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PARROQUIA
NUESTRA SEÑORA DE FÁTIMA
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Web: www.fatima.org.ar
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Noticias desde la Parroquia de Fátima |
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de junio de 2008 - Año XI - N° 382 |
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Índice de Noticias |
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ARGENTINA |
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Cáritas: “Dirigir la mirada a los millones que viven situación
de pobreza” Buenos Aires, 4
Jun. 08 (AICA) El
presidente de Cáritas Argentina, monseñor Fernando María Bargalló,
obispo de Merlo-Moreno, llamó a responder con generosidad a la colecta anual
de esa organización caritativa de la Iglesia, prevista para este fin de
semana, y convocó a “salir un poquito del drama del conflicto del
campo, para dirigir la mirada a los millones de argentinos que viven
situaciones de pobreza y marginalidad”. |
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Buenos Aires, 4
Jun. 08 (AICA) El viernes 6 de
junio, a las 11.45, en la basílica de Nuestra Señora del Socorro, Juncal y
Suipacha, se celebrará una misa por el Día del Periodista, que organiza el
Club Gente de Prensa, que este año cumple 45 años de existencia. La
celebración eucarística será concelebrada por el director de la Oficina de
Prensa del arzobispado de Buenos Aires y párroco del Socorro, presbítero
Gustavo Boquin; el director de la Oficina de Prensa
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SANTA SEDE |
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Encuentro en Roma entre el cardenal Bertone y CIUDAD DEL VATICANO, martes 3 de junio de 2008
(ZENIT.org).- La reunió se celebró en la sede de la
Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO),
con motivo de la Reunión de Alto Nivel sobre Seguridad Alimentaria en la que
participan numerosos jefes de Estado. Un comunicado emitido posteriormente por "Ha habido también un intercambio de
opiniones sobre cuestiones de actualidad regional e internacional, con
particular atención al tema de la alimentación, objeto del encuentro
promovido por la FAO". |
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Carta del Papa a "Da de comer al que está muriéndose de
hambre, si no le das de comer, le habrás matado" CIUDAD DEL VATICANO, martes 3 de junio de 2008
(ZENIT.org).- Publicamos
el mensaje de Benedicto XVI que leyó este martes el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado y jefe de la delegación de Señor presidente de la República italiana, ilustres jefes de Estado y de Gobierno, señor director general de la FAO, señor secretario general de la ONU, señoras y señores: Con alegría os presento mi deferente y cordial
saludo a todos los que, de diferentes maneras, representáis a los diferentes
componentes de la familia humana, reunidos en Roma para concordar soluciones
idóneas y afrontar el problema del hambre y de la malnutrición. He pedido al cardenal Tarcisio Bertone, mi secretario de Estado, que os transmita la
particular atención con la que sigo vuestro trabajo y que os asegure que doy
una gran importancia a la ardua tarea que os espera. A vosotros se dirige la
mirada de millones hombres y mujeres, mientras nuevas insidias amenazan su
supervivencia y situaciones preocupantes ponen en peligro la seguridad de sus
países. De hecho, la creciente globalización de los mercados no siempre
favorece la disponibilidad de alimentos y los sistema
productivos con frecuencia están condicionados por límites estructurales, así
como por políticas proteccionistas y fenómenos especulativos que dejan a
poblaciones enteras al margen de los procesos de desarrollo. A la luz de esta
situación, es necesario confirmar con fuerza que el hambre y la malnutrición
son inaceptables en un mundo que, en realidad, dispone de niveles de
producción, de recursos y de conocimientos suficientes para acabar con estos
dramas y con sus consecuencias. El gran desafío de hoy consiste en
"globalizar no sólo los intereses económicos y comerciales, sino también
las expectativas de solidaridad, en el respeto y en la valoración de la
contribución de cada miembro de la sociedad" (Discurso a Hago llegar a la FAO y a su director general
mi aprecio y gratitud por haber llamado nuevamente la atención de la
comunidad internacional sobre lo que obstaculiza la lucha contra el hambre y
por haberla invitado a una acción que, para que sea eficaz, tiene que ser
unitaria y coordinada. Con este espíritu, deseo renovar a las
personalidades que participan en esta cumbre el auspicio que formulé durante
mi reciente visita a la sede de la ONU: es urgente superar la "paradoja
de un consenso multilateral que sigue padeciendo una crisis a causa de su
subordinación a las decisiones de unos pocos" (Discurso
a la asamblea general de la ONU, 18 de abril de 2008). Además, me permito
invitaros a colaborar de manera cada vez más transparente con las
organizaciones de la sociedad civil comprometidas en superar la creciente
brecha entre riqueza y pobreza. Os exhorto a continuar en esas reformas
