PARROQUIA NUESTRA SEÑORA DE FÁTIMAAv. Libertador 13.900 - 1640 Martínez Tel. y Fax 4508-8501 // 8502 E-mail: pqfatima@... Página Web: www.fatima.org.ar | |||
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Noticias desde la Parroquia Fátima
Martes 21 de octubre de 2003 - Año V - N° 215
INDICE
I.- NUESTRA PARROQUIA
1. RECEMOS JUNTOS
2. HORA SANTA Y ROSARIO VOCACIONAL
3. ORDENACIÓN SACERDOTAL
II.- NUESTRA DIÓCESIS
4. DIÁLOGO ENTRE MONS. CASARETTO, Y EL MINISTRO DE EDUCACIÓN FILMUS
5. ECUMENISMO RELACIONES CON EL JUDAÍSMO, EL ISLAM Y LAS RELIGIONES
III.- ARGENTINA
6. COMUNICADO SOBRE LA CELEBRACIÓN DE MATRIMONIOS
IV.- MUNDO
7. EXPOSICIÓN VIRTUAL DE LA SÁBANA SANTA
V.- DOCUMENTACIÓN
8. JUAN PABLO II: LAS VÍSPERAS, ORACIÓN DEL ANOCHECER PARA DESTERRAR LA IRA
9. HOMILÍA DEL PAPA EN SU VIGESIMOQUINTO ANIVERSARIO DE PONTIFICADO
10. JUAN PABLO II, EMOCIONADO, BEATIFICA A LA MADRE TERESA DE CALCUTA
11. COLUMNA DEL OBISPO DE SAN ISIDRO- OCTUBRE DE 2003
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Servicios de Noticias
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I.- NUESTRA PARROQUIA
Por el Papa Juan Pablo II, en el vigésimo quinto aniversario de su elección, para que el Espíritu Santo lo continúe asistiendo en su misión.
Por los gobernantes, para que sean servidores y no dueños de su pueblo y trabajen para el bien común.
Por todos los que están tristes y angustiados, para que la alegría del Señor penetre en sus corazones y restaure sus fuerzas.
Por todas las madres, para que reciban respuesta a sus constantes desvelos y sean modelo de amor, alegría y unidad en sus hogares.
Por todos nosotros, para que seamos los primeros en el servicio y los últimos en los privilegios sin esperar recompensas.
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2. HORA SANTA Y ROSARIO VOCACIONAL
Recemos como comunidad pidiendo al Señor envíe más vocaciones sacerdotales y religiosas.
SÁBADO 25 DE OCTUBRE DE 18.30 A 19.30 hs.
Rezaremos el Rosario junto al Santísimo Sacramento expuesto.
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24 de octubre a las 20.30 en el Gimnasio del Colegio Marín.
Acompañemos a CRISTIAN CABRINI, MARIANO CARACCIOLO, OSCAR CORREA, ROBERTO FERRARI y AGUSTIN POLLITZER, en este día tan esperado. Recemos juntos para que el Señor acompañe sus pasos en la misión que les encomienda.
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II.- NUESTRA DIÓCESIS
4. DIÁLOGO ENTRE MONS. CASARETTO, Y EL MINISTRO DE EDUCACIÓN FILMUS
22 DE OCTUBRE - 20.00 HORAS.
4TO. FORO DE ÉTICA, EDUCACIÓN Y ECONOMÍA.
COLEGIO MARIN - AV. DEL LIBERTADOR 17.115
Organizado por el Centro Universitario San Isidro y la Maestría en Gestión Educativa de la UNSAM, se realizará el miércoles 22 de octubre a las 20.00 horas, el 4º Foro de Ética, Educación y Economía.
Del evento participarán el Ministro de Educación, Ciencia y Tecnología de la Nación, Lic. Daniel Filmus y el Obispo de San Isidro y Presidente de Caritas Argentina, Mons. Jorge Casaretto; siendo moderador del encuentro el Rector del Centro Universitario San Isidro, Dr. Gustavo Mangisch.
