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PARROQUIA NUESTRA SEÑORA DE FÁTIMA

Diócesis de San Isidro

Av. Libertador 13.900 - 1640 Martínez - Tel. y Fax 4508-8501 // 8502

E-mail: pqfatima@... // secretaria@...

Página Web: www.fatima.org.ar

Noticias desde la Parroquia de Fátima

27 de febrero de 2007 - Año X - 348

Índice de Noticias

NUESTRA PARROQUIA

Noticias

NUESTRA DIOCESIS

Escuela Diocesana de Liturgia

Carta Pastoral de Cuaresma 2007

ARGENTINA

Campaña Nacional sobre el Sostenimiento de la Iglesia

IV Encuentro Nacional de Docentes Universitarios Católicos

SANTA SEDE

Celebraciones por el centenario del movimiento Scout

DOCUMENTACIÓN

Benedicto XVI: La Cuaresma, 40 días de conversión al amor de Cristo

Servicios de Noticias

NUESTRA PARROQUIA

Noticias

Después del período de descanso, retomamos con fuerzas renovadas las actividades de difusión por medio de este espacio.

Agradecemos a todos el acompañamiento a lo largo de todos estos años y los invitamos recomendarles este servicio a todas aquellas personas que crean puedan aprovechar de él.

Muchas gracias

Indice

 

NUESTRA DIÓCESIS

Escuela Diocesana de Liturgia

Está abierta la inscripción para :

Curso de Formación Litúrgica: 2 años

1er. Año: miércoles de 16.45 a 18.45 hrs.

2do. Año: miércoles de 18.45 a 20.45 hrs

Curso de Especialización en Liturgia:    miércoles de 18 a 20 hrs.

Los Cursos comienzan: miércoles 4 de abril.

Informes e inscripción:

Ituzaingó 90- 1642 San Isidro- TE 4512-3851

Horario: Febrero 17.00 a 20.30 hrs. - Marzo: 16.00 a 21.00 hrs.

Indice

Carta Pastoral de Cuaresma 2007

JESUCRISTO, EL CENTRO DE NUESTRA VIDA

Queridos Amigos:

En esta cuaresma uniéndome a la celebración de nuestro cincuentenario diocesano, quiero centrar la atención sobre la persona de Jesús. En su nombre nació esta Iglesia diocesana y su primer obispo, Monseñor Aguirre en su lema episcopal "En Cristo Jesús" invitaba a todos los fieles a poner a Jesús en el centro de sus vidas.

Quiero retomar esta idea. Los invito a todos a preguntarnos y responder si realmente JESUCRISTO ES EL CENTRO DE NUESTRAS VIDAS.

No es una pregunta moralista, para saber si estamos haciendo bien las cosas. Es una pregunta vital, una pregunta a nuestro corazón y a nuestra libertad: ¿Qué es lo que le da sentido, calor, dirección a mi vida? ¿Estoy yendo por el camino que de verdad quiero ir?

En tiempos tan pragmáticos y mediáticos corremos el riesgo de hacer depender nuestra vida religiosa solo de lo que se ve o lo que se escucha y así encontramos a muchos que basan el crecimiento o decrecimiento de su fe en las virtudes y defectos de los miembros de la Iglesia o en la relación de la misma respecto del Estado...y olvidan que es a Jesucristo, quien se proclamó verdadero Dios, a quien debemos dar una respuesta sobre la orientación definitiva de nuestras vidas.

Hace dos mil años que la Iglesia presenta a Jesucristo e invita a creer en Él. En todas las circunstancias históricas, la Iglesia enfrentó el desafío de actualizar su mensaje para hacerlo comprensible a las distintas culturas y costumbres. También en estos tiempos debemos responder a este desafío histórico.

Ahora bien. ¿Dónde va a encontrar la Iglesia esas respuestas? ¿Será acaso solo la mente humana la que podrá actualizar el mensaje?

