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#193 De: EDUARDO COIRO <inventivasocial@...>
Fecha: Lun, 2 de Feb, 2009 1:55 pm
Asunto: ME ILUMINO DE INMENSIDAD...
inventivasocial
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A la memoria de mi padre, Raimundo Respall Fina.

*Ray Respall
 
 
 
 
ME ILUMINO DE INMENSIDAD...
 
 
 

 

NOMEOLVIDES*

 

 

El amor éste, el con mayúsculas
el que guarda lo plateado de la palabra abedul
y está lejos de aquel de los cuentos
con príncipes montados en caballos siempre blancos
y princesas con rizos sin despeinar.
Ése amor de pacotilla
esquivo y plastificado
que no se parece en nada a éste amor. 
 

Este amor de cruzado que resiste murallas
cucaracha y tempestad.
Éste amor sin temblor ni repliegues
que abolió peinado y maquillaje. 
 

Este amor que atrapa momentos en frascos conserveros 
para de viejos iluminar nuestra sombra
con sólo recordarnos. 
 

 

 

*De Diana Poblet.  soydian@...


 

 
 
 
 
El Winchester*

Ampliar su casa comprando la de los vecinos se convirtió en una obsesión. Sin embargo, era bastante improbable poder comprarla porque la  pareja que la poseía estaba contenta con su hogar y era feliz con su vida en el pueblo.

Pensó que si conseguía cambiar esto, el camino sería más sencillo, por lo que decidió  investigar el motivo de su felicidad. No fue difícil, ya que los mismos vecinos, se lo comentaron. La pareja siempre había soñado con tener una casa como esa, un trabajo como el que tenía y una buena relación entre ellos. ¡Los sueños les daban la felicidad!

Tenía que planear un asesinato perfecto y la anular del último obstáculo para adquirir esa casa. Aprovechando que en el país era legal la venta de armas, se dirigió a una de las mejores armerías de la región y compró un Winchester "matasueños" con mira telescópica. Apostándose tras una cortina disparó a su paso matándoles los sueños.

Los vecinos, después del incidente, fueron entristeciéndose y marchitándose. Se les veía ojerosos, cansados e inapetentes. Poco a poco fueron adelgazando hasta morir.
De todos es sabido que la gente sin sueños muere de pena.

 
*de Joan Mateu. joan@...
 
 
 
 
El  asilo*

 
 
Ya están ellos, los días oscuros, palpitan mis pupilas
Mis dedos tratan de recordar en una mímica monocorde, aquella piel, una y otra vez buscando que la tarde se vuelva un arco iris.
El apego a las sombras de los objetos que ellos tocaron se hace más intenso cada vez ...
Me aferro a lo propio. ¿Pero que es lo propio?  Si estoy enajenado en este cuerpo que no me deja ir donde esta el  cielo o  antes de él tampoco
  Entonces Perduro. La naturaleza se convierte en el regazo, es mi dulcinea, con ella re_creo en mi vida
Escucho voces,  alguien me dice que es hora de la medicación. La tomo obediente como un niño atrapado en la incertidumbre.
Oigo unos pasos, son ellos y es solo un instante de amor de tanto que los amé.
Me duelen los amores de toda mi vida y no hay remedio.
 
 
 
*De María Elena. mariaelenaburoni@...
 

 
 



 
DESANCHAR SUEÑOS*


POEMA IV

Las sombras crecen
desmesuradas, tercas,
cubren todas las paredes.
Siento su perfil.

 
POEMA V

Movimientos inconscientes.
Porciones imperpetuas.
Juegos paralelos  de la vida.
Cada gesto es una imagen
que se crea a si misma.

 
POEMA VI

Tener que despertar
sin la débil voluntad
de arrancar de la garganta
el sollozo más allá de la plegaria,
sin saber en que infinito
estará la memoria abarcada,
buscar en el tumulto
la estrella que indique el motivo
de ese universo.
El mito incontrolado,
la sed de indagar bajo la piedra
el caudal desbordante del deseo,
la pasión que genere el arte
de permanecer abierto,
mostrándose tan vivo como otro día.

 
*de MARTA BEATRIZ MULTINI.
-Enviado para compartir por Emilse Zorzut. zurmy@...
 
 
 
 
 
 
 
 
El precio de la muerte*

 
Soldado, sobreviviente y poeta, la obra de Giuseppe Ungaretti parece erigirse toda alrededor de un mismo tema: el vacío. ¿Cómo escribirlo? ¿Cómo atravesarlo? ¿Cómo atrapar la belleza que espera del otro lado? Un recorrido por su obra, desde El puerto sepultado, escrito en las trincheras, hasta El
cuaderno del viejo, escrito tras una vida de búsquedas y pérdidas, permite comprender una obra esencial que puede leerse a la luz de su frase "La muerte se paga, viviendo".



 *Por Guillermo Saccomanno
 
1 En una foto de la Primera Guerra Mundial, como soldado raso del Regimiento 19 de Infantería Italiana, se lo ve fusil al hombro. El soldado tiene un aspecto brutal. Sus rasgos no son los de un joven. En todo caso, un joven viejo. Por supuesto, nadie sale indemne de la experiencia de la guerra. "Soy un hombre de pena" escribirá más tarde, pero su pena, la que imprimirá a sus versos, se alterna con una furia de vivir, un impulso que le hace agarrarse a la vida en las situaciones más extremas. El soldado, en la noche, encogido y temblando en una trinchera, entre el barro, la sangre, bajo la amenaza de un ataque alemán, junto a un compañero muerto, escribe un poema en un papel:
"Una noche entera/ tirado al lado/ de un compañero/ masacrado/con su boca/ rechinante /en dirección del plenilunio /con la congestión/ de sus manos/ penetrante/ en mi silencio/ he escrito/ cartas llenas de amor// Nunca me he sentido/ tan pegado a la vida". Nadie reconocería en este soldado al muchacho que un tiempo atrás colaboraba en la revista L'acerba, de Giovanni Papini. Y que, antes de la guerra, ha frecuentado el ambiente intelectual de París haciéndose amigo de Guillaume Apollinaire, que ahora, como él, también está en uno de los frentes combatiendo contra los alemanes. De Apollinaire es conocida su foto en el frente, con la cabeza vendada. A veces, en sus licencias, el soldado se las ingenia para visitar París y encontrarse con su amigo Guillaume. Después, otra vez, el combate. La guerra es una experiencia
límite, aunque no será la única que deba atravesar. Pero no nos adelantemos, a este soldado que combate en San Michele, en Verdún, en Champagne, la guerra le resulta una situación clave en la que se juegan la fraternidad y la lucidez. Escribe desde el primer día de su incorporación. Escribe una poesía surgida de la necesidad. Una poesía que expresa la necesidad de que el ser humano recobre un sentido. Porque para el soldado la poesía no es filosofía: es experiencia, pura, directa. La intuición es un estado de alerta. Lector de Nietzsche, su poesía tienen un carácter fragmentario, un tono de impromptu. De relampagueos existenciales se trata ahora, y será así, siempre, su poesía entrecortada y áspera.
El soldado escribe sus poemas en los márgenes de una carta, en los de un periódico, y los guarda en la mochila. "Como esta piedra/ del S Michele/ tan fría/ tan dura/ tan desaguada/ tan refractaria/ tan totalmente inanimada// Como esta piedra/ es mi llanto/ que no se ve// La muerte/ se paga/ viviendo".
Y, de título, le pone: "Soy una criatura".
En un franco, mientras camina por las calles de Santa María Della Versa, en Pavia, se anima a contarle a un teniente que escribe versos. Al oficial también se le da por la poesía. Y ha leído al recluta que antes de la guerra publicaba en L'acerba. El soldado le pasa los papeles que tiene en la mochila, esos borradores poéticos escritos a la apurada en un alto el fuego.
Un tiempo después, ese oficial, Ettore Serra, le trae un libro en prensa: El puerto sepultado. En la portada está el nombre del soldado: Giuseppe Ungaretti. El oficial le da al subordinado las pruebas de imprenta, le pide que las corrija. El puerto sepultado es un libro de pocas páginas, en una edición de ochenta ejemplares numerados, fuera de toda comercialización. Con el tiempo será una cotizadísima pieza de anticuarios.
2 ¿Cómo se traduce a Ungaretti? Su poema "Mattina" ("Mañana") tiene dos versos solamente. Pero, a pesar de su aparente simplicidad, en su laconismo, se puede traducir: 1) "Me ilumino/ de inmenso", 2) "Me ilumino/ de inmensidad", y 3) "Me ilumino/ de infinito". No es lo mismo inmensidad que infinito. Dos nociones que, en la sencillez -siempre la sencillez en Ungaretti- va siempre más allá. Como estallido, su simplicidad que contiene una revelación no se puede transmitir fácil, pero aun en otra lengua que no
sea la original, no tan ilegible para nosotros, su poesía conserva una fuerza primitiva que aspira a la trascendencia de lo humano. Toda su obra puede leerse como la búsqueda de una iluminación filosófica y religiosa a la vez que una autobiografía de los distintos momentos de una exploración interior. "No creo en el misterio por el misterio", escribe Ungaretti. "No tengo que expresar el misterio, sino mi mundo." Con seguridad su búsqueda, que consiste en una escritura a un tiempo visceral y contenida, proviene de
cuando era alumno de la secundaria en la escuela Don Bosco en Alejandría.
Allí un cura lo alentó a que escribiera. Y su primer trabajo, con un aire confesional, introspectivo, lo llamó "Análisis de mis sentimientos". Un dato a tener en cuenta: cuando a los ochenta años se reunió toda su obra completa en un volumen con el título de Vida de un hombre, y, al publicarse una edición definitiva de El puerto sepultado, opinaría: "Este viejo libro es un diario". Pero la cuestión de la poesía como un ritual cotidiano, la noción de diario, no se circunscribe a esta ópera prima: se hará extensiva a toda su escritura posterior. Es decir, toda su obra puede leerse como una desgarrada crónica íntima.
3 A pesar de su origen humilde en Alejandría, Ungaretti tuvo su iniciación literaria gracias a una educación privilegiada. Sus padres, italianos de Lucca, eran panaderos. La madre, analfabeta, enviudó cuando el hijo tenía dos años, se hizo cargo del horno, del negocio y procuró en la formación del hijo la ayuda de sus clientes, la colonia de italianos acomodados. Mientras se orientaba hacia la escritura, estimulado por profesores y amigos, el joven Ungaretti lee el Mercure de France, la publicación de los simbolistas y decadentes, y se sumerge en la lectura de Baudelaire, de Valéry y de Mallarmé. Frecuenta los bares de intelectuales y exilados, conoce un grupo de poetas jóvenes que se reúnen en torno de Konstantin Kavaffis (el viejo poeta que evocará más tarde Lawrence Durrell en El cuarteto de Alejandría).
Aunque no comprende del todo a Mallarmé, se da cuenta de que en su musicalidad esa poesía transmite algo. "Todo pensamiento lanza un golpe de dados", lee en Mallarmé. Una humanidad que vive su naufragio requiere una escritura que fotografía la nada. Sólo después de mirar fijo la nada se podrá encontrar la belleza. El joven Ungaretti intentará, en su poesía, capturar con el lenguaje la materialidad de esa nada, nombrar algo anterior al lenguaje. Un algo que puede ser Dios, pero que al haber transitado a
Nietzsche, desolado, en su búsqueda, la sed de inmensidad, de infinito, lo conduce a Pascal. "Tras haber encontrado la nada, encontré lo bello", ha escrito Mallarmé. "Con el abandono de todas las representaciones surgidas del lenguaje, lo que se disipa es la misma subjetividad, y con ella el miedo a la finitud que empantanaba el universo. Cuán divino es ahora el cielo terrestre." Que en la concepción poética de Ungaretti es ese eco que escribe como iluminación de la inmensidad. O el infinito.
4 Más tarde el joven Ungaretti viaja a París. Aunque el propósito del viaje es estudiar Derecho, se anota en Letras, estudia con Bergson en el Collège de France y, entre sus amistades del Café de Flore se cuentan, entre otros Satie, Modigliani, Marinetti, Picasso, Papini, Léger, Bracque y Apollinaire.
En 1914, al estallar la guerra, aunque se identifica con el anarquismo y el socialismo, cree, como su amigo Apollinaire, que es inevitable participar en la lucha contra la ambición territorial de Alemania y se alista. La guerra le parece una oportunidad para terminar con las fronteras y afirmar la fraternidad entre los hombres. Desde las trincheras despacha sus poemas a diferentes publicaciones. Terminada la guerra, mientras trabaja en prensa del Ministerio de Relaciones Exteriores, se hace amigo de André Breton, pero rompe con los surrealistas cuando atacan a Antonin Artaud. En esta época se casa con Jean Dupoix, que será su mujer de toda la vida. Complementa el sueldo de funcionario público con artículos en Il Poppolo d'Italia, y encuentra un lector inesperado: Benito Mussolini. En 1923, Mussolini prologa una nueva edición de El puerto sepultado, ahora de quinientos ejemplares. El libro reúne además de La alegría de naufragios y El puerto sepultado, los primeros poemas de Sentimiento del tiempo. Mussolini se entusiasma en ese prólogo: "Cumplida la revolución fascista, supe por casualidad que el poeta estaba en la burocracia. Me parece que Guy de Maupassant era empleado administrativo de su país, y uno de los hombres de letras más interesantes de Francia. Pensándolo, me di cuenta de que burocracia y poesía no son irreconciliables. Después de un tiempo, la burocracia no mató en Ungaretti al poeta. Y lo demuestra este libro de poesía. Mi tarea no es reseñarlo.
Quienes lean estas páginas se encontrarán frente a un testimonio profundo de la poesía hecha de sensibilidad, de tormento, de búsqueda, pasión y de misterio". Cuando Mussolini es depuesto y, junto con Marinetti, los dos son detenidos, Ungaretti se pone de su lado y a favor de la libertad de prensa.
Adhiere en esa confusión de socialismo y nacionalismo, al fascio. Como Ezra Pound, Ungaretti se engaña al ver en el fascismo al destructor del capital.
Desencantado, pronto se retira a un monasterio. Su relación con Mussolini atraviesa diferentes etapas, desde la afinidad estética y la coincidencia ideológica hasta, más tarde, la discrepancia política. Ungaretti es acosado por cubrir opositores y ayudar amigos judíos. Enfrentando los conflictos que le causa la relación con el líder fascista, Ungaretti no renegará de la amistad, y si bien más tarde extirpó de sus nuevas ediciones aquel prólogo, lo republicará en su vejez.
5 Desde 1931 su permanencia en Italia se vuelve conflictiva, cuando no peligrosa. Hasta 1936 vive en distintas ciudades de Europa, vuelve a Alejandría y, con apremios económicos, encara una cátedra de literatura italiana en la Universidad de San Pablo. Su estancia en Brasil transcurre feliz. Pero en 1939, recibe un mazazo: la muerte de su segundo hijo, Antonietto, de nueve años. ¿Qué puede hacer con este dolor? ¿Es el mismo dolor que aquel de la trinchera junto al compañero muerto? ¿O lo supera?
Nadie está preparado para la muerte de un hijo. De esta experiencia surgen, agónicos y desoladores, los poemas de El dolor. No hay autocompasión ni regodeo en el sufrimiento. Ungaretti replantea la vanidad de sus ilusiones.
¿Aquel soldado que en la trinchera escribía "La muerte/ se paga/ viviendo", intuía que la guerra no sería su máxima experiencia de dolor? Después de esta pérdida, el poeta se encuentra otra vez a la intemperie. Una vez más: ¿de qué sirve el arte? Una vez más, ¿cómo se nombran el absurdo y la nada?
Una vez más, Mallarmé: ¿se puede escribir la nada? Ahora, muerto el hijo, en duelo, Ungaretti escribe un grito, y no creo que haga falta traducirlo:
"Nessuno, mamma, ha mai sofferto tanto".
6 Cuando Brasil rompe relaciones con el Eje, debe abandonar Brasil. Su vuelta a Roma es una amargura. Aunque ha renunciado al fascismo, se lo expulsa del Sindicato de Escritores. Pasa un período de estrechez, para comer vende desde obras de arte hasta objetos personales. Consigue dar algunas conferencias en Italia y en el exterior. Sus presentaciones asientan poco a poco su prestigio como poeta. Pero para él la poesía no es un hecho aislado ni del contexto en que se escribe ni de los sentimientos que la historia le provocan: "Soy un hombre herido./ Y yo quisiera irme/ y llegar finalmente,/ a donde se escucha/ el hombre que está sólo consigo.// No tengo más que soberbia y bondad/ Y me siento exiliado en medio de los hombres".
7 Cabe preguntarse cuál es el sentido de resumir, a través de algunos hitos biográficos, aquellos que se centran en la desgracia personal, para rescatar una obra. Es sabido que la tragedia y la desgracia no legitiman ni potencian el valor de un discurso. La literatura es relato de la desgracia personal, pero no sólo. También es lo que se construye con eso, lo inenarrable, "el dolor". Que sólo puede ser narrado en falsete, con conciencia del falsete.
Es a través de la manera en que se elabora ficción con el sufrimiento como pueden construirse verdad y belleza y, si se admite que la poesía es cuestionamiento existencial, es dándole forma a los interrogantes que se consigue alcanzar el objetivo. La teoría literaria estructuralista y post dictó durante demasiadas décadas que el discurso era independiente de los hombres, que una literatura podía desprenderse del sujeto que la enunciaba.
"Como una frente cansada la noche/ reaparece/ en el hueco de una mano...", escribe Ungaretti. Si un sentido tiene hoy volver sobre su poesía, una poesía que se agarra la frente en la noche, es justamente para desmentir la retórica canalla de la posmodernidad, desmontar el engranaje de intereses
académicos defensores de la especificidad, como la exaltación de la autonomía literaria, un gesto típicamente capitalista del cuidado del kiosco intelectual. Volver a Ungaretti implica conectar la existencia con una búsqueda de sentido y que, esta búsqueda, íntima (volvamos a tener en cuenta que la poesía de Ungaretti puede ser leída como diario), en su experiencia de lo cotidiano, asume con su confesionalismo la puesta en tela de juicio de las palabras y su utilidad.
8 Desde sus orígenes, la poética de Ungaretti, analizando el barroco y pivoteando sobre el endecasílabo de Petrarca, se plantea una renovación de la lengua italiana. Esa renovación, en Ungaretti, consiste a veces en practicar determinados cortes, interrumpir la versificación, quebrar el ritmo y demostrar que la imagen poética, según afirma, no puede sino estar al servicio del sentimiento. "Vuelven a arder en lo alto las fábulas./ Con las hojas caerán al primer viento./ Más si otro soplo viene/ volverá un
chispear nuevo". Se interroga: "¿He hecho pedazos corazón y mente/ para caer en servidumbre de palabras?". Porque Ungaretti no es un poeta afectado que escribe sobre la poesía y tampoco, aun cuando en sus comienzos pueda inspirarse en temas mitológicos, se queda en la coartada de una cultura elitista. Si detecta un elemento que le importa, lo trae a su presente y entonces lo conecta con su experiencia inmediata. A menudo se ha juzgado su poesía oscura y hermética. Nada más lejano de sus versos que la oscuridad: "He poblado de nombres el silencio", explica. El lector actual de poesía, el lector que presume de refinado, a menudo necesita de arabescos culteranos para sentirse elevado. En este aspecto, la poesía de Ungaretti lo va a defraudar y se le antojará, de tan sencilla, tosca. En una sola línea tiene
la virtud de que esa simplicidad aparente sea puente hacia otra realidad o, mejor dicho, la posibilidad de poner la realidad en duda: "No llegamos a conocer más que una parte de la realidad, la menos verdadera", escribe. Un ejemplo, su poema "Fin": "¿Cree en sí y en la verdad quien desespera?".
Aludiendo al tan sonado hermetismo que se le adjudica, si se lo piensa como ecuación formal de una tendencia, también merece ser discutido. Como corriente el hermetismo involucra tanto a Ungaretti como a Eugenio Montale y Salvatore Quasimodo. El término proviene de un ensayo de Costanzo Flora, que
subrayaba en la poesía joven de los años '20 una intención de oscuridad. De entrada, a Ungaretti le molestó esta etiqueta. Como movimiento, los supuestos poetas del hermetismo, escasos de popularidad, se afirmaron en sus escrituras entre 1935 y 1940, y su filtro oscuro, se interpretó como un modo de sortear la censura fascista. A tener en cuenta: una vez más, la miopía crítica que encapsula algunas obras para traer agua a su molino. Que la poesía de los llamados herméticos apelara al uso de la analogía, la utilización de sustantivos absolutos e imágenes oníricas, no necesariamente la volvía impenetrable. Un ejemplo: "Hendido por un rayo de sol/ todo hombre está solo/ sobre el corazón de la tierra; de pronto, /la noche que cierra", escribe Quasimodo. En un artículo de 1940, por su lado, Montale desecha también esta hipótesis del hermetismo: "No he buscado nunca a propósito la oscuridad y por eso no me siento muy calificado para hablar de un supuesto hermetismo italiano si es que existe aquí, y yo lo dudo mucho, un grupo de escritores que tenga como objetivo una sistemática no comunicación".
9 Hay poetas que nacen predeterminados para ser siempre jóvenes y que, si no mueren de modo trágico, más víctimas del propio narcisismo que de las consecuencias del pensamiento romántico (que suelen correr juntos), la prolongación de la existencia se les vuelve insoportable. La senectud les aterra más que la muerte. Rimbaud es el mejor ejemplo. Y tras él, una sucesión interminable de poetas que decidieron arder y consumirse en un instante. El caso de Ungaretti (1888-1970) es distinto: en su aceptación de los dramas que la existencia propone al individuo no quedan ajenos ni el reclamo ni la indignación, pero su enfoque es siempre un movimiento pendular entre el desapego y, como se ha dicho, la persecución de ese segundo donde la iluminación revela la inmensidad, el infinito, y el hombre no es más que naturaleza arrojada a su suerte. Su poesía da la impresión de nacer madura de una vez y para siempre. Y en esa madurez, precoz, se intuye una sabiduría que se remonta a la conciencia del desierto y, como Ungaretti mismo lo manifestara, el horror del vacío. "Si una mano tuya esquiva la desdicha,/
escribes con la otra/ que todos son escombros". Uno de sus últimos libros es El cuaderno del viejo, escrito en la franja de sus setenta años, tras la muerte de su esposa, que publica en 1960 y está escrito entre 1952 y 1960. En su publicación incluye los "Ultimos coros para la tierra prometida". Y empieza así: "Agrupados hoy/ los días del pasado/ y los que llegarán.// A través de los años y los siglos/ cada instante es sorpresa/ de saber que aún estamos vivos,/ que siempre se sucede/ como siempre el vivir:/ Premio y castigo imprevistos/ en el turbión continuo/ de los cambios banales.// Igual es nuestra suerte,/ el viaje que sigo,/ en un abrir y cerrar de ojos,/ exhumando, inventando,/ de arriba abajo el tiempo,/ errante como aquellos/ que fueron, que son, que serán". Lejos de transmitir un final del camino, los poemas del cuaderno expresan la continuidad de la búsqueda. "Si se enfrenta a tu suerte una mano,/ la otra, de pronto, te asegura/ que puedes aferrarte sólo/ a restos de recuerdos". Nada de cansancio, nada de alteración ante la proximidad del final. "Si durase el viaje para siempre/ no duraría un instante, y la muerte/ está aquí ya, desde hace poco". En una entrevista publicada en esos años con motivo de la poesía de la vejez, Ungaretti dice: "Yo creo que en la poesía de la vejez no se da la frescura, la ilusión de la juventud, pero creo que se da una suma tal de experiencia que si llega -y no siempre se llega- a encontrar la palabra necesaria se consigue la poesía más alta".
Además de los intelectuales y los artistas, a su mesa y su vino se acercaban tanto futbolistas como personajes de la farándula. A diferencia de otros poetas consagrados, Ungaretti nunca perdió el contacto con la gente del pueblo. Aunque en oportunidad de El puerto sepultado dijo que le gustaría
ser recordado como "Ungaretti, hombre de pena". Y se explicó: "El hombre de pena es el hombre sombríamente en meditación sobre la justicia y la piedad (...) Siendo Cristo, Dios y hombre, juez y víctima, sucede que justicia y piedad son dos modos de leer un mismo texto divino, en el misterio
insondable mediante el cual Dios se revela y se esconde al mismo tiempo".
Con la misma sencillez primitiva que transmite su poesía, Ungaretti se comportaba con el prójimo manifestando una sabiduría que se trasunta radiante en sus fotos de vejez. Quien ha sido marcado por la tragedia puede sentir tan intensamente la vida porque antes se ha preguntado: "¿Vivir es sobrevivir a la muerte?". Es aconsejable, aunque cierta crítica pretenda patear al autor lejos de su obra, mirar sus fotos de vejez. Radiante, insisto. Así como las fotos de Kafka parecen ser retratos de K, las fotos de
Ungaretti, en esta coherencia de la imagen hombre/creador, retratan el origen de su poesía. Ungaretti admite que "agotada la experiencia sensual, el trasponer el umbral de otra experiencia es el adentrarse en la nueva experiencia, ilusoriamente original, es el conocerse desde el no ser, ser desde la nada. Es el conocerse pascalianamente ser desde la nada. Horrible conocimiento. En cierta época del existir, puede uno haber tenido la sensación de que la mental excluía en uno toda otra actividad: el límite de la edad es límite". Ungaretti sonríe. Y al sonreír, en sus arrugas, se advierten las cicatrices de la existencia. Cada cicatriz, un naufragio.
Volvamos a recordar: uno de sus libros primeros se llamaba Alegría de naufragios. Más tarde, el poeta lo recortó: La alegría. ¿Dice algo el gesto de la amputación "de naufragios"? "La poesía no se explica -ha escrito-. Es muy difícil explicarla." No obstante Ungaretti ha escrito y reflexionado sobre cada uno de sus libros mediante una serie de pequeños ensayos, unas reseñas mínimas que, en ocasiones, por su distancia crítica, parecen escritas por otro. Con respecto a La alegría escribe: "No soy el poeta del
abandono a las delicias del sentimiento, soy alguien acostumbrado a luchar, y debo confesarlo -los años han traído algún remedio- soy un violento; desdén y valentía de vivir han sido los rastros de mi vida. Voluntad de vivir a pesar de todo, apretando los puños, a pesar del tiempo, a pesar de la muerte". En un reportaje brevísimo, de poco más de cuatro minutos, que filma un simpático y sonriente Pier Paolo Pasolini, el director y también poeta lo provoca preguntándole sobre la normalidad, la homosexualidad y la transgresión. A Ungaretti la pregunta le causa gracia. También risueño contesta, ya de vuelta de todo, con la autoridad que le confieren los años, riéndose, que la existencia del hombre ya es un hecho "contra natura" y él, al ser poeta, ha realizado la transgresión máxima. Si la historia no le fue extraña, menos todo aquello que lo relaciona, como dije, con lo popular.
Ungaretti era, habrá que repetirlo una y otra vez, un hombre de pueblo. A fines de los '60, en el auge de la bossa nova, Ungaretti (que había traducido a Vinicius de Moraes y Drummond de Andrade), se reúne con Vinicius, Toquinho y Sergio Endrigo y graban un disco memorable que tiene como premisa "La vita, amico, é l'arte dell incontro". En el disco puede escucharse su voz grave, ronca. Y esa voz cavernosa, casi octogenaria, ilumina. Refiriéndose a él mismo en tercera persona escribió: "El autor no
tiene otra ambición, y cree que tampoco los grandes poetas tuvieron otras, sino la de dejar una bella biografía suya. Sus poesías representan pues sus tormentos formales, pero quisiese que se reconociera de una buena vez que la forma le atormenta sólo porque la exige pegada a las variaciones de su
ánimo, y si algún progreso ha hecho como artista, quisiera que indicase también alguna perfección alcanzada como hombre".
El cuaderno del viejo puede leerse como un buen cierre para el recorrido de su obra: "asamos el desierto con los restos/ de una imagen antigua en la cabeza,// no más saben los vivos/ de la Tierra prometida". No obstante, considerando su obra en perspectiva, este libro que presenta, conciso y
austero, "las amargas sorpresas del recuerdo/ en una carne exhausta", es una puerta introductoria que se abre con serenidad a su poesía de la angustia, pero sin descartar, en su metafísica, la esperanza, aun cuando el milagro no suceda. No es la posesión sino el desprendimiento y la libertad lo que cuentan. La condición de que nuestro pasaje por esta vida tenga un sentido no reside ni en lo patrimonial ni en el afincamiento. "La meta es partir", apuntó. Para que esta tierra tenga un sentido, para que no sea "tierra baldía", deberá ser siempre tierra del deseo, es decir, siempre tierra prometida.
 
El cuaderno del viejo
Giuseppe Ungaretti
Introducción y versiones de Luis Muñoz,
Editorial Pre-textos, Colección La Cruz del Sur,
110 páginas
 
 
 
 
 
 
*
 
 
Raimundo Leonardo Respall Fina.  
 
Nació el 6 de noviembre de 1955, en la Ciudad de la Habana.
Falleció repentinamente el 27 de enero de 2009.
 
1981- Graduado en la Universidad de la Habana, con el título de Licenciado en Historia.
 
1997- Miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, UNEAC.
 
2003- Nombrado Director del Taller Experimental de Gráfica de La Habana, labor que desempeñó con total entrega y dedicación hasta el momento de su fallecimiento.
 
2008-  Nombrado Académico de la Universidad de San Isidro.
 
De modo paralelo a estas labores, realizó una intensa actividad de investigación sobre la cultura cubana, impartió conferencias y cursos en diversas universidades y centros culturales del mundo, colaboraba con programas de la radio y la televisión cubanas. Publicó, entre otros artículos, ensayos y reseñas:
 
1998- Coautor, con Marié Rojas, del ensayo poético Hechizos de Amor.  Texto  del Libro Arte homónimo, editado y distribuido por Franco Galería. Esta obra consta además, de tres grabados del pintor cubano Eduardo Roca (Choco)
 
2000- Tres Ensayos Cubanos. Taller de Arte José Clemente Orozco, Universidad Autónoma de Guerrero, México y Taller de Gráfica de La Habana.
 
2002- Vitolfilia y Tabaco en Cuba. Franco Galería, Colombia y Embajada de Cuba en Colombia.
 
2002- Contrapuntos Infinitos. Un acercamiento al pensamiento cubano a través de Fernando Ortiz y Alejo Carpentier. Taller Experimental de Gráfica de La Habana.
 
2004- El Libro del Taller. 1962-2002. Arte Cubano Ediciones, Taller Experimental de Gráfica e Industrias Gráficas Samuel - La Roda, España.
 
2005- El Quijote Mestizo. Libro Arte. Editorial Summa, España. Texto de presentación. 12 capítulos de la obra de Cervantes, ilustrada por 12 grabados
 
En el momento de su muerte preparaba un libro compilación sobre pintores cubanos.
 
Muchas gracias,
 
*Marié Rojas y sus hijos Sarah y Ray Respall Rojas.

 
 

 

*

 

 

 

Queridas amigas, apreciados amigos:

El domingo 1 de febrero de 2009 presentaremos en la Radiofabrik Salzburg (107.5 FM), entre las 19:06 y las 20:00 horas (hora de Austria!), en nuestro programa bilingüe Poesía y Música Latinoamericana música de los compositores colombianos Rodrigo Restrepo Pabón, Luis Alejandro Olarte y Eblis Javier Álvarez. Las poesías que leeremos pertenecen a Francisco Azuela Espinoza (México) y la música de fondo será de Yawar Inka (Andes). ¡Les deseamos una feliz audición!

 

ATENCIÓN: El programa Poesía y Música Latinoamericana se puede escuchar online en el sitio www.radiofabrik.at

(Link MP3 Live-Stream. Se requiere el programa Winamp, el cual se puede bajar gratis de internet)!!!! Tengan por favor en cuenta la diferencia horaria con Austria!!!!

 

 

REPETICIÓN: La audición del programa Poesía y Música Latinoamericana se repite todos los jueves entre las 10:06 y las 11:00 horas (de Austria!), en la Radiofabrik de Salzburgo!

Cordial saludo!

YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.
www.euroyage.com


Schießstattstr. 37   A-5020 Salzburg   AUSTRIA
Tel. + Fax: 0043 662 825067

 

 

 

 
Convocatoria*
 
 
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#192 De: EDUARDO COIRO <inventivasocial@...>
Fecha: Sáb, 24 de Ene, 2009 1:35 pm
Asunto: UNA IDEA QUE TE SALVE DEL ABISMO DEL CORDERO Y DE LA FLOR...
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UNA IDEA QUE TE SALVE DEL ABISMO DEL CORDERO Y DE LA FLOR...
 
 
 
*Ilustración de Ray Respall.
 
 
 
 
EGGBERT*

 
       
  Su hijo lo trajo de una de sus inspecciones previas a derrumbes de viviendas inhabitables... era solo un huevo, pero varias cosas en él llamaban la atención; decidió colocarlo en una cesta, al lado de la lámpara de su mesa de trabajo. Warren, el cachorro de labrador no paraba de ladrarle, Humphrey el loro le echaba miradas de reojo, Lauren, la gata barcina, arqueaba el lomo y emitía peculiares maullidos cuando pasaba por su lado...
 
         ¡Es solo un huevo, dejadle en paz!, les gritaba al entrar cada noche a reanudar mis lecturas, y ellos hacían caso, pero algo intrigante había en él, de eso no cabía duda. Algo más grande que el de pato, no tan enorme que el de avestruz, con la cáscara gruesa - tanto que no dejaba ver el embrión a trasluz a pesar de la enorme bombilla del escritorio -, de color crema con manchas carmelitas y una suerte de pelusilla recubriéndolo (podía ser un hongo, a saber el tiempo que llevaba en el sótano de la vieja casa donde lo encontraron). En su manía de poner nombres en inglés, y para no ofender a ningún actor, le puso Eggbert.
 
         Pasados tres meses, le pareció advertir extraños bultos que aparecían y desaparecían en su cáscara, como los movimientos de un feto en avanzado estado de gestación. ¿Estaría aún vivo? Decidió colocar la cesta bajo estricta observación, pasando más tiempo que de costumbre en su estudio.
 
         Esa noche su curiosidad se vio colmada, el huevo comenzó a agitarse, primero lenta y luego febrilmente; la cáscara, revelando una elasticidad no sospechada, se resistía a romperse, como si en vez de tal, fuera un saco vitelino. Decidió ayudar a la criatura que se debatía en su interior y con la ayuda de un abrecartas hizo una ligera incisión en el huevo... si es que se le podía seguir llamando así.
 
         Lo que emergió de su interior fue algo repugnante, sin forma definida y al mismo tiempo adoptando las formas donde iba posando sus enormes y múltiples ojos, ora tomaba la apariencia de Humphrey, ora, sin haber borrado del todo el plumaje y las alas, comenzaba a transmutarse en un Warren sin cola de donde emergían las alas de una mariposilla nocturna colada en el estudio, o incluso el pelaje rayado de Lauren...
 
         Horrorizado, levantó el abrecartas para abatirlo sobre el engendro, cuando algo inesperado congeló su gesto. Aquello se volvió hacia él y, mientras borraba poco a poco los pelos, plumas, picos, alas y hocicos anteriores, comenzaba a semejar un monstruoso feto humano, cuyo absurdo parecido hacia él aumentaba por segundos, un insólito feto anciano, con su calva manchada de setenta y cinco años, su nariz prominente y sus rodillas reumáticas...
 
         En un momento dado, él y su copia en menor escala se miraron fijamente. Aún con el afilado objeto en la mano, se resistía a matar a algo que si bien le infundía un desconocido terror, cada vez tomaba más de su esencia, perfilando hasta las arrugas de la frente, aún enorme y abombada como la de los recién nacidos, pero cada vez con más forma humana, el lunar en el hombro en forma de clavel, la cicatriz de apendicitis, casi invisible por los pliegues del abdomen...
 
         Eggbert seguía mirándolo, dejándolo paralizado ahora ante el nuevo fenómeno de verlo crecer, agrandarse centímetro a centímetro, a una velocidad inaudita, hasta alcanzar su estatura en menos de media hora.
 
-     Hola, papá - le dijo echando la cabeza hacia atrás en una risa diabólica.
-     Pero... ¿quién eres? - apenas pudieron balbucir sus labios temblorosos.
-     La historia sería demasiado larga y acabo de nacer, padre, no seas desconsiderado... digamos que soy una especie extraterrestre que lleva tiempo colonizando tu planeta.
-      ¿Acabas de nacer, y hablas perfectamente? - esta vez a pesar del miedo pudo articular mejor la pregunta.
-      Hablo tan perfectamente como tú, puesto que he tomado todas tus pautas físicas y mentales. Venimos al mundo con la memoria de nuestra especie, sabemos quienes somos y por qué estamos aquí, sabemos que debemos transmutarnos en la especie superior para sobrevivir, a pesar de sus limitaciones, conocemos nuestra única enfermedad: creernos humanos al paso del tiempo y no ser capaces de recordar nuestra esencia, pero no será mi caso, he nacido con setenta y cinco años, artritis reumatoide, inicios de catarata y tos de fumador que revela un avanzado enfisema... no creo que viva cinco años más.
-          Entonces... ¿por qué? - su cuerpo entero temblaba como la llama de una vela.
-          No me dejaste opción. Fuiste el único humano a la vista, pasé por las criaturas vivas presentes hasta encontrarte, no más verte supe que eras tú a quien debía mimetizar. Tengo tus recuerdos, sé dónde fui encontrado por Kirk, tu hijo mayor, sé que no le hablas hace dos años a Ingrid, la menor, por casarse sin tu consentimiento, conozco tu pasión por el cine, tus manías de filatélico, los insomnios que pasas leyendo... Creo que ya puedo matarte.
-    Pero - las lágrimas le nublaban la vista, nunca pensó amar tanto la vida a pesar de su pasión por el encierro -, alguien notará la diferencia, en algún momento has de fallar.
-      Claro, y usaré mi sentido del humor para salir airoso de la situación. Tus amigos se reirán y aplaudirán al "nuevo Claude renacido" que hay en mí. Incluso puedo hacer las paces con tu hija, digo... mi hija. Magnífica oportunidad para dejar mis huevos en su casa, además de en ésta que compartes con Kirk y su esposa, en el club de fumadores, en el alquiler de videos y en la biblioteca municipal por donde pasas cada semana a renovar tus lecturas. Hay que dejarlos en varios sitios porque no todos llegan a término, ni todos nuestros anfitriones son tan amables de colocarnos bajo una bombilla. Para no parecer malagradecido, te mataré de modo limpio, un ligero golpe en el sitio adecuado y, ¡au revoir, Claude!
 
         Intentó retroceder y cayó en el suelo, presa de agudos temblores.
 
-     ¡Alguien encontrará mi cadáver y pagarás tu crimen!
-    Olvidé decirte algo - aquella aberración soltó de nuevo esa risa que helaba el alma -, no sé si has escuchado esas historias de insectos que se alimentan de sus madres, de arañas que se comen a sus parejas... el acto de reproducirse y el de nacer incrementan de modo salvaje el apetito. Hoy estoy que me comería a mí mismo si pudiera. Afortunadamente, tu Dios ha puesto en mi camino una copia, no muy apetitosa, pero a quien extrañarán menos que al perro, al loro o a la gatita con nombre de belleza americana. Querido padre, tu Eggbert tiene hambre.
 
         Pero ya el viejo no lo escuchaba.
 
 
 
*de Marié Rojas.
 
 
 
 
 
 
 
Mudanza*
 
 
Sale arrastrándose por la puerta que se está desplomando sobre él. Tiene que abandonar su hogar porque algo caído del cielo lo ha destrozado, aplastando la mayor parte de la vivienda. Se aleja despacio, meneando la cabeza de un lado al otro en una negación continua mientras va dejando un rastro de espuma que marca una huella larga y espesa.

Llevaba toda su vida en aquella casa y ahora, solo y desnudo, camina por los bosques y prados en busca de una nueva morada. Se desplaza muy lentamente, pero no se distrae mirando el paisaje porque se sabe vulnerable y precisa encontrar refugio lo antes posible. Su vida peligra.

Inesperadamente se encuentra una casa abandonada y aunque es algo más pequeña que la que tenía hasta ahora tiene que conformarse ya que no puede arriesgarse a pasar más noches fuera debido a los peligros del frío y de los depredadores. Sabe que ha arriesgado mucho y de estar más tiempo al descubierto seguramente no llegaría vivo al día siguiente

Suspirando profundamente se conforma y se prepara para entrar en la nueva casa, ahora vacía. Se arrastra decididamente encarando la puerta, y plegando los cuernos se introduce en la pequeña concha.


 
*de Joan Mateu. joan@...

 
 
 
 
 
 
Las imágenes terribles de El pequeño príncipe*

 
 
  
*Julio Pino Miyar.  isla_59_1999@...
 