El objetivo principal del foro es el de reflexionar sobre los desafíos de la educación como factor de equidad y transformación de la pobreza estructural que padece nuestro país.
Este 4to Foro se enmarca en el Programa de Foros y cátedras abiertas que viene desarrollando el Centro Universitario San Isidro, en su permanente preocupación por la investigación de temas vinculados con la educación, la cuestión social, la ética y las nuevas tecnologías.
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5. ECUMENISMO RELACIONES CON EL JUDAÍSMO, EL ISLAM Y LAS RELIGIONES
30 de octubre - 15 horas -
CASA PASTORAL DIOCESANA - ITUZAINGO 90 -
E.M.I.P.A - Equipo Diocesano de Misioneros Parroquiales, del Obispado de San Isidro, invita a esta charla sobre ecumenismo el próximo 30 de octubre a las 15 horas en La Casa Pastoral, con entrada libre y gratuita.
Disertará sobre el tema, el P. Matías Morea (Director Diocesano de Ecumenismo).
Agradecemos difusión
Animación Misionera
Obispado de San Isidro
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III.- ARGENTINA
6. COMUNICADO SOBRE LA CELEBRACIÓN DE MATRIMONIOS
AICA Ante reiteradas consultas procedentes de distintos obispados del Gran Buenos Aires, respecto a la posibilidad de que algunos sacerdotes o diáconos de la diócesis de Quilmes estuvieran celebrando matrimonios en distintas residencias, casas de fiestas y barrios privados, este Obispado se ve precisado a aclarar:
1. Esta diócesis suscribe cada uno de los criterios establecidos por los obispos de la región, en relación con la celebración de sacramentos en ámbitos privados como los indicados más arriba. Ningún diácono ni presbítero de la diócesis de Quilmes está autorizado a asistir a celebraciones sacramentales que tengan lugar en residencias, casas de fiestas y barrios privados.
2. El Obispo de Quilmes espera que nadie, en la propia diócesis o en las diócesis vecinas, se vea sorprendido en su buena fe por personas que se hagan pasar por sacerdotes o diáconos de la diócesis de Quilmes y que digan tener autorización para asistir como testigos de matrimonio en dichos lugares privados
3. Por eso, solicita a los obispos y presbíteros de las diócesis vecinas que informen a propietarios de casas de fiesta y a los cristianos en general esta comunicación para evitar que sean sorprendidos en su buena fe.
Quilmes, 10 de octubre de 2003..
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IV.- MUNDO
7. EXPOSICIÓN VIRTUAL DE LA SÁBANA SANTA
La organiza la Biblioteca Universitaria de Turín
TURÍN, 13 octubre 2003 (ZENIT.org).- La Sábana Santa, que según una tradición envolvió a Jesucristo en el sepulcro, está ahora disponible de manera virtual, gracias a una rica exposición de la Biblioteca Universitaria de Turín.
En esta ocasión, el visitante puede acceder al fondo bibliográfico que hace referencia a este particular lino. Los manuscritos y fondos antiguos dan fe de la veneración que desde siempre ha acompañado la «Sindone», nombre italiano de la Sábana Santa.
Se trata de una exposición bibliográfica que va del siglo XVI hasta el XIX, abarcando la época del llamado «Libro Antiguo».
«Con las obras presentadas se quiere subrayar la importancia que la Casa Savoya ha atribuido al culto del Sacro Lino, no sólo como reliquia para venerar sino como símbolo del poder dinástico y político de ésta», explican los organizadores.
Entre las piezas consultables, destaca el «Officium Missa Sanctissimae Sindonis», de inicios del 1500 y perteneciente a la Librería Ducal de la Casa Savoya.
También se puede observar el libro «Sindon Evangelica», de Filiberto Pingone, escrito en 1581. Es el primer libro dedicado por entero a la historia de cómo la Sábana Santa llegó a la catedral de Turín.
