Entrar
¿Nuevo usuario? Inscribirme
paraleer · Literatura e Ideas del Mundo Necesario
? ¿Ya estás suscrito? Entra a Yahoo!

Consejos

¿Sabías que...?
Podés cambiar el orden de los mensajes. Simplemente hacé clic en el enlace de columna fecha. Tus preferencias se guardarán, por lo tanto no necesitarás hacerlo otra vez cuando vuelvas a entrar.

Mensajes

  Mensajes Ayuda
Avanzado
[P/L@546] Libros, derechos y tecnologia   Lista de mensajes  
Responder | Reenviar Mensaje #572 de 1054 |
¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬
Sugerencia de hoy en el "Almacén de P/L@"
HACKERS. Los piratas del chip y la Internet
por Claudio Hernández
Un completo y didáctico manual para entender el mundo
de las redes informáticas, sus habitantes, sus fisuras y misterios...
Para descargarlo libremente, encontralo en:
http://ar.groups.yahoo.com/group/paraleer/files/Almacen.htm
o abrilo directamente (si posees Acrobat reader) en:
http://ar.groups.yahoo.com/group/paraleer/files/Documentos/Hackers.pdf
¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬


[P/L@] Tecnología / Debates / Documentos

Los e-books son la oportunidad de quitar a los lectores de libros impresos
algunas de las libertades residuales que tienen. La libertad, por ejemplo,
de prestarle un libro a un amigo, o de tomarlo prestado de una biblioteca
pública, o de vender una copia a una librería de usados, o de comprar una
copia anónimamente. Y puede que hasta el derecho a leerlo dos veces.
Presentamos aquí la traducción de una interesantísima conferencia dictada
recientemente por Richard Stallman, un especialista en informática del
mundo necesario.

Richard Stallman es el fundador del Proyecto GNU (www.gnu.org), que, a
partir de 1984 intenta desarrollar un sistema operativo tipo Unix completo
bajo el lema (y el imperativo ético) del "Software libre". GNU es un
acrónimo que quiere decir "GNU's Not Unix": un sistema operativo que va más
allá de la plataforma pionera Linux, desarrollada por Linus Torvalds, y que
devuelve a los usuarios de computadoras la libertad que los demás sistemas
operativos (encriptados e inmodificables) le niegan. GNU es software libre:
cualquiera puede copiarlo, modificarlo y distribuirlo. Se calcula que en el
mundo hay 20 millones de usuarios de GNU/Linux ­entre ellos, mi hijo Tomás,
un sedicente anarquista de 16 años, y, dicen, vastas regiones del gobierno
alemán.

Stallman brilla por su gran capacidad para programar. Todavía a día de hoy
utiliza para trabajar, una maquina bastante antigua. Se trata de una DEC
PDP-10. Stallman se integro en el laboratorio de Inteligencia Artificial
del MIT en 1971, lo que le valió para crear sus propias aplicaciones de
Inteligencia Artificial. Stallman, por sus trabajos, fue recompensado con
el premio McArthur Genius. En la actualidad Stallman se dedica a crear
miles de utilidades gratuitas para entornos UNIX. Evidentemente, no los
escribe el solo, para ello creo recientemente la Fundación Free Software en
la que intervienen muchísimos programadores.

Graduado en Harvard en 1974, Stallman trabajó mientras estudiaba como un
"staff hacker" en el Laboratorio de Inteligencia Artificial del MIT. En
enero de 1984 renunció al MIT para dedicarse con exclusividad al desarrollo
del GNU Proyect. En 1991, Stallman recibió el Grace Hopper Award otorgado
por la Asociación de Fabricantes de Computadoras por su desarrollo del
primer editor Emacs. En 1998 recibió el Electronic Frontier Foundation's
Pioneer award junto con Linus Torvalds. "Mis hobbies incluyen el amor, las
danzas folklóricas internacionales, cocinar, la ciencia ficción y la
programación", escribió en su autobiografía. "Mágicamente empecé a cobrar
por hacer lo último. Me separé de mi computadora PDP-10 con la que estuve
casado durante diez años. Nos seguimos amando, pero el mundo nos llevó en
diferentes direcciones. Por el momento sigo viviendo en Cambridge
(Massachusetts). Richard Stallman es sólo mi nombre mundano. Pueden
llamarme RMS."
-------------------


Libros, derechos y tecnología
Por RICHARD STALLMAN

Debería empezar explicando por qué me negué a autorizar la transmisión en
directo de esta conferencia vía Internet: los canales habituales para
transmitir imagen y sonido en vivo por Internet requieren que el usuario
descargue cierto software para recibir la transmisión. Ese software no es
libre. Está disponible a precio cero, pero sólo como un archivo
"ejecutable", que es un misterioso montón de números que no se puede
estudiar, no se puede cambiar, y ciertamente se puede publicar una propia
versión modificada. Y éstas son libertades esenciales en la definición de
"software libre". Para ser un honesto y coherente defensor del software
libre, difícilmente podría dar discursos y ejercer presión sobre la gente
para que use software no libre. Estaría socavando mi propia causa. Y si yo
no demuestro que me tomo en serio mis principios, no puedo esperar que
nadie más los tome en serio.


TLöN, UQBAR, ORBIS TERTIUS

Esta intervención, sin embargo, no es acerca del software libre. Después de
trabajar en el movimiento de software libre durante muchos años, y después
de que la gente hubiera comenzado a usar algunas partes del sistema
operativo GNU, empecé a ser invitado a conferencias. La gente me
preguntaba: "Bueno, ¿de qué manera las ideas de libertad para los usuarios
de software pueden generalizarse a otros ámbitos?". Y, por supuesto, alguna
gente hacía preguntas tontas como "¿Debería ser libre el hardware?", "¿Este
micrófono debería ser libre?". Bien, ¿qué quiere decir eso? ¿Deberíamos ser
libres de copiarlo y modificarlo? Si compro un micrófono, nadie puede
impedirme que lo modifique. Y copiarlo... Nadie tiene un copiador de
micrófonos. Fuera de Viaje a las estrellas, esas cosas no existen. Puede
ser que algún día haya analizadores y ensambladores nanotecnológicos, y
entonces esta pregunta sobre si uno es libre o no de hacer copias de
objetos realmente adquirirá importancia. Veremos empresas agroindustriales
intentando impedir que la gente copie alimentos, y eso se va a convertir en
una cuestión política de primer orden. Por el momento, es sólo especulación.

Pero para cualquier otra clase de información se puede plantear la
pregunta, porque cualquier clase de información que pueda ser almacenada en
una computadora puede ser copiada y modificada. Así que los aspectos éticos
del software libre son los mismos que los relativos a otros tipos de
información publicada. No estoy hablando de información privada. Estoy
hablando de los derechos que deberíamos tener si obtenemos copias de cosas
publicadas, a las que no se intenta mantener en secreto.


