreso*


 
Las callecitas de Buenos Aires tienen ese qué se yo, viste ?
Salgo de paseo por Callao, lo de siempre en un domingo a la tarde.
Y cuando llego a Rivadavia, de repente, se me aparece él:
mezcla rara de agente de Monsanto y López Jordán.
Boina en la cabeza, propaganda de TC 2000 en la campera de carpincho,
un brote de soja en una mano y un billete de 100 dólares en la otra.
Pero no sólo yo lo veo, no.
Por que una viejita con tapado de zorro fueguino se le acerca y lo alienta.
Y dos señoras le besan las rubicundas mejillas, no sin antes decirle:
"No afloje, que con los militares estábamos mejor".
A su paso lo sale a saludar la "gente linda", y la plaza se llena de banderas que se agitan.
Las naranjas del frutero de la esquina le tiran glifosato,
y a medio camino del Congreso un taxista con el logo de Clarín Rural le obsequia un bocinazo.
Desde una carpa vitorean: "Viva, viva", "No nos une el amor".
Y un joven trotzkysta, y una "Nina" entonan un canto de loor.
Un soldado se le cuadra, y un cura lo bendice.
Desde otra esquina se le oponen:
un joven desdentado y un político sin honor,
Una collita le hurta la mirada,
y el canillita le regala "La Nación".
y, él, como entre dientes, musita: "Lo dijo La Nación"

Y yo, aquí, mientras lo evoco,
siento un poco de vergüenza ajena.


*Udi, mediocremente poético. udi.cuatro.catorce@...
 
 
 
 
 
 
 
 
LOS AFECTOS SON UN FAROL Y UNA BRÚJULA...
 
 
 
 
 
 
 
Ulises*



El descubrimiento de fragmentos de la Odisea de Homero en unas excavaciones dirigidas por Plumkier cerca de Esmirna ha sorprendido al mundo, ya que deja entrever las dudas que tenía el autor en su guión. Estos manuscritos han puesto en evidencia el pasaje de "Ulises y las sirenas",  en el que conmina a sus hombres a taparse los oídos para no escuchar los cánticos.

Transcribo literalmente el retazo que dice:
Cuando las sirenas cantaron Ulises hizo que sus marineros se taparan los oídos con cera para que no pudieran escuchar los cánticos que les atraerían hacia los arrecifes. Ulises se arrepintió de esta orden al cabo de media hora de remar. Nadie le hacia caso cuando, atado al mástil, gritaba: "¡A babor, a babor que vamos contra las rocas!"
 
 
 
*Joan Mateu. joan@...
 
 
 
 
 
 
 
 
LUIS KANCYPER PSICOANALISTA

"Tener un hermano nos protege del anhelo de un poder totalitario"*

El cultivo de buenas relaciones fraternas, tanto entre hermanos de sangre como entre amigos y semejantes, es tan importante para las personas como para las sociedades. Cuando se pierden, sobrevienen conductas autoritarias.
 
 
 
*Fabián Bosoer. fbosoer@...



El tratamiento del Mal y las manifestaciones de la maldad no son materia exclusiva de filósofos, religiosos o políticos. También es un asunto que preocupa a los psicoanalistas, tanto al abordar los traumas y angustias que traen los pacientes como al introducir su mirada en los malestares de
nuestra cultura. A tratar, precisamente, las "Figuras clínicas del Mal" se dedicó el reciente Congreso Argentino de Psicoanálisis, que se reunió en Córdoba con la presencia de algunos de los más prestigiosos psicoanalistas del país.
Entre ellos estuvo Luis Kancyper, autor de numerosos libros, algunos de los cuales fueron traducidos a otras lenguas: "Resentimiento y remordimiento", "Jorge Luis Borges o la pasión de la amistad" y "El complejo fraterno".

Los aspectos más tortuosos o complejos de la relación entre hermanos aparecen en varias películas recientes. ¿Qué lecturas pueden hacerse desde el psicoanálisis de este renovado interés?
 
