Amigos
Un amigo me mandó ésto
que le enviaron para la revista
del Colegio de Arquitectos de la Prov de Bs As.
Juro que no es pariente nuestro y no lo conocemos
Lo comparto con ustedes y de paso ven todo lo que
se hace en el país al respecto.
Un abrazo a todos
Viviendas
Económicas de Interés Social
Estuve
analizando los boletines Nº 4 y 5 referidos a los Programas Federales
de Mejoramiento y de Construcción de Viviendas respectivamente, y al
Subprograma de Urbanización de Villas y Asentamientos Precarios de la
Provincia de Buenos Aires. En el cuadro de requerimientos de insumos
para dichos programas se evidencia la magnitud de los insumos
requeridos y la desproporción entre ella y la oferta existente en
nuestro actual mercado. Es muy probable, en consecuencia, que el cuello
de botella de dichos programas sea el abastecimiento de algunos
materiales críticos.
He
podido apreciar las obras en el municipio de José C. Paz y quedé
sorprendido por la buena calidad media lograda, considerando que se
emplea metodología tradicional y mano de obra cuya carencia de
experiencia previa es obviada por la capacitación que brindan los
arquitectos directores de obra. Es fácil apreciar que, como en el dicho
popular, con estas obras se matan muchos pájaros con un solo tiro:
- A
partir de las obras de infraestructura básica y viviendas se mejoran
las condiciones del hábitat para muchos hogares con niveles muy bajos
de ingresos, muchos de ellos en condiciones de extrema marginalidad.
- Se
brinda acceso a la vivienda propia a personas que no podían ni soñarla,
con lo que se contribuye a la justicia social y a reducir, en algún
grado, nuestro crónico déficit habitacional.
- Se
otorga la posibilidad de inserción laboral a personas desocupadas y
beneficiarias de planes asistenciales (jefas y jefes de hogar) o
subsidios (desempleo), con lo que se le agrega merecida dignidad a la
vida de esas personas.
- Se
capacita laboralmente a personas que no contaban con ningún oficio, con
lo cual mejoran sustancialmente sus posibilidades de inserción en el
mercado laboral o para desarrollar microempresas.
- Se
proporciona trabajo a los profesionales de la construcción:
arquitectos, ingenieros, maestros mayores de obras, técnicos, etc.
- Se
inauguran conjuntos habitacionales y su infraestructura con lo cual se
alimenta el optimismo social que es uno de los ingredientes
imprescindibles para el crecimiento.
- Se moviliza el efecto
multiplicador de la actividad económica que deriva de la industria de
la construcción.
Por
todo lo señalado creo que estos Programas constituyen una importante
respuesta en los campos familiar, social, político y económico.
Una
crítica objetiva obliga a no quedarse sólo con las bondades
mencionadas, y es menester analizar qué puede ser mejorado. Opino que
dos ingredientes no están siendo plenamente contemplados: el empleo de
materiales de bajo impacto ecológico, y el uso intensivo de mano de
obra, en especial la de menor calificación.
El
planteo ecológico respeta la naturaleza, cuida la salud y alimenta el
espíritu, y mediante los principios de desarrollo sostenible garantiza
dichos derechos a las generaciones futuras. Sus principales
características son:
- Aprovechamiento de
energías renovables y ahorro energético.
- Bajo coste económico.
- Reciclaje de los
recursos naturales sustentable en el tiempo.
- Reducción de la
contaminación ambiental (suelo, aire, agua).
- Empleo de materiales de construcción
de bajo costo energético en su producción, traslado, uso y
mantenimiento.
Uno
de los materiales más ecológicos es la tierra no vegetal, salvo cuando
el costo de los fletes la convierte en antieconómica. Esta
característica la torna especialmente útil para el objetivo de uso
intensivo de mano de obra.
En
el gran Buenos Aires, por ejemplo, el costo de los bloques o ladrillos
de suelo estabilizado (o adobe estabilizado) es económicamente muy
ventajoso en relación a los cerámicos y cementicios. Los bloques de
suelo estabilizado están elaborados principalmente con tosca o tierra
arcillosa estabilizada con muy bajas proporciones de asfaltos (p/ej.