19/1/2009

       
  El piloto de la Segunda Guerra Mundial, Antoine de Saint-Exupery pudo habernos dejado escrito un tratado filosófico sobre la soledad, la incomunicación humana y el valor de la virtud, pero prefirió escribir "El pequeño príncipe":
 "-  ¿Dónde están los hombres? - preguntó el pequeño príncipe - se está un poco solo en el desierto.
  -  También se está solo entre los hombres - respondió la serpiente.  (.)
A quien toco lo devuelvo a la tierra de la cual ha venido. Pero tú eres puro y vienes de una estrella".
El pequeño príncipe habla con la serpiente la lengua de los seres del desierto; el lugar axiomático de la más completa soledad. Su último recurso, inscrito en la ley implacable del Sahara, será hacer valer la promesa de la serpiente, el animal más sinuoso, falaz y lesivo de la Creación. "Soy más poderoso que el dedo de un rey", le advierte sutilmente a su joven interlocutor. "Puedo llevarte más lejos que un navío. puedo ayudarte algún día si extrañas mucho tu estrella." Le dice finalmente para tentarlo y
seducirlo.
Cuando el pequeño príncipe encontró a su amigo, el piloto con su aeroplano averiado en medio del desierto, se cumplía el aniversario de su llegada a la Tierra y rondaba por el mismo lugar donde le había hecho una promesa la maligna serpiente. ¿Buscaba la muerte, entendida como una forma básica de
ensoñación y misterio? ¿Era, de este modo, la muerte la única vía practicable para regresar a su estrella, el diminuto asteroide?
Preguntas como estas nos puede inducir la lectura de ese breve volumen perteneciente, por derecho propio, al compendio de la literatura universal; una de las fábulas del siglo XX que mayor prosecución ha tenido entre los lectores, sensibles e imaginativos, de narrativa juvenil del planeta.
Existe, sin embargo, una gran fábula matriz de la cual surge, en buena medida, el constructo ideológico y moral de la cultura en Occidente. Dicha fábula ha devenido en una doctrina que contiene toda una serie de pliegues imaginarios, atribuciones simbólicas y un corpus dogmático, sobre los cuales se ha asentado un credo milenario, una tematización incluso de alcance artístico y filosófico: La predicción y genealogía (convenientemente establecidos según las antiguas escrituras religiosas hebreas) de la encarnación en Palestina de la vida - pasión, suplicio - muerte y resurrección - exaltación de Jesús, el Verbo; el Cristo de los cristianos.
Tal vez no nos damos suficiente cuenta hasta qué punto nuestra estructura mental -nuestra muy subjetiva existencia-, moldeada en la persona occidental por el paso de los siglos, ha sido preestablecida por los predicados psicológicos de la paciencia y la espera; la esperanza por el "próximo" advenimiento de un ser que no sabemos con certeza qué "buena nueva" nos trae, o de quién se trata en realidad.
Dos finas líneas trazadas a lápiz por Saint-Exupery ilustran esta circunstancia mental culturalmente adquirida: un dibujo infantil que esboza,
al final de la narración, el lugar donde se realizaría el hipotético regreso del pequeño príncipe y que posee, en el borde inferior, una leyenda que consuma, ante el lector, el carácter testimonial del libro propuesto por el autor: ((.)Para mí, este es el más bello y el más triste paisaje del mundo):
"Escríbanme pronto que él ha regresado".
En "Crónicas marcianas", del escritor norteamericano Ray Bradbury, reaparece un tema muchas veces soslayado por la ciencia y el pensamiento filosófico: la naturaleza básicamente emotiva de aquello que buscamos; la fundamentación última del conocimiento en nuestra perentoria estructura mental. Un
personaje de Bradbury, concebido como una entidad alienígena, pudiera explicar muy bien la razón de la universalidad del pequeño príncipe: en él vemos lo que necesitamos ver, el reflejo idealizado de nuestras necesidades afectivas. Esta señalada entidad producto, en este caso, de la imaginación libérrima de un creador de ciencia ficción, deviene así, ante el lector, en curiosidad anfibológica: un sujeto recreado por las emociones en el que una pareja de abuelos cree haber encontrado al nieto perdido; un hombre, a la novia amada de su adolescencia; la policía, a un prófugo de la justicia (por ejemplificar al azar).
Cuando la escritora Elena White publicó hace mucho, el libro que se convertiría inmediatamente en un bestseller mundial, "El deseado de todas las gentes" estaba, por su parte, sintetizando comercialmente el modo psicológico en que las multitudes tienden a relacionarse con la figura emblemática de Cristo.
La cultura occidental, sustentada por una psicología y un lenguaje previamente configurados, ha sido originalmente edificada como una cultura mítica, fundada en la esperanza de un Advenimiento. Por su parte, aquello que hace de "El pequeño príncipe" un libro esencial en medio del trasiego de los días, un ejemplar bibliográfico al que acuden -para citar a Borges con su recurrente definición de lo clásico- "las generaciones de los hombres con idéntico fervor", es porque ha sido capaz de estremecer los mecanismos de relojería de nuestra muy condicionada alma occidental.
Partiendo del hecho que la narración de marras es un fenómeno estético establecido, cabe entonces citar estas palabras del poeta Goethe: "En el símbolo lo particular representa lo general, no como un sueño ni como una sombra, sino como una viva y momentánea revelación de lo inescrutable".
Ignoro si en la vida agitada y aventurera de Saint-Exupery tuviera, en algún momento, la experiencia del contacto con una verdad esencial. Aunque de lo que no debería dudar es que él llegó a entender la vida como algo constituido del más hondo e impenetrable misterio. Un libro como "El pequeño príncipe", para llegar a constituirse como hecho literario, tuvo primero que rondar un sentimiento, una percepción en particular, que en religión se le da el nombre de Epifania. O sea, ese encuentro con una persona única, una realidad fundamental, que sólo a los verdaderos artistas les es dado acceder, y en el que el sentimiento religioso se nos aparece como la forma más aguzada - sin oropeles y sin dogmas- de sensibilidad.
Según nos lo narran las escrituras bíblicas, Jesús, como el pequeño príncipe, habitó una temporada en el desierto; la parábola del Nuevo Testamento coloca al "Hijo de Dios" en una situación  extrema, hambriento, flagelado por los golpes de arena lanzados por el viento sobre su carne desnuda y finalmente tentado por el demonio. Estos "hechos" se encuentran incorporados a la tradición religiosa; lo ilusorio, o fantástico, de esa narración se disuelve en la fe del creyente; en la severa constricción que realiza el individuo religioso mediante la obliteración de su razón frente a lo que algunos teólogos han llamado la locura de Dios. Pero si somos partícipes de una de las interpretaciones de Borges, la Biblia debería ser leída como una suerte de literatura fantástica y, junto a ella, libros como "La Fenomenología del Espíritu" de Hegel y "Los siete viajes de Simbad, el marino", también lo serían indistintamente. Sin embargo, el volumen que nos ocupa se ofrece para traernos a colación una relación hasta ese momento
obliterada, una experiencia extraviada en los anales de la historia y en los primeros testimonios Neo - testamentarios.
¿Quién sería, para el piloto que fue siempre Saint-Exupery, ese gran amigo que le inspirara a escribir esta extraordinaria crónica, ese inusual documento humano? Redactado con la brevedad y simpleza de un parte de batalla y salpicado de dibujos.
Bien pudo ser el judío León Werth, "cuando era niño"; como el autor enmienda en la dedicatoria, para hacer entendible que un texto como ese fuera dedicado a una persona mayor. "Es que mi amigo puede entenderlo todo, incluso los libros para niños"; nos explica. Mas sobre todo, este amigo padece de hambre y frío en un campo de refugiados y "tiene necesidad de ser consolado." ¿No es acaso esa dedicatoria el hermoso símbolo de una amistad que, como afirma Goethe, se nos muestra como "revelación de lo inescrutable"?
Testimonio que tuvo el poder de convertir la vida del piloto en leyenda y su desaparición física, casi sin dejar rastro, en pura indagación poética: ¿Se habrá ido con su aeroplano en busca del pequeño príncipe?
¿Qué relación tan absolutamente radical puede contraerse con las verdades más íntimas y cotidianas de la existencia, capaz de renovar en nosotros las fuentes más originales de la vida y la religión? De esta relación fundamental con la existencia y el destino humano nació, sin ribetes religiosos, el pequeño príncipe. Lo engendró Saint-Exupery en su sedienta caminata por el desierto en pos de una fuente:
"El agua también puede ser buena para el corazón -le dijo el pequeño príncipe al despuntar el alba".
En esta narración abunda una aguda crítica al marco figurativo del arte, a la verdad formalmente entendida como estricta realidad sensorial. Para el escritor, en cambio, lo verdadero tiene visos de abstracción, porque llegamos a ello por vía de una intelección. Esa parece ser la verdad enunciada por el personaje del zorro que hace de esa historia un libro de aprendizaje, una curiosa epopeya del conocimiento moral y estético: "Es el tiempo perdido por tu rosa lo que la hace importante." No obstante, el mismo transfondo conceptual parece disolverse en aras de la sensibilidad interior;
en aras de aquello que, a pesar de estar más allá de las formas elementalmente descriptivas, no es un concepto puro, sino una intuición lograda al nivel de las emociones, carente, por tanto, de severos
condicionantes teóricos, que la convierte en una verdad subjetivamente constituida y en una intelección sentida, percibida.
Fue el pensador Federico Nietzsche quien escribió que -en última instancia- la verdad era sensual; entendiendo con esto que existe una unidad indisoluble entre aquello que se expresa por medio de la vida y aquello que la vida esencialmente expresa. Las múltiples y variadas formas de la vida sólo se perciben si son comprendidas, si son aprehendidas mediante la sensibilidad. Por tanto, en nuestra comprensión conceptual del bien y la belleza se manifiesta la presencia de un modo en especial de sensibilidad,
la cual es siempre correlativa, aunque esto pueda parecer contradictorio, al mundo de las ideas.
Cuando el pequeño príncipe contempló por primera vez a su cordero dormido en el dibujo de una caja cerrada estaba arribando, ante su amigo el aviador, al corazón mismo de la intuición, poniéndose intencionalmente al abrigo de una idea que hacía posible la existencia invisible de un cordero. Colocando además en juego su alma, pues la idea del cordero implicaba el peligro de la flor y la enorme responsabilidad del pequeño viajero que había dejado su asteroide inmerso en ese conflicto insoluble: la estrella que necesita un cordero, el cordero que, con su presencia, pone en peligro la supervivencia
de la flor que, a su vez, es la esencia intelegida de su estrella. "Yo pintaré un bozal para tu cordero; yo pintaré una idea que te salve del abismo del cordero y de la flor." Parece balbucear el autor, como si se
esforzara por comprender la idea que ata el mundo invisible de los conceptos con la naturaleza original de las cosas. Es en ese preciso instante, en que las ideas parecen conducirnos a una nueva relación con la realidad y apuntan al corazón subjetivo de la verdad, que el pequeño príncipe se nos muestra -como una radiante aparición en medio del desierto- en toda su grandeza, tragedia y postulaciones.
El hecho real del recusar invariable de las agujas del reloj revelan la íntima soledad de la conciencia abandonada en el fondo del tiempo; su primitiva y justificada ansiedad: ¿Qué es lo que esperamos de la vida? ¿Hacia dónde vamos? ¿Por qué persistimos en olvidar que lo definitivo nos espera siempre al final del viaje? Esa es la parábola cruel del guardavías: trenes que parten y regresan invariablemente de uno a otro lugar; ¿hacia dónde se dirigen? ¿qué buscan o qué necesitan? Pregunta extrañado el pequeño
príncipe:
"No persiguen nada -dijo el guardavías-. Ellos duermen dentro o bostezan.
Sólo los niños aplastan su nariz contra los cristales".
No creo que el aviador francés haya tenido ocasión para leer a Eugène Ionesco, -ni siquiera coincidieron los dos en una misma época literaria- pero hay mucho de teatro de la paradoja, la crueldad y el absurdo colocado en el oculto intersticio de esas páginas: Un niño trashumante en el desierto, enfebrecido debido a su imaginación desbordante, y que fundamenta, en su lealtad incondicional a una flor -a esa estrella-, la renuncia ética a los valores del mundo; su crítica más esmerada a los presupuestos
corrompidos de la existencia.
En su periplo por varios asteroides el pequeño viajero visitó los diversos estereotipos humanos. Aprovechó para evadirse de su propio asteroide una migración de pájaros salvajes y cuando llegó finalmente a la Tierra, en vías de completar su misión, se encontró con altos cerros montañosos que
convertían en meros ecos sus palabras. "¿Qué tierra es esta - se pregunta asombrado- donde los hombres no tienen imaginación y repiten lo que se les dice?" Una flor silvestre, descubierta por azar en el camino, le habló entonces irónicamente de los hombres, -la flor había visto un día pasar una
caravana: "deben existir cinco o seis, los pobres no tienen raíces y el viento los esparce de un lugar a otro".
En un breve apunte el autor finalmente nos relata la caída del pequeño príncipe mordido por el ofidio:
"Sólo hubo un relámpago amarillo cerca de su tobillo. Se quedó inmóvil un instante. No gritó. Cayó suavemente, como cae un árbol en la arena. Ni siquiera hizo ruido."
De todas formas, no creo que nos encontremos ante la idea de la muerte del pequeño príncipe, sino ante un hecho que justifica, ante el lector, su inevitable ausencia; su partida irremediable. El sentido lógico del texto opera generalmente por elipsis: su ausencia es la garantía de su presencia invisible, alojado ahora en el corazón de nuestra intimidad; su visita a la Tierra supone, por paradoja, una misión que la desborda; y su misión ultraterrena contiene el significado de su fugitiva existencia. Lo realmente
curioso es llegar a entender que el autor escribió un texto de tanta capacidad poética que no sólo nos muestra su privilegiado sentido, sino que parece ofrecer nuevas perspectivas al arte y la literatura, como si en el terreno de la pura recreación simbólica irrumpiera un mensaje hasta ahora sólo patrimonio exclusivo de las religiones.
Según la tradición de Occidente existen tres grandes textos sagrados: La Biblia, La Divina Comedia y el Quijote. El primero es un texto esencialmente religioso, el segundo oscila entre lo religioso y lo profano, el tercero es esencialmente profano. En el marco general de esa profanidad cultural, inaugurada en el siglo XVII por Miguel de Cervantes, se inscribe perfectamente El pequeño príncipe. Lo novedoso en él es que nos implica en una nueva interpretación de la experiencia cristiana, aunque de raíz prominentemente mundana. Hay en el texto un culto a los valores sensibles de la vida, pero sin dejar de entender que el bien y la belleza operan en nosotros como resultado de una intelección, de una gestión del pensamiento abstracto, que a la vez incorpora las verdades del corazón como las verdades
fundamentales de la existencia.
Debido a esta vocación mundana en busca de un sentido que clarifique la vida, es que el pequeño príncipe permanece fiel a la esencia intelegida de su flor, -el tiempo dedicado a ella que la hizo importante y única. Por esa razón, es que la esencia y la existencia van juntas y producen de consuno el significado real de lo humano; porque el hombre es ese ser a quien mediante su existencia le está permitido aprehender el concepto de su esencia. Y también por esa razón, es que el cuerpo de verdades invisibles que nos acompañan - entre otras, las "pascalianas razones"- se vuelve tangible, singular y único, como los símbolos que un día creara, para cada uno de nosotros, la pasión innegociable del artista.

 
 

 

 

 

ESPERANZA*



 

Una obsidiana
despechada de la entraña
rozó
en sus ínfulas
a tu ultrajada ingle
Pero
una guagua guinda
esplendorosa
ante lirones imperturbables
en palcos impostores
será cosecha
de la siembra del
casal
Epilogando.




*de NOELIA JUDITH GUIÑAZÚ. judith.guinazu@...

 

 

 

 

*

 

 

 

Queridas amigas, apreciados amigos:

El domingo 25 de enero de 2009 presentaremos en la Radiofabrik Salzburg (107.5 FM), entre las 19:06 y las 20:00 horas (hora de Austria!), en nuestro programa bilingüe Poesía y Música Latinoamericana, música de la cantautora argentina Natalia Pérez. Las poesías que leeremos pertenecen a Juan Carlos Galeano (Colombia) y la música de fondo será de Darío Robayo (Colombia). ¡Les deseamos una feliz audición!

 

ATENCIÓN: El programa Poesía y Música Latinoamericana se puede escuchar online en el sitio www.radiofabrik.at (Link MP3 Live-Stream. Se requiere el programa Winamp, el cual se puede bajar gratis de internet)!!!! Tengan por favor en cuenta la diferencia horaria con Austria!!!!

 

REPETICIÓN: La audición del programa Poesía y Música Latinoamericana se repite todos los jueves entre las 10:06 y las 11:00 horas (de Austria!), en la Radiofabrik de Salzburgo!

Cordial saludo!

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#191 De: EDUARDO COIRO <inventivasocial@...>
Fecha: Mié, 21 de Ene, 2009 5:55 pm
Asunto: COMO ESOS PAISAJES IMPOSIBLES DE MAGRITTE...
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EL GUARDIÁN*

       
 
 
  Supe reconocer al momento que me hallaba dentro de uno de esos sueños especiales que nos parecen tan reales que atemorizan incluso horas después de despertar, donde si corremos se nos corta la respiración y nos late más de prisa el corazón, la comida sabe a comida, la rosa huele a rosa y el frío nos corta la piel. Cierta vez un estudiante de tensegridad intentó enseñarme el modo de despertar, pero no le hice caso, me gusta soñar.

         Me hallaba en una enorme roca flotando en el vacío, como esos paisajes imposibles de Magritte. Más allá de ella no se distinguía tierra, ni mar, ni siquiera niebla. fue entonces que lo vi, con su aire cansado, su cetro y aquello que semejaba un perro, durmiendo a sus pies.

         No duró mucho esta sensación de reposo que emanaba del conjunto, el perro olfateó mi presencia y comenzó a ladrar. Uno de sus rostros despertó y me escudriñó lleno de curiosidad, el otro continuó su siesta.

-      ¿Quién eres? - me preguntó.
-     La verdadera pregunta es ¿quién eres tú, y por qué estás en mi sueño?
-       Soy el guardián - respondió, como si eso fuera suficiente.
-      Guardián. ¿de qué? ¿de un trozo de piedra flotando en la nada?
-     Del centro de la creación - el segundo rostro despertó a medias, mostrando cierto interés por la conversación -, en este punto exacto convergen todos los universos, los mundos, los reinos, todas las posibles realidades. Yo soy el encargado de velar porque nadie cruce de una a otra, aún desconocemos los resultados de tal mezcla. es mejor evitar aquello cuyo final no se puede siquiera suponer. Mi sola presencia en este sitio es suficiente, soy la variable que rompe el balance de la ecuación.
-      Pero. - dudé -, yo estoy soñando, ¿de qué realidad hablamos?
-     Esta es ahora tu realidad, y en este momento forma parte de las que convergen en esta isla.
-      Claro - pensé en voz alta, en definitiva era mi sueño -, hasta la irrealidad puede ser una realidad alternativa cuando se trata de abarcarlas en su totalidad, seguro incluyen los mundos imaginados en la literatura, en las artes, en la mente de los locos. tiene su encanto saber que en algún sitio está La Tierra Media, el Mundo del Espejo, los Súper Héroes y la Federación Galáctica.
-     No vas errada, desde tu punto de vista. Desde el mío, es tan válido el mundo onírico en que estás ahora como aquel en que te mueves cuando despiertas; sucede que has sido condicionada para encontrar uno más real que el otro.
-    Imagino que, si lo dices con tanto énfasis, es porque vienes de un mundo que yo consideraría imposible, o fantástico, quizás alguien te soñó, o te imaginó, alguien que ya no existe y de quien fuiste solo una fracción de pensamiento, ¿voy descaminada?
-      Para nada.
-      Y, ¿cuánto tiempo llevas aquí?
-      Una infinitud - suspiró, expresando un cansancio sin límites - si aquí el tiempo se midiera con tus variables.
-       Es decir, ¿que vives en una suerte de ahora eterno?
-       Como tú, solo nos diferencia que yo soy consciente de ello.
-      Es cierto, el futuro no existe hasta que no lo convierto en presente, y el pasado ya no está. pero, más allá de la cuestión temporal, ¿no estás agotado por el peso de la responsabilidad?
-      No puedo quejarme, no tengo a quién - soltó una risita sardónica -, no creas que todos los días cae alguien en este punto. Ni siquiera sé quiénes son mis superiores, si los hay; me limito a repetir las
palabras de mi predecesor.
-       ¿Es mucho preguntar si te toca algún relevo?
-      Lo estoy esperando - respondió lacónicamente.

         Recordé aquellos cuentos en que el barquero de la Estigia, el gigante Atlas, o el guardián de alguna caverna piden al incauto que le sostengan por un instante el remo, le ayuden a acomodarse el mundo a sus espaldas, o respondan ciertos acertijos. me cuidaría bien de no caer en la trampa.

-    Puedo leer el pensamiento, en donde vengo es más común que el lenguaje hablado.
-     ¡Ah! - me cuidé bien de volver a pensar algo coherente.
-     En fin, que no te equivocas. Pero no creas eso de aguantar el cetro o el remo, es demasiado pueril suponer que el hábito hace al monje, no es tan fácil elegir al próximo guardián - me miró de reojo -; si bien lo del acertijo pudiera ser cierto.

         Asentí con la cabeza, desviando la mirada para que no adivinara mis temores.

-      Como tenemos tan pocas visitas, me está permitido evaluar a los postulantes no solo por sus respuestas, sino también por sus preguntas.
Imagina quién acaba de sacar "sobresaliente".

         Se levantó riendo, desplegó las alas, dio dos cachetadas al segundo rostro, que terminó de despertar, y colocó el cetro en el suelo.

-       Te dejo al animal, era viejo ya cuando llegamos, no está para trotes. No confíes mucho en él, pero siempre será mejor que no tener compañía; por lo visto, en tu mundo tienen una sola alma dentro de un solo cuerpo.
-     Pero. ¡Oye! ¿Te vas sin más ni más? - le grité a pleno pulmón, sabiendo que no me escuchaba.

         Y aquí estoy, en esta ínsula en medio de la nada, o justo en el medio del Todo, ¿qué más da?, comenzando un turno de guardia que puede durar media eternidad, o quizás un poco más. Ni siquiera vale la pena estallar en sollozos.

         En mi mundo dirán que he muerto en sueños, y yo viviré esta infinitud pensando que no voy a morir, precisamente por mi afición a los sueños.


*de Marié Rojas.
-Dibujo: Ray Respall
 
 
 
 
COMO ESOS PAISAJES IMPOSIBLES DE MAGRITTE...
 
 
 
 
 
 
LA ASUNCIÓN DEL PRESIDENTE NEGRO*



 
    Empezó con un comentario del periodista argentino que conducía la transmisión del acto de jura presidencial de Obama. Dijo este periodista que Barack Obama es el mejor presidente de la historia de EEUU.
     No era un astrólogo ni un vidente; quien afirmó eso era un señor entusiasta que se dejó llevar por la intensa propaganda que nos está traspasando constantemente desde hace meses, y que ha instalado la idea de que los EEUU pasarán en un minuto, por la mágica jura de un hombre negro sobre la biblia de Lincoln, a ser un país acorde con la fábula de adalid en la lucha de la libertad, igualitario y un lugar donde los sueños se cumplen y defiende las causas humanitarias en los confines más extremos de la
tierra. Todo eso porque la mano de un señor negro se posa por unos segundos en una biblia antigua, y como en los cuentos mágicos, la gente se abraza, los enemigos se reconcilian, y una luz rosada envuelve desde hoy y para siempre al imperio renacido.
     A Hollywood no se le puede negar la suprema capacidad de elaborar discursos sentimentales. Y no ahorran recursos. Estará la invocación a Dios, la canción popular de Aretha Franklin, la música de cámara para darle categoría, la arenga serena de un líder firme y bastante fotogénico, el
poema de una poetisa de barrio bajo.
     Ahora bien.
     Obama recalca la diversidad religiosa del pueblo norteamericano, pero es un pastor el que oficia la bendición, y reza el padre nuestro. Está bien ganarle a la derecha, pero no hay que hacerla enojar demasiado. Nos informan que ese pastor está contra el casamiento gay y contra el aborto. No había un
imán ni un sacerdote ni un monje budista ni un rabino ni nadie más que el pastor. Me pregunto si en un Estado no confesional es necesario o recomendable insertar un pastor rezando.
     Obama, que fue votado por las minorías, que por ser de raza negra uno imagina que conoce las dificultades de las minorías, en su discurso exalta los valores norteamericanos tradicionales como los de los vaqueros que conquistaron el oeste. Horrible ejemplo para alguien que, si representa a las minorías, habrá sido votado por los escasos sobrevivientes de esa conquista del oeste que fue una masacre y una expoliación. O será que las minorías son las de la inmigración y no entran en ellas los aborígenes.
     Obama se inclina por los recursos energéticos limpios, anuncia que se apostará a la energía solar y eólica ya que el petróleo les da poder a sus enemigos. Emociona tanta conciencia ecológica, tanto amor desinteresado por el planeta. Asusta la definición de los enemigos por los recursos que poseen.
     Obama anuncia la retirada de las tropas de Irak. Bien. Será que ya no queda nada más que pérdidas por ese escorial, ese inmenso cementerio derruido. Va a prestarle atención a la India y a Afganistán. Tiemblen por esos lados, porque el imperio lleva la palabra libertad escrita en los tanques, y la igualdad es la de las tumbas, donde por igual se enciman los cadáveres desfigurados de niños y de adultos.
     Obama es negro, habla bien, tiene carisma y por alguna razón todos están muy entusiasmados. Yo no soy norteamericana. Ojalá pudiese no importarme en absoluto la suerte de este hombre o de ese país. Pero no soy tan incauta. Pero los sueños y las pesadillas del imperio mueven ejércitos, crean hambrunas o dan un respiro a los miserables del mundo.
     Me asusta que Obama le haya prometido al pueblo norteamericano la continuidad del estado de bienestar, la no renuncia al american way of life.
Eso se logra sobre la miseria de los subdesarrollados. Nosotros. Para que haya riqueza en EEUU, debe de haber pobreza en las antípodas. Para que algunos coman de más, muchos deben pasar hambre en las noches destempladas.
     Me encantaría que Obama sea un mago maravilloso, el héroe de comic que en dos o tres viñetas soluciona todos los problemas. Pero ni el ejército, ni la CIA, ni parte del Congreso, ni las aspiraciones del ciudadano medio, ni siquiera Barak Obama en sus propias palabras hacen suponer tal prodigio.
     Ojalá me equivoque y la luz rosada abarque el imperio y todos seamos felices para siempre. Pero no suena muy convincente, la verdad.
 
 
 
 
*de Mónica Russomanno. russomannomonica@...

 
 
 
 
Sentidos*
 

La distancia entre el


 perfume y la luz

 el gusto y el sonido

es la piel.

El tacto se abre

como estrella terrestre

 oímos el  luminoso


sonido, la nariz toca


partículas impalpables


ojos en la boca


para gustar.



A veces (no es fácil)

ese resplandor llega.


Ángeles caídos

rodamos

con el rojo brillante de la manzana

en el hueco de las alas.

 
*de Cristina Villanueva. libera@...
 
 

 
 
 
El ahorcado*

 
 
Los dos niños jugaban al ahorcado en la plaza del pueblo, bajo el olmo centenario que prácticamente la cubría por completo.

- La "a".
- No, no hay, una pierna
- A ver... La "c"
- No, tampoco, un brazo.

Los dos niños seguían jugando a la sombra del árbol, ensimismados y concentrados en la partida de aquel juego infantil que estaba de moda en el pueblo.

Al atardecer, los tres hombres, con el carro tirado por una mula, se acercaron al olmo. Descolgaron al perdedor, lamentando que el maestro no les enseñara a jugar a fútbol; pero el maestro dice que es imposible porque, quitando los colgados, no le da para hacer un equipo completo.

 
*de Joan Mateu. joan@...
 
 
 
 
 
 
Mandarse a mudar*

 
En su adaptación de la novela, Cazaux dio un lugar mayor a algunos personajes femeninos, rescató la ironía pero trató de "no arreglar lo que funcionaba bien". Y ahora es el actor de la versión teatral dirigida por Lía Jelín.



 *Por Rodrigo Fresán
Desde Barcelona
 
 
UNO
 
Mientras ustedes leen estas líneas, un eficaz comando compuesto por 83 profesionales altamente calificados -seguramente entrenados en algún bunker top-secret- vuelven a entrar en acción como lo hacen cada cuatro u ocho años. Gente que podría haber trabajado en versiones más o menos reales de Alias o 24, pero a la que su formidable sentido del deber patriótico y un valor casi suicida les ha empujado a seguir una vocación todavía más extrema y asumir la misión más imposible de todas.
Sí, este martes por la mañana vuelven a sonar las alarmas y a activarse todas las alertas.
Este martes, apenas superada la hora del de-sayuno, vuelven a correr los relojes y se inicia la cuenta regresiva.
Y esos 83 valientes tienen apenas cinco horas para lograr su objetivo: sacar al presidente saliente y entrar al presidente entrante en la Casa Blanca y a todas esas cajas que vienen y se van con ellos. Operación Doble Aguila para, en un movimiento, congeniar la compleja movida del mandarse a mudar con el mandar a que te muden.
 
 
DOS
Se sabe, ha sido publicado varias veces: la mudanza es ese acontecimiento en la vida de todo ser humano que suele figurar, estadísticamente, en lo más alto del Top-3 de motivos para tener un bonito brote psicótico seguido de cerca por un divorcio (cuestión que implica una mudanza) y la muerte de un ser querido (también, apenas metafóricamente, una mudanza a ese lugar del que ya no se vuelve mientras uno se queda de este lado preguntándose que hará con todo ese amor y todos esos restos mortales). Buena parte de las especies animales lo tienen más sencillo (esa súbita necesidad de desplegar alas o mover patas siguiendo el curso hasta hace poco -el cambio climático promete complicar las cosas- bien definido de las estaciones) y los presidentes norteamericanos lo tienen más fácil que nadie. Les hacen -como de costumbre- el trabajo sucio. Y si se rompe algo, no es culpa de ellos. Así, no me canso de leer sobre el milagro y de contemplar segmentos informativos sobre el asunto en los noticieros. Insana envidia. Salen de ahí los Bush apenas masticada la última tostada y para la hora del almuerzo ya están las fotos en las paredes y la ropa en los armarios de los Obama y Michelle -pocas veces he visto una mujer con mayor ambición en sus facciones y ya lista para marcar territorio- patrullará pasillos y recámaras asegurándose de que todo ha sido hecho de acuerdo con sus especificaciones. Abracadabra y presto. Y toda la maniobra se realiza con la aceitada perfección con la que siempre sueñan los jefes militares norteamericanos perdidos como zombis por las calles de Saigón o Bagdad. Para las 5 de la tarde (cuando Obama y los suyos regresen del desfile por las calles de Washington para prepararse para los bailes de la noche), ya todo estará en su sitio como si llevara años allí. Y si esto no es prueba fehaciente de que el presidente de los Estados Unidos es el hombre más poderoso del planeta, entonces...
 
 
TRES
Buena parte de los muebles los presidentes los traen de sus casas. El resto es intocable por su carácter histórico. Un fondo especial financiará las remodelaciones que harán de la Casa Blanca una estructura ecológica y limpia y el Congreso aprueba una remesa de 100.000 dólares para que los nuevos inquilinos puedan solventar modificaciones personales como alfombras y cortinas. Si se pasan de ese límite, tendrán que pagarlo de sus bolsillos mientras -miembros especialmente calificados- determinaran si los que se van no se están llevando cosas de valor que no son suyas (en su momento se acusó a los Clinton de apropiación de 190.000 dólares en vajilla y televisores) o desechos tóxicos que oportunamente deciden olvidar (cuentan que Ford se encontró con una caja de Nixon llena de cintas grabadas donde se leía NO TOCAR). ¿Qué encontrará Obama como legado de su antecesor? Espero que no sea una caja con esos mini-pretzels con los que Bush casi se ahoga mientras miraba cualquier canal en el que no apareciera él bailoteando con exóticos jefes de Estado.
 
 
CUATRO
Michael Smith es el poco original nombre del fashionista de interiores escogido por los Obama para que les llene de colores la Casa Blanca. Decorador de las estrellas de Los Angeles -entre las que se cuentan Cindy Crawford y Steven Spielberg- Smith fue elegido por Michelle Obama por su "enfoque familiar" o algo por el estilo. Y, por lo que veo en fotos y filmaciones, lo suyo es una mezcla un tanto barroca de estilos. Smith declaró haber sentido el llamado de su vocación cuando "a los 10 años, no podía dejar de cambiar de sitio los muebles de mi cuarto". Después dice varias cosas más por el estilo y me pregunto qué hago yo leyendo sobre Michael Smith y escribiendo sobre Michael Smith, preocupándome por quienes van a estar en las diferentes fiestas que hoy a la noche engalarán Washington a la hora en que yo ya estaré durmiéndome o despertándome para acometer una nueva jornada con renovado optimismo y energía democrática. No es fácil, no es sencillo. Días atrás, el inefable Pedro Solbes -inmutable e inmudable vicepresidente segundo y ministro de Economía español- dijo con ese tono un poco Oblomov y un poco Valdemar que lo caracteriza que las cosas no están saliendo como se suponía, que no se sabe por qué no están saliendo y, atención, que "vivimos una situación insólita y distinta de lo ocurrido nunca" y que "vamos hacia algo muy excepcional" y que "yo creo que en una situación como la actual no hay que descartar nada". Y hablaba como si se refiriera a una mudanza. O tal vez sea yo. Así que quizá por eso yo esté tan interesado en esta mudanza in/out a la velocidad de la luz y con máxima eficiencia. Sí: la fascinación ante algo que sale bien, que funciona, que se cumple en los plazos establecidos.
Después, al día siguiente, la fiesta habrá terminado, el ultracomando habrá regresado a sus cuarteles de invierno y Obama comprenderá que ha terminado esta luna de miel con quienes lo eligieron para que los mude rapidito a un mundo mejor. Change y todo eso. Y se dará cuenta de que aquel romántico y colectivo Yes, we can a partir de ahora tendrá que ser un Yes I can y nada de I think I can o I hope I can. Buena suerte para él y para nosotros.
En cualquier caso, fue lindo mientras duró.
Y quién le quita lo mudado.

 
*Fuente: Página/12
 
  
 
*
 
 
Queridas amigas, apreciados amigos:

El domingo 18 de enero de 2009 presentaremos en la Radiofabrik Salzburg (107.5 FM), entre las 19:06 y las 20:00 horas (hora de Austria!), en nuestro programa bilingüe Poesía y Música Latinoamericana, música del compositor cubano Tulio Péramo. Las poesías que leeremos pertenecen a María Denis Valle (Cuba) y la música de fondo será de Pachakuti(Andes). ¡Les deseamos una
feliz audición!
 
 
ATENCIÓN: El programa Poesía y Música Latinoamericana se puede escuchar online en el sitio www.radiofabrik.at
(Link MP3 Live-Stream. Se requiere el programa Winamp, el cual se puede bajar gratis de internet)!!!! Tengan por favor en cuenta la diferencia horaria con Austria!!!!
 
 
REPETICIÓN: La audición del programa Poesía y Música Latinoamericana se repite todos los jueves entre las 10:06 y las 11:00 horas (de Austria!), en la Radiofabrik de Salzburgo!

Cordial saludo!

YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.
www.euroyage.com
Schießstattstr. 37   A-5020 Salzburg   AUSTRIA
Tel. + Fax: 0043 662 825067
 
 
 
Convocatoria*
 
 
El trilingüe Magazín Cultural Latinoamericano XICóATL "Estrella Errante" (impreso y digital), que desde hace 17 años se edita en Salzburgo, Austria, convoca a ensayistas, narradores y poetas a colaborar con el trabajo de difusión cultural que llevamos a cabo.

Las colaboraciones deben tener una extensión máxima 4 páginas para ensayo y cuento. Para poesía se ruega enviar una selección de poemas de un máximo de 10 páginas. Los escritos deben acompañarse de un breve curriculum vitae (que contenga la dirección postal) y una foto digital del escritor a la dirección
euroyage@... 
 Los textos seleccionados serán traducidos al alemán y publicados de manera digital e impresa.

Más informaciones sobre nuestra labor cultural sin ánimo de lucro en Europa encontrarán en nuestra página de internet
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 Cordial saludo,

 
*Dr. Luis Alfredo Duarte-Herrera
Director de YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.
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#190 De: EDUARDO COIRO <inventivasocial@...>
Fecha: Dom, 11 de Ene, 2009 12:13 pm
Asunto: COMO MI PROPIO SUEÑO...
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DEJÁ VU*

 
Las mismas copas de vino
Dibujan nuestros rostros en el cristal.
La misma melodía
Viene del fondo
Colmando el vacío que deja el silencio.
 
Las mismas velas
Encubren la tristeza,
Dibujando siluetas en el crepúsculo.
Las mismas promesas,
Los mismos besos,
Las miradas que se cruzan,
Las frases que no se dicen
Y viven a la sombra de la espera...
 
Todo me suena extrañamente familiar.
¿Hemos vivido este momento?
¿Volveremos a vivirlo?
 
Sólo quiero saber
Si al final,
De nuevo,
Partirás.
 
 
*de Marié Rojas.
Dibujo: Ray Respall Rojas.
 
 
 
 
 
COMO MI PROPIO SUEÑO...

 

 

 

 

 

 

Que no queden los sueños sólo para el psicoanalista*

 

 

Ella estaba acostada,  el  ruido de la puerta al cerrarse, la mano que la recorría, sus miedos. Freud dijo que uno no es responsable de sus sueños pensó, y fue más allá de lo que nunca hubiera imaginado.

En la cama encontró una nota al despertarse -Sueña que es una maravilla señorita, espero compartir otra vez su sueño.

 

 

*de Cristina Villanueva. libera@...

 

 

 

 

 

 

De la poética del no y los giros*



 *Por Miriam Cairo. cairo367@...


 

 

Primer episodio: El rescate
-Ayudáme a dar una vueltita, después vuelvo a quedarme quieto frente a la
pared de mi casa.
-Veo tus viejos trajes de príncipe deshilachados.
-Por eso quiero dar una vueltita, a ver si rescato algo de mi estirpe y me
siento menos sonámbulo.
-Si tuvieras ruedas en los pies, sería más fácil girar.
-Si tuviera ruedas sería una bicicleta pero yo soy apenas un hombre que no debe abandonar la pared de su casa.

 

Segundo episodio: la perra
-No fosforece tu pesar.
-¡No es cierto! ¿Por qué me mentís?
-No miento, pero no es tu culpa sino de la noche ventajera y sirgadora que se estampa sobre la pared de tu casa como una perra enferma.
-Vayamos rápido los dos hacia el centro de nuestra oscuridad.
-Bueno, pero no hables de desdichas si no estás fosforeciendo.

 

Tercer episodio: El poder
-Antes me salía mejor el rodar, caía exitosamente, por propia voluntad en todos mis abismos, pero ahora necesito ayuda.
-A esto ya lo has dicho antes, pero se me durmieron las piernas.
-Ummm... Falta que te quedes paralítica.
-Cuánta simbología en ese pequeño acontecimiento.
-Una mujerzuela no lo entendería. Una pared tampoco.
-Aun con las piernas dormidas puedo ayudarte a girar.

 

Cuarto episodio: La virtud
-Tu virtud consiste en ser dulce y apretarme tan fuerte.
-Eso ya me lo han dicho mis maridos.
-Aparte de eso ¿va todo bien?
-Si querés que te ayude a girar no hagas, por favor, esas preguntas.
-Si esta noche no giramos, moriremos.
-Estás duro y complicado. Pensá que girar es una ceremonia por demás simple.

 

Quinto episodio: La distancia
-Sentáte en mis rodillas.
-No puedo sentarme. Ahora somos amigos, no somos amantes.
-Es verdad, cada cual en lo suyo. ¿Nos reímos?
-No tengo ganas.
-Estás dura como una galleta.
-No copies mis estrategias lingüísticas. Además, los amigos mantienen cierta distancia y la distancia me pone dura como una galleta.
-Ayudame a rodar ahora que sos mi amiga.
-Te equivocás hablándome de ese modo.
-Perdón.
-Está bien.

 

Sexto episodio: El pájaro
-Besáme.
-No podemos.
-Probemos besarnos en secreto. Ahora que somos amigos, podemos guardar un secreto.
-Bueno, te beso pero no me siento sobre tus rodillas.
-No, claro, porque ya no sos mi amante.
-¿Te beso con lengua?
-Sí, sí, los amigos se dan enormes besos de lengua.
-¿Así?
-Mmmm, sí, así se besan los amigos.
-¿Estás girando?
-Sobre mí mismo como un pájaro.

 

Ultimo episodio: El columpio
-Estás lleno de gritos escondidos, como un tigre sin garras.
-Hago lo que puedo. Ya te he dicho que dedico mis días a contemplar la pared
y que la pared me mire para que no reclame que me haya ido.
-¿Es cierto?
-¿Has olvidado el sexo?
-No. Yo no soy una tibia decapitada que pierde, con la cabeza, la memoria.
-Yo tampoco pierdo mis tesoros. Te confieso que con la pared es difícil tener sexo.
-Qué raro. Las paredes son firmes, robustas, hogareñas.
-No sigamos hablando. Estoy aquí para girar, girar, como mi propio sueño.
-Y yo no soy una palabra triste sino el columpio redivivo.

 

 

 

*Fuente: Rosario-12
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/14-16788-2009-01-10.html

 

 

 

 

 

IRREALIDAD*
 
 

Déjame contemplarte mientras duermes,
No despiertes ahora,
Quiero mirarte así, desde lo alto,
Dormidos somos como ángeles...
 

¿Dónde andará tu alma
Que ha dejado abandonado
A mis caprichos
El cuerpo que aún habitas?
 

En mi habitación, yo también duermo,
En alas del paso de las horas.
No sé que pensamiento me trajo a tu lado.
Mas bendigo a la noche...
 

Adoro la placidez de tu rostro,
La sonrisa que esbozas,
Tu respiración calmada.
Que no me veas, no me sientas,
No me escuches.
 

No despiertes, espera,
Ya me marcho.
Escapo de este vuelo irrealizable.
Maldigo a la aurora
Que me lleva de vuelta a la vorágine.
 

Y una parte de mí,
Aún consciente, se pregunta,
¿Dónde estaba mi alma
cuando hice aquel juramento
de olvidarte?
 

Como siempre, distraída, sorda,
Rebelde, indócil, insumisa…
Porque huyendo del amor
Te encuentro en sueños.
 
 

*De Marié Rojas.

 

 

 

 

*

 

Una haciéndose mujer, no naciendo. Cabellera erizada de preguntas, polleras indómitas, los pechos siguiendo las lecturas como dedos, para  después volcarse en esa isla. Una, como isla a la deriva de lo no dicho.

Una siempre buscando su propia lengua en la ajena. Internándose en el amor a primera lectura, en esa isla de utopìa. Donde íbamos a encontrarnos en una fiesta y fue no.  ¿En algún lugar del cuerpo, del tiempo, del espacio ha sido sí?

Un sí que todo lo que siguió no pudo destruir.

Aunque nadie lo sepa, aunque una tampoco lo sepa.
Aquí se quedan las entrañables trascendencias de tantas queridas presencias, reales y de cuento. Prendidas hacia adentro, cuerpo adentro, bien adentro, ardiendo, deseando. Isla que no está en ningún lugar y mueve la sangre con fuerza de lujuria.


*de Cristina Villanueva. libera@...


 

 


 
 
 
 

La planta carnívora*

 
Compré una planta carnívora, una Dionaea muscipula, la "atrapamoscas", por su originalidad y colores. Orión, el galgo, cuando la vio sobre la mesita del salón fue inmediatamente a curiosear, pero no le llamó mucho la atención hasta que vio que se comía una mosca. Asombrado levantó las orejas. A la segunda mosca se acercó más con la cola muy tiesa y a la tercera fue decididamente a investigar oliendo a la planta con curiosidad.
Ahora le queda únicamente una cicatriz en el morro y pocas ganas de oler plantas.

