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Noticias Parroquia Fátima 03-10-05 300   Lista de mensajes  
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PARROQUIA NUESTRA SEÑORA DE FÁTIMA

Av. Libertador 13.900 - 1640 Martínez - Tel. y Fax 4508-8501 // 8502
Página Web: www.fatima.org.ar

Noticias desde la Parroquia de Fátima
Lunes 3 de octubre de 2005 - Año VIII - N° 300
INDICE
NUESTRA PARROQUIA
SANTA SEDE
Renovándonos
El Santo Padre escoge el tema para la Jornada Mundial de las Comunicaciones sociales
Asamblea Parroquial
DOCUMENTACIÓN
NUESTRA DIÓCESIS
En el Sínodo la Iglesia se juega su credibilidad para anunciar a Cristo, considera Benedicto XVI
Columna del Obispo
Números y novedades del Sínodo de los obispos
Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia
¿Qué es y para qué sirve el Sínodo de los obispos?
ARGENTINA
¿Cómo funciona el Sínodo de los obispos?
El Card. Bergoglio reclamó una respuesta para la niñez
Las 21 asambleas del Sínodo celebradas desde el Concilio Vaticano II
Multitudinaria peregrinación Juvenil a Luján
Benedicto XVI: Himno a Dios que hace maravillas
MUNDO

Una página web para preparar la Conferencia General del Episcopado Latinoamericano

Servicios de Noticias

NUESTRA PARROQUIA

Renovándonos
Cumplimos 300 ediciones de este boletín, queremos agradecer a todos los que nos acercan sus sugerencias, y a las agencias de noticias que nos brindan material y nos cuentan como un medio válido para dar a conocer y difundir información de nuestra Iglesia.
Compartimos con ustedes la alegría de haber ido creciendo en número de suscriptores, llegando a ser a la fecha 330 personas las que reciben semanalmente las noticias desde nuestra Parroquia.
Asi mismo, los invitamos a promocionar este boletín,  invitando a todos aquellos que lo deseen, solicitar por medio de nuestra página web http://www.fatima.org.ar/noticias.htm, este servicio.
Agradecemos una vez más el acompañamiento de todos.
Los saludamos en Cristo.
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Asamblea Parroquial
“Demos testimonio del amor de Dios y nuestra familia crecerá en el Amor”

SABADO 15 DE OCTUBRE A LAS 14.30 hs

Comenzará con una charla de Inés O. de Lanús sobre la familia.

La misa presidida por nuestro Obispo será a las 18.30 hs.

PARA TENER EN CUENTA
El sábado 15 de la Asamblea, la Misa se celebrará a las 18,30  y no a las 19,30 como todos los sábados
Los esperamos
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NUESTRA DIOCESIS

Columna del Obispo
Elecciones: tiempo de balance y compromiso.

Querido amigos, una vez más se acerca el tiempo de las elecciones. ¡Que bueno poder ir creciendo en el habito de votar! Para los que hemos transitado diferentes épocas de la Argentina, sabemos que más allá de las crisis que nos tocan pasar, el vivir en democracia es una realidad que debemos cuidar y hacer crecer en nuestra conciencia social.
Frente a cada acto electoral que me toca vivir, como ciudadano y hombre de fe, siento en mi interior la necesidad de hacer un balance de lo vivido, no solo en el ámbito de lo personal o en mi misión como obispo, sino sobre todo en el ámbito de lo social, en mi rol de ciudadano argentino, que sueña y lucha por una patria sin excluidos donde la justicia social, el derecho, la verdad, son valores que nos unen y nos comprometen a trabajar juntos.
Desde ya que no siempre es tarea fácil evaluar la historia y los acontecimientos, siempre vemos como en cada situación son tantas las variables que intervienen, que por momentos pareciera imposible realizar esta tarea. Es por eso que me atrevo a animarlos a asumir el desafío de analizar desde los valores y principios fundamentales los distintos acontecimientos que hemos vivido, y así ir teniendo indicadores que nos muestren el camino que vamos recorriendo. Cada uno tiene su modo de interpretar los hechos y evaluarlos, por eso es que debemos tener en cuenta el bien común, como principio integrador de todas las acciones, que de ninguna manera puede excluir el desarrollo y la dignidad de la persona, y por lo tanto el crecimiento y desarrollo de la sociedad y nuestro pueblo. Creo que ante un nuevo acto electoral, vivido con responsabilidad, no puede faltar este momento de balance personal.
Si he dicho que es conveniente hacer balances de lo que vamos viviendo, es porque creo que para asumir con compromiso nuestro voto, no podemos quedarnos solo en lo que otros dicen y nos quieren mostrar. El compromiso social reclama de nosotros conocimiento, opinión y, porque no, también participación en la acción social y comunitaria. Un modo concreto que tenemos de participar y que además es un derecho que nos corresponde, es conocer para poder elegir y decidir responsablemente.
Todos debemos aportar con responsabilidad lo mejor de cada uno para el bien común, y los cristianos, a ejemplo de Jesucristo que asumió la condición humana, comprometido con su tiempo y su historia, debemos reconocer que el camino del evangelio debe inundar todas las realidades en la que nos movemos, y por lo tanto, con compromiso y entrega, asumir el desafío de ser profetas de nuestro tiempo, anunciando la voluntad del Padre y denunciando los comportamientos que se oponen al evangelio, aún en el ámbito de la política.
Este es nuestro tiempo, somos los protagonistas de esta parte de la historia, vivamos comprometidos el hoy, y esperemos confiados en el mañana.
Con afecto,

+ Jorge Casaretto
Obispo de San Isidro
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Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia
Experiencia y desafío

Panelistas confirmados:
Mons. Jorge Casaretto - Juan Carr y Juan Pablo Cafiero

¿Qué espera la sociedad de la Iglesia?
¿Qué aportes puede hacer la Doctrina Social de la Iglesia a la cultura solidaria?

Miércoles 5 de Octubre, 19:30 horas.
Colegio Mallinckrodt
Edison 193, Martínez

Mons. Jorge Casaretto, Obispo de San Isidro, Juan Carr, voluntario de la Red Solidaria, Juan Pablo Cafiero, Ministro de Trabajo y Desarrollo Humano de la Provincia de Buenos Aires.

Organiza: Consejo Diocesano de Pastoral
Prensa e informes: EDICOM (Equipo Diocesano de Comunicación)
4512-3851 - comunicacion@...
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ARGENTINA

El Card. Bergoglio reclamó una respuesta para la niñez
Luján, OCT 2 (AICA): El arzobispo de Buenos Aires y primado de la Argentina, cardenal Jorge Mario Bergoglio, exhortó hoy a tomar conciencia de que “cada chico marginado, abandonado o en situación de calle, con deficiente acceso a los beneficios de la educación y la salud, es la expresión cabal no sólo de una injusticia sino de un fracaso institucional que incluye tanto a la familia como también a sus vecinos, a las instituciones barriales, a su parroquia y a los distintos estamentos del Estado en sus diversas expresiones”.

“Muchas de estas situaciones reclaman una respuesta inmediata, pero no con la inmediatez de las luces de bengala. La búsqueda e implementación de respuestas no emparchadoras no pueden hacernos olvidar que necesitamos un cambio de corazón y de mentalidad que nos lleve a valorar y dignificar la vida de estos chicos desde el seno de su madre hasta que descansen en el seno del Padre Dios, y a obrar cada día en consecuencia”, subrayó.

En una “Carta por la Niñez”, que fue leída a los jóvenes que peregrinaron a Luján, el purpurado porteño –ausente porque se encuentra en Roma participando del Sínodo de Obispos sobre la Eucaristía-  instó a “adentrarnos en el corazón de Dios y comenzar a escuchar la voz de los más débiles, estos niños y adolescentes, y recordar las palabras del Señor: ‘Cuídense de despreciar a cualquiera de estos pequeños, porque les aseguro que sus ángeles en el cielo están constantemente en presencia de mi Padre celestial’”.

“Tanto esas voces como la palabra del Señor deberían conmovernos en nuestro compromiso y en nuestra acción: Nunca la niñez abandonada en nuestra ciudad; nunca la adolescencia y la juventud marginada en nuestra ciudad; ningún cristiano, ninguna parroquia, ninguna autoridad indolente o indiferente frente al vía crucis de nuestras familias y de nuestros niños; ningún egoísmo o interés personal o sectorial menguando el esfuerzo y el compromiso que dilate la necesaria unidad y coordinación para el esfuerzo impostergable e inmediato”.

Tras manifestar su “preocupación y dolor por esta situación”, el cardenal Bergoglio pidió que, en el camino de la Asamblea Arquidiocesana, “nuestros ojos no se acostumbraran a este nuevo paisaje ciudadano que tiene como protagonistas a los niños”.

“Les pido, por favor  -reiteró-, que abramos nuestro corazón a esta realidad dolorosa. Los Herodes de hoy tienen muchos rostros diversos, pero la realidad es la misma: se mata a los niños, se mata su sonrisa, se mata la esperanza. Son carne de cañón. Miremos con ojos renovados a estos niños de nuestra ciudad y animémonos a llorar. Miremos a la Virgen y digámosle desde el llanto de nuestro corazón: “Madre, ayúdanos a cuidar la vida”.