Las relaciones entre los hermanos que se presentan tanto en la aparente simplicidad de lo normal como en las exageraciones de lo patológico son diferentes de aquellas que se originan en la relación con los padres. El hermano es un semejante demasiado semejante y la primera aparición de lo extraño y diferente en la infancia. El enfrentamiento con el hermano, con el doble, con el intruso, perturba mucho. Como decía Calderón de la Barca, "Para quien aspira a ser rey, todo hermano es un estorbo". Por otra parte, la relación fraterna pone al descubierto temas muy actuales y altamente preocupantes en este mundo de la intolerancia ante la diversidad. La falla en los roles parentales, en lugar de instalar un sentimiento de pertenencia y orden en la estructura familiar y social, hace que se desplieguen los
afectos más hostiles y crueles, que son también inherentes a las relaciones infantiles entre los hermanos. Esto es lo que aparece en varias de estas películas, como "Muerte en un funeral" y "El sueño de Cassandra".

En "El sueño de Cassandra", la última película de Woody Allen, vuelven a aparecer los temas clásicos del psicoanálisis, pero se centra en la relación fraterna...

Sí, en esta película Woody Allen devela los conflictos entre las generaciones, de padres a hijos, de tíos a sobrinos, y la dinámica propia entre los hermanos. La madre de los dos hermanos devalúa la función del padre y sobrevalora la imagen de su hermano exitoso financieramente en el exterior. Y es precisamente este tío de América el que expone a sus sobrinos europeos a cruzar las barreras éticas. Pone al descubierto cómo la generación que precede a los jóvenes, de alguna manera, los manda a matar.

¿Cómo interpreta el impacto que tiene en los dos hermanos esta incitación a pasar el límite?

A diferencia de anteriores películas de Woody Allen -"Crímenes y Pecados" o "Match Point"- aparece aquí algo inédito. Terry, el hermano menor, siente arrepentimiento, remordimiento y búsqueda de autocastigo. Este personaje tiene resonancias en Dostoievsky: el mal termina siendo castigado. Y se
precipita finalmente un fratricidio, pero, a diferencia del bíblico en el que Caín mata a Abel, aquí se invierte la relación. En "Match Point" parecía que un crimen puede salir impune si el azar juega a su favor. Y el individuo no es responsable de sus actos sino que se limita a jugar a que la suerte sea favorable.

¿Al final no habría salvación, no habría redención posible, pero sí existirían el juicio y la determinación personal...?

En "El sueño de Cassandra" la tragedia parece ser inevitable. Pero la pregunta que surge es aquella que en el año 1602 ya se planteaba Shakespeare en el "Rey Lear" y que continúa siendo tan actual: "¿Es que se ha desterrado de este mundo la compasión?" El sentimiento de compasión no es piedad, ni misericordia, ni lástima. La compasión es aquel sentimiento que me permite abrir las puertas de la solidaridad cuando registro aquello que lastima al otro y que promueve un deseo de mitigar el dolor del "otro fraterno". El surgimiento épico de la confraternidad contrarresta las fantasías fratricidas que anidan en el alma de los individuos y de los pueblos. Es la cuestión de cómo contrarrestar al herrumbrado destino mítico y encontrar algunos "por qué" a lo que aparentemente parece ser inamovible.

¿Qué respuestas aporta el psicoanálisis?

En este sentido, podemos decir que el psicoanálisis es la ciencia del anti-destino. Intenta, dentro de lo posible, hacer conscientes los escándalos del inconsciente que de un modo constante generan sus efectos en la psicología individual y en las sociedades.

¿A qué llama "escándalos del inconsciente"?