*de Joan Mateu.
joan@...
 
 
 
 
 
EL AMOR*


POEMA X

Te estoy amando y una fuerza oceánica
se apodera de mi pecho.
Todos los tiempos fluyen
si me encuentras más allá de lo impalpable
y nos unimos en un deseo infinito.

 
POEMA XI

Estoy mirando el resplandor que emana de ti,
en el cual me detengo como una amante sagaz
que descubre lo que está más allá.

POEMA XII

Me alejo de tus ojos porque la vida me reclama,
de otro modo terminaría petrificándome
y no podría amarte.
Es tanto el placer que me produce tu mirada,
que el deseo de mirarte doblega la voluntad de la muerte.

 
*de MARTA BEATRIZ MULTINI
zurmy@...
 
 
 
 
Pensamiento 722*
 
 
Los únicos que creen en el matrimonio
son los bígamos.
 
 
 
*de Joan Mateu. joan@...


 
 
 
Correo:
 
 
*
 
Apreciados amigos de Inventiva Social:
 
Nunca es tarde para felicitar y desear lo mejor del año que se abre paso con nosotros. Quiero solicitarles, si esa es la forma de hacerlo, permiso o anuencia para enviarles material, textos de mi autoria. Su proyecto es hermoso y solo puedo felicitarlos y apoyarlos desde Nueva York. La amistad no tiene frontera cuando se trata de la familia de la cultura y la literatura. Abrazos.
 
 
*Tomás Modesto Galán. tomasgalan1@...
York College/ Foreign Lang. Department
Comisionado de cultura y cine
Festival Hispano del Bronx


 
 
 
*
 
Queridas amigas, apreciados amigos:

El domingo 11 de enero de 2009 presentaremos en la Radiofabrik Salzburg (107.5 FM), entre las 19:06 y las 20:00 horas (hora de Austria!), en nuestro programa bilingüe Poesía y Música Latinoamericana, música del compositor chileno Pedro Álvarez. Las poesías que leeremos pertenecen a Cristina Papaleo Soletzki (Argentina) y la música de fondo será de
Chimizapagua
(Andes). ¡Les deseamos una feliz audición!
 
ATENCIÓN: El programa Poesía y Música Latinoamericana se puede escuchar online en el sitio www.radiofabrik.at
(Link MP3 Live-Stream. Se requiere el programa Winamp, el cual se puede bajar gratis de internet)!!!! Tengan por favor en cuenta la diferencia horaria con Austria!!!!
 
REPETICIÓN: La audición del programa Poesía y Música Latinoamericana se repite todos los jueves entre las 10:06 y las 11:00 horas (de Austria!), en la Radiofabrik de Salzburgo!

Cordial saludo!

YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.
www.euroyage.com
Schießstattstr. 37   A-5020 Salzburg    AUSTRIA
Tel. + Fax: 0043 662 825067
 
 
 
Convocatoria*
 
 
El trilingüe Magazín Cultural Latinoamericano XICóATL "Estrella Errante" (impreso y digital), que desde hace 17 años se edita en Salzburgo, Austria, convoca a ensayistas, narradores y poetas a colaborar con el trabajo de difusión cultural que llevamos a cabo.

Las colaboraciones deben tener una extensión máxima 4 páginas para ensayo y cuento. Para poesía se ruega enviar una selección de poemas de un máximo de 10 páginas. Los escritos deben acompañarse de un breve curriculum vitae (que contenga la dirección postal) y una foto digital del escritor a la dirección
euroyage@... 
 Los textos seleccionados serán traducidos al alemán y publicados de manera digital e impresa.

Más informaciones sobre nuestra labor cultural sin ánimo de lucro en Europa encontrarán en nuestra página de internet
www.euroyage.com
 Cordial saludo,

 
*Dr. Luis Alfredo Duarte-Herrera
Director de YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.
www.euroyage.com

Schiessstattstr. 37    A-5020 Salzburg   AUSTRIA
Tel: ++43 662 825067
 
 
InventivaSocial
"Un invento argentino que se utiliza para escribir"
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Inventiva Social publica colaboraciones bajo un principio de intercambio: la libertad de escribir y leer a cambio de la libertad de publicar o no cada escrito. los escritos recibidos no tienen fecha cierta de publicación, y se editan bajo ejes temáticos creados por el editor.
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La protección de los derechos de autor, o resguardo del copyrigt de cada obra queda a cargo de cada autor. Inventiva solo recopila y edita para su difusión las colaboraciones literarias que cada autor desea compartir.
Inventiva Social no puede asegurar la originalidad ni autoria de obras recibidas.
 
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Una publicación virtual editada con cooperación de escritores y lectores.

Cuales son sus contenidos ?
Inventiva Social relaciona en ediciones cotidianas contenidos literarios y noticias que se publican en los medios de comunicación.

Cuales son los ejes de la propuesta?
Proponer el intercambio sensible desde la literatura.
Sostener la difusión de ideas para pensar sin manipulación.

Es gratuito publicar ?
En inventiva social no se cobra ni se paga por escribir. La publicación de cada escrito es un intercambio de libertades entre el escritor y el editor, cada escritor envia los trabajos que desea compartir sin limitaciones de estilo ni formato.

Cómo se sostiene la actividad de Inventiva Social ?
Sus socios lectores remuneran con el pago de una cuota anual el tiempo de trabajo del editor.

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#189 De: EDUARDO COIRO <inventivasocial@...>
Fecha: Mié, 7 de Ene, 2009 11:16 am
Asunto: EDICIÓN ENERO 2009
inventivasocial
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INVENTIVASocial

Edición Enero 2009
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*


Es bella la vida con música en los ojos
la sonrisa hablándole a la vida
y tú, cantándole
a la princesa bella del alba
al amanecer límpido de voces.


La vida es bella
como bello es el amor
ante la sedienta tristeza que se apaga
por banales esquirlas.


Colgaremos cada pena
en el cordón de la desmemoria
para soñar el cielo que abre las estrellas
en la sonrisa del sueño.


Y tú y yo desde esta distancia
recordaremos una utópica vida de amor
sin dudas. sin presagios.


La vida de amor y esta música
alimentan cada primavera del alma
no deja de dar vueltas y vueltas.
Cierra cada párpado a la lágrima marina
en la tibia conciencia alegremente saludable
de sabernos vivos amor
de sabernos...



*De Ana Lía Gattás.
analia_gattasz@...










El Caracol de Tierra y de Mar*



Aquí también hay ovejas
Y tienen cuatro patas.


También aquí hay vacas
Y hablan el lenguaje universal
De su especie, o sea:
También dicen muu.


Aquí también llegan los rayos del Sol
Y alternan con la luz reflejada de la Luna.


También aquí nace el café de las semillas,
El maíz crece agarrado de la tierra
Y también aquí se les dice procariontes
A las células sin núcleo.


Pero parece que no es tan evidente para ellos:
Hemos perdido la capacidad de caminar
Por nosotros mismos,
Solo porque a alguien se le ocurrió
Que no podíamos hacerlo.


Y nos es vendido
Más de lo debido
Porque dicen que lo que producimos nosotros
No es tan bueno como lo de ellos:
Que aunque sean lo mismo, no son igual.


Aquí también las personas piensan
Y podemos aprender cosas nuevas.
También tenemos manos, piernas
Y la cabeza en su lugar.


Lo que no tenemos
Es su permiso para construir motores,
Máquinas,
Producir tal o cual mercancía,
Desarrollar tecnología.


Y son los mismos quienes dicen
Que estamos por muy buen camino:
Nos dan el nombre de
"En vías de desarrollo"
Cuando son ellos quienes
Así nos tienen,
Y así nos mantienen.


También aquí tenemos
Grandes centros comerciales,
Donde podemos entrar
Y olvidarnos del subdesarrollo.


Nuestros niños ahora conocen las frutas
En las presentaciones envasadas,
Y el benzoato de sodio
Les da el toque de modernidad.


Aquí también nos ha alcanzado
La grandeza del desarrollo mundial
Que nos abraza,
Nos asfixia,
Nos consuela.


Si estos son los días
De la gran humanidad,
Que el tiempo se lleve nuestros nombres:
No deseamos ser recordados.


Nuestros pasos serán
Como los de las cañas de azúcar:
Dejando a los fenilcetonúricos
Que endulcen sanamente la actualidad.



*de hugo ivan cruz-rosas.
quetzal.hi@...

 
 
 
 
Pájaros nocturnos*



Pájaros nocturnos en el alba,
trasnochados de estrellas
y borrachos de lunas me estremecen,
despiertan la piel dormida de mi otoño


crujen sus alas en el viento
que van corriéndome de mi epicentro
cada vez más afuera hacia orillas desconocidas.


me subyuga el eco de su música diferente
su sonoridad un puente energético
 y un punto de encuentro.


Todos los pájaros en vos, sobre las ramas
desnudas de mi cuerpo agitando violines
arrancan antiguas melodías que emergen vitales
y mueven y conmueven el río de mi sangre.


Pájaro nocturno y lejano
en cada alba habrás de venir a romper
las rejas de mi pacífica prisión que espera en vano
para volar juntos, muy juntos hacia esa otra orilla?



*Laura Elena Bermudez de Tesolin
sisoy_asi@...

 
 
 
LA SALIDA*



No guarecer en sus brazos
no deambular extraviada en el beso
no editar esa leyenda grotesca
ni desenterrar el margen del cuchillo
ni sufrir la opaca prisión de las sábanas
tampoco un tango con semifusas de ausencia
nada de nada
entraño una compañía quieta
relajo los pies del sentimiento
invierto universos erráticos.


No a oírlo
ni detener mis ojos en su paso
no a su perfil hipocondríaco ni a un café
no al contratiempo de la lágrima.


Sí a esta claridad bruta que no anochece.


Poesía es la puerta que se abre
de espaldas al dolor.


*de Diana Poblet.
soydian@...
-de Pétalos y Espada



 
 
 
NOSOTRAS
LAS MUJERES DE SAL*



Nosotras, las mujeres de sal
Somos las fundadoras de tormentas abruptas
Tenemos incendiada la boca y salitre en las venas.
Aprendemos lunas y enseñamos soles
Seguimos denunciando, sobre la tinta seca
 La vigencia total de Sodoma y Gomorra.
Una a una han caído nuestras vestiduras.
Transgresoras, en desnudez de sal,
 Seguimos nuestro norte
Mirando nuestro Sur.
Con cuchillos de viento
Han tatuado nuestra piel milenaria.
Se ha hecho carne y sangre la siembra,
Y en cada primavera llueven rosas de sal
 Que cubren en tibieza el oprobio y olvido.
No somos la mujer de Lot, sin embargo, paso a paso
En danza del picaflor giramos hacia atrás
Vamos certero el rumbo, sinuosas las caderas
A parir la palabra, siempre nueva
Eternamente fiel a la memoria
El  punto exacto es donde termina el arco iris.
Hemos jurado en resuellos de tiza
No olvidar un pasado engendrado
Desde la sal y el agua.
Desde la llanura de la mansedumbre.
Desde el pajonal donde esconde a vergüenza
 Un sol hecho de sangre.
Desde los extensos salitrales de las monedas de oro.
Desde el Perú.
Desde Chile, Bolivia y Argentina.
Desde los Andes
 Que aun miran azorados las hilachas de
Del poncho denigrado del arriero.
Desde la revolución de  ríos subterráneos.
Desde el portal del trigo.
Desde el umbral del guanaco y de la llama.
Desde Hiroshima.


Mientras tanto,
 El soplo universal del viento blanco sorbe espumas de mar
 De nuestra boca abrupta.



         *de Amelia Arellano.
 
arellano.amelia@...

 
 
 
 
SOLUCIONES*



Cuando hay tan poco calor
En las líneas de la mano que
Hasta las gaviotas huyen de sus nidos...


La mar enfurece,
Robándose los sueños y los pianos;
Los techos vuelan de las casas
Y las nubes dibujan extraños algoritmos.


Es hora de pactar una cita con la luna,
Allí, donde no anida la sombra.
Cabalgar a lomos de la
Ignota Mensajera de la Nada...


Y preguntarle al mundo por qué
Nos da las riendas de este carro ciego,
Del que no tenemos control,
Ni conocemos el destino.


Por qué tanto girar en torno a un eje imaginario...
Por qué nos deja Dios cometer errores y,
Peor aún, arrepentirnos.


Tal vez sea entonces,
Hora de marchar, farol en mano,
Con la triste compañía de un fantasma,
Hacia el risco donde rompen olas
Dibujando en el azul franjas de espuma
Y escuchar qué nos trae de nuevo
El canto de los alcaravanes.


Quizás haya que hacerse un barco de papel,
Remos de lápiz, o de tintas,
Esperar a que estalle la tormenta...
Y salir a capturar sirenas,
O verdades.



*De Marié Rojas.




No paremos de soñar*


Se han acabado los fastos, las comilonas y este cúmulo de falsedades y de risas y de felicidad de plástico. Esta felicidad que cuando la ves delante tuyo transparenta la mierda que hay debajo.
La gente, eso que nos da a nosotros por llamar gente, no es mas que borregos que se dejan manipular por los publicistas. Y les llamo publicistas, no a los que se dedican a engañar a la gente sobre la bondad de los productos que deben consumir, sino aquellos que mediatizan la opinión pública y nos dicen a todos los "gilipollas aborregados de a pie" lo que debemos hacer, cuando debamos comprar, donde debamos hacerlo y cuando debemos estar felices y reírnos.
De momento, aun podemos cagar donde nos place, pero llegará el día en que nos hagan guardar nuestra mierda para tenerla a mano el día en que quieran enterrarnos en ella.

Hoy estoy feliz porque nadie me dice que debo alegrarme, ni que debo comprar, ni que debo hacer nada. Hoy puedo seguir con mi trabajo de mierda, en mi oficina de mierda, con unos pringados por compañeros, sin que el de arriba, docto entre los doctos, me indique a mi, pobrecita gilipollas, lo que debo hacer.
A veces, me gustaría saber quien hay detrás de todo eso para poder escupirle a la cara lo que pienso de ellos, a pesar de que seguro que me dirían donde debo comprar la saliva.

¿Vosotros también soñabais que os tacaba la lotería para mandarlo todo a la mierda? Pues a seguir soñando, que eso si era soñar.


*De Rosaura.
-Para mensajes escribir a
Joan@...


 
*


No sé porque la luna se abalanza
sobre esta noche de silencios tensos.
Ignoro si fue ayer que los lamentos
dejaron paso al duende de la danza.


Puede que fuera en lontananza
que brillaran los colores mas intensos.
Puede que se quemen los inciensos
ocultando el hedor de la matanza...


Quizás será una lucha cruel a ultranza
o borbotones de sangre en el inmenso.
Puede que sea gris la lontananza


incluso que huya a caballo del viento;
pero jamás podrá tomar justa venganza,
ni sabrá si es verdad, ni si te miento.



*de Joan Mateu
joan@...





Mi viejo y los ojos*


Esos ojos grises leían y leían los tomos gigantes de leyes.
Protocolos encuadernados de blanco, con fechas de cada año que se despedía.
Su vida era el trabajo, examinaba atentamente con una lupa las firmas, antes de certificarlas. Los domingos, cuando casi todos descansaban. Algún vecino tocaba el timbre. Y preguntaba: - ¿Esta el Doctor? Le tengo que hacer una consulta-. Entonces mi viejo salía con su portafolio de cuero, los anteojos y el libro de actas.
El quería que fuese escribana, pero yo de chica odiaba tanto los librotes, los certificados, los dominios y los" libre deudas". No me gustaban tantos papeles y lapiceras, quería ser distinta, no deseaba hacerme mala sangre como él.
Cuando murió, paso algo muy paradójico. Comencé a escribir.
De sus ojos me jacto de tenerlos parecidos. De su puño y letra me eduqué para amar mi trabajo.


*de Azul.
azulaki@...







ERRANTES*


Trizada. Como castillo en las arenas del recuerdo.


Huye la tarde clara por la ventana abierta del cansancio.
Ya ha partido el Hombre.
Se ha llevado la precaria sombra de sus huesos.
Se ha llevado mi primer latido, la llave de oro y mi valija.
La bendición del pan y la rosa sangrante
Mi resolana y la frescura del  sombrero de paja.
Con él se ha ido el silbido de un tango que se aleja


Se ha llevado mis zapatos de cristal.
Se ha llevado, Ay, se ha llevado mis anillos  de agua.


Nadie ha llegado todavía.
Nadie des cubre la máscara de hierro.
Los perros ladran al eclipse solar.
Los cerezos revientan, lujuriosos, sus brotes.
Los errantes miran los errantes pasos de una luna coral.


Se acerca un barco. Un barco de papel y el tango "Sur"
Y yo, sin mis zapatos de cristal, sin mis anillos.
Ay. Sin mis anillos de agua.



*de Amelia Arellano 
arellano.amelia@...
 
 
 
 
Tardecita*


Profundo escarabajo
De esmalte turquesa
Eslabón del silencioso
Cielo que hace flotar
Las naves en el soleado río
Más allá de las nubes
Las estampas de pinturas
De la naturaleza
La inmensidad del aire
Respira en armonía
En las hortensias rosadas
Y violáceas
El abanico de un picaflor
Retumba en los mansos  pétalos
De la tardecita.-



*de Azul.
azulaki@...
 
 
 
 
 
CUANDO LAS RANAS CRÍEN PELO*


Mi padre, señor de amplia sonrisa, enorme puro, altura importante y sabiduría infinita, respondía a mis requerimientos y demandas más peregrinas con la frase aquella de "Cuando las ranas críen pelo"

- ¿Cuándo podré hacer un viaje a Japón?
- Cuando las ranas críen pelo.
- ¿Cuándo podré ir a pescar ballenas blancas?
- Cuando las ranas críen pelo.
- ¿Cuándo podré comprar un descapotable rojo?
- Cuando las ranas críen pelo.

Debo reconocer que las propuestas de tener un Zoo en el patio, saltar en paracaídas o ir de excursión a la Antártica, eran susceptibles de una respuesta como esta.

"Cuando las ranas críen pelo" llegó a ser habitual en mi vida, lo que quizás indique que no escarmenté nunca en mis propuestas y que hacía de lo insólito la cosa más habitual. Por otra parte la sonrisa de mi padre, a la par que me daba el plazo de la rana y el pelo, me animaba a seguir intentando otras
peticiones.

Ahora tengo dos hijos y debo reconocer que cada vez que los miro veo una rana que lleva melena.



*de
Joan Mateu
joan@...
 
 
 
 
 
Del country en la estación Canning*


Siempre le gustaron las plantas y los jardines, y aunque también se daba maña para hacer arreglos de albañilería y así ganarse unos mangos con la changa, Néstor decidió que tomaría la podadora, la pala y el rastrillo para ganarse "el pan nuestro de cada día". Por esas cosas de la vida, alguien lo puso en contacto con las autoridades del Country "Arboleda del Monte" donde, entrevista mediante, tuvo que dar cuenta de sus habilidades cortando el pasto y arreglando el jardín de una de las casas, bastante descuidado después de algunos meses de ausencia vacacional de sus inquilinos. Su trabajo agradó mucho a las autoridades del consorcio, y muy pronto quedó contratado en forma efectiva para el mantenimiento general del predio.
En un principio le costó acostumbrarse al entorno. La imagen de las casas recortadas contra el horizonte le parecía extraída de alguna revista de decoración que viera en la sala de espera del traumatólogo de su hija. Esos colores chillones que herían la vista, modeladas con el antiguo estilo de los ladrillitos de juguete, y unas puertas y ventanas que parecían construidas en plástico, aunque al tocarlas uno tuviera la desagradable sensación de percibir la consistencia y el sonido del metal. Néstor sentía cierto escozor al contemplarlas, como si fueran ajenas al lugar donde se encontraban. Pero la tarea era abundante, y con el correr del tiempo se fue tornando indiferente a ciertos detalles, concentrándose exclusivamente en los parques y jardines.
Se fue haciendo conocer por todos. Y si bien le pagaban un sueldo fijo por mes, fue haciendo una diferencia al aceptar distinta clase de changuitas de parte de los residentes: cambiar el cuerito de una canilla, encolar una silla, reparar una ventana de enrollar. Tareas que hasta hacía unos años parecían impensables en un country, hoy se habían tornado cosa de todos los días. Había que contemplar la posibilidad de ahorrar unos pesos, con el dólar tan alto.
Pero también recibía algunas donaciones, de ropa que los dueños de casa ya no usaban, o de libros que podían servirle para sus hijos en la escuela, elementos que agradecido guardaba en el carrito que arrastraba detrás de la bicicleta, y que generalmente representaban una alegría cuando llegaba a su
casa. Apenas le servía la mitad de las cosas que llevaba, pero nada era despreciable; su mujer bien que sabía darse corte con la aguja y el hilo, y si no, su cuñado sabría vender bien los libros usados. Todo funcionaba en equilibrio.
Néstor vivía cruzando el antiguo terraplén donde, casi treinta años antes, existiera la vía del Ferrocarril General Manuel Belgrano, que unía La Plata con San Eladio, y del cual hoy no quedaban ni rastros; los rieles y los durmientes habían desaparecido, robados por manos anónimas, o bien sepultados por el paso del tiempo. Cada vez que pasaba en bicicleta por aquel lugar, abundante de ralos pastizales, evocaba aquellas entrañables épocas de su infancia, cuando se escondía entre la maleza que circundaba la vía, para ver pasar aquellos imponentes trenes cargueros, arrastrando una fila infinita de vagones, transportando las más diversas y a la vez misteriosas mercancías.
Recordaba con nostalgia ciertos juegos: cómo solía depositar monedas de cinco o diez centavos sobre los ardientes rieles de la tarde, esperando que el mastodonte metálico llegara en hora y aplastara con su potencia colosal aquella diminuta monedita, revoleándola en el aire y -en caso de encontrarla, luego del impacto- palpando la cruel curvatura que le había impreso a su superficie. Lo mismo hacía con las latas de conserva vacías que encontraba por ahí, contemplando luego con sumo interés el efecto devastador
que podían producir tantas toneladas de metal lanzadas a toda velocidad.
Ignoraba por qué, pero esas imágenes habían ido resurgiendo del fondo de sus recuerdos en los últimos días. "Me estaré volviendo viejo", pensaba, con una tenue sonrisa asomando entre sus labios, y la profunda sensación de evocar un pequeño fragmento de su vida donde recordaba haber sido feliz, sin
preocupaciones ni dolores en el alma. Esas angustias que luego sedimentan en el corazón, provocando la
-quizá inevitable- pérdida de cierta infantil ingenuidad.
Hasta que una fría tarde de invierno lo comprendió todo.
Estaba casi terminando de quitar los yuyos de un cantero, luego de podar una planta que Miss Mary, la dueña de casa, ya no quería ver más, cuando vio llegar a Mister Steven, a bordo de su flamante Jaguar color azul. Se saludaron cortésmente, y apenas unos minutos después, Néstor lo vio salir otra vez. Se dirigió hacia el cobertizo, luciendo un impecable tweed bordeaux, contrastando con la circunstancial desprolijidad de las ramas de la planta recién podada, desperdigadas a su alrededor, y un par de minutos después regresó, cargando algo bastante pesado.
-Néstor, ¿sería tan amable de ayudarme? -, preguntó al pasar junto a él. -El estudio está helado, y quisiera prender la salamandra.
Él estuvo a punto de aceptar, como de costumbre, cuando vio lo que aquel hombre llevaba entre sus manos: un taco perteneciente a un aserrado durmiente de ferrocarril.
Se quedó petrificado; un escalofrío le recorrió la espalda. Quebracho puro; como el que aserraban cuando era chico cerca de su casa, una vez concluidas las tareas de reparación del ramal, que no tardó mucho en cerrarse, ante la inminencia del cambio económico generado por la dictadura militar. El
estupor se vio reflejado en su cara, porque Mister Steven volvió a pedirle:
-¡Néstor! ¿Sería tan amable? Hace mucho frío acá afuera, y esto está muy pesado.
Él actuó de manera automática; le quitó el taco de entre las manos y lo entró en la casa, dejándolo junto a la salamandra del estudio. Mister Steven le pidió que hiciera un par de viajes más, y finalmente, encendieron juntos el primer fuego. Una vez que comenzó a arder, Mister Steven encendió su pipa
y le dio las gracias, además de un módico billete por el servicio.
-Gracias -, dijo él, y señaló hacia los tacos restantes. -¿Dónde la consiguió? Es buena madera.
-Me la vendió un pibe por acá cerca, a unos metros de la autopista. Dijo que la conseguía fácil. Era mucho más barata que comprarla en otro lado. Y por lo que vi, me pareció que prendería bien.
Al salir, pleno de congoja, recogió sus enseres de manera mecánica, juntó las ramas con el rastrillo, limpió todo con rapidez, y se alejó. Mientras avanzaba por el parque, en las últimas luces de la tarde, reparó en unos juegos infantiles que regularmente había visto desde hacía meses, pero que recién ahora le llamaban la atención. Sobre todo, su estructura.
Tanto en las hamacas, como en la viga del tobogán, o el conjunto entero de las vigas paralelas para colgarse, habían utilizado rieles de ferrocarril.
Pulidos y sin óxido, pintados de diversos colores, pero rieles al fin y al cabo. Preservados de la muerte, más no de la rapiña.
Desde esa tarde, aceptó muy poco, casi nada, de las tareas que pudieran ofrecerle como changa. Menos aún, las dádivas que solía agradecer con tanto entusiasmo, pensando en sus hijos. Notó que comenzaba a trabajar con menor entusiasmo, así como a faltar bastante, pretextando cualquier excusa.
Y a pensar seriamente que debería buscarse otro barrio donde poder trabajar en paz. Bien lejos de Canning.


*de Aldima
licaldima@...




 
Once*



Alejar lo sórdido
(cercano a las vías)
alejar los trenes
la prisa
la sed
el temblor
el miedo
no pertenezco ahí
soy gorrión en la pecera
Algo en mí es irrecuperable
algo en mi espalda
algo que suavizaba mi boca
algo que nadie tenía y atragantó tristeza
Algo en la fatalidad del viento
en el bullicio de gentes que no entiendo
en esta urbe que hierve sin ver
Algo en esa Señal increíble
que no viste.


Algo como subir al subte
diferentes estaciones
y elegir nuevamente
entre quince el vagón correcto.


Y verte y ver al mundo desnudo
y saber que pocas veces
que nunca
que improbablemente
haya una ternura tan brutal
como la mía.


*de Diana Poblet.
soydian@...
 
 
 
 
Me enredaré en tus brazos*


Me enredaré en tus brazos
buscando tus cabellos
alcanzando tus labios
con calores de sol.
Y en un galope largo
colorearé tu alma
descansando en la noche
junto a tu corazón.
Buscaré margaritas
que poner en tus ojos
dejándolos sellados,
que no vean la luz.
Y así inmersa en la noche
sin brillos que distraigan
haremos el amor
con toda lentitud.
Te quiero con paciencia,
con arrobo, con calma;
pero también te quiero
con una gran pasión.
Con prisas, con delirios,
con ganas, con deseos,
te quiero como a un sueño
y la mejor canción.



*de Joan Mateu
joan@...


 
 
JUGUETE*



         Ana María fue una niña muy pobre, hasta a los quince años no se puso un par de zapatos, trabajó desde los seis para mantener a sus cada vez más numerosos hermanos. Aprendió a leer entre los doce y los catorce, trabajando de conserje en una escuela, espiaba las clases por la ventana, repitiendo en voz muy baja las lecciones; antes de limpiar el pizarrón tomaba restos de tizas y trataba de dibujar las letras, a los dieciséis ya fue capaz de leer una novela, todavía recuerda como le nacieron sus primeras
alas.

En ese humilde hogar, donde nadie se pudo dar el lujo de asistir a la escuela, mucho menos se podía soñar con  tener un juguete. A los siete años, Ana María trabajaba en una finca a cambio del almuerzo y de una cantina con comida para sus hermanitos. Parte de sus funciones consistían en abrir y cerrar el portón donde las crías de ganado aguardaban a que terminara el ordeño para ir a alimentarse.

Un día llegó un nuevo inquilino a la granja, un potro precioso, apenas separado de su madre. Ana María quedó encargada de su cuidado. Enseguida tomó un inmenso afecto al potrillo, que le hacía mil mimos mientras ella lo cepillaba y acariciaba su suave crin. Le puso por nombre Juguete, ya que nunca tendría otro que aquel. Pronto comprendió, que aunque el amor que sentía por su madre y hermanos no mermaba, el que profesaba por el caballito era cada vez mayor.

Cierta vez, en su casa, escuchó a la madre y a una de sus tías hablar de una prima, ya adulta, que estaba de novia con un campesino de la zona. Los comentarios versaban alrededor del muchacho, muy bueno, trabajador, honrado, que la quería mucho...

-   Yo también tengo un novio, es muy bueno y me quiere mucho - dijo de pronto.

-    ¿Y quién es, señorita, si se puede saber? - le preguntó su madre.

-    Un caballito de la finca donde trabajo.

Los mayores prorrumpieron en risas sin darle otra explicación. Tuvo ella que preguntar al dueño de la finca qué había en su frase que motivara tantas burlas, él le explicó que las personas se hacen novios solamente de otras personas, como los gallos de las gallinas, las vacas de los toros, los caballos de las yeguas... Convencida entonces de que su amor, si bien muy fuerte, era de otra índole, siguió cuidando de Juguete.

La noticia de que debían mudarse a un pueblo bastante alejado y por tanto, debía dejar su trabajo en la finca y buscar otro, la golpeó una noche con toda su fuerza. Por ser la mayor, tuvo que ayudar en la recogida. Mandaron a uno de sus hermanos con el recado, ella no pudo siquiera despedirse del
caballito.

Pero la nostalgia la corroía por dentro. Un día no pudo más, y en vez de ir a la casa donde ahora trabajaba, comenzó a desandar el largo camino que recordaba haber cruzado para llegar a esta nueva casucha donde ahora su familia intentaba salir de la miseria, sin comprender que era el mismo mal,
apenas cambiando el rostro por otro tal vez más triste.

No era lo mismo en carreta que andando, los pies se le ampollaban, llenándose de pequeñas cicatrices, pero la voluntad de ver por última vez a su amigo color canela era más fuerte. Finalmente, al caer la tarde, atravesó un naranjal y divisó la finca.

La encontraron en la puerta, transida de dolor y cansancio. El dueño de la propiedad, un campesino recio que había llegado a tomarle afecto, la llevó cargada para el interior, lavó y curó sus pies y le dio a beber un vaso de leche tibia. Cuando la vio más recuperada, le preguntó que hacía allí, tan lejos de su casa.

-   Vine a despedirme de Juguete.

El caballito había sido vendido. El dolor de la niña fue tan fuerte que sintió que algo la atravesaba por dentro, como un puñal, y perdió el sentido.

Esa misma noche la devolvieron a su casa, uno de los peones de la finca la llevó en una carreta. La golpiza fue doble, de la madre, por haberse marchado sin decir a dónde iba, del padrastro, porque había faltado al trabajo y ese día no habría paga.

Pero estos dolores no importaban, porque uno mayor anidaba en el interior de Ana María, para no abandonarla nunca. Juguete, con sus alegres corcoveos y su enorme cabeza apoyada en su hombro, que apenas levantaba un metro del piso, le había hecho descubrir el amor, la pérdida, el abandono, y ahora se resistía a mostrarle el camino del olvido.


*de Marié Rojas Tamayo
(Del libro "De Príncipes y Princesas", editorial El Far, Mallorca, 2006)




El ciego*



tuve que cerrar los ojos para explicar el sol
lo envolví en cada pupila encandilada
y mientras los sones iban dibujando sus colores
una voz me llamó con la mirada
puso sus manos sobre mi garganta
y entendió que el sol abrigaba
que en las pestañas cerradas
cantaba el sol con las manos
el infinito idioma de los pájaros



*De Ana
analia_gattasz@...
 
 
 
 
Revolviendo la maleta salió tu verso*



Revolviendo la maleta salió tu verso.
Entre calcetines, pañuelos y ropa
aparecieron tus besos


No sabía lo que era
y los tomé con las manos
en silencio
los miré despacio
y los puse en mi boca
un momento


Vi que eran tus besos
y con ellos, tu aliento
que pusiste en mi equipaje
para seguirme queriendo.


*de Joan Mateu
joan@...





POEMA DES-UNIVERSAL*



Todas las noches, todas,
la higuera sombría de mi huerto
se ilumina en mansedumbre de palomas
y florece, callada, florece alegremente.
No es cualquiera. Es esta, la de aquí,
la que escucha,
el secreto silencio de mis pasos.
Amanecido y loco, el viejo nogal
se despereza
en cruz extiende sus leñosos brazos
para que tres niños
-cuánto los amo, cuánto-
viajen en su ramaje,
en sepia retornando.
No es cualquiera. Es este mi nogal-aguaribay
y mis dos universos hecho uno.
Plena de amaneceres.
Sonámbula caricia me despierta
y la mano es su mano,
y la voz es su voz.
No es cualquiera, es mi hombre, el de aquí,
al que digo y proclamo
alumbrando los ojos del poeta sin luz
"No solo amor me une,
sino también espanto
será por eso que lo quiero tanto"
Es esta mi comarca.
Única. No repetida.
La del abrazo de árbol
donde renazco y muero,
en donde,
sobre todas las flores del universo entero,
la bella,
mas bella entre las bellas,
es la flor de mi higuera.



*de Amelia Arellano 
arellano.amelia@...



*


Gigantes vacíos.
Con esas camionetas de acelerador
a tormenta
que valen más de cien salario obrero
con esas varietales camisas que nunca sudan y mudan al cambio
con ese aire de cobre en alforjas
y esa protección inacabada urgueteando para encontrar
aunque sea un ángel negro
a blancadientes muerden el labio
superior
diciendo que la única no puta
es su madre
con esas manía de cagarte hasta el día de la muerte
con ese perfume de infierno y simulacro
apretón de manos falsas y un quiebre diminutivo
con ese alfajor que olvida infancia compartida
con esos
me debo deber un trato
dejarle un sinfónico poema
sin la pólvora maldita
que ellos recogen en las sombras



*de Ricardo Mastrizzo.





Latidos*


Cada pueblo tiene su propio ritmo; su ritmo de caminar, de trabajar, de poner la mesa. Los movimientos les son propios como lo son el lenguaje y la música, ese otro lenguaje que quizás venga de la gente, quizás de la tierra y del paisaje que brinda.
     En Japón he visto las artes marciales que se repiten en la forma de golpear los tambores, de bailar esas danzas que aúnan la lentitud y una contenida violencia, en los sonidos breves y guturales. La misma tensión entre lo estático y la rapidez extrema. Las enormes banderas son agitadas por figuras inmóviles, la precisión de las ikebanas de proporciones perfectas, la belleza de los jardines, la posibilidad siempre del horror y sin embargo la infinita paciencia; la habilidad aprendida, ejercitada y trabajada de un hombre que mezcla la tinta, que con un pincel escribe, dibuja, pinta la palabra como quien hace una señal definitiva. Hay un ritmo, una marca, un acorde que abarca cada cultura y le imprime las notas y los
silencios.
     Una mujer daba a luz. Rodeada por su hijo, su vecina, su marido, daba a luz. En el suelo estaba la mujer, sobre un colchón delgado. Ella misma pujaba con un canto rítmico, todos la acompañaban y el acto de dar la vida de traer la vida era una canción. El niño encontraba el aire y el afuera traído, recibido, acunado ya por las voces y los sonidos que lo arropaban y le daban desde el inicio el ritmo de su pueblo.
     La canción rítmica que se repite en lo cotidiano. En los pasos retumbantes de las sandalias de madera sobre el pavimento, en el ritmo de la danza de cuerpos que se deslizan y de pronto acaban en una pose de estatua, en el ritmo vertiginoso de la oración que también es comunitaria, y que crea la epifanía del ritmo de la vida que se repite circularmente.
      Cerca del suelo, siempre. En comunidad. Y serán las sandalias, el martillito de metal que guía los rezos, los pujos de una parturienta; será la música, el ritmo, será la vida la que marque sus compases.
     Y mientras tanto las historias son las mismas historias. El que muere, el que nace, el que crece y cambia, el que de pronto conoce una verdad oculta.
     Así como imagino una voz distinta para las diferentes multitudes, una melodía propia para los paisajes de montaña, para los lacustres, para la selva. Así como los ojos rasgados del oriente y los ojos acuosos del norte.
Así como el sustento con maíz y batata o con arroz y verdura. Así como el sentido de lo cíclico o la creencia en una direccionalidad en la historia.
Así como todo eso crea culturas diversas, los ritmos se ajustan a los pueblos, los expresan, los definen.
      Y con su propio ritmo todos los seres humanos bailan, nacen, mueren.
Sinfónicamente algunos, algunos discordantes, algunos solos. Todos, todos, llevando los compases heredados, aprendidos, amados u odiados. Cantando, si tienen esa fortuna, su propia canción.



*de Mónica Russomanno.
russomannomonica@...


 
 
 
EL PROFETA VUELVE A SU TIERRA*


Maradona vuelve a villa Fiorito para las cámaras de varios canales, para las fotos de diarios y revistas. Firma pelotas de fútbol, firma sobre camisetas, ídolo, grande el diez.

Lo que tendría que hacer, si tuviera conciencia, es aprovechar ese liderazgo para decirles: abuelos, padres, hermanos, hijos de la villa, no quieran hacer de los niños futuros Diego Armando Maradonas,
porque de millones que se esfuerzan en intentarlo puede llegar uno, si llega, y la frustración de todos los demás se impregna y expande toda la vida. No lo intenten, es muchísimo más lo que pierden que lo que podrían ganar.
Levanten una escuela de artes y oficios; aprendan a hacer ladrillos, blocks, aprendan a levantar paredes como albañiles.
Aprendan a cortar madera, a ser carpinteros. No van a ser genios o ídolos mundiales pero van a ganar su modesta dignidad y ayudarán a sostener una familia y eso no tiene precio.
No compren nada importado, por barato que sea. No consuman droga, tabaco ni alcohól.
Aprendan a fabricar cosas en cuero, aprendan a cortar vidrio y a colocarlos en las casas, aprendan el oficio del vidriero y ganarán modesta dignidad para toda la vida. No se roben entre ustedes, no se mientan, no se violen.
Aprendan a leer y escribir, no pierdan el tiempo matándose unos con otro en la tribuna de las canchas, o siguiendo los partidos por la tele, aprendan a arreglar radios y televisores, aprendan a hacer pantalones, camisas, pañuelos, hagan su propia ropa, compren lo que fabrican otros de su barrio,
aprendan a arreglar bicicletas, triciclos, cañerías, a reparar motos y autos, aprendan a pintar, a criar conejos o gallinas o a hacer panales de abejas.
Hagan toda clase de cosas útiles con sus manos, estudien de maestro, de jardinero, de horticultor, de pescador, de chofer. Aprendan a hacer comida, aprendan a arreglar zapatos, aprendan a quererse a ustedes mismos, no se hagan militares ni policías ni pastores evangélicos, por el amor de Dios. No
adoren al ídolo, no levanten santuario si me muero en accidente por ahí; emborracharse no es festejar, no fumen paco, no sean camello o mula del traficante, no sean matón a sueldo de nadie. Hagan con sus propios brazos su dignidad, sientan orgullo por su humilde hogar, una villa no es menos civilizada o humana que el centro de Tokio o de New York.
El amor no está más adelantado en el vaticano o en Jerusalén, que en el corazón de cualquiera de ustedes.
No crean en promesas de punteros político-electorales. No me amen a mi, no amen mi foto o mi fama, amen a sus abuelos, a sus padres, a sus hermanos, a sus vecinos, entrénense todos los días en amar, concéntrense, ganen ese campeonato mundial del amor, ganen esa copa de héroes o campiones anónimos
de cada día trabajando dignamente con sus manos No esperen que venga Papá Noel o Maradona a tocarlos con la mano de Dios, ustedes son el cuerpo vivo de dios, villa Fiorito es el cielo y el paraiso, no la pierdan. Hoy es el día, hoy es la vida, hoy es el futuro.



*de Rubén Vedovaldi.
 
RubenVedovaldi@...



 
 
Toño*


 Toño tenía diecisiete años y seguía virgen. En un pueblo de campo donde a los catorce las muchachas son madres, era una rareza. Como si fuera poco, el padre lo encontró deshojando una margarita. decidió llevarlo esa misma noche a un burdel para que conociera el amor de mujer. No había luchado tanto por
tener un hijo macho para que al final le saliera rarillo.

         Buscó a Milú, la prostituta de más experiencia, y la llamó aparte.
"No solo me preocupa que sea mariquita, tengo miedo de alguna enfermedad cerebral. estaba haciendo cosas románticas con flores".

         Sin decir palabra, Milú se lo llevó para el cuarto. Al día siguiente no hubo manera de sacarlo del burdel, había probado el dulce y aún tenía hambre. "Tranquilo, está fuerte como un toro y con el empuje de los de su raza", comentó Milú al padre, aceptándole una nueva propina, "tan saludable de abajo y tan cuerdo de arriba que se lo haría de gratis"'. Dos noches después, Toño era sacado a lágrima viva del cuarto de la prostituta, que lo despedía entre suspiros.

         A la mañana siguiente, los sorprendió anunciando que se quería casar con Milú.

-    ¿Con ese trasto viejo? - dijo la madre, olvidando que eran contemporáneas.
-    No tan vieja como para no amar o ser amada - respondió él.
-     Pero hijo - meneó la cabeza el padre -, ella es una prostituta, ha estado con todos los hombres del pueblo, te la busqué por la experiencia.
-    Para mí es perfecta - terció el muchacho.
-    Habrá miles de mujeres en tu vida hasta que encuentres la adecuada - insistió la mayor de las hermanas - hay que probar y probar, hasta que sepas que ha llegado "la que es".
-     Pueden pasarme miles por delante, yo hice mi elección, ¡esa, o ninguna!

         Y dio por terminada la conversación calándose el sombrero hasta las orejas, tomando el machete y partiendo para el corte de caña.

