PARROQUIA NUESTRA SEÑORA DE FÁTIMAAv. Libertador 13.900 - 1640 Martínez Tel. y Fax 4508-8501 // 8502 E-mail: pqfatima@... Página Web: www.fatima.org.ar | |||
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Lunes 24 de noviembre de 2003 - Año V - N° 220
INDICE
I.- NUESTRA DIÓCESIS
1. PARA UNA NUEVA ETAPA”
II.- ARGENTINA
2. IV ENCUENTRO DE ICONOGRAFÍA ARGENTINA
III.- DOCUMENTACIÓN
3. CARTA PASTORAL DE ADVIENTO 2003 - Mons Jorge Casaretto
4. JUAN PABLO II: CRISTO EN LA CRUZ, LA GRANDEZA DE DIOS HUMILLADA POR AMOR
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Boletín Diocesano Diócesis de San Isidro
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I.- NUESTRA DIÓCESIS
Una invitación para los compositores
Esta es una invitación del Equipo Diocesano de Liturgia para todos aquellos que han descubierto en las letras y la música de canciones litúrgicas y religiosas que componen, un modo de expresar su fe y su vida, y la de sus comunidades.
Nuestra diócesis de San Isidro, viene haciendo un camino. Aproximándonos ya a la asamblea que nos reunirá en el 2004, se abre ante nosotros una nueva etapa. Por esto, siguiendo la invitación que los obispos argentinos nos hicieron en la Oración por la Patria, “Argentina, canta y camina”, estamos buscando los cantos que animarán a nuestras comunidades y a cada uno de nosotros, en este nuevo tiempo.
Un tema para los nuevos cantos
Toda la vida diocesana es misionera, y así lo ha sido desde su origen, pero ahora, queremos poner aún más fuerza en el acento misionero y evangelizador. Por esto, el tema central que proponemos para los cantos es el de la MISION. La experiencia del Dios que se comunica y nos salva, nos ayuda a ser conscientes de que Él nos llama y nos envía (vocación y misión). Este es tiempo de compromisos y respuestas a un Dios que nos va expresando su voluntad a lo largo de nuestro camino.
Hay tres dimensiones implicadas por la MISION que podrán también ser tenidas en cuenta:
- La Iglesia toma su fuerza evangelizadora de la CONTEMPLACION del rostro de Cristo, sobretodo crucificado y resucitado, y esto está íntimamente relacionado con la oración de nuestras comunidades.
- La Iglesia misionera vive en COMUNION, porque en la evangelización es fundamental el testimonio.
- La misión debe centrarse en el ANUNCIO, que hoy debe ser más simple y explícito en nuestras palabras y gestos.
Los textos bíblicos referidos a la Misión y el documento “Navega mar adentro”, además de la propia experiencia de fe, y todo lo que el Espíritu quiera inspirar, podrán hacerse fuente para nuestras canciones. Los estilos diversos de expresión que existen en nuestra diócesis hacen que no definamos ninguno en particular y hagamos una invitación abierta a componer cantos para las misas, la oración, la animación.
Los detalles de nuestra propuesta
La fecha tope de recepción será el 15 de diciembre.
Los cantos serán presentados con una grabación en cassette o CD y la letra
escrita con sus notas y/o partitura), indicando el autor y su dirección y T.E.
Los lugares para entregarlos serán:
Obispado de San Isidro (Av. del Libertador 16.199, San Isidro, de lunes a viernes de 10 a 12 hs.);
Pquia. Ntra. Sra. de Lourdes (Posadas 312 , Beccar , de lunes a viernes de 17 a 20 hs.);
Casa Pastoral, Secretaría del Equipo Diocesano de Liturgia (Ituzaingo 90, San Isidro, los miércoles de 17 a 20 hs.).
Entre los cantos recibidos se seleccionarán aquellos que se propondrán a todas las comunidades para acompañar esta nueva etapa de nuestra Iglesia Diocesana.
Nuestra intención es hacer un encuentro de presentación con los temas musicales elegidos a comienzos del año próximo. También esperamos grabar con ellas un CD, para difundirlo a un costo accesible en toda la diócesis.
Para poder dar a conocer aquellos cantos que sean seleccionados, quienes los presenten, autorizan al Equipo Diocesano de Liturgia, a la grabación y difusión de los mismos a través de todo medio .Para consultas, comunicarse con el P. Daniel (4575-4230 o diaz@...)
