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#393 De: "parroquia" <pqfatima@...>
Fecha: Vie, 12 de Jun, 2009 7:31 pm
Asunto: Noticias de Fatima 12-06-09
pqfatima
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PARROQUIA NUESTRA SEÑORA DE FÁTIMA

Diócesis de San Isidro

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Noticias desde la Parroquia de Fátima

11 de marzo de 2009 - Año XII - N° 408

Índice de Noticias

NUESTRA DIOCESIS

Conciertos de música sacra en la catedral

SANTA SEDE

El papa Benedicto XVI inaugura el Año Sacerdotal

 

Servicios de Noticias

NUESTRA DIOCESIS

San Isidro (Buenos Aires), 9 Jun. 09 (AICA)

Continuando con el programa preparado para este año 2009 de los ya afamados conciertos de música sacra que todos los meses tienen lugar en la catedral de San Isidro, se anunció que el tercer concierto será el domingo 21 de junio a las 16.

En la oportunidad actuará la Academia Bach de Buenos Aires, que bajo la dirección del maestro y organista Mario Videla, y la actuación del contratenor Martín Oro, interpretará el Concierto en do menor, para órgano, cuerdas y bajo continuo (1ra.audición) de Karl Heinrich Graun, que comprende: “Motete Longe mala umbrae terrores”, de Antonio Vivaldi, y “Cantata Widersrtehe doch der Sünde”, BWV 54 (1ra. Audición), de Johann Sebastian Bach.

Cuarto concierto en julio
Monseñor Fernando María Cavaller, asesor de música sacra en la catedral de San Isidro, que organiza y programa el ciclo de conciertos de música sacra, adelantó que el cuarto concierto del ciclo será el domingo 19 de julio, a las 16, con la actuación del Ensamble Vocal e Instrumental de Buenos Aires, dirigido por el maestro Alejandro Nuss. Interpretará “Agnus Dei”, de Samuel Barber; “In the Beginning”, de Aarón Copland; “Gott ist unsre Zuvericht”, de Weihnachtslied, y “Psalmkonsert”, de Heinz Werner Zimmermann.

La catedral de San Isidro está en Adrián Béccar Varela 530, tel. (011) 4743-0291/4990.+


SANTA SEDE

Ciudad del Vaticano, 9 Jun. 09 (AICA)

El viernes 19 de junio, solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, el papa Benedicto XVI presidirá en la basílica vaticana, la celebración de las segundas vísperas de la solemnidad, con ocasión de la apertura del Año Sacerdotal, que lleva por lema “Fidelidad de Cristo, fidelidad del sacerdote".

En la basílica de San Pedro se expondrá la reliquia del Santo Cura de Ars traída para esa ocasión por el obispo de Belley-Ars, monseñor Guy Bagnard.

El Pontífice clausurará este año jubilar el 19 de junio de 2010 tomando parte en el "Encuentro Mundial Sacerdotal", que tendrá lugar en la Plaza de San Pedro.

A lo largo de este año jubilar Benedicto XVI proclamará a San Juan María Vianney "Patrono de todos los sacerdotes del mundo". Se publicará además el "Directorio para los confesores y directores espirituales", junto a una recopilación de textos del pontífice sobre temas esenciales de la vida y de la misión sacerdotal en nuestra época.

La Congregación para el Clero, de acuerdo con los ordinarios diocesanos y los superiores de los institutos religiosos, promoverá y coordinará las diversas iniciativas espirituales y pastorales para subrayar la importancia del papel y de la misión del sacerdote en la Iglesia y en la sociedad contemporánea, así como la necesidad de potenciar la formación permanente de los sacerdotes, ligándola a la de los seminaristas.+

AICA - Toda la información puede ser reproducida parcial o totalmente,

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Selección de noticias: Silvia de Belizán, compaginación de noticias: Ricardo Pereira (pqfatima@...)                

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#392 De: "parroquia" <pqfatima@...>
Fecha: Lun, 30 de Mar, 2009 9:39 pm
Asunto: Noticias_Parroquia_de_Fatima_30-03-09-411
pqfatima
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Noticias desde la Parroquia de Fátima

30 de marzo de 2009 - Año XII - N° 411

Índice de Noticias

NUESTRA PARROQUIA

SEMANA SANTA

COMUNICACIÓN DE INTERRUPCION DEL SERVICIO

 

Servicios de Noticias

NUESTRA PARROQUIA

SEMANA SANTA

DOMINGO DE RAMOS

En todas las misas de este fin de semana se bendecirán los ramos.

Sábado 4 de abril: 19.30 hs.

Domingo 5 de abril: 10, 12, 18.30 y 20 hs.

Recordamos que la bendición de los ramos se realiza al comienzo de la misa.

 

MIÉRCOLES SANTO 8 de abril

20 a 22 hs. Celebración Penitencial

(Habrá varios sacerdotes atendiendo confesiones)

 

JUEVES SANTO 9 de abril

9.30 hs. Misa Crismal, con el Obispo y con todo el clero de la diócesis, en la Catedral.

20 hs. Misa de la Cena del Señor.

21.30 a 24 hs. Vigilia frente al Santísimo Sacramento.

 

VIERNES SANTO 10 de abril

18. hs. Vía Crucis (comienza en Alvear y la Estación Martínez)

19 hs. Celebración Litúrgica de la Cruz

21 hs. Concierto Coral de la Pasión

 

SÁBADO SANTO 11 de abril

20 hs. Vigilia Pascual

(Las velas las proveerá la Parroquia)

 

DOMINGO DE PASCUA 12 de abril

¡Celebremos juntos la alegría de la Resurrección!

Misas: 10, 12, 18.30 y 20 hs.

 

CONFESIONES

Miércoles Santo: 20 hs. Celebración Penitencial. (Habrá varios sacerdotes para confesar)

Jueves Santo: de 17 a 19.30 hs.

Viernes Santo: de 10.30 a 12 y de 17 a 18.30 hs.

Sábado Santo: de 10.30 a 12 y de 17 a 19 hs.

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COMUNICACIÓN DE INTERRUPCION DEL SERVICIO

Por diferentes dificultades técnicas se interrumpirá el servicio de Noticias hasta nuevo aviso.

Sepan disculpar las molestias ocasionadas.

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#391 De: "parroquia" <pqfatima@...>
Fecha: Mié, 25 de Mar, 2009 7:50 pm
Asunto: Noticias_Parroquia_de_Fatima_25-03-09-410
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Noticias desde la Parroquia de Fátima

25 de marzo de 2009 - Año XII - N° 410

Índice de Noticias

NUESTRA PARROQUIA

SEMANA SANTA

CASA DE LOS AMIGOS

NUESTRA DIOCESIS

PASTORAL SOCIAL

ARGENTINA

LOS OBISPOS INSTARON A FORTALECER LA AMISTAD SOCIAL

MUNDO

SOR NIRMALA JOSHI RENUNCIA COMO SUCESORA DE MADRE TERESA DE CALCUTA

DOCUMENTACION

BALANCE DE BENEDICTO XVI DE SU VIAJE A ÁFRICA

 

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NUESTRA PARROQUIA

SEMANA SANTA

DOMINGO DE RAMOS

En todas las misas de este fin de semana se bendecirán los ramos.

Sábado 4 de abril: 19.30 hs.

Domingo 5 de abril: 10, 12, 18.30 y 20 hs.

Recordamos que la bendición de los ramos se realiza al comienzo de la misa.

 

MIÉRCOLES SANTO 8 de abril

20 a 22 hs. Celebración Penitencial

(Habrá varios sacerdotes atendiendo confesiones)

 

JUEVES SANTO 9 de abril

9.30 hs. Misa Crismal, con el Obispo y con todo el clero de la diócesis, en la Catedral.

20 hs. Misa de la Cena del Señor.

21.30 a 24 hs. Vigilia frente al Santísimo Sacramento.

 

VIERNES SANTO 10 de abril

18. hs. Vía Crucis (comienza en Alvear y la Estación Martínez)

19 hs. Celebración Litúrgica de la Cruz

21 hs. Concierto Coral de la Pasión

 

SÁBADO SANTO 11 de abril

20 hs. Vigilia Pascual

(Las velas las proveerá la Parroquia)

 

DOMINGO DE PASCUA 12 de abril

¡Celebremos juntos la alegría de la Resurrección!

Misas: 10, 12, 18.30 y 20 hs.

 

CONFESIONES

Miércoles Santo: 20 hs. Celebración Penitencial. (Habrá varios sacerdotes para confesar)

Jueves Santo: de 17 a 19.30 hs.

Viernes Santo: de 10.30 a 12 y de 17 a 18.30 hs.

Sábado Santo: de 10.30 a 12 y de 17 a 19 hs.

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CASA DE LOS AMIGOS

INVITA

a la presentación  del libro

¿Te cuento un  cuento de tango?

de

Eduardo Márquez

que tendrá lugar en Vieytes 944 

el

27 de marzo a las 19 hs.

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NUESTRA DIOCESIS

PASTORAL SOCIAL

Talleres sobre medio ambiente para vecinos

El Equipo Ambiente Sano de la Pastoral Social de la Diócesis de San Isidro organiza el Primer Taller Piloto de Promotores Ambientales. Se abordarán, cuestiones sobre residuos, implicancias ambientales en la salud, legislación vigente, y cómo generar participación y cambios de actitudes.

 Tras un acuerdo de cooperación con la Universidad Favaloro se vienen realizando anualmente encuestas socio-sanitarias en distintas localidades afectadas de la zona norte, con la participación de referentes vecinales.  Estas comunidades son las primeras en recibir la información resultante.

 La encuesta es una importante herramienta de evaluación, y la información se  devuelve a los vecinos de los barrios, a funcionarios públicos y a organizaciones de la sociedad civil; además, actúa como disparador de acciones concretas y genera integración social, un requisito indispensable para lograr el desarrollo de la comunidad.

 De los sondeos efectuados, surgió la necesidad de aumentar las capacidades de los vecinos, para facilitarles la búsqueda de soluciones a la grave situación ambiental que padecen. En rigor, la Pastoral Social trabaja desde hace varios años en temas relacionados con la problemática socio-ambiental, fundamentalmente en las comunidades vulneradas de la Cuenca del Río Reconquista. 

 Teniendo en cuenta las demandas de los vecinos, el Equipo de Ambiente Sano diseñó cuatro talleres gratuitos, que se desarrollarán en la Parroquia del Perpetuo Socorro, situada en Avda. Santa María (Ruta 27) y Williams, de Rincón de Mylberg, Partido de Tigre, con asesoramiento y aporte técnico y didáctico de profesionales en cada materia. 

 La duración de cada encuentro es de alrededor de tres horas. El primero será el miércoles 18 de marzo a las 18,  y los tres restantes  los miércoles sucesivos a la misma hora. Los participantes que lo necesiten recibirán un viático.  Para participar se requiere inscripción previa por mail a: equipoambientesano@... o por fax al 4743-5395, con los datos básicos personales.

Pastoral Social

Obispado de San Isidro

Contacto de prensa: Comunicación Pastoral Social: 4575-4218

Gustavo Camps 155 895 5497 

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ARGENTINA

LOS OBISPOS INSTARON A FORTALECER LA AMISTAD SOCIAL

AICA - BAIRES (Miércoles 25 de marzo de 2009) La Comisión Permanente del Episcopado, presidida por el cardenal Jorge Mario Bergoglio, instó hoy a “fortalecer la amistad social” y consideraron que frente al clima de “conflictividad” y para “no alimentar la confrontación” el camino “más sabio y oportuno para prevenirlas y abordarlas es procurar consensos a través del diálogo”. Convocan a asumir la “amenaza” de un posible crecimiento de la pobreza como “el mayor desafío social” y piden “gestiones solidarias” tanto del sector público como privado”.

     A continuación el texto completo del mensaje de los obispo:

Fortalecer la amistad social

Acercándonos a la Semana Santa, en la que reviviremos los gestos del infinito amor de Dios por nosotros, encarnados en la entrega de Jesús que murió en la Cruz y resucitó para que podamos vivir como hijos de Dios, los Obispos argentinos, reunidos en la Comisión Permanente, convocamos a todos los ciudadanos a fortalecer la amistad social y las instituciones de la Patria, porque “cuando priman intereses particulares sobre el bien común, o cuando el afán de dominio se impone por encima del diálogo y la justicia, se menoscaba la dignidad de las personas, e indefectiblemente crece la pobreza en sus diversas manifestaciones”

Es un hecho que “toda democracia padece momentos de conflictividad. En esas situaciones complejas, alimentar la confrontación puede parecer el camino más fácil. Pero el modo más sabio y oportuno de prevenirlas y abordarlas es procurar consensos a través del diálogo” .

Creemos que éste es el camino a recorrer. Debemos volver a afirmar en este difícil momento que “sólo el diálogo hará posible concretar los nuevos acuerdos para proyectar el futuro del país y un país con futuro. Ello es fundamental en este tiempo, donde la crisis de la economía global implica el riesgo de un nuevo crecimiento de la inequidad, que nos exige tomar conciencia sobre la “dimensión social y política del problema de la pobreza”. En este sentido, la promoción de políticas públicas es una nueva forma de opción por nuestros hermanos más pobres y excluidos” . Esta amenaza de posible crecimiento de la pobreza, en los próximos meses, es el mayor desafío social que tenemos por delante y debe ser respondido por gestiones solidarias tanto del sector público como del privado. La Argentina sólo va a crecer con el esfuerzo, la unidad y la solidaridad de todos los argentinos.

Hermanos, con sincero amor a nuestra patria y espíritu de servicio a nuestro pueblo, pedimos a todos evitar las actitudes que nos enfrenten y dividan, y que como tales generan un clima de confrontación propicio a la violencia. El momento actual reclama diálogos sinceros y transparentes, reconciliación de los argentinos y búsqueda de consensos que fortalezcan la paz social.

Estas reflexiones que surgen de nuestra fe en Dios, el Padre de todos, y de nuestro servicio pastoral las ponemos a los pies de nuestra Madre de Luján, Patrona de nuestro pueblo.

152º Comisión Permanente

Buenos Aires, 25 de Marzo de 2009

Solemnidad de la Anunciación del Señor

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MUNDO

SOR NIRMALA JOSHI RENUNCIA COMO SUCESORA DE MADRE TERESA DE CALCUTA

Ha sido elegida la alemana Mary Prema como nueva Superiora General

CALCUTA, miércoles 25 de marzo de 2009 (ZENIT.org).- La hermana de origen alemán Mary Prema fue elegida ayer como nueva superiora de las Misioneras de la Caridad, la congregación fundada por la beata Teresa de Calcuta, según dio a conocer la propia orden religiosa.

La elección ha tenido lugar durante el capítulo general de las Misioneras de la Caridad, que comenzó el pasado 1 de febrero en Calcuta, y que termina hoy, según recoge la agencia UCANews.

La nueva Superiora sustituye así a la hermana Nirmala Joshi, que dirigía la congregación desde la muerte de la fundadora, en 1997. Sor Nirmala había sido reelegida por tercera vez, pero según fuentes de la Congregación, ella misma pidió ser relevada de sus obligaciones, por razones de salud y por su deseo de dedicarse a una vida más contemplativa dentro de las Misioneras de la Caridad.

De haber sido elegida por tercera vez, la elección habría debido ser aprobada por el Papa, ya que los estatutos de la congregación prevén en principio sólo una reelección.

En la elección han tomado parte 163 hermanas, de las que 74 son de origen indio y el resto de otros países del mundo. Junto a la nueva Superiora, han sido elegidas otras cuatro hermanas como consejeras.

Ejercicios espirituales

Por su parte, la Superiora saliente, sor Nirmala, fue invitada a predicar unos ejercicios espirituales a los responsables de las Cáritas diocesanas de Asia, en un encuentro previsto para el próximo mes de septiembre en Taipei (Taiwán)

Este encuentro lo promueve el Consejo Pontificio "Cor Unum", el organismo responsable de la coordinación de las actividades caritativas de la Iglesia católica, quien ya convocó un encuentro similar para América Latina en Guadalajara (México) en junio de 2008.

Fuentes de este dicasterio han confirmado a Zenit que sor Nirmala no ha declinado esta invitación, y que por tanto será ella quien predique los ejercicios espirituales, como estaba previsto, junto con otros prelados del continente asiático.

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DOCUMENTACION

BALANCE DE BENEDICTO XVI DE SU VIAJE A ÁFRICA

Palabras del Papa a los periodistas durante el vuelo de vuelta a Roma

CIUDAD DEL VATICANO, martes 24 de marzo de 2009 (ZENIT.org).- Ofrecemos a continuación las palabras que el Papa dirigió a los periodistas que le acompañaban, ayer durante el vuelo de vuelta a Roma, mientras el aparato sobrevolaba aún Yaoundé. La intervención completa ha sido hecha pública hoy por la Santa Sede.

******

Queridos amigos, veo que aún trabajáis. Mi trabajo casi ha terminado, en cambio el vuestro empieza otra vez. Gracias por vuestro empeño.

Se han grabado en mi memoria sobre todo dos impresiones: por una parte la impresión de esta cordialidad casi exuberante, de esta alegría, de una África en fiesta, y me parece que en el Papa han visto, digamos, la personificación del hecho que somos hijos y familia de Dios. Existe esta familia y nosotros con todos los límites estamos en esta familia y Dios está con nosotros. Y así la presencia del Papa ha ayudado a sentir esto.

Y por otra parte me ha impresionado mucho el espíritu de recogimiento en la liturgia, el fuerte sentido de lo sagrado: en la liturgia no hay autopresentación de los grupos, autoanimación, pero está la presencia de lo sagrado, de Dios mismo; también los movimientos eran siempre movimientos de respeto y de consciencia de la presencia divina. Esto me ha impresionado mucho.

Tengo que decir que me ha afectado mucho el hecho de que el sábado en el caos que se formó al ingreso del estadio murieran dos chicas. He rezado y rezo por ellas. Otros dos recuerdos grabados en mi memoria: un recuerdo especial – habría que mencionar tantos- es el centro del Cardenal Lége: me ha tocado el corazón ver aquí el mundo de tantos sufrimientos, todo el sufrimiento, la tristeza, la pobreza de la existencia humana, pero también ver cómo el Estado y la Iglesia colaboran para ayudar a los que sufren.

Por una parte el Estado gestiona de modo ejemplar este gran centro, por otra parte, movimientos eclesiales y la realidad de la Iglesia colaboran para ayudar realmente a estas personas. Y me parece que se nota, que el hombre que ayuda al que sufre es más hombre, el mundo es más humano: esto queda escrito en mi memoria.

También hemos distribuido el Instrumentum laboris para el Sínodo y hemos trabajado para el Sínodo. En la tarde del día de San José me he reunido con los componentes del Consejo para el Sínodo -12 obispos- y cada uno ha hablado de la situación de su iglesia local, de sus propuestas, de sus expectativas y así ha nacido una idea muy rica de la realidad de la Iglesia en África, cómo se mueve y sufre, qué hace, cuáles son las esperanzas, los problemas.

Podría contar mucho, por ejemplo que la Iglesia de Sudáfrica, que ha tenido una experiencia de difícil reconciliación, pero en gran parte ya conseguida, ayuda ahora con sus experiencias al intento de reconciliación en Burundi y busca hacer algo parecido, aunque con grandísima dificultad, en Zimbabwe. Buen viaje a todos. ¡Gracias!

[Traducción del original italiano por H2Onews.org]

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#390 De: "parroquia" <pqfatima@...>
Fecha: Lun, 16 de Mar, 2009 8:54 pm
Asunto: Noticias_Parroquia_de_Fatima_16-03-09-409
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Noticias desde la Parroquia de Fátima

16 de marzo de 2009 - Año XII - N° 409

Índice de Noticias

NUESTRA PARROQUIA

SEMANA SANTA

CONFIRMACIÓN 2009

ENCUENTROS CATEQUISTICOS

ARGENTINA

NUEVA CIRCUNSCRIPCIÓN ECLESIÁSTICA EN LA ARGENTINA

DOCUMENTACION

CARTA DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI A LOS OBISPOS DE LA IGLESIA CATÓLICA

 

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NUESTRA PARROQUIA

SEMANA SANTA

DOMINGO DE RAMOS

En todas las misas de este fin de semana se bendecirán los ramos.

Sábado 4 de abril: 19.30 hs.

Domingo 5 de abril: 10, 12, 18.30 y 20 hs.

Recordamos que la bendición de los ramos se realiza al comienzo de la misa.

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CONFIRMACIÓN 2009

La inscripción para la confirmación de jóvenes de 15 años o mayores, se realizará los viernes 3 y 17 de abril de 18.30 a 20 hs en los salones parroquiales. Alvear 1056

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ENCUENTROS CATEQUISTICOS

Encuentros catequísticos para niños.

Preparación para recibir el sacramento de la Eucaristía.

(Primera Comunión)

La edad mínima para la inscripción es la de tercer año de la EPB. No es requisito el estar bautizado.

 

Días y horarios para la inscripción:

 

Martes: 10 y 17 de marzo de 9.30 a 11 hs.

Jueves: 12, 19 y 26 de marzo de 16 a 18 hs.

 

Acercarse a los salones Parroquiales. Alvear 1056.

Eventualmente, si por razones laborales estos horarios le imposibilitan concurrir a realizar la inscripción por la tarde, podrá acercarse por la mañana a la secretaría Parroquial en esas mismas fechas.

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ARGENTINA

NUEVA CIRCUNSCRIPCIÓN ECLESIÁSTICA EN LA ARGENTINA

Buenos Aires, 14 Mar. 09 (AICA): El Santo Padre, Benedicto XVI, creó la Prelatura de Esquel, en la provincia del Chubut, y nombró al padre José Slaby, C.Ss.R., polaco de 51 años, actual párroco y Superior de la Comunidad Redentorista de Esquel, como primer Obispo-Prelado de esta nueva circunscripción eclesiástica argentina.

 

     La noticia fue dada a conocer por el nuncio apostólico, monseñor Adriano Bernardini, a través de la agencia AICA, en forma simultánea con la publicación en Roma mediante “L’Osservatore Romano”.

 

     Con la creación de la prelatura de Esquel, la Argentina cuenta con 72 circunscripciones eclesiásticas: 14 arquidiócesis, 47 diócesis, 4 prelaturas territoriales, 3 eparquías (diócesis orientales), 1 exarcado (prelatura oriental), 2 ordinariatos, y 1 vicaría de la prelatura personal del Opus Dei.

 

La Prelatura de Esquel

     El territorio de la Prelatura de Esquel, en la provincia del Chubut, desmembrado de la diócesis de Comodoro Rivadavia que hasta ahora abarcaba toda la provincia, comprende los departamentos de Paso de Indios (22.300 km2), Cushamen (16.250 km2), Languiñeo (15.339 km2), Tehuelches (14.750 km2), y Futaleufú, en el que está la ciudad de Esquel y el Parque Nacional Los Alerces (9.435 km2), con una superficie total de 78.074 kilómetros cuadrados, y una población de 64.608 habitantes, según el último censo nacional de 2001, con una densidad de menos del uno por ciento por kilómetro cuadrado.

 

     La prelatura de Esquel limita al norte con la diócesis de San Carlos de Bariloche, al este con la República de Chile tras la cordillera de los Andes, y al este y al sur con la diócesis de Comodoro Rivadavia.

 

     La nueva jurisdicción eclesiástica cuenta con 6 parroquias (3 en Esquel, y una en El Maitén, Lago Puelo y Gobernador Costa), y 2 cuasi-parroquias, en las localidades de Paso del Sapo y Trevelín, atendidas por Religiosas Misioneras de San Juan Bautista.

 

     En la ciudad de Esquel los padres salesianos tienen a su cargo el colegio San Luis Gonzaga.             

 

     La nueva Prelatura cuenta con cuatro comunidades de Religiosos (Una de salesianos y tres de redentoristas), y tres de Religiosas (una de Franciscanas Misioneras de María y dos de Misioneras de San Juan Bautista).

 

Datos biográficos de Mons. José Slaby

     Nació en Zeleznikowa, diócesis de Tarnow (Polonia) el 1º de marzo de 1958, segundo de los diez hijos de una familia polaca muy religiosa. Sus padres viven en Polonia. Dos de sus hermanos son, como él, sacerdotes redentoristas. Uno está en la parroquia Nuestra Señora de Lourdes, en Quilmes, y el otro es misionero en la isla de Santa Lucía, en el Caribe. Los demás viven en Polonia.

 

     Cursó los estudios primarios en su pueblo natal y los secundarios en la ciudad de Stary Sacz. Concluidos éstos, entró en el Seminario de los Misioneros Redentoristas en la ciudad de Tuchow, donde hizo sus primeros votos religiosos el 2 de febrero de 1979, y su profesión perpetua el 15 de agosto de 1983.

 

     Fue ordenado sacerdote el 17 de junio de 1984 en Tuchow, por monseñor Jerzy Ablewicz, obispo de Tarnów.

 

     En 1985 comenzó su misión en la Argentina, en la comunidad redentorista de Quilmes. De 1987 a 1991 tuvo la responsabilidad de la formación de los seminaristas redentoristas que viven en la Casa de Formación Santísimo Redentor y estudian en el Seminario Arquidiocesano de La Plata. En este período llevó a cabo la construcción del complejo Santísimo Redentor en la capital bonaerense.

 

     En 1992 fue nombrado primero vicario y luego párroco de San Vicente de Paúl, en la localidad de San Vicente, diócesis de Puerto Iguazú (provincia de Misiones).                                                                        

 

     En 1996 volvió a Quilmes como superior de la comunidad redentorista, párroco de Nuestra Señora de Lourdes y representante legal del colegio Nuestra Señora de Lourdes y del Instituto San Alfonso, de Quilmes. Al mismo tiempo se desempeñaba como vicario de la Viceprovincia redentorista de Resistencia, de la que en 2004 fue elegido Superior.

 

     Desde el 20 de enero de 2008 es superior de la comunidad redentorista de Esquel y párroco de Santa María de los Ángeles.+

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DOCUMENTACION

CARTA DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI A LOS OBISPOS DE LA IGLESIA CATÓLICA

SOBRE LA REMISIÓN DE LA EXCOMUNIÓN DE LOS CUATRO OBISPOS

CONSAGRADOS POR EL ARZOBISPO LEFEBVRE

Queridos Hermanos en el ministerio episcopal

La remisión de la excomunión a los cuatro Obispos consagrados en el año 1988 por el Arzobispo Lefebvre sin mandato de la Santa Sede, ha suscitado por múltiples razones dentro y fuera de la Iglesia católica una discusión de una vehemencia como no se había visto desde hace mucho tiempo. Muchos Obispos se han sentido perplejos ante un acontecimiento sucedido inesperadamente y difícil de encuadrar positivamente en las cuestiones y tareas de la Iglesia de hoy. A pesar de que muchos Obispos y fieles estaban dispuestos en principio a considerar favorablemente la disposición del Papa a la reconciliación, a ello se contraponía sin embargo la cuestión sobre la conveniencia de dicho gesto ante las verdaderas urgencias de una vida de fe en nuestro tiempo. Algunos grupos, en cambio, acusaban abiertamente al Papa de querer volver atrás, hasta antes del Concilio. Se desencadenó así una avalancha de protestas, cuya amargura mostraba heridas que se remontaban más allá de este momento. Por eso, me siento impulsado a dirigiros a vosotros, queridos Hermanos, una palabra clarificadora, que debe ayudar a comprender las intenciones que me han guiado en esta iniciativa, a mí y a los organismos competentes de la Santa Sede. Espero contribuir de este modo a la paz en la Iglesia.

Una contrariedad para mí imprevisible fue el hecho de que el caso Williamson se sobrepusiera a la remisión de la excomunión. El gesto discreto de misericordia hacia los cuatro Obispos, ordenados válidamente pero no legítimamente, apareció de manera inesperada como algo totalmente diverso: como la negación de la reconciliación entre cristianos y judíos y, por tanto, como la revocación de lo que en esta materia el Concilio había aclarado para el camino de la Iglesia. Una invitación a la reconciliación con un grupo eclesial implicado en un proceso de separación, se transformó así en su contrario: un aparente volver atrás respecto a todos los pasos de reconciliación entre los cristianos y judíos que se han dado a partir del Concilio, pasos compartidos y promovidos desde el inicio como un objetivo de mi trabajo personal teológico. Que esta superposición de dos procesos contrapuestos haya sucedido y, durante un tiempo haya enturbiado la paz entre cristianos y judíos, así como también la paz dentro de la Iglesia, es algo que sólo puedo lamentar profundamente. Me han dicho que seguir con atención las noticias accesibles por Internet habría dado la posibilidad de conocer tempestivamente el problema. De ello saco la lección de que, en el futuro, en la Santa Sede deberemos prestar más atención a esta fuente de noticias. Me ha entristecido el hecho de que también los católicos, que en el fondo hubieran podido saber mejor cómo están las cosas, hayan pensado deberme herir con una hostilidad dispuesta al ataque. Justamente por esto doy gracias a los amigos judíos que han ayudado a deshacer rápidamente el malentendido y a restablecer la atmósfera de amistad y confianza que, como en el tiempo del Papa Juan Pablo II, también ha habido durante todo el período de mi Pontificado y, gracias a Dios, sigue habiendo.

Otro desacierto, del cual me lamento sinceramente, consiste en el hecho de que el alcance y los límites de la iniciativa del 21 de enero de 2009 no se hayan ilustrado de modo suficientemente claro en el momento de su publicación. La excomunión afecta a las personas, no a las instituciones. Una ordenación episcopal sin el mandato pontificio significa el peligro de un cisma, porque cuestiona la unidad del colegio episcopal con el Papa. Por esto, la Iglesia debe reaccionar con la sanción más dura, la excomunión, con el fin de llamar a las personas sancionadas de este modo al arrepentimiento y a la vuelta a la unidad. Por desgracia, veinte años después de la ordenación, este objetivo no se ha alcanzado todavía. La remisión de la excomunión tiende al mismo fin al que sirve la sanción: invitar una vez más a los cuatro Obispos al retorno. Este gesto era posible después de que los interesados reconocieran en línea de principio al Papa y su potestad de Pastor, a pesar de las reservas sobre la obediencia a su autoridad doctrinal y a la del Concilio. Con esto vuelvo a la distinción entre persona e institución. La remisión de la excomunión ha sido un procedimiento en el ámbito de la disciplina eclesiástica: las personas venían liberadas del peso de conciencia provocado por la sanción eclesiástica más grave. Hay que distinguir este ámbito disciplinar del ámbito doctrinal. El hecho de que la Fraternidad San Pío X no posea una posición canónica en la Iglesia, no se basa al fin y al cabo en razones disciplinares sino doctrinales. Hasta que la Fraternidad non tenga una posición canónica en la Iglesia, tampoco sus ministros ejercen ministerios legítimos en la Iglesia. Por tanto, es preciso distinguir entre el plano disciplinar, que concierne a las personas en cuanto tales, y el plano doctrinal, en el que entran en juego el ministerio y la institución. Para precisarlo una vez más: hasta que las cuestiones relativas a la doctrina no se aclaren, la Fraternidad no tiene ningún estado canónico en la Iglesia, y sus ministros, no obstante hayan sido liberados de la sanción eclesiástica, no ejercen legítimamente ministerio alguno en la Iglesia.

A la luz de esta situación, tengo la intención de asociar próximamente la Pontificia Comisión "Ecclesia Dei", institución competente desde 1988 para esas comunidades y personas que, proviniendo de la Fraternidad San Pío X o de agrupaciones similares, quieren regresar a la plena comunión con el Papa, con la Congregación para la Doctrina de la Fe. Con esto se aclara que los problemas que deben ser tratados ahora son de naturaleza esencialmente doctrinal, y se refieren sobre todo a la aceptación del Concilio Vaticano II y del magisterio postconciliar de los Papas. Los organismos colegiales con los cuales la Congregación estudia las cuestiones que se presentan (especialmente la habitual reunión de los Cardenales el miércoles y la Plenaria anual o bienal) garantizan la implicación de los Prefectos de varias Congregaciones romanas y de los representantes del Episcopado mundial en las decisiones que se hayan de tomar. No se puede congelar la autoridad magisterial de la Iglesia al año 1962, lo cual debe quedar bien claro a la Fraternidad. Pero a algunos de los que se muestran como grandes defensores del Concilio se les debe recordar también que el Vaticano II lleva consigo toda la historia doctrinal de la Iglesia. Quien quiere ser obediente al Concilio, debe aceptar la fe profesada en el curso de los siglos y no puede cortar las raíces de las que el árbol vive.

Espero, queridos Hermanos, que con esto quede claro el significado positivo, como también sus límites, de la iniciativa del 21 de enero de 2009. Sin embargo, queda ahora la cuestión: ¿Era necesaria tal iniciativa? ¿Constituía realmente una prioridad? ¿No hay cosas mucho más importantes? Ciertamente hay cosas más importantes y urgentes. Creo haber señalado las prioridades de mi Pontificado en los discursos que pronuncié en sus comienzos. Lo que dije entonces sigue siendo de manera inalterable mi línea directiva. La primera prioridad para el Sucesor de Pedro fue fijada por el Señor en el Cenáculo de manera inequívoca: "Tú… confirma a tus hermanos" (Lc 22,32). El mismo Pedro formuló de modo nuevo esta prioridad en su primera Carta: "Estad siempre prontos para dar razón de vuestra esperanza a todo el que os la pidiere" (1 Pe 3,15). En nuestro tiempo, en el que en amplias zonas de la tierra la fe está en peligro de apagarse como una llama que no encuentra ya su alimento, la prioridad que está por encima de todas es hacer presente a Dios en este mundo y abrir a los hombres el acceso a Dios. No a un dios cualquiera, sino al Dios que habló en el Sinaí; al Dios cuyo rostro reconocemos en el amor llevado hasta el extremo (cf. Jn 13,1), en Jesucristo crucificado y resucitado. El auténtico problema en este momento actual de la historia es que Dios desaparece del horizonte de los hombres y, con el apagarse de la luz que proviene de Dios, la humanidad se ve afectada por la falta de orientación, cuyos efectos destructivos se ponen cada vez más de manifiesto.

Conducir a los hombres hacia Dios, hacia el Dios que habla en la Biblia: Ésta es la prioridad suprema y fundamental de la Iglesia y del Sucesor de Pedro en este tiempo. De esto se deriva, como consecuencia lógica, que debemos tener muy presente la unidad de los creyentes. En efecto, su discordia, su contraposición interna, pone en duda la credibilidad de su hablar de Dios. Por eso, el esfuerzo con miras al testimonio común de fe de los cristianos –al ecumenismo– está incluido en la prioridad suprema. A esto se añade la necesidad de que todos los que creen en Dios busquen juntos la paz, intenten acercarse unos a otros, para caminar juntos, incluso en la diversidad de su imagen de Dios, hacia la fuente de la Luz. En esto consiste el diálogo interreligioso. Quien anuncia a Dios como Amor "hasta el extremo" debe dar testimonio del amor. Dedicarse con amor a los que sufren, rechazar el odio y la enemistad, es la dimensión social de la fe cristiana, de la que hablé en la Encíclica Deus caritas est.

Por tanto, si el compromiso laborioso por la fe, por la esperanza y el amor en el mundo es en estos momentos (y, de modos diversos, siempre) la auténtica prioridad para la Iglesia, entonces también forman parte de ella las reconciliaciones pequeñas y medianas. Que el humilde gesto de una mano tendida haya dado lugar a un revuelo tan grande, convirtiéndose precisamente así en lo contrario de una reconciliación, es un hecho del que debemos tomar nota. Pero ahora me pregunto: ¿Era y es realmente una equivocación, también en este caso, salir al encuentro del hermano que "tiene quejas contra ti" (cf. Mt 5,23s) y buscar la reconciliación? ¿Acaso la sociedad civil no debe intentar también prevenir las radicalizaciones y reintegrar a sus eventuales partidarios –en la medida de lo posible- en las grandes fuerzas que plasman la vida social, para evitar su segregación con todas sus consecuencias? ¿Puede ser totalmente desacertado el comprometerse en la disolución de las rigideces y restricciones, para dar espacio a lo que haya de positivo y recuperable para el conjunto? Yo mismo he visto en los años posteriores a 1988 cómo, mediante el regreso de comunidades separadas anteriormente de Roma, ha cambiado su clima interior; cómo el regreso a la gran y amplia Iglesia común ha hecho superar posiciones unilaterales y ablandado rigideces, de modo que luego han surgido fuerzas positivas para el conjunto. ¿Puede dejarnos totalmente indiferentes una comunidad en la cual hay 491 sacerdotes, 215 seminaristas, 6 seminarios, 88 escuelas, 2 institutos universitarios, 117 hermanos, 164 hermanas y millares de fieles? ¿Debemos realmente dejarlos tranquilamente ir a la deriva lejos de la Iglesia? Pienso por ejemplo en los 491 sacerdotes. No podemos conocer la trama de sus motivaciones. Sin embargo, creo que no se hubieran decidido por el sacerdocio si, junto a varios elementos distorsionados y enfermos, no existiera el amor por Cristo y la voluntad de anunciarlo y, con Él, al Dios vivo. ¿Podemos simplemente excluirlos, como representantes de un grupo marginal radical, de la búsqueda de la reconciliación y de la unidad? ¿Qué será de ellos luego?

Ciertamente, desde hace mucho tiempo y después una y otra vez, en esta ocasión concreta hemos escuchado de representantes de esa comunidad muchas cosas fuera de tono: soberbia y presunción, obcecaciones sobre unilateralismos, etc. Por amor a la verdad, debo añadir que he recibido también una serie de impresionantes testimonios de gratitud, en los cuales se percibía una apertura de los corazones. ¿Acaso no debe la gran Iglesia permitirse ser también generosa, siendo consciente de la envergadura que posee; en la certeza de la promesa que le ha sido confiada? ¿No debemos como buenos educadores ser capaces también de dejar de fijarnos en diversas cosas no buenas y apresurarnos a salir fuera de las estrecheces? ¿Y acaso no debemos admitir que también en el ámbito eclesial se ha dado alguna salida de tono? A veces se tiene la impresión de que nuestra sociedad tenga necesidad de un grupo al menos con el cual no tener tolerancia alguna; contra el cual pueda tranquilamente arremeter con odio. Y si alguno intenta acercársele –en este caso el Papa– también él pierde el derecho a la tolerancia y puede también ser tratado con odio, sin temor ni reservas.

Queridos Hermanos, por circunstancias fortuitas, en los días en que me vino a la mente escribir esta carta, tuve que interpretar y comentar en el Seminario Romano el texto de Ga 5,13-15. Percibí con sorpresa la inmediatez con que estas frases nos hablan del momento actual: «No una libertad para que se aproveche el egoísmo; al contrario, sed esclavos unos de otros por amor. Porque toda la ley se concentra en esta frase: "Amarás al prójimo como a ti mismo". Pero, atención: que si os mordéis y devoráis unos a otros, terminaréis por destruiros mutuamente». Siempre fui propenso a considerar esta frase como una de las exageraciones retóricas que a menudo se encuentran en San Pablo. Bajo ciertos aspectos puede ser también así. Pero desgraciadamente este "morder y devorar" existe también hoy en la Iglesia como expresión de una libertad mal interpretada. ¿Sorprende acaso que tampoco nosotros seamos mejores que los Gálatas? Que ¿quizás estemos amenazados por las mismas tentaciones? ¿Que debamos aprender nuevamente el justo uso de la libertad? ¿Y que una y otra vez debamos aprender la prioridad suprema: el amor? En el día en que hablé de esto en el Seminario Mayor, en Roma se celebraba la fiesta de la Virgen de la Confianza. En efecto, María nos enseña la confianza. Ella nos conduce al Hijo, del cual todos nosotros podemos fiarnos. Él nos guiará, incluso en tiempos turbulentos. De este modo, quisiera dar las gracias de corazón a todos los numerosos Obispos que en este tiempo me han dado pruebas conmovedoras de confianza y de afecto y, sobre todo, me han asegurado sus oraciones. Este agradecimiento sirve también para todos los fieles que en este tiempo me han dado prueba de su fidelidad intacta al Sucesor de San Pedro. El Señor nos proteja a todos nosotros y nos conduzca por la vía de la paz. Es un deseo que me brota espontáneo del corazón al comienzo de esta Cuaresma, que es un tiempo litúrgico particularmente favorable a la purificación interior y que nos invita a todos a mirar con esperanza renovada al horizonte luminoso de la Pascua.

Con una especial Bendición Apostólica me confirmo

Vuestro en el Señor

Benedictus PP. XVI

Vaticano, 10 de marzo de 2009.

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Noticias desde la Parroquia de Fátima

11 de marzo de 2009 - Año XII - N° 408

Índice de Noticias

NUESTRA DIOCESIS

Seminario catequístico teológico Santa Teresa del Niño Jesús

ARGENTINA

Sostenimiento de la Iglesia, carta de los obispos a los católicos

SANTA SEDE

El Vaticano publica música "santa" para Cuaresma en Internet

DOCUMENTACION

Benedicto XVI habla sobre san Bonifacio, patrón de los germanos

 

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NUESTRA DIOCESIS

Seminario catequístico teológico Santa Teresa del Niño Jesús

proseminario de teología

Dirigido a todos aquellos que hayan egresado de escuelas o seminarios de formación de nuestra diócesis o fuera de ella.

Se cursa los miércoles de 19.30 a 21.30 hs a cargo del pbro. Oscar Correa

Comienza el 18 de marzo.

Informes e inscripción: Rodríguez Peña 765 Martínez  4 512-2143

seminariodecanatomartinez@...

www.seminariostateresa.com.ar  

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ARGENTINA

Sostenimiento de la Iglesia, carta de los obispos a los católicos

Buenos Aires, 6 Mar. 09 (AICA) 

Afiche de la Campaña por el sostenimiento de la Iglesia 2009

Los obispos argentinos reiteraron el llamado a “una participación más generosa” a cada uno de los católicos, a fin de que ofrezcan sus “dones personales y materiales, al servicio de la obra evangelizadora de la Iglesia”.

“Mucho hacemos entre todos por el bien de los demás. Y sin embargo nos urge la responsabilidad compartida de anunciar a Jesús en todas partes, para que por la fe y el amor crezca su Reino, que es justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo”, recuerdan en la carta con motivo de la Campaña sobre el Sostenimiento de la Iglesia 2009.

Los prelados invitan nuevamente “a pensar en el sostenimiento de la Iglesia, desde la experiencia del amor de Dios. Es una tarea de todos”.

“En Jesús hemos conocido la vida íntima de Dios, que es comunión de tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Este es el regalo más precioso que nos ofrece, a través de la muerte y resurrección del Señor. Así comparte con nosotros su misma vida divina, que nos hace hijos suyos y hermanos entre nosotros”, señalan.

Tras reconocer que “vivimos hoy en un mundo necesitado de justicia, concordia, y amistad social; de vida digna y plena para todos”, responden a la pregunta “qué servicio ofrece” la Iglesia.

“Quizás ya participás o estás cerca de algunas actividades de la Iglesia. Pero el amor de Cristo nos apremia. Cada fiel cristiano ha de ser testigo y constructor de comunión, en su familia, barrio, y trabajo; en la comunidad parroquial, y como ciudadano responsable en esta querida Nación”, insisten.

Por último, los obispos subrayan: “Todos somos la Iglesia. Es tiempo de compartir lo que somos y tenemos, para que el mundo crea y tenga vida en abundancia. Muchas y graves formas de pobreza nos afligen, y la Palabra de Dios nos interpela: ‘Ya conocen la generosidad de nuestro Señor Jesucristo que, siendo rico, se hizo pobre por nosotros, a fin de enriquecernos con su pobreza’”.

“Somos hermanos, seamos familia, hagamos Iglesia”, será el lema que inspirará las jornadas del sábado 21 y domingo 22 de marzo, fechas en las que se realizará la 5º Campaña sobre el Sostenimiento de la Iglesia.

La iniciativa puede diferir en la fecha, como ocurre en la arquidiócesis de Buenos Aires, que está prevista para los días 25 y 26 de abril.

Informes: Balcarce 236, cuarto piso, C1064AAF Buenos Aires, teléfono (011) 4343-1960/4343-2701 o por correo electrónico info@... , y en la página de Internet www.compartir.org.ar .+

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SANTA SEDE

El Vaticano publica música "santa" para Cuaresma en Internet

De la Capilla Musical "Sixtina" y del Pontificio Instituto de Música Sacra

CIUDAD DEL VATICANO, viernes, 6 marzo 2009 (ZENIT.org).- Con el objetivo de ayudar a personas de todo el mundo a vivir el espíritu de recogimiento propio de la Cuaresma, la Santa Sede ha publicado en Internet composiciones sacras propias de este período litúrgico.

En una sección cuaresmal especial, por una parte es posible escuchar himnos litúrgicos interpretados por la Capilla Musical "Sixtina", el coro más antiguo en este género, que desde hace siglos interpreta todas las partes musicales en las celebraciones litúrgicas del obispo de Roma.

La página ofrece cinco himnos cuaresmales, con la letra y la música, entre los que se encuentran "Me invocará y le escucharé", o "Señor, muéstrame tu rostro".

Monseñor Giuseppe Liberto, director de la Capilla Musical "Sixtina", en una reciente conversación mantenida con Renzo Allegri y publicada por ZENIT, explicaba que esta música no ha sido compuesta "para un concierto o para un espectáculo. Esta música nace para la liturgia". Por eso, explica, él no califica a esta música como "música sacra", sino que prefiere la expresión "música santa" (CF. ZENIT 1 de marzo y 2 de marzo de 2009).

La página web cuaresmal del Vaticano también ofrece pasajes interpretados por el Instituto Pontificia de Música Sacra de Roma, institución académica y científica erigida por la Santa Sede, cuyo preside es monseñor Valentín Miserachs Grau.

Más información en: http://www.vatican.va/liturgical_year/lent/2009/index_lent2009_sp.html

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DOCUMENTACION

Benedicto XVI habla sobre san Bonifacio, patrón de los germanos

Hoy en la audiencia general

CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 10 de marzo de 2009 (ZENIT.org).- Ofrecemos a continuación la intervención del Papa hoy durante la Audiencia General, ante los miles de peregrinos congregados en la Plaza de San Pedro para la audiencia general de los miércoles.

***

Queridos hermanos y hermanas,

hoy nos detenemos en un gran misionero del siglo VIII, que difundió el cristianismo en Europa central, precisamente también en mi patria: san Bonifacio, que ha pasado a la historia como “el apóstol de los Germanos”. Poseemos no pocas noticias de su vida gracias a la diligencia de sus biógrafos: nació de una familia anglosajona en Wessex alrededor del 675 y fue bautizado con el nombre de Winfrido. Entró muy joven en el monasterio, atraído por el ideal monástico. Poseyendo notables capacidades intelectuales, parecía dirigido a una tranquila y brillante carrera de estudioso: fue profesor de gramática latina, escribió algunos tratados, compuso también varias poesías en latín. Ordenado sacerdote a la edad de cerca de treinta años, se sintió llamado al apostolado entre los paganos del continente. Gran Bretaña, su tierra, evangelizada hacía apenas cien años por los Benedictinos guiados por san Agustín, mostraba una fe tan sólida y una caridad tan ardiente que enviaba misioneros a Europa central para anunciar allí el Evangelio. En el 716 Winfrido, con algunos compañeros, se dirgió a Frisia (la actual Holanda), pero se topó con la oposición del jefe local y el tentativo de evangelización fracasó. Vuelto a su patria, no perdió los ánimos y dos años después fue a Roma para hablar con el papa Gregorio II y recibir directrices. El Papa, según el relato de un biógrafo, lo acogió “con el rostro sonriente y con la mirada llena de dulzura”, y en los días siguientes mantuvo con él “coloquios importantes” (Willibaldo, Vita S. Bonifatii, ed. Levison, pp. 13-14) y finalmente, tras haberle impuesto de nuevo el nombre de Bonifacio, le confió con cartas oficiales la misión de predicar el Evangelio entre los pueblos de Alemania.

Confortado y sostenido por el apoyo del Papa, Bonifacio se empeñó en la predicación del Evangelio en aquellas regiones, luchando contra los cultos paganos y reforzando las bases de la moralidad humana y cristiana. Con gran sentido del deber escribía en una de sus cartas: “Estamos firmes en la lucha en el día del Señor, porque han llegado días de aflicción y miseria... ¡No somos perros mudos, ni observadores taciturnos, ni mercenarios que huyen ante los lobos! Somos en cambio pastores diligentes que velan por el rebaño de Cristo, que anuncian a las personas importantes y a las normales, a los ricos y a los pobres la voluntad de Dios... en los tiempos oportunos e inoportunos...” (Epistulae, 3,352.354: MGH). Con su actividad incansable, con sus dotes organizadores, con su carácter dúctil y amable a pesar de su firmeza, Bonifacio obtuvo grandes resultados. El papa entonces “declaró que quería imponerle la dignidad episcopal, para que así pudiese con mayor determinación corregir y devolver al camino de la verdad a los equivocados, se sintiera apoyado por la mayor autoridad de la dignidad apostólica y fuese más aceptado por todos en el oficio de la predicación cuanto más parecía que por este motivo había sido ordenado por el prelado apostólico” (Otloho, Vita S. Bonifatii, ed. Levison, lib. I, p. 127).

Fue el mismo Sumo Pontífice quien consagró “Obispo regional” -es decir, para toda Alemania- a Bonifacio, el cual retomó sus fatigas apostólicas en los territorios confiados a él y extendió su acción también a la Iglesia de la Galia: con gran prudencia restauró la disciplina eclesiástica, convocó varios sínodos para garantizar la autoridad de los sagrados cánones, reforzó la necesaria comunión con el Romano Pontífice: un punto que le llevaba especialmente en el corazón. También los sucesores del papa Gregorio II le tuvieron en altísima consideración: Gregorio III lo nombró arzobispo de todas las tribus germánicas, le envió el palio y le dio facultad de organizar la jerarquía eclesiástica en aquellas regiones(cf Epist. 28: S. Bonifatii Epistulae, ed. Tangl, Berolini 1916); el papa Zacarías le confirmó en su cargo y alabó su labor (cfr Epist. 51, 57, 58, 60, 68, 77, 80, 86, 87, 89: op. cit.); el papa Esteban III, apenas elegido, recibió de él una carta en la que le expresaba su filial obsequio (cfr Epist. 108: op. cit.).

El gran obispo, además de este trabajo de evangelización y de organización de la Iglesia mediante la fundación de diócesis y la celebración de Sínodos, no dejó de favorecer la fundación de varios monasterios, masculinos y femeninos, para que fuesen como un faro para irradiar la fe y la cultura humana y cristiana en el territorio. De los cenobios benedictinos de su patria había llamado monjes y monjas que prestaron una ayuda validísima y preciosa en la tarea de anunciar el Evangelio y de difundir las ciencias humanas y las artes entre las poblaciones. Él de hecho consideraba que el trabajo por el Evangelio debía ser también trabajo por una verdadera cultura humana. Sobre todo el monasterio de Fulda -fundado hacia el 743- fue el corazón y en centro de irradiación de la espiritualidad y de la cultura religiosa: allí los monjes, en la oración, en el trabajo y en la penitencia, se esforzaban por tender a la santidad, se formaban en el estudio de disciplinas sagradas y profanas, se preparaban para el anuncio del Evangelio, para ser misioneros. Por mérito por tanto de Bonifacio, de sus monjes y de sus monjas -también las mujeres tuvieron una parte muy importante en esta obra de evangelización- floreció también esa cultura humana que es inseparable de la fe y que revela su belleza. El mismo Bonifacio nos ha dejado significativas obras intelectuales. Ante todo su copioso epistolario, donde las cartas pastorales se alternan con las cartas oficiales y las de carácter privado, que revelan hechos sociales y sobre todo su rico temperamento humano y su profunda fe. Compuso también un tratado de Ars grammatica, en el que explicaba las declinaciones, los verbos y la sintaxis del latín, pero que para él era también un instrumento para difundir la fe y la cultura. Le atribuyen también un Ars metrica, es decir, una introducción a cómo hacer poesía, y varias composiciones poéticas y finalmente una colección de 165 sermones.

Aunque era ya avanzado en años -estaba cerca de los 80- se preparó para una nueva misión evangelizadora: con unos cincuenta monjes volvió a Frisia, donde había empezado su obra. Casi como presagio de su muerte inminente, aludiendo al viaje de la vida, escribía a su discípulo y sucesor en la sede de Maguncia, el obispo Lullo: “Deseo llevar a término el propósito de este viaje, no puedo en modo alguno renunciar al deseo de partir. Está cerca el día de mi fin y se aproxima el tiempo de mi muerte; dejado el despojo mortal, subiré al premio eterno. Pero tú, hijo queridísimo, llama sin pausa al pueblo del laberinto del error, lleva a cabo la edificación de la ya comenzada basílica de Fulda, y allí depositarás mi cuerpo envejecido por largos años de vida” (Willibaldo, Vita S. Bonifatii, ed. cit., p. 46). Mientras estaba comenzando la celebración de la misa en Dokkum (en la actual Holanda septentrional), el 5 de junio del 754 fue asaltado por una banda de paganos. Él, poniéndose delante con frente serena, “prohibió a los suyos que combatieran diciendo: 'Cesad, hijos, de combatir, abandonad la guerra, porque el testimonio de la Escritura nos advierte que no devolvamos mal por mal, sino bien por mal. Este es el día deseado hace tiempo, ha llevado el tiempo de nuestro final. ¡Ánimo en el Señor!'” (Ibid. pp. 49-50). Fueron sus últimas palabras antes de caer bajo los golpes de sus agresores. Los despojos del obispo mártir fueron llevados al monasterio de Fulda, donde recibieron digna sepultura. Ya uno de sus primeros biógrafos se expresó sobre él con esta afirmación: “El santo obispo Bonifacio puede llamarse padre de todos los habitantes de Alemania, porque fue el primero en engendrarlos a Cristo con la palabra de su santa predicación, les confirmó con el ejemplo y finalmente dio la vida por ellos, caridad mayor que esta no puede darse” (Otloho, Vita S. Bonifatii, ed. cit., lib. I, p. 158).

