Entrar
¿Nuevo usuario? Inscribirme
mitologiasyleyendashistoricas · Mitologías y Leyendas históricas - Volver a creer que nada es imposible
? ¿Ya estás suscrito? Entra a Yahoo!

Consejos

¿Sabías que...?
Podés hacer búsquedas de antiguos mensajes del grupo.

Mensajes

  Mensajes Ayuda
Avanzado
El arroyo Maldonado   Lista de mensajes  
Responder | Reenviar Mensaje #81 de 141 |
El arroyo Maldonado

Su nombre se pierde en la leyenda. Algunos cronistas de la primera fundación
de Buenos Aires cuentan que en los días de gran hambruna una española huyó
del poblado para salvar su vida. Se guareció en una cueva donde encontró una
puma que estaba pariendo. Luego de un desmayo, comprendió que la fiera no
iba a hacerle daño y le ayudó en su parto. Luego permaneció unos días con
ella, alimentándose de su caza.
Cierto día una partida española la devolvió al poblado, donde fue condenada
a muerte como castigo por hacerse escapado, siendo atada a un árbol para que
fuera devorada por fieras hambrientas.
Cuánta sorpresa se llevaron los españoles cuando días después encontraron a
la mujer con vida, porque aquella puma a la que había ayudado en su parto la
había protegido de las otras alimañas. Desde entonces, el arroyo que corría
a los pies del árbol del suplicio ostenta su nombre: Maldonado.
El arroyo Maldonado fue desde antiguo uno de los límites naturales de la
ciudad, aunque carecía de importancia. Era simplemente una zanja sin
atractivos de unos 15 mts. de ancho nacida en el actual San Justo, que podía
llevar zozobra a la escasa población de la Buenos Aires colonial cuando sus
aguas crecían por obra de las lluvias, inundando grandes extensiones de la
planicie que cruzaba hasta su desembocadura en el Río de la Plata.
Desde antiguo había marcado el límite norte de la ciudad, adquiriendo más
importancia cuando por iniciativa de vecinos del partido de Flores, el
gobierno provincial decidió en 1855 la fundación del pueblo de Belgrano. El
arroyo serviría de límite al luego designado como partido de Belgrano, y
también a la ciudad de Buenos Aires.
Mientras cruzaba campo abierto y deshabitado, sus inundaciones no
interesaban. Sólo cuando estuvo incorporado al éjido urbano, importaron
mucho sus desbordes. Comenzó a existir entonces a partir de 1880 (Belgrano
fue designada ese año capital provisional de la nación, y ciudad en 1883),
con noticias acerca de inundaciones, ahogados, proyectos de canalización,
loteos, construcciones de puentes, etc. Fue entonces que entró a la historia
y la leyenda, vale decir, fue inmortalizado por las crónicas, brilló en el
tango y deslumbró en el sainete.
Debutó siendo las orillas, el arrabal salvaje, cada vez más cercano y
peligroso porque se iba poblando con la ralea humana que desembocaba con
facilidad en el delito y el vicio, antes que en el trabajo. Zona belicosa y
traicionera. Tierra de nadie, áspera y matrera. Se constituyó en los bajos
fondos, que solo podía ser habitada por sectores socialmente excluyentes.
También los inmigrantes arribados después de los años '80 del siglo pasado,
encontraron albergue barato en la zona. Es la época en que se edificó Villa
Crespo, sobre terrenos que pertenecieron a la quinta de Lebrero a fines del
gobierno de Rosas. Su cuna fue una fábrica de calzado establecida hacia
1888, año en que también se remataron parcelas aledañas. Loteos baratos que
se poblaron de obreros que encontraban conchabo en la fábrica cercana.
De ahí que el arroyo Maldonado presentara la alternancia de artesanos,
obreros, proscriptos políticos luchadores y protestatarios, inmigrantes y
nativos, con aventureros y fugitivos, la peor resaca social, el malevaje
letal de caballo, chambergo y cuchillo. En aquellos días ser obrero o
agitador era casi lo mismo que ser ladrón, estafador o asesino.
De esa particular mixtura social nacería el tango, aquella danza que aunque
de raíces africanas, sería recreada por el fermento del arrabal, el
conventillo y la mala vida de los bajos fondos porteños. Gran parte de los
músicos y bailarines de esa época eran ellos mismos compadritos
canfinfleros, que con encanto irresistible atraían a las rameras. De ahí que
en el tango los cuerpos se acercaran lascivamente. En el conventillo también
se bailaba, pero era otra la historia. En casamientos y bautismos, por
razones de moralidad estaban prohibidos los cortes.
Muy cerca del Maldonado, por Palermo hubo un lugar famoso: lo de "Hansen"
(como reza el tango: "Te acordás hermano / la rubia Mireya / , que quité en
lo de Hansen / al guapo Rivera.."), que los conocedores definirían como una
mezcla de prostíbulo suntuario con restaurant. Para otros un precursor del