DE RERUM NATURA

A fin de explicar mis ideas en la materia, quisiera repasar la historia de
la distribución de información y la del copyright. En el mundo antiguo, los
libros se escribían a mano (con una pluma o cualquier otro instrumento) y
cualquiera que supiera cómo leer y escribir podía copiar un libro casi tan
eficientemente como los demás. Es cierto que alguien, un profesional de la
copia, podía hacerlo un poco mejor, pero no había una diferencia
sustancial. Y como las copias se hacían de a una por vez, no existía una
economía a gran escala. Hacer diez copias tomaba diez veces más tiempo que
hacer una copia. Tampoco había nada que forzara la centralización: un libro
podía copiarse en cualquier lugar.

Debido a ese estadio de la tecnología, que no obligaba a que las copias
fueran idénticas, no había en la antigüedad una distinción total entre
copiar un libro y escribir un libro. Había prácticas intermedias que
también tenían sentido. Los antiguos sabían, digamos, que tal obra había
sido escrita por Sófocles, pero entre la escritura del libro y su copiado
había otras cosas útiles que se podían hacer. Por ejemplo, copiar una parte
de un libro, después escribir algunas palabras nuevas, copiar algo más y
escribir algo más, y así. Esto se llamaba "escribir un comentario". Era
algo muy común, y esos comentarios eran apreciados. Se podía también copiar
el pasaje de un libro, después escribir algunas palabras, y copiar un
pasaje de otro libro y escribir más palabras, y así: esto era "hacer un
compendio". Los compendios también eran muy útiles.

Había trabajos que se perdían, pero algunas de sus partes sobrevivían
cuando eran citadas en otros libros que alcanzaban mayor popularidad que el
original, quizá porque copiaban las partes más interesantes, y así la gente
hacía muchas copias de éstas, pero no se molestaba en copiar el original
porque no era lo bastante atractivo. Hasta donde yo sé, no había copyright
en el mundo antiguo. Cualquiera que quisiera copiar un libro podía hacerlo.


DE GUTENBERG AL TIO SAM

Más tarde se inventó la imprenta, un dispositivo para la copia de libros.
La imprenta no era sólo una mejora cuantitativa (por la facilidad del
copiado) sino que afectaba de manera dispar a los distintos tipos de
copias, e introducía una economía a gran escala. Era mucho trabajo preparar
cada página y, por lo tanto, mucho más económico hacer varias copias
idénticas de cada una. Entonces el resultado fue que copiar libros tendió a
convertirse en una actividad centralizada y de producción masiva. Las
copias de cualquier libro tendieron a hacerse en unos pocos lugares.

La introducción de la imprenta también significó que los lectores
ordinarios no pudieran copiar libros eficientemente. Sólo si uno tenía una
imprenta podía hacerlo. Así que copiar libros era una actividad industrial.

Durante los primeros años de imprenta, los libros impresos no reemplazaron
totalmente a los copiados a mano. Las copias artesanales todavía se hacían.
Los ricos las hacían o las encargaban para tener copias especialmente
hermosas, que mostraran cuán ricos eran, y los pobres lo hacían porque no
tenían suficiente dinero para comprar una copia impresa, pero tenían tiempo
para copiar a mano un libro. De modo que el copiado a mano todavía se hacía
hasta cierto punto. Creo que fue durante el siglo XIX cuando la impresión
se volvió tan barata que aún la gente pobre podía comprar libros impresos.

El copyright apareció con el uso de la imprenta y, dado el carácter de esa
tecnología, tenía el efecto de una regulación industrial. No restringía lo
que los lectores podían hacer; restringía lo que podían hacer los editores
y los autores. En Inglaterra, el copyright fue inicialmente una forma de
censura: había que obtener permiso del gobierno para poder publicar un
libro. Pero la idea cambió.

En los tiempos de la Constitución de los Estados Unidos, la gente llegó a
una idea diferente del propósito del copyright. Se propuso, en principio,
que a los autores se les otorgara un copyright monopólico sobre el copiado
de sus libros. Esta propuesta fue rechazada. En cambio, se adoptó una
propuesta radicalmente distinta: con el fin de promover el progreso, el
Congreso podría opcionalmente establecer un sistema de copyright que creara
esos monopolios que, de acuerdo con la Constitución de los Estados Unidos,
no existen para el bien de sus propietarios sino para promover el progreso
de la ciencia. Los monopolios se entregan a los autores para lograr que
hagan algo que sirva al público. Entonces el objetivo era que se
escribieran y se publicaran más libros que la gente pudiera leer, y se
creía que eso contribuiría al incremento de la actividad literaria o al
incremento de la producción científica y en otros campos. La sociedad
mejoraría a través de eso. La creación de monopolios privados era sólo un
medio en procura de un fin, y ese fin era un fin público.

El copyright en la era de la imprenta era bastante indoloro, pues era una
regulación industrial. Restringía sólo la actividad de los editores y de
los autores. Bueno, en algún sentido estricto, también los pobres
quecopiaban libros a mano podrían haber infringido la ley de copyright.
Pero nadie nunca trató de forzarlos a respetar el copyright porque se
entendía como una regulación industrial.

El copyright en la era de la imprenta también era fácil de hacer cumplir,
porque los responsables de su cumplimiento eran los editores, y los
editores, por su propia naturaleza, se hacen conocer. Si uno está tratando
de vender libros, tiene que decirle a la gente dónde ir a comprarlos. No
hay que ir a la casa de cada lector en todo el mundo para hacer respetar el
copyright.

Y, finalmente, el copyright puede haber sido un sistema beneficioso en
aquel contexto. En los Estados Unidos, los abogados especializados
consideran el copyright como un comercio o un trueque entre el público y
los autores. El público cede algunos de sus derechos naturales y a cambio
se beneficia con la escritura y publicación de mayor cantidad de libros.


EL DERECHO EN CUESTION

¿Es éste un trato ventajoso? Bueno, cuando el público en general no puede
hacer copias porque éstas sólo pueden hacerse eficientemente en las
imprentas ­y la mayoría de la gente no tiene imprentas­, el resultado es
que el público en general cede una libertad que no puede ejercer, una
libertad abstracta, sin ningún valor práctico. Entonces, si uno tiene algo
que es un subproducto de su vida y que es inútil, y tiene la oportunidad de
intercambiarlo por algo de algún valor, está ganando. Así es como el
copyright pudo haber sido un trato ventajoso para el público en aquella época.

Pero el contexto está cambiando, y eso debe cambiar nuestra evaluación
ética del copyright. Los principios básicos de la ética no se modifican por
los avances de la tecnología; son demasiado fundamentales para ser
afectados por tales contingencias. Pero nuestra decisión sobre cualquier
pregunta específica es consecuencia de las alternativas disponibles, y las
consecuencias de una determinada opción pueden cambiar según el contexto
cambie. Eso es lo que está ocurriendo en el área del copyright, porque la
era de la imprenta está llegando a su fin, dando paso gradualmente a la era
de las redes de computadoras.

