PARROQUIA NUESTRA SEÑORA DE FÁTIMA
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Noticias desde la Parroquia Fátima
Domingo
4 de agosto de 2002 - Año IV - N° 158
I.- NUESTRA PARROQUIA
1. En el mes de las vocaciones consagradas
II.- NUESTRA DIÓCESIS
2. Participación ciudadana juvenil
III.-
ARGENTINA
3. Directorio para el expediente matrimonial
4. "Huellas de esperanza", el programa de Cáritas
IV.-
ESPECIAL: JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD 2002
5. El Papa dice adiós a Canadá agradeciendo la
organización de las JMJ
6. Homilía del Papa en la misa conclusiva de la Jornada Mundial
de la Juventud
7. Seiscientos mil jóvenes en la vigilia de oración con el Papa
V.- MUNDO
8. La verdadera historia de Juan Diego
9. Homilía del Papa en la canonización de Juan Diego
VI.-
RECOMENDADO
VII.- ESPECIAL
11. Bienaventuranzas de los niños
Servicios de Noticias
I.- NUESTRA PARROQUIA
1. EN EL MES DE LAS VOCACIONES
CONSAGRADAS
El próximo Sábado 10 de Agosto desde las
18.30 hasta las 19.30 hs. se realizará en la Parroquia la Adoración al
Santísimo Sacramento y rezo del Santo Rosario pidiendo especialmente por las
Vocaciones Sacerdotales. Estamos todos invitados.
II.- NUESTRA DIÓCESIS
2. PARTICIPACIÓN CIUDADANA JUVENIL
Curso de capacitación
Jueves de agosto de 18.30 a 21.30 hs.
Casa pastoral diocesana
El Centro Pablo VI de la Vicaría de Pastoral Social del Obispado de San Isidro junto a la Dirección Provincial de Escuela de Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, organizan un curso de capacitación sobre la “Participación Ciudadana Juvenil”
El mismo está destinado a jóvenes de organizaciones religiosas, sociales, gremiales y políticas.
Tiene como objetivo crear un espacio de análisis, reflexión y formación para acompañar y promover la participación política y ciudadana de los jóvenes, como así también fortalecer una red de intercambio e información juvenil.
Esta propuesta conjunta convoca a todas las organizaciones sociales y jóvenes interesados en fortalecer espacios de capacitación, diálogo y acuerdos de trabajo.
Los talleres se desarrollarán los jueves de agosto de 18.30 a 21.30 hs. en la Casa Pastoral-Obispado de San Isidro-Ituzaingo 90, teniendo como fecha de cierre el jueves 5 de septiembre .
Inscripción: Equipo Diocesano de Jóvenes – Ituzaingo 90 San Isidro – Tel. 4512-3851 de lunes a viernes de 17 a 20 hs.
Casa Bonaerense de Vicente López –Av. Maipú 2670 Olivos – Tel 4711-3909/10 de lunes a viernes de 10 a 13 y de 18 a 20 hs.
Dirección de Juventud de la Municipalidad de San Fernando – Henry Dunant 1368 – Tel 4744-4314 de lunes a viernes de 8 a 13 hs.
III.-
ARGENTINA
3. DIRECTORIO PARA
EL EXPEDIENTE MATRIMONIAL
BUENOS AIRES, 2 de agosto de 2002 (AICA): La Conferencia Episcopal Argentina presentó ayer el
Directorio para la preparación del Expediente Matrimonial, que entrará en vigencia
el próximo 15 de agosto con el objetivo de establecer un procedimiento
jurídico-pastoral común, como paso previo al sacramento del matrimonio. El
secretario general del Episcopado, monseñor Guillermo Rodríguez-Melgarejo,
anhela en el prólogo que “constituya una ayuda y, a la vez, un estímulo para la
cotidiana tarea de pastores, de modo que el encuentro personal, al que da lugar
la realización del expediente matrimonial, se convierta en una acogedora
instancia en la que los futuros esposos puedan vislumbrar, y también asimilar,
las bases para una auténtica espiritualidad conyugal”.
4. "HUELLAS DE
ESPERANZA", EL PROGRAMA DE CÁRITAS
BUENOS AIRES, 2 de agosto de 2002 (AICA): Cáritas Argentina iniciará mañana, a las 10, por Canal 7 Argentina la emisión de su ciclo "Huellas de Esperanza": Se trata de 12 programas semanales conducidos por el obispo de San Isidro y presidente de la institución caritativa, monseñor Jorge Casaretto, y la doctora Alicia Savanti, miembro de la Comisión Nacional de Cáritas.