         Los padres, ayudados por las hermanas mayores, por los tíos y hasta por los amigos, hicieron todo lo que estaba a su alcance para borrarle la idea. Toño transitó pacientemente por presentaciones de solteras, viudas y divorciadas, conoció a cada mujer disponible de los alrededores. No lo llevaron al psiquiatra porque en el campo nadie está tan loco como para pagar para que le recompongan el seso, pero sí lo llevaron al brujo haitiano para ver si Milú le había dado a beber algún tipo de poción, si tenía
enterrado algún muñequito con su nombre. "El hechizo es de otro género", les dijo el brujo devolviéndoselo entre carcajadas, "no lo intenten más, ¡aunque le den a probar cien pozuelos de miel, él va a querer el mismo!"

         Un año después de aquella noche que el padre consideraba fatídica y Toño un símbolo de su entrada al paraíso, el muchacho daba por terminada la casita de madera y se iba a buscar a Milú. El pueblo entero le estaba siguiendo los pasos. Antes de sacarla del burdel desenvainó el machete y lo
plantó en la puerta, sus músculos endurecidos por el trabajo brillaban al sol:

-     ¡Óiganme todos para que quede bien claro! - vociferó - ¡Esta que ven aquí es mi mujer y el que no la trate como una señora va a conocer el gusto de mi machete!

         Se alejaron en silencio, tomados de la mano, nadie se atrevió a murmurar, hasta las hojitas tiernas de los álamos dejaron de moverse mientras la pareja caminaba rumbo a su hogar.

         Jamás han vuelto la vista para mirar el camino recorrido, prefieren contemplar el que les queda por delante. Los conocí cuando llevaban diez años de vivir juntos. Se les veía tan felices como si acabaran de ganarse una rifa.


*de Marié Rojas.
 
 
 
 
 
POEMA DES-PINTADO DE AMOR*



Ya no habrá para mi  cielos ocres, azules o rosas.
Ya no habrá pentagramas de luz. Mi cielo será negro


Amor, inmensa eternidad, llama candente.
Amor, barrera sin fronteras,
pulmón de rosa azul.


Amor. Amor. Amor. No te puedo olvidar.
Sumergida en mares de destellos
en el verde, el topacio y el rubí.
Me abrazo incandescente a la página en blanco,
devuelve, quemazón, abrazo,
rojo malvón en flor.


En ausencias de luz, convoco al negro,
negro sobre mi, rondando el aire,
pecho de zorzal palpitando mi asombro.
Amor, espina que no duele,
negro clavel del aire aferrando mi sombra.


En la noche estrellada vislumbro lirios blancos
mas crecen por doquier  aciagos lirios negros.


Amor. Amor. Amor. No te puedo olvidar
y otra vez y otra vez,
elijo la soledad y el negro.
Porque eres como él.
El negro no es color. Es su ausencia.
No es el color, entonces, es la ausencia
que duele.



*de Amelia Arellano.
  arellano.amelia@...


 
 
 
DESDE EL PUENTE*



   Se detuvo donde el río se tornaba cascada, que vista desde lo alto hacía remembrar al cortina que abre el paraíso. Se asomó para ver mejor el eterno hervidero, sintió algo de vértigo y se sentó en el suelo. A esa hora de la madrugada ella y el puente estaban a solas.

         Unos pasos a su espalda la desmintieron. Se volteó, un hombre venía con un estuche de violín al hombro. ¿Cuántas cosas puede contener un estuche de violín? Había escuchado tantas historias al respecto... Drogas, un arma, cigarros robados de la fábrica, cartas de amor, flores hurtadas de los
jardines, la oreja de Van Gogh...

         El intruso, como si no hubiera notado su presencia, se paró a escasos dos metros, muy pegado a la baranda y abrió la caja.
         El corazón se le encogió... no quería aparecer violada y acuchillada a la mañana siguiente.

         Él extrajo un violín, que acomodó dulcemente en su hombro.
Empuñando el arco, comenzó a arrancarle una melodía de Chopin.

         Ella se arrimó, silenciosamente. Las notas se fundían con la brisa nocturna, con el agua cayendo hacia el abismo, con el susurro de los árboles en las márgenes del río. Él era singularmente bello, los cabellos oscuros ondeando, como escapando, los ojos cerrados, como si viera un paisaje mejor que el que les regalaba la luna llena. Ella pensó en la diminuta posibilidad de que se hubiera hecho real su mayor sueño:  un concierto  magistralmente ejecutado para ella sola... mas comprendió que la música es para el que la escucha, porque no puede ser atrapada, las notas parten, como los minutos.

         La celebración a la vida y a la belleza de lo etéreo, duró hasta el alba. Al asomar el sol desde el otro lado del río, él abrió los ojos, como despertando. Ella se incorporó, las piernas entumecidas.

-    No hablo con desconocidos, pero tengo que darte las gracias, te debo tanto... vine aquí dispuesta a suicidarme.

         La vio partir y guardó su violín en silencio.

-   Yo también - dijo.



*de Marié Rojas.

 
 
No me gustan las despedidas*


No me gustan las despedidas. Ese olor a tristeza que flota en el aire. Esa promesa de reencuentro que de antemano se sabe imposible. El gimoteo desesperado de algún pequeño. La mirada ausente de los adultos. Me molesta, sobre todo, el momento en que se produce el quiebre, y la angustia disimulada hasta ese momento se apodera de la escena. Las risas y bromas dan paso a esa incontenible sensación de vacío...
No, decididamente, no me gustan las despedidas; sobre todo cuando, como ahora, me veo en la ventanilla, agitando la mano izquierda, mientras, en el andén, la soledad me envuelve y sólo atino a levantar un poco la vista, que sigue el recorrido de la máquina, esperando que el tren desaparezca, y yo mepierda, para siempre, tras el horizonte.



*Copyright © Dante Schettini.
dante.sch@...

Copyleft: Se permite su reproducción, sin modificaciones, siempre que no sea
con fines comerciales y manteniendo, en todos los casos, el presente texto.
http://zonamutante.blogspot.com/2006/08/no-me-gustan-las-despedidas.html








Nace la colección solidaria de poesía "Tiempos Difíciles"*


*Por Miguel Crispín Sotomayor.
arcomar@...


El primer día del año 2009 me llegó con una noticia muy agradable: La publicación de mi poemario "Fantasmas de Quijote",  por la editorial pontevedresa "El Taller del Poeta", con el que se inicia la colección "Tiempos Difíciles".
Esta colección nada tiene que ver con los propósitos mercantilistas y frecuentemente mezquinos de numerosos editores y algunos poetas cuyo fin es engrandecer las ganancias y no la cultura.
Es fruto de la creación de dos poetas, uno argentino y otro español: Gabriel Impaglione y Fernando Luís Pérez Poza. No son ni desean  hacerse ricos, son pobres como la mayoría de los poetas. Su única riqueza es la solidaridad y el afecto que dan y reciben de quienes, como ellos, desean y luchan por un
mundo mejor para todos.

Es una colección que se hace a golpe de martillo y sudor.

Con un poco de sonrojo, por la parte que me corresponde, deseo compartir con los miembros de Argosis Cultural, y especialmente con poetas y narradores, la nota de prensa  que se ha dado a conocer al respecto,  y que puede ser de utilidad para ellos y para el éxito de la colección "Tiempos Difíciles".



NOTA DE PRENSA

"Nace la colección solidaria de poesía "Tiempos Difíciles"
(Se ruega la máxima difusión de esta nota de prensa).

Los poetas Gabriel Impaglione (argentino residente de Sardegna, Italia) y Fernando Luis Pérez Poza (español), el primero en calidad de director y el segundo de editor, ponen en marcha la colección de poesía "Tiempos  Difíciles", editada por la editorial pontevedresa El Taller del Poeta,
www.eltallerdelpoeta.com


 "Tiempos Difíciles" es un proyecto solidario.

La idea de crear este proyecto surgió de un encuentro de los dos poetas, Gabriel y Fernando, en Lanusei, Sardegna, Italia.

Tiene la finalidad de dar a conocer la obra de poetas que, a pesar de su calidad, presentan diversas dificultades para publicar su obra, en un mundo en que la cultura es una mercancía más, sujeta a las leyes del mercado y no un derecho de los pueblos.

Por cada libro que se vende de esta colección el autor recibe en su domicilio un ejemplar gratuito del mismo. Quien lo compra está ejerciendo la solidaridad para con éste o, dicho de otro modo, apadrinando al poeta publicado.

El autor recibirá gratuitamente, en diferentes entregas, un mínimo de 100 ejemplares de su obra publicada.

 "Tiempos Difíciles" admite también el patrocinio directo de instituciones, fundaciones, asociaciones, etc., e incluso de particulares, en cuyo caso figurará el logotipo de la entidad o persona patrocinadora en la cubierta o en el interior del libro.

El primer libro de esta colección, con formato reducido de bolsillo (14,5*10,2 cms) con el fin de abaratar costes de edición y de envío, es "Fantasmas de Quijote", del autor cubano Miguel Crispín Sotomayor.
Se ha dado la circunstancia de ser el primer libro publicado en la provincia de Pontevedra y, probablemente, en España en el año 2009 que se acaba de iniciar, atendiendo al orden de solicitudes de número de depósito legal. La editorial ha buscado con este hecho, simbolizar el papel que debe jugar la
solidaridad en este nuevo año, especialmente entre poetas.


Sobre este poemario ha escrito Luis E. Aguilera, Director Nacional de la Sociedad de Escritores de Chile:
"LA MUERTE ANDA CON ZAPATOS NUEVOS"
Me ha llegado un nuevo poemario. Siempre esperado, por lo demás, de algún escritor hermano cubano. Cuando uno lee un texto como "Fantasmas de Quijote" (Quijoterías), de Miguel Crispín Sotomayor, podemos señalar que es un poemario novedoso en la búsqueda de la creación poética cubana:
"Cuando simulo alegría, mientras rabio/ con más rabia la impotencia./ Cuando todo está bien y mucho anda mal/ y viro la cara para no ver.". Nos conduce a una velada crítica social del mundo actual. Y prosigue: "Es que el Quijote ha muerto./ Rocinante galopa sin jinete.". Es lo que nos parece a veces este
universo tan desigual y falto de la tan necesaria igualdad, solidaridad, que desde mi modesto punto de vista, tan heroicamente practica el pueblo de Cuba.
Miguel Crispín con su deseo de dar a conocer las inquietudes que le rondan en la cabeza, y que tenía urgentemente que poetizar, por anotar sus sentimientos que lo persiguen desde siempre. Al dar a conocer este poemario con algunos rasgos de época, de distancias, compara espontáneamente con
nuestro tiempo actual: "Cuando crees llegar/ se hunde el camino/ el fango alcanza el cuello/ casi la boca casi la lengua/ Cuántos tacones y suelas gastados./ Cuántas gotas de sudor. Cuántas horas de sueño/ Cuántas vidas./ Todavía miro y escucho: Fuego./ Veo / los cuerpos caer.". Poesía vivencial,
no cabe duda, del recuerdo que brota como pájaros de la boca. En una noche solitaria, de cielos encendidos en la lejanía.
Leer esta obra no significa sólo seguir a la literatura cubana en su evolución; vamos encontrando en varios de sus poemas, informaciones históricas. Gracias a su bien documentada exposición se conocen estos versos: "Si alguna vez olvido/ que las balas batistianas cruzaron a Armando/ en el Puente de Boniato,/ que Trillo es un monumental bloque de cemento/ junto al mar de Santa Cruz,/ que Casimiro fue cazado/ en una traicionera calle de Managua / y Walsh, en una de Buenos Aires;/ o que Roque Dalton fue asesinado dos veces/ o que a Víctor Jara le quebraron la voz y las manos/ o que el Ché se ocultó/ para reaparecer montado en Rocinante/ y no acumulo valor,/ el suficiente,/ hazme un favor: Mátame./ "
La síntesis, se aplica en el presente trabajo, y es el resultado de una experiencia e investigación seria acerca de los temas propuestos.
Por lo mostrado, la presente obra poética constituye un valioso aporte que resume el papel del escritor comprometido con su tiempo en las letras cubana y entre los muchos otros haberes de nuestra literatura latinoamericana e idiosincrasia que nos caracteriza, no en vano cantaron: Nicolás Guillén,
Pablo Neruda, Vicente Huidobro, Cintio Vitier, Pablo de Roka, Pablo Armando Fernández, Gabriela Mistral, Fina García Marruz, María Luisa Bombal, Pablo de La Torriente Brau, Gonzalo Rojas, José Martí, y ahora Miguel Crispín Sotomayor, todo lo cual se ha conseguido mediante  un lenguaje ameno y una firme redacción.


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Convocatoria*
 
 
El trilingüe Magazín Cultural Latinoamericano XICóATL "Estrella Errante" (impreso y digital), que desde hace 17 años se edita en Salzburgo, Austria, convoca a ensayistas, narradores y poetas a colaborar con el trabajo de difusión cultural que llevamos a cabo.

Las colaboraciones deben tener una extensión máxima 4 páginas para ensayo y cuento. Para poesía se ruega enviar una selección de poemas de un máximo de 10 páginas. Los escritos deben acompañarse de un breve curriculum vitae (que contenga la dirección postal) y una foto digital del escritor a la dirección
euroyage@... 
 Los textos seleccionados serán traducidos al alemán y publicados de manera digital e impresa.

Más informaciones sobre nuestra labor cultural sin ánimo de lucro en Europa encontrarán en nuestra página de internet
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 Cordial saludo,

 
*Dr. Luis Alfredo Duarte-Herrera
Director de YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.
www.euroyage.com

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#188 De: EDUARDO COIRO <inventivasocial@...>
Fecha: Mié, 31 de Dic, 2008 1:39 pm
Asunto: ¿HABREMOS DEJADO DE CRER EN ALGO?
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Felicitación*




Al hacer Dios el reparto de habilidades me dio a escoger entre querer a mis amigos y tener buena memoria así que os deseo una buena Semana Santa y feliz Verano.



*de Joan Mateu 
joan@...








¿HABREMOS DEJADO DE CREER EN ALGO?




 
*


A veces (y solo a veces) uno corre tal suerte que caer del cielo no es tan desastroso cuando se tiene al menos la esperanza de ser bien recibido en el infierno. Pero cuando uno descubre que donde el cielo tiene hoyos, el infierno ha cerrado sus sucursales, nos damos cuenta que hemos quedado entre humanos... Y justo uno comienza a creerse dueño de sí cuando nos damos cuenta que donde ningún dios y ningún demonio puede ayudarnos, aparecemos solos, y ni aún así somos salvados por nosotros mismos... Y cuando la humanidad parece aplastarnos sin que podamos hacer algo, llega alguien con los mismos pasos, con sus manos, sus brazos, sus ojos, su sonrisa; y nos abraza, nos mira... La libertad se vuelve mortal, y sale de uno para convertirse en alguien más: y somos salvados por un milagro que escribe, crece y muere como todo lo vivo que nos rodea... Y uno entiende cuando dicen que los sueños también tienen pies, y manos, y ojos, y nariz, y esos etcéteras que con el tiempo se tendrán que descubrir...


La vida brinca de un lado para otro: los vientos abrazan los polvos que cierran nuestros ojos, las lluvias se despiden de las tierras... Tu, yo, el tiempo: ¿Qué hacer?... ¿Habremos dejado de creer en algo? ¿Habremos olvidado los temores de un mundo olvidado?... Lo descubriremos pronto, y espero estar
lo más cercano a ti posible cuando eso pase.




*de hugo ivan cruz-rosas.
quetzal.hi@...






La fe*



Se lo habían inculcado en el colegio. Los curas, con sus sermones y sus machaconas parábolas que culminaban en unos "ejercicios espirituales" de los que era imposible salir incólume. De las tres virtudes teologales, Fe, Esperanza y Caridad, la más importante era la Fe. Sin la Fe - decía el Padre Garriga - todo lo demás carecía de importancia.

Cuando acabada la escuela me incorporé a la vida laboral, "al mundo exterior" que decían los curas, nunca olvidé las enseñanzas recibidas, que aunque dormidas por el devenir de cada día en el momento mas inesperado surgían de aquellos lugares en que la escuela los había insertado.

Sin embargo todo el tiempo pasado en el colegio me sirvió para mantener unas relaciones con el clero que posibilitaron que me uniera a la expedición Plumkier (subvencionada por el obispado) que debía viajar desde Los Urales a Kamchatka completando la cartografía de diferentes zonas. Esta circunstancia me proporcionó la posibilidad de vivir una de las mayores experiencias de mi vida:

Aproximadamente a la mitad del camino, en el campamento se montó una de las reuniones habituales en las que todos los expedicionarios nos reuníamos alrededor de una hoguera y se discutía sobre temas religiosos y filosóficos.
El clima que se vivía en estas veladas era similar al que había vivido yo en mi época de estudiante.
Llevábamos ocho días debatiendo el tema de la fe y los rostros parecían iluminados por una fuerza interior, reflejo de la propia creencia. La fe es lo más importante. La fe mueve montañas. Si todo el mundo tuviera fe.

El clímax de la reunión fue subiendo y todos entramos en una fase de éxtasis que nos transportaba a un estadio superior. Todos creíamos en la fe. "La fe mueve montañas". Entonces se produjo el fenómeno. Cuando todos tuvimos fe, las montañas empezaron a moverse y se apartaron, se arrastraron y se
trasladaron, amontonándose en el Himalaya y formando la Siberia.
Todo el trabajo de cartografía realizado hasta la fecha no valía un pimiento.



*De Joan Mateu.
joan@...








LA HORA DE LA TENTACIÓN*



     Para caer en la tentación, cualquier hora es buena, pero algunas son "especialmente buenas". Las tres de la tarde, por ejemplo, es el momento en que se despiertan muchos demonios y salen a flor de piel los deseos de aplacar asuntos pendientes. Es increíble, porque es una hora de plena luz, pero del mismo modo que a unos los llama la siesta y a otros la merienda, a algunas personas se les despierta el bichillo del pecado original. La Biblia no lo aclara, pero no tengo dudas acerca de la hora en que fue consumida la manzana.

         El Chino Carloto dijo al jefe del almacén que tenía que ausentarse unas horas para resolver un problema personal; cuando el jefe quiso indagar más, él le respondió que era un asunto vital, alzó las cejas en señal de urgencia - no se sabe qué habrá imaginado el jefe, pero algo importante debió ser - y sin más comentarios le dieron la tarde libre. Era un buen trabajador, no solía ausentarse por gusto, solo faltaba a su puesto laboral unos minutos por día, cuando iba a tomarse la presión.

         Se llamaba Carloto en honor a su abuela, que murió minutos antes de que él viniera al mundo y dijo en un último suspiro: "Pónganle mi nombre a la niña". como no hubo tiempo de rectificarle su error y el padre quería cumplir la voluntad de su santa madre, Carloto se quedó, como variante para quedar bien con todos, menos con el bebé, que quedó condenado a arrastrar ese nombre por la vida. Por suerte en Cuba a los que tienen rasgos asiáticos se les llama "el Chino" o "la China", según el caso, por tanto lo de su nombre solo se sabía en papeleos oficiales. Cuando las muchachas preguntaban, respondía: "Me dicen el Chino, pero puedes llamarme Carlo". y le quedaba el diminutivo elegantemente italiano.

         Rosa de las Nieves, la enfermerita preciosa a quien llevaba dos semanas enamorando, a pesar de saber que estaba casada, había llamado bien temprano al policlínico - no más ver salir el desvencijado Lada que manejaba su marido, individuo forzudo y lleno de malas pulgas, chofer del almacén donde trabajaba el Chino - pretextando sufrir de "punzadas en el bajo vientre" y como con los asuntos femeninos siempre se tiene compasión, le dieron el día de descanso. Así tuvo tiempo de ir por la mañana a plancharse el pelo y hacerse iluminaciones platinadas, que contrastaban de maravilla con el negro retinto de su piel.

         Verdades incuestionables, si bien disfrazadas: lo de Carlo era una cuestión de vida o muerte - había estado a punto varias veces de decirle Nievecita a su novia y la muchacha era cinta negra en kárate, para colmo entrenaba en el gimnasio que quedaba al lado del policlínico, ventana contra ventana, y no entendía "nada de tanta tomadura de presión con la negrita esa que se remenea y enseña hasta el alma cuando se agacha para alcanzar una jeringuilla" -, y a ella le punzaba ya cualquier cosa que tuviera por debajo del ombligo, de tanto roce y frasecitas al oído cada vez que el Chino pasaba a tomarse la presión, que siempre estaba normal, pero era el único pretexto para darle dos vueltas diarias, porque ella se dedicaba a pruebas citológicas, inyecciones, vacunaciones o chequeos de presión sanguínea. Lo
de la prueba era impensable por motivos más que obvios y no era cosa tampoco de dejarse pinchar por amor, a pesar de que las jeringuillas se guardaban en la gaveta más baja del estante.

         En fin, que entre punzadas y otras urgencias, consiguieron la anhelada tarde, lejos de los respectivos trabajos; nunca lo suficiente, porque el dinero no les daba para un hotel y tuvieron que contentarse con un cuartico que se alquilaba por horas a la vuelta de la esquina, entre el agro mercado y un atelier de alta costura, lo cual era bueno porque con tanto trasiego de personas pasaron inadvertidos y se sintieron bien a resguardo de las miradas de la novia de él y del esposo de ella. Fueron muy puntuales, rayando las 3, porque si se les iba a cobrar por horas, había que disfrutarlas en su total extensión.

         Ella, que pese a lo que se decía de su reputación, no había sido antes infiel, miró con desconsuelo la habitación, adornada en el estilo más antiestético posible, incluyendo una muñeca Loreta de los años sesenta, vestida de novia, con una polvorienta pamela de encaje, sentada en un taburetito de madera, con una flor de plástico en la mano, lo cual le daba cierto aspecto de figurita vudú. Suspiró.

-      Mi Chini, había imaginado este encuentro más romántico, ¿y tú?
-      ¡No te preocupes! - la tomó él por la cintura, sentándola en la cama - Tú calla, disfruta y observa como te transformo esto en un paraíso - se sacó de los bolsillos varios paquetitos -. Para que la ocasión valga la pena, hay que crear un ambiente único, digno de ser recordado, y en eso vas a reconocer cuando termine que soy un maestro.

         Corrió las cortinas para generar penumbra, cubriendo disimuladamente a Loreta con ellas, esparció pétalos de rosa por el suelo, encendió velas de colores, inciensos de varios tipos. Ella sonreía
complacida ante tanto despliegue de recursos y energía en su honor. Había tenido sus resquemores, por "eso que se decía de los chinos y el tamaño reducido del órgano reproductor", pero ahora no le quedaba duda de que sería un amante admirable. Si no daba la talla por un lado, la llevaría al cielo con otros talentos.

         Al primer abrazo, ella se quejó del calor y como no había aire acondicionado, él arrastró hasta los pies de la cama un vetusto ventilador de cuando la segunda guerra mundial. Al conectarlo, descubrieron que no solo generaba frescor  - fue una buena época para los electrodomésticos, como los refrigeradores General Electric y Westinghouse, que en contra de Dios, de la falta de piezas y de los pronósticos, aún enfrían -, sino emitía un zumbido estilo abejorro que aplacaba los ruidos de la calle. se movía un poquito, pero lo calzaron con ayuda de los cuatro zapatos y lograron que se quedara quieto, silbando bajito y refrescando.

         Las 3 de la tarde es la hora en que suele pasar el desfile de los pregoneros característicos de cada barrio habanero, en este caso: el que vende dulces: "¡El pastel a peso!, ¡a peeeeso el pastel!, ¡de coco y de guayaba!", el carrito del granizado con su campanilleo - el granizadero era mudo, pero para el caso hacía bulla con tres campanas -, la florera con su carretilla: "¡Floreeeees!, ¡las flores!, ¡llegó la florera con margaritas, rosas, gladiolos, azucenas, mariposas y girasoles para los vivos, los muertos y los santooooos!", el vendedor de huevos con su mochila al hombro: "Huevo, huevo, huevo" - no gritaba porque temía hasta su sombra, cada tres "huevo", echaba dos miradas a ver si no lo seguía la policía y continuaba - "huevo, huevo, huevo", la mulata que vende fresas, cantando a pleno grito: "¡Freeeesa!. llegó la fresa a la isla de Cuba y viene conmigo, fresa, fresa, ¡freeeesa, para alegrar tu vida y adornar tu meeeesa!", el viejito de las cremitas de leche con su bicicleta y su excelente voz de tenor: "¡Cremitas
de leche!, ¡de leche de vaca!, ¡de leche de vaca legítima! - no se sabe si porque fue hija de un matrimonio legal de vaca y toro o porque no tiene harina en la mezcla -, ¡con garantía!, ¡las prueba y después la paga! ¡y siempre te quedas con ganas!".

         Entre zumbidos, aromas, opacidades, medias luces, campanillazos y pregones amortiguados, lograron alcanzar la intimidad deseada. Subieron de tono las caricias, cayeron las ropas, se enlazaron en singular contienda y, como siempre que triunfa el deseo, olvidaron que el mundo existía.

         Precisamente en ese mundo que por unos instantes habían logrado ignorar, el ventilador logró vencer la barrera de zapatos y avanzó unos centímetros. Como en las trampas que solo se ven en los dibujos animados, uno de los inciensos, movido por el aire del ventilador, se tambaleó peligrosamente, cayó sobre una vela y ardió de un extremo a otro, generando la energía de activación suficiente para incendiar al resto de sus camaradas; éstos a su vez prendieron fuego a la parte baja las cortinas, que
llevadas y traídas alegremente por el bailoteo del ventilador - se diría que el artefacto se había sumado al entusiasmo de la bestia de dos cabezas que se movía en la cama -, comenzaron a quemar las ropas desparramadas por el suelo. las ropas, ayudadas por las cortinas, encendieron los extremos de las
sábanas, el vestido de novia de Loreta, la alfombra de pajilla y las matrioshkas de cuando se vendían artesanías rusas, el papel de celofán de los caramelos de la ofrenda a Eleguá, el dios de los caminos, el que teje y desteje el porvenir, el que abre y cierra las puertas, el que quita y da la suerte.

         Fueron segundos, solo eso basta para cambiar un destino, o dos. De pronto, ella adquirió cierto grado de conciencia y preguntó:

-     ¿Mi Chino, no te huelen demasiado fuerte estos inciensos?

         Él iba a responder que no, que eran originales de la India, comprados en la Tienda del Oriente, nada de inventos tropicales, y por eso olían tan intensamente, cuando vieron la danza de las llamas a su alrededor.

         Trataron de alcanzar la puerta del cuarto, pero el fuego no los dejó.

         No les quedó más remedio que saltar por la ventana y ponerse a gritar, pidiendo auxilio, para que les ayudaran a apagar la hoguera que amenazaba con devorar el resto de la casa.

         En ese justo momento llegaba Yané - cubanización de Jeannette -, la dueña del cuarto, con una pierna de jamón que se había comprado en el agro mercado gracias a los beneficios del alquiler. Al ver su renta en fuego, no le quedó otro remedio que dejar la pierna en el contén y sumarse a la algarabía, moviendo la cabeza, saltando, quebrando la cintura, agitando los brazos y llevándoselos alternativamente al corazón y a la cabeza, de modo tan rítmico a pesar de sus doscientas libras y sus sesenta años que parecía un baile de los que están de moda, mezcla de rap, reggaetón y hip-hop. Es
una pena que aquí nadie tenga camaritas digitales porque era una coreografía digna de verse en Internet. claro, tampoco tenemos Internet, pero el baile de la gorda valía la pena.

         No hubo mayores problemas, vivimos en un país solidario: el mudo comenzó a solicitar ayuda a campanillazo limpio; el vendedor de huevos soltó la mochila cuidando que no se le rompiera ni un huevo, a pesar de las prisas; el de las cremitas arrinconó la bicicleta; el pastelero la cesta; la florera la carretilla; la mulata, más previsora que el resto por haber sido víctima de varios robos, corrió con el pozuelo de fresas bajo el brazo.

         Se les sumaron los vecinos, los panaderos de la panadería de la esquina, en parte por el fuego y en parte porque todos habían soñado ver las tetas de Nievecita - cuando se agachaba a recoger las jeringuillas solo mostraba la mitad posterior -, las costureras del atelier de al lado, temiendo por sus telas. Los del agro no podían moverse de sus puestos porque perdían "güiro, calabaza y miel" pero gritaron a los del almacén que les quedaba al fondo, pidiendo que fueran a auxiliarlos. claro, ellos no sabían, de buenas intenciones está el mundo lleno. Hasta algunos que corrieron al escuchar los gritos sin saber para qué o por qué gritaban, dos clientes del atelier con los vestidos llenos de alfileres - con lo cual solo lograron pincharse y llenar de pinchazos a quien se les acercara - y tres taxistas que no tenían nada que ver con el asunto pero acertaron a pasar en el momento justo, se sumaron al bulto de bomberos emergentes. eso de crear "emergentes" siempre nos queda de maravillas. Por cierto, uno de los taxistas llevaba un paciente para la hemodiálisis diaria, casi se le muere en la espera de que su chofer apagara el fuego, pero eso queda para otra historia.

         Aunaron fuerzas, cargaron cubos de agua desde la panadería porque nadie encontró una manguera, incluso le echaron el agua de la palangana donde vivía la jicotea de Yané, que se asoleaba en la puerta por las tardes, sin darse cuenta de que iba con tortuga y todo para adentro. Fue algo digno de verse. y por tal motivo, el que pasaba se quedaba, ya fuera arrimando el hombro o mirando.

         Finalmente, dejaron el cuarto lleno de humo y cenizas, sin cortinas, ni matrioshkas, ni muebles, ni muñeca vudú vestida de novia, pero con la mampostería intacta. El ventilador de cuando la guerra sobrevivió, no se sabe cómo, y aún echaba aire entre zumbidos, desparramando gotas de agua.
Desde su pozuelito, el dios de los caminos miraba la escena con sus ojos de caracoles ahuecados, el fuego lo había dejado negrito y sin caramelos, pero incólume.

         La dueña del inmueble, si bien hubiera querido linchar a los amantes, estaba consciente de que ni siquiera podía reclamar daños y prejuicios porque el alquiler era ilegal - como los pasteles, las cremitas, los huevos, las flores, dos de los taxis, las fresas, el sirope del granizado y casi todo aquí - y se limitó a mirar desconsolada los restos de su negocio, mientras se tomaba una manzanilla que le trajo la chismosa del edificio de enfrente con la intención de sacarle información.

-      Son unos primos del campo - decía a la cotilla, que no le quitaba ojo a la pierna de jamón -, pobrecitos, les había prestado el cuarto para que descansaran un poco antes de tomar el tren. ¡angelitos, mírelos como han quedado! - se enjugó una lágrima muy sincera y asomándose para comprobar el destrozo, murmuró entre dientes, mirando de reojo a Eleguá - Ésta tú me la pagas, negro cabezón. ¡te voy a tener un mes a dieta, ni caramelos, ni roncito, ni miel, ni café, ni nada!

         Mientras esto sucedía, la pareja de pecadores, sentados en el borde de la acera con el pelo chamuscado y la cara llena de tizne, pasado el susto menor, comprendían que tenían que enfrentarse ahora a los presentes - sumando los curiosos y los que habían llegado tarde a ayudar pero se habían
quedado para el jolgorio, eran bastantes -, a las costureras que querían averiguar "si era cierto lo que se decía de los chinos" mirando con descaro a la entrepierna de Carloto, que entre el susto y su naturaleza espontáneamente reducida casi se sentía "Carlota", a una novia karateka, a un esposo de armas tomar, al personal del almacén que ya venía en camino, y el del policlínico, a donde seguro había volado la noticia, y como si fuera poco: ¡tenían que seguir vestidos de Adán y Eva porque nadie, ni por
conmiseración, les alcanzaba una toalla para cubrirse!

         Y todavía eran las tres de la tarde.



*de Marié Rojas.








No me gustan las despedidas*




No me gustan las despedidas. Ese olor a tristeza que flota en el aire. Esa promesa de reencuentro que de antemano se sabe imposible. El gimoteo desesperado de algún pequeño. La mirada ausente de los adultos. Me molesta, sobre todo, el momento en que se produce el quiebre, y la angustia disimulada hasta ese momento se apodera de la escena. Las risas y bromas dan paso a esa incontenible sensación de vacío...
No, decididamente, no me gustan las despedidas; sobre todo cuando, como ahora, me veo en la ventanilla, agitando la mano izquierda, mientras, en el andén, la soledad me envuelve y sólo atino a levantar un poco la vista, que sigue el recorrido de la máquina, esperando que el tren desaparezca, y yo me
pierda, para siempre, tras el horizonte.



*Copyright © Dante Schettini.
dante.sch@...

Copyleft: Se permite su reproducción, sin modificaciones, siempre que no sea con fines comerciales y manteniendo, en todos los casos, el presente texto.
http://zonamutante.blogspot.com/2006/08/no-me-gustan-las-despedidas.html





Zapatos (para todos)*


No todos somos periodistas pero todos tenemos zapatos. Me corrijo no todos. Siempre hay algo que se puede hacer y algo que se puede dejar de hacer para no ser cómplices, calzados o descalzos. Cuando, como ahora pienso, se va el perro al que le tiraron los zapatos, sería barato para EEUU, buen precio
para tanta sangre y destrucción, tirarle solamente a Bush, demasiado barato..
Me gustaría un zapatazo para cada cómplice.
Me temo que todas las fábricas en incesante producción no alcanzarían.
Acaba de morir H. Pinter, él hablo de esa masacre injustificada, cuando tantos se callaron. Porque millones de personas dieron su tácito consentimiento. Me temo que no alcancen los zapatos


*de Cristina Villanueva.
libera@...





 
Soledades*



Una tarde, mientras íbamos río abajo en un bote de pescadores, mi padre cerró con furia los puños alrededor de la caña y de golpe se echó a llorar.
Llevábamos un largo rato en silencio. Yo tenía los remos y trataba de que la corriente no nos alejara demasiado de la orilla. Hasta entonces su pena me había pasado desapercibida porque para mí él era fuerte y sin fallas. Me demoré un largo rato antes de preguntarle qué le pasaba. Confusamente me
dijo que había perdido a alguien a quien quería mucho y aunque era muy católico empezó a cagarse soberanamente en Dios. En ese momento no me importaron nada Dios ni los seres queridos. Me irritaba verlo así, aferrado a la caña, con la cabeza hundida en el pecho y el pelo blanco sacudido por el viento.
Hasta entonces su vida había sido ordenada, mediocre, patriotera. Fluía mansa y previsible como el agua que nos llevaba entre islotes y troncos flotadores. Dios era una inteligencia inasible e inapelable que aparecía cada vez que nos faltaba una explicación. Yo creía en El: todavía me veo rezando a oscuras, pequeño y pecador, pidiendo que fueran eternas las cosas que me hacían dichoso. Era tan joven que sólo pensaba en la muerte como algo lejano que quizás tuviera solución. Lo que pesaba era la soledad. No la
soledad de estar solo sino esa otra por la que han escrito los mejores libros y cantares del universo. Ese paréntesis que atrapa una palabra para darle entonación subterránea. El agujero negro, infinitamente vacío, en el que aquella tarde había caído mi padre.
En Tierra de sombras un estudiante de letras dice que leemos para saber que no estamos solos. En Bleu, la protagonista intenta ocultar lo evidente bajo una máscara de fortaleza e indiferencia, hasta que algo se rompe. Por fin, en la edad de la inocencia, el hombre que acepta una vida prejuiciosa y previsible se hunde en las contradicciones de una clase incapaz de dar a la soledad otra respuesta que el orden cerrado y la complacencia hedonista.
Miré esas películas el fin de semana y al ver llorar a Anthony Hopkins abrazado al hijo de su esposa muerta, me puse a llorar yo también y me vino a la cabeza esa imagen de hace tantos años en el río Limay. Sin duda, también contaba la culpa, pero eso lo comprendí más tarde. Culpa de estar ahí y ser más joven que él. De no tener todavía nada que amortizar o de estar pagando por anticipado.
Durante un paseo por el campo, el profesor enamorado de una mujer agonizante confiesa su dicha efímera y ella le responde: "La felicidad de hoy anticipa el dolor de mañana." Tierra de sombras habla de Dios y del alivio que ofrece la fe para insinuar que no hay tal. Que Dios es el sufrimiento mismo y no su consuelo. Durante siglos el Creador jugó a ser imprevisible, fuente de amor y verdad, juez supremo incomprobable. Desde que lo inventaron, los hombres han tratado de explicarse para qué les sirve. Y como lo suyo es, a los ojos de la mayoría temerosa, sólo castigo, tampoco él sobrevivió a la oferta y la
demanda. Mi padre no podía saber que dios iba a morir tan pronto y yo mismo nunca lo imaginé. En esos días lo habían intimado a dejar el cigarrillo.
Rechazó las pamplinas de los médicos y apostó a algo superior. Al Ser Supremo que estaba por encima del bien y del mal.
Naturalmente, perdió. Pero eso iba a ocurrir años después. Entre tanto está llorando mientras un bagre tira de su línea y yo no me animo a acercarme para consolarlo. Me digo que en una de ésas el bote se da vuelta y tenemos que volver nadando.
¿Qué tiene que ver el cigarrillo con el Reino de los Cielos? Mucho, me parece: al placer corresponde un castigo de espantosa agonía. Así pasa  con todo lo bueno en la tradición de judíos y cristianos. Más allá, el goce y la dicha no prefiguran el paraíso sino el infierno. Eso parece decir Richard Attenborough. El amor, si podemos darlo, nos devolverá lágrimas y castigo.
Palabras más, palabras menos, Scorsese sugiere lo mismo. Sólo que no hay amor en La edad de la inocencia. No lo hubo en la vida de Edith Wharton, no podía haberlo en su novela y no es intención de Scorsese mostrar otra cosa.
La película, situada en 1857, habla de hoy y de una aristocracia con códigos propios: ocio, manjares, hipocresías, hasta que el amor aparece como una amenaza. Evitarlo preserva el orden social. Eso sugiere, me parece, el impenetrable mayordomo de Lo que queda del día. La autoridad de mister Stevens es proporcional  a la negación de sus sentimientos. El dolor, la alegría, la humillación, resbalan en su alma como gotas de rocío. Todo pasa pero queda la soledad. Para Baruch Spinoza, en su Ética, el control de los sentimientos es la mayor virtud del alma: "A la impotencia humana para gobernar y reprimir los afectos la llamo servidumbre; porque el hombre sometido a los afectos no depende de él, sino de la fortuna." Con Spinoza se pone en claro, desde 1677, que el poder, para ser tal, excluye el amor en
cualquiera de sus expresiones. Y que la gente vulgar al mostrar sus afectos los expone a la manipulación y la demagogia.
En sus Diarios, el narrador John Cheever apunta en 1979: "Puedo saborear la soledad. La silla que ocupo, el cuarto, la casa, a todo le falta sustancia (...) Creo que la soledad no es un absoluto, pero su sabor es el más fuerte." El libro comienza con una reflexión bella y perturbadora para mí porque sospecho que así sentía la vida mi padre aquella tarde que salimos de pesca: "En la madurez hay misterio, hay confusión. Lo que más hallo en este momento es una suerte de soledad. La belleza misma del mundo visible parece derrumbarse, sí, incluso el amor. Creo que ha habido un paso en falso, un viraje equivocado, pero no sé cuándo sucedió ni tengo esperanza de encontrarlo."
Y bien, mi padre era más que eso, o ni siquiera eso: "Nada más obsceno y vano que intentar contener la vida y la obra de un hombre en un puñado de líneas invocadas en el tiempo y la distancia", escribe Rodrigo Fresán en Trabajos manuales. Y agrega: "Cuando un hombre se transforma en el único paisaje posible de sí mismo es cuando alcanza la forma de la soledad. La soledad como territorio. La soledad como forma alternativa de la geografía y de lo biográfico."
Estoy tratando de decir, con imágenes y palabras de otros, que lo esencial de una vida brota en el momento en que nos enfrentamos a las formas más puras de la verdad. Amor, dolor, soledad. Ahí estamos solos, sin Dios, sin patria ni sustento. Un paso atrás, un movimiento en falso y todo está perdido. En la serenidad del bote que bajaba por el Limay, mi padre percibió de golpe su tierra de sombras. Nada de este mundo le resultaba ajeno, pero él no era más que una brizna de polen arrastrada por el viento. Cuando tuvo fuerzas para admitirlo dejó de llorar, recogió la línea y devolvió el bagre
a la correntada.




*de Osvaldo Soriano,
- "Piratas, fantasmas y dinosaurios"  Editorial Norma, Bs. As. 1996.





 
Pensamiento 3*



Camino despacio hacia mi muerte...
(de joven corría).



*de Joan Mateu.
joan@...
 
 
 
 
 
 
 
Año nuevo*

 
Con un suspiro salvaje
Diciembre se despide,
se lleva las penas,
borra el sufrimiento.
Por un camino florido
Enero apura sus pasos,
trae capullos de esperanza,
derrama el perfume del amor.
Ilusiones, deseos y emociones
recorren la mágica senda,
las pupilas se encienden
con la luz de los sueños.
La noche exalta las almas,
se aproxima la hora esperada,
la dicha se refleja en las miradas,
brota un misterioso encanto.
Con el sonido de las sirenas
los brindis se suceden,
la música de año nuevo
tiene la fuerza de la vida.
    
             
*de María Griselda García Cuerva. mg_cuerva@...
 






 Mis deseos de fin de año*



A los compañeros socios y amigos desearles lo mejor en cada día. Que la dicha sea un presente tangible y el porvenir un horizonte donde la felicidad no se busca como utopía, sino se encuentra renovada y al alcance de la piel cada mañana.
Y deseo -por si esto no fuera suficiente- que Inventiva Social siga siendo la casa de la palabra de cada uno de nosotros.

Que el dicho popular de "Año nuevo, vida nueva" sea una verdad a la medida de la historia de cada uno.

Salud, y fuerzas para luchar por lo que se ama.

Fraternalmente.


*Eduardo Francisco Coiro.
inventivasocial@...




 
Convocatoria*
 
 
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Las colaboraciones deben tener una extensión máxima 4 páginas para ensayo y cuento. Para poesía se ruega enviar una selección de poemas de un máximo de 10 páginas. Los escritos deben acompañarse de un breve curriculum vitae (que contenga la dirección postal) y una foto digital del escritor a la dirección
euroyage@... 
 Los textos seleccionados serán traducidos al alemán y publicados de manera digital e impresa.

Más informaciones sobre nuestra labor cultural sin ánimo de lucro en Europa encontrarán en nuestra página de internet
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 Cordial saludo,

 
*Dr. Luis Alfredo Duarte-Herrera
Director de YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.
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*Ilustración de Ray Respall Rojas.
 