La exposición cuenta con testimonios musicales como misales y antifonales.
La muestra sobre la Sábana Santa, estructurada en italiano, estará en línea hasta el 31 de diciembre del 2004.
Más información: http://www.bnto.librari.beniculturali.it/Mostra_Sindone/SINDONE.htm.
ZS03101301
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V.- DOCUMENTACIÓN
8. JUAN PABLO II: LAS VÍSPERAS, ORACIÓN DEL ANOCHECER PARA DESTERRAR LA IRA
Intervención en la audiencia general de este miércoles
CIUDAD DEL VATICANO, 15 octubre 2003 (ZENIT.org).- Publicamos la intervención de Juan Pablo II en la audiencia general de este miércoles, víspera de su vigesimoquinto aniversario de pontificado, dedicada a explicar el sentido y articulación de la oración de las Vísperas.
* * *
1. Por muchos testimonios sabemos que, a partir del siglo IV, los Laudes y las Vísperas son ya una institución estable en todas las grandes Iglesias orientales y occidentales. De este modo, por ejemplo, san Ambrosio testimonia: «Al igual que cada día, al ir a la iglesia o al dedicarnos a la oración en casa, comenzados por Dios y con él terminamos, que todo día de nuestra vida aquí abajo y en el curso de cada una de las jornadas comience siempre por Él y termine en Él» («De Abraham», II, 5,22).
Así como los Laudes se enmarcan en el amanecer, las Vísperas encuentran su lugar hacia el atardecer, en la hora en la que, en el templo de Jerusalén, se ofrecía el holocausto con el incienso. En esa hora, Jesús, tras su muerte en la Cruz, yacía en el sepulcro, habiéndose entregado a sí mismo al Padre por la salvación del mundo.
Las diferentes Iglesias, siguiendo sus respectivas tradiciones, han organizado según su propio rito el Oficio Divino. Consideramos aquí el rito romano.
2. La oración comienza con la invocación «Deus in adiutorium» («Dios mío, ven en mi auxilio»), segundo versículo del Salmo 69, que san Benito prescribe para cada «Hora». El versículo recuerda que sólo de Dios nos puede venir la gracia para alabarlo dignamente. Le sigue el «Gloria», pues la glorificación de la Trinidad expresa la orientación esencial de la oración cristiana. De hecho, excepto en Cuaresma, se añade el «Aleluya», expresión hebrea que significa «Alabad al Señor» y que se ha convertido, para los cristianos, en una gozosa manifestación de confianza en la protección que Dios ofrece a su pueblo.
El canto del «Himno» hace que resuenen los motivos de la alabanza de la Iglesia en oración, evocando con tono poético los misterios realizados para la salvación del hombre en la hora vespertina, en particular, el sacrificio realizado por Cristo en la Cruz.
3. La salmodia de las Vísperas consta de dos Salmos aptos para esta hora y de un cántico tomado del Nuevo Testamento. Los Salmos destinados a las Vísperas presentan tonalidades diferentes. Hay Salmos lucernarios, en los que se menciona explícitamente la noche, la lámpara o la luz; Salmos que manifiestan la confianza en Dios, refugio estable en la precariedad de la vida humana; Salmos de acción de gracias y de alabanza; Salmos en los que trasluce el sentido escatológico evocado por el final del día; y otros de carácter sapiencial o de tono penitencial. Encontramos, además, Salmos del «Hallel», que hacen referencia a la Última Cena de Jesús con los discípulos. En la Iglesia latina, se han transmitido elementos que favorecen la comprensión de los Salmos y su interpretación cristiana, como los títulos, las oraciones de la salmodia, y sobre todo las antífonas (Cf. «Principios y normas para la Liturgia de las Horas», 110-120).