A distancia de siglos, ¿qué mensaje podemos recoger de la enseñanza y de la actividad prodigiosa de este gran misionero y mártir? Una primera evidencia se impone a quien se acerca a Bonifacio: la centralidad de la palabra de Dios, vivida e interpretada en la fe de la Iglesia, Palabra que él vivió, predicó, testimonió hasta el don supremo de sí mismo en el martirio. Estaba tan apasionado de la Palabra de Dios que sentía la urgencia y el deber de llevarla a los demás, incluso con riesgo personal suyo. Sobre ella apoyaba la fe en cuya difusión se había empeñado solemnemente en el momento de su consagración episcopal: “Yo profeso íntegramente la pureza de la santa fe católica y con la ayuda de Dios quiero permanecer en la unidad de esta fe, en la que sin duda alguna está toda la salvación de los cristianos” (Epist. 12, in S. Bonifatii Epistolae, ed. cit., p. 29). La segunda evidencia, muy importante, que emerge de la vida de Bonifacio es su fiel comunión con la Sede Apostólica, que era un punto firme y central en su trabajo misionero, él siempre conservó tal comunión como regla de su misión y la dejó casi como su testamento. En una carta al papa Zacarías afirmaba: “Yo no dejo nunca de invitar y de someter a la obediencia de la Sede Apostólica a aquellos que quieren permanecer en la fe católica y en la unidad de la Iglesia romana y a todos aquellos que en esta misión Dios me da como oyentes y discípulos” (Epist. 50: in ibid. p. 81). Fruto de este empeño fue el firme espíritu de cohesión en torno al Sucesor de Pedro que Bonifacio transmitió a las Iglesias en su territorio de misión, uniendo con Roma a Inglaterra, Alemania, Francia y contribuyendo de modo tan determinante a poner las raíces cristianas de Europa que habrían producido frutos fecundos en los siglos sucesivos. Para una tercera característica Bonifacio se encomienda a nuestra atención: él promovió el encuentro entre la cultura romano-cristiana y la cultura germánica. Sabía de hecho que humanizar y evangelizar la cultura era parte integrante de su misión de obispo. Transmitiendo el antiguo patrimonio de valores cristianos, él implantó en las poblaciones germánicas un nuevo estilo de vida más humano, gracias al cual se respetaban mejor los derechos inalienables de la persona. Como auténtico hijo de san Benito, supo unir oración y trabajo (manual e intelectual), pluma y arado.

El valiente testimonio de Bonifacio es una invitación para todos nosotros a acoger en nuestra vida la Palabra de Dios como punto de referencia esencial, a amar apasionadamente la Iglesia, a sentirnos corresponsables de su futuro, a buscar la unidad en torno al Sucesor de Pedro. Al mismo tiempo, él nos recuerda que el cristianismo, favoreciendo la difusión de la cultura, promueve el progreso del hombre. Está en nosotros, entonces, estar a la altura de un patrimonio tan prestigioso y hacerlo fructificar para bien de las generaciones que vendrán.

Me impresiona siempre este celo suyo ardiente por el Evangelio: a los cuarenta años sale de una vida monástica bella y fructífera, de una vida de monje y de profesor, para anunciar el Evangelio a los sencillos, a los bárbaros; a los ochenta años, una vez más, va a una zona donde prevé su martirio. Comparando esta fe suya ardiente, este celo por el Evangelio, a nuestra fe tan a menudo tibia y burocratizada, vemos qué hemos de hacer y cómo renovar nuestra fe, para dar como don a nuestro tiempo la perla preciosa del Evangelio.

[Tras los saludos, el Papa hizo el siguiente llamamiento]

He sabido con profundo dolor las noticias del asesinato de dos jóvenes soldados británicos y de un agente de la policía de Irlanda del Norte. Mientras aseguro mi cercanía espiritual a las familias de las víctimas y a los heridos, expreso mi más firme condena por tales execrables actos de terrorismo que, además de profanar la vida humana, ponen en serio peligro el proceso político en curso en Irlanda del Norte y corren el riesgo de apagar las muchas esperanzas suscitadas por éste en la región y en el mundo entero. Rezo al Señor para que nadie se deje nuevamente vencer por la horrenda tentación de la violencia, sino que cada uno multiplique los esfuerzos para seguir construyendo, a través de la paciencia del diálogo, una sociedad pacífica, justa y reconciliada.

[Traducción del original italiano por Inma Álvarez]

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Fecha: Mié, 4 de Mar, 2009 6:32 pm
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Noticias desde la Parroquia de Fátima

4 de marzo de 2009 - Año XII - N° 407

Índice de Noticias

NUESTRA DIOCESIS

Equipo Diocesano de Liturgia

Escuela Diocesana de Catequesis

ARGENTINA

Se abrió el proceso sobre un presunto milagro de Brochero

DOCUMENTACION

Carta Pastoral de Cuaresma y Tiempo Pascual 2009 – Mons Jorge Casaretto

IGLESIA E INTERNET

Los salesianos abren un canal en Youtube

 

Servicios de Noticias

NUESTRA DIOCESIS

Equipo Diocesano de Liturgia

Caminando hacia la Asamblea Diocesana 2009

PREPARAMOS

LA SEMANA SANTA - EL TRIDUO PASCUAL

Y

LA CINCUENTENA PASCUAL

Charla a cargo de Mons. Miguel Angel D’Annibale

Como Iglesia Diocesana vamos a vivir los días centrales de nuestra fe celebrando el Misterio Pascual del Señor con toda la riqueza de sus signos. Recordando que son muchos los hermanos que se acercan estos días para renovar su experiencia de Dios.

Tomando como modelo a los discípulos de Emaús, la Iglesia Diocesana- renovada por la celebración de la Pascua- está llamada a anunciar a Cristo Resucitado.

Por eso los invitamos a :

CELEBRAR

Recordando que los signos litúrgicos de este tiempo favorecen el encuentro personal y comunitario con Jesús Resucitado

y a

ANUNCIAR

Como a los discípulos de Emaús la liturgia nos invita en este tiempo a anunciar y transmitir a otros la experiencia de Cristo resucitado.

Nos reuniremos los días

Lunes 9 y martes 10 de marzo

de 20,00 hs. a 22,00 hs

Casa Pastoral, Ituzaingo 90, San Isidro

Y

Lunes 16 y martes 17 de marzo

de 20 a 22 hs.

Capilla Ntra. Sra. De Luján

Vieytes e Independencia

Troncos del Talar

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Escuela Diocesana de Catequesis

Obispado de San Isidro

Nueva Dirección: Casa Pastoral – Ituzaingo 90 – San Isidro –

Misa de inicio 3 de abril a las 19 hs.

 presidida por Monseñor Jorge Casaretto

Como lo viene haciendo desde hace más de 40 años, la Escuela Diocesana de Catequesis ofrece, a quienes se sienten llamados a anunciar la Buena Noticia, la posibilidad de realizar un proceso comunitario de formación.

Quiere informar, también por este medio, su cambio de dirección.

A partir de este año 2.009 será en La Casa Pastoral Diocesana, cita en Ituzaingo 90 de San Isidro.

La Misa de inicio del día 3 de abril a las 19 hs. será presidida por el obispo de San Isidro, Mons. Jorge Casaretto.

Para cualquier consulta , preguntar por el

Padre José Luis Quijano y/o Graciela Stegnar.

Horario de atención por consultas e inscripciones:

Tel. 4575-4236 / 7  int. 0 / 8

Tel./Fax 4512-3851 int. 23

Jueves de 17.30  a 20 horas.

Mail. edcsanisidro@...

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ARGENTINA

Se abrió el proceso sobre un presunto milagro de Brochero

Córdoba, 27 Feb. 09 (AICA) 

Mons. Ñáñez firmando el Decreto

Presidido por el arzobispo de Córdoba, monseñor Carlos José Ñáñez, y la presencia de los obispos de la provincia de Córdoba, el jueves 26 de febrero a las 18, se llevó a cabo en la sede del arzobispado cordobés el acto de apertura del proceso diocesano sobre el presunto milagro atribuido al Venerable José Gabriel del Rosario Brochero.

Estuvieron presentes los obispos Eduardo Eliseo Martín, de Villa de la Concepciópn del Río Cuarto; Carlos José Tissera, de San Francisco; Santiago Olivera, de Cruz del Eje; Abdo Arbach, exarca apostólico de los fieles Greco-Melquitas católicos de la Argentina; y Omar Colomé, emérito de Cruz del Eje.

Participaron también de la celebración el vicepostulador de la causa de beatificación, padre Julio César Merediz SJ.; los miembros del Tribunal designados por el arzobispo de Córdoba, para la instrucción de la investigación jurídica del proceso canónico del posible milagro atribuido al Venerable José Gabriel del Rosario Brochero: el delegado episcopal padre Dante Simón SDB, Vicario Judicial; el Promotor de Justicia, presbítero Fernando Hugo Rodríguez; los notarios, presbítero Osvaldo Luis Morero, Olga Raycevich y Matías Pedro Lorenzati; y el perito médico del Tribunal, hermano doctor José Alberto Molina SJ.

En la primera parte de la ceremonia el padre Simón hizo la apertura explicando las etapas que requiere el proceso de canonización, “complejo porque involucra la participación de tantas personas y de distintas especialidades”. Pero además expresó que “lo que estamos viviendo ahora nos llena de esperanza, porque Dios siempre obra y lo seguirá haciendo”, y pidió a los obispos presentes que animen a los fieles en sus diócesis a rezar por el proceso de beatificación del Cura Brochero, “ya que es una bendición muy grande para la Iglesia en la Argentina que nuestro querido Brochero sea propuesto como modelo a los sacerdotes y a todos los fieles”.

Posteriormente el secretario canciller de la curia eclesiástica de Córdoba, Silvio Roger Loto, dio lectura al decreto de nombramiento del tribunal designado para el proceso.

Seguidamente se vivió el momento más importante: la Apertura del proceso, cuando el Señor Arzobispo de Córdoba tomó juramento de oficio, donde los obispos presentes y los miembros del Tribunal prestaron juramento de fidelidad de cumplir fielmente el oficio encomendado de guardar reserva de todo lo que se conozca en la causa de investigación sobre el presunto milagro atribuido al Venerable José Gabriel del Rosario Brochero.

La ceremonia transcurrió en un clima de formalidad, tal como lo requiere el caso, pero con el estilo y la espiritualidad brocheriana. Los presentes escucharon una reflexión del padre Carlos Oscar Ponza, vicario episcopal para los Movimientos y Asociaciones y delegado para la Vida Consagrada de la arquidiócesis de Córdoba, quien destacó la figura de Brochero como modelo de Pastor y de sacerdote párroco, que de verdad practicó el Evangelio. “El distintivo de su obra fue su capacidad para amar, por amor se identificó con su gente y con el lugar donde evangelizó”. Luego citó un artículo periodístico “El Cura de aldea. José Gabriel Brochero”, publicado en 1887 en el diario El Interior Córdoba, donde se lo describe al cura Brochero como un hombre que “tomó el apostolado en serio”.

El acto de apertura del proceso concluyó con la oración de todos los presentes pidiendo la glorificación la glorificación de Brochero, y con la bendición final de monseñor Ñáñez.+

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DOCUMENTACION

Carta Pastoral de Cuaresma y Tiempo Pascual 2009 – Mons Jorge Casaretto

En el camino: Aprender de Jesús,

Celebrar con Jesús, Anunciar a Jesús

Queridos amigos:

 Tal como empezamos a hacer en la anterior carta pastoral, vamos a meditar y a rezar en los próximos meses, con el texto de los discípulos de Emaús. Como ustedes recordarán, en el pasado Adviento, dimos comienzo a la preparación para nuestra Asamblea Diocesana, que tendrá lugar el 13 de Junio de 2009, en la fiesta del Cuerpo y la Sangre del Señor. A todo este período que va desde el Adviento de 2008, hasta nuestro encuentro en Junio de 2009, lo llamamos “tiempo de asamblea”.

Lo más importante es preparar nuestro corazón para esta fiesta diocesana.

Dicha preparación la haremos dejándonos conducir por el texto de los discípulos de Emaús, que seguiremos meditando por partes, según los aspectos que el evangelio nos va presentando.

Vamos a dividir este tiempo que resta hasta la Asamblea Diocesana, en tres momentos: Cuaresma, Semana Santa y los Cincuenta días que van desde Pascua a la fiesta de Pentecostés.

En cada uno de esos momentos, tomaremos para nuestra reflexión y oración, un fragmento del texto, junto a una actitud que queremos llevar a la vida, inspirándonos en algunos personajes bíblicos que encarnan esa actitud. Vamos a ver si lo logramos.

Cuaresma: Aprender de Jesús

“Jesús les dijo: «¡Hombres duros de entendimiento, cómo les cuesta creer todo lo queanunciaron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías soportara esos sufrimientos para entrar en su gloria?». Y comenzando por Moisés y continuando con todos los Profetas, les interpretó en todas las Escrituras lo que se refería a él” (…) Y se decían: «¿No ardía acaso nuestro corazón, mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?».” (Lc 24, 25-27.32)

Después de escuchar largamente a los discípulos en el camino a Emaús, Jesús les aclara lo que ellos no habían logrado entender. Les explica con paciencia “les interpretó en todas las Escrituras lo que se refería a él” ¡y empezó desde Moisés! La enseñanza de Jesús resultó eficaz y los colmó de tal manera que recordando esa conversación decían: “¿No ardía acaso nuestro corazón, mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?”. ¡Qué maravillosa manera de enseñar! Ojalá nosotros pudiéramos trasmitir conocimientos de este modo a nuestros hermanos, alimentando no sólo la inteligencia, sino sobre todo, el corazón.

Aprender en la Sagrada Escritura

En la Biblia, la fe está fundada en una revelación de Dios, de la que son

portadores los creyentes. Esta revelación está destinada a que la conozcan todas las personas. De ahí la importancia en el pueblo de Dios, de la enseñanza, que transmite en forma de instrucción lo que Dios nos va comunicando sobre Él,sobre la vida y sobre la historia.

¿Qué tiene que aprender el pueblo? Muchas cosas, pero el núcleo del mensaje es que Dios quiere hacer Alianza con Él. Esto significa un compromiso incondicional de Dios con los suyos y un ofrecimiento para que el pueblo confíe y se deje conducir por Dios. Este es el camino de la felicidad y de la realización personal y colectiva.

YAHVEH, se manifiesta así en el AT como el único Maestro verdadero, del que reciben toda su autoridad Moisés y de los profetas, a través de ellos enseña a los hombres dándoles a conocer sus caminos y su ley (Sal 25,9; 94, 10ss).

Pero para poder aprender, se requiere docilidad de corazón. Esto le faltó muchas veces al pueblo, que le volvió con frecuencia la espalda a Dios y no aceptó sus lecciones cuando los instruía con constancia (Cf. Jer 32,33).

Durante la vida pública de Jesús, la enseñanza es un aspecto esencial de su actividad: enseña en las sinagogas, en el templo, con ocasión de las fiestas, y hasta diariamente. Le dan el título de Rabbi, es decir, “Maestro”, y Él lo acepta.

Aceptar la enseñanza de Jesús es, pues, ser dócil a Dios mismo. Jesús inaugura la nueva Alianza y la realiza con su vida. Lo que quiso enseñarnos y nos invita a aprender, está expresado fundamentalmente en el mandamiento nuevo: “Ámense unos a otros como yo los he amado” (Jn 15, 12).

Los que aprenden en la Biblia

Los personajes bíblicos que “aprenden” son entonces los que aceptan y viven en la Alianza con Dios. Son muchos, nombremos algunos: Abraham, probado en su fe, creyendo y esperando contra toda esperanza (Cf. Hebreos 11, 8-12).

Moisés con la Ley, cambiando sus planes, conduciendo al Pueblo a través del desierto (Cf. Ex 3,1-12). Jeremías que descubre a un Dios que hace alianza en el corazón (Cf. Jer 31,31).

Jesús tiene discípulos y ellos aprenden lentamente y con muchas confusiones y dificultades quién es Jesús y cuál es su destino. Recordemos que preguntan quién es el mayor (Cf. Lc 9,46).

Evidentemente, pasa mucho tiempo hasta que ellos comprenden quién es Jesús y cuál es su mensaje. Jesús les tiene paciencia, los espera en su proceso de comprensión. Lo mismo hace con nosotros.

Aprender con y de Jesús hoy

Esto que nos narra la Biblia, sigue sucediendo con nosotros hoy. Jesús nos sigue enseñando a vivir en el amor y a nosotros nos sigue costando aprender y comprender. Dios nos sigue invitando a hacer Alianza con Él. Nos enseña y capacita para vivir de un modo nuevo, como Jesús, desde el amor y el servicio.

Muchas veces, hoy, nos preguntamos ¿Cómo llevar a la práctica el mensaje de Jesús en un mundo sin paz, en un país en el que muchos buscan su propio interés y no el bien común?

Muchos, además estamos viviendo situaciones complicadas: falta de trabajo,el dinero que no alcanza, problemas en la familia, problemas de salud, la inseguridad…

Precisamente porque estamos viviendo todas estas cosas, necesitamos el mensaje de Jesús, que nos dice que es posible ser feliz en medio de todas estas dificultades, si el centro de nuestra vida es el amor a Dios y a los hermanos.

Si de verdad confiamos en Dios, y nos amamos unos a otros con un amor servicial y concreto, muchos de estas situaciones mejoran sustancialmente (lo que tiene que ver con las relaciones familiares, por ejemplo) y los problemas que permanecen, los vivimos de otro modo, porque podemos poner el centro de nuestra vida en otro lugar. Esto es vivir la Alianza con Dios hoy.

Descubrimos también que, en nuestro camino a la Asamblea tenemos mucho que aprender como Iglesia Diocesana. Abramos el corazón en este tiempo para ser dóciles al mensaje de Jesús.

Semana Santa: Celebrar con Jesús

“Cuando llegaron cerca del pueblo a donde iban, Jesús hizo ademán de seguir adelante.

Pero ellos le insistieron: «Quédate con nosotros, porque ya es tarde y el día se acaba». Él entró y se quedó con ellos. Y estando a la mesa, tomó el pan y pronunció la bendición;luego lo partió y se lo dio…Entonces los ojos de los discípulos se abrieron y lo reconocieron, pero él había desaparecido de su vista.” (Lc 24, 28-31)

La experiencia del camino recorrido con Jesús Resucitado suscita en los discípulos de Emaús el deseo de compartir aún más su vida con el Señor: lo invitan a comer. Jesús acepta esta invitación, y los hace participar de esta Vida Nueva dándoles a comer su Cuerpo. Ellos, al celebrar con Jesús comprenden quién es Él y el significado de su muerte y resurrección.

Celebrar en la Sagrada Escritura

Celebrar es algo propio del ser humano. Significa festejar y alegrarse por algo.Generalmente, en las celebraciones hay algo que se recuerda (por ejemplo, el nacimiento de una persona en su cumpleaños) y con la fiesta se revive, se hace presente ese acontecimiento del pasado.

En todas las religiones el culto y la celebración están presentes y ayudan a establecer relaciones entre el hombre y Dios. Según la Biblia, la iniciativa de estas relaciones corresponde al Dios vivo que se revela. Como respuesta, el hombre adora a Dios en una celebración comunitaria: juntos adoramos al Dios de todos.

Israel pasa por muchas etapas en su modo de celebrar y ofrecer culto a Dios, poco a poco va comprendiendo que el culto verdadero, es la fidelidad a la Alianza (Cf. Dt 6,4ss.). Es decir, que la fe y la vida se unen y la celebración expresa esa unidad.

Los que celebran con Jesús su Pascua

En el Evangelio, vemos a Jesús celebrando su última pascua y realizándola a través de su propia muerte y resurrección. El Señor no quiere pasar estos días sólo y hay personas que con mayor o menor conciencia de lo que sucede, están presentes en los días que rodean a esta última pascua: La mujer que unge a Jesús en Betania, los discípulos que preparan la Pascua para Jesús, Simón de Cirene al que le obligan a llevar la cruz, María Magdalena y muchas otras mujeres que seguían a Jesús y lo habían servido, contemplan la pasión, el centurión que hace una profesión de fe cuando ve cómo muere el Señor, José de Arimatea que tuvo la audacia de pedir el cuerpo de Jesús.

El Señor transita su pascua con toda decisión y el corazón abierto, dejándose acompañar por todas estas personas, que aparecen a nuestros ojos tal vez, con grandes limitaciones.

Celebrar a y con Jesús hoy

Jesús nos enseña a realizar una celebración cargada de sentido. Participar de la liturgia de Semana Santa, no es hacer un ejercicio de memoria para recordar y compadecerse de lo que le sucedió a Jesús hace 2000 años. Participar en las celebraciones de estos días, significa manifestar nuestra decisión de seguir a Jesús hasta el final y con todas sus consecuencias. Es vivir con Él todo lo que en nuestra vida es “pasión y muerte” para resucitar con Jesús, con la confianza puesta en que si “morimos con Él, viviremos con Él” (Cf. Rom 6,8). Celebramos la transformación de todo lo que en nuestra existencia es dolor y muerte, en vida, por el poder de la resurrección del Señor.

Entrar con el corazón en el Misterio Pascual de Jesús nos capacita para acompañar la pasión del Señor en tantos hermanos que sufren: allí espera Jesús que lo descubramos y consolemos concretamente.

Como Iglesia Diocesana vamos a vivir los días centrales de nuestra fe celebrando el Misterio Pascual del Señor con toda la riqueza de sus signos.

Tiempo Pascual: Anunciar a Jesús

“En ese mismo momento, se pusieron en camino y regresaron a Jerusalén. Allí encontraron reunidos a los Once y a los demás que estaban con ellos, y estos les dijeron: «Es verdad, ¡el Señor ha resucitado y se apareció a Simón!». Ellos, por su parte, contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.” (Lc 24, 33-35)

El encuentro con Jesús Resucitado transforma a los discípulos de Emaús: ¡necesitan ir a contar lo que vivieron! Recorren de nuevo el camino hacia Jerusalén con un objetivo: anunciar y transmitir a otros la experiencia vivida con el Peregrino que se puso a su lado.

Tomando como modelo a los discípulos de Emaús, la Iglesia Diocesana está llamada a anunciar a Cristo Resucitado en esta última etapa hacia la Asamblea Diocesana 2009.

El anuncio de la resurrección

Durante su vida pública confía Jesús a sus discípulos misiones transitorias en las que ellos empiezan a anunciar la Buena Noticia del Reino. Pero sólo después de la resurrección reciben de Él una orden precisa que los instituye a la vez en “predicadores, apóstoles y doctores” (2Tim 1,11). “Vayan, hagan discípulos de todas las naciones... enseñándoles a observar todo lo que yo les he enseñado” (Mt 28,19). Para la realización de esta tarea inmensa, les prometió entre tanto que les sería enviado el Espíritu Santo y que él les enseñaría todas las cosas. De ahí en más transmitirán, por tanto, a los hombres una enseñanza que no vendrá de ellos, sino de Dios.

Por esta razón podrán hablar con autoridad: el Señor mismo estará con ellos (con nosotros) hasta el fin del tiempo (Cf. Mt 28,20).

Los que anuncian a Jesús resucitado

Los apóstoles llevan adelante la misión de anunciar a Jesús resucitado y enseñar lo que tiene que ver con el Reino, no en su propio nombre, sino “en nombre de

Jesús”, cuyos actos y palabras refieren cubriéndose siempre con su autoridad. Como Jesús, enseñan en el templo, en la sinagoga, en las casas particulares. El objeto de esta enseñanza es ante todo la proclamación del mensaje de salvación. Jesús, Mesías e Hijo de Dios, colma la espera de Israel; su muerte y su resurrección son el cumplimiento de las Escrituras; hay que convertirse y creer en él para recibir el Espíritu prometido. Esta catequesis básica que quiere conducir a los hombres a la fe; después del bautismo se completa con una enseñanza más profundizada, de la que participan con entusiasmo los primeros cristianos. Entre los oyentes de fuera, algunos se extrañan de su novedad; las autoridades se preocupan sobre todo por su éxito y tratan de prohibirla a hombres que no han recibido una formación normal de escribas. Esto es en vano porque el evangelio, después de extenderse por Judea, es llevado a multitudes considerables en todo el mundo hasta el presente.

Anunciar hoy la resurrección de Jesús

Los cincuenta días que van desde la Pascua, hasta Pentecostés constituyen un tiempo en que se nos envía a comunicar lo que “hemos visto y oído” durante la Semana Santa.

¿Cómo se hace esto concretamente? Teniendo una actitud de apertura y diálogo hacia todos. En primer lugar, escuchando (y con esto volvemos al inicio de nuestro camino a la Asamblea, con la propuesta de “escuchar” que recibimos en Adviento), todo lo que tiene para decir y comunicar cada uno de nuestros hermanos.

Esto va desde la propia familia, hasta los diversos grupos étnicos de nuestro país, pasando por los vecinos y compañeros de trabajo ¿Cómo siente y piensa esta persona que vive a mi lado, o en mi país? Eso nos irá capacitando para comprender las realidades que nos son más lejanas en el espacio o en las inquietudes.

En segundo lugar, vendrá la actitud de abrirse para anunciar el Evangelio de Jesús, como la fuerza capaz de transformar la existencia personal y la historia de los hombres. Hagamos el ejercicio. La experiencia muestra que cuando nos abrimos a comunicar algo auténtico, las personas de buena voluntad escuchan y reciben el mensaje con respeto y aprecio hacia lo que intuyen verdadero. Nuestra coherencia de vida, es lo que dice que es verdad lo que manifestamos con las palabras.

Queridos amigos, voy concluyendo. Estas reflexiones quisieron iluminar el texto de Emaús y acompañarnos en nuestro camino hacia la Asamblea Diocesana.

Que podamos recorrer juntos este tiempo para aprender, celebrar y anunciar a Jesús como Iglesia peregrina en San Isidro.

¡Muy feliz Pascua de Resurrección!

Una fraterna bendición, nos vemos el 13 de Junio,

Jorge Casaretto

Obispo de San Isidro

Cuaresma - Pascua 2009

 

GUIA DE TRABAJO:

Aquí dejamos una serie de preguntas que nos ayudarán a interiorizar los contenidos de la CARTA PASTORAL. No se trata de encontrar la "respuesta correcta", sino de preguntarnos acerca de lo que estamos reflexionando, para ver qué repercusión tienen estas realidades en la vida de cada uno de nosotros. Sería bueno que escribamos las respuestas, ya que el ejercicio de escribir nos ayuda a concentrarnos y a ponernos en contacto con nuestro interior. Si queremos, después podemos compartir lo que hemos reflexionado, con nuestra familia o comunidad.

Aquí van las preguntas:

•Aprender de Jesús: volvamos a leer el texto de Emaús. Me imagino a Jesús caminando junto a los discípulos, escuchando y explicando la Sagrada Escritura.

1. Cuando tengo que explicarle algo a alguien ¿Cómo lo hago? ¿Sé escuchar? ¿Soy paciente? ¿Atropello a los demás con mi explicación? ¿Qué es lo que más me impresiona del modo de enseñar de Jesús?

2. ¿Qué es lo que Jesús me quiere enseñar hoy? ¿Qué necesito aprender? Elijo una virtud (por ejemplo: paciencia, humildad, perseverancia, etc.) que necesite aprender y la ejercito durante esta cuaresma.

3. ¿Qué es lo que necesitamos aprender como Iglesia Diocesana?

• Celebrar con Jesús: Me imagino a los discípulos de Emaús pidiéndole a Jesús que se quede con ellos y a Jesús partiendo el pan.

1. ¿Sé “celebrar” los distintos momentos de mi vida y agradecer lo que soy y tengo?

2. ¿Qué es celebrar la Semana Santa con sentido? ¿A qué nos compromete como Iglesia Diocesana participar en la liturgia de estos días?

3. ¿Quiénes son los/as hermanos/as que tengo cerca, en los que Jesús sigue padeciendo? Acompaño al Señor, haciendo un gesto de amor concreto hacia alguno/a de ellos/as.

• Anunciar a Jesús: Me imagino el momento en que los discípulos de Emaús se dan cuenta que estuvieron con Jesús resucitado, y sienten la necesidad de anunciarlo a sus hermanos.

1. ¿Creo que la resurrección del Señor transforma mi vida? ¿de qué modo?

2. ¿Sé lo que sienten y piensan las personas que viven en mi casa? ¿Estoy dispuesto/a a dialogar con los que piensan de un modo distinto al mío?

3. Cómo Iglesia Diocesana ¿A quiénes somos enviados a anunciar la resurrección de Jesús?

En un momento de oración, le pedimos a Jesús resucitado que renueve nuestras vidas y nuestros corazones.

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IGLESIA E INTERNET

Los salesianos abren un canal en Youtube

Una nueva manera de dirigirse a los jóvenes

ROMA, martes, 3 marzo 2009 (ZENIT.org).- ANSchannel es el nombre del canal con el que la Agencia de Información Salesiana ha desembarcado en Youtube para ofrecer información en vídeo sobre la vida de esta familia religiosa.

Inaugurado con el simpático clip "Somos Salesianos", adoptado como himno de los participantes de la XXVII edición de las Jornadas de Espiritualidad de la Familia Salesiana, ANSchannel busca recoger y compartir vídeos no profesionales dirigidos a los salesianos y a los jóvenes.

Uno de los vídeos ya propuestos es una presentación de la obra de teatro musical "Bosco, en el nombre de Dios", realizada por algunos jóvenes de las obras salesianas de Salta, en el norte de la Argentina.

Otro de los vídeos es la versión original del canto "Somos Salesianos", que forma parte del musical "Vamos, muchachos" ("Andiamo ragazzi"), dirigido por Nicolò Agrò y sor Paola Pignatelli, realizado con la participación de laicos y religiosos de la Familia Salesiana del Piamonte y del Valle de Aosta.

En el canal puede verse también una entrevista de Antonio La Banca, periodista de "Missioni Don Bosco Media Centre" de Turín, a Magdi Cristiano Allam, en el que el periodista y escritor, convertido al cristianismo hace casi un año, cuenta su experiencia de conversión y de fe.

"ANSchannel está abierto a todos los que desean mandar algún vídeo, de naturaleza informativa, sobre la experiencia juvenil y salesiana -según afirma don Donato Lacedonio, director de ANS-. Sabemos que en nuestras obras hay muchas actividades y que la creatividad que caracteriza el mundo salesiano es también grande. De modo particular esperamos las imágenes de las iniciativas que se realizarán para celebrar los 150° años de fundación de la Congregación Salesiana".

Más información en http://www.youtube.com/ANSchannel

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Servicios de Noticias

 

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#387 De: "parroquia" <pqfatima@...>
Fecha: Mié, 25 de Feb, 2009 5:53 pm
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Noticias desde la Parroquia de Fátima

25 de febrero de 2009 - Año XII - N° 406

Índice de Noticias

NUESTRA DIOCESIS

PASTORAL SOCIAL DE LA DIÓCESIS DE SAN ISIDRO - EQUIPO AMBIENTE SANO

SANTA SEDE

DIEZ NUEVOS SANTOS EL 26 DE ABRIL Y EL 11 DE OCTUBRE PRÓXIMOS

DOCUMENTACION

EL PAPA PROPONE UNA CUARESMA DE CONVERSIÓN

 

Servicios de Noticias

NUESTRA DIOCESIS

PASTORAL SOCIAL DE LA DIÓCESIS DE SAN ISIDRO - EQUIPO AMBIENTE SANO

Talleres sobre medio ambiente para vecinos

El Equipo Ambiente Sano de la Pastoral Social de la Diócesis de San Isidro organiza el Primer Taller Piloto de Promotores Ambientales. Se abordarán, cuestiones sobre residuos, implicancias ambientales en la salud, legislación vigente, y cómo generar participación y cambios de actitudes.

Tras un acuerdo de cooperación con la Universidad Favaloro se vienen realizando anualmente encuestas socio-sanitarias en distintas localidades afectadas de la zona norte, con la participación de referentes vecinales.  Estas comunidades son las primeras en recibir la información resultante.

La encuesta es una importante herramienta de evaluación, y la información se  devuelve a los vecinos de los barrios, a funcionarios públicos y a organizaciones de la sociedad civil; además, actúa como disparador de acciones concretas y genera integración social, un requisito indispensable para lograr el desarrollo de la comunidad.

De los sondeos efectuados, surgió la necesidad de aumentar las capacidades de los vecinos, para facilitarles la búsqueda de soluciones a la grave situación ambiental que padecen. En rigor, la Pastoral Social trabaja desde hace varios años en temas relacionados con la problemática socio-ambiental, fundamentalmente en las comunidades vulneradas de la Cuenca del Río Reconquista. 

Teniendo en cuenta las demandas de los vecinos, el Equipo de Ambiente Sano diseñó cuatro talleres gratuitos, que se desarrollarán en la Parroquia del Perpetuo Socorro, situada en Avda. Santa María (Ruta 27) y Williams, de Rincón de Mylberg, Partido de Tigre, con asesoramiento y aporte técnico y didáctico de profesionales en cada materia. 

La duración de cada encuentro es de alrededor de tres horas. El primero será el miércoles 18 de marzo a las 18,  y los tres restantes  los miércoles sucesivos a la misma hora. Los participantes que lo necesiten recibirán un viático.  Para participar se requiere inscripción previa por mail a: equipoambientesano@... o por fax al 4743-5395, con los datos básicos personales.

Pastoral Social

Obispado de San Isidro

Contacto de prensa: Comunicación Pastoral Social: 4575-4218

Gustavo Camps 155 895 5497 

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SANTA SEDE

DIEZ NUEVOS SANTOS EL 26 DE ABRIL Y EL 11 DE OCTUBRE PRÓXIMOS

Celebrado el consistorio en el Vaticano

CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 22 febrero 2009 (ZENIT.org).- Benedicto XVI proclamará diez nuevos santos en el curso de dos ceremonias programadas para el 26 de abril y el 11 de octubre de este año.

Lo anunció el mismo Papa en e consistorio ordinario público celebrado en la mañana de este sábado en la Sala Clementina del Palacio Apostólico.

Según este anuncio, el domingo 26 de abril se celebrará la ceremonia de canonización de los beatos:

--Arcangelo Tadini, italiano, sacerdote y fundador de la Congregación de las Hermanas Obreras de la Santa Casa de Nazaret;

--Bernardo Tolomei, italiano, abad y fundador de la Congregación de Santa María del Monte Oliveto de la Orden Benedictina. La aprobación del decreto de reconocimiento del milagro se produjo el pasado 3 de julio de 2008;

--Nuno de Santa Maria Álvares Pereira, portugués, religioso carmelita. La aprobación del decreto de reconocimiento del milagro se produjo el pasado 3 de julio de 2008;

--Gertrude (Caterina) Comensoli, italiana, fundadora del Instituto de las Hermanas del Santísimo Sacramento. La aprobación del decreto de reconocimiento del milagro se produjo el pasado 17 de marzo de 2008;

--Caterina Volpicelli, italiana, fundadora de la Congregación de las Siervas del Sagrado Corazón.

El domingo 11 de octubre de 2009 se celebrará la ceremonia de canonización de los beatos:

--Zygmunt Szcesny Feli´nski, polaco, obispo y fundador de la Congregación de las Hermanas Franciscanas de la Familia de María;

--Francisco Coll i Guitart, español, sacerdote dominico y fundador de la Congregación de las Hermanas Dominicas de la Anunciación de la Beata Virgen María;

--Jozef Damian de Veuster, holandés, sacerdote de la Congregación de los Sagrados Corazones de Jesús y María y de la Adoración Perpetua del Santísimo Sacramento del Altar. El decreto de reconocimiento del milagro había sido aprobado el 3 de julio de 2008;

--Rafael Arnáiz Barón, español, religioso de la Orden Cisterciense de la Estricta Observancia;

--Marie de la Croix (Jeanne) Jugan, francesa, fundadora de la Congregación de las Hermanitas de los Pobres.

El consistorio reunió a 39 cardenales alrededor del Papa. El Santo Padre preguntó su parecer sobre las canonizaciones propuestas a los presentes, entre quienes se encontraba el cardenal Angelo Sodano, decano del Colegio Cardenalicio, y el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado, los arzobispos Fernando Filoni, sustituto de la Secretaría de Estado, Dominique Mamberti, secretario para las relaciones con los Estados, y Carlo Maria Viganò, nuncio apostólico, delegado para las representaciones pontificias.

Después de haber recibido el parecer favorable, el Papa decidió inscribir en el elenco de los santos a los diez beatos.

 

DOCUMENTACION

EL PAPA PROPONE UNA CUARESMA DE CONVERSIÓN

Al presidir el rito de las cenizas

 CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 25 de febrero de 2009 (ZENIT.org).- Al presidir este miércoles el rito de las cenizas, Benedicto XVI inició la Cuaresma lanzando un sentido llamamiento a la conversión.

Y para ello propuso vivir estos cuarenta días que preparan para la pasión, muerte y resurrección de Jesús en permanente escucha de la Palabra de Dios.

El rito comenzó a las 16.30, en la iglesia de San Anselmo, en el monte Aventino de Roma, con un momento de oración, seguido por la procesión penitencial hacia la basílica de Santa Sabina.

En la procesión, participaron los cardenales, obispos, los monjes benedictinos de San Anselmo y los padres dominicos de Santa Sabina y los fieles.

Al final de la procesión, en la basílica de Santa Sabina, el Santo Padre presidió la celebración eucarística, en la que, como un fiel, recibió la imposición de las cenizas.

En la homilía, animó a los presentes a "recibir las cenizas sobre la cabeza como signo de conversión y de penitencia", aprendo "el corazón a la acción vivificante de la Palabra de Dios".

"Que la Cuaresma, caracterizada por una escucha cada vez más frecuente de esta Palabra, de una oración mas intensa, y de un estilo de vida austero y penitencial, sea estímulo para la conversión y para el amor sincero hacia los hermanos, especialmente los más pobres y necesitados", exhortó.

Pero, "¿cómo es posible vencer en la lucha entre la carne y el espíritu, entre el bien y el mal, lucha que marca nuestra existencia?", se preguntó el Santo Padre.

Respondió haciendo ejercicio de escucha de la Palabra de Dios, citando precisamente el pasaje evangélico de la liturgia del Miércoles de Ceniza que indicaba tres medios fundamentales: "la oración, la limosna y el ayuno".

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#386 De: "parroquia" <pqfatima@...>
Fecha: Mié, 18 de Feb, 2009 6:41 pm
Asunto: Noticias_Parroquia_de_Fatima_18-02-09-405
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Diócesis de San Isidro

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Noticias desde la Parroquia de Fátima

18 de febrero de 2009 - Año XII - N° 405

Índice de Noticias

NUESTRA DIOCESIS

EQUIPO DIOCESANO DE JUVENTUD

CASA DE EJERCICIOS - PROGRAMA DE RETIROS 2009

CENTRO DE ESTUDIOS DE LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA (CEDSI)

DOCUMENTACION

BENEDICTO XVI PRESENTA A BEDA EL VENERABLE, SANTO "SABIO Y HUMILDE"

 

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NUESTRA DIOCESIS

EQUIPO DIOCESANO DE JUVENTUD

Invita a:

Pascua Joven 2009

"Me amó y se entregó por mí"

 

Fecha: Del miércoles 8 de Abril a las 19 hs al domingo 12 a las 12.00 hs

Lugar: Colegio La Salle (H. Yrigoyen 2599,  Florida)

Costo: $80

¿Qué es Pascua Joven?

Es un retiro-convivencia para que los jóvenes de 2º y 3º año.

No es muy fácil de explicar. Lo que sí queda demostrado año tras año es que dejamos el La Salle diferentes, sin entender mucho y casi mágicamente sentimos una alegría que nos desborda. Sentimos una alegría de Resurrección. Alegría de habernos encontrado con Jesús y de haber compartido la vida con otros jóvenes.

Informes: Casa Pastoral (de lunes a viernes de 17 a 20 hs- Ituzaingo 90, San Isidro.

Tel: 4512-3851/ 4747-0277. eqjuventud@...

Traé: Bolsa de dormir, ropa, abrigo, algo impermeable, elementos de higiene personal, vaso irrompible, cubiertos, lápiz y papel. Biblia.

NO LLEVAR CELULAR.

Inscripción: es el mismo miércoles 8/4 a las 19 hs. en la entrada  del Colegio.

Organiza: Equipo de Pastoral Juventud- Diócesis de San Isidro.

Si terminaste el secundario también está la posibilidad de que te acerques como coordinador o servidor. Los cursos para serlo ya están empezando. Él nos llama y nos espera... corramos a su encuentro.

1º encuentro: 6 y 7 de Marzo

2º encuentro: 13 y 14 de Marzo

3º encuentro: 20 y 21 de Marzo

Convivencia General: Jueves 3 de Abril, a las 11 hs. en el campo de deportes del Colegio Marin.

Todos los encuentros son de 20 a 22 hs en la el colegio Labarden (Alem 402, San Isidro). Cada uno se hace dos veces, un viernes y un sábado, para que todos puedan ir.

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CASA DE EJERCICIOS - PROGRAMA DE RETIROS 2009

•           Retiro "Navega mar adentro"(contribución voluntaria)

inicia: 20 de marzo 19 hs

termina: 22 de marzo 13 hs

Predica: Las Hermanas

Destinatario: mayores de 21 años, mixto

inscripción: casaderetiro@...

tel 4580-0450

4512-4365

 

•           Pascua universitaria

inicia 9 de abril 19 hs

termina: 12 de abril 13 hs

Predica: equipo de pastoral universitaria

destinatarios: jóvenes universitarios

inscripción: 4747-0277/ 4512-3851

 

•           retiro para matrimonios

inicia: 8 de mayo

termina: 10 de mayo

predica: P Carlos Avellaneda

destinatarios: matrimonios

inscripción: 4765-4755/4101-3124

 

•           entretiempo

inicia: 29 de mayo

termina 31 de mayo

predica: P. Giorgie Gallino y equipo

destinatarios: hombres entre 35 y 55 años

inscripción: entretiemposanisidro@...

 

•           Oportunidad

inicia: 19 de junio

termina 21 de junio

predica: P Giorgie Gallino y equipo

destinatarios: mujeres entre 35 y 55 años

inscripción: marisabarrio@...

 

•           retiro de novios:

inicia 1 de agosto

termina 2 de agosto

predica: equipo

destinatarios: novios

inscripción: Catedral de San isidro tel 4743-0291/499

 

•           Ejercicios Espirituales

inicia: 6 de agosto

termina 9 de agosto

predica: P. Angel Rossi

destinatarios: mayores de 21 años, mixto

inscripción: Estela Servente 4456-0448/4456-1061

estelaservente@...

 

•           retiro para Adultos

inicia 21 de agosto

termina 23 de agosto

predica: Monseñor Casaretto

destinatarios: adultos, mixto

inscripción: casaderetiro@...

tel 4512-4365/4580-0450

 

•           retiro para jóvenes

inicia: 4 de septiembre

termina 6 de septiembre

predica: Monseñor Casaretto

destinatarios: mayores de 18 años

inscripción: 4512-3851/4747-0277

 

•           entretiempo

inicia 11 de septiembre

termina 13 de septiembre

predica; P. Giorgie y equipo

destinatarios: hombres entre 35 y 55 años

inscripción: entretiemposanisidro@...

 

•           retiro de silencio

inicia 11 de septiembre

termina 13 de septiembre

predica: P. Mario Koessler

destinatarios: mayores de 21 años

inscripción: 4513-6735

                  4580-0450

 

•           retiro de matrimonios

inicia 25 de septiembre

termina 27 de septiembre

predica: P Carlos Avellaneda

destinatarios: matrimonios

inscripción: 4765-4755/4101-3124

 

•           Retiro "Mar adentro"(contribución voluntaria)-Ejercicios Espirituales

inicia: 2 de octubre

termina 4 de octubre

predica P Angel Rossi

inscripción: 4512-4365/4580-0459

casaderetiro@...

 

•           oportunidad

inicia: 9 de octubre

termina 11 de octubre

predica: P Giorgie y equipo

destinatarios: mujeres entre 35 y 55 años

inscripción: marisabarrio@...

 

•           Ejercicios Espirituales

inicia: 15 de octubre

termina:18 de octubre

predica: P. Ángel Rossi

inscripción: Estela Servente 4456-0448/4456-1061

estelaservente@...

 

•           entretiempo

inicia: 30 de octubre

termina :1 de noviembre

predica: P Giorgie Gallino y equipo

destinatarios: hombres entre 35 y 55 años

inscripción: entretiemposanisidro@...

 

•           Ejercicios Espirituales

inicia: 13 de noviembre

termina 15 de noviembre

predica: P Giorgie Gallino

destinatarios: mayores de 21 años

inscripción casaderetiro@...

4512-4365/4580-0450

 

•           Ejercicios Espirituales para consagrados

inicia:  20 de noviembre

termina 27 de noviembre

predica: P. Fernando Cervera S.J.

destinatarios: religiosos/as, consagrados/as, sacerdotes

inscripción: casaderetiro@...

4512-4365/4580-0450

 

•           Retiro de navidad para jóvenes (contribución voluntaria)

inicia 18 de diciembre

termina 20 de diciembre

predica: Hermanas Misioneras Diocesanas y P. Pancho Peña

destinatarios: mayores de 18 años

Inicio

CENTRO DE ESTUDIOS DE LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA ( CEDSI)

NUEVO CURSO

 Se encuentra abierta la inscripción a un nuevo curso de :

 

ANIMADOR SOCIOCULTURAL CON ORIENTACIÓN EN DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA

 

Organizado por el Centro de Estudios de la DSI "Juan Pablo II" (CEDSI)

Sede: Círculo Católico de Obreros de San Fernando.

Frecuencia: una clase semanal

Duración: un año

Acredita para diplomarse en Doctrina Social de la Iglesia.

 

Informes e inscripción: info@...   Teléfono: 4372 – 0985

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DOCUMENTACION

BENEDICTO XVI PRESENTA A BEDA EL VENERABLE, SANTO "SABIO Y HUMILDE"

Durante la audiencia general

CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 18 de febrero de 2009 (ZENIT.org).- Ofrecemos a continuación el texto de la catequesis que el Papa ha pronunciado este miércoles ante los miles de peregrinos congregados en la Plaza de San Pedro para la audiencia general.

* * *

Queridos hermanos y hermanas:

El santo al que hoy nos acercamos se llama Beda y nació en el Nordeste de Inglaterra, exactamente en Northumbria, entre el año 672 y 673. Él mismo cuenta que sus parientes, a la edad de siete años, lo confiaron al abad del monasterio benedictino cercano para que fuese educado: "En este monasterio -recuerda- desde entonces he vivido siempre, dedicándome intensamente al estudio de la Sagrada Escritura y, mientras observaba la disciplina de la Regla y la tarea diaria de cantar en la Iglesia, me fue siempre dulce aprender, enseñar o escribir" (Historia ecclesiastica gentis Anglorum, V, 24). De hecho, Beda llegó a ser una de las más insignes figuras de erudito de la Alta Edad Media, pudiendo acceder a los muchos manuscritos preciosos que sus abades, volviendo de sus frecuentes viajes al continente y a Roma, le traían. La enseñanza y la fama de los escritos le procuraron muchas amistades con las principales personalidades de su tiempo, que le animaban a proseguir en su trabajo, del que tantos sacaban beneficio. Enfermo, no dejó de trabajar, conservando siempre una alegría interior que se expresaba en la oración y en el canto. Concluía su obra más importante, la Historia ecclesiastica gentis Anglorum con esta invocación: "Te ruego, oh buen Jesús, que benévolamente me has permitido extraer las dulces palabras de tu sabiduría, concédeme, benigno, llegar un día hasta ti, fuente de toda sabiduría, y estar siempre ante tu rostro". La muerte le alcanzó el 26 de mayo del 735: era el día de la Ascensión.

Las Sagradas Escrituras son la fuente constante de la reflexión teológica de Beda. A partir de un cuidadoso estudio crítico del texto (nos ha llegado la copia del monumental Codex Amiatinus de la Vulgata, sobre el que Beda trabajó), comenta la Biblia, leyéndola en clave cristológica, es decir, reúne dos cosas: por una parte escucha lo que dice el texto, quiere realmente escuchar, comprender el texto mismo; por otra parte, está convencido de que la clave para entender la Sagrada Escritura como única Palabra de Dios es Cristo, y con Cristo, a su luz, se entiende el Antiguo y el Nuevo Testamento como "una" Sagrada Escritura. Las circunstancias del Antiguo y del Nuevo Testamento van juntas, son camino hacia Cristo, aunque expresadas en signos e instituciones diversas (lo que él llama concordia sacramentorum). Por ejemplo, la tienda de la Alianza que Moisés levantó en el desierto y el primer y segundo templo de Jerusalén son imágenes de la Iglesia, nuevo templo edificado sobre Cristo y sobre los Apóstoles con piedras vivas, cimentadas por la caridad del Espíritu. Y como a la construcción del antiguo templo contribuyeron también los pueblos paganos, poniendo a disposición materiales preciosos y la experiencia técnica de sus maestros de obras, así a la edificación de la Iglesia contribuyen apóstoles y maestros procedentes no sólo de las antiguas estirpes hebrea, griega y latina, sino también de los nuevos pueblos, entre los cuales Beda se complace en nombrar a los celtas irlandeses y los anglosajones. San Beda ve crecer la universalidad de la Iglesia que no está restringida a una cultura determinada, sino que se compone de todas las culturas del mundo, que deben abrirse a Cristo y encontrar en Él su punto de llegada.

Otro tema querido por Beda es la historia de la Iglesia. Tras haberse interesado por la época descrita en los Hechos de los Apóstoles, recorre la historia de los padres y de los concilios, convencido de que la Obra del Espíritu Santo continúa en la historia. En las Chronica Maiora, Beda traza una cronología que se convertirá en la base del Calendario universal "ab incarnatione Domini" [desde la encarnación del Señor, nde.]. Por entonces se calculaba el tiempo desde la fundación de la ciudad de Roma. Beda, viendo que el verdadero punto de referencia, el centro de la historia es el nacimiento de Cristo, nos ha dado este calendario que interpreta la historia partiendo de la Encarnación del Señor. Registra los primeros seis concilios ecuménicos y sus desarrollos, presentando fielmente la doctrina cristológica, mariológica y soteriológica, y denunciando las herejías monofisita y monotelita, iconoclasta y neo-pelagiana. Finalmente escribió con rigor documental y pericia literaria la ya mencionada Historia eclesiástica de los pueblos ingleses, por la que se le ha reconocido como "el padre de la historiografía inglesa". Las características de la Iglesia que Beda quiso poner de manifiesto son: a) la catolicidad como fidelidad a la tradición y al mismo tiempo apertura a los cambios históricos, y como búsqueda de la unidad en la multiplicidad, en la diversidad de la historia y de las culturas, según las directivas que el Papa Gregorio Magno había dado al apóstol de Inglaterra, Agustín de Canterbury; b) la apostolicidad y la romanidad: en este sentido considera de primordial importancia convencer a todas las iglesias irlandesas celtas y de los pictos (una de las cuatro etnias que poblaban Escocia, de origen celta, n.d.t.) a celebrar unitariamente la Pascua según el calendario romano. El Computo que él elaboró científicamente para establecer la fecha exacta de la celebración pascual, y por tanto de todo el ciclo del año litúrgico, se ha convertido en el texto de referencia para toda la Iglesia católica.

Beda fue también un insigne maestro de teología litúrgica. En las homilías de los evangelios dominicales y festivos, desarrolló una verdadera mistagogía, educando a los fieles a celebrar gozosamente los misterios de la fe y a reproducirlos coherentemente en la vida, en la espera de su plena manifestación a la vuelta de Cristo, cuando, con nuestros cuerpos glorificados, seremos admitidos a la procesión oferente en la eterna liturgia de Dios en el cielo. Siguiendo el "realismo" de las catequesis de Cirilo, Ambrosio y Agustín, Beda enseña que los sacramentos de la iniciación cristiana hacen a cada fiel, "no sólo cristiano sino Cristo". Cada vez que un alma fiel acoge y custodia con amor la Palabra de Dios, imitando a María, concibe y engendra nuevamente a Cristo. Y cada vez que un grupo de neófitos recibe los sacramentos pascuales, la Iglesia se "auto-genera", o con una expresión aún más audaz, la Iglesia se convierte en "madre de Dios", participando en la generación de sus hijos, por obra del Espíritu Santo.