Las redes de computadoras y la tecnología de la información digital nos
están llevando de regreso a un mundo más parecido a la antigüedad, donde
cualquiera que pueda leer y usar la información puede también copiarla casi
tan fácilmente como todos. Así que la centralización y la economía a gran
escala introducidas por la imprenta están desapareciendo.

Y este contexto cambiante cambia el modo en que funciona la ley de
copyright, que ya no actúa como una regulación industrial sino como una
restricción draconiana sobre el público en general. Solía ser una
restricción sobre los editores por el bien de los autores. Ahora es una
restricción de los derechos del público para provecho de los editores.

El copyright solía ser bastante indoloro e incontrovertido. No restringía
al público en general. Ahora eso ya no es verdad. Si uno tiene una
computadora, los editores consideran restringir el derecho a usarla como su
más alta prioridad (daremos mayores detalles en la próxima entrega).


TODOS SOMOS DELINCUENTES

El copyright era fácil de hacer cumplir porque era una restricción que
pesaba sólo sobre los editores, que eran fáciles de encontrar (y lo que
publicaban era fácil de ver). Ahora el copyright es una restricción que
pesa sobre cada uno de ustedes. Para forzar su cumplimiento requiere
vigilancia ­e intrusión­ y duros castigos, y observamos cómo se están
volviendo parte de la legislación de los Estados Unidos y de otros países.

El copyright solía ser, aun con discusiones, un trato ventajoso para el
público, porque el público estaba cediendo libertades que no podía ejercer.
Bueno, pero ahora sí puede ejercer estas libertades. ¿Qué hacer si uno se
ha acostumbrado a ceder un subproducto que no le era útil y, de pronto,
descubre un uso para ello? Puede, de hecho, consumirlo, usarlo. ¿Qué hacer
en ese caso? Uno no lo negocia; se guarda algo. Y eso es lo que el público
querría naturalmente hacer. Eso es lo que el público hace cada vez que se
le da la chance de expresar su preferencia. Se guarda algo de su libertad y
la ejerce. Napster es un gran ejemplo de eso: el público decidiendo ejercer
la libertad de copiar, en vez de cederla.

Entonces, lo que debemos hacer para darle a la ley de copyright el lugar
que se merece en las circunstancias actuales es reducir las restricciones
que pesan sobre el público e incrementar la libertad que el público
retiene. Pero esto no es lo que los editores quieren hacer sino exactamente
lo opuesto. Ellos quisieran incrementar los poderes de copyright a punto
tal que les permita controlar todo el uso de la información. Esto condujo a
leyes que otorgan un incremento sin precedentes de los poderes de
copyright. Las libertades que el público solía tener en la era de la
imprenta les están siendo quitadas.


BOICOT AL LIBRO ELECTRONICO

Por ejemplo, echemos un vistazo a los e-books. Hay una tremenda cantidad de
publicidad sobre los e-books; difícilmente se la puede evitar. Tomé un
vuelo en Brasil y en la "revista de a bordo" había un artículo diciendo que
quizás iba a llevar diez o veinte años hasta que todos nosotros nos
pasáramos a e-books. Claramente, este tipo de campaña viene de alguien que
está pagando por ella. Ahora bien, ¿por qué lo están haciendo? Creo que lo
sé. La razón es que los e-books son la oportunidad de quitar a los lectores
de libros impresos algunas de las libertades residuales que tienen y que
siempre tuvieron. La libertad, por ejemplo, de prestarle un libro a un
amigo, o de tomarlo prestado de una biblioteca pública, o de vender una
copia a una librería de viejo, o de comprar una copia anónimamente, sin
dejar registrado en una base de datos quién compró ese libro en particular.
Y puede que hasta el derecho a leerlo dos veces.

Éstas son libertades que los editores quisieran quitar a los lectores, pero
no pueden, en el caso de los libros impresos, porque sería una operación
muy obvia y generaría una protesta. Entonces encontraron una estrategia
indirecta: primero, obtener legislación para cancelar esas libertades en el
caso de los e-books, cuando todavía no hay e-books. Así no hay controversia
porque no hay usuarios preexistentes de e-books acostumbrados a sus
libertades y dispuestos a defenderlas.

Los editores ya obtuvieron eso con la Digital Millenium Copyright Act en
1998. Entonces se introducen los e-books y gradualmente se pretende que
todo el mundo se pase de los libros impresos a los e-books. Eventualmente
el resultado es que los lectores perdieron sus libertades sin que jamás
haya habido un momento en que les fueran "arrebatadas" y en el que pudieran
haber luchado para retenerlas.

Al mismo tiempo vemos esfuerzos similares para quitarle a la gente
libertades para usar otro tipo de publicaciones. Por ejemplo, las películas
que están en DVD se publican en un formato encriptado que, se suponía, iba
a ser secreto, y la única manera en que las compañías filmográficas iban a
revelar el formato a los fabricantes de reproductores de DVD era a través
de la firma de un contrato que incluyera ciertas restricciones en el
reproductor, con el resultado, una vez más, de que se iba a impedir que el
público ejerciera plenamente sus derechos legales.

Entonces unos astutos programadores europeos encontraron la forma de
desencriptar los DVD y escribieron un paquete de software libre que podía
leer un DVD. Esto hizo posible usar software libre (compatible con el
sistema operativo GNU/Linux) para ver la película en DVD que uno había
comprado, lo que es algo perfectamente legítimo. Pero las compañías
filmográficas objetaron el "descubrimiento" y fueron a la corte. Es que las
compañías filmográficas solían hacer un montón de películas en las que
había un científico loco y alguien decía: "Pero, Doctor, hay ciertas cosas
que se supone que el hombre no debe conocer". Seguramente los ejecutivos
han visto demasiadas de sus propias películas porque llegaron a creer que
el formato de los DVD es algo que el hombre no debía conocer, y obtuvieron
un fallo para censurar totalmente el software libre capaz de reproducir
DVD. Hasta se prohibió hacer un vínculo a un sitio fuera de los Estados
Unidos donde esa información estuviera legalmente disponible. Ese fallo ha
sido apelado. Yo firmé un breve alegato en esa apelación (me enorgullece
decirlo, aunque juego un rol bastante marginal en esta batalla en particular).

El gobierno de los Estados Unidos intervino directamente en favor de los
intereses de las corporaciones. Esto no es sorprendente cuando se considera
por qué la Digital Millennium Copyright Act fue aprobada en primerísimo
término. La razón es el sistema de financiamiento de campañas políticas que
tenemos en Estados Unidos, que es esencialmente soborno legalizado (los
candidatos son comprados por las compañías aun antes de ser electos). Y,
por supuesto, los funcionarios saben quién es su amo -para quién trabajan­
y aprueban las leyes que les dan más poder a las corporaciones.

