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Noticias desde la Parroquia
Fátima
Miércoles 3 de Abril de
2002 - Año IV - N° 141
1. ¡Felices pascuas de resurrección!
I.- NUESTRA PARROQUIA
2. Cambio de
horario de misa
II.- ARGENTINA
3. Obispos argentinos
consideran que no se responde a la «crisis terminal»
III.- SANTA SEDE
4. Parece haberse
declarado la guerra a la paz, grita el papa en pascua
5. Juan Pablo
II a los jóvenes: «resistid a la tentación de la mediocridad»
6. Primer congreso
en América sobre Iglesia e informática
7. Las novedades
de la tercera edición del «misal romano»
IV.- DOCUMENTACION
8. Mensaje de
Juan Pablo II para la pascua de 2002
9. Homilía
de Juan Pablo II en la vigilia de pascua
10. Cómo
ser cristianos en el mundo de la cibernética
Fuentes de la información:
Agencia Zenit
Agencia A.C.I.
Noticias eclesiales
on-line
Agencia AICA
1. ¡FELICES PASCUAS DE RESURRECCIÓN!
La triunfante Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo
En el primer misterio glorioso contemplamos cómo Nuestro Señor Jesucristo, triunfando sobre la muerte y el pecado, resucitó al tercer día, inmortal y radiante de gloria.
Pidamos a María, Reina de los corazones, que nos conceda sentir la alegría y el gozo anticipado del triunfo de su Inmaculado Corazón y de la implantación del Reino de Cristo sobre la tierra.
(Del primer misterio glorioso
del Santo Rosario)
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I.- NUESTRA PARROQUIA
Recordamos que a partir del 6 de
abril inclusive, la misa de los días sábados se celebrará
a las 19.30 hs.
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II.- ARGENTINA
3. OBISPOS
ARGENTINOS CONSIDERAN QUE NO SE RESPONDE A LA «CRISIS TERMINAL»
La Comisión Permanente del
Episcopado fustiga la corrupción
BUENOS AIRES, 22 marzo 2002 (ZENIT.org).- La Comisión Permanente del Episcopado argentino hizo pública este jueves una declaración en la que considera que no se está respondiendo a la «crisis terminal» del país y fustiga duramente la corrupción.
El documento, titulado «Para que renazca el país», fue leído en rueda de prensa por el secretario general de la Conferencia Episcopal, monseñor Guillermo Rodríguez-Melgarejo. Ha sido redactado tras dos días de deliberaciones de la Comisión Permanente del Episcopado.
«Tenemos un país --constatan los obispos argentinos--, frenado por falta de acuerdo y de grandeza de sus actores políticos, sociales y económicos, e incapaz de dar respuesta apropiada a la gravedad de esta crisis terminal. Los intereses sectoriales y corporativos siguen queriendo imponer su fuerza en desmedro del interés general».
«En gran parte del pueblo hay deseos de una Argentina nueva --añaden los prelados--, pero no encuentra en sus dirigentes la voluntad suficiente para cambiar los errores que nos han degradado tanto».
Argentina se encuentra en recesión desde hace 45 meses. En diciembre pasado sufrió violentos saqueos a comercios y protestas que obligaron a renunciar al presidente, Fernando de la Rúa. El viceministro argentino de Economía, Jorge Todesca, anunció el 18 de febrero que hay a causa de la crisis hay 1.400.000 nuevos pobres en el país.
«Hay un vacío de la
dirigencia que impide encontrar los caminos de la honesta representatividad
política, de la equidad social
y de la seguridad jurídica», añaden los prelados.
Por ello, afirman, «es preciso renunciar a las formas inmorales de actuar en la vida pública y a los irritantes privilegios. También es necesario reparar todo daño ocasionado y restituir todo lo que se haya obtenido ilícitamente».
Indican los obispos que, como dirigentes religiosos, no dejarán de examinar «nuestra responsabilidad sobre la situación del país».
Recuerdan que, «en los meses pasados todo el pueblo argentino ha sufrido las consecuencias de medidas económicas y financieras muy graves, que han afectado a la moneda, al valor y disponibilidad de los ahorros, a las fuentes de trabajo y a las relaciones con los demás pueblos del mundo».
En este sentido afirman que «las decisiones económicas también están sometidas a las normas morales. Entendemos que las medidas tomadas, explicables en momentos de grandes catástrofes sociales como las guerras, han herido gravemente la confianza del pueblo en sus dirigentes y en el futuro del país. Es de desear que sus cargas y consecuencias sean compartidas por todos y en forma proporcional, comenzando por los que más tienen, sean individuos o empresas, nacionales o multinacionales».
«Para exigir tanto sacrifico
al pueblo --denuncian--, es preciso decidirse firmemente a erradicar la
corrupción de la vida política y social, a disminuir drásticamente
el gasto político, a encarar la postergada reforma del estado y
a revertir la enorme evasión impositiva de grandes sectores
corporativos. Quienes gozan de privilegios
injustos deben saber que, aunque sean legales, no dejan de ser inmorales».
Los obispos afirman que «ante la pasividad de la dirigencia y a su escasa representatividad, es explicable la aparición de formas nuevas de protesta social».