Equipo Diocesano de Liturgia – Area música.
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II.- ARGENTINA
2. IV ENCUENTRO DE ICONOGRAFÍA ARGENTINA
Buenos Aires, NOV 19 (AICA): Hoy, a las 19, se inaugurará en el Teatro Santa María, Montevideo 842, el IV Encuentro de Iconografía Argentina, que organiza San Pablo. Auspiciada por el arzobispado de Buenos Aires, la muestra se extenderá hasta el 19 de diciembre, de lunes a domingos de 16 a 21. Informes: (011) 5555-2400
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III.- DOCUMENTACIÓN
3. CARTA PASTORAL DE ADVIENTO 2003
La misión nace de la comunión con Dios y con los hermanos
Queridos amigos:
Hemos dedicado las últimas pastorales al tema de la oración, lo hemos visto útil y necesario en estos tiempos de crisis e incertidumbre: hundir más y más las raíces de nuestra vida en Dios.
En este Adviento quiero proponerles para la reflexión, un tema ligado a nuestra Iglesia local, ya que el año próximo tendremos la Asamblea diocesana. En ella intentaremos encontrar las líneas de acción que iluminarán la vida de nuestra Iglesia en los próximos años para entrar en una etapa más misionera. Esto significa un intento de crecer aún más en nuestra espiritualidad, en la vida de comunión eclesial, en un anuncio del Evangelio más explícito y adaptado a las distintas circunstancias.
Todas las comunidades están recibiendo instrucciones para preparar la Asamblea. Esta carta pastoral nos puede ayudar a crear un clima espiritual propicio para este encuentro.
Tomaremos como punto de partida el primer capítulo de "Navega mar Adentro", que es un documento que los obispos argentinos publicamos hace unos pocos meses y por medio del cual queremos ayudarnos a concretar caminos más evangelizadores en los próximos tiempos.
Una lectura atenta de este documento nos hacer ver que en nuestro país existen dos grandes problemas que son como la raíz de muchos de nuestros males:
· Está profundamente afectada la dignidad de las personas, especialmente de nuestros hermanso más pobres y excluidos.
- Están profundamente debilitados y a veces hasta dañados los vínculos entre las personas, lo cual impide una sana convivencia en la vida familiar y en las instituciones de la sociedad.
¿Como iluminamos esta realidad a partir de la fe?
1. El amor de Dios nos da dignidad
Para todo cristiano, la fuente inspiradora de su vida es Dios mismo. Por eso, para conocer el valor de la persona y lo importantes que son los vínculos entre nosotros debemos referirnos al misterio de la comunidad divina: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Las tres personas de la Trinidad encuentran su plenitud entregándose recíprocamente, formando así una comunidad de amor. Vamos a tratar de "inspirarnos" en este modelo para pensar el valor de la persona humana y la calidad de las relaciones que estamos llamados a establecer entre nosotros.
El capítulo 1 de "Navega Mar Adentro", plantea cuál es la fuente de toda evangelización, desde donde hay que encarar la misión: la vida en el Espíritu. ¿Qué queremos decir con esto? Que el Evangelio es el fundamento y la fuerza para renovar la vida de las personas.
NMA, nos recuerda que la certeza que nos da vida es esta: "Dios es amor" (1Jn 4,8). Esto no es para nosotros una afirmación teórica, sino el fundamento de nuestra existencia: Dios nos ama personalmente y su amor nos sostiene. Ese es nuestro valor, nuestra dignidad.
El texto nos recuerda que conocemos el amor del Padre, contemplando el rostro de Jesucristo, con la luz del Espíritu Santo (ver NMA n°6) Mirando y conociendo la vida, el ministerio, la muerte y la resurrección del Señor, podemos captar el amor que Dios nos tiene. Esta es una tarea fundamental de la vida cristiana: tenemos que conocer el amor de Dios, no por un afán educativo, o de una manera intelectual, sino de una manera vital.
Solamente si yo me doy cuenta, con todo el corazón de que Dios me ama y está comprometido conmigo, puedo ser conciente de cuánto valgo y me puedo entregar a Él en respuesta de amor.
