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Noticias desde la Parroquia Fátima
Domingo 2 de febrero de 2003 - Año V - N° 178

INDICE

I.- NUESTRA PARROQUIA

1. HORARIOS A TENER EN CUENTA

II.- NUESTRA DIÓCESIS

2. LA COLUMNA DEL OBISPO – FEBRERO DE 2003

III.- ARGENTINA

3. MURIO MONSEÑOR RAUL ROSSI, OBISPO DE SAN MARTIN
4. CLAVES PARA UN MUNDO MEJOR

IV.- SANTA SEDE

5. CARDENAL SODANO: ¿A QUIÉN BENEFICIARÁ ESTA GUERRA?
6. MENSAJE DEL SANTO PADRE PARA LA XXXVI JORNADA MUNDIAL PARA LAS COMUNICACIONES SOCIALES - 2002

V.- DOCUMENTACIÓN

7. JUAN PABLO II: EL SECRETO DE LA AUTÉNTICA SABIDURÍA

VI.- RECOMENDADO

8. LA «SUMA TEOLÓGICA» COMPLETA DE SANTO TOMÁS EN INTERNET



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1. HORARIOS A TENER EN CUENTA

 

HORARIOS DE MISA EN VERANO

Febrero

Sábado 20.00 hs
Domingo 10 12 20 hs
Lunes a Viernes a las 9.00 hs.

La Secretaría Parroquial atiende en su horario habitual de Lunes a Viernes de 9.30 a 12.30 hs.

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II.- NUESTRA DIÓCESIS

2. LA COLUMNA DEL OBISPO – FEBRERO DE 2003

Navegar mar adentro.

Queridos amigos, hemos comenzado un nuevo año y con el se renuevan en nuestros corazones la Fe y la Esperanza en el Dios de la vida, que nos alienta a seguir caminando.

            Como dije en otras oportunidades, el tiempo de crisis que hemos vivido no nos ha dejado iguales, nos ha permitido tener un mayor conocimiento de nosotros mismos como nación, como pueblo, como comunidad, dejando manifiestas nuestras aspiraciones y deseos, nuestras fortalezas y debilidades.

            Un tiempo en el cual muchos han sentido el llamado para agudizar la creatividad solidaria y así dar respuesta a las necesidades de nuestros hermanos.

            El Papa Juan Pablo II ha propuesto como lema para el tercer milenio una pequeña frase del capítulo cinco del evangelio de Lucas: “Duc in altum”, “navegar mar adentro”.

            Según la expresión del capítulo de Lucas: “navegar mar adentro” significa mucho más que alejarse de la orilla y abandonar las seguridades. También es distinto al simple tener coraje e ir más allá superando la crisis y las seguridades como una apuesta ciega al futuro. La frase significa: ir hacia lo profundo, con sentido de “intensidad”, más que de alejamiento o distanciamiento de la orilla.

            La invitación del Señor es a tener en nuestros corazones la capacidad de profundidad, no sólo de arriesgar y tirar para adelante en los momentos difíciles, sino por sobre todo, de atrevernos a sumergirnos en los misterios de nuestra Fe y desde allí afianzar nuestra vida y el futuro con los valores de la justicia, la verdad y la paz.

            Creo que éste será un desafío para el 2003, y que nos tocará a todos “ir hacia lo profundo”, y desde allí encontrar las respuestas y las fuerzas para seguir sembrando esperanza.

                                                                                  + Jorge Casaretto

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III.- ARGENTINA

3. MURIO MONSEÑOR RAUL ROSSI, OBISPO DE SAN MARTIN

Buenos Aires, FEB 2 (AICA): Al cabo de una larga y dolorosa enfermedad, a los 64 años de edad falleció esta tarde monseñor Raúl Omar Rossi, obispo de San Martín, en el Gran Buenos Aires.

Su deceso se produjo a las 18, en el Sanatorio San Camilo de esta capital.

