Entrar
¿Nuevo usuario? Inscribirme
paraleer · Literatura e Ideas del Mundo Necesario
? ¿Ya estás suscrito? Entra a Yahoo!

Consejos

¿Sabías que...?
Podés cambiar el orden de los mensajes. Simplemente hacé clic en el enlace de columna fecha. Tus preferencias se guardarán, por lo tanto no necesitarás hacerlo otra vez cuando vuelvas a entrar.

Mensajes

  Mensajes Ayuda
Avanzado
[P/L@578] Homenaje a Fidel   Lista de mensajes  
Responder | Reenviar Mensaje #604 de 1054 |
¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬
En el mes del 4to. Aniversario de la Red P/L@...
...descansamos un poco... (nos hacía falta)
Y te invitamos a disfrutar del frondoso material literario acumulado
a lo largo de estos 4 años de agradable compañia...
De paso, nos ponemos al día nosotros también con lecturas atrasadas
y nos dedicamos a pensar en las mejoras que podamos realizar en este
crítico año V, donde tus aportes y sugerencias serán muy valiosos.
Visita nuestro archivo de mensajes:
http://ar.groups.yahoo.com/group/paraleer/messages
Y también nuestro Almacén:
http://ar.groups.yahoo.com/group/paraleer/files/Almacen.htm
¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬

[P/L@] Homenaje a Fidel

"Hay que endurecerse
sin perder la ternura..."
Che

René, un querido compañero cubano, nos envía estos lindos textos para
compartirlos aqui, y hacemos nuestra su voluntad. P/L@

"Con el arribo de Fidel a su 76 cumpleaños y como un sencillo homenaje a su
vida entregada por entero a la causa de los humildes, te propongo publicar
estos artículos tomados de "Trabajadores" y "Juventud Rebelde" en ocasión
de la fecha.
Un abrazo solidario de Hasta la Victoria Siempre."
René Cañizares desde Ciudad de La Habana, Cuba.


Alfredo Guevara, compañero de Fidel desde su más temprana juventud,
rememora, en ocasión del cumpleaños 76 del Comandante en Jefe, sus
vivencias de aquellos años en que soñaban con la Cuba de hoy
Por LÍDICE VALENZUELA

Alfredo Guevara en nada recuerda ahora al joven de 18 años, delgadísimo,
que comenzó la carrera de Filosofía el mismo día que Fidel Castro iniciaba
sus estudios de Derecho en la Universidad de La Habana.
Ambos nacieron en 1926. Fidel, el 13 de agosto; Alfredo, el 31 de
diciembre. Ninguno de los dos ejerce ni como filósofo ni como abogado.
El próximo onomástico de Fidel es el motivo para una amena conversación con
el destacado intelectual, fundador del cine cubano, que lo retrajo a su
época estudiantil. Entonces, en su mente estaba, como en la de casi toda su
generación, la de luchar contra los gobiernos corruptos y transformar la
sociedad cubana.
Guevara procedía del Instituto de La Habana, donde ya era reconocido como
un líder entre sus compañeros.
Ingresó en la Universidad con la mira puesta en los estudios, pero también
en la dirección de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU), una
poderosa fuerza política nacional, que debía estar en manos de la juventud
con vocación revolucionaria.
Según recordó, "el primer día en la Universidad pasó algo extrañísimo, casi
mítico, mirado ahora. Se me acercó alguien y me dijo: 'Tú no me conoces,
pero yo a ti sí. Ha entrado en Derecho un muchacho que yo quisiera que
conocieras, porque es un joven que ahora, en estos instantes, parece algo
muy importante'".
Resultó ser Fidel. Entonces quedaban muy próximas las sedes de las escuelas
de Filosofía y de Derecho.
Alfredo observó varios días al joven oriental procedente del Colegio de
Belén, que levantaba la admiración de las estudiantes de otros cursos.
Lo recuerda como un agitador. Era, dijo, como un muchachón grande, que
hablaba muy bien, en plan de discurso, de darse a conocer en el aula, y con
todas las cualidades de un líder. Tenía 19 años.
Ya para entonces, Guevara reconoció en el alto y atlético estudiante,
deportista durante años en el Colegio de los Jesuitas, "a un justiciero,
que es lo que todavía es, que proyectaba energía y atracción. Pero entonces
era demasiado joven para saber, añadió, qué era lo que realmente quería en
el plano político, aunque poseía el encanto y la fuerza para polarizar a
los estudiantes".
Señaló que "pasaron muchas cosas en aquellas primeras semanas y meses.
Conocí a alguien que murió recientemente, y cuyo recuerdo llevaré siempre,
Baudilio (Bilito) Castellanos, ya amigo de Fidel. Y él fue quien nos hizo
acercarnos tremendamente".