En ciertos momentos, la fuerza de lo inconsciente puede llegar a operar como "la piedra del escándalo" exteriorizándose a través de síntomas, inhibiciones, falsos enlaces, lapsus, angustias y otras múltiples emociones que se sustraen al dominio voluntario, llegando a generar malentendidos, que a su vez originan nuevos malentendidos, y éstos suelen interponerse en los ámbitos de la razón, para que el sujeto tropiece y pierda el equilibrio de sus ideas, convicciones y actos. En cambio, en otros casos, lo inconsciente
funciona como fuente y motor de creatividad inagotable, promoviendo en el sujeto y en lo colectivo la posibilidad siempre abierta para que se desplieguen impredecibles e ignotos horizontes de invención.

¿El inconsciente sería algo así como un depósito permanente de la naturaleza humana?

Así es, de poderosas fuerzas irracionales. Actúa a la vez como el agente supremo de la libertad humana y todavía más, como la traba más fuerte de ella. En ese doble sentido también decimos que el complejo fraterno no se reduce únicamente a los aspectos destructivos de la rivalidad entre los hermanos, tiene además sus aspectos constructivos.

¿Cuáles serían esos aspectos tan necesarios?

Desde su origen, todo sujeto requiere de un Otro, personificado en un hermano cuya presencia resulta fundamental y fundante, como el garante doble que asegura la posibilidad de emanciparse del poder parental, y además permite la resignación de la creencia inconsciente de ser el único y perfecto hijo que sobrelleva la misión de salvar a los padres y salvarse de ellos. Esta relación horizontal con un "otro fraterno" cumple la función de auxiliar, modelo y objeto de complementación y de reconocimiento. Tener un hermano nos preserva y protege del anhelo de un poder totalitario que subyace en el alma humana. Es a través del contrapoder surgido a partir de la alianza fraterna que se logra la oposición al mítico padre que intenta la reapropiación de los hijos.

¿Esta dimensión constructiva del complejo fraterno puede cambiar de signo?

Los vínculos fraternos son ambivalentes y suelen oscilar con suma facilidad entre el amor y el odio y entre la compasión y el resentimiento. Cuando el hermano se relaciona de un modo desconfiado con un otro a quien inviste como a un intruso rival ominoso que puede llegar a perturbar, robar o destruir su
unicato, en este caso decimos que el complejo fraterno es tanático o destructivo. El hermano desconfiado, lejos de aliarse con lazos de solidaridad, no admite al otro como a un diferente y semejante, sino que intenta combatirlo y hasta destruirlo como Caín a Abel. Se pierde así la dimensión liberadora y democrática que instaura el orden ético y social de la cofradía, para contrarrestar, precisamente, al poder autoritario de la generación que detenta un poder vertical.

¿Un amigo cercano es como un hermano por elección?

La amistad es una relación de hermandad elegida, no impuesta por lazos consanguíneos, en la que se desactivan los deseos edípicos puestos en movimiento por la aspiración de alcanzar a ser el heredero único y el hijo preferido. En la amistad se establecen relaciones de objeto no familiares, aunque con facilidad pueden volver a filtrarse con las conflictivas narcisistas y parentales. En ella, los lazos consanguíneos son reemplazados por lazos sublimatorios. Además entre los amigos se requiere deponer las relaciones de dominio. El amigo ejerce una función de acompañamiento en los estados angustiosos de soledad y en situaciones conflictivas relacionadas con el amor de la pareja y de la familia. Una lógica horizontal, de una solidaria confraternidad, posibilita procesar el desasimiento del poder vertical ejercido por los padres y por los hijos. Aporta una singular función en los procesos de la creatividad, a través de distintos modelos de identificación y de confrontación, que permiten cotejar con sentimientos de solidaridad lo diferente, lo semejante y lo complementario.

Copyright Clarín, 2008.