En la carta de Adviento recordaba que Jesús está en nuestra Iglesia en su Palabra, en la Eucaristía, en los pobres, en el Pueblo de Dios.... Jesús está vivo en medio de nosotros. Lo que nos permitirá dar verdaderos frutos es nuestra permanencia a su lado: "si permanecen en mí darán mucho fruto" Cf. Juan 15,4

En la medida que acrecentamos nuestra comunión con Él y entre nosotros estoy seguro que aparecerán los frutos que esta Iglesia Diocesana debe dar. Quizás, el que más ansiamos los que tenemos como misión evangelizar, sea justamente ese: que podamos presentar con nuestro testimonio y nuestra palabra a un Jesús vivo que sea respuesta verdadera para las personas que vivimos este tiempo histórico concreto.

Permanecer en la Palabra

Voy a poner un ejemplo de lo que acabo de decir. Cuando se creó esta Diócesis yo tenía veinte años, entré al seminario de San Isidro dos años después. En ese entonces la relación con quienes practicaban otros credos era de desconfianza y tirantez. A veces, grupos más radicalizados protagonizaban actitudes agresivas.

¿Qué pasó para que años después esas relaciones sean no sólo cordiales sino de auténtica búsqueda de comunión? ¿Por qué hoy rezamos y reflexionamos juntos y hasta emprendemos acciones caritativas en conjunto?

Si buscamos, encontraremos protagonistas humanos que fueron precursores de este trabajo por la unidad. Pero el gran protagonista de este cambio fu el mismo Señor Jesucristo que por su Espíritu guió nuestro camino. Nuestros hermanos de las otras Iglesias cristianas "permanecieron" en torno a la Palabra (Palabra viva que es el mismo Jesús); nuestros hermanos mayores, los judíos, fueron fieles a la Torah, nosotros también intentamos permanecer fieles a la Palabra y a la Eucaristía, y el fruto de esa fidelidad hoy lo disfrutamos en el diálogo y los intentos de comunión con todos ellos.

Permanecer junto a Jesús en el pobre

El segundo ejemplo tiene que ver con la presencia de Jesús en los hermanos y en particular en los más pobres: "Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo". Mt 25,40.

Hace muchos años cuando pertenecía a los jóvenes de la Acción Católica, en la Iglesia estábamos muy preocupados por la escasa presencia de la Iglesia entre los pobres. La juventud obrera católica era incipiente y se solía decir que los cristianos habíamos perdido a la clase obrera. Recuerdo la preocupación de numerosos sacerdotes y laicos en ese sentido y también haber asistido a innumerables debates sobre esta cuestión.

Todos esos afanes no fueron en vano. Desde aquellos años en la Iglesia se desarrolló una fuerte corriente teológica en este sentido, y se emprendieron innumerables obras apostólicas, asistenciales y promocionales entre los pobres.

La Iglesia en el pos-concilio, tuvo una nueva comprensión de sí misma y se reconoció pobre, necesitada de la redención que Jesús nos vino a traer. El Vaticano II nos ayudó a comprender la solidaridad de Jesús, "Ya conocen la generosidad de nuestro Señor Jesucristo que, siendo rico, se hizo pobre por nosotros, a fin de enriquecernos con su pobreza" 2 Cor 8,9. La Iglesia, siguiendo el ejemplo de Jesús, y siendo ella misma pobre, se hizo solidaria con aquellos hermanos más desfavorecidos:

"Cristo fue enviado por el Padre a "evangelizar a los pobres y levantar a los oprimidos" (Le., 4,18), "para buscar y salvar lo que estaba perdido" (Lc., 19,10); de manera semejante la Iglesia abraza a todos los afligidos por la debilidad humana, más aún, reconoce en los pobres y en los que sufren la imagen de su Fundador pobre y paciente, se esfuerza en aliviar sus necesidades y pretende servir en ellos a Cristo".