IV.-
ESPECIAL: JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD 2002
5. EL PAPA DICE ADIÓS A CANADÁ
AGRADECIENDO LA ORGANIZACIÓN DE LAS JMJ
Parte rumbo a la Ciudad de Guatemala
TORONTO, 29 julio 2002 (ZENIT.org).-
Juan Pablo II, conmovido por el cariño de las 800 mil personas que participaron
en la clausura de las Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ), dio en la mañana
de este lunes gracias a Canadá en el aeropuerto internacional Lester B. Pearson
de Toronto.
La ceremonia de despedida fue sumamente sencilla, sin ningún tipo de discurso
oficial.
En sus diálogos con los presentes (autoridades canadienses, representantes de
la Iglesia, y algunos jóvenes participantes en las JMJ) la palabra que más
veces pronunció fue «gracias», en francés e inglés.
Acompañado por el padre Thomas Rosica, director del Comité organizador
canadiense de las JMJ, el Papa quiso saludar particularmente a algunos de los
chicos y chicas presentes, en particular a los actores que participaron en el
Viacrucis del viernes, así como a jóvenes discapacitados.
El día anterior, en la casa mare de las Hermanas de San José, al encontrarse
con los organizadores y con jóvenes indígenas, claramente entusiasmado, había
dicho: «En nombre de todos los jóvenes que han venido a Toronto y que se han
beneficiado de los resultados de vuestro trabajo, el Papa dice gracias!».
El Santo Padre está «totalmente encantado» con las JMJ, aseguraba después en
declaraciones a la cadena CBC el padre Rosica.
Tras haber recorrido la alfombra roja típica de estas ceremonias, el obispo de
Roma subió personalmente los 19 peldaños de la escalera del Airbus 320 del
Grupo TACA que le llevaría a la Ciudad de Guatemala, tras algo más de cinco
horas de vuelo.
En Guatemala, donde pasará 24 horas, el Santo Padre canonizará este martes al
Hermano Pedro de San José Betancur, apóstol de los enfermos y pobres
guatemaltecos en el siglo XVII.
El viaje internacional número 97 de estos casi 24 años de pontificado concluirá
en México el 1 de agosto, tras haber canonizado a Juan Diego, testigo de las
apariciones de la Virgen de Guadalupe, y beatificado a dos mártires indígenas.
6. HOMILÍA DEL PAPA EN LA MISA
CONCLUSIVA DE LA JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD
«En los momentos difíciles..., la santidad se hace todavía más urgente»
TORONTO, 28 julio 2002 (ZENIT.org).- Publicamos la homilía que pronunció Juan Pablo II en la eucaristía conclusiva de la XVII Jornada Mundial de la Juventud en el Downsview Park de Toronto.
* * *
«Vosotros sois la sal de la tierra...
Vosotros sois la luz del mundo» (Mateo 5, 13.14)
Queridos jóvenes de la XVII Jornada Mundial de la Juventud,
queridas hermanas y hermanos
1. En una montaña cercana al lago de Galilea, los discípulos de Jesús
escuchaban su voz dulce y apremiante: dulce como el paisaje mismo de Galilea,
apremiante como un llamado a escoger entre la vida y la muerte, entre la verdad
y la mentira. El Señor pronunció entonces palabras de vida que estarían
llamadas a resonar para siempre en el corazón de los discípulos.
Hoy os dirige las mismas palabras, jóvenes de Toronto, de Ontario y de toda
Canadá, de los Estados Unidos, del Caribe, de la América de lengua española y
portuguesa, de Europa, África, Asia y Oceanía. ¡Escuchad la voz de Jesús en lo
íntimo de vuestros corazones! Sus palabras os dicen quién sois en cuanto
cristianos. Os muestran lo que tenéis que hacer para permanecer en su amor.
2. Jesús ofrece una cosa; «el espíritu del mundo» ofrece otra. En la lectura de
hoy, tomada de la Carta a los Efesios, san Pablo afirma que Jesús nos ha hecho
pasar de las tinieblas a la luz (Cf. 5, 8). Sin lugar a dudas el gran apóstol
pensaba en la luz que le cegó, cuando perseguía a los cristianos en el camino
de Damasco. Cuando recuperó la vista, ya nada era como antes. Pablo había
vuelto a nacer y, a partir de entonces, nada podría haberle arrebatado la
alegría que había inundado su espíritu.
Queridos jóvenes, vosotros también estáis llamados a ser transformados.
«Despierta tú que duermes, y levántate de entre los muertos, y te iluminará
Cristo» (Efesios 5, 14): sigue diciendo Pablo.
