---------- Mensaje reenviado ----------
De: Silvia Rossi <silvia@...>
Fecha: 31 de agosto de 2009 09:22
Asunto: Nueva propuesta para resolver la crisis ambiental,Celeridad y
dedicación, factores esenciales
Para: naturarq@..., jorge sanchez
<jorge.asl.arq@...>, Leonardo Rodriguez
<rodriguez_parise@...>, jorgeamar@...
Comparto con todos ustedes y los saludo
silvia.rossi.arq
Nueva propuesta para resolver la crisis ambiental
Celeridad y dedicación, factores esenciales -
revista el arca digital -ead
La influencia de las actividades humanas en el cambio climático
dejó de ser una hipótesis y pasó a ser un hecho, sostienen en un
informe dos reconocidos especialistas. Pablo O. Canziani y Fernando
Milano proponen incorporar nuevas tecnologías y desarrollar nuevos
esquemas tributarios para revertir las consecuencias socio-económicas
asociadas con el calentamiento global.
Agencia CyTA Instituto Leloir
Algunos cambios registrados en el sistema geofísico y biológico de
la tierra reflejan modificaciones que tienen lugar a lo largo de
cientos o miles de años, a través de eras geológicas.
Sin embargo, la actual crisis ambiental del planeta ha dejado en
evidencia que en los últimos tiempos, la velocidad con la que la
naturaleza está cambiando, como consecuencia de las actividades
humanas, ha alcanzado niveles que no tienen precedentes en la historia
de la humanidad, afirman los doctores Pablo O. Canziani y Fernando
Milano en el informe titulado “La crisis climática y ambiental:
problemas, sinergías y trayectorias para su resolución”.
“El 4to Informe del Panel Intergubernamental Sobre Cambio
Climático, dado a conocer en 2007, ha confirmado, con un 90 por ciento
de certeza estadística, que los procesos de cambio climático que hoy
ya se observan, así como los impactos ambientales y sociales asociados
en curso, tienen su origen en las actividades humanas”, señala
Canziani, investigador de Conicet y director del equipo
Interdisciplinario para el Estudio de Procesos Atmosféricos en el
Cambio Global de la Pontificia Universidad Católica Argentina. Y
agrega: “Una serie de estudios científicos demuestran que la
acumulación atmosférica de los tres principales gases de efecto
invernadero liberados por el hombre –dióxido de carbono, metano y
oxido nitroso–, han aumentado significativamente a partir de mediados
del siglo XVIII, época en la que comenzó la revolución industrial.”
A partir de la posguerra de la Segunda Guerra Mundial, el modelo
de consumo implementado como modelo prácticamente excluyente de
desarrollo, diseñado sin ninguna consideración ambiental, que como
mínimo garantice su sostenibilidad en el mediano y largo plazo
incrementó muy significativamente el consumo de materia prima y
diversos recursos naturales, coinciden Canziani y Milano que se
desempeña como investigador de la Facultad de Ciencias Veterinarias e
Instituto Multidisciplinario sobre Ecosistemas y Desarrollo
Sustentable de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de
Buenos Aires.
Más de un planeta
De acuerdo con el informe de los expertos argentinos, diversos
cálculos demuestran que la forma actual de producción y de consumo es
insostenible desde el punto de vista ambiental, y por lo tanto desde
lo económico, ya que se necesitaría, en los actuales niveles de
consumo de los países desarrollados, más de un planeta Tierra para
abastecer a toda la humanidad adecuadamente y en un marco de equidad.
La magnitud del daño que ha provocado la humanidad en el clima es
de tal magnitud, que Canziani enfatiza que por el momento no es
posible revertirlo, pero lo que sí se puede empezar a hacer es
estabilizar la magnitud de esos cambios. “Si se tomaran ahora las
medidas adecuadas, es decir, si se implementasen políticas de
adaptación socio-económica y ambiental a nivel global, podríamos decir
que recién en 300 a 500 años la humanidad estaría en condiciones de
revertir el cambio climático”, señaló el investigador a la Agencia
CyTA. Y agregó: “Por otra parte, teniendo en cuenta la gravedad de
los límites que se han alcanzado resulta imperativo que lo económico
deje de ser el único concepto e indicador del desarrollo, y que se
instale a nivel mundial la idea que lo social y lo ambiental son ejes
igualmente relevantes.”
