PARROQUIA NUESTRA SEÑORA DE FÁTIMAAv. Libertador 13.900 - 1640 Martínez Tel. y Fax 4508-8501 // 8502 E-mail: pqfatima@... Página Web: www.fatima.org.ar | |||
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Noticias desde la Parroquia Fátima
Miércoles 27 de agosto de 2003 - Año V - N° 207
INDICE
I.- NUESTRA DIÓCESIS
1. FIESTAS PATRONALES PARROQUIA NUESTRA SEÑORA DE LA GUARDIA - VICTORIA -
2. FUNDACIÓN SAGRADA FAMILIA
II.- ARGENTINA
3. DOS SEMANAS DEDICADAS AL LIBRO CATÓLICO
4. MISA PARA PERSONAS CON DISCAPACIDAD
III.- MUNDO
5. UN VIAJE ESPIRITUAL DE LA MANO DE LA MARE TERESA DE CALCUTA EN INTERNET
IV.- DOCUMENTACIÓN
6. CARTA A LOS CATEQUISTAS
7. JUAN PABLO II RECUERDA A JUAN PABLO I, EL PAPA DE LA SONRISA
8. JUAN PABLO II: DIOS HABLA EN LA CREACIÓN, LA HISTORIA Y LA REVELACIÓN
Servicios de Noticias
I.- NUESTRA DIÓCESIS
1. FIESTAS PATRONALES PARROQUIA NUESTRA SEÑORA DE LA GUARDIA - VICTORIA -
SÁBADO 30 DE AGOSTO
El sábado 30 de agosto, la Parroquia de Victoria, CELEBRA SUS FIESTAS PATRONALES de Nuestra Señora de La Guardia.
Este importante acontecimiento que reúne a los vecinos de Victoria, comenzará desde las 14 hs. con la FERIA DEL CHOCOLATE y con espectáculos callejeros, en la calle Constitución al 3.000, frente a la parroquia.
Artesanos del chocolate expondrán sus productos para degustar y vender durante la tarde del sábado.
A los interesados en participar de esta feria, acercarse a la Parroquia.
A las 16 hs. se hará la MISA SOLEMNE en honor de la Parroquia Nuestra Señora de La Guardia, en el año del 100 aniversario de la aprobación canónica de la Obra de Don Orione.
A las 19 hs. se inicia la FIESTA POPULAR de canto y danza para que todos puedan continuar con la celebración de este gran día.
PARROQUIA NUETRA SEÑORA DE LA GUARDIA - CONSTITUCIÓN 3050 -
VICTORIA (BS. AS.) - 4744-5984
parroquialaguardia@...
MANOS A LA OBRA
Un proyecto que trabaja para la comunidad ...
" Lo que hacemos puede ser apenas una gota en el océano, pero sin esa gota al océano le faltaría algo "
El proyecto Manos a la Obra, surgió ante la emergencia económica, con el objetivo de brindar, soluciones a algunos problemas constructivos en viviendas de familias con pobreza extrema o instituciones barriales de base en la zona del bajo Boulogne.
Es un proyecto participativo: familias que aportan el material para su obra, el municipio que facilita la mano de obra con el plan Jefes de Hogar y la Fundacion con el asesoramiento técnico constructivo.
La Fundacion Sagrada Familia tiene como misión la promoción de las personas a través de una vivienda digna, por ello desarrollo diversos proyectos.
Manos a la Obra cumple con la misión y puede ser resumido en tres objetivos.
Posibilita que familias del barrio mejoren sus viviendas y su calidad de vida
Facilita el aprendizaje o perfeccionamiento de un oficio y la capacidad de reinserción laboral.
Fomenta la solidaridad entre integrantes de un mismo barrio
Actualmente hay una cuadrilla de 12 Jefes trabajando en casas del barrio y en la capilla del lugar.
Creemos que cada aporte solidario se multiplica.
Todos podemos participar donando herramientas, tiempo, materiales o dinero.
Para poner Manos a la Obra, llámenos al 4743-0087 / 4742-0088
O diríjase a Cosme Becar 353 – 1 A – San Isidro
E-mail info@...