UN VOLCÁN EN LA UNIVERSIDAD

La generación de Fidel y Guevara sentía sobre su conciencia el peso
tremendo de la frustración republicana.
"Aun antes de Batista, precisó, nosotros sabíamos que teníamos que hacer
algo para transformar el país.
Y aquel volcán, expresó refiriéndose a Fidel, que había entrado en la
Universidad sin una familia protectora cerca, se desarrolló ideológicamente
con mucha celeridad. No creo en el destino como una cosa sobrenatural que
nos marca, pero pienso que por sus propias estructuras psicológicas y su
propia estructura intelectual, Fidel había nacido aquel 13 de agosto en
Birán para desempeñar el papel que ha llegado a tener".
Momentos duros pasaron unidos los dos líderes de las asociaciones
estudiantiles en la década del 40. Juntos fueron como parte de la
delegación cubana a un congreso estudiantil contra el coloniaje, en Bogotá,
la capital colombiana, donde se celebraba de manera paralela a la
Conferencia Panamericana, antecesora de la Organización de Estados
Americanos (OEA).
Los delegados al Congreso ­recordó­ fuimos sorprendidos por el asesinato
del líder colombiano Eleicer Gaitán.
Fidel se perdió entre la muchedumbre, agarró un fusil, se puso al lado de
los que rechazaron el atentado y cuando aquella insurrección popular,
espontánea, cesó por falta de coordinación, retornó a la casa de huéspedes
donde me encontraba con otros compañeros.
"Creo que la mayor lección que aprendimos del bogotazo todos nosotros es
que cuando el pueblo se decide a combatir no hay nada que lo pare, aunque
haya un estado estructurado militarmente.
La Revolución es posible, aseguró, siempre que exista una estructura que
dirija el combate y coordine las acciones.
"Y yo pienso, comentó, que fue un momento muy importante en la formación de
la conciencia revolucionaria de Fidel en el sentido de lo que es posible y
lo que no es posible."

Interrogado sobre cómo resumiría la personalidad de Fidel joven, Guevara
refirió: "ante todo un justiciero que va evolucionando, de un carácter muy
fuerte, de una audacia inmensa, sin límites, y muy valiente. Era un
personaje así, con una voluntad tremenda, que fue moldeando su carácter.
"Fidel es alguien, dijo, que tiene al mismo tiempo una inmensa carga de
ternura... Cuando era jovencito no me afectaban sus altos tonos, porque
detrás de estos existía un alto sentido de compañerismo y solidaridad con
quienes luchábamos a su lado".

¿TE HICIERON SUFRIR MUCHO?