Anexo
El cardenal Bergoglio distribuyó junto con su carta un “anexo” con el trabajo que lleve adelante con la Vicaría Episcopal de Niños, la Comisión de Niñez y Adolescencia en Riesgo, algunos jueces y legisladores porteños, en el que aseguró que “la actividad estatal no puede reducirse a lograr una reforma de legislación en materia de niñez, que se adapte a la Convención sobre los Derechos del Niño, sino que debería hacer hincapié en la efectivización de dicha Convención a través de la ‘gestión monitoreo’ de las políticas públicas destinadas a restablecer los derechos vulnerados (necesidades insatisfechas).

“No se trata solamente de dictar leyes  -advirtió-  sino de cumplirlas adecuadamente mediante una gestión efectiva, en un marco de redistribución de la riqueza y de creación de empleo”.

También consideró necesario “desarrollar  programas orientados a favorecer el acceso, y la permanencia en la escuela, donde deben estar comprometidos  los maestros, las familias y  los propios niños”; e implementar “rápidamente políticas de Estado destinadas al desarrollo de las familias de escasos recursos”.

El Arzobispo pidió a los dirigentes, tanto los que conducen los destinos del Gobierno de la  Ciudad como los de la oposición, que “confeccionen un plan destinado a abolir todas las prácticas de trabajo infantil y toda otra forma de explotación de la niñez”, y que acuerden “rápidamente” políticas aplicadas a la educación pública, de forma tal que “los docentes, percibiendo un salario acorde a sus necesidades, puedan dedicarse de pleno a la instrucción, educación y motivación de los menores a efectos que éstos descubran los valores esenciales de la vida.

 “De esa forma la docencia volverá a encontrar los principios esenciales de su existencia”, subrayó.

El purpurado demandó, además, que “apliquen rápidamente un plan sistematizado tendiente a proteger sanitariamente a las familias de menores recursos, de manera tal que los niños desde su concepción en el seno materno sean atendidos médicamente y se continué su evolución y crecimiento”.

“Una sociedad que se precie de tal, no puede ignorar los valores que llevan a la realización plena del hombre en todo su desarrollo. Y, entre esos valores, cabe destacar la dimensión religiosa. El hombre es imagen de Dios y llamado a la comunión con Él.

Por último, el cardenal Bergoglio afirmó que “las políticas implementadas hasta la fecha han producido graves daños a los dos extremos de la vida, precisamente el de las personas más indefensas de esta sociedad: los niños y los ancianos”, y exigió “no postergar para el futuro el cumplimiento de estas deudas, el día y la hora es hoy o nunca”.+
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Multitudinaria peregrinación Juvenil a Luján
Buenos Aires, OCT 2 (AICA): Una multitud de jóvenes peregrinó 65 kilómetros hasta la basílica de Nuestra Señora de Luján, donde los obispos de la región Buenos Aires rezaron “especialmente” por las víctimas de la tragedia de Cromañón, y pidieron a la Virgen que ayude a la dirigencia a defender la vida en toda su extensión.

El vicario general de Buenos Aires, monseñor Joaquín Sucunza, instó a “no ser indiferentes a los que desechan la vida en todas sus formas”, e indicó que “todo lo que no se haga, pudiendo hacerlo, es desaprovechar la vida”.

Tras la breve reflexión del prelado porteño, para “respetar el cansancio”, en las intenciones se rogó a la Virgen por el Papa y los pastores, la patria y por los jóvenes “que no están con nosotros, especialmente los chicos de Cromañón y los que desaparecieron”.

El arzobispo de Mercedes-Luján, monseñor Rubén Di Monte, calificó de “extraordinaria” esta expresión de fe popular que llevó por lema “Madre, enséñanos a cuidar la vida”, y explicó los motivos de la ausencia del cardenal Jorge Bergoglio, primado de la Argentina.

“Nos está siguiendo con el pensamiento y el corazón”, aseguró al indicar que se encontraba en Roma participando del Sínodo de los Obispos sobre la Eucaristía que comienza hoy.

Los familiares de la víctima de la tragedia de Cromañón ingresaron, a las 6.45, con la “imagen cabecera” de la Virgen a la Plaza Belgrano, frente a la basílica, donde se levantó el altar para la misa que concelebraron los obispos de la región Buenos Aires.
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MUNDO

Una página web para preparar la Conferencia General del Episcopado Latinoamericano
BOGOTÁ, jueves, 29 septiembre 2005 (ZENIT.org).- La quinta Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe podrá prepararse y seguirse gracias a la página web www.celam.info

Con esta iniciativa, el Consejo Episcopal para América Latina (CELAM) ha lanzado formalmente el proceso de participación para este acontecimiento decisivo para el futuro de la Iglesia en el continente de la esperanza.

«Como ya es tradición desde Puebla, las Conferencias Generales son precedidas por un proceso en el que todo el pueblo de Dios estudia los contenidos de las propuestas iniciales y ofrece sugerencias que son recogidas en los documentos de trabajo que los obispos estudian en la conferencia», explica el CELAM.

En esta oportunidad, como preparación a la Conferencia, se ha publicado el llamado «Documento de participación» el cual está disponible en el portal Internet creado específicamente para acompañar el proceso.

El CELAM invita a todos los creyentes, a las parroquias, diócesis, congregaciones religiosas, asociaciones de fieles y otros organismos eclesiales a que ingresen al portal y a descargar el documento para iniciar su estudio.

El «Documento de participación» será complementado en breve con unas fichas que ayudarán a la reflexión y a la concretización de las propuestas.

«A partir de este momento se espera una participación masiva de los fieles y unos aportes sustanciales que ayuden a los obispos del continente a realizar las opciones pastorales que se concretizarán en la próxima V Conferencia general del Episcopado Latinoamericano y del Caribe», afirma el CELAM.

El argumento de la conferencia, aprobado por Benedicto XVI, es «Discípulos y misioneros de Jesucristo para que nuestros pueblos en Él tengan vida». El subtítulo es «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida».

Por el momento el Papa no ha anunciado la fecha exacta de la conferencia, que debería celebrarse en 2007, ni el lugar.

Las anteriores Asambleas Generales del Episcopado Latinoamericano se celebraron en Río de Janeiro (1955), Medellín (1968), Puebla (1979), y Santo Domingo (1992).
ZS05092911
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SANTA SEDE

El Santo Padre escoge el tema para la Jornada Mundial de las Comunicaciones sociales
«Los Medios: red de comunicación, comunión y cooperación»

CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 29 septiembre 2005 (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha escogido como tema para la cuadragésima Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, que se celebrará en 2005, «Los Medios: red de comunicación, comunión y cooperación».

Así lo ha revelado en un comunicado de prensa el arzobispo John P. Foley, presidente del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales, constatando que con esta elección el Papa demuestra «su aprecio por la capacidad de los medios de comunicación no sólo de dar a conocer la información necesaria, sino también de promover una fructuosa cooperación».

La Jornada de las Comunicaciones Sociales, la única celebración mundial establecida por el Concilio Vaticano II («Inter mirifica», 1963), se celebra en la mayoría de los países del mundo, según las disposiciones de los obispos, el domingo ates de Pentecostés (en 2006, el 28 de mayo).

El anuncio del tema suele darse el 29 de septiembre, fiesta de los arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael, patronos de quienes trabajan en la radio.

El mensaje del Santo Padre para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales se publica tradicionalmente en la memoria de san Francisco de Sales, patrono de los periodistas, el 24 de enero.

De este modo, las conferencias episcopales y las diócesis pueden tener tiempo para preparar materiales para la celebración de la Jornada a nivel nacional y local.
ZS05092909
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DOCUMENTACIÓN

En el Sínodo la Iglesia se juega su credibilidad para anunciar a Cristo, considera Benedicto XVI
Inaugura la primera asamblea episcopal de estas características de su pontificado

CIUDAD DEL VATICANO, 2 de octubre de 2005 (ZENIT.org).- Benedicto XVI inauguró este domingo el primer sínodo de los obispos de su pontificado constatando que la Iglesia de inicios de milenio sólo será convincente a la hora de anunciar a Cristo si redescubre la Eucaristía.

El Papa presidió una misa solemne en la basílica de San Pedro en la que concelebraron 55 cardenales, siete patriarcas, 59 arzobispos, 123 obispos y 40 presbíteros. En ella presentó sus pautas para las sesiones de trabajo de los participantes en la asamblea sinodal, en la que participan 256 obispos de 118 países con el tema «La Eucaristía: fuente y cumbre de la vida y de la misión de la Iglesia».

«¿Por qué este tema? ¿No es quizá un argumento descontado, que se da por supuesto?», se preguntó tras concluir la misa, antes de rezar el Ángelus. «En realidad, la doctrina católica sobre la Eucaristía, definida autorizadamente por el Concilio de Trento, pide ser recibida, vivida y transmitida a la comunidad eclesial de manera siempre nueva y adecuada a los tiempos».

Sin comprender y vivir la Eucaristía, añadió, las comunidades cristianas «perderían su auténtica naturaleza»: «sólo en la medida en que son "eucarísticas" pueden transmitir a los hombres a Cristo, y no sólo ideas o valores por más nobles e importantes que sean».