Frente a esta panorámica, invitan a imitar a los pueblos que han sufrido catástrofes iguales o peores, pero se han puesto a reconstruir su patria y alientan a todos «a trabajar con esfuerzo y sacrificio».
Y llaman a toda la comunidad a ser
solidaria con los que no tienen trabajo. «Acompañamos de
todo corazón a todos los
que sufren», afirman.
Recuerdan su colaboración al diálogo nacional participando en la Mesa del Diálogo Argentino y valoran el esfuerzo que la Mesa viene realizando, pero recuerdan que «para que el diálogo argentino tenga eficacia y también credibilidad ha de despertar en la dirigencia política, financiera, sindical y empresarial, la necesidad de gestos y signos que muestren un sincero deseo de cambios reales y profundos».
Por lo mismo, exhortan «a los poderes del Estado a promover con leyes sabias los acuerdos a los que va arribando la Mesa, para que en forma progresiva y rápida se concreten las reformas que la Argentina necesita. En especial, la reforma de la política y del Estado. Esta responsabilidad justifica y puede ennoblecer la actual transición».
Por último, agradecen la solidaridad
«de varios pueblos e Iglesias de América y de Europa que en
este momento nos tienden una mano generosa. En la emocionada expresión
"Argentina nos duele", escuchada en España, se resume el sentimiento
de todos ellos».
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III.- SANTA SEDE
4. PARECE
HABERSE DECLARADO LA GUERRA A LA PAZ, GRITA EL PAPA EN PASCUA
Pide a todo creyente «construir
una humanidad más justa y fraterna»
CIUDAD DEL VATICANO, 31 marzo 2002 (ZENIT.org).- Juan Pablo II lanzó en esta Pascua un grito de esperanza en Cristo, desde la plaza de San Pedro, dirigido a todo el mundo y, en especial a Tierra Santa, donde «¡parece como si se hubiese declarado la guerra a la paz!».
«La guerra no resuelve nada», afirmó el Papa antes de impartir su bendición «Urbi et Orbi» (a la ciudad de Roma y al mundo), «¡nadie puede quedar callado e inerte; ningún responsable político o religioso!».
La columnata de Bernini no lograba abrazar en la mañana de este domingo a los más de cien mil peregrinos que vinieron a rezar y a alentar al Santo Padre en la misa de Resurrección. Sus palabras fueron transmitidas en directo por 63 canales de televisión de unos cincuenta países.
El pontífice se encontraba en mejores condiciones de salud que en los días precedentes y, contradiciendo la expectativas, celebró personalmente la eucaristía de la mañana del domingo de Pascua, después de haber presidido la vigilia pascual de la medianoche que había durado tres horas.
La plaza se había convertido en un auténtico jardín, adornado por decenas de miles de flores, regaladas por floricultores holandeses.
En su mensaje de Pascua, que leyó en italiano con voz clara y firme, presentó la paz que anunció Cristo con su resurrección.
«La paz "a la manera del mundo" --lo demuestra la experiencia de todos los tiempos-- es con frecuencia un precario equilibrio de fuerzas, que antes o después vuelven a hostigarse», constató.
«Sólo la paz, don de
Cristo resucitado, es profunda y completa, y puede reconciliar al hombre
con Dios, con sigo mismo y con la
creación», añadió el obispo de Roma.
Por eso, invitó a «todos lo creyentes del mundo» a unir «sus esfuerzos para construir una humanidad más justa y fraterna» y a que «sus convicciones religiosas nunca sean causa de división y de odio, sino sólo y siempre fuente de fraternidad, de concordia, de amor».
El Santo Padre pidió a los cristianos dar «testimonio de que Jesús ha resucitado verdaderamente» trabajando «para que su paz frene la dramática espiral de violencia y muerte, que ensangrienta la Tierra Santa, sumida de nuevo, en estos últimos días, en el horror y la desesperación».
«¡Parece como si se hubiese declarado la guerra a la paz! --afirmó-- Pero la guerra no resuelve nada, acarrea solamente mayor sufrimiento y muerte, ni sirven retorsiones o represalias».
«¡Nadie puede quedar callado e inerte; ningún responsable político o religioso!», denunció. «Que a las denuncias sigan hechos concretos de solidaridad que ayuden a todos a encontrar el mutuo respeto y el tratado leal».
Karol Wojtyla mencionó también
las situaciones de otros países en los que «resuena el grito
que implora auxilio, porque se sufre
y muere». Ese clamor, recordó, se hace particularmente intenso
en «Afganistán, probado duramente en los últimos meses
y dañado ahora por un terremoto desastroso».
No olvidó tampoco la situación de otros países del planeta, «donde desequilibrios sociales y ambiciones contrapuestas golpean a innumerables hermanas y hermanos nuestros».
El pontífice concluyó el mensaje como había comenzado su pontificado hace más de 23 años, el sexto más largo de la historia: «¡abrid el corazón a Cristo crucificado y resucitado, que viene ofreciendo la paz! Donde entra Cristo resucitado, con Él entra la verdadera paz».