Sus restos mortales serán velados en la capilla del mismo sanatorio (Av. Angel Gallardo 899), hasta mañana a las 9, en que serán trasladados al Santuario de Nuestra Señora de Lourdes, en Santos Lugares, donde se efectuarán las exequias.

Monseñor Raúl Omar Roissi nació en Gualeguaychú, provincia de Entre Ríos, el 13 de agosto de 1938. Fue ordenado sacerdote el 3 de diciembre de 1966.

El 20 de mayo de 1992 el Papa Juan Pablo II lo eligió obispo titular de Enera y auxiliar de Buenos Aires cuando estaba al frente de la arquidiócesis porteña el cardenal Antonio Quarracino.

Recibió la consagración episcopal en una ceremonia celebrada en la catedral metropo0litana, junto con el ahora cardenal Jorge Bergoglio, el 27 de junio de 1992, de manos del cardenal Quarracino, de monseñor Eduardo Mirás, actual arzobispo de Rosario y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, y de monseñor Mario José Serra, en ese momento obispo auxiliar de Buenos Aires.

Ocho años después, el 22 de febrero de 2000 el Santo Padre lo trasladó como obispo diocesano de San Martín, de cuya sede tomó posesión el 1º de mayo de ese mismo año, sucediendo a monseñor Luis Villalba, que fue promovido a la arquidiócesis de Tucumán.+

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4. CLAVES PARA UN MUNDO MEJOR

El programa Claves para un mundo mejor se emite por canal 9 los días sábados a las 12.00 hs.

Se puede encontrar más información en http://www.clavesweb.com.ar

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IV.- SANTA SEDE

5. CARDENAL SODANO: ¿A QUIÉN BENEFICIARÁ ESTA GUERRA?

El secretario de Estado vaticano analiza el posible ataque a Irak

ROMA, 30 enero 2003 (ZENIT.org).- El cardenal Angelo Sodano, secretario de Estado del Vaticano, ha pedido a Estados Unidos y Gran Bretaña que analicen tanto los aspectos morales de una posible guerra contra Irak, como las consecuencias que ésta podría tener.

«¿A quién le conviene enfrentarse a mil millones de musulmanes y correr el riesgo de tener décadas de hostilidad del mundo islámico?», preguntó el purpurado italiano este martes en la Nunciatura de la Santa Sede en Italia, donde festejó sus 25 años de episcopado.

En un encuentro informal con periodistas, el brazo derecho del Papa en la guía de la Santa Sede, confirmó que el Vaticano está comprometido «con todos los medios a su disposición (escritos, teléfono, encuentros...)» para buscar una solución a esta crisis.

El cardenal recordó a los jefes de Estado occidentales que éticamente no es justificable una «guerra» de ataque, y menos si es «preventiva», pues lo que contempla el Catecismo de la Iglesia Católica es más bien el derecho a la legítima defensa de un país.

En este sentido, aseguró que «Occidente tiene el derecho a defenderse del terrorismo», pero también tiene la obligación de hacerlo según la moral.

Esto plantea la cuestión del choque de civilizaciones, «ciertamente mal presentado por algunos, pero posible».

De todos modos, señaló, «no hay un solo Islam, en su interior hay mucha tendencias y embajadores islámicos ante la Santa Sede hablan de tolerancia», aunque se da «el problema de las situaciones de los cristianos que sufren» en algunos de esos países.

Por lo que se refiere al conflicto israelo-palestino, el secretario de Estado opinó que ha habido «errores y ceguera por ambas partes, pero los dos pueblos deben llegar a tener dos Estados con fronteras seguras».
ZS03013003

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6. MENSAJE DEL SANTO PADRE PARA LA XXXVI JORNADA MUNDIAL PARA LAS COMUNICACIONES SOCIALES - 2002

"Los medios de comunicación social al servicio de la auténtica paz
 a la luz de la "Pacem in terris"

Queridos hermanos y hermanas:

1. La Encíclica Pacem in terris del Beato Papa Juan XXIII llegó como un faro de esperanza para los hombres y mujeres de buena voluntad en los oscuros días de la Guerra Fría. Al afirmar que la auténtica paz requiere "guardar íntegramente el orden establecido por Dios." (Pacem in terris, 1), el Santo Padre señaló la verdad, la justicia, la caridad y la libertad como los pilares de una sociedad pacífica (ibid., 37).