Esta es la respuesta que el sucesor de Pedro quiere que ofrezca la Iglesia a una sociedad, como la contemporánea, en la que --según constató en la homilía de la misa inaugural-- parece que «Dios nos estorba o se hace de Él una simple frase devota o se le niega todo, desterrándolo de la vida pública, hasta que de este modo deje de tener significado alguno».

«La tolerancia que sólo admite a Dios como opinión privada, pero que le niega el dominio público, la realidad del mundo y de nuestra vida, no es tolerancia, sino hipocresía», denunció.

«Ahora bien, allí donde el hombre se convierte en el único dueño del mundo y en propietario de sí mismo no puede haber justicia. Allí sólo puede dominar el arbitrio del poder y de los intereses», siguió advirtiendo.

Su análisis se centró también en la Iglesia, particularmente en la occidental: «Nuestra vida cristiana, con frecuencia, ¿no es quizá más vinagre que vino? --se preguntó-- ¿Autocompasión, conflicto, indiferencia?».

La homilía concluyó con un llamado a la esperanza, pues «Dios no fracasa. Al final, triunfa, triunfa el amor».

«Si permanecemos unidos a Él --aseguró--, entonces daremos fruto también nosotros, entonces ya no daremos el vinagre de la autosuficiencia, del descontento de Dios y de su creación, sino el buen vino de la alegría en Dios y del amor por el prójimo».

El Sínodo de los obispos concluirá el domingo 23 de octubre, Domingo Mundial de las Misioines (DOMUND). De él surgirán las proposiciones aprobadas en la asamblea que servirán para la redacción de la exhortación postsinodal con la que Benedicto XVI demarcará los rasgos de una Iglesia capaz de ser misionera en el tercer milenio.
ZS05100209
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Números y novedades del Sínodo de los obispos
Según el secretario general

CIUDAD DEL VATICANO, 2 de octubre de 2005 (ZENIT.org).- Publicamos la intervención del arzobispo Nikola Eterovic, secretario general del Sínodo de los Obispos, leída este sábado durante el briefing que ofreció a los periodistas para informar sobre la asamblea sinodal dedicada a la Eucaristía.

* * *
Mañana 2 de octubre empieza la XI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispo sobre el tema La Eucaristía: fuente y cumbre de la vida y de la misión de la Iglesia. El Sínodo de los Obispos comienza con la Santa Misa, presidida por Su Santidad Benedicto XVI y concelebrada por aproximadamente 350 padres sinodales y otros participantes a la asamblea sinodal. Es significativo que el Sínodo de los Obispos que trata el tema de la Eucaristía empiece con la celebración de la Santa Misa. Con este gesto los padres sinodales, elegidos entre el Episcopado de la Iglesia Católica y, por lo tanto, del Pueblo de Dios esparcido en todo el mundo, alaban a Dios Padre que está en los cielos, invocan la gracia del Espíritu Santo, don del Señor Jesucristo resucitado y presente entre los suyos, sobre todo en el sacramento de la Eucaristía. Es en esta perspectiva de fe, de esperanza y de caridad eucarística que se llevarán a cabo los trabajos sinodales.

La celebración de la XI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos tiene lugar en el 40̊ aniversario de su institución, efectuada el 15 de septiembre de 1965 por el Siervo de Dios Papa Pablo VI con motu proprio Apostolica sollicitudo. No sorprende, por tanto, que durante la próxima asamblea se dedique una sesión a la conmemoración de tan importante evento eclesial. El Sínodo de los Obispos, uno de los frutos prometedores del Concilio Vaticano II, ha demostrado ser durante las 4 décadas pasadas un instrumento muy válido para el ejercicio de la colegialidad episcopal y la profundización de la comunión eclesial.

En la mencionada Carta Apostólica Apostolica sollicitudo se indicaron claramente tanto la naturaleza como la finalidad del Sínodo de los Obispos. Tales características fueron más tarde recogidas y expresadas en términos jurídicos en los cánones 342-348 del Código de Derecho Canónico. Tal vez no sea superfluo recordar que, además de reforzar los vínculos de unión recíproca entre los Obispos y de éstos con el Santo Padre, Obispo de Roma, el Sínodo tiene la finalidad de prestar ayuda, con el consejo, al Romano Pontífice en la salvaguardia y en el incremento de la fe y de las tradiciones, en la observancia y en la consolidación de la disciplina eclesiástica. Además, es tarea del Sínodo estudiar los problemas relativos a la actividad de la Iglesia en el mundo y prestar atención con particular solicitud a la actividad misionera de la Iglesia.
Desde su institución hace 40 años, el Sínodo de los Obispos ha dado una notable aportación a la promoción de la sinodalidad en la Iglesia Católica, vinculada a cuestiones de fundamental importancia para la vida de la comunidad de los fieles que corresponden, en gran parte, a los temas de cada asamblea sinodal. En esta obra los Consejos Ordinarios, Extraordinarios o Especiales de la Secretaría General del Sínodo de los Obispos han desempeñado un papel importante con numerosas reuniones de preparación y de aplicación en estrecha unión con el Santo Padre, Guía del cuerpo episcopal y Presidente del Sínodo de los Obispos. La expresión privilegiada de esa sinodalidad, caracterizada en su dimensión colegial, se reflejó durante 20 asambleas sinodales, de las cuales 10 Ordinarias, 2 Extraordinarias y 8 Especiales. Con la próxima XI Asamblea General Ordinaria, las asambleas sinodales alcanzarán el número 21. Considerando el período de 40 años de su existencia, resulta que cada 19 meses se llevó a cabo en la Iglesia Católica un Sínodo de los Obispos.

Algunos datos concernientes a la próxima asamblea sinodal

En el próximo Sínodo de los Obispos participarán 256 padres sinodales, procedentes de 118 países. Se trata del número más alto de participantes a una asamblea sinodal. Por ejemplo, en el Sínodo de 2001 participaron 247 padres sinodales.

De los 256 padres sinodales, 177 son elegidos, 39 participan ex officio, 40 son nombrados por el Santo Padre. Por otro lado, hay 55 Cardenales, 8 Patriarcas, 82 Arzobispos, 123 Obispos, 36 Presidentes de las Conferencias Episcopales, 12 Religiosos.

Los padres sinodales proceden de todos los continentes y, en particular, 50 de África, 59 de América, 44 de Asia, 95 de Europa y 8 de Oceanía.

Hay también 32 Expertos y 27 Oyentes procedentes de los cinco continentes. Una aportación positiva al desarrollo de los trabajos la ofrecen también los Asistentes y, obviamente, los traductores de las 6 lenguas del Sínodo: latín, italiano, francés, español, inglés, alemán.

Se ha invitado a 12 Iglesias y comunidades eclesiales a enviar a sus representantes al Sínodo de los Obispos, de las cuales hasta ahora 10 han indicado el nombre de sus representantes. Los Delegados fraternos participan en los trabajos, pueden intervenir pero no votar. Esta prerrogativa corresponde a los 256 padres sinodales.

En la preparación de la asamblea sinodal han realizado un gran trabajo, a menudo silencioso y abnegado, los miembros de la Secretaría General, un equipo pequeño pero dinámico y disponible, al cual va mi más sincero agradecimiento.

Novedad en la metodología sinodal

En el calendario de los trabajos se puede percibir fácilmente que están previstas 23 Congregaciones generales y 7 sesiones para los Círculos menores.

El Santo Padre Benedicto XVI aprobó con agrado algunas novedades en la metodología sinodal que tienen como objetivo hacer más ágil y participativa y, por lo tanto, aún más colegial la asamblea sinodal.

Considerando que el Sínodo durará tres semanas y no cuatro y que el número de participantes es muy alto, fue necesario reducir el tiempo de las intervenciones de los padres sinodales de 8 a 6 minutos y el número de las sesiones de los Círculos menores.

Se invita gentilmente a los padres sinodales a seguir un cierto orden en el momento de tomar la palabra, siguiendo las cuatro partes del Instrumentum laboris. Esta sugerencia, que ya figuraba en el Ordo Synodi, debería facilitar la concentración de la reflexión a la que se dedicará un momento privilegiado durante las discusiones libres en el aula sinodal, al término de las Congregaciones generales cotidianas, es decir de las 18 a las 19 horas.

Para favorecer una mayor participación, los padres sinodales elegirán 8 miembros de la Comisión para el Mensaje que será aprobado por la Asamblea y publicado al término de los trabajos. Otros 4 miembros serán nombrados por el Santo Padre.

Por motivos prácticos, se llevará a cabo ad experimentum la votación electrónica para decisiones de menor importancia.

El aula del Sínodo ha sido modernizada, especialmente, mejorando la luz, el aire acondicionado y el servicio de vídeo.

Se trata de algunas innovaciones metodológicas que se insertan bien en la historia de la institución sinodal. De hecho, durante 40 años, el método de los trabajos sinodales ha sufrido varias modificaciones orientadas, en último término, a favorecer la profundización de la colegialidad episcopal, ofreciendo eficaces consejos al Santo Padre en el ejercicio del primado petrino para el bien de la Iglesia Universal.