Tras su mensaje, pronunció su felicitación pascual en 62 idiomas, en particular en hebreo y árabe.
«Os deseo a todos una buena
y feliz fiesta de Pascua, con la paz y la alegría, la esperanza
y el amor de Jesucristo resucitado», dijo el Papa en castellano.
Sus palabras, fueron acogidas por los típicos gritos de «Juan
Pablo II, te quiere todo el mundo», pronunciados por los numerosos
españoles y latinoamericanos presentes.
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5. JUAN PABLO II A LOS JÓVENES: «RESISTID A LA TENTACIÓN DE LA MEDIOCRIDAD»
Encuentro con los participantes en el Congreso UNIV 2002
CIUDAD DEL VATICANO, 25 marzo 2002 (ZENIT.org).- Juan Pablo II hizo este lunes un llamamiento a los jóvenes a superar la tentación de la mediocridad y sel conformismo, al encontrarse con 2.550 chicos y chicas de los cinco continentes.
Provenían de 280 universidades de 30 países del mundo y se encontraban en Roma para participar en el Congreso UNIV 2002, iniciativa animada desde 1968 por miembros del Opus Dei, y en las celebraciones de la Semana Santa con el Papa.
«En estos días de Semana Santa, la reflexión de los creyentes está dominada por el misterio de la Cruz. Bajo su luz, podemos comprender mejor el valor del servicio, del trabajo, y para vosotros, queridos jóvenes, también del Estudio», dijo el pontífice reflexionando sobre el tema del encuentro juvenil: «Estudio, trabajo, servicio».
«La Cruz es una cátedra silenciosa de amor, en la que se aprende a amar en serio --añadió--. Siguiendo a Cristo, Rey crucificado, los creyentes aprenden que "reinar" es servir, buscando el bien de los demás, y así descubren que en el don sincero de sí mismos se expresa el sentido auténtico del amor».
Citando al beato Josemaría Escrivá, al que canonizará el 6 de octubre en Roma, Juan Pablo II afirmó que «Toda la dignidad del trabajo está fundada sobre el amor».
«El gran privilegio del hombre consiste en poder amar, trascendiendo así lo efímero y transitorio», añadió en su discurso en italiano. «El hombre puede amar a las demás criaturas, puede pronunciar un tú y un yo llenos de significado [...] El trabajo nace del amor, manifiesta el amor, está ordenado al amor».
Cuando la vida se vive con este espíritu, continuó aclarando, el cristiano se convierte en «sal de la tierra y luz del mundo en la existencia cotidiana», lema que el pontífice ha escogido para las Jornadas Mundiales de la Juventud de Toronto, que tendrán lugar entre el 23 y el 28 de julio.
«Es un camino que no es fácil --reconoció--, con frecuencia está en contraste con la mentalidad de vuestros coetáneos. Supone ciertamente ir contra la corriente, respecto a los comportamientos y las modas dominantes».
«No os sorprendáis por ello --siguió diciendo el sucesor de Pedro--, el misterio de la cruz educa en una manera de ser y obrar que no es concorde con el espíritu de este mundo».
Por eso el Papa pió a los chicos y chicas presentes que resistan «a la tentación de la mediocridad y del conformismo. Sólo así podréis hacer de la vida un don y un servicio a la humanidad, sólo así contribuiréis a aliviar las heridas y sufrimientos de tantos pobres y marginados, todavía presentes en nuestro mundo tecnológicamente avanzado».
Al inicio de la audiencia, saludó al Papa el congoleño Laurent Mazingi, presidente de esta XXXV edición de UNIV, agradeció al Papa en nombre de los estudiantes presentes su presencia y testimonio.
El Congreso UNIV, que este martes
celebrará su sesión en el aula magna de la Universidad La
Sapienza de Roma, es organizado por el Instituto para la Cooperación
Universitaria (ICU), una ONG italiana que promueve iniciativas de cooperación
al desarrollo en varios países del mundo.
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6. PRIMER CONGRESO EN AMÉRICA SOBRE IGLESIA E INFORMÁTICA
Iniciativa de la Red Informática de la Iglesia en América Latina (RIIAL)
CIUDAD DEL VATICANO, 24 marzo 2002 (ZENIT.org).- Del 1 al 4 de abril de 2003 se celebrará en Monterrey (México) el primer Congreso de América sobre Iglesia e Informática, ha anunciado un exponente de la Santa Sede.
La convocación ha sido hecha pública por un artículo escrito en la última edición del Servicio de Observación para Internet, por monseñor Enrique Planas, coordinador general de la Red Informática de la Iglesia en América Latina (RIIAL), institución dirigida por el Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales, en colaboración con el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM).
El Congreso, según explica monseñor Planas, quien es también director de la Filmoteca Vaticana, está «abierto a toda América --a todas las Américas y a los países culturalmente afines--» y llevará por lema «Hacia una red humana de respuestas y ayudas».
La iniciativa, añade, pretende compartir «experiencias, criterios y servicios», surgidos es los más de diez años de vida de la RIIAL.