estructurales que, a nivel nacional, son indispensables para afrontar con
éxito los problemas del subdesarrollo, de los que el hambre y la malnutrición
son una consecuencia directa. ¡Sé que todo esto es arduo y complejo! Ahora bien, ¿cómo es posible permanecer
insensibles a los llamamientos de quienes, en diferentes continentes, no
logran alimentarse suficientemente para vivir? Pobreza y malnutrición no son
una mera fatalidad, provocada por situaciones ambientales adversas y por
calamidades naturales desastrosas. Por otra parte, las consideraciones de
carácter exclusivamente técnico o económico no deben prevalecer sobre los
deberes de justicia hacia los que padecen hambre. El derecho a la
alimentación "responde principalmente a una motivación ética: 'dar de
comer a los hambrientos' (cf. Mt 25,35), que apremia a compartir los bienes materiales
como muestra del amor que todos necesitamos [...] Este derecho primario a la
alimentación está intrínsecamente vinculado con la tutela y defensa de la
vida humana, roca firme e inviolable donde se apoya todo el edificio de los
derechos humanos (Discurso al nuevo embajador de Guatemala, 31 de mayo de
2008). Cada persona tiene derecho a la vida; por eso,
es necesario promover de manera eficaz la aplicación de este derecho y ayudar
a las poblaciones que sufren por la falta de alimentos a llegar a ser poco a
poco capaces de satisfacer las propias exigencias de una alimentación
suficiente y sana. En este momento particular, en el que está
amenazada la seguridad alimentaria a causa del encarecimiento de los
productos agrícolas, deben elaborarse nuevas estrategias de lucha contra la
pobreza y de promoción del desarrollo rural. Esto debe suceder también a
través de procesos de reformas estructurales, que permitan afrontar los
desafíos de la misma seguridad y de los cambios climáticos; además, es
necesario aumentar la disponibilidad de comida, valorando las capacidades de
los pequeños agricultores y garantizando su acceso al mercado. Ahora bien, el
aumento global de la producción agrícola sólo podrá ser eficaz si va
acompañado por la distribución eficaz de esta producción y si se destina
primariamente a satisfacer las necesidades esenciales. Se trata de un camino
que no es ciertamente fácil, pero que permitiría, entre otras cosas,
redescubrir el valor de la familia rural: ésta no se limita a preservar la
transmisión, de los padres a los hijos, de los sistemas de cultivo, de
conservación y de distribución de los alimentos, sino que es sobre todo un
modelo de vida, de educación, de cultura y de religiosidad. Además, desde el
punto de vista económico, asegura una atención eficaz y amorosa a los más
débiles y, en virtud del principio de subsidiariedad, puede asumir un papel
directo en la cadena de distribución y comercialización de los productos
agrícolas destinados a la alimentación, reduciendo los costes de
intermediación y favoreciendo la producción a pequeña escala. Señoras y señores: Las dificultades actuales muestran cómo las
modernas tecnologías, por sí mismas, no son suficientes para superar la
carencia alimentaria, así como tampoco lo son las estadísticas o el envío de
ayuda en casos de emergencia. Todo esto tiene ciertamente una gran
importancia, sin embargo debe ser completado y orientado por una acción
política que, inspirada en los principios de la ley natural que están
inscritos en el corazón de los hombres, proteja la dignidad de Sólo la tutela de la persona, pues, permite
combatir la causa principal del hambre, es decir, esa cerrazón del ser humano
hacia sus semejantes que disuelve la solidaridad, justifica los modelos de
vida consumista y disgrega el tejido social, preservando e incluso llegando a
aumentar el surco de injustos desequilibrios, dejando a un lado las
exigencias más profundas del bien. (Cf. Deus Caritas Est, 28). Por tanto, si se hiciera valer el respeto de
la dignidad humana en la mesa de las negociaciones, de las decisiones y de su
aplicación, podrían superarse obstáculos que de otro modo son insuperables y
se eliminaría, o al menos disminuiría, el desinterés por el bien de los
demás. De este modo, sería posible adoptar medidas valientes, que no se
rindan ante el hambre y la malnutrición, como si se tratara simplemente de
fenómenos endémicos y sin solución. La defensa de la dignidad humana en la
acción internacional, también de emergencia, ayudaría además a limitar lo
superfluo en la perspectiva de las necesidades de los demás y a administrar
de modo justo los frutos de la creación, poniéndolos a disposición de todas
las generaciones". A la luz de estos principios deseo que las
delegaciones presentes en esta reunión asuman nuevos compromisos y se
propongan llevarlos a cabo con gran determinación. ¡La Iglesia católica, por
su parte, desea unirse a este esfuerzo! Con espíritu de colaboración,
basándose en la antigua sabiduría, inspirada por el Evangelio, propone un
llamamiento firme y sentido, que sigue siendo de gran actualidad para quienes
participan en la cumbre: "Da de comer al que está muriéndose de hambre,
si no le das de comer, le habrás matado" (Decretum Gratiani, c.