Es probable que no se haya celebrado hasta ahora ninguna Asamblea sinodal, como la próxima, en un clima de oración tan férvida y de religiosa participación de millones de fieles que en este año de la Eucaristía invocan al Señor la gracia de poder encontrar a Aquél que ya han encontrado en la celebración de la Santa Misa, memorial de la pasión, muerte y resurrección del Señor Jesús, actualización de su sacrificio, coparticipación personal y comunitaria al banquete de las bodas escatológicas del Cordero inmolado. Ese clima de religiosa espera y participación ofrece la fundada esperanza que la oración coral de la Iglesia será acogida por Dios Uno y Trino, que se pueda esperar del Sínodo de los Obispos un renovado impulso en el anuncio del Evangelio, buena nueva para el hombre contemporáneo, nueva evangelización centrada en el misterio eucarístico, cuyas consecuencias no dejarán de favorecer un renacimiento de la vida de fe, de esperanza y de caridad, que los fieles abiertos a la inspiración del Espíritu Santo traducirán con una adecuada creatividad caritativa, en numerosas obras de promoción humana.

[Traducción del original en italiano distribuida por la Secretaría General del Sínodo de los Obispos]
ZS05100211
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¿Qué es y para qué sirve el Sínodo de los obispos?
CIUDAD DEL VATICANO, 2 de octubre de 2005 (ZENIT.org).- El Sínodo de los obispos es una institución permanente, creada por el Papa Pablo VI (15 de septiembre de 1965), en respuesta a los deseos de los Padres del Concilio Vaticano II para mantener vivo el buen espíritu nacido de la experiencia conciliar.

Etimológicamente hablando la palabra «sínodo», derivada de los términos griegos syn (que significa «juntos») y hodos (que significa «camino»), expresa la idea de «caminar juntos».

Un sínodo es un encuentro religioso o asamblea en la que unos obispos, reunidos con el Santo Padre, tienen la oportunidad de intercambiarse mutuamente información y compartir experiencias, con el objetivo común de buscar soluciones pastorales que tengan validez y aplicación universal.

El Sínodo puede ser definido, en términos generales, como una asamblea de obispos que representa al episcopado católico y tiene como tarea ayudar al Papa en el gobierno de la Iglesia universal dándole su consejo.

En la fase preparatoria del Concilio Vaticano II maduró la idea de una estructura que pudiera proporcionar a los obispos los medios para asistir al Papa en el gobierno de la Iglesia universal.

El cardenal Silvio Oddi, entonces pro-nuncio apostólico en la República Árabe Unida (Egipto), hizo una propuesta, el 15 de noviembre de 1959, para establecer un órgano de gobierno central de la Iglesia o, usando sus palabras, «un órgano consultivo».

«Este órgano abarcaría toda la Iglesia, al igual que las Conferencias episcopales reúnen toda o parte de la jerarquía de uno o varios países, y al igual que otros órganos, como el CELAM (el Consejo Episcopal Latinoamericano), extienden su actividad en beneficio de todo un continente», añadía.

Papa Pablo VI, siendo todavía arzobispo de Milán, dio fuerza a estas ideas. En el discurso conmemorativo con ocasión de la muerte del Papa Juan XXIII, hacía referencia a una «continua colaboración del episcopado, todavía no efectiva, que permanecería personal y unitiva, pero que tendría la responsabilidad del gobierno de la Iglesia universal».

Elegido Papa, volvió al concepto de colaboración en el colegio episcopal --los obispos en unión con el sucesor de Pedro en la responsabilidad del gobierno de la Iglesia universal-- en el discurso a la Curia Romana (21 de septiembre de 1963), en la apertura de la segunda sesión del Concilio Vaticano II (29 de septiembre de 1963) y en la clausura de la misma (4 de diciembre de 1963).

Finalmente, al concluir el discurso inaugural de la última sesión del Concilio (14 de septiembre de 1965), el mismo Papa Pablo VI hizo pública su intención de instituir el Sínodo de los obispos.

Al día siguiente (15 de septiembre de 1965), al inicio de la 128ª Congregación general, el entonces Obispo Pericle Felici, secretario general del Concilio, promulgó el Motu Proprio «Apostolica sollicitudo» con el cual venía oficialmente instituido el Sínodo de los obispos.
ZS05100203
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¿Cómo funciona el Sínodo de los obispos?
Una metodología que busca promover la colegialidad

CIUDAD DEL VATICANO, 2 de octubre de 2005 (ZENIT.org).- Para cumplir su misión, el Sínodo de los obispos trabaja según una metodología basada en la colegialidad, concepto que caracteriza cada fase del proceso sinodal desde los primeros pasos de la preparación hasta las conclusiones alcanzadas en cada asamblea sinodal.

En pocas palabras, el método de trabajo alterna análisis y síntesis, las consultas de las partes involucradas y las decisiones de las autoridades competentes, según una dinámica de «feed-back» que permite la continua verificación de los resultados y la realización de nuevas propuestas.

Tres fases caracterizan las sesiones de trabajo del Sínodo.

Durante la primera fase cada miembro presenta la situación en su Iglesia particular. Esto promueve un intercambio de fe y de experiencias culturales sobre el tema sinodal y contribuye a ofrecer una visión inicial de la situación de la Iglesia, que, sin embargo debe ser ulteriormente desarrollada y profundizada.

A la luz de estas presentaciones, el Relator del Sínodo formula una serie de puntos para ser discutidos en la segunda fase, durante la cual todos los Padres sinodales se dividen en pequeños grupos llamados círculos menores, en base a la lengua hablada. Los informes de cada uno de estos grupos son leídos en la sesión plenaria. En este punto, los Padres sinodales tienen la posibilidad de hacer preguntas para aclarar los argumentos y de hacer comentarios.

En la tercera fase, el trabajo prosigue en círculos menores con la formulación de sugerencias y observaciones de una manera más precisa y definida, de modo que en los días conclusivos de la asamblea se puedan someter a votación propuestas concretas.

El trabajo inicial de los Padres sinodales en los círculos menores consiste en formular varias propuestas sobre la base del debate en la sala sinodal y de los informes de los círculos menores. En dichos círculos, los Padres sinodales pueden votar una propuesta con un «placet» (sí) o un «non placet» (no).

Luego las propuestas de los círculos menores son recogidas por el Relator General y el Secretario Especial y reunidas en un Lista unificada de las propuestas que es presentado por el Relator General en la sesión plenaria.

Los círculos menores luego se reúnen nuevamente para discutir las propuestas. En este punto los Padres sinodales pueden someter a la atención del grupo las enmiendas individuales que serán utilizadas en la composición colectiva de las enmiendas a votar con las propuestas que se esperan de cada grupo.

El Relator General y el Secretario Especial examinan estas enmiendas colectivas que pueden o no incorporar en la Lista final de las propuestas sobre la base de sus decisiones que, en caso de rechazo, debe ser justificada en un documento llamado «Expensio modorum».

La Lista final de las propuestas es presentada entonces en la sesión plenaria, en forma de folleto se convierte a su vez en la papeleta con la que cada Padre sinodal puede votar a favor o en contra de la propuesta.

Al término de la Asamblea del Sínodo, el Secretario General supervisa el archivo del material y la redacción del informe sobre el trabajo sinodal para someterlos al Santo Padre. No existe una norma establecida acerca del documento final resultante de la Asamblea sinodal.

Al final de las tres primeras asambleas sinodales (Asambleas Generales Ordinarias de 1967 y 1971, y Asamblea General Extraordinaria de 1969) las conclusiones fueron presentadas al Papa junto a unas recomendaciones en respuesta a los problemas planteados.

Después de la Asamblea General Ordinaria de 1974, el mismo Santo Padre, considerando las propuestas sinodales y los informes finales, escribió la Exhortación Apostólica «Evangelii nuntiandi». El mismo proceso fue utilizado en las otras Asambleas Sinodales Generales Ordinarias.

A partir del Sínodo de 1987 el Consejo de la Secretaría General y el Secretario General fueron involucrados colegialmente en el proceso que ha llevado a la publicación de la Exhortación Apostólica post-sinodal, el documento pontificio resultante del Sínodo.
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Las 21 asambleas del Sínodo celebradas desde el Concilio Vaticano II
Cronología sintética

CIUDAD DEL VATICANO, 2 de octubre de 2005 (ZENIT.org).- Publicamos una historia sintética de las 21 asambleas del Sínodo de los Obispos celebradas tras el Concilio Vaticano II, cuando Pablo VI volvió a convocar esta institución colegial.

1. I Asamblea General Ordinaria
• Sesiones: 29 de septiembre - 29 de octubre de 1967
• Padres sinodales: 197
• Tema: «Preservación y fortalecimiento de la fe católica, su integridad, su fuerza, su desarrollo, su coherencia doctrinal e histórica»

Pablo VI estableció los objetivos de esta primera Asamblea General: «...la preservación y el fortalecimiento de la fe católica, su integridad, su fuerza, su desarrollo, su coherencia doctrinal e histórica». Uno de los resultados del encuentro fue la recomendación hecha por los Padres sinodales para crear una Comisión Teológica Internacional, que ayudase a la Congregación para la Doctrina de la Fe, así como para ampliar un debate sobre los enfoques de la investigación teológica. En 1969 Pablo VI estableció dicha Comisión.

El Sínodo pidió también una revisión del Código de Derecho Canónico de 1917, con la intención de hacerlo más pastoral y actual en su tono y énfasis. El trabajo fue iniciado posteriormente por Pablo VI y terminado bajo el pontificado de Juan Pablo II, con la promulgación en 1983 del Código de Derecho Canónico revisado.