La RIIAL, aclara su coordinador, ha elaborado en estos años «una "filosofía" de formulaciones muy simples que pone el instrumento informático al servicio de la unidad, a través de servicios concretos baratos y eficaces que lleven la gran cultura y toda clase de bienes (espirituales y de desarrollo humano) hasta los más alejados, adaptando la tecnología al hombre y no al revés»
La Red, sigue aclarando Planas, ha constatado, además, «que la oración y la contemplación pueden encontrar espacio en una red informática».
El Congreso, concluye, quiere responder a las numerosas personas e instituciones que «llaman a las puertas de la red en busca de sentido, criterios, ayuda y experiencia»
Los congresistas provendrán
principalmente de América Latina, Estados Unidos, Canadá,
España, Italia y Portugal.
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7. LAS NOVEDADES DE LA TERCERA EDICIÓN DEL «MISAL ROMANO»
Presentación a la prensa de la Congregación para el Culto Divino
CIUDAD DEL VATICANO, 22 marzo 2002 (ZENIT.org).- Este viernes se presentó en la Sala de Prensa de la Santa Sede la tercera edición del «Misal Romano» en latín fruto de un trabajo de diez años realizado por la Congregación vaticana para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos.
No se trata de una simple reimpresión aumentada, sino de una auténtica «editio typica», es decir, una edición oficial, actualizada, destinada a la celebración eucarística en latín, y que sirve de base para la traducción en los diferentes idiomas, tarea que corresponde a las Conferencias Episcopales con la aprobación de la Santa Sede.
Un volumen decisivo para la Iglesia, pues como destacó al abrir el encuentro con los periodistas el padre Ciro Benedettini, subdirector de la Sala de Prensa vaticana, la «liturgia y la Eucaristía es el punto más elevado de la relación entre los creyentes y Dios».
Entre las novedades más importantes de esta tercera edición del «Misal Romano», según expusieron los máximos exponentes de la Congregación para el Culto Divino, hay que destacar la introducción de algunos santos en el calendario universal, así como formularios para las misas votivas en honor de la Virgen María.
En apéndice, además, se han añadido plegarias eucarísticas aprobadas para las misas de Reconciliación, para las celebradas por diferentes necesidades, así como para las misas en las que la mayor parte de los fieles está constituida por niños.
Comunión bajo las dos especies
Particularmente significativa es
la «Institutio Generalis», la parte teológica y normativa
que introduce el Misal, que según explica en un comunicado entregado
en la rueda de prensa por la Congregación vaticana prevé
«una ampliación de las posibilidades de distribuir la Sagrada
Comununión bajo las dos especies [el pan y el vino], según
el juicio pastoral del obispo diocesano».
En este sentido, el cardenal Jorge Arturo Medina Estévez, prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, explicó que la nueva normativa para la Comunión «más simplificada, tiene en cuenta las facultades bastante amplias concedidas después de la segunda "editio typica" del Misal, los precedentes históricos, y el uso generalizado en los Ritos orientales».
«La nueva normativa --aclaró el cardenal chileno-- constituye una ampliación notable de lo que se había establecido hasta ahora, de modo que es competencia del obispo diocesano emanar para su diócesis las normas sobre la distribución de la comunión bajo las dos especies».
«Esta competencia del obispo es primaria, según establece el derecho (Código de Derecho Canónico, canon 381 § 1), de modo que no se somete a una previa autorización de la Conferencia de los Obispos», siguió aclarando.
«Además --explicó--, el obispo diocesano puede conferir la facultad a cada sacerdote, en cuanto pastor de una comunidad particular, de juzgar la oportunidad de distribución de la comunión bajo las dos especies, fuera de los casos especificados en los que se aconseja».
Memorias y nuevas celebraciones
Por lo que se refiere a la integración
y adecuación del «Calendario Romano» general en el «Misal
Romano» se han añadido tres memorias obligatorias para los
santos Maximiliano María Kolbe (14 de agosto), Andrew Kim Taegon,
y Paul Chong Hasang y compañeros mártires de Corea (20 de
septiembre) y Andrew Dung-Lac y compañeros mártires de Vietnam
(24 de noviembre).
El Misal dispone, además,
otras once nuevas celebraciones: 3 de enero, Santísimo Nombre de
Jesús; 8 de febrero, santa Giuseppina Bakhita (ex esclava sudanesa);
13 de mayo, Virgen de Fátima; 21 de Mayo, san Cristóbal de
Magallanes (mártir mexicano); 22 de mayo, santa Rita de Casia; 9
de julio, santos Agustín Zhao Rong y compañeros mártires
chinos; 20 de julio, san Apolinar obispo y mártir en el año
87; 24 de julio, san Sharbel Makhluf (sacerdote libanés); 9 de agosto
santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein); 12 de septiembre, Santísimo
Nombre de María; y 25 de noviembre, santa Catalina de Alejandría
de Egipto del siglo III.
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IV.- DOCUMENTACION
8. MENSAJE
DE JUAN PABLO II PARA LA PASCUA DE 2002
«¡Parece como si se
hubiese declarado la guerra a la paz!»
