Cuando mi hijo Benito era un niño
le sobrevino una benéfica fiebre aviar;
quedó absolutamente cautivado por las aves,
comenzando a dibujarlas desde todos los ángulos:
cabezas, alas, plumas, en vuelo, posadas, nidos, huevos, etc.
hasta que se juntaron un par de miles de estos esbozos
realizados entre los seis y los ocho años.
Hacía quetzales con hojas flores y semillas;
jugaba con un tomaollas en forma de loro,
convertido en un títere (o lorito parlante).
Entre otras de las actividades
que se inventaba él solo para entretenerse
-cuando no estaba afuera observando el cielo
con unos pequeños binoculares-
o sentado viendo los canales
con abundante progamación
acerca del mundo natural, como:
Discovery Channel o Animal Planet.
Entre las cosas que hizo por iniciativa propia,
fue colorear la guía de Araya y Millie
cuyas ilustraciones venían en blanco y negro
(antes de la era de las todavía
más espléndidas guías actuales
que despliegan dibujos o fotos a todo color),
guiándose solamente por las descripciones
que aparecían en la guía.
Me pareció que tal vez
ésta podría ser una forma atractiva
de acercar a los niños al mundo de las aves,
combinando arte, naturaleza
con el manejo de un vocabulario más amplio,
necesario para comprender la descripción
y comportamiento de nuestras aves.
La idea es invitar a los niños a colorear aves,
explicándoles previamente las partes
(primarias, escapulares, auriculares, banda terminal...)
o coloridos más sutiles o refinados (acanelado, rufo...); ,
texturas: (barrado, vermiculado); o reflejos (iridiscente...), etc.
Por si a alguien le interesaría aplicarla...
El más cordial abrazo
Rafael
P.S.
Para los que no hayan tenido oportunidad
de ver una verdadera maravilla
les envío una dirección que generosamente
compartió conmigo Roxanita Avila
y que envié a algunos amigos y amigas
(aunque no alcancé a hacerlo con todos).
Verdaderas joyas del aire:
http://www.sharpeyesonline.com/