Así es, la clave de todas esas acciones lo daba el espíritu que las animaba: los cristianos contemplamos a Jesús en cada uno de los pobres, débiles y enfermos. PERMANECIMOS JUNTO A JESÚS Y LO ENCONTRAMOS, en la medida en que supimos estar junto a y en la vida de tantos hermanos que manifestaban su debilidad.

Es más, la comunidad eclesial entendió que desde los pobres brotaba una corriente de salvación a través de la cual Jesús evangelizaba también al resto de la Iglesia.

Fue una verdadera corriente contemplativa y activa que dio sus frutos. Hoy, cincuenta años después, la Iglesia en nuestra diócesis está presente en toda la geografía y ciertamente enriquecida por las comunidades de nuestros hermanos más pobres y sencillos. Esa PERMANENCIA en JESÚS manifestada entre los pobres, a pesar de todos nuestros límites, ha dado su fruto.

Estos dos ejemplos nos muestran claramente que la eficacia apostólica necesariamente debe ser precedida por una corriente espiritual que manifieste la PERMANENCIA EN JESÚS. Vimos como la PERMANENCIA EN JESÚS - PALABRA y en JESUS-POBRE, con el correr del tiempo ha dado sus frutos.

Permanecer en Jesús- Eucaristía

Hay una presencia fortísima de Jesús en la EUCARISTÍA. Y es notable como en estos últimos años en las comunidades se ha fortalecido la corriente espiritual celebrativa y contemplativa de la Eucaristía. Personalmente me gustaría alentar y promocionar aún más esta permanencia de los fieles en torno a JESÚS-EUCARISTÍA. Estoy convencido que esta corriente dará muchísimos frutos evangelizadores en nuestra Iglesia diocesana.

Les entrego esta rápida mirada histórica que pretende iniciar la reflexión cuaresmal invitándolos a centrar nuestra vida en Jesús. San Pablo es sin duda el apóstol que en sus escritos refleja profundamente esta visión cristocéntrica. Tiene expresiones muy contundentes: "para mí la vida es Cristo" (Fil 1,21); "Me amó y se entregó por mí" (Gal 2,20 b); "ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí" (Gal 2,20 a) O el texto de Romanos donde nos insta a afrontar todas las dificultades de la vida con la convicción de que nada ni nadie podrá apartarnos del amor de Cristo (Cf. Rom 8,39).

En esos escritos Pablo manifiesta que la eficacia cristiana sólo se da desde la PERMANENCIA EN JESUS. Si estamos unidos a Él, como Él lo está al Padre, daremos muchos frutos.

Permanecer en la cruz con Jesús, para resucitar con Él

Una cuestión final: la eficacia cristiana pasa siempre por la Cruz. Si permanecemos junto a Jesús-Palabra, nunca podríamos pasar por alto la pasión y muerte en Cruz que lleva a la verdadera vida del Resucitado.

Si permanecemos junto a Jesús-Pobre contemplaremos en la vida de tantos hermanos signos fuertísimos que manifiestan a un Jesús que sufre su pasión en ellos.

Si contemplamos a Jesús-Eucaristía el mismo dinamismo del sacramento refleja a Jesús en su misterio pascual de muerte y resurrección. Toda permanencia real junto a Jesús es permanencia en su pasión y muerte para resucitar con Él.

Todo intento de evadirse de este dinamismo, desde el comienzo deja de ser cristiano. Así nos quiso salvar Jesús. Si permanecemos junto a Él, Él mismo se encargará de que los signos de su pasión y su cruz aparezcan en nuestra vida. No intentemos evadirnos de ellos. Por el contrario, sepamos que es la condición de eficacia de la presencia de su Reino.

Queridos Hermanos, quisiera que este aniversario no fuera solamente una linda recordación, sino que nos sirviera a todos para encontrarnos más profundamente con el Señor.