 
 
Revolviendo la maleta salió tu verso*

 
 
Revolviendo la maleta salió tu verso.
Entre calcetines, pañuelos y ropa
aparecieron tus besos

No sabía lo que era
y los tomé con las manos
en silencio
los miré despacio
y los puse en mi boca
un momento

Vi que eran tus besos
y con ellos, tu aliento
que pusiste en mi equipaje
para seguirme queriendo.


*de Joan Mateu joan@...
 
 
 
 
 
 
EL DÍA DEL CAÍDO EN EL POZO...
 
 
 
 
 
 
 
Pensamientos*
 
 
 
*Por Antonio Dal Masetto.
 
 
 El boliche, que era nuestro segundo hogar, se esta poniendo cada vez más mustio. Desaparecieron la jarana y el espiritu de camaradería. La malaria general nos sacudio duro y logro que cada uno de nosotros, aislado del resto, pensativo frente a su copa, mastique y digiera sus problemas en soledad.
-Queridos clientes - Nos dice el gallego -, los vengo observando y me parece que llego la hora de que les cuente la historia de la fundación de mi pueblo en Galicia. Los habitantes originales eran gente muy primitiva, hosca, cerrada, no se hablaban entre ellos, cada cual se ocupaba de lo suyo, cada uno en su casa y si algo le pasaba al vecino no se daba por enterado. Era además, hay que decirlo, gente a la que le costaba mucho pensar, tardaban un montón en construir un pensamiento. Eso sí, una vez que conseguian tenerlo armado no se lo derrumbaba ni una bala de cañon. Allá por los comienzos, el único pensamiento al que habían llegado todos, sólido como una roca, era: "Primero yo, segundo yo, despues mi familia y nadie más". Imaginese como seria el trato con los de afuera. En general la naturaleza era generosa; las lluvias llegaban puntualmente; la tierra respondía y le daba a cada uno cosechas razonables. Pero según cuenta la historia en algun momento hubo una serie de cataclismos que dejaron a mis antepasados temblando. Primero sequías que quemaban todo, después lluvias que no paraban más y pudrian hasta las piedras. Resulta que un hombre de la aldea se había caido en un pozo en el medio del pueblo y ahí quedo sin poder salir durante días. Todos pasaban al lado y seguian de largo. No es que fueran mala gente, pero darle una mano a un tipo caido en un pozo era un pensamiento que todavía no habian pensado. Hasta que cruzó la aldea un caminante, vio al tipo alla en el fondo, le tiro una soga y lo saco. Los demás se acercaron curiosos y uno preguntó: "Oiga, ¿Por qué hizo eso ?". Y el hombre contestó: "Porque si algún día yo me caigo en un pozo me gustaría que alguien me saque". Y siguió su camino. Mis antepasados se quedaron en silencio mirandose unos a otros y después se fueron a sus casas a tratarde pensar. Tuvieron que trabajar mucho con la cabeza. Hasta que un día una mujer le dijoa otra: "Vecina, me di cuenta de que usted se quedo sin harina para hacer pan, a mí todavía me quedan un par de tazas, asi que podemos compartirla". Uno de los hombres estaba arreglando su granero que se había quedado sin techo en la tormenta y otro se acerco y le dijo: "¿ No quiere que le de una mano?, entre dos es más fácil". Ahí fue cuando todos miraron el puente sobre el arroyo que la correntada había hecho de goma hacia como un año y marcharon a reconstruirlo. Mientras trabajabam se pusieron a considerar las calamidades que habian estado sufriendo y tuvieron una idea todos juntos: "¿Por qué no nos ponemos a trabajar para prevenir las épocas de malaria?". Y bueno, una cosa trajo la otra; cavaron canales para traer agua, levantaron defensas contra inundaciones, construyeron un depósito volectivo para almacenar los cereales. ¿Se acuerdan de la señora de la taza de harina? Tambien ella tuvo otro pensamiento nuevo, ya a esta altura le venían solos los pensamientos, y le dijo a la vecina : "¿Y si en vez de hacer pan cada una por su cuenta nos juntamos y hacemos pan para todos ?". Ya les dije que tardaban, pero cuando tenían una idea bien agarrada no se la volteaban ni cincuenta cañonazos. Cómo se podrán imaginar, a partir de ese momento la vida en el pueblo cambio totalmente. Mis ancestros instauraron el día del caído en el pozo, festividad que todavía se celebra con gran pompa y que es una ceremonia lindisima: delante de una estatua que esta en la plaza y representa al caminante que les trajo aquella idea, se hace un pozo bien profundo, uno de los vecinos se tira adentro de cabeza y después entre todos lo ayudan a salir del agujero.

 
 
 
 
 
 
Dejar de fumar*

 
Realmente había hecho grandes esfuerzos para dejar de fumar, pero no había manera de conseguirlo. Había probado con el chicle, se había sometido a intensas sesiones de apucuntura e incluso había usado parches de nicotina. Un fracaso detrás de otro.

Desesperado, probó infructuosamente con rogativas a la virgen y promesas de peregrinaje de rodillas hasta la ermita de santa Rita. Quizás no fuera la santa más adecuada porque tampoco lo logró. Intentó la pipa, los puros, los puritos de brea, las boquillas de plástico e incluso la hipnosis con resultados totalmente negativos. Cuanto más lo intentaba más ganas tenía de fumar.

Finalmente lo consiguió de una manera inesperada. Dejó el cigarrillo y agarró la botella; si no podía dejarlo al menos lo olvidaría.


*de Joan Mateu joan@...
 
 
 
 
 
Ojos*

tengo un ojo para verte
y otro para desearte
mujer de largas piernas.

un solo ojo en medio de la frente
para enamorarte
en una revolución de pájaros y palabras de fuego.

tengo un ojo bizco
para espiar tu ojo ciego
cuando atareada
en el barro del barrio
no me ves acercarme.

dos ojos bien abiertos
para ver el camino por delante
y no me alcanzan compañera compañero.

tengo una gran pena en un ojo
como mi querido César.
y en el otro mucha tristeza.

también tengo este ojo chueco
para ver el lobo dentro del hombre
y cien ojos para distinguir
en el horizonte ansiado
el nacimiento de un pequeño sol
al final de la cerrazón.

tengo mil ojos que me acompañan
cada noche
cuando ciego sueño
con un mundo sin gusanos ni cucarachas.

y tengo estos pobres ojos que ya no ven
para darte querida amiga
para que sueñes con ese tiempo
que embravecido arribará
después de esta sombría tormenta
que nos está matando.-

*de aldo luis novelli. aldonovelli@...
un abrazo de sur.
 
 
 
 
 
 
El Estado extorsionador*
 

 Por Javier Auyero *
 
En uno de sus más celebrados ensayos, el sociólogo e historiador Charles Tilly, recientemente fallecido, afirma que la formación del Estado es uno de los ejemplos más importantes de crimen organizado. La construcción del Estado es, según esta visión, un proceso que opera a base de extorsión con la ventaja de la legitimidad. Dado que los gobiernos son los que usualmente simulan, estimulan y/o fabrican las amenazas de guerra externa, y que las actividades represivas de estos mismos gobiernos frecuentemente constituyen la peor amenaza a la subsistencia de sus ciudadanos, en esencia muchos gobiernos funcionan, según Tilly, igual que los extorsionadores. Claro que hay una diferencia, los extorsionadores, en la definición convencional, operan sin la venia del gobierno.
Si definimos a un extorsionador como alguien que crea un peligro y luego nos cobra por librarnos de él, se puede entender la protección que dan los gobiernos como una extorsión. Se produce o se falsifica un peligro y luego se cobra para evitar que esto afecte a los ciudadanos. No hace falta mucha imaginación sociológica para ver que esta manera novedosa de entender a la construcción y funcionamiento de los Estados modernos se puede aplicar a situaciones contemporáneas como la creada alrededor de Irak y la "guerra contra el terrorismo". Pero también se puede utilizar la idea del Estado como extorsión organizada para analizar casos no ligados a guerras externas, sino a situaciones menos conocidas y menos deslumbrantes. El caso de los actuales desalojos en la ciudad de Buenos Aires es uno de ellos. Productos de la valorización inmobiliaria, de los cambios en el poder judicial, y de una política que, en sus efectos, aparenta ser coordinada, los desalojos han crecido exponencialmente durante el último año. En los primeros ocho meses de este año que culmina se llevó a cabo un promedio de un procedimiento de
desalojo por día.
Veamos lo que sucede habitualmente cuando hay un desalojo en la ciudad.
Junto a la policía que lleva a cabo el procedimiento de desalojo, suelen aparecer funcionarios municipales de segundo rango. Los funcionarios judiciales, según un reciente estudio del Centro de Estudios Legales y Sociales, rara vez se toman el trabajo de hacerse presentes. Mientras los desalojados (muchas veces inquilinos engañados por alguien que dice ser propietario del inmueble) sacan sus pocas pertenencias, el funcionario municipal les comunica la existencia de un "subsidio" para gente en "situación de calle" (subsidio al que sólo se puede acceder una vez que se está en la calle y no antes, como aconsejaría el sentido común). Este subsidio, en el mejor de los casos, costea los gastos de habitación por seis meses. Pasado ese período, el Estado asume que la "situación de calle" se
resolverá. Frente a la destitución creada por el propio Estado, se ofrece algo de protección paliativa y fe en lo que expertos urbanistas describen como quimera.
Si pensamos en lo que sucede en cada desalojo veremos que el Estado genera un peligro y al mismo tiempo una protección degradada, a cambio de un silencioso consentimiento. Si bien son distintos poderes y distintas dependencias las que operan en los desalojos, el Estado como un todo funciona como una organización de extorsión.
En momentos en que la "corrupción" está en boca de todos (pocas veces un término fue tan inútil política y analíticamente), quizá sería mejor pensar que el Estado funciona como una organización extorsiva aun en ausencia de actividades ilícitas. Como en el caso de las mafias y de los Estados en guerra, sabemos que cuando el Estado funciona de esta manera, el sufrimiento de los ciudadanos más vulnerables termina siendo el ineluctable resultado.

 
*Profesor de Sociología de la Universidad de Texas-Austin. Autor de Inflamable (Paidós) y La zona gris (Siglo XXI).
 
 
 
 
 
 
 
 
YO DE ELLOS*




Al contraluz me devuelven
esos árboles de luz

(Yo de ellos
suelo
provenir).
 
 
 
*de Rolando Revagliatti.  revadans@...
 
 
 
 
*
 
Queridas amigas, apreciados amigos:
 
El domingo 21 de diciembre del 2008 presentaremos en la Radiofabrik Salzburg
(107.5 FM), entre las 19:06 y las 20:00 horas (hora de Austria!), en nuestro programa bilingüe Poesía y Música Latinoamericana, música de los compositores argentinos Fernando Maglia y Jorge Sad, asi como también del compositor mexicano Víctor Ibarra Cárdenas. Las poesías que leeremos pertenecen a Oscar Ángel Agú (Argentina) y la música de fondo serán villancicos del Coro de Lia Molina (Colombia). ¡Les deseamos una feliz audición!
 
ATENCIÓN: El programa Poesía y Música Latinoamericana se puede escuchar online en el sitio www.radiofabrik.at
(Link MP3 Live-Stream. Se requiere el programa Winamp, el cual se puede bajar gratis de internet)!!!! Tengan por favor en cuenta la diferencia horaria con Austria!!!!
 
REPETICIÓN: La audición del programa Poesía y Música Latinoamericana se repite todos los jueves entre las 10:06 y las 11:00 horas (de Austria!), en la Radiofabrik de Salzburgo!

Cordial saludo y una Feliz navidad!

YAGE, Verein für lat. Kunst,Wissenschaft und Kultur.
www.euroyage.com
 
Schießstattstr. 37    A-5020 Salzburg   AUSTRIA
Tel. + Fax: 0043 662 825067
 
 
 
Convocatoria*
 
 
El trilingüe Magazín Cultural Latinoamericano XICóATL "Estrella Errante" (impreso y digital), que desde hace 17 años se edita en Salzburgo, Austria, convoca a ensayistas, narradores y poetas a colaborar con el trabajo de difusión cultural que llevamos a cabo.

Las colaboraciones deben tener una extensión máxima 4 páginas para ensayo y cuento. Para poesía se ruega enviar una selección de poemas de un máximo de 10 páginas. Los escritos deben acompañarse de un breve curriculum vitae (que contenga la dirección postal) y una foto digital del escritor a la dirección
euroyage@... 
 Los textos seleccionados serán traducidos al alemán y publicados de manera digital e impresa.

Más informaciones sobre nuestra labor cultural sin ánimo de lucro en Europa encontrarán en nuestra página de internet
www.euroyage.com
 Cordial saludo,

 
*Dr. Luis Alfredo Duarte-Herrera
Director de YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.
www.euroyage.com

Schiessstattstr. 37    A-5020 Salzburg   AUSTRIA
Tel: ++43 662 825067
 
 
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#186 De: EDUARDO COIRO <inventivasocial@...>
Fecha: Mié, 10 de Dic, 2008 1:32 pm
Asunto: ERRANTES MIRAN LOS ERRANTES PASOS...
inventivasocial
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ERRANTES*
 
 
Trizada. Como castillo en las arenas del recuerdo.

 
Huye la tarde clara por la ventana abierta del cansancio.
Ya ha partido el Hombre.
Se ha llevado la precaria sombra de sus huesos.
Se ha llevado mi primer latido, la llave de oro y mi valija.
La bendición del pan y la rosa sangrante
Mi resolana y la frescura del  sombrero de paja.
Con él se ha ido el silbido de un tango que se aleja

 
Se ha llevado mis zapatos de cristal.
Se ha llevado, Ay, se ha llevado mis anillos  de agua.
 
 
Nadie ha llegado todavía.
Nadie des cubre la máscara de hierro.
Los perros ladran al eclipse solar.
Los cerezos revientan, lujuriosos, sus brotes.
Los errantes miran los errantes pasos de una luna coral.
 
Se acerca un barco. Un barco de papel y el tango "Sur"
Y yo, sin mis zapatos de cristal, sin mis anillos.
Ay. Sin mis anillos de agua.
 
 
 
*de Amelia Arellano  arellano.amelia@...
 
 
 
 
 
 
 
ERRANTES MIRAN LOS ERRANTES PASOS...
 
 
 
 
 
 
Once*
 
 
Alejar lo sórdido
(cercano a las vías)
alejar los trenes
la prisa
la sed
el temblor
el miedo
no pertenezco ahí
soy gorrión en la pecera
Algo en mí es irrecuperable
algo en mi espalda
algo que suavizaba mi boca
algo que nadie tenía y atragantó tristeza
Algo en la fatalidad del viento
en el bullicio de gentes que no entiendo
en esta urbe que hierve sin ver
Algo en esa Señal increíble
que no viste.

 
Algo como subir al subte
diferentes estaciones
y elegir nuevamente
entre quince el vagón correcto.


Y verte y ver al mundo desnudo
y saber que pocas veces
que nunca
que improbablemente
haya una ternura tan brutal
como la mía.


*de Diana Poblet.
soydian@...
 
 
 
 
 
 
Plagio*

 
Queridos lectores:

La presente es para comunicarles que la calidad de mis escritos viene determinada por la musa que lo inspira. También es importante la fuente que utilizo, ya que escojo perfectamente los autores a los que quiero parecerme para, apoyándome en sus obras, exponerlas de manera llana y natural.

En estos momentos estoy escribiendo una historia, que se publicará en breve, inspirada en una obra en la que hay dos amantes de dos familias italianas que están discutidas y que no quieren que se vean. Lamentablemente el final es trágico, pero creo que tendrá mucha aceptación.

Un saludo

Stefen Plumkier.


"Si algo funciona, ¿a qué inventar otra cosa?"
S. Plumkier

*de Joan Mateu joan@...
 
 
 
 
 
 
"Mirá el chupete"*
 
 
 
 
Hasta ese momento no me parecía extraño ver gente salir con las primeras gotas cayendo sobre el suelo (o si me parecía?). Como nunca llegaba tarde al taller y me preguntaba "tarde para quien? para que?", fuese cual fuere mi propósito de llegar temprano este suceso me extraño demasiado como para dejarlo pasar con la lluvia que luego se secaba sobre la vereda.
Estaba yo firme esperando el colectivo, la cabeza despejada, de momento miro sin mirar la vereda de enfrente, miro de vuelta y veo a un hombre joven lavar su auto con el agua de la lluvia, sin jabón ni nada. Reconozco que en primera instancia no me sorprendió, ya que estamos en  una época de ahorro y ajuste de cinturón, por lo que  no sería extraño también ahorrar agua y de paso aprovechar el recurso que nos brindaba la naturaleza aquel mediodía.
Volví mi mirada hacia el extremo de la calle, a dos cuadras, por donde debía aparecer mi transporte. Me quede, cuanto habrá sido? quince minutos? Cinco? Un segundo...
Debí por esa curiosidad que nos asoma, voltear mi cabeza y mirar, sin que se diera cuenta que lo miraba. De pronto veo aparecer una cabecita como de un niño por detrás del auto, luego otra, y otra y otra  y otra. Ya voy perdiendo la cuenta de cuantas han sido, cinco...talvez seis, que con trapitos se aproximaban por orden del padre a la tarea de aseo del automotor.
Van acercándose mas a lo que mi mirada enfocaba  una niña y un niño, la primera, obedeciendo a su padre dedica su pequeño brazo a limpiar con un trapo una de las ruedas. Mientras el niño quiere apropiarse de tal labor y se genera una discusión. No pude escuchar nada de lo que intercambiaban los 3 allá enfrente, porque junto a mi espalda siento una presencia, un joven, un poco mas algo que yo, el cual con menos disimulo me acompaño viendo la imagen, del auto, el padre y los 5 o tal vez 6...
Quedamos en silencio, como la gente seria y respetuosa, no juzga, no se mete, observa, observa y observa, no importa que estén a dos pasos matando a alguien, no hay porque meterse.
 Pasan minutos, horas, días, me pregunto porque me inquieta tanto  la nueva presencia a mis espaldas, ¿que quiere? Porque mira la misma imagen que yo? ¿Porque no disimula aunque sea? Espera el colectivo...creo...como yo.
Escucho al sujeto articular las siguientes palabras "Mira el chupete", las dice, las pronuncia pero no me las dirige, habla al viento, a la lluvia talvez  o a algún acompañante imaginario de su inconciente, que decidió un día de lluvia esperar en la parada.
Al escuchar esas palabras, miro instantáneamente hacia enfrente, porque antes miraba de reojo al acompañante extraño, observo detalladamente la imagen, como quien mira una revista en la que hay que encontrar diferencias en dos cuadros aparentemente iguales, esta la nena empeñándose en limpiar la rueda que es del doble de su tamaño, el padre, dirigiendo y el niño buscando pelea.
En el suelo mojado por la lluvia, el barro y la mugre propia de la calle y la basura que la gente tira sin culpa, encuentro la diferencia del cuadro, en la revista, cuando comparo la imagen de antes y la de ahora, y ahí esta el chupete.
Miro a mi compañero; largo rato después de que este dijo esas tres palabras; que ya había dejado de prestar atención a lo que pasaba en la escena de enfrente y opto por mirar el camino, el mismo camino, por el que debía aparecer en cualquier momento el colectivo que él espera...yo también lo esperaba.
Dejo de mirar al sujeto a mis espaldas, cada vez mas a mi lado, que en "mi atrás", dejo de esperar el colectivo, que no viene y que espero, dejo de ver la imagen de enfrente, cierro mis oídos (como si eso fuera posible) y miro el suelo, mis zapatos, ya sucios y mojados, descubriendo en ellos, por fin, mi propia pobreza.
 
 
* 
 
Subo al colectivo, mi compañero de parada  asciende justo detrás de mis pasos.
Temo más cuando esta detrás de mío que cuando lo escucho articular alguna palabra...supongo...porque solo lo escuche decir tres.
Intento pagar el colectivo y la tarjeta no funciona, porque no funciona? Pruebo de vuelta y nada. El colectivero me hace señas raras, y me deja subir sin pagar, no quiero subir sin pagar, pero quiero quedarme arriba. Camino por el pasillo, "no quiero subir sin pagar", y me siento, en el medio, del lado de la fila que tiene un asiento. Quiero estar sola y mirar por la ventana, N-O  Q-U-I-E-R-O   S-U-B-I-R  S-I-N  P-A-G-A-R
Pasan las cuadras y quiero bajarme, yo siempre pague, esta bien que no es mi plata, pero me molesta subir sin pagar y encima hacer de cuenta como que no se nada.
Por un momento, unas cuadras, una ruta, dejo de pensar en el hombre que antes me acompañaba, miro para atrás y no veo donde se sentó (¿se sentó atrás?). Que más da, no quiero verlo, ojala nunca hubiera esperado en la misma parada que yo. Tal vez mas tarde sienta la necesidad de buscarlo, no quiero viajar sin pagar, desearía que el trayecto se acorte y llegar al lugar donde me bajo caminar las dos cuadras sin pensar en nada. Pero sigo arriba, me corro el pelo del ojo, miro hacia atrás y no lo veo, habrá bajado? Cuando? No quiero buscarlo, o si quiero? Quiero levantarme y preguntarle porque me mira? Porque no le dijo al padre que viera la diferencia que yo encontraba en la imagen, en el cuadro de la revista, el chupete, que lo juntara del piso, no le dijo, no le dijo.
Lo veo, mirando por la ventana compenetrado en la misma paisaje que repito todos los días,  mira fijo, a veces pareciera que pega la cara a la ventanilla para estar más cerca, pero esta lejos del vidrio, en realidad. Se le parece a Rantés, mirará al sudeste? Que mira tan atentamente? Que quiere?
Llego la hora de bajarme, estoy a dos cuadras, pero ya quiero parar, como ya me conozco, no me gusta subir sin pagar, quiero pasar el mal trago y bajar, nada mas, bajar!
Me levanto y camino por el pasillo, veo a mi acompañante que me hunde la mira, entierra sus ojos en los míos y yo no puedo mirar fijo a nadie, como me dijo ayer Martín. Lo evado, a Martín, ayer y al sujeto. Que deje de mirarme, pienso.
Toco el timbre, bajo las escaleras y no quiero irme, pero no me voy a quedar sin pagar, quiero saber porque me mira, que tengo. Lo siento y lo veo mirarme, como si los dos viniéramos del mismo "Comió maní?". Como si nos conociéramos, de una locura de antes, también mi remera no ayudaba mucho, como para  que no se confundiera. Me bajo, al fin estoy en la vereda y no tengo mas presiones. Siento una puntada en la nuca y creo que me mira desde arriba del colectivo, amenazante porque no haberle acompañado, por no haberle dicho una palabra...algo. Por no decirle, si venimos del mismo lugar, aunque no se de donde, y los dos queríamos decirle al padre del chupete, y la nena, pero el barro y la lluvia, y las miradas, las tres palabras, me estaba incomodando, no me gusta subir al colectivo sin pagar.
 
 
 

 
 
 
 
 
Puerto Montt*
 
Una vez por semana papá viajaba a Rosario y volvía con un long play. Un día llegó con un disco simple: una canción de Los Iracundos. Fue instantáneo, era 1969, la revolución estalló en casa. Osvaldo Bazán.


*Por
O. Bazán
08.12.2008
 
     Papá nunca me llevó al fútbol. Papá no iba a la cancha, no veía fútbol por televisión, en realidad despreciaba el negocio del fútbol con una intensidad que también tenía para otros asuntos. Papá quería que escucháramos música, que leyéramos libros, que nos interesaran los diarios.
Nos quería curiosos aunque después no lo soportó. Y un día recitó Bécquer, golondrinas y eso, y dijo: "¿Ven?, eso es poesía. Tienen que saber poesía y matemática".

Me transmitió la voluntad de la literatura aunque no recuerdo jamás haberlo visto leer un libro. Me dio las ganas por la música pero nunca fue un exquisito en materia musical. Hubo un tiempo en que envidiaba a Fito Páez; el padre le hizo escuchar a Tom Jobim o a Frank Sinatra. Ahora que murió hace mucho, ya estoy reconciliado con papá, apasionado por Los Wawancó, el Quinteto Pirincho y Lafayette, un tecladista brasileño, maestro del órgano Hammond que versionaba los grandes éxitos de la época y -me enteré mucho después- fue casi el fundador del sonido de la Joven Guardia brasileña y músico de la banda de Roberto Carlos.

Papá, allá en el largo atardecer del pueblo santafesino, tenía un orgullo simple y concreto: el combinado podía soportar siete long plays juntos. Iban cayendo de a uno y a él le gustaba decir que podía escuchar dos horas de música sin levantarse de la silla para cambiar el disco. Y entonces, Wawancó, Quinteto Pirincho, Lafayette, sin interrupciones, sólo mirando de reojo cada vez que el pick up se levantaba y dejaba caer, pesado y con ruido inconfundible, el próximo disco.

Una vez por semana papá viajaba a Rosario y volvía al pueblo con un long play. Un día llegó con un disco simple. Raro, no compraba discos simples.
Pero se había entusiasmado con una canción que había escuchado por la radio.
Una canción de Los Iracundos. Fue instantáneo, la escuchó en el viaje de ida y entró a una disquería y la pidió. Era 1969. Fue una revolución en casa.

Ya no había dos horas de long plays. Era la canción una y otra vez, una y otra vez, y el pick up volvía y volvía.

La canción hablaba de un lugar rarísimo: Puerto Montt. La historia era la historia más triste del mundo.

"Sentado frente al mar/ mil besos yo le di/ después le dije adiós/ todo
termina aquí/ y ella me dijo así:/ 'Abrázame y verás/ que el mundo es de los
dos/ salgamos a correr/ busquemos el ayer/ que nos hizo feliz'./ Puerto
Montt/ me alejé de ti/ sin saber por qué/ y yo la dejé/ sola frente al mar/
bajo el cielo azul/ de Puerto Montt."

Puerto Montt fue para mí, un niño campesino con voluntad para la maravilla, el lugar en donde se rompían los amores. El mar por antonomasia.

La segunda parte de la canción, a mis seis años, directamente se reveló como sublime: "Mil violines en su voz/ susurraron un adiós/ y un amor que se quedó/ perdido frente al mar/ y el viento lo llevó/ Silencio sin piedad/ encontraré al volver/ mas en la soledad/ su voz me gritará:/ '¡No, no, te vayas de mí!'".

Me parecía el colmo de la poesía. ¿Cómo a alguien se le había ocurrido que podían sonar mil violines en una voz, en el mismo momento? ¿Y qué pasa cuando suenan mil violines juntos?

-Papi ¿Puerto Montt no existe, no?
-Sí, creo que queda en Chile -me dijo y fue a buscar un mapa. Estaba contento. Quería que nos interesáramos, mi hermano y yo, por las cosas que la vida tenía para ofrecer. Buscar juntos una ciudad en un mapa era para papá el mejor plan para hacer con sus hijos.

-Acá, acá abajo está Puerto Montt. Debe de hacer frío ahí. Eran los años en los que papá sabía todo.

Eduardo Franco escribió la canción sin haber estado jamás en Puerto Montt.
Pero ese paraje de desolación absoluta, de conciencia de que el fin es evidente y cercano, de que más allá no hay nada y el resto es viento cabe entero en la canción. Lo supe hace unos días, cuando llegué a la ciudad llevando en el auto, casi como un chiste, el CD de Los Iracundos. Puerto Montt es fría, azul y final. La enorme sorpresa fue comprobar que sentados frente al mar, los protagonistas de la historia continúan abrazados. Él no tiene nada para decir y en el rostro de ella estallan los mil violines. El resto, otra vez, es viento. Una enorme estatua de concreto de más de cinco metros de alto, conocida localmente como "Los monos feos" o "Los mazapanes" (el mazapán es la golosina típica de la región) mira hacia la bahía violentamente azul, oscuramente azul, atravesando para siempre el momento del dolor. Impresiona el tamaño del sufrimiento. Sabés que en minutos más ella quedará irremediablemente sola rodeada de azul y él se irá y ni sabrá por qué. Sin vuelta atrás. Sabés que no hay cómo encontrar el ayer que te
hizo feliz. Sólo silencio sin piedad.
La canción fue presentada por Los Iracundos en el Festival de la Canción de Buenos Aires en 1969. Salió segunda. Cuarenta años después nadie recuerda "Como somos" de Piero, que cantada por Fedra y Maximiliano ganó el primer premio. Papá siempre dijo que aquella elección había sido una injusticia.
Hoy sé que tenía razón.

*Fuente: Crítica Digital
 
 
 
 
*
 
 
Estoy presente en mis amigos.
 Soy un torbellino de vivacidad y de ideales.
 No quiero que sufran por mí.
Estoy  ahora y siempre, acompañando a los que  aún me nombran.
Mi envoltura corporal se trasmuto en  ardor.
Parece una locura escribirles pero puedo.
 La verdadera esencia se puede encontrar en el silencio o en el choque sutil  de las copas de un wiski.
Hay un libro que no terminé de escribir, pero no importa. Otros lo forjarán en una reunión de hermandad.
 Qué es la risa si no esta acompañada de un testigo.
 Que es la ocurrencia, si no hay un par a quien pueda relatársela.
Las mismas lágrimas en retiro no tienen el volumen de la real nostalgia. Si no estas vos para escucharme, reprobarme, apoyarme y hasta ser fastidioso con tus reproches no tienen sentido.
La palabra amor, ternura y seducción, no existirían si hay una sola persona.-
 
 
 
*de Azul. azulaki@...
 
 
 
 
 
 
El mejor chofer del mundo*
 
 
 
A fines de agosto o principios de septiembre, la sudestada vuelve. el Ford Taunus era nuevito, blanco el techo y celeste abajo. Volvíamos de la plata, era domingo. La ruta y las calles de acceso a la ciudad empezaban a inundarse.
Han pasado muchos años, pero cada vez que viajo hacia el sur la salida vuelve a ser igual.
Miro las casas pobres, bajas, de chapa, y escucho el temporal golpeando con fuerza el parabrisas del auto. Mi padre era muy miope, y usaba unos anteojos oscuros, de vidrio grueso. Volvíamos de la cancha de estudiantes, adonde íbamos domingo de por medio. Nuestro Ford Taunus con olor a completamente nuevo avanzaba a paso de hombre, entre baches y alcantarillas y camiones o autos que se distinguían apenas por las luces borrosas, titilantes. El diluvio arreciaba, y viajábamos en silencio. En el asiento de atrás venia mi hermano, pequeño genio, observador de todo, silencioso, mimado. Mi padre usaba trajes de seda y corbata de luto, porque seguía sin soportar la muerte de nuestro abuelo, la madrugada con las luces encendidas, la casa de florida.
También puedo sentir, ahora, el roce de la seda.
El aguacero se volvió color marrón, impenetrable. El viento golpeaba con furia, la noche se acababa de cerrar completamente. Ahora supongo que mi padre no pudo mas, porque me pidió que me acercara a el y me dijo:  -lleva el volante.
Yo tenia 12 o 13 años, y el sur parecía el fin del mundo. Él siguió con los pedales y los cambios y tomamos el volante a cuatro manos, guiándonos por las luces apenas visibles que venían peligrosamente hacia nosotros. Gracias al diluvio, crecí. Gracias al sur, y a mi padre que no quería chocar, y al auto nuevo, y a mi hermano silencioso. Mientras escucho el aguacero contra el vidrio, ahora, puedo creerme que vuelvo a manejar con mi padre pegado, volviendo de la plata. La tormenta amenazaba con arrasarlo todo, pero no a nosotros, no al menos la lluvia, digo, mientras atravesábamos Dock Sud. No al menos a mí, porque estaba manejando por primera vez.  Muchas veces, mas tarde, tuve miedo, miedo al desamor, al abandono final, a esa soledad de la que escapamos sin cesar. Muchas veces pensé que no iba a poder nada, que el derrumbe ya estaba consumado. Pero no aquella vez, no aquella noche, no en aquel diluvio. De repente me sentí transformado en lo que sospeche que era ser hombre. Ha vuelto a pasarme, nos pasa a todos. Ya no somos mas ese: somos otro.
Tuve una sensación de extraña plenitud, que vuelvo a sentir quizá desarticulada, pero reconocible, si paso otra vez por esas calles u otras partes, a veces muy lejos, sin motivo. -ya esta -dijo mi padre, cuando la lluvia pareció amainar y pudimos ver las calles inundadas.
Ahora el golpeteo del limpiaparabrisas sonaba con mas fuerza, como paletazos.
La oscuridad seguía, sigue. Las luces de los autos se cruzaban como reflejos espejados, que desaparecían de inmediato. El asfalto crepitaba de agua, debajo de las llantas que resbalaban y respondían apenas a los frenos empapados. Recline la cabeza contra el asiento y mi padre acelero. Yo no había cumplido trece años, porque ahora recuerdo que cuando cumplí trece mi padre me llamo desde Nueva York y me dijo, con una voz muy lejana que parecía venir interferida por un espacio de ondas infinitas:
-Feliz cumpleaños para el mejor chofer del mundo.
Nos reímos. si no hubiera sido por la sudestada de finales de agosto o principios de septiembre, no hubiera sentido que crecer es correrse de un lugar a otro, de repente, casi sin advertirlo, sin saber bien que paso. Es algo parecido a la caída de una copa. Si no hubiera sido por la miopía concluyente de mi padre, en aquel invierno hoy lejano entre tantos inviernos, no se me hubiera ocurrido nunca que se puede aprender de repente, un poco del susto, otro poco del coraje, otro tanto del amor.
Se puede aprender en plena sudestada, en una calle oscura del Dock Sud, siendo chico.
Cuando el Ford Taunus blanco arriba y celeste abajo cruzo la isla Maciel, y después el puente sobre el riachuelo y llego a paseo colon, ya iluminada, para dirigirse al centro, nos pareció que toda la civilización, y toda la vida, y casi la felicidad estaban ahí, eran nuestras.
Mi padre murió años mas tarde, también en septiembre, después de una sudestada igual a aquella, un día de sol.
 
 
*de Javier Torre.
Publicado en contratapa del diario Página/12  año 1990.

 
 
 
 
 
*
 
 
el arcoiris vuelca tu recuerdo en mis cabellos
cuando de sentirte hablan los recuerdos
cuando recuerdo que me llamas y te llamo

y así viene el arcoiris zigzagueando
desde el blanco de la ausencia sin distancias
hasta el verde del silencio que te nombra

un naranja de duraznos en tu boca
y un caprichoso rojo de vino cristalino
dibujan, trazan olas de uvas en la copa

abro amarillos a las hojas que pisamos
cierro el sinople en el río de tus ojos
beso el azul que recorre nuestras sábanas

y amo y canto
y me derramo en lluvias de palomas
cuando el color hace negrura en mis quebrantos
o cuando el gris opaca el pensamiento calmo
y grita el rosa de la rosa que ahora es verde
y saltan las espinas cuando partes y no vuelves
y duelen los recuerdos sin pinceles si no vienes...
 
 
 

 
 
 
 
 
 
El número once*

 
 *Por Jorge Isaías. jisaias46@...
 
 
Cuando esa tarde el equipo de las casacas rojas, hizo su entrada al campo de juego, con toda la escuadra alineada detrás del trote de gladiador de su arquero, el inefable "Toti" Sciarini, hubo un momento de estupor en la ávida hinchada. Y ese estupor tenía sus motivos. Fácticos y de mera historia deportiva.
¿Quién era ese número once, pequeño, esmirriado ("enteco", diría mi vieja) que cerraba filas, el último?
Ese pequeño jugador, que nadie conocía, que nadie sabía de adónde había salido, que no tenía filiación, ni sangre, ni historia.
Todo el mundo empezó a preguntarse si las arbitrariedades del presidente no deberían tener un límite, no deberían acotarse aunque más no sea un poco.
¿Quién era ese delgado y chueco, de apariencia torpe, para nada elegante que se atrevía a usar esa gloriosa camiseta con tanto desparpajo?
¿Sabría él, sabría por ventura este desdichado quiénes habían sido los anteriores acreedores de ese glorioso número once, de esa casaca que usaron desde don Arturo Aichino y el "Pelado" Míguez, pasando nada menos que por Silvano Ferreira, Lallana, "El Negro" Durán, "Titi" Latini, Remigio Gramajo,
Y "Lalo" Negrini, Carlitos Salinas, "Quinterito"?
El día que este flacucho debutó, con esa pintita de nada o de poca cosa, predispuso muy mal al hincha que siempre busca resultados, y nosotros vaya si lo necesitábamos. Tanto, "como agua de mayo" dirían en España, ya que ese mes no suele ser pródigo en lluvias, precisamente, por allá.
Estamos contestes entonces que la parcialidad albirroja buscaba imperiosamente resultados. El equipo era sólido en defensa, tenía un medio campo correcto y hasta creativo, pero unos delanteros que se entretenían divirtiendo a la hinchada y a ellos mismos, tanto que se olvidaban de embocarla en el arco. Con decir que uno de los responsables de estos desajustes era "Balazo" Renzi, para quien introducir la pelota en el arco, hacerle besar la red con suavidad o violencia no era importante. Pero no.
Eso no sucedía muy a menudo y cuando llegaba a suceder reventaban las gargantas, y el alma se ponía a tono con un sueño muy bello, casi como el beso de la muchacha esquiva, con aquella que soñábamos siempre, sobre todo cuando poníamos la cabeza en la almohada, que nuestra madre hacendosa había
perfumado con cáscaras de naranjas secas en el baúl donde guardaba la ropa de cama.
Un sueño y una muchacha que no tenía que ser real, que podía ser extraída de aquellas viejas películas que veíamos en el cine "La Perla" Marilyn o Kim Novak, o aquella desvaída actriz delgada, de lacios cabellos que se llamaba Pier Angeli. En fin, uno podía asimilar esta felicidad insertada a aquella
real de la pelota besando la red.
Lo que a primera vista se nos presentaba esa tarde el asombro y la perplejidad era ese muchacho flaco y muy chueco, de grandes ojos que tenían la costumbre de no parpadear -eso era al menos lo que parecía-, enmarcados por un óvalo cetrino y un pelo rizado y corto que le arrancaba casi en las cejas.
Y ahora lo tenían allí, no perdido ante los ojos curiosos de la parcialidad rojiblanca, sino inmerso en desparpajo del que no parecía hacerse cargo, ya que lo usaba para desmarcarse constantemente y no lograba hacerse del balón.
Como nadie sabía de donde venía, mi padre con una de sus habituales frases descalificadoras aventuró:
-Será de un suburbio de Rosario.
Y acertó, según luego supimos. Y también cómo había llegado allí tan en secreto. Porque nosotros, habitúes de "La Sede", como la llamábamos al edificio del club, siempre nos enterábamos de todo. Aún de los detalles más insignificantes.
Había llegado por intermedio de un señor, rosarino para más datos, de apellido Parabatti, quien acompañaba a su hijo, el número diez de nuestra escuadra por años, a quien apodaban "Cubay".
Se había hecho tan amigo de todos, que hasta traía con él a su hijo menor, más o menos de nuestra edad, que sería de diez años entonces.
"Cubay" tendría 26. Viajaban en taxi que el club pagaba y venía domingo a domingo desde Rosario.
Este señor oficiaba de agente de datos y representante "ad honorem" en los hechos.
Trajo a casi todos los jugadores de entonces. El "Loco" Moreno, el "Rubio" Mule, al "Gringo" Giacumino, un arquerito flaco que era de las inferiores de Central, cuyo nombre olvidé, y claro que fue el descubridor del gran Juan Carlos Lallana, que jugaba en "Mercadito Lux", de barrio Ludueña, que tantas alegría nos daría y que terminaría en la selección nacional. Lallana, a quien don Renato Cesarini apodaría "El Pelé blanco".
Don Parabatti entonces, que trabajaba en el ferrocarril, que se dedicaba en su ratos de ocio a descubrir jugadores, hoy sería un "agente" que nadaría en plata, pero él, supongo, lo haría por puro romanticismo. Tal vez porque aunaba ese amor ilimitado al fútbol con su persona de bien, con sus ganas de compartir las jugadas que proporcionaban sus "pollos" o sus recién descubiertos cracks.
Pero no todos eran Lallana, no todos eran cracks.
Tal el caso de este esmirriado número once que venía a manchar -según nosotros- el honor de esa mítica camiseta.
Un día nos enteramos que "el número once", era apodado "Piraña", porque tardamos en conocer su apellido y yo con el tiempo lo olvidé.
Pero lo cierto es que -para ser sinceros- tuvo también su día de gloria, como la tuvo mucha gente que vistió la casaca color sangre, y ese día no fue un día cualquiera, ese día para su honor y para nuestro recuerdo, fue un clásico.
El día amaneció normal. Era primavera y la primavera en los pueblos venía con sus días llenos de gloria en ese tiempo como si fuera un día patrio.
Pero el nerviosismo cundía como un reptil lleno de veneno entre nosotros.
Nos empezamos a reunir temprano en la esquina "del Cholo", a conjeturar, a temblar y algunos, aunque no lo decíamos, a soñar con el triunfo.
No recuerdo cómo era la posición nuestra en la tabla y la de ellos tampoco.
Pero al final de un partido de trámite aburrido y trabado, ante un centro "a la olla" de Lorencito Miranda desde la punta derecha, el "Piraña" saltó con sus ojos muy grandes, de chico asustado y le pegó a la pelota un frentazo seco, hacia abajo, que picó una sola vez en el suelo y fue a besar la red, lejos de la manos del arquero Basualdo.
Nosotros gritamos el gol hasta el cansancio, máxime cuando a los dos minutos escuchamos el pito final.
Y cuando gozosos en el club festejábamos todos, no sé quien dijo que en verdad el número once era ficticio porque siempre había jugado de ocho, que habría sido su puesto, hasta allí.
Nosotros entonces al "Piraña" le perdonamos todos los malos partidos anteriores.
Con la comprensión que acondiciona el corazón humano ebrio del éxito.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Entre cenizas del aire*
 
 
Heredo de mi padre ojos entre cielo y mar nublado, como los suyos entrenados para mirar más allá en detalles de naturaleza y lejanía. También de él aprendí la capacidad irreversible de amar a distancia. Un amor humilde guardado en cofres de silencio. Amor postergado de piel y abrazo.
Amor para siempre sostenido en imágenes sin tempo ni baciare. En un día del pasado breve, en un cumpleaños de abril, él me dijo que veía a su finada madre tal cual, viva y bella, como si todavía estuviera en Paterno, como la última vez en ese puerto, antes de salir y no volver. Ahí estaba su arcón de memoria, y entendí que vivía para sostener desde su vida esa imagen amada. Era su llamita interior. La veía amasando, cocinando pan en horno de ladrillo. Preparando la "sopresatta", guardando pan y jamón de estación a año. Atesoraba cada rincón de recuerdo en esa casa, con su madre despertándolo con un racimo de uva negra en la boca.
Mi padre partió de Nápoles en el último día de primavera y llego aquí en invierno, para siempre perdió un verano en la montaña. Su sobrina Silvana, nacida poco antes que yo, había captado ese misterio mágico. Desde pequeña se dedico a traducir de sueño a sueño y de alma a alma. Sin distancia ni olvido.
Ella escribía para nosotros en castellano o italiano, pero también escribía en inglés, francés y hasta en chino. Tenia amigos en todo el mundo y su pasión era escribirles en su propio idioma. Cuando recibía las cartas de mi padre se las leía a su madre cegada por la diabetes.
Dos décadas atrás cuando preparaba su viaje del próximo verano. A la Argentina. A conocernos, Silvana dejo de escribir, se enfermo de leucemia y murió en pocos meses.
Sin saber de su destino, sin saber que la muerte le iba a sacar el verano y la vida misma, yo imaginaba ese abrazo en el aeropuerto, ese reencuentro imposible.
Mi padre no quiso tomar más la lapicera para escribir cartas. Trickster, mediadora entre el dolor y la distancia, Silvana no cumplió su sueño y una parte de los nuestros de padre a hijo quizás murieron con ella. El puente fantástico de ilusión y arco iris se pulverizo, voló en cenizas y en alas de golondrina cayó en cada lágrima inexplicable.
Cuando mi padre murió, al poco tiempo el Etna estallo en furia de lava y fuego, y yo sentí que ese reencuentro perdido sería entre cenizas del aire.
 