«El espíritu del mundo» ofrece muchas ilusiones, muchas parodias de la
felicidad. Sin duda las tinieblas más espesas son las que se insinúan en el
espíritu de los jóvenes, cuando falsos profetas apagan en ellos la luz de la
fe, de la esperanza y del amor. El engaño más grande, el manantial más grande
de la infelicidad, es la ilusión de encontrar la vida prescindiendo de Dios,
alcanzar la libertad excluyendo las verdades morales y la responsabilidad
personal.
3. El Señor nos invita a escoger entre dos caminos, que están en competencia,
para apoderarse de vuestra alma. Esta opción constituye la esencia y el desafío
de la Jornada Mundial de la Juventud. ¿Por qué os habéis reunido aquí
procedentes de todas las partes del mundo? Para decir juntos a Cristo: «Señor,
¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna» (Juan 6, 68). Jesús, amigo
íntimo de cada joven, tiene palabras de vida. El mundo que heredáis es un mundo
que tiene desesperadamente necesidad de un sentido renovado de la fraternidad y
de la solidaridad humana. Es un mundo que necesita ser tocado y curado por la
bondad y por la riqueza del amor de Dios. El mundo actual tiene necesidad de
testigos de este amor. Necesita que vosotros seáis la sal de la tierra y la luz
del mundo.
[Hablando en castellano, añadió]
4. La sal se usa para conservar y mantener sanos los alimentos. Como apóstoles
del tercer milenio os corresponde a vosotros conservar y mantener viva la
conciencia de la presencia de Jesucristo, nuestro Salvador, de modo especial en
la celebración de la Eucaristía, memorial de su muerte redentora y de su
gloriosa resurrección. Debéis mantener vivo el recuerdo de las palabras de
vidas que pronunció, de las espléndidas obras de misericordia y de bondad que
realizó. ¡Debéis constantemente recordar al mundo que «el Evangelio es fuerza
de Dios que salva» (Romanos 1,16)!.
La sal condimenta y da sabor a la comida. Siguiendo a Cristo, debéis cambiar y
mejorar el «sabor» de la historia humana. Con vuestra fe, esperanza y amor, con
vuestra inteligencia, fortaleza y perseverancia, debéis humanizar el mundo en
que vivimos. El modo para alcanzarlo lo indicaba ya el profeta Isaías en la
primera lectura de hoy: «Suelta las cadenas injustas... parte tu pan con el
hambriento... Cuando destierres de ti el gesto amenazador y la maledicencia...
brillará tu luz en las tinieblas» (Isaías 58, 6-10).
5. Incluso una pequeña llama aclara el pesado manto de la noche. ¡Cuánta luz
podréis transmitir todos juntos si os unís en la comunión de la Iglesia! ¡Si
amáis a Jesús, si amáis a la Iglesia! No os desalentéis por las culpas y las
faltas de algunos de sus hijos. El daño provocado por algunos sacerdotes y
religiosas a personas jóvenes o frágiles nos llena a todos de un profundo
sentido de tristeza y vergüenza. ¡Pero, pensad en la gran mayoría de sacerdotes
y religiosos generosamente comprometidos, con el único deseo de servir y hacer
el bien! Aquí hay hoy muchos sacerdotes, seminaristas y personas consagradas:
¡estad a su lado y apoyadles! Y, si en lo profundo de vuestro corazón sentís
resonar la misma llamada al sacerdocio o a la vida consagrada, no tengáis miedo
de seguir a Cristo en el camino de la Cruz. En los momentos difíciles de la
historia de la Iglesia, el deber de la santidad se hace todavía más urgente. Y
la santidad no es una cuestión de edad. La santidad es vivir en el Espíritu
Santo, como hicieron Kateri Tekakwitha y muchos otros jóvenes.
Vosotros sois jóvenes, y el Papa está viejo y algo cansado. Pero todavía se
identifica con vuestras expectativas y con vuestras esperanzas. Si bien he
vivido entre muchas tinieblas, bajo duros regímenes totalitarios, he visto lo
suficiente como para convencerme de manera inquebrantable de que ninguna
dificultad, ningún miedo es tan grande como para poder sofocar completamente la
esperanza que palpita siempre en el corazón de los jóvenes.
¡No dejéis que muera esa esperanza! ¡Arriesgad vuestra vida por ella! Nosotros
no somos la suma de nuestras debilidades y nuestros fracasos; por el contrario,
somos la suma del amor del Padre por nosotros y de nuestra real capacidad para
convertirnos en imagen de su Hijo.