A Guevara se le transmuta el rostro. Se emociona ante el recuerdo. Él
participó en entrenamientos militares, previos a los preparativos, aunque
no lo sabía, de la acción militar contra el cuartel Moncada, dirigida por
Fidel en 1953. Se le presentó un ataque de apendicitis y un grupo de sus
amigos ­Raúl Castro, Baudilio, Pedro Miret, Léster Rodríguez, entre otros­
se turnaban para cuidarlo en la clínica donde estaba ingresado.
Fidel llamó a su hermano Raúl por teléfono a la clínica y este le dice a
Alfredo: "voy y vuelvo". Y no regresó.
Pero tampoco los otros. Entonces, salió disparado y se le olvidó la
apendicitis.
Recorrió las direcciones para encontrar al grupo y todos habían
desaparecido. Pensó: Llegó el momento.
Se dio entonces a la tarea de visitar las viviendas y recoger todo lo que
pudiera comprometer al grupo que ya había partido para Santiago de Cuba.
Ocurrieron los sucesos del Moncada y el cuartel Carlos Manuel de Céspedes,
de Bayamo, el 26 de julio. Guevara cayó preso en La Habana. Y Fidel, varios
días después del ataque, también.
Al filósofo lo sueltan a la semana.
El abogado pasaría más de un año en la prisión de Isla de Pinos.
Alfredo recuerda que cuando Fidel salió de la cárcel, él no lo pudo ver
enseguida. Se fue a casa de Lidia, la hermana mayor de Fidel, en la calle
23, y como no estaba allí se sentó en un quicio a esperarlo. Ante la
tardanza del amigo, decidió irse. Y cuando estaba en la calle, Fidel se
acerca en un automóvil y sin dejarlo hablar, le pregunta: "¿te hicieron
sufrir mucho?"
"Imagínese, expresó, con todo lo que él había pasado, el revés de la
acción, los compañeros asesinados, la cárcel injusta. Y se preocupa por lo
que me había ocurrido a mí. Así es Fidel. Ese es el concepto de su
personalidad.
Ya no éramos dos muchachones, éramos dos hombres, y él tenía una inmensa
dimensión política. No alcancé a responderle".

(Tomado de "Trabajadores" del 12-08-02)