 
 
*De Eduardo Francisco Coiro. inventivasocial@...

 

 
 
 
PÁJARO DEL TIEMPO*

         
    "Acabo de ver salir un reloj
              del corazón de un pajarito
              tictaqueando doce campanadas"

                        JOAN MATEU
 
 

El pájaro corazón de reloj
arrastra el péndulo en sus alas
con segundos y minutos
que guardamos en un cofre.
Los libera, lanza al viento
sus designios más secretos
y sólo resta esperar
la magia que esconde
el tiempo.
 
        
 
*de Emilse Zorzut. zurmy@...
 
 
 
 
 
La Compañía*

 
Una amiga me contó que uno de sus hermanos era jesuita, que tuvo amores no divinos y un embarazo no deseado. Su superior le ofreció que si aceptaba olvidar a su hijo, la Compañía se haría cargo del chico de por vida; sino tendría que abandonarla.  Martín Caparrós.


*Por M. Caparrós
08.12.2008
 
 
     Hace unos días, mientras la relación entre la Iglesia y la Argentina aparece en los diarios con frecuencia, una amiga me contó una historia. Me contó que uno de sus hermanos era jesuita, profesor en un colegio de jesuitas, y que tuvo, ya casi cincuentón -quién sabe si por primera vez-, amores no divinos. Que la carne infernal pertenecía a una ex monja, una mujer tranquila, y que sus relaciones, serenas, espaciadas, ya llevaban unos años sin incidentes cuando ella se quedó, sin ninguna intención, embarazada.
Que él, leal a su orden -que era, de algún modo, el único hogar que conocía-, le contó a su superior su encrucijada: que por supuesto no pensaba en un aborto, pero tampoco encontraba otra salida. Que su superior no tardó en ofrecerle una tan claramente estructurada que el réprobo entendió que no era nueva: que si él resignaba cualquier reclamo de paternidad, si aceptaba no conocer a su hijo y olvidarlo, la Compañía se haría cargo del chico y de sus gastos de por vida y olvidaría el asunto; pero que, si no lo hacía, tendría que abandonarla para siempre. En síntesis: que tenía que elegir entre la Orden y su hijo. Que lo entendiera: que ellos aceptaban que un hombre podía tener esos deslices, pero que lo que no podían tolerar era que cosas como ésa se supieran.

Mi amiga me contó que su hermano pasó semanas debatiéndose en la duda y que, al final, cierta manera de la culpa pudo más: aunque no estaba convencido de querer ese hijo -o incluso a esa mujer-, le parecía poco cristiano abandonarlos, aun en manos de una organización tan poderosa. Así que decidió dejar su hábito y su empleo y buscarse la vida por fuera de la ley de san Ignacio. Ahora, me contó mi amiga, el hombre está en problemas: debe mantener una familia, y no es fácil conseguir un empleo cuando uno tiene más de cincuenta años y un doctorado en teología. La historia me impresionó mucho. No estoy seguro -nunca se puede estar seguro- de que sea cierta, pero no tengo ninguna razón para pensar que no lo sea; me impresionó, en cualquier caso, lo arcaico de la escena y, sobre todo, la idea de una respuesta preparada para esos casos y la imagen de todos esos hijos de jesuitas repartidos por el mundo, ignorantes del nombre de sus padres pero bien atendidos por el dinero de la Compañía -que conoce y acepta lo que pasa pero que no soporta que se vea. Somos, es obvio, hijos dilectos de esa idea:
callar y obedecer, decía san Ignacio, para Su mayor gloria. Hasta que, por las crisis, Dios deja de ser Dios, y entonces todo se derrumba.
 
 
 
 
 
 
Correo:
 
 
Estimado amigo/a:


Te invitamos a ver la pelicula "Argentina Latente" del director Pino Solanas, el próximo jueves 11 de diciembre a las 18.hs

La entrada es libre y gratuita.

Te esperamos.

*Edgardo Marchi. edm@... 
 
-Ministerio de Relaciones Exteriores Comercio Internacional y Culto.
 Esmeralda 1218. -traer DNI-

 
Convocatoria*
 
 
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 Los textos seleccionados serán traducidos al alemán y publicados de manera digital e impresa.

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#185 De: EDUARDO COIRO <inventivasocial@...>
Fecha: Mié, 3 de Dic, 2008 2:08 pm
Asunto: EDICIÓN DICIEMBRE 2008
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Hojas muertas*



Cuando amaneció, el bosque era un gran cementerio. Nadie sabía el motivo de tanta mortandad. Los árboles estaban caídos unos sobre otros en una informe montaña de cadáveres. Hablaban de una guerra nuclear, algunos de un ataque con pesticidas, otros simplemente se horrorizaban en silencio.

Sin embargo todo el mundo sabía que eso podía pasar porque año tras año, el bosque iba avisando. Cada otoño las hojas caían de los árboles dejándolos desnudos. Era el cementerio de las hojas muertas. Era el aviso. Sólo era cuestión de tiempo que también los árboles murieran.



*De Joan Mateu
joan@...







Fábula del Árbol de Azúcar*



Dedicado a mi mascota (Tily) que,
pese a mis inagotables esfuerzos,
aún no comprende estas cosas de la vida.



Cuando desde abajo pedimos mejoras salariales,
Nos dicen que no hay dinero.


Cuando marchamos por una mejor educación,
Nos dicen que no hay dinero.


Cuando decimos que los servicios de salud pública
Pueden ser mejores para todos,
Nos dicen que se requiere de dinero,
Y no lo hay.


Si no hay dinero
¿Porqué reforzar con novedoso armamento al ejército?


Cuando las calles se inundan en tiempos de lluvia,
Nos dicen que es que no hay dinero para remediarlo.


Cuando el frío llega
Golpeando las paredes
De laminas de alumínio nos dicen:
¿Qué se le va a hacer, si no hay dinero?


Pero cuando los bancos ven aproximarse
Algún peligro,
El dinero aparece de todas partes
Y les cae del cielo
Como un verdadero milagro.


Si el Estado ve por el bien de todos,
Y si es verdad que no tiene
Un carácter de clase social,
¿Porqué para unos no hay dinero,
Y para otros la ayuda nunca falta?




*de Hugo Ivan Cruz-Rosas.
quetzal.hi@...






 
El viejo capitán*



Día tras día a la misma hora.
Cuando el sol pasaba por su ventana del living de su departamento en el cuarto piso.
El hombre se sentaba a fumar su pipa mirando al este. La vista fija. Una estatua que apenas cobraba vida por debajo del movimiento del humo.
Para nosotros que lo veíamos cada tanto desde nuestra ventana del 8º piso era un viejo capitán de mar. Quizá por la pipa y la barba enrulada y blanca.
En invierno se colocaba una gorra gris de abrigo igual a la que usaba mi padre y que un día de 1996 decidió regalarme.
 Un loro grande del color de los loros que cada tanto se paraba sobre el hombro derecho a tomar sol con su dueño. A su izquierda se veía una gran jaula con un canario amarillo que saltaba de un palillo al otro, de este a oeste.
El loro y el canario parecían ser sus únicas compañias.
No podíamos ver la figura completa de ese hombre al que sólo veíamos y conocíamos sentado de cabeza a la cintura, pero imaginábamos que tenia una pata de palo y como en las películas de los piratas podíamos oír un lejano eco del golpeteo de su pata de palo cuando se alejaba del timón por la cubierta de su fragata.
Era sólo eso. La imagen de un hombre viejo y sólo viendo por la ventana hacia donde unos kilómetros más allá el río de la plata inunda las costas del balneario de Quilmes en las sudestadas. Durante la hora u
hora y media en que el sol bañaba de luz y calor su ventana. Luego, en su camino al oeste el sol quedaba oculto por la altura del edificio -15 pisos- dejaba luz pero ya no rayitos en invierno ni latigazos en verano.
Una semana completa de invierno llovió y llovió y no tuvimos sol.
Cuando volvimos a buscarlo con la mirada atenta al ventanal del 4 piso, la persiana estaba baja.
Así uno y otro día y meses también, hasta que ya no esperamos encontrarlo en su puesto de lucha.
Se habrá muerto, -dijo mi hijo.
No se. Quizás volvió a navegar. Y está en su nave persiguiendo al horizonte.
Hasta descubrir con sus propios ojos el nacimiento del sol emergiendo desde el fondo del mar -dije yo, con mi habitual negación a la muerte.

Lo cierto, es que también desapareció el enorme bote colgado de gruesas cadenas que el hombre tenía a la altura de su ventana. Y que según supe tiempo después, le había traído más de un disgusto en las reuniones del consorcio de propietarios del edificio.



*de Eduardo Francisco Coiro.
inventivasocial@...









EL RÍO*




Hondo
lejano el cielo
es de añil
y zafiro,
aguamarina
 y turquesa.
Y luego el verde,
verde pino
verde oliva.
Verde
verdoso
verduzco.
Sumergido,
ondulado el río,
se pierde
sube
baja
contonea.
Entre blanco
pedregullo,
de nácar
de marfil.
El río
musical
en la tarde.
Todo el mundo
lo sabe:
El río
nombra a Heráclito.
Lo nombra.


-De: Inventario en Otoño. Poemas


*de Ana María Broglio.
anabroglio2@...






Te Extraño y No Supe Cómo Escribirlo*


 
No hay escaleras para subir,
Solo para bajar;
Si usted cree estar arriba:
Piénselo bien, medítelo;
Puede estar en un error.


Los padres sueñan con ver a sus hijos
Volar con alas de plomo,
Para poder repeler las balas.


Policías parecidos a robles
Devastan el concreto con sus raíces.


De pronto:
Un disparo:
Cae un cuerpo.


Al partir los cantos
Una persona murió,
No importa si cayó de este lado
O si cayó del otro:
Una persona muerta,
Es una persona muerta,
Por extraño que parezca.


No hay suficientes escaleras para subir:
¿Quién las construirá?


Seguramente arriba
También hay lodo,
Pasto, rocas, flores.
De esas extrañas maravillas
Que nacen y mueren
Cuando deben hacerlo.


Consigámonos un Dios pagano,
Con todo y su Demonio pagano;
Que nos prometa la muerte
Después de la vida
Y que su credo lleve por título
"Revolución para un Dios Pagano",
Y que se especialice
En el milagro de las escaleras.




*de hugo ivan cruz-rosas.
quetzal.hi@...




El banquete*



Después de la gran hecatombe nuclear los Plumkier, aristócratas de cuna, se reúnen cada tercer viernes de mes alrededor de una mesa, tal como venían haciendo desde el principio de los siglos. Cubertería de plata, copas de cristal de Murano y vajilla de porcelana de Sèvres. Etiqueta y traje largo.
Una enorme bandeja de plata con un asado de carne en el centro de la mesa.

Intentan que las cosas sigan como siempre y que las tradiciones se mantengan. Únicamente hay tres cambios que no pueden obviar: No hay pan, la carne no es de ternera sino de animales más pequeños y se ha instaurado un rezo antes de comenzar las comidas:

"Te damos las gracias señor por los alimentos que vamos a tomar y te rogamos que no sean tan radioactivos como el mes pasado", recitan mientras se contemplan las terribles quemaduras, las pústulas y la perdida de dientes.



*de Joan Mateu.
joan@...






A ciertas y precisas edades *


A ciertas y precisas edades
el mundo que laboramos y nos contiene
se desgrana, se desliza, se esfuma
y no hay manera, forma, gesto ...
Es un tejido hecho a mano
                   colorido
                   con trazos varios
                   con texturas diferentes
que se disuelve para quedar en la memoria:
tul transparente, vaporoso
       poblado de gestos que importan.
Es lo que queda en el arcaico rescoldo
lo que humedece el aire del cada día
lo que sostiene cualquier hacer.
A ciertas y precisas edades ...



*de Oscar Angel Agu.
 
cachoagu@...





VUELO DE LÁGRIMAS*




Salen en silencio
pequeños pájaros de mis ojos.
Abrí las compuertas de mi angustia
para que no mueran
mis últimos ensueños.
¡Cuánta resaca recogen mis manos!
Todas las mieses las planté a destiempo.
En nada brotará una flor,
los frutos se ahogarán
en su desaliento.
Sobre ese desierto sofocante
me tiendo en cruz.



*de Emilse Zorzut.
zurmy@...





CONDENA*



No me preguntes, no, no me preguntes
por qué  mi voz se ha oscurecido.
No me preguntes por qué mi sombra no refleja mis horas
Y no hay mirada, solo cuencas vacías.
Y la piel se ha esfumado
y aferrada a los huesos, una jungla de desoladas lianas
y el latido del viento ¡Ah, el latido del viento que me agobia!
Juro que lo he intentado.
No he podido acallar, sin embargo,
su latido en mi sangre.
El viento empuja las antiguas velas,
e indefectiblemente
mi pobre corazón,
condenado a ser una barcaza abandonada,
zozobra, mas no se hunde.


Tanta agua y morir de sed.
Tanta luz estelar y morir de noche.
Tanto viento y morir de calma.




*de Amelia Arellano 
arellano.amelia@...





LA LOMBRIZ Y LA TUERCA*



Un caluroso día de verano, descansando un momento a la sombra de un frondoso lapacho que ocupa buena parte de mi jardín; veía a dos metros, donde ésta terminaba, en pleno sol; la lenta marcha de una lombriz que sorteaba uno tras otros los tallos de la hierba, manteniendo, eso sí, una imaginaria línea recta, un vector, que conduciría vaya a saber a qué sitio de las cercanías.
Era indudable que tenía un objetivo y un propósito, aunque ciertamente nunca podría yo conocerlo. No sería más que algunas pulgadas, ya que el sol fuerte debía perjudicarla; o tal vez protegida entre el césped los cálidos rayos no la afectarían tanto como yo estaba suponiendo. La marcha a su escala era
agobiante, lenta y penosa.
Al tiempo perdí interés y cuando dejaba ya de observarla, me llamó la atención un objeto semienterrado en el piso que estaba a centímetros delante, en el camino del pequeño animalito. Era una tuerca de hierro del color del óxido, del tamaño de un buen durazno, al menos.
¿Rodearía la mole; a su escala, gigantesca? ¿Retomaría la misma trayectoria por la imaginaria recta en que transitaba? ¿O la retomaría más adelante tras hacer un atajo después de rodearla parcialmente?
¡Nada de eso! Llegó frente al obstáculo, pareció medirlo, estudiarlo., e irguió su cuerpo como un largo pescuezo; mientras se apoyaba en el resto, se balanceó un momento, como afirmándose. se levantó más, y aún  más, todo lo que increíblemente era posible para su tremendo esfuerzo, y apoyó su húmedo
y delicado cuerpo en la superficie hirviente del metal. y si bien yo no pude oírlo, debió escucharse como un chirrido, como una fritura, en aquel inmenso bosque de gramillas., y la lombriz cayó encogida, retorciéndose, víctima inocente de una naturaleza totalmente extraña para ella.
Apenas un desecho, un elemento despreciado, una tuerca insignificante que los hombres dispersan como basura sin cuidar mucho, y sin pensar lo más mínimo en los pequeños seres del jardín, en la pequeña vida que teje todos los instantes, tanto como nosotros mismos, las redes de la Creación.



*De  Celso H Agretti
celsoagr@...
Avellaneda. Santa Fe.





AMANECER DEL TIGRE*




¿Qué duele  más, el desamor, la muerte, la locura?
¿O la fuga del  girasol y la retama?
¿Del ocaso, de la aurora, del trigal en llamas?
Como  un tigre  enjaulado, la oscuridad
se  golpea  una y otra vez contra  garfios de  penumbra rosada.
Ronca  la boca  de la noche como   un  pez moribundo
Amordazan   el  grito  azul del cuervo.
Solo queda "la vaga sombra, la inextricabe sombra"
No ha sido un Polifemo devorador de hombres.
Sin embargo, los Dioses y una atávica herencia
Perforaron sus vertientes de luz, con una estaca ardiente
Una clepsidra sideral ilumina los espejos perpetuos.
Regresa "el oro de los tigres"y la memoria eterna,
el ocaso, la aurora, los trigales.
.."y no hay fin "..
Como  un enemigo abochornado, vencido el crepúsculo huye
 ante tanta tormenta de amarillo
que deshace el día en girasoles y retamas.



*de Amelia Arellano 
arellano.amelia@...





Sofía*


Para Marié


Ella no busca llegar a las estrellas
ni pide que se las alcancen, sabe
con solo levantar sus pies un poquito
sobre la vereda y estirar la mano bien alto,
lograra arrancar estrellas tiernamente
y crear su propio cielo sobre el suelo.
No le han dicho que estamos lejos
y nuestras manos son ínfimas.
Ni que al otro lado del tiempo alguien cae olvidada y en sus manos aprieta
estrellas muertas.
No le han dicho que queda tonto reírse una y otra vez.
Ni han roto la barrera de la ilusión, exterminando sus sueños.
Ella con sus manos llenas de estrellas de papel, crea el universo para todas
sus noches.




*De Freyja
freyja_walkyrien@...





VUELO*



Abre tus alas,
Cual pétalos de rosa,
Hija mía.
No temas a la fragilidad de la belleza,
Eres más fuerte de lo que el mundo piensa.


Déjalas remontarte en suave aleteo.
¿Será este trozo de firmamento
que admiramos
demasiado pequeño
para tantas ansias de vuelo?


Toma pues, el universo,
Que brota de mis manos,
El tiempo que gotea de un viejo reloj de arena,
La marcha apurada de los cuatro vientos,
El polvo de las más antiguas estrellas...


Y ve tan lejos como quieras,
Sin dudas ni remordimientos.
Parte ya, dulce viajera,
Llevas contigo
Mi beso.



*de Marié Rojas.






Tu voz de cuentos*



traza callecitas
en mi cuerpo
indaga  sus templos dormidos   allí
donde  Cristos niños
soplaban pájaros de barro
que de súbito salían
volando
pone cigüeñas en los campanarios
y tocan a rebato las asediadas
campanas del sentido
como el agua busca su cauce
       lo encuentra
       lava toda opacidad
y crecen en lujuria enredaderas
de flores blancas que nos nacen
            nos abrazan
Va tu voz de cuentos
por  recónditas  escaleras
trepa  la piel en un aliento
tibio
va por ángeles hace tiempo
desterrados
los llama por sus nombres
los arropa
los angela a puertas
del paraíso perdido.



*de  Verónica M. Capellino.
veroaleph@...









XVI*

 
Qué noche deshecha
cierne sombra
en tu pelo
qué pájaros
cantan en tu balcón
por las mañanas
qué rubor te ilusiona
con principes lejanos.

¿Y yo quién soy?
Tal vez ese gorrión
que sobrevuela tu labio
tan suave tu pupila
de mar
tu rodilla de arena.


 
*De Jorge Isaías. jisaias46@...


 
 
 
*


No hay amor en el vacío
Ni hay corazón
que lata tan fuerte
en el abandono.
No hay razón para
El olvido
ni recuerdo
en las memorias
No hay nostalgia
de las paginas no escritas
Ni humanos tan comprensivos
Que entiendan el dolor.


*De Freyja
freyja_walkyrien@...





 
Pequeñeces*



Ella a veces me devuelve a la infancia.
Dice que será motociclista, violinista, aviadora.
Dice que tendrá una fábrica de chocolates y una calesita propia para andar
hasta que se aburra sin pagar boleto.
Dice que cuando crezca será así de alta, jugará basket y no irá a la
escuela.

Ella es todo proyecto en su cumpleaños número ochenta y siete.
Yo soy todo el silencio.



*de Diana Poblet.
soydian@...





Los monstruos*



Surgen de lo más profundo del armario. Son unos gritos guturales, horripilantes y continuados que a veces se trasladan debajo de la cama.
Incomprensiblemente se detienen cuando entran mis padres o cuando se enciende la luz.

Tengo mucho miedo. Cada noche retraso todo lo que puedo la hora de ir a la cama, pero mis padres son inflexibles y cuando se acercan las diez ya empiezo a temblar. Tampoco me dejan tener la puerta abierta ni la luz encendida porque dicen que un niño de siete años ya es demasiado mayor para
creer en fantasmas, monstruos y estas cosas.

Lo peor de todo es que mi miedo va creciendo y, aterrorizado, me hago pis en la cama. Ayer volvió a ocurrir y mis padres entraron en la habitación muy enfadados. Mi madre me arrancó las sábanas mientras gritaba que un niño no debe inventarse cosas y mi padre me metió en la ducha con agua fría,
amenazándome con que si eso se volvía a repetir me encerraría en el armario una semana.

Ahora estoy en la cama mucho más tranquilo. Ya no me hago pis y no es que no tenga miedo a los sonidos y gritos del armario, es que tengo mucho más miedo a los gritos y amenazas de mis padres. Ellos están contentos porque dicen haber conseguido curar mi "cuentitis"




*De Joan Mateu
joan@...





Viento tostado y garapiñado*



Estos son días en que se habla de festejos
Y libertad,
Pero bien cabría preguntarnos si la deuda externa,
Las valiosas recomendaciones
Que nos hace el Banco Mundial,
O los tratados de libre comercio
También venían en el mismo paquete
O si nos los han regalado por pura cordialidad.


Ahora se habla de los héroes que dieron su vida
Para heredarnos Tierra, Justicia y Libertad;
Y también de los revoltosos de hoy
Que no entienden que la Revolución
Solo es el nombre con que se pide
Una monografía en las papelerías,
Para la tarea escolar.


Hoy son esos tiempos
En que todos se enorgullecen
De los grandes rebeldes
Y se cuenta de cómo en su tiempo eran tachados
De locos irreverentes,
Peligrosos para la paz y el bienestar
Y se hace,
Por supuesto,
La aclaración de que en nada se parecen
A los inconformes de hoy.


Hoy son los tiempos de los ricos y de los pobres,
Antes también lo eran.


Son los días para salir a las calles celebrando
Que las cosas han cambiado,
Aunque andemos igual.


Son estos tiempos de festejo
Donde las balas del Pueblo son aplaudidas,
Y hasta salen en televisión,
Se les montan exposiciones
Y todos quieren salir en la foto con ellas.


Mientras tanto,
Nosotros miramos.


Hoy son estos tiempos de recuerdos
Que parecen presentes,
Y somos los mismos:
Somos los olvidados,
Los que de vez en cuando son encontrados,
Los mismos de entonces,
Los que recordamos el pasado
Y que a veces levantamos la voz a unos oídos sordos
Que se asustan si escuchan balazos.



Somos los mismos de ayer
Con otros nombres;
Y festejamos desde abajo,
En silencio,
Entre los libros,
Fatigados por el trabajo,
Con nuestros corazones latiendo,
Con nuestros presos,
Nuestros muertos.


Pero estamos en estos días de festejo
Y júbilo nacional,
Donde parece nuevamente
Que a nadie importamos.



*de hugo ivan cruz-rosas.
 
quetzal.hi@...

En el año de 1910, durante la dictadura del Gral. Porfirio Díaz, se iniciaron los levantamientos armados en la llamada Revolución Mexicana. Cada 20 de noviembre es conmemorado el inicio de esta revolución, que nunca fue terminada.




HACERSE MAGOS*



Ese ahuecarse el corazón
Y hacerse magos...
Violín que desespera,
Hora no devela su escondite.


Hora juega a acunarse entre la hierba,
Dibuja caracoles, sombras,
Deja asomar la aurora y parte...
Dejando cenizas tras la escarcha de sus juegos.


Violín ha llegado tarde,
Ya no es tiempo de danzar junto a la hoguera,
Solo rescoldos, mudos.
Lo contemplan.


Toma una brizna de viento, canta,
Esparce una nueva melodía
De adiós y soledades.
A cien millas de distancia, hora muere.



*de Marié Rojas.

 
 
 
Convocatoria*
 
 
El trilingüe Magazín Cultural Latinoamericano XICóATL "Estrella Errante" (impreso y digital), que desde hace 17 años se edita en Salzburgo, Austria, convoca a ensayistas, narradores y poetas a colaborar con el trabajo de difusión cultural que llevamos a cabo.

Las colaboraciones deben tener una extensión máxima 4 páginas para ensayo y cuento. Para poesía se ruega enviar una selección de poemas de un máximo de 10 páginas. Los escritos deben acompañarse de un breve curriculum vitae (que contenga la dirección postal) y una foto digital del escritor a la dirección
euroyage@... 
 Los textos seleccionados serán traducidos al alemán y publicados de manera digital e impresa.

Más informaciones sobre nuestra labor cultural sin ánimo de lucro en Europa encontrarán en nuestra página de internet
www.euroyage.com
 Cordial saludo,

 
*Dr. Luis Alfredo Duarte-Herrera
Director de YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.
www.euroyage.com

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#184 De: EDUARDO COIRO <inventivasocial@...>
Fecha: Sáb, 22 de Nov, 2008 11:46 am
Asunto: LOS QUE DE VEZ EN CUANDO SON ENCONTRADOS...
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*Ilustración: "Nido" de Ray Respall Rojas.
 
 
 
 
Viento tostado y garapiñado*

 
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Y también de los revoltosos de hoy
Que no entienden que la Revolución
Solo es el nombre con que se pide
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Hoy son esos tiempos
En que todos se enorgullecen
De los grandes rebeldes
Y se cuenta de cómo en su tiempo eran tachados
De locos irreverentes,
Peligrosos para la paz y el bienestar
Y se hace,
Por supuesto,
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A los inconformes de hoy.

Hoy son los tiempos de los ricos y de los pobres,
Antes también lo eran...

Son los días para salir a las calles celebrando
Que las cosas han cambiado,
Aunque andemos igual.

Son estos tiempos de festejo
Donde las balas del Pueblo son aplaudidas,
Y hasta salen en televisión,
Se les montan exposiciones
Y todos quieren salir en la foto con ellas.

Mientras tanto,
Nosotros miramos.

Hoy son estos tiempos de recuerdos
Que parecen presentes,
Y somos los mismos:
Somos los olvidados,
Los que de vez en cuando son encontrados,
Los mismos de entonces,
Los que recordamos el pasado
Y que a veces levantamos la voz a unos oídos sordos
Que se asustan si escuchan balazos.

 
Somos los mismos de ayer
Con otros nombres;
Y festejamos desde abajo,
En silencio,
Entre los libros,
Fatigados por el trabajo,
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Pero estamos en estos días de festejo
Y júbilo nacional,
Donde parece nuevamente
Que a nadie importamos.

 
*de hugo ivan cruz-rosasquetzal.hi@...

En el año de 1910, durante la dictadura del Gral. Porfirio Díaz, se iniciaron los levantamientos armados en la llamada Revolución Mexicana. Cada 20 de noviembre es conmemorado el inicio de esta revolución, que nunca fue terminada.
 
 
 
 
 
LOS QUE DE VEZ EN CUANDO SON ENCONTRADOS...
 
 
 
 
 
 
EL HIJO*

 
         Le abrió la puerta del taxi, la ayudó a bajarse.
 
-     ¿Quieres que entre contigo?
-      No, mejor hacemos como siempre - respondió, alcanzándole la pequeña cartera -, cuídame todo esto, sabes que tengo la manía de dejar los documentos y el monedero en donde quiera que me siento.
 
         Él sonrió y guardó la cartera en su mochila.
 
-      Y en especial, no quieres perder las fotos de tu nieta... me has hecho sacarlas repetidas a pesar de que el álbum está sobre la mesa de la sala.
-       Bueno, ya sabías lo que iba a decir - se alzó en puntas para besarle la frente -, gracias por acompañarme, nos vemos a la salida.
-      Doy una vuelta por ahí y nos encontramos en la esquina - le señaló un café al aire libre -, no me gustan las salas de espera, prefiero tomarme un capuchino con la prensa del día delante de los ojos.
 
         Ella entró, siguió el ritual de dar el nombre en la recepción, esperar unos minutos a ser llamada, el saludo, las preguntas, la renovación de las recetas... no era nada desagradable, el médico era ya un viejo amigo.
 
-    Y eso es todo por hoy, nos vemos en la próxima consulta... ¿Has venido sola?
-     No, de ningún modo: me trajo mi hijo Felipe.
-      Elisa - suspiró -, ¿debo recordarte lo que sucedió hace más de veinte años, una vez más? Pensé que estábamos haciendo progresos...
-    Tuve un accidente. Mi amado esposo estaba al timón y no sobrevivió.
-     Estabas embarazada...
-     Casi a punto de dar a luz, con el impacto me comenzaron las contracciones, logré arrastrarme a un costado de la carretera a pesar de tener dos costillas fracturadas. Ahí me encontraron los paramédicos, con Felipe en brazos, ¿crees que es posible olvidarlo?
-     Estabas inconsciente, perdiste la criatura, un varón, al que enterraste junto a tu esposo.
-   Siempre dices lo mismo, y vengo a esta consulta cada mes, año tras año...
-     Te pido, cada vez, que lo dejes ir por tu propio bien, es hora de dejar de pretender lo imposible y vivir la vida, aún tienes mucho tiempo por delante. No valen de nada los medicamentos, la terapia, si no pones de tu parte. ¿Prometes intentarlo, una vez más?
-    Claro, mi buen amigo, sé lo que es real y lo que no lo es. Solo que hay cosas que nunca entenderás - se levantó y se alisó la falda.
-    Bueno, nos vemos el próximo mes, cuídate, Elisa.
 
         Caminó los pasos que la separaban del café. Allí estaba, cada vez más parecido al padre, pero con ese "algo" en la sonrisa que le recordaba a su tía Gloria. En cuanto la vio, dobló la prensa y fue a su encuentro.
 
-     ¿Me acompañas a un café? - ella negó con la cabeza - ¿Te busco un taxi?
-      No, mejor vamos andando despacito, así llegamos justo cuando despierte la beba y la saco al jardín un ratito en lo que le preparan la papilla.
-     La estás malcriando, "superabuela" - se rió - ¿Y qué te dijo el médico?
-    Lo mismo de siempre, hijito, lo mismo... siglos y siglos y la medicina sigue detenida, como si no lograra alcanzar determinadas soluciones, como si le fueran negadas ciertas verdades... o quizás es mi culpa, me estoy haciendo vieja y ya nada me funciona, ni siquiera los medicamentos de última generación.
 
         Rieron, tomando el camino a casa, eran casi dos kilómetros, pero había un fresco muy agradable si se iba por la acera que los árboles dibujaban con su sombra, y andar es un buen pretexto para seguir conversando.
 
-        ¿Me devuelves la cartera?
 
 
 
*De Marié Rojas.
 
 
 
 
 
Retrato hablado*
 
 
Ver que te vas y dejarte ir
con esa mansedumbre que no me caracteriza
en esta plaza indiferente
huyo atornillada al suelo
en un revuelo de pájaros.
Ver que te vas
velando las campanas y la tarde
intuyo lo definitivo en tu espalda azul
todo un universo de lutos
baja persianas
empaqueta calles
descarta proyectos
Ver que te vas y permitir que no importe
escalo las alturas de una circunstancia 
y de pronto
ser tan urbana que creo haber muerto
nada se rompe
nada se grita
nada se llora
sólo te vas.
Ningún cuchillo
ningún plato roto
ningún vidrio en las venas
sólo te vas
y me quedo.

 
 
*de Diana Poblet. soydian@...
 
 
 
 
 
 
La orquídea y la abeja*

 
 *Por Miriam Cairo. cairo367@...

 
 
La vida, atrapada en el viejo recurso literario del origen y el fin hace todo lo posible por existir derribadamente.
Aquella noche se mezclaba con pizza y cerveza, sándwich de jamón y fernet con cola. Todo se sacudía en los estómagos femeninos por el reaggetón que indicaba si los curvilíneos cuerpos debían ir pa'delante o pa'trá, llamándolas a las festejantes con un "mami" cargado de una alevosía sexual que las ponía jocosas y las animaba a la exhibición de sus libertades eróticas.
*
Cuando la abeja liba, la ofrenda estalla. La flor se hace abeja en el libar.
Todas bailaban en círculo, alrededor de la futura esposa vestida de novia hot y con un pene forrado con media de nylon, relleno de bolitas de telgopor, incrustado en el medio de dos crisantemos que conformaban el ramo. Cada tanto había una rueda de fotos en la que una a una lamían el pistilo con sobreactuación melosa, dejando una huella húmeda en el camuflaje que por momentos revivía.
 
*
La orquídea trata de dar cuenta de su acontecer y es frágil a pesar de su hermosura.
Allá por las tres de la mañana todo indicaba que la literatura realista no había sido invitada a la despedida de soltera. Sin embargo, la muy fascista, siempre tiene una informante infiltrada. Toda paz comienza con una paz sombría.
 
*
La orquídea arrastra la desnudez de sus secretos y la abeja se hace flor mientras la flor se hace abeja.
Con las piernas temblorosas por ir obedientemente pa' delante y pa' trá, y por bailar agachadita, agachadita, agachadita, cada una de las festejantes se reunió a la mesa con el grupo correspondiente.
Mientras la novia en minifalda colocaba el pene huérfano en el trasero de la suegra para documentar el tono del festejo, todas aplaudían encantadas por tanta libertad sexual.
 
*
La abeja, apenas se acuerda de su ausencia inagotable. La orquídea cede, morada de sombra, a la fuente sombría.
La irrupción traicionera ocurrió justo en la mesa más menos pensada, y a escasos minutos de que los stripers llegaran para mostrarles a las libertinas el culito redondo y la esperanza carnal. Disimulada en la única bebedora de Famoso Rincón, inesperadamente, la literatura realista vino a corromper el apogeo.
Por boca de la encubierta lacaya, la reina de los manuales, la elegida del marketing, la que se agota en su evidencia superficial, dijo que todas las profesoras de literatura son frígidas, para atacar a las de la otra mesa, que apenas fruncían el piquito cuando la futura esposa las llamaba para chupar la manualidad erótica y salir en la foto con aires de Luciana Salazar.
 
*
Al confiar su aliento, la abeja ignora si pierde el río o pierde el viento, si ella es la única que muere, si la orquídea es un acto de su visión.
Hasta allí, el encasillamiento en áreas disciplinares podía ser considerado como un débil esbozo del canon oficial. Que todas las profesoras de literatura son frígidas no es ninguna novedad, pero ya sabemos que la literatura realista no se caracteriza por sus buenas nuevas sino que repite lo mismo que todo el mundo dice, describe lo que todo el mundo ve, descubre lo que ya se sabe. Sin embargo, su vasalla dio un paso más allá: "Es cierto, boluda, todas están separadas".
 
*
Abeja y orquídea retienen la existencia unánime de los nombres. Toma el lenguaje la medida de su imperio.
Fue entonces cuando la literatura no oficial comprendió que la noche era mancillada por los clichés propios de la convencional. Estuvo a punto de repreguntar, de disentir, de vomitar, pero guardó un piadoso silencio. Habría sido una crueldad que la literatura maldita se hubiera puesto a desenmascarar la resignación de las nobles esposas, justo en la noche ritual en que la noviecita hot se despedía de la soltería con la esperanza de abrazar un orgasmo para toda la eternidad.
 
*
La orquídea en su boca guarda una opacidad vehemente para oponerse a la literatura que pretende hacer libros como las gatas hacen nacer a sus hijos.

 
*Fuente: Rosario-12
 

 
 
 
RUIDOS*

 
Ni siquiera el ruido de mis pasos
encuentra lugar entre los ruidos,
sólo deja su angustia en el adentro
donde como tambor repiquetea
para no morir en la orfandad.
Y se encuentra con la huella de mi sombra
que en silencio deambula por la senda.
Ella es dueña del ruido de mis pasos,
se incorpora al universo de mi vuelo,
acaricia mi angustia, no mi cuerpo
y el milagro se produce en mis tinieblas.
Somos una las dos en el espacio
para enfrentar duendes y dragones.
El ruido del andar como eco
sutilmente vuela a la montaña
donde la cueva del halcón abre su puerta.

 
*de EMILSE ZORZUT. zurmy@... 


 
 
 
 
Dimensión desconocida*



 *Por Alfredo Zaiat. azaiat@...

 
 
El Muro de Wall Street ya se derrumbó arrastrando al sistema bancario a la quiebra, mantenido con vida para su reconfiguración y concentración con millonarios paquetes de auxilio en Estados Unidos, Europa y Japón. El Citi, emblema de la globalización y del dominio financiero estadounidense, camina
por la cornisa. Ahora el ruido del crujir del hundimiento es para el símbolo del capitalismo de masas del american way of life. Los tres gigantes de Detroit están al borde de la bancarrota y para evitarla han reclamado un plan millonario de rescate. General Motors, Ford y Chrysler quieren un programa de asistencia como el aprobado por el Congreso para salvar a los bancos. La información de ese desmoronamiento es impactante:
- Ford Motors perdió 129 millones de dólares en el tercer trimestre, vendió gran parte de su participación en Mazda para conseguir fondos y su presidente Alan Mulally señaló que la automotriz que se acoja a la ley de quiebras no tendrá escapatoria: el final será su liquidación porque sus ventas se desmoronarían y no habría así oportunidad de recuperación.
- Chrysler afirmó que sin una ayuda inmediata del Estado no tendrá recursos suficientes para continuar con su producción. Su principal ejecutivo, Roberto Nardelli, reclamó una línea de financiamiento pública para evitar la quiebra.
- General Motors estuvo obligado a vender el tres por ciento de Suzuki por 230 millones de dólares para sumar fondos. Su presidente Richard Wagoner junto a sus otros dos colegas fueron al Congreso de Estados Unidos para implorar por otros 25 mil millones de dólares para evitar la quiebra de la industria automotriz, dinero que se sumará a un monto similar de un fondo de emergencia ya aprobado.
- El diputado demócrata Paul Kanjorski, de Pennsylvania, aseguró que la caída de las automotrices estadounidenses implicaría la pérdida de tres millones de puestos de trabajo sólo en Estado Unidos. En ese contexto, General Motors y Chrysler retomaron las negociaciones para fusionarse.
Gobiernos, políticos y economistas de las potencias se enfrentan a una dimensión desconocida con la industria automotriz. Nunca antes ese sector en su etapa madura de desarrollo tuvo que afrontar una recesión global. Luego de la Gran Depresión del '30, los episodios de caída de las economías eran
en alguna zona del mapa de las potencias con una intensidad moderada, pero no existen registros en todas las áreas al mismo tiempo y con mucha fuerza.
El acelerado proceso de masificación en la utilización de automóviles empezó en la década del 60, cuando el capitalismo industrial transitaba por la mitad de su era de oro que se extendió por treinta años. Durante ese período las políticas estuvieron destinadas a privilegiar la industria automotriz y,
en consecuencia, a la petrolera (combustibles) y a la cementera y de construcción (redes viales) frente a alternativas de transporte público menos costosas y menos agresivas al medio ambiente. Por eso ahora el impacto es tan devastador como desconocida su solución. Frente a un escenario de incertidumbre económica, pérdida de puestos de trabajo y ausencia de crédito, el consumidor lo primero que abandona es la idea de comprar o renovar el auto. Cuando la recesión es global, el inmenso complejo automotor
se paraliza y no es seguro que paquetes de asistencia al sector o estímulos fiscales por el lado de la demanda puedan hacer funcionar ese motor. Este dependerá de la profundidad de la caída de la economía, la expectativa de los consumidores y las estrategias que implementen las conducciones de esas
transnacionales. En este último aspecto, si el comportamiento es similar al de los banqueros, que utilizaron los recursos acercados por el Estado para cualquier otro destino menos para otorgar préstamos, el desenlace será traumático. Con los bancos, en caso extremo, el Estado puede asumir el
control del sistema financiero, con antecedentes en esa tarea para recuperar el mercado crediticio, pero no existen experiencias de qué hacer con el sector automotor.
La industria automotriz se erigió en la industria de producción en masa por excelencia, teniendo como pioneros a los tres grandes de Detroit. El método de producción de la Ford de comienzos del siglo pasado, con plantas de líneas de ensamblaje en las cuales cada trabajador realizaba en forma rápida
una tarea muy especializada y limitada que se repetía continuamente, permitió fabricar autos estándares para el mercado masivo de clientes. Gary Gereffi, profesor de la Duke University, explica en Las cadenas productivas como marco analítico para la globalización (Revista Problemas del Desarrollo, N° 125, México) que ese proceso ingresó en otra fase "desde comienzos de la década de 1980, cuando la industria automotriz estuvo marcada por una intensa competitividad y un aumento de la globalización, lo que ha tenido como resultado costos más bajos y un mejoramiento de la calidad del producto". En esta instancia es cuando las firmas japonesas empiezan un lento y persistente avance hasta que en este año Toyota desplazó a General Motors del liderazgo mundial. GM cumplió en septiembre pasado 100 años y ha sido número uno en los últimos 77 años, ocupando un lugar de
privilegio en la economía mundial durante la segunda mitad del siglo pasado.
Posición que resulta poco probable que pueda recuperar en caso de que sobreviva con una eventual inyección de una cantidad millonaria de dinero público.
La dramática dispersión global del derrumbe de las empresas que por décadas simbolizaron más que ninguna otras el poderío industrial de Estados Unidos se debe a las transformaciones del complejo automotriz. Los economistas del Centro de Estudios para el Desarrollo Argentino explican en un documento de agosto pasado (El complejo automotriz argentino: las terminales a la promoción y el desarrollo industrial al descenso) que las firmas transnacionales han puesto en práctica tres tipos de estrategias para mejorar sus niveles de competitividad, que han modificado las formas en que
se organiza la cadena de valor del sector alrededor del mundo:
1 El uso extendido a escala global de plataformas comunes (chasis, suspensión, transmisión y habitáculo para el motor) y componentes mecánicos de importancia. Esto implicó la concentración en la casa matriz y en sus filiales de mayor relevancia las actividades de diseño. Ese tipo de organización permitió economías de escala en el diseño del vehículo y componentes principales. Y también las economías denominadas de "alcance" por la posibilidad de diferenciar productos a partir de cambios menores o
"estéticos" sobre el mismo tipo de plataforma y componentes principales.
2 La reconfiguración de automóviles mediante la modificación de los subsistemas que los componen, lo que ha redundado en la asignación de mayores responsabilidades a los proveedores. El resultado fue un vínculo más estrecho entre los autopartistas y las terminales, en donde no primó la competencia por precio sino las relaciones de confianza de largo plazo.
3 El aprovisionamiento global de autopartes. De ese modo, las terminales se especializaron en las actividades de diseño de productos, mientras que las firmas proveedoras se lanzaron a un proceso de transnacionalización siguiendo a las automotrices en sus distintas localizaciones alrededor del mundo.
Esta forma de organización global, de deslocalización de la producción y redes de proveedores mundiales ha quedado en una posición de jaque, con el riesgo de quedar a escasas movidas para el mate en un escenario de recesión simultánea en las potencias económicas.
La industria automotriz argentina, que ha registrado una recuperación espectacular y aún contabiliza niveles de utilidades extraordinarias, recibe las esquirlas de esa explosión. El panorama es complejo porque decisiones de casas matrices afectan a las filiales. Como el epicentro de la crisis se desarrolla en las potencias mundiales, las estrategias defensivas de las sedes centrales se trasladan a sus subsidiarias. Esa reacción se traduce en la exigencia de un mayor giro de fondos, de un achicamiento de sus estructuras o de la liquidación de activos en el exterior. Los bancos extranjeros ya han empezado a implementar esos ajustes pese a registrar ganancias crecientes. Y las terminales intentaron hacer lo mismo pero la intervención del Ministerio de Trabajo las frenó. En esa dimensión desconocida de derrumbe de las automotrices en una recesión hermanada en las potencias económicas plantea el complejo desafío de encontrar, si existiera, un atajo regional con Brasil para la industria de un producto símbolo del dominio del capitalismo global.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
El futuro vuelve*


 
*Martín Caparrós
21.11.2008

Es curioso que sea el miedo lo que nos haga pensar. Es curioso, pero parece que no hay mejor afrodisíaco para las neuronas. Ahora hay miedo, terrores en el mundo, y el futuro -la idea por excelencia- está de vuelta.