6. Señor Jesucristo,
guarda a estos jóvenes en tu amor.
Que escuchen tu voz
y crean en lo que tú dices,
pues sólo tu tienes palabras de vida eterna.
Enséñales a profesar la propia fe,
a dar el propio amor,
a comunicar la propia esperanza a los demás.
Hazles testigos convincentes de tu Evangelio,
en un mundo que tanta necesidad tiene
de tu gracia salvadora.
Haz de ellos el nuevo pueblo de las Bienaventuranzas,
para que sean sal de la tierra y luz del mundo
al inicio del tercer milenio cristiano.
María, Madre de la Iglesia, protege y guía a estos chicos y chicas,
del siglo XXI.
Abrázales fuertemente en tu corazón materno. Amén.
[Traducción de los pasajes en francés e
inglés realizada por Zenit]
7. SEISCIENTOS MIL JÓVENES EN LA
VIGILIA DE ORACIÓN CON EL PAPA
Les encomienda el reto de ser constructores de la civilización del amor
TORONTO, 28 julio 2002 (ZENIT.org).-
Juan Pablo II confío a los 600.000 jóvenes que participaron en la vigilia de
oración en la tarde de este sábado en el Downsview Park de Toronto la misión de
ser los constructores de una nueva civilización del amor.
«Dios os confía la tarea, difícil y entusiasmante, de trabajar con Él en la
construcción de la civilización del amor», dijo el Santo Padre a los muchachos
procedentes de 173 países en el antiguo aeropuerto, sede del momento culminante
de las XVII Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ).
Recordando que el siglo XXI ha comenzado bajo la sombra de los atentados
terroristas del 11 de septiembre, «imagen de un mundo en el que la hostilidad y
el odio parecen prevalecer», el pontífice planteó a los muchachos una pregunta
«dramática»: «¿sobre qué cimientos debemos construir la nueva era de la
historia que está emergiendo de las grandes transformaciones del siglo
veinte?».
«¿Es suficiente depender solamente de la revolución tecnológica que ahora está
teniendo lugar, que parece responder únicamente a los criterios de
productividad y eficiencia, sin referencia alguna a la dimensión espiritual del
individuo o a los valores éticos compartidos universalmente?», siguió
preguntando.
El pontífice respondió: «De manera espontánea en vuestros corazones, en el
entusiasmo de vuestros años jóvenes, conocéis la respuesta, y la estáis dando
por medio de vuestra presencia aquí esta noche: Cristo sólo es la piedra
angular sobre la que es posible construir de manera sólida nuestra existencia».
«El siglo XX trató a menudo de prescindir de esa piedra angular, y trató de
construir la civilización humana sin referencia a Dios --añadió--. ¡En realidad
terminó construyendo la civilización contra el hombre! Los cristianos son
conscientes de que no es posible rechazar o ignorar a Dios sin correr el riesgo
de degradar al hombre».
«Queridos jóvenes, permitidme que os confíe mi esperanza», dijo el pontífice
con tono confidencial: «Vosotros sois los hombres y las mujeres del mañana. El
futuro está en vuestros corazones y en vuestras manos. Dios os confía la tarea,
difícil y entusiasmante, de trabajar con Él en la construcción de la
civilización del amor».
Juan Pablo II se encontraba en buen estado de forma física y no escondía su
alegría al contemplar el océano multicolor de jóvenes que le escuchaban.
Al llegar al Downsview Park, los chicos y chicas le recibieron con
interminables aplausos y gritos de entusiasmo, mientras el «papamóvil»
atravesaba los pasillos humanos entre banderas ondeantes de todos los países.
El palco estaba presidido por una gran cruz de color amarillo de 55 metros de
altura, que irradiaba luz a toda la enorme explanada. Al subir, se desplazó en
él gracias a una peana móvil, que fue empujada por dos hombres con trajes
regionales.
Particularmente conmovedores fueron los testimonios de tres jóvenes: un
indígena, una canadiense, y un peruano, que narraron cómo la fuerza de la fe ha
sido decisiva para sus vidas en medio de la marginación, la secularización, la
pobreza y la violencia.
Cuando iba a concluir la vigilia, el Papa entregó a doce parejas otros tantos
saquitos de sal, simbolizando su misión de ser sal y luz de la tierra, lema de
estas JMJ.
Los jóvenes pasaron la noche en el Downsview Park, donde tuvieron que afrontar
en la madrugada una tormenta. Pocos fueron los que pudieron dormir unas horas.
Allí esperaron de nuevo al Papa para participar en la celebración eucarística
del domingo con la que clausuró estas JMJ.
