Han pasado ya cerca de doce horas de mi regreso de la expedición de Isla Pingüino, confieso que no puedo dejar de pensar en aquellas crueles imágenes que tuve que ver hoy.
Mientras guiaba un trekking por esa maravillosa isla, me sorprendió el fuerte y espontáneo graznido de gran parte de la colonia de Pingüinos de Penacho Amarillo que en ese momento estaba a mis espaldas, al girar para ver que era lo que ocurría, me encontré con la triste escena donde el pequeño cuerpo de un pichón de pingüino yacía sin vida sobre las rocas, aún brotaba un fino hilo rojo bermellón debajo de su cabeza. Muy cerca de él su robusta ejecutora, una oportunista Gaviota Cocinera que ante un descuido de uno de los padres, había arrebatado al pichón del nido y tras un certero y mortal picotazo ultimó a su presa, ahora volvía sobre su víctima para terminar su trabajo comiéndole los intestinos y otros órganos donde el pichón mantiene los restos de la comida recibida de sus padres.




































Derecha o izquierda.
Reunión o ayuda




















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