Emulsión asfáltica hidrosoluble EBM-1 catiónica o aniónica), cal,
cemento o aditivos especiales (p/ej. Sika Suelos 21).
En
el caso de los asfaltos su dosificación para la estabilización del
suelo es aproximadamente de 2% en peso. La dosificación en el caso de
las cales y cementos es de aproximadamente 6% a 14% en peso, o en
volúmenes sueltos 1:10. Cuando se emplean suelos expansivos (como los
del litoral) la Cal desaloja al Sodio del núcleo de la micela de
arcilla y los hace más plásticos.
Los
suelos aptos para su estabilización tienen que contener del 70% al 85%
de arena, del 10% al 20% de limo y del 5% al 10% de arcilla. La
granulometría del suelo seco, disgregado y zarandeado tiene
que ser de aproximadamente 5 mm. Además pueden incorporarse al suelo
materiales fibrosos como la paja. El grado de humedad para el prensado
tiene que ser del 8% al 20% en peso.
Los
bloques se conforman mediante presión y minimizan el gasto energético
porque no requieren cocción. Además, a diferencia que con los
materiales cerámicos no se utiliza el suelo vegetal (fértil o humus)
por lo cual no degradan al medio ambiente. Otra ventaja muy importante
es que para la fabricación de los bloques de suelo estabilizado se
necesita un mínimo de equipamiento (zarandas, moldes, prensa) y se
emplea mano de obra con un nivel mínimo de capacitación.
Las
características de resistencia mecánica y a la intemperie,
comportamiento hidrófugo y aislamiento térmico (50% más que el ladrillo
común) de los bloques de suelo estabilizado son excelentes, y pueden
dejarse a la vista pulverizando los paramentos con una solución de Sika
Suelos 21 y, al prescindir de los revoques, se economizan los
materiales y mano de obra calificada correspondientes.
Para
el asiento de los bloques de suelo estabilizado se emplea mortero de
Cemento, Cal hidráulica y Suelo, con una dosificación en volumen 1:2:9.
En el caso de optar por revocar los paramentos puede emplearse un
mortero de Cemento, Cal hidráulica y Suelo, con una dosificación
1/4:1:5.
Los
bloques de suelo estabilizado pueden diseñarse para que resulten
autoencastrables de modo de poder ejecutar la mampostería con una
capacitación muy sencilla.
El
Departamento de Ingeniería Civil de la Facultad Regional Rafaela de la
Universidad Tecnológica Nacional ha desarrollado un bloque
autoencastrable de suelo estabilizado sumamente sencillo y versátil
para su empleo en viviendas económicas de interés social.
Los
argentinos somos muy especiales. A pesar de estar transitando una
crisis de enorme magnitud nos damos el lujo de anteponer nuestros
prejuicios a las verdaderas alternativas. Inglaterra, indiscutible país
del que denominamos primer mundo, acepta la edificación de casas
ecológicas “Earthships” a base de materiales de desecho reciclados:
botellas, latas de aluminio, cubiertas de automóviles, etc.
En
Argentina, basados en experiencias inglesas, se utiliza como material
de construcción en la eco-villa Gaia en el partido de Navarro a 110 Km.
de la ciudad de Buenos Aires y en Camino del Sol en González Catán, el
Cob que es una masa de tierra, arena, paja y agua. Para los revoques se
emplea el mismo material con el agregado de estiércol o savia de tuna.
Los muros pueden blanquearse a la cal.
En
el centro de la Vivienda Económica de la Provincia de Córdoba se ha
desarrollado una tecnología para el empleo de ladrillos y paneles de
papel reciclado. El proyecto, que recibió apoyo de la agencia alemana
GTZ, el Servicio Habitacional y de Acción Social de la provincia
mediterránea y la fábrica Arcor, forma parte de un programa integral de
generación de "pequeñas unidades de producción" o "fábricas populares
de vivienda". En Montevideo, Fortaleza y Brasilia también se
construyeron varios miles de unidades con desarrollos comparables.