El informe destaca la necesidad de encarar el diseño de innovadores
esquemas de desarrollo que aseguren la preservación real de los
sistemas naturales, no sólo por su importante valor intrínseco, sino
también porque son los únicos que permiten el sostenimiento de la vida
en el planeta. “Además el cuidado de los sistemas naturales son
necesarios para garantizar el desarrollo social y económico, en un
marco de equidad social a través de las generaciones”, afirman. Y
agregan que para eso sea posible es fundamental el compromiso
articulado del Estado, del sector productivo industrial y
agropecuario, del sistema científico y de la ciudadanía en su
conjunto.
Algunas de las medidas propuestas –que figuran en el informe- para
la adaptación socio-económica y ambiental son la introducción de
nuevas tecnologías en el sector productivo y el desarrollo de un nuevo
esquema tributario.
Nuevas y no tan nuevas tecnologías
El empleo de nuevas tecnologías reduce la contaminación industrial
y la emisión de gases de efecto invernadero y preserva la capacidad
productiva de los suelos, entre muchas otras aplicaciones, indica
Canziani. Y agrega: “Está claro que las actividades económicas deben
continuar, pero deben adaptarse al cambio climático, tanto en el área
del transporte, como de la construcción y de la generación de energía,
entre otros sectores de la economía”.
Un caso paradigmático de tecnologías novedosas que se han
incorporado para la generación de energía no contaminante es Alemania.
“Ellos han invertido mucho en energía renovable, particularmente en
energía eólica, y en tratar de lograr una eficiencia energética a
partir de una reducción del consumo responsable por parte de la
población. Por ejemplo en la ciudad ecológica de Friburgo hay un
programa que consiste en que la gente puede instalar sistemas de
paneles solares y fuentes de energía eólica en su propiedad y vender
su energía a la red de la ciudad, cosa que acá en la Argentina no se
podría hacer debido a la legislación vigente”, explica Canziani.
También hay tecnologías que no son tan nuevas pero que siguen
siendo efectivas. “La Argentina tiene un sistema de transporte
ineficiente, situación que empeoró cuando se descartó el ferrocarril
como mecanismo principal transporte de cargas de gran tamaño a granel.
La emisión por tonelada de carga es mucho menor que en el caso de
camiones. Estamos hablando de una sexta a una décima parte menor. Se
debió haber mantenido el ferrocarril y aun más, mejorar ese tipo de
transporte”, enfatiza Canziani.
Un nuevo esquema tributario
Es necesario modernizar los esquemas tributarios, propone el
informe de Canziani y Milano. “Hay que empezar a pensar en esquemas
específicos, dirigidos a resolver problemas ambientales puntuales o
revertirlos. No son impuestos que ingresan a la caja general del
tesoro de un país sino que tienen un propósito específico. Un ejemplo
es el de productores que tienen en sus tierras un ecosistema que
provee servicios ambientales para toda una zona dada”, indica
Canziani.
De acuerdo con el experto, los servicios ambientales pueden ser
muchos como por ejemplo la regulación del flujo de agua de lluvia y
por lo tanto la reducción del riesgo de inundaciones o sequías, la
renovación/fijación de suelos, pastizales o bosques donde se preservan
especies nativas fundamentales, tanto como reserva de biodiversidad
como para el funcionamiento ecosistémico, o donde las abejas pueden
buscar los elementos para la producción de miel. “Sin embargo para el
dueño de esas áreas, la preservación de ese recurso ambiental le
genera en el corto plazo un lucro cesante ya que podría eliminar ese
ecosistema para maximizar, también durante un plazo muy acotado, su
ganancia. Pero a su vez, la permanencia de tales sistemas ambientales
específicos genera los servicios ambientales antes mencionados,
necesarios y útiles para la comunidad”, explica Canziani. Y agrega:
“Por lo tanto un impuesto dirigido al pago de servicios ambientales
como los que genera ese bien ambiental que esta persona posee, servirá
para recompensar a los que preservan esos sistemas en sus tierras,
evitándole el lucro cesante y por lo tanto evitando así que dañe o
destruya ese sistema ambiental que beneficia a todos.”
