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Carta ·386
Nacional
Política – Defensa
Buenos Aires – Argentina – 9 / 10 / 06 – 12. 15 p. m.
EJERCICIOS HERMANDAD. LA ANTÍTESIS DEL PLAN CÓNDOR
Por Carlos M. Duré
cmad@...
Maniobras contra un enemigo imaginario que quiere apoderarse del petróleo
Entre el 25 y el 29 de septiembre, en las provincias de Misiones y Corrientes,
se realizaron ejercicios militares de fuerzas combinadas de Argentina, Brasil,
Paraguay, Venezuela, Bolivia y Uruguay. Fuerzas terrestres, aerotransportadas,
paracaidistas, de artillería, de caballería blindada, helicópteros y aviones
fueron empleados en las maniobras denominadas "Hermandad".
Estas maniobras amplían en tropas y material las del año pasado y podrían
considerarse normales dentro de los planes militares del Mercosur salvo por dos
componentes novedosos. Uno, es la participación de militares bolivianos y
venezolanos. Otro, fue el objetivo imaginario de los ejercicios.
La fuerza multinacional ensayó tácticas de recuperación de un aeropuerto
hipotéticamente capturado por tropas de un país de la región apoyadas por una
potencia extra regional cuyo objetivo es el petróleo y el agua a causa de la
contaminación de sus propios ríos.
Tres Fronteras: exhibición de gobernabilidad para la CIA
Posiblemente el ejercicio Hermandad 2006 fue observado por militares y
funcionarios norteamericanos que forman parte de la misión de la base Mariscal
Estigarribia desde junio del año pasado. Habrán inferido el significado político
del objetivo imaginario en pos del cual se afanaron las tropas. No obstante, el
sitio de la CIA - actualizado el 5 de octubre -, en el dossier argentino, item
militar, después de señalar algunas hipótesis de conflicto (Malvinas, reclamo
antártico, hielos continentales) declara sin más vueltas que la zona de
convergencia de Argentina, Brasil y Paraguay (incluyen un conflicto embrionario
entre Brasil y Uruguay por la isla de Cuareim) es un páramo ingobernado.
Estados Unidos insiste en que los países de la región no ejercen un control tal
que elimine supuestas actividades del terrorismo internacional que reclutaría y
se financiaría en la Triple Frontera. Por su lado, las FF AA del Mercosur y en
particular el ejército argentino, pretenden que el único factor de
desestabilización en el corazón de Sudamérica es EE UU.
Alianzas militares. Entre la cooperación y la complicidad
La cooperación entre ejércitos sudamericanos tiene una historia que comienza
auspiciosamente y termina mal. La confluencia de los ejércitos de San Martín,
Belgrano, Bolívar, O´Higgins, Güemes y Artigas está signada por el espíritu
emancipador de principios del siglo XIX y propende a la integración del
subcontinente. Pero la ruptura de ese movimiento patriótico por la ingerencia
británica desemboca en la nefasta guerra de la Triple Alianza en la que
Argentina, Brasil y Uruguay destruyen a la promisoria nación paraguaya que
obstaba, por su desarrollo autónomo, a los intereses de la potencia europea en
la región.
El Plan Cóndor de los años 70 es otro ejemplo de subordinación militar al modelo
de defensa estratégica del continente, concebido por Estados Unidos en función
de sus propias conveniencias. El Plan Cóndor era un pacto militar entre Chile,
Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay que se proponía hacer su parte de la
guerra sucia de Estados Unidos contra la insurgencia de izquierda o los
intentos nacionalistas revolucionarios que en aquella década - y tras la derrota
norteamericana en Vietnam - prometían dar vueltas el mundo patas arriba con más
verosimilitud que hoy. Eran, para los ideólogos de la universidad de Georgetown,
los precursores del terrorismo
que hoy se agita sobre los gobiernos asustadizos.
De los sicarios del Plan Cóndor a la alianza militar del Mercosur
El lector que puede abarcar la parábola de 30 años de historia advierte un
desconcertante cambio entre los militares de Plan Cóndor y los del ejercicio
Hermandad. A primera vista, los militares del Mercosur se han vuelto contra su
tradicional adoctrinador después de la Cumbre de Mar del Plata y la CEA
(Conferencia de Ejércitos Americanos), ambas en noviembre de 2005.
En aquella Cumbre se desestimó la instauración del ALCA - cuando menos antes del
próximo lustro - quedando el mercado sudamericano en manos del Mercosur. Es
decir, prevaleció un proyecto moderadamente autónomo y de unificación que,
salvando grandes diferencias, remeda la atmósfera emancipadora. Por extensión,
si el Mercosur desplazaba al ALCA, la combinación militar funcional al Mercosur
debía desplazar al ejército norteamericano como fuerza de estabilización en la
región.
Dos fuerzas de estabilización superpuestas desestabilizan
Desde el 4 / 11 / 05, cuando se cerró la Cumbre de Mar del Plata, quedaron dos
fuerzas militares con funciones superpuestas y objetivos divergentes en el
subcontinente. Separadas por apenas 200 km, y a veces por el ancho del río
Paraguay, las FF AA del Mercosur y las de EE UU se hacen demostraciones
recíprocas de control de lo que todavía no puede llamarse un teatro de
operaciones.
¿Todos los militares argentinos habrán notado el cambio? ¿O lo habrán
comprendido? ¿O lo habrán aceptado?
En 1976 los militares sudamericanos veían al enemigo a través de los prismáticos
de Estados Unidos, de lo que resultó el crimen sin fronteras del Plan Cóndor. En
el 2006 -aunque mas no sea, en los ejercicios Hermandad - el que aparece en la
lente de los prismáticos es EE UU. El observador perspicaz se preguntará si
todos los militares argentinos notaron el cambio.
(Fin de la carta)
Libre reproducción con la sola mención de Carta Argentina como fuente
[Las partes que no eran texto en este mensaje fueron eliminadas]