 
Psicoanálisis, literatura y tango

Existen afectos y pasiones que detienen el fluir temporal, espacial y afectivo y que requieren ser concientizados. Luis Kancyper, autor -entre sus muchos libros- de un estudio psicoanalítico sobre "Resentimiento y remordimiento" y otro sobre Borges y la pasión de la amistad, bucea en estos sentimientos tan presentes, y a veces tan difíciles de reprimir, que, según explica, obstaculizan la elaboración de los duelos y reinstalan la compulsión a la repetición:
"Los afectos son un farol y una brújula que posibilitan alumbrar y ordenar el pensamiento y la acción. El resentimiento resulta de humillaciones múltiples, ante las cuales las rebeliones sofocadas acumulan sus pequeños 'ajustes de cuentas', tras la esperanza de precipitarse finalmente en actos de venganza. Este aspecto destructivo del resentimiento, que instala la ciega Ley del Talión de la venganza repetitiva e incoercible, ha sido notablemente señalado por los hermanos Homero y Virgilio Expósito en 1944 en
su célebre tango Naranjo en flor: 'Después, qué importa del después. Toda mi vida es el ayer, que me detiene en el pasado. Eterna y vieja juventud que me ha dejado acobardado como un pájaro, sin luz'. El resentimiento y el remordimiento obstaculizan así la elaboración de los duelos".
¿De qué otro modo puede elaborarse ese duelo frente a situaciones traumáticas? Kancyper responde: "Yo contrapongo la memoria del rencor a la memoria del dolor. Otro tango, Los mareados, la ejemplifica: 'Hoy vas a entrar en mi pasado (...) y nuevas sendas tomaremos'. O sea, cuando hay dolor no se olvida el pasado, pero se elabora y se abre un tiempo y un espacio de futuro. Cuando prevalece el rencor, el tiempo del pasado anega las tres dimensiones del tiempo"
 
 
 


 
 
*
 
 
 
Las dos eran muy románticas. Aún no habían tenido la suerte de encontrar el amor de su vida por eso estaban tan ilusionadas ante aquella nota en papel cuadriculado, doblado cuidadosamente en cuatro pliegues en la que alguien había escrito en el exterior: Para Maite con cariño de Roberto.
La abrieron las dos porque las dos estaban igual de excitadas y aplanándolo sobre la mesa del restaurante, leyeron el poema con la voz ilusionada y el corazón palpitante.

Maite mía corasón
te veo cada día
y me ace tanta ilución
mirarte vida mía
quiero darte mi amor
que es el mas sinsero
te lo digo en este berso
por si no supiereses que te kiero.

- ¡Dios mío! ¡Es un poeta! - exclamó Maite con las mejillas arreboladas y el ketchup del bocadillo de hamburguesa asomándole por la comisura de los labios.

- Y hace unas poesías magnificas - le respondió su amiga sorbiendo los mocos.
 
 
 
*Joan Mateu. joan@... 
 

 
 
 
 
 
LA VENTANA DE PAPÁ*

                                              
 