A esta conciencia puedo llegar conociendo la vida de Jesús y todo lo que ha hecho por nosotros, por mí, por cada uno. Necesito también ver, contemplar y comprender lo que Dios ha hecho no sólo en la historia en general, sino en mi vida personal: cómo me dió la vida, me acompañó y me cuidó en medio de todas las dificultades que pude haber tenido. Qué personas, acontecimientos y medios puso en mi camino, para que yo pudiera conocerlo y llegar al día de hoy. En cuántas cosas tuvo que intervenir la Providencia para que yo esté hoy leyendo esta carta, viviendo la fe de alguna manera.
Solamente una contemplación hecha desde corazón de todas estas situaciones, me puede llevar a un encuentro con Dios que transforme mi vida. Por eso es tan importante "conocer" el amor que Dios nos tiene. Conocer este amor es una gracia, que tenemos que pedir. En germen, en semilla, este regalo está en nuestro bautismo, y nosotros tenemos que cultivarlo para que crezca.
En una palabra: EL FUNDAMENTO DE MI DIGNIDAD COMO PERSONA ES EL AMOR QUE DIOS ME TIENE.
Cuando nos experimentamos muy amados por el Señor correspondemos poniéndonos a su servicio y comunicando la alegría de reconocernos hijos de este Padre bueno. Queremos que muchos conozcan y disfruten de lo que nosotros conocemos y disfrutamos y nos ponemos en marcha para hacer que este mundo sea algo más digno del plan que Dios tiene para nosotros.
De la profunda confianza esperanzada en el amor que Dios nos tiene, nace la misión de la Iglesia. Así queremos encarar la misión en este tiempo de nuestra vida diocesana.
- El amor de Dios nos lleva dignificar a los hermanos
"Navega Mar Adentro" nos habla de la evangelización en términos de misericordia. Si nos experimentamos así amados por Dios, aprendemos a amar a los demás de una manera nueva, entramos en la dinámica del amor del Padre, que es una dinámica de generosidad y misericordia. No sólo nos sentimos y sabemos valiosos, sino que reconocemos este valor y esta dignidad en cada persona. Sabemos que Dios nos quiere felices y buscamos que todos los hombres conozcan este anuncio y sean efectivamente felices, que encuentren plenitud en sus vidas, aún en medio del dolor y de las dificultades.
El n° 11 de NMA nos dice "La espiritualidad evangelizadora está marcada por un intenso amor a cada persona", y por lo tanto vá más allá del sólo anuncio de la Palabra de Dios. Lo que aquí se dice es que lo que evangeliza con eficacia es la caridad.
Perdonar, compartir los bienes, tener paciencia, luchar contra la injusticia, etc, son modos de anuncio, ya que no hay nada que hable de Dios tan elocuentemente como un acto de amor.
- El amor de Dios sana y renueva nuestros vínculos
Al escribir NMA, los obispos estábamos muy de acuerdo en insistir en los aspectos comunitarios del mensaje de Jesús, al observar cuán deteriorados están los vínculos entre los argentinos y cuántos males surgen de ese deterioro.
No tenemos que buscar mucho en el Evangelio, para descubrir que el amor a Dios y al hermano es lo central del mensaje de Jesús y que la unidad de los discípulos del Señor nos hace creíbles frente al mundo (ver Jn 17,21).
Esto es lo que llamamos "mística de comunión". Parece algo muy espiritual y difícil, pero se trata de ser comunidad, como Dios es comunidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo viviendo en igualdad y reciprocidad de amor. De ese amor de unidad ha nacido el hombre.
El pecado en nuestro corazón y el pecado plasmado en las estructuras sociales, nos ha hecho olvidar nuestra vocación de unidad, pero todo hombre la presiente en el fondo de su ser y experimenta de algún modo la nostalgia de la unidad perdida con el prójimo.
En nuestra Argentina actual, vivimos situaciones de exclusión, de separación y de división que claman al cielo y que desdibujan totalmente nuestra vocación. Separados, divididos y enemistados, no sólo ocultamos el mensaje de Jesús, sino que nos volvemos menos personas.
¿Por dónde comenzar a reconstruir los vínculos deteriorados de nuestro país? Siendo sinceros y realistas, podemos comenzar por casa, por nuestras familias y comunidades de Iglesia. También nosotros estamos muchas veces divididos y enemistados. Tenemos mucha tarea por delante al respecto: comprender, ponernos en el lugar del otro, aprender a valorar lo distinto, no cansarnos de dialogar y de tener paciencia... todas tareas muy simples y elementales, pero extremadamente difíciles, como lo es el sencillo y cotidiano amor coherente al hermano. Reconstruir los vínculos entre nosotros, en la vida familiar y eclesial, es la tarea más importante de este tiempo y el testimonio más fuerte que podemos ofrecer en nuestra patria dividida.
¿Cómo vamos a aprender a amar de esta manera, siendo que nosotros mismos estamos atravesados por la enemistad y las divisiones? Vamos a comenzar, poniéndonos con mucha humildad en manos de Dios en la oración, pidiéndole que nos dé las fuerzas y nos muestre los caminos. Con mucha fe en lo que el Señor puede hacer, nos ponemos sencillamente en marcha... Esta es la mística de la comunión. Cuando estamos animados por el amor a Dios, mejoran concretamente nuestras relaciones personales en la familia, en el trabajo, en el barrio, etc.
"La clave de la espiritualidad de comunión para la Nueva Evangelización, es el amor fiel y perseverante" (ver NMA n°19) es una afirmación que no es nueva, ni espectacular, pero que es profundamente cierta. No busquemos en otro lugar el secreto de la eficacia de nuestra tarea evangelizadora. El Reino de Dios crece silenciosamente, sin hacerse sentir, pero está presente y actuante entre nosotros (ver Lc 17,20-21). Sólo Dios crea y hace crecer, pero necesita de nuestra cotidiana disponibilidad para llevar adelante su obra.
Una experiencia clarificadora
Me gustaría terminar esta carta poniendo un ejemplo clarificador.
A partir de nuestra crisis que vivió un punto máximo a finales del año 2001 y durante todo el 2002, aparece un fenómeno que es expresión visible de la exclusión social a la que están sometidos tantos argentinos. Debido a la falta de trabajo, muchos hombres y mujeres incluso jóvenes y niños, se han visto obligados a realizar el oficio de cartoneros. Rápidamente en los diversos barrios aparecieron distintos sentimientos contrapuestos: escándalo ante esta expresión de la miseria, miedo, compasión, etc. Algunos vecinos quisieron tomar precauciones porque pensaron que detrás de este fenómeno se escondía la posibilidad de nuevos robos y de mayores inseguridades. Otros, por el contrario, sintieron la necesidad de "hacer algo".
¿Cómo reaccionaron las comunidades más maduras? Tanto en los barrios en donde viven los cartoneros, como en las comunidades visitadas por ellos, algunos cristianos quisieron canalizar sus respuestas desde una acción más solidaria. Ciertos grupos se reunieron para solicitar a las autoridades la obligación de que los desechos fueran clasificados en distintas bolsas de plástico, a fin de evitar que nuestros hermanos tuvieran que realizar el duro trabajo de revisar la basura. Muchas comunidades se organizaron para que estas personas tuvieran asegurados algunos centros para recibir alimentos y bebidas calientes, especialmente durante el invierno. En muchos casos comenzaron a plantearse propuestas más de fondo como la posibilidad de organizar micro-emprendimientos o inventar algunas salidas laborales.
En los barrios donde los cartoneros viven, muchas comunidades decidieron reunirlos para poder conversar entre ellos sobre algunas maneras de realizar mejor el trabajo. Así se lograron algunos servicios de trenes especiales en horarios que facilitan el traslado a los lugares de trabajo, en otros lugares se realizaron experiencias comunitarias en la compra de alimentos y no faltó alguna comunidad que quiso celebrar el día de la familia cartonera para que este duro trabajo también pudiera festejarse con gozo y sana alegría.
Pongo este ejemplo porque consciente o inconscientemente muchas comunidades cristianas reaccionaron con dos respuestas fundamentales.
La primera, fue la de resaltar que lo que hacen los cartoneros es "trabajar". Este trabajo, como tal, es un medio para crecer en dignidad personal y familiar.
En segundo lugar, se intentó reunirlos y tener algún intercambio comunitario con ellos. Esto condujo a un discernimiento sobre los males y los bienes de esta nueva manera de ganarse la vida, procurando mejorar los vínculos de estos hermanos con Dios, entre ellos y con la sociedad. En todos los casos se buscó evitar reacciones basadas en el temor o el miedo y, por el contrario comprender esta difícil situación, desde el servicio y la solidaridad.
En síntesis: se trabajó por la dignidad personal y por humanizar los vínculos, las relaciones de estos hermanos con la sociedad.
Recapitulando: ¿Qué nos dice todo esto en este momento de nuestra vida diocesana?
Aunque esta podría ser una pregunta de la "Guía de trabajo" que siempre hacemos, la colocamos aquí, porque creo que es providencial que aparezca "Navega Mar Adentro" en este momento de nuestra vida diocesana. Nos preparamos para vivir nuestra Asamblea y para trazar juntos nuevas propuestas pastorales; por otra parte venimos reflexionando largamente sobre la oración y viviendo de manera muy intensa el tema de la Adoración Eucarística en nuestras comunidades.
Planteamos aquí un punto de partida concreto y humilde pero fundamental para nuestra pastoral diocesana: si no vivimos a fondo nuestra vocación cristiana, sino vivimos en el Espíritu Santo, no podremos transmitir eficazmente el Evangelio.
De la decisión renovada y cordial de vivir según el Espíritu, de seguir a Jesús y de hacerlo en Iglesia, brota toda la eficacia de nuestra Evangelización y todo el entusiasmo que necesitamos para emprender una tarea que se presenta humanamente con muchas dificultades. En el Nombre del Señor, nos animamos a "navegar mar adentro y echar las redes"(ver Lc 5,4).
Queridos amigos: Les invito a vivir este Adviento, renovando nuestra esperanza en el Señor que siempre viene a nosotros. Les pido que esta carta continúe con la reflexión personal y comunitaria. Que el Espíritu Santo nos dé la audacia y la valentía que necesitamos para llevar adelante la misión a la que somos enviados,
Una cordial Bendición para cada uno,
que tengamos una Navidad muy feliz, y que la preparemos en una solidaria esperanza,
+Jorge Casaretto
Obispo de San Isidro
Carta pastoral de Adviento 2003
Guía de Trabajo
Tal como hicimos en otras cartas pastorales, nos vamos a ayudar con una guía de trabajo en nuestra reflexión personal y comunitaria.
¿Qué es una Guía de Trabajo?
Es una serie de preguntas que nos ayudarán a interiorizar los contenidos de la CARTA PASTORAL. No se trata de encontrar la "respuesta correcta", sino de preguntarnos acerca de lo que estamos reflexionando, para ver qué repercusión tienen estas realidades en la vida de cada uno de nosotros. Sería bueno que escribamos las respuestas, ya que el ejercicio de escribir nos ayuda a concentrarnos y a ponernos en contacto con nuestro interior. Si queremos, después podemos compartir lo que hemos reflexionado, con nuestra familia o comunidad.
Aquí van las preguntas:
1. Miro mi vida: ¿Cómo me encuentra la llegada del año 2004? ¿Contento, cansado, desanimado, con ilusiones...? ¿Puedo reconocer el amor de Dios en mi vida? ¿En qué signos concretos?
- En la carta recordamos que "EL FUNDAMENTO DE MI DIGNIDAD COMO PERSONA ES EL AMOR QUE DIOS ME TIENE" ¿Creo de corazón que Dios me ama? ¿En qué signos de mi vida cotidiana se expresa esta certeza?
- Ser digno significa ser valioso. ¿Me doy valor a mi mismo/a? ¿En qué cosas concretas puedo ver esto? ¿Le doy valor a lo que hago? ¿Cuido mi salud? ¿Tengo respeto por mi cuerpo?
- Mi vida es sagrada, como lo es la de los hermanos ¿Cómo anda mi respeto por los demás? ¿Valoro sus opiniones, su trabajo, su modo de ser y de pensar? ¿Las personas que están a mi alrededor se sienten valoradas por mí? Un buen ejercicio sería preguntarles a las personas que viven y trabajan conmigo si se sienten valoradas por mí.
- ¿Cómo son las relaciones personales en mi familia? ¿agresivas, amables, tensas, cordiales....? ¿en mi barrio? ¿con mis compañeros de trabajo o estudio? ¿en mi comunidad parroquial? ¿Qué podría hacer yo para mejorar mis vínculos con los que me rodean?
- ¿Cómo estoy viviendo esta crisis nacional de los últimos años? ¿Pude darme cuenta del sufrimiento de los demás? ¿Soy consciente que hay muchos hermanos que tienen muchas más necesidades y carencias que yo? ¿Expresé mi solidaridad de alguna manera? Frente a la situación que vivimos ¿Cómo reacciono? ¿Con individualismo, indiferencia, creatividad, solidaridad...?
- ¿Qué me gustaría pedirle a Jesús en esta Navidad? ¿Qué me gustaría ofrecerle al Niño Jesús? Sería lindo hacer una oración en familia junto al pesebre, haciendo una lista de todas las cosas que el Señor nos ha regalado en el 2003.
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4. JUAN PABLO II: CRISTO EN LA CRUZ, LA GRANDEZA DE DIOS HUMILLADA POR AMOR
Comenta el cántico de la Carta de san Pablo a los Filipenses (2, 6-11)
CIUDAD DEL VATICANO, 19 noviembre 2003 (ZENIT.org).- Publicamos la intervención de Juan Pablo II en la audiencia general de este miércoles, dedicada a comentar el Cántico de la Carta de san Pablo a los Filipenses (2, 6-11), «Cristo, siervo de Dios».
Cristo, a pesar de su condición divina,
no hizo alarde de su categoría de Dios;
al contrario, se despojó de su rango
y tomó la condición de esclavo,
pasando por uno de tantos.
Y así, actuando como un hombre cualquiera,
se rebajó hasta someterse incluso a la muerte,
y una muerte de cruz.
Por eso Dios lo levantó sobre todo
y le concedió el "Nombre-sobre-todo-nombre";
de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble
en el cielo, en la tierra, en el abismo,
y toda lengua proclame:
Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.
1. La Liturgia de las Vísperas comprende, además de los Salmos, algunos cánticos bíblicos. El que se acaba de proclamar es sin duda uno de los más significativos y de los de mayor densidad teológica. Se trata de un himno engarzado en el capítulo segundo de la Carta de san Pablo a los cristianos de Filipos, la ciudad griega que se convirtió en la primera etapa del anuncio misionero del apóstol en Europa. El Cántico es considerado como una expresión de la liturgia cristiana de los orígenes y para nuestra generación es motivo de alegría el poder asociarse, después de dos milenios, a la oración de la Iglesia apostólica.
El Cántico presenta una doble trayectoria vertical, un movimiento que en un primer momento desciende y que después asciende. Por un lado se da el descenso humillante del Hijo de Dios cuando, en la Encarnación, se hace hombre por amor a los hombres. Cae en la «kenosis», es decir, en el «despojo» de su gloria divina, que le lleva hasta la muerte en la cruz, el suplicio de los esclavos que ha hecho de él el último de los hombres, auténtico hermano de la humanidad sufriente, pecadora y repudiada.
2. Por otro lado, se presenta la ascensión triunfal que tiene lugar en Pascua, cuando Cristo es restablecido por el Padre en el esplendor de la divinidad y es ensalzado como Señor por todo el cosmos y por todos los hombres ya redimidos. Nos encontramos ante una grandiosa relectura del misterio de Cristo, sobre todo del misterio pascual. San Pablo, además de proclamar la resurrección (Cf. 1 Corintios 15, 3-5), recurre también a la definición de la Pascua de Cristo como «exaltación», «ensalzamiento», «glorificación».
Por tanto, desde el horizonte luminoso de la trascendencia divina el Hijo de Dios ha superado la infinita distancia que separa al Creador de la criatura. No se apegó a «su categoría de Dios», que le compete por naturaleza y no por usurpación: no quiso conservar celosamente esta prerrogativa como un tesoro ni utilizarla para su ventaja. Es más, Cristo se «vacío», se «humilló» a sí mismo y se presentó como pobre, débil, destinado a la muerte infamante de la crucifixión. Precisamente de esta humillación máxima parte el gran movimiento ascensional descrito en la segunda parte del himno de san Pablo (Cf. Filipenses 2, 9-11).
3. Ahora Dios «levanta» a su hijo, concediéndole un «nombre» glorioso que, en el lenguaje bíblico, hace referencia a la misma persona y a su dignidad. Este «nombre» es «Kyrios», «Señor», el nombre sagrado del Dios bíblico, aplicado ahora a Cristo resucitado. Pone en actitud de adoración al universo, descrito según la división de cielo, tierra, y abismo.
El Cristo glorioso aparece en el final del himno como el «Pantokrator», es decir, el Señor omnipotente que destaca triunfalmente en los ábsides de las basílicas paleocristianas y bizantinas. Lleva todavía los signos de la pasión, es decir, de su verdadera humanidad, pero se presenta ahora en el esplendor de la divinidad. Cristo, que está cerca de nosotros en el sufrimiento y en la muerte, nos atrae ahora hacia sí en la gloria, bendiciéndonos y haciéndonos partícipes de su eternidad.
4. Concluimos nuestra reflexión sobre el himno de san Pablo con las palabras de san Ambrosio, que retoma con frecuencia la imagen de Cristo que «se despojó de su rango», humillándose --como aniquilándose («exinanivit semetipsum»)-- en la encarnación y en la entrega de sí mismo sobre la cruz.
En particular, en el Comentario al Salmo 118 el obispo de Milán dice así: «Cristo, clavado en el árbol de la cruz..., fue atravesado por la lanza y salió sangre y agua, más dulce que todo ungüento, víctima grata a Dios, expandiendo por todo el mundo el perfume de la santificación. De hecho, al hacerse hombre siendo Verbo, se impuso límites; a pesar de que era rico, se hizo pobre para enriquecernos con su miseria (Cf. 2Corintios 8, 9); era poderoso y se presentó como un miserable, hasta el punto de que Herodes lo despreciaba y se reía de él; era capaz de hacer temblar la tierra y sin embargo permanecía clavado a aquel árbol; era capaz de cubrir el cielo con las tinieblas, de crucificar al mundo, y sin embargo fue crucificado; su cabeza desfallecía y sin embargo en ese momento se manifestaba el Verbo; había sido anulado, y lo llenaba todo. Dios descendió y elevó al hombre; el Verbo se hizo carne para que la carne pudiera reivindicar para sí el trono del Verbo a la diestra de Dios; se había convertido en una herida, y sin embargo manaba de él ungüento; parecía innoble y sin embargo era Dios» (III,8, Saemo IX, Milano-Roma 1987, pp. 131.133).
[Traducción del original italiano realizada por Zenit. Al final de la audiencia, un colaborador del Papa hizo una síntesis de la intervención castellano. Estas fueron sus palabras]
Queridos hermanos y hermanas:
El Cántico bíblico proclamado antes, con el cual nos unimos a la plegaria de la Iglesia apostólica, tiene una gran densidad teológica. San Pablo presenta la Pascua de Cristo como "exaltación" y "glorificación". Cristo no quiso conservar su prerrogativa de ser igual a Dios, sino que se "humilló" a sí mismo mostrándose pobre, débil y destinado a la muerte ignominiosa de la cruz. Por eso Dios lo "levantó" dándole un nombre glorioso. Resucitado, manifiesta las señales de su pasión, es decir, su verdadera humanidad, pero se revela también en el esplendor de su divinidad.
[El Papa pronunció a continuación este saludo a los peregrinos de lengua española]
Saludo cordialmente a los visitantes de lengua española, en especial a los sacerdotes latinoamericanos que realizan un curso de espiritualidad misionera, a las Siervas de María Ministras de los Enfermos, así como al Club Atlético de Madrid y a los demás grupos de América Latina. Cristo resucitado nos invita a todos a seguirle en la gloria eterna.
Muchas gracias.
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VI.- PARA VISITAR
PARA CHICOS Y NO TAN CHICOS
Encontramos una pagina en Internet que nos pareció interesante por la propuesta: Jugar, divertirse y aprender un poquito más sobre nuestra religión. Es un portal que ofrece varias formas de divertirse. Les dejamos una pequeña introducción que ellos mismo hacen en su página:
Esperamos pase un momento agradable en esta sección de nuestra página. Puede elegir entre nuestras opciones interactivas para entretenimiento en línea, o bien, bajar nuestros software para jugar en su computadora en el momento que lo prefiera. Debemos aclarar que los juegos en línea y los software son distintos, por lo que quizá deba jugar con ambos.
Y los invitamos entonces a visitar para que puedan ustedes mismos catalogar el servicio que nos ofrecen. La dirección es: http://www.evangelizando.cjb.net/ y buscamos el link Diversión
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Servicios de Noticias
ZENIT
AICA
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BOLETÍN DIOCESANO DIÓCESIS DE SAN ISIDRO
Un abrazo, y nuestras oraciones.
Selección y compaginación de noticias: Ricardo Pereira ( pqfatima@... )
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