Gracias a esta forma suya de hacer teología, entremezclando Biblia,liturgia e historia, Beda tiene un mensaje actual para los distintos "estados de vida": a) a los estudiosos (doctores ac doctrices) recuerda dos tareas esenciales: escrutar las maravillas de la Palabra de Dios para presentarlas de forma atrayente a los fieles; exponer las verdades dogmáticas evitando las complejidades heréticas y ciñéndose a la "sencillez católica", con la actitud de los pequeños y humildes a quienes Dios se complace en revelar los misterios del Reino; b) los pastores, por su parte, deben dar prioridad a la predicación, no sólo mediante el lenguaje verbal o hagiográfico, sino valorando también los iconos, procesiones y peregrinaciones. A éstos, Beda les recomienda el uso de la lengua vulgar, como él mismo hace, explicando en northumbro el "Padre Nuestro", el "Credo" y llevando adelante hasta el último día de su vida el comentario en lengua vulgar al Evangelio de Juan; c) a las personas consagradas que se dedican al Oficio divino, viviendo la alegría de la comunión fraterna y progresando en la vida espiritual mediante la ascesis y la contemplación, Beda recomienda cuidar el apostolado --nadie tiene el Evangelio sólo para sí mismo, sino que debe sentirlo como un don también para los demás-- ya sea colaborando con los obispos en las actividades pastorales de diverso tipo a favor de las jóvenes comunidades cristianas, ya sea estando disponibles a la misión evangelizadora entre los paganos, fuera del propio país, como "peregrini pro amore Dei".

Desde esta perspectiva, en el comentario al Cantar de los Cantares, Beda presenta a la Sinagoga y la Iglesia como colaboradoras en la difusión de la Palabra de Dios. Cristo Esposo quiere una Iglesia industriosa, "bronceada por las fatigas de la evangelización"- señalando claramente a la palabra del Cantar de los Cantares (1,5), donde la esposa dice: "Nigra sum sed formosa" ("Negra soy, pero graciosa")-, dedicada a labrar otros campos o viñas y establecer entre las nuevas poblaciones "no una tienda sino una morada estable", es decir, a insertar el Evangelio en el tejido social y en las instituciones culturales. Desde esta perspectiva el santo doctor exhorta a los fieles laicos a ser asiduos a la educación religiosa, imitando aquellas "insaciables multitudes evangélicas, que no dejaban a los apóstoles tiempo siquiera de tomar un bocado". Les enseña a rezar continuamente, "reproduciendo en la vida lo que celebran en la liturgia", ofreciendo todos sus actos como sacrificio espiritual en unión con Cristo. A los padres les explica que también en su pequeño ámbito doméstico pueden ejercer "el oficio sacerdotal de pastores y guías", formando cristianamente a los hijos, y afirma conocer a muchos fieles (hombres y mujeres, casados o célibes) "capaces de una conducta irreprensible que, oportunamente acompañados, podrían acercarse diariamente a la comunión eucarística" (Epist. ad Ecgberctum, ed. Plummer, p. 419)

La fama de santidad y sabiduría de que Beda gozó ya en vida le validó el título de "venerable". Lo llama así también el Papa Sergio I, cuando en el 701 escribió a su abad pidiendo que le hiciera venir temporalmente a Roma para consultarle cuestiones de interés universal. Tras la muerte sus escritos se difundieron extensamente en su patria y en el continente europeo. El gran misionero de Alemania, el obispo san Bonifacio (+ 754), pidió en muchas ocasiones al arzobispo de York y al abad de Wearmouth que hicieran transcribir algunas de sus obras y que se las mandaran de modo que también él y sus compañeros pudieran gozar de la luz espiritual que emanaban. Un siglo más tarde, Notkero Galbulo, abad de San Gallo (+ 912), atestiguando la extraordinaria influencia de Beda, lo comparó con un nuevo sol que Dios había hecho surgir no desde Oriente, sino desde Occidente, para iluminar al mundo. Además del énfasis retórico, es un hecho el que con sus obras, Beda contribuyó eficazmente a la construcción de una Europa cristiana, en la que los diversos pueblos y las culturas se amalgamaron entre sí, confiriéndole una fisonomía unitaria, inspirada en la fe cristiana. Oremos para que también hoy haya personalidades a la altura de Beda, para mantener unido a todo el continente; oremos para que todos nosotros estemos dispuestos a redescubrir nuestras raíces comunes, para ser constructores de una Europa profundamente humana y auténticamente cristiana.

[Al final de la audiencia, Benedicto XVI saludó a los peregrinos en varios idiomas. En español, dijo:]

Queridos hermanos y hermanas:

San Beda el Venerable, uno de los eruditos más insignes de la alta Edad Media, nació hacia el año seiscientos setenta en la región inglesa de Northumbria. A los siete años, sus parientes lo confiaron al Abad de un monasterio benedictino cercano, para su educación. Tras una vida de estudio, escritura y docencia, murió en mayo del año setecientos treinta y cinco. A su reflexión teológica, basada en la Sagrada Escritura comentada a la luz de Cristo y de la Iglesia, unió el interés por la historia, componiendo varias obras en este campo que le merecieron el reconocimiento de padre de la historiografía inglesa. Cultivó también la teología litúrgica y son bien conocidos sus comentarios a los evangelios dominicales y festivos, con los que invita a los fieles a celebrar gozosamente los misterios de la fe y a ser coherentes con ellos en la propia vida. Con este modo de hacer teología, entrelazando biblia, liturgia e historia, san Beda dejó un mensaje actual para los distintos miembros de la Iglesia y con su producción literaria contribuyó eficazmente a la construcción de una Europa cristiana.

Saludo con afecto a los peregrinos de lengua española, en particular los miembros de la Comisión Promotora del monumento en Sevilla al Papa Juan Pablo II y a los componentes de la Fundación "Padre Leonardo Castillo", de esa misma ciudad, acompañados por el Señor Cardenal Carlos Amigo Vallejo; a los Seminaristas y fieles de la Diócesis de Cartagena, con su Obispo, Monseñor Juan Antonio Reig Plá, así como a los demás grupos venidos de España, Chile, México y otros países de Latinoamérica. Que la palabra y el ejemplo de san Beda el Venerable os ayuden en vuestra vida cristiana. Muchas gracias.

[Traducción del original italiano por Inma Álvarez

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Un abrazo, y nuestras oraciones.  

Selección de noticias: Silvia de Belizán, compaginación de noticias: Ricardo Pereira (pqfatima@...)                

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#385 De: "parroquia" <pqfatima@...>
Fecha: Mié, 11 de Feb, 2009 6:49 pm
Asunto: Noticias_Parroquia_de_Fatima_11-02-09-404
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Noticias desde la Parroquia de Fátima

11 de febrero de 2009 - Año XII - N° 404

Índice de Noticias

NUESTRA DIOCESIS

EQUIPO DIOCESANO DE LITURGIA

SEMINARIO CATEQUÍSTICO TEOLÓGICO

ARGENTINA

TOMA DE POSESIÓN DEL NUEVO PÁRROCO Y RECTOR DE LA BASÍLICA DE LUJÁN

CURSO PARA ANIMADORES DE LA PASTORAL DE NIÑOS Y JÓVENES

CÁRITAS AYUDA A LAS FAMILIAS AFECTADAS POR EL ALUD DE TARTAGAL

DOCUMENTACION

BENEDICTO XVI PRESENTA LA "ESCALA DEL PARAÍSO" DE LA MANO DE JUAN CLÍMACO

 

Servicios de Noticias

NUESTRA DIOCESIS

EQUIPO DIOCESANO DE LITURGIA

OBISPADO DE SAN ISIDRO

CENTRO DIOCESANO DE FORMACIÓN LITÚRGICA

Curso 2009-2010

Desde el año 2002 ofrecemos este espacio de formación tan necesario para los miembros de equipos de liturgia, religiosos, sacerdotes, catequistas y fieles en general.

ï’     Plan de Estudios:

1er Año:

Bloque I:          Naturaleza de la Liturgia.

Bloque II:          Historia de la Liturgia.

Bloque III:         Estudio de la Instrucción General del Misal Romano (I.G.M.R).

Bloque IV:        Pastoral Litúrgica I: Confección de guiones.

 

2do Año:

Bloque V:         El tiempo y la Liturgia.

Bloque VI:        Espiritualidad Litúrgica. Liturgia de las Horas.

Bloque VII:       Sacramentos.

Bloque VIII:       Pastoral Litúrgica II: La música y la Liturgia - La Pastoral Litúrgica - El Equipo Parroquial de Liturgia.

 

ï’     Objetivos del Centro Diocesano de Formación Litúrgica:

•      Presentar de modo sistemático los temas principales de la teoría y práctica litúrgica.

•      Proveer a los estudiantes una visión de conjunto de esta disciplina.

•      Brindar un espacio para la convergencia de la reflexión y la práctica.

•      Profundizar los conocimientos previos a partir del empleo de una metodología de estudio propia de la disciplina.

•      Formar agentes de pastoral que promuevan la renovación y el fomento de la liturgia en sus comunidades.

•      Buscar la comprensión del Misterio de Cristo para poder participar de él con la propia vida.

ï’     Equipo Coordinador:

-         Asesor:              Mons. Miguel Ángel D´Annibale.

-         Coordinador:      Rodrigo Martínez

-         Secretaria:          Patricia Polledo de Ceva

ï’     Horario Curso 2009 al 2010:

Miércoles 16:45 a 18:45 hs.

INFORMES E INSCRIPCIÓN

Casa Pastoral

Ituzaingó 90- San Isidro

TE 4512- 3158

Miércoles de 17 a 20 hs.

E- mail: liturgia@...

liturgiaequipodiocesanosanisidro@...

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SEMINARIO CATEQUÍSTICO TEOLÓGICO

SANTA TERESA DEL NIÑO JESÚS

INSCRIPCIONES 2009

CICLO DE FORMACIÓN BÁSICA Y SISTEMÁTICA EN LA FE

                                                NUEVO PLAN DE ESTUDIO

Todos los miércoles a partir del 18 de febrero de 18.00 a 22.30 hs

Las clases comienzan el 4 de marzo

Duración: 3 años

Título: Catequista de niños, adolescentes y adultos (habilita para la actividad pastoral en colegios)

Opcional: se puede cursar como oyente, sin régimen de exámenes.

       PROSEMINARIO DE SÍNTESIS TEOLÓGICA COMIENZA EL 18 DE MARZO

INFORMES E INSCRIPCIÓN: Rodríguez Peña 765 Martínez. 4 512-2143

                                   Miércoles de 18.00 a 22.30 hs

seminariodecanatomartinez@...

Más detalles visite nuestra página www.seminariostateresa.com.ar

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ARGENTINA

TOMA DE POSESIÓN DEL NUEVO PÁRROCO Y RECTOR DE LA BASÍLICA DE LUJÁN

5 Feb. 09 (AICA) 

Toma de posesión del rector de la basílica de Luján

El arzobispo de Mercedes- Luján, monseñor Agustín Radrizzani, puso en posesión como párroco y rector de la basílica de Nuestra Señora de Luján al presbítero José Daniel Blanchoud, durante una misa concelebrada por 35 sacerdotes el pasado viernes 30 de enero en el templo dedicado a la patrona nacional.

El sacerdote sucede en el cargo al presbítero Jorge Torres Carbonell, quien retornó a cumplir funciones pastorales en la arquidiócesis de Buenos Aires.

La celebración eucarística contó con la presencia de autoridades municipales y fuerzas vivas de la zona, como también de numerosos fieles de la ciudad de Luján.

Asimismo, asistieron delegaciones de la ciudad de Chivilcoy donde el sacerdote se desempeñaba como párroco, y de San Andrés de Giles, ciudad de la que es oriundo.

El nuevo párroco

El presbítero Daniel Blanchoud nació en San Andrés de Giles, el 6 de febrero de 1960, y fue ordenado sacerdote el 28 de abril de 1989:

Fue vicario parroquial de Nuestra Señora del Carmen, en General Rodríguez (1989-1992); párroco de Nuestra Señora del Rosario, en Alberti (1992-1999); párroco de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, de General Rodríguez (1999-2001); administrador y vicario de la basílica de Luján (2001-2003), párroco de San Andrés Apóstol, en San Andrés de Giles (2003-2007) y desde el año 2007 se desempeñaba como párroco de San Pedro Apóstol, en Chivilcoy.+

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CURSO PARA ANIMADORES DE LA PASTORAL DE NIÑOS Y JÓVENES

Buenos Aires, 11 Feb. 09 (AICA) 

Formación para dirigentes de niños y jóvenes

Los días 27 y 28 de febrero y el 1 de marzo, se llevará a cabo el tercer curso para dirigentes de niños y el segundo curso para dirigentes de jóvenes, abierto a todas las parroquias, organizado por la Acción Católica de la arquidiócesis de Buenos Aires, a modo de servicio de las necesidades de la pastoral arquidiocesana en comunión con la Vicaría para la Juventud y la Vicaría para Niños.

     En ese fin de semana, se brindarían los elementos esenciales para el trabajo pastoral con niños y, para aquellos que deseen se continuará con una reunión mensual fija para seguir profundizando y ampliando la formación. Estará destinado fundamentalmente a jóvenes entre 15 y 25 años.

     "La Acción Católica como institución eclesial, tiene la misión de evangelizar y esta finalidad es la que determina su modo de inserción en la Iglesia, su estilo de vida y su organización", se recuerda en la convocatoria.

     La asociación laical subraya además que en este trienio la Acción Católica porteña, "siendo fiel a su esencia, pueda tanto a nivel institucional como a nivel de cada uno de sus miembros, vivir una espiritualidad de comunión y participación en el servicio a la Pastoral Arquidiocesana en su distintos ámbitos dentro del que se encuentra de modo privilegiado la parroquia".

     Tras reconocer que "somos conscientes de que una de las dificultades con las que nos encontramos a la hora de organizar un proyecto que abarque la realidad infantil y juvenil es la falta de dirigentes o animadores; o muchas veces cuando los tenemos no se encuentran lo suficientemente preparados para asumir ese rol educador y evangelizador", dice constatar que "al concluir con los niños su catequesis de iniciación, no siempre tenemos una estructura o personas que nos permitan continuar con ellos el proceso de fe iniciado".

     La convocatoria lleva las firmas del obispo auxiliar de Buenos Aires y vicario episcopal para la Pastoral, monseñor Eduardo García; del viceasesor general de la AC de Buenos Aires, presbítero Alejandro Russo; del director ejecutivo de la Vicaría Episcopal para la Juventud, presbítero Rubén Ceraci; y del director ejecutivo de la Vicaría Episcopal de Niños, presbítero Oscar Fabré.

     Inscripciones e informes por correo electrónico secretaria@... o vicariani@... , o directamente en el Consejo Arquidiocesano de Buenos Aires de la Acción Católica, Montevideo 850, segundo piso, teléfono 4812-2524 / 4813-1732. También en la Vicaría Episcopal para los Niños, teléfono 4504-6255, martes, jueves y viernes de 16.30 a 20.+

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CÁRITAS AYUDA A LAS FAMILIAS AFECTADAS POR EL ALUD DE TARTAGAL

Tartagal (Salta), 11 Feb. 09 (AICA) 

La situación es desesperante tras el alud

   Cáritas Argentina acompaña a las familias damnificadas por el alud que el lunes azotó a la localidad salteña de Tartagal, causando la muerte, según fuentes oficiales, de al menos dos personas y ocasionando graves daños en la infraestructura de la ciudad.

    La organización caritativa de la Iglesia anticipó en un comunicado que "desde entonces, se mantiene en diálogo permanente con la Cáritas local, que está asistiendo a las comunidades afectadas y evaluando cuáles son las prioridades a atender".

     Como sucede en cada situación de emergencia, Cáritas procura organizar la ayuda de manera rápida y efectiva, a fin de satisfacer las necesidades más urgentes de quienes sufren las consecuencias del alud.

     "Una de las primeras tareas realizadas fue la organización de los centros de evacuados, que están funcionando en algunas Cáritas parroquiales, en escuelas y en Gendarmería, donde se encuentran muchas mujeres y niños que perdieron todo con la tormenta", expresaron miembros de Cáritas Orán, diócesis a la que pertenece la localidad de Tartagal".

     Teniendo en cuenta que el envío de donaciones en especie implica altos costos y una enorme tarea de logística para clasificar, seleccionar y distribuir la ayuda recibida, las Cáritas diocesanas geográficamente más cercanas a Tartagal son las encargadas de coordinar, en articulación con la Cáritas afectada, el modo más viable de canalizar y acercar dicha ayuda.

     Cáritas Argentina habilitó una cuenta bancaria para sumar colaboraciones y facilitar que los fondos recibidos sean utilizados en el mismo lugar en que se produce la emergencia, de acuerdo a las prioridades puntuales. Cuenta corriente Banco Nación Nº 35869/51, sucursal Plaza de Mayo, CBU 01105995-20000035869519, a nombre de Cáritas Argentina Emergencia, CUIT 30-51731290-4.

     "Junto a estas acciones, ponemos en oración a todos aquellos que se ven afectados por esta situación, pidiéndole a María que los ampare y que a todos nos anime a ser corresponsables desde la solidaridad", concluye.+

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DOCUMENTACION

BENEDICTO XVI PRESENTA LA "ESCALA DEL PARAÍSO" DE LA MANO DE JUAN CLÍMACO

Durante la Audiencia General

CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 11 de febrero de 2009 (ZENIT.org).- Ofrecemos a continuación la catequesis que Benedicto XVI ofreció durante la audiencia general a los peregrinos congregados en el Aula Pablo VI.

* * *

Queridos hermanos y hermanas:

Después de veinte catequesis dedicadas al Apóstol Pablo, quisiera retomar hoy la presentación de los grandes escritores de la Iglesia de Oriente y Occidente en la Edad Media. Y propongo la figura de Juan llamado Clímaco, transliteración latina del término griego klímakos, que significa de la escala (klímax). Se trata del título de su obra principal en la que describe la escalada de la vida humana hacia Dios. Nació hacia el 575. Su vida tuvo lugar en los años en que Bizancio, capital del Imperio romano de Oriente, conoció la mayor crisis de su historia. De repente el cuadro geográfico del imperio cambió y el torrente de las invasiones bárbaras hizo desplomarse todas sus estructuras. Quedó sólo la estructura de la Iglesia, que en esos tiempos difíciles continuó con su acción misionera, humana y sociocultural, especialmente a través de la red de los monasterios, en los que operaban grandes personalidades religiosas, como era precisamente la de Juan Clímaco.

Entre las montañas del Sinaí, donde Moisés encontró a Dios y Elías oyó su voz, Juan vivió y narró sus experiencias espirituales. Se han conservado noticias de él en una breve Vida (PG 88, 596-608), escrita por el monje Daniel de Raito: a los dieciséis años Juan, monje en el monte Sinaí, se hizo discípulo del abad Martirio, un "anciano", es decir, un "sabio". Hacia los veinte años eligió vivir como eremita en una gruta a los pies de un monte, en la localidad de Tola, a ocho kilómetros a los pies del actual monasterio de Santa Catalina. Pero la soledad no le impidió encontrar a personas deseosas de tener una guía espiritual, ni visitar algunos monasterios cerca de Alejandría. Su retiro eremítico, de hecho, lejos de ser una huida del mundo y de la realidad humana, le condujo a un amor ardiente por los demás (Vida 5) y por Dios (Vida 7). Tras cuarenta años de vida eremítica vivida en el amor de Dios y por el prójimo, años durante los cuales lloró, rezó, luchó contra los demonios, fue nombrado higúmeno (superior, n.d.t.) del gran monasterio del monte Sinaí y volvió así a la vida cenobítica, en el monasterio. Pero algunos años antes de su muerte, nostálgico de la vida eremítica, pasó al hermano, monje del mismo monasterio, la guía de la comunidad. Murió después del año 650. La vida de Juan se desarrolla entre dos montañas, el Sinaí y el Tabor, y verdaderamente se pude decir de él que irradia la luz que vio Moisés en el Sinaí y que contemplaron los apóstoles en el Tabor.

Se hizo famoso, como ya he dicho, por su obra "La Escala" (klímax), llamada en Occidente Escala del Paraíso (PG 88,632-1164). Compuesta por las insistentes peticiones del higúmeno del cercano monasterio de Raito, cerca del Sinaí, la Escala es un tratado completo de la vida espiritual, en el que Juan describe el camino del monje desde la renuncia al mundo hasta la perfección del amor. Es un camino que --según este libro-- tiene lugar a través de treinta escalones, cada uno de los cuales está unido con el siguiente. El camino puede resumirse en tres fases sucesivas: la primera muestra la ruptura con el mundo con el fin de volver al estado de infancia evangélica. Lo esencial, por tanto, no es la ruptura, sino la unión con lo que Jesús ha dicho, la vuelta a la verdadera infancia en sentido espiritual, el llegar a ser como niños. Juan comenta: un buen fundamento es el formado por tres bases y tres columnas: inocencia, ayuno y castidad. Todos los recién nacidos en Cristo (cfr 1 Cor 3,1) deben comenzar por estas cosas, tomando ejemplo de los recién nacidos físicamente" (1,20; 636). El alejamiento voluntario de las personas y lugares queridos permite al alma entrar en comunión más profunda con Dios. Esta renuncia desemboca en la obediencia, que es el camino a la humildad a través de las humillaciones -que no faltarán nunca- por parte de los hermanos. Juan comenta: "Beato aquel que ha mortificado su propia voluntad hasta el final y que ha confiado el cuidado de su persona a su maestro en el Señor: será colocado a la derecha del Crucificado" (4,37; 704).

La segunda fase del camino está constituida por el combate espiritual contra las pasiones. Cada escalón de la escala está unido con una pasión principal, que es definida y diagnosticada, indicando además la terapia y proponiendo la virtud correspondiente. El conjunto de estos escalones constituye sin duda el más importante tratado de estrategia espiritual que poseemos. La lucha contra las pasiones se reviste de positividad -no se ve como una cosa negativa- gracias a la imagen del "fuego" del Espíritu Santo: "Todos aquellos que emprenden esta hermosa lucha (cfr 1 Tm 6,12), dura y ardua, [...], deben saber que han venido a arrojarse a un fuego, si verdaderamente desean que el fuego inmaterial habite en ellos" (1,18; 636). El fuego del Espíritu Santo, que es el fuego del amor y de la verdad. Sólo la fuerza del Espíritu Santo asegura la victoria. Pero, según Juan Clímaco, es importante tomar conciencia de que las pasiones no son malas en sí mismas; lo son por el uso malo que de ellas hace la libertad del hombre. Si son purificadas, las pasiones abren al hombre el camino hacia Dios con energías unificadas por la ascética y la gracia y, "si han recibido del Creador un orden y un principio..., el límite de la virtud no tiene fin" (26/2,37; 1068).

La última fase del camino es la perfección cristiana que se desarrolla en los últimos siete peldaños de la Escala. Estos son los estadios más altos de la vida espiritual, experimentables por los "esicasti", los solitarios, que han llegado a la quietud y a la paz interior; pero son estadios accesibles también a los cenobitas más fervientes. De los tres primeros -sencillez, humildad y discernimiento- Juan, en línea con los Padres del desierto, considera más importante este último, es decir, la capacidad de discernir. Todo comportamiento debe someterse al discernimiento, todo depende de hecho de motivaciones profundas, que es necesario explorar. Aquí se entra en lo profundo de la persona y se trata de despertar en el eremita, en el cristiano, la sensibilidad espiritual y el "sentido del corazón", dones de Dios: "Como guía y regla de todas las cosas, después de Dios, debemos seguir a nuestra conciencia" (26/1,5;1013). De esta forma se llega a la tranquilidad del alma, la esichía, gracias a la cual el alma puede asomarse al abismo de los misterios divinos.

El estado de quietud, de paz interior, prepara al esicasta a la oración, que en Juan es doble: la "oración corpórea" y la "oración del corazón". La primera es propia de quien debe hacerse ayudar por posturas del cuerpo: extender las manos, emitir gemidos, golpearse el pecho, etc. (15,26; 900); la segunda es espontánea, porque es efecto del despertar de la sensibilidad espiritual, don de Dios a quien se dedica a la oración corpórea. En Juan ésta toma el nombre de "oración de Jesús" (Iesoû euché), y está constituida por la invocación del nombre de Jesús, una invocación continua como la respiración: "La memoria de Jesús se hace una con tu respiración, y entonces descubrirás la verdad de la esichía", de la paz interior (27/2,26; 1112). Al final, la oración se hace algo muy sencillo, simplemente la palabra "Jesús" se convierte en una sola cosa con nuestra respiración.

El último peldaño de la escala (30), lleno de la "sobria ebriedad del Espíritu" se dedica a la suprema "trinidad de las virtudes": la fe, la esperanza y sobre todo la caridad. De la caridad, Juan habla también como éros (amor humano), figura de la unión matrimonial del alma con Dios. Y elige una vez más la imagen del fuego para expresar el ardor, la luz, la purificación del amor por Dios. La fuerza del amor humano puede ser reorientada hacia Dios, como sobre el olivastro puede injertarse el olivo bueno (cfr Rm 11,24) (15,66; 893). Juan está convencido de que una experiencia intensa de este éros hace avanzar al alma más que la dura lucha contra las pasiones, porque es grande su poder. Prevalece por tanto la positividad de nuestro camino. Pero la caridad se ve también en relación estrecha con la esperanza: "La fuerza de la caridad es la esperanza: gracias a ella esperamos la recompensa de la caridad... la esperanza es la puerta de la caridad... la ausencia de la esperanza anonada la caridad: a ella están vinculadas nuestras fatigas, por ella nos sostenemos en nuestros problemas y gracias a ella estamos rodeados por la misericordia de Dios" (30,16; 1157). La conclusión de la Escala contiene la síntesis de la obra con palabras que el autor hace proferir al mismo Dios: "Que esta escala te enseñe la disposición espiritual de las virtudes. Yo estoy en la cima de esta escala, como dijo aquel gran iniciado mío (San Pablo): Ahora permanecen por tanto estas tres cosas: fe, esperanza y caridad, la más grande de todas es la caridad (1 Cor 13,13)!" (30,18; 1160).

En este punto, se impone una última pregunta: la Escala, obra escrita por un monje eremita vivido hace mil cuatrocientos años, ¿puede decirnos algo a nosotros hoy? El itinerario existencial de un hombre que vivió siempre en la montaña del Sinaí en un tiempo tan lejano, ¿puede ser de actualidad para nosotros? En un primer momento, parecería que la respuesta debiera ser "no", porque Juan Clímaco está muy lejos de nosotros. Pero, si observamos un poco más de cerca, vemos que aquella vida monástica es sólo un gran símbolo de la vida bautismal, de la vida del cristiano. Muestra, por así decirlo, en letras grandes lo que nosotros escribimos cada día con letra pequeña. Se trata de un símbolo profético que revela lo que es la vida del bautizado, en comunión con Cristo, con su muerte y su resurrección. Para mí es particularmente importante el hecho de que el culmen de la escala, los últimos peldaños sean al mismo tiempo las virtudes fundamentales, iniciales, más sencillas: la fe, la esperanza y la caridad. No son virtudes accesibles sólo a los héroes morales, sino que son don de Dios para todos los bautizados: en ellas también crece nuestra vida. El inicio es también el final, el punto de partida es también el punto de llegada: todo el camino va hacia una realización cada vez más radical de la fe, la esperanza y la caridad. En estas virtudes está presente la escalada. Fundamentalmente es la fe, porque esta virtud implica que yo renuncie a la arrogancia, a mi pensamiento, a la pretensión de juzgar por mí mismo, sin confiarme a otros. Este camino hacia la humildad, hacia la infancia espiritual es necesario: es necesario superar la actitud de arrogancia que hace decir: yo soy mejor, en este tiempo mío del siglo XXI, de lo que sabían los que vivían entonces. Es necesario, en cambio, confiarse solamente a la Sagrada Escritura, a la Palabra del Señor, asomarse con humildad al horizonte de la fe, para entrar así en la enorme vastedad del mundo universal, del mundo de Dios. De esta forma nuestra alma crece, crece la sensibilidad del corazón hacia Dios. Justamente dice Juan Clímaco que sólo la esperanza nos hace capaces de vivir la caridad. La esperanza en la que trascendemos las cosas de cada día, no esperamos el éxito en nuestros días terrenos, sino que esperamos finalmente la revelación de Dios mismo. Sólo en esta extensión de nuestra alma, en esta autotrascendencia, nuestra vida se engrandece y podemos soportar los cansancios y desilusiones de cada día, podemos ser buenos con los demás sin esperar recompensa. Solo si Dios existe, esta gran esperanza a la que tiendo, puedo cada día dar los pequeños pasos de mi vida y así aprender la caridad. En la caridad se esconde el misterio de la oración, del conocimiento personal de Jesús: una oración sencilla que sólo tiende a tocar el corazón del divino Maestro. Y así se abre el propio corazón, se aprende de Él su misma bondad, su amor. Usemos por tanto esta "escala" de la fe, de la esperanza y de la caridad, y llegaremos así a la vida verdadera.

[Al final de la audiencia, el Papa saludó a los peregrinos en varios idiomas. Hablando en español, dijo:]

Queridos hermanos y hermanas:

Después del ciclo dedicado a San Pablo, continuamos con los grandes Escritores Eclesiásticos del medioevo. San Juan Clímaco vivió entre las montañas del Sinaí como eremita y monje, en una época de profunda crisis a causa de las invasiones de los bárbaros. Su vida se caracterizó por un intenso amor a Dios y a los demás. Escribió un tratado de vida espiritual, la Escala del Paraíso, en la que describe el camino que debe recorrer el monje desde la renuncia al mundo hasta la perfección del amor. En la primera fase se trata de la ruptura con el mundo para volver al estado de infancia espiritual. Después, la lucha espiritual contra las pasiones para adquirir las virtudes. En la última etapa de la perfección cristiana, el alma, una vez alcanzado el estado de quietud, se preparara para la plegaria del cuerpo y del corazón. El autor concluye tratando de las tres virtudes teologales, y subrayando con San Pablo la primacía de la caridad sobre las demás. Es un escrito actual para los cristianos de hoy, pues señala la dirección hacia la que todos en la Iglesia deben de tender, la participación en la muerte y resurrección de Cristo comenzada con el bautismo.

Saludo cordialmente a los fieles de lengua española aquí presentes. En particular, a los peregrinos de las diócesis de Plasencia y Alcalá de Henares, acompañados por Monseñor Amadeo Rodríguez, Obispo de Plasencia, a la Hermandad de Nuestra Señora del Rocío, de Almonte, así como a los demás grupos venidos de España, México y otros países latinoamericanos. Aliento a todos a aprovechar peregrinación a Roma para profundizar en la fe y sentir el gozo de pertenecer a la Iglesia. Que Dios os bendiga.

[Traducción del original italiano por Inma Álvarez

© Copyright 2009 - Libreria Editrice Vaticana]

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#384 De: "parroquia" <pqfatima@...>
Fecha: Mié, 4 de Feb, 2009 7:59 pm
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Noticias desde la Parroquia de Fátima

4 de febrero de 2009 - Año XII - N° 403

Índice de Noticias

NUESTRA PARROQUIA

Horarios de Misa

ARGENTINA

Mons. Romanín presidió las fiestas patronales de San Juan Bosco

SANTA SEDE

Mensaje de Benedicto XVI para la Cuaresma 2009

 

Benedicto XVI recoge la herencia espiritual de san Pablo

 

Servicios de Noticias

NUESTRA PARROQUIA

HORARIOS DE FEBRERO

De lunes a viernes 9 hs.

Sábados 20 hs.

Domingos 1 y 8 – 12 y 20 hs.

Domingos 15 y 22 – 10, 12 y 20 hs.

 

Horarios de la Secretaría Parroquial:

Permanecerá cerrada desde el 31 de diciembre hasta el 23 de enero.

Del 26 de enero al 20 de febrero atenderá Martes y Jueves de 9.30 a 12.30 hs. Y a partir del 23 de febrero de Lunes a Viernes de 9.30 a 12.30 hs.

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ARGENTINA

Mons. Romanín presidió las fiestas patronales de San Juan Bosco

 

Río Gallegos (Santa Cruz), 3 Feb. 09 (AICA) 

 

El prelado santacruceño honra a San Juan Bosco

 

Con motivo de las fiestas patronales, el obispo de Río Gallegos, monseñor Juan Carlos Romanín SDB, presidió una misa en honor de San Juan Bosco en la parroquia de la capital provincial que lleva su nombre, donde alentó a la feligresía a propagar la devoción a Jesús Sacramentado y a María Auxiliadora, porque tal como confía el fundador de los salesianos en ellos “verán lo que son los milagros”.

 

Tras recordar que esa celebración eucarística es “un renovado motivo para dar gracias a Dios por los beneficios y bendiciones que nos regala cotidianamente”, exhortó a participar activamente de los festejos por los cincuenta años de la diócesis, con el objetivo de “recordar con gratitud el pasado, vivir con pasión el presente y abrirnos con confianza al futuro”.

 

Al referirse al inicio del triduo jubilar “centrando todos nuestros esfuerzos en la palabra de Dios”, monseñor Romanín recordó que el testimonio de San Juan Bosco “nos invita a ser creativos en la formulación de itinerarios de anuncio, de catequesis y de educación en la fe, adecuados especialmente a nuestros jóvenes, una de las prioridades de nuestra diócesis”.

 

El prelado santacruceño expresó especial preocupación por los jóvenes, por lo que invitó a saber “educarlos y acompañarlos en la oración personal y cuidar el estilo celebrativo que comunique una experiencia auténtica del encuentro gozoso y vivo con el Jesús, Señor de la Historia”.

 

En la homilía, monseñor Romanín hizo hincapié en la vida de San Juan Bosco, y rescató su convencimiento de “la presencia real de Jesús en el sagrario” y su pedagogía de la amistad, un rasgo que sobresalía en la personalidad del Santo.

 

“Su madre, mamá Margarita, como era costumbre y tradición, le enseñó a rezar y a amar a Jesús. Cuando Don Bosco escribe sus ‘Memorias’, relata con detalles el día en que su madre lo preparó para su primera Comunión. ‘Juanito mío, Dios te va a dar un gran regalo. Procura prepararte bien y promete a nuestro Señor ser mejor en lo por venir’. Y luego de haber recibido a Jesús ella misma le dijo: ‘Querido hijo mío: este es un día muy grande para ti. Estoy segura de que Dios ha tomado verdadera posesión de tu corazón. En lo sucesivo, comulga con frecuencia...’. La familia juega un papel fundamental en su vida de fe, especialmente su mamá. Don Bosco tratará de hacer lo mismo con sus chicos”, relató.

 

Más adelante, cuenta que su confesor, Don José Cafasso: “Me animó a frecuentar la confesión y la comunión. Me enseñó a hacer cada día una breve meditación y una lectura espiritual.”

 

Asimismo, insistió en señalar que Don Bosco decía que “la barca de la Iglesia logra el triunfo frente al mal aferrándose a la columna de la Eucaristía y a la de la Santísima Virgen”.

 

Monseñor Romanín expresó su deseo de que 2009 “nos encuentre con la mirada puesta en Jesús Eucaristía. El sacramento del pan eucarístico significa y al mismo tiempo realiza la unidad de los creyentes, que formamos un solo cuerpo en Cristo. Unidad que supone la diversidad y el pluralismo de cada uno de nosotros”.

 

“Este es siempre nuestro gran desafío en camino hacia el jubileo: ser una Iglesia con rostro joven que peregrina dando testimonio del Cristo Vivo que está presente en medio nuestro, particularmente a través de su Palabra y de la Eucaristía” añadió el prelado, al tiempo que pidió a la Santísima Virgen, María Auxiliadora y Mujer Eucarística, “que nos siga acompañando, caminando de la mano con nosotros”.

 

“Ella bendiga cada una de nuestras familias, e interceda ante Dios para que tengamos días siempre nuevos, con salud para todos, con trabajo digno y estable, con educación asegurada para nuestros niños y jóvenes, con sabiduría y honestidad para quienes nos gobiernan, con viviendas dignas para todos, con seguridad en nuestras calles, con respeto por los derechos de cada uno, con un saludable medio ambiente, con iglesias de puertas siempre abiertas”, concluyó.+

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SANTA SEDE

Mensaje de Benedicto XVI para la Cuaresma 2009

"Jesús, después de hacer un ayuno durante cuarenta días y cuarenta noches, al fin sintió hambre"

CIUDAD DEL VATICANO, martes, 3 de febrero de 2009 (ZENIT.org).- Publicamos el mensaje que ha escrito Benedicto XVI para la Cuaresma 2009 que lleva por título "Jesús, después de hacer un ayuno durante cuarenta días y cuarenta noches, al fin sintió hambre" (Mateo 4, 2).

* * *

¡Queridos hermanos y hermanas!

Al comenzar la Cuaresma, un tiempo que constituye un camino de preparación espiritual más intenso, la Liturgia nos vuelve a proponer tres prácticas penitenciales a las que la tradición bíblica cristiana confiere un gran valor ! la oración, el ayuno y la limosna ! para disponernos a celebrar mejor la Pascua y, de este modo, hacer experiencia del poder de Dios que, como escucharemos en la Vigilia pascual, "ahuyenta los pecados, lava las culpas, devuelve la inocencia a los caídos, la alegría a los tristes, expulsa el odio, trae la concordia, doblega a los poderosos" (Pregón pascual). En mi acostumbrado Mensaje cuaresmal, este año deseo detenerme a reflexionar especialmente sobre el valor y el sentido del ayuno. En efecto, la Cuaresma nos recuerda los cuarenta días de ayuno que el Señor vivió en el desierto antes de emprender su misión pública. Leemos en el Evangelio: "Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo. Y después de hacer un ayuno durante cuarenta días y cuarenta noches, al fin sintió hambre" (Mt 4,1-2). Al igual que Moisés antes de recibir las Tablas de la Ley (cfr. Ex 34, 8), o que Elías antes de encontrar al Señor en el monte Horeb (cfr. 1R 19,8), Jesús orando y ayunando se preparó a su misión, cuyo inicio fue un duro enfrentamiento con el tentador.

Podemos preguntarnos qué valor y qué sentido tiene para nosotros, los cristianos, privarnos de algo que en sí mismo sería bueno y útil para nuestro sustento. Las Sagradas Escrituras y toda la tradición cristiana enseñan que el ayuno es una gran ayuda para evitar el pecado y todo lo que induce a él. Por esto, en la historia de la salvación encontramos en más de una ocasión la invitación a ayunar. Ya en las primeras páginas de la Sagrada Escritura el Señor impone al hombre que se abstenga de consumir el fruto prohibido: "De cualquier árbol del jardín puedes comer, mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que comieres de él, morirás sin remedio" (Gn 2, 16-17). Comentando la orden divina, San Basilio observa que "el ayuno ya existía en el paraíso", y "la primera orden en este sentido fue dada a Adán". Por lo tanto, concluye: "El ‘no debes comer' es, pues, la ley del ayuno y de la abstinencia" (cfr. Sermo de jejunio: PG 31, 163, 98). Puesto que el pecado y sus consecuencias nos oprimen a todos, el ayuno se nos ofrece como un medio para recuperar la amistad con el Señor. Es lo que hizo Esdras antes de su viaje de vuelta desde el exilio a la Tierra Prometida, invitando al pueblo reunido a ayunar "para humillarnos ! dijo ! delante de nuestro Dios" (8,21). El Todopoderoso escuchó su oración y aseguró su favor y su protección. Lo mismo hicieron los habitantes de Nínive que, sensibles al llamamiento de Jonás a que se arrepintieran, proclamaron, como testimonio de su sinceridad, un ayuno diciendo: "A ver si Dios se arrepiente y se compadece, se aplaca el ardor de su ira y no perecemos" (3,9). También en esa ocasión Dios vio sus obras y les perdonó.

En el Nuevo Testamento, Jesús indica la razón profunda del ayuno, estigmatizando la actitud de los fariseos, que observaban escrupulosamente las prescripciones que imponía la ley, pero su corazón estaba lejos de Dios. El verdadero ayuno, repite en otra ocasión el divino Maestro, consiste más bien en cumplir la voluntad del Padre celestial, que "ve en lo secreto y te recompensará" (Mt 6,18). Él mismo nos da ejemplo al responder a Satanás, al término de los 40 días pasados en el desierto, que "no solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios" (Mt 4,4). El verdadero ayuno, por consiguiente, tiene como finalidad comer el "alimento verdadero", que es hacer la voluntad del Padre (cfr. Jn 4,34). Si, por lo tanto, Adán desobedeció la orden del Señor de "no comer del árbol de la ciencia del bien y del mal", con el ayuno el creyente desea someterse humildemente a Dios, confiando en su bondad y misericordia.

La práctica del ayuno está muy presente en la primera comunidad cristiana (cfr. Hch 13,3; 14,22; 27,21; 2Co 6,5). También los Padres de la Iglesia hablan de la fuerza del ayuno, capaz de frenar el pecado, reprimir los deseos del "viejo Adán" y abrir en el corazón del creyente el camino hacia Dios. El ayuno es, además, una práctica recurrente y recomendada por los santos de todas las épocas. Escribe San Pedro Crisólogo: "El ayuno es el alma de la oración, y la misericordia es la vida del ayuno. Por tanto, quien ora, que ayune; quien ayuna, que se compadezca; que preste oídos a quien le suplica aquel que, al suplicar, desea que se le oiga, pues Dios presta oído a quien no cierra los suyos al que le súplica" (Sermo 43: PL 52, 320, 332).

En nuestros días, parece que la práctica del ayuno ha perdido un poco su valor espiritual y ha adquirido más bien, en una cultura marcada por la búsqueda del bienestar material, el valor de una medida terapéutica para el cuidado del propio cuerpo. Está claro que ayunar es bueno para el bienestar físico, pero para los creyentes es, en primer lugar, una "terapia" para curar todo lo que les impide conformarse a la voluntad de Dios. En la Constitución apostólica Pænitemini de 1966, el Siervo de Dios Pablo VI identificaba la necesidad de colocar el ayuno en el contexto de la llamada a todo cristiano a no "vivir para sí mismo, sino para aquél que lo amó y se entregó por él y a vivir también para los hermanos" (cfr. Cap. I). La Cuaresma podría ser una buena ocasión para retomar las normas contenidas en la citada Constitución apostólica, valorizando el significado auténtico y perenne de esta antigua práctica penitencial, que puede ayudarnos a mortificar nuestro egoísmo y a abrir el corazón al amor de Dios y del prójimo, primer y sumo mandamiento de la nueva ley y compendio de todo el Evangelio (cfr. Mt 22,34-40).

La práctica fiel del ayuno contribuye, además, a dar unidad a la persona, cuerpo y alma, ayudándola a evitar el pecado y a acrecer la intimidad con el Señor. San Agustín, que conocía bien sus propias inclinaciones negativas y las definía "retorcidísima y enredadísima complicación de nudos" (Confesiones, II, 10.18), en su tratado La utilidad del ayuno, escribía: "Yo sufro, es verdad, para que Él me perdone; yo me castigo para que Él me socorra, para que yo sea agradable a sus ojos, para gustar su dulzura" (Sermo 400, 3, 3: PL 40, 708). Privarse del alimento material que nutre el cuerpo facilita una disposición interior a escuchar a Cristo y a nutrirse de su palabra de salvación. Con el ayuno y la oración Le permitimos que venga a saciar el hambre más profunda que experimentamos en lo íntimo de nuestro corazón: el hambre y la sed de Dios.

Al mismo tiempo, el ayuno nos ayuda a tomar conciencia de la situación en la que viven muchos de nuestros hermanos. En su Primera carta San Juan nos pone en guardia: "Si alguno que posee bienes del mundo, ve a su hermano que está necesitado y le cierra sus entrañas, ¿cómo puede permanecer en él el amor de Dios?" (3,17). Ayunar por voluntad propia nos ayuda a cultivar el estilo del Buen Samaritano, que se inclina y socorre al hermano que sufre (cfr. encíclica Deus caritas est, 15). Al escoger libremente privarnos de algo para ayudar a los demás, demostramos concretamente que el prójimo que pasa dificultades no nos es extraño. Precisamente para mantener viva esta actitud de acogida y atención hacia los hermanos, animo a las parroquias y demás comunidades a intensificar durante la Cuaresma la práctica del ayuno personal y comunitario, cuidando asimismo la escucha de la Palabra de Dios, la oración y la limosna. Este fue, desde el principio, el estilo de la comunidad cristiana, en la que se hacían colectas especiales (cfr. 2Co 8-9; Rm 15, 25-27), y se invitaba a los fieles a dar a los pobres lo que, gracias al ayuno, se había recogido (cfr. Didascalia Ap., V, 20,18). También hoy hay que redescubrir esta práctica y promoverla, especialmente durante el tiempo litúrgico cuaresmal.

Lo que he dicho muestra con gran claridad que el ayuno representa una práctica ascética importante, un arma espiritual para luchar contra cualquier posible apego desordenado a nosotros mismos. Privarnos por voluntad propia del placer del alimento y de otros bienes materiales, ayuda al discípulo de Cristo a controlar los apetitos de la naturaleza debilitada por el pecado original, cuyos efectos negativos afectan a toda la personalidad humana. Oportunamente, un antiguo himno litúrgico cuaresmal exhorta: "Utamur ergo parcius, / verbis, cibis et potibus, / somno, iocis et arctius / perstemus in custodia - Usemos de manera más sobria las palabras, los alimentos y bebidas, el sueño y los juegos, y permanezcamos vigilantes, con mayor atención".

Queridos hermanos y hermanas, bien mirado el ayuno tiene como último fin ayudarnos a cada uno de nosotros, como escribía el Siervo de Dios el Papa Juan Pablo II, a hacer don total de uno mismo a Dios (cfr. encíclica Veritatis Splendor, 21). Por lo tanto, que en cada familia y comunidad cristiana se valore la Cuaresma para alejar todo lo que distrae el espíritu y para intensificar lo que alimenta el alma y la abre al amor de Dios y del prójimo. Pienso, especialmente, en un mayor empeño en la oración, en la lectio divina, en el Sacramento de la Reconciliación y en la activa participación en la Eucaristía, sobre todo en la Santa Misa dominical. Con esta disposición interior entremos en el clima penitencial de la Cuaresma. Que nos acompañe la Beata Virgen María, Causa nostræ laetitiæ, y nos sostenga en el esfuerzo por liberar nuestro corazón de la esclavitud del pecado para que se convierta cada vez más en "tabernáculo viviente de Dios". Con este deseo, asegurando mis oraciones para que cada creyente y cada comunidad eclesial recorra un provechoso itinerario cuaresmal, os imparto de corazón a todos la Bendición Apostólica.

Vaticano, 11 de diciembre de 2008

BENEDICTUS PP. XVI

[Traducción del original italiano distribuida por la Santa Sede

© Copyright 2009 - Libreria Editrice Vaticana]

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DOCUMENTACION

Benedicto XVI recoge la herencia espiritual de san Pablo

Intervención durante la audiencia general

CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 4 de febrero de 2009 (ZENIT.org).- Ofrecemos a continuación el texto de la catequesis que Benedicto XVI pronunció el miércoles, con motivo de la Audiencia General, en el Aula Pablo VI, y con la que ha concluido su ciclo sobre san Pablo.

* * *

Queridos hermanos y hermanas:

La serie de nuestras catequesis sobre la figura de san Pablo ha llegado a su conclusión: queremos hablar hoy del final de su vida terrena. La antigua tradición cristiana testifica unánimemente que la muerte de Pablo vino como consecuencia del martirio sufrido aquí en Roma. Los escritos del Nuevo Testamento no recogen el hecho. Los Hechos de los Apóstoles terminan su relato señalando la condición de prisionero del Apóstol, que sin embargo podía recibir a todos aquellos que le visitaban (cfr Hch 28,30-31). Sólo en la segunda Carta a Timoteo encontramos estas palabras premonitorias suyas: "Porque yo estoy a punto de ser derramado en libación, y el momento de mi partida [de desplegar las velas en el original, n.d.t.] es inminente" (2 Tm 4,6; cfr Fil 2,17). Se usan aquí dos imágenes, la cultual del sacrificio, que ya había usado en la Carta a los Filipenses interpretando el martirio como parte del sacrificio de Cristo, y la marinera de soltar las amarras: dos imágenes que juntas aluden discretamente al acontecimiento de la muerte, y de una muerte cruenta.

El primer testimonio explícito sobre el final de san Pablo nos viene de la mitad de los años 90 del siglo I, y por tanto poco más de treinta años después de su muerte efectiva. Se trata precisamente de la Carta que la Iglesia de Roma, con su obispo Clemente I, escribió a la Iglesia de Corinto. En aquel texto epistolar se invita a tener ante los ojos el ejemplo de los Apóstoles, e, inmediatamente después de mencionar el martirio de Pedro, se lee así: "Por los celos y la discordia Pablo fue obligado a mostrarnos como se consigue el premio de la paciencia. Arrestado siete veces, exiliado, lapidado, fue el heraldo de Cristo en Oriente y en Occidente, y por su fe consiguió una gloria pura. Tras haber predicado la justicia en todo el mundo, y tras haber llegado hasta el extremo de Occidente, aceptó el martirio ante los gobernantes; así partió de este mundo y llegó al lugar santo, convertido así en el más grande modelo de paciencia" (1 Clem 5,2). La paciencia de la que habla es la expresión de su comunión con la pasión de Cristo, de la generosidad y constancia con la que aceptó un largo camino de sufrimiento, hasta poder decir: "llevo sobre mi cuerpo las señales de Jesús" (Gal 6,17). Hemos escuchado en el texto de san Clemente que Pablo habría llegado "hasta el extremo de Occidente". Se discute si esto se refiere a un viaje a España que san Pablo habría realizado. No existe certeza sobre esto, pero es verdad que san Pablo en su carta a los Romanos expresa su intención de ir a España (cfr Rm 15,24).

Es muy interesante, en la carta de Clemente, la sucesión de los dos nombres de Pedro y de Pablo, aunque éstos serán invertidos en el testimonio de Eusebio de Cesarea en el siglo IV, cuando hablando del emperador Nerón escribió: "Durante su reinado Pablo fue decapitado precisamente en Roma, y Pedro fue allí crucificado. El relato está confirmado por el nombre de Pedro y de Pablo, que aun hoy se conserva en sus sepulcros en esta ciudad" (Hist. eccl. 2,25,5). Eusebio después continúa relatando la declaración anterior de un presbítero romano de nombre Gayo, que se remonta a los inicios del siglo II: "Yo te puedo mostrar el trofeo de los apóstoles: si vas al Vaticano o a la Vía Ostiense, allí encontrarás los trofeos de los fundadores de la Iglesia" (ibid. 2,25,6-7). Los "trofeos" son los monumentos sepulcrales, y se trata de las mismas sepulturas de Pedro y de Pablo que aún hoy veneramos, tras dos milenios en los mismos lugares: sea aquí en el Vaticano respecto a san Pedro, sea en la Basílica de San Pablo Extramuros en la Vía Ostiense, respecto al Apóstol de los Gentiles.

Es interesante señalar que los dos grandes Apóstoles son mencionados juntos. Aunque ninguna fuente antigua habla de un ministerio contemporáneo suyo en Roma, la sucesiva conciencia cristiana, sobre la base de su común sepultura en la capital del imperio, los asociará también como fundadores de la Iglesia de Roma. Así se lee de hecho en Ireneo de Lyón, a finales del siglo II, a propósito de la sucesión apostólica en las distintas iglesias: "Ya que sería largo enumerar las sucesiones de todas las Iglesias, tomaremos la Iglesia grandísima y antiquísima y de todos conocida, la Iglesia fundada y establecida en Roma por los dos gloriosísimos apóstoles Pedro y Pablo" (Adv. haer. 3,3,2).

Dejemos aparte la figura de Pedro y concentrémonos en la de Pablo. Su martirio viene relatado por primera vez en los Hechos de Pablo, escritos hacia finales del siglo II. Éstos refieren que Nerón lo condenó a muerte por decapitación, ejecutada inmediatamente después (cfr 9,5). La fecha de la muerte varía según las fuentes antiguas, que la colocan entre la persecución desencadenada por Nerón mismo tras el incendio de Roma en julio del 64 y el último año de su reinado, el 68 (cfr Jerónimo, De viris ill. 5,8). El cálculo depende mucho de la cronología de la llegada de Pablo a Roma, una discusión en la que no podemos entrar aquí. Tradiciones sucesivas precisarán otros dos elementos. Uno, el más legendario, es que el martirio tuvo lugar en las Acquae Salviae, en la Vía Laurentina, con un triple rebote de la cabeza, cada uno de los cuales causó la salida de una corriente de agua, por lo que el lugar se ha llamado hasta ahora "Tre Fontane" (Hechos de Pedro y Pablo del Pseudo Marcelo, del siglo V). El otro, en consonancia con el antiguo testimonio ya mencionado, del presbítero Gayo, es que su sepultura tuvo lugar "no sólo fuera de la ciudad, en la segunda milla de la Vía Ostiense", sino más precisamente "en la granja de Lucina", que era una matrona cristiana (Pasión de Pablo del Pseudo Abdías, del siglo VI). Aquí, en el siglo IV, el emperador Constantino erigió una primera iglesia, después enormemente ampliada tras el siglo IV y V por los emperadores Valentiniano II, Teodosio y Arcadio. Tras el incendio de 1800, se erigió aquí la actual basílica de San Pablo Extramuros.

