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genocidio y ecocidio-Eduardo Galeano   Lista de mensajes  
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Imperdible!!!

en especial el otro día me tocó hablar de lo que él señala en un subtítulo

La militancia ecológica no puede divorciarse de la lucha social

Un abrazo a todos

No es suicidio,

es genocidio y ecocidio1

Eduardo Galeano*

Frases que hacen crecer la nariz de Pinocho

La salud del mundo está hecha un asco. “Somos

todos responsables”, claman las voces de la alarma

universal, y la generalización absuelve: si somos todos

responsables nadie es. Como conejos se reproducen

los nuevos tecnócratas del medio ambiente. Es la tasa

de natalidad más grande del mundo: los expertos

generan expertos y más expertos que se ocupan de

envolver el tema en el papel celofán de la ambigüedad.

Ellos fabrican el brumoso lenguaje de las exhortaciones

al “sacrificio de todos” en las declaraciones

de los gobiernos y en los solemnes acuerdos internacionales

que nadie cumple. Estas cataratas de palabras,

inundación que amenaza convertirse en una

catástrofe ecológica comparable al agujero de ozono,

no se desencadenan gratuitamente. El lenguaje oficial

ahoga la realidad para otorgar impunidad a la sociedad

de consumo, a quienes la imponen por modelo

en nombre del desarrollo y las grandes empresas que

le sacan jugo. Pero las estadísticas confiesan. Los datos ocultos bajo el palabrerío revelan

que el veinte por ciento de la humanidad comete el ochenta por ciento de las agresiones

contra la naturaleza, crimen que los asesinos llaman suicidio, y es la humanidad

entera quien paga las consecuencias de la degradación de la tierra, la intoxicación del

aire, el envenenamiento del agua, el enloquecimiento del clima y la dilapidación de los

recursos naturales no renovables (Galeano, 2005: 9 y 10).

 

La impunidad de los exterminadores del planeta

Crímenes contra la gente, crímenes contra la naturaleza: la impunidad de los señores de

la guerra es hermana gemela de la impunidad de los señores que en tierra comen naturaleza

y en el cielo engullen la capa de ozono. Las empresas que más éxito tienen en el

mundo son las que más asesinan al mundo; y los países que deciden el destino del planeta

son los que más méritos hacen para aniquilarlo. Un planeta descartable.

Inundación, inmundaciones: torrentes de inmundicias inundan el mundo y el aire que el

mundo respira (Galeano, 2003: 221).

Más frases que hacen crecer la nariz de Pinocho

La señora Harlem Brutland, que encabeza el gobierno de Noruega, comprobó recientemente

que “si los siete mil millones de pobladores que habitan el planeta consumieran

lo mismo que los países desarrollados de Occidente, harían falta 10 planetas como el

nuestro para satisfacer todas sus necesidades”. Una experiencia imposible. Pero los

gobernantes del país del Sur que prometen el ingreso al Primer Mundo, mágico pasaporte

que nos hará a todos ricos y felices, no sólo deberían ser procesados por estafa. No

sólo nos están tomando el pelo, no: además esos gobernantes están cometiendo el delito

de apología del crimen. Porque este sistema de vida que se ofrece como paraíso, fundado

en la explotación del prójimo y en la aniquilación de la naturaleza, es el que nos

está enfermando el cuerpo, nos está envenenando el alma y nos está dejando sin

mundo. Extirpación del comunismo, implantación del consumismo, la operación ha sido

un éxito pero el paciente se está muriendo (Galeano, 2005:10).

 

Es verde lo que se pinta verde

Ahora los gigantes de la industria química hacen su publicidad en color verde y el Banco

Mundial lava su imagen repitiendo la palabra ecología en cada página de sus informes y

tiñendo de verde sus préstamos […] El BM otorga generosos créditos para la forestación.

El Banco planta árboles y cosecha prestigio en un mundo

escandalizado por el arrasamiento de sus bosques.

Conmovedora historia, digna de ser llevada a la televisión:

el destripador distribuye miembros ortopédicos entre las

víctimas de sus mutilaciones […] Las plantaciones de

exportación no resuelven problemas ecológicos, sino que

los crean, y los crean en los cuatro puntos cardinales del

mundo [Nos preguntamos entonces] ¿Lo que es bueno

para las empresas es bueno para la humanidad? La reconquista

de este mundo usurpado, la recuperación del planeta

o lo que nos quede de él, implica la denuncia de la

impunidad del dinero y la libertad humana. La ecología

neutral, que más bien se parece a la jardinería, se hace

cómplice de la injusticia de un mundo donde la comida

sana, el agua limpia, el aire puro y el silencio no son derechos

de todos sino privilegio de pocos que pueden pagarlo

(Galeano, 2005: 11,14,15,18).

