Fidel Castro y las religiones afrocubanas
En un reciente viaje que realizamos a Cuba, descubrimos la historia
que circula de boca en boca entre paleros y santeros de que Fidel
Castro cuando tenía seis años fue curado de una grave enfermedad en
un oficio de Palo Mayombe y ,desde entonces, está encomendado a los
orishas (dioses del panteón afrocubano).
En un libro prácticamente imposible de conseguir hoy en día y
titulado Fidel y la Religión (editado por la Oficina de
Publicaciones del Consejo de Estado de Cuba, 1985) el autor, Frei
Betto, realiza una extensísima entrevista al máximo mandatario
cubano sobre cuestiones religiosas. En este libro podemos encontrar
numerosas e interesantes pistas sobre el carácter mágico de Fidel
Castro y su posible relación con las religiones afrocubanas. En una
parte de la entrevista Castro comenta que en la zona en la que vivió
durante su infancia "había emigrantes haitianos". Más adelante
comenta que estas y otras familias cubanas de su entorno "tenían
creencias de distintos tipos. En realidad recuerdo como era el
ambiente en el campo sobre esta cuestión. Creían en Dios, creían en
distintos santos. Algunos de estos santos estaban en la liturgia,
eran santos oficiales; otros no". Se refiere obviamente a los santos
de la santeria cubana. Castro sigue hablando sobre su niñez:
"Mucha gente creía también en los espíritus, en los fantasmas.
Recuerdo que de niño oía cuentos de fantasmas, de espíritus, de
apariciones... Pero además creían en las supersticiones. Por
ejemplo, recuerdo algunas: si un gallo cantaba tres veces y nadie
contestaba, aquello podía ser una desgracia; si una lechuza pasaba
de noche y se escuchaba su vuelo y el graznido, entonces eso podía
traer desgracia; si se caía un salero y se rompía era malo, había
que recoger del suelo un poquito de sal y lanzarla hacia atrás por
encima del hombro izquierdo. De manera de que el mundo en el que yo
nazco, era un mundo bastante primitivo en ese sentido porque había
todo tipo de creencias y de supersticiones. Ese ambiente lo veía en
todas las familias y en parte también en mi propia casa". No seria
extraño, pues, que en este contexto Castro fuese llevado a un oficio
de Palo Mayombe para curar su enfermedad.
Posteriormente volvería a tomar contacto con las religiones
afrocubanas ya que es de sobra conocido que la mujer que fue durante
muchos años su mano derecha, Celia Sánchez, practicaba la santeria y
el espiritismo y su médico personal, René Vallejo, era un reconocido
palero. En la década de los setenta Castro viaja a Nigeria, lugar
del que provienen fundamentalmente las religiones actualmente
practicadas en Cuba. Algunas fuentes sostienen que allí fue iniciado
en el Palo Monte por el líder Sekú Turé. A su regreso a Cuba se
publicó un libro sobre este viaje en el que se veía un fotografía de
Fidel Castro vestido de blanco al lado del gobernante nigeriano. En
otra instantánea, Castro aparecía recibiendo un despojo de
serpiente. Por supuesto el libro pronto desapareció de las
librerías. Este suceso, tal como pudimos comprobar personalmente, es
recordado no sólo entre paleros y santeros sino también entre la
gente de la calle como un hecho sumamente curioso.
En cuanto al carácter mágico del líder cubano, en otro de los
pasajes del libro Fidel y la Religión dice el mandatario
caribeño, "Yo nací el 13 de agosto de 1926; si quieres saber la hora
creo que fue a las dos de la madrugada. Parece que la noche pudo
haber influido en mi espíritu guerrillero, en la actividad
revolucionaria; la influencia de la naturaleza y la hora del
nacimiento". En otro pasaje Frei Betto interroga al comandante sobre
si cree que el número 26 tiene alguna influencia en su vida. Fidel
castro reconoce que "nací en el año 1926, tenia 26 años cuando
empecé la lucha armada y había nacido un día 13 que es la mitad de
26. Batista dio su golpe de estado en 1952, que es el doble de 26.
Si me pongo a ver pudiera haber algún misterio alrededor del 26".
Frei Betto continúa diciendo: "El asalto al Moncada fue un 26 de
julio y dio origen al movimiento el 26 de julio". "Y desembarcamos
en 1956 -afirma el comandante-, que en números redondos son 30
después del 26".