Hace muchos muchos años que no oía hablar tanto del futuro. Hablar sobre el futuro, por supuesto, es una forma de decir: sólo se puede hablar sobre expectativas, temores, intenciones, sobre formas de imaginar ese futuro, o sea: ideas, suposiciones. Eso es lo que circula en estos días. Llegó la crisis y, de pronto, todos -quiero decir todos, en todos los niveles- empezamos a imaginar qué puede pasar y pasarnos en los próximos meses, en los próximos años. ¿Quién no ha hecho, en estos días, el repaso de sus opciones, de sus bienes y males, de lo que podría hacer si lo echaran del trabajo, si su actividad bajara un diez, un veinte, un cincuenta por ciento?
¿Quién no ha tratado de entender el caos de variables -mundiales, nacionales, personales- que definirán si dentro de seis meses le alcanzará para llegar a fin de mes? ¿Quién no ha tratado de imaginar algún proyecto alternativo, por si acaso?
Lo mismo pasa en los gobiernos, las organizaciones, las empresas: desesperados se los ve, tratando de imaginar cómo va a ser esto o aquello dentro de un año o dos. Y lo mismo en los medios: hacía años que no leía tanto sobre el futuro. He recorrido notas y más notas que tratan de imaginar cómo se reformulará el capitalismo tras el derrumbe de su versión más especulativa, y cómo cambiará el orden global, y si se va a acelerar la caída de Estados Unidos y el ascenso de China, y todos los problemas particulares que se van a plantear: por ejemplo, qué van a hacer muchos países pobres si la recesión lleva a millones de emigrantes de vuelta a sus países. O si la incertidumbre va a disminuir todavía más la natalidad en los
países desarrollados y a mediano plazo la proporción de viejos aumentará hasta lo insostenible. O si la industria automotriz americana podrá recuperarse o si, con la baja de la publicidad, los diarios de papel se terminan de una vez por todas en el mundo. O si la caída de la ayuda humanitaria va a producir una ola de hambre y muertes en África. O si el descenso del consumo va a desacelerar el ritmo de las innovaciones tecnológicas, que tendrán mucho menos mercado. O si va a suceder en el mundo algo como lo que pasó por acá en 2001, cuando los ricos empezaron a esconder los coches y otros bienes ostentosos, pero a lo bruto -y si, por eso, van a cambiar mucho las modas y las formas del consumo. O si las repercusiones de la crisis sobre los más pobres van a producir revueltas, movimientos. O si la baja del precio de los granos va a llevar a la Argentina a otro default, y más, y más: el mundo se ha vuelto, de pronto, un laboratorio horroroso y fascinante donde todo está en estudio, donde el futuro pasó a ser tema principal. ¿Será que somos, como decía mi maestra de primero superior, hijos del rigor?

-Capa, qué elegante. Yo habría dicho que somos hijos de otra cosa.

-¿Todos nosotros, mi estimado, todos?

-¿Por qué, a quién quiere salvar?

Hacía como veinte años que el futuro había pasado de moda. Por lo menos, desde que cayó el muro de Berlín y se desmoronaron los grandes relatos teleológicos: los que suponían que toda realización estaba allá adelante. El siglo veinte había vivido de esas ilusiones: las diversas revoluciones modernas se basaban en esa idea judeocristiana de que lo que importa está más allá, en un mañana venturoso que siempre está llegando. No era grave, entonces, sacrificar el presente por ese futuro deseado: el futuro era el tiempo decisivo, allí sucedería lo que importa.

Hasta que cayeron el comunismo y sus variantes, y el capitalismo triunfador armó su modelo delirante de prosperidad en Europa, Estados Unidos, parte de Asia, ciertos países latinoamericanos -e incluso, por rachas, la Argentina.
Fueron tiempos extraños, sin futuro: un puro presente alborozado -para aquellos que podían sostener el alborozo, y a los demás que se los fornicara la famosa ballena palidita. Por momentos pareció que lo más preciado de la prosperidad era no tener que pensar -o, por lo menos, no en el futuro, porque el mercado sin control mantendría la felicidad de ese presente perpetuo. Hasta que, de pronto, el mercado reventó y se cargó el presente, y el futuro volvió y ocupó toda la escena.
Y volvió una verdad de Perogrullo: la condición para pensar el futuro es la desazón con el presente -o la inteligencia. Si los gobiernos, organizaciones, empresas no hubieran caído en la euforia del gran presente continuo jajajá habrían podido, supongo, prever la extensión del desastre inminente y pensar algún cambio de rumbo o, al menos, ciertas medidas preventivas. Pero estaban demasiado pipones y se hicieron los fesas. Total, eran tan prósperos. La crisis iguala: durante años, el futuro era un pobre
consuelo para pobres; ahora aquellos privilegiados que se habían comprado la posibilidad de olvidarlo deben volver a él, a pensar cambios, a suponer proyectos.
El estallido del burbujón trajo de vuelta aquel pensamiento que organizó nuestras mentes durante el siglo veinte -aunque es cierto que son formas distintas de pensar en el futuro. La modernidad era propositiva: imaginaba un futuro y buscaba las formas de ponerlo en marcha, de intentar realizarlo.
La crisis de estos días, por ahora, piensa en defensivo: trata de imaginar qué efectos puede producir el desastre económico para tratar de contenerlos.
Pero eso puede ser un primer paso -o quizá no, quién sabe. Por ahora el futuro más que promesa es amenaza, pero al menos ha vuelto y, por lo que se ve, llegó para quedarse mucho tiempo.
(Y entonces estamos, argentinos, otra vez, jodidos: pensar a mediano y largo plazo, lo tengo dicho, nunca fue nuestro fuerte. Debería ser, lo tengo más que dicho, el trabajo de los políticos: imaginar proyectos, ofrecerlos a los ciudadanos, buscar las formas de llevarlos a cabo. Pero, en cambio, se dedican a lo que se dedican: aprovecharse del poder los que lo tienen y, los que no, conspirar, declarar, rearmar sus aliancitas, lanzar sus apocalipsis de las tres de la tarde -justo a tiempo para que entre en el diario de
mañana. Así futuro va a seguir siendo, aquí, una palabra de un idioma que no hablamos. Y tendremos, cada vez más, un gran pasado por delante.)
 
 
*Fuente: Crítica digital
 
 
 
 
 
 
 
En hamacas del tiempo, van y vuelven...*
 
 
 
A Darío Santillán Y Maximiliano Kosteki.
 
 
Ellos son dos sombras largas de atardecer, siluetas recortadas a contra luz en el final del anden. Sus rostros caen en sombras ante la oscuridad que sube, implacable, desde el este.
Pero, allí en el último resplandor oro encajado entre las vías que fugan al oeste, son seres de ilusión, en esos momentos pueden darse la mano fuerte, el abrazo fuerte, darse el alma sin que ninguna estampida, ningún terror disuelva lo humanamente dado.
Allí van y vienen las cosas en hamacas del tiempo, van y vuelven, parecen tocar el cielo, irse definitivamente, pero retornan una y otra vez....
Ahí esta el Estado fabricando mártires, el poder plantando policías como alambrados de púas.
Escucho uno frase recortada en el aire, desde el bar de la estación: -Tengo que ir a trabajar y no me dejan - grita un señor por la radio 10.
Hay que ir, aunque el tiempo se detenga en el lugar menos pensado, en el momento menos deseado. Como la muerte atravesando el umbral símbolo de una estación.
¿Que se detiene en las calles?
Los autos, combustión sin velocidad, las gentes en su tiempo siempre urgente de llegar a algún lado, sin tropiezos, sin acontecimientos que fuercen un destino diferente.
Acordonar, no dejar pasar.
También ser alguien y hacerse ver y oír.
Pero el Estado ausente para la miseria quiere la libertad de las calles. liquidez sin piquetes desde la casa al surtidor al banco a la oficina a la novia al infinito....
Por allí, cerquita al puente, estaban las fabricas, que producían identidad como objeto invisible.
Ahora están los hipermercados, los shopping, otra geografía social que no contiene obreros ni producción. La fábrica que dejo el abismo, apenas reemplazado con dignidad, economía de subsistencia y desesperación.
¿quien empujo a los barrios a cortar las rutas, las mercancías, las transacciones, las vidas privadas de los que pueden viajar pagando su nafta o el boleto?
*
No hay nada más inútil que el acto de pura brutalidad que disuelve la solidaridad con perdigonadas de terror, nada más demostrativo de la impotencia de cinco minutos antes y cinco minutos después de...
Mucho, pero mucho de la vida cotidiana esta influido por estos actos de fuerza que encubren impotencia, indiferencia, la quietud de ocio del recaudador, la tranquilidad cómplice del que cobra por ignorar ilegalidades.
Pero, allí en la calle, a la vera de las estaciones hay que demostrar que al menos para el terror existe el Estado.
Es previsible que no haya nada que discutir y que allí se confirmen odios preexistentes. "a estos negros hay que matarlos a todos". Escudos humanos, del otro lado están los especialistas en aparentar el orden, que amurallan con piquete legal cualquier protesta.
Morir en el hall de una estación de ferrocarril, la metáfora perfecta de un país en pérdida, morir a balazos por un agente del mismo Estado, que en un mal uso de su poder colectivo cerro miles de kilómetros de vías, estaciones de pequeños pueblos y mato pueblos enteros.
Ahora las imágenes del terror viajan por los aires, intangibles y se multiplican al infinito en pantallas y terminales.
Pero, que digo... no es ninguna metáfora: es la llaga real y presente de un país que abandono sus sueños en ese lugar, quietos como esos puentes de oxido entre anden y anden.
-De arriba viene bajando el saqueo- me gritan esos muchachos que veo correr entre el humo de los gases.
Si, el saqueo viene bajando a las calles de la mano de la antigua y reciclada impunidad.
Seguro que un litro de leche en Guernica sale igual o más que la leche que compran Mirta o Amalia, allí esta la muralla de los precios, infranqueable piquete sin calle, puente destruido para siempre entre unos y otros.
Paredes invisibles, rehenes que toman rehenes, ¿hay un afuera?, por el hambre o el miedo solo se ven rejas de sombra y tristezas calle por calle, paso por paso acechado.
No hay que caminar demasiado desde cualquier estación real para ver efectos, los pasos implacables de las políticas de más de una década. Allí se percibe en la piel que no es bello caminar, ni cruzarse con alguien al caminar, son días grises de gente triste que esta encerrada en su tristeza, para la cual el afuera es una amenaza imprecisa, un golpe de pánico que golpea la puerta.
Ciudades atrincheradas, puentes levantados o acordonados, paredes para no ver ni oír. Perros y alarmas.
Allí comprendo, definitivamente que el terror y la exclusión son el verdadero y permanente piquete que no nos deja circular en una misma sociedad, nos hace caminar sin ver al otro, solo su amenaza latente, ahí vamos con los poros cerrados, los ojos impermeables, el alma en una caja cerrada.
La casa con llaves y las llaves arrojadas para siempre.
Entonces, comprendo que podemos estar perdidos, que cualquier pequeña y certera alegría puede ser efímera, si no podemos ver nada nuevo, si no hay otro ser -humanamente igual- después de la puerta, afuera del auto, deteniendo el tránsito.
 
 
*de Eduardo Francisco Coiro. inventivasocial@...
Texto del año 2003
 
 
 

 
 
*
 
 
Queridas amigas, apreciados amigos:

 
El domingo 23 de noviembre del 2008 presentaremos en la Radiofabrik Salzburg (107.5 FM), entre las 19:06 y las 20:00 horas (hora de Austria!), en nuestro programa bilingüe Poesía y Música Latinoamericana, música del compositor brasilero Jorge Antunes. Las poesías que leeremos pertenecen a José Martí (Cuba) y la música de fondo será de Yaki Kandru (Colombia). 
¡Les deseamos una feliz audición!
 
ATENCIÓN: El programa Poesía y Música Latinoamericana se puede escuchar online en el sitio www.radiofabrik.at
(Link MP3 Live-Stream. Se requiere el programa Winamp, el cual se puede bajar gratis de internet)!!!! Tengan por favor en cuenta la diferencia horaria con Austria!!!!
 
 
REPETICIÓN: La audición del programa Poesía y Música Latinoamericana se repite todos los jueves entre las 10:06 y las 11:00 horas (de Austria!), en la Radiofabrik de Salzburgo!

Cordial saludo!

YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.
www.euroyage.com
Schießstattstr. 37  A-5020 Salzburg   AUSTRIA
Tel. + Fax: 0043 662 825067 
 
 
 
Convocatoria*
 
 
El trilingüe Magazín Cultural Latinoamericano XICóATL "Estrella Errante" (impreso y digital), que desde hace 17 años se edita en Salzburgo, Austria, convoca a ensayistas, narradores y poetas a colaborar con el trabajo de difusión cultural que llevamos a cabo.

Las colaboraciones deben tener una extensión máxima 4 páginas para ensayo y cuento. Para poesía se ruega enviar una selección de poemas de un máximo de 10 páginas. Los escritos deben acompañarse de un breve curriculum vitae (que contenga la dirección postal) y una foto digital del escritor a la dirección
euroyage@... 
 Los textos seleccionados serán traducidos al alemán y publicados de manera digital e impresa.

Más informaciones sobre nuestra labor cultural sin ánimo de lucro en Europa encontrarán en nuestra página de internet
www.euroyage.com
 Cordial saludo,

 
*Dr. Luis Alfredo Duarte-Herrera
Director de YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.
www.euroyage.com

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Tel: ++43 662 825067
 
 
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#183 De: EDUARDO COIRO <inventivasocial@...>
Fecha: Vie, 14 de Nov, 2008 2:01 pm
Asunto: LA HISTORIA QUE VEÍA SE HIZO OTRA...
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EL RÍO*


 
Hondo
lejano el cielo
es de añil
y zafiro,
aguamarina
 y turquesa.
Y luego el verde,
verde pino
verde oliva.
Verde
verdoso
verduzco.
Sumergido,
ondulado el río,
se pierde
sube
baja
contonea.
Entre blanco
pedregullo,
de nácar
de marfil.
El río
musical
en la tarde.
Todo el mundo
lo sabe:
El río
nombra a Heráclito.
Lo nombra.


-De: Inventario en Otoño. Poemas

                             
 
*de Ana María Broglio. anabroglio2@...
 
 
 
 
 
 
LA HISTORIA QUE VEÍA SE HIZO OTRA...
 
 
 
 
 
Ulrica*

 
*Jorge Luis Borges

 
Hann tekr sverthit
Gram ok leggr i methal theira bert.
Völsunga Saga, 27



Mi relato será fiel a la realidad o, en todo caso, a mi recuerdo personal de la realidad, lo cual es lo mismo. Los hechos ocurrieron hace muy poco, pero sé que el hábito literario es asimismo el hábito de intercalar rasgos circunstanciales y de acentuar los énfasis. Quiero narrar mi encuentro con Ulrica (no supe su apellido y tal vez no lo sabré nunca) en la ciudad de York. La crónica abarcará una noche y una mañana.
Nada me costaría referir que la vi por primera vez junto a las Cinco Hermanas de York, esos vitrales puros de toda imagen que respetaron los iconoclastas de Cromwell, pero el hecho es que nos conocimos en la salita del Northern Inn, que está del otro lado de las murallas. Éramos pocos y ella estaba de espaldas. Alguien le ofreció una copa y rehusó.
-Soy feminista -dijo-. No quiero remedar a los hombres. Me desagradan su tabaco y su alcohol.
La frase quería ser ingeniosa y adiviné que no era la primera vez que la pronunciaba. Supe después que no era característica de ella, pero lo que decimos no siempre se parece a nosotros.
Refirió que había llegado tarde al museo, pero que la dejaron entrar cuando supieron que era noruega.
Uno de los presentes comentó:
-No es la primera vez que los noruegos entran en York.
-Así es -dijo ella-. Inglaterra fue nuestra y la perdimos, si alguien puede tener algo o algo puede perderse.
Fue entonces cuando la miré. Una línea de William Blake habla de muchachas de suave plata o furioso oro, pero en Ulrica estaban el oro y la suavidad.
Era ligera y alta, de rasgos afilados y de ojos grises. Menos que su rostro me impresióno su aire de tranquilo misterio. Sonreía fácilmente y la sonrisa parecía alejarla. Vestía de negro, lo cual es raro en tierras del Norte, que tratan de alegrar con colores lo apagado del ámbito. Hablaba un inglés nítido y preciso y acentuaba levemente las erres. No soy observador; esas cosas las descrubrí poco a poco.
Nos presentaron. Le dije que era profesor en la Universidad de los Andes en Bogotá. Aclaré que era colombiano.
Me preguntó de un modo pensativo:
-¿Qué es ser colombiano?
-No sé -le respondí-. Es un acto de fe.
-Como ser noruega -asintió.
Nada más puedo recordar de lo que se dijo esa noche. Al día siguiente bajé temprano al comedor. Por los cristales vi que había nevado; los páramos se perdían en la mañana. No había nadie más. Ulrica me invitó a su mesa. Me dijo que le gustaba salir a caminar sola.
Recordé una broma de Schopenhauer y contesté:
-A mí también. Podemos salir los dos.
Nos alejamos de la casa, sobre la nieve joven.
No había un alma en los campos. Le propusé que fuéramos a Thorgate, que queda río abajo, a unas millas. Sé que ya estaba enamorado de Ulrica; no hubiera deseado a mi lado ninguna otra persona.
Oí de pronto el lejano aullido de un lobo. No he oído nunca aullar a un lobo, pero sé que era un lobo. Ulrica no se inmutó.
Al rato dijo como si pensara en voz alta:
-Las pocas y pobres espadas que vi ayer en York Minster me han conmovido más que las grandes naves del museo de Oslo.
Nuestros caminos se cruzaban. Ulrica, esa tarde, proseguiría el viaje hacia Londres; yo, hacia Edimburgo.
-En Oxford Street -me dijo- repetiré los pasos de Quincey, que buscaba a su Anna perdida entre las muchedumbres de Londres.
- De Quincey -respondí- dejó de buscarla.
Yo, a lo largo del tiempo, sigo buscándola.
-Tal vez -dijo en voz baja- la has encontrado.
Comprendí que una cosa inesperada no me estaba prohibida y le besé la boca y los ojos.
Me apartó con suave firmeza y luego declaró:
-Seré tuya en la posada de Thorgate. Te pido mientras tanto, que no me toques. Es mejor que así sea.
Para un hombre célibe entrado en años, el ofrecido amor es un don que ya no se espera. El milagro tiene derecho a imponer condiciones. Pensé en mis mocedades de Popayán y en una muchacha de Tezas, clara y esbelta como Ulrica que me había negado su amor.
No incurrí en el error de preguntarle si me quería. Comprendí que no era el primero y que no sería el último. Esa aventura, acaso la postrera para mí, sería una de tantas para esa resplandeciente y resuelta discípula de Ibsen.
Tomados de la mano seguimos.
-Todo esto es como un sueño -dije- y yo nunca sueño.
-Como aquel rey -replicó Ulrica- que no soñó hasta que un hechicero lo hizo dormir en una pocilga.
Agregó después.
-Oye bien. Un pájaro está por cantar.
Al poco rato oímos el canto.
-En estas tierras -dije-, piensan que quien está por morir prevé el futuro.
Y yo estoy por morir -dijo ella.
La miré atónito.
-Cortemos por el bosque -la urgí-. Arribaremos más pronto a Thorgate.
-El bosque es peligroso -replicó.
Seguimor por los páramos.
-Yo querría que este momento durara siempre -murmuré.
-Siempre es una palabra que no está permitida a los hombres -afirmó Ulrica y, para aminorar el énfasis, me pidió que le repitiera mi nombre, que no había oído bien.
-Javier Otálora -le dije.
Quiso repetirlo y no pudo. Yo fracasé, parejamente, con el nombre de Ulrikke.
-Te llamaré Sigurd -declaró con una sonrisa.
Si soy Sigurd -le repliqué- tu serás Brynhild.
Había demorado el paso.
-¿Conoces la saga? -le pregunté.
-Por supuesto -me dijo-. La trágica historia que los alemanes echaron a perder con sus tardíos Nibelungos.
No quise discutir y le respondí:
-Brynhild, caminas como si quisieras que entre los dos hubiera una espada en el lecho.
Estábamos de golpe ante la posada. No me sorprendió que se llamara, como la otra, el Northern Inn.
Desde lo alto de la escalinata, Ulrica me gritó:
-¿Oíste el lobo? Ya no quedan lobos en Inglaterra. Apresúrate.
Al subir al piso alto, noté que las paredes estaban empapeladas a la manera de William Morris, de un rojo muy profundo, con entrelazados frutos y pájaros. Ulrica entró primero. El aposento oscuro era bajo, con un techo a dos aguas. El esperado lecho se duplicaba en un vago cristal y la bruñida caoba me recordó el espejo de la Escritura. Ulrica ya se había desvestido.
Me llamó por mi verdadero nombre, Javier. Sentí que la nieve arreciaba. Ya no quedaba muebles ni espejos. No había una espada entre los dos. Como la arena se iba al tiempo. Secular en la sombra fluyó el amor y poseí por primera y última vez la imagen de Ulrica.

 
-Jorge Luis Borges
El libro de arena (1975)
 
 
 
 
 
 
 
ROSA DE EBANO*

 
Pampa con cicatrices de destierro.
Flores de sal.
Espejo trizado por hielos de silencio.
Agua quieta dormida.
Agazapada,  una rosa de ébano.
Sagrario oscuro semiabierto.
En la puerta, al acecho, la indefensión aguarda.
La indefensión es un lagarto negro que devora los pájaros sin sueño.
Paisaje duro.
Sábanas blandas de alhucemas fragantes.
Anidan  las preguntas, la lluvia y el tintero.

Siete años de respuestas  ausentes.
Una respuesta ausente es un   collar de zarzas incendiadas.
Una zarza incendiada electrocuta las preguntas
Las preguntas cortan los hilos de acero de la noche.

La niña, una  mitad  salvaje, otra, jazmín de lluvia.
Obstinadamente  se balancea en  el  topacio de los ríos de enero.
 
 
 
*de Amelia Arellano  arellano.amelia@... 
 

 
 
 
 
 
REALEZA*

 
 
Una hermosa mañana, en un pueblo muy amable, un hombre y una mujer soberbios gritaban en la plaza pública. "¡Amigos míos, quiero que sea reina!" "Quiero ser reina". Ella reía y temblaba. Él hablaba a los amigos de revelación, de prueba terminada. Se extasiaban el uno junto el otro.
De hecho fueron reyes toda una mañana en que las colgaduras carmesíes se desplegaron en las casas, y toda la tarde, en que juntos avanzaron hacia los jardines de palmas.
 
 
 
*De Jean Arthur Rimbaud.

 
 
 
 
 
Veo veo*


*Martín Caparrós
14.11.2008
 
Mirar es un error. Cuando subí, en México, al avión que me trajo a Nueva York, vi a una mujer muy bella de cincuenta y tantos, con ese estilo escandinavo de cara rubia dibujada fina, todo tan perfecto. Y con ella un fulano bastante arruinado: un sesentón con profusión de arrugas, que debió haber sido un tipo atractivo pero se veía que la vida le había pegado duro.
Yo le miraba los jeans negros gastados, las bolsas en los ojos y me preguntaba, entre otras cosas, qué hacía ella para seguir con él, para ser fiel a lo que él había sido en algún antes, cuando se conocieron, cuando podían creer en aquellas ilusiones. Lo pensé, lo olvidé, me concentré en mi libro de Fuentes. Después, ya parados esperando que se abriera la puerta del avión, me fascinó mirar cómo el fulano se metía una birome en la oreja, la revolvía, la sacaba, la estudiaba con placer de connaisseur, se la ponía en la boca, la chupaba. Más degradación, pensé: el fulano está al horno. Pero fue justo entonces
-¿cuando lo vi chupando cera en la birome?- que me di cuenta de por qué me sonaba su cara: era Paul Auster. Y la escena, de pronto, pasó a ser tan distinta: esa mujer era su esposa Siri, escritora
correcta que prospera a la sombra del escritor famoso; la birome en su oreja una anécdota simpática, graciosa; los surcos en la cara las marcas de una vida bien contada. No es que viera otras cosas; fue que, de pronto, la historia que veía se hizo otra.

                                               
*

Busco efectos. Camino por Nueva York y busco efectos. El mundo, se supone, se derrumba, Estados Unidos está en su peor crisis de los últimos 75 años, los bancos arden en el infierno de los bancos y no veo nada. En las calles de Nueva York todo brilla, reluce, los negocios repimpan, los carteles, los
autos. ¿Cómo se ven en la calle las historias que se leen en los diarios?
Camino, busco efectos, desespero un poco.

                                               
 *

Claro que podría contar las historias que me cuentan: que ahora es más fácil conseguir un taxi, que los restoranes ya no rebosan, que mucha gente tiene miedo de quedarse sin trabajo porque los diarios y la tele dicen que el mes pasado hubo 250.000 que lo perdieron. Pero entonces estoy volviendo a las cosas que salen en los diarios: que Starbucks, después de veinte años de crecimiento imparable, pierde clientes y McDonald's, que ahora sirve cafecitos, se los llevó porque muchas personas están cuidando el dólar y Starbucks era un lujo pequeño que representaba la bonanza de estos años, y que por eso en el último trimestre ganó cinco millones cuando, en el mismo período de 2007, ganó 160. O que Circuit City, una gran cadena de venta de electrónica con 40.000 empleados, acaba de pedir la quiebra o que DHL, el correo paralelo elegante veloz, va a echar a 4.000 trabajadores de su central de Wilmington, Ohio, un pueblo de 12.000 habitantes donde todos dependen de esos empleos, o que la demanda en los comedores comunitarios de la ciudad creció 25 por ciento, y así sucesivamente.

Claro que puedo contar esas historias, pero lo que yo quería era verlo en la calle, y que un vendedor de panchos y otro de bufandas me digan que la calle está dura no alcanza -seamos honestos- para nada.

                                               
 *

Llevo más de treinta años viajando, mirando, contando lo que veo, y todavía no sé cómo mirar. Camino, busco efectos. Estoy en Nueva York para la presentación del Informe sobre el Estado de la Población Mundial que hace todos los años el Fondo de Población de Naciones Unidas; yo escribo las historias del Suplemento Joven. Son vidas ligeramente desesperadas, esperanzadas -una chica etíope que se escapó de su pueblo para que no la casaran a los 10 años, un pastor mongol que trata de arañar algo de la
modernidad, una cantante de hip hop vietnamita entre dos culturas, un estudiante palestino entre dos fuegos-, pero lo que más me impresiona, esta vez, es otra cifra: los 700.000 millones de dólares del plan de rescate de los bancos y aseguradoras y grandes industrias americanas es diez (10) veces más que lo que el mundo gasta cada año en su famosa "ayuda humanitaria", o sea: las limosnas para que no haya tantas personas que se mueran de hambre, de sida, de tuberculosis, de aguas sucias.

-O sea que esos 700.000 alcanzarían para dar ayuda por diez años.

-No, si tuviéramos ese dinero todo junto se podrían hacer tantas inversiones productivas en los países más pobres que el hambre se reduciría a casi nada.

Me dice un experto de la ONU: que ésa es la verdadera crisis y que cuando mira esos números, piensa esos números, casi le da gusto que acá la estén pasando un poco mal. Por eso, me dice, prefiere no mirarlos.

                                               
*

Camino, busco efectos: los americanos acaban de votar un presidente como no lo habían votado en muchos años. Por toda la ciudad hay vendedores con mesas en la calle que ofrecen botones Obama: Hagamos Historia, Yo fui Testigo, Sí se puede, Victoria, Esperanza, y tantas otras. Lo veo como una muestra del entusiasmo americano por su nuevo presidente y su orgullo renovado, y así lo contaría, pero quiero saber más y entonces me paro a charlar con uno de los vendedores negros y le pregunto si está contento con Obama.

-Sí, se vende bastante.

-Con él, digo, con el presidente.

-Ah, quién sabe qué va a hacer.

-¿Vos lo votaste?

-¿Yo?

Y después otros dos vendedores, negros ambos, y uno solo me dirá que lo ha votado. Lo cual se podría usar para decir que el entusiasmo es fingido, a lo que se podría contestar que fingido puede ser el de los vendedores pero si venden es porque hay suficientes compradores entusiastas y que la compra es la forma americana del fervor, y me quedo parado frente a una de las mesas, pensando qué significa todo esto y entonces veo que el vendedor negro vende varios prendedores del presidente mulato a compradores blancos, y se me ocurre que es una metáfora de algo y después me arrepiento. ¿Quién sabe qué significan los gestos, las palabras, los relatos? ¿Quién aprendió a mirarlos?

                                               
 *

Mirar es más errores. Un rubio anteojos negros nariz de lobo cara de asesino serial de película mala se arrodilla para dar de comer a una ardilla en el parque; un petiso pelado paticorto atruena el aire en una Harley tres veces su tamaño, un policía lo para y él le ruega; un señor viejísimo judío con dos bastones viejos y una vieja esposa china medio ciega suben al colectivo y no se sientan en el primer asiento porque él le dice a ella no querida vos siempre igual no ves que estos asientos son para las personas con
incapacidades. Cada uno de ellos me engañó, a primera vista, de algún modo.

Igual lo intento, miro más, camino más, pregunto: ya estoy harto de oír a americanos tontamente orgullosos de que Obama vaya a ser su presidente, tan vanitos:

-This is America. This could only happen in America.

Te dicen todo el tiempo: esto sólo podría pasar en América. A un par me atrevo a preguntarles qué: ¿que los negros fueran esclavos hasta 1870, que fueran ferozmente discriminados hasta 1960, que todavía sean la enorme mayoría entre los pobres y los presos? ¿Es eso lo que sólo podría pasar en América? Digo, porque el resto -que un no-blanco presida un país no-africano- pasa en muchos lugares. Sin ir más lejos: Morales es muy indio, Chávez bastante más negro que Obama, por ejemplo.

                                              
  *

Camino, ya no busco. Pero me quedo con ese afiche de publicidad en muchas calles: Cheat Death -engañá a la muerte-, dice, en letras muy grandes, y te dice que comas granada, una fruta llena de antioxidantes, pero a esa altura a quién le importa. Engañá a la muerte, hacele trampas: si eso no es la civilización, si eso no es lo que venimos buscando desde que empezamos, es cierto que me olvidé de todo. Cheat Death, dicen, que es mucho más ambicioso que decir Cheat Crisis, Cheat the World, Cheat, Obama. Camino, encuentro algo.
 
 
 
 
 
 
 
 
*
 
 
seca
    apenas adolorida
con una sensación de  vacío
que remonta la soledad
                              más enojosa  
estéril
       deshabitada  

*

no es noviembre
                  ni el sol
                        ni el perfume de las especies
 las que me invitan
                   a un lujurioso banquete
sólo
un día más
            entre  los muchos que se fueron
no hay cometas
                 ni niños en la plaza
ni manos apretadas
                   ni sueños compartidos
sólo
    un domingo de sol

*

podría decirse
sin miedo al equívoco
que estoy en un infame  día
craso error
             sólo destapé e hice incuestionable
sentimientos persistentes

                            
 
*de Beatriz Martinelli. beatrizmar@...


 
 
 
 
Intervenir*

 
 
*De César Hazaki. cesar.hazaki@...


Luego de sesudas largas cavilaciones y secretas consultas, en las que no hubo coincidencias, Luna y su abuelo decidieron intervenir enérgicamente, se convencieron de  que la situación no daba para más y que lo mejor era accionar en forma rápida, clara y que no dejase espacio para malas e intencionadas segundas o terceras lecturas producidas por los causantes de todo este monumental lío. Lo decidieron de común acuerdo sabiendo que  el mundo, en especial en éste momento de crisis, no es un lugar apto para débiles y mucho menos para timoratos. También entendieron y aceptaron los peligros de la tarea emprendida.
Se comprenderá que un cúmulo de pequeñas circunstancias (esas que hacen a la pequeña historia, íntima y secreta, pero que influyen sin lugar a dudas en los grandes y turbulentos acontecimientos, siendo injustamente sólo éstas últimas las únicas que dejan su marca indeleble en la historia) influyeron en forma decisiva en el rumbo a seguir. Mencionaremos sólo algunas de ellas: El calor y el sol intenso que la hacen, a la niña, andar casi todo el tiempo desnuda y correteando de la casa al patio trasero, allí la aguarda  la pileta de lona grandota y nueva para zambullidas diversas. Como se ve es una actividad que ocupa todo el día y le despierta un gran apetito -para solaz de sus padres, dado que Luna recibió el nacimiento de su hermana, hace un año, con una prolongada lucha en defensa de sus derechos civiles, la misma fue una dilatada y eficaz huelga de hambre que ha cedido desde que el verano afincó sus reales. Conjuntamente a los chapuzones han aumentado sus ganas de comer en forma variada y sistemática, lo que la hace curiosear la heladera a cada rato. En uno de esas incursiones se dio cuenta que se habían terminado las aceitunas que el abuelo le había dejado en su última visita, sin dudar  reclamó ante los mandos familiares. El reproche dirigido hacia sus mayores era el que nadie se hubiera ocupado de volver a llenarlo, pero la realidad era que Luna no quería que esa minúscula presencia de su abuelo en la heladera se agotase. Ante el evidente acto de desinterés por parte de sus padres, se dirigió hacia sus hadas madrinas: Campanita o alguno de sus ayudantes tendrían que haber hecho pequeños abralascalabras para que no se terminaran las aceitunas.  Pero como las desgracias no vienen solas otra circunstancia le hizo comprender que lo anterior no fue casualidad y éste último fue el disgusto mayúsculo (si es que se pueden medir o establecer con nitidez cuáles son las diferencias entre las pequeñeces o las gravedades de los males que sufre una niña) que completó la serie de asuntos que andaban por demás torcidos: una de las alas de su disfraz de Campanita se había doblado dejando un surco difícil de subsanar, Luna consideró la misma como la muestra vergonzosa de una caída desde las alturas del hada. Declaró a quien quisiera escucharla que eso no podía ser cierto y mucho menos en su casa donde Campanita se halla a sus anchas. No hay más que ver la cantidad de veces que ve la película en su televisor, también el poster enorme, todo en tonalidad verde, de la pequeña heroína de Peter Pan y lo entretenida que Luna arma y desarma el rompedecabezas del País de Nunca Jamás.
En síntesis, así como los emperadores de la antigüedad leían las tripas de una gallina para saber si los dioses favorecían el curso de las acciones que iban a tomar, los detalles descriptos fueron suficientes para que la niña y su abuelo se decidieran a incidir con las reservas de su alcancía en el mercado cambiario.
Es que la falta de monedas acuciaba a los buenos ciudadanos atrapados por los temibles filibusteros de siempre. Estos las acaparaban para venderlas muy por encima de su valor, lo que llenaba de angustia y temor a todos los pobladores de la comarca. Producto de esta crisis, que llenaba de tristeza y temor a los humildes habitantes,  las doscientas monedas de un peso que la alcancía de la niña albergaba en casa de su abuelo habían dejado de ser un juego secreto entre ambos. Había problemas de Estado en curso y el tesoro familiar no debía impedir u obstaculizar la pelea por una mejor vida de los temerosos vecinos que veían peligrar sus costumbres por la ausencia de monedas. Además la actitud cruel e injusta  de los acaparadores de dineros daba mayor valor a la intervención de volcar los doscientas relucientes doblones,  en la verdulería, el bar de la esquina, el diariero y dos o tres señoras que trabajaban de mucamas en cuatro o cinco casas de la cuadra que llevaban su cartera llena de aspirinas, apósitos y caramelos comprados con el único fin de conseguir cambio para viajar de retorno a sus lejanos hogares, tarea que les demandaba horas por kioscos y que disminuía, aún más, su exiguo salario.
Claro que fue necesario el feriado bancario del jueves, el ascenso del nuevo presidente norteamericano y opiniones varias de amigos y familiares para llegar a la conclusión de que el viernes era el día. Pero, como siempre, hubo personas que pedían que fuesen vendidas y no simplemente cambiadas. Hay que reconocer que  la tentación era grande dado que por cien de las brillantes monedas, que había llevado dos años juntarlas, se debían reclamar por lo menos un veinte por ciento más del valor de las mismas. Otros decían que la niña debería recibir por el largo esfuerzo realizado golosinas y alfajores en cantidad, que esto era un acto de justicia, que tanta nobleza y desprendimiento debía ser premiado.
Ante las dudas ayudó que el padre de Luna le terminara de contar la verdadera historia laica del Gauchito Gil, ese correntino, que le robaba a los ricos y repartía entre los pobres. Con ello Luna y su abuelo decidieron mantener la pureza de la acción, se negaron a aceptar esas ruines pequeñeces y decidieron lanzar la operación de cambiar cada una de sus monedas por pesos de igual valor.
Tomaron también valiente decisión de no entregarlas a los hipermercados franceses, chilenos y argentinos todos ellos vinculados, como las empresas de transporte, al espurio tráfico de la venta de monedas.
 Envalentonados iban de negocio en negocio con una sonrisa y con las manos llenas de relucientes monedas animando así a la rebelión contra los acaparadores de monedas. En la verdulería, en el bar y en el kiosco de golosinas no sólo daban una arenga para animar a los temerosos -con un apartado especial para niños y abuelos que guardan tesoros en sencillas alcancías a que se sumen a la batalla por la libertad incondicional de las monedas- también advertían que de seguir los sacudones del mercado en la alcancía todavía quedaban treinta billetes de dos pesos para volcarlos sin dudar a la plaza y así acabar de una vez y para siempre con los especuladores.
 
 
 
 
 
 
ALBA*

 
He abrazado el alba de estío.
Nada se movía aún en la fachada de los palacios. El agua estaba muerta. Los campos de sombras no abandonaban el camino del bosque. Avancé, despertando los hálitos vivos y tibios, y las pedrerías miraron, y las alas se alzaron sin ruido.
La primera empresa fue, en el sendero ya repleto de frescos y pálidos destellos, una flor que me dijo su nombre.
Reí a la rubia wasserfall que se desmelenó a través de los abetos: en la cima argentada reconocí a la diosa.
Entonces levanté uno a uno los velos. En la alameda, agitando los brazos.
Por la llanura, donde la denuncié al gallo. En la gran ciudad ella huía entre los campanarios y las cúpulas, y corriendo como un mendigo por los muelles de mármol, yo la perseguía.
En lo alto del camino, junto a un bosque de laureles, la rodeé con sus velos amontonados, y sentí un poco su inmenso cuerpo. El alba y el niño cayeron al fondo del bosque.
Al despertar era mediodía.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Enigmas*

 
Siempre con esa sensación al despertar.
La sensación de no haber encontrado.
Quizá ni siquiera estar encaminado a reconocer mi lugar en el mundo.
Lo que quiero. Puedo, necesito ser.


Es lunes.
Es el final de una terapia.
O el final formal después de la cantidad de sesiones que paga la obra social por año.
La psicóloga prefiere guardar sus certezas subjetivas y dejar flotando los enigmas.
"No todo entra en una relación de pareja" -dice.
Pregunto. Sigo sin entender después de su nueva explicación.

A falta de respuestas vuelvo a leer mi libro de Rimbaud. El que leía a los 15 años.
Los poemas de "iluminaciones". Vuelvo a buscar esa relación con lo inalcanzable que creo entrever de poema en poema.


En los rostros de cada cual quedan los rastros de las guerras de las que venimos.
Pero la guerra interna no cesa.
Y están los que trasladan la guerra interna latente hacia afuera.
Se actúan. Se representan en su hostilidad latente.