Que María Santísima que acompañó a Jesús a lo largo de su vida, sea nuestra maestra en el arte de permanecer en Él

Les deseo una buena y santa cuaresma, cerca del Señor y una muy feliz Pascua de resurrección,

Jorge Casaretto
Obispo de San Isidro
ORACIÓN POR LOS 50 AÑOS DE LA DIÓCESIS

Queremos
permanecer en Ti,

amándote con pasión
y encontrando en ese mismo amor
la fuente inspiradora de todos
nuestros compromisos misioneros.

Queremos dar mucho fruto
sembrando con confianza tu Palabra
mientras caminamos
hacia el encuentro definitivo contigo
en la Vida eterna.

A María, Madre de Dios y Madre nuestra,
a nuestro patrono San Isidro,
labrador de esta Viña que es tu Pueblo,
confiamos nuestra oración. Amén.

GUÍA DE TRABAJO

Tal como hicimos en otras cartas pastorales, nos vamos a ayudar con una guía de trabajo en nuestra reflexión personal y comunitaria.

¿Qué es una Guía de Trabajo?

Es una serie de preguntas que nos ayudarán a interiorizar los contenidos de la CARTA PASTORAL. No se trata de encontrar la "respuesta correcta", sino de preguntarnos acerca de lo que estamos reflexionando, para ver qué repercusión tienen estas realidades en la vida de cada uno de nosotros. Sería bueno que escribamos las respuestas, ya que el ejercicio de escribir nos ayuda a concentrarnos y a ponernos en contacto con nuestro interior. Si queremos, después podemos compartir lo que hemos reflexionado, con nuestra familia o comunidad.

Aquí van las preguntas:

Hago una lista de las personas, actividades, cosas, etc. que son importantes en mi vida. Las pongo en orden: primero la más importante, luego la segunda en importancia, y así sucesivamente. ¿Qué es lo que hace importante alguien o algo en mi vida?

Me pongo en presencia del Señor y en un momento de oración me pregunto: ¿Jesús es el centro de mi vida? ¿En qué signos veo o no veo esa centralidad?

Leo la Palabra de Dios cotidianamente ¿Por qué? Si la leo: ¿Qué descubro en esa lectura? ¿Me gustaría profundizar en el conocimiento de la Sagrada Escritura? ¿Qué podríamos hacer al respecto?

Pobre es todo aquel que está carente o necesitado no sólo de dinero o bienes materiales, pobres son también los enfermos, los que están solos, los que están tristes, etc. ¿Me resulta fácil ver a Jesús en ellos? ¿Cuándo? ¿Por qué? ¿Recuerdo alguna circunstancia en la que especialmente haya experimentado la presencia de Jesús en el pobre? ¿Y si el pobre soy yo mismo/a? ¿Me cuesta experimentar la presencia de Jesús en mis necesidades económicas o en mi falta de trabajo, o de afecto, o de salud o de algo que realmente es importante para mí?

¿Dedico algún momento del día o de la semana para estar frente a Jesús Eucaristía? ¿He participado de algún rato de Adoración en mi parroquia o en alguna otra? ¿Me atrae la oración frente al Santísimo? ¿Por qué?

Recuerdo los momentos más difíciles de mi vida, ¿Significó algo en esos momentos la cruz de Jesús? ¿Sentí que estaba unido/a a Él en ese momento?

Hacemos un momento de oración y le pedimos a Jesús que nos haga percibir su cercanía en la hora de nuestra muerte. Pedimos por todos los que hoy están sufriendo y hoy morirán, para que, atravesando la muerte con Jesús, puedan experimentar la fuerza de la resurrección.

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Seminario Catequístico Teológico Santa Teresa del Niño Jesús

Inscripciones 2007

 

Comenzaron las inscripciones para el plan de formación básica y sistemática en la fe  los días miércoles de 18.00 a 21.30 hs

 

Está dirigido a todos aquellos adultos que deseen formarse, tengan o no actividad catequística.

Este plan está articulado en materias cuatrimestrales a lo largo de tres años y puede cursarse bajo tres modalidades diferentes.