II.- ARGENTINA
3. DOS SEMANAS DEDICADAS AL LIBRO CATÓLICO
Buenos Aires, AGO 26 (AICA): El lunes 1º de setiembre, a las 19, será inaugurada en la Casa de la Empleada (Obra de monseñor Miguel de Andrea), Sarmiento 1272, Capital, la XV Exposición del Libro Católico, acto que presidirá el arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer, cuya clausura, el domingo 14 del mismo mes, contará con la presencia del arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Mario Bergoglio, quien presidirá la Eucaristía. Habrá presentaciones de libros, conferencias, mesas redondas, conciertos, visitas guiadas de colegios y entrega de los galardones habituales. Dos semanas dedicadas al buen libro, “una luz para el camino”, según el lema elegido para esta ocasión.
4. MISA PARA PERSONAS CON DISCAPACIDAD
Buenos Aires, AGO 21 (AICA): El arzobispo de Buenos Aires y primado de la Argentina, cardenal Jorge Mario Bergoglio, presidirá el sábado 30 de agosto, a las 11, en la catedral metropolitana, la misa arquidiocesana destinada especialmente a personas con discapacidad, familiares, amigos, profesionales e instituciones. Durante la celebración eucarística habrá intérpretes en lenguaje de señas. Informes: Comisión para las personas con discapacidad, teléfono 4771-4362 / 4517. Correo electrónico: bsasarquidisc@...
III.- MUNDO
5. UN VIAJE ESPIRITUAL DE LA MANO DE LA MARE TERESA DE CALCUTA EN INTERNET
www.motherteresacause.info amplía sus contenidos
CALCUTA, 27 agosto 2003 (ZENIT.org).- Compartir el aprecio hacia la Madre Teresa, conocer sus reflexiones y oraciones preferidas o emprender de su mano un viaje espiritual como preparación a su beatificación --sólo faltan 52 días-- ya es posible gracias la página web oficial de la Causa de la Canonización, cuyos contenidos se han renovado.
Como informa www.motherteresacause.info, la beatificación de la fundadora de las Misioneras de la Caridad tendrá lugar en Roma el 19 de octubre, Domingo de las Misiones, el más próximo al 25º aniversario del Pontificado de Juan Pablo II y fecha conclusiva del año del Rosario.
El sitio de Internet facilita ahora en inglés, francés, alemán, italiano, portugués y castellano los datos necesarios para participar en esta fiesta de la Iglesia universal, el programa de actos relativos a la beatificación en Roma y el formulario y las instrucciones para solicitar las entradas a las celebraciones. Además permite descargar los carteles de la beatificación.
«La Madre Teresa fue conocida en todo el mundo por su servicio de todo corazón y gratuito a los más pobres entre los pobres, una virtud que elevó los corazones de muchos hacia Dios e inspiró a muchos a imitarla», se explica en la web.
Mediante la beatificación --un paso del proceso de canonización, «el Papa permite la veneración pública de esa persona en la Iglesia local, en la Congregación Religiosa a la que el nuevo beato pertenecía y en otros lugares, por aquellos que reciben el permiso de hacerlo», se aclara.
«¿Por qué amas a la Madre Teresa? ¡Compártelo con nosotros!», invita la web en uno de sus apartados. Para brindar el testimonio y la experiencia personal se pone a disposición del internauta la dirección post@... .
Además de la biografía de la religiosa de origen albanés, el sitio oficial de la Causa de Canonización recoge reflexiones y meditaciones de la futura beata, sus experiencias y algunas de sus oraciones favoritas.
De un vistazo, también se puede apreciar la evolución y dimensión de la familia religiosa fundada por la Madre Teresa, en la que las Hermanas activas y contemplativas forman una única congregación, mientras que los Hermanos y los Padres se distribuyen en tres congregaciones distintas.
«Todos comparten el carisma de Madre Teresa de saciar la sed de amor de Dios mediante la santidad personal y el trabajo por la salvación y la santificación de los más pobres entre los pobres».
La labor emprendida por la religiosa engloba también a los «Colaboradores de Madre Teresa», la figura del «Colaborador enfermo y sufriente», el «Movimiento Corpus Christi para Sacerdotes», las «Verónicas Intercesoras por los Sacerdotes» y los «Laicos Misioneros de la Caridad», realidades que www.motherteresacause.info acerca a los fieles en el marco de la próxima beatificación.
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IV.- DOCUMENTACIÓN
Carta del arzobispo de Buenos Aires y Primado de la Argentina,
cardenal Jorge Mario Bergoglio SJ, a los catequistas
“Nosotros llevamos ese tesoro en recipientes de barro, para que se vea bien que este poder extraordinario no procede de nosotros, sino de Dios.”