Otras cuestiones pastorales fueron discutidas y remitidas al Papa a modo de recomendaciones: las Conferencias Episcopales debían tener mayor control sobre los seminarios en sus respectivos territorios; se recomendaron los procedimientos relativos a los matrimonios mixtos, aprobados por el Papa en 1970; se aprobó el nuevo orden de la Misa, que entró en vigor en 1969.


2. I Asamblea General Extraordinaria
• Sesiones: 11 de octubre - 28 de octubre de 1969
• Padres sinodales: 146
• Tema: «La cooperación entre la Santa Sede y las Conferencias Episcopales»

Esta Asamblea General convocada de manera extraordinaria tuvo como objetivo buscar y examinar los modos y procedimientos para poner en práctica la colegialidad de los Obispos con el Papa, tema que gozaba de gran atención en la declaraciones sobre la Iglesia formuladas en el Concilio Vaticano II. Este encuentro abrió la puerta a una mayor participación de los Obispos con el Papa y de cada uno de ellos en el cuidado pastoral de la Iglesia universal.

El énfasis principal de estas sesiones recayó sobre dos puntos básicos: 1. la colegialidad de los Obispos con el Papa; 2. la relación de las Conferencias Episcopales con el Papa y con cada uno de los Obispos. Posteriormente se remitieron diversas recomendaciones al Papa, tres de las cuales recibieron una atención inmediata: 1. que el Sínodo se celebrase a intervalos regulares, cada dos años (para luego cambiar a "cada tres años"); 2, que la Secretaría General ejerciera una labor organizativa y funcional entre las Asambleas Sinodales; 3. que los Obispos pudiesen sugerir temas para las futuras Asambleas.

Entre la segunda y la tercera Asamblea Sinodal se creó un Consejo consultivo de la Secretaría General, compuesto por 12 Obispos elegidos y 3 designados por el Papa. Este Consejo se reunió por primera vez del 12 al 15 de mayo de 1970, con la intención de facilitar la comunicación con las Conferencias Episcopales y formular la agenda de la siguiente Asamblea. Después de este encuentro, se inició una consulta general y mundial de los Obispos, con objeto de que sugirieran temas para la asamblea siguiente. Esta consulta comienza ahora en los últimos días de una Asamblea Sinodal. Desde entonces el Consejo de la Secretaría General, elegido en cada Sínodo para la preparación de la asamblea siguiente, ha llegado a ser una característica permanente de la Secretaría General.

3. II Asamblea General Ordinaria
• Sesiones: 30 de septiembre - 6 de noviembre de 1971 (la más larga hasta el día de hoy)
• Padres sinodales: 210
• Tema: «El sacerdocio ministerial y la justicia en el mundo»

Los Padres sinodales, en esta ocasión, debatieron sobre el sacerdocio ministerial y la justicia en el mundo. Durante las sesiones elogiaron la dedicación de los sacerdotes por todo el mundo en su ministerio de la Palabra y el Sacramento, así como su tarea pastoral en el apostolado. Al mismo tiempo prestaron atención a las varias dificultades que los sacerdotes encontraron en su ministerio.
Los Padres sinodales, además, trataron el tema de la justicia subrayando la necesidad de relacionar el Evangelio con las circunstancias mundiales y locales. En respuesta a ello, los Padres sinodales trazaron un programa de ocho puntos para la acción a nivel internacional y recomendaron que la Iglesia, a nivel local, impulsase la educación y la colaboración ecuménica en el campo de la justicia.

4. III Asamblea General Ordinaria
• Sesiones: 27 de septiembre - 26 de octubre de 1974
• Padres sinodales: 209
• Tema: «La evangelización en el mundo moderno»

En esta asamblea los Padres sinodales enfatizaron de nuevo el carácter esencial misionero de la Iglesia y el deber de cada uno de sus miembros de llevar el testimonio de Cristo al mundo. En este sentido se trató el tema de la liberación, ligado a la obra de la evangelización que tiende a liberar a las personas del pecado. Las recomendaciones y propuestas de los Padres sinodales presentadas al Papa fueron utilizadas en la formulación de la Exhortación Apostólica «Evangelii nuntiandi» del 8 de diciembre 1975.

5. IV Asamblea General Ordinaria
• Sesiones: 30 de septiembre - 29 de octubre de 1977
• Padres sinodales: 204
• Tema: «El catecismo de nuestro tiempo»

El debate de los Padres sinodales, que prestó una especial atención a la catequesis de los niños y de los jóvenes, dio como resultado una serie de treinta y cuatro propuestas o "proposiciones" y más de novecientas sugerencias relativas al tema en cuestión. En dichas recomendaciones fueron tratadas seis áreas generales: la importancia de la renovación catequística, la naturaleza de la verdadera catequesis, las personas involucradas en la catequesis, la necesidad continua de una catequesis para todos los cristianos, los medios o canales de la catequesis y los aspectos particulares relativos a la catequesis.

En dicha ocasión los Padres sinodales, por primera vez, publicaron una declaración sinodal titulada «Mensaje al Pueblo de Dios». Los Padres sinodales puntualizaron en dicho mensaje que Cristo es el centro de la salvación y, por lo tanto, de la catequesis. A la vez, pusieron en evidencia que todos los cristianos tienen la responsabilidad de llevar a Cristo al mundo. Poco después de la conclusión del Sínodo, el Papa Juan Pablo II publicó la Exhortación Apostólica «Catechesi tradendae» del 17 de octubre 1979 que se valió de un gran número de reflexiones y de propuestas de los Padres sinodales.

6. Sínodo particular para los Países Bajos
• Sesiones: 14-31 de enero de 1980
• Padres sinodales: 19
• Tema: «La situación pastoral en los Países Bajos»

El Sínodo particular para los Países Bajos, también llamado «Sínodo holandés», que se desarrolló en Roma, trató el tema del concepto acuñado en el Concilio Vaticano II del misterio de la comunión de la Iglesia y sus implicaciones prácticas, tanto en ámbito local como universal, concentrándose en la figura del Obispo como Maestro de Fe y Pastor de las almas, en su diócesis y en la Conferencia Episcopal. En su conclusión la asamblea adoptó resoluciones relativas al sacerdocio ministerial, la vida religiosa, la participación de los laicos en la misión de la Iglesia y las enseñanzas del Concilio Vaticano II. Un Consejo sinodal, especialmente constituido al final de este Sínodo particular, se reúne periódicamente con la Secretaría General para continuar la evaluación de la situación pastoral y para promover la aplicación de las resoluciones sinodales.

7. V Asamblea General Ordinaria
• Sesiones: 26 de septiembre - 25 de octubre de 1980
• Padres sinodales: 216
• Tema: «La familia cristiana»

La reafirmación de la enseñanza de la Iglesia sobre la indisolubilidad del matrimonio y los contenidos de la Encíclica «Humanae vitae» fueron la tarea central de este Sínodo. En esta Asamblea, los Padres sinodales redactaron el "Mensaje a las familias cristianas en el mundo moderno" y propusieron una "Carta de los derechos de la familia" que Juan Pablo II concretó el 22 de octubre de 1983. El Papa publicó además la Exhortación Apostólica «Familiaris consortio» del 22 de noviembre de 1981, como fruto de la discusión y de las propuestas de la Asamblea.

8. VI Asamblea General Ordinaria
• Sesiones: 29 de septiembre - 29 de octubre de 1983
• Padres sinodales: 221
• Tema: «La penitencia y el perdón en la misión de la Iglesia»

La Asamblea y el tema coincidieron con el Año Santo «extraordinario» proclamado por el Santo Padre para conmemorar el 1950º aniversario de la Redención del mundo mediante la muerte de Cristo. Durante la Asamblea los Padres sinodales trataron los argumentos inherentes al tema poniendo de relieve la necesidad de aplicar los frutos de la Redención de Cristo a la vida de cada persona y, por lo tanto, a la sociedad. En un documento publicado por la Asamblea, los Padres sinodales invitaron al mundo a la «reconciliación» y proclamaron «la Iglesia como sacramento de reconciliación y signo de la misericordia de Dios hacia el pecador». El trabajo desarrollado por los Padres sinodales durante este Sínodo sirvió como base para la Exhortación Apostólica post-sinodal «Reconciliatio et paenitentia» del 2 de diciembre 1984, que por primera vez fue llamado documento «post-sinodal».

9. II Asamblea General Extraordinaria
• Sesiones: 24 de noviembre - 8 de diciembre de 1985
• Padres sinodales: 165
• Tema: «Vigésimo aniversario de las conclusiones del Concilio Vaticano II»

Convocado de forma especial por el Papa Juan Pablo II, el Sínodo conmemoró el XX aniversario de la conclusión del Concilio Vaticano II y evaluó el estado de renovación de la Iglesia. Según su estatuto, este Sínodo reunió a todos los Presidentes de las más de cien Conferencias Episcopales del mundo entero y a otras diversas personas.

Las discusiones se centraron en los documentos del Concilio Vaticano II y en su aplicación por parte de la Iglesia en todo el mundo. En esta Asamblea los Padres sinodales redactaron un informe final («Relatio finalis»), difundido en la sesión de clausura junto al «Nuntius» o «Mensaje al Pueblo de Dios». En respuesta a la propuesta de los Padres sinodales en esta Asamblea, el Santo Padre autorizó la compilación y publicación del Catecismo de la Iglesia Católica, difundido en 1992.