*Patricia Severín
 

Mi papá fumaba cada día un cigarrillo después del almuerzo. Sólo uno. Fumaba un cigarrillo y miraba por la ventana del comedor hacia la calle, mientras el humo daba tres vueltas en círculos alrededor de su cabeza.
Mi papá miraba la gente que pasaba, desde arriba, porque mi casa queda en la planta alta. En la planta baja hay dos garages y un negocio que vende inodoros, bidets, bañaderas (bañaderas no, me dijo la dueña: se dice bañeras) y percheros de distintos colores para colgar toallas. No hay espejos ni otra cosa. Es un negocio aburrido y de feo nombre: 'Sevlo'. Nosotros alquilamos ese local y uno de los garages, para tener otra entrada, dice mi mamá, que siempre organiza los dineros de la casa.
Mi mamá pensaba que mi papá no sabía hacer plata. Por eso ella tenía que renegar, para que no faltara la comida en casa.
En casa no faltaba la comida, pero faltaban muchas cosas que mi papá no podía comprar, porque en el campo nunca nada iba bien. Si no era la sequía, era la inundación, si no era la inundación, habían bajado los precios del trigo y nada alcanzaba para nada.
Una siesta, mi papá dejó de fumar un cigarrillo todos los días después de comer. Empezó a fumar también uno antes de almorzar y otro, antes de cenar. No fumes tanto, le decía mi mamá, que vas a enviciar a los chicos con el mal ejemplo. Mi papá no decía nada. Miraba por la ventana del comedor, desde la planta alta, a la gente que pasaba por la calle. Después se iba al campo. A veces volvía al rato porque la camioneta se le había descompuesto, y otras veces no volvía por muchos días.
Entonces mamá decía: este hombre me va a volver loca. Y cuando papá regresaba, en realidad parecía una loca que gritaba. Papá se ponía a mirar por la ventana y prendía otro cigarrillo.
Un día le dijo a mi mamá 'No puedo respirar'. Mamá fue a la farmacia y le trajo un aparatito que él apretaba y largaba un rocío adentro de su boca. Desde entonces mi papá fumaba y usaba el aparatito. Pero a veces seguía diciendo: no puedo respirar.
Mi mamá, mientras tanto, hablaba de posibles negocios que debían hacer para tener más entradas, de todo lo que necesitaba comprar, de las cosas que nos faltaban y de los programas de la tele. De vez en cuando, de lo mal que le salía la comida porque siempre andaba regateando algún ingrediente, o de las vacaciones que soñaba.
Hasta que un día llegué de la escuela y mamá estaba llorando. Me abrazó y me mostró a papá, que estaba acostado sobre el sillón rojo. Yo fui a darle un beso, pero él no se movió. Tenía un ojo medio abierto y el otro cerrado. Mamá empezó a gritar como cuando se ponía loca mientras repetía: que nos espera, que nos espera. Fui a sacudir a mi papá para que se levantara, pero se le cayó el brazo hacia el costado y tampoco se movió. Mi mamá dijo, ya basta, ya basta, y me llevo hacia la puerta: te vas a quedar en la cocina con tus primos. Mis primos no hablaban, me miraban de reojo y yo me aburría. Después entraron las tías cuchicheando; lloraban y me abrazaban. Cuando algunas salieron con el café, yo me fui al comedor y me puse a mirar por la ventana.
Desde entonces no puedo salir de ese lugar. Veo todo pequeño y diferente. Veo las espaldas y me pongo a contarlas.
Es posible que todas esas espaldas lleven como una marca invisible la mirada de papá.
 
 
De Solo de amor
 
*Enviado para compartir por Verónica Capellino veroaleph@...
 
 
 

 
 
Correo:
 
 
 
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Si el fútbol cumple una función simbólica, Racing lo logró
 
Como hincha de la academia sufrí todo el año, pero no solo por el sentimiento futbolero, sino porque sentía  íntimamente que había algo en contra nuestro: Los chicos jugaban bien y algo pasaba en el final que tiraba todo para atrás. 
Entonces ya pasaba los límites futbolísticos, era un desafío al destino que parecía marcado .Porque así en la vida, como en el fútbol, te llena de impotencia hacer las cosas  medianamente bien y que los resultados sean adversos ¿Cómo se hace entonces? nos preguntábamos. 
Nosotros seguimos a Racing tanto en la salud como en la enfermedad: No somos campeones pero recorrimos el duro  camino que recorren todos los días los hombres y mujeres  que trabajan todo el año, que no roban, que  el sueldo no les alcanza, que aguantan viajar como ganado y que se preguntan ¿como se hace, para salir de esto? 
Entonces esa fue la función simbólica de que Racing se quede en primera:
Representar al los miles de argentinos, que luchan todos los días por “la permanencia”, siguiendo el único camino que  deben y saben transitar.
¡Gracias a los jugadores y a nosotros!
¡Gracias Academia querida!
 
 
*Silvia Irigaray. silvirigaray@...  
 