En
su laboratorio de una hectárea, los tecnólogos del CEVE desarrollaron
ladrillos, bloques y placas utilizando materia prima como cáscara de
maní o papel. Córdoba es una de las regiones maniseras más importantes
del mundo. Muchos miles de toneladas de cáscaras de maní van a la
basura y normalmente se entierran provocando un desastre ecológico. Con
este sistema se recuperan, pican y combinan con distintos materiales,
como cal, arena, y otros, en distintas proporciones y se fabrican los
bloques.
Estos
bloques son mucho más livianos que los materiales convencionales. Un
bloque de cemento tradicional pesa 14 kilos; los de papel, ocho. Un
ladrillo normal pesa dos kilos; los que fabrica el CEVE, un kilo cien
gramos. Sobre este material adhieren muy bien los morteros
convencionales porque es muy rugoso. Y, además, como tiene mucho aire,
funciona como un aislante térmico muy efectivo.
El
Instituto Provincial de Desarrollo Urbano y Vivienda de Salta y la
Universidad Católica de Salta llevaron a cabo el proyecto ECOSOL en
Rosario de Lerma, donde los ladrillos fueron reemplazados por bloques
de adobe.
La
Facultad de Arquitectura de la UBA, ha desarrollado un el material
permite construir con productos de desecho, a muy bajo costo. La
producción la gestionaban empresas sociales a partir de las botellas
plásticas de gaseosa y agua mineral, descartadas en las bolsas de
residuos. Mediante el procedimiento desarrollado estos envases pueden
convertirse en un material de construcción y cumplir, en forma
simultánea, varias misiones: originar materiales más baratos, hechos
con materia prima gratuita; eliminar desechos que contaminan el medio
ambiente; abrir una posibilidad laboral para quien ha aprendido a
elaborarlos y facilitar el acceso a la vivienda de muchas familias.
El
Museo del Reciclado, en conjunto con Formación Ambiental del Gobierno
de la Ciudad de Buenos Aires y con el Centro Experimental de la
Producción (CEP) de la Facultad de Arquitectura Diseño y Urbanismo
(FADU) de la universidad de Buenos Aires (UBA) ha desarrollado varios
materiales y sistemas sumamente interesantes.
Merecen
especial mención los techos de tejas de aluminio realizadas con
“latitas” vacías de cerveza o gaseosas. Dichas tejas se elaboran
abriendo y desarrollando las “latitas” y clavándolas a la manera de las
pizarras. La alta calidad del aluminio empleado para dichas “latitas”
asegura una muy larga duración de los techos.
También
es muy ingenioso el empleo de botellas de vidrio llenas de agua para la
ejecución de muros colectores de energía solar. Las botellas se colocan
como mampuestos con la base o “culo” orientado hacia el norte.
Otro
material de excelentes propiedades es fabricado a partir de neumáticos
en desuso molidos y prensados con la incorporación de colorantes. Con
este material se elaboran baldosones antideslizantes, aptos para alto
tránsito, y con una elasticidad que los torna especiales para piso de
áreas deportivas, salas de juegos, etc.
En
base a los estudios citados, un grupo de ex-desocupados y cartoneros
fabricaba tejas y losas reemplazando la arena con envases de Terafalato
de Polietileno, más conocido con la sigla PET, en una planta de Esteban
Echeverría. En la municipalidad de Villa Gesell se analizaba la
posibilidad de pavimentar trece cuadras utilizando bloques con plástico
reciclado.
Nuestra
actual relación Peso/Dólar hace que hoy sea mucho más rentable
concentrar, moler y exportar el PET que utilizarlo como insumo, pero la
filosofía de desarrollar materiales de construcción a partir de
desperdicios continua vigente.