21, d. LXXXVI). Os aseguro que, en este camino, podéis contar con la
contribución de Con estos sentimientos, formulo mis mejores
deseos de éxito para la conferencia e invoco la bendición del Altísimo sobre
vosotros y sobre cuantos están comprometidos con el auténtico progreso de la
persona y de la sociedad. Vaticano, 2 de junio de 2008 BENEDICTUS PP. XVI [Traducción del original
italiano realizada por Jesús Colina © Copyright 2008 - Libreria Editrice Vaticana] |
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DOCUMENTACIÓN |
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Benedicto XVI: San
Gregorio, Papa Magno, "siervo de los siervos de Dios" Segunda catequesis dedicada al romano
pontífice del año 590 al 604 CIUDAD DEL VATICANO, miércoles, 4 junio 2008 (ZENIT.org).- Publicamos la
intervención de Benedicto XVI durante la audiencia general de este miércoles
dedicada -en su ciclo de catequesis sobre los Padres de la Iglesia-- a
profundizar en las enseñanzas de san Gregorio Magno, cuya vida empezó a
trazar la semana pasada. * * * Queridos hermanos y hermanas: Vuelvo hoy, en nuestro encuentro de los
miércoles, a la extraordinaria figura del Papa Gregorio Magno para recoger
más luces de su rica enseñanza. A pesar de los múltiples compromisos
vinculados a su misión como obispo de Roma, nos dejó numerosas obras de las
que la Iglesia, en los siglos sucesivos, se ha nutrido abundantemente. Además
de su conspicuo epistolario -el Registro
al que aludía en la catequesis pasada contiene más de 800 cartas--, nos dejó
sobre todo escritos de carácter exegético, entre los que se distinguen el Comentario moral a Job -conocido bajo el
título latino de Moralia in Iob--, las
Homilías sobre Ezequiel, las Homilías sobre los Evangelios. Asimismo
existe una importante obra de carácter hagiográfico, los Diálogos, escrita por Gregorio para la
edificación de reina longobarda Teodolinda. La obra
principal y más conocida es sin duda la Regla
pastoral que el Papa redactó al comienzo de su pontificado con
finalidad claramente programática. Haciendo un rápido repaso a estas obras
observemos, ante todo, que en sus escritos Gregorio jamás se muestra
preocupado por trazar una doctrina "suya", una originalidad propia.
Más bien intenta hacerse eco de la enseñanza tradicional de la Iglesia,
quiere sencillamente ser la boca de Cristo y de su Iglesia en el camino que
se debe recorrer para llegar a Dios. Al respecto son ejemplares sus
comentarios exegéticos. Fue un apasionado lector de la Biblia, a la que se
acercó con pretensiones no meramente especulativas: de Gregorio desarrolla también este tema en el Comentario moral a Job. Siguiendo la
tradición patrística, examina el texto sacro en las tres dimensiones de su
sentido: la dimensión literal, la dimensión alegórica y la moral, que son
dimensiones del único sentido de Son de notable relevancia y belleza también
sus Homilías sobre los Evangelios.
La primera de ellas la pronunció en la basílica de San Pedro durante el tiempo
de Adviento del año 590, por lo tanto, pocos meces después de su elección al
pontificado; la última fue pronunciada en la basílica de San Lorenzo el
segundo domingo después de Pentecostés del año 593. El Papa predicaba al
pueblo en las iglesias donde se celebraban la "estaciones"
--especiales ceremonias de oración en los tiempos fuertes del año litúrgico--
o las fiestas de los mártires titulares. El principio inspirador que une las
diversas intervenciones se sintetiza en la palabra "praedicator": no sólo el
ministro de Dios, sino también todo cristiano tiene la tarea de hacerse
"predicador" de cuanto ha experimentado en su interior, a ejemplo
de Cristo que se hizo hombre para llevar a todos el anuncio de Tal vez el texto más orgánico de Gregorio
Magno es la Regla pastoral,
escrita en los primeros de pontificado. En ella Gregorio se propone trazar la
figura del obispo ideal, maestro y guía de su rebaño. A tal fin ilustra la
gravedad del oficio de pastor de la Iglesia y los deberes que ello comporta:
por lo tanto, aquellos que no han sido llamados a tal tarea, que no lo
busquen con superficialidad; aquellos en cambio que lo hayan asumido sin la
debida reflexión, que sientan nacer en el alma una necesaria turbación.