Un disparo al sol
por Juan Hernández

En cualquier caso el mérito no será mío. De ser cierta la historia, y no
tengo porqué dudarlo, el mérito es de su protagonista. De no haber
sucedido, habrá que reconocer su ingenio a quien me lo contó, su
imaginación y la seguridad de que inventó una historia que bien pudo ser
verdad para todo el que admire la voluntad, la decisión, la tenacidad y la
poesía.
En el oriente cubano, escenario por excelencia de nuestras luchas
libertadoras, se alzan macizas las cadenas montañosas, testigos siempre de
batallas y rebeldías. Hay, en más de siglo y medio, suficiente historia
para contar. Sin embargo, una muy singular elevación se empina cerca de
Santiago de Cuba que parece aislarse del resto de las montañas.
La Gran Piedra es solo eso: un enorme promontorio rocoso formado por una
única mole desde la cual se divisa un panorama impresionante. Parece que
vigila Santiago desde sus muchos metros sobre el nivel del mar. Por su
ubicación geográfica se hace acompañar de un microclima que envuelve al
visitante.
Acceder a sus estribaciones comporta escalar por una angosta carretera,
siempre subiendo con pericia y con cuidado por muy potente que sea el vehículo.
Una especie de antesala lo espera a uno en la meseta con instalaciones
donde se puede tomar un descanso y, de hecho, aislarse del bullicio
ciudadano. Desde esta pequeña planicie hay que disponerse a escalar a pie
la Piedra, como familiarmente se le llama. Ascender a su cima es un
ejercicio de escaleras arriba que esconde en cada escalón el cansancio o el
peligro. No obstante, la aventura vale la pena y se asume entre jaranas y
risas, entre temores y ayuda.
Volviendo a la historia que me contaron, quien lo hizo es un hombre de
lucha, de guerrilla, un combatiente del Ejército Rebelde, a quien no
arredra estar entre montañas o sortear, en estos nuevos tiempos, una
escaramuza turística. Fue así que conocí la Gran Piedra, de la mano de este
hombre, tras una repentina inspiración cuando en tarde habanera me invitó a
viajar con él por carretera hasta Santiago de Cuba, a la madrugada siguiente.
Entramos en Santiago al atardecer y, lejos de descansar y reponer fuerzas,
como hubiera sido el plan de un turista convencional, por decisión de mi
amigo, nada turístico y nada convencional, y con mi lógica, pero vencida
resistencia, se siguió rumbo al destino convenido con nuevos miembros en la
comitiva, llegando más rápido de lo que siempre imaginé, sin siquiera
percatarme de los peligros que yo mismo había exagerado por desconocimiento.
A estas alturas del viaje, iniciado en la madrugada y tras haber dejado
casi mil kilómetros por detrás, poco podía hacer yo, negándome a subir,
ante el entusiasmo de los recién incorporados y la propia voluntad de mi
preciado amigo. Así fue que ascendimos al pico, entre bromas, chistes y
roncitos.
Al principio de este relato traté de reflejar el panorama que se divisa
desde allá arriba, pero es difícil trasladar a la literatura las
sensaciones que se perciben: la temperatura que rodea al visitante, el
silencio solo interrumpido por cantos y trinos de aves que pasan, el correr
del agua que en algún momento se nos antoja estar escuchando, la niebla en
la lejanía y, sobre todo, el Sol. Más temprano que en Occidente empieza a
dejarse caer. Esa esfera candente primero está sobre ti, un rato más tarde
se percibe al mismo nivel de quien la contempla y al final va quedando
debajo del espectador irradiando una luminosidad difusa que cambia
constantemente los colores del cielo y convierte en siluetas a quienes más
cerca están de nosotros.
Entre evocación y nostalgia va desapareciendo el sol y aumentando el frío
que obliga a abandonar el lugar o a inventar una hoguera que sirva para
calentar, dar luz y propiciar una conversación más apacible, donde el
relato y la anécdota le arrebatan el espacio a los cuentos y chistes de la
llegada. Fue allí, en esas circunstancias, que mi amigo contó su historia.
No era su primer viaje a la Gran Piedra: había estado antes y en una
ocasión acompañando al Comandante Fidel Castro o como miembro de su
comitiva. Las peripecias de aquel viaje pudieron ser parecidas a las del
que ahora realizábamos. Sí eran idénticos el atardecer y el sobrecogimiento
que se experimenta cuando el sol empieza a descender ante la vista de
todos. También en aquella ocasión de los comentarios del ascenso se pasó a
las reflexiones y a los recuerdos de los días nunca olvidados en los que
muchos de aquellos hombres subían montañas, rifle al hombro, acosados por
el enemigo o en persecución de este.
Finalmente se impuso la contemplación. El Sol había abandonado la
supremacía sobre sus cabezas y se colocaba caprichosamente frente al grupo
de hombres que le rendían tributo solo con sus pensamientos. En el aire —el
aletear de los pájaros pasando por el horizonte donde parecía que se
incendiaban antes de buscar abrigo para la noche.
Únicamente la voz de Fidel interrumpió el silencio y fue para pedir un
rifle. Alguien le alcanzó un fusil y, ante el asombro de todos y con todos
los ojos puestos sobre él, lo revisó cuidadosamente hasta quedar
satisfecho. Se separó del grupo y avanzó unos pasos. Tomó el tiempo de
acomodarse y finalmente se puso en posición de disparo. Discretos murmullos
le sirvieron de acompañamiento por breves instantes. Los allí presentes se
dispusieron a esperar el tránsito de algún pájaro entre la boca del rifle y
el sol en lontananza. Pasaron segundos, minutos, según mi amigo fueron
horas, hasta que al final Fidel oprimió el gatillo y un disparo, un solo
disparo, salió de aquel cañón en línea recta. El sonido retumbó y se
multiplicó hasta el infinito.
El Comandante se incorporó lentamente después de observar el horizonte por
algún tiempo; acomodó el fusil en su hombro y vino de frente hacia el grupo
desandando los pasos que lo habían alejado del mismo.
Inquisitivamente las miradas coincidieron en él y una sola frase articuló
para sus acompañantes:
—Por poquito le doy.
Los hombres se miraron y alguno que otro comenzó los trajines de la
recogida, luego de percatarse de la decisión de Fidel de regresar a
Santiago y dar por terminada la jornada. Así lo hicieron, regresando al
pequeño motel donde algunos permanecerían hasta el día siguiente y otros
tomarían la ruta de retorno a la ciudad. Entre los que se quedaron estaba
mi amigo.
Ya en la noche, después de la cena y mientras llegaba el tiempo de dormir,
muchos de los compañeros le hicieron coro a mi amigo con comentarios
obligados sobre el singular disparo hecho por Fidel horas antes.
Cada cual especuló buscando razones en una necesidad sentimental y humana
de verse nuevamente en la montaña con un rifle al hombro y haciendo un
disparo simbólico a un enemigo inexistente. Otros apostaban a los
diferentes tipos de aves que pudieran haber pasado, en el momento de la
detonación, por delante del cañón del fusil. Sin embargo, aquellos
combatientes no pudieron dar fe de que ave alguna se hubiera divisado en
los pocos minutos transcurridos.
Mi amigo no opinó en ninguno de los casos. Solo abrió los labios cuando el
resto de los compañeros quiso interrogarlo acerca del enigmático disparo.
Se incorporó de su asiento, se subió un poco más el cuello de su chaqueta
verde olivo, dio la espalda e inició el recorrido hasta el interior del
hotel, dejando la impresión de retirarse a su habitación.
Solo después de caminar unos pasos se detuvo, dio media vuelta y,
dirigiéndose a los demás, dijo:
—Ni necesidad de evocación, ni deseos de matar un pájaro. Esta tarde en la
Gran Piedra Fidel le hizo un disparo al Sol... Y por poquito le da.