Otro ejemplo de estos servicios ambientales es el mercado de
carbono, gestado en los años ‘90. Es un mecanismo por el cual se
recibe dinero por demostrar que se está reduciendo emisiones de gases
de efecto invernadero o fijando, por ejemplo a través de plantaciones,
el dióxido de carbono proveniente, en gran medida, de combustibles
fósiles que son quemados en cualquier región del planeta. “Quienes
contaminan y, por ende, atentan contra el servicio de regulación del
clima, son quienes pagan para compensar”, explican Canziani y Milano.
Con respecto al desarrollo de un nuevo esquema tributario para
preservar el medio ambiente y mitigar el cambio climático, Canziani y
Milano, señalan que en la Argentina se han tomado algunas medidas,
pese a que queda un largo camino aún no recorrido.
La llamada “Ley de Bosques” reglamentada en febrero de 2009 en la
Argentina está encaminada en esa dirección. “Es una iniciativa que, si
bien ha presentado y presenta dificultades en su implementación, puede
constituirse en un primer paso trascendente”, afirma Canziani. Esta
ley establece un fondo para la aplicación de planes de restauración,
conservación y manejo forestal sostenible que proviene principalmente
de dos fuentes: como mínimo el 0,3 por ciento del presupuesto nacional
y un 2 por ciento de las retenciones generadas por exportaciones
primarias del sector agrícola, ganadero y forestal.
El informe describe varias alternativas para generar fondos
destinados al financiamiento de los servicios ambientales. “Hay varios
fondos potencialmente existentes que no han sido analizados, por
ejemplo, desde el turismo y el sector inmobiliario para conservación
del paisaje forestal, impuestos sobre emisiones por transporte de
productos forestales, fondos desde sistemas socioeconómicos que
requieren aguas adecuadas en cantidad y calidad, fondos voluntarios
por conservación de biodiversidad y por compensación de emisiones por
viajes en avión y fondos de compensación de emisiones por desmontes
ilegales. También el impuesto al impacto ambiental del infractor
causado por el aumento de liberación de dióxido de carbono por quema
de combustibles excesiva debido a velocidad indebida, entre otros”,
puntualizan.
La historia demuestra que los sistemas de pago por servicios
ambientales van a implementarse globalmente, afirman los especialistas
consultados. “El sistema tributario debe convertirse en una de las
herramientas clave de un nuevo, y conceptualmente distinto, futuro. Si
el Estado no toma este rol de manera urgente, en poco tiempo, ya no
las futuras sino también las actuales generaciones se lo
demandarán”, aseguran. Y continúan: “Los empresarios perderán de
una forma u otra su capacidad productiva si no cambian ellos también
la forma de concretar sus negocios y evaluar los costos. El colapso de
las bolsas y finanzas mundiales a fines de 2008 y la consiguiente
crisis económica, que tantas medidas urgentes está requiriendo hoy en
día, es sólo una pequeña muestra del futuro mundial si la sociedad en
su totalidad no cambia su relación con el planeta y sus entornos
naturales y humanos.”
Cabe preguntarse empero, si se podrá observar de aquí en más la
misma celeridad y dedicación para resolver la crisis ambiental y
climática actual. “Si esto no ocurre habremos entonces perdido un
tiempo invalorable que significará, entre otras cosas, un aumento de
la complejidad de la crisis que incluirá, también, la pérdida de la
esperanza”, concluyen.
elarcadigital /
--
Arq. Silvia Rossi
Arquitectura y Ambiente
dihá, estudio y factoría
www.diha.com.ar
Restauración y Reciclado
Arquitectura de Familia
D.Dalos Estudio
silvia@...
CPAU 19988
Cep-Atae-FADU-UBA
Centro de Reciclado y Ecología Urbana
Museo del Reciclado
silviarossi@...
ReciclARTE