No sabemos qué ocurrirá con esta batalla en particular. Pero, mientras
tanto, Australia ha aprobado una ley similar y Europa termina de adoptar
una. El plan es no dejar lugar en la Tierra donde la información esté
disponible libremente para el público. Los Estados Unidos siguen siendo
líderes mundiales en el intento de impedir que el público acceda y
distribuya información publicada.



UNA DE PIRATAS

Los Estados Unidos no son el primer país en considerar prioritaria la
restricción de la copia de la información publicada. El tema fue muy
importante para la Unión Soviética, donde el copiado y redistribución no
autorizados eran conocidos como Samizdat. Para erradicarlo se desarrollaron
una serie de métodos: primero, guardias vigilando cada pieza de
equipamiento copiador para verificar qué es lo que copiaba la gente e
impedirle hacer copias prohibidas. Segundo, duros castigos para cualquiera
que hiciera copias prohibidas. Tercero, el uso de informantes que delataran
sus vecinos y compañeros a la policía de la información. Cuarto,
responsabilidad colectiva: "¡Tú! ¡Tú vas a vigilar a ese grupo! Si pesco a
cualquiera de ellos haciendo copias prohibidas, irás a prisión. Así que,
vigílalos bien". Y quinto, propaganda: desde la niñez se intentaba
convencer a todos de que sólo un horrible enemigo del pueblo podría
perpetrar el copiado prohibido.


SAMIZDAT, V. 2.0

Ahora, los Estados Unidos están usando todos estos métodos. Primero,
guardias vigilando el equipamiento. Bueno, en las tiendas de copiado hay
guardias que verifican qué copias. Pero emplear guardias humanos para
vigilar qué copia uno en su computadora sería demasiado caro. Entonces se
instrumentan guardias robot. Ése es el propósito del Digital Millennium
Copyright Act. Este software se instala en tu computadora y es la única
manera de impedir que copies cierta información a la que has accedido.
Ahora hay un plan para introducir este software en cada disco rígido, de
modo que habría archivos en tu disco rígido a los que ni siquiera podrías
acceder, excepto obteniendo permiso de algún servidor de red. Y esquivar el
software guardián o aun decirle a otra gente cómo esquivarlo sería un delito.

Segundo, duros castigos. Hace unos pocos años, si uno hacía una copia de
algo y la entregaba a sus amigos, sólo para ayudarlos, esto no era
considerado un delito (nunca algo semejante había sido un delito en los
Estados Unidos). Entonces eso fue penalizado: uno puede ir a prisión
durante años por compartir algo con su vecino.

Tercero, informantes. Habrán visto los anuncios en la TV y los anuncios en
los subterráneos de Boston, por ejemplo, pidiéndole a la gente que delate a
sus compañeros de trabajo a la policía de la información, que oficialmente
se llama Software Publishers Association.

Cuarto, responsabilidad colectiva. En los Estados Unidos, esto se ha hecho
mediante el alistamiento de los proveedores de Internet (ISP), haciéndolos
legalmente responsables de todo lo que sus clientes publiquen. El único
modo en que pueden evitar que se los considere responsables es si siguen
invariablemente el procedimiento de desconectar o remover la información en
menos de dos semanas luego de una queja. Hace unos pocos días oí que un
sitio que contenía una inteligente protesta criticando al Citibank por
algunas de sus malvadas políticas fue desconectado de esta manera.


LOS CORSARIOS BLANCOS

Y, finalmente, propaganda, comenzando en la infancia. Para eso se usa la
palabra pirata. Si uno hace memoria, hace apenas unos pocos años el término
"pirata" se aplicaba a los editores que no pagaban al autor sus derechos.
Pero ahora el sentido de la palabra ha sido completamente dado vuelta y se
aplica a los miembros del público que escapan al control del editor. Se usa
el término "pirata" para convencer a la gente de que sólo un malvado
enemigo del pueblo podría practicar el copiado prohibido. De hecho, la
palabra insinúa que compartir algo con un vecino es el equivalente moral de
atacar un barco. Espero que no estén de acuerdo con este uso de la palabra
y que, por lo tanto, se rehúsen a usarla en ese sentido. Así que los
editores están pagando leyes para darse más poder a sí mismos. Además,
están extendiendo los plazos de duración del copyright. Así, el resultado
es que el copyright dura nominalmente un cierto período de tiempo y
cualquier copyright dado va a expirar nominalmente algún día. Pero, en los
hechos, ese momento de expiración nunca llega porque cada copyright se
extiende por veinte años cada veinte años. Entonces, nada caerá en dominio
público alguna vez. Esta política ha sido llamada el "plan del copyright
perpetuo a plazos" (Perpetual copyright on the installment plan). La ley
que en 1998 extendió el copyright por veinte años se conoce como "Mickey
Mouse Copyright Extension Act", porque uno de los principales auspiciantes
de esta ley fue Disney, corporación que se dio cuenta de que el copyright
sobre Mickey Mouse iba a caducar, cosa que ellos prefieren que no suceda nunca.


GLOBALIZACION Y SISTEMA JURIDICO

El título original de esta charla era supuestamente "Copyright y
Globalización". La globalización está compuesta de un conjunto de políticas
que se hacen en nombre de la eficiencia económica o los así llamados
tratados de libre comercio, los cuales realmente están diseñados para
darles a las corporaciones mayor poder sobre leyes y políticas. No son
realmente tratados sobre libre comercio sino sobre transferencia de poder:
se trata de limitar el poder de los ciudadanos de cualquier país para
dictarse leyes que, acaso, pudieran considerar sus propios intereses, y dar
ese poder a las corporaciones.

La democracia es el problema, y estos tratados están diseñados para
resolverlo. Por ejemplo, el Nafta contiene, de hecho, disposiciones que
permiten a las corporaciones obligar a otro gobierno a que se deshaga de
una ley que éstas creen que interfiere con sus beneficios. Entonces, las
compañías extranjeras tienen más poder que los ciudadanos del propio país.


IMPERIO

Una cosa que hemos visto en los años noventa es que estos tratados empiezan
a imponer el copyright por todo el mundo, y de manera más poderosa y
restrictiva. Los así llamados tratados de libre comercio son, en los
hechos, tratados de comercio usados por las corporaciones para obtener el
control sobre el comercio mundial.