V.- MUNDO
8. LA VERDADERA HISTORIA DE JUAN
DIEGO
Un experto desmonta mitos y descalificaciones históricas
CIUDAD DE MÉXICO, 31 julio 2002 (ZENIT.org).-
En torno a la figura histórica de Juan Diego, canonizado este miércoles por
Juan Pablo II, han surgido tanto mitos como descalificaciones.
Zenit ha querido reconstruir el verdadero perfil histórico del «águila que
habla» --esto significaba en su nombre en náhuatl, Cuauhtlatoatzin--,
consultando a un historiador considerado como uno de los máximos expertos en la
vida del primer santo indígena que vivió entre 1474-1548.
El padre Fidel González Fernández, profesor de Historia de la Iglesia en las
Universidades Pontificas Urbaniana y Gregoriana, y presidente de la Comisión
histórica de la causa de canonización de Juan Diego en la Congregación vaticana
de las causas de los santos, ha accedido presentándonos un detallado estudio
histórico.
Hecho Guadalupano
Según la tradición oral continua y los documentos escritos, tanto de matriz
española como mestiza y sobre todo indígena, como el Nican Mopohua, el Nican
Motecpana y otros, entre el 9 y el 12 de diciembre de 1531 ocurrieron las
«apariciones guadalupanas» al indio Juan Diego a sus 57 años, bautizado poco
antes por los primeros misioneros franciscanos, perteneciente a la familia
indígena de los texcocos.
Según dichas fuentes, explica el historiador, Juan Diego se dirigía al
catecismo a uno de los conventos franciscanos entonces existentes en la Ciudad
de México.
Las apariciones sucedieron en el lugar llamado Tepeyac, un cerro conocido por
un culto idolátrico precedente o por estar unido a la veneración de una deidad
mexicana, de aquí las fuertes oposiciones inmediatas y por largo tiempo de
algunos misioneros.
La Virgen pidió al obispo Fray Juan de Zumárraga, a través del vidente, la
construcción en aquel lugar de una ermita, una «morada» en honor de su Hijo, y
que sería lugar de acogida y de consuelo para todos los afligidos, confirma el
experto.
Al pedirle un signo que probara la voluntad de la Virgen, Juan Diego llevó al
prelado franciscano rosas en pleno invierno. El indio las había recogido y
envuelto en su tilma (manta de algodón de la vestimenta india) para entregarlas
al obispo. Al abrirla, apareció la imagen de Nuestra Señora impresa en la tilma.
El lugar de las apariciones se convierte inmediatamente un centro de
peregrinación de indios y españoles, fomentado especialmente por los arzobispos
de México, a partir del segundo y sucesor de Zumárraga, el dominico Montúfar.
El centro de la atención y veneración de los fieles será la imagen de la Virgen
estampada en la tilma del indio Juan Diego. Este «icono» de la Virgen es el que
se venera hoy en la Basílica de Guadalupe.
El códice Escalada, descubierto en 1995, ofrece los datos fundamentales relativos
al acontecimiento Guadalupano, al vidente Juan Diego y a la fecha de su muerte.
Aparece además claramente pintada la aparición a Juan Diego, en un ambiente
montañoso y de vegetación árida esteparia típica del Tepeyac, recuerda Fidel
González.
Origen y vida de Juan Diego Cuauhtlactoatzin
Se calcula que Juan Diego nació hacia 1474 en el pueblo de Cuautitlán,
perteneciente al señorío de Texcoco. La tradición y otros documentos sitúan la
fecha de su muerte en 1548.
El núcleo de las informaciones sobre la persona de Juan Diego se puede tomar de
la frase de Marcos Pacheco, el primero de los siete indios ancianos, testigos
de Cuautitlán, que declararon en el Proceso canónico llevado a cabo en México
en 1666.
«Era un indio que vivía honesta y recogidamente y que era muy buen cristiano y
temeroso de Dios y de su conciencia, de muy buenas costumbres y modo de
proceder, en tanta manera que, en muchas ocasiones le decía a este testigo la
dicha su Tía: Dios os haga como Juan Diego y su Tío, porque los tenía por muy
buenos indios y muy buenos cristianos», afirmó Pacheco.
Los otros seis ancianos testigos mostraron unánimemente su conformidad con esta
declaración.
Hay que tener en cuenta, advierte el historiador, que los indios eran muy
exigentes cuando daban a uno de los suyos el título de «buen indio», y tan
«buen indio» como para rogar a Dios que hiciera como él a alguien bienamado.