El otro.
Quien es ese otro. El espejo donde elegimos vernos y hablarle y decirle lo que necesitamos decirnos casi con certeza a nosotros mismos.
Paradojalmente ese otro existe y aun proyectando su escenario interno acierta.
Y más que uno mismo.

Le digo a la psicóloga:
Quedarse solo implica que alguien deberá seguir la lucha ahí. Justo ahí donde un otro deja de hablarle a su espejo en nuestra imagen. Nos deja girando en el vacío. Quedamos hablando solos.
-Y cual era la discusión que precedía y cual la queda por seguir? -responde.


*
 
Muchas personas eligen no tomar nunca el riesgo de la verdad.
Porque la verdad es un riesgo.
En mi cabeza,  escucho con mi voz interna ese fragmento del artículo de Leopoldo Brizuela donde hace suya una frase de Pablo de Santis: "dudó porque toda verdad es una forma de despedida".
Puede que la verdad también sea un camino de libertad. Puede que sea otorgar la posibilidad de elegir.
 
Los sin...
¿Como deberían ser las cosas?
Sin urgencias.
Sin presiones.
Sin ocultamientos.
 

Y esta el dilema.
La verdad es lo que se "hace" o lo que se dice que se "hubiera" querido hacer.
 
 
Se pusieron de acuerdo en decirme en 1984 y en el 2008 casi la misma frase. Casi calcada de la original: "Vos te crees que tenés todo el tiempo del mundo"
Y no, no tengo todo el tiempo del mundo. Quiero tener un "presente", porque es el presente la única llave que abre a pensar "futuros posibles".
Y esta la frase tomada del reportaje a Guy Sorman -un pensador liberal pero lúcido- que es concluyente: "El futuro por definición no existe".
 
 
Y esta el enigma que dejo la amiga desde Cuba: "El pasado es otra persona".
 
Somos los otros que fuimos. Los otros que prohijamos en silencio.
Los otros que no dejamos partir de una vez, o quedarse de una vez por todas (aun en ausencia), pero con una sonrisa al viento.
 
 
 
*de Eduardo Francisco Coiro. inventivasocial@...
 

 
 
 
 
Convocatoria*
 
 
El trilingüe Magazín Cultural Latinoamericano XICóATL "Estrella Errante" (impreso y digital), que desde hace 17 años se edita en Salzburgo, Austria, convoca a ensayistas, narradores y poetas a colaborar con el trabajo de difusión cultural que llevamos a cabo.

Las colaboraciones deben tener una extensión máxima 4 páginas para ensayo y cuento. Para poesía se ruega enviar una selección de poemas de un máximo de 10 páginas. Los escritos deben acompañarse de un breve curriculum vitae (que contenga la dirección postal) y una foto digital del escritor a la dirección
euroyage@... 
 Los textos seleccionados serán traducidos al alemán y publicados de manera digital e impresa.

Más informaciones sobre nuestra labor cultural sin ánimo de lucro en Europa encontrarán en nuestra página de internet
www.euroyage.com
 Cordial saludo,

 
*Dr. Luis Alfredo Duarte-Herrera
Director de YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.
www.euroyage.com

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Tel: ++43 662 825067
 
 
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#182 De: EDUARDO COIRO <inventivasocial@...>
Fecha: Mar, 11 de Nov, 2008 2:28 pm
Asunto: DE ESAS EXTRAÑAS MARAVILLAS QUE NACEN Y MUEREN...
inventivasocial
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*Ilustración de Freyja freyja_walkyrien@...
 
 
 
 
 
 
Te Extraño y No Supe Cómo Escribirlo*


No hay escaleras para subir,
Solo para bajar;
Si usted cree estar arriba:
Piénselo bien, medítelo;
Puede estar en un error.

Los padres sueñan con ver a sus hijos
Volar con alas de plomo,
Para poder repeler las balas.

Policías parecidos a robles
Devastan el concreto con sus raíces.

De pronto:
Un disparo:
Cae un cuerpo.

Al partir los cantos
Una persona murió,
No importa si cayó de este lado
O si cayó del otro:
Una persona muerta,
Es una persona muerta,
Por extraño que parezca.

No hay suficientes escaleras para subir:
¿Quién las construirá?

Seguramente arriba
También hay lodo,
Pasto, rocas, flores.
De esas extrañas maravillas
Que nacen y mueren
Cuando deben hacerlo.

Consigámonos un Dios pagano,
Con todo y su Demonio pagano;
Que nos prometa la muerte
Después de la vida
Y que su credo lleve por título
"Revolución para un Dios Pagano",
Y que se especialice
En el milagro de las escaleras.

 
*de hugo ivan cruz-rosas. quetzal.hi@...
 
 
 
 
 
 
DE ESAS EXTRAÑAS MARAVILLAS QUE NACEN Y MUEREN...
 
 
 
 
del Amor*


Delicada materia la del amor.

Iluminados por él, cruzamos el día
toda su vastedad e incertidumbre.

Cuenco donde bebemos sin saciedad...

Argamasa a moldear en los días por venir.

Somos crónica del amor y de su contracara
somos el lugar donde se refugia
donde crece y muere.

Delicada materia la del amor.

                                                   
 
*de Oscar Cacho Agú.  cachoagu@...
 
 
 
 
 
 
 
Un enamorado del aire*
 
 
Al tío Lito.
 
El primer pedido llego hace dos semanas. venía con un explicito pedido de discreción:
-No le digas nada a tu madre.
Supuse intuitivamente que no solamente su hermana -mi madre- no debía saber nada, sino que tampoco  su mujer debía enterarse del encargo.
Yo cumplí. Me costo lograrlo, pero lo hice.
A la hora de la siesta cuando su mujer esta durmiendo y el tío esta sentado empezando unos mates lo llamé al día siguiente.
-¿puedo hablar?
-Dale, no hay moros en la costa.
-Se dice: "Zhao Shang Jao"
-¿como se escribe?
Lo deletreo.
El tío toma nota. lo imagino escribiendo en un papel pequeño, doblándolo y escondiéndolo en el bolsillo adentro del documento.
 
Pasó una semana y llegó el segundo pedido. Este era más complejo, más difícil de conseguir la traducción.
-Dale sobrino, nunca te pido nada.
-Mañana te llamó.
Para cumplir tuve que generar un arduo debate entre los chinos del mercadito que esta a una cuadra de casa, varios intervinieron, pero no se ponían de acuerdo en como se ponen las letras occidentales para la frase. Cuando se agotaron lo que me lleve escrito en el reverso de la lista de compras escrita por mi madre eran frases dudosas a mi gusto.
A la hora convenida, lo llame.
-Oime tío, tenés lapicera y papel a mano?
-Si.
-Se dice: "Mei Li de Lao Po, San Chin Bing". Nuevamente repetimos el deletreo y le pronuncio la segunda frase tal cual como se les escucha a ellos: "san chin pin".
-Gracias Eduardo. Ya te diré el día de mi cumpleaños como me fue, vas a venir?
-Si.
 
 
*
 
Hoy es el día.
El tío cumple 83 años. Vive en un barrio de casitas bajas perteneciente a la obra social de los jubilados.
en la calle angosta que separa la hilera de viviendas enfrentadas han puesto una larga fila de mesas y están casi todos los viejos del barrio.
El tío me explica por que no vino el viejo del fondo:
-Es ese que me roba los tomates por el alambrado para tirárselos a la vieja de al lado por que le tiene bronca.
Hay cerveza, coca cola y alguna botella de vino. También sanguches de miga.
En un momento tiene que ir a buscar algo mas a la heladera y aprovecho a acompañarlo con la excusa de ayudarlo, el va con una mano ocupada en el bastón.
-Y..., como te fue?
Salí, me parece que entendió al revés.
¿Cómo fue?
Ella cortaba el fiambre con esos ojitos tan lindos, tan felinos.
Se lo leí como si recitara un poema de amor.
¿Y?
-Dejo de cortar el jamón y fue a llamar a su madre.
-La china grande me pidió el papel, lo leyó con los ojos desorbitados y luego se rieron tanto que me contagiaron a mí también.
-¡Que quería decir?
-"Sos una loca pero muy hermosa".
-Menos mal, me salve, mira si leían lo tal cual como te lo había pedido:
¿Como era?
-"Sos hermosa, estoy loco por vos"...
 
 
Así es mi tío.
Un eterno enamorado del aire.
Vive colgado de las sonrisas que le regalan las mujeres y si son jóvenes más aun.
-No me quiero morir sin estar con una de 18 a 20, me repite cada tanto cuando después de visitar a mi madre lo acompaño a tomar el colectivo y asegurarme de que pudo subir bien con sus mas de 100 kilos, 1.85 de altura y el bastón en la mano izquierda que usa por la rodilla que se le afloja.
 
Me surgen imágenes.
"Ahí viene el mariscal del aire" decía el gnomo, mi amigo de la escuela secundaria.
Y era como si viniera en avioneta, con una antiparra digna de Saint-Exupery. Con su piloto largo de tormentas en el invierno y un pedazo de bufanda flameando en el aire. Y riéndose, siempre riéndose.
Y era cierto. Uno lo veía llegar en el aire, con esa moto que hacia un ruido a avión de 1940.

 
 
"Un hijo es la verdad de su madre".
Lo pienso y como muchas otras frases no le encuentro una explicación adecuada.
Ya casi no tengo recuerdos de mi abuela materna.
El día en que me llevaron al hospital a despedirla por que se moría. En su agonía, ella veía mi imagen borrosa pero me llamaba como si fuera su hijo, "Lito", Lito, era lo único que decía. "Lito" era su último hilito con la vida. 
 
Pero el tío eligió quedarse con el lado cómico de la vida, el podría decir a lo Woody Allen,  algo parecido a "No te tomes en serio nada de lo que uno no pueda reírse".
Lo más curioso era que él era el único que se reía de sus propios chistes malos. Y lo hacía a carcajadas que se escuchaban hasta la esquina. 
 
Antes de que me fuera de su cumpleaños. Cuando mi madre ya había pedido el remis.
Me llamó aparte y me hizo un nuevo pedido con voz bien bajita como en confesionario:
Eduardo, vos que tenés computadora no me pones un aviso en esos lugares donde se buscan encuentros.
-¿Que querés que ponga?
Lo tenía anotado en un papelito.
Tomá. Léelo cuando llegues a tu casa  -me dijo.
Me conmovió hasta las lágrimas.
Esta mañana abrí el papel, y escrito con letra imprenta grande decía:
"Joven de 83 años busca una joven de 18 a 28 años. Linda, dulce y libre para tener ratitos de inolvidable ternura. -Antes del geriátrico. Antes de la muerte-"
 
-No pongas Lito, poné "Tito" de nombre, decía como indicación al final.
 
Esta mañana lloré mucho. Creo que también voy a poner un aviso para mí que tengo 50 jóvenes añitos.
 
 
 
*De Eduardo Francisco Coiro. inventivasocial@...
 
 
 
 
 
 
 
Con dobleces*


Me dijo que era diseñador de interiores, aquello que antiguamente se conocía por decorador, y que seguramente más adelante le llamará "Ingeniero de distribución de espacios", pero la cuestión es que me gustaba mucho y los dos meses de noviazgo intensivo al que le tenía sometido me habían mostrado una persona sensible, elocuente, simpática, tenaz y dispuesta.

Eso no es normal en los tiempos que corren por lo me decidí a compartir mi vida con él. Tampoco me importó que la decoración de nuestra futura casa la asumiera totalmente, pensando que era lo mejor debido a su profesión. Debo manifestar, sin embargo, que en la primera visita al nuevo hogar, me sorprendió que todos los  elementos estuvieran repetidos. Había dos mesas en el salón, dos cocinas, dos cuartos de baño, todos los cristales eran dobles e incluso habían dos casetas para perro.

Entendí, por sus explicaciones que debía ser una nueva tendencia y no puse más reparos y menos cuando me confesó que le gustaban las cosas por duplicado. Quise suponer que sería un signo de generosidad antes que una manía de profesión.

Debí ser más cauta y pedir que me explicara sus gustos más a fondo. Ahora no sé que hago en esta cama mientras en la de al lado hay otra mujer.


*de Joan Mateu. joan@...
 
 
 
 
 
 
A VECES SIENTO*

 
A veces siento
que armo arabescos
dueños de un universo
que destilan libertad
a través de manos inconmensurables.
A veces siento
que el amor tiene cabida
dentro de dos lágrimas
que confundidas
se encuentran descendiendo
hacia mi boca.
A veces siento
que tiendo las manos
y Dios me las estrecha
y traslada a mi sangre
toda su paz.
A veces siento
que el camino se ilumina
para que me encuentre
lejos de todo arrepentimiento,
sin rendiciones de cuentas
ante mi propio tribunal.

 
*de Emilse Zorzut. zurmy@...

 
 
 
 
 
 
 
Fotos*


 
*Por Agustina Primo. agusprimo@...
 
 

La fotografía tiene múltiples usos. Desde sus comienzos, esta técnica no ha dejado de avanzar, de perfeccionarse y captar con su lente cada momento importante de la historia.
El 22 de octubre de 1977 salían por primera vez a la calle las "Abuelas Argentinas con Nietitos Desaparecidos", luego de seis meses que un grupo de madres comenzara a rondar todos los jueves alrededor de la Pirámide de Mayo.
En conmemoración al cuarto aniversario del Día Nacional del Derecho a la Identidad, reconocemos que la fotografía, la cual Roland Barthes describía en La Chambre Claire como un testimonio de que "eso ha sido", la huella del objeto que ha posado alguna vez delante de la cámara, es un elemento fundamental en la reconstrucción de la vida de los desaparecidos.
Haciendo abstracción de los diferentes sentidos que pueda brindarnos la fotografía, y solamente mirando la imagen que vemos sobre el papel, sabiéndolo o no, ¿buscamos respuestas?
El acto fotográfico, la mayor parte del tiempo, se realiza para tomar una imagen ideal y atesorarla en "la caja de recuerdos"; para llenar el álbum familiar, porque queremos tener "ese" momento único. Es por eso que fotografiamos a los bebés, el primer día de escuela, los cumpleaños, los casamientos, situaciones que quisiéramos retener en la memoria porque son eventos supuestamente felices o significativos. Un día, al volver a mirar esas fotografías pensaremos: "Yo me acuerdo de ese día".
Pero, ¿qué pasa si ese instante que hemos tomado con nuestra cámara para tener un "buen recuerdo", al momento de mirar la foto, no coincide con esta formula ideal de felicidad? ¿Por qué siempre la fotografía está asociada a buenos recuerdos? Esta pregunta, la podríamos responder con el ejemplo de
las fotos de los desaparecidos. Para quienes continúan buscando a sus familiares, la fotografía no es solamente la imagen de un cumpleaños, esta fotografía constituye el recuerdo de la tristeza inacabada en su continuidad.
En el caso de estas imágenes fotográficas, podríamos preguntarnos lo que ellas representan. Porque aquí la foto no sería un "buen recuerdo", sin embargo lo podríamos identificar con el "recuerdo de lucha", si es verdad que la fotografía es siempre el recuerdo de algo.
Aquí la fotografía pasa a formar parte de un camino de resistencia y verdad.
En este caso, las fotografías de desaparecidos, constituyen un arma de defensa, más que "el souvenir" de un buen momento.
Reconstrucción I
La primera vez que las Madres de Plaza de Mayo salieron a reclamar por sus hijos, lo hicieron con una fotografía colgada sobre su cuerpo. Ellas hicieron públicas las fotografías de sus hijos para saber donde están ellos, para mostrar sus caras y de esta forma tener alguna respuesta de su paradero. Así, las fotografías de los desaparecidos fueron ganando la calle al pasar los años y fueron y son hoy la manera en que sus familiares hicieron conocer al país y al mundo los rostros de los desaparecidos.
Reconstrucción II
La Asociación de las Abuelas de Plaza de Mayo que se ocupa de buscar los nietos que han nacido en cautiverio, o que han sido robados bajo el nombre de "adopciones", trabaja no solamente con datos genéticos, sino que también utilizan fotografías de padres, madres y bebés que están desaparecidos, pero que se han conservado las fotografías anteriores al secuestro.
Aquí, el valor de la fotografía es el valor de la vida porque gracias a estas imágenes, las Abuelas pueden rehacer sus propias vidas. Utilizando los fotos carnés como huellas de los miembros de las familias, ellas tejen el árbol genealógico hasta llegar al nieto.
Reconstrucción III
H.I.J.O.S también trabaja con fotos el recuerdo de sus padres. Con imaginación salen trabajos que muestran cómo la fotografía puede ser un elemento de acercamiento y a pesar de la distancia, pueden crear un recuerdo. La fotografía trae a sus padres y ellos pueden hacer una foto con ellos.
Es el caso de una hija de desaparecido que intenta crear un presente con su padre. Proyecta una vieja foto de él en la pared, y ella se mete en la imagen para finalmente poder fotografiarse en una nueva imagen junto a él.
Su padre y ella. De esta manera, son varios los H.I.J.O.S que han logrado recuperar parte de la historia de sus padres.
A partir de la fotografía y sus reconstrucciones, familias enteras se acercan a vivir en el presente momentos del pasado que los conectan a sus seres queridos, hoy desaparecidos.
 
*Fuente: Rosario-12
 
 
 
 
 
 
 
PRIMERA PERSONA DEL SINGULAR*
 
 
Crónicas del Hombre Alto (nº 45)

     
      "Yo", digo, mientras por reflejo me señalo el pecho con los dedos.
     "Yo", te digo, y pretendo que esa escueta afirmación monosilábica alcance para que entiendas de qué estoy hablando.
     "Yo", pronuncio, y al hacerlo no revelo casi nada de lo que intento nombrar.
     Porque "yo" soy mi abuela que se dejaba ganar a las damas y mi abuelo que me sacaba a pasear en su jeep.
      "Yo" soy aquel horizonte hacia el cual corrí ingenuamente para llegar adonde estaba el sol.
     "Yo" soy "Los tres chiflados" a las diez de la mañana y "La Pantera Rosa" a las ocho y media de la noche.
     "Yo" soy las partituras amarillentas que mis dedos flacos tocaron en el piano.
     "Yo" soy las historietas que leí de panza al suelo comiendo galletitas con dulce de leche.
     "Yo" soy ese universo paralelo que inventé para refugiarme.
     "Yo" soy esa pelota pateada hasta el cansancio con una felicidad tan pura como jamás volví a sentir.
     "Yo" soy la timidez irreductible de mi adolescencia.
     "Yo" soy los sucesivos pares de anteojos que han decorado mi cara.
     "Yo" soy la fascinación incomparable que me obsequiaron ciertos libros.
     "Yo" soy los cien mil minutos de fútbol que llevo mirados.
     "Yo" soy las ideas de otros que alumbraron mis búsquedas a tientas.
     "Yo" soy todos los lugares por donde paseé mis ojos asombrados.
     "Yo" soy mi ternura inagotable y mi agotadora ambivalencia.
     "Yo" soy mis ideales más nobles y mis más indecentes fantasías.
     "Yo" soy los textos por los que me han aplaudido y las palabras que nunca me atreví a pronunciar.
     "Yo" soy la gente que me quiere y esta tendencia vocacional a la soledad.
     "Yo" soy las mujeres que he abrazado y las que jamás me animé a besar.
     "Yo" soy mi golosa inclinación al chocolate y la melancolía.
     "Yo" soy esa perpetua sensación de extrañeza que me genera habitar este planeta.
     "Yo" soy mi singular forma de interpretar el mundo y mi irónica manera de contárselo a los otros.
     "Yo" soy el caos que percibo en el universo y esta ilusión de darle un orden poniéndolo en palabras.
    
     "Yo", decís, mientras por reflejo te señalás el pecho con los dedos.
     "Yo", me decís, y pretendés que esa escueta afirmación monosilábica alcance para que entienda de qué estás hablando.

 
 
*De Alfredo Di Bernardo. alfdibernardo@...
 
 
 
 
 
 
 
Lo negro*

 
Una reflexión sobre cómo en la lengua lo negro está manchado irremediablemente. La llegada al poder de Obama hace oportuno revisar por qué las hadas son blancas y las brujas se visten de negro. Y algunos apuntes sobre la profesión periodística, la responsabilidad de quienes trabajan en los medios y el necesario cuidado del lenguaje.




 *Por
Sandra Russo
 
Hay un vallenato del colombiano Andrés Landera que se llama Cuando lo negro sea bello. Así se llama también un programa de radio en la 93.50. En él participo leyendo columnas que escribí en el 2001. En ese programa pasan una deliciosa música tropical; deliciosa y compleja. Es la cumbia original,
antes de que pasara por las discográficas que le dejaron sólo su esqueleto rítmico.
El título de Landera es hermoso y pertinente. ¿Qué pasará cuando lo negro sea bello? ¿El mundo quedará patas arriba? ¿Qué haremos, cuando lo negro sea bello, con la enorme cantidad de connotaciones peyorativas, despreciativas y discriminatorias que nos proporciona el habla cotidiana para referirnos a lo negro?
En Estados Unidos deberían comenzar a considerarlo. En la lengua, inglesa o española, los negros son quienes tienen la piel del mismo color que todo lo que nos espanta. Cualquier inocente día de semana se asienta en la catástrofe o la tragedia cuando al martes o al viernes se le agrega el adjetivo "negro". Las Bolsas de todo el mundo manejan perfectamente el código.
En el uso autóctono, la expresión "un negro" no necesita ser completada con ningún adjetivo, pese a que frecuentemente la gente que usa esos términos la completa con ganas. Pero además define al emisor. Hay un tajo profundo entre quienes se refieren a los pobres como "los negros" y quienes jamás lo harían. Pueden cortarse romances, amistades recientes y buenas vecindades entre alguien que se queja de "los negros" y alguien que escucha esa expresión y se resiente tanto que se vuelve marxista y peronista al mismo tiempo aunque sea por quince minutos.
Lo negro, como la izquierda, ha sido desplazado en la lengua hacia zonas oscuras y miserables. Mientras lo blanco connota pureza, lo negro trae la idea de suciedad. Mientras blanco es el vestido de las novias y negro es el vestido de las viudas, actuar por izquierda es hacer trampa, corromperse o implicarse en cualquier delito. Ir por derecha, en cambio, es ser frontal, tener coraje, tener paciencia, tener moral.
En el mundo en el que vivimos, lo negro ha sido marginado y sacrificado, porque lo negro es ajeno. La historia occidental está escrita por una mano blanca. Es comprensible el estallido de alegría que vivieron las minorías en Estados Unidos, ahora que un afroamericano es tan americano como un
descendiente de ingleses. Pero las expectativas políticas deberían ajustarse a lo que cree Obama, a lo que plantea Obama, y no a su negritud. Colin Powell y Condoleeza Rice son dos ejemplos de negros que fueron aceptados en el poder cuando demostraron que podían olvidarse de quiénes eran.
Sin embargo, el hecho simbólico de un negro allá arriba de todo es una buena ocasión para revisar las costuras de nuestro lenguaje, que fueron hechas cuando lo negro estaba lejos de ser bello, lejos de acceder a decisiones importantes y todavía más lejos de poder dar su propia versión de las cosas.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
POEMA 72*

 
 
Quise indagar en el silencio
lo justo e injusto de la vida
dentro de un universo
donde los interrogantes tropezaban
sin emitir respuestas.
Insistí en cada intento,
el aire se me escurría
y burlaba con justa razón.
Pretendí apresar lo que no era eterno,
pero vi que las huellas se borraban,
los instantes iban cambiando.
Todo se transformaba
y yo no era la misma.
Hice el inventario
y crucé los brazos
dándole paso a los recuerdos.
La casa estaba quieta,
no había niños
ni pasos contundentes.
Caí en éxtasis
donde el frío del invierno
se hacía braza en mi cuerpo.
Entonces,
en ese instante,
el único que duró por siempre
sentí que el aliento de la vida
exaltaba mi garganta.

 
*De Marta Beatriz Multini.
-Para dejar mensajes: zurmy@...
 
 
 
 
 
 
 
 
Convocatoria*
 
 
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Las colaboraciones deben tener una extensión máxima 4 páginas para ensayo y cuento. Para poesía se ruega enviar una selección de poemas de un máximo de 10 páginas. Los escritos deben acompañarse de un breve curriculum vitae (que contenga la dirección postal) y una foto digital del escritor a la dirección
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 Los textos seleccionados serán traducidos al alemán y publicados de manera digital e impresa.

Más informaciones sobre nuestra labor cultural sin ánimo de lucro en Europa encontrarán en nuestra página de internet
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 Cordial saludo,

 
*Dr. Luis Alfredo Duarte-Herrera
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*
 
 
Oda a la siesta

tratando de imitar al huraño
y al  silencio,
es la siesta un instante de oración
en que uno recrea
paz de la gestación.
Minuto memorable
en que recorre el propio cuerpo
andando y desandando.
La respiración,
un karma del cuero.
Simple manera horizontal
tiene la eternidad del pasado y el presente.
Sábanas que vuelven alas en las crisálidas.
Ojos que sólo caminan
al ventanal de afuera para encontrar  sueño adentro.
en la temprana tarde de primavera.
 
 
*de ricardo mastrizzo.



 
*
 
 
Sé como eres
amormío
con la autenticidad de lo intangible
que con la velocidad del viento enloqueces
y con la frescura de la lluvia te apaciguas
así debes ser y así lo soy eternamente.
Desde el solitario sol del horizonte
veo girar molinos de ternura
que hablan del color,
de las partidas
y del vértice azul en la distancia
que redoblan de ti
y en ti se duermen
y en mí anidan
como anida la estrella sorprendida
en el tú, en el mí y en el nosotros
porque es ancho el mar de los deseos.

y desde esta geografía yo te encuentro
en las serenas aguas de mi cielo...
 
 
 
*De ana lía gattás.  analia_gattasz@...

 
 
 
 
 
 
 
Lo único que tengo*
 
 
Los pequeños cuerpecitos caminan cansados,
Viajan en brazos de sus padres
Y en camillas cuando ninguno de ellos
Puede soportar los pasos.

En la calle la vida atraviesa avenidas y cruces peligrosos
Para ser atropellada por un camión recolector de basura.

Los niños en hospitales también juegan
Y ríen y se comparten sonrisas...

Afuera la vida regresa con sus dolores.

Al final del día, un juguete:
Un dinosaurio, algún osito
Hacen olvidar las agujas
Y recuerda a los padres
Que el dinero hace actos de escapismo:
Las últimas monedas se reúnen
Para intentar hacer el trueque
De un juguete por una sonrisa,
Para que el dolor sea olvidado
Por algunos momentos.

 
¿Es posible que existan días mejores?
Parece no ser cierta la promesa,
Y el consuelo de un lejano cielo
Olvida que las lágrimas y el desconsuelo
Pisan tierra firme,
Hacen el café por las mañanas,
Y se declaran en bancarrota
Cuando los pequeños cuerpecitos
Que los abrazan,
Que les miran y sonríen
Dejan de moverse.


 
Por estas calles,
Aunque no parezca,
También se sueña con días mejores.

Esperemos con calma,
Para que algún dios despistado
Nos escuche...
                                                         
 
 
*de hugo ivan cruz-rosas. quetzal.hi@...

 
 
 
 
Consejo para vidente*
 
 
Si un ciego
dos ciegos
o varios ciegos
no quieren ver
dicen no ver
o no pueden ver:
Retírele el bastón. Los golpes enseñan,
dice el refrán.
Pero no permita que uno
dos
o varios
con sus golpes derrumben
la casa construida
por ciegos y videntes.
 
 
 
 
*De Miguel Crispín Sotomayor. arcomar@...
-Del poemario "En la Redondez del Tiempo". 30.09.08
 
 
 
 
 
La predicción*
 
 
El brujo de la tribu, sentado en cuclillas delante de los cinco huesecillos que había echado al aire después de agitarlos en sus manos, los estudiaba atentamente calibrando el lugar de la caída y la posición.

Con voz gutural empezó a susurrar lo que les deparaba el futuro, enumerando con los ojos vidriosos cada una de las cosas que vislumbraba:

"Viviremos en cavernas cuadrangulares amontonadas unas sobre las otras... no importará la noche porque a voluntad iluminaremos con unas cosas mágicas que darán luz cuando queramos... engordaremos mucho porque la caza la encontraremos ya sacrificada y preparada para comer en unas cuevas más grandes... no conoceremos a nuestro jefe que se comunicará con nosotros mediante una pared de agua cristalina de una piedra cuadrada que todos tendremos en la cueva... no tendremos que caminar porque nos llevarán en una plataformas que se deslizarán muy rápidamente sobre el suelo...podremos volar..."

Esta última frase fue el detonante para que toda la tribu se abalanzara sobre él, lo llevara en voladas al precipicio y lo arrojara al vacío, tal como se hacía con todos los que se volvían locos. El brujo no podía ser una excepción.


*De Joan Mateu joan@...
 
 
 
 
 
A este mundo*


Hemos aprendido
a comprender
ciertos absurdos.
A desandar
veredas
que irradian
desconsuelos.
Aprendimos,
casi sin darnos cuenta,
a poblar
la existencia
desolada.
A celebrar pequeñeces
que forjamos
a diario.
Aprendimos
a ser más generosos
y menos
atrevidos.
A no ser tan sinceros
y a no necesitar
mentir,
para entendernos.
Hemos aprendido
de la vida
y los años
que por eso,
vinimos
a este mundo.


-De Los barcos y este mundo             

                                  
 *de Ana Broglio. anabroglio2@...
 
 
 
 
 
 
LA PELAMBRE DEL OSO*

 
 
Si te dices  amor / espera corazón mío / espera.
Busca...el odio merodea en tu propio pelambre
Busca en la sombra del lobo  que te sigue.
En la vertiente clara de la luna apuñalada
En las sienes del gigante de barro.
En la piedra que se esconde  en la muralla hambrienta.
Busca en el perfume de las rosas de cera
 
 
Si te dicen /te odio / escucha las mareas.
Allí estará la voz agazapada del amor
Las manos levantadas en el templo del mar.
 Los ojos acerados del aquel  enceguecido amor
Que avanza un paso y retrocede  dos
 
 
Si te dicen no te amo,  espera corazón.
Quizás lo encuentres cuando no lo busques
 
 
 
*de Amelia Arellano  arellano.amelia@...


 
 
 
 
FÉNIX*


 
Ardo en oscura llamarada,
Sólo los eternos conocemos del fuego
Que devora las entrañas de la tierra.

Renazco, vivo mi ocaso, muero...
En este existir interminable
Atravesando eras,
Eternamente renovado.

He vivido tanto,
Tanto he vivido:
Tempestades y calmas,
Maremotos, playas, presagios,
Batallas, cantares, caricias,
Eclipses,
Celebraciones, duelos,
Adioses y retornos.

Con el ir y venir del equinoccio
Continúan naciendo aquellos
Que al morir vuelven a la tierra:
Simple abono de futuras ramas.

Mientras yo permanezco
Inflexible, armonioso, sin mácula,
Esperando ese día
En que alguien, por azar,
Disperse de un soplo mis cenizas al viento
Y éste las torne tan distantes
Como estrellas fugaces.

No vale la pena vivir para siempre.


*Texto de Marié Rojas
 
 
 
 
 
EL ABUELO*
 
 
 
 
Mi abuelo
roturaba la tierra
con un arado de dos rejas
que tiraban ocho
percherones oscuros.
Ni para un tractorcito Pampa
le dió el cuero,
y cambió los arneses
por un boliche
de mala muerte
en un barrio
que habitaban borrachos.
Un día
la  Muerte
se acercó al mostrador
y pidió una ginebra
y la bebió diciendo
"está paga"
y se sentó a esperarlo.
 
 

 

 

 *De Jorge Isaías. jisaias46@...

 
 
 
 
 
*
 
Hoy es uno de esos días en que 

            si la muerte se presenta
la saludaría sin temor alguno.
La abrazaría como se abraza al que acompaña
sin tristeza, sin rencor.
Hoy es uno de esos días
            para celebrar sin posturas, diciendo:
                        mira los lapachos gritando rosado
                        las azaleas saludando
                        escucha el llamado de los pájaros
                        silencia tus voces.
Hoy es uno de esos días.
 
 
*de Oscar Cacho Agú.  cachoagu@...
 
 
 
 
 
XXV*
 
 
 
En esta inquietud
que los crepúsculos obturan
como si fuera
un relámpago
breve
violeta
que pone el horizonte
en movimiento.
 
 
Así tus ojos
cuando miran
iluminan lo que nadie
ve
lo mejor de mí
lo que subsiste.
 
 
 
*De Jorge Isaías. jisaias46@...
-Fuente: El vuelo de la abeja. Ciudad Gótica. 2008
 
 
 
 
 
 
Atada y sin palabrasâ€*

 
 
No puedo dormir
Mi alma esta atada
A un dolor constante
A nadie le puedo contar
Mi desengaño y mi malestar
De la enfermedad
Que carcome el deseo
No es que no lo haya intentado
Quizás pida demasiado
Sufro en silencio
Ahogada entre cuatro paredes
Estoy cansada de ver el cielorraso
De mi dormitorio
Como un amigo carcelero
Quisiera viajar por la inmensidad
De los afectos orgullosa y plena
Pero no puedo,
A veces la imaginación se pierde
Como ahuyentada por un pesticida
Con olor a incomunicación
La que carcome en las noches
De tristeza tan profunda
Como un cadáver tirado al río
Con piedras tan pesadas
Para que nadie lo descubra.
 
 
 
*De Nora Azul del Rosario Akimenco azulaki@...
 
 
 
 

 

Los hombres con alas*

 

No se sabe si fue producto de una mutación hormonal o quizás fue una variación del ADN en algún experimento poco controlado, la cuestión es que empezaron a ser habituales los nacimientos de hombres con alas.
Esto creó confusionismo y también envidias. Las facilidades de desplazamiento, la nula polución y los ahorros en viajes, fueron factores determinantes para que se fueran introduciendo rápidamente en la sociedad.
El hecho de que cada día hubiera más hombres con esta característica, hizo temer una dominación de los alados, lo que creó temores en el resto de la población. Sin embargo todo se solucionó cuando se pusieron de moda los colchones de plumas.


*de Joan Mateu. joan@...

 

 
 
 
 
 
EL MILAGRO*
 
 
 
Siempre soñó tener un tulipán, pero había nacido en un clima demasiado cálido. Ahora que los vaivenes de la suerte lo habían conducido a otros mares, no más llegar había sembrado un bulbo con todo el amor de que era capaz, fertilizándolo con tierra traída de su país, del parque donde solía jugar, del bosque, de la entrada de la casa que lo vio nacer, de las márgenes del río... 
Como la vida lo llevaba y lo traía como cometa sin cordel, andaba con la maceta de uno a otro lado. Su remanso era visitar la casa de la escribana, la primera persona que lo acogió, hasta que él pudo pagarse un alquiler. Allí, entre cartas y poemas manuscritos, se sentía como regresando. 
Tuvo que mudarse a otra provincia, siguiendo una oferta laboral que le garantizaría un mejor futuro. Pasaron los meses y de la maceta no asomaba siquiera un resplandor... ¿qué ingrediente había faltado? 
Un día, le llegó una de aquellas preciosas cartas manuscritas que tanto había deseado tener, y que nunca se atrevió a pedir:
 
Querido amigo,
 
Tu presencia, tu compañía, el halo de magia que dejaste tras tu partida, han generado un milagro: ¿recuerdas aquella maceta que te regalé? Pocos días después advertí que tenía una pequeña rajadura, así que fui a comprarte una nueva. La llené con tierra, para que no notaras el cambio... ¡me daba vergüenza
haber regalado algo roto como símbolo de nuestra amistad! Conservé la otra, como recuerdo de nuestro encuentro, esperando el momento de sembrarle una semilla... ya sabes como soy de olvidadiza para los asuntos mundanos.
 
¡Y hoy ha florecido!
 
No sé por qué, al ver asomar el rostro de este tulipán, surgido de la nada, he pensado en ti.
 
Con amor,
 
La escribana
 
 
 
*De Marié Rojas.
 
 
 
 
 
 
LOS SUEÑOS*



Como no conseguía hacer realidad sus sueños, obstinadamente, comenzó a escribirlos en papelitos y a colgarlos de los árboles.
Una primavera al despertar, vio su jardín completamente florecido: el manzano de sueños verdes, el aromo de sueños amarillos, el ciruelo, rojos, el jacarandá, celestes; blancos el jazmín, la mutisia reina, anaranjados, las campanillas azules, bien azules.
 
Todos, todos sus sueños, hasta los más grises, se cumplieron.

                                                                    
 
 *de Ana Broglioanabroglio2@...
 
 
 
 
 
CUANDO LAS LILAS VUELVAN*

 
 
Si las lilas regresan,
diles que no las he olvidado,
como no olvido la brevedad del pájaro
ni el secreto del rezo.

 
Dile que el perfume de los cirios
es alimento de mi sangre y de mis huesos
Dile también que cuando resbalaba
era para caer en el pozo profundo de su mirada clara
y que en la falda de su falda
hasta el miedo era leve.

 
Dile, que a su sombra aprendí
que las espigas no solo se mecen con el viento
sino también con el aliento de la rosa.
 
 

Cuando las lilas vuelvan, diles
que ya he partido, pero la antorcha aún yace encendida,
que su llama jamás fue traicionada ni extinguida.
Cuando las lilas vuelvan, diles
que no las he olvidado.
 
 
 
*de Amelia Arellano  arellano.amelia@...
 
 
 
 
 
 
El Agua que se Hizo Lluvia*


 
Se revisan los anteojos,
Por si algo en ellos falló:
Ayer te vería y no fue así.

Se revisa el calendario
Después del reloj,
Para que la hora y el día coincidan:
Ayer podría verte y no parece ser así.

Quizá fallé en soñar contigo,
O en el intento de no acordarme de ti,
¿O en dónde esta el error?

Al constatar que todo estaba en orden
Lo repetí en voz baja:
Ayer te podría haber visto,
Pero no es así.

Con los mismos lentes en los anteojos,
A la hora y fecha acordadas,
Con los sueños adecuadamente
Robados de tu lado:
No hay error,
Aún cuando todo falló:
El frío,
El calor,
Las intersecciones de conjuntos finitos
Y hasta las ondas transversales y longitudinales.

Falló hasta la muerte,
(pues aquí seguimos)
Y no te vi.

 
 
*de hugo ivan cruz-rosas. quetzal.hi@...
 
 
 
 
 
 
*
 
 
Te escribo con tinta de oro
como brilla tu mirada,
como destella tu pelo,
como refulge tu cara...

Como éstas noches de ensueño
que me das al ser amada,
como estos días sin dueño
con el alma deshojada...

 
 
 
*de Joan Mateu joan@...
 
 
 
 
Corazón de oro*
 

Todos le  aconsejaban que se casara con él. Para ellos el tenía un corazón de oro, ella lo sentía un poco frío. Le encantaba el pelo que le caía sobre la frente y sobre todo el del pecho, una curiosa selva. Se casaron. Un día, para sorprenderlo, entró en el estudio sin golpear. En el escritorio estaba el limpia metales, en la mano de él la pequeña gamuza, apenas visible detrás del vello del pecho, el cierre que abierto mostraba el sello dieciocho quilates, bien a la izquierda. Comprendió que lo que no le gustaba de él, era esa siniestra falta de metáfora.
 
 
*de Cristina Villanueva. libera@...
 
 
 
 
 
 
HIJOS DEL SILENCIO*
 


Callados,
Tristes,
Arremolinados contra el frío,
Llevados y traídos por vientos que no les pertenecen,
Enfermos de un hambre que no se cura con poemas
Ni canciones de alabanza a sus virtudes.

 
Enarbolan el estandarte de la ira
Aunque no puedan gritar, ni sepan cómo.

No comprenden en qué lugar quedó sepultado
el milagro que no esperan,
Ignoran el placer de recibir un regalo,
Saben de vidrieras y luces encendidas.

 
Hijos de la calle,
De las sombras,
Hijos de nadie,
Del olvido...

Si algún día - al fin -
Se abren las puertas de la gloria
Pasarán antes que todos.
Ocuparán el sitio de los elegidos.

 
Pero hasta entonces...
¿Quién los llora?


 
*De Marié Rojas.
 
 
 
 
 
LA PIEL DE LA MEMORIA*
 
 
 
¿Adonde  van  las  palabras  que  recubren
este  despojo  oscuro de pesadilla y noche?
¿Adonde  van cuando abandonan  este cuerpo  de  barro de cigarras?
¿Quién  desovilla esta madeja de  lombrices moribundas?
¿Quién  habla cuando  callo?
¿Quién se  queda  en  mi  grito estéril de  ventrílocuo loco?
¿Que calladas palabras huyen de mis huesos
atropellándose  como  gaviotas ciegas?
¿Qué es ese ruido  sordo que  muere cuando lo toca el aire?
¿Que  aliento  aciago   apaga  el candil  balbuceante ?
Brama la oscuridad y  calla el viento
La luz  y las palabras  se  alejan definitivamente.
Queda un  puñal  de  ausencia cercenando,
Letra a letra la piel de la memoria.
 
 
 
*de Amelia Arellano  arellano.amelia@...
 
 
 
 
 
Preguntas Frecuentes*


Nos conocimos,
Pero no me recuerdas.

Partimos temprano,
A media noche:
La Luna brillaba
Como si fuera el Sol
Y la vida estalló
Reventando la piel
Con las cuencas oculares.

De pronto recordé
Que vivimos en otros bosques
Y en otros mares.

Tienes tanta muerte,
Que hace te despiertes con vida prestada.

Nos conocimos
En otros momentos de luces tibias:
La vida corría entre cadenas
Para que no se nos escapara,
Pero ahora las cadenas se han perdido...

Hablábamos en mundos vivos
Donde las moscas vuelan:
Aquí las moscas no tienen alas
Y aún así las miramos demasiado lejos.

La sangre camina y se arrastra,
Porque le han salido patas y tiene panza.

Quizá no me recuerdes:
Con la muerte guardada
La vida se hace irreconocible.

De un momento a otro
Recordé que sabía de ti,
Y profundamente te he
Echado de menos,
Pues en una fosa profunda
Tengo tiempo de hacerlo.

Vivimos algunas veces,
Morimos el resto.

Muertos son los vivos
Que temen los cambios,
O temen perder el aliento.

Te conocí pero no lo recuerdas,
Porque ahora morimos contentos,
Que bien podemos volver a hacerlo.


*de hugo ivan cruz-rosas. quetzal.hi@...