Cuando Estados Unidos era, en el siglo XIX, un país en desarrollo, no
reconocía copyrights extranjeros. Fue una decisión inteligente. Se entendía
que reconocer copyrights extranjeros habría significado una transferencia
de recursos hacia el exterior. La misma lógica se aplicaría hoy a los
países en desarrollo, pero los Estados Unidos tienen suficiente poder para
obligarlos a ir en contra de sus propios intereses. De hecho, es un error
hablar de los intereses de los países en este contexto. En efecto, estoy
seguro de que la mayoría de ustedes han oído la falacia de juzgar el
interés público mediante la suma de la riqueza de todos. Si los
trabajadores de los Estados Unidos perdieran mil millones de dólares
mientras Bill Gates ganase dos mil millones, ¿estarían los norteamericanos
mejor? Si uno ve sólo la cifra total, parece que es bueno. Sin embargo,
este ejemplo muestra que el total es una manera incorrecta de juzgar, pues
Bill Gates no necesita realmente otros dos mil millones, pero la pérdida de
mil millones puede ser decisiva y dolorosa para otra gente que no tiene
tanto para empezar. Así que aplicar esa falacia es una excusa para hacernos
ignorar el efecto de la distribución de la riqueza, y si es que el tratado
va a aumentar la disparidad, como ha hecho en los Estados Unidos.

No son realmente los intereses de Estados Unidos los que se defienden al
imponer el copyright alrededor del mundo. Son los intereses de ciertos
propietarios de corporaciones, muchas de las cuales están en los Estados
Unidos y algunas de las cuales están en otros países. Pero en ningún
sentido se defiende el interés público.


¿POR DONDE EMPEZAR?

Ahora bien, ¿qué tendría sentido hacer? Si creemos que la meta declarada
del copyright es promover el progreso, ¿qué política sería inteligente
implementar en la era de las redes de computadoras? En vez de incrementar
los poderes del copyright, tenemos que disminuirlos tanto como para darle
al público cierta libertad para que pueda hacer uso de los beneficios de la
tecnología digital. Pero, ¿qué tan lejos debe ir eso? Es una pregunta
interesante porque no creo que debamos abolir totalmente el copyright. Para
pensar inteligentemente, lo primero que debemos reconocer es que no hay
razón para tener una política uniforme de copyright en relación con todo
tipo de información.

De hecho, no es ése el caso actualmente porque hay un montón de
excepciones. La música es tratada de manera muy diferente por la ley de
copyright. Pero la arbitraria insistencia en la necesidad de uniformar el
tratamiento es esgrimida por los editores astutamente. Ellos eligen algún
caso especial y argumentan que, en ese caso en particular, sería ventajoso
reservarse una determinada cantidad de copyright. Y luego dicen que, por el
bien de la uniformidad, esa cantidad de copyright debe aplicarse a todo.
Entonces, por supuesto, eligen el caso especial en donde puedan obtener la
mayor rentabilidad. Pero así como pagar mil dólares por un auto nuevo puede
ser un trato ventajoso, mientras que pagar cien dólares por una botella de
leche puede ser un trato horrible, también en lo que se refiere al
copyright debemos considerar las diferentes clases de trabajo.


TIPOS DE TEXTOS Y DERECHOS

Para todo tipo de escritos funcionales (recetas, programas para
computadoras, manuales y libros de texto, obras de consulta como
diccionarios y enciclopedias) los problemas son básicamente los mismos y se
pueden aplicar las mismas conclusiones. La gente debería tener la libertad
de publicar una versión modificada de esos trabajos, porque es muy útil
modificar trabajos funcionales.

Las necesidades de todos no son siempre las mismas. Yo puedo haber escrito
tal obra (o desarrollado tal programa) para hacer el trabajo que necesito,
pero tu idea sobre el trabajo que debería hacerse puede ser algo diferente.
Puede haber otras personas que tengan las mismas necesidades que las tuyas,
y tu versión modificada puede ser buena para ellos.

Todas las personas que cocinan saben esto y lo han sabido por cientos de
años. Es normal hacer copias de recetas y dárselas a otra gente, y también
es normal modificar una receta. Si uno cambia una receta y cocina para sus
amigos y a ellos les gusta lo que están comiendo, podrán decir: "¿Me darías
la receta?". Entonces uno quizá escriba su versión y les dé copias. Esto es
exactamente lo mismo que, mucho después, nosotros hemos empezado a hacer en
la comunidad del software libre.

Ése es un caso. El segundo tipo de trabajo son los trabajos cuyo propósito
es decir lo que cierta gente piensa: memorias, ensayos de opinión,
publicaciones científicas, ofertas de compra y venta, catálogos de
artículos para vender. Esos trabajos han sido escritos para decir qué es lo
que alguien piensa, o qué vio, o qué cree. Modificarlos sería representar
mal a los autores. Así que modificar estos trabajos no es una actividad
socialmente útil. Y entonces el copiado textual es lo único que la gente
realmente necesita que se permita hacer.

La siguiente pregunta es: ¿debería la gente tener derecho a hacer copias
textuales con fines comerciales? ¿O es suficiente con las no comerciales?
Se trata de dos actividades diferentes, así que podemos considerar las
preguntas por separado: el derecho a hacer copias textuales no comerciales
y el derecho a hacer copias textuales comerciales. Podría ser una buena
política de compromiso mantener el copyright protegiendo el copiado textual
comercial, pero permitir a todos el copiado textual no comercial. De esta
manera, el copyright sobre el copiado textual comercial, así como sobre
todas las versiones modificadas ­sólo el autor podría aprobar una versión
modificada­ seguiría proveyendo el mismo flujo de ganancia que provee ahora
para costear la escritura de cualquiera de estos trabajos. Permitir el
copiado textual no comercial significa que el copyright ya no tendrá que
entrometerse en el hogar de cada uno. Se vuelve una regulación industrial
otra vez, fácil de hacer cumplir e indolora. Ya no requiere castigos
draconianos e informantes en pos de su cumplimiento. Obtenemos la mayor
parte del beneficio ­y evitamos la mayor parte del horror­ del actual sistema.

La tercera categoría de trabajos son los trabajos estéticos o de
entretenimiento, donde lo más importante es la sensación de apreciar el
trabajo. Para estos trabajos, la cuestión de la modificación es muy
complicada porque, por un lado, está la idea de que estos trabajos reflejan
la visión de un artista, y cambiarlos es distorsionar esa visión. Por otro
lado, tenemos el hecho de que existe el proceso folklórico, donde una
comunidad modificando un trabajo puede, a veces, producir un resultado
extremadamente rico. Algunas de las obras de Shakespeare usaron historias
tomadas de otras obras. Si las leyes de copyright actuales hubieran tenido
efecto entonces, esas obras hubieran sido ilegales.

Es difícil decir qué es lo que deberíamos hacer acerca de la publicación de
versiones modificadas de un trabajo estético o artístico. Tal vez haya que
buscar más subdivisiones de la categoría. Por ejemplo, puede ser que todo
el mundo debería ser libre de publicar versiones modificadas de los
escenarios de juegos de computadora. Pero una novela tal vez debería ser
tratada de manera diferente mediante algún tipo de acuerdo con el autor
original.