La educación náhuatl --la que recibió Juan Diego--, a pesar de ser amorosa, era
severa. Una de las obras del gran misionero franciscano, contemporáneo de Juan
Diego, el padre Bernardino de Sahagún, describe la educación, buenas maneras y
valores de la sociedad india.
Siguiendo las pautas comunes, y a través de las fuentes --como Las
Informaciones Jurídicas de 1666--, se puede deducir que Juan Diego fue una
persona humilde, que había tenido una fuerte educación, con una fuerza
religiosa que envolvía toda su vida; que dejó sus tierras y casas para ir a
vivir a una pobre ermita dedicada a la Virgen, a dedicarse completamente al servicio
de este templo, es decir, dedicarse totalmente a la voluntad de Virgen, quien
había pedido ese templo para en él ofrecer su consuelo y su amor maternal a
todos lo hombres.
Juan Diego narraba a cuantos le visitaban la manera en que había ocurrido el
encuentro maravilloso que había tenido, y el privilegio de haber sido el
mensajero de la Virgen de Guadalupe.
De acuerdo con el padre González, también se llega a la conclusión de que la
gente sencilla reconoció esta voluntad de la Virgen por medio de Juan Diego, a
quien veneraban como a un cristiano santo. Los indios lo ponían como modelo
para sus hijos.
«Un dato innegable desde un punto de vista histórico crítico es que su
existencia se puede afirmar no sólo con certeza moral, sino con la certeza histórica
requerida a través de documentos positivos, de una tradición oral constante
entre las poblaciones indias, especialmente de cultura náhuatl y de otras
vecinas, como la totonaca, históricamente examinadas y justamente valoradas en
su origen, naturaleza y estilo», afirma el padre González.
«Las fuentes históricas --concluye el experto--, tanto escritas y “plásticas”
(pintura, escultura, etc..), como las orales, que han tenido origen, estilo
literario, expresiones, destinatarios distintos, coinciden y convergen en los
datos fundamentales sobre el vidente de Guadalupe, Juan Diego
Cuauhtlactoatzin».
9. HOMILÍA DEL PAPA EN LA
CANONIZACIÓN DE JUAN DIEGO
Signo de la «nueva humanidad» que supera las razas
CIUDAD DE MÉXICO, 31 julio 2002 (ZENIT.org).- Publicamos la homilía que Juan Pablo II pronunció este miércoles en la canonización de Juan Diego Cuauhtlatoatzin (1474-1548), indígena testigo de las apariciones de Guadalupe.
* * *
1. «¡Yo te alabo, Padre, porque has escondido estas cosas a los sabios
y entendidos, y las has revelado a la gente sencilla! ¡Gracias, Padre, porque
así te ha parecido bien!» (Mateo 11, 25).
Queridos hermanos y hermanas: Estas palabras de Jesús en el evangelio de hoy
son para nosotros una invitación especial a alabar y dar gracias a Dios por el
don del primer santo indígena del Continente americano.
Con gran gozo he peregrinado hasta esta Basílica de Guadalupe, corazón mariano
de México y de América, para proclamar la santidad de Juan Diego
Cuauhtlatoatzin, el indio sencillo y humilde que contempló el rostro dulce y
sereno de la Virgen del Tepeyac, tan querido por los pueblos de México.
2. Agradezco las amables palabras que me ha dirigido el Señor Cardenal Norberto
Rivera Carrera, Arzobispo de México, así como la calurosa hospitalidad de los
hombres y mujeres de esta Arquidiócesis Primada: para todos mi saludo cordial.
Saludo también con afecto al Cardenal Ernesto Corripio Ahumada, Arzobispo emérito
de México y a los demás Cardenales, a los Obispos mexicanos, de América, de
Filipinas y de otros lugares del mundo. Asimismo, agradezco particularmente al
Señor Presidente y a las Autoridades civiles su presencia en esta celebración.
Dirijo hoy un saludo muy entrañable a los numerosos indígenas venidos de las
diferentes regiones del País, representantes de las diversas etnias y culturas
que integran la rica y pluriforme realidad mexicana. El Papa les expresa su
cercanía, su profundo respeto y admiración, y los recibe fraternalmente en el
nombre del Señor.
3. ¿Cómo era Juan Diego? ¿Por qué Dios se fijó en él? El libro del
Eclesiástico, como hemos escuchado, nos enseña que sólo Dios «es poderoso y
sólo los humildes le dan gloria» (3, 20). También las palabras de San Pablo
proclamadas en esta celebración iluminan este modo divino de actuar la
salvación: «Dios ha elegido a los insignificantes y despreciados del mundo; de
manera que nadie pueda presumir delante de Dios»(1 Co 1, 28.29).