10. VII Asamblea General Ordinaria
• Sesiones: 1 - 30 de octubre de 1987
• Padres sinodales: 232
• Tema: «La vocación y la misión de los laicos en la Iglesia y en el mundo»

A través de la consideración de los conceptos de vocación («ser») y de misión («actuar») en el contexto del Concilio Vaticano II de la comunión eclesial, los Padres sinodales quisieron subrayar el carácter distintivo del laico en la vida de la Iglesia (comunión en la santidad) y su obra de evangelización en el mundo (carácter secular). Por tratarse de este argumento, el Sínodo registró una significativa presencia de laicos como oyentes; algunos laicos fueron invitados a hablar ante la asamblea general y a expresar sus opiniones en los círculos menores y por primera vez una mujer y un hombre fueron designados como Secretarios Especiales Adjuntos. Las informaciones resultantes del Sínodo, en particular las cincuenta y cuatro propuestas de la Asamblea General, fueron utilizadas para la formulación de la Exhortación Apostólica post-sinodal «Christifideles laici» del 30 de diciembre de 1988.

11. VIII Asamblea General Ordinaria
• Sesiones: 30 de septiembre - 28 de octubre de 1990
• Padres sinodales: 238
• Tema: «La formación de los sacerdotes en las circunstancias actuales»

Teniendo en cuenta la tarea de la Segunda Asamblea General Ordinaria del Sínodo (1971) que trató desde el punto de vista teológico el sacerdocio y sus implicaciones en el ministerio sacerdotal, este Sínodo tuvo un tono más pastoral, centrado en la formación sacerdotal y en la «persona» del sacerdote mismo, diocesano y religioso, antes y después de la ordenación. En las sesiones fue notable el acuerdo general entre los Padres sinodales, tanto en la discusión como en el tratamiento del tema. Al término del Sínodo, los Padres sinodales presentaron al Santo Padre cuarenta y un propuestas que, junto a otras informaciones resultantes del proceso sinodal, sirvieron para la preparación de la Exhortación Apostólica post-sinodal «Pastores dabo vobis» del 25 de marzo de 1992.

12. I Asamblea Especial para Europa
• Sesiones: 28 de noviembre - 14 de diciembre de 1991
• Padres sinodales: 137
• Tema: «Somos testigos de Cristo que nos liberó»

El 22 de abril de 1990 durante su visita apostólica a Checoslovaquia, en la ciudad de Velehrad, sede de la tumba de San Metodio, co-patrono de Europa junto con los Santos Cirilo y Benedicto, el Santo Padre anunció su deseo de convocar una Asamblea Especial para Europa del Sínodo de los Obispos a fin de discernir el kairos de la situación creada por los grandes cambios ocurridos en Europa y para evaluar la función de la Iglesia en los esfuerzos de renovación y reconstrucción en el continente. La naturaleza especial del Sínodo y su breve período de preparación han requerido varias modificaciones en los estatutos sinodales, por ejemplo, en vez de los documentos «Lineamenta» e «Instrumenum laboris» fueron preparadas una breve guía para la reflexión («Itinerarium») y una síntesis («Summarium»); fueron introducidos criterios especiales para los delegados episcopales con el fin de permitir una más amplia representación de los obispos de Europa central y del Este, etc.

Uno de los eventos más importantes de la preparación fue un simposio pre-sinodal promovido por el Pontificio Consejo para la Cultura. En él se reunieron los intelectuales de Europa occidental y del Este para una reflexión común sobre el tema del Sínodo. Al mismo tiempo, representantes de la Iglesia ortodoxa y de las principales comunidades cristianas en Europa fueron invitados, en un espíritu de ecumenismo, a participar por primera vez en una asamblea sinodal como «delegados fraternos».

El trabajo de la Asamblea Especial culminó con la publicación de una «Declaración», en la cual los Padres sinodales delinearon un programa para la nueva evangelización de Europa, lanzando un llamamiento a todos los ciudadanos europeos a favor de la solidariedad universal. A continuación, un grupo de miembros de la asamblea especial fue encargado de individualizar el mejor modo de llevar a la práctica las conclusiones de la Declaración mediante el refuerzo del Consejo de las Conferencias Episcopales de Europa (CCEE) ante las circunstancias del momento.

13. Asamblea Especial para África
• Sesiones: 10 de abril - 8 de mayo de 1994
• Padres sinodales: 242
• Tema: «La Iglesia en África y su función evangelizadora de cara al año 2000: ‘Seréis mis testigos’ (He 1, 8)»

El 6 de enero de 1989 el Santo Padre anunció su intención de convocar la Asamblea especial e instituyó una comisión pre-preparatoria formada principalmente por miembros del Episcopado africano. En el mes de junio siguiente este grupo fue ampliado para constituir el Consejo de la Secretaría General y además contribuyó en la preparación de la asamblea sinodal. En ocasión del encuentro de los representantes del Episcopado africano en Lomé (Togo), en julio de 1990, fueron publicados los «Lineamenta» que «delineaban» el tema del Sínodo, iniciando un período de oración y de reflexión a nivel local. Las respuestas de las Iglesias locales fueron utilizadas para formular el "documento de trabajo" de la Asamblea especial o «Instrumentum laboris», difundido durante la novena visita pastoral del Santo Padre a África, en Kampala (Uganda), en febrero de 1993.

Utilizando este documento como punto de referencia, los Padres sinodales trataron en la sesión, que duró un mes, el tema general de la Evangelización desde las siguientes perspectivas: 1. Proclamación del mensaje; 2. Inculturación; 3. Diálogo; 4. Justicia y paz; 5. Medios de Comunicación Social. Además del animado y profundo debate sobre el tema durante las varias fases de la actividad sinodal, un evento significativo de la Asamblea Especial fueron las ceremonias de apertura y de clausura que incorporaron muchos elementos de la tradición litúrgica africana.

La documentación resultante incluye un largo «Mensaje al Pueblo de Dios», distribuido al término de la Asamblea Especial y la Exhortación Apostólica post-sinodal «Ecclesia in África» del 14 de septiembre de 1995, firmada y presentada en la Iglesia durante la visita sinodal en África del Santo Padre, desde el 14 hasta el 20 de septiembre de 1995, para la fase celebrativa de la Asamblea Especial.

Un Consejo Post-Sinodal elegido por la Asamblea Especial continúa ofreciendo asistencia a la Secretaría General. Su tarea es la de evaluar el impacto y la aplicación de la Exhortación Apostólica post-sinodal en la Iglesia local. El Consejo ha redactado una comunicación que fue enviada a todos los Obispos de África, a los jefes de los Dicasterios de la Curia Romana y a los Presidentes de las Conferencias Episcopales de todo el mundo, además de a otras personas interesadas. El Consejo post-sinodal continua periódicamente para poner al día a los Obispos de África y para estimular esfuerzos dirigidos a concretar los efectos benéficos del documento.

14. IX Asamblea General Ordinaria
• Sesiones: 2 - 29 de octubre de 1994
• Padres sinodales: 245
• Tema: «La vida consagrada y su misión en la Iglesia y en el mundo»

El 30 de diciembre de 1991 el Santo Padre anunció la convocatoria de una asamblea sinodal sobre el tema de la vida consagrada. Algunos han interpretado este gesto como una conclusión lógica del tratamiento de los estados de vida en la Iglesia, iniciada en las dos asambleas ordinarias precedentes sobre el laicado y sobre el sacerdocio. El período de oración y de reflexión que precede a la Asamblea sinodal fue particularmente fecundo, dando lugar a intensos intercambios no sólo en los institutos de vida consagrada y en las sociedades de vida apostólica, sino también en organismos nacionales e internacionales, por no hablar de las diversas iniciativas individuales y de grupo con la jerarquía de la Iglesia y los diversos Dicasterios de la Curia Romana. Los Padres sinodales trataron un gran número de argumentos inherentes al tema y escucharon atentamente las numerosas intervenciones de los oyentes.

Dignos de mención fueron la participación de un elevado número de Padres sinodales pertenecientes a congregaciones religiosas, el nombramiento de una religiosa y de un religioso como Secretarios Especiales Adjuntos y de un elevado número de mujeres y hombres dedicados a la vida consagrada como teólogos y oyentes. El 25 de marzo de 1996 fue publicada la Exhortación Apostólica post-sinodal «Vita consecrata».

15. Asamblea Especial para el Líbano
• Sesiones: 26 de noviembre - 14 de diciembre de 1995
• Padres sinodales: 69
• Tema: «Cristo es nuestra esperanza: renovados en su espíritu, solidarios somos testigos de su amor»

Considerando las particulares necesidades de la Iglesia en el Líbano debidas al prolongado período de guerra, el Santo Padre anunció el 6 de junio de 1991 su intención de convocar una Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos para el Líbano. Después de algunas reuniones preliminares con los patriarcas de las Iglesias Orientales del Líbano, en enero de 1992 fue constituido un Consejo de diez miembros, representantes de las seis Iglesias católicas sui iuris en el Líbano, para participar en la necesaria tarea de preparación. Al mismo tiempo, fue nombrado un obispo libanés como coordinador «in loco». Los «Lineamenta» de la Asamblea Especial fueron publicados el 13 de marzo de 1993, dando comienzo a la fase de oración y de reflexión sobre el tema sinodal por parte de las diócesis locales y de los diversos organismos eclesiales en el Líbano, período que se prolongó hasta el 1 de Noviembre de 1994.