2° Corintios 4,7
Queridos catequistas:
Durante todo este año, estamos intentando, como Iglesia Arquidiocesana, cuidar la “fragilidad de nuestro pueblo” haciéndolo incluso tema y estilo de la misión arquidiocesana.
En esta línea, quisiera que también el tema de la “fragilidad” esté presente en la carta que año tras año les escribo con motivo de la Fiesta de San Pío X, patrono de los catequistas.
En el 2002 los invitaba a reflexionar sobre la misión del catequista como adorador, como aquél que se sabe ante un misterio tan grande y maravilloso que lo desborda hasta convertirse en plegaria y alabanza. Hoy me animo a insistirles en este aspecto.
Ante un mundo fragmentado, ante la tentación de nuevas fracturas fraticidas de nuestro país, ante la experiencia dolorosa de nuestra propia fragilidad, se hace necesario y urgente, me animaría a decir, imprescindible, ahondar en la oración y la adoración. Ella nos ayudará a unificar nuestro corazón y nos dará “entrañas de misericordia” para ser hombres de encuentro y comunión, que asumen como vocación propia el hacerse cargo de la herida del hermano. No priven a la Iglesia de su ministerio de oración, que les permite oxigenar el cansancio cotidiano dando testimonio de un Dios tan cercano, tan Otro: Padre, Hermano, y Espíritu; Pan, Compañero de Camino y dador de Vida.
Hace un año les escribía: “...Hoy más que nunca se hace necesario adorar para hacer posible la projimidad que reclaman estos tiempos de crisis. Sólo en la contemplación del misterio de Amor que vence distancias y se hace cercanía, encontraremos la fuerza para no caer en la tentación de seguir de largo, sin detenernos en el camino...”
Justamente el texto del Buen Samaritano (Lc 10,25-37) fue el que iluminó el Tedeum del 25 de mayo de este año. En el mismo invitaba a “resignificar toda nuestra vida -como personas y como Nación- desde el gozo de Cristo resucitado para permitir que brote, en la fragilidad misma de nuestra carne, la esperanza de vivir como una verdadera comunidad...”
Anunciar el Kerygma, resignificar la vida, formar comunidad, son tareas que la Iglesia les confía de un modo particular a los catequistas. Tarea grande que nos sobrepasa y hasta por momentos nos abruma. De alguna manera nos sentimos reflejados en el joven Gedeón que ante el envío para combatir ante los madianitas se siente desamparado y perplejo ante la aparente superioridad del enemigo invasor (Ju 6,11-24). También nosotros, ante esta nueva invasión pseudocultural que nos presenta los nuevos rostros paganos de los “baales” de antaño, experimentamos la desproporción de las fuerzas y la pequeñez del enviado.
Pero es justamente desde la experiencia de la fragilidad propia en donde se evidencia la fuerza de lo alto, la presencia de Aquél que es nuestro garante y nuestra paz.
Por eso, me animo en este año a invitarte a que con la misma mirada contemplativa con la cual descubres la cercanía del Señor de la Historia, reconozcas en tu fragilidad el tesoro escondido, que confunde a los soberbios y derriba a los poderosos. Hoy el Señor nos invita a abrazar nuestra fragilidad como fuente de un gran tesoro evangelizador. Reconocernos barro, vasija y camino, es también darle culto al verdadero Dios.
Porque sólo aquel que se reconoce vulnerable es capaz de una acción solidaria. Pues conmoverse (“moverse-con”), compadecerse (“padecer-con”) de quien está caído al borde del camino, son actitudes de quien sabe reconocer en el otro su propia imagen, mezcla de tierra y tesoro, y por eso no la rechaza. Al contrario la ama, se acerca a ella y sin buscarlo, descubre que las heridas que cura en el hermano son ungüento para las propias. La compasión se convierte en comunión, en puente que acerca y estrecha lazos.
Ni los salteadores ni quienes siguen de largo ante el caído, tienen conciencia de su tesoro ni de su barro. Por eso los primeros no valoran la vida del otro y se atreven a dejarlo casi muerto. Si no valoran la propia, ¿cómo podrán reconocer como un tesoro la de los demás?
Los que siguen de largo a su vez, valoran su vida pero parcialmente, se atreven a mirar sólo una parte, la que ellos creen valiosa: se saben elegidos y amados por Dios (llamativamente en la parábola son dos personajes religiosos en tiempos de Jesús: un levita y un sacerdote) pero no se atreven a reconocerse arcilla, barro frágil. Por eso el caído les da miedo y no saben reconocerlo, ¿cómo podrán reconocer el barro de los demás si no aceptan el propio?