PROYECTO VENUS

Cuando hayamos superado esta etapa de transición y las redes de
computadoras constituyan una realidad efectiva, podemos imaginar otra forma
para que los autores consigan dinero por su trabajo. Imaginemos que tenemos
un sistema de dinero digital que paga nuestro trabajo. Imaginemos que ese
sistema permite enviar dinero digital a través de Internet. E imaginemos
que el copiado textual de los trabajos estéticos está permitido. Pero están
escritos de tal modo que cuando estás escuchando, o leyendo, o mirando uno
de ellos, aparece una caja, a un lado en tu pantalla, que dice "haga click
aquí para enviarle un dólar al autor" (o al músico, o lo que sea).
Simplemente permanece ahí, no se interpone en tu camino, está al lado,
recordándote que es algo bueno apoyar a los artistas.

Si nos gusta el trabajo que estamos leyendo o escuchando, eventualmente
diremos: "¿Por qué no darle a esta gente un dólar? Es sólo un dólar. ¿Qué
es eso? Ni siquiera lo extrañaré". Lo bueno de esto es que hace del copiado
el aliado de los autores y los músicos. Cuando alguien le envía por correo
electrónico a un amigo una copia de algo que le gustó, ese amigo podría
también enviar un dólar al autor. Incluso podríamos enviar un dólar más de
una vez. De todos modos, ese dólar es más de lo que los artistas obtienen
hoy si uno compra el libro o el CD, pues ellos obtienen una minúscula
fracción del precio de venta. Los mismos editores que están exigiendo pleno
poder sobre los derechos del público, en nombre de los autores y creadores,
les están dando migajas a esos autores y creadores, todo el tiempo.



INCONSCIENTE COLECTIVO

El comercio mundial no cumple ningún papel en el mejoramiento de las
condiciones de vida en las Filipinas o en China. En esas zonas
industriales, todo el mundo trabaja en fábricas de explotación. La
globalización es una manera muy ineficiente de elevar el nivel de vida de
los pueblos de ultramar. A un norteamericano se le paga veinte dólares la
hora para hacer algo. Gracias al "libre comercio", se le da ese trabajo a
un mexicano a quien se le paga, quizás, seis dólares por día. Lo que ocurre
es que se le quita una cantidad de dinero de un trabajador norteamericano
para darle una fracción minúscula a un trabajador mexicano y el resto es
"devuelto" a la compañía. Si la meta era elevar el nivel de vida de los
trabajadores mexicanos, ésta es una pésima manera de hacerlo.

Es interesante ver cómo la misma idea general se da en la industria del
copyright. En nombre de los trabajadores intelectuales, quienes ciertamente
merecen algo, se proponen medidas que les dan una diminuta porción de lo
que merecen y que, en realidad, principalmente aumentan el poder de las
corporaciones para controlar nuestras vidas.

Creo que ya dije buena parte de lo que quería. Dediqué diecisiete años de
mi vida a trabajar en software libre y cuestiones aledañas. No lo hice
porque pensara que fuera la cuestión política más importante del mundo. Lo
hice porque era el área en donde vi que tendría que usar mis destrezas para
tratar de hacer mucho bien. Pero lo que ocurrió es que las cuestiones
políticas en general evolucionaron y la cuestión política más importante
del mundo, hoy, es resistir la tendencia a dar poder a las corporaciones
sobre el público y los gobiernos. Veo al software libre y los problemas
aledaños como parte de esa cuestión de primer orden. Así que me encontré
indirectamente trabajando en esa cuestión. Espero contribuir en algo al
esfuerzo.


A continuación el debate posterior a la conferencia, coordinado por David
Thornburn

David THORNBURN: Vamos a escuchar preguntas y comentarios de la audiencia.
Pero antes permítanme ofrecer una breve respuesta. Me parece que el consejo
más fuerte e importante que Stallman nos ofrece tiene dos elementos clave.
Uno es el reconocimiento de que las viejas suposiciones y los viejos usos
del copyright son hoy inapropiados; están siendo socavados por el
advenimiento de las redes de computadoras. Eso puede ser obvio, pero es
esencial. El segundo es el reconocimiento de que la era digital nos pide
reconsiderar cómo distinguimos y sopesamos las formas de trabajo
intelectual y creativo. Stallman, indudablemente, está en lo cierto al
afirmar que ciertos tipos de emprendimiento intelectual necesitan más
protección mediante leyes de copyright que otros. Tratar de identificar
sistemáticamente estos diferentes tipos o niveles de protección por
copyright me parece una valiosa manera de ocuparse de los problemas
relativos al trabajo intelectual surgidos con el advenimiento de las
computadoras.

Pero pienso que detecto otro tema subyacente en lo que Stallman ha estado
diciendo y que no es en realidad directamente sobre computadoras, sino más
ampliamente sobre problemas de autoridad democrática y sobre el poder que
los gobiernos y las corporaciones crecientemente ejercen sobre nuestras
vidas. Este lado populista y anticorporativo del discurso de Stallman es
enriquecedor pero también reductivo, potencialmente simplista. Y es también
quizás demasiado idealista. Por ejemplo, ¿cómo podría un novelista o un
poeta o un autor de canciones o un músico o el autor de un libro de texto
sobrevivir en este mundo feliz en que la gente es alentada pero no obligada
a pagar a los autores? En otras palabras, me parece que la brecha entre la
práctica existente y las posibilidades visionarias sobre las que especula
Stallman es todavía enorme.

Quisiera pedirle a Stallman que expandiera un poco ciertos aspectos de su
charla y, específicamente, si es que tiene más ideas sobre la manera enque
aquellos que llamaremos "creadores tradicionales" pueden ser protegidos por
el sistema de copyright.

STALLMAN: Antes que nada, tengo que señalar que no debemos usar el término
"protección" para describir lo que hace el copyright. El copyright
restringe a la gente. El término "protección" es un término de propaganda
que utilizan las empresas propietarias de copyright. El término
"protección" significa impedir que algo sea, de alguna manera, destruido.
No creo que una canción se destruya porque haya más copias de ella
circulando. Ni creo que una novela se destruya si más gente lee copias de
ella. Así que no usaré esa palabra. Pienso que conduce a la gente a
identificarse con el bando equivocado.

También es una muy mala idea pensar en términos de propiedad intelectual,
por dos razones: primero, prejuzga en lo que se refiere a la pregunta más
importante, que es: ¿deberían estas cosas ser tratadas como un tipo de
propiedad? Usar el término "propiedad intelectual" para describir el
problema es presuponer que la respuesta es "sí", que ésa es la manera de
tratar las cosas y no de alguna otra manera.

Segundo, promueve la sobregeneralización. La propiedad intelectual es un
término genérico para varios sistemas legales con orígenes independientes
como copyrights, patentes, marcas registradas, secretos comerciales y
algunas otras cosas. Son fenómenos completamente diferentes y no tienen
nada en común.