Las respuestas a los «Lineamenta» fueron incorporadas al «Instrumentum laboris», «documento de trabajo» de la Asamblea Especial, que sirvió como punto de referencia durante la Asamblea sinodal. El 10 de mayo de 1997 la Exhortación Apostólica sinodal «Una esperanza nueva para el Líbano» fue publicada con ocasión de la visita del Santo Padre al Líbano para la fase celebrativa de la Asamblea Especial.

Una traducción árabe del documento, preparada por la Asamblea de los Patriarcas y de los Obispos del Líbano, fue publicada en 1998. El Consejo post-sinodal, fruto de esta Asamblea Especial, continúa sus encuentros para evaluar el impacto y la aplicación de la Exhortación Apostólica en el Líbano.

16. Asamblea Especial para América
• Sesiones: 16 de noviembre - 12 de diciembre de 1997
• Padres sinodales: 233
• Tema: «Encuentro con Jesucristo vivo, camino para la conversión, la comunión y la solidaridad en América»

En la Carta Apostólica «Tertio millennio adveniente», el Santo Padre ha expresado su deseo de continuar el movimiento sinodal a nivel continental, empezando con las Asambleas Especiales para Europa (1991) y para África (1994) y de convocar asambleas sinodales especiales, incluyendo la Asamblea Especial para América, como parte del programa que conducirá a la celebración del Grande Jubileo del Año 2000. El 12 de junio de 1995 fue nombrado un Consejo pre-sinodal para colaborar en la preparación de la Asamblea Especial. Con su asistencia, los «Lineamenta» fueron publicados el 3 de septiembre de 1996 y el «Instrumentum laboris» el 10 de septiembre de 1997.
Durante la asamblea, los Padres sinodales examinaron los diversos aspectos de la vida eclesial y de la sociedad en el continente americano y buscaron los mejores caminos y medios para dar la posibilidad al pueblo de América de encontrarse con Jesucristo. Con este fin, debatieron acerca de la relación entre el Evangelio y la cultura y sobre los importantes conceptos de conversión, comunión y solidaridad para responder a los grandes desafíos de la sociedad contemporánea en el continente. Al término de la Asamblea Especial los Padres sinodales publicaron el habitual «Nuntius» o «Mensaje al Pueblo de Dios».

Un Consejo post-sinodal, elegido durante la asamblea se reunió en varias ocasiones para evaluar los resultados del Sínodo y asistir al Santo Padre en la redacción de la Exhortación Apostólica post-sinodal «Ecclesia in América» promulgada por el Santo Padre el 23 de enero de 1999, durante la fase celebrativa de la Asamblea Especial en Ciudad de México. Al día siguiente, muchos participantes sinodales provenientes de todas partes del continente han participado en la liturgia eucarística celebrada en el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe.

Después, el Consejo post-sinodal, elegido durante la asamblea, tuvo varios encuentros para la supervisión de la aplicación del documento y para estimular los Obispos con sus iniciativas en el continente en respuesta al documento.

17. Asamblea Especial para Asia
• Sesiones: 19 de abril - 14 de mayo de 1998
• Padres sinodales: 191
• Tema: «Jesucristo el Salvador y su misión de amor y de servicio en Asia: ‘Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia’ (Jn. 10, 10)»

El 10 de septiembre de 1995, el Santo Padre ha constituido un Consejo pre-sinodal para la Asamblea Especial para Asia, formado principalmente por cardenales, arzobispos y obispos de Asia. Una de sus tareas fue la de asistir a la Secretaría General en la redacción de los Lineamenta, difundidos el 3 de septiembre de 1996, y del Instrumentum laboris, publicado el 13 de febrero de 1998.

Durante la Asamblea Especial los Padres sinodales, teniendo en consideración el hecho de que la Iglesia es una pequeña pero vivaz grey en el continente asiático, donde están presentes las Grandes Religiones del Mundo, concentraron su atención en la unicidad de la persona de Jesús el Salvador y sobre su don de vida abundante en el contexto del plan de la Iglesia de una nueva evangelización. Se dedicó una atención especial al modo con el que la Iglesia, en un plan pastoral concreto, puede continuar la misión del Señor de amor y servicio en Asia. Al final, los Padres sinodales publicaron un «Nuntius» o «Mensaje al Pueblo de Dios» en el que se tratan diversos puntos del tema sinodal.
Una Exhortation Apostólica post-sinodal «Ecclesia in Asia» fue firmada por el Santo Padre el 6 de noviembre de 1999 en al Catedral del Sagrado Corazón, durante la fase celebrativa del 5 al 8 de noviembre 1999 en Nueva Delhi, en la India. Después, el Consejo post-sinodal se ha reunido periódicamente para valorar la distribución y aplicación del documento en la Iglesia en Asia.


18. Asamblea Especial para Oceanía
• Sesiones: 22 de noviembre - 12 de diciembre de 1998
• Padres sinodales: 117
• Tema: "Jesucristo y los pueblos de Oceanía: siguiendo su camino, proclamando su verdad y viviendo su vida"

El 7 de junio de 1996, el Santo Padre nombró el Consejo pre-sinodal constituido principalmente por los Obispos de Oceanía. Este Consejo tuvo tres encuentros, el primero de los cuales fue dedicado a la redacción del texto de los «Lineamenta», sucesivamente completado y enviado a las partes interesadas; durante el segundo encuentro, sostenido en Wellington (Nueva Zelanda) desde el 26 al 28 de agosto de 1997, fue tratado el tema de los criterios para la participación y durante el tercero, desarrollado desde el 10 al 12 de marzo de 1998, fue completado el texto del «Instrumentum laboris» y definidos los detalles en preparación de la Asamblea Especial.

Una característica peculiar de esta Asamblea Sinodal fue que todos los Obispos de la región participaban como miembros «ex officio». Para reducir las dificultades del viaje y limitar la ausencia de los Obispos de sus Iglesias locales, se tomaron las medidas necesarias para que las visitas «ad limina» se hicieran en concomitancia con la Asamblea Especial. A pesar de las grandes diferencias entre las varias situaciones pastorales de la región, durante los trabajos sinodales se observaron muchas preocupaciones comunes como la inculturación del Evangelio, la nueva atención hacia la catequesis y la formación, la revitalización de la fe de los creyentes, la atención pastoral de la juventud, emigrantes y nativos, etc., todo ello convergente hacia la persona de Cristo, el camino, la verdad y la vida.

El 11 de diciembre de 1998 se estableció un Consejo Post-Sinodal, formado por miembros elegidos entre los participantes en la Asamblea Sinodal y otros nombrados por el Papa. El Consejo tuvo varios encuentros donde se discutieron tanto las reacciones frente a la Asamblea Especial como la colaboración en la redacción, por parte del Santo Padre, de la Exhortación Apostólica Post-Sinodal, esperada con gran interés por la Iglesia en Oceanía.

19. II Asamblea Especial para Europa
• Sesiones: 1-23 de octubre de 1999
• Padres sinodales: 117
• Tema: «Jesucristo viviente en su Iglesia, fuente de esperanza para Europa»

La Segunda Asamblea Especial para Europa es la última de la serie de Asambleas Sinodales continentales convocadas por el Santo Padre en su Carta Apostólica «Tertio millenio adveniente» como parte de la preparación al Grande Jubileo del Año 2000. Aunque la Primera Asamblea Especial para Europa tuvo lugar hace menos de una década, en 1991, nuevas situaciones sociales y culturales, presentes en el continente tras los cambios políticos acontecidos en el Este, han creado unos desafíos pastorales que han hecho que fuera especialmente oportuno convocar una Segunda Asamblea Especial para Europa.

El 7 de febrero de 1997 el Santo Padre nombró el Consejo Pre-Sinodal para colaborar en la preparación de esta Asamblea Sinodal. Este grupo, con la asistencia de teólogos europeos y del personal del Secretariado General, redactó primero los «Lineamenta», que fueron enviados en la primavera de 1998 a las Conferencias Episcopales europeas, a los jefes de departamento de la Curia Romana y a otras partes interesadas y, posteriormente, el «Instrumentum laboris» o «documento de trabajo» de la Asamblea Especial, basado en las respuestas recibidas en la fase de los «Lineamenta», secundo el desarrollo lógica del tema sinodal, presentado al Santo Padre para su aprobación y, sucesivamente, presentado al público el 21 de junio de 1999.

El Consejo post-sinodal se ha reunido para analizar las Proposiciones de la asamblea especial y para contribuir a la redacción de la Exhortación post-sinodal del Santo Padre, non publicada.


20. X Asamblea General Ordinaria

• Sesiones: 30 de septiembre - 27 de octubre de 2001
• Padres sinodales: 247
• Tema: «El Obispo: servidor del Evangelio de Jesucristo para la esperanza del mundo»

Para preparar la X Asamblea General Ordinaria, el IX Consejo Ordinario de la Secretaría General se reunió periódicamente para participar en el proceso de consulta que definió el tema y colaborar en la redacción de los Lineamenta, enviados el 16 de junio 1998 a los obispos del mundo y a los que normalmente se contactan para respuestas oficiales. Estas respuestas fueron analizadas a continuación y tomadas en consideración durante el trabajo del Consejo para redactar el «Instrumentum laboris», que se hizo público el 1 de junio del 2001.

