Extraido del Diario la NACION (Rep Argentina 16 3
2001)<br><br><br> La nueva generación sonora de
Brasil<br><br>Arnaldo Antunes, Marisa Monte, Otto, Moreno Veloso, Bebel
Gilberto o Fernanda Abreu son sólo algunos de los músicos
que, hijos de la bossa y el tropicalismo, crearon un
ecléctico universo musical en el que conviven acelerados
beats, hip hop, forró, maracatú y pop moderno <br><br>
<br><br><br>Una nueva generación de músicos incorpora los sonidos
del mundo<br> <br>Cuando hace 500 años los
portugueses se encontraron casi de casualidad con ese nuevo
"continente" tropical, en los primeros escritos de los
viajantes apareció una impresión a la ligera de la tierra
desconocida: "Plantando, todo crece". La metáfora no es casual
y se puede aplicar a su música. Después de la bossa
nova, del tropicalismo, llegó la hora de la cosecha
para una raza de creadores antropófagos, que se
alimentaron de los ritmos tradicionales, los computadoras de
última generación, los sonidos del mundo, crearon sus
propias leyes, compusieron los nuevos himnos juveniles de
Brasil con otro lenguaje poético y son los habitantes de
un novedoso planeta sónico.<br>Hijos de la bossa
nova y el tropicalismo, de Caetano Veloso y Luiz
Gonzaga -el rey del forró-, de Gilberto Gil y Jackson do
Pandeiro, de la poesía concreta, las protools y los
tambores batá, del fast food y la aldea globalizada, del
culto santero y los evangeslitas catódicos, de los sin
tierra y las autopistas virtuales. Artistas, entre 30 y
35 años, con una promiscuidad y una libertad sonora
capaces de cocinar un caldo musical bien espeso y
condimentado, que conquistó los paladares del Nuevo y Viejo
mundo. Salieron de todas las regiones: Chico Science,
Lenine y Otto (Pernambuco), Fernanda Abreu y Marisa
Monte (Río de Janeiro), Chico César (Paraiba), Zeca
Baleiro (Maranaos), Daúde y Carlinhos Brown (Bahía) y
Arnaldo Antunes (San Pablo). Ellos mostraron un Brasil
más diverso, regional y multicultural.<br><br>La
prensa local los bautizó como neotropicalistas. Ellos
prefieren definirse irónicamente como los lactantes de una
nueva MPB(Música Predadora Brasileña), según su
denominación, arquitectos delirantes y geniales de un nuevo
planeta musical.<br><br>Creaciones que conjugan futuro y
tradición, plenas de atmósferas sonoras en las que conviven
en perfecta armonía samba y hip-hop, bossa nova y
música eléctrónica, funk y maracatú, reggae y forró. Pop
multimedia que acompañó los años noventa y es la cortina
ideal para el siglo XXI.<br><br>Con los compilados
Beleza Tropical 2, editado por el sello Luaka Bop de
David Byrne -uno de los admiradores más visibles de
estas jóvenes cabezas parlantes-, o en reciclados como
BossaCucaNova -en los que los DJ se metían con clásicos de Jaoo
Gilberto, Carlos Lyra o Vinicius de Moraes para darle pulso
electrónico-, no hizo falta de conquistadores portugueses para
descubrir un nuevo Brasil musical: estos antihéroes de
incorreción política quieren bailar y burlarse de una
sociedad consumista donde los pobres son cada vez más
pobres y la riqueza queda en manos de
pocos.<br><br><br>Producción y textos: Gabriel Plaza