Desde hace unos años se nos viene proponiendo como horizonte para la construcción societaria, la conformación de una República que opere como dique de contención frente a los “embates del “hegemonismo”. En verdad, lo que este sutil mecanismo de interpelación pone en movimiento, no es otra cosa que la identificación unilateral de la República Liberal con la democracia (formal) entendida como forma de gobierno, es decir, distribución de intereses en juego, mero marco, donde toda voluntad de violentar la forma Republicana es sancionada como autoritarismo.
Buscamos aportar a provocar y forzar esos límites, desanudar esa telaraña, afirmando que la democracia es un proceso instituyente; un acto que se realiza a partir de sus consecuencias y que tiene como forma su permanencia a partir de consolidar y acumular fuerza social antagonista.
Y queremos que nuestra tarea esté dirigida a recuperar la iniciativa estratégica, es decir, a retener para un “nosotros” que llamamos “Nación” la posibilidad de definir los marcos mismos en los que se desenvuelve dicha correlación y enfrentamiento.
El poder, en su capilaridad, transita y surca entre las identidades político-sociales; no hay sociedad sin relaciones de poder, es decir, sin la posibilidad de decidir qué es sociedad, cuáles son sus límites y cómo se nutre y distribuye el espacio societal.
Para mayor información puede visitarse www.isepci.org.ar
Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana. Asociación Civil Resol. I.G.J. Nº 419, Ciudad de Buenos Aires, Argentina.
Foto: Biblioteca Nacional: Homenaje a Roberto Carri, Marzo 2007.
(De izq. a der.: Horacio González, Eduardo Luis Duhalde, Lucas Rubinich y Gonzalo Barciela - ISEPCi-)
|