(Tomado de "Juventud Rebelde" del 13-08-02)

Gracias a René por esta colaboración.

Sugerencia para leer:
PALABRA DE FIDEL
Recopilación de discursos memorables
Encontralo en: http://ar.groups.yahoo.com/group/paraleer/files/Almacen.htm

URL de este número: http://ar.groups.yahoo.com/group/paraleer/message/604
¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬
Para leer por e@mail Año III - No. 578
Servicio solidario de lecturas por correo electrónico
http://ar.groups.yahoo.com/group/paraleer/files/paraleer.htm
http://ar.groups.yahoo.com/group/paraleer
Ultimos números publicados:
[P/L@577] Eduardo Galeano: La soga
[P/L@576] A. Pérez Esquivel: Elecciones sin elección
[P/L@575] Gabriel García Márquez: Algo muy grave va a suceder en este pueblo
[P/L@574] María Adela, una Fundadora
[P/L@573] Alejo Carpentier: El juicio del Moncada
Para consultar el índice de P/L@ entra en:
http://ar.groups.yahoo.com/group/paraleer/files/Indices/indice500.htm
Visita nuestro Almacén de libros electrónicos en:
http://ar.groups.yahoo.com/group/paraleer/files/Almacen.htm
Se aguardan con entusiasmo tus aportes con material literario afin así como
tus críticas sugerencias.
Envíalos a paraleer@... o paraleer@...
Agradecemos a todos los que solidariamente nos envian valiosos textos para
compartir, por ellos continúa funcionando este servicio.
Invita a tus amigos a sumarse a la red P/L@, diles que se subscriban
enviando un mensaje en blanco a: paraleer-subscribe@yahoogroups.com
Para borrarse: otro mensaje a paraleer-unsubscribe@yahoogroups.com
-----------------------------------
Sintoniza online nuestro programa de radio
DEL OTRO LADO DEL PARLANTE
Una mirada sobre el universo necesario
Sábados de 14 a 16 hs. (arg.) - 94.3 FM - Universidad Tecnológica Nacional
Página web: http://www.frc.utn.edu.ar/radio (haz clic en logo de Win Media
Player EN VIVO)
-----------------------------------
PARA ESCRIBIR POR E@MAIL
Participa en nuestro Ciber-taller literario [P/E@] dirigido por Carlos Scocco
http://ar.groups.yahoo.com/group/paraescribir/files/paraescribir.htm
Comunicate a: paraescribir@...
-----------------------------------
© Red P/L@ - 1998/2002 - Derechos reservados
Coordinador: Tonio Blanco - Córdoba, Argentina
¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬





Dom, 18 de Ago, 2002 8:59 am

tonio_b
Sin conexión Sin conexión
Enviar correo Enviar correo

Reenviar Mensaje #604 de 1054 |
Desplegar mensajes Autor Ordenar por fecha

¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬ En el mes del 4to. Aniversario de la Red P/L@... ...
Para leer por e@mail
tonio_b
Sin conexión Enviar correo
18 de Ago, 2002
9:31 am
Avanzado

Copyright © 2009 Yahoo! de Argentina S.R.L. Todos los derechos reservados.
Política de privacidad - Condiciones del Servicio - Reglas de la comunidad de Yahoo! - Ayuda