Se otorga el título de “catequista de niños, adolescentes y adultos” que habilita para la actividad catequística en colegios y parroquias.

 

Se cursa los días miércoles de 18.00 a 21.30 hs.

Las clases comienzan el 7 de marzo.

Informes e inscripción: Rodríguez peña 765 Martínez. 4512-2143 (centrex)

seminariodecanatomartinez@...

Para mayor información visite nuestra página  www.seminariostateresa.com.ar

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ARGENTINA

Campaña Nacional sobre el Sostenimiento de la Iglesia

La Conferencia Episcopal Argentina realizará los días 17 y 18 de marzo la 3ª Campaña Nacional sobre el Sostenimiento de la Iglesia. El lema es “Todos somos Iglesia. Es tiempo de compartir”.

 

Los objetivos son dos: animar la responsabilidad de cada católico a una mayor participación en el sostenimiento de la tarea evangelizadora, e informar a los fieles sobre cómo se sostiene económicamente la Iglesia católica.

 

Para encontrar más datos sobre la Campaña e ideas y materiales para su difusión puede acceder a estos enlaces:

 

Gacetilla para la prensa

Carta de los obispos a cada uno de los católicos

Spots para las radios

Datos estadísticos

¿Cómo se sostiene la Iglesia?

Grandes mitos sobre el dinero en la Iglesia

¿Cuánto gana un cura?

¿La Iglesia es rica?

¿Cuánto aporta el Estado a la Iglesia?

 

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IV Encuentro Nacional de Docentes Universitarios Católicos

Buenos Aires, 26 Feb. 07 (AICA)

La Comisión Episcopal de Pastoral Universitaria convocó al IV Encuentro Nacional de Docentes Universitarios Católicos (IV ENDUC). "un encuentro de gran importancia para los docentes universitarios católicos, especialmente cuando está tan cerca el horizonte del Bicentenario de la Nación".

Tendrá lugar en la ciudad de Santa Fe del 18 al 20 de mayo de 2007 con el lema: "Universidad y Nación, camino al Bicentenario. Realizando la verdad en el amor". El Pbro. Horacio Ortiz, secretario ejecutivo de la Comisión Episcopal, explicó que la inscripción está abierta para todos los docentes universitarios de todas las categorías y de todas las Universidades. Informes: www.enduc.org.ar

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SANTA SEDE

Celebraciones por el centenario del movimiento Scout

Numerosas iniciativas en toda Europa

 

ROMA, lunes, 26 febrero 2007 (ZENIT.org).- En este año 2007 el movimiento Scout celebra su centenario. Las iniciativas que tendrán lugar en Europa con este motivo fueron presentadas el 21 de febrero en una rueda de prensa ofrecida en la sede de «Radio Vaticano».

 

Al tomar la palabra, Marialuisa Faotto, comisaria general de la Asociación Italiana de Guías y Scouts Católicos de Europa, explicó que los actos conmemorativos comenzaron el 22 de febrero, «Jornada del Recuerdo», en la que se celebra el nacimiento el fundador del movimiento, Lord Robert Baden Powell (1857-1941).

 

La jornada estuvo marcada por el llamado «BP Day», la Ceremonia del Penique, ligado a un mensaje de solidaridad. En 1932, una jefe belga, propuso que cada scout diera «un penique con un pensamiento» y desde entonces la colecta de los «Peniques», para ayudar al desarrollo del movimiento en los países más pobres, se ha convertido en una parte importante para alimentar el espíritu de fraternidad y compartir en la Asociación mundial.

 

El 23 de abril tendrá lugar la festividad de san Jorge (23 abril), patrono de los scouts y, en particular, «El Gran Juego del Centenario», que implicará a toda la Asociación y será vivida contemporáneamente por todos los distritos y regiones, con el lema «Un Mundo, una promesa» como hilo conductor.

 

El 20 de mayo, tendrá lugar el «Centenario en la plaza»: los scouts saldrán a la calle en las diversas realidades locales para contarse a los otros a través del juego, la aventura y el servicio.