 
*
 
Queridas amigas, apreciados amigos:


El domingo 29 de junio del 2008 presentaremos en la Radiofabrik Salzburg (107.5 FM), entre las 19:06 y las 20:00 horas (hora de Austria!), en nuestro programa bilingüe Poesía y Música Latinoamericana, música de los compositores colombianos Guillermo Gaviria, Luis Pulido Hurtado und Luis Fernando Franco Duque. Las poesías que leeremos pertenecen a Luis Rivas Alcocer (Bolivia) y la música de fondo será de Elis Regina y Tom Jobim (Brasil). ¡Les deseamos una feliz audición!
 
 
ATENCIÓN: El programa Poesía y Música Latinoamericana se puede escuchar online en el sitio www.radiofabrik.at
(Link MP3 Live-Stream. Se requiere el programa Winamp, el cual se puede bajar gratis de internet)!!!! Tengan por favor en cuenta la diferencia horaria con Austria!!!!
 
 
REPETICIÓN: La audición del programa Poesía y Música Latinoamericana se repite todos los jueves entre las 10:06 y las 11:00 horas (de Austria!), en la Radiofabrik de Salzburgo! Cordial saludo!
 
YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.
www.euroyage.com

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Tel. + Fax: 0043 662 825067

 
 
 
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#163 De: EDUARDO COIRO <inventivasocial@...>
Fecha: Mié, 11 de Jun, 2008 12:09 pm
Asunto: EN LA INEQUIDAD Y LA DEMENCIA DE ESTOS TIEMPOS...
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Amores platónicos*

 

 

A principios de 1953 Herbert Reed procedente de Kansas City y Tony Williams de Roselle, New Jersey, se juntaron en Los Ángeles con un músico de St. Louis llamado David Lynch con la finalidad de formar un grupo de "rhythm and blues", pero no lograron darse a conocer ya que hacían la misma música que el resto de grupos existentes. Sin embargo, en el plano personal nació una corriente de afecto entre ellos que cada día era más intensa, llegando a preocuparlos debido a que, en aquella época, estaban muy mal vistas las relaciones entre hombres.

La incorporación de Paul Robi de Nueva Orleáns le dio un nuevo aire al conjunto que empezó a ser conocido dentro de los interpretes de "Doo wop" y música "pop". Este último también notó que empezaba a sentir algo más que afecto por los otros componentes del grupo, pero jamás lo manifestó,
guardándose este sentimiento para él.

Cuando su manager, Buck Ram participó como letrista, fue el  inicio de su tremendo éxito. A raíz de su participación, el cuarteto se amplía con un quinto miembro, la solista Zola Taylor, una cantante con una voz privilegiada y una belleza increíble. Con esta incorporación los cuatro músicos variaron sus afectos enamorándose todos de la cantante. Este amor también se mantuvo en secreto para no romper la armonía del grupo, incluso hasta después de disolverse a finales de los sesenta.

De este conjunto han quedado dos cosas importantes, la belleza de sus canciones entre las que destaca sobre todo "Only You" y el descubrimiento del amor platónico bautizado con este nombre en su honor.

 

 

 

*de Joan Mateu. joan@...

 

 

 

 

EN LA INEQUIDAD Y LA DEMENCIA DE ESTOS TIEMPOS...

 

 

 

 

 

¿Somos más civilizados que nuestros  antepasados?

 

 

 

Cuentan que cuando el hombre primitivo comenzó a vivir en sociedad, se compartía todo lo que se alcanzaba, no existía la propiedad privada, vivían en armonía entre ellos, y con  la Madre Naturaleza. Ella proporcionaba los alimentos y  lo necesario para protegerse del frío. Luego, comenzó alguien a apropiarse de lo que antes pertenecía a todos,  a acumular bienes y poder, y se acabó la llamada Comunidad Primitiva. Comenzó la civilización.

 

Para  una respuesta elemental a la pregunta: ¿Qué se entiende por civilización? acudo al  Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (RAE), y cito: "Estadio cultural propio de las sociedades más avanzadas por el nivel de su ciencia, artes, ideas", y en otra acepción: "Acción y efecto de civilizar." Si tomamos estas definiciones como punto de partida, para respondernos la pregunta que sirve de tít