Retomando un tema predilecto, afirma que el obispo es ante todo el
"predicador" por excelencia; como tal debe ser sobre todo ejemplo
para los demás, de forma que su comportamiento pueda constituir un punto de referencia
para todos. Una acción pastoral eficaz requiere además que él conozca los
destinatarios y adapte sus intervenciones a la situación de cada uno:
Gregorio se detiene en ilustrar las diversas categorías de fieles con
anotaciones agudas y puntuales que pueden justificar la valoración de quien
ha visto en esta obra también un tratado de psicología. De aquí se entiende
que él conocía realmente a su rebaño y hablaba de todo con la gente de su
tiempo y de su ciudad. El gran pontífice, con todo, insiste en el
deber de que el pastor debe reconocer cada día la propia miseria, de manera
que el orgullo no haga vano, a los ojos del Juez Supremo, el bien realizado.
Por ello el capítulo final de la Regla
está dedicado a la humildad: "Cuando se tiene complacencia en haber
alcanzado muchas virtudes, es bueno reflexionar sobre las propias
insuficiencias y humillarse: en lugar de considerar el bien realizado, hay
que considerar el que se ha descuidado". Todas estas indicaciones
preciosas demuestran el altísimo concepto que san Gregorio tiene del cuidado
de las almas, por él definido "ars artium", el arte de las artes. La Regla tuvo un éxito tan grande que, cosa
más bien rara, pronto se tradujo en griego y en
anglosajón. Significativa es igualmente otra obra, los Diálogos, en los que al amigo y diácono
Pedro, convencido de que las costumbres estaban tan corrompidas que no
permitían que hubiera santos como en tiempos pasados, Gregorio demuestra lo
contrario: la santidad siempre es posible, aún en tiempos difíciles. Lo prueba
narrando la vida de personas contemporáneas o desaparecidas recientemente a
las que bien se podría calificar de santas, aunque no estuvieran canonizadas.
La narración se acompaña de reflexiones teológicas y místicas que hacen del
libro un texto hagiográfico singular, capaz de fascinar a generaciones
enteras de lectores. El material acude a las tradiciones vivas del pueblo y
tiene el objetivo de edificar y formar, atrayendo la atención de quien lee
sobre una serie de cuestiones como el sentido del milagro, la interpretación
de la Escritura, la inmortalidad del alma, la existencia del infierno, la
representación del más allá, temas todos que requerían oportunas
aclaraciones. El libro II se dedica por entero a la figura de Benito de Nursia y es el único testimonio antiguo de la vida del
santo monje, cuya belleza espiritual aparece en el texto con toda evidencia. En la línea teológica que Gregorio desarrolla
a través de sus obras, pasado, presente y futuro se relativizan. Lo que para
él cuenta, más que nada, es todo el arco de la historia salvífica, que sigue
desenvolviéndose entre los oscuros meandros del tiempo. En esta perspectiva
es significativo que él introduzca el anuncio de la conversión de los Anglos en medio del Comentario moral a Job: a sus ojos el
evento constituía un adelanto del Reino de Dios del que trata la Escritura;
por lo tanto con buena razón podía mencionarse en el comentario a un libro
sacro. En su opinión, los guías de las comunidades cristianas deben empeñarse
en releer los acontecimientos a la luz de la Palabra de Dios: en este sentido
el gran pontífice siente el deber de orientar a pastores y fieles en el
itinerario espiritual de una lectio divina
iluminada y concreta, situada en el contexto de la propia vida. Antes de concluir, es necesario hablar de las
relaciones que el Papa Gregorio cultivó con los patriarcas de Antioquía, de Alejandría y de [Al final de la audiencia,
el Papa saludó a los peregrinos en varios idiomas. En español, dijo:] Queridos hermanos y hermanas: El Papa san Gregorio Magno nos ha dejado
numerosos escritos, con el propósito de transmitir la enseñanza de Saludo cordialmente a los visitantes de lengua
española. En particular, al grupo de peregrinos de [Traducción del original
italiano por Marta Lago. © Copyright 2008 - Libreria Editrice Vaticana] |
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