 

El culmen de los eventos tendrá lugar el 1 de agosto, en recuerdo del primer campo scout abierto por Baden Powell en la isla de Brownsea. Al alba del centenario, todos los scouts del mundo renovarán para la ocasión su promesa.

 

Tres días después, el 4 de agosto, se iniciará la «Euromoot», una propuesta educativa internacional que la Federación de Guías y Scouts Católicos de Europa dirigirá a los chicos y chicas que viven la experiencia del movimiento, en los diversos países de la Unión.

 

Posteriormente, en los Montes Tatra (Cárpatos), en el corazón de Europa, del 4 al 11 de agosto, se darán cita más de cinco mil chicos y chicas procedentes de Francia, Rumanía, Polonia, España, Bélgica, Italia, Rusia, Hungría, Eslovaquia y Alemania.

 

En esas tierras, desde siempre cremallera entre la Europa oriental y occidental, católicos latinos y de rito oriental, ortodoxos, protestantes, partirán de la ciudad de Levocà, con una ceremonia de apertura en el santuario mariano, y pasarán por la localidad de Olsztyn, de la que todos juntos se encaminarán con una peregrinación nocturna al Santuario de Częstochowa.

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DOCUMENTACIÓN

Benedicto XVI: La Cuaresma, 40 días de conversión al amor de Cristo

Intervención en la audiencia general de este miércoles

CIUDAD DEL VATICANO, miércoles, 21 febrero 2007 (ZENIT.org ).-Publicamos la intervención de Benedicto XVI en la audiencia general de este miércoles dedicada al Miércoles de Ceniza.

 

* * *

Queridos hermanos y hermnas:

 

El Miércoles de Ceniza que hoy celebramos, es para nosotros, cristianos, un día particular, caracterizado por el intenso espíritu de recogimiento y reflexión. Emprendemos, de hecho, el camino de la Cuaresma, tiempo de escucha de la Palabra de Dios, de oración y de penitencia. Son cuarenta días en los que la liturgia nos ayudará a revivir las fases destacadas del misterio de la salvación.

 

Como sabemos, el hombre ha sido creado para ser amigo de Dios, pero el pecado de los primeros padres quebró esta relación de confianza y de amor y, como consecuencia, la humanidad es incapaz de realizar su vocación originaria.

 

Gracias, sin embargo, al sacrificio redentor de Cristo, hemos sido rescatados por el poder del mal: Cristo, de hecho, escribe el apóstol Juan, ha sido víctima de expiación por nuestros pecados (Cf. 1 Juan 2, 2); y san Pedro añade: Él ha muerto una vez para siempre por los pecados (Cf. 1 Pedro 3,18).

 

Al morir con Cristo al pecado, el bautizado también renace a una vida nueva y es restablecido gratuitamente en su dignidad de hijo de Dios. Por este motivo, en la primitiva comunidad cristiana, el Bautismo era considerado como la «primera resurrección» (Cf. Apocalipsis 20,5; Romanos 6,1–11; Juan 5,25–28).

 

Desde los orígenes, por tanto, la Cuaresma se vive como ese tiempo de la inmediata preparación al Bautismo, que se administra solemnemente durante la Vigilia Pascual. Toda la Cuaresma era un camino hacia este gran encuentro con Cristo, hacia la inmersión en Cristo y la renovación de la vida.

 

Estamos ya bautizados, pero con frecuencia el Bautismo es muy eficaz en nuestra vida cotidiana. Por este motivo, también para nosotros la Cuaresma es un «catecumenado» renovado en el que salimos de nuevo al encuentro de nuestro Bautismo para redescubrirlo y revivirlo en profundidad, para ser de nuevo realmente cristianos.