CIUDAD DEL VATICANO, 31 marzo 2002 (ZENIT.org).- Al final de la misa del domingo de Pascua, celebrada en la plaza de San Pedro del Vaticano, Juan Pablo II, pronunció su Mensaje pascual antes de impartir la bendición apostólica «Urbi et Orbi». Estas fueron sus palabras.
* * *
"Se presentó Jesús... y les dijo: ‘La paz con vosotros’" (Jn 20,19).
Resuena hoy, en este día solemnísimo,
el augurio de Cristo: ¡La Paz con vosotros!
¡Paz a los hombres y mujeres de todo el mundo!
¡Cristo ha resucitado verdaderamente
y trae a todos la paz!
Esta es la "buena noticia" de la
Pascua.
Hoy es el día nuevo "hecho
por el Señor" (Sal 117, 24).
que en el cuerpo glorioso del Resucitado
devuelve al mundo, herido por el
pecado,
su belleza inicial,
radiante de nuevo esplendor.
2. "Muerte y vida se han enfrentado
en un prodigioso duelo" (Secuencia)
Tras la durísima batalla,
Cristo vuelve victorioso
y avanza en la escena de la historia
anunciando la Buena Noticia:
"Yo soy la resurrección y
la vida" (Jn 11, 25),
"Yo soy la luz del mundo" (Jn 9,
5),
Su mensaje se resume en una palabra:
"Pax vobis – paz con vosotros".
Su paz es el fruto de la victoria,
lograda por Él a un precio
muy alto,
sobre el pecado y la muerte.
3. "Os dejo la paz, mi paz os doy;
no os la doy como la da el mundo"
(Jn 14, 27).
La paz "a la manera del mundo"
--lo demuestra la experiencia de
todos los tiempos--
es con frecuencia un precario equilibrio
de fuerzas,
que antes o después vuelven
a hostigarse.
Sólo la paz, don de Cristo
resucitado,
es profunda y completa, y puede
reconciliar al hombre
con Dios, con sigo mismo y con la
creación.
Muchas religiones proclaman
que la paz es un don de Dios.
Esta ha sido también la experiencia
del reciente encuentro de Asís.
Ojalá que todos lo creyentes
del mundo
unan sus esfuerzos para construir
una humanidad más justa y
fraterna;
ojalá actúen sin descanso
para que sus convicciones religiosas
nunca sean
causa de división y de odio,
sino sólo y siempre
fuente de fraternidad, de concordia,
de amor.
4. Comunidades cristianas de todos
los continentes,
os pido, con emoción y esperanza,
que deis testimonio de que Jesús
ha resucitado verdaderamente,
y que trabajéis para que
su paz
frene la dramática espiral
de violencia y muerte,
que ensangrienta la Tierra Santa,
sumida de nuevo, en estos últimos
días,
en el horror y la desesperación.
¡Parece como si se hubiese
declarado la guerra a la paz!
Pero la guerra no resuelve nada,
acarrea solamente mayor sufrimiento
y muerte,
ni sirven retorsiones o represalias.
La tragedia es verdaderamente grande.
¡Nadie puede quedar callado
e inerte;
ningún responsable político
o religioso!
A las denuncias sigan hechos concretos
de solidaridad
que ayuden a todos a encontrar
el mutuo respeto y el tratado leal.
En aquella Tierra Cristo ha muerto
y resucitado, y ha dejado
como silencioso pero elocuente testimonio
la tumba vacía.
Destruyendo en sí mismo la
enemistad,
muro de separación entre
los hombres,
reconcilió a todos por medio
de la Cruz (Cfr. Ef 2, 14-16),
y ahora nos compromete a nosotros,
sus discípulos, a eliminar
cualquier causa de odio y venganza.
5. ¡Cuántos miembros
de la familia humana
viven oprimidos aún por la
miseria y la violencia!
En cuantos rincones de la tierra
resuena el grito
que implora auxilio, porque se sufre
y muere:
desde Afganistán, probado
duramente en los últimos meses
y dañado ahora por un terremoto
desastroso,
hasta tantos Países del Planeta,
donde desequilibrios sociales y
ambiciones contrapuestas
golpean a innumerables hermanas
y hermanos nuestros.
¡Hombres y mujeres del tercer
milenio!
Dejadme que os repita:
¡abrid el corazón a
Cristo crucificado y resucitado,
que viene ofreciendo la paz!
Donde entra Cristo resucitado,
con Él entra la verdadera
paz.
Que entre ante todo en todo corazón
humano,
abismo profundo, nada fácil
de sanear (cf. Jer 17, 9).
Que impregne también las
relaciones entre las clases sociales,
entre pueblos, lenguas y mentalidades
diversas,
llevando a todo ello el fermento
de la solidaridad y del amor.
6. ¡Y tú, Señor
resucitado,
che has vencido la tribulación
y la muerte,
danos tu paz!
Sabemos que esa se manifestará
plenamente al final,
cuando vendrás en la gloria.
Paz que, no obstante, donde Tu estás
presente,
está ya ahora actuando en
el mundo.
Esta es nuestra certeza,
fundada en Ti, hoy resucitado de
la muerte.
¡Cordero inmolado por nuestra
salvación!