En todo caso, la figura de san Pablo se engrandece más allá de su vida terrena y de su muerte; él ha dejado de hecho una extraordinaria herencia espiritual. También él, como discípulo verdadero de Jesús, se convirtió en signo de contradicción. Mientras que entre los llamados "ebionitas" --una corriente judeocristiana-- era considerado como apóstata de la ley mosaica, ya en el libro de los Hechos de los Apóstolesaparece una gran veneración hacia el Apóstol Pablo. Quisiera ahora prescindir de la literatura apócrifa, como los Hechos de Pablo y Tecla y un epistolario apócrifo entre el Apóstol Pablo y el filósofo Séneca. Es importante constatar sobre todo que bien pronto las Cartas de san Pablo entran en la liturgia, donde la estructura profeta-apóstol-Evangelio es determinante para la forma de la liturgia de la Palabra. Así, gracias a esta "presencia" en la liturgia de la Iglesia, el pensamiento del Apóstol se convierte en seguida en nutrición espiritual para los fieles de todos los tiempos.

Es obvio que los Padres de la Iglesia y después todos los teólogos se han nutrido de las Cartas de san Pablo y de su espiritualidad. Él ha permanecido en los siglos, hasta hoy, como verdadero maestro y apóstol de los gentiles. El primer comentario patrístico llegado hasta nosotros sobre un escrito del Nuevo testamento es el del gran teólogo alejandrino Orígenes, que comenta la Carta de san Pablo a los Romanos. Este comentario por desgracia se conserva sólo en parte. San Juan Crisóstomo, además de comentar sus Cartas, ha escrito de él sus siete Panegíricos memorables. San Agustín le deberá el paso decisivo de su propia conversión, y volverá a Pablo durante toda su vida. De este diálogo permanente con el Apóstol deriva su gran teología católica y también para la protestante de todos los tiempos. Santo Tomás de Aquino nos ha dejado un bello comentario a las Cartas Paulinas, que representa el fruto más maduro de la exegesis medieval. Un verdadero punto de inflexión se verificó en el siglo XVI con la Reforma protestante. El momento decisivo en la vida de Lutero fue el llamado "Turmerlebnis", (1517) en el que en un momento encontró una nueva interpretación de la doctrina paulina de la justificación. Una interpretación que lo liberó de los escrúpulos y de las ansias de su vida precedente y que le dio una nueva, radical confianza en la bondad de Dios, que perdona todo sin condición. Desde aquel momento, Lutero identificó el legalismo judeo-cristiano, condenado por el Apóstol, con el orden de vida de la Iglesia católica. Y la Iglesia le pareció como expresión de la esclavitud de la ley a la que opuso la libertad del Evangelio. El Concilio de Trento, entre 1545 y 1563, interpretó profundamente la cuestión de la justificación y encontró en la línea de toda la tradición católica la síntesis entre ley y Evangelio, conforme al mensaje de la Sagrada Escritura leída en su totalidad y unidad.

El siglo XIX, recogiendo la mejor herencia de la Ilustración, conoció una nueva reviviscencia del paulinismo, ahora sobre todo en el plano del trabajo científico desarrollado por la interpretación histórico-crítica de la Sagrada Escritura. Prescindamos aquí del hecho de que también en aquel siglo, como en el XX, emergió una verdadera y propia denigración de san Pablo. Pienso sobre todo en Nietzsche, que se burlaba de la teología de la humildad en san Pablo, oponiendo a ella su teología del hombre fuerte y poderoso. Pero prescindamos de esto y veamos la corriente esencial de la nueva interpretación científica de la Sagrada Escritura y del nuevo paulinismo de este siglo. Aquí se subraya sobre todo como central en el pensamiento paulino el concepto de libertad: en él se ha visto el corazón del pensamiento de Pablo, como por otra parte ya había intuido Lutero. Ahora sin embargo el concepto de libertad era reinterpretado en el contexto del liberalismo moderno. Y después se subraya fuertemente la diferenciación entre el anuncio de san Pablo y el anuncio de Jesús. Y san Pablo aparece casi como un nuevo fundador del cristianismo. Es cierto que en san Pablo la centralidad del Reino de Dios, determinante para el anuncio de Jesús, se transforma en la centralidad de la cristología, cuyo punto determinante es el misterio pascual. Y del misterio pascual resultan los Sacramentos del Bautismo y de la Eucaristía, como presencia permanente de este misterio, del que crece el Cuerpo de Cristo, se construye la Iglesia. Pero diría, sin entrar ahora en detalles, que precisamente en la nueva centralidad de la cristología y del misterio pascual se realiza el Reino de Dios, se hace concreto, presente, operante el anuncio auténtico de Jesús. Hemos visto en las catequesis precedentes que precisamente esta novedad paulina es la fidelidad más profunda al anuncio de Jesús. En el progreso de la exégesis, sobre todo en los últimos doscientos años, crecen también las convergencias entre las exégesis católica y protestante, realizando así un consenso notable precisamente en el punto que estaba en el origen de la mayor disensión histórica. Por tanto una gran esperanza para la causa del ecumenismo, tan central para el Concilio Vaticano II.

Brevemente quisiera al final señalar aún a los diversos movimientos religiosos, surgidos en la edad moderna en el seno de la Iglesia católica, que se remiten a san Pablo. Así ha sucedido en el siglo XVI con la "Congregación de san Pablo", llamada de los Barnabitas, en el siglo XIX con los "Misioneros de San Pablo" o Paulistas, y en el siglo XX con la poliédrica Familia paulina" fundada por el beato Santiago Alberione , por no hablar del Instituto secular de la "Compañía de san Pablo". Sustancialmente, permanece luminosa ante nosotros la figura de un apóstol y de un pensador cristiano extremadamente fecundo y profundo, de cuya cercanía cada uno de nosotros puede sacar provecho. En uno de sus panegíricos, san Juan Crisóstomo instauró una original comparación entre Pablo y Noé, expresándola así: Pablo "no colocó juntos los ejes para fabricar un arca; más bien, en lugar de unir las tablas de madera, compuso cartas y así extrajo de las aguas no a dos, o tres, o cinco miembros de su porpia familia, sino a la entera ecumene que estaba a punto de perecer" (Paneg. 1,5). Precisamente puede hacer aún y siempre el apóstol Pablo. Tender hacia él, tanto a su ejemplo apostólico como a su doctrina, será por tanto un estímulo, si no una garantía, para consolidar la identidad cristiana de cada uno de nosotros y para la renovación de toda la Iglesia.

[Durante los saludos, añadió:]

Sigue suscitando preocupación la situación de Sri Lanka.

Las noticias de un recrudecimiento del conflicto y del creciente número de víctimas inocentes me inducen a dirigir un apremiante llamamiento a los combatientes para que respeten le derecho humanitario y la libertad de movimiento de la población, hagan lo posible por garantizar la asistencia a los heridos y la seguridad de los civiles y consientan la satisfacción de sus urgentes necesidades alimentarias y médicas.

La Virgen santa de Madhu, muy venerada por los católicos y también por los pertenecientes a otras religiones, apresure en día de la paz y de la reconciliación en ese querido país.

[Traducción del original italiano por Inma Álvarez

© Copyright 2009 - Libreria Editrice Vaticana]

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Noticias desde la Parroquia de Fátima

22 de diciembre de 2008 - Año XI - N° 402

Índice de Noticias

NUESTRA PARROQUIA

Horarios de Misa

HORARIOS DE NOCHEBUENA Y NAVIDAD

 

Miércoles 24

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Jueves 25

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HORARIOS DE ENERO

De lunes a viernes no habrá celebración de la misa

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Domingos 12 y 20 hs.

 

 

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Domingos 1 y 8 - 12 y 20 hs.

Domingos 15 y 22 - 10, 12 y 20 hs.

 

Horarios de la Secretaría Parroquial:

Permanecerá cerrada desde el 31 de diciembre hasta el 23 de enero.

Del 26 de enero al 20 de febrero atenderá Martes y Jueves de 9.30 a 12.30 hs. Y a partir del 23 de febrero de Lunes a Viernes de 9.30 a 12.30 hs.

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ARGENTINA

Radio María también puede escucharse en Ushuaia 

Río Gallegos (Santa Cruz), 18 Dic. 08 (AICA) 

Radio María puede escucharse por FM 88.3 Mhz en Ushuaia, provincia de Tierra del Fuego, oficialmente desde el pasado lunes 8 de diciembre, fiesta de la Inmaculada Concepción, según informó el Equipo de Pastoral Comunicación Social Interparroquial de la diócesis de Río Gallegos. Ese organismo agradeció al director de Radio María, presbítero Javier Soteras, quien junto a colaboradores comenzaron "con esta gran misión hace 12 años" y permitieron a la emisora austral "unirse a esa gran red de Radio María Argentina".

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SANTA SEDE

Benedicto XVI sobre ley natural e investigación teológica

Discurso a la Comisión Teológica Internacional

 

CIUDAD DEL VATICANO, martes 16 de diciembre de 2008 (ZENIT.org).- Publicamos íntegramente el discurso que pronunció Benedicto XVI el 5 de diciembre a los participantes en la sesión plenaria de la Comisión Teológica Internacional, en la Sala de los Papas del palacio apostólico
vaticano.

* * *

Venerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio; 
ilustres profesores; 
queridos colaboradores:

Con verdadera alegría os acojo al término de los trabajos de vuestra sesión plenaria anual, que esta vez coincide también con la conclusión del séptimo quinquenio desde la creación de la Comisión teológica internacional. Ante todo deseo expresar un sentido agradecimiento por las palabras de saludo que me ha dirigido, en nombre de todos, monseñor Luis Francisco Ladaria Ferrer, en calidad de secretario general de la Comisión teológica internacional. También os manifiesto mi agradecimiento a todos vosotros que, durante este quinquenio, habéis dedicado vuestras energías a un trabajo verdaderamente valioso para la Iglesia y para aquel a quien el Señor ha llamado a desempeñar el ministerio de Sucesor de Pedro.

De hecho, los trabajos de este séptimo "quinquenio" de la Comisión teológica internacional ya han dado un fruto concreto, como ha recordado monseñor Ladaria Ferrer, con la publicación del documento: "La esperanza de la salvación para los niños que mueren sin bautismo", y se preparan para alcanzar otra meta importante con el documento: "En busca de una ética universal: nueva mirada sobre la ley natural", que todavía se debe someter a los últimos pasos previstos por las normas de los Estatutos de la Comisión, antes de la aprobación definitiva.

Como ya he recordado en ocasiones anteriores, reafirmo la necesidad y la urgencia, en el contexto actual, de crear en la cultura y en la sociedad civil y política las condiciones indispensables para una conciencia plena del valor irrenunciable de la ley moral natural. También gracias al estudio que vosotros habéis emprendido sobre este tema fundamental, resultará claro que la ley natural constituye la verdadera garantía ofrecida a cada uno para vivir libre y respetado en su dignidad de persona, y para sentirse defendido de cualquier manipulación ideológica y de cualquier atropello perpetrado apoyándose en la ley del más fuerte.

Todos sabemos bien que, en un mundo formado por las ciencias naturales, el concepto metafísico de la ley natural está prácticamente ausente y resulta incomprensible. Tanto más cuanto que, viendo su importancia fundamental para nuestras sociedades, para la vida humana, es necesario que en el contexto de nuestro pensamiento se vuelva a proponer y se haga comprensible este concepto: el hecho de que el ser mismo lleva en sí un mensaje moral y una indicación para las sendas del derecho.

Con respecto al tercer tema, "Sentido y método de la teología", que durante este quinquenio ha sido objeto de estudio particular, deseo subrayar su importancia y actualidad. En una "sociedad planetaria" como la que se está formando hoy, la opinión pública pide a los teólogos sobre todo que promuevan el diálogo entre las religiones y las culturas, que contribuyan al desarrollo de una ética que tenga como coordenadas de fondo la paz, la justicia y la defensa del ambiente natural. Y se trata realmente de bienes fundamentales.

Pero una teología limitada a estos nobles objetivos no sólo perdería su propia identidad, sino también el fundamento mismo de estos bienes. La primera prioridad de la teología, como ya lo indica su nombre, es hablar de Dios, pensar en Dios. Y la teología no habla de Dios como de una hipótesis de nuestro pensamiento. Habla de Dios porque Dios mismo ha hablado con nosotros. La verdadera tarea de la teología consiste en entrar en la Palabra de Dios, tratar de entenderla en la medida de lo posible y hacer que nuestro mundo la entienda, a fin de encontrar así las respuestas a nuestros grandes interrogantes. En esta tarea también se pone de manifiesto que la fe no sólo no es contraria a la razón, sino que además abre los ojos de la razón, ensancha nuestro horizonte y nos permite encontrar las respuestas necesarias a los desafíos de los diversos tiempos.

Desde el punto de vista objetivo, la verdad es la Revelación de Dios en Cristo Jesús, que requiere como respuesta la obediencia de la fe en comunión con la Iglesia y su Magisterio. Recuperada así la identidad de la teología, entendida como reflexión argumentada, sistemática y metódica sobre la Revelación y sobre la fe, también la cuestión del método queda iluminada. El método en teología no podrá constituirse sólo sobre la base de los criterios y las normas comunes a las demás ciencias, sino que deberá observar ante todo los principios y las normas que derivan de la Revelación y de la fe, del hecho de que Dios ha hablado.

Desde el punto de vista subjetivo, es decir, desde el punto de vista de quien hace teología, la virtud fundamental del teólogo es buscar la obediencia a la fe, la humildad de la fe que abre nuestros ojos: la humildad que convierte al teólogo en colaborador de la verdad. De este modo no se dedicará a hablar de sí mismo; al contrario, interiormente purificado por la obediencia a la verdad, llegará a hacer que la Verdad misma, el Señor, pueda hablar a través del teólogo y de la teología. Al mismo tiempo, logrará que, por su medio, la verdad pueda ser llevada al mundo.

Por otra parte, la obediencia a la verdad no significa renuncia a la búsqueda y al esfuerzo del pensar; por el contrario, la inquietud del pensamiento, que indudablemente nunca podrá quedar aplacada del todo en la vida de los creyentes, dado que también ellos están en un camino de búsqueda y profundización de la Verdad, será sin embargo una inquietud que los acompañe y los estimule en la peregrinación del pensamiento hacia Dios, y así resultará fecunda.

Por tanto, deseo que vuestra reflexión sobre estos temas logre volver a poner de relieve los auténticos principios y el significado sólido de la verdadera teología, a fin de que percibamos y comprendamos cada vez mejor las respuestas que la Palabra de Dios nos da y sin las cuales no podemos vivir de una manera sabia y justa, porque sólo así se abre el horizonte universal, infinito, de la verdad.

Así pues, mi agradecimiento por vuestro compromiso y vuestra obra en la Comisión teológica internacional durante este quinquenio es al mismo tiempo un deseo cordial de éxito en el trabajo futuro de este importante organismo al servicio de la Sede apostólica y de toda la Iglesia. A la vez que renuevo la expresión de mis sentimientos de satisfacción, afecto y alegría por este encuentro, invoco del Señor, por intercesión de la Virgen santísima, abundantes luces celestiales sobre vuestro trabajo, y de corazón os imparto una bendición apostólica especial, que extiendo a vuestros seres queridos.

[© Copyright 2008 - Libreria Editrice Vaticana]

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DOCUMENTACION

Benedicto XVI: Navidad, la fiesta que canta el don de la vida

Intervención en la audiencia general de este miércoles

 

CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 17 de diciembre de 2008 (ZENIT.org).- Ofrecemos a continuación el texto competo de la catequesis sobre la preparación a la Navidad pronunciada hoy por el Papa Benedicto XVI durante la audiencia general, a los peregrinos congregados en el Aula Pablo VI.

* * *

Queridos hermanos y hermanas

Comenzamos precisamente hoy los días del Adviento que nos preparan inmediatamente a la Natividad del Señor: estamos en la Novena de Navidad, que en muchas comunidades cristianas se celebra con liturgias ricas en texto bíblicos, orientados todos ellos a alimentar la espera del nacimiento del Salvador. La Iglesia entera, en efecto, concentra su mirada de fe hacia esta fiesta ya cercana, predisponiéndose, como cada año, a unirse al canto alegre de los ángeles, que en el corazón de la noche anunciarán a los pastores el extraordinario acontecimiento del nacimiento del Redentor, invitándoles a acercarse a la gruta de Belén. Allí yace el Enmanuel, el Creador hecho criatura, envuelto en pañales y acostado en un pobre pesebre (cfr Lc 2,13-14).

Por el clima que la caracteriza, la Navidad es una fiesta universal. Incluso quien no se profesa creyente, de hecho, puede percibir en esta celebración cristiana anual algo extraordinario y trascendente, algo íntimo que habla al corazón. Es la fiesta que canta el don de la vida. El nacimiento de un niño debería ser siempre un acontecimiento que trae alegría: el abrazo de un recién nacido suscita normalmente sentimientos de atención y de premura, de conmoción y de ternura. La Navidad es el encuentro con un recién nacido que llora en una gruta miserable. Con templándolo en el pesebre, ¿cómo no pensar en tantos niños que aún hoy ven la luz en una gran pobreza, en muchas regiones del mundo? ¿Cómo no pensar en los recién nacidos no acogidos y rechazados, a los que no llegan a sobrevivir por falta de cuidados y atenciones? ¿Cómo no pensar también en las familias que quisieran la alegría de un hijo y no ven colmada esta esperanza? Bajo el empuje de un consumismo hedonista, por desgracia, la Navidad corre el riesgo de perder su significado espiritual para reducirse a una mera ocasión comercial de compras e intercambio de regalos. En verdad, sin embargo, las dificultades y las incertidumbres y la misma crisis económica que en estos meses están viviendo tantas familias, y que afecta a toda la humanidad, pueden ser un estímulo para descubrir el calor de la simplicidad, de la amistad y de la solidaridad, valores típicos de la Navidad. Despojado de las incrustaciones consumistas y materialistas, la Navidad puede convertirse así en una ocasión para acoger, como regalo personal, el mensaje de esperanza que emana del misterio del nacimiento de Cristo.

Todo esto, sin embargo, no basta para asimilar plenamente el valor de la fiesta a la que nos estamos preparando. Nosotros sabemos que ésta celebra el acontecimiento central de la historia: la Encarnación del Verbo divino para la redención de la humanidad. San León Magno, en una de sus numerosas homilías navideñas, exclama así: "Exultemos en el Señor, queridos míos, y abramos nuestro corazón a la alegría más pura. Porque ha amanecido el día que para nosotros significa la nueva redención, la antigua preparación, la felicidad eterna. Se renueva así para nosotros en el ciclo anual el elevado misterio de nuestra salvación que, prometido al principio y realizado al final de los tiempos, está destinado a durar sin fin" (Homilía XXII). Sobre esta verdad fundamental vuelve muchas veces san Pablo en sus cartas. A los Gálatas, por ejemplo, escribe: "Pero, al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la Ley... para que recibiéramos la filiación adoptiva" (4,4). En la Carta a los Romanos pone de manifiesto las lógicas y exigentes consecuencias de este acontecimiento salvador: "Si (somos) hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos de Cristo, ya que sufrimos con él, para ser también con él glorificados" (8,17). Pero es sobre todo san Juan, en el Prólogo al cuarto Evangelio, quien medita profundamente sobre el misterio de la Encarnación. Y es por esto que el Prólogo forma parte de la liturgia de la Navidad desde tiempos antiguos: en él se encuentra, de hecho, la expresión más auténtica y la síntesis más profunda de esta fiesta, y del fundamento de su alegría. San Juan escribe: "Et Verbum caro factum est et habitavit in nobis - Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros" (Jn 1,14).

En Navidad por tanto no nos limitamos a conmemorar el nacimiento de un gran personaje; no celebramos simplemente y en abstracto el misterio del nacimiento del hombre o en general el nacimiento de la vida; tampoco celebramos sólo el principio de una gran estación. En Navidad recordamos algo muy concreto e importante para los hombres, algo esencial para la fe cristiana, una verdad que san Juan resume en estas pocas palabras: "El Verbo se hizo carne". Se trata de un acontecimiento histórico que el evangelista Lucas se preocupa de situar en un contexto muy determinado: en los días en que se emanó el decreto del primer censo de César Augusto, cuando Quirino era ya gobernador de Siria (cf. Lc 2,1-7). Es por tanto una noche fechada históricamente en la que se verificó el acontecimiento de salvación que Israel esperaba desde hacía siglos. En la oscuridad de la noche de Belén se encendió, realmente, una gran luz: el Creador del universo se encarnó uniéndose indisolublemente a la naturaleza humana, hasta ser realmente "Dios de Dios, luz de luz" y al mismo tiempo hombre, verdadero hombre. Aquel que Juan llama en griego "ho logos" - traducido en latín "Verbum", "el Verbo" - significa también "el Sentido". Por tanto, podemos entender la expresión de Juan así: el "Sentido eterno" del mundo se ha hecho tangible a nuestros sentidos y a nuestra inteligencia: ahora podemos tocarlo y contemplarlo (cfr 1Jn 1,1). El "Sentido" que se ha hecho carne no es simplemente una idea general inscrita en el mundo; es una "palabra" dirigida a nosotros. El Logos nos conoce, nos llama, nos guía. No es una ley universal, en la que nosotros desarrollamos algún papel, sino que es una Persona que se interesa por cada persona singular: es el Hijo del Dios vivo, que se ha hecho hombre en Belén.

A muchos hombres, y de alguna forma a todos nosotros, esto parece demasiado hermoso para ser cierto. En efecto, aquí se nos reafirma : sí, existe un sentido, y el sentido no es una protesta impotente contra el absurdo. El Sentido es poderoso: es Dios. Un Dios bueno, que no se confunde con cualquier poder excelso y lejano, al que nunca se podría llegar, sino un Dios que se ha hecho cercano a nosotros y nuestro prójimo, que tiene tiempo para cada uno de nosotros y que ha venido a quedarse con nosotros. Entonces surge espontánea la pregunta: "¿Cómo es posible una cosa semejante? ¿Es digno de Dios hacerse niño?". Para intentar abrir el corazón a esta verdad que ilumina la entera existencia humana, es necesario plegar la mente y reconocer la limitación de nuestra inteligencia. En la gruta de Belén, Dios se muestra a nosotros humilde "infante" para vencer nuestra soberbia. Quizás nos habríamos rendido más fácilmente frente al poder, frente a la sabiduría; pero Él no quiere nuestra rendición; apela más bien a nuestro corazón y a nuestra decisión libre de aceptar su amor. Se ha hecho pequeño para liberarnos de esa pretensión humana de grandeza que surge de la soberbia; se ha encarnado libremente para hacernos a nosotros verdaderamente libres, libres de amarlo.

Queridos hermanos y hermanas, la Navidad es una oportunidad privilegiada para meditar sobre el sentido y el valor de nuestra existencia. El aproximarse de esta solemnidad nos ayuda a reflexionar, por una parte, sobre el dramatismo de la historia en la que los hombres, heridos por el pecado, están permanentemente buscando la felicidad y un sentido satisfactorio de la vida y la muerte; por otra, nos exhorta a meditar sobre la bondad misericordiosa de Dios, que ha salido al encuentro del hombre para comunicarle directamente la Verdad que salva, y hacerle partícipe de su amistad y de su vida. Preparémonos, por tanto, a la Navidad con humildad y sencillez, disponiéndonos a recibir el don de la luz, la alegría y la paz que irradian de este misterio. Acojamos la Navidad de Cristo como un acontecimiento capaz de renovar hoy nuestra existencia. Que el encuentro con el Niño Jesús nos haga personas que no piensen solo en sí mismas, sino que se abran a las expectativas y necesidades de los hermanos. De esta forma nos convertiremos también nosotros en testigos de la luz que la Navidad irradia sobre la humanidad del tercer milenio. Pidamos a María Santísima, tabernáculo del Verbo encarnado, y a san José, silencioso testigo de los acontecimientos de la salvación, que nos comuniquen los sentimientos que ellos tenían mientras esperaban el nacimiento de Jesús, de modo que podamos prepararnos a celebrar santamente la próxima Navidad, en el gozo de la fe y animados por el empeño de una conversión sincera.

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Selección de noticias: Silvia de Belizán, compaginación de noticias: Ricardo Pereira (pqfatima@...)                

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Noticias desde la Parroquia de Fátima

15 de diciembre de 2008 - Año XI - N° 401

Índice de Noticias

NUESTRA DIOCESIS

Cierre del Banco de Medicamentos Parroquia. N. Sra. del Carmen

Estimados/as: les comunicamos que nuestro Banco de Medicamentos dejará de atender DEFINITIVAMENTE a fin de este mes de diciembre.

Les agradeceremos difundan esta información a quienes consideren oportuno.

Muchas gracias.

Lic. Sebastián Kunica

Equipo de Trabajo Social
Parroquia "Ntra. Sra. del Carmen"
H. Yrigoyen 2112, San Fernando (1646)
011-4575-3095
pquidelcarmen@...

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Equipo Diocesano de Liturgia

Centro Diocesano de Formación Litúrgica

Desde hace ocho años el Equipo Diocesano de Liturgia ofrece un plan de formación litúrgica.

Tiene una duración de 2 años, de abril a noviembre y se cursa 2 horas por semana.

Se recorren los principales temas de la teoría y práctica litúrgicas.

El Centro Diocesano de Formación Litúrgica funciona en la Casa Pastoral, Ituzaingó 90, San Isidro

Está abierta la inscripción para el ciclo 2008 :

Los días miércoles de 17 a 20 hs hasta el día 17 de diciembre de 2008 y a partir del 11 de febrero de 2009  hasta el 25 de marzo de 2009

Informes: 4512-3851

liturgia@...

equipoliturgicodiocesanosanisidro@...

Talleres 2009

Cuaresma : 9 de febrero

Semana Santa : 9 de marzo

Pascua: 10 de marzo

En el horario de 20 a 22 hs en la Casa Pastoral, Ituzaingó 90. San Isidro.

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Instituto Divino Maestro –  1948 -2.009

Hermanas de la compañía del Divino Maestro

Actividades del Instituto

El Instituto de Formación para laicos y laicas "DIVINO MAESTRO", pertenece a la congregación  religiosa Compañía del Divino Maestro. La congregación es de origen argentino y tiene como misión la formación integral de laicos y laicas,  impulsándolos/as a una presencia activa y transformante de la realidad temporal y a una participación corresponsable en la vida de la iglesia. 

La propuesta  que ofrecen

El seguimiento de Jesucristo nos pide hoy, más que nunca, una profunda atención a las grandes cuestiones y a los grandes retos que nuestro mundo tiene planteados. Igualmente nos invita a realizar esa mirada atenta desde una inmersión en las fuentes de la espiritualidad.

Nos es necesario profundizar en el aprendizaje del itinerario de Jesús y tomarnos un tiempo, encontrar un espacio para repensar aquello que el Señor nos va suscitando para ayudar a que el Reino vaya abriéndose camino en este mundo nuestro cargado de interrogantes y de posibilidades.

Como Instituto del Divino Maestro ofrecemos un ESPACIO y un TIEMPO para detenernos y realizar una mirada orante y reflexiva hacia nuestro mundo y nuestra realidad; ayudándonos de los instrumentos que nos ofrecen el pensamiento social y teológico actual. Y todo ello vivido desde una experiencia de comunidad y amistad en el Señor.

Dicha experiencia se concreta en distintos espacios que puede transitar quien se acerque a la casa:

•           el arte

•           la teología

•           la Biblia

•           la espiritualidad

 En el Instituto funcionan tres escuelas: la Escuela Superior de Bellas Artes Regina Pacis, la Escuela de Teología para Laicos (donde se forman laicos/as de la diócesis y los candidatos al diaconado permanente) y la Escuela de Formación Bíblica.   A partir de este año, 2008, se abrió un nuevo Espacio de Espiritualidad dedicado especialmente a la formación en este área específica.  

Escuela Superior de Bellas Artes Regina Pacis:

Cursos regulares del Profesorado Superior (con especialidades en Escultura, Pintura o Grabado) y de las Tecnicaturas (con las mencionadas especialidades) de LUNES  VIERNES de 13 a 22hs. 

•Cursos de Extensión Cultural: abiertos a toda la comunidad y respondiendo a las distintas realidades etarias (niños, adolescentes, jóvenes y adultos): de LUNES a VIERNES  de 17 a 22 hs y SABADOS DE 9 A 13HS.

Escuela de Teología para Laicos y Laicas:

•Curso regular de tres años: MARTES de 19 a 21hs. Talleres de Profundización  MARTES de 19 a 21hs.

•Talleres y Seminarios abiertos e introductorios: VIERNES  de 19 a 21hs .

Escuela de Formación Bíblica:

•Curso regular de cuatro años: MIERCOLES de 19 a 21hs.

•Talleres de Profundización: MIÉRCOLES de 19 A 21 hs.

•Talleres y Seminarios abiertos e introductorios: VIERNES  de 19 a 21 hs.

 Espacio de Espiritualidad:

 Se ha hecho popular hace unos años la expresión de que no estamos en una época de cambios, sino en un cambio de época. Ante tal transformación, descubrimos la urgencia de volver a abrevar en lo profundo del pozo de nuestra espiritualidad. Abrevar allí, desde donde todo ha brotado.

 Como la experiencia de Dios no se da fuera de la realidad, evadiéndose en una burbuja espiritual mediante técnicas sólo disponibles para iniciados, creemos que los cristianos y las cristianas de este tiempo estamos llamados y llamadas a ahondar nuestra experiencia mística en el cotidiano de nuestras vidas. Por eso propiciamos caminos que nos ayuden a:

 - acoger una espiritualidad que integre y unifique el crecimiento interior y relacional de la persona, en un proceso de transformación beneficioso para ella y para los demás.

 - gestar una espiritualidad que afecte todo el ser, deseos y acciones de cada persona; en lo que tiene, siente, vive y hace de positivo, y en lo que tiene, siente, vive y hace de negativo para reconocerlo, asumirlo e integrarlo positivamente.

 - construir y celebrar una espiritualidad que ayude a humanizar la vida personal y colectiva, porque lo más determinante es la presencia activa del amor al prójimo, sobre todo al prójimo herido y necesitado.

 Proponemos distintos trayectos que forman parte de un itinerario  que intenta recoger de modo integral las diversas dimensiones de este camino de espiritualidad:

•Talleres: cada taller tendrá una duración aproximada de 8 (ocho) encuentros.

•Encuentros: espacios teórico-prácticos de iniciación a la espiritualidad o prácticas orantes.

•Grupos de Oración: pequeños grupos que realizan un itinerario de oración, siguiendo distintas modalidades y acompañados por algún miembro del equipo de espiritualidad.

•Retiros: a lo largo del año, distintos espacios y jornadas para rezar, reflexionar y parar  un poco lo convulsionado de nuestra vida, y así ir tomándole el pulso…

•Talleres de Formación: JUEVES de 17 a 21hs.

•Grupos de Reflexión: cada 15 días los lunes de 17 a 19hs.

Informes e inscripción:

25 de Mayo 337 – San Isidro – Tel. 4575-4222

institutodivinomaestro@...

www.institutodivinomaestro.blogspot.com

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SANTA SEDE

Cambios a la misa para darle mejor sentido al saludo de la paz

Ciudad del Vaticano, 2 Dic. 08 (AICA)

Pronto habrá modificaciones litúrgicas en la misa. Según anunció a L’ Osservatore Romano el cardenal nigeriano Francis Arinze, prefecto de la Congregación del Culto Divino.

Benedicto XVI evalúa anticipar el gesto de la paz para que no haya confusiones al aproximarse la comunión, el momento culminante de la misa.

El Pontífice quiere “una colocación distinta de la señal de la paz” para “crear un clima de más recogimiento alrededor de la comunión”, explicó Arinze, al anticipar que el saludo de la paz será adelantado.

Ya no será al final del rito, cuando los fieles se preparan para recibir la Eucaristía, sino hacia la mitad de la celebración, durante el ofertorio. Los asistentes se darán la mano o el beso de la paz en el momento en el que se llevan al altar el pan y el vino.

Benedicto XVI había adelantado este propósito a principios del 2007, cuando en su exhortación apostólica postsinodal sobre la Eucaristía, al tocar el tema del rito de la paz, escribió “Durante el Sínodo de Obispos se ha visto la conveniencia de moderar este gesto, que puede adquirir expresiones exageradas, provocando cierta confusión en la asamblea precisamente antes de la comunión”.

Y agregó: “Sería bueno recordar que el alto valor del gesto no queda mermado por la sobriedad necesaria para mantener un clima adecuado a la celebración, limitando por ejemplo el intercambio de la paz a los más cercanos”.

En la entrevista con ‘L’ Osservatore Romano’, el cardenal Arinze señaló que “hoy a menudo no se comprende plenamente el significado del gesto de la paz”, que fue introducido después de la reforma litúrgica posconciliar.

“Muchos piensan que se trata de una ocasión para darles la mano a los amigos. Es un modo para decirle a quien está cerca de nosotros que la paz de Cristo, presente realmente en el altar, está también con todos los hombres”, dijo el purpurado.

El cardenal Arinze explicó que el Pontífice decidirá sobre este cambio tras hacer consultas con los obispos.+

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DOCUMENTACION

Benedicto XVI: “El mal no es intrínseco al hombre, Cristo ha triunfado sobre él”

Intervención en la Audiencia General

CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 3 de diciembre de 2008 (ZENIT.org).- Ofrecemos a continuación el texto íntegro de la catequesis pronunciada este miércoles por el Papa Benedicto XVI durante la audiencia general que ha tenido lugar en el Aula Pablo VI.

* * *

Queridos hermanos y hermanas:

En la catequesis de hoy nos detendremos en las relaciones entre Adán y Cristo, delineadas por san Pablo en la conocida página de la Carta a los Romanos (5,12-21), en la que le entrega a la Iglesia las líneas esenciales de la doctrina sobre el pecado original. En verdad, ya en la primera Carta a los Corintios, tratando de la fe en la resurrección, Pablo había introducido la relación entre el primer padre y Cristo: "Pues del mismo modo que en Adán mueren todos, así también todos revivirán en Cristo... Fue hecho el primer hombre, Adán, alma viviente; el último Adán, espíritu que da vida" (1 Cor 15,22.45). Con Romanos 5,12-21 la confrontación entre Cristo y Adán se hace más articulada e iluminadora: Pablo recorre la historia de la salvación desde Adán a la Ley y de ésta a Cristo. En el centro de la escena se encuentran tanto Adán, con las consecuencias del pecado sobre la humanidad, como Jesús y la gracia que, mediante él, ha sido derramada abundantemente sobre la humanidad. La repetición del "cuanto más" respecto a Cristo subraya cómo el don recibido en Él sobrepasa totalmente al pecado de Adán y a las consecuencias de éste en la humanidad, tanto que Pablo puede llegar a la conclusión: "Pero donde abundó el pecado sobreabundó la gracia" (Rm 5,20). Por tanto, la confrontación que Pablo traza entre Adán y Cristo ilumina la inferioridad del primer hombre respecto a la superioridad del segundo.

Por otro lado, para poner en evidencia el inconmensurable don de la gracia, en Cristo, Pablo insiste en el pecado de Adán: se diría que si no hubiera sido para demostrar la centralidad de la gracia, él no se habría entretenido en hablar del pecado que "a causa de un solo hombre entró en el mundo y, con el pecado, la muerte" (Rm 5,12). Si en la fe de la Iglesia ha madurado la conciencia del dogma del pecado original, es porque éste está ligado inseparablemente con otro dogma, el de la salvación y la libertad en Cristo. Como consecuencia, nunca deberíamos hablar sobre el pecado de Adán y de la humanidad separándolo del contexto de la salvación, es decir, sin comprenderlo en el horizonte de la justificación en Cristo.

Pero como hombres de hoy, debemos preguntarnos: ¿qué es el pecado original? ¿Qué enseñan Pablo y la Iglesia? ¿Es sostenible hoy aún esta doctrina? Muchos piensan que, a la luz de la historia de la evolución, no habría ya lugar para la doctrina de un primer pecado, que después se difundiría en toda la historia de la humanidad. Y, en consecuencia, también la cuestión de la Redención y del Redentor perdería su fundamento. Por tanto: ¿existe el pecado original o no? Para poder responder debemos distinguir dos aspectos de la doctrina sobre el pecado original. Existe un aspecto empírico, es decir, una realidad concreta, visible, diría yo, tangible para todos. Es un aspecto misterioso, que afecta al fundamento ontológico de este hecho. El dato empírico es que existe una contradicción en nuestro ser. Por una parte el hombre sabe que debe hacer el bien e íntimamente también lo quiere realizar. Pero, al mismo tiempo, siente también otro impulso a hacer lo contrario, a seguir el camino del egoísmo, de la violencia, a hacer sólo lo que le apetece aun sabiendo que así actúa contra el bien, contra Dios y contra el prójimo. San Pablo en su Carta a los Romanos ha expresado esta contradicción en nuestro ser con estas palabras: "querer el bien lo tengo a mi alcance, mas no el realizarlo, puesto que no hago el bien que quiero, sino que obro el mal que no quiero" (7, 18-19). Esta contradicción interior de nuestro ser no es una teoría. Cada uno de nosotros la experimenta todos los días. Y sobre todo vemos siempre en torno a nosotros la superioridad de esta segunda voluntad. Basta pensar en las noticias diarias sobre injusticias, violencia, mentira, lujuria. Cada día lo vemos: es un hecho.

Como consecuencia de este poder del mal en nuestras almas, se ha desarrollado en la historia un río sucio, que envenena la geografía de la historia humana. El gran pensador francés Blaise Pascal habló de una "segunda naturaleza", que se superpone a nuestra naturaleza original, buena. Esta "segunda naturaleza" presenta el mal como normal para el hombre. Así también la típica expresión: "es humano" tiene un doble significado. "Es humano" puede querer decir: este hombre es bueno, realmente actúa como debería actuar un hombre. Pero "es humano" puede también querer decir lo contrario: el mal es normal, es humano. El mal parece haberse convertido en una segunda naturaleza. Esta contradicción del ser humano, de nuestra historia, debe provocar, y provoca también hoy, el deseo de redención. En realidad, el deseo de que el mundo cambie y la promesa de que se creará un mundo de justicia, de paz y de bien, está presente en todas partes: en la política, por ejemplo, todos hablan de la necesidad de cambiar el mundo, de crear un mundo más justo. Y precisamente esto es expresión del deseo de que haya una liberación de la contradicción que experimentamos en nosotros mismos.

Por tanto el hecho del poder del mal en el corazón humano y en la historia humana es innegable. La cuestión es: ¿cómo se explica este mal? En la historia del pensamiento, prescindiendo de la fe cristiana, existe un modelo principal de explicación, con variaciones diversas. Este modelo dice: el ser mismo es contradictorio, lleva en sí tanto el bien como el mal. En la antigüedad esta idea implicaba la opinión de que existían dos principios igualmente originarios: un principio bueno y un principio malo. Este dualismo sería insuperable: los dos principios están al mismo nivel, y por ello existirá siempre, desde el origen del ser, esta contradicción. La contradicción de nuestro ser, por tanto, reflejaría solo la contrariedad de los dos principios divinos, por así decirlo. En la versión evolucionista, atea, del mundo, vuelve de nuevo una visión semejante. Aunque, en esta concepción, la visión del ser es monista, se supone que el ser como tal desde el principio lleva en sí el bien y el mal. El ser mismo no es simplemente bueno, sino abierto al bien y al mal. El mal es tan originario como el bien. Y la historia humana repetiría solamente el modelo ya presente en toda la evolución precedente. Lo que los cristianos llaman pecado original sería en realidad sólo el carácter mixto del ser, una mezcla de bien y mal que, según esta teoría, pertenecería a la misma materia del ser. Es una visión en el fondo desesperada: si es así, el mal es invencible. Al final solo cuenta el propio interés. Y todo progreso habría que pagarlo necesariamente con un río de mal, y quien quisiera servir al progreso debería aceptar pagar este precio. La política, en el fondo, se basa sobre estas premisas: y vemos los efectos de ellas. Este pensamiento moderno, al final, sólo puede traer tristeza y cinismo.

Y así preguntamos de nuevo: ¿qué dice la fe, atestiguada por san Pablo? Como primer punto, ésta confirma el hecho de la competición entre ambas naturalezas, el hecho de este mal cuya sombra pesa sobre toda la creación. Hemos escuchado el capítulo 7 de la Carta a los Romanos, pero podríamos añadir el capítulo 8. El mal existe, sencillamente. Como explicación, en contraste con los dualismos y los monismos que hemos considerado brevemente y encontrado desoladores, la fe nos dice: existen dos misterios de luz y un misterio de noche, que, sin embargo, está rodeado de los misterios de la luz. El primer misterio de la luz es éste: la fe nos dice que no hay dos principios, uno bueno y uno malo, sino que hay un solo principio, el Dios creador, y este principio es bueno, sólo bueno, sin sombra de mal. Y por ello también el ser no es una mezcla de bien y de mal; el ser como tal es bueno y por ello es bueno existir, es bueno vivir. Éste es el alegre anuncio de la fe: sólo hay una fuente buena, el Creador. Y por esto vivir es un bien, es algo bueno ser un hombre, una mujer, es buena la vida. Después sigue un misterio de oscuridad, de noche. El mal no viene de la fuente del mismo ser, no es igualmente originario. El mal viene de una libertad creada, de una libertad abusada.

¿Cómo ha sido posible, cómo ha sucedido? Esto permanece oscuro. El mal no es lógico. Sólo Dios y el bien son lógicos, son luz. El mal permanece misterioso. Se le representa con grandes imágenes, como hace el capítulo 3 del Génesis, con aquella visión de los dos árboles, de la serpiente, del hombre pecador. Una gran imagen que nos hace adivinar, pero que no puede explicar lo que es en sí mismo ilógico. Podemos adivinar, no explicar; ni siquiera podemos narrarlo como un hecho junto a otro, porque es una realidad más profunda. Queda como un misterio oscuro, de noche. Pero se le añade inmediatamente un misterio de luz. El mal viene de una fuente subordinada. Dios con su luz es más fuerte. Y por eso, el mal puede ser superado. Por eso la criatura, el hombre, es curable. Las visiones dualistas, también el monismo del evolucionismo, no pueden decir que el hombre sea curable; pero si el mal procede solo de una fuente subordinada, es cierto que el hombre puede curarse. Y el libro de la Sabiduría dice: "las criaturas del mundo son saludables" (1, 14). Y finalmente, el último punto, el hombre no sólo se puede curar, está curado de hecho. Dios ha introducido la curación. Ha entrado personalmente en la historia. A la permanente fuente del mal ha opuesto una fuente de puro bien. Cristo crucificado y resucitado, nuevo Adán, opone al río sucio del mal un río de luz. Y este río está presente en la historia: vemos a los santos, los grandes santos pero también los santos humildes, los simples fieles. Vemos que el río de luz que procede de Cristo está presente, es fuerte.

Hermanos y hermanas, es tiempo de Adviento. En el lenguaje de la Iglesia la palabra Adviento tiene dos significados: presencia y espera. Presencia: la luz está presente, Cristo es el nuevo Adán, está con nosotros y en medio de nosotros. Ya brilla la luz y debemos abrir los ojos del corazón para verla y para introducirnos en el río de la luz. Sobre todo, estar agradecidos al hecho de que Dios mismo ha entrado en la historia como nueva fuente de bien. Pero Adviento quiere decir también espera. La noche oscura del mal es aún fuerte. Y por ello rezamos en Adviento con el antiguo pueblo de Dios: "Rorate caeli desuper". Y oramos con insistencia: ven Jesús; ven, da fuerza a la luz y al bien; ven donde domina la mentira, la ignorancia de Dios, la violencia, la injusticia; ven, Señor Jesús, da fuerza al bien en el mundo y ayudanos a ser portadores de tu luz, operadores de la paz, testigos de la verdad. ¡Ven Señor Jesús!

[Al final de la audiencia, el Papa saludó a los peregrinos en varios idiomas. En español, dijo:]

Queridos hermanos y hermanas:

En la carta a los Romanos, San Pablo, poniendo en relación las figuras de Adán y Cristo, traza las líneas esenciales de la doctrina sobre el pecado original. El pecado de Adán ha de ser contemplado siempre en el contexto de la verdad sobre la salvación y la justificación realizada en Cristo. Como escribe el Apóstol: "donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia" (Rm 5,12). Sólo Cristo, como nuevo Adán, ha liberado a la humanidad del pecado y de la muerte, mediante el don de la gracia de la justificación. El bautismo no sólo libra del pecado original sino que pone al hombre en una nueva relación con Dios haciéndolo hijo suyo. El bautizado es introducido en una vida totalmente nueva, sostenida por el don del Espíritu Santo. La gracia recibida coloca a los creyentes en la nueva condición de hacerse cargo de los gemidos de la humanidad y de toda la creación para orientarlos hacia el cumplimiento de aquella esperanza en la que hemos sido salvados. La esperanza de los creyentes en Cristo no defrauda, porque se apoya en el amor de Dios que ha sido derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo que se nos ha dado (cf. Rm 5,5).

Saludo cordialmente a los fieles de lengua española aquí presentes. En particular, a los peregrinos y grupos venidos de Chile, España, México, Panamá, Venezuela y de otros países latinoamericanos. Siguiendo la enseñanza de san Pablo, os animo a que reconociendo con gozo vuestra dignidad de hijos de Dios, viváis con fidelidad vuestros compromisos bautismales. Que Dios os bendiga

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Benedicto XVI y las enseñanzas sobre los sacramentos en san Pablo

Intervención en la audiencia general de este miércoles

CIUDAD DEL VATICANO, jueves 11 de diciembre de 2008 (ZENIT.org).- Publicamos a continuación el texto de la catequesis pronunciada por Benedicto XVI este miércoles con ocasión de la audiencia general que tuvo lugar en el Aula Pablo VI.

El Santo Padre improvisó su intervención y, por este motivo, el texto completo de la misma ha sido publicado este jueves por la Oficina de Información de la Santa Sede.

* * *

Queridos hermanos y hermanas:

Siguiendo a san Pablo hemos visto en la catequesis del miércoles pasado dos cosas. La primera es que nuestra historia humana desde el principio está contaminada por el abuso de la libertad creada, que pretende emanciparse de la Voluntad divina. Y así no se encuentra la verdadera libertad, sino que se opone a la verdad y falsifica, en consecuencia, nuestras realidades humanas. Falsifica sobre todo las relaciones fundamentales: la relación con Dios, la relación entre hombre y mujer, y la relación entre el hombre y la tierra. Hemos dicho que esta contaminación de nuestra historia se difunde en todo su tejido, y que este defecto heredado ha ido aumentando y es ahora visible en todas partes. Esto es lo primero. Lo segundo es esto: por san Pablo hemos aprendido que existe un nuevo comienzo en la historia y de la historia en Jesucristo, aquel que es hombre y Dios. Con Jesús, que viene de Dios, comienza una nueva historia formada por su sí al Padre, y por ello ya no fundada en la soberbia de una emancipación falsa, sino en el amor y la verdad.

Pero ahora se plantea la cuestión: ¿cómo podemos entrar nosotros en este nuevo comienzo, en esta nueva historia? ¿Cómo llega a mí esta historia? Con la primera historia contaminada estamos unidos inevitablemente por nuestra descendencia biológica, al pertenecer todos al único cuerpo de la humanidad. Pero la comunión con Jesús, el nuevo nacimiento para entrar a formar parte de la nueva humanidad, ¿cómo se realiza? ¿Cómo llega Jesús a mi vida, a mi ser? La respuesta fundamental de san Pablo, de todo el nuevo Testamento, es: llega por obra del Espíritu Santo. Si la primera historia se pone en marcha, por así decirlo, con la biología, la segunda lo hace en el Espíritu Santo, el Espíritu de Cristo Resucitado. Este Espíritu ha creado en Pentecostés el inicio de una nueva humanidad, de la nueva comunidad, la Iglesia, el Cuerpo de Cristo.

Pero tenemos que ser aún más concretos: este Espíritu de Cristo, el Espíritu Santo, ¿cómo puede llegar a ser mi Espíritu? La respuesta es que esto sucede de tres formas, íntimamente conectadas unas con otras. La primera es ésta: el Espíritu de Cristo llama a las puertas de mi corazón, me toca interiormente. Pero ya que la nueva humanidad debe ser un verdadero cuerpo, ya que el Espíritu debe reunirnos y crear verdaderamente una comunidad, ya que lo característico del nuevo comienzo es la superación de las divisiones y la creación de la agregación de los dispersados, este Espíritu de Cristo se sirve de dos elementos de agregación visibles: de la Palabra y de los Sacramentos, particularmente del Bautismo y de la Eucaristía. En la Carta a los Romanos, dice san Pablo: "Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios le resucitó de entre los muertos, serás salvo" (10, 9), entrarás así en la nueva historia de vida y no de muerte. Después san Pablo continua: "Pero ¿cómo invocarán a aquél en quien no han creído? ¿Cómo creerán en aquél a quien no han oído? ¿Cómo oirán sin que se les predique? Y ¿cómo predicarán si no son enviados?" (Rm 10, 14-15). En un versículo posterior dice de nuevo: "La fe viene de la predicación" (Rm 10,17). La fe no es producto de nuestro pensamiento, de nuestra reflexión, es algo nuevo que no podemos inventar, sino sólo recibir como un don, como una novedad producida por Dios. Y la fe no viene de la lectura, sino de la escucha. No es una cosa solamente interior, sino una relación con Alguien. Supone un encuentro con el anuncio, supone la existencia del otro que anuncia y crea comunión.

Y finalmente el anuncio: aquel que anuncia no habla por sí mismo, sino como enviado. Está dentro de una estructura de misión que comienza con Jesús enviado por el padre, pasa a los apóstoles --la palabra "apóstol" significa "enviado"-- y continua en el ministerio, en las misiones transmitidas por los apóstoles. El nuevo tejido de la historia aparece en esta estructura de las misiones, en la que sentimos, en último término, hablar a Dios mismo, su palabra personal, el Hijo que habla con nosotros, llega hasta nosotros. La Palabra se ha hecho carne, Jesús, para crear realmente una nueva humanidad. Por ello la palabra del anuncio se convierte en sacramento del bautismo, que es renacimiento por el agua y el Espíritu, como dirá san Juan. En el sexto capítulo de la Carta a los Romanos san Pablo habla de un modo muy profundo del Bautismo. Hemos escuchado el texto. Pero quizás sea útil repetirlo: "¿O es que ignoráis que cuantos fuimos bautizados en Cristo Jesús, fuimos bautizados en su muerte? Fuimos, pues, con él sepultados por el bautismo en la muerte, a fin de que, al igual que Cristo fue resucitado de entre los muertos por medio de la gloria del Padre, así también nosotros vivamos una vida nueva" (6,3-4).

En esta catequesis, naturalmente, no puedo entrar en una interpretación detallada de este texto difícil. Quisiera destacar brevemente sólo tres cosas. La primera: "hemos sido bautizados" es un pasivo. Nadie puede bautizarse a sí mismo, tiene necesidad del otro. Nadie puede hacerse cristiano por sí mismo. Ser cristiano es un proceso pasivo. Sólo podemos hacernos cristianos por medio de otro. Y este "otro" que nos hace cristianos, que nos da el don de la fe, es en primera instancia la comunidad de los creyentes, la Iglesia. Recibimos la fe, el Bautismo, de la Iglesia. Sin dejarnos formar por esta comunidad no podemos ser cristianos. Un cristianismo autónomo, autoproducido, es una contradicción en sí mismo. En primera instancia, este "otro" es la comunidad de creyentes, la Iglesia, pero en segunda instancia, tampoco esta comunidad actúa por sí misma, según sus propias ideas o deseos. También la comunidad vive en el mismo sentido pasivo: sólo Cristo puede constituir la Iglesia. Cristo es el verdadero dador de los sacramentos. Éste es el primer punto: nadie se bautiza a sí mismo, nadie se hace a sí mismo cristiano. Nos convertimos en cristianos.

La segunda es esta: el Bautismo es algo más que un lavatorio. Es muerte y resurrección. Pablo mismo, hablando en la Carta a los Gálatas del cambio en su vida a través del encuentro con Cristo resucitado, la describe así: he muerto. Empieza en ese momento realmente una nueva vida. Ser cristiano es más que una operación estética, que añadiría algo bonito a una existencia ya más o menos completa. Es un nuevo comienzo, es renacimiento: muerte y resurrección. Obviamente, en la resurrección vuelve a emerger lo que era bueno en la existencia anterior.

El tercer elemento es este: la materia forma parte del sacramento. El cristianismo no es una realidad puramente espiritual. Implica al cuerpo. Implica al cosmos. Se extiende hacia la nueva tierra y los nuevos cielos. Volvamos a la última palabra del texto de san Pablo: así --dice-- podemos "vivir una nueva vida". Elemento de un examen de conciencia para todos nosotros: vivir una nueva vida. Esto por el Bautismo.