El creciente poder que adquirían los modernos medios de comunicación social fue parte importante del trasfondo de la Encíclica. El Papa Juan XXIII tenía muy en cuenta esos medios cuando llamaba a la "serena objetividad" en el uso de los "medios de información que la técnica ha introducido" y que "tanto sirven para fomentar y extender el mutuo conocimiento de los pueblos"; él desacreditaba "los sistemas de información que, violando los preceptos de la verdad y la justicia, hieren la fama de cualquier país" (ibid., 90).

2. Hoy, mientras recordamos el cuadragésimo aniversario de Pacem in terris, la división de los pueblos en bloques contrapuestos es casi sólo un recuerdo doloroso, pero todavía la paz, la justicia y la estabilidad social están ausentes en muchas partes del mundo. El terrorismo, el conflicto en Medio Oriente y otras regiones, las amenazas y contra-amenazas, la injusticia, la explotación y las violaciones a la dignidad y la santidad de la vida humana, tanto antes como después del nacimiento, son realidades que causan consternación en nuestros días.

Mientras tanto ha crecido enormemente el poder de los medios para moldear las relaciones humanas e influenciar la vida política y social, tanto para el bien como para el mal. De aquí la permanente actualidad del tema elegido para la trigésima séptima Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales: "Los medios de comunicación al servicio de la auténtica paz, a la luz de la Pacem in terris". El mundo de los medios tiene todavía mucho que aprender del mensaje del Beato Papa Juan XXIII.

3. Los Medios y la verdad. La exigencia moral fundamental de toda comunicación es el respeto y el servicio a la verdad. La libertad de buscar y decir la verdad es un elemento esencial de la comunicación humana, no sólo en relación con los hechos y la información, sino también y especialmente sobre la naturaleza y destino de la persona humana, respecto a la sociedad y el bien común, respecto a nuestra relación con Dios. Los medios masivos tienen una irrenunciable responsabilidad en este sentido, pues constituyen la escena donde hoy en día se intercambian las ideas y donde los pueblos pueden crecer en el conocimiento mutuo y la solidaridad. Es por eso que el Papa Juan XXIII defendió el derecho a "buscar la verdad libremente y, dentro de los límites del orden moral y el bien común, manifestar y difundir las propias opiniones", todo ello como condición necesaria para la paz social (Pacem in terris, 12).

De hecho, con frecuencia los medios prestan un valiente servicio a la verdad; pero a veces funcionan como agentes de propaganda y desinformación al servicio de intereses estrechos o de prejuicios de naturaleza nacional, étnica, racial o religiosa, de avidez material o de falsas ideologías de tendencias diversas. Ante las presiones que empujan a la prensa a tales errores, es imprescindible una resistencia ante todo por parte de los propios hombres y mujeres de los medios, pero también de la Iglesia y otros grupos responsables.

4. Los Medios y la justicia. El Beato Papa Juan XXIII tuvo palabras elocuentes en la Pacem in terris sobre el bien común universal -"el bien universal, es decir, el que afecta a toda la familia humana" (nº 132)- en el que cada individuo y todos los pueblos tienen el derecho de compartirlo.