Es conmovedor leer los relatos guadalupanos, escritos con delicadeza y
empapados de ternura. En ellos la Virgen María, la esclava «que glorifica al
Señor» (Lucas 1, 46), se manifiesta a Juan Diego como la Madre del verdadero
Dios. Ella le regala, como señal, unas rosas preciosas y él, al mostrarlas al
Obispo, descubre grabada en su tilma la bendita imagen de Nuestra Señora.
«El Acontecimiento Guadalupano --como ha señalado el Episcopado Mexicano--
significó el comienzo de la evangelización con una vitalidad que rebasó toda
expectativa. El mensaje de Cristo a través de su Madre tomó los elementos
centrales de la cultura indígena, los purificó y les dio el definitivo sentido
de salvación» (14.05.2002, n. 8). Así pues, Guadalupe y Juan Diego tienen un
hondo sentido eclesial y misionero y son un modelo de evangelización
perfectamente inculturada.
4. «Desde el cielo el Señor, atentamente, mira a todos los hombres» (Sal 32,
13), hemos recitado con el salmista, confesando una vez más nuestra fe en Dios,
que no repara en distinciones de raza o de cultura. Juan Diego, al acoger el
mensaje cristiano sin renunciar a su identidad indígena, descubrió la profunda
verdad de la nueva humanidad, en la que todos están llamados a ser hijos de
Dios en Cristo. Así facilitó el encuentro fecundo de dos mundos y se convirtió
en protagonista de la nueva identidad mexicana, íntimamente unida a la Virgen
de Guadalupe, cuyo rostro mestizo expresa su maternidad espiritual que abraza a
todos los mexicanos. Por ello, el testimonio de su vida debe seguir impulsando
la construcción de la nación mexicana, promover la fraternidad entre todos sus
hijos y favorecer cada vez más la reconciliación de México con sus orígenes,
sus valores y tradiciones.
Esta noble tarea de edificar un México mejor, más justo y solidario, requiere
la colaboración de todos. En particular es necesario apoyar hoy a los indígenas
en sus legítimas aspiraciones, respetando y defendiendo los auténticos valores
de cada grupo étnico. ¡México necesita a sus indígenas y los indígenas
necesitan a México!
Amados hermanos y hermanas de todas las etnias de México y América, al ensalzar
hoy la figura del indio Juan Diego, deseo expresarles la cercanía de la Iglesia
y del Papa hacia todos ustedes, abrazándolos con amor y animándolos a superar
con esperanza las difíciles situaciones que atraviesan.
5. En este momento decisivo de la historia de México, cruzado ya el umbral del
nuevo milenio, encomiendo a la valiosa intercesión de San Juan Diego los gozos
y esperanzas, los temores y angustias del querido pueblo mexicano, que llevo
tan adentro de mi corazón.
¡Bendito Juan Diego, indio bueno y cristiano, a quien el pueblo sencillo ha
tenido siempre por varón santo! Te pedimos que acompañes a la Iglesia que
peregrina en México, para que cada día sea más evangelizadora y misionera.
Alienta a los Obispos, sostén a los sacerdotes, suscita nuevas y santas
vocaciones, ayuda a todos los que entregan su vida a la causa de Cristo y a la
extensión de su Reino.
¡Dichoso Juan Diego, hombre fiel y verdadero! Te encomendamos a nuestros
hermanos y hermanas laicos, para que, sintiéndose llamados a la santidad,
impregnen todos los ámbitos de la vida social con el espíritu evangélico.
Bendice a las familias, fortalece a los esposos en su matrimonio, apoya los
desvelos de los padres por educar cristianamente a sus hijos. Mira propicio el
dolor de los que sufren en su cuerpo o en su espíritu, de cuantos padecen
pobreza, soledad, marginación o ignorancia. Que todos, gobernantes y súbditos,
actúen siempre según las exigencias de la justicia y el respeto de la dignidad
de cada hombre, para que así se consolide la paz.
Amado Juan Diego, «el águila que habla»! Enséñanos el camino que lleva a la
Virgen Morena del Tepeyac, para que Ella nos reciba en lo íntimo de su corazón,
pues Ella es la Madre amorosa y compasiva que nos guía hasta el verdadero Dios.
Amén.
VI.-
RECOMENDADO
EDUCARITAS es una iniciativa de Cáritas Buenos Aires y la Vicaría Episcopal de la Educación, instituciones de la Iglesia Católica de Buenos Aires.