La «Lectura breve» tiene un lugar destacado. En las Vísperas está tomada del Nuevo Testamento. Tiene el objetivo de proponer con fuerza y eficacia alguna sentencia bíblica y de imprimirla en los corazones para que se traduzca en vida (Cf. ibídem, 45, 156, 172). Para facilitar la interiorización de lo escuchado, a la lectura le sigue un conveniente silencio y un «responsorio», que tiene la función de «responder», con el canto del algunos versículos, al mensaje de la lectura, favoreciendo así la acogida de corazón por parte de los participantes en la oración.
4. Con gran honor, introducido por el signo de la cruz, se entona el «Cántico evangélico» de la bienaventurada Virgen María (Cf. Lucas 1, 46-55). Atestiguado ya por la Regla de San Benito (cap.12 y 17), la costumbre de cantar en los Laudes el «Benedictus» y en las Vísperas el «Magnificat» «está convalidada por la tradición secular y popular de la Iglesia romana» («Principios y normas para la Liturgia de las Horas», 50). De hecho, estos Cánticos son ejemplares para expresar el sentido de la alabanza y de la acción de gracias a dios por el don de la Redención.
En la celebración comunitaria del Oficio Divino, el gesto de incensar hacia el altar, hacia el sacerdote y hacia el pueblo, mientras se entonan cánticos evangélicos puede sugerir --a la luz de la tradición judía de ofrecer el incienso en la mañana y en la tarde sobre el altar de los perfumes-- el carácter de oblación del «sacrificio de alabanza» expresado en la Liturgia de las Horas. Al unirnos a Cristo en la oración, podemos vivir personalmente lo que se dice en la Carta a los Hebreos: «Ofrezcamos sin cesar, por medio de él, a Dios un sacrificio de alabanza, es decir, el fruto de los labios, que celebran su nombre» (13, 15; Cf. Salmo 49, 14. 23; Oseas 14, 3).
5. Tras el Cántico, las «Intercesiones» dirigidas al Padre o en ocasiones a Cristo, expresan la voz suplicante de la Iglesia, consciente de la preocupación divina por la humanidad, obra de sus manos. El carácter de las intercesiones vespertinas consiste, de hecho, en pedir la ayuda divina para toda categoría de personas, para la comunidad cristiana y para la sociedad civil. Por último, se recuerda a los fieles difuntos.
La Liturgia de las Vísperas culmina con la oración de Jesús, el Padrenuestro, síntesis de toda alabanza y de toda súplica de los hijos de Dios regenerados por el agua y el Espíritu. Al concluir la jornada, la tradición cristiana ha puesto en relación el perdón que se implora a Dios en el Padrenuestro y la reconciliación fraterna de los hombres entre sí: nadie debe albergar ira en su corazón cuando se pone el sol (Cf. Efesios 4, 26).
La oración vespertina concluye con una oración que, en sintonía con Cristo crucificado, expresa la entrega de nuestra existencia en las manos del Padre, conscientes de que su bendición no desfallecerá nunca.
[Traducción del original italiano realizada por Zenit. Al final de la audiencia un sacerdote resumió la intervención del Papa en castellano. Estas fueron sus palabras:]
Queridos hermanos y hermanas:
Las Vísperas se celebran al finalizar el día. Tras la invocación «Dios mío, ven en mi auxilio», se recita un Himno, expresión de la alabanza de la Iglesia en oración. Después dos Salmos y un cántico. A la lectura breve del Nuevo Testamento, sigue el Canto del «Magnificat» para expresar el agradecimiento a Dios por la Redención. Se concluye con las preces, el padrenuestro y la oración final, en la que se presenta nuestra vida a Dios y se pide su bendición.
Saludo con afecto a los peregrinos de lengua española. En especial a la Hermandad de Veteranos de las Fuerzas Armadas, de Huesca, y a los Heraldos del Evangelio del Perú, así como a los demás grupos venidos desde otros países de América latina. Muchas gracias por vuestra atención.