Vamos ahora al Sacramento de la Eucaristía. Ya he mostrado en otras catequesis con qué profundo respeto san Pablo transmitía verbalmente la tradición sobre la Eucaristía recibida de los mismos testigos de la última noche. Trasmite estas palabras como un precioso tesoro confiado a si fidelidad. Y así escuchamos en estas palabras realmente a los testigos de la última noche. Escuchamos las palabras del Apóstol: "Por que yo recibí del Señor lo que os he transmitido: que el Señor Jesús, la noche en que iba a ser entregado, tomó pan, y después de dar gracias, lo partió y dijo: 'Este es mi cuerpo que se da por vosotros; haced esto en recuerdo mío'. Asimismo también la copa después de cenar diciendo: 'Esta copa es la Nueva Alianza en mi sangre. Cuantas veces la bebiereis, hacedlo en recuerdo mío'" (1 Cor 11,23-25). Es un texto inagotable. También aquí, en esta catequesis, sólo haré dos breves observaciones. Pablo transmite las palabras del Señor sobre el cáliz así: este cáliz es "la nueva alianza en mi sangre". En estas palabras se esconde una referencia a dos textos fundamentales del Antiguo Testamento. La primera referencia es a la promesa de una nueva alianza en el Libro del profeta Jeremías. Jesús dice a los discípulos y nos dice a nosotros: ahora, en esta hora, conmigo y con mi muerte se realiza la nueva alianza; con mi sangre comienza en el mundo esta nueva historia de la humanidad. Pero está presente, en estas palabras, también una referencia al momento de la alianza en el Sinaí, donde Moisés había dicho: "Esta es la sangre de la Alianza que el Señor ha hecho con vosotros, según todas estas palabras" (Ex 24,8). Allí se trataba de sangre de animales. La sangre de los animales podía ser sólo expresión de un deseo, la esperanza del nuevo sacrificio, del verdadero culto. Con el don del cáliz el Señor nos da el verdadero sacrificio. El único verdadero sacrifico es el amor del Hijo. Con el don de este amor, amor eterno, el mundo entra en la nueva alianza. Celebrar la Eucaristía significa que Cristo se nos da a sí mismo, su amor, para conformarnos a sí mismo y para crear así el mundo nuevo.

El segundo aspecto importante de la doctrina sobre la Eucaristía aparece en la misma primera Carta a los Corintios, donde san Pablo dice: "La copa de bendición que bendecimos ¿no es acaso comunión con la sangre de Cristo? Y el pan que partimos ¿no es comunión con el cuerpo de Cristo? Porque aún siendo muchos, un solo, pan y un solo cuerpo somos, pues todos participamos de un solo pan" (10, 16-17). En estas palabras aparece igualmente el carácter personal y el carácter social del Sacramento de la Eucaristía. Cristo se une personalmente a cada uno de nosotros, pero el mismo Cristo nos une también con el hombre y con la mujer que están a mi lado. Y el pan es para mí y también para el otro. Así Cristo nos une a todos consigo y nos une entre nosotros, uno con otro. Recibimos en la comunión a Cristo. Pero Cristo se une igualmente en mi prójimo: Cristo y el prójimo son inseparables en la Eucaristía. Y así todos somos un solo pan, un solo cuerpo. Una Eucaristía sin solidaridad con los demás es un abuso de la Eucaristía. Y aquí estamos en la raíz y al mismo tiempo en el centro de la doctrina de la Iglesia como Cuerpo de Cristo, del Cristo resucitado.

Vemos también todo el realismo de esta doctrina. Cristo nos da su cuerpo en la Eucaristía, se da a sí mismo en su cuerpo y así nos hace cuerpo suyo, nos une a su cuerpo resucitado. Si el hombre come pan normal, este pan en el proceso de la digestión se convierte en parte de su cuerpo, transformado en sustancia de vida humana. Pero en la Santa Comunión se realiza el proceso inverso. Cristo, el Señor, nos asimila a sí, nos introduce en su Cuerpo glorioso y así todos juntos nos convertimos en su Cuerpo. Quien lee solo el capítulo 12 de la primera Carta a los Corintios y el capítulo 12 de la Carta a los Romanos podría pensar que la palabra sobre el Cuerpo de Cristo como organismo de los carismas sea solo una especie de parábola sociológico-teológica. Realmente en la politología romana esta palabra del cuerpo con los diversos miembros que forman una unidad se utilizaba por el mismo Estado, para decir que el Estado es un organismo en el que cada uno tiene su función, la multiplicidad y diversidad de las funciones forman un curpo y cada uno tiene su sitio. Leyendo solo el capítulo 12 de la primera Carta a los Corintios podría pensarse que Pablo se limitaba a transferir esto a la Iglesia, que aquí solo se trataba de una sociología de la Iglesia. Pero teniendo presente este capítulo décimo vemos que el realismo de la Iglesia es bien distinto, mucho más profundo y verdadero que el de un Estado-organismo. Porque realmente Cristo nos da su cuerpo y nos hace su cuerpo. Nos unimos realmente con el cuerpo resucitado de Cristo, así nos unimos uno a otro. La Iglesia no es sólo una corporación como el Estado, es un cuerpo. No es simplemente una organización sino un verdadero organismo.

Finalmente, sólo dirigiré una brevísima palabra sobre el Sacramento del matrimonio. En la Carta a los Corintios se encuentran solo algunos apuntes, mientras que en la Carta a los Efesios ha realmente desarrollado una profunda teología del Matrimonio. Pablo define aquí el Matrimonio como "gran misterio". Lo dice "en referencia a Cristo y a su Iglesia" (5, 32). Se pone de relieve en este pasaje una reciprocidad que se configura en un dimensión vertical. La sumisión mutua debe adoptar el lenguaje del amor, que tiene su modelo en el amor de Cristo hacia su Iglesia. Esta relación Cristo-Iglesia convierte en primario el aspecto teologal del amor matrimonial, exalta la relación afectiva entre los esposos. Un auténtico matrimonio será bien vivido si en el crecimiento constante humano y afectivo hay un esfuerzo por permanecer ligado a la eficacia de la Palabra y al significado del Bautismo. Cristo ha santificado a la Iglesia, purificándola por medio del baño del agua, acompañado por al Palabra. La participación en el cuerpo y la sangre del Señor no hace otra cosa que cimentar, además de hacer visible, una unión indisoluble por la gracia.

Y finalmente escuchamos la palabra de san Pablo a los Filipenses: "El Señor está cerca" (Fl 4,5). Me parece que hemos comprendido que, mediante la Palabra y los Sacramentos, en toda nuestra vida el Señor está cerca. Pidámosle que podamos ser tocados cada vez más en lo íntimo de nuestro ser por esta cercanía suya, para que nazca la alegría - esa alegría que nace cuando Jesús está realmente cerca.

[Al final de la audiencia el Papa saludó a los peregrinos en varios idiomas. En español, dijo:]

Queridos hermanos y hermanas:

Para San Pablo, la predicación de la Palabra de Cristo es eficaz, provoca la fe y convierte a los creyentes en miembros de un único cuerpo. Los sacramentos son una actuación diferenciada de este dinamismo fundamental. Así, por el Bautismo, el creyente participa de la muerte y resurrección de Cristo y, por tanto, lleva en sí el germen de una vida nueva, recibe la gracia que lo libera del pecado, se reviste de Cristo y se hace hijo de Dios por adopción. Después, por el sacramento de la Confirmación, los bautizados se configuran más plenamente con Cristo como nuevas criaturas puestas bajo la ley del Espíritu. Además, están llamados a vivir el mismo sentido de comunión con Cristo y, a través de Él, con su cuerpo, que es la Iglesia, en el sacramento de la Eucaristía, al participar como hermanos de un único Pan. Desde esta misma perspectiva de la comunión, el Apóstol explica también el sacramento del matrimonio, que no ha de entenderse sólo como un remedio de la concupiscencia, sino como la expresión de la mutua pertenencia de los esposos, iluminada por el misterio del gran amor entre Cristo y su Iglesia.

Saludo con afecto a los peregrinos de lengua española, en particular a los fieles de la Parroquia de San Benito, de Gondomar, Pontevedra, y a los demás grupos venidos de España, México y otros países latinoamericanos. Que la doctrina del Apóstol Pablo renueve en vosotros la gracia recibida en los sacramentos y os ayude a tomar conciencia de vuestra condición de discípulos de Cristo y miembros vivos de la Iglesia. Muchas gracias.

[Traducción del italiano por Inma Álvarez

© Copyright 2008 - Libreria Editrice Vaticana]

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Noticias desde la Parroquia de Fátima

1 de diciembre de 2008 - Año XI - N° 400

Índice de Noticias

NUESTRA DIOCESIS

EQUIPO DE LITURGIA

Queridos amigos,

Queremos contarles que en la sección "Solo Sé" de nuestra página ya pueden encontrar el material que usamos en el Taller de Adviento y Navidad organizado por el Equipo Diocesano de Liturgia.

Además, aprovechamos para compartir con ustedes :

 

Fernando Moser en Concierto

sábado 6 de diciembre, 20 hs. - Pquia. Inmaculada Virgen de Fátima, José Luis Cantilo 5656, Bs. As.

Fernando Moser presenta su álbum "Es por Ti"

www.fernandomoser.com - mosermau@...

 

 

Equipo de Pastoral de Música

Diócesis de San Isidro

Bs As - Argentina

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VICARÍA DE PASTORAL SOCIAL

 CENTRO PABLO VI

 

Ya están a su disposición  la colección  de Enseñanza social de la Iglesia y los DVDs sobre Doctrina Social de la Iglesia.

La colección  consta de tres tomos:

El hombre y sus derechos

El ser humano y su dimensión social

El ser humano y su dimensión política

Los tres libros se  presentan con una modalidad interactiva

 

E l  DVD contiene siete videos sobre

dignidad de la persona humana

participación

bien común

solidaridad

justicia social

subsidiaridad

destino universal de los bienes

Se presentan con formato de programa televisivo y con una guía para su utilización .

 

Todo el material, bibliográfico y audiovisual, es una herramienta valiosa para el trabajo en los equipos de pastoral social y/o comunidades parroquiales, instituciones, escuelas y demás organizaciones de la comunidad.

 

Lo interesados pueden solicitarlos al Centro Pablo VI, pablosexto@...    o al TE 4575 4218 interno 5

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RETIRO DE NAVIDAD PARA JÓVENES

Viernes 19 de diciembre 19.30 hs hasta el domingo 21 al mediodía

 

ORGANIZA: Casa de Ejercicios Espirituales Monseñor Aguirre

Las hermanas Misioneras Diocesanas invitan a todos los jóvenes que en este momento estén necesitando un momento de reflexión, oración y de encuentro consigo mismos, a un retiro específicamente para jóvenes.

El mismo estará predicado por el P. Pancho Peña, dedicado a la pastoral juvenil y las mismas hermanas.

Quienes tengan interés no duden en consultar.

Fecha: Viernes 19 de diciembre 19.30 hs hasta el domingo 21 al mediodía

Lugar: Casa de Ejercicios Espirituales Mons. Aguirre (Santa Rosa 2341, Victoria)

Predican: P. Pancho Peña y Hnas. Misioneras Diocesanas

Informes e inscripción: en Mñor. Aguirre, tel: 4512-4365/ 4580-0450

mail: casaejercicios@...

Obispado de San Isidro

obispadodesanisidro@...

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ARGENTINA

EL PAPA ACEPTÓ LA RENUNCIA DE MONSEÑOR BENITES ASTOUL

Buenos Aires, DIC 1 (AICA): El nuncio apostólico, monseñor Adriano Bernardini, informó que el Santo Padre Benedicto XVI aceptó hoy la renuncia al cargo de obispo auxiliar de la arquidiócesis de Buenos Aires, presentada por monseñor Horacio Benites Astoul, por haber alcanzado el límite de edad.

Monseñor Benites Astoul, quien además de obispo auxiliar se desempeñaba como vicario episcopal de la Vicaría Belgrano, cumplió 75 años de edad el pasado 3 de noviembre. En adelante su situación en el episcopado argentino será la de obispo titular de Lamzella y auxiliar emérito de Buenos Aires, y en la Conferencia Episcopal mantiene su cargo de miembro de la Comisión Episcopal de Salud, para el que fue elegido en la reciente asamblea plenaria.

Con esta renuncia queda vacante la vicaría episcopal de Belgrano, que se suma a la de Flores, que también quedó vacante por el traslado de monseñor Mario Aurelio Poli como obispo diocesano de Santa Rosa (La Pampa).

Recientemente, el 4 de septiembre pasado, Benedicto XVI nombró auxiliar de Buenos Aires a monseñor Enrique Eguía Seguí, quien fue consagrado obispo el 11 de octubre, y en la asamblea de la Conferencia Episcopal fue elegido secretario general del Episcopado nacional.+

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                                                             ESPIRITUALIDAD

ADVIENTO: "¡DIME QUÉ ESPERAS Y TE DIRÉ QUIÉN ERES!"

Meditación del padre Thomas Rosica

TORONTO, viernes 28 de noviembre de 2008 (ZENIT.org).- Publicamos una reflexión del padre Thomas Rosica, C.S.B., profesor en varias universidades canadienses de Sagrada Escritura, sobre Adviento.

El padre Rosica, director del canal de televisión canadiense Salt and Light y miembro del Consejo general de la Congregación de San Basilio, es conocido por los lectores de Zenit por las crónicas que escribió durante el Sínodo de los Obispos sobre la Palabra, en octubre pasado, en el que fue portavoz para la lengua inglesa.

El padre Rosica fue el encargado de la organización de las Jornadas Mundiales de la Juventud que se celebraron en Toronto en julio de 2002 con la participación del Papa Juan Pablo II.

* * *

Lecturas: Isaías 63,16-17.19; Salmo 80(79); Carta I de San Pablo a los Corintios 1,3-9.

Evangelio según san Marcos (13, 33-37)


Recordar las maravillas de Dios en la historia

La Iglesia entra este fin de semana en el tiempo litúrgico de Adviento. Los cristianos proclaman que el Mesías ha venido realmente y que el reino de Dios está a nuestro alcance. El Adviento no cambia a Dios. El Adviento profundiza en nuestro deseo y en nuestra espera de que Dios realice lo que los profetas anunciaron. Rezamos para que Dios ceda a nuestra necesidad de ver y sentir la promesa de salvación aquí y ahora.

Durante este tiempo de deseo y de espera del Señor, se nos invita a rezar y a profundizar en la Palabra de Dios, pero estamos llamados ante todo a convertirnos en reflejo de la luz de Cristo, que en realidad es el mismo Cristo. De todas formas, todos sabemos lo difícil que es reflejar la luz de Cristo, especialmente cuando hemos perdido nuestras ilusiones, cuando nos hemos acostumbrado a una vida sin luz y ya no esperamos más que la mediocridad y el vacío. Adviento nos recuerda que tenemos que estar listos para encontrar al Señor en todo momento de nuestra vida. Como un despertador despierta a su propietario, Adviento despierta a los cristianos que corren el riesgo de dormirse en la vida diaria.

¿Qué esperamos de la vida o a quién esperamos? ¿Por qué regalos o virtudes rezamos en este año? ¿Deseamos reconciliarnos en nuestras relaciones rotas? En medio de nuestras oscuridades, de nuestras tristezas y secretos, ¿qué sentido deseamos encontrar? ¿Cómo queremos vivir las promesas de nuestro Bautismo? ¿Qué cualidades de Jesús buscaremos para nuestras propias vidas en este Adviento? Con frecuencia, las cosas, las cualidades, los regalos o las personas que buscamos y deseamos dicen mucho sobre quiénes somos realmente. ¡Dime qué esperas y te diré quién eres!

Adviento es un período para abrir los ojos, volver a centrarse, prestar atención, tomar conciencia de la presencia de Dios en el mundo y en nuestras vidas.

En este primer domingo de Adviento, en la primera lectura del profeta Isaías, el Todopoderoso vuelve a dar esperanza al corazón y al alma de Israel; modela a Israel como lo hace el alfarero con la cerámica.

En la segunda lectura, en su carta a la comunidad amada de Corinto, Pablo dice que espera con impaciencia "El día del Señor", en el que el Señor Jesús se nos revelará para salvar a quienes ha llamado.

En el Evangelio del primer domingo de Adviento, Marcos describe al portero de la casa que vela en espera del regreso inesperado de su señor. Se trata de una imagen de lo que tenemos que hacer durante todo el año, pero especialmente durante el período de Adviento.

Nuestro Bautismo nos hace participar en la misión real y mesiánica de Jesús. Cada persona que participa en esta misión participa también en las responsabilidades regias, en particular, en el cuidado de los afligidos y de los heridos. Adviento ofrece la maravillosa oportunidad de realizar las promesas y el compromiso de nuestro Bautismo.

El cardenal Joseph Ratzinger ha escrito que "el objetivo del año litúrgico consiste en recordar sin cesar la memoria de su gran historia, despertar la memoria del corazón para poder discernir la estrella de la esperanza. Esta es la hermosa tarea del Adviento: despertar en nosotros los recuerdos de la bondad, abriendo de este modo las puertas de la esperanza".

En este tiempo de Adviento, permítanme presentarles algunas sugerencias. Acaben con una riña. Hagan la paz. Busquen a un amigo olvidado. Despejen la sospecha y sustitúyanla por la confianza. Escriban una carta de amor.

Compartan un tesoro. Respondan con dulzura, aunque les gustara una respuesta brutal. Alienten a un joven a tener confianza en él mismo. Mantengan una promesa. Encuentren tiempo, tómense tiempo. No guarden rencor. Perdonen al enemigo. Celebren el sacramento de la reconciliación. Escuchen más a los otros. Pidan perdón si se han equivocado. ¡Sean gentiles aunque no se hayan equivocado! Traten de comprender. No sean envidiosos. Piensen antes en el otro.

Rían un poco. Ríanse un poco más. Gánense la confianza. Opónganse a la maldad. Sean agradecidos. Vayan a la iglesia. Quédense en la iglesia más de tiempo de lo acostumbrado. Alegren el corazón de un niño. Contemplen la belleza y la maravilla de la tierra. Expresen su amor. Vuélvanlo a expresar. Exprésenlo más fuerte. Exprésenlo serenamente.

¡Alégrense porque el Señor está cerca!

Traducción del original inglés realizada por Jesús Colina

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ADVIENTO

Este domingo 30 de noviembre empezó el Adviento y con él un nuevo Año Litúrgico para la Iglesia. Ponemos a su disposición las lecturas de cada uno de los cuatro domingos de Adviento junto a sugerencia de cómo celebrarlos.

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#380 De: "parroquia" <pqfatima@...>
Fecha: Lun, 24 de Nov, 2008 7:18 pm
Asunto: Noticias_Parroquia_de_Fatima_24-11-08-399
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PARROQUIA NUESTRA SEÑORA DE FÁTIMA

Diócesis de San Isidro

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Noticias desde la Parroquia de Fátima

24 de noviembre de 2008 - Año XI - N° 399

Índice de Noticias

NUESTRA DIOCESIS

Carta Pastoral de Adviento 2008

Aprender a escuchar con Jesús

 "¿Qué comentaban por el camino?"

"Ese mismo día, dos de los discípulos iban a un pequeño pueblo llamado Emaús, situado a unos diez kilómetros de Jerusalén. En el camino hablaban sobre lo que había ocurrido. Mientras conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió caminando con ellos. Pero algo impedía que sus ojos lo reconocieran. Él les dijo: « ¿Qué comentaban por el camino?». Ellos se detuvieron, con el semblante triste, y uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió: « ¡Tú eres el único forastero en Jerusalén que ignora lo que pasó en estos días!». «¿Qué cosa?», les preguntó. Ellos respondieron: «Lo referente a Jesús, el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y en palabras delante de Dios y de todo el pueblo, y cómo nuestros sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para ser condenado a muerte y lo crucificaron. Pero a todo esto ya van tres días que sucedieron estas cosas.  Es verdad que algunas mujeres que están con nosotros nos han desconcertado: ellas fueron de madrugada al sepulcro  y, al no hallar el cuerpo de Jesús, volvieron diciendo que se les habían aparecido unos ángeles, asegurándoles que él está vivo. Algunos de los nuestros fueron al sepulcro y encontraron todo como las mujeres habían dicho. Pero a él no lo vieron». (Lc 24, 13-24)

Queridos amigos:

Ustedes se preguntarán por qué comenzamos una carta de "Adviento", con un texto de "Pascua". Lo que sucede es que este Adviento es especial para nuestra diócesis, porque con él damos comienzo a la preparación para nuestra Asamblea Diocesana, que tendrá lugar el 13 de Junio de 2009, en la Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo. A todo este período que va desde el Adviento de 2008, hasta nuestro encuentro en Junio de 2009, lo llamamos "Tiempo de Asamblea".

Lo más importante es preparar nuestro corazón para esta Fiesta Diocesana. Dicha preparación la haremos dejándonos conducir por el texto de los discípulos de Emaús, que iremos meditando por partes, según los aspectos de Jesús que el evangelio nos va presentando. Durante el Adviento y la Navidad, contemplamos a Jesús que escucha a estos dos peregrinos.

Posiblemente la Biblia, nos parezca un libro lleno de palabras, y no nos hayamos detenido a pensar la cantidad de personas que aparecen allí en actitud de escucha hacia Dios y a los hermanos. En esta carta vamos a meditar un poco sobre estas personas y sus actitudes y las consecuencias de una profunda disposición para escuchar, en orden a nuestro seguimiento de Jesús hoy.

"Escuchar" en la Sagrada Escritura

Escuchar en la Biblia, es mucho más que oír palabras o sonidos: cuando Dios escucha, significa que Él ha concedido algo. Cuando un hombre escucha, significa que saca las consecuencias de lo que ha oído (Lc 6,47).

En la Sagrada Escritura, Dios es el primero en escuchar al hombre. Las personas, lo que esencialmente pedimos en la oración, es que Dios nos escuche, es decir, que atienda y realice nuestro ruego.

Dios oye a todos, pero especialmente al pobre, a la viuda y al huérfano, a los humildes, a los cautivos (Santiago 5,4). Escucha a los justos, a los que hacen su voluntad (1Pedro 3,12). El Padre siempre escucha a su Hijo Jesús (Jn 11,41s), por eso se nos insiste en que hagamos nuestra oración en Él y a través de su mediación.

La Biblia es esencialmente Palabra de Dios al hombre, ese es el motivo por el cual, el hombre debe escuchar a Dios. ¡Escuchen!, grita el profeta con la autoridad de Dios (Jeremías 7,2). ¡Escuchen!, repite el sabio en nombre de su experiencia y de su conocimiento de la ley (Proverbios 1,8).

"¡Escucha, Israel!", Así empieza una de las oraciones principales del judío piadoso, y con ella intenta interiorizar la voluntad de Dios (Deuteronomio 6,4). "¡Escuchen!", repite a su vez Jesús mismo, al comenzar su predicación (Mc 4,3).

De todo lo dicho, se deduce que para la Sagrada Escritura, escuchar, es una actitud religiosa que implica acoger la Palabra de Dios no sólo prestando atención, sino abriendo el corazón (Hechos 16,14), poniéndola en práctica (Mt 7,24ss). Escuchar es obedecer, es la obediencia de la fe, de la que nos habla en el Nuevo Testamento, la carta a los Romanos (Rom 1,5; 10,14ss).

Pero muchas veces el hombre no quiere escuchar (Dt 18,16.19), y en eso está su drama. Es sordo a las llamadas de Dios; su oído y su corazón están cerrados, esta actitud aparece tanto en el Antiguo Testamento (Jer 6,10; 9,25); como en el Nuevo (Hechos 7, 51).

Es el pecado con que se encuentra Jesús:. "El que es de Dios oye las palabras de Dios; por eso ustedes no las oyen, porque no son de Dios» (Jn 8,47).

Sólo Dios puede abrir el oído de sus discípulos para que aprendamos a escuchar (Is 50,5). 

La Biblia nos dice que en los tiempos del mesías oirán los sordos, y los milagros de Jesús significan que finalmente el pueblo "sordo" comprende la Palabra de Dios y le obedece. Es lo que la voz del cielo proclama a los discípulos: "Éste es mi Hijo muy amado, ¡escúchenlo!" (Mt 17,5).

En el texto de Emaús que encabeza estas líneas, lo primero que hace Jesús es escuchar. No escucha para enterarse (¡si sabría Él lo sucedido!), escucha porque sabe que los discípulos necesitan aliviar su corazón triste y confundido. Jesús pregunta "¿De qué venían conversando? y hace silencio, escucha todo, desde el principio.

Imaginemos esa escucha y esa mirada llena de amor: Jesús escucha gestos, palabras, sentimientos, emociones... Está dispuesto a recibir la pena y el reclamo, la decepción. Son cosas difíciles de oír, en especial cuando uno mismo parece ser el responsable de esos sentimientos negativos, y además se ama a las personas que los padecen. Pero Jesús pregunta, escucha, atiende, recibe y sólo cuando ha escuchado a fondo, comienza a hablar.

Los que escuchan en el tiempo de Adviento

La gran figura que escucha y espera en este tiempo de Adviento, es María. Habituada a guardar fielmente las palabras de Dios en su corazón (Lc 2,19.51), fue alabada por Jesús cuando éste reveló el sentido profundo de su maternidad: "Bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios y la guardan" (Lc 11,28).

María escucha, pero lo hace activamente; cree, pero pregunta al Ángel "¿Cómo puede ser esto?" (Lc 1,35). Escucha y habla, acepta y recibe el misterio en su cuerpo y en su corazón. Así, la encarnación del Hijo de Dios, que celebramos en Navidad es posible, por María, que escuchó a Dios.

Junto a la escucha creyente de María, el evangelio de Lucas, nos trae justo antes de ésta, la historia de otra anunciación, la del mismo Gabriel a Zacarías, el padre de Juan el Bautista (Lucas 1, 5-25). Zacarías escucha a medias, o escucha pero tiene dificultades para creer ¿Cómo puede ser que él y su mujer Isabel, que son ancianos y que ni siquiera de jóvenes han podido tener hijos, tengan uno ahora y que encima sea profeta? ¡Qué comprensible y familiar nos resulta la duda de Zacarías! Finalmente Zacarías cree y así como la duda lo había dejado mudo, la fe y la escucha, lo capacitan para alabar a Dios.

Ese hijo de Zacarías e Isabel, Juan el Bautista, es el gran profeta del Adviento. Vive en el desierto a la escucha de Dios y en la espera del mesías. El desierto en la Biblia es más que un lugar geográfico, es una actitud espiritual: en el desierto el silencio y la ausencia de cosas, permiten escuchar y estar atento.

La escucha atenta del Bautista, lo capacitan para reconocer al Señor cuando lo ve "¡Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo!" (Jn1, 29)

Amigos, ¡Qué buen momento es el Adviento para ejercitarnos en la escucha! Pidamos con el profeta Samuel: "¡Habla, Señor, que tu servidor escucha!" (1Sam 3,10).

Escuchar a Dios hoy

La Palabra de Dios, no es algo del pasado, ya que Dios sigue hablando hoy. Tal como venimos reflexionando, nos habla en la Sagrada Escritura, pero también nos habla a través de la realidad. ¿Dónde? Aquí y ahora, en nuestra vida.

Dios habla, pero nosotros tenemos dificultades para escuchar. Empezando por lo más inmediato: somos seres encarnados, pero muchas veces no cuidamos nuestro cuerpo, no ordenamos nuestros tiempos, vemos mucha televisión y a veces nos entretenemos con programas procaces, abusamos del alcohol y ni hablar del consumo de drogas y otras adicciones peligrosas.

Otras veces, tampoco escuchamos las necesidades de nuestra alma: no tomamos tiempo para los afectos o para la reflexión; no hacemos silencio y nos llenamos de ruidos, no guardamos ese espacio tan necesario para la oración.

Como no nos escuchamos a nosotros/as mismos/as, nos resulta muy difícil escuchar a la realidad y a los hermanos.

Nos cuesta escuchar lo que pasa en nuestra ciudad, en el país y en el mundo, aunque nos aturdamos de noticieros, porque nos falta muchas veces la actitud reflexiva que nos lleve más allá de la noticia y porque no nos involucramos en los cambios necesarios para transformar la realidad. Tampoco escuchamos al medio ambiente y a sus necesidades: contaminamos, no cuidamos el agua, ni los espacios comunes, etc.

¿Qué decir del prójimo? Tenemos grandes dificultades para escucharnos unos a otros. A las parejas muchas veces les falta tiempo para compartir, comunicarse en medio del cansancio y del apuro es muy difícil.

En la carta sobre adicciones vimos qué difícil, pero qué necesario es comunicarse con los chicos y los jóvenes, tener esa paciencia, para preguntar, como Jesús, con humildad y queriendo saber "¿De qué venían conversando?". Cuando los jóvenes intuyen que de verdad nos interesamos por ellos, seguramente van a responder, entonces debemos tener el valor de escuchar, porque tal vez no nos guste lo que vamos a oír.

Aquí quisiera incluir a los niños, que les toca un tiempo difícil para transitar la infancia. No solemos prestar atención a sus pequeños relatos, a sus actitudes, a sus enfermedades crónicas o a su "portarse mal". Muchas veces son un grito sin palabras que nos dice a los adultos "aquí estoy" "préstenme atención, necesito más tiempo, más afecto"... ¡Qué gran error! Porque la comunicación en la familia se construye desde la más temprana edad.

A menudo, el cansancio de la vida nos lleva a no querer escuchar más problemas, entonces aunque estemos presentes, tenemos dificultades para escuchar a los vecinos, a los compañeros de trabajo, a los familiares, a los miembros de nuestra comunidad educativa o parroquial. Sentimos cansancio o pereza para preguntar (y estar dispuestos a escuchar) "¿De qué venían conversando?".

Acá, también tenemos que hacer un examen de conciencia como comunidad eclesial, y preguntarnos como Iglesia si tratamos de escuchar la realidad, la cultura, el reclamo de justicia de los pueblos. Aunque el Concilio Vaticano II nos habló de esta escucha a las realidades temporales, muchas veces no la practicamos. Por falta de humildad, por ignorancia, tal vez por miedo a sentirnos interrogados por los "signos de los tiempos".

Así leemos en el Documento de Aparecida: "la conversión personal despierta la capacidad de someterlo todo al servicio de la instauración del Reino de vida. Obispos, presbíteros, diáconos permanentes, consagrados y consagradas, laicos y laicas. Estamos llamados a asumir una actitud permanente conversión pastoral. Que implica escuchar con atención y discernir "lo que el Espíritu está diciendo a las Iglesias" a través de los signos de los tiempos en los que Dios se manifiesta" (DA 366)

  Por eso como Iglesia Diocesana en este Tiempo de Asamblea que empezamos queremos tomar como modelo a Jesús Resucitado y escuchar las necesidades y angustias, las alegrías y esperanzas de los hombres y mujeres de hoy.

 

Bueno, amigos, les propongo que en este Adviento nos dispongamos con mayor firmeza en esta actitud de escucha. Que María nos acompañe en este tiempo litúrgico y en nuestra preparación a la Asamblea, que nos enseñe su actitud de profunda escucha a lo que va a suceder: el Nacimiento de Jesús en nuestra vida. Que Ella nos prepare para recibir a Dios esta Navidad,

Una fraterna bendición,

Jorge Casaretto, Obispo de San Isidro

Carta Pastoral de Adviento 2008

GUÍA DE TRABAJO

Tal como hicimos en otras cartas pastorales, nos vamos a ayudar con una guía de trabajo en nuestra reflexión personal y comunitaria. Este año la vamos a enfocar especialmente a nuestra preparación para la Asamblea Diocesana.

1          Recorro mi vida, desde niño/a. ¿Cuáles son las personas por las que me he sentido verdaderamente escuchado/a? ¿Cómo eran esas personas? ¿Qué actitudes las llevaban a escuchar atentamente?

2          ¿Sé escucharme y ordenar mis tiempos, mis deseos, mis afectos? ¿Cómo me doy cuenta?

3.             ¿Soy atento/a? ¿Puedo decir cuáles son en este momento las preocupaciones y las alegrías principales de las personas que viven conmigo? ¿y de la persona que trabaja o estudia a mi lado?

4.             Preparando la Asamblea Diocesana, podemos preguntarnos:

¿Qué estamos necesitando qué Jesús escuche de nuestras comunidades, de nuestra realidad?

¿Qué venimos "conversando por el camino" sobre la realidad de nuestro barrio, país, Iglesia?

De lo que venimos conversando en nuestras comunidades: ¿Cómo lo  relacionamos con lo que nos propusimos en la última Asamblea Parroquial sobre todo en: Espiritualidad - Familia - Jóvenes- Acción Social, que fueron los cuatro desafíos pastorales que más surgieron de las 55 Asambleas Parroquiales realizadas en la diócesis?

5.             Este Adviento, busco un momento para hacer oración frente al pesebre. Me quedo en silencio y trato de escuchar lo que Jesús quiere decirme este año con su Nacimiento.

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Equipo Pastoral Juventud

Gran Peña Solidaria

29 de Noviembre

20hs.

A cargo del grupo misionero de la

Parroquia Santa Teresita de Virreyes

(Sobremonte 2485, Virreyes)

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Gran Peña San Ignacio

29 de noviembre

20.30 hs.

A cargo de Jóvenes de Folklore

de la Parroquia San Ignacio

(Yerbal 630, Boulogne)

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MISA DE ENVIO

PARA MISIONEROS

Paso octubre, mes de las misiones y ya muchos estaran preparando o soñando al menos la misión de verano, otros tal vez aún no tengan lugar de misión... o esta verano no puedan ir, pero recuerden que TODOS SOMOS MISIONEROS...

Queremos saludarlos a todos y contarles que el próximo

30 de noviembre realizaremos la Misa de Envio,

a la cual estan todos invitados...

y son todos esperados...

Nos juntamos en la Parroquia San Juan Bosco

(en Avda. Marquez 3031 - por la esquina)

A las 18hs!!!

Queremos soñar juntos la manera de crecer en Espíritu Misionero, repensando la misión...

LOS ESPERAMOS A TODOS!!!

Equipo de Animación Misionera.

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Primera Bicicleteada Mariana

6 de Diciembre

 Las comunidades de La Paz y La Unidad estamos organizando esta bicicleteada abierta a los jóvenes y a los que tienen corazón joven.

En el camino vamos a realizar cinco paradas en diferentes parroquias de la Diócesis con el fin de rezar y mostrar nuestra diversidad eclesial.

Salida Parroquia Ntra. Sra. de la Paz.

(Av. Maipú 3487, Olivos)

LLegada: Frat. Sta. Ma. del Encuentro, Tigre.

Informes e inscripción: Parroquia Ntra. Sra de la Unidad: p_launidad@...

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Todos los eventos se encuentran ampliados en nuestra pagina web

www.depastoraljuventud.org

YA ESTAN LAS FOTOS DE LA ADORACION JOVEN!!

Por cualquier otra información, la oficina de pastoral juventud está abierta todos los días de 17 a 20 hs, y los teléfonos son 4747-0277/ 4512-3851, dirección: Ituzaingo 90

eqjuventud@...

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MUNDO

Tabaré Vázquez presentó los argumentos del veto

Montevideo (Uruguay), 21 Nov. 08 (AICA) 

Tabaré Vazquez, presidente de Uruguay

El presidente del Uruguay, doctor Tabaré Vázquez, envió a la Asamblea General del Parlamento de ese país una carta en la que presenta los argumentos por los que tomó la decisión de vetar el artículo de la Ley de Salud Reproductiva que establecía la despenalización del aborto.

     El mensaje está fechado el 14 de noviembre en Montevideo y afirma que la legislación "no puede desconocer la realidad de la existencia de vida humana en su etapa de gestación, tal como de manera evidente lo revela la ciencia".

Advierte además que "el verdadero grado de civilización de una nación se mide por cómo se protege a los más necesitados. Por eso se debe proteger más a los más débiles. Porque el criterio no es ya el valor del sujeto en función de los afectos que suscita en los demás, o de la utilidad que presta, sino el valor que resulta de su mera existencia".

Texto completo

     El texto completo del veto de Tabaré Vázquez es el siguiente:

     "Señor Presidente de la Asamblea General: El Poder Ejecutivo se dirige a ese Cuerpo en ejercicio de las facultades que le confiere el artículo 137 y siguientes de la Constitución de la República a los efectos de observar los Capítulos II, III y IV, artículos 7 a 20, del proyecto de ley por el que se establecen normas relacionadas con la salud sexual y reproductiva sancionado por el Poder Legislativo.

     "Se observan en forma total por razones de constitucionalidad y conveniencia las citadas disposiciones por los fundamentos que se exponen a continuación. Hay consenso en que el aborto es un mal social que hay que evitar. Sin embargo, en los países en que se ha liberalizado el aborto, éstos han aumentado. En los Estados Unidos, en los primeros diez años, se triplicó, y la cifra se mantiene: la costumbre se instaló. Lo mismo sucedió en España.

     "La legislación no puede desconocer la realidad de la existencia de vida humana en su etapa de gestación, tal como de manera evidente lo revela la ciencia. La biología ha evolucionado mucho. Descubrimientos revolucionarios, como la fecundación in vitro y el ADN con la secuenciación del genoma humano, dejan en evidencia que desde el momento de la concepción hay allí una vida humana nueva, un nuevo ser. Tanto es así que en los modernos sistemas jurídicos -incluido el nuestro- el ADN se ha transformado en la 'prueba reina' para determinar la identidad de las personas, independientemente de su edad, incluso en hipótesis de devastación, o sea cuando prácticamente ya no queda nada del ser humano, aun luego de mucho tiempo.

     "El verdadero grado de civilización de una nación se mide por cómo se protege a los más necesitados. Por eso se debe proteger más a los más débiles. Porque el criterio no es ya el valor del sujeto en función de los afectos que suscita en los demás, o de la utilidad que presta, sino el valor que resulta de su mera existencia.

     "Esta ley afecta el orden constitucional (artículos 7, 8, 36, 40, 41, 42, 44, 72 y 332) y compromisos asumidos por nuestro país en tratados internacionales, entre otros el Pacto de San José de Costa Rica, aprobado por la Ley Nº 15.737 del 8 de marzo de 1985 y la Convención Sobre los Derechos del Niño aprobada por la Ley Nº 16.137 del 28 de setiembre de 1990. En efecto, disposiciones como el artículo 42 de nuestra Carta, que obliga expresamente a proteger a la maternidad, y el Pacto de San José de Costa Rica -convertido además en ley interna como manera de reafirmar su adhesión a la protección y vigencia de los derechos humanos- contiene disposiciones expresas, como su artículo 2º y su artículo 4º, que obligan a nuestro país a proteger la vida del ser humano desde su concepción.

     "Además, le otorgan el estatus de persona. Si bien una ley puede ser derogada por otra ley, no sucede lo mismo con los tratados internacionales, que no pueden ser derogados por una ley interna posterior. Si Uruguay quiere seguir una línea jurídico-política diferente a la que establece la Convención Americana de Derechos Humanos, debería denunciar la mencionada Convención (Art. 78 de la referida Convención).

     "Por otra parte, al regular la objeción de conciencia de manera deficiente, el proyecto aprobado genera una fuente de discriminación injusta hacia aquellos médicos que entienden que su conciencia les impide realizar abortos, y tampoco permite ejercer la libertad de conciencia de quien cambia de opinión y decide no realizarlos más.

     "Nuestra Constitución sólo reconoce desigualdades ante la ley cuando se fundan en los talentos y virtudes de las personas. Aquí, además, no se respeta la libertad de pensamiento de un ámbito por demás profundo e íntimo. Este texto también afecta la libertad de empresa y de asociación, cuando impone a instituciones médicas con estatutos aprobados según nuestra legislación, y que vienen funcionando desde hace más de cien años en algún caso, a realizar abortos, contrariando expresamente sus principios fundacionales.

     "El proyecto, además, califica erróneamente y de manera forzada, contra el sentido común, el aborto como acto médico, desconociendo declaraciones internacionales como las de Helsinki y Tokio, que han sido asumidas en el ámbito del Mercosur, que vienen siendo objeto de internalización expresa en nuestro país desde 1996 y que son reflejo de los principios de la medicina hipocrática que caracterizan al médico por actuar a favor de la vida y de la integridad física.

     "De acuerdo a la idiosincrasia de nuestro pueblo, es más adecuado buscar una solución basada en la solidaridad que permita promocionar a la mujer y a su criatura, otorgándole la libertad de poder optar por otras vías y, de esta forma, salvar a los dos. Es menester atacar las verdaderas causas del aborto en nuestro país y que surgen de nuestra realidad socio-económica.

     "Existe un gran número de mujeres, particularmente de los sectores más carenciados, que soportan la carga del hogar solas. Para ello, hay que rodear a la mujer desamparada de la indispensable protección solidaria, en vez de facilitarle el aborto. El Poder Ejecutivo saluda a ese Cuerpo con su mayor consideración

"Dr. Tabaré Vázquez Presidente de la República".+

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SANTA SEDE

El Papa profundiza en la misión de los laicos

Discurso a la asamblea plenaria del Consejo Pontificio

CIUDAD DEL VATICANO, lunes 17 de noviembre de 2008 (ZENIT.org).- Publicamos a continuación el discurso pronunciado por Benedicto XVI al recibir el pasado sábado en audiencia a los participantes en la XXIII asamblea plenaria del Consejo Pontificio para los Laicos, con el tema "Veinte años de la Christifideles laici: memoria, desarrollo, nuevos desafíos y tareas".


* * *

Señores cardenales

venerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio,

queridos hermanos y hermanas

Estoy contento de encontraros hoy, a vosotros Miembros y Consultores del Consejo Pontificio para los Laicos, reunidos en asamblea plenaria. Saludo al cardenal Stanislaw Rylko y a monseñor Josef Clemens, presidente y secretario del dicasterio, y junto a ellos a los demás prelados presentes. Doy una especial bienvenida a los fieles laicos procedentes de las diferentes experiencias apostólicas y los diversos contextos sociales y culturales. El tema elegido para vuestra Asamblea - "Veinte años de la Christifideles laici: memoria, desarrollo, nuevos desafíos y tareas" - nos introduce directamente en el servicio que vuestro dicasterio está llamado a ofrecer a la Iglesia para el bien de los fieles laicos en todo el mundo.


La exhortación apostólica Christifideles laici, considerada como la magna charta del laicado católico en nuestro tiempo, es el fruto maduro de las reflexiones y el intercambio de experiencias y propuestas de la VII Asamblea general ordinaria del Sínodo de los Obispos, que tuvo lugar en el mes de octubre de 1987 sobre el tema "Vocación y misión de los laicos en la Iglesia y en el mundo". Se trata de una revisión orgánica de las enseñanzas del Concilio Vaticano II acerca de los laicos - su dignidad de bautizados, la vocación a la santidad, la pertenencia a la comunión eclesial, la participación en la edificación de las comunidades cristianas y en la misión de la Iglesia, el testimonio en todos los ambientes sociales y la tarea al servicio de la persona para su crecimiento integral y para el bien común de la sociedad-, temas presentes sobre todo en las constituciones Lumen gentium y Gaudium et spes, como también en el decreto Apostolicam actuositatem.

A la vez que retoma las enseñanzas del Concilio, la Christifideles laici orienta el discernimiento, la profundización y la orientación del compromiso laical en la Iglesia, frente a los cambios sociales de estos años. Se ha desarrollado en muchas Iglesias particulares la participación de los laicos gracias a los consejos pastorales, diocesanos y parroquiales, que se ha revelado muy positiva en cuanto es animada por un auténtico sensus Ecclesiae. La viva conciencia de la dimensión carismática de la Iglesia ha llevado a apreciar y valorar tanto los carismas más sencillos que la Providencia de Dios dispensa a las personas, como a aquellos que aportan gran fecundidad espiritual, educativa y misionera. No por casualidad, el Documento reconoce y anima la "nueva época asociativa de los fieles laicos", signo de la "riqueza y la versatilidad de los recursos que el Espíritu alimenta en el tejido eclesial" (n. 29), indicando los "criterios de eclesialidad" que son necesarios, por una parte, para el discernimiento de los pastores, y por otra, para el crecimiento de la vida de las asociaciones de fieles, de los movimientos eclesiales y de las nuevas comunidades. A propósito de esto quiero agradecer al Consejo Pontificio para los Laicos, de forma muy especial, por el trabajo llevado a cabo durante las pasadas décadas al acoger, acompañar, discernir, reconocer y animar a estas realidades eclesiales, favoreciendo la profundización en su identidad católica, ayudándoles a insertarse más plenamente en la gran tradición y en el tejido vivo de la Iglesia, y secundando su desarrollo misionero.

Hablar del laicado católico significa referirse a innumerables personas bautizadas, comprometidas en múltiples y variadas situaciones para crecer como discípulos y testigos del Señor y redescubrir y experimentar la belleza de la verdad y la alegría de ser cristianos. La actual condición cultural y social hace aún más urgente esta acción apostólica para compartir a manos llenas el tesoro de gracia y de santidad, de caridad, doctrina, cultura y obras, de la que está compuesta el flujo de la tradición católica. Las nuevas generaciones no sólo son destinatarias preferenciales de este transmitir y compartir, sino también sujetos que esperan en su propio corazón propuestas de verdad y de felicidad para poder dar testimonio cristiano de ellas, como ya sucede de modo admirable. He sido, yo mismo, nuevamente testigo en Sydney, en la reciente Jornada Mundial de la Juventud. Y por ello animo al Consejo Pontificio para los Laicos a continuar con la obra de esta peregrinación global providencial de los jóvenes en nombre de Cristo, y a trabajar en la promoción, en todas partes, de una auténtica educación y pastoral juvenil.

Conozco también vuestro empeño en cuestiones de especial relevancia, como la de la dignidad y participación de las mujeres en la vida de la Iglesia y de la sociedad. He tenido ya ocasión de apreciar el Congreso promovido por vosotros a los veinte años de la promulgación de la Carta Apostólica Mulieris dignitatem, sobre el tema "Mujer y hombre, el humanum en su integridad". El hombre y la mujer, iguales en dignidad, están llamados a enriquecerse mutuamente en comunión y colaboración, no sólo en el matrimonio y en la familia, sino también en la sociedad en todas sus dimensiones. A las mujeres cristianas se les pide conciencia y valor para afrontar tareas exigentes, para las cuales sin embargo no les falta el apoyo de una fuerte propensión a la santidad, una especial agudeza en el discernimiento de las corrientes culturales de nuestro tiempo, y la particular pasión en el cuidado de lo humano que le caracterizan. Nunca se dirá suficiente sobre cuánto la Iglesia reconoce, aprecia y valora la participación de las mujeres en su misión al servicio de la difusión del Evangelio.


Permitidme, queridos amigos, una última reflexión sobre la índole secular característica de los fieles laicos. El mundo, en el entramado de la vida familiar, laboral, social, es el lugar teológico, el ámbito y medio de realización de su vocación y misión (cfr Christifideles laici, 15-17). Cada ambiente, circunstancia, y actividad en el que se espera que pueda resplandecer la unidad entre la fe y la vida está confiado a la responsabilidad de los fieles laicos, movidos por el deseo de comunicar el don del encuentro con Cristo y la certeza de la dignidad de la persona humana. ¡A éstos les corresponde hacerse cargo del testimonio de la caridad, especialmente con los más pobres, los que sufren y los necesitados, así como asumir todo compromiso cristiano orientado a construir condiciones de una paz y justicia cada vez mayores en la convivencia humana, de forma que se abran nuevas fronteras al Evangelio! Pido, por tanto, al Consejo Pontificio para los Laicos que siga con diligente atención pastoral la formación, el testimonio, y la colaboración de los fieles laicos en las situaciones más diversas en las que están en juego la auténtica calidad humana de la vida en la sociedad. Particularmente, confirmo la necesidad y la urgencia de la formación evangélica y del acompañamiento pastoral de una nueva generación de católicos comprometidos en la política, que sean coherentes con la fe profesada, que tengan rigor moral, capacidad de juicio cultural, competencia profesional y pasión de servicio hacia el bien común.

El trabajo en la gran viña del Señor tiene necesidad de christifideles laici que, como la Santísima Virgen María, digan y vivan el "fiat" al diseño de Dios en sus vidas. Con esta perspectiva, os agradezco por la preciosa aportación a tan noble causa y de corazón os imparto a vosotros y a vuetsros seres queridos la Bendición Apostólica.

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Líder protestante ve positivamente la catequesis del Papa sobre la justificación

Declaraciones del jefe de la Iglesia Evangélica Luterana en Italia Holger Milkau

ROMA, jueves 20 de noviembre de 2008 (ZENIT.org).- La catequesis que ofreció este miércoles Benedicto XVI sobre la justificación, en la que analizó la teología de Martín Lutero, ha suscitado comentarios positivos por parte de hijos de la Reforma que él fundó.

El decano de la Iglesia Evangélica Luterana en Italia, Holger Milkau, ha confesado: "siempre es un gusto escuchar al Papa hablar de Lutero, sobre todo si afronta argumentos que se comparten".

El pontífice dedicó la audiencia general a la doctrina sobre la justificación, tema central en la enseñanza de san Pablo.

"Cristo nos hace justos", dijo el Papa. "Ser justo quiere simplemente decir estar con Cristo y en Cristo. Esto basta. No hacen falta otras observancias".

Milkau aprueba este enunciado del pontífice, aplaudiendo también la interpretación que hizo de uno de los puntos centrales de la doctrina de Martí Lutero (1483-1546): la doctrina de la "justificación por la fe".

Lutero, interpretando la carta a los Romanos, se convenció de que el cristiano se salvaría "sólo por la fe" y no por las "obras" que realiza.

Benedicto XVI explicó que "la expresión 'sola fe' de Lutero es verdadera, si no se opone a la fe y a la caridad, al amor".

Según el decano luterano, "para los protestantes no hay problema a la hora de afirmar que el ágape es realización en la comunión con Cristo".

Ahora bien, siguiendo sus propias fuentes teológicas, Milkau propone con una visión protestante ampliar "esta reflexión también al problema de la iglesia. Las palabras del Papa podrían también significar que para estar en Cristo no hace falta pertenecer a la misma iglesia, pues el ágape es el elemento esencial de la comunión con Cristo".

Y sigue diciendo: "la justificación por la e y no por las obras ha sido acogida y aceptada ya como base del credo cristiano. El Papa, sin embargo, ha expresado un 'si', y no podía ser de otro modo. Este 'si' lo ve en el peligro del libertinaje que niega Pablo y, con él, también Lutero. La fe tiene que tener una consecuencia, que, según los luteranos, se expresa en el compromiso por la libertad del prójimo, compromiso a veces difícil y lleno de sufrimiento".

"Desde nuestro punto de vista --dice Milkau--, no es por tanto suficiente definir por decreto lo que es bueno y condenar lo que no lo es. Por el contrario, hay que incentivar la capacidad de juicio para ser cada vez más autónomos y responsables, pero al mismo tiempo conscientes de ser falibles también en el amor. 'Sola fide' no significa no fiarse de los propios poderes, sino esperar todo de Dios".

El 31 de octubre de 1999 se firmó la Declaración conjunta sobre la Doctrina de la Justificación entre la Iglesia católica y la Federación Luterana Mundial, que superaba desde el punto de vista doctrina una de las causas fundamentales que provocó la separación de Lutero.

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DOCUMENTACION

Benedicto XVI explica cómo entendía san Pablo la justificación

Hoy durante la audiencia general

CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 19 de noviembre de 2008 (ZENIT.org).- Ofrecemos a continuación el texto íntegro de la catequesis pronunciada este miércoles por el Papa Benedicto XVI durante la audiencia general en la Plaza de San Pedro.

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Queridos hermanos y hermanas:

En el camino que estamos recorriendo bajo la guía de san Pablo, queremos ahora detenernos en un tema que está en el centro de las controversias del siglo de la Reforma: la cuestión de la justificación. ¿Cómo llega a ser un hombre justo a los ojos de Dios? Cuando Pablo encontró al resucitado en el camino de Damasco era un hombre realizado: irreprensible en cuanto a la justicia derivada de la Ley (cfr Fil 3,6), superaba a muchos de sus coetáneos en la observancia de las prescripciones mosaicas y era celoso en conservar las tradiciones de sus padres (cfr Gal 1,14). La iluminación de Damasco le cambió radicalmente la existencia: comenzó a considerar todos sus méritos, logros de una carrera religiosa integrísima, como "basura" frente a la sublimidad del conocimiento de Jesucristo (cfr Fil 3,8). La Carta a los Filipenses nos ofrece un testimonio conmovedor del paso de Pablo de una justicia fundada en la Ley y conseguida con la observancia de las obras prescritas, a una justicia basada en la fe en Cristo: había comprendido que cuanto hasta ahora le había parecido una ganancia, en realidad frente a Dios era una pérdida, y había decidido por ello apostar toda su existencia en Jesucristo (cfr Fil 3,7). El tesoro escondido en el campo y la perla preciosa en cuya posesión invierte todo lo demás ya no eran las obras de la Ley, sino Jesucristo, su Señor.

La relación entre Pablo y el Resucitado llegó a ser tan profunda que le impulsó a afirmar que Cristo no era solamente su vida, sino su vivir, hasta el punto de que para poder alcanzarlo incluso la muerte era una ganancia (cfr Fil 1,21). No es que despreciase la vida, sino que había comprendido que para él el vivir ya no tenía otro objetivo, y por tanto ya no tenía otro deseo que alcanzar a Cristo, como en una competición atlética, para estar siempre con Él: el Resucitado se había convertido en el principio y el fin de su existencia, el motivo y la meta de su carrera. Sólo la preocupación por el crecimiento en la fe de aquellos a los que había evangelizado y la solicitud por todas las Iglesias que había fundado (cfr 2 Cor 11,28) le inducían a desacelerar la carrera hacia su único Señor, para esperar a los discípulos, para que pudieran correr a la meta con él. Si en la anterior observancia de la Ley no tenía nada que reprocharse desde el punto de vista de la integridad moral, una vez alcanzado por Cristo prefería no juzgarse a sí mismo (cfr 1 Cor 4,3-4), sino que se limitaba a correr para conquistar a Aquél por el que había sido conquistado (cfr Fil 3,12).