Si algo caracteriza la pedagogía catequística, si en algo debería ser experto todo catequista, es en su capacidad de acogida, de hacerse cargo del otro, de ocuparse de que nadie quede al margen del camino. Por eso, ante la gravedad y lo extenso de la crisis, ante el desafío como Iglesia Arquidiocesana de comprometernos en “cuidar la fragilidad de nuestro pueblo” te invito a que renueves tu vocación de catequista y pongas toda tu creatividad en “saber estar” cerca del que sufre, haciendo realidad una “pedagogía de la presencia”, en el que la escucha y la projimidad no sólo sean un estilo sino contenido de la catequesis.
Y en esta hermosa vocación artesanal de ser “crisma y caricia del que sufre” no tengas miedo de cuidar la fragilidad del hermano desde tu propia fragilidad: tu dolor, tu cansancio, tus quiebres; Dios las transforma en riqueza, ungüento, sacramento. Recordá lo que juntos meditábamos el día de Corpus: hay una fragilidad, la Eucarística, que esconde el secreto del compartir. Hay una fragmentación que permite, en el gesto tierno del darse, alimentar, unificar, dar sentido a la vida.
Que en esta fiesta de San Pío X, puedas en oración presentarle al Señor tus cansancios y fatigas, como la de las personas que el Señor te ha puesto en tu camino. Y dejes que el Señor abrace tu fragilidad, tu barro, para transformarlo en fuerza evangelizadora y en fuente de fortaleza. Así lo experimentó el Apóstol Pablo:
“Estamos atribulados por todas partes, pero no abatidos; perplejos, pero no desesperados; perseguidos, pero no abandonados; derribados, pero no aniquilados. Siempre y a todas partes, llevamos en nuestro cuerpo los sufrimientos de la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo.”
2° Corintios 4,8-10
Es en la fragilidad donde somos llamados a ser catequistas.La vocación no sería plena si excluyera nuestro barro, nuestras caídas, nuestros fracasos, nuestras luchas cotidianas: es en ella donde la vida de Jesús se manifiesta y se hace anuncio salvador. Gracias a ella descubrimos los dolores del hermano como propios. Y desde ella, la voz del profeta se hace Buena Nueva para todos:
“Fortalezcan los brazos débiles, robustezcan las rodillas vacilantes; digan a los que están desalentados: «¡Sean fuertes, no teman: ahí está su Dios!... Él mismo viene a salvarlos!».
Entonces se abrirán los ojos de los ciegos y se destaparán los oídos de los sordos; entonces el tullido saltará como un ciervo y la lengua de los mudos gritará de júbilo, los acompañarán el gozo y la alegría, la tristeza y los gemidos se alejarán.”
Isaías 35, 3.5
Que María, nos conceda valorar el tesoro de nuestro barro, para poder cantar con ella el Magníficat de nuestra pequeñez junto con la grandeza de Dios.
No dejes de rezar por mí para que también viva esta experiencia de límite y de gracia. Que Jesús te bendiga y la Virgen Santa te cuide. Con todo cariño.
21 de Agosto de 2003
Cardenal Jorge Mario Bergoglio, s.j., arzobispo de Buenos Aires
7. JUAN PABLO II RECUERDA A JUAN PABLO I, EL PAPA DE LA SONRISA
Intervención en la audiencia general del miércoles
CIUDAD DEL VATICANO, 27 agosto 2003 (ZENIT.org).- Publicamos la intervención que pronunció Juan Pablo II este miércoles en la audiencia general dedicada a recordar el vigesimoquinto aniversario de la muerte de su predecesor, Albino Luciani (1912-1978), elegido Papa con el nombre de Juan Pablo I.
* * *
1. En la tarde del sábado 26 de agosto de 1978 fue elegido pontífice mi venerado predecesor Juan Pablo I. Ayer se cumplieron veinticinco años de aquel acontecimiento. Evoco hoy a aquellos momentos que tuve la alegría de vivir con íntima conmoción. Recuerdo cómo sus palabras tocaron profundamente a la gente que abarrotaba la plaza de San Pedro. Desde su primera aparición en el balcón central de la Basílica Vaticana, se creó con los presentes una corriente de espontánea simpatía. Su rostro sonriente, su mirada confiada y abierta conquistaron el corazón de los romanos y de los fieles de todo el mundo.