Tú nos pides que mantengamos
viva en el mundo
la llama de la esperanza.
Con fe y con gozo, la Iglesia canta
en este día radiante:
"Surrexit Christus, spes mea!"
Sí, Cristo ha resucitado,
y con Él ha resucitado nuestra
esperanza.
Aleluya.
[Traducción del original
italiano distribuida por la Sala de Prensa de la Santa Sede]
ZS02033101
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9. HOMILÍA DE JUAN PABLO II EN LA VIGILIA DE PASCUA
«Esta es la noche por excelencia de la fe y de la esperanza»
CIUDAD DEL VATICANO, 31 marzo 2002 (ZENIT.org).- Publicamos la homilía que pronunció Juan Pablo II en la Vigilia de Pascua, en la que bautizó a siete adultos y dos niños.
* * *
Como dice el apóstol Juan: "Dios es Luz, en él no hay tiniebla alguna" (1 Jn 1, 5). Dios no ha creado la oscuridad, sino la luz. Y el libro de la Sabiduría, revelando claramente que la obra de Dios tiene siempre una finalidad positiva, se expresa de la siguiente manera: "Él todo lo creó para que subsistiera, las criaturas del mundo son saludables, no hay en ellas veneno de muerte ni imperio del Hades sobre la tierra" (Sab 1, 14).
En aquella primera noche de la creación hunde sus raíces el misterio pascual que, tras el drama del pecado, representa la restauración y la culminación de aquel comienzo primero. La Palabra divina ha llamado a la existencia a todas las cosas y, en Jesús, se ha hecho carne para salvarnos. Y, si el destino del primer Adán fue volver a la tierra de la que había sido hecho (cf. Gn 3, 19), el último Adán ha bajado del cielo para volver a él victorioso, primicia de la nueva humanidad (cf. Jn 3, 13; 1 Co 15, 47).
2. Hay otra noche como acontecimiento fundamental de la historia de Israel: la salida prodigiosa de Egipto, cuyo relato se lee cada año en la solemne Vigilia pascual.
"El Señor hizo soplar durante toda la noche un fuerte viento del este que secó el mar y se dividieron las aguas. Los israelitas entraron en medio del mar a pie enjuto, mientras que las aguas formaban muralla a derecha e izquierda" (Ex 14, 21-22). El pueblo de Dios ha nacido de este "bautismo" en el Mar Rojo, cuando experimentó la mano poderosa del Señor que lo rescataba de la esclavitud para conducirlo a la anhelada tierra de la libertad, de la justicia y de la paz.
Esta es la segunda noche, la noche del éxodo.
La profecía del libro del Éxodo se cumple hoy también en nosotros, que somos israelitas según el espíritu, descendientes de Abraham por la fe (cf. Rm 4, 16). Como el nuevo Moisés, Cristo nos ha hecho pasar en su Pascua de la esclavitud del pecado a la libertad de los hijos de Dios. Muertos con Jesús, resucitamos con Él a un vida nueva, por la fuerza del Espíritu Santo. Su Bautismo se ha convertido en el nuestro.
3. También recibiréis este Bautismo, que engendra el hombre a una vida nueva, vosotros, queridos Hermanos y Hermanas catecúmenos provenientes de diversos países: de Albania, China, Japón, Italia, Polonia y República Democrática del Congo. Dos de vosotros, una mamá japonesa y otra china, llevan consigo también a su hijo, de tal manera que, en la misma celebración, las madres serán bautizadas junto con sus hijos.
"En esta noche de gracia", en la que Cristo ha resucitado de entre los muertos, se realiza en vosotros un "éxodo" espiritual: dejáis atrás la vieja existencia y entráis en la "tierra de los vivos".
Esta es la tercera noche, la noche de la resurrección.
4. "¡Qué noche tan dichosa! Sólo ella conoció el momento en que Cristo resucitó de entre los muertos". Así se ha cantado en el Pregón pascual, al comienzo de esta Vigilia solemne, madre de todas las Vigilias.
Después de la noche trágica del Viernes Santo, cuando el "poder de las tinieblas" (cf. Lc 22, 53) parecía prevalecer sobre Aquel que es "la luz del mundo" (Jn 8, 12), después del gran silencio del Sábado Santo, en el cual Cristo, cumplida su misión en la tierra, encontró reposo en el misterio del Padre y llevó su mensaje de vida a los abismos de la muerte, ha llegado finalmente la noche que precede el "tercer día", en el que, según las Escrituras, el Señor habría de resucitar, como Él mismo había preanunciado varias veces a sus discípulos.
"¡Qué noche tan dichosa en que une el cielo con la tierra, lo humano y lo divino!" (Pregón pascual).
5. Esta es la noche por excelencia
de la fe y de la esperanza. Mientras todo está sumido en la oscuridad,
Dios – la Luz – vela. Con Él velan todos los que confían
y esperan en Él.
¡Oh María!, esta es
por excelencia tu noche. Mientras se apagan las últimas luces del
sábado y el fruto de tu vientre reposa en la tierra, tu corazón
también vela. Tu fe y tu esperanza miran hacia delante. Vislumbran
ya detrás de la pesada losa la tumba vacía; más allá
del velo denso de las tinieblas, atisban el alba de la resurrección.