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9. HOMILÍA DEL PAPA EN SU VIGESIMOQUINTO ANIVERSARIO DE PONTIFICADO
Renueva a Dios el don de sí mismo, «del presente y del futuro»
CIUDAD DEL VATICANO, 20 octubre 2003 (ZENIT.org).- Publicamos la homilía que pronunció Juan Pablo II en la celebración eucarística de acción de gracias por su vigesimoquinto aniversario de pontificado el 16 de octubre.
En algunos pasajes el Papa fue asistido en la lectura por el arzobispo Leonardo Sandri, sustituto para los Asuntos Generales de la Secretaría de Estado del Vaticano.
* * *
1. «"Misericordias Domini in aeternum cantabo" – Cantaré eternamente las misericordias del Señor...» (Cf. Salmo 88, 2). Hace veinticinco años experimenté de manera particular la misericordia divina. En el Cónclave, a través del Colegio cardenalicio, Cristo también me dijo, como en una ocasión a Pedro en el Lago de Genesaret: «Apacienta mis corderos» (Juan 21, 16).
Sentía en mi espíritu el eco de la pregunta dirigida entonces a Pedro: «¿Me amas más que éstos?» (Cf. Juan 21, 15-16). ¿Cómo podía no temblar, humanamente hablando ¿Cómo no podía pesarme una responsabilidad tan grande?. Tuve que recurrir a la divina misericordia para que ante la pregunta: «¿Aceptas?», pudiera responder con confianza: «En la obediencia de la fe, ante Cristo mi Señor, encomendándome a la Madre de Cristo y de la Iglesia, consciente de las grandes dificultades, acepto».
Hoy, queridos hermanos y hermanas, me es grato compartir con vosotros una experiencia que dura ya desde hace un cuarto de siglo. Cada día revivo en mi corazón el mismo diálogo entre Jesús y Pedro. En mi espíritu, contemplo la mirada benévola de Cristo resucitado. Él, a pesar de que es consciente de mi fragilidad humana, me alienta a responder con confianza como Pedro: «Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero» (Juan 21, 17). Y después me invita a asumir las responsabilidades que él mismo me ha confiado.
2. «El buen pastor da su vida por las ovejas» (Juan 10, 11). Mientras Jesús pronunciaba estas palabras, los apóstoles no sabían que hablaba de sí mismo. No lo sabía ni siquiera Juan, el apóstol predilecto. Lo comprendió en el Calvario, a los pies de la Cruz, al verle ofrecer silenciosamente la vida por «sus ovejas».
Cuando llegó para él y para los demás apóstoles el momento de asumir esta misión, entonces se acordaron de sus palabras. Se dieron cuenta de que sólo por el hecho de haberles asegurado que Él mismo actuaría a través de ellos, serían capaces de cumplir la misión.
De esto fue particularmente consciente Pedro, «testigo de los sufrimientos de Cristo» (1 Pedro 5, 1), que exhortaba a los ancianos de la Iglesia: «apacentad la grey de Dios que os está encomendada» (1 Pedro 5, 2).
A través de los siglos, los sucesores de los apóstoles, guiados por el Espíritu Santo, han seguido reuniendo la grey de Cristo y guiándola hacia el Reino de los cielos, conscientes de poder asumir esta responsabilidad tan grande sólo «por Cristo, con Cristo y en Cristo».
Esta misma conciencia la tuve cuando el Señor me llamó a desempeñar la misión de Pedro en esta amada ciudad de Roma y al servicio de todo el mundo. Desde el inicio del pontificado, mis pensamientos, mis oraciones y mis acciones han sido animadas por un único deseo: testimoniar que Cristo, el Buen Pastor, está presente y actúa en su Iglesia. Él está en continua búsqueda de cada oveja perdida, la vuelve a llevar al aprisco, cura sus heridas, atiende a la oveja débil y enferma y protege a la fuerte. Por este motivo, desde el primer día, no he dejado nunca de exhortar: «¡No tengáis miedo de acoger a Cristo y de aceptar su potestad!». Repito hoy con fuerza: «¡Abrid, abrid de par en par las puertas a Cristo!». ¡Dejaos guiar por Él! ¡Confiad en su amor!.
