|
Re: [LibrosG] El castellano vuelve a las Filipinas
El castellano en realidad nunca se fue de Filipinas,
aunque es cierto que fue virtualmente proscripto por
una política deliberada del estado angloamericano.
Nunca abandonaron los Filipinos su nombre, derivado de
un bautismo cartográfico y apresurado por Magallanes,
para honrar al monarca español, Felipe II de España.
Hernando de Magallanes, subestimó a los habitantes y
se metió en su interna política, así fue como que allí
dejó su osamenta en combate contra los oponentes del
reyezuelo que lo recibió.
Mejor suerte tuvo Sebastián Elcano que acertó a llegar
de vuelta a España y dejar ese nombre, islas
Filipinas, en los mapas de la posterioridad.
Así las cosas, el estado actual de Filipinas sigue la
estructura colonial española, que aglutinó a miles de
islas y decenas de etnias y lenguajes diferentes.
Impuso España el castellano como idioma
administrativo, la religión católica, impuso nombres y
apellidos en castellano y una organización educativa,
para algunos, inferior a la inglesa de Malasia, pero
superior a la holandesa de Indonesia. El castellano se
mestizó y el resultado fue haber evolucionado a formas
que nos pueden resultar pintorescas como el "chavacano
de zamboanga", orgullosamente presente en Wikipedia.
Los habitantes se autodenominan "Filipino", pero
observando con cuidado los pasaportes, dicen
claramente "Pilipinas". Por su raíz idiomática,
carecen del sonido fonético de la "F", reemplazándolo
por la "P": este rasgo es común con malayos e
indonesios. Si un filipino nos dice, con mirada
picaresca, que "tiene un pato", es probable que haya
enganchado una chica y no un ánade emplumado.
Haciendo un paréntesis sobre la afirmación de un
"regreso triunfal", remanente de un colonialismo
enmohecido, es positivo que se reconozca el
castellano. En principio es un gesto simbólico, porque
cuantitativamente no son muchos, quienes aún lo
hablan, a pesar de la imponente presión del inglés,
medios escritos, radio y televisión. Persisten
numerosas palabras castellanas de quienes las
escucharon de sus abuelos. Pero más profunda es la
idiosincrasia de ese mestizaje latino - asiático que
tiene muchos puntos en común con los de este lado del
Pacífico.
A pesar de las diferencias culturales que se pueden
esperar, cuando se trabaja con filipinos, aunque no se
emplee el castellano, se tiene la rara sensación de
estar con unos primos lejanos que se acaba de
redescubrir. Es más, es común que uno mismo se olvide
que no entienden castellano y les hable directamente
como a cualquiera de nuestra américa. Y luego, se
sorprenda cuando lo miran con un gesto de amable
incomprensión. Es difícil a veces distinguir un
filipino de un correntino, paraguayo, ecuatoriano o
salvadoreño.
En el fondo, son unos latinoamericanos como nosotros,
con alguna diferencia geográfica. Solo un detalle
frente a muchas cosas en común.
Saludos
Julio Argentino
Los referentes más importantes en compra/ venta de autos se juntaron:
Demotores y Yahoo!
Ahora comprar o vender tu auto es más fácil. Vistá ar.autos.yahoo.com/
|