Procedía de la ilustre comunidad eclesial de Venecia, que ya había dado a la Iglesia, en el siglo XX, dos grandes pontífices: san Pío X, del que precisamente en este año conmemoramos el centenario de su elección como Papa, y el beato Juan XXIII, de quien recordamos en junio los cuarenta años de su muerte.
2. «Nos abandonamos con confianza en la ayuda del Señor», dijo el nuevo Papa en su primer radiomensaje. Ante todo, fue un maestro de fe limpia, sin cesiones a modas pasajeras y mundanas. Trataba de adaptar sus enseñanzas a la sensibilidad de la gente, pero conservando siempre la claridad de la doctrina y la coherencia de su aplicación a la vida.
Pero, ¿cuál era el secreto de su atracción? No pudo ser otro que el contacto ininterrumpido con el Señor. «Tú lo sabes. Contigo trato de tener un coloquio continuo», escribió en uno de sus escritos en forma de carta a Jesús. «Lo importante es imitar y amar a Cristo»: esta es la verdad que, traducida en vida concreta, hace que «cristianismo y alegría vayan bien juntos».
3. Al día siguiente de su elección, en el «Angelus» del domingo 27 de agosto, después de haber recordado a sus predecesores, el nuevo Papa dijo: «No tengo ni la sabiduría del corazón del Papa Juan, ni la preparación y la cultura del Papa Pablo, pero estoy en su lugar. Tengo que tratar de servir a la Iglesia».
Estaba unido por profundos lazos a los Papas que le habían precedido. Ante ellos se hacía pequeño, manifestando esa humildad que siempre constituyó su primera regla de vida. Humildad y optimismo fueron la característica de su existencia. Precisamente gracias a estas cualidades, dejó en su fugaz paso entre nosotros un mensaje de esperanza que encontró acogida en muchos corazones. «Ser optimistas a pesar de todo --le gustaba repetir--. La confianza en Dios debe ser el eje de nuestros pensamientos y de nuestras acciones». Y observaba con realismo animado por la fe: «Los principales personajes de nuestra vida son dos: Dios y cada uno de nosotros».
4. Su palabra y su persona penetraron en el alma de todos y por este motivo fue sobrecogedora la noticia de su muerte imprevista, acaecida en la noche del 28 de septiembre de 1978. Se apagaba la sonrisa de un pastor cercano a la gente, que con serenidad y equilibrio sabía entrar en diálogo con la cultura y con el mundo.
Los pocos discursos y escritos que nos dejó como Papa se suman a la considerable colección de sus textos, que veinticinco años después de su muerte mantienen una actualidad sorprendente. En una ocasión dijo: «El progreso con hombres que se aman, considerándose hermanos e hijos del único Padre, Dios, puede ser algo maravilloso. El progreso con hombres que no reconocen en Dios al único Padre se convierte en un peligro continuo». ¡Cuánta verdad hay en estas palabras, útiles también para los hombres de nuestro tiempo!
5. ¡Que la humanidad sepa acoger una advertencia tan sabia y apagar los numerosos polvorines de odio y violencia presentes en tantas partes de la tierra para construir, en la concordia, un mundo más justo y solidario!
Por intercesión de María, de la que Juan Pablo I se consideró siempre un tierno y devoto hijo, pedimos al Señor que acoja en su reino de paz y de alegría a este fiel servidor suyo. Recemos también para que su enseñanza, que toca lo concreto de las situaciones cotidianas, sea luz para los creyentes y para toda persona de buena voluntad.
[Traducción del italiano realizada por Zenit. Al final de la audiencia, Juan Pablo II ofreció esta síntesis en castellano:]
Queridos hermanos y hermanas:
Ayer se han cumplido veinticinco años de la elección de mi venerado predecesor Juan Pablo I. Su mirada confiada y abierta conquistó, desde el primer momento, el corazón de los hombres de todo el mundo. La humildad y el optimismo fueron las características de su existencia. En su paso fugaz entre nosotros dejó un mensaje de esperanza que encontró acogida en tanta gente. Con la conmovedora noticia de su muerte se apagaba la sonrisa de un Pastor cercano, que con serenidad y equilibrio sabía dialogar con la cultura y el mundo.
Saludo cordialmente a los peregrinos de España y América Latina, especialmente a los de México, a los grupos parroquiales españoles y a la Hermandad de Lucena. ¡Qué el Señor, por la maternal intercesión de María, a quien Juan Pablo I profesó siempre devoción filial, nos conceda la gracia de acoger sus enseñanzas para apagar el odio presente en tantos lugares de la tierra y construir un mundo más justo y solidario.