3. Al iniciar mi pontificado, pedí: «Ayudad al Papa y a cuantos quieren servir a Cristo y, con la potestad de Cristo, servir al hombre y a toda la humanidad"». Mientras doy gracias junto a vosotros a Dios por estos veinticinco años, marcados totalmente por su misericordia, siento una necesidad particular de expresar mi gratitud también a vosotros, hermanos y hermanas de Roma y del mundo entero, que habéis respondido y seguís respondiendo de diferentes maneras a mi petición de ayuda. Sólo Dios sabe cuántos sacrificios, oraciones y sufrimientos se han ofrecido para sostenerme en mi servicio a la Iglesia. Cuánta benevolencia y atención, cuántos signos de comunión me han rodeado cada día. ¡Que el buen Dios os recompense a todos con generosidad! Os lo pido, queridos hermanos y hermanas, no interrumpáis esta gran obra de amor por el sucesor de Pedro. Os lo pido una vez más: ¡ayudad al Papa y a cuantos quieren servir a Cristo a servir al hombre y a toda la humanidad!
4. A ti, Señor Jesucristo,
único Pastor de la Iglesia,
ofrezco los frutos de estos veinticinco años de ministerio
al servicio del pueblo que me has confiado.
Perdona el mal realizado y multiplica el bien:
todo es obra tuya y a ti sólo se debe la gloria.
Con plena confianza en tu misericordia,
te presento hoy una vez más a quienes confiaste hace años
a mi atención pastoral.
Consérvalos en el amor, reúnelos en tu grey,
carga en tus espaldas a los débiles,
cura a los heridos, cuida a los fuertes.
Sé su Pastor, para que no se pierdan.
Protege la querida Iglesia que está en Roma
y a las Iglesias de todo el mundo.
Asiste con la luz y la potencia de tu Espíritu
a quienes has puesto al mando de tu grey:
que cumplan con empuje su misión de guías,
maestros, santificadores,
en la espera de tu retorno glorioso.
Te renuevo, por intercesión de María, Madre amada,
el don de mí mismo, del presente y del futuro:
que todo se cumpla según tu voluntad,
Pastor supremo, quédate entre nosotros,
para que podamos avanzar contigo seguros
hacia la casa del Padre [hacia la casa del Padre, repitió].
Amén.
[Traducción del original italiano realizada por Zenit]
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10. JUAN PABLO II, EMOCIONADO, BEATIFICA A LA MADRE TERESA DE CALCUTA
El número de asistentes supera todas las previsiones
CIUDAD DEL VATICANO, 19 octubre 2003 (ZENIT.org).- Visiblemente emocionado y feliz, Juan Pablo II proclamó este domingo beata a la Madre Teresa de Calcuta, «a quien siempre he sentido cerca de mí», según reconoció ante 300.000 fieles de todo el mundo que abarrotaron la Plaza de San Pedro y sus alrededores en el Vaticano.
La Jornada Mundial de las Misiones tuvo así como protagonista a la fundadora de las Misioneras de la Caridad (1910-1997) en una eucaristía presidida por el Santo Padre, acompañado de más de un centenar de cardenales y numerosos obispos presentes en Roma con ocasión de la celebración del XXV aniversario del Pontificado de Juan Pablo II.
Con el sari blanco orlado en azul se vio a medio millar de Misioneras de la Caridad en esta ceremonia en la que tuvieron un lugar preferente más de 3.500 pobres que ocuparon las primeras filas ante el altar.
Fue significativa la delegación ecuménica e interreligiosa en esta fiesta, con representantes de la Iglesia ortodoxa y de dos comunidades musulmanas de Albania.
Junto a la sucesora de la Madre Teresa y superiora general de las Misioneras de la Caridad, sor Nirmala Joshi, estuvieron los responsables de los otros institutos fundados por la nueva beata, además de Monika Besra, la mujer india curada inexplicablemente de un tumor abdominal por su intercesión.
