Tres veces, en los últimos años, tuve ganas de cambiar mi nombre de especie, "Homo sapiens", "el hombre que sabe" por "Homo verecundis", "el hombre avergonzado".
Tres veces, en efecto, sentí vergüenza de pertenecer a nuestra malhadada especie.
Recuerdo las dos primeras:
En medio de la Operación "Desert Storm", los Tornado británicos bombardeando las ruinas de Babilonia. Deténganse a imaginar el efecto que causaron las bombas de racimo de 500 kilos impactando sobre aquellas ruinas sublimes, cinco veces milenarias, hechas de cerámica sin cocer.
La segunda fue cuando los imbéciles talibanes mutilaron y descabezaron los dos Budas monumentales por un idiota y mal entendido fervor patriótico-religioso.
Hoy es la tercera vez que tengo vergüenza. Sharon y Arafat me han convertido, por la mágica potencia de sus crímenes (crímenes, sí, porque ambos matan, por tanto son criminales), en un Homo verecundis.
Hoy por la mañana ví las imágenes: Los M1-Abrams disparando sobre la puerta posterior de la Basílica de la Natividad en Jerusalén.
Para los que no lo saben, la tal Basílica está edificada sobre la gruta donde enterraron el cuerpo de Jesucristo. El Santo Sepulcro. El lugar del llanto de Santa María Magdalena y San José de Arimatea.
Hoy, unos palestinos ocuparon la Basílica. De inmediato, Israel atacó con sus tanques los fondos del templo.
Quienes me conocen saben que soy prosemita y proárabe. Nadie puede decirme antijudío o antiislámico.
Admiro al ejército israelí como el más aguerrido del mundo, y ya quisiera yo tripular un M1 (¡Vaya! Un blindado que se maneja como un auto, con volante y tres pedales, en lugar de las engorrosas palancas gemelas para controlar ambas orugas...) Un tanque casi perfecto, con sus planchas de blindaje reactivo y su soberbia protección NBQ, su ligero aumento de presión atmosférica en la cámara de combate, donde todo sale y nada entra... Ya me gustaría comandar uno de ellos...
Pero no puedo perdonarles ésto. ¿Declarar "zona militar" la Ciudad Antigua de Jerusalén? ¿El lugar más sagrado del Islam, el Judaísmo y las Cuatro Iglesias Católicas -Griega, Rusa, Romana y Armenia-?
Señor Sharon. Señor Arafat. Gracias a ustedes hoy me siento, una vez más, Homo verecundis. Hombre avergonzado de vergüenza ajena.
Ya no podré ver el palacio de Nabucodonosor, a la vera de la Ruta Procesional de la Puerta de Ishtar. Hombres como ustedes redujeron los venerables ladrillos de barro sin cocer a nada, a polvo, a olvido sin perdón.
No podré ver las bellísimas estatuas budistas en las montañas afganas, decapitadas por el odio.
Ahora, ustedes dos quieren dejarme sin Jerusalén, sin Santos Lugares, sin Santo Sepulcro.
Imbéciles. Degenerados.
Como escribió Almafuerte:"Que las manos que matan no son manos".
También les dedicó, a ustedes dos, en 1915, sin conocerlos, los siguientes versos:
"Para ti, para la serie
larga y negra de tus crímenes horrendos,
cien millones, mil millones de centurias
son un soplo.
Te reclaman los archivos de lo eterno:
vida eterna, fuego eterno, llanto eterno,
sin Plutarcos,
sin siquiera la sonrisa de Caín el fratricida:
dolor pleno, dolor sumo, dolor puro
por los siglos de los siglos;
y en aquella angustia eterna,
tú y Satán."
Marcelo Dos Santos
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