La proyección global de los medios comporta especiales responsabilidades en este aspecto. Si bien es cierto que los medios suelen pertenecer a grupos con intereses propios, privados y públicos, la naturaleza intrínseca de su impacto en la vida requiere que no favorezcan la división entre los grupos -por ejemplo en el nombre de la lucha de clases, del nacionalismo exacerbado, de la supremacía racial, la limpieza étnica u otros similares-. Enfrentar a unos contra otros en nombre de la religión es un error particularmente grave contra la verdad y la justicia, como lo es el tratamiento discriminador de las creencias religiosas, pues éstas pertenecen al espacio más profundo de la dignidad y libertad personal.

Cuando realizan una crónica cuidadosa de los hechos, explicando bien los temas y presentando honradamente los diversos puntos de vista, los medios cumplen su grave deber de impulsar la justicia y la solidaridad en las relaciones humanas a todos los niveles de la sociedad. Esto no significa quitar importancia a las injusticias y divisiones, sino ir a sus raíces para que puedan ser comprendidas y sanadas.

5. Los medios y la libertad. La libertad es una condición previa de la verdadera paz, así como uno de sus más preciosos frutos. Los medios sirven a la libertad sirviendo a la verdad, y por el contrario, obstruyen la libertad en la medida en que se alejan de la verdad y difunden falsedades o crean un clima de reacciones emotivas incontroladas ante los hechos. Sólo cuando la sociedad tiene libre acceso a una información veraz y suficiente, puede dedicarse a buscar el bien común y respaldar una responsable autoridad pública.

Si los medios están para servir a la libertad, ellos mismos deben ser libres y usar correctamente esa libertad. Su situación privilegiada les obliga a estar por encima de las meras preocupaciones comerciales y servir a las verdaderas necesidades e intereses de la sociedad. Si bien existen normativas públicas sobre los medios, adecuadas a la defensa del bien común, a veces el control gubernamental no lo es. En particular los reporteros y comentaristas tienen el grave deber de seguir las indicaciones de su conciencia moral y resistir a las presiones que les empujan a "adaptar" la verdad para satisfacer las exigencias de los poderes económicos o políticos.

En concreto es necesario, no sólo encontrar el modo de garantizar a los sectores más débiles de la sociedad el acceso a la información que necesitan, sino también asegurar que no sean excluidos de un papel efectivo y responsable en la toma de decisiones sobre los contenidos de los medios, y en la determinación de las estructuras y líneas de conducta de las comunicaciones sociales.

6. Los medios y el amor. "La ira del hombre nunca realiza la justicia de Dios" (Santiago 1,20). En el clímax de la Guerra Fría, el Beato Papa Juan XXIII expresó un pensamiento que aunaba la sencillez con una gran profundidad sobre lo que comportaba el camino de la paz: "Es necesario que la norma suprema que hoy se sigue para mantener la paz sea sustituida por otra completamente distinta, en virtud de la cual se reconozca que una paz internacional verdadera y constante no puede apoyarse en el equilibrio de las fuerzas militares, sino únicamente en la confianza recíproca" (Pacem in terris, 113).

Los medios de comunicación son actores clave en el mundo actual, y tienen un papel inmenso que realizar para construir aquella confianza. Su poder es tal, que en poco tiempo pueden suscitar una reacción pública positiva o negativa hacia los eventos, según sus intereses. El público sensato se dará cuenta de que un poder tan enorme requiere los más altos niveles de compromiso con la verdad y el bien. En este sentido los hombres y mujeres de los medios están especialmente obligados a contribuir a la paz en todas las partes del mundo derribando las barreras de la desconfianza, impulsando la reflexión sobre el punto de vista de los otros, y esforzándose siempre por aunar a los pueblos y las naciones en un entendimiento y respeto mutuo; y más allá de la comprensión y el respeto, ¡en la reconciliación y la misericordia!. "Allá donde dominan el odio y la sed de venganza, allá donde la guerra lleva sufrimiento y muerte de los inocentes, es necesaria la gracia de la misericordia para apaciguar las mentes y los corazones y construir la paz" (Homilía en el Santuario de la Divina Misericordia en Cracovia-Lagiewiniki, 17 de agosto 2002, nº 5).