«Hermanos, hermanas: También hoy Dios suscita nuevos modelos de santidad, como la Madre Teresa de Calcuta», inició el Papa la celebración.
«Le rogamos que eleve al catálogo de los Beatos a la Sierva de Dios, Teresa de Calcuta», pidió al Santo Padre el arzobispo de Calcuta, monseñor Lucas Sirkar, dando paso a la lectura de los datos biográficos de la religiosa de origen albanés.
Juan Pablo II pronunció entonces la fórmula de Beatificación --«Concedemos que la venerable sierva de Dios Teresa de Calcuta de ahora en adelante sea llamada beata»-- y los fieles rompieron el silencio con un gran aplauso, momento en que se descubrió en la soleada Plaza de San Pedro el tapiz con una imagen de la Madre Teresa sonriendo. Con ella, son 1321 los beatos proclamados en estos 25 años de pontificado.
A continuación, entre danzas y cánticos indios con un profundo sentido de oración y ofrenda, un grupo de jóvenes indias vestidas con sari blanco llevaron en procesión una reliquia de la Madre Teresa hasta el altar.
Tras los pasos de Jesús, la Madre Teresa se convirtió con su vida en «Imagen del Buen Samaritano» en un «itinerario de amor y de servicio que contradice toda lógica humana», constató el Papa en su homilía, leída íntegramente por el arzobispo Leonardo Sandri, sustituto para los Asuntos Generales de la Secretaría de Estado del Vaticano, y por el arzobispo de Bombay, cardenal Ivan Dias.
A la liturgia eucarística de este domingo se añadió el rito indio del «Arati», de adoración y profunda reverencia e intimidad con Dios que se ejecuta en las misas solemnes. Durante el mismo, varias mujeres indias vestidas con coloridos saris interpretaron danzas y ofrecieron incienso y la luz de las llamas entre las flores que alzaron ante el Santísimo.
El Papa, que ha establecido el 5 de septiembre como fecha de celebración de la fiesta de la Madre Teresa --el «día de su nacimiento al cielo»--, al concluir la Eucaristía saludó a los fieles en inglés, macedonio, albanés e italiano y a continuación rezó el Ángelus.
«Recordemos que María Santísima fue siempre el modelo de la Madre Teresa, tanto en la oración como en la acción misionera --dijo Juan Pablo II--. Que por la intercesión de la nueva Beata, la Virgen nos obtenga progresar en el amor a Dios y al prójimo».
Finalmente, el Papa recorrió en un vehículo descubierto la Plaza de San Pedro bendiciendo a la multitud que le acogió entre aplausos y banderas de numerosos países.
Tras la ceremonia –transmitida en directo en medio centenar de países--, los pobres que asistieron a la misma fueron invitados al Aula Pablo VI para compartir junto a Sor Nirmala Joshi un almuerzo servido por embajadores de la FAO (Fondo de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) de todo el mundo.
Delegaciones de 27 países
Las delegaciones oficiales de 27 países quisieron unirse a esta gran fiesta de la Iglesia Universal este domingo en Roma. Representando a Albania asistieron el presidente Alfred Moisiu y el primer ministro, Fatos Nano, junto a otros miembros de la delegación.
A éstos se sumó el presidente Boris Trajkovski de Macedonia --Teresa de Calcuta nació en Skopje; la capital de la actual república de Macedonia en 1910 formaba parte de Albania--.
Siguieron la ceremonia entre otras personalidades el primer ministro de Francia, Jean Pierre Raffarin; la esposa del presidente francés, Bernadette Chirac; el príncipe reinante de Liechtenstein, Hans Adam; la reina Fabiola de Bélgica y el presidente de la Cámara de Diputados de Italia, Pierferdinando Casini.