A causa de esta experiencia personal de la relación con Jesús, Pablo coloca en el centro de su Evangelio una irreducible oposición entre dos recorridos alternativos hacia la justicia: uno construido sobre las obras de la Ley, el otro fundado sobre la gracia de la fe en Cristo. La alternativa entre la justicia por las obras de la Ley y la justicia por la fe en Cristo se convierte así en uno de los temas dominantes que atraviesan sus cartas: "Nosotros somos judíos de nacimiento y no gentiles pecadores; a pesar de todo, conscientes de que el hombre no se justifica por las obras de la Ley sino por la fe en Jesucristo, también nosotros hemos creído en Cristo Jesús a fin de conseguir la justificación por la fe en Cristo, y no por las obras de la Ley, pues por las obras de la ley nadie será justificado" (Gal 2,15-16). Y a los cristianos de Roma les reafirma que "todos pecaron y están privados de la gloria de Dios, y son justificados por el don de su gracia, en virtud de la redención realizada en Cristo Jesús" (Rm 3,23-24). Y añade: "Pensamos que el hombre es justificado por la fe, independientemente de las obras de la Ley" (Ibid 28). Lutero tradujo este pasaje como "justificado sólo por la fe". Volveré sobre esto al final de la catequesis. Antes debemos aclarar qué es esta "Ley" de la que hemos sido liberados y qué son esas "obras de la Ley" que no justifican. La opinión --que se repetirá en la historia--, según la cual se trataba de la ley moral, y que la libertad cristiana consistía, por tanto, en la liberación de la ética, existía ya en la comunidad de Corinto. Así, en Corinto circulaba la palabra "panta mou estin" (todo me es lícito). Es obvio que esta interpretación es errónea: la libertad cristiana no es libertinaje, la liberación de la que habla san Pablo no es liberarse de hacer el bien.

¿Pero qué significa por tanto la Ley de la que hemos sido liberados y que no salva? Para san Pablo, como para todos sus contemporáneos, la palabra Ley significaba la Torá en su totalidad, es decir, los cinco libros de Moisés. La Torá implicaba, en la interpretación farisaica, la que había estudiado y hecho suya Pablo, un conjunto de comportamientos que iban desde el núcleo ético hasta las observancias rituales y cultuales que determinaban sustancialmente la identidad del hombre justo. Particularmente la circuncisión, la observancia acerca del alimento puro y generalmente la pureza ritual, las reglas sobre la observancia del sábado, etc. Comportamientos que aparecen a menudo en los debates entre Jesús y sus contemporáneos. Todas estas observancias que expresan una identidad social, cultural y religiosa, habían llegado a ser singularmente importantes en el tiempo de la cultura helenística, empezando desde el siglo III a.C. Esta cultura, que se había convertido en la cultura universal de entonces, era una cultura aparentemente racional, una cultura politeísta aparentemente tolerante, que ejercía una fuerte presión de uniformidad cultural y amenazaba así la identidad de Israel, que estaba políticamente obligado a entrar en esta identidad común de la cultura helenística con la consiguiente pérdida de su propia identidad, perdiendo así también la preciosa heredad de la fe de sus Padres, la fe en el único Dios y en las promesas de Dios.

Contra esta presión cultural, que amenazaba no sólo a la identidad israelita, sino también a la fe en el único Dios y en sus promesas, era necesario crear un muro de distinción, un escudo de defensa que protegiera la preciosa heredad de la fe; este muro consistía precisamente en las observancias y prescripciones judías. Pablo, que había aprendido estas observancias precisamente en su función defensiva del don de Dios, de la heredad de la fe en un único Dios, veía amenazada esta identidad por la libertad de los cristianos: por esto les perseguía. En el momento de su encuentro con el Resucitado entendió que con la resurrección de Cristo la situación había cambiado radicalmente. Con Cristo, el Dios de Israel, el único Dios verdadero, se convertía en el Dios de todos los pueblos. El muro --así lo dice Carta a los Efesios-- entre Israel y los paganos ya no era necesario: es Cristo quien nos protege contra el politeísmo y todas sus desviaciones; es Cristo quien nos une con y en el único Dios; es Cristo quien garantiza nuestra verdadera identidad en la diversidad de las culturas, y es él el que nos hace justos. Ser justo quiere decir sencillamente estar con Cristo y en Cristo. Y esto basta. Ya no son necesarias otras observancias. Por eso la expresión "sola fide" de Lutero es cierta si no se opone la fe a la caridad, al amor. La fe es mirar a Cristo, encomendarse a Cristo, unirse a Cristo, conformarse a Cristo, a su vida. Y la forma, la vida de Cristo es el amor; por tanto creer es conformarse con Cristo y entrar en su amor. Por eso san Pablo en la Carta a los Gálatas, en la que sobre todo ha desarrollado su doctrina sobre la justificación, habla de la fe que obra por medio de la caridad (cfr Gal 5,14).

Pablo sabe que en el doble amor a Dios y al prójimo está presente y cumplida toda la Ley. Así en la comunión con Cristo, en la fe que crea la caridad, toda la Ley se realiza. Somos justos cuando entramos en comunión con Cristo, que es amor. Veremos lo mismo en el Evangelio del próximo domingo, solemnidad de Cristo Rey. Es el Evangelio del juez cuyo único criterio es el amor. Lo que pide es sólo esto: ¿Tú me has visitado cuando estaba enfermo? ¿Cuando estaba en la cárcel? ¿Me has dado de comer cuando tenía hambre, o me has vestido cuando estaba desnudo? Y así la justicia se decide en la caridad. Así, al término de este Evangelio, podemos decir: sólo amor, sólo caridad. Pero no hay contradicción entre este Evangelio y san Pablo. Es la misma visión, según la cual, la comunión con Cristo, la fe en Cristo crea la caridad. Y la caridad es la realización de la comunión con Cristo. Así, si estamos unidos a Él somos justos, y no hay otra forma.

Al final, podemos sólo rezar al Señor para que nos ayude a creer. Creer realmente; creer se convierte así en vida, unidad con Cristo, transformación de nuestra vida. Y así, transformados por su amor, por el amor a Dios y al prójimo, podemos ser realmente justos a los ojos de Dios.

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Noticias desde la Parroquia de Fátima

17 de noviembre de 2008 - Año XI - N° 398

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NUESTRA DIOCESIS

La droga entró en tu casa?

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22 DE NOVIEMBRE DE 19 A 21 hrs.

 

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011-4953 3539-email:naranonarg@...

grupos libres y gratuitos

LOS ESPERAMOS, gracias por ayudarnos a Difundir la Reunion!

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Retiro de Navidad para jóvenes

ORGANIZA: Casa de Ejercicios Espirituales Monseñor Aguirre  

 

Fecha: Viernes 19 de diciembre 19.30 hs hasta el domingo 21 al mediodía

Lugar: Casa de Ejercicios Espirituales Mons. Aguirre (Santa Rosa 2341, Victoria)

Predican: P. Pancho Peña y Hnas. Misioneras Diocesanas

Informes e inscripción: en Mñor. Aguirre, tel: 4512-4365/ 4580-0450, mail: casaejercicios@...

Por cualquier otra información, la oficina de pastoral juventud está abierta todos los días de 17 a 20 hs, y los teléfonos son 4747-0277/ 4512-3851, dirección: Ituzaingo 90

nueva direccion de mail:
eqjuventud@...
página
WEB: www.depastoraljuventud.org

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Seminario Catequístico Teológico

Santa Teresa del Niño Jesús

Inscripciones 2009

Formación en la fe para adultos

Nuevo plan de estudio.

Duración: 3 años

Título: catequista de niños, adolescentes y adultos (se admiten alumnos oyentes)

Se cursa: los miércoles de 18.00 a 22.20 hs

2008: las inscripciones comienzan el 19 de noviembre hasta el 17 de diciembre

2009: se retoman las actividades y las inscripciones el 18 de febrero

Las clases comienzan el 4 de marzo

Informes e inscripción: Rodríguez Peña 765 - Martínez

Miércoles de 18.00 a 21.30 hs.

4 512-2143

seminariodecanatomartinez@... 

Están abiertas también las inscripciones para el proseminario de teología.

Para más detalles www.seminariostateresa.com.ar

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ARGENTINA

El Episcopado presentará documento sobre el Bicentenario

Buenos Aires, 13 Nov. 08 (AICA)

Los obispos que participan de la 96ª Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Argentina, que hasta el sábado sesiona en la casa de ejercicios espirituales El Cenáculo – La Montonera, de Pilar, presentará mañana en rueda de prensa, a las 11.45, el texto del documento “Hacia un Bicentenario en justicia y solidaridad”.

El director de la Oficina de Prensa del Episcopado, presbítero Jorge Oesterheld, anticipó a AICA que se tratará de un texto “importante” sobre orientaciones para los argentinos se encaminen a la celebración de la fecha patria y que tendrá “al menos 12 carillas” de extensión.

Asimismo, precisó que tras presentar "aportes para una nueva Nación", refiere a la celebración del próximo bicentenario invitando a celebrarlo con un nuevo proyecto de país, un amplio acuerdo sobre políticas públicas y con liderazgos caracterizados por la actitud de servicio. Finalmente se señalan "las nuevas angustias que desafían" y se proponen las "metas a alcanzar a la luz del bicentenario".

El documento será presentado por el obispo de San Isidro y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, monseñor Jorge Casaretto; el obispo de San Martín y presidente de la Comisión Episcopal de Fe y Cultura, monseñor Guillermo Rodríguez-Melgarejo; y el obispo auxiliar de Buenos Aires y secretario general del Episcopado, monseñor Enrique Eguía Seguí.

A lo largo de las sesiones, en la que hubo elecciones estatutarias, los obispos también intercambiaron opiniones sobre la animación para la Misión Continental y el plan de formación para los diáconos permanentes en el país. Además, escucharon informes de las comisiones episcopales de Catequesis y Liturgia, y el Consejo de Asuntos Económicos.

Presidentes de comisiones

El plenario electivo votó ayer a la totalidad de los presidentes de las comisiones episcopales.

Tras la elección de la Comisión Ejecutiva que presidirá el cardenal Jorge Mario Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires y primado de la Argentina, durante el trienio 2008-2011, los prelados votaron lo siguiente:

Comisión Episcopal de Fe y Cultura: monseñor Guillermo Rodríguez Melgarejo, obispo de San Martín.

Comisión Episcopal de Catequesis y Pastoral Bíblica: monseñor Luis Eichhorn, obispo de Morón

Comisión Episcopal de Ministerios: monseñor Carlos Franzini, obispo de Rafaela.

Comisión Episcopal de Vida Consagrada: monseñor Virginio Bressanelli, dehoniano, Comodoro Rivadavia.

Comisión Episcopal de Liturgia: monseñor Mario A. Cargnello, arzobispo de Salta.

Comisión Episcopal de Pastoral Social: monseñor Jorge Casaretto, obispo de San Isidro.

Comisión Episcopal de Educación Católica: monseñor Héctor Aguer, arzobispo de La Plata.

Comisión Episcopal de Apostolado Laico y Pastoral Familiar: monseñor Rubén Martínez, obispo de Posadas.

Comisión Episcopal de Comunicación Social: monseñor Agustín Radrizzani, arzobispo de Mercedes-Luján.

Consejo de Asuntos Económicos: monseñor Joaquín Sucunza, obispo auxiliar de Buenos Aires.

Comisión Episcopal de Misiones: monseñor José Vicente Conejero Gallego, obispo de Formosa.

Comisión Episcopal de Ecumenismo, Relaciones con el Judaísmo y otras Religiones: monseñor Carlos Humberto Malfa, obispo de Chascomús.

Comisión Episcopal de Pastoral Aborigen: monseñor Fernando Maletti, obispo de San Carlos de Bariloche.

Comisión Episcopal de Iglesias Orientales: monseñor Abdo Arbach

Comisión Episcopal de Ayuda a las Regiones Más Necesitadas: monseñor Adolfo Uriona, obispo de Añatuya.

Comisión Episcopal de Migraciones y Turismo: monseñor Rubén Frassia, obispo de Avellaneda-Lanús.

Comisión Episcopal de Pastoral Universitaria: monseñor Roberto Rodríguez, obispo de La Rioja.

Comisión Episcopal de Caritas Argentina: monseñor Fernando María Bargalló, obispo de Merlo-Moreno.

Comisión Episcopal de Pastoral de la Salud: monseñor Luis Stöckler, obispo de Quilmes.

Comisión Episcopal de Pastoral Penitenciaria: monseñor Héctor S. Cardelli, obispo de San Nicolás de los Arroyos.

Asesor Nacional de Justicia y Paz: monseñor Jorge Casaretto, obispo de San Isidro.

Delegado para la Pastoral de Santuarios: monseñor Luis Urbanc, obispo de Catamarca.

Delegado para la Causa de los Santos: monseñor Santiago Olivera, obispo de Cruz del Eje.

Delegado para los Congresos Eucarísticos: monseñor Domingo Castagna, arzobispo emérito de Corrientes.+

AICA - Toda la información puede ser reproducida parcial o totalmente, citando la fuente

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Ser misioneros también es colaborar por el bien común

Pilar (Buenos Aires), 14 Nov. 08 (AICA) 

Los obispos Guillermo Rodríguez-Melgarejo, Jorge Casaretto y Enrique Eguía Seguí

Este mediodía se llevó a cabo la anunciada conferencia de prensa para presentar el documento “Hacia un Bicentenario en justicia y solidaridad (2010-2016)”, que los obispos argentinos realizaron en el marco de la 96ª Asamblea Plenaria.

Participaron del encuentro con los periodistas monseñor Jorge Casaretto, obispo de San Isidro y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social; monseñor Guillermo Rodríguez-Melgarejo, obispo de San Martín y presidente de la Comisión Episcopal de Fe y Cultura,  y monseñor Enrique Eguía Seguí, obispo auxiliar de Buenos Aires y flamante secretario general del Episcopado.

Monseñor Casaretto reiteró que la Argentina necesita “un proyecto de país”, pero aclaró que en la tarea de construir un país si excluídos “estamos involucrados todos”.

Tras marcar distintos aspectos del documento, indicó que “no es un programa de la Iglesia sino pautas que ofrecemos al país. Son líneas, metas, que deberían estar incluídas en un proyecto de país”. Y precisó: “Buscan ser un despertador y un instrumento de trabajo”.

Puntualizó además que el documento constituye “una invitación a todos, sin abrir juicio contra nadie. No nos interesa juzgar lo que pasa sino invitar a una nueva etapa, superando las del pasado”.

Por su parte monseñor Rodríguez-Melgarejo, al ser consultado sobre los proyectos de despenalización del aborto que se están tratando en el Congreso, aseguró que “el derecho a la vida es un derecho humano fundamental, por eso la Iglesia no se va a cansar de pedir por él y, con el debido respeto, exigirlo”.

Por último, monseñor Eguía Seguí explicó que ser misioneros “también es colaborar por el bien común y la comunión de todos”, como se propone desde este documento.+

AICA - Toda la información puede ser reproducida parcial o totalmente, citando la fuente

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El gran objetivo: erradicar la pobreza y la exclusión

Pilar (Buenos Aires), 14 Nov. 08 (AICA): “Con vistas al Bicentenario 2010-2016, creemos que existe la capacidad para proyectar, como prioridad nacional, la erradicación de la pobreza y el desarrollo integral de todos. Anhelamos poder celebrar un Bicentenario con justicia e inclusión social. Estar a la altura de este desafío histórico, depende de cada uno de los argentinos”. Así lo expresa el documento presentado hoy en el marco de la 96ª Asamblea Plenaria que desde el pasado lunes hasta mañana se desarrolla en El Cenáculo, en La Montonera, (Pilar, provincia de Buenos Aires) y que lleva por título: “Hacia un Bicentenario en justicia y solidaridad (2010-2016)”.

El trabajo fue presentado al mediodía en una conferencia de prensa de la que participaron los obispos Jorge Casaretto (San Isidro), Guillermo Rodríguez-Melgarejo (San Martín) y Enrique Eguía Seguí (auxiliar de Buenos Aires).

Tras retomar una afirmación expresada en un documento anterior: “La gran deuda de los argentinos es la deuda social”, los obispos afirman: “No se trata solamente de un problema económico o estadístico. Es, primariamente, un problema moral que nos afecta en nuestra dignidad más esencial y requiere que nos decidamos a un mayor compromiso ciudadano. Pero sólo habrá logros estables por el camino del diálogo y del consenso a favor del bien común, si tenemos particularmente en cuenta a nuestros hermanos más pobres y excluidos”.

Hacia el Bicentenario

En este contexto ofrecen sus aportes “como hombres de fe y pastores de la Iglesia.

En primer lugar se refieren a la celebración del Bicentenario: “Estamos agradecidos por nuestro país y por las personas que lo forjaron, y recordamos la presencia de la Iglesia en aquellos momentos fundacionales”, sin embargo, advierten que “cuando se celebró el primer Centenario de estos grandes acontecimientos, nuestra Nación aparecía en el concierto de los pueblos como una tierra promisoria y acogedora” hoy, “en vísperas de la celebración del Bicentenario, la realidad y el ánimo no son iguales”.

Subrayan también la posibilidad de “crecer sanamente como Nación si reafirmamos nuestra identidad común”, sostienen que estamos “ante una oportunidad única” y advierten: “Podemos aprovecharla, privilegiando la construcción del bien común, o malgastarla con nuestros intereses egoístas y posturas intransigentes que nos fragmentan y dividen”.

En cuanto a la necesidad de “hablar de un proyecto de país”, los obispos califican de “indispensable procurar consensos fundamentales que se conviertan en referencias constantes para la vida de la Nación, y puedan subsistir más allá de los cambios de gobierno”.

“Necesitamos aceptar que toda democracia padece momentos de conflictividad -dice el documento-. En esas situaciones complejas, alimentar la confrontación puede parecer el camino más fácil. Pero el modo más sabio y oportuno de prevenirlas y abordarlas es procurar consensos a través del diálogo”.

Y añade que en este tiempo, “donde la crisis de la economía global implica el riesgo de un nuevo crecimiento de la inequidad, que nos exige tomar conciencia sobre la ‘dimensión social y política del problema de la pobreza’. En este sentido, la promoción de políticas públicas es una nueva forma de opción por nuestros hermanos más pobres y excluidos”.

Al insistir nuevamente sobre la necesidad del diálogo, aclaran que “nunca llegaremos a la capacidad de dialogar sin una sincera reconciliación” y que “se requiere renovar una confianza mutua que no excluya la verdad y la justicia.

Las heridas abiertas en nuestra historia, de las cuales también nos sentimos responsables, pueden cicatrizar si evitamos las parcialidades. Porque mientras haya desconfianzas, éstas impedirán crecer y avanzar, aunque las propuestas que se hagan sean técnicamente buenas. Todos debemos ser co-responsables de la construcción del bien común”.

También se refiere a un nuevo “estilo de liderazgo” que implica la concepción del “poder como servicio”. En ese sentido afirma: “No habrá cambios profundos si no renace, en todos los ambientes y sectores, una intensa mística del servicio, que ayude a despertar nuevas vocaciones de compromiso social y político. El verdadero liderazgo supera la omnipotencia del poder y no se conforma con la mera gestión de las urgencias”.

Y enumera “algunos valores propios de los auténticos líderes: la integridad moral, la amplitud de miras, el compromiso concreto por el bien de todos, la capacidad de escucha, el interés por proyectar más allá de lo inmediato, el respeto de la ley, el discernimiento atento de los nuevos signos de los tiempos y, sobre todo, la coherencia de vida”. Asimismo declara como “uno de los mayores desafíos de nuestro tiempo” el de “recuperar el valor de toda sana militancia”.

Nuevas angustias que nos desafían

A continuación, el documento menciona las “nuevas angustias que nos desafían”, entre las que destaca la presencia de “sobrantes y desechables” como “formas inéditas de pobreza y exclusión”, que son “esclavitudes modernas que desafían de un modo nuevo a la creatividad, la participación y la organización del compromiso cristiano y ciudadano”. Por ello reafirmar que su “criterio de priorización será siempre la persona humana, que ha recibido de Dios mismo una incomparable e inalienable dignidad”.

En relación con la economía, reconocen “una recuperación en la reducción de los niveles de pobreza e indigencia después de la crisis de 2001-2002. Pero también es verdad que no se ha logrado reducir sustancialmente el grado de la inequidad social. Junto a una mejora en los índices de desempleo, el flagelo del trabajo informal sigue siendo un escollo agobiante para la real promoción de millones de argentinos”.

También “es grave la situación de la educación en nuestra patria”, les “preocupa la subsistencia del gravísimo problema del endeudamiento del Estado” que lleva a que los pagos de la deuda externa condicionen “gravemente los esfuerzos que debieran realizarse para saldar la deuda social”.

Asimismo, lamentan que no se haya podido “erradicar un histórico clima de corrupción” y califican de “preocupante la situación de los adolescentes y jóvenes que no estudian ni trabajan, a los que la pobreza les dificulta el desarrollo integral de sus capacidades, quedando a merced de propuestas fáciles o escapistas. Es escandaloso el creciente consumo de drogas que hace estragos cada vez a más temprana edad. En todo el país se ha multiplicado la oferta del juego. La población se ve afectada por la violencia y la inseguridad que se manifiestan de variadas maneras”.

Metas prioritarias para la construcción del bien común

A continuación, los pastores proponen “algunas metas que estimamos prioritarias para la construcción del bien común”:

“Recuperar el respeto por la familia y por la vida en todas sus formas”; “avanzar en la reconciliación entre sectores y en la capacidad de diálogo”; “alentar el paso de habitantes a ciudadanos responsables”; “fortalecer las instituciones republicanas, el Estado y las organizaciones de la sociedad”; “mejorar el sistema político y la calidad de la democracia”; “afianzar la educación y el trabajo como claves del desarrollo y de la justa distribución de los bienes”; “implementar políticas agroindustriales para un desarrollo integral”; “promover el federalismo” y “profundizar la integración en la Región”.

En cuanto a la propuesta de “mejorar el sistema político y la calidad de la democracia” el documento asegura: “Es imperioso dar pasos para concretar la indispensable y tan reclamada reforma política. También para afianzar la orgánica vitalidad de los diversos partidos y para formar nuevos dirigentes, reconociendo que las estructuras nuevas no producirán cambios significativos y estables sin dirigentes renovados, forjados en el aprecio y el ejercicio constante de los valores sociales. Sobre todo, es imprescindible lograr que toda la ciudadanía pueda tener una mayor participación en la solución de los problemas, para que así se supere el recurso al reclamo esporádico y agresivo y se puedan encauzar propuestas más creativas y permanentes. De este modo construiremos una democracia no sólo formal, sino real y participativa”.+

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DOCUMENTACION

Benedicto XVI: la parusía, fuente de certeza y de valor para el cristiano

Intervención en la audiencia general
CIUDAD DEL VATICANO, miércoles, 12 noviembre 2008 (ZENIT.org).- Ofrecemos a continuación el texto íntegro de la catequesis pronunciada este miércoles por el Papa Benedicto XVI con ocasión de la Audiencia General, celebrada esta mañana en la Plaza de San Pedro.

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Queridos hermanos y hermanas.

el tema de la resurrección, sobre el que nos detuvimos la semana pasada, abre una nueva perspectiva, la de la espera de la vuelta del Señor, y por ello nos lleva a reflexionar sobre la relación entre el tiempo presente, tiempo de la Iglesia y del Reino de Cristo, y el futuro (éschaton) que nos espera, cuando Cristo entregará el Reino al Padre (cfr 1 Cor 15,24). Todo discurso cristiano sobre las realidades últimas, llamado escatología, parte siempre del acontecimiento de la resurrección: en este acontecimiento las realidades últimas ya han empezado y, en un cierto sentido, ya están presentes.

Probablemente en el año 52 san Pablo escribió la primera de sus cartas, la primera Carta a los Tesalonicenses, donde habla de esta vuelta de Jesús, llamada parusía, adviento, nueva y definitiva y manifiesta presencia (cfr 4,13-18). A los Tesalonicenses, que tienen sus dudas y problemas, el Apóstol escribe así: "si creemos que Jesús murió y que resucitó, de la misma manera Dios llevará consigo a quienes murieron en Jesús" (4,14). Y continua: "los que murieron en Cristo resucitarán en primer lugar. Después nosotros, los que vivamos, los que quedemos, seremos arrebatados en nubes, junto con ellos, al encuentro del Señor en los aires" (4,16-17). Pablo describe la parusía de Cristo con acentos muy vivos y con imágenes simbólicas, pero que transmiten un mensaje sencillo y profundo: al final estaremos siempre con el Señor. Este es, más allá de las imágenes, el mensaje esencial: nuestro futuro es "estar con el Señor"; en cuanto creyentes, en nuestra vida nosotros ya estamos con el Señor; nuestro futuro, la vida eterna, ya ha comenzado.

En la segunda Carta a los Tesalonicenses, Pablo cambia la perspectiva; habla de acontecimientos negativos, que deberán preceder al final y conclusivo. No hay que dejarse engañar -dice- como si el día del Señor fuese verdaderamente inminente, según un cálculo cronológico: "Por lo que respecta a la Venida de nuestro Señor Jesucristo y a nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos, que no os dejéis alterar tan fácilmente en vuestros ánimos, ni os alarméis por alguna manifestación del Espíritu, por algunas palabras o por alguna carta presentada como nuestra, que os haga suponer que está inminente el Día del Señor. Que nadie os engañe de ninguna manera" (2,1-3). La continuación de este texto anuncia que antes de la llegada del Señor estará la apostasía y se revelará el no mejor identificado "hombre inicuo", el "hijo de la perdición" (2,3), que la tradición llamará después el Anticristo. Pero la intención de esta Carta de san Pablo es sobre todo práctica; escribe: "cuando estábamos entre vosotros os mandábamos esto: si alguno no quiere trabajar, que tampoco coma. Porque nos hemos enterado de que hay entre vosotros algunos que viven desordenadamente, sin trabajar nada, pero metiéndose en todo. A esos les mandamos y les exhortamos en el Señor Jesucristo a que trabajen con sosiego para comer su propio pan" (3, 10-12). En otras palabras, la espera de la parusía de Jesús no dispensa del trabajo en este mundo, sino al contrario, crea responsabilidades ante el Juez divino sobre nuestro actuar en este mundo. Precisamente así crece nuestra responsabilidad de trabajar en y para este mundo. Veremos lo mismo el próximo domingo en el Evangelio de los talentos, donde el Señor nos dice que ha confiado talentos a todos y el Juez nos pedirá cuentas de ellos diciendo: ¿Habéis traído fruto? Por tanto la espera de su venida implica responsabilidad hacia este mundo.

La misma cosa y el mismo nexo entre parusía - vuelta del Juez-Salvador - y nuestro compromiso en la vida aparece en otro contexto y con aspectos nuevos en la Carta a los Filipenses. Pablo está en la cárcel y espera la sentencia, que puede ser de condena a muerte. En esta situación piensa en su futuro estar con el Señor, pero piensa también en la comunidad de Filipos, que necesita a su padre, Pablo, y escribe: "para mí la vida es Cristo, y la muerte, una ganancia. Pero si el vivir en la carne significa para mí trabajo fecundo, no sé qué escoger... Me siento apremiado por las dos partes: por una parte, deseo partir y estar con Cristo, lo cual, ciertamente, es con mucho lo mejor; mas por otra parte, quedarme en la carne es más necesario para vosotros. Y, persuadido de esto, sé que me quedaré y permaneceré con todos vosotros para progreso y gozo de vuestra fe, a fin de que tengáis por mi causa un nuevo motivo de orgullo en Cristo Jesús, cuando yo vuelva a estar entre vosotros" (1, 21-26).

Pablo no tiene miedo a la muerte, al contrario: esta indica de hecho el completo ser con Cristo. Pero Pablo participa también de los sentimientos de Cristo, el cual no ha vivido para sí mismo, sino para nosotros. Vivir para los demás se convierte en el programa de su vida y por ello muestra su perfecta disponibilidad a la voluntad de Dios, a lo que Dios decida. Está disponible sobre todo, también en el futuro, a vivir en la tierra para los demás, a vivir por Cristo, a vivir por su presencia viva y así para la renovación del mundo. Vemos que este ser suyo con Cristo crea a gran libertad interior: libertad ante la amenaza de la muerte, pero libertad también ante todas las tareas y los sufrimientos de la vida. Estaba sencillamente disponible para Dios y realmente libre.

Y pasamos ahora, tras haber examinado los diversos aspectos de la espera de la parusía de Cristo, a preguntarnos: ¿cuáles son las actitudes fundamentales del cristiano hacia las realidades últimas: la muerte, el fin del mundo? La primera actitud es la certeza de que Jesús ha resucitado, está con el Padre, y por eso está con nosotros, para siempre. Y nadie es más fuerte que Cristo, porque Él está con el Padre, está con nosotros. Por eso estamos seguros, liberados del miedo. Este era un efecto esencial de la predicación cristiana. El miedo a los espíritus, a los dioses, estaba difundido en todo el mundo antiguo. Y también hoy los misioneros, junto con tantos elementos buenos de las religiones naturales, encuentran el miedo a los espíritus, a los poderes nefastos que nos amenazan. Cristo vive, ha vencido a la muerte y ha vencido a todos estos poderes. Con esta certeza, con esta libertad, con esta alegría vivimos. Este es el primer aspecto de nuestro vivir hacia el futuro.

En segundo lugar, la certeza de que Cristo está conmigo. Y de que en Cristo el mundo futuro ya ha comenzado, esto da también certeza de la esperanza. El futuro no es una oscuridad en la que nadie se orienta. No es así. Sin Cristo, también hoy para el mundo el futuro está oscuro, hay miedo al futuro, mucho miedo al futuro. El cristiano sabe que la luz de Cristo es más fuerte y por eso vive en una esperanza que no es vaga, en una esperanza que da certeza y valor para afrontar el futuro.

Finalmente, la tercera actitud. El Juez que vuelve -es juez y salvador a la vez- nos ha dejado la tarea de vivir en este mundo según su modo de vivir. Nos ha entregado sus talentos. Por eso nuestra tercera actitud es: responsabilidad hacia el mundo, hacia los hermanos ante Cristo, y al mismo tiempo también certeza de su misericordia. Ambas cosas son importantes. No vivimos como si el bien y el mal fueran iguales, porque Dios solo puede ser misericordioso. Esto sería un engaño. En realidad, vivimos en una gran responsabilidad. Tenemos los talentos, tenemos que trabajar para que este mundo se abra a Cristo, sea renovado. Pero incluso trabajando y sabiendo en nuestra responsabilidad que Dios es el juez verdadero, estamos seguros también de que este juez es bueno, conocemos su rostro, el rostro de Cristo resucitado, de Cristo crucificado por nosotros. Por eso podemos estar seguros de su bondad y seguir adelante con gran valor.

Un dato ulterior de la enseñanza paulina sobre la escatología es el de la universalidad de la llamada a la fe, que reúne a judíos y gentiles, es decir, a los paganos, como signo y anticipación de la realidad futura, por lo que podemos decir que estamos sentados ya en el cielo con Jesucristo, pero para mostrar a los siglos futuros la riqueza de la gracia (cfr Ef 2,6s): el después se convierte en un antes para hacer evidente el estado de realización incipiente en que vivimos. Esto hace tolerables los sufrimientos del momento presente, que no son comparables a la gloria futura (cfr Rm 8,18). Se camina en la fe y no en la visión, y aunque fuese preferible exiliarse del cuerpo y habitar con el Señor, lo que cuenta en definitiva, morando en el cuerpo o saliendo de él, es ser agradable a Dios (cfr 2 Cor 5,7-9).

Finalmente, un último punto que quizás parece un poco difícil para nosotros. San Pablo en la conclusión de su segunda Carta a los Corintios repite y pone en boca también a los Corintios una oración nacida en las primeras comunidades cristianas del área de Palestina: Maranà, thà! que literalmente significa "Señor nuestro, ¡ven!" (16,22). Era la oración de la primera comunidad cristiana, y también el último libro del Nuevo testamento, el Apocalipsis, se cierra con esta oración: "¡Señor, ven!". ¿Podemos rezar también nosotros así? Me parece que para nosotros hoy, en nuestra vida, en nuestro mundo, es difícil rezar sinceramente para que perezca este mundo, para que venga la nueva Jerusalén, para que venga el juicio último y el juez, Cristo. Creo que si no nos atrevemos a rezar sinceramente así por muchos motivos, sin embargo de una forma justa y correcta podemos también decir con los primeros cristianos: "¡Ven, Señor Jesús!". Ciertamente, no queremos que venga ahora el fin del mundo. Pero, por otra parte, queremos que termine este mundo injusto. También nosotros queremos que el mundo sea profundamente cambiado, que comience la civilización del amor, que llegue un mundo de justicia y de paz, sin violencia, sin hambre. Queremos todo esto: ¿y cómo podría suceder sin la presencia de Cristo? Sin la presencia de Cristo nunca llegará realmente un mundo justo y renovado. Y aunque de otra manera, totalmente y en profundidad, podemos y debemos decir también nosotros, con gran urgencia y en las circunstancias de nuestro tiempo: ¡Ven, Señor! Ven a tu mundo, en la forma que tu sabes. Ven donde hay injusticia y violencia. Ven a los campos de refugiados, en Darfur y en Kivu del norte, en tantos lugares del mundo. Ven donde domina la droga. Ven también entre esos ricos que te han olvidado, que viven solo para sí mismos. Ven donde eres desconocido. Ven a tu mundo y renueva el mundo de hoy. Ven también a nuestros corazones, ven y renueva nuestra vida, ven a nuestro corazón para que nosotros mismos podamos ser luz de Dios, presencia suya. En este sentido rezamos con san Pablo: ¿Maranà, thà! "¡Ven, Señor Jesús"!, y rezamos para que Cristo esté realmente presente hoy en nuestro mundo y lo renueve.

[Al final de la audiencia, el papa saludó a los peregrinos en varios idiomas

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Noticias desde la Parroquia de Fátima

10 de noviembre de 2008 - Año XI - N° 397

Índice de Noticias

NUESTRA DIOCESIS

CENTRO PABLO VI

Formación - investigación - capacitación -

Vicaría de Pastoral Social - Obispado de San Isidro

Herramientas para el compromiso ciudadano:

Nuevos lenguajes para aprehender la Enseñanza Social de la Iglesia

17 de noviembre

Panelistas: Monseñor Jorge Casaretto, el padre Aníbal Filippini y el doctor Gualberto Baistrocchi, director del Centro Pablo VI.

El Centro Pablo VI continuando con su labor de formación, investigación y capacitación para agentes de pastoral social, grupos y comunidades parroquiales, ha elaborado material bibliográfico y audiovisual como aporte a la nueva misión evangelizadora convocada en el encuentro de nuestros obispos en Aparecida. Para ello los invitamos a la presentación de nuevos logros:

• Una colección de tres volúmenes sobre "Enseñanza Social de la Iglesia" sobre la base de experiencias actuales y enseñanzas sociales que la Iglesia ofrece al pueblo de Dios en cada momento de la historia y con herramientas para la reflexión y el trabajo grupal. En convenio con Editorial Ciudad Nueva

• Siete programas unitarios incorporados en un DVD interactivo para poder trabajar los distintos principios de la Doctrina Social de la Iglesia.

Se realizará el lunes 17 de noviembre; en el teatro del Viejo Concejo de San Isidro, 9 de julio 512; San Isidro, a las 20 horas, con entrada libre y gratuita.

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Asociación Internacional del Teléfono de la Esperanza

15 de Noviembre, Día de la Escucha – 2008 "Año dedicado a Escuchar al Adolescente"

Evitemos hablar "de" adolescentes.

DIALOGUEMOS "CON" ADOLESCENTES!!!

En Buenos Aires, como en todas las sedes europeas y americanas de la Asociación Internacional del Teléfono de la Esperanza, convocamos a la gente a escucharse entre sí.

Escuchar es una destreza que se aprende. Es diferente a OÍR. Es un acto voluntario de amor. Es dejar de lado mis propios ruidos internos, prejuicios y preconceptos, para poner toda mi atención en el otro, en lo que dice, cómo lo dice y en lo que NO DICE.

Celebramos la Semana de la Escucha con las siguientes actividades:

Ø Conferencia de Prensa, el viernes 7 de Noviembre a las 17 hs. Difundir la obra y los objetivos del lema de este año. ROGAMOS CONFIRMAR ASISTENCIA al 4952-1751 de lunes a viernes de 9 a 15 hs.

Ø Cine debate: "La Sociedad de los Poetas Muertos". Sábado 8 de Noviembre, a las 16,30 hs. en Combate de los Pozos 146, Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Coordinación a cargo de la Psicóloga Social Sra. Leonor Peralta, voluntaria de la institución.

Ø Foro "Escuchando al Adolescente". Invitamos a adolescentes y a adultos a participar. El viernes 14 de Noviembre a las 19 hs. en Combate de los Pozos 146, Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Participarán la Presidenta de la Asociación Argentina de Prevención del Suicidio, Lic. Valeria Rodríguez, dialogará con los presentes sobre "Comportamientos suicidas y adolescentes". La Lic. Iliana Díaz, investigadora de la UBA, disertará sobre "Escuchar al adicto". Convocamos a participar en la charla, abriendo un espacio para el debate, las preguntas, un lugar de desarrollo y crecimiento, comprensión y diálogo.

En ambas actividades, de acceso libre y gratuito, se solicita inscripción previa, telefónicamente al 4952-1751 de lunes a viernes de 9 a 21 hs.

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ARGENTINA

Radio María

Córdoba, 6 Nov. 08 (AICA) Radio María Argentina cuenta desde hace varios años con la red orante de Jericó, donde miles de oyentes de la emisora, tanto de nuestro país como del exterior, se reúnen virtualmente para elevar una oración permanente (las 24 horas, todos los días del año), por las intenciones de la Obra Radio María y las de quienes forman parte de esta red, y desde octubre de este año relanzó su red orante en el sitio web www.radiomaria.org.ar. Quienes deseen sumarse a esta red o solicitar mayor información, pueden comunicarse telefónicamente al (0351) 420717 ó al 0810-777-7777, o bien, por correo electrónico a jerico@.... También en la página institucional: www.radiomaria.org.ar pueden encontrar más información.

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Los obispos eligen autoridades del Episcopado argentino

Pilar (Buenos Aires), 10 Nov. 08 (AICA)

Los obispos reunidos en Asamblea Plenaria

Desde hoy y hasta el sábado se realizará en la casa de ejercicios El Cenáculo – La Montonera, de Pilar, su 96ª Asamblea Plenaria, que tendrá carácter electivo.

En la Comisión Ejecutiva pueden ser reelectos todos sus miembros, pero se presupone que cambiará el secretario general dado que monseñor Sergio Fenoy asumió cuando era obispo auxiliar de Rosario y hoy tiene mayores responsabilidades pastorales como obispo de San Miguel. El cardenal Jorge Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires; monseñor Luis Villalba, arzobispo de Tucumán; y monseñor Agustín Radrizzani, arzobispo de Mercedes-Luján, actuales presidente y vicepresidentes, están habilitados estatutariamente para continuar en el cargo un nuevo trienio.

En el resto de las comisiones episcopales no se prevén cambios sustanciales, dado que la mayoría pueden renovar mandato, pero puede haber movimientos entre quienes las integren como miembros.

Las sesiones comenzarán este lunes 10 de noviembre, a las 16, y la misa de apertura presidida por el primado argentino está prevista para las 20.

Tras el intercambio pastoral sobre la realidad del país y de la Iglesia, se comenzará con la elección de la Comisión Ejecutiva, las respectivas comisiones, consejos y delegaciones episcopales.

El temario también incluye un intercambio sobre el documento "Camino al Bicentenario", la animación para la Misión Continental en las diócesis argentinas y la evaluación de un proyecto de Plan de Formación para los Diáconos Permanentes en la Argentina.

El casi centenar de prelados recibirá además informes de las comisiones episcopales de Catequesis y Liturgia, y del Consejo de Asuntos Económicos.

Informes: http://www.cea.org.ar

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DOCUMENTACION

Benedicto XVI: San Pablo, modelo de cómo hacer teología

Hoy durante la audiencia general

CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 5 de noviembre de 2008 (ZENIT.org).- Ofrecemos a continuación el texto íntegro de la catequesis pronunciada este miércoles por el Papa Benedicto XVI durante la audiencia general en la Plaza de San Pedro.

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Queridos hermanos y hermanas:

"Si Cristo no ha resucitado, vacía es nuestra predicación, vacía también vuestra fe... estáis todavía en vuestros pecados" (1 Cor 15,14.17). Con estas fuertes palabras de la primera Carta a los Corintios, san Pablo da a entender qué decisiva importancia atribuye a la resurrección de Jesús. En este acontecimiento, de hecho, está la solución del problema que supone el drama de la Cruz. Por sí sola la Cruz no podría explicar la fe cristiana, al contrario, sería una tragedia, señal de la absurdidad del ser. El misterio pascual consiste en el hecho de que ese Crucificado "ha resucitado el tercer día, según las Escrituras" (1 Cor 15,4) - así atestigua la tradición protocristiana. Aquí está la clave central de la cristología paulina: todo gira alrededor de este centro gravitacional. La entera enseñanza del apóstol Pablo parte desde y llega siempre al misterio de Aquel que el Padre ha resucitado de la muerte. La resurrección es un dato fundamental, casi un axioma previo (cfr 1 Cor 15,12), en base al cual Pablo puede formular su anuncio (kerygma) sintético: Aquel que ha sido crucificado, y que ha manifestado así el inmenso amor de Dios por el hombre, ha resucitado y está vivo en medio de nosotros.

Es importante notar el vínculo entre el anuncio de la resurrección, tal como Pablo lo formula, y aquel que se usaba en las primeras comunidades cristianas prepaulinas. Aquí verdaderamente se puede ver la importancia de la tradición que precede al Apóstol y que él, con gran respeto y atención, quiere a su vez entregar. El texto sobre la resurrección, contenido en el capítulo 15,1-11 de la primera Carta a los Corintios, pone bien de relieve el nexo entre "recibir" y "transmitir". San Pablo atribuye mucha importancia a la formulación literal de la tradición; al término del fragmento que estamos examinando subraya: "Tanto ellos como yo, esto es lo que predicamos" (1 Cor 15,11), poniendo así a la luz la unidad del kerigma, del anuncio para todos los creyentes y para todos aquellos que anunciarán la resurrección de Cristo. La tradición a la que se une es la fuente a la que tender. La originalidad de su cristología no va nunca en detrimento de la fidelidad a la tradición. El kerigma de los Apóstoles preside siempre la reelaboración personal de Pablo; cada una de sus argumentaciones parte de la tradición común, en la que se expresa la fe compartida por todas las Iglesias, que son una sola Iglesia. Y así san Pablo ofrece un modelo para todos los tiempos sobre cómo hacer teología y cómo predicar. El teólogo, el predicador no crean nuevas visiones del mundo y de la vida, sino que están al servicio de la verdad transmitida, al servicio del hecho real de Cristo, de la Cruz, de la resurrección. Su deber es ayudar a comprender hoy, tras las antiguas palabras, la realidad del "Dios con nosotros", y por tanto, la realidad de la vida verdadera.

Aquí es oportuno precisar: san Pablo, al anunciar la resurrección, no se preocupa de presentar una exposición doctrinal orgánica -no quiere escribir prácticamente un manual de teología- sino que afronta el tema respondiendo a dudas y preguntas concretas que le venían propuestas por los fieles; un discurso ocasional, por tanto, pero lleno de fe y de teología vivida. En él se encuentra una concentración de lo esencial: nosotros hemos sido "justificados", es decir, hechos justos, salvados, por el Cristo muerto y resucitado por nosotros. Emerge sobre todo el hecho de la resurrección, sin el cual la vida cristiana sería simplemente absurda. En aquella mañana de Pascua sucedió algo extraordinario, nuevo y, al mismo tiempo muy concreto, contrastado por señales muy precisas, registradas por numerosos testimonios. También para Pablo, como para los otros autores del Nuevo Testamento, la resurrección está unida al testimonio de quien ha hecho una experiencia directa del Resucitado. Se trata de ver y de escuchar no solo con los ojos o con los sentidos, sino también con una luz interior que empuja a reconocer lo que los sentidos externos atestiguan como dato objetivo. Pablo da por ello -como los cuatro Evangelios- relevancia fundamental al tema de las apariciones, que son condición fundamental para la fe en el Resucitado que ha dejado la tumba vacía. Estos dos hechos son importantes: la tumba está vacía y Jesús se apareció realmente. Se constituye así esa cadena de la tradición que, a través del testimonio de los Apóstoles y de los primeros discípulos, llegará a las generaciones sucesivas, hasta nosotros. La primera consecuencia, o el primer modo de expresar este testimonio, es predicar la resurrección de Cristo como síntesis del anuncio evangélico y como punto culminante de un itinerario salvífico. Todo esto Pablo lo hace en distintas ocasiones: se pueden consultar las Cartas y los Hechos de los Apóstoles, donde se ve siempre que el punto esencial para él es ser testigo de la resurrección. Quisiera citar solo un texto: Pablo, arrestado en Jerusalén, está ante el Sanedrín como acusado. En esta circunstancia en la que está en juego para él la muerte o la vida, indica cuál es el sentido y el contenido de toda su preocupación: "por esperar la resurrección de los muertos se me juzga" (Hch 23,6). Este mismo estribillo repite Pablo continuamente en sus Cartas (cfr 1 Ts 1,9s; 4,13-18; 5,10), en las que apela a su experiencia personal, a su encuentro personal con Cristo resucitado (cfr Gal 1,15-16; 1 Cor 9,1).

Pero podemos preguntarnos: ¿cuál es, para san Pablo, el sentido profundo del acontecimiento de la resurrección de Jesús? ¿Qué nos dice a nosotros a dos mil años de distancia? La afirmación "Cristo ha resucitado" ¿es catual también para nosotros? ¿Por qué la resurrección es para él y para nosotros hoy un tema tan determinante? Pablo da solemnemente respuesta a esta pregunta al principio de la Carta a los Romanos, donde exhorta refiriéndose al "Evangelio de Dios... acerca de su Hijo, nacido del linaje de David según la carne, constituido Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por su resurrección de entre los muertos" (Rm 1,3-4). Pablo sabe bien y lo dice muchas veces que Jesús era Hijo de Dios siempre, desde el momento de su encarnación. La novedad de la resurrección consiste en el hecho de que Jesús, elevado de la humildad de su existencia terrena, ha sido constituido Hijo de Dios "con poder". El Jesús humillado hasta la muerte en cruz puede decir ahora a los Once: "Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra" (Mt 28, 18). Se ha realizado cuanto dice el Salmo 2, 8: "Pídeme, y te daré en herencia las naciones, en propiedad los confines de la tierra". Por eso con la resurrección comienza el anuncio del Evangelio de Cristo a todos los pueblos - comienza el reinado de Cristo, este nuevo reino que no conoce otro poder que el de la verdad y del amor. La resurrección revela por tanto definitivamente cuál es la auténtica identidad y la extraordinaria estatura del Crucificado. Una dignidad incomparable y altísima: ¡Jesús es Dios! Para san Pablo la secreta identidad de Jesús, más aún que la encarnación, se revela en el misterio de la resurrección. Mientras el título de Cristo, es decir, ‘Mesías', ‘Ungido', en san Pablo tiende a convertirse en el nombre propio de Jesús y el de Señor especifica su relación personal con los creyentes, ahora el título de Hijo de Dios viene a ilustrar la relación íntima de Jesús con Dios, una relación que se revela plenamente en el acontecimiento pascual. Se puede decir, por tanto, que Jesús ha resucitado para ser el Señor de los vivos y los muertos (cfr Rm 14,9; e 2 Cor 5,15) o, en otros términos, nuestro Salvador (cfr Rm 4,25).

Todo esto está cargado de importantes consecuencias para nuestra vida de fe: estamos llamados a participar hasta en lo más profundo de nuestro ser en todo el acontecimiento de la muerte y resurrección de Cristo. Dice el Apóstol: hemos "muerto con Cristo" y creemos que "viviremos con él, sabiendo que Cristo resucitado de entre los muertos ya no muere más; la muerte ya no tiene dominio sobre él (Rm 6,8-9). Esto se traduce en un compartir los sufrimientos de Cristo, como preludio a esa configuración plena con Él mediante la resurrección, a la que miramos con esperanza. Es lo que le ha sucedido también a san Pablo, cuya experiencia está descrita en las Cartas con tonos tan precisos como realistas: "y conocerle a él, el poder de su resurrección y la comunión de sus padecimientos hasta hacerme semejante a él en su muerte, tratando de llegar a la resurrección de entre los muertos" (Fil 3,10-11; cfr 2 Tm 2,8-12). La teología de la Cruz no es una teoría - es la realidad de la vida cristiana. Vivir en la fe en Jesucristo, vivir la verdad y el amor implica renuncias todos los días, implica sufrimientos. El cristianismo no es el camino de la comodidad, es más bien una escalada exigente, pero iluminada por la luz de Cristo y por la gran esperanza que nace de Él. San Agustín dice: a los cristianos no se les ahorra el sufrimiento, al contrario, a ellos les toca un poco más, porque vivir la fe expresa el valor de afrontar la vida y la historia más en profundidad. Con todo sólo así, experimentando el sufrimiento, conocemos la vida en su profundidad, en su belleza, en la gran esperanza suscitada por Cristo crucificado y resucitado. El creyente se encuentra colocado entre dos polos: por un lado la resurrección, que de algún modo está ya presente y operante en nosotros (cfr Col 3,1-4; Ef 2,6); por otro, la urgencia de insertarse en ese proceso que conduce a todos y a todo a la plenitud, descrita en la Carta a los Romanos con una audaz imaginación: como toda la creación gime y sufre casi los dolores del parto, así también nosotros gemimos en la esperanza de la redención de nuestro cuerpo, de nuestra redención y resurrección (cfr Rm 8,18-23).

En síntesis, podemos decir con Pablo que el verdadero creyente obtiene la salvación profesando con su boca que Jesús es el Señor y creyendo con el corazón que Dios lo ha resucitado de entre los muertos (cfr Rm 10,9). Importante es sobre todo el corazón que cree en Cristo y que en la fe "toca" al resucitado; pero no basta llevar en el corazón la fe, debemos confesarla y testimoniarla con la boca, con nuestra vida, haciendo así presente la verdad de la cruz y de la resurrección en nuestra historia. De esta forma el cristiano se inserta en ese proceso gracias al cual el primer Adán, terrestre y sujeto a la corrupción y a la muerte, va transformándose en el último Adán, celeste e incorruptible (cfr 1 Cor 15,20-22.42-49). Este proceso ha sido puesto en marcha con la resurrección de Cristo, en la que se funda la esperanza de poder entrar con Cristo también en nuestra verdadera patria que está en el Cielo. Sostenidos por esta esperanza proseguimos con valor y alegría.

[Al final de la audiencia, el Papa saludó a los peregrinos en varios idiomas. En español, dijo:]

Queridos hermanos y hermanas:

En su primera carta a los Corintios, san Pablo señala la importancia de la resurrección de Cristo para nuestra fe cristiana. Sólo con la Cruz, sin la resurrección de Jesús, la vida cristiana sería un absurdo. El misterio pascual consiste precisamente en el hecho de que el Crucificado resucitó. Aquel que murió y nos reveló el inmenso amor que Dios nos tiene está vivo y presente entre nosotros. Ésta es la clave de la cristología paulina, que parte siempre de ese misterio y a él tiende. Al anunciar a Jesucristo, Pablo subraya particularmente que nosotros hemos sido justificados por su muerte y resurrección. Para el Apóstol, la resurrección de Jesús fue un hecho acaecido en la historia, del cual es posible dar testimonio. Existieron signos precisos. No fue algo inventado. Más aún, a través de ella se revela definitivamente la auténtica identidad del Crucificado. En efecto, la resurrección manifiesta en plenitud su naturaleza divina, que poseía desde siempre y no sólo en el tiempo. Jesús resucitó para ser Señor de vivos y muertos. El verdadero creyente obtiene la salvación profesando que Cristo es el Señor y creyendo que Dios lo resucitó de entre lo muertos.

Saludo con afecto a los peregrinos de lengua española, en particular, a los miembros de la Asociación valenciana de Agricultores y al Obispo de Autlán, Monseñor Gonzalo Galván Castillo, acompañado de un grupo de sacerdotes de su Diócesis. A ejemplo del Apóstol san Pablo, os invito a ser testigos creíbles y audaces de Jesucristo resucitado, del que esperamos confiados que transforme "nuestra condición humilde según el modelo de su condición gloriosa". Que Dios os bendiga.

[Traducción del italiano por Inma Álvarez

© Libreria Editrice Vaticana]

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IGLESIA E INTERNET

La religión en la era digital

Las iglesias exploran nuevas vías de comunicación

ROMA, domingo 9 de noviembre de 2008 (ZENIT.org).- Durante el sínodo de los obispos se sugirió que Benedicto XVI creara un blog para comunicarse en línea. Es una prueba de la importancia de internet hoy cuando se trata de evangelizar.

Poco después se supo la noticia de que el arzobispo de Nápoles, el cardenal Crescenzio Sepe se había creado un perfil en el página social en la red Facebook, informaba el 28 de octubre la agencia de noticias ANSA.

"Logro 200 nuevos amigos cada día", afirmaba el cardenal. "Tienes que ir donde está la gente y, si la gente está en Facebook, tienes que ir allí también".

La observación del cardenal Sepe sobre la necesidad de ir donde estén los jóvenes es respaldada por los datos de una encuesta en Estados Unidos. En el grupo de gente joven nacida después de 1984, sólo el 33% asisten a la iglesia en un fin de semana típico.