Aunque todo esto parezca un enorme desafío, de ningún modo es pedir demasiado a los hombres y mujeres de los medios. Tanto por vocación como por profesión, están llamados a ser agentes de paz, de justicia, de libertad y de amor, contribuyendo con su importante labor a un orden social "basado en la verdad, establecido de acuerdo con las normas de la justicia, sustentado y henchido por la caridad, y realizado bajo los auspicios de la libertad" (Pacem in terris, 167). Por ello mi oración en esta Jornada Mundial de las Comunicaciones sociales se eleva para que los hombres y las mujeres de los medios asuman más que nunca el desafío de su vocación: servir al bien común universal. De ello dependen, en gran medida, su realización personal y la paz y felicidad del mundo. Que Dios los bendiga, los ilumine y los fortalezca.

Desde el Vaticano, 24 de enero de 2003, conmemoración de San Francisco de Sales

Juan Pablo II

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IV.- DOCUMENTACIÓN

7. JUAN PABLO II: EL SECRETO DE LA AUTÉNTICA SABIDURÍA
Intervención en la audiencia general de este miércoles

CIUDAD DEL VATICANO, 29 enero 2003 (ZENIT.org).- Publicamos la intervención de Juan Pablo II en la audiencia de este miércoles dedicada a meditar sobre la oración del fiel que pide a Dios el don de la Sabiduría (9, 1-6.9-11).


Dios de los padres, y Señor de la misericordia,
que con tu palabra hiciste todas las cosas,
y en tu sabiduría formaste al hombre,
para que dominase sobre tus criaturas,
y para regir el mundo con santidad y justicia,
y para administrar justicia con rectitud de corazón.

Dame la sabiduría asistente de tu trono
y no me excluyas del número de tus siervos,
porque siervo tuyo soy, hijo de tu sierva,
hombre débil y de pocos años,
demasiado pequeño para conocer el juicio y las leyes.

Pues, aunque uno sea perfecto
entre los hijos de los hombres,
sin la sabiduría, que procede de ti,
será estimado en nada.

Contigo está la sabiduría, conocedora de tus obras,
que te asistió cuando hacías el mundo,
y que sabe lo que es grato a tus ojos
y lo que es recto según tus preceptos.

Mándala de tus santos cielos,
y de tu trono de gloria envíala,
para que me asista en mis trabajos
y venga yo a saber lo que te es grato.

Porque ella conoce y entiende todas las cosas,
y me guiará prudentemente en mis obras,
y me guardará en su esplendor.




1. El Cántico que se acabamos de escuchar nos presenta gran parte de una amplia oración puesta en labios de Salomón, que en la tradición bíblica es considerado el rey justo y el sabio por excelencia. Nos la ofrece el capítulo noveno del Libro de la Sabiduría, un escrito del Antiguo Testamento compuesto en griego posiblemente en Alejandría de Egipto, en los umbrales de la era cristiana. Se puede percibir la expresión del judaísmo vivaz y abierto de la Diáspora hebrea en el mundo helénico.

Este libro nos propone fundamentalmente tres recorridos de pensamiento teológico: la inmortalidad bienaventurada como punto de llegada final de la existencia del justo (Cf. capítulos 1-5); la sabiduría como don divino y guía de la vida y de las opciones del fiel (Cf. capítulos 6-9); la historia de la salvación, en particular del acontecimiento fundamental del éxodo, que comienza con la opresión egipcia, signo de esa lucha entre el bien y el mal, y termina con una salvación plena y con la redención (Cf. capítulos 10-19).

2. Salomón vivió diez siglos antes del autor inspirado del Libro de la Sabiduría, sin embargo ha sido considerado como el iniciador y artífice de toda una reflexión sapiencial posterior. La oración en forma de himno, puesta en sus labios, es una invocación solemne dirigida al «Dios de los padres y Señor de la misericordia» (9,1) para que conceda el don preciosísimo de la sabiduría.