Cuando la gente oye el término "propiedad intelectual", se la induce a
creer que hay un principio general de propiedad intelectual que se aplica a
áreas específicas. Esto conduce no sólo a pensamientos confusos acerca de
qué es correcto hacer; conduce a la gente a no poder entender qué es lo que
de hecho dice la ley, porque suponen que la ley de copyright, la ley de
patentes y la ley de marcas registradas son similares, cuando, de hecho,
son totalmente diferentes.

Así que si se quiere promover el pensamiento cuidadoso y el claro
entendimiento de qué es lo que la ley dice, hay que evitar el uso del
término "propiedad intelectual". Hay que hablar de copyrights, o hablar de
patentes, o hablar de marcas registradas o cualquiera que sea el asunto del
que se quiera hablar. Pero no hablemos de propiedad intelectual.

Yo no tengo una opinión acerca de la propiedad intelectual. Tengo opiniones
acerca de copyrights, patentes y marcas registradas, y son diferentes,
porque esos sistemas legales son totalmente diferentes.

Bueno, esta digresión que hice es terriblemente importante. Ahora
permítanme llegar al punto. Por supuesto, no podemos ver ahora qué tan bien
podría funcionar, o si es que podría funcionar, pedirle a la gente que
pague dinero voluntariamente a los autores y músicos que aman. Una cosa
obvia es que lo bien que funcione un sistema semejante es proporcional al
número de personas que participan de la red, y ese número, lo sabemos, se
incrementará enormemente dentro de unos años. Si lo intentásemos hoy,
podría fallar. Pero eso no probaría nada porque con diez veces más gente
participando podría funcionar.

La otra cosa es: no tenemos ese sistema de desembolso de dinero digital del
que hablé. Podría intentarse algo un poco parecido. Hay servicios que uno
puede contratar y pagarle dinero a alguien. Cosas como Pay Pal. Pero antes
de poder pagarle a nadie mediante Pay Pal, uno tiene que soportar un
complejo tramiterío y dar información personal sobre uno. Esas compañías
coleccionan registros sobre a quiénes uno le paga. ¿Puede uno confiar en
que no harán mal uso de ello?

PREGUNTA: [Un comentario y una pregunta acerca de la libre descarga y
acerca del intento de Stephen King de comercializar una de sus novelas
secuencialmente a través de la web]

STALLMAN: : Sí, es interesante saber qué hizo Stephen King y qué ocurrió.
Cuando al principio leí sobre eso, pensé que tal vez él estuviera dando un
paso hacia un mundo que no intentara mantener al público apresado por una
cadena de hierro. Entonces vi lo que de hecho había escrito para pedir a la
gente que pagara. Estaba publicando una novela por entregas, y dijo: "Si
obtengo suficiente dinero, entregaré más". Pero el pedido que escribió
difícilmente era un pedido. Era una afrenta al lector. Decía: "Si ustedes
no pagan, ustedes son malvados. Y si hay demasiados de ustedes que son
malvados, entonces yo simplemente dejaré de escribir esto". Bien,
claramente, ésa no es la manera de hacer que el público sienta ganas de
enviarte dinero. Tienes que hacer que te amen, no que te teman.

PREGUNTA: ¿El esquema en donde no hay copyright pero a la gente se le pide
que haga donaciones voluntarias no está abierto al abuso mediante el plagio?

STALLMAN: No. Eso no es lo que propuse. Estoy proponiendo que debería haber
copyright cubriendo la distribución comercial y permitiendo sólo
redistribución textual no comercial. Así que cualquiera que la modifique
agregándole un link a su sitio web, en lugar del link al sitio web del
verdadero autor, estaría infringiendo el copyright y podría ser demandado
exactamente como puede ser demandado hoy. Estoy proponiendo reducir los
poderes del copyright, no abolirlos.

THORNBURN: Una pregunta que se me ocurrió mientras hablabas, Richard, y,
otra vez, cuando respondías a esta pregunta es: ¿por qué no consideras las
maneras en que la computadora, por sí misma, elimina completamente a los
intermediarios, para establecer una relación personalmente el autor y su
público?

STALLMAN: Bien, de hecho, esta donación voluntaria es una...

THORNBURN: ¿Piensas que ello no involucrará al editor en ninguna manera?

STALLMAN: Espero que no lo haga. Porque los editores explotan a los autores
terriblemente. Cuando les preguntas a los editores sobre esto, dicen:
"Bien, si un autor o una banda no desea editar con nosotros, que no lo
hagan, nadie los obliga". Pero, de hecho, ellos hacen todo lo que pueden
para impedir que eso resulte factible. Por ejemplo, están proponiendo
formatos de copiado restringido, de modo que para publicar en esos
formatos, uno tendría que pasar por los grandes editores. Su esperanza es
un mundo en donde los reproductores reproduzcan sólo esos formatos. Para
obtener cualquier cosa para reproducir en esos reproductores habrá que
pasar por los editores. Así que, de hecho, aunque no haya una ley que
prohíba al autor o al músico publicar en forma independiente, no será
factible. Además, los editores tienden a ser muy malos a la hora de
respetar sus contratos con los autores. Por ejemplo, los contratos de
libros habitualmente han dicho que si un libro se agota, los derechos
vuelven al autor, y los editores generalmente no han sido muy buenos en
convivir con esa cláusula. A menudo ha tenido que ser forzada. Bien, lo que
están empezando a hacer ahora es usar la publicación electrónica como una
excusa para decir que el libro nunca se agotará, así que nunca tendrán que
devolver los derechos. Su idea es hacer firmar al autor cuando éste está
más necesitado y, a partir de entonces, quitarle todo el poder sobre su
propia obra.

PREGUNTA: Los defensores del pueblo, que dicen que Napster debería
continuar y que no debería tener restricciones, a veces dicen algo
comoesto: "Cuando las personas van a la biblioteca pública y piden prestado
un libro, no están pagando por él, y pueden pedirlo prestado docenas de
veces, cientos de veces, sin cargo adicional. ¿Por qué Napster sería algo
diferente?"

STALLMAN: Bueno, no es exactamente lo mismo. Pero debería señalarse que los
editores quieren transformar también a las bibliotecas públicas en tiendas
en las que se paga por usar los libros. Así que, en los hechos, están en
contra de las bibliotecas públicas.

PREGUNTA: ¿Pueden estas ideas sobre el copyright sugerir algunas ideas para
ciertas cuestiones sobre la Ley de Patentes, tales como hacer drogas
genéricas baratas para usar en Africa?