 

Por tanto, la Cuaresma es una oportunidad para «volver a ser» cristianos, a través de un proceso constante de cambio interior y de avance en el conocimiento y en el amor de Cristo. La conversión no tiene lugar nunca una vez para siempre, sino que es un proceso, un camino interior de toda nuestra vida. Ciertamente este itinerario de conversión evangélica no puede limitarse a un período particular del año: es un camino de todos los días, que tiene que abarcar toda la existencia, cada día de nuestra vida.

 

Desde este punto de vista, para cada cristiano y para todas las comunidades eclesiales, la Cuaresma es la estación espiritual propicia para entrenarse con mayor tenacidad en la búsqueda de Dios, abriendo el corazón a Cristo.

 

San Agustín dijo en una ocasión que nuestra vida es un ejercicio único del deseo de acercarnos a Dios, de ser capaces de dejar entrar a Dios en nuestro ser. «Toda la vida del cristiano fervoroso --dice-- es un santo deseo». Si esto es así, en Cuaresma se nos invita aún más a arrancar «de nuestros deseos las raíces de la vanidad» para educar el corazón en el deseo, es decir, en el amor de Dios. «Dios --dice san Agustín-- es todo lo que deseamos» (Cf. «Tract. in Iohn.», 4). Y esperamos que realmente comencemos a desear a Dios, y de este modo desear la verdadera vida, el amor mismo y la verdad.

 

Es particularmente oportuna la exhortación de Jesús, referida por el evangelista Marcos: «Convertíos y creed en la Buena Nueva» (Cf. Marcos 1, 15). El deseo sincero de Dios nos lleva a rechazar el mal y a realizar el bien. Esta conversión del corazón es ante todo un don gratuito de Dios, que nos ha creado para sí y en Jesucristo nos ha redimido: nuestra felicidad consiste en permanecer en Él (Cf. Juan 15, 3). Por este motivo, Él mismo previene con su gracia nuestro deseo y acompaña nuestros esfuerzos de conversión.

 

Pero, ¿qué es en realidad convertirse? Convertirse quiere decir buscar a Dios, caminar con Dios, seguir dócilmente las enseñanzas de su Hijo, Jesucristo; convertirse no es un esfuerzo para realizarse uno mismo, porque el ser humano no es el arquitecto del propio destino. Nosotros no nos hemos hecho a nosotros mismos. Por ello, la autorrealización es una contradicción y es demasiado poco para nosotros. Tenemos un destino más alto. Podríamos decir que la conversión consiste precisamente en no considerarse en «creadores» de sí mismos, descubriendo de este modo la verdad, porque no somos autores de nosotros mismos.

 

Conversión consiste en aceptar libremente y con amor que dependemos totalmente de Dios, nuestro verdadero Creador, que dependemos del amor. Esto no es dependencia, sino libertad. Convertirse significa, por tanto, no perseguir el éxito personal, que es algo que pasa, sino, abandonando toda seguridad humana, seguir con sencillez y confianza al Señor para que Jesús se convierta para cada uno, como le gustaba decir a la beata Teresa de Calcuta, en «mi todo en todo». Quien se deja conquistar por él no tiene miedo de perder la propia vida, porque en la Cruz Él nos amó y se entregó por nosotros. Y precisamente, al perder por amor nuestra vida, la volvemos a encontrar.

 

He querido subrayar el inmenso amor que Dios tiene por nosotros en el mensaje con motivo de la Cuaresma publicado hace unos días para que los cristianos de toda comunidad puedan detenerse espiritualmente durante el tiempo de la Cuaresma, junto a María y Juan, el discípulo predilecto, ante Aquel que en la Cruz consumó por la humanidad el sacrificio de su vida (Cf. Juan 19, 25).