 

La militancia ecológica no puede divorciarse

de la lucha social

Chico Méndez, obrero del caucho, cayó asesinado en

1988 en la Amazonia brasileña, por creer lo que creía: la

militancia ecológica no puede divorciarse de la lucha

social. Chico creía que la floresta amazónica no será salvada

mientras no se haga la reforma agraria en Brasil […]

cinco años después del crimen de Chico Méndez [se

denunció] que más de cien trabajadores rurales mueren

asesinados cada año en la lucha por la tierra y [se calcula]

que más de cuatro millones de campesinos sin trabajo se

encaminan a las ciudades desde las plantaciones del interior

[…] un campesino vale menos que una vaca y más

que una gallina, me informan en Caaguazú, en el

Paraguay, y en el nordeste de Brasil quien planta no tiene

tierra y quien tiene tierra no planta.

[…] Es América Latina, región de las venas abiertas.

Desde el descubrimiento hasta nuestros días, todo se ha

trasmutado siempre en capital europeo o, más tarde, nor-

teamericano, y como tal se ha acumulado y se acumula en los lejanos centros de poder.

Todo: la tierra, sus frutos y sus profundidades ricas en minerales, los hombres y su capacidad

de trabajo y de consumo, los recursos naturales y los recursos humanos […] Hace

cinco siglos cuando América fue apresada por el mercado mundial, la civilización invasora

confundió la ecología con la idolatría. La comunicación con la naturaleza era pecado, y

merecía castigo (Galeano, 2005: 19, 20, 113, 127).


La madre tierra

¿Qué tiene dueño la tierra? ¿Cómo así? ¿Cómo se ha de vender? ¿Cómo se ha de comprar?

Si ella no nos pertenece, pues. Nosotros somos de ella. Sus hijos somos. Así siempre,

siempre. Tierra Viva. Como cría a los gusanos, así nos cría. Tiene huesos y sangr e .

Leche tiene, y nos da de mamar. Pelo tiene, pasto, paja, árboles. Ella sabe parir papas.

Hace nacer casas. Gente hace nacer. Ella nos cuida y nosotros la cuidamos. Ella bebe chicha,

acepta nuestro convite. Hijos suyos somos ¿Cómo se ha de vender? ¿Cómo se ha

de comprar? (Galeano, 2005: 38).

 

 

 “Es América Latina,

región de las venas

abiertas. Desde el

descubrimiento

hasta nuestros

días, todo se ha

trasmutado siempre

en capital europeo

o, más tarde,

norteamericano,

y como tal

se ha acumulado

y se acumula

en los lejanos

centros de poder”

 

 

Las voces porfiadamente vivas

Hay un único lugar donde ayer y hoy se encuentran, se reconocen y se abrazan y ese

lugar es mañana. Suenan muy futuras ciertas voces del pasado americano muy pasado.

Las antiguas voces, pongamos por caso, que todavía nos dicen que somos hijos de la tierra,

y que la madre no se vende ni se alquila. Mientas llueven pájaros muertos sobre la

ciudad de México, y se convierten los ríos en cloacas, los mares en basureros y las selvas

en desiertos, esas voces porfiadamente vivas nos anuncian otro mundo que no es este

mundo envenenador del agua, el suelo, el aire y el alma. También nos anuncian otro

mundo posible las voces antiguas que nos hablan de comunidad. La comunidad, el modo

comunitario de producción y de vida, es la más remota tradición de las Américas, la más

americana de todas: pertenece a los primeros tiempos y a las primeras gentes, pero también

pertenece a los tiempos que vienen y presienten un Nuevo Mundo. Porque nada

hay menos foráneo que el socialismo en estas tierras. Foráneo es, en cambio, el capitalismo:

como la viruela, como la gripe, vino de afuera (Galeano, 2005: 32 y 33).

 

Bibliografía

Galeano, Eduardo 2003 Patas arriba. La escuela del mundo al revés (Montevideo: El

Chanchito) 6ª edición.

Galeano, Eduardo 2005 Úselo y tírelo: el mundo visto desde una ecología

latinoamericana (Montevideo: El Chanchito) 10ª edición.

Nota

1 Agradecemos especialmente a Eduardo Galeano por habernos permitido y confiado la

selección y publicación de los presentes pasajes de su obra ante nuestra invitación a colaborar

en este número del OSAL. La selección de los textos que presentamos fue realizada

por María José Nacci.

 

 

* Na c i do e n l a Mo n t e v id e o

d e 19 4 0 , e s u no d e

l o s má s b r i l l a nt e s

y c ompr ome t id o s

i n t e l e c t u a l e s

l a t i n o a m e r i c a n o s .

C u e n t a e n s u h a be r

c on más d e 3 0 l i br o s

pu b l i c a do s ,

e n t r e e l l os s e de s t a c an

o b ra s c on s a g r ad a s

t al e s c omo

L a s Ve n a s A b i e r t a s

d e Amé r i c a L a t i n a ( 19 71 ) ,

Memo r i a s de l F u e g o ( 19 8 6 )

y P a t a s a r r ib a . L a e s c u e l a

d e l mu n do a l r e v é s ( 19 9 8 ) .
-- Arq. Silvia Rossi
Ddalos Studio
CPAU 19988
4632-0018
arcagrup Museo del Reciclado
ReciclARTE


Dom, 27 de Nov, 2005 10:29 pm

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Imperdible!!! en especial el otro día me tocó hablar de lo que él señala en un subtítulo */La militancia ecológica no puede divorciarse de la lucha...
Silvia Rossi
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