STALLMAN: No, no hay absolutamente ninguna similaridad. Las cuestiones de
patentes son totalmente distintas de las cuestiones de copyright. La idea
de que tienen algo que ver es una de las consecuencias desafortunadas de
usar el término "propiedad intelectual" y alentar a la gente a asociar
estas cuestiones, porque, como han oído, estuve hablando de cuestiones en
las que el precio de una copia no es lo crucial. Pero, ¿cuál es el asunto
crucial en hacer drogas contra el sida para Africa? Es el precio, nada más
que el precio.
Ahora bien, el tema del que estuve hablando surge porque la tecnología
digital de información da a cada usuario la facultad de crear copias. Bien,
no hay nada que nos dé la facultad de crear copias de medicamentos. Estos
medicamentos sólo pueden hacerse en costosas fábricas centralizadas. El
problema será cuánto cuestan y si están disponibles a un precio que la
gente en Africa pueda pagar.
Sólo hay un área donde surge una cuestión con las patentes que es similar a
estas cuestiones de libertad de copiado, y es en la agricultura. Porque hay
ciertas cosas patentadas que pueden ser copiadas, más o menos: las cosas
vivientes. Se copian a ellas mismas al reproducirse. No es necesariamente
un copiado exacto; remezclan los genes. Pero el hecho es que los granjeros
han estado haciendo uso durante milenios de esta capacidad de las cosas
vivientes de hacer copias de sí mismas. La agricultura es, básicamente,
copiar las cosas que criaste y seguir copiándolas cada año.

Cuando se patentan variedades de plantas y animales, cuando los genes son
patentados, el resultado es que a los granjeros se les prohíbe hacer
copias. Hay un granjero en Canadá en cuyo campo crecía una variedad de
grano patentada por una corporación. Él argumentó: "El polen voló y esos
genes se introdujeron entre mis plantas". Pero tuvo que destruirlas de
todos modos. Éste es un ejemplo extremo de cuánto puede el gobierno
alinearse con un monopolio.

PREGUNTA: Yo conozco la historia de la educación. De hecho, eso es lo que
hago: proyectos educativos con medios electrónicos. No podría encontrar un
ejemplo del tipo de trabajo que usted promueve en el área educativa. No hay
ninguna infraestructura en ningún lugar para poder contribuir con material.
Puedo obtener información de muchos lugares, pero no está disponible bajo
licencias libres, así que no puedo usarla para hacer un libro de texto libre.

STALLMAN: El copyright no cubre los hechos. Sólo cubre el modo en que está
escrito. Así que puedes escribir un libro de texto, y puedes hacer ese
libro de texto libre, si quieres.

PREGUNTA: Pero yo no puedo escribir por mí mismo todos los libros de texto
que un estudiante necesita para la escuela.

STALLMAN: Bien, es verdad. Y yo no necesité escribir todo un sistema
operativo libre tampoco. Escribí algunas partes e invité a otras personas a
unírseme escribiendo otras partes. Así que dije: "Yo voy en esta dirección.
Unete a mí y llegaremos allí". Y se unió la suficiente cantidad de gente, y
allí llegamos. Entonces, si piensas en términos de cómo voy a hacer ese
trabajo gigantesco, puede ser desalentador. Pero no lo mires de esa manera.
Piensa en términos de dar un paso y comprender que, luego de que diste un
paso, otra gente dará más pasos y, juntos, el trabajo eventualmente se
hará. Asumiendo que la humanidad no se elimine a sí misma, el trabajo que
hacemos hoy al producir la infraestructura educativa libre, las fuentes del
libre aprendizaje para el mundo, será útil por tanto tiempo como la
humanidad exista. Puede tomar veinte años lograr que se haga, ¿y qué? No
pienses en términos del trabajo completo. Piensa en términos de la parte
que vas a hacer. Eso le mostrará a la gente que puede hacerse, y entonces
otros harán su parte.


Copyright © 2001 Free Software Foundation, Inc.
(59, Temple Place, Suite 330, Boston, MA 02111, USA)
Se permite la copia exacta y la distribución de este artículo en cualquier
medio y soporte, siempre que se conserve esta leyenda.
traducción: Christian Rovner
Aparecido en Radar Libros. 28/3/02 Página/12 Web

URL de este número: http://ar.groups.yahoo.com/group/paraleer/message/572
¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬
Para leer por e@mail Año III - No. 546
Servicio solidario de lecturas por correo electrónico
http://ar.groups.yahoo.com/group/paraleer/files/paraleer.htm
http://es.groups.yahoo.com/group/paraleer
Ultimos números publicados:
[P/L@545] Mario Benedetti: Poemas
[P/L@544] Eduardo Galeano: La máquina
[P/L@543] Homenaje a las Madres de Plaza de Mayo
[P/L@542] Entrevista a Alfredo E. Calcagno
[P/L@541] Paul Eluard: Poemas
Para consultar el índice de P/L@ entra en:
http://ar.groups.yahoo.com/group/paraleer/files/Indices/indice500.htm
Visita nuestro Almacén de libros electrónicos en:
http://ar.groups.yahoo.com/group/paraleer/files/Almacen.htm
Se aguardan con entusiasmo tus aportes con material literario afin así como
tus críticas sugerencias.
Envíalos a paraleer@... o paraleer@...
Agradecemos a todos los que solidariamente nos envian valiosos textos para
compartir, por ellos continúa funcionando este servicio.
Invita a tus amigos a sumarse a la red P/L@, diles que se subscriban
enviando un mensaje en blanco a: paraleer-subscribe@yahoogroups.com
Para borrarse: otro mensaje a paraleer-unsubscribe@yahoogroups.com
-----------------------------------
PARA ESCUCHAR POR INTERNET
Sintoniza online nuestro programa de radio
DEL OTRO LADO DEL PARLANTE
poesía tecnológica, el barro y la internet
una mirada sobre el universo necesario
Sábados de 14 a 16 hs. (arg.) - 94.3 FM - Universidad Tecnológica Nacional
Página web: http://www.frc.utn.edu.ar/radio (haz clic en logo de Win Media
Player EN VIVO)
-----------------------------------
PARA ESCRIBIR POR E@MAIL
Participa en nuestro Ciber-taller literario [P/E@] dirigido por Carlos Scocco
http://ar.groups.yahoo.com/group/paraescribir/files/paraescribir.htm
Comunicate a: paraescribir@...
-----------------------------------
© Red P/L@ - 1998/2002 - Derechos reservados
Coordinador: Tonio Blanco - Córdoba, Argentina
¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬





Jue, 9 de May, 2002 3:13 am

tonio_b
Sin conexión Sin conexión
Enviar correo Enviar correo

Reenviar Mensaje #572 de 1054 |
Desplegar mensajes Autor Ordenar por fecha

¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬ Sugerencia de hoy en el "Almacén de P/L@" HACKERS. Los...
Para leer por e@mail
tonio_b
Sin conexión Enviar correo
9 de May, 2002
5:30 am
Avanzado

Copyright © 2009 Yahoo! de Argentina S.R.L. Todos los derechos reservados.
Política de privacidad - Condiciones del Servicio - Reglas de la comunidad de Yahoo! - Ayuda