cabaret. Fue entonces que el arroyo Maldonado entró al mito porteño, donde
sería perpetuado en un mundo de ensueño y nostalgia del ayer.
Pero como la historia de sus bravas orillas, el Maldonado también terminaría
sus correrías. En 1887 comenzaron a estudiarse con detenimiento los
problemas ocasionados por sus peligrosos desbordes. Dos franceses, los
ings. Alfredo Ebelot y Pablo Blot, plantearon construir un canal que uniría
el Riachuelo con el arroyo Maldonado, que sería rectificado y dragado para
hacerlo navegable, obteniéndose una vía de transporte económica y rápida.
Tras muchos debates en la Legislatura porteña, el proyecto fue desechado.
En 1918 surgió un nuevo proyecto que abogaba ahora por el entubamiento. Las
orillas del Maldonado habían ido transformándose paulatinamente, albergando
con el transcurso del tiempo barrios donde pululaba la clase media y el buen
vivir, especialmente gracias a los gobiernos radicales. Una significativa
alternancia de pequeña burguesía con casa propia y clase trabajadora.
Palermo se transformó crecientemente en asiento de una clase de nuevos
ricos.
La canalización proyectada se dividía en tres tramos de características
diversas, incluyendo un tramo de canalización abierta. La canalización
cerrada se proyectó con el objetivo de que la parte central de la cubierta
soportara el peso de muchedumbres compactas, suprimiendo el aspecto
antiestético que ofrecía la vista de un canal de desagüe atravesando la zona
más urbanizada de Buenos Aires. Además, permitiría incorporar al municipio
una amplia avenida de por lo menos 7 kms. de largo, con un paseo central de
14 mts. de ancho.
Cuando las obras comenzaron en 1928, ya se habían introducido algunas
modificaciones al plan original, desechando definitivamente el tramo de
canalización abierta. Todo el trayecto del arroyo Maldonado sería entubado.
La cuenca tributaria del cauce del Maldonado medía dentro de la Capital
Federal 5.050 hectáreas y 5.900 hectáreas fuera de ella, en sus nacientes.
Para entubarlo en toda su extensión se ensanchó y profundizó el cauce
formando un canal. Se construyó enteramente la estructura en hormigón
armado, exceptuándose el piso que era de hormigón sin armar.
Comenzadas las excavaciones en 1928, los trabajos progresaron rápidamente
alcanzándose los 8,1 kms. hacia 1933, a la altura de Flores. El tramo
siguiente, entre Flores y Liniers, se mantuvo demorado por algunos años. El
1937 se reiniciaron las obras, demoliéndose el puente sobre Avda. Segurola y
continuando el entubamiento hasta la Avda. General Paz. También se
construyó un canal aliviador del curso superior del Maldonado, haciéndolas
desaguar en el arroyo Cildañez. Otras obras especiales fueron concretadas
para solucionar el problema de las inundaciones de las avenidas Vértiz,
Cabildo y Luis María Campos.
El plan inicial era entubar el arroyo y construir sobre el techo una calle.
En 1933 era intransitable y depósito de basuras. Ante el clamor del
vecindario, se construyó una avenida desde Palermo hasta Segurola (70
cuadras), que luego fue proseguida hasta la General Paz. En 1937 se
inauguraron 50 cuadras. Definitivamente, en 1953 se concluyó el último
tramo.
Fue entonces habilitada en toda su extensión la actual avenida Juan B.
Justo, que atraviesa los barrios de Palermo, Chacarita, Villa Crespo,
Paternal, Caballito, Villa Gral. Mitre, Villa Santa Rita, Flores, Floresta,
Vélez Sarsfield, Villa Luro, Versailles y Liniers de la ciudad de Buenos
Aires.
Basado en:
José Oscar Frigerio, "El arroyo Maldonado no sólo corre en la leyenda", Todo
es Historia, N° 219, Bs. As., julio de 1985.
Diego A. del Pino, "Historia y leyenda del arroyo Maldonado", Municipalidad
de la ciudad de Buenos Aires, Cuaderno N° XXXVII, Bs. As., 1971.
No importa que me haiga dao
esquinazo tu querer...
El mejor tiempo fue ayer;
Aquí te espero al costao
del arroyo Maldonado
y al arroyo has de volver.
Alberto Vacarezza y Carlos Mauricio Pacheco, sainete "El arroyo Maldonado"
Gracias Lic. José Oscar Frigerio






Lun, 9 de Ago, 2004 7:41 pm

rodolforudy2000
Sin conexión Sin conexión
Enviar correo Enviar correo

Reenviar Mensaje #81 de 141 |
Desplegar mensajes Autor Ordenar por fecha

El arroyo Maldonado Su nombre se pierde en la leyenda. Algunos cronistas de la primera fundación de Buenos Aires cuentan que en los días de gran hambruna una...
Dr. Rodolfo E. Parbst
rodolforudy2000
Sin conexión Enviar correo
9 de Ago, 2004
8:12 pm
Avanzado

Copyright © 2009 Yahoo! de Argentina S.R.L. Todos los derechos reservados.
Política de privacidad - Condiciones del Servicio - Reglas de la comunidad de Yahoo! - Ayuda