Madre, haz que también velemos en el silencio de la noche, creyendo y esperando en la palabra del Señor. Así encontraremos, en la plenitud de la luz y de la vida, a Cristo, primicia de los resucitados, que reina con el Padre y el Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. ¡Aleluya!
[Traducción del original
italiano distribuida por la Sala de Prensa de la Santa Sede]
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10. CÓMO SER CRISTIANOS EN EL MUNDO DE LA CIBERNÉTICA
Para mejorar su misión evangelizadora, la comunidad eclesial tiene necesidad de fundar sus iniciativas pastorales y sus reflexiones en dos constataciones. En la exhortación apostólica Evangelii nuntiandi (8-12-1975) Pablo VI afirmaba: "La ruptura entre Evangelio y cultura es sin duda el drama de nuestra época" (n 20); en la encíclica Redemptoris missio (7-12-1990) Juan Pablo II, después de haber citado esta misma frase, la completa de este modo: "El campo de la comunicación de hoy día confirma plenamente este juicio" (n 37c).
En el análisis que hacen los dos Papas, se confirma la ruptura entre "cultura y fe" y se añade que la comunicación ha aumentado la distancia. Para hacer menor la ruptura y, si es posible, entablar un diálogo eficaz entre "cultura y fe" el Vaticano II y el magisterio universal posconciliar han señalado un cambio de mentalidad pastoral que, desde finales de los años setenta, ha sido identificado con la palabra inculturación. También para el encuentro entre "comunicación y fe" se indica la misma metodología: "No basta usar (los mass media) para difundir el mensaje cristiano y el magisterio de la Iglesia, sino que es necesario también integrar el mismo mensaje en esta "nueva cultura" creada por la comunicación moderna" (RM, 37c).
"Para la Iglesia no se trata sólo de predicar el Evangelio en zonas geográficas cada vez más vastas y a poblaciones cada vez mayores, sino de llegar y como arropar con la fuerza del Evangelio los criterios de juicio, los valores dominantes, los puntos de interés, las líneas de pensamiento, las fuentes inspiradoras y los modelos de vida humana que están en contradicción con la palabra de Dios y su designio de salvación" (EN, 19); es necesario evangelizar "la cultura y las culturas del hombre" (20).
Un fenómeno muy complejo
Juan Pablo II, describiendo los ambientes de la misión ad gentes (cf RM, 37), enumera: ámbitos territoriales, mundos y fenómenos sociales nuevos (la urbanización y las grandes ciudades, los jóvenes, los emigrantes, los refugiados, las situaciones de pobreza y miseria), áreas culturales o areópagos modernos (el mundo de la comunicación, el trabajo por la paz, el desarrollo y la liberación de los pueblos, los derechos del hombre y de los pueblos) La apertura de la evangelización a fenómenos y ambientes humanos que no son de tipo territorial, lleva consigo la exigencia de definir también esta realidad como cultura en sentido antropológico: un conjunto de valores y de hechos, una concepción de la vida y un modo de vivir concreto con características específicas. Afirmar que hoy la comunicación medial y multimedial es una cultura significa no identificar la comunicación con una serie de medios, sino considerarla como un modo de ser en el mundo, una manera de existir, un ambiente en el que se desarrolla la vida individual y social. Se trata, por tanto, de un fenómeno complejo, casi un mosaico de elementos que, unidos a los progresivos descubrimientos tecnológicos, modifican la fisonomía de la comunicación. La creatividad de la imaginación y el despliegue de lo imaginario.
Forma parte de la comunicación como cultura también la futurología: observadores y expertos, a partir de la situación documentada de cómo es hoy el fenómeno de la comunicación, se proyectan en el futuro para describir cómo será el mundo. Se trata de una descripción del futuro anticipado, integrando la situación de hoy con los probables desarrollos o revoluciones de la comunicación.
Capital y competencia
La historia de los sucesivos inventos de todas las tecnologías de comunicación y el catálogo exacto, aunque siempre abierto, de los actuales medios contribuyen a describir un aspecto determinante de la comunicación como cultura. Los pasos de la comunicación oral a la manuscrita y paso a paso a la tipográfica, mass medial, a la informática-telemática, multimedial y global, no son sólo capítulos de una historia de las técnicas, sino del mismo desarrollo humano en su conjunto. Sin creer fácilmente que sea posible medir la historia de la civilización sólo con la aparición de los medios de comunicación, es innegable su contribución determinante, al lado de otros fenómenos.
El conjunto de los medios de comunicación llama la atención sobre los distintos lenguajes expresivos que han servido para caracterizar culturas sucesivas. No sólo los sentidos humanos han encontrado en las tecnologías de la comunicación posibilidades de ejercicio, sino también auténticas potencialidades o formas impensables (podemos pensar en la simulación hecha posible gracias a la realidad virtual). El deseo humano de comunicar dispone hoy de una gama muy amplia de medios que, por otra parte, inciden en el mismo modo de comunicar.