También acudieron el presidente de Kosovo, Ibrahim Rugova, con una nutrida delegación, y el ex presidente polaco Lech Walesa. Participaron también el primer ministro de Malta, Edward Fenech-Adami, el vicepresidente de Sierra Leona, Solomon Berewa, y las esposas de los presidentes de Polonia, Hungría y el Líbano y del primer ministro de Canadá.
A la beatificación también enviaron delegaciones oficiales Andorra, Jordania, El Salvador, La India, España, Guatemala, Irlanda, Uruguay, Costa de Marfil, Estados Unidos, Kazajstán, Nicaragua, Paraguay, Yemen y la Comisión Europea.
El fundador de la Comunidad Ecuménica de Taizé, el hermano Roger, se contó igualmente entre los presentes.
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11. COLUMNA DEL OBISPO DE SAN ISIDRO- OCTUBRE DE 2003
El valor de los valores
Con gran preocupación veo que muchas veces la gente está alterada, reacciona de manera violenta y agresiva. Esto se advierte en la calle, en los ámbitos laborales y hasta en las casas. Es cierto que los tiempos que vivimos hacen que nos encontremos sometidos a diversas preocupaciones, pero no debemos olvidar el sentido real de nuestra existencia.
Pensemos, por ejemplo, en la inseguridad. Muchos de ustedes dirán que no es un tema sobre el cuál deba ocuparse un obispo. Por supuesto que no me referiré a planes para implementar; quiero proponerles que hagamos una lectura más profunda del tema. ¿Qué significa que en nuestro país muera tanta gente víctima de la inseguridad? ¿Qué nos muestran las estadísticas que a diario recibimos a través de los medios de comunicación?
Evidentemente estamos ante una profunda crisis de valores, ante un alarmante menosprecio de la vida: la propia y la ajena. Y esta realidad no se modifica simplemente con medidas preventivas ni represivas. En muchos casos se han roto los vínculos familiares, y esto es muy grave. Es imposible constituir una sociedad sana sin familias sanas
A veces parecemos estar insertos en una sociedad fragmentada, pero debemos pasar del diagnóstico a las acciones concretas y, en este aspecto, los cristianos tenemos una gran tarea por delante.
Cuando anunciamos el Evangelio lo hacemos para que el otro crezca en su relación filial con Dios. La acción del Espíritu hace que una persona se experimente hijo del Padre y hermano de Jesús. Esta experiencia es la que lo dignifica y lo pone en comunión con los hermanos.
El Amor de Dios tiene consecuencias en nuestras vidas y, por lo tanto, en los valores que nos guían. Ser capaces de brindar testimonio cotidiano de esta experiencia es la esencia de la etapa misionera que emprendemos como Diócesis de San Isidro.
Está finalizando el Año del Rosario, dedicado al redescubrimiento de esta oración que nos permite ir recorriendo distintos momentos de la infancia, de la vida pública y hasta la muerte y resurrección de Cristo. Contemplar el rostro doliente de Cristo es contemplar nuestros propios dolores y, fundamentalmente, el de nuestros hermanos. El Espíritu Santo actúa en cada uno de nosotros y "nos ayuda a adquirir la "tranquila audacia" que capacita para transmitir a los demás la experiencia de Jesús y la esperanza que sostiene a los creyentes." (Redemptoris missio) A través de esta oración que la iglesia nos propone para discernir qué quiere Dios de nosotros, dejémonos guiar por María, que con amor de madre nos dice "hagan lo que Él les diga" (Jn 2,5)
+ Jorge Casaretto
obispo de San Isidro
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Servicios de Noticias
ZENIT
CELAM (Consejo Episcopal Latinoamericano)
EDICOM (Equipo Diocesano de Comunicación – Diócesis de San Isidro)
MAGISTERIO ECLESIAL
http://ar.groups.yahoo.com/group/magisterioeclesial/
Un abrazo, y nuestras oraciones.
Selección y compaginación de noticias: Ricardo Pereira ( pqfatima@... )
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