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Bicicletas de
bambú |
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INTI |
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En
la búsqueda de alternativas a los sistemas de transporte urbano basados
en la hegemonía del automóvil, que requieren gran cantidad de energía
fósil y generan emisiones nocivas de gases de efecto invernadero, a la
vez que ocupan un bien escaso y caro como es el espacio público en las
ciudades, el Programa de Calidad de Vida del INTI comenzó a explorar
nuevas opciones de transporte ambientalmente más amigables, generadoras
de empleo e inclusión social, pacificadoras del tránsito, así como de
mayor democracia y redistribución equitativa y equidad social en los
usos del territorio urbano. Iniciamos así múltiples recorridos que nos
llevaron, casi azarosamente, hasta los “Diarios de Bambucicleta” de
Nicolás Masuelli, creador de las bicicletas de bambú “made in Rosario”
(“Central”, naturalmente…). Nicolás (26, estudiante avanzado de
Ingeniería Industrial en la UNR), invitado a visitar la sede del INTI
en Buenos Aires, describe a la bambucicleta como un “vehiculo
eficiente, ecológico y estético construido en un material tan renovable
como la caña de bambú”. Lo paradójico es que el
bambú,
si bien es un vegetal que por sus características crece rápida y
abundantemente, posee unas propiedades mecánicas tan asombrosas que
engañan al sentido común. Su gran resistencia a los esfuerzos de
tracción y flexión le otorgaron la fama de ser el “acero vegetal”. La
ventaja del bambú es que tiene un comportamiento similar a los
materiales composites, compuestos cuya estructura interna se
divide en fibras resistentes contenidas en una matriz. Pero
en este caso no es el hombre sino la naturaleza la que se encarga de
configurar su estructura de fibras resistentes y matriz para que estén
dispuestas de tal manera que maximicen sus propiedades con un mínimo
peso. Así, uno puede obtener rendimientos que llegan a ser mejores que
el carbono y el aluminio pero por sobre todo con un precio mucho menor
ya que la Pacha Mama hace todo el trabajo técnico y productivo por
nosotros y nos lo entrega generosamente, sin reclamar royalties ni
propiedad intelectual. En Argentina encontramos caña de bambú desde el
Delta hacia el Norte de nuestro país. El bambú tiene también otros beneficios que lo hacen ambientalmente amigable. Además de su rápido crecimiento, existen variedades que aportan un 35% más de oxigeno que los árboles. Su desarrollo afirma el suelo y dificulta su erosión, además de ser muy indicada su siembra con el fin de recuperar tierras ya erosionadas por la negligente mano del hombre. Incluso Craig Calfee, quien fuera pionero en el uso de fibra de carbono y uno de los mejores constructores artesanos de bicicletas de alta gama de los EEUU, inició desarrollos en bambú que registran en su empresa un crecimiento sostenido de las ventas. Calfee además desarrolla en África, en conjunto con científicos e ingenieros de la Universidad de Columbia, un programa para enseñar a los campesinos a construir sus propias bicicletas de trabajo en bambú, incluida una bici de carga capaz de acarrear más de 300 kilos. En esas humildes tierras en donde no poseen medios de transporte y prácticamente todas las cargas son movidas a pie, disponer de bicicletas para el acarreo de bienes representa una mejora absoluta. Mediante este proyecto instruyen a los pobladores para que puedan construir sus propias bicicletas usando bambú y fibras vegetales autóctonas, sin la necesidad de utilizar herramientas automáticas para su fabricación. De esta manera, se trata de un oficio que luego puede ser transferido y repetido en otras regiones humildes, permitiéndose así una beneficiosa propagación que contribuye de manera directa a mejorar la calidad de vida de los habitantes. En nuestro país, Masuelli se encuentra investigando y poniendo a punto un sistema de producción en el que puedan coexistir mínimos costos de infraestructura junto con mayor aprovechamiento de los recursos humanos. Para él “ante los problemas ambientales y sociales a los que nos enfrentamos, somos nosotros quienes tenemos la misión de redefinir las técnicas y los procesos de construcción. Las economías de escala siempre fueron tentadoras pero ya aprendimos que no contribuyen a la integración y equidad social”. Invitado por el Programa de
Calidad de Vida y Tecnologías Sostenibles del INTI, comenzamos a
diseñar un plan de acciones conjuntas para impulsar, investigar y
desarrollar formas de transporte que aseguren la sostenibilidad
ecológica, económica y social del modelo territorial de distribución de
los usos humanos. |
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