También
es aconsejable investigar la fabricación de bloques autoencastrables de
hormigón termoplástico de Azufre (aglomerante), con los aditivos
necesarios para lograr tornarlos incombustibles o auto-extinguibles y
reducir su fragilidad (cristalización ortorrómbica). Estos bloques se
elaboran con aproximadamente un 16% en peso de azufre, un 82 % de
material inerte (p/ej. arena, granza, etc.) y un 2% de aditivos (p/ej.
Dicloropentadiene, Polisulfitos poliméricos como el Thiokol,
Etilciclohexano Pentadieno o Dipentano). Para evitar la combustibilidad
se adicionan halógenos (Cloro, Fluor o Bromo).
La resistencia a la
compresión de los bloques de hormigón de Azufre oscila entre los 190 y
600 Kg./cm2
según la dosificación y los inertes empleados. Estos bloques son
impermeables e insolubles en agua, por lo cual pueden dejarse a la
vista en ambos paramentos.
El
Azufre se funde en hormigoneras calentadas a unos 115 ºC y luego se le
agregan los inertes y aditivos. La energía consumida para fundir el
Azufre es menos del 1% de la empleada para fabricar cales o cementos.
El calentamiento se obtiene por medio de un quemador debajo del tambor
del trompo o una serpentina envolvente alimentada por una caldera.
Obtenido
el mortero u hormigón de azufre se vierte en los moldes aceitados y en
pocos minutos pueden ser desmoldados, y 1 hora después pueden
utilizarse para ejecutar la mampostería. Otra ventaja de los bloques de
azufre es que son reciclables puesto que pueden refundirse y volverse a
moldear.
El
Azufre de nuestros abundantes yacimientos, patagónicos, de la Puna
salteña y de la precordillera mendocina, es de baja pureza para los
usos convencionales, pero es perfectamente apto para la elaboración de
morteros y hormigón, dado que las impurezas que contiene son inertes
aptos para dichos usos. Incluso puede emplearse como material inerte
arena marina no lavada.
El
Azufre es un producto de la explotación minera y nuestro código de
minería (Ley 1919 - t.o. 1997 por Decreto N° 456. con modificaciones de
la Ley N° 25.225) es muy restrictivo. Pero el Título I, Artículo 5º
dice: “Componen la tercera categoría las producciones minerales de
naturaleza pétrea o terrosa, y en general todas las que sirven para
materiales de construcción y ornamento, cuyo conjunto forma las
canteras”. Entiendo que las minas de Azufre destinado a material de
construcción pertenecen a la tercera categoría.
En
el Título I, Artículo 2º, el Código dice de las minas de 3º categoría:
“Minas que pertenecen únicamente al propietario, y que nadie puede
explotar sin su consentimiento, salvo por motivos de utilidad pública”.
En el Título II, Artículo
8º, el Código dice: “Concédese a los particulares la facultad de buscar
minas, de aprovecharlas y disponer de ellas como dueños, con arreglo a
las prescripciones de este Código”.
Por
lo citado en los párrafos precedente, parece estar claro que la
explotación minera del Azufre está liberada a la actividad privada y,
por lo tanto, si se desarrolla su uso intensivo en la industria de la
construcción no faltarán capitales privados para la explotación de los
vastos yacimientos que nuestro país actualmente desaprovecha. Esto no
sólo abarataría un insumo básico para la construcción de viviendas como
son los mampuestos sino que tornaría rentable un recurso natural hoy no
explotado.
Retomo
el tema de nuestra rareza nacional. En medio de una profunda crisis
social, política y económica sólo los ricos pueden emplear con orgullo
los humildes techos de chapa ondulada y las paredes con juntas
enrasadas o simples bolseados, mientras que para los más carenciados
los planificadores sienten ofensivo el empleo de soluciones diferentes
a los tradicionales ladrillos a la vista y techos de tejas. Parece que
la crisis más profunda es la de creatividad.
Arq. Luis H. López
Quiroga
-- Arq. Silvia Rossi Ddalos Studio CPAU 19188 4632-0018 arcagrup Museo del Reciclado