La información procede de una encuesta del 2006 del Barna Research Group, citada en un artículo publicado en el New York Times el 26 de octubre. El artículo consideraba cómo las iglesias están usando toda una serie de técnicas mediáticas para llamar la atención de los jóvenes. En comparación, el 49% de los baby-boomers es probable que vaya a la iglesia el fin de semana.

El New York Times mencionaba que algunos predicadores están incorporando recursos multimedia en sus servicios de predicación, que van desde clips de películas, a música moderna y presentaciones en Power Point.

En red

Las Iglesias también han creado perfiles en las webs sociales como Facebook o MySpace, así como en las páginas cristianas. Muchas iglesias ahora también tienen sus propias páginas en internet, con video clips, podcasts y blogs.

Un artículo publicado el 9 de abril en USA Today examinaba una de estas iglesias. El reverendo Bruce Walker predica a una congregación de menos de 100 personas en Greenville, Carolina del Sur, pero sus sermones están disponibles vía podcast para la gente de todo el mundo.

Una sabia medida, puesto que según el artículo una encuesta el año pasado del Pew Internet & American Life Project descubrió que muchas más personas usaban internet para buscar información religiosa y espiritual que para bajarse música, participar en subastas online o visitar páginas webs de adultos.

Walker sube sus grabaciones a una empresa llamada SermonAudio.com. En esta página hay más de un millón de accesos a sermones cada mes, según USA Today.

No sólo los sermones están online. En Irlanda se pudo contemplar en vivo este año a una de las más populares novenas del país, cada año organizan los redentoristas en su monasterio de Mount St. Alphonsus.

La página web, HTTP://www.novena.ie, permitía ver la iglesia a través de una webcam 24 horas al día, informaba el 12 de junio CatholicIreland.net.

El año pasado, una iniciativa similar para una novena, en otra iglesia redentorista, el monasterio Clonard en Belfast, recibió más de 50.000 visitas.

Otra comunidad irlandesa, la iglesia agustina de Cork, comenzó este año a emitir el 20 de abril una novena, informaba CatholicIreland.net.

Vídeo en línea

El año pasado, la iglesia, que es el centro de la comunidad polaca en Cork, comenzó a transmitir misas y otras ceremonias por internet. "He oído de una mujer en Polonia que está encantada de ver a su marido en la Misa de Navidad, a las 10, recibiendo la comunión", afirmaba el padre Pat Moran.

"Hemos tenido más de 18.000 visitantes de 32 países desde que comenzó", declaraba el padre Pat Moran a la agencia de noticias.

Los vídeo clips son una forma popular de comunicar por internet y GodTube, la alternativa religiosa a YouTube, ha recibido una gran inversión a principios de año.

Un fondo asegurador de Londres, GLG Partners, anunció que había invertido casi 30 millones de dólares en GodTube, informaba el periódico británico Guardian el 13 de mayo.

Desde su lanzamiento en agosto del año pasado hasta el momento de publicarse el artículo, GodTube había cargado más de 100.000 vídeos, todos de tema abiertamente religioso. Cerca de 40 trabajadores se ocupan de revisar cada vídeo antes de colgarlo.

GodTube también emite sermones en directo, y tiene un "muro de oración", donde los usuarios pueden colocar sus peticiones.

El envío de oraciones a través de la web es popular y, a principios de este año, Bill Tikos, de Sydney, Australia, creaba una página para enviar oraciones a Dios, informaba el 20 de abril el periódico local, el Sydney Morning Herald.

A la primera semana de creación de la página, Dear-god.net, más de 63.000 personas la habían visitado y cientos habían hecho comentarios sobre las oraciones de la gente.

Evangelización

Las posibilidades de internet como instrumento de evangelización eran examinadas en un artículo publicado el 21 de junio en la página InsideCatholic.com.

Jennifer Fulwiler describía su conversión del ateísmo al catolicismo y sostenía que internet permitirá a la gente descubrir la verdad sobre la religión mucho más fácilmente que cualquier otro medio.

Su propia conversión ocurrió como resultado de seguir algunas pequeñas curiosidades al buscar en la web información sobre algunas cuestiones filosóficas. Fue el carácter interactivo de internet lo que comenzó a minar su ateísmo.

Los comentarios sobre el material publicado, y los debates online abrieron a Fulwiler a puntos de vista cristianos: Pensé que tenía algunas preguntas para los cristianos, y las hice. Pero resultó que ellos tenían también buenas preguntas para mí".

La apertura y la rapidez de repuesta de internet son también características que según Fulwiler beneficiarán a la religión. "El poder de la élite para controlar la información se ha ido", observaba. "Esto significa más ideas, más cuestiones, y respuestas más rápidas que se adapten finamente a las preocupaciones individuales de cada persona".

Peligros y oportunidades

Internet, no obstante, es una mezcla de oportunidades y peligros. Una carta de los obispos católicos de Australia, con fecha del 27 de abril, así lo reconocía. Los obispos publicaron una carta sobre la seguridad de internet, acompañada por un vídeo en YouTube.

La carta en sí está dirigida sobre todo a los padres, a los abuelos y a los maestros de dentro de la comunidad de la Iglesia, mientras que el vídeo de YouTube habla directamente a los jóvenes sobre la seguridad en la red.

Gracias a internet, observaba la carta, el mensaje de Jesucristo se transporta a la gente de todo el mundo de formas que los primeros evangelizadores ni siquiera pudieron soñar. El texto advertía, sin embargo, que todos debemos discernir con cuidado lo que leemos y encontramos en la web.

Citando algunos textos tanto de Juan Pablo II como de Benedicto XVI, la carta observaba que la Iglesia ha visto de forma positiva las oportunidades de evangelización disponibles a través de internet.

No obstante, aunque ofrece un enorme abanico de información, puede también abandonar valores y puede degradar la dignidad humana. También es muy necesario proteger a los niños y a las familias del contenido peligroso y destructivo.

"Como cristianos, estamos llamados a compartir con todos la Buena Noticia de Jesucristo", comentaban los obispos. "Abracemos internet con fe, entusiasmo y sabiduría, mientras vivimos nuestra vocación compartida en la ciber-época".

Este entusiasmo por las posibilidades de internet es compartido por el Vaticano. En septiembre, el arzobispo Claudio Celli, presidente del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales, anunciaba el tema para la Jornada de las Comunicaciones Sociales del 2009: "Nuevas Tecnologías, Nuevas Relaciones. Promover una Cultura de Respeto, Diálogo y Amistad".

"El progreso en medio no implica simplemente un paso hacia delante, sino siempre trae nuevas condiciones y posibilidades que la humanidad puede usar e invertir para el bien común y convertir en la base para un crecimiento cultural amplio y extenso", explicaba.

Monseñor Celli también anunciaba que se ha programado un encuentro de obispos para marzo, para reunir a los prelados responsables de comunicación y a expertos en medios. Faith 2.0 está comenzando a despegar en el Tercer Milenio.

Por el padre John Flynn, L. C., traducción de Justo Amado

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Noticias desde la Parroquia de Fátima

3 de noviembre de 2008 - Año XI - N° 396

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NUESTRA DIOCESIS

PEREGRINACIÓN AL SANTUARIO DE LOURDES

EN SANTOS LUGARES

SABADO 22 DE NOVIEMBRE 

Bajo el lema "María de Lourdes ayúdanos como comunidad a tener un mismo corazón y un mismo proyecto", la comunidad de la Parroquia Nuestra Señora de Lourdes de la localidad de Beccar, diócesis de San Isidro, peregrinará al Santuario de la Virgen de Lourdes, en Santos Lugares, a 150 años de las apariciones reconocidas por la iglesia.

Esta peregrinación se llevará a cabo el sábado 22 de noviembre a las 14 horas, saliendo desde la  Parroquia, Posadas 312 – Beccar – Teléfono 4575-4230.

Hora de reunión, en la parroquia, a las 13.30 horas

Costo del pasaje $7 – Pagar en secretaría –

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ARGENTINA

CÁRITAS ARGENTINA NECESITA DEPÓSITO

Cáritas Argentina - Comisión Nacional necesita un depósito, preferentemente con vivienda, que permita coordinar la logística de materiales y bienes donados para hacer llegar la ayuda a las comunidades más pobres de todo el país.

Días atrás, nos notificaron acerca de la venta del espacio con el que contábamos, por este motivo, nos vemos obligados a comenzar una nueva búsqueda que permita relocalizar estas donaciones.

Contacto

Sofía Terek

Área Ayuda Inmediata - Cáritas Argentina

sofiaterek@...

Tel: (011) 4342-8650/7931/7936 Int: 130

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DOCUMENTACION

BENEDICTO XVI: "EL ESCÁNDALO DE LA CRUZ, SABIDURÍA DEL CRISTIANO"

Hoy durante la Audiencia General

CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 29 de octubre de 2008 (ZENIT.org).- Ofrecemos a continuación el texto íntegro de la catequesis pronunciada hoy por el Papa Benedicto XVI durante la Audiencia General en la Plaza de San Pedro.

* * *

Queridos hermanos y hermanas:

en la experiencia personal de san Pablo hay un dato incontrovertible: mientras al principio había sido un perseguidor y había utilizado la violencia contra los cristianos, desde el momento de su conversión en el Camino de Damasco, se había pasado a la parte de Cristo crucificado, haciendo de Él la razón de su vida y el motivo de su predicación. La suya fue una existencia enteramente consumida por las almas (cfr 2 Cor 12,15), para nada tranquila y resguardada de insidias y dificultades. En el encuentro con Jesús se había aclarado el significado central de la Cruz: había comprendido que Jesús había muerto y resucitado por todos y por él mismo. Ambas cosas eran importantes; la universalidad: Jesús había muerto realmente por todos, y la subjetividad: Él ha muerto también por mí. En la Cruz, por tanto, se había manifestado el amor gratuito y misericordioso de Dios. Este amor Pablo lo experimentó ante todo en sí mismo (cfr Gal 2,20) y de pecador se convirtió en creyente, de perseguidor en apóstol. Día tras día, en su nueva vida, experimentaba que la salvación era "gracia", que todo descendía del amor de Cristo y no de sus méritos, que por otro lado no existían. El "evangelio de la gracia" se convirtió así en la única forma de entender la Cruz, el criterio no sólo de su nueva existencia, sino también la respuesta a sus interlocutores. Entre estos estaban, ante todo, los judíos que ponían su esperanza en las obras y esperaban de estas la salvación; estaban también los griegos, que oponían su sabiduría humana a la cruz; finalmente, había ciertos grupos heréticos, que se habían formado su propia idea del cristianismo según su propio modelo de vida.

Para san Pablo la Cruz tiene un primado fundamental en la historia de la humanidad; representa el punto principal de su teología, porque decir Cruz quiere decir salvación como gracia dada a toda criatura. El tema de la cruz de Cristo se convierte en un elemento esencial y primario de la predicación del Apóstol: el ejemplo más claro tiene que ver con la comunidad de Corinto. Frente a una Iglesia donde estaban presentes de forma preocupante desórdenes y escándalos, donde la comunión estaba amenazada por partidos y divisiones internas que comprometían la unidad del Cuerpo de Cristo, Pablo se presenta no con sublimidad de palabras o de sabiduría, sino con el anuncio de Cristo, de Cristo crucificado. Su fuerza no es el lenguaje persuasivo sino, paradójicamente, la debilidad y el temblor de quien se confía solo al "poder de Dios" (cfr1 Cor 2,1-4). La Cruz, por todo lo que representa y también por el mensaje teológico que contiene, es escándalo y necedad. Lo afirma el Apóstol con una fuerza impresionante, que es mejor escuchar de sus mismas palabras: "La predicación de la cruz es una necedad para los que se pierden; mas para los que se salvan -para nosotros- es fuerza de Dios... quiso Dios salvar a los creyentes mediante la necedad de la predicación. Así, mientras los judíos piden señales y los griegos buscan sabiduría, nosotros predicamos a un Cristo crucificado: escándalo para los judíos, necedad para los gentiles" (1 Cor 1,18-23).

Las primeras comunidades cristianas, a las cuales Pablo se dirige, saben muy bien que Jesús ahora está resucitado y vivo; el Apóstol quiere recordar no solo a los Corintios y a los Gálatas, sino a todos nosotros que el Resucitado es siempre Aquel que ha sido crucificado. El "escándalo" y la "necedad" de la Cruz están precisamente en el hecho que ahí donde parece haber solo fracaso, dolor, derrota, precisamente allí está todo el poder del Amor ilimitado de Dios, porque la Cruz es expresión de amor y el amor es el verdadero poder que se revela precisamente en esta aparente debilidad. Para los judíos la Cruz es skandalon, es decir, trampa o piedra de tropiezo: parece obstaculizar la fe del pío israelita, que no consigue encontrar nada parecido en las Sagradas Escrituras. Pablo, con no poco valor, parece decir aquí que la apuesta es altísima: para los judíos, la Cruz contradice la esencia misma de Dios, que se ha manifestado con signos prodigiosos. Por tanto, aceptar la Cruz de Cristo significa realizar una profunda conversión en el modo de relacionarse con Dios. Si para los judíos el motivo de rechazo de la Cruz se encuentra en la Revelación, es decir, en la fidelidad al Dios de sus padres, para los griegos, es decir, los paganos, el criterio de juicio para oponerse a la Cruz es la razón. Para estos últimos, de hecho, la Cruz es moría, necedad, literalmente te insipidez, alimento sin sal; por tanto, más que un error, es un insulto al buen sentido.

Pablo mismo en más de una ocasión tuvo la amarga experiencia del rechazo del anuncio cristiano juzgado "insípido", irrelevante, ni siquiera digno de ser tomado en consideración en el plano de la lógica racional. Para quien, como los griegos, buscaba la perfección en el espíritu, en el pensamiento puro, ya era inaceptable que Dios se hiciera hombre, sumergiéndose en todos los límites del espacio y del tiempo. ¡Por tanto era decididamente inconcebible creer que un Dios pudiera acabar en una Cruz! Y vemos como esta lógica griega es también la lógica común de nuestro tiempo. El concepto de apátheia, indiferencia, como ausencia de pasiones en Dios, ¿cómo habría podido comprender a un Dios hecho hombre y derrotado, que incluso luego habría recuperado su cuerpo para vivir como resucitado? "Te escucharemos sobre esto en otra ocasión" (Hch 17,32) le dijeron despreciativamente los Atenienses a Pablo, cuando oyeron hablar de la resurrección de los muertos. Creían que la perfección era liberarse del cuerpo, concebido como prisión; ¿cómo no considerar una aberración recuperar el cuerpo? En la cultura antigua no parecía haber espacio para el mensaje del Dios encarnado. Todo el acontecimiento "Jesús de Nazaret" parecía estar marcado por la más total insipidez y ciertamente la Cruz era el punto más emblemático.

¿Pero por qué san Pablo precisamente de esto, de la palabra de la Cruz, ha hecho el punto fundamental de su predicación? La respuesta no es difícil: la Cruz revela "el poder de Dios" (cfr1 Cor 1,24), que es diferente del poder humano; revela de hecho su amor: "Porque la necedad divina es más divina es más sabida que la sabiduría de los hombres, y la debilidad divina, más fuerte que la fuerza de los hombres" (ivi v. 25). A siglos de distancia de Pablo, vemos que ha vencido la Cruz y no la sabiduría que se opone a Cruz. El Crucificado es sabiduría, porque manifiesta de verdad quien es Dios, es decir poder de amor que llega hasta la Cruz para salvar al hombre. Dios se sirve de modos e instrumentos que a nosotros nos parecen a primera vista sólo debilidad. El Crucificado desvela, por una parte, la debilidad del hombre, y por otra, el verdadero poder de Dios, es decir, la gratuidad del amor: precisamente esta gratuidad total del amor es la verdadera sabiduría. De esto san Pablo ha hecho experiencia hasta en su carne, y nos da testimonio de ello en varios pasajes de su recorrido espiritual, que se han convertido en puntos de referencia precisos para todo discípulo de Jesús: "Él me dijo: Mi gracia te basta, que mi fuerza se muestra perfecta en la flaqueza" (2 Cor 12,9); y aún: "ha escogido Dios lo débil del mundo, para confundir lo fuerte" (1 Cor 1,28). El Apóstol se identifica hasta tal punto con Cristo que él también, aunque en medio de tantas pruebas, vive en la fe del Hijo de Dios que le amó y se entregó por los pecados suyos y de todos (cfr Gal 1,4; 2,20). Este dato autobiográfico del Apóstol es paradigmático para todos nosotros.

San Pablo ofreció una admirable síntesis se la teología de la Cruz en la segunda Carta a los Corintios (5,14-21), donde todo está contenido en dos afirmaciones fundamentales: por una parte Cristo, a quien Dios ha tratado como pecado a favor nuestro (v. 21), ha muerto por todos (v. 14); por otra, Dios nos ha reconciliado consigo, no imputándonos a nosotros nuestras culpas (vv. 18-20). Por este "ministerio de la reconciliación" toda esclavitud ha sido rescatada (cfr 1 Cor 6,20; 7,23). Aquí aparece cómo todo esto es relevante para nuestra vida. También nosotros debemos entrar en este "ministerio de la reconciliación", que supone siempre la renuncia a la propia superioridad y la elección de la necedad del amor. San Pablo ha renunciado a su propia vida dándose totalmente a sí mismo para el ministerio de la reconciliación, de la Cruz que es salvación para todos nosotros. Y esto debemos saber hacer también nosotros: podemos encontrar nuestra fuerza precisamente en la humildad del amor y nuestra sabiduría en la debilidad de renunciar para entrar así en la fuerza de Dios. Debemos formar nuestra vida sobre esta verdadera sabiduría: no vivir para nosotros mismos, sino vivir en la fe en ese Dios del que todos podemos decir: "Me ha amado y se ha dado a sí mismo por mí".

[Al final de la audiencia, Benedicto XVI saludó a los peregrinos en varios idiomas. En español, dijo:]

Queridos hermanos y hermanas:

La experiencia de Pablo camino de Damasco cambió totalmente su existencia que quedó marcada por el significado central de la Cruz: entendió que Cristo había muerto y resucitado por él y por todos. La Cruz tiene un lugar principal en la historia de la humanidad y es objeto continuo de la teología paulina. La Cruz es "escándalo y necedad" (1 Co 1,18-23): donde parece reinar sólo el dolor y la debilidad, es donde está todo el poder del Amor infinito de Dios. La Cruz es el "centro del centro" del misterio cristiano. Ciertamente la encarnación y la resurrección son misterios centrales del cristianismo; pero San Pablo ve en la Cruz la manifestación más elocuente del Amor de Dios por nosotros.

Para el Apóstol, Cristo crucificado es sabiduría, porque manifiesta en verdad quién es Dios, y nos muestra el amor que salva al hombre de manera gratuita. Esta total gratuidad es la verdadera sabiduría. En la segunda carta a los Corintios (5,14-21), Pablo expresa en dos afirmaciones su experiencia del Crucificado. En primer lugar, Dios ha tratado como pecado a Cristo que ha muerto por todos, ha expiado nuestro pecado. En segundo lugar, Dios nos ha reconciliado consigo, sin imputarnos nuestras culpas. Los creyentes podemos decir con San Pablo: "¡Dios me libre de gloriarme si no es en la Cruz de Cristo, en la cual el mundo está crucificado para mí, y yo para el mundo!" (Ga 6, 14).

Saludo a los peregrinos de lengua española, especialmente a los grupos provenientes de España, México, Argentina y otros países de Latinoamérica. Que Dios, en este Año Paulino, os ayude a profundizar en el misterio de Cristo, muerto y resucitado por todos.

Muchas gracias.

[Traducción del italiano por Inma Álvarez

© Libreria Editrice Vaticana]

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#376 De: "parroquia" <pqfatima@...>
Fecha: Lun, 27 de Oct, 2008 6:25 pm
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27 de octubre de 2008 - Año XI - N° 395

Índice de Noticias

NUESTRA DIOCESIS

Charla sobre el Adviento

Caminando hacia la Asamblea Diocesana 2009

PREPARAMOS EL ADVIENTO Y LA NAVIDAD 

Nos reuniremos el Lunes 3 de Noviembre

De 20,00 hs. a 22,00 hs

Casa Pastoral, Ituazingo90, San Isidro

Estimados amigos:

El próximo 3 de noviembre a las 20 se realizará una charla como preparación al tiempo de Adviento en la Casa Pastoral, Ituzaingo 90, San Isidro. La misma estará a cargo del P. Miguel Ángel D´Annibale.

El objetivo de este día es presentar el tiempo de preparación a la Asamblea Diocesana 2009 que comenzará con el Adviento. La propuesta será trabajar este tiempo en clave de ESCUCHA. Además de profundizar en las características de este tiempo, se nos presentarán algunos recursos para que desde las celebraciones litúrgicas vayamos haciendo presente esta propuesta para la diócesis.

Es por este motivo que es muy importante la participación de los responsables de liturgia de cada parroquia (si pueden concurrir con todo el equipo mucho mejor).

Quedando a su disposición para cualquier consulta, los saludamos cordialmente en Cristo Jesús.

Equipo Diocesano de Liturgia

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Taller de Animación y Música Litúrgica

Sábados 8 y 15 de Noviembre de 2008 - de 14 a 17 hs

Casa Pastoral - Ituzaingó 90 - San Isidro

TEMAS: La animación y la liturgia

La misa y sus momentos

Las celebraciones del tiempo de Adviento y Navidad

Cantos para las celebraciones

Orientado a músicos y colaboradores de los ministerios de música,

animadores litúrgicos y todos los que busquen una mayor participación 

del pueblo de Dios mediante la expresión musical y el canto.

Organiza: Equipo Diocesano de Liturgia - Area Música.

edlareamusica@... 

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Encuentro para Ministros Extraordinarios de la Comunión

Charla Básica para Ministros recién instituidos o por instituir.

 Esta charla tiene por finalidad ayudar a los nuevos ministros a desempeñar mejor su ministerio:

Se desarrollarán los siguientes temas :

  • vocabulario específico
  • cómo ayudar en la celebración de la Eucaristía
  • cómo realizar una celebración de la Palabra
  • el servicio a los enfermos
  • otros servicios que puede prestar el ministro extraordinario de la comunión.

SABADO 1 de Noviembre

De 15 a 17 hrs.

Casa Pastoral, Ituzaingo 90, San Isidro

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DOCUMENTACION

Sínodo de los Obispos sobre la Palabra de Dios

Mensaje al Pueblo de Dios

Los sínodos son asambleas consultivas encargadas de asesorar al Papa en temas de la vida y la misión de la Iglesia Católica.

Este sínodo de obispos fue convocado para debatir sobre "La palabra de Dios en la vida y la misión de la Iglesia". Participaron 253 obispos y cardenales desde el 5  al 24 de octubre en Roma.

Ofrecemos, por este intermedio, el Mensaje al Pueblo de Dios del Sínodo de los Obispos sobre la Palabra de Dios.

CIUDAD DEL VATICANO, viernes 24 de octubre de 2008 (ZENIT.org).- Presentamos el Mensaje al Pueblo de Dios del Sínodo de los Obispos sobre la Palabra de Dios publicado este viernes.

A los hermanos y hermanas «paz ... y caridad con fe de parte de Dios Padre y del Señor Jesucristo. La gracia sea con todos los que aman a nuestro Señor Jesucristo en la vida incorruptible». Con este saludo tan intenso y apasionado san Pablo concluía su Epístola a los cristianos de Éfeso (6, 23-24). Con estas mismas palabras nosotros, los Padres sinodales, reunidos en Roma para la XII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos bajo la guía del Santo Padre Benedicto XVI, comenzamos nuestro mensaje dirigido al inmenso horizonte de todos aquellos que en las diferentes regiones del mundo siguen a Cristo como discípulos y continúan amándolo con amor incorruptible.

A ellos les propondremos de nuevo la voz y la luz de la Palabra de Dios, repitiendo la antigua llamada: «La palabra está muy cerca de ti, en tu boca y en tu corazón, para que la pongas en práctica» (Dt 30,14). Y Dios mismo le dirá a cada uno: «Hijo de hombre, todas las palabras que yo te dirija, guárdalas en tu corazón y escúchalas atentamente» (Ez 3,10). Ahora les propondremos a todos un viaje espiritual que se desarrollará en cuatro etapas y desde lo eterno y lo infinito de Dios nos conducirá hasta nuestras casas y por las calles de nuestras ciudades.

I. LA VOZ DE LA PALABRA: LA REVELACIÓN

1. «El Señor les habló desde fuego, y ustedes escuchaban el sonido de sus palabras, pero no percibían ninguna figura: sólo se oía la voz» (Dt 4,12). Es Moisés quien habla, evocando la experiencia vivida por Israel en la dura soledad del desierto del Sinaí. El Señor se había presentado, no como una imagen o una efigie o una estatua similar al becerro de oro, sino con "rumor de palabras". Es una voz que había entrado en escena en el preciso momento del comienzo de la creación, cuando había rasgado el silencio de la nada: «En el principio... dijo Dios: "Haya luz", y hubo luz... En el principio existía la Palabra... y la Palabra era Dios ... Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada» (Gn 1, 1.3; Jn 1, 1-3).

Lo creado no nace de una lucha intradivina, como enseñaba la antigua mitología mesopotámica, sino de una palabra que vence la nada y crea el ser. Canta el Salmista: «Por la Palabra del Señor fueron hechos los cielos, por el aliento de su boca todos sus ejércitos ... pues él habló y así fue, él lo mandó y se hizo» (Sal 33, 6.9). Y san Pablo repetirá «Dios que da la vida a los muertos y llama a las cosas que no son para que sean» (Rm 4, 17). Tenemos de esta forma una primera revelación "cósmica" que hace que lo creado se asemeje a una especie de inmensa página abierta delante de toda la humanidad, en la que se puede leer un mensaje del Creador: «Los cielos cuentan la gloria de Dios, el firmamento anuncia la obra de sus manos; el día al día comunica el mensaje, la noche a la noche le pasa la noticia. Sin hablar y sin palabras, y sin voz que pueda oírse, por toda la tierra resuena su proclama, por los confines del orbe» (Sal 19, 2-5).

2. Pero la Palabra divina también se encuentra en la raíz de la historia humana. El hombre y la mujer, que son «imagen y semejanza de Dios» (Gn 1, 27) y que por tanto llevan en sí la huella divina, pueden entrar en diálogo con su Creador o pueden alejarse de él y rechazarlo por medio del pecado. Así pues, la Palabra de Dios salva y juzga, penetra en la trama de la historia con su tejido de situaciones y acontecimientos: «He visto la aflicción de mi pueblo en Egipto, he escuchado el clamor ... conozco sus sufrimientos. He bajado para librarlo de la mano de los egipcios y para sacarlo de esta tierra a una tierra buena y espaciosa ...» (Ex 3, 7-8). Hay, por tanto, una presencia divina en las situaciones humanas que, mediante la acción del Señor de la historia, se insertan en un plan más elevado de salvación, para que «todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad» (1 Tm 2,4).

3. La Palabra divina eficaz, creadora y salvadora, está por tanto en el principio del ser y de la historia, de la creación y la redención. El Señor sale al encuentro de la humanidad proclamando: «Lo digo y lo hago» (Ez 37,14). Sin embargo, hay una etapa posterior que la voz divina recorre: es la de la Palabra escrita, la Graphé o las Graphai, las Escrituras sagradas, como se dice en el Nuevo Testamento. Ya Moisés había descendido de la cima del Sinaí llevando «las dos tablas del Testimonio en su mano, tablas escritas por ambos lados; por una y otra cara estaban escritas. Las tablas eran obra de Dios, y la escritura era escritura de Dios» (Ex 32,15-16). Y el propio Moisés prescribirá a Israel que conserve y reescriba estas "tablas del Testimonio": «Y escribirás en esas piedras todas las palabras de esta Ley. Grábalas bien» (Dt 27, 8).

Las Sagradas Escrituras son el "testimonio" en forma escrita de la Palabra divina, son el memorial canónico, histórico y literario que atestigua el evento de la Revelación creadora y salvadora. Por tanto, la Palabra de Dios precede y excede la Biblia, si bien está "inspirada por Dios" y contiene la Palabra divina eficaz (cf. 2 Tm 3, 16). Por este motivo nuestra fe no tiene en el centro sólo un libro, sino una historia de salvación y, como veremos, una persona, Jesucristo, Palabra de Dios hecha carne, hombre, historia. Precisamente porque el horizonte de la Palabra divina abraza y se extiende más allá de la Escritura, es necesaria la constante presencia del Espíritu Santo que «guía hasta la verdad completa» (Jn 16, 13) a quien lee la Biblia. Es ésta la gran Tradición, presencia eficaz del "Espíritu de verdad" en la Iglesia, guardián de las Sagradas Escrituras, auténticamente interpretadas por el Magisterio eclesial. Con la Tradición se llega a la comprensión, la interpretación, la comunicación y el testimonio de la Palabra de Dios. El propio san Pablo, cuando proclamó el primer Credo cristiano, reconocerá que "transmitió" lo que él «a su vez recibió» de la Tradición (1 Cor 15, 3-5).

II. EL ROSTRO DE LA PALABRA: JESUCRISTO

4. En el original griego son sólo tres las palabras fundamentales: Lógos, sarx, eghéneto, «el Verbo/Palabra se hizo carne». Sin embargo, éste no es sólo el ápice de esa joya poética y teológica que es el prólogo del Evangelio de san Juan (1, 14), sino el corazón mismo de la fe cristiana. La Palabra eterna y divina entra en el espacio y en el tiempo y asume un rostro y una identidad humana, tan es así que es posible acercarse a ella directamente pidiendo, como hizo aquel grupo de griegos presentes en Jerusalén: «Queremos ver a Jesús» (Jn 12, 20-21). Las palabras sin un rostro no son perfectas, porque no cumplen plenamente el encuentro, como recordaba Job, cuando llegó al final de su dramático itinerario de búsqueda: «Sólo de oídas te conocía, pero ahora te han visto mis ojos» (42, 5).

Cristo es «la Palabra que está junto a Dios y es Dios», es «imagen de Dios invisible, primogénito de toda la creación» (Col 1, 15); pero también es Jesús de Nazaret, que camina por las calles de una provincia marginal del imperio romano, que habla una lengua local, que presenta los rasgos de un pueblo, el judío, y de su cultura. El Jesucristo real es, por tanto, carne frágil y mortal, es historia y humanidad, pero también es gloria, divinidad, misterio: Aquel que nos ha revelado el Dios que nadie ha visto jamás (cf. Jn 1, 18). El Hijo de Dios sigue siendo el mismo aún en ese cadáver depositado en el sepulcro y la resurrección es su testimonio vivo y eficaz.

5. Así pues, la tradición cristiana ha puesto a menudo en paralelo la Palabra divina que se hace carne con la misma Palabra que se hace libro. Es lo que ya aparece en el Credo cuando se profesa que el Hijo de Dios «por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen», pero también se confiesa la fe en el mismo «Espíritu Santo que habló por los profetas». El Concilio Vaticano II recoge esta antigua tradición según la cual «el cuerpo del Hijo es la Escritura que nos fue transmitida» - como afirma san Ambrosio (In Lucam VI, 33) - y declara límpidamente: «Las palabras de Dios expresadas con lenguas humanas se han hecho semejantes al habla humana, como en otro tiempo el Verbo del Padre Eterno, tomada la carne de la debilidad humana, se hizo semejante a los hombres» (DV 13).

En efecto, la Biblia es también "carne", "letra", se expresa en lenguas particulares, en formas literarias e históricas, en concepciones ligadas a una cultura antigua, guarda la memoria de hechos a menudo trágicos, sus páginas están surcadas no pocas veces de sangre y violencia, en su interior resuena la risa de la humanidad y fluyen las lágrimas, así como se eleva la súplica de los infelices y la alegría de los enamorados. Debido a esta dimensión "carnal", exige un análisis histórico y literario, que se lleva a cabo a través de distintos métodos y enfoques ofrecidos por la exégesis bíblica. Cada lector de las Sagradas Escrituras, incluso el más sencillo, debe tener un conocimiento proporcionado del texto sagrado recordando que la Palabra está revestida de palabras concretas a las que se pliega y adapta para ser audible y comprensible a la humanidad.

Éste es un compromiso necesario: si se lo excluye, se podría caer en el fundamentalismo que prácticamente niega la encarnación de la Palabra divina en la historia, no reconoce que esa palabra se expresa en la Biblia según un lenguaje humano, que tiene que ser descifrado, estudiado y comprendido, e ignora que la inspiración divina no ha borrado la identidad histórica y la personalidad propia de los autores humanos. Sin embargo, la Biblia también es Verbo eterno y divino y por este motivo exige otra comprensión, dada por el Espíritu Santo que devela la dimensión trascendente de la Palabra divina, presente en las palabras humanas.

6. He aquí, por tanto, la necesidad de la «viva Tradición de toda la Iglesia» (DV 12) y de la fe para comprender de modo unitario y pleno las Sagradas Escrituras. Si nos detenemos sólo en la "letra", la Biblia entonces se reduce a un solemne documento del pasado, un noble testimonio ético y cultural. Pero si se excluye la encarnación, se puede caer en el equívoco fundamentalista o en un vago espiritualismo o psicologismo. El conocimiento exegético tiene, por tanto, que entrelazarse indisolublemente con la tradición espiritual y teológica para que no se quiebre la unidad divina y humana de Jesucristo, y de las Escrituras.

En esta armonía reencontrada, el rostro de Cristo brillará en su plenitud y nos ayudará a descubrir otra unidad, la unidad profunda e íntima de las Sagradas Escrituras, el hecho de ser, en realidad 73 libros, que sin embargo se incluyen en un único "Canon", en un único diálogo entre Dios y la humanidad, en un único designio de salvación. «Muchas veces y de muchas maneras habló Dios en el pasado a nuestros Padres por medio de los Profetas. En estos últimos tiempos nos ha hablado por medio del Hijo» (Hb 1, 1-2). Cristo proyecta de esta forma retrospectivamente su luz sobre la entera trama de la historia de la salvación y revela su coherencia, su significado, su dirección.

Él es el sello, "el Alfa y la Omega" (Ap 1, 8) de un diálogo entre Dios y sus criaturas repartido en el tiempo y atestiguado en la Biblia. Es a la luz de este sello final cómo adquieren su "pleno sentido" las palabras de Moisés y de los profetas, como había indicado el mismo Jesús aquella tarde de primavera, mientras él iba de Jerusalén hacia el pueblo de Emaús, dialogando con Cleofás y su amigo, cuando «les explicó lo que había sobre él en todas las Escrituras» (Lc 24, 27).

Precisamente porque en el centro de la Revelación está la Palabra divina transformada en rostro, el fin último del conocimiento de la Biblia no está «en una decisión ética o una gran idea, sino en el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva» (Deus caritas est, 1).

III. LA CASA DE LA PALABRA: LA IGLESIA

Como la sabiduría divina en el Antiguo Testamento, había edificado su casa en la ciudad de los hombres y de las mujeres, sosteniéndola sobre sus siete columnas (cf. Pr 9, 1), también la Palabra de Dios tiene una casa en el Nuevo Testamento: es la Iglesia que posee su modelo en la comunidad-madre de Jerusalén, la Iglesia, fundada sobre Pedro y los apóstoles y que hoy, a través de los obispos en comunión con el sucesor de Pedro, sigue siendo garante, animadora e intérprete de la Palabra (cf. LG 13). Lucas, en los Hechos de los Apóstoles (2, 42), esboza la arquitectura basada sobre cuatro columnas ideales, que aún hoy dan testimonio de las diferentes formas de comunidad eclesial: «Todos se reunían asiduamente para escuchar la enseñanza de los apóstoles y participar en la vida común, en la fracción del pan, y en las oraciones».

7. En primer lugar, esto es la didaché apostólica, es decir, la predicación de la Palabra de Dios. El apóstol Pablo, en efecto, nos reprende diciendo que «la fe por lo tanto, nace de la predicación y la predicación se realiza en virtud de la Palabra de Cristo» (Rm 10, 17). Desde la Iglesia sale la voz del mensajero que propone a todos el kérygma, o sea el anuncio primario y fundamental que el mismo Jesús había proclamado al comienzo de su ministerio público: «el tiempo se ha cumplido, el reino de Dios está cerca. (Arrepentíos! Y creed en el Evangelio» (Mc 1, 15). Los apóstoles anuncian la inauguración del Reino de Dios y, por lo tanto, de la decisiva intervención divina en la historia humana, proclamando la muerte y la resurrección de Cristo: «En ningún otro hay salvación, ni existe bajo el cielo otro Nombre dado a los hombres, por el cual podamos salvarnos» (Hch 4, 12). El cristiano da testimonio de su esperanza: «háganlo con delicadeza y respeto, y con tranquilidad de conciencia», preparado sin embargo a ser también envuelto y tal vez arrollado por el torbellino del rechazo y de la persecución, consciente de que «es mejor sufrir por hacer el bien, si ésa es la voluntad de Dios, que por hacer el mal» (1 Pe 3, 16-17).

En la Iglesia resuena, después, la catequesis que está destinada a profundizar en el cristiano «el misterio de Cristo a la luz de la Palabra para que todo el hombre sea irradiado por ella» (Juan Pablo II, Catechesi tradendae, 20). Pero el apogeo de la predicación está en la homilía que aún hoy, para muchos cristianos, es el momento culminante del encuentro con la Palabra de Dios. En este acto, el ministro debería transformarse también en profeta. En efecto, Él debe con un lenguaje nítido, incisivo y sustancial y no sólo con autoridad «anunciar las maravillosas obras de Dios en la historia de la salvación» (SC 35) - ofrecidas anteriormente, a través de una clara y viva lectura del texto bíblico propuesto por la liturgia - pero que también debe actualizarse según los tiempos y momentos vividos por los oyentes, haciendo germinar en sus corazones la pregunta para la conversión y para el compromiso vital: «¿qué tenemos que hacer?» (He 2, 37).

El anuncio, la catequesis y la homilía suponen, por lo tanto, la capacidad de leer y de comprender, de explicar e interpretar, implicando la mente y el corazón. En la predicación se cumple, de este modo, un doble movimiento. Con el primero se remonta a los orígenes de los textos sagrados, de los eventos, de las palabras generadoras de la historia de la salvación para comprenderlas en su significado y en su mensaje. Con el segundo movimiento se vuelve al presente, a la actualidad vivida por quien escucha y lee siempre a la luz del Cristo que es el hilo luminoso destinado a unir las Escrituras. Es lo que el mismo Jesús había hecho - como ya dijimos - en el itinerario de Jerusalén a Emaús, en compañía de sus dos discípulos. Esto es lo que hará el diácono Felipe en el camino de Jerusalén a Gaza, cuando junto al funcionario etíope instituirá ese diálogo emblemático: «¿Entiendes lo que estás leyendo? [...] )Cómo lo voy a entender si no tengo quien me lo explique?» (Hch 8, 30-31). Y la meta será el encuentro íntegro con Cristo en el sacramento. De esta manera se presenta la segunda columna que sostiene la Iglesia, casa de la Palabra divina.

8. Es la fracción del pan. La escena de Emaús (cf. Lc 24, 13-35) una vez más es ejemplar y reproduce cuanto sucede cada día en nuestras iglesias: en la homilía de Jesús sobre Moisés y los profetas aparece, en la mesa, la fracción del pan eucarístico. Éste es el momento del diálogo íntimo de Dios con su pueblo, es el acto de la nueva alianza sellada con la sangre de Cristo (cf. Lc 22, 20), es la obra suprema del Verbo que se ofrece como alimento en su cuerpo inmolado, es la fuente y la cumbre de la vida y de la misión de la Iglesia. La narración evangélica de la última cena, memorial del sacrificio de Cristo, cuando se proclama en la celebración eucarística, en la invocación del Espíritu Santo, se convierte en evento y sacramento. Por esta razón es que el Concilio Vaticano II, en un pasaje de gran intensidad, declaraba: «La Iglesia ha venerado siempre las Sagradas Escrituras al igual que el mismo Cuerpo del Señor, no dejando de tomar de la mesa y de distribuir a los fieles el pan de vida, tanto de la Palabra de Dios como del Cuerpo de Cristo» (DV 21). Por esto, se deberá volver a poner en el centro de la vida cristiana «la Liturgia de la Palabra y la Eucarística que están tan íntimamente unidas de tal manera que constituyen un solo acto de culto» (SC 56).

9. La tercera columna del edificio espiritual de la Iglesia, la casa de la Palabra, está constituida por las oraciones, entrelazadas - como recordaba san Pablo - por «salmos, himnos, alabanzas espontáneas» (Col 3, 16). Un lugar privilegiado lo ocupa naturalmente la Liturgia de las horas, la oración de la Iglesia por excelencia, destinada a marcar el paso de los días y de los tiempos del año cristiano que ofrece, sobre todo con el Salterio, el alimento espiritual cotidiano del fiel. Junto a ésta y a las celebraciones comunitarias de la Palabra, la tradición ha introducido la práctica de la Lectio divina, lectura orante en el Espíritu Santo, capaz de abrir al fiel no sólo el tesoro de la Palabra de Dios sino también de crear el encuentro con Cristo, Palabra divina y viviente.

Ésta se abre con la lectura (lectio) del texto que conduce a preguntarnos sobre el conocimiento auténtico de su contenido práctico: ¿qué dice el texto bíblico en sí? Sigue la meditación (meditatio) en la cual la pregunta es: ¿qué nos dice el texto bíblico? De esta manera se llega a la oración (oratio) que supone otra pregunta: )qué le decimos al Señor como respuesta a su Palabra? Se concluye con la contemplación (contemplatio) durante la cual asumimos como don de Dios la misma mirada para juzgar la realidad y nos preguntamos: ¿qué conversión de la mente, del corazón y de la vida nos pide el Señor?

Frente al lector orante de la Palabra de Dios se levanta idealmente el perfil de María, la madre del Señor, que «conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón» (Lc 2, 19; cf. 2, 51), - como dice el texto original griego - encontrando el vínculo profundo que une eventos, actos y cosas, aparentemente desunidas, con el plan divino. También se puede presentar a los ojos del fiel que lee la Biblia, la actitud de María, hermana de Marta, que se sienta a los pies del Señor a la escucha de su Palabra, no dejando que las agitaciones exteriores le absorban enteramente su alma, y ocupando también el espacio libre de «la parte mejor» que no nos debe abandonar (cf. Lc 10, 38-42).

10. Aquí estamos, finalmente, frente a la última columna que sostiene la Iglesia, casa de la Palabra: la koinonía, la comunión fraterna, otro de los nombres del ágape, es decir, del amor cristiano. Como recordaba Jesús, para convertirse en sus hermanos o hermanas se necesita ser «los hermanos que oyen la Palabra de Dios y la cumplen» (Lc 8, 21). La escucha auténtica es obedecer y actuar, es hacer florecer en la vida la justicia y el amor, es ofrecer tanto en la existencia como en la sociedad un testimonio en la línea del llamado de los profetas que constantemente unía la Palabra de Dios y la vida, la fe y la rectitud, el culto y el compromiso social. Esto es lo que repetía continuamente Jesús, a partir de la célebre admonición en el Sermón de la montaña: «No todo el que me dice: ¡Señor, Señor! Entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos» (Mt 7, 21). En esta frase parece resonar la Palabra divina propuesta por Isaías: «Este pueblo se me acerca con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí» (29, 13). Estas advertencias son también para las iglesias que no son fieles a la escucha obediente de la Palabra de Dios.

Por ello, ésta debe ser visible y legible ya en el rostro mismo y en las manos del creyente, como lo sugirió san Gregorio Magno que veía en san Benito, y en los otros grandes hombres de Dios, los testimonios de la comunión con Dios y sus hermanos, con la Palabra de Dios hecha vida. El hombre justo y fiel no sólo "explica" las Escrituras, sino que las "despliega" frente a todos como realidad viva y practicada. Por eso es que la viva lectio, vita bonorum o la vida de los buenos, es una lectura/lección viviente de la Palabra divina. Ya san Juan Crisóstomo había observado que los apóstoles descendieron del monte de Galilea, donde habían encontrado al Resucitado, sin ninguna tabla de piedra escrita como sucedió con Moisés, ya que desde aquel momento, sus mismas vidas se convirtieron en el Evangelio viviente.

En la casa de la Palabra Divina encontramos también a los hermanos y las hermanas de las otras Iglesias y comunidades eclesiales que, a pesar de la separación que todavía hoy existe, se reencuentran con nosotros en la veneración y en el amor por la Palabra de Dios, principio y fuente de una primera y verdadera unidad, aunque, incompleta. Este vínculo siempre debe reforzarse por medio de las traducciones bíblicas comunes, la difusión del texto sagrado, la oración bíblica ecuménica, el diálogo exegético, el estudio y la comparación entre las diferentes interpretaciones de las Sagradas Escrituras, el intercambio de los valores propios de las diversas tradiciones espirituales, el anuncio y el testimonio común de la Palabra de Dios en un mundo secularizado.

IV. LOS CAMINOS DE LA PALABRA: LA MISIÓN

«Porque de Sión saldrá la Ley y de Jerusalén la palabra del Señor» (Is 2,3). La Palabra de Dios personificada "sale" de su casa, del templo, y se encamina a lo largo de los caminos del mundo para encontrar el gran peregrinación que los pueblos de la tierra han emprendido en la búsqueda de la verdad, de la justicia y de la paz. Existe, en efecto, también en la moderna ciudad secularizada, en sus plazas, y en sus calles - donde parecen reinar la incredulidad y la indiferencia, donde el mal parece prevalecer sobre el bien, creando la impresión de la victoria de Babilonia sobre Jerusalén - un deseo escondido, una esperanza germinal, una conmoción de esperanza. Come se lee en el libro del profeta Amos, «vienen días - dice Dios, el Señor - en los cuales enviaré hambre a la tierra. No de pan, ni sed de agua, sino de oír la Palabra de Dios» (8, 11). A este hambre quiere responder la misión evangelizadora de la Iglesia.

Asimismo Cristo resucitado lanza el llamado a los apóstoles, titubeantes para salir de las fronteras de su horizonte protegido: «Por tanto, id a todas las naciones, haced discípulos [...] y enseñadles a obedecer todo lo que os he mandado» (Mt 28, 19-20). La Biblia está llena de llamadas a "no callar", a "gritar con fuerza", a "anunciar la Palabra en el momento oportuno e importuno" a ser guardianes que rompen el silencio de la indiferencia. Los caminos que se abren frente a nosotros, hoy, no son únicamente los que recorrió san Pablo o los primeros evangelizadores y, detrás de ellos, todos los misioneros fueron al encuentro de la gente en tierras lejanas.

11. La comunicación extiende ahora una red que envuelve todo el mundo y el llamado de Cristo adquiere un nuevo significado: «Lo que yo les digo en la oscuridad, repítanlo en pleno día, y lo que escuchen al oído, proclámenlo desde lo alto de las casas» (Mt 10, 27). Ciertamente, la Palabra sagrada debe tener una primera transparencia y difusión por medio del texto impreso, con traducciones que respondan a la variedad de idiomas de nuestro planeta. Pero la voz de la Palabra divina debe resonar también a través de la radio, las autopistas de la información de Internet, los canales de difusión virtual on line, los CD, los DVD, los "ipods" (MP3) y otros; debe aparecer en las pantallas televisivas y cinematográficas, en la prensa, en los eventos culturales y sociales.

Esta nueva comunicación, comparándola con la tradicional, ha asumido una gramática expresiva específica y es necesario, por lo tanto, estar preparados no sólo en el plano técnico, sino también cultural para dicha empresa. En un tiempo dominado por la imagen, propuesta especialmente desde el medio hegemónico de la comunicación que es la televisión, es todavía significativo y sugestivo el modelo privilegiado por Cristo. Él recurría al símbolo, a la narración, al ejemplo, a la experiencia diaria, a la parábola: «Todo esto lo decía Jesús a la muchedumbre por medio de parábolas [...] y no les hablaba sin parábolas» (Mt 13, 3.34). Jesús en su anuncio del reino de Dios, nunca se dirigía a sus interlocutores con un lenguaje vago, abstracto y etéreo, sino que les conquistaba partiendo justamente de la tierra, donde apoyaban sus pies para conducirlos de lo cotidiano, a la revelación del reino de los cielos. Se vuelve entonces significativa la escena evocada por Juan: «Algunos quisieron prenderlo, pero ninguno le echó mano. Los guardias volvieron a los principales sacerdotes y a los fariseos. Y ellos les preguntaron: )Por qué no lo trajiste? Los guardias respondieron: "Jamás hombre alguno habló como este hombre"» (7, 44-46).

12. Cristo camina por las calles de nuestras ciudades y se detiene ante el umbral de nuestras casas: «Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa, cenaré con él y él conmigo» (Ap 3, 20). La familia, encerrada en su hogar, con sus alegrías y sus dramas, es un espacio fundamental en el que debe entrar la Palabra de Dios. La Biblia está llena de pequeñas y grandes historias familiares y el Salmista imagina con vivacidad el cuadro sereno de un padre sentado a la mesa, rodeado de su esposa, como una vid fecunda, y de sus hijos, como «brotes de olivo» (Sal 128). Los primeros cristianos celebraban la liturgia en lo cotidiano de una casa, así como Israel confiaba a la familia la celebración de la Pascua (cf. Ex 12, 21-27). La Palabra de Dios se transmite de una generación a otra, por lo que los padres se convierten en «los primeros predicadores de la fe» (LG 11). El Salmista también recordaba que «lo que hemos oído y aprendido, lo que nuestros padres nos contaron, no queremos ocultarlo a nuestros hijos, lo narraremos a la próxima generación: son las glorias del Señor y su poder, las maravillas que Él realizó; ... y podrán contarlas a sus propios hijos» (Sal 78, 3-4.6).

Cada casa deberá, pues, tener su Biblia y custodiarla de modo concreto y digno, leerla y rezar con ella, mientras que la familia deberá proponer formas y modelos de educación orante, catequística y didáctica sobre el uso de las Escrituras, para que «jóvenes y doncellas también, los viejos junto con los niños» (Sal 148, 12) escuchen, comprendan, alaben y vivan la Palabra de Dios. En especial, las nuevas generaciones, los niños, los jóvenes, tendrán que ser los destinatarios de una pedagogía apropiada y específica, que los conduzca a experimentar el atractivo de la figura de Cristo, abriendo la puerta de su inteligencia y su corazón, a través del encuentro y el testimonio auténtico del adulto, la influencia positiva de los amigos y la gran familia de la comunidad eclesial.

13. Jesús, en la parábola del sembrador, nos recuerda que existen terrenos áridos, pedregosos y sofocados por los abrojos (cf. Mt 13, 3-7). Quien entra en las calles del mundo descubre también los bajos fondos donde anidan sufrimientos y pobreza, humillaciones y opresiones, marginación y miserias, enfermedades físicas, psíquicas y soledades. A menudo, las piedras de las calles están ensangrentadas por guerras y violencias, en los centros de poder la corrupción se reúne con la injusticia. Se alza el grito de los perseguidos por la fidelidad a su conciencia y su fe. Algunos se ven arrollados por la crisis existencial o su alma se ve privada de un significado que dé sentido y valor a la vida misma. Como es «mera sombra el humano que pasa, sólo un soplo las riquezas que amontona» (Sal 39,7), muchos sienten cernirse sobre ellos también el silencio de Dios, su aparente ausencia e indiferencia: «)Hasta cuándo, Señor? )Me olvidarás para siempre? ¿Hasta cuándo me ocultarás tu rostro?» (Sal 13, 2). Y al final, se yergue ante todos el misterio de la muerte.

La Biblia, que propone precisamente una fe histórica y encarnada, representa incesantemente este inmenso grito de dolor que sube de la tierra hacia el cielo. Bastaría sólo con pensar en las páginas marcadas por la violencia y la opresión, en el grito áspero y continuado de Job, en las vehementes súplicas de los salmos, en la sutil crisis interior que recorre el alma del Eclesiastés, en las vigorosas denuncias proféticas contra las injusticias sociales. Además, se presenta sin atenuantes la condena del pecado radical, que aparece en todo su poder devastador desde los exordios de la humanidad en un texto fundamental del Génesis (c. 3). En efecto, el "misterio del pecado" está presente y actúa en la historia, pero es revelado por la Palabra de Dios que asegura en Cristo la victoria del bien sobre el mal.

Pero, sobre todo, en las Escrituras domina principalmente la figura de Cristo, que comienza su ministerio público precisamente con un anuncio de esperanza para los últimos de la tierra: «El Espíritu del Señor está sobre mí; porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor» (Lc 4, 18-19). Sus manos tocan repetidamente cuerpos enfermos o infectados, sus palabras proclaman la justicia, infunden valor a los infelices, conceden el perdón a los pecadores. Al final, él mismo se acerca al nivel más bajo, «despojándose a sí mismo» de su gloria, «tomando la condición de esclavo, asumiendo la semejanza humana y apareciendo en su porte como hombre ... se rebajó a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte y una muerte de cruz» (Flp 2, 7-8).

Así, siente miedo de morir («Padre, si es posible, (aparta de mí este cáliz!»), experimenta la soledad con el abandono y la traición de los amigos, penetra en la oscuridad del dolor físico más cruel con la crucifixión e incluso en las tinieblas del silencio del Padre («Dios mío, Dios mío, ) por qué me has abandonado?») y llega al precipicio último de cada hombre, el de la muerte («dando un fuerte grito, expiró»). Verdaderamente, a él se puede aplicar la definición que Isaías reserva al Siervo del Señor: «varón de dolores y que conoce el sufrimiento» (cf. 53, 3).