 

Sí, queridos hermanos y hermanas, la Cruz también es para nosotros, hombres y mujeres de nuestra época que con demasiada frecuencia estamos distraídos por las preocupaciones y los intereses terrenos y momentáneos, la revelación definitiva del amor y de la misericordia divina. Dios es amor y su amor es el secreto de nuestra felicidad. Ahora bien, para entrar en este misterio de amor no hay otro camino que el de perdernos, entregarnos, el camino de la Cruz. «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame» (Marcos 8, 34). Por este motivo, la liturgia cuaresmal, al invitarnos a reflexionar y rezar, nos estimula a valorar más la penitencia y el sacrificio para rechazar el pecado y el mal y vencer el egoísmo y la indiferencia. La oración, el ayuno y la penitencia, las obras de caridad hacia los hermanos se convierten de este modo en sendas espirituales que hay que recorrer para regresar a Dios en respuesta a los repetidos llamamientos a la conversión que hoy hace la liturgia (Cf. Gálatas 2,12-13; Mateo 6,16-18).

 

Queridos hermanos y hermanas, que el período cuaresmal, que hoy emprendemos con el austero y significativo rito de la imposición de las Cenizas, sea para todos una renovada experiencia del amor misericordioso de Cristo, quien en la Cruz derramó su sangre por nosotros.

 

Pongámonos dócilmente a su escucha para aprender a «volver a dar» su amor al prójimo, especialmente a los que sufren y atraviesan dificultades. Esta es la misión de todo discípulo de Cristo, pero para realizarla es necesario permanecer a la escucha de su Palabra y alimentarse asiduamente de su Cuerpo y de su Sangre. Que el itinerario cuaresmal, que en la Iglesia antigua es itinerario hacia la iniciación cristiana, hacia el Bautismo y la Eucaristía, sea para nosotros, los bautizados, un tiempo «eucarístico» en el que participemos con mayor fervor en el sacrificio de la Eucaristía.

 

Que la Virgen María, tras haber compartido la pasión dolorosa de su hijo divino, experimentó la alegría de la resurrección, nos acompañe en esta Cuaresma hacia el misterio de la Pascua, revelación suprema del amor de Dios.

 

¡Buena Cuaresma a todos!

 

[Traducción del original italiano realizada por Zenit. Al final de la audiencia, el Papa saludó a los peregrinos en varios idiomas. Estas fueron sus palabras en español:]

 

Queridos hermanos y hermanas:

Hoy, Miércoles de Ceniza, es un día particular para nosotros cristianos. Emprendemos el camino Cuaresmal. Cuarenta días caracterizados por un intenso espíritu de oración y penitencia durante los cuales la liturgia nos ayudará a revivir el misterio de la salvación. Una ocasión providencial para convertirnos, para buscar con más tesón a Dios y volver a Él, abriendo el corazón a Cristo.

 

Cuán oportuna resuena la exhortación de Jesús, que leemos en el evangelista san Marcos: "Convertíos y creed en el Evangelio". Convertirse significa buscar a Cristo, seguir dócilmente sus enseñanzas, amarlo, con sencillez y confianza.

 

Para entrar en este misterio de amor no hay otro camino que el de la Cruz. La Cruz es la revelación definitiva del amor y de la misericordia divina. La oración, el ayuno, la penitencia y las obras de caridad para con los hermanos son los caminos espirituales para retornar a Dios.

 

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, especialmente a las Siervas del Sagrado Corazón de Jesús, que celebran el Capítulo General; a los fieles de Albacete, Tenerife y Toledo; a los estudiantes de Cáceres y San Sebastián, así como a los peregrinos de Argentina, Chile y México. El período cuaresmal, que hoy comenzamos con el austero y significativo rito de la imposición de la Ceniza, sea para todos una experiencia renovada del amor misericordioso de Cristo. Aprendamos de Él a amar al prójimo, especialmente a cuántos sufren. Que la Virgen María nos acompañe en esta Cuaresma para prepararnos a revivir el misterio de la Pascua, revelación suprema del amor de Dios. ¡Buena Cuaresma a todos!

 

[© Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]

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Servicios de Noticias

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Un abrazo, y nuestras oraciones.    

Selección y compaginación de noticias: Ricardo Pereira (pqfatima@...)          

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Mar, 27 de Feb, 2007 9:06 pm

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