Muy pronto la comunicación, con sus tecnologías y sus lenguajes, se ha convertido en un proceso de producción necesitado de dinero y competencia. Las leyes y los métodos del trabajo organizado de la época industrial, posindustrial y neoliberal han caracterizado también la comunicación, que se ha convertido en una industria a nivel planetario con un movimiento enorme de capitales. Es difícil entender y servirse de la comunicación sin entrar a fondo en el mecanismo productivo y, consiguientemente, en su exigencia financiera.
La necesidad de competir intrínseca en el proceso productivo de comunicación ha favorecido el nacimiento de una competencia profesional, cada vez más, con una preparación en escuelas y centros de especialización. Las profesiones en el campo de la comunicación, incluidas las que han surgido con la informática y la telemática, por una parte hacen que se desarrolle rápidamente la calidad de los productos de toda la comunicación.
Acelerando los intercambios comunicativos y aumentando los intereses en juego, la comunicación se ha transformado también en poder social. La historia ha permitido superar ideas demasiado simplistas sobre las relaciones de fuerza entre los dueños de la comunicación y el público. La manipulación total, la persuasión oculta, la omnipotencia del medio han sido negociados en una relación más madura entre promotores de comunicación y público.
Socialización y estudio sistemático
Por la amplitud de las tecnologías y de los respectivos lenguajes, por el surgir de numerosos servicios ofrecidos al individuo y a la sociedad, la comunicación primero se ha unido y después intenta sustituir a las agencias de socialización.
Gobiernos, escuela, familia, Iglesia, asociaciones y movimientos deben tener en cuenta los efectos de la comunicación. Los modelos de vida que hay que imitar, los valores ideales a asimilar, los criterios de juicio son asumidos por el ambiente de la comunicación. Muchas disciplinas -antropología, psicología, pedagogía, lingüística y semiología- se interesan por la comunicación no sólo para estudiar, desde su punto de vista específico, sus contenidos, sino para darse cuenta de que se trata de un laboratorio completo de toda la experiencia humana.
La complejidad de la comunicación como cultura ha dado origen, a nivel mundial, a su estudio sistemático: universidades, facultades, centros de estudio y formación, institutos profesionales se ocupan de la comunicación, bien con vistas a una reflexión general de carácter interdisciplinario, bien para una preparación profesional. Los resultados se pueden verificar en la mejora de la calidad de los productos de comunicación y en las nuevas iniciativas.
Un mundo sin fronteras
Los gobiernos de las naciones y los organismos políticos internacionales se ocupan constantemente de la comunicación, ya que se trata también de un proyecto de sociedad. Con la informática y la telemática los problemas de cada nación se transforman en problemas de comunicación global, sin fronteras y sin posibilidad de censura. La comunicación se convierte así en un recurso planetario, con pobres y ricos en comunicación.
Esta descripción de la comunicación como un conjunto articulado de fenómenos, se debe colocar en el contexto más general de otros elementos que están presentes en la sociedad: afirmación de la subjetividad, desarrollo del espíritu crítico, confianza en los progresos científicos, secularización. La comunicación con su complejidad confluye en la totalidad de la cultura. Esto explica por una parte la gran explosión social de la comunicación, y por otra permite comprender mejor algunas categorías antropológicas y sociológicas que adquieren una importancia diversa en la comunicación, sobre todo global: es posible, en efecto, una nueva experiencia, y por tanto una nueva idea de espacio, comunicar y estar en todas partes, una especie de universalidad y omnipresencia.
Pero para comprender bien el cambio de percepción del espacio es necesario añadir la mutación del tiempo. El tiempo real de la comunicación electrónica es de dos segundos: se tiende a lo instantáneo, a la simultaneidad que comprime todo en el presente. El espacio se define con relación al tiempo, la distancia se mide en base al tiempo que se emplea para salvarla. A la categoría del tiempo que cambia es necesario asociar también la percepción de la historia, de la tradición y de la memoria. La experiencia del recuerdo como información sobre el pasado que hay que conservar es distinta de la época oral, donde el saber coincide con la memoria de los ancianos, y en la época de los bancos de datos, donde siempre se conserva de modo seguro, fácilmente accesible y localizable a placer.
La información concurre también a la experiencia de la verdad, no entendida como simple reconocimiento de algo que se propone desde fuera, sino como examen personal y elección querida. Son también originales los criterios de elaboración de esta verdad: no es ciertamente arte retórico o intercambio dialéctico, no es lógica causal o deductiva; casi siempre la elección de una verdad es el resultado de un instinto global donde la lógica asociativa, sentimientos e impresiones son determinantes. En la comunicación hay una experiencia nueva definición de hermenéutica: todos interpretan todo sin que nadie pueda arrogarse el privilegio de la verdad absoluta e infalible. A esta hermenéutica equivalente corresponde también una experiencia particular de la epistemología: los criterios de la cientificidad y credibilidad coinciden con la provisionalidad y la parcialidad, con los instrumentos usados, con el estado de la búsqueda, con el punto de vista.
Silvio Sassi, ssp
(En Cooperador Paulino,
nº 110, Madrid, San Pablo)
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