Y aún así, también en ese momento extremo, no deja de ser el Hijo de Dios: en su solidaridad de amor y con el sacrificio de sí mismo siembra en el límite y en el mal de la humanidad una semilla de divinidad, o sea, un principio de liberación y de salvación; con su entrega a nosotros circunda de redención el dolor y la muerte, que él asumió y vivió, y abre también para nosotros la aurora de la resurrección. El cristiano tiene, pues, la misión de anunciar esta Palabra divina de esperanza, compartiéndola con los pobres y los que sufren, mediante el testimonio de su fe en el Reino de verdad y vida, de santidad y gracia, de justicia, de amor y paz, mediante la cercanía amorosa que no juzga ni condena, sino que sostiene, ilumina, conforta y perdona, siguiendo las palabras de Cristo: «Vengan a mí, todos los que están fatigados y agobiados, y yo les daré descanso» (Mt 11, 28).

14. Por los caminos del mundo la Palabra divina genera para nosotros, los cristianos, un encuentro intenso con el pueblo judío, al que estamos íntimamente unidos a través del reconocimiento común y el amor por las Escrituras del Antiguo Testamento, y porque de Israel «procede Cristo según la carne» (Rm 9, 5). Todas las sagradas páginas judías iluminan el misterio de Dios y del hombre, revelan tesoros de reflexión y de moral, trazan el largo itinerario de la historia de la salvación hasta su pleno cumplimiento, ilustran con vigor la encarnación de la Palabra divina en las vicisitudes humanas. Nos permiten comprender plenamente la figura de Cristo, quien había declarado «No penséis que he venido a abolir la Ley y los Profetas. No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento» (Mt 5, 17), son camino de diálogo con el pueblo elegido que ha recibido de Dios «la adopción filial, la gloria, las alianzas, la legislación, el culto, las promesas» (Rm 9, 4), y nos permiten enriquecer nuestra interpretación de las Sagradas Escrituras con los recursos fecundos de la tradición exegética judaica.

«Bendito sea mi pueblo Egipto, la obra de mis manos Asiria, y mi heredad Israel» (Is 19, 25). El Señor extiende, por lo tanto, el manto de protección de su bendición sobre todos los pueblos de la tierra, deseoso de que «todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad» (1Tm 2, 4). También nosotros, los cristianos, por los caminos del mundo, estamos invitados - sin caer en el sincretismo que confunde y humilla la propia identidad espiritual - a entrar con respeto en diálogo con los hombres y mujeres de otras religiones, que escuchan y practican fielmente las indicaciones de sus libros sagrados, comenzando por el islamismo, que en su tradición acoge innumerables figuras, símbolos y temas bíblicos y nos ofrece el testimonio de una fe sincera en el Dios único, compasivo y misericordioso, Creador de todo el ser y Juez de la humanidad.

El cristiano encuentra, además, sintonías comunes con las grandes tradiciones religiosas de Oriente que nos enseñan en sus Escrituras el respeto a la vida, la contemplación, el silencio, la sencillez, la renuncia, como sucede en el budismo. O bien, como en el hinduismo, exaltan el sentido de lo sagrado, el sacrificio, la peregrinación, el ayuno, los símbolos sagrados. O, también, como en el confucionismo, enseñan la sabiduría y los valores familiares y sociales. También queremos prestar nuestra cordial atención a las religiones tradicionales, con sus valores espirituales expresados en los ritos y las culturas orales, y entablar con ellas un respetuoso diálogo; y con cuantos no creen en Dios, pero se esfuerzan por «respetar el derecho, amar la lealtad, y proceder humildemente» (Mi 6, 8), tenemos que trabajar por un mundo más justo y en paz, y ofrecer en diálogo nuestro genuino testimonio de la Palabra de Dios, que puede revelarles nuevos y más altos horizontes de verdad y de amor.

15. En su Carta a los artistas (1999), Juan Pablo II recordaba que «la Sagrada Escritura se ha convertido en una especie de inmenso vocabulario» (P. Claudel) y de «Atlas iconográfico» (M. Chagall) del que se han nutrido la cultura y el arte cristianos» (n. 5). Goethe estaba convencido de que el Evangelio fuera la «lengua materna de Europa». La Biblia, como se suele decir, es «el gran código» de la cultura universal: los artistas, idealmente, han impregnado sus pinceles en ese alfabeto teñido de historias, símbolos, figuras que son las páginas bíblicas; los músicos han tejido sus armonías alrededor de los textos sagrados, especialmente los salmos; los escritores durante siglos han retomado esas antiguas narraciones que se convertían en parábolas existenciales; los poetas se han planteado preguntas sobre los misterios del espíritu, el infinito, el mal, el amor, la muerte y la vida, recogiendo con frecuencia el clamor poético que animaba las páginas bíblicas; los pensadores, los hombres de ciencia y la misma sociedad a menudo tenían como punto de referencia, aunque fuera por contraste, los conceptos espirituales y éticos (pensemos en el Decálogo) de la Palabra de Dios. Aun cuando la figura o la idea presente en las Escrituras se deformaba, se reconocía que era imprescindible y constitutiva de nuestra civilización.

Por esto, la Biblia - que también enseña la via pulchritudinis, es decir, el camino de la belleza para comprender y llegar a Dios («(tocad para Dios con destreza!», nos invita el Sal 47, 8) - no sólo es necesaria para el creyente, sino para todos, para descubrir nuevamente los significados auténticos de las varias expresiones culturales y, sobre todo, para encontrar nuevamente nuestra identidad histórica, civil, humana y espiritual. En ella se encuentra la raíz de nuestra grandeza y mediante ella podemos presentarnos con un noble patrimonio a las demás civilizaciones y culturas, sin ningún complejo de inferioridad. Por lo tanto, todos deberían conocer y estudiar la Biblia, bajo este extraordinario perfil de belleza y fecundidad humana y cultural.

No obstante, la Palabra de Dios - para usar una significativa imagen paulina - «no está encadenada» (2Tm 2, 9) a una cultura; es más, aspira a atravesar las fronteras y, precisamente el Apóstol fue un artífice excepcional de inculturación del mensaje bíblico dentro de nuevas coordenadas culturales. Es lo que la Iglesia está llamada a hacer también hoy, mediante un proceso delicado pero necesario, que ha recibido un fuerte impulso del magisterio del Papa Benedicto XVI. Tiene que hacer que la Palabra de Dios penetre en la multiplicidad de las culturas y expresarla según sus lenguajes, sus concepciones, sus símbolos y sus tradiciones religiosas. Sin embargo, debe ser capaz de custodiar la sustancia de sus contenidos, vigilando y evitando el riesgo de degeneración.

La Iglesia tiene que hacer brillar los valores que la Palabra de Dios ofrece a otras culturas, de manera que puedan llegar a ser purificadas y fecundadas por ella. Como dijo Juan Pablo II al episcopado de Kenya durante su viaje a África en 1980, «la inculturación será realmente un reflejo de la encarnación del Verbo, cuando una cultura, transformada y regenerada por el Evangelio, produce en su propia tradición expresiones originales de vida, de celebración y de pensamiento cristiano».

CONCLUSIÓN

«La voz de cielo que yo había oído me habló otra vez y me dijo: "Toma el librito que está abierto en la mano del ángel ...". Y el ángel me dijo: "Toma, devóralo; te amargará las entrañas, pero en tu boca será dulce como la miel". Tomé el librito de la mano del ángel y lo devoré; y fue en mi boca dulce como la miel; pero, cuando lo comí, se me amargaron las entrañas» (Ap 10, 8-11).

Hermanos y hermanas de todo el mundo, acojamos también nosotros esta invitación; acerquémonos a la mesa de la Palabra de Dios, para alimentarnos y vivir «no sólo de pan, sino de toda palabra que sale de la boca del Señor» (Dt 8, 3; Mt 4, 4). La Sagrada Escritura - como afirmaba una gran figura de la cultura cristiana - «tiene pasajes adecuados para consolar todas las condiciones humanas y pasajes adecuados para atemorizar en todas las condiciones» (B. Pascal, Pensieri, n. 532 ed. Brunschvicg).

La Palabra de Dios, en efecto, es «más dulce que la miel, más que el jugo de panales» (Sal 19, 11), es «antorcha para mis pasos, luz para mi sendero» (Sal 119, 105), pero también «como el fuego y como un martillo que golpea la peña» (Jr 23, 29). Es como una lluvia que empapa la tierra, la fecunda y la hace germinar, haciendo florecer de este modo también la aridez de nuestros desiertos espirituales (cf. Is 55, 10-11). Pero también es «viva, eficaz y más cortante que una espada de dos filos. Penetra hasta la división entre alma y espíritu, articulaciones y médulas; y discierne sentimientos y pensamientos del corazón» (Hb 4, 12).

Nuestra mirada se dirige con afecto a todos los estudiosos, a los catequistas y otros servidores de la Palabra de Dios para expresarles nuestra gratitud más intensa y cordial por su precioso e importante ministerio. Nos dirigimos también a nuestros hermanos y hermanas perseguidos o asesinados a causa de la Palabra de Dios y el testimonio que dan al Señor Jesús (cf. Ap 6, 9): como testigos y mártires nos cuentan Ala fuerza de la palabra@ (Rm 1, 16), origen de su fe, su esperanza y su amor por Dios y por los hombres.

Hagamos ahora silencio para escuchar con eficacia la Palabra del Señor y mantengamos el silencio luego de la escucha porque seguirá habitando, viviendo en nosotros y hablándonos. Hagámosla resonar al principio de nuestro día, para que Dios tenga la primera palabra y dejémosla que resuene dentro de nosotros por la noche, para que la última palabra sea de Dios.

Queridos hermanos y hermanas, "Te saludan todos los que están conmigo. Saluda a los que nos aman en la fe. (La gracia con todos vosotros!" (Tt 3, 15).

Indice

Benedicto XVI: “La divinidad de Cristo, centro de la predicación de san Pablo”

CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 22 de octubre de 2008 (ZENIT.org).- Ofrecemos a continuación el texto íntegro de la catequesis pronunciada hoy por el Papa Benedicto XVI durante la Audiencia General en la Plaza de San Pedro.

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Queridos hermanos y hermanas,

en las catequesis de las semanas anteriores hemos meditado sobre la “conversión” de san Pablo, fruto del encuentro personal con Jesús crucificado y resucitado, y nos hemos interrogado sobre cuál fue la relación del Apóstol de los gentiles con el Jesús terreno. Hoy quisiera hablar de la enseñanza que san Pablo nos ha dejado sobre la centralidad del Cristo resucitado en el misterio de la salvación, sobre su cristología. En verdad, Jesucristo resucitado, “exaltado sobre todo nombre”, está en el centro de todas sus reflexiones. Cristo es para el Apóstol el criterio de valoración de los acontecimientos y de las cosas, el fin de todo esfuerzo que él hace para anunciar el Evangelio, la gran pasión que sostiene sus pasos por los caminos del mundo. Y se trata de un Cristo vivo, concreto: el Cristo -dice Pablo- “que me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gal 2, 20). Esta persona que me ama, con la que puedo hablar, que me escucha y me responde, éste es realmente el principio para entender al mundo y para encontrar el camino en la historia.

Quien ha leído los escritos de san Pablo sabe bien que él no se preocupa de narrar los hechos sobre los que se articula la vida de Jesús, aunque podemos pensar que en sus catequesis contaba mucho más sobre el Jesús prepascual de cuanto escribía en sus cartas, que son amonestaciones en situaciones concretas. Su tarea pastoral y teológica estaba tan dirigida a la edificación de las nacientes comunidades, que era espontáneo en él concentrar todo en el anuncio de Jesucristo como “Señor”, vivo ahora y presente en medio de los suyos. De ahí la esencialidad característica de la cristología paulina, que desarrolla las profundidades del misterio con una preocupación constante y precisa: anunciar, ciertamente, a Jesús, su enseñanza, pero anunciar sobre todo la realidad central de su muerte y resurrección, como culmen de su existencia terrena y raíz del desarrollo sucesivo de toda la fe cristiana, de toda la realidad de la Iglesia. Para el Apóstol, la resurrección no es un acontecimiento en sí mismo, separado de la muerte: el Resucitado es el mismo que fue crucificado. También como Resucitado lleva sus heridas: la pasión está presente en Él y se puede decir con Pascal que Él está sufriendo hasta el fin del mundo, aún siendo el Resucitado y viviendo con nosotros y para nosotros. Esta identidad del Resucitado con el Cristo crucificado, Pablo la había entendido en el camino de Damasco: en ese momento se reveló con claridad que el Crucificado es el Resucitado y el Resucitado es el Crucificado, que dice a Pablo: “¿Por qué me persigues?” (Hch 9,4). Pablo estaba persiguiendo a Cristo en la Iglesia y entonces entendió que la cruz es “una maldición de Dios” (Dt 21,23), pero sacrificio para nuestra redención.

El Apóstol contempla fascinado el secreto escondido del Crucificado-resucitado y a través de los sufrimientos experimentados por Cristo en su humanidad (dimensione terrena) llega a esa existencia eterna en que Él es uno con el Padre (dimensión pre-temporal): “Al llegar la plenitud de los tiempos -escribe- envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que se hallaban bajo la ley, y para que recibiéramos la filiación adoptiva” (Gal 4,4-5). Estas dos dimensiones, la preesistenza eterna con el Padre y el descendimiento del Señor en la encarnación, se anuncian ya en el Antiguo Testamento, en la figura de la Sabiduría. Encontramos en los Libros sapienciales del Antiguo Testamento algunos textos que exaltan el papel de la Sabiduría preexistente a la creación del mundo. En este sentido deben leerse pasajes como el del Salmo 90: “Antes que los montes fuesen engendrados, antes que naciesen tierra y orbe, desde siempre hasta siempre tú eres Dios” (v. 2); o pasajes como el que habla de la Sabiduría creadora: “Yahveh me creó, primicia de su camino, antes que sus obras más antiguas. Desde la eternidad fui fundada, desde el principio, antes que la tierra” (Pr 8, 22-23). Sugestivo es también el elogio de la Sabiduría, contenido en el libro homónimo: “Se despliega vigorosamente de un confín a otro del mundo y gobierna de excelente manera el universo” (Sb 8,1).

Los mismos textos sapienciales que hablan de la preexistencia eterna de la Sabiduría, hablan de su descendimiento, del abajamiento de esta Sabiduría, que se ha creado una tienda entre los hombres. Así sentimos resonar ya las palabras del Evangelio de Juan que habla de la tienda de la carne del Señor. Se creó una tienda en el Antiguo Testamento: aquí se indica al templo, al culto según la “Torah”; pero desde el punto de vista del Nuevo Testamento, podemos entender que ésta era solo una prefiguración de la tienda mucho más real y significativa: la tienda de la carne de Cristo. Y vemos ya en los Libros del Antiguo Testamento que este abajamiento de la Sabiduría, su descenso a la carne, implica también la posibilidad de ser rechazada. San Pablo, desarrollando su cristología, se refiere precisamente a esta perspectiva sapiencial: reconoce a Jesús la sabiduría eterna existente desde siempre, la sabiduría que desciende y se crea una tienda entre nosotros, y así puede describir a Cristo como “fuerza y sabiduría de Dios”, puede decir que Cristo se ha convertido para nosotros en “sabiduría de origen divino, justicia, santificación y redención” (1 Cor 1,24.30). De la misma forma, Pablo aclara que Cristo, igual que la Sabiduría, puede ser rechazado sobre todo por los dominadores de este mundo (cfr 1 Cor 2,6-9), de modo que se crea en los planes de Dios una situación paradójica: la cruz, que se volverá en camino de salvación para todo el género humano.

Un desarrollo posterior de este ciclo sapiencial, que ve a la Sabiduría abajarse para después ser exaltada a pesar del rechazo, se encuentra en el famoso himno contenido en la Carta a los Filipenses (cfr 2,6-11). Se trata de uno de los textos más elevados de todo el Nuevo Testamento. Los exegetas en gran mayoría concuerdan en considerar que esta perícopa trae una composición precedente al texto de la Carta a los Filipenses. Este es un dato de gran importancia, porque significa que el judeo-cristianismo, antes de san Pablo, creía en la divinidad de Jesús. En otras palabras, la fe en la divinidad de Jesús no es un invento helenístico, surgido después de la vida terrena de Jesús, un invento que, olvidando su humanidad, lo habría divinizado: vemos en realidad que el primer judeo-cristianismo creía en la divinidad de Jesús, es más, podemos decir que los mismos Apóstoles, en los grandes momentos de la vida de su Maestro, han entendido que Él era el Hijo de Dios, como dijo san Pedro en Cesarea de Filipo: “Tu eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo” (Mt 16,16). Pero volvamos al himno de la Carta a los Filipenses. La estructura de este texto puede ser articulada en tres estrofas, que ilustran los momentos principales del recorrido realizado por Cristo. Su preexistencia la expresan las palabras “siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios”(v. 6); sigue después el abajamiento voluntario del Hijo en la segunda estrofa: “se despojó de sí mismo tomando condición de siervo” (v. 7), hasta humillarse a sí mismo “obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz” (v. 8). La tercera estrofa del himno anuncia la respuesta del Padre a la humillación del Hijo: “Por lo cual Dios le exaltó y le otorgó el Nombre que está sobre todo nombre” (v. 9). Lo que impresiona es el contraste entre el abajamiento radical y la siguiente glorificación en la gloria de Dios. Es evidente que esta segunda estrofa está en contraste con la pretensión de Adán que quería hacerse Dios, y contrasta también con el gesto de los constructres de la torre de Babel que querían edificar por sí solos el puente hasta el cielo y hacerse ellos mismos divinidad. Pero esta iniciativa de la soberbia acabó con la autodestrucción: así no se llega al cielo, a la verdadera felicidad, a Dios. El gesto del Hijo de Dios es exactamente lo contrario: no la soberbia, sino la humildad, que es la realización del amor, y el amor es divino. La iniciativa de abajamiento, de humildad radical de Cristo, con la que contrasta la soberbia humana, es realmente expresión del amor divino; a ella le sigue esa elevación al cielo a la que Dios nos atrae con su amor.

Además de la Carta a los Filipenses, hay otros lugares de la literatura paulina donde los temas de la preexistencia y del descendimiento del Hijo de Dios sobre la tierra están unidos entre ellos. Una reafirmación de la asimilación entre Sabiduría y Cristo, con todas las consecuencias cósmicas y antropológicas, se encuentra en la primera Carta a Timoteo: “Él ha sido manifestado en la carne, justificado en el Espíritu, visto de los Ángeles, proclamado a los gentiles, creído en el mundo, levantado a la gloria” (3,16). Es sobre todo en estas premisas que se pude definir mejor la función de Cristo como Mediador único, sobre el marco del único Dios del Antiguo Testamento (cfr 1 Tm 2,5 en relación a Is 43,10-11; 44,6). Cristo es el verdadero puente que nos guía al cielo, a la comunión con Dios.

Y finalmente, solo un apunte a los últimos desarrollos de la cristología de san Pablo en las Cartas a los Colosenses y a los Efesios. En la primera, Cristo es calificado como “primogénito de todas las criaturas” (1,15-20). Esta palabra “primogénito” implica que el primero entre muchos hijos, el primero entre muchos hermanos y hermanas, ha bajado para atraernos y hacernos sus hermanos y hermanas. En la Carta a los Efesios encontramos la bella exposición del plan divino de la salvación, cuando Pablo dice que en Cristo Dios quería recapitularlo todo (cfr. Ef 1,23). Cristo es la recapitulación de todo, reasume todo y nos guía a Dios. Y así implica un movimiento de descenso y de ascenso, invitándonos a participar en su humildad, es decir, a su amor hacia el prójimo, para ser así partícipes de su glorificación, convirtiéndonos con él en hijos en el Hijo. Oremos para que el Señor nos ayude a conformarnos a su humildad, a su amor, para ser así partícipes de su divinización.

[Al final de la audiencia, Benedicto XVI saludó a los peregrinos en varios idiomas. En español, dijo:]

Queridos hermanos y hermanas:

Como hemos visto en las catequesis de las pasadas semanas, San Pablo no se preocupó tanto de contar los hechos aislados de la vida de Jesús, sino de anunciar a la comunidad naciente a Cristo como el "Señor", vivo y presente entre nosotros. Él es el mismo, encarnado, crucificado, resucitado y vivo. Para comprender esto hay que tener en cuenta la idea de la Sabiduría preexistente al mundo de la cual habla el Antiguo Testamento. Cristo, en su condición de Hijo, es coeterno con el Padre. Con su Encarnación, sin dejar de ser Dios, adquiere ciertamente algo que no tenía, la condición humana hasta hacerse siervo, para rescatarla y salvarla. Con su glorificación, Cristo, que es "fuerza de Dios y sabiduría de Dios", es también para nosotros sabiduría justicia santificación y redención (cf. 1 Co 1,25.30). Otra formulación de la cristología paulina exalta el primado de Cristo sobre todas las cosas, el "primogénito" de los que aman a Dios y han sido llamados a ser imagen de su Hijo.

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los venidos de Argentina, España, México, Panamá, Perú y otros Países latinoamericanos. Invito a todos a contemplar el plan de salvación que San Pablo nos muestra con hondura, y al que nos exhorta a participar uniéndonos íntimamente a Cristo.

Muchas gracias.

[Traducción del italiano por Inma Álvarez

© Libreria Editrice Vaticana]

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Noticias desde la Parroquia de Fátima

20 de octubre de 2008 - Año XI - N° 394

Índice de Noticias

NUESTRA DIOCESIS

El Movimiento Mundial de trabajadores católicos en San Isidro

La Pastoral de los Trabajadores de la Diócesis de San Isidro invita a la comunidad a conocer la propuesta del Movimiento Mundial de Trabajadores Cristianos (MMTC), en un encuentro que tendrá lugar el jueves 23 de octubre, a las 19, en la Casa Pastoral Diocesana, situada en Ituzaingo 90, San Isidro.

 Participarán directivos de la institución internacional, un teólogo de la diócesis y un técnico del Observatorio de la Deuda Social Argentina, de la Universidad Católica (UCA),  cuya misión es monitorear y estudiar la deuda social que afecta a la sociedad argentina, y aportar al cambio de los principales déficit.

 El MMTC fue creado en 1966 y reúne hoy en día a más de 70 organizaciones de todo el mundo. Las entidades-miembro del MMTC se dirigen a todos aquellos y aquellas que viven de su trabajo, formal o informal, o de ingresos sustitutivos (por ej. prestaciones por desempleo y pensiones).

 Las asociaciones miembros llevan a cabo tareas de sensibilización y de formación permanente con el objetivo de crear lazos de solidaridad y de estimular a sus miembros a participar activamente en los cambios sociales. Se trata de una formación de compromiso, que abarca todos los aspectos de la vida.

 El mensaje del Evangelio es una fuente primordial de inspiración para el MMTC, un movimiento de educación continua cuya formación se basa en acciones. Acorde con el Evangelio, el MMTC sustenta la dignidad personal de cada hombre y de cada mujer. Rechaza una visión puramente materialista del ser humano y del mundo.

El encuentro tiene la finalidad de dar a conocer las actividades de la entidad internacional e interesar a la comunidad. Durante el evento se entregará material informativo.  Más información por email a cmiazzetta@... .

Pastoral de los Trabajadores

Diócesis de San Isidro

Contacto: Claudia Iazzetta 156 684 1399

 Comunicación Pastoral Social

Diócesis de San Isidro

Lunes y miércoles, de 14 a 17. Martes de 9 a 13 4575-4218

Contacto de Comunicación: Gustavo Camps 155 895 5497

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Equipo Diocesano de Pastoral Familiar

Obispado de San Isidro

 Jornada de Encuentro de Familias

26 de Octubre - Polideportivo Central de Tigre

 Con motivo de la celebración del Día de la Familia, el Equipo de Pastoral familiar de la diócesis de San Isidro invita, el próximo 26 de Octubre, a ser parte de la Jornada de Encuentro de Familias, una experiencia familiar de carácter celebrativo, testimonial y orante.

La misma tendrá lugar en el Polideportivo Central de Tigre -Benito Lynch y Acceso Norte, Ciudad de Tigre. El ingreso se hará a partir de las 10.00 hs para dar comienzo a la jornada con la celebración de la Santa Misa, presidida por Monseñor Jorge Casaretto, a las 11 hs.

A lo largo del Encuentro se realizarán diversas actividades: juegos para niños, exposición de obras de arte y videos realizados por los jóvenes de la diócesis, adoración permanente, charlas y conferencias a cargo de la Dra. Paola del Bosco (adultos) y Juan Calos Pisano (jóvenes). También contarán con la presencia de Luis Landriscina y música en vivo junto a Daniel Poli, 4pm y La Otra Orilla.

Lo que mueve a realizar esta actividad es el deseo de profundizar el acompañamiento, la promoción y el fortalecimiento de las familias de la Diócesis.  Es por ello que en este encuentro se quiere promover la comunión de familias de las diversas comunidades parroquiales, escolares y Movimientos, con vista  a compartir la realidad Diocesana y en pos a la preparación del encuentro Mundial de Familias a realizarse en México  el próximo año.

Coordinación:

Guillermo y Andrea Barberis

Presidentes Pastoral Familiar

pastoralfamiliarsanisidro@...

 Pbro. Sergio Pablo Beliera

Asesor Pastoral Familiar

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Nota: se invita a los medios a participar de la Jornada. Confirmar asistencia a pastoralfamiliarsanisidro@...

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SANTA SEDE

Beatificaron a los padres de Santa Teresita

Lisieux (Francia), 20 Oct. 08 (AICA)

Unas quince mil personas participaron este domingo en la beatificación de los padres de santa Teresita del Niño Jesús, Louis Martin y Zélie Guérin.

El segundo matrimonio elevado conjuntamente a la gloria de los altares fue beatificado en una celebración eucarística presidida por el legado pontificio, el cardenal José Saraiva Martins, prefecto emérito de la Congregación para las Causas de los Santos, en la basílica de Lisieux, Francia.

Tras concluir el rito de beatificación con el que el Papa inscribió a los dos esposos conjuntamente en el Libro de los Beatos, el purpurado portugués dio "gracias a Dios por este testimonio ejemplar de amor conyugal". Este ejemplo, aseguró el purpurado, puede "estimular a los hogares cristianos en la práctica integral de las virtudes cristianas, como estimuló el deseo de santidad en Teresa".

El cardenal Saraiva Martins dejó paso a las confidencias en la homilía explicando que en el momento de la beatificación "pensaba en mi padre y en mi madre, y en este momento, quisiera que ustedes también piensen en su padre y su madre y que juntos demos gracias a Dios por habernos creado y hecho cristianos gracias al amor conyugal de nuestros padres".

Louis Martin (1823-1894) y su esposa Zélie Guérin (1831-1877), padres de nueve hijos, cuatro de ellos fallecidos en tierna edad, es el segundo matrimonio beatificado simultáneamente después de los italianos Luigi y Maria Beltrame Quattrocchi (fallecidos en 1951 y 1965 y beatificados en 2001 por Juan Pablo II).

El cardenal Saraiva Martins los presentó como "un don para los esposos de todas las edades por la estima, el respeto y la armonía con que se amaron durante 19 años". Son también "un don para los padres" y "para todos aquellos que han perdido a su esposo o esposa". "La viudez es siempre una condición difícil de aceptar --reconoció--. Louis vivió la pérdida de su esposa con fe y generosidad, prefiriendo el bien de sus hijos a sus gustos personales".

Por último, dijo, estos esposos son "un don para quienes afrontan la enfermedad y la muerte". Zélie falleció de cáncer, Louis terminó su existencia a causa de una artereoesclerosis cerebral. "En nuestro mundo, que trata de ocultar la muerte, nos enseñan a mirarla cara a cara, abandonándose en Dios", aseguró.

Entre los participantes en la ceremonia de beatificación se encontraba Pietro Schiliro, un niño italiano de Monza, cuya curación inexplicable en 2002 ha sido atribuida a la intercesión de los padres de santa Teresita del Niño Jesús, patrona de las misiones. Nacido con una malformación de los pulmones, los médicos habían dicho que no podría sobrevivir. Su madre pidió su curación a Dios por intercesión de Louis y Zélie. Una comisión científica ha reconocido como inexplicable su curación.

Santa Teresita, nacida en 1873, entró a los 15 años en el Carmelo de Lisieux, donde falleció a los 24 años, dejando un testimonio escrito de experiencias místicas, por las que fue declarada por Juan Pablo II doctora de la Iglesia el 19 de octubre de 1997.+

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DOCUMENTACION

Intervención de Benedicto XVI en el Sínodo de los Obispos

Propone superar el dualismo entre exégesis y teología

CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 19 de octubre de 2008 (ZENIT.org).- Publicamos la intervención que Benedicto XVI pronunció el martes 14 de octubre durante la décimo cuarta congregación del Sínodo de los Obispos sobre la Palabra. El texto ha sido transcrito posteriormente y publicado este sábado por la Oficina de Información de la Santa Sede. El Papa pronunció estas palabras a partir de unas notas que había escrito en su cuaderno.

* * *

Queridos hermanos y hermanas:

El trabajo con motivo de mi libro sobre Jesús da la oportunidad de ver todo el bien que nos llega de la exégesis moderna, pero también permite reconocer sus problemas y sus riesgos.

La Dei Verbum 12 ofrece dos indicaciones metodológicas para un adecuado trabajo exegético. En primer lugar, confirma la necesidad de la utilización del método histórico-crítico, cuyos elementos esenciales describe brevemente. Esta necesidad es la consecuencia del principio cristiano formulado en Juan 1, 14: "Verbum caro factum est". El hecho histórico es una dimensión constitutiva de la fe cristiana. La historia de la salvación no es una mitología, sino una verdadera historia y, por lo tanto, hay que estudiarla con los métodos de la investigación histórica seria.

Sin embargo, esta historia posee otra dimensión, la de la acción divina. En consecuencia la Dei Verbum habla de un segundo nivel metodológico necesario para la interpretación justa de las palabras, que son al mismo tiempo palabras humanas y Palabra divina. El Concilio dice, siguiendo una regla fundamental para la interpretación de cualquier texto literario, que la Escritura hay que interpretarla en el mismo espíritu en el que fue escrita y para ello indica tres elementos metodológicos fundamentales cuyo fin es tener en cuenta la dimensión divina, pneumatológica de la Biblia: es decir se debe 1) interpretar el texto teniendo presente la unidad de toda la Escritura; esto hoy se llama exégesis canónica; en los tiempos del Concilio este término no había sido creado aún, pero el Concilio dice la misma cosa: es necesario tener presente la unidad de toda la Escritura; 2) también se debe tener presente la viva tradición de toda la Iglesia, y finalmente 3) es necesario observar la analogía de la fe. Sólo allí donde los dos niveles metodológicos, el histórico-crítico y el teológico, son observados, se puede hablar de una exégesis teológica - de una exégesis adecuada a este Libro. Mientras que con respecto al primer nivel la actual exégesis académica trabaja a un altísimo nivel y nos ayuda realmente, la misma cosa no se puede decir del otro nivel. A menudo este segundo nivel, el nivel constituido por los tres elementos teológicos indicados por la Dei Verbum, casi no aparece. Y esto tiene consecuencias más bien graves.

La primera consecuencia de la ausencia de este segundo nivel metodológico es que la Biblia se convierte en un libro del pasado solamente. Se pueden extraer de él consecuencias morales, se puede aprender la historia, pero el libro como tal habla sólo del pasado y la exégesis ya no es realmente teológica, sino que se convierte en pura historiografía, historia de la literatura. Esta es la primera consecuencia: la Biblia queda como algo del pasado, habla sólo del pasado.

Existe también una segunda consecuencia aún más grave: donde desaparece la hermenéutica de la fe indicada por la Dei Verbum, aparece necesariamente otro tipo de hermenéutica, una hermenéutica secularizada, positivista, cuya clave fundamental es la convicción de que lo Divino no aparece en la historia humana. Según esta hermenéutica, cuando parece que hay un elemento divino, se debe explicar de dónde viene esa impresión y reducir todo al elemento humano. Por consiguiente, se proponen interpretaciones que niegan la historicidad de los elementos divinos.

Hoy, el llamado mainstream de la exégesis en Alemania niega, por ejemplo, que el Señor haya instituido la Santa Eucaristía y dice que el cuerpo de Jesús permaneció en la tumba. La Resurrección no sería un hecho histórico, sino una visión teológica. Esto sucede porque falta una hermenéutica de la fe: se consolida entonces una hermenéutica filosófica profana, que niega la posibilidad de la entrada y de la presencia real de lo Divino en la historia. La consecuencia de la ausencia del segundo nivel metodológico es la creación de un profundo foso entre exégesis científica y Lectio divina. Y ello a veces provoca también una cierta perplejidad en la preparación de las homilías. Cuando la exégesis no es teología, la Escritura no puede ser el alma de la teología y, al revés, cuando la teología no es esencialmente interpretación de la Escritura en la Iglesia, esta teología ya no tiene fundamento.

Por eso para la vida y para la misión de la Iglesia, para el futuro de la fe, es absolutamente necesario superar este dualismo entre exégesis y teología. La teología bíblica y la teología sistemática son dos dimensiones de una única realidad, que llamamos teología. Por consiguiente, sería deseable que en una de las propuestas se hablara de la necesidad de tener presente en la exégesis los dos niveles metodológicos indicados por la Dei Verbum 12, en la que se habla de la necesidad de desarrollar una exégesis no sólo histórica, sino también teológica. Así pues, será necesario ampliar la formación de los futuros exégetas en este sentido, para abrir realmente los tesoros de la Escritura al mundo de hoy y a todos nosotros.

[Traducción del original italiano por la Secretaría del Sínodo de los Obispos

© Copyright 2008 - Libreria Editrice Vaticana]

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Noticias desde la Parroquia de Fátima

15 de octubre de 2008 - Año XI - N° 393

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NUESTRA DIOCESIS

ESCUELA DIOCESANA DE COMUNICACIÓN

CURSO - TALLER DE COREL DRAW

Sábado 1º, 8 y 15  de noviembre, de 9:30 a 12:30 horas, en el Colegio Marín,

Av. del Libertador 17.115, San Isidro.

- Costo: $ 30.-

-Vacantes limitadas

- Se entregarán certificados de asistencia.

Informes e inscripción:

Tel.:    4512-3851 / (15) 4-022-0231

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   marianbarreiro@...

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ARGENTINA

MONS. LUGONES, NUEVO OBISPO DE LOMAS DE ZAMORA 

Buenos Aires, 14 Oct. 08 (AICA) 

El Santo Padre, Benedicto XVI, nombró obispo de Lomas de Zamora a Mons. Jorge Rubén Lugones, SJ, jesuita de 56 años, hasta ahora obispo de Orán, en la provincia de Salta. La información fue dada a conocer esta mañana por el nuncio apostólico, Mons. Adriano Bernardini, a través de la Agencia AICA, a la misma hora en la que se lo hacía público en Roma. La diócesis de Lomas de Zamora estaba vacante desde el 27 de diciembre de 2007 cuando el Santo Padre promovió a monseñor Agustín Roberto Radrizzani SDB a la arquidiócesis de Mercedes-Luján.

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ORDENACIÓN EPISCOPAL DE MONS. ENRIQUE EGUÍA SEGUÍ

Buenos Aires, 13 Oct. 08 (AICA) 

Mons. Enrique Eguía Seguí

En una catedral metropolitana colmada de fieles, entre los cuales se destacó la asistencia del director general de Culto Católico de la Nación, doctor Luis Saguier Fonrouge, y con la presencia del nuncio apostólico, monseñor Adriano Bernardini, el sábado 11 de octubre, a las 10, el arzobispo de Buenos Aires y Primado de la Argentina, cardenal Jorge Mario Bergoglio SJ, presidió una solemne celebración eucarística en la que consagró obispo a monseñor Enrique Eguía Seguí, a quien el papa Benedicto XVI, el pasado 4 de septiembre, designó obispo titular de Cissi y auxiliar de Buenos Aires.

Acompañaron al cardenal consagrante principal, como co-consagrantes, monseñor Oscar Vicente Ojea, obispo auxiliar de Buenos Aires y vicario episcopal de la zona Centro; y monseñor Carlos María Franzini, obispo de Rafaela (Santa Fe).

Cinco presbítero oficiaron de asistentes del nuevo obispo: Martín Santiago Bracht y Mario Alejandro De Marchi, que lo acompañaron durante la celebración; el primero de ellos, además, pidió al consagrante principal que ordene obispo a monseñor Eguía Seguí; José María Ruiz Díaz, que leyó el "mandato apostólico", por el cual el Santo Padre autoriza la ordenación; Alberto Ángel Zanchetta y Eduardo María Adrogué, quienes sostuvieron el Libro del Evangelio durante la oración consecratoria.

La celebración comenzó con una larga procesión de entrada de seminaristas, diáconos, sacerdotes y obispos. Después de la proclamación del evangelio el rito de la consagración episcopal comenzó con la invocación al Espíritu Santo mediante el canto del antiguo himno latino "Veni Creator".

Tras la lectura del mandato apostólico el cardenal Bergoglio hizo una catequesis al Pueblo de Dios acerca de la importancia del ministerio episcopal, "un ministerio paternal" recalcó, y pidió a los fieles que reciban con alegría yh gratitud al nuevo obispo".

Dirigiéndose a los padres de monseñor Eguía Seguí, "a mamá y papá, que hoy lo acompañan en este importante momento de su vida", el cardenal Bergoglio les dijo que rememoraran aquel día de hace 45 años cuando lo presentaron en el templo para ser bautizado.

Más adelante señaló que el episcopado es un servicio, no un honor, y quien de nosotros lo toma como un honor se equivoca.

Al concluir el rito de la ordenación episcopal, tras la imposición de las manos de los consagrantes y de todos los obispos presentes, el nuevo obispo fue invitado a ocupar la cátedra, es decir, el lugar de honor. En ese momento estalló un largo y caluroso aplauso, señal evidente de la calidez con la que monseñor Eguía Seguí es aceptado por todo el Pueblo de Dios.

Obispos concelebrantes

Además de los tres consagrantes, otros 19 obispos concelebraron la Eucaristía: Carmelo Juan Giaquinta, arzobispo emérito de Resistencia; Justo Oscar Laguna, emérito de Morón; Emilio Bianchi di Cárcano, emérito de Azul; Baldomero Carlos Martini, de San Justo; Antonio Juan Baseotto, obispo castrense emérito; Guillermo Rodríguez-Melgarejo, de San Martín; Horacio Benites Astoul, auxiliar de Buenos Aires; Sergio Alfredo Fenoy, de San Miguel; Jorge Eduardo Lozano, de Gualeguaychú; Joaquín Mariano Sucunza, auxiliar de Buenos Aires; Juan Horacio Suárez, de Gregorio de Laferrère; Mario Poli, de Santa Rosa; Oscar Domingo Sarlinga, de Zárate-Campana; Antonio Marino, auxiliar de La Plata; Eduardo Horacio García, auxiliar de Buenos Aires; Raúl Martín, auxiliar de Buenos Aires; Hugo Santiago, de Santo Tomé; Hugo Nicolás Barbaro, de San Roque de Presidencia Roque Sáenz Peña; y Santiago Olivera, de Cruz del Eje.

Antes del término de la celebración eucarística, monseñor Enrique Eguía Seguí recorrió las naves de la catedral impartiendo sus primeras bendiciones episcopales a la asamblea de feligreses que no cesaban de aplaudir, y luego, desde el ambón, dirigió una alocución plena de agradecimientos y finalmente consagró su ministerio episcopal a la Madre de Dios.+

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MISA ARQUIDIOCESANA DE NIÑOS 2008

Sábado 18 de Octubre

Las horas que tiene el día las he repartido así:

Nueve soñando contigo y quince pensando en ti.

María Elena Walsh

Jesús le dice a los chicos:

"BUSQUEN  e  INVITEN"

 

El sábado 18 de Octubre, a las 15.30 hs ., se realizará en el Estadio Multipropósito Parque Roca  --Av. Roca 3490 (y Av. Escalada, Entrada Sector C)-- la tradicional Misa con los Niños de la Ciudad de Buenos Aires.

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GESTO SOLIDARIO

Este encuentro eucarístico en el ámbito de un estadio deportivo se viene realizando en Buenos Aires desde 1988 y, además de ser una experiencia festiva de la fe, constituye el punto culminante de la campaña solidaria realizada por los mismos chicos para ayudar a los comedores infantiles de las distintas villas de emergencia de la Capital.

Es un gesto que brota del corazón y del trabajo de todos ya que constituye uno de los objetivos arquidiocesanos del trabajo pastoral con los chicos: Que vivan su compromiso cristiano desde una actitud solidaria.

¿Y por qué tiene que ser en dinero?

Porque es una delicadeza: "no te doy lo que yo quiero, sino lo que podés necesitar".

A veces es necesario pintar, o cambiar los caños de las duchas que tienen algunos centros para que los chicos puedan bañarse, o levantar una pared en alguna parroquia que ofrece sus instalaciones para realizar actividades con niños.

Conocemos   la   urgencia   de   la   necesidad.

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La Misa será presidida por Monseñor Jorge Mario Bergoglio s.j. -Cardenal primado de la Argentina y arzobispo de Buenos Aires- y concelebrada por los obispos auxiliares de la arquidiócesis junto al clero porteño.

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Llenamos de color la fiesta!!

El estadio abrirá sus puertas a las 14 hs. y, mientras ingresan los chicos y hasta el inicio de la Misa, habrá animación con marionetas gigantes y canciones. Y también va a haber festejo en las tribunas ya que los chicos se van a identificar con porras y remeras de colores: rojo, zona Belgrano; verde, zona Devoto; amarillo, zona Centro; celeste, zona Flores.

DATOS IMPORTANTES PARA LA PRENSA

La Entrada de Prensa será por la Puerta Principal del Parque Roca --Av. Roca 3490-- y luego seguir los carteles indicadores.

En la cancha, vamos a disponer de un Sector para Prensa de modo que todos puedan trabajar cómodos y seguir bien de cerca la celebración.

En caso de lluvia la misa se realizará el sábado 25 de octubre.

¿Cómo llegar al Estadio?

Por Av.  General Paz, salida Av. Roca (autódromo) y por Av. Roca derecho hasta la puerta del Estadio.

Por Autopista 25 de Mayo (desde el centro) tomar el ramal que va a Ezeiza  (Autop. Dellepiane) y salir en la bajada de Av. Escalada, doblar a la izquierda y continuar derecho por Av. Escalada. Pasar el Hipermercado Jumbo (Av. Cruz) y la próxima rotonda es Av. Roca. Doblar por la rotonda hacia la izquierda y a 200 metros está el Estadio.

Por Av. Rivadavia:

1) Tomar por Av. Olivera (alt. Av. Rivadavia 8800), Primera Junta, Av. Escalada hasta Av. Roca. Tomar la rotonda hacia la izquierda y a 200 metros está el Estadio.

2) Tomar por Guardia Nacional (alt. Av. Rivadavia 9900), Av. Lasalle y Av. Escalada hasta Av. Roca. Tomar la rotonda hacia la izquierda y a 200 metros está el Estadio.

Más información:

Prensa Vicaría para la Pastoral

Virginia Bonard: (011) 15-5220-0516

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DOCUMENTACION

BENEDICTO XVI: LA IGLESIA, FUNDAMENTAL EN LA ENSEÑANZA DE SAN PABLO

Hoy durante la audiencia general

CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 15 de octubre de 2008 (ZENIT.org).- Ofrecemos a continuación la catequesis que el Papa pronunció hoy ante los peregrinos congregados en la Plaza de San Pedro, con motivo de la Audiencia General.

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Queridos hermanos y hermanas:

en la catequesis del pasado miércoles he hablado de la relación de Pablo con el Jesús pre-pascual en su vida terrena. La cuestión era: "¿Qué supo Pablo de la vida de Jesús, de sus palabras, de su pasión?". Hoy quisiera hablar de la enseñanza de san Pablo sobre la Iglesia. Debemos empezar por la constatación de que esta palabra "Iglesia" en español, -como "Église" en francés o "Chiesa" en italiano- está tomada del griego "ekklesía". Procede del Antiguo Testamento y significa la asamblea del pueblo de Israel, convocada por Dios, y particularmente la asamblea ejemplar a los pies del Sinaí. Con esta palabra ahora se alude a la nueva comunidad de los creyentes en Cristo que se sienten asamblea de Dios, la nueva convocatoria de todos los pueblos por parte de Dios y ante Él. E vocablo ekklesía aparece sólo bajo la pluma de Pablo, que es el primer autor de un escrito cristiano. Esto sucede en el incipit de la primera Carta a los Tesalonicenses, donde Pablo se dirige textualmente "a la Iglesia de los Tesalonicenses" (cfr después también a la "Iglesia de los Laodicenses" en Col 4,16). En otras Cartas habla de la Iglesia de Dios que está en Corinto (1 Cor 1,2; 2 Cor 1,1), que está en Galacia (Gal 1,2 etc.) - Iglesias particulares, por tanto- pero dice también haber perseguido "a la Iglesia de Dios", no a una determinada comunidad local, sino "la Iglesia de Dios". Así vemos que esta palabra "Iglesia" tiene un significado pluridimensional: indica por una parte las asambleas de Dios en determinados lugares (una ciudad, un país, una casa), pero significa también toda la Iglesia en su conjunto. Y así vemos que "la Iglesia de Dios" no es sólo la suma de las distintas Iglesias locales, sino que éstas son a su vez realización de la única Iglesia de Dios. Todas juntas son la "Iglesia de Dios", que precede a cada Iglesia local, y que se expresa y realiza en ellas.

Es importante observar que casi siempre la palabra "Iglesia" aparece con el añadido de la calificación "de Dios": no es una asociación humana, nacida de ideas o intereses comunes, sino de una convocación de Dios. Él la ha convocado y por eso es una en todas sus realizaciones. La unidad de Dios crea la unidad de la Iglesia en todos los lugares donde se encuentra. Más tarde, en la Carta a los Efesios, Pablo elaborará abundantemente el concepto de unidad de la Iglesia, en continuidad con el concepto de Pueblo de Dios, Israel, considerado por los profetas como "esposa de Dios", llamada a vivir una relación esponsal con Él. Pablo presenta a la única Iglesia de Dios como "esposa de Cristo" en el amor, un solo espíritu con Cristo mismo. Es sabido que el joven Pablo había sido adversario enconado del nuevo movimiento constituido por la Iglesia de Cristo. Había sido su adversario, porque había visto amenazada en este nuevo movimiento la fidelidad a la tradición del pueblo de Dios, animado por la fe en el Dios único. Esta fidelidad se expresaba sobre todo en la circuncisión, en la observancia de las reglas de la pureza cultual, en la abstención de ciertos alimentos, en el respeto del sábado. Esta fidelidad los israelitas la habían pagado con la sangre de los mártires en el periodo de los Macabeos, cuando el régimen helenista quería obligar a todos los pueblos a conformarse a la única cultura helenista. Muchos israelitas habían defendido con su sangre la vocación propia de Israel. Los mártires habían pagado con la vida la identidad de su pueblo, que se expresaba mediante estos elementos. Tras el encuentro con Cristo resucitado, Pablo entendió que los cristianos no eran traidores; al contrario, en la nueva situación, el Dios de Israel, mediante Cristo, había extendido su llamada a todas las gentes, convirtiéndose en el Dios de todos los pueblos. De esta forma se realizaba la fidelidad al único Dios; ya no eran necesarios los signos distintivos constituidos por las normas y observancias particulares, porque todos estaban llamados, en su variedad, a formar parte del único pueblo de Dios en la "Iglesia de Dios", en Cristo.

Una cosa fue clara para Pablo inmediatamente en la nueva situación: el valor fundamental y fundante de Cristo y de la "palabra" de Le anunciaba. Pablo sabía que no sólo no se es cristiano por coerción, sino que en la configuración interna de la nueva comunidad, el componente institucional estaba inevitablemente ligado a la "palabra viva", al anuncio del Cristo vivo en el cual Dios se abre a todos los pueblos y los une en un único pueblo de Dios. Es sintomático que Lucas, en los Hechos de los Apóstoles emplee muchas veces, incluso a proósito de Pablo, el sintagma "anunciar la palabra" (Hch 4,29.31; 8,25; 11,19; 13,46; 14,25; 16,6.32), con la evidente intención de evidenciar al máximo el alcance decidivo de la "palabra" del anuncio. En concreto, esta palabra está constituida por la cruz y la resurrección de Cristo, en la que han encontrado realización las Escrituras. El misterio pascual, que ha provocado el giro de su vida en el camino de Damasco, está obviamente en el centro de la predicación del Apóstol (cfr 1 Cor 2,2;15,14). Este Misterio, anunciado en la palabra, se realiza en los sacarmentos del Bautismo y de la Eucaristía, y se hace realidad en la caridad cristiana. La obra evangelizadora de Pablo no tiene otro fin que implantar la comunidad de los creyentes en Cristo. Esta idea está dentro de la etimología misma del vocablo ekklesía, que Pablo, y con él todo el cristianismo, prefirió al otro término, "sinagoga", no sólo porque originalmente el primero es más "laico" (derivando de la praxis griega de la asamblea política y no propiamente religiosa), sino también porque implica directamente la idea más teológica de una llamada ab extra, no una simple reunión; los creyentes son llamados por Dios, quien les recoge en una comunidad, su Iglesia.

En esta línea podemos comprender también el original concepto, exclusivamente paulino, de la Iglesia como "Cuerpo de Cristo". Al respecto, es oportuno tener presente las dos dimensiones de este concepto. Una es de carácter sociológico, según la cual el cuerpo está formado por sus componentes y no existiría sin ellos. Esta interpretación aparece en la Carta a los Romanos y en la Primera Carta a los Corintios, donde Pablo asume una imagen que existía ya en la sociología romana: él dice que un pueblo es como un cuerpo con distintos miembros, cada uno de los cuales tiene su función, pero todos, incluso los más pequeños y aparentemente insignificantes, son necesarios para que el cuerpo pueda vivir y realizar sus funciones. Oportunamente el Apóstol observa que en la Igelsia hay muchas vocaciones: profetas, apóstoles, maestros, personas sencillas, todos llamados a vivir cada día la caridad, todos necesarios para construir la unidad viviente de este organismo espiritual. La otra interpretación hace referencia al Cuerpo mismo de Cristo. Pablo sostiene que la Iglesia no es sólo un organismo, sino que se convierte realmente en Cuerpo de Cristo en el sacramento de la Eucaristía, donde todos recibimos su Cuerpo y llegamos a ser realmente su Cuerpo. Se realiza así el misterio esponsal, que todos son un solo cuerpo y un solo espíritu en Cristo. Así la realidad va mucho más allá de la imaginación sociológica, expresando su verdadera esencia profunda, es decir, la unidad de todos los bautizados en Cristo, considerados por el Apóstol "uno" en Cristo, conformados al sacramento de su Cuerpo.

Diciendo esto, Pablo muestra saber bien y nos dda a entender que la Iglesia no es suya y no es nuestra: la Iglesia es el cuerpo de Cristo, es "Iglesia de Dios", "campo de Dios", edificación de Dios, ... "templo de Dios" (1Cor 3,9.16). Esta última designación es particularmente interesante, porque atribuye a un tejido de relaciones interpersonales un término que comúnmente servía para indicar un lugar físico, considerado sagrado. La relación entre Iglesia y templo asume por tanto dos dimensiones complementarias: por una parte, se aplica a la comunidad eclesial la característica de separación y pureza que tenía el edificio sagrado, pero por otra, se supera también el concpeto de un espacio material, para transferir este valor a la realidad de una comunidad viva de fe. Si antes los templos se consideraban lugares de la presencia de Dios, ahora se sabe y se ve que Dios no habita en edificios hechos de piedra, sino que el lugar de la presencia de Dios en el mundo es la comunidad viva de los creyentes.

Un discurso aparte merecería la calificación de "pueblo de Dios", que en Pablo se aplica sustancialmente al pueblo del Antiguo Testamento y después a los paganos, que eran "el no pueblo" y que se han convertido también en pueblo de Dios gracias a su inserción en Cristo mediante la palabra y el sacramento. Y un último esbozo. En la Carta a Timoteo Pablo califica a la Iglesia como "casa de Dios" (1 Tm 3,15); y esta es una definición realmente original, porque se refiere a la Iglesia como estructura comunitaria en la que se viven cálidas relaciones interpersonales de carácter familiar. El Apóstol nos ayuda a comprender cada vez más el misterio de la Iglesia en sus distintas dimensiones de asamblea de Dios en el mundo. Esta es la grandeza de la Iglesia y la grandeza de nuestra llamada: somos templo de Dios en el mundo, lugar donde Dios habita realmente, y somos, al mismo tiempo, comunidad, familia de Dios, que es amor. Como familia y casa de Dios debemos realizar en el mundo la caridad de Dios y ser así, con la fuerza que viene de la fe, lugar y signo de su presencia. Oremos al Señor para que nos conceda ser cada vez más su Iglesia, su Cuerpo, el lugar de la presencia de su caridad en este mundo nuestro y en nuestra historia.

[Traducción del italiano por Inma Álvarez]

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#373 De: "parroquia" <pqfatima@...>
Fecha: Lun, 6 de Oct, 2008 6:31 pm
Asunto: Noticias_Parroquia_de_Fatima_06-10-08-392
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