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8. JUAN PABLO II: DIOS HABLA EN LA CREACIÓN, LA HISTORIA Y LA REVELACIÓN
Medita en la audiencia general sobre la segunda parte del Salmo 147
CASTEL GANDOLFO, 20 agosto 2003 (ZENIT.org).- Publicamos la intervención de Juan Pablo II en la audiencia general de este miércoles dedicada a comentar la segunda parte del Salmo 147 (versículos 12-20), «Acción de gracias por la restauración de Jerusalén».
Glorifica al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sión:
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti;
ha puesto paz en tus fronteras,
te sacia con flor de harina.
Él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz;
manda la nieve como lana,
esparce la escarcha como ceniza;
Hace caer como el hielo como migajas
y con el frío congela las aguas;
envía una orden, y se derriten;
sopla su aliento, y corren.
Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos.
1. El Salmo que se acaba de proponer a nuestra meditación constituye la segunda parte del precedente Salmo 146. Las antiguas traducciones griega y latina, seguidas por la Liturgia, lo han considerado, sin embargo, como un canto independiente, pues su inicio lo distingue claramente de la parte anterior. Este inicio se ha hecho famoso en parte por haber sido llevado con frecuencia a la música en latín: «Lauda, Jerusalem, Dominum». Estas palabras iniciales constituyen la típica invitación de los himnos de los salmos a alabar al Señor: Jerusalén, personificación del pueblo, es interpelada para que exalte y glorifique a su Dios (Cf. versículo 12).
Ante todo se menciona el motivo por el que la comunidad orante debe elevar al Señor su alabanza. Es de carácter histórico: ha sido Él, el Liberador de Israel del exilio de Babilonia, quien ha dado seguridad a su pueblo, reforzando «los cerrojos de las puertas» de la ciudad (Cf. versículo 13).
Cuando Jerusalén se derrumbó ante el asalto del ejército del rey Nabucodonosor en el año 586 a. c., el libro de las Lamentaciones presentó al mismo Señor como juez del pecado de Israel, mientras «decidió destruir la muralla de la hija de Sión... Él deshizo y rompió sus cerrojos» (Lamentaciones 2, 8.9). Ahora, el Señor vuelve a construir la ciudad santa; en el templo resurgido vuelve a bendecir a sus hijos. Se menciona así la obra realizada por Nehemías (Cf. Nehemías 3, 1-38), quien restableció los muros de Jerusalén para que volviera a ser oasis de serenidad y paz.
2. De hecho, la paz, «shalom» es evocada inmediatamente, pues es contenida simbólicamente en el mismo nombre de Jerusalén. El profeta Isaías ya había prometido a la ciudad: «Te pondré como gobernantes la paz, y por gobierno la justicia» (60, 17).
Pero, además de reconstruir los muros de la ciudad, de bendecirla y de pacificarla en la seguridad, Dios ofrece a Israel otros dones fundamentales: así lo describe el final del Salmo. Se recuerdan los dones de la Revelación, de la Ley de las prescripciones divinas: « Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel; con ninguna nación obró así, ni les dio a conocer sus mandatos» (Salmo 147, 19).
De este modo, se celebra la elección de Israel y su misión única entre los pueblos: proclamar al mundo la Palabra de Dios. Es una misión profética y sacerdotal, pues «¿cuál es la gran nación cuyos preceptos y normas sean tan justos como toda esta Ley que yo os expongo hoy?» (Deuteronomio 4, 8). A través de Israel y, por tanto, también a través de la comunidad cristiana, es decir, la Iglesia, la Palabra de Dios puede resonar en el mundo y convertirse en norma y luz de vida para todos los pueblos (Cf. Salmo 147, 20).
3. Hasta este momento hemos descrito el primer motivo de la alabanza que hay que elevar al Señor: es una motivación histórica, ligada a la acción liberadora y reveladora de Dios con su pueblo.
Hay, además, otra razón para exultar y alabar: es de carácter cósmico, es decir, ligada a la acción creadora de Dios. La Palabra divina irrumpe para dar vida al ser. Como un mensajero, recorre los espacios inmensos de la tierra (Cf. Salmo 147, 15). E inmediatamente hace florecer maravillas.
De este modo, llega el invierno, presentado en sus fenómenos atmosféricos con un toque de poesía: la nieve es como lana por su candor, la escarcha recuerda al polvo del desierto (Cf. vers