El objetivo de este emprendimiento es crear un espacio de solidaridad y comunicación, invitando a todos a sumarse a la construcción de un mundo solidario y fraterno.
¿De qué modo intentamos promover estos ideales?
En primer lugar, ofreciendo un canal de comunicación entre personas,
comunidades e instituciones: un Acceso Gratuito a Internet, con velocidad y
calidad.
Y lo más importante: solidario.
¿Cómo?
Cada usuario navega por la red consumiendo pulsos telefónicos. Las empresas de
telefonía ceden parte del ingreso por esos pulsos al proveedor de Internet que
ha generado ese consumo. De ese modo, y sin otro medio que la sola conexión del
usuario, EDUCARITAS obtiene importantes recursos para sostener proyectos y
acciones solidarias.
Pero además, el portal de EDUCARITAS brindará un espacio de encuentro, información y diálogo, centrado en el concepto de solidaridad y en un ideal de participación y comunicación, en torno a la búsqueda de una convivencia más justa y fraterna y a la importancia de la educación para el desarrollo de las personas y las comunidades.
Se trata de un proyecto ambicioso pero viable. Y sobre todo, compartido: en la medida que se difunda y multiplique el número de usuarios a esta conexión gratuita a Internet, podrán proyectarse y llevarse adelante más y más iniciativas de caridad y de educación, dando una mano a quienes más lo necesitan y creando una red de solidaridad y fraternidad cada vez más extendida.
Para más información o para colaborar con este emprendimiento, no dude en contactarnos a través de nuestra dirección de mail contacto@...
VII.- ESPECIAL
11. BIENAVENTURANZAS DE LOS NIÑOS
Felices los que tienen espíritu de
pobre,
porque de ellos es el Reino de los Cielos,
Felices los niños
porque de ellos es el Reino de los Cielos.
Sí, no te sorprendas,
porque todos los niños
tienen algo de pobre.
Porque todos los niños
son necesitados al igual que el pobre.
Felices, entonces,
los que necesitan de los demás
y saben
que eso es bueno para crecer.
Felices los que disfrutan de un deporte,
aunque no tengan zapatillas nuevas.
Felices los que saben jugar con sus
amigos
sin hacer distinciones de ningún tipo.
Felices los niños que se integran en
grupo,
y juegan, conversan y comparten con todos,
en la escuela, en el barrio o en el club,
sin hacer diferencias
por el color de la piel, de la religión o de la nacionalidad.
Felices los que lloran,
porque recibirán consuelo.
Jesús no quiere decir que,
para alcanzar la felicidad, hay que llorar;
Lo que si dice es que no te aflijas si te toca llorar
porque vas a recibir consuelo.
Quien se sienta solo,
quien se sienta abandonado,
quien padezca una enfermedad,
puede estar seguro
de que Dios no descuida
Ni un poquito a sus hijos.
Felices los pacientes,
Porque recibirán la tierra en herencia.
Los pacientes y los mansos
Son los que aceptan con caloma las dificultades.
Felices los chicos tranquilos que no
reaccionan
Violentamente frente a las agresiones.
Felices los chicos que son capaces
De solucionar los inconvenientes
Sin enojos y sin broncas.
Felices los de corazón limpio,
Porque ellos verán a Dios.
Los que tienen el corazón limpio
Actúan siempre con bondad y con amor.
No tienen dobleces ni falsedad,
No andan diciendo mentiras,
Ni les gusta fanfarronear, porque son humildes.
Los que tienen el corazón limpio
Dan sin esperar recompensa
Y sabe que la mayor felicidad está en dar.
Juan Carlos Pisano
(Extractos de Bienaventuranzas de los niños,
Buenos Aires, San Pablo 2002)
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grandes diarios nacionales están abonados desde antiguo a sus servicios y sus
noticias son reproducidas también por medio centenar de periódicos, revistas y
boletines católicos del país e importantes diarios provinciales. Un nutrido
grupo de radioemisoras, de AM y FM, sobre todo del interior, incluyen en sus
noticieros la información de AICA. Muchas de ellas, así como canales de TV,
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CELAM (Consejo Episcopal Latinoamericano)
Esta página que presenta el CELAM, tiene como objetivo ofrecer un nuevo servicio a través de los medios informáticos.
Agradeciendo la colaboración de todos en este nuevo emprendimiento
Evangelizador, lo saludamos en el Señor. http://www.celam.org/
Un abrazo, y
nuestras oraciones.
Selección y compaginación de noticias: Ricardo Pereira (pqfatima@...)