Es evidente en nuestro texto la alusión a la escena narrada en el Primer Libro de los Reyes, cuando Salomón, en los inicios de su reino, se dirigió a los altos de Gabaón, donde se levantaba un santuario, y después de haber celebrado un grandioso sacrificio, en la noche tiene un sueño-revelación. Por petición misma de Dios, que le invita a pedirle un don, él responde: «Concede, pues, a tu siervo, un corazón que entienda para juzgar a tu pueblo, para discernir entre el bien y el mal» (1 Reyes 3, 9).

3. La inspiración ofrecida por esta invocación de Salomón se desarrolla en nuestro Cántico en una serie de llamamientos dirigidos al Señor para que conceda el tesoro insustituible de su sabiduría.

En el pasaje presentado por la Liturgia de los Laudes encontramos estas dos imploraciones: « Dame la sabiduría... Mándala de tus santos cielos, y de tu trono de gloria» (Sabiduría 9, 4.10). Sin este don, uno se da cuenta de que se queda sin guía, como privado de una estrella polar que orienta las opciones morales de la existencia: «siervo tuyo soy..., hombre débil y de pocos años, demasiado pequeño para conocer el juicio y las leyes..., sin la sabiduría, que procede de ti, será estimado en nada» (versículos 5-6).

Es fácil intuir que esta «sabiduría» no es la simple inteligencia o la habilidad práctica, sino más bien la participación en la mente misma de Dios que «con tu sabiduría formaste al hombre» (Cf. v. 2). Es, por tanto, la capacidad de penetrar en el sentido profundo del ser, de la vida y de la historia, yendo más allá de la superficie de las cosas y de los acontecimientos para descubrir el significado último, querido por el Señor.

4. La sabiduría es como una lámpara que ilumina nuestras opciones morales de todos los días y nos conduce por el camino recto «que sabe lo que es grato a tus ojos y lo que es recto según tus preceptos» (Cf. v. 9). Por este motivo la Liturgia nos hace rezar con las palabras del Libro de la Sabiduría al inicio de una jornada, para que Dios con su sabiduría esté junto a mí y «para que me asista en mis trabajos» diarios (Cf. v. 10), revelándonos el bien y el mal, lo justo y lo injusto.

De la mano de la Sabiduría divina nos adentramos confiados en el mundo. A ella nos agarramos, amándola con un amor conyugal como Salomón, que como dice el Libro de la Sabiduría confesaba: «Yo la amé [la sabiduría] y la pretendí desde mi juventud; me esforcé por hacerla esposa mía y llegué a ser un apasionado de su belleza» (8, 2).

5. Los Padres de la Iglesia han identificado en Cristo la Sabiduría de Dios, siguiendo a san Pablo, que definía a Cristo «potencia de Dios y sabiduría de Dios» (1Cor 1, 24).

Concluyamos con una oración de san Ambrosio, que se dirige a Cristo con estas palabras: «¡Enséñame las palabras ricas de sabiduría, pues tú eres la Sabiduría! Abre mi corazón, tú, que has abierto el libro. ¡Tú abres esa puerta que está en el cielo, pues tú eres la Puerta! Quien se introduzca a través tuyo, poseerá el Reino eterno; quien entre a través tuyo, no se engañará, pues no puede equivocarse quien ha entrado en la morada de la Verdad» («Comentario al Salmo 118/1» --«Commento al Salmo 118/1»-- Saemo 9, p. 377).

[Traducción del original italiano realizada por Zenit. Al final de la audiencia, el Papa saludó a los peregrinos en castellano con estas palabras:]

Queridos hermanos y hermanas:
El Cántico que acabamos de escuchar es una invocación hecha a Dios para pedir el don de la sabiduría. Sin ella estamos privados de orientación en las elecciones morales de la existencia.



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Lun, 3 de Feb, 2003 10:18 pm

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