Esta asamblea sinodal centró su reflexión en la persona y el papel del obispo en su diócesis, a la luz del inicio del Tercer Milenio.

El 26 de octubre de 2001, la asamblea sinodal eligió los miembros del X Consejo Ordinario de la Secretaría General, a quienes se agregaron otros tres miembros especialmente nombrados por el Santo Padre. En las diversas reuniones de este Consejo fue analizado el material que resultó del proceso sinodal, especialmente las Proposiciones, para ofrecer una adecuada colaboración al Santo Padre en la redacción de la Exhortación Apostólica post-sinodal «Pastores gregis». Dicho documento fue promulgado el 16 de octubre de 2003, en coincidencia con el vigésimo quinto aniversario de la elección del Sumo Pontífice.

21. XI Asamblea General Ordinaria
• En acto: 2 - 29 octubre de 2005
• Padres sinodales: 256
• Tema: «La Eucaristía: fuente y cumbre de la vida y de la misión de la Iglesia»

Considerando la opinión de los miembros del X Consejo Ordinario de la Secretaría General del Sínodo de los Obispos, basada a su vez en la consulta a las Conferencias Episcopales de todo el mundo y a otros organismo interesados, el Santo Padre decidió convocar la Undécima Asamblea General Ordinaria para tratar el tema de la Eucaristía. Merece una especial atención el hecho que la decisión del Papa tuvo lugar poco tiempo después de la publicación de su encíclica sobre el mismo argumento. Esta asamblea sinodal fue convocada por el Santo Padre para promover la reflexión pastoral de los obispos de todo el mundo sobre un tema de vital importancia en la vida y la misión de la Iglesia.

Los «Lineamenta», elaborados por el X Consejo Ordinario de la Secretaría General con la asistencia de teólogos, fueron enviados el 31 de marzo de 2004 a las Conferencias Episcopales, a las Iglesias Orientales «sui iuris», a los Superiores de los Dicasterios de la Curia Romana, a la Unión de los Superiores Generales y a otros organismos competentes. Durante una asamblea sucesiva, el Consejo ha analizado las respuestas a las preguntas de los «Lineamenta» y, nuevamente con la ayuda de los expertos, ha redactado la «Instrumentum Laboris», que fue publicado el 7de julio de 2005. Durante la Asamblea Sinodal este documento servirá como punto de referencia para tratar un tema importante para la vida y la misión de la Iglesia.
ZS05100206
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Benedicto XVI: Himno a Dios que hace maravillas
Meditación sobre el Salmo 134

CIUDAD DEL VATICANO, miércoles, 28 septiembre 2005 (ZENIT.org).- Publicamos la meditación que ofreció Benedicto XVI en la audiencia general de este miércoles sobre el Salmo 134 (1-12), himno a Dios que hace maravillas.

Alabad el nombre del Señor,
alabadlo, siervos del Señor,
que estáis en la casa del Señor,
en los atrios de la casa de nuestro Dios.

Alabad al Señor porque es bueno,
tañed para su nombre, que es amable.
Porque él se escogió a Jacob,
a Israel en posesión suya.

Yo sé que el Señor es grande,
nuestro dueño más que todos los dioses.
El Señor todo lo que quiere lo hace:
en el cielo y en la tierra,
en los mares y en los océanos.

Hace subir las nubes desde el horizonte,
con los relámpagos desata la lluvia,
suelta los vientos de sus silos.

Él hirió a los primogénitos de Egipto,
desde los hombres hasta los animales.
Envió signos y prodigios
--en medio de ti, Egipto--
contra el Faraón y sus ministros.

Hirió de muerte a pueblos numerosos,
mató a reyes poderosos:
a Sijón, rey de los amorreos,
a Hog, rey de Basán,
a todos los reyes de Canaán.
Y dio su tierra en heredad,
en heredad a Israel, su pueblo.

1. Ante nosotros se presenta la primera parte del Salmo 134, un himno de carácter litúrgico, entretejido de alusiones, reminiscencias y referencias a otros textos bíblicos. La liturgia, de hecho, construye con frecuencia sus textos recurriendo al gran patrimonio de la Biblia, rico repertorio de temas y oraciones que sostienen el camino de los fieles.

Seguimos el entramado de oración de esta primera sección (Cf. Salmo 134,1-12), que comienza con una amplia y apasionada invitación a alabar al Señor (Cf. versículos 1-3). El llamamiento se dirige a los «siervos del Señor, que estáis en la casa del Señor, en los atrios de la casa de nuestro Dios » (vv. 1-2).

Nos encontramos, por tanto, en la atmósfera viva del culto que se desarrolla en el templo, el lugar privilegiado y comunitario de la oración. En ella, se experimenta de manera eficaz la presencia de «nuestro Dios», un Dios «bueno» y «amable», el Dios de la elección y de la alianza (Cf. versículos 3-4).

Después de la invitación a la alabanza, una voz solista proclama la profesión de fe, que comienza con la fórmula «yo sé» (versículo 5). Este «Credo» constituirá la esencia de todo el himno, que se convierte en una proclamación de la grandeza del Señor (ibídem), manifestada en sus obras maravillosas.

2. La omnipotencia divina se manifiesta continuamente en todo el mundo, «en el cielo y en la tierra,
en los mares y en los océanos». Es él quien produce nubes, relámpagos y vientos, imaginados como encerrados en «silos» o almacenes (Cf. versículos 6-7).

Pero esta profesión de fe celebra sobre todo otro aspecto de la actividad divina. Se trata de la admirable intervención en la historia, en la que el Creador muestra el rostro de redentor de su pueblo y de soberano del mundo. Ante los ojos de Israel, recogido en oración, se presentan los grandes acontecimientos del Éxodo.

Ante todo, menciona la conmemoración sintética y esencial de las «plagas» de Egipto, los flagelos suscitados por el Señor para plegar al opresor (Cf. versículos 8-9). Continúa después con la evocación de las victorias de Israel tras la larga marcha en el desierto. Éstas se atribuyen a la poderosa intervención de Dios, que «hirió de muerte a pueblos numerosos, mató a reyes poderosos» (versículo 10). Por último, aparece la meta tan suspirada y esperada, la tierra prometida: «dio su tierra en heredad, en heredad a Israel, su pueblo» (versículo 12).

El amor divino se hace concreto y casi se puede experimentar en la historia con todas las vicisitudes difíciles y gloriosas. La liturgia tiene la tarea de hacer siempre presentes y eficaces los dones divinos, sobre todo en la gran celebración pascual que es la raíz de las demás solemnidades y constituye el emblema supremo de la libertad y de la salvación.

3. Recojamos el espíritu del Salmo y de su alabanza a Dios volviéndolo a presentar a través de la voz de san Clemente Romano tal y como resuena en la larga oración conclusiva de su «Carta a los Corintios». Señala que, así como en el Salmo 134 aparece el rostro del Dios redentor, del mismo modo su protección, ya concedida a los antiguos padres, se nos presenta ahora en Cristo: «Señor, que tu rostro resplandezca sobre nosotros por el bien en la paz para protegernos con tu mano poderosa y librarnos de todo pecado con tu brazo altísimo y salvarnos de quienes nos odian injustamente. Otórganos concordia y paz a nosotros y a todos los habitantes de la tierra, tal y como lo hiciste con nuestros padres cuando te invocaban santamente en la fe y en la verdad… A ti, que eres el único capaz de hacer por nosotros estos bienes y otros todavía mayores, te damos gracias por medio del gran sacerdote y protector de nuestras almas, Jesucristo, por quien eres glorificado de generación en generación y por los siglos de los siglos. Amén» (60,3-4; 61,3: «Colección de Textos Patrísticos» --«Collana di Testi Patristici»--, V, Roma 1984, pp. 90-91).

[Traducción del original italiano realizada por Zenit. Al final de la audiencia el Papa saludo a los peregrinos en varios idiomas. Estas fueron sus palabras en castellano:]


Queridos hermanos y hermanas:
El Salmo que hemos escuchado es una gran invitación a alabar al Señor en su templo, en el cual se manifiesta su presencia viva entre nosotros. Dios no abandona a su pueblo, sino que interviene continuamente en la historia manifestando en ella la omnipotencia de su amor y su rostro redentor que libera a sus elegidos de la esclavitud y les otorga en herencia la tierra prometida.

En la historia, el amor divino es concreto, se hace visible y casi se puede experimentar. Esta realidad, vivida ya por el pueblo de Israel, se manifiesta de un modo totalmente nuevo y especialmente elocuente en Jesucristo, en el misterio de su muerte y resurrección, que es la máxima expresión de la libertad y de la salvación.

Saludo cordialmente a los visitantes de lengua española, en particular a los grupos parroquiales, a los alumnos universitarios y asociaciones de España; a los grupos y estudiantes de Argentina; a los estudiantes de Chile, así como a los demás peregrinos latinoamericanos. Os exhorto a confiar siempre en el Señor, que nos ama infinitamente y nos libera